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ILUSTRACION PERUANA

Pontificia Unversidad Católica del Perú


Cincuenta y dos Reflexiones
Sobre el Perú

n país es, en buena cuenta, su conciencia reflexiva. Lo que un


país es y puede ser se define por el carácter crítico de las
preguntas que se han hecho a lo largo de la historia. En
celebración de los cincuenta años de CARETAS, Agenda PERÚ ha
querido recorrer ese camino pautado que los peruanos hemos
delineado a través de décadas de preguntarnos qué, por qué y,
sobre todo, para qué. Siempre que nos preguntamos por nuestra
identidad y nuestro destino, una multitud de voces nos interpela, nos
reclama y nos obliga. Conocer qué somos es la clave de nuestras
respuestas.

El meditar sobre el Perú republicano tiene una larga tradición.


Hombres y mujeres han participado en esta inquietud como nuestros
coetáneos, nuestros antecesores y nuestros maestros. Ese diálogo no es posible –lo ha
recordado Manuel Burga– en un clima de crítica acérrima o de alabanza desmedida.
No podemos seguir el tránsito hacia nuestro futuro sin participar en él. Conocer nuestra
historia es, pues, un deber cívico, una obligación moral con los intereses de nuestra
patria y la herencia de país para nuestros hijos. CARETAS y Agenda PERÚ han querido
reunir las voces de meditación sobre nosotros en un compendio de sus palabras más
fuertes y más sabias. Y, aunque se ha preferido escoger sobre todo autores nacionales,
la densidad del trabajo intelectual y su alcance internacional nos ha sugerido también
incluir algunos autores extranjeros.

La tarea que nos hemos impuesto es extremadamente difícil. La cantidad de


autores, la diversidad de ángulos y las diferentes posiciones complican la selección.
Sabemos que hemos dejado de considerar autores, textos y posiciones importantes. Es
imposible hacer una selección justa y completa. Hemos puesto el énfasis en autores
contemporáneos tratando, eso sí, de escoger un material representativo de los
diferentes puntos de vista evitando en lo posible nuestras preferencias personales. Los
cincuenta años de CARETAS se inscribieron dentro de este esfuerzo de conciencia
reflexiva del Perú. Celebrar su aniversario de ese modo fué también un homenaje
a sus desvelos.
Nota preliminar

Francisco Sagasti, Max Hernández y Cristóbal Aljovín, en su agotadora tarea


de seleccionar los libros que, acaso más profundamente, han tocado el tema
Perú en sus más diversas etapas.

a idea de preparar una selección de textos que todo peruano debería conocer
surgió desde el inicio de los trabajos de Agenda PERÚ en 1993. Las primeras
consultas que realizamos en diversas partes del país, muchas de ellas con jóve-
nes y estudiantes, nos hicieron notar que existía una falta de información sobre
las contribuciones de intelectuales para comprender mejor al Perú. La crisis de la
industria editorial, lo precario de las bibliotecas y el alto costo de los libros han
pues- to fuera del alcance de la gran mayoría de peruanos los textos necesarios para
enten- der de dónde venimos, interpretar lo que nos pasa y saber hacia dónde vamos.

La idea inicial fue seleccionar ensayos, libros y artículos sobre la realidad


nacional y publicar una serie de libros de bajo costo. Teníamos presente el gran
esfuerzo desplegado hace casi medio siglo a través de las ediciones populares de Juan
Mejía Baca, el primero en este esfuerzo y seguido más tarde por los populibros de la Munici-
palidad de Lima con los cuales nuestra generación tuvo acceso a muchos autores nacionales.
Pronto vimos que una empresa de esta naturaleza rebasaba los propósitos de Agenda PERÚ y
decidimos explorar otras opciones. Así, llegamos a la conclusión de que un conjunto de
extrac- tos, publicados en un solo volumen como suplemento periodístico, sería la mejor
manera de
familiarizar a los lectores con las ideas que consideramos necesarias para entender al Perú
de principios del siglo XXI.

Desde el primer momento, decidimos limitar la selección excluyendo autores de obras li-
terarias. Aún así, escoger los textos ha sido una ardua tarea. La primera tentación fue
seleccio- nar a los autores que conocíamos bien, bajo el narcisista supuesto de que “todos
deberían leer lo que he leído yo”. Descartamos esto inmediatamente y decidimos realizar un
trabajo más sis- temático. La colaboración de Augusto Alvarez Rodrich y Pilar Dávila, de
APOYO Comunica- ciones, nos permitió realizar una encuesta entre los lectores de la revista
DEBATE, que amplió la lista de autores a más de doscientos y complicó aún más la selección.
Además, esta encues- ta nos hizo ver que en algunos casos era necesario partir de un tema
para luego elegir auto- res, en vez de centrar el proceso de selección sólo en ellos.
La incorporación de Cristóbal Aljovín al equipo de trabajo
de Agenda PERÚ y la colabo- ración de Jorge Chávez Granadino
dieron un gran impulso a este proyecto. La selección de au- tores
y textos se hizo más rigurosa, y las discusiones sobre a quién
incluir o excluir se hicieron más difíciles, sobre todo porque
decidimos limitar el número de autores a unas pocas decenas. El
apoyo de la Fundación Internacional para los Sistemas
Electorales (IFES) a través de su re- presentante en el Perú, Agradecemos los
Mariela López, nos permitió asegurar que esta selección de comentarios, críticas
textos sal- dría publicada. y sugerencias de
muchas personas que
han tomado en serio
Lo que era una idea de alcance limitado se convirtió en la idea de que esta
un proyecto viable y de gran amplitud gracias al interés y el selección que publica
CARETAS es un
compromiso de Enrique Zileri, director de CARETAS. Deci- “pretexto”. Entre las
dimos unir esfuerzos y publicar la selección limitándola a 50 críticas mas acertadas
está aquella que nos
autores para celebrar los 50 años de la revista. hizo notar la ausencia
de mujeres entre
Por más rigurosa y sistemática que haya sido la selección, los autores cuyos
text
toda lista refleja, en última ins- tancia, las preferencias e os
idiosincrasias de los compiladores. Por esta razón, como todos los fuer
tra- bajos de Agenda PERÚ, esta selección debe ser vista como on
sele
un “pretexto” en el doble sentido de la palabra. Un pretexto ccio
para conversar, discutir y debatir sobre quiénes deben estar o nad
os.
no en la lista de autores que todos los peruanos deberíamos
conocer y es también un pretexto, en el sentido que esperamos Los dos textos
se revise continuamente y que cada lector modifique la lista de adicionales de Flora
Tristán y de
acuer- do a su criterio. Esperamos que este pretexto cumpla su Mercedes abello de
doble propósito. Carbonera pretenden
subsanar, en alguna
medida, el sesgo en
Lima, octubre del 2000 los cincuenta
textos iniciales.
Francisco Sagasti / Max Hernández
Directores de Agenda PERÚ Lima, febrero del
2002

Un proyecto conjunto
de
Agenda PERÚ y
CARETAS
Indice

Capítulo I:
EL PERÚ ACTUAL Y EL MUNDO PREHISPÁNICO .................................... 11
Los dioses de Chavín, Luis Lumbreras 13
...................................................
El Tawantinsuyu, los Andes y su historia, Franklin Pease 17
...........................
Formaciones económicas y políticas del mundo andino, John Murra 21
.......... del Tahuantinsuyu, María Rostworowski de Diez
Historia 25
Canseco..................
Capítulo II:
EL LEGADO COLONIAL: LA CONQUISTA Y EL VIRREINATO ..................... 31
Explicaciones sobre la caída del Imperio Inca, Waldemar Espinoza 33
Soriano
El nombre ... del Perú, Raúl Porras Barrenechea 37
...........................................
La desestructuración del mundo andino, Nathan Wachtel 40
........................
Vida intelectual del virreinato del Perú, Felipe Barreda Laos 45
.......................
La herencia colonial, Julio 48
Cotler..........................................................
Virrey, corte y asedio criollo, Hugo 51
Neira..............................................
Capítulo III:
¿QUÉ ES LA REPÚBLICA?................................................................... 55
¿Para qué se fundó la República?, Jorge Basadre 57
.....................................
Un país monocrático, Luis Alberto Sánchez 62
.............................................
¿Para qué la independencia?, José Agustín de La Puente Candamo 65
.................
La primera República, Pablo Macera 68
.................................................
Capítulo IV:
LA JOVEN REPÚBLICA DE LA INDEPENDENCIA A LA GUERRA CON CHILE . 73
Discurso quinto: leyes fundamentales, que convienen al Perú,
Manuel Lorenzo de Vidaurre 75
Siervo mío eres tu Israel: no te olvides de mí, Bartolomé Herrera
.................................................................. 79
............... y utilidad de las asociaciones, Francisco de Paula
Importancia 82
González
El baile de La Vigil ...
Victoria, Ricardo Palma 87
...................................................
Mensaje presidencial, Manuel Pardo y Lavalle 92
.....................................................
Capítulo V:
¿POR QUÉ PERDIMOS LA GUERRA? ¿A DÓNDE VAMOS?
DE LA GUERRA CON CHILE HASTA LA SEGUNDA GUERRA 95
MUNDIAL.......
Discurso del Politeama, Manuel González Prada 97
......................................
El porvenir, Francisco García 99
Calderón.....................................................
Paisajes peruanos, José de la Riva Agüero
................................................ 102
El problema primario del Perú y el Problema del Indio, José Carlos Mariátegui
...... 106
Discurso de Acho 1931, Víctor Raúl Haya de la
Torre................................. 110
El absolutismo presidencial y sus remedios, Víctor Andrés
Belaunde.............. 115
Capítulo VI:
LA IMPRONTA INDÍGENA ................................................................. 119
Tempestad en los Andes, Luis E. Valcárcel............................................... 121
El nuevo indio, Uriel García............................................................... 126
No soy un indio aculturado, José María Arguedas .................................... 128
Capítulo VII:
DEMOCRACIA Y RADICALISMO ......................................................... 131
Intelectuales y políticos en el Perú del siglo XX, Sinesio López ................... 133
Historia de las ideas en el Perú contemporáneo, Augusto Salazar Bondy ................. 138
El problema de la Democracia, José Luis Bustamante y Rivero...................... 141
La conquista del Perú por los peruanos, Fernando Belaunde Terry................. 144
Humanismo y revolución, Francisco Miró Quesada ................................... 148
El ser humano, agente de su propio destino, Gustavo Gutiérrez .................. 154
Discurso de la Reforma Agraria, Juan Velasco Alvarado ............................... 157
Capítulo VIII:
INFORMALIDAD, VIOLENCIA Y GOBERNABILIDAD ................................ 163
La Universidad, factor decisivo, Carlos Iván Degregori............................... 165
Utopía Andina, Alberto Flores Galindo .................................................... 170
Desborde popular y crisis del Estado: un nuevo rostro del Perú
en la década de 1980, José Matos Mar ................................................. 174
El otro sendero: la revolución informal, Hernando de Soto ........................ 179
El rol constitucional de las Fuerzas Armadas hacia el siglo XXI,
Francisco Morales-Bermúdez Cerrutti ........................................................ 183
Capítulo IX:
¿QUÉ SOMOS? CULTURA Y SOCIEDAD ............................................... 187
El concho telúrico de acometividad, Héctor Velarde ................................. 189
Lima la horrible, Sebastián Salazar Bondy ............................................... 192
El arribismo en el Perú, Carlos Delgado ................................................. 195
El cholo: cultura de transición, Aníbal Quijano ........................................ 198
Mestizaje, transculturación, heterogeneidad, Antonio Cornejo Polar...................... 200
Capítulo X:
VISIONES DE DESARROLLO: EL MERCADO Y LA RACIONALIDAD ANDINA . 203
Geografía del Perú, Javier Pulgar Vidal .................................................... 205
Privatización de facto, Richard Webb .................................................... 209
Política científica y tecnológica, Francisco Sagasti .................................... 213
Las reglas del juego en la reciprocidad andina, Enrique Mayer .................. 217
La racionalidad de la organización andina, Jürgen Golte........................... 220
Peregrinaciones de una Paria, Flora Tristán ............................................. 222
Mujer, Educación y Literatura, Mercedes Cabello de Carbonera ................... 226
n abismo se abre entre nosotros y el denso misterio del cual el
Imperio de los incas es sólo un pequeño fragmento. El Tahuantinsuyo
debe haber existido unos 170 años. Es, apenas, la punta de un iceberg
que debe proyectarse en milenios de expansiones y guerras,
civilizaciones perdidas en una memoria avasalladora y desdeñosa del
tiempo. Nuestra visión del pasado prehispánico ha estado y está muy
influida por nuestra visión del Incario. La obra pionera de Julio C. Tello,
nos hizo ver cómo cientos de décadas se resumen en el legado de
los 170 años imperiales.
e. Perú, hombre e C ina ha impuesto su marca en
historia. Entre el
siglo XVI y el XVIII o nuestra Historia. Antropólogos y
(Lima: Edubanco, m etnohistoriadores reconocen que muchas de las
1992, t. II).
Págs. 1-8. o costumbres, de las formas simbólicas y de los valores
de los hombres de los Andes tienen raíces
● 3 John Murra. h precolombinas. Esto es muy cierto, pero es la
Formación
económica y a memoria histórica de conjunto que proviene de las
● 1 política del mundo interpretaciones poshispánicas de los incas la que fija
Lu andino (Lima: IEP,
is 1994). Págs. 59-61,
i y precisa la relevancia y el alcance de esos valores, y
Lu 62-70. n lo que estos significan en nuestra identidad actual.
m s De este modo, entender el mundo prehispánico
br ● 4 María
er Rostworowski de i termina sirviéndonos para comprender nuestro
as. Diez Canseco. s presente, nuestra cultura
Lo Historia del
s Tahuantinsuyu,
t y nuestros problemas.
or (Lima: IEP, 1992). i
íg Págs. 259, 262- d
en 265, 267-269,
es 276-277. o
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a
s d
Capítulo I:

El Perú actual
y el mundo
prehispánico
Luis Lumbreras
uando se ingresa al templo de Chavín, se
tiene la sensación de entrar en un mau-
soleo lleno de fantasmas feroces. El si-
lencio es total, pues ni siquiera se escu-
cha el ruido del viento exterior, del que
uno está separado por gruesas murallas y
un sólido techo de piedra. Las galerías son
angostas, altas, frías; es fácil perderse en
ellas; forman un laberinto cruel para el neófito.
Al centro, en medio de una granizada
de piedras, hay un cuchillo gigantesco, ta-
llado en piedra, como caído del cielo y clava-
do en lo profundo de la tierra; le llaman “el Lanzón”,
tiene más de cuatro metros. Pero no es simplemente
la figura de un cuchillo, es más bien la terrible ima-
gen de un dios humanizado, que ávido de sangre
muestra las fauces con filudos colmillos curvos. Tiene
la mano derecha en alto y las uñas son garras y los
cabellos son serpientes. Es impresionante la figura
Los orígenes de la civilización en el de este dios perdido hoy en el laberinto de un templo
Perú (Lima: Milla Batres, 1983 –1972–). destruido por los siglos.
Extractos seleccionados, págs. 52-62.
Chavín está en medio de la sierra, en un lugar en
donde comienza a formarse el Callejón de Conchucos,

Los dioses de
entre las montañas, al pie de un río. Las montañas
están al oriente de la Cordillera Blanca, aquella del
Huascarán y el río se llama Mosna.

Chavín Es éste un lugar que sirve de testimonio de lo que


ocurrió en el país hace más de tres mil años, cuando
unos hombres construyeron una nueva forma de vi-
da. Ya no eran más, los habitantes andinos, trashu-
Luis mantes cazadores-recolectores, ya no eran más los
semidesnudos salvajes de los primeros tiempos, pues
Lumbreras las cuevas y los abrigos naturales habían sido aban-
donados gracias a la nueva técnica de construcción;
todo era diferente, los instrumentos, las costumbres.

El nuevo régimen permitió un ascenso de la im-


portancia de los núcleos de vida en las aldeas, de ma-
nera tal que ellas fueron creciendo en número y ta-
maño.

El avance de la tecnología agraria había creado la


necesidad de nuevos tipos de personas, a manera de
especialistas dedicados al estudio de los movimientos
del Sol, las estrellas y la Luna y al mismo tiempo téc-
nicos en la distribución de las aguas para la amplia-
Arqueólogo ayacuchano, profesor de la ción y servicio de los campos de cultivo; estos especia-
Universidad Mayor de San Marcos. Destaca listas vivían en aldeas y a medida que avanzaban sus
por ofrecer una visión global de la historia conocimientos aumentaban su prestigio y su poder

,
andina prehispánica. 13
CARETAS 2002
Los dioses de Chavín
social; más bien que científicos en posesión de cono- más bien mayor que a los campesinos; por eso, era
cimientos derivados del estudio, ellos eran poseedo- menester crear un sistema que asegurase la sub-
res del don “sobrenatural” de controlar las lluvias y sistencia de un nuevo género de personas desliga-
los cursos del agua, por lo tanto estaban ligados a das de la comunidad agraria: el sistema lo dio la
los dioses; eran “sacerdotes” de los dioses. misma religión.
Las aldeas en donde tales especialistas vivían, La alternativa de poder negarse a entregar una
crecieron inusitadamente, tanto por el hecho de que parte de la producción, que debió poseer la comuni-
los campesinos los favorecían con gran parte de sus dad campesina en los comienzos de este proceso, de-
excedentes de producción agropecuaria, cuanto por- bió ser clausurada para evitar el peligro que ello
que los mismos sacerdotes decidieron montar su significaba para los habitantes de los templos y sus
propio sistema de vida, que condujo a la institucio- alrededores. Para eso fue indispensable crear un ré-
nalización de los templos y a la formulación de lo gimen de obligaciones imprescriptibles, sanciona-
que se llama la “iglesia” o sea una organización al das por los dioses, en tanto que ellos, los dioses,
servicio de la religión. eran “en última instancia” quienes debían ser retri-
buidos por los campesinos, por los servicios que “a
Algunas aldeas devinieron, pues, centros cere- través de los sacerdotes” ellos ofrecían. La tarea de
moniales, que para ser tales requirieron de nuevos crear tales dioses fue seguramente larga y difícil,
tipos de especialistas y otros servidores. En efecto, aun cuando cada fuerza natural era una divinidad.
los sacerdotes, más bien técnicos hidráulicos, for- Los sacerdotes fusionaron sus conocimientos con la
maron en torno a los templos que ellos mismos co- habilidad de los artesanos y ambos, en santa alian-
menzaron a edificar, una élite de servidores “a za, edificaron en piedra, en barro, en hueso o en te-
tiempo completo” deslizados del campo, principal- las un olimpo tangible de dioses severos, más bien
mente constituida por artesanos. Los ceramistas feroces, represivos, dueños de todos los poderes y
más destacados de la comunidad, los mejores teje- acreedores de todos los hombres y su trabajo. Se es-
dores, los picapedreros fueron asimilados al servicio tableció así la Teocracia.
de los templos, donde los sacerdotes “adivinaban”
los períodos de sequía, de lluvia, etc. Los artesanos Pero la Teocracia, que es el gobierno de los dio-
fabricaban los objetos litúrgicos que acompañaban ses a través de sus “representantes”, no fue, natu-
las ceremonias de los sacerdotes. ralmente, establecida sin resistencia; ella es el ini-
cio de la explotación del hombre por el hombre, es
Tres mil años antes de nosotros... el origen de la sociedad de clases, es el origen del
Estado,... y todo esto surgió como producto de una
Es así como se fue gestando un nuevo tipo de so- revolución en la que las comunidades campesinas
ciedad. Hacia el año 1000 antes de nuestra era, es fueron sometidas por los habitantes de los centros
decir hace unos tres mil años, todo este proceso de- ceremoniales emergentes.
sembocaba en una revolución social, que marcó el
punto de partida de la nueva sociedad. Tal proceso fue desigual en los Andes; en unas
partes se produjo antes y en otras después... quizá
Los campesinos, a cambio de los servicios que también tuvo causas distintas en otras regiones.
recibían de los sacerdotes, les entregaban una par- Hacia el año 1000, unos siglos antes quizá, antes de
te de su producción, los excedentes, de modo tal nuestra era, los sacerdotes habían ganado y tenían
que todos aquellos que vivían en torno a los tem- el control de la sociedad.
plos vivían de los servicios “religiosos”, sin interve-
nir directamente en la producción de alimentos.
Pero, en la medida en que los habitantes de tales Los sacerdotes y artesanos de Chavín
centros religiosos aumentaban, la cantidad de ex-
cedentes requerida era también ascendente; el pe- Como toda revolución social, tuvo ésta una se-
ligro de una sequía, de una plaga o cualquier even- cuela explosiva de desarrollo económico y tecnológi-
tual pérdida en la producción campesina afectaba co. Los sacerdotes interesados en mantener su po-
a los sacerdotes y sus allegados en forma igual o der estimularon, al máximo, la producción artesa-
14
CARETAS 2002
Luis Lumbreras
nal y permitieron el descubrimiento de nuevos re- ses en todas direcciones y con ellos seguramente
cursos tecnológicos, tales como el trabajo de los me- también parte de sus manufacturas. Chavín se con-
tales (inicialmente el oro y más tarde el cobre y la virtió en el “centro del mundo”.
plata). Al mismo tiempo, el intercambio de produc-
tos entre extensas zonas se intensificó a tal grado El templo de los dioses feroces
que el territorio de los Andes pudo entrar en contac-
to con Centro América y con la selva amazónica; la Cuando, en aquel tiempo, se llegaba a Chavín, la
sierra y la costa se unieron por el intercambio de ali- imagen del mundo era realmente muy pequeña cosa
mentos y productos manufacturados y los objetos frente al “más allá”. Los edificios mandados cons-
hechos por los artesanos de los centros ceremoniales truir por los teócratas estaban hechos con piedras
recorrieron longitudinalmente la costa y la sierra. inmensas, talladas y ordenadas simétricamente,
formando terrazas descomunales; quienes los ven
El intercambio provocó situaciones novedosas en aún tienen dificultad en imaginar la forma en cómo
la economía y en la cultura; productos de origen se- pudieron ser construidos tales edificios. Pero no só-
rrano y selvático fueron ambientados a la costa y en lo es el aspecto megalítico de ellos lo que sobrecoge,
la sierra se fundieron las tradiciones selváticas y es, sobre todo, el espectáculo fantasmal de las imá-
costeñas; la agricultura se hizo, pues, entonces, di- genes que aparecen talladas en las piedras. Adheri-
versificada y amplió sus posibilidades en todo senti- das a los muros, aparecían unas cabezas, de distin-
do, gracias a la hidráulica, a la experimentación, la ta forma y figuración, todas ellas dispuestas como
variedad de cultivos, etc. la población aumentó jun- saliendo de los templos, con gigantescos colmillos,
to con la bonanza y los centros ceremoniales, con sus con los cabellos convertidos en serpientes, con los
sacerdotes y artesanos, se hicieron más poderosos y ojos desorbitados. La talla es extraordinaria, genial;
fastuosos. los artistas fueron extraordinarios y geniales, pero
los dioses y los seres que sus manos engendraron,
En algún lugar, quizá en varios, los dioses fueron son la imagen del terror, de la agonía. Nadie es ca-
figurados como demonios represivos y esta imagen paz de luchar contra tales dioses, no deben ser ofen-
de lo sobrenatural debió haber tenido el éxito desea- didos. Para ellos “lo mejor de nosotros”.
do; por eso, cuando un día entre los días en aquel lu-
gar en medio de la sierra, que hoy llamamos Chavín, Las piedras de Chavín fueron pues los fieles ins-
se consolidó la existencia de un centro ceremonial trumentos represivos de esta nueva gestación; con
imponente, y los sacerdotes reunieron a los dioses y ellas los sacerdotes vieron asegurado su poder y, en
los grabaron en las piedras, ese lugar alcanzó un re- consecuencia, su subsistencia. Las piedras fueron
nombre de primera magnitud. los celosos guardianes del Estado incipiente, los me-
dios de dominación.
Pero, en verdad, los dioses no fueron labrados en
Chavín simplemente por azar o por la buena dispo- Por eso, cuando los sacerdotes de otras latitudes
sición de los sacerdotes; es que en Chavín se edificó pudieron copiar a los dioses grabados en las piedras
algo más que un simple centro ceremonial. No está de Chavín, lograron consolidar su poder; por eso, los
bien claro aún el proceso, pero es del todo evidente dioses de las piedras se difundieron rápidamente por
que en un momento dado del ascenso de todo el nue- toda la tierra y de ello las generaciones futuras guar-
vo sistema, una región al centro de la selva, la sie- daron larga memoria, tanta que todavía en el siglo
rra y la costa, como es Chavín, se convirtió en un nu- XVI , es decir, cuando los españoles ya habían llega-
do de caminos importantes, de modo tal que, proba- do al Perú, es decir dos mil años después que todo es-
blemente, los costeños que requerían productos de to había ya pasado, cuenta el cronista Vásquez de Es-
la selva podían encontrarlos en Chavín sin necesi- pinoza que junto a este pueblo de Chavín hay un
dad de ir hasta la selva misma y viceversa; y así, pa- gran edificio de piedras muy labradas de notable
grandeza;
ra los hombres de toda la tierra. Los sacerdotes y ar- era Guaca y Santuario de los más famosos de los15

,
tesanos de Chavín se beneficiaron con esto; por eso, gen-
en su templo se encuentra ofrendas de todas par- tiles; como entre nosotros Roma y Jerusalén adonde
tes... se convirtió en el centro ceremonial más impor- venían los indios a ofrecer, y hacer sus sacrificios;
tante de los Andes y eso permitió “exportar” sus dio- por- que el demonio de este lugar les declaraba
muchos oráculos, y así acudían de todo el Reyno...

CARETAS 2002
Los dioses de Chavín

El mensaje de las piedras


mas del dios están esculpidas, figuradas. La historia
del dios, sus poderes, sus facultades están escritas en
El olimpo lítico de Chavín revela, por cierto, algo su cuerpo; debió ser complejo el mito que le dio
más que el origen “político” de sus dioses; revela la origen.
concepción del mundo de quienes tallaron las pie-
dras y, en consecuencia, la imagen impuesta a todo Más tarde las divinidades se rodearon de símbo-
el pueblo. Pero también indica el alto nivel tecnoló- los ornamentales en tal medida que sus imágenes
gico que alcanzaron los artesanos de Chavín y su ca- adquirieron un aspecto barroco.
pacidad creadora y estética.
Pero no son los dioses todos iguales, los hay de
Los dioses iniciales revelan el poder y la fuerza en distinto tamaño, de distinto nivel, de varia impor-
forma sencilla, pero el tiempo los hace complejos, in- tancia; hay cientos de ellos y todos están grabados
comprensibles. En la primera época, el dios Lanzón en las piedras; por cierto, todos ellos tienen algo to-
de Chavín, es un personaje antropomorfo con garras mado de la naturaleza, bien sabemos que todo lo
en las manos y en los pies, con serpientes en vez de que crea el hombre sólo puede ser una recreación a
ca- bellos y un rostro felínico en actitud agresiva; partir de ella, por eso, los dioses son aéreos como
pero es fácilmente comprensible su estructura los halcones y los cóndores, feroces como los felinos,
antropomorfa; más adelante, un monstruo reemplaza espeluznantes como las serpientes; por eso los dio-
o complemen- ta al dios del Lanzón, es una especie ses tienen los atributos de los hombres y cuando
de dragón que contiene en su cuerpo todos los son como los hombres, para ser dioses tienen los
elementos del mundo natural, las plantas y los atributos de los animales.
animales, pero al mismo tiempo devora a las aves,
los felinos, los peces y tiene colmillos inmensos, Así fue como surgió la civilización en los Andes,
capaces de destruir todo; es una divinidad dual, en bajo la garra del mito, que obligando al pueblo a
unos casos femenina y en otros masculina; en un producir excedentes, permitió la aparición de las
obelisco monumental, ambas for- clases sociales y el Estado.

16
CARETAS 2002
Franklin Pease
os especialistas en arqueología andi-
na han llegado a la conclusión de
que cien años antes de la invasión es-
pañola se organizó un centro de poder
en el Cuzco, que logró expandirse en
breve plazo y alcanzó a controlar un am-
plio territorio que iba desde Pasto en Co-
lombia hasta la región central de Chile, in-
cluyendo por cierto la región al-
toandina, prolongada hasta el Tu-
cumán argentino. Añádase a ello la
Costa ubicada al Occidente de los
Andes
y se tendrá un vasto territorio ocupado por un amplio
conjunto de poblaciones, grupos étnicos articulados de
Perú, hombre e historia. Entre el siglo diversa manera en torno a una numerosa y variada ga-
XVI y el XVIII (Lima: Edubanco, 1992, t. II). ma de relaciones. El Tawantinsuyu, las cuatro partes
Extractos seleccionados, págs. 1-8. del mundo en una, la unidad de las cuatro, es decir to-
do el mundo, como precisan los diccionarios quechuas
de los siglos XVI y XVII se consolidó sobre la base de
un sistema de captación de mano de obra sustentada

El Tawantinsuyu,
por las relaciones de parentesco (tan sólido y tan
precario como éstas) y con la contrapartida de un muy
difundi- do régimen redistributivo. Junto a ello

los Andes y hallábase una serie de vinculaciones religiosas, a la


vez sustento y justificación de las relaciones
establecidas entre los di- versos componentes de
su historia aquello que los españoles lla- maron el “imperio de los
incas”, en una frase feliz per- durable que reflejaba la
idea imperial de los tiempos de Carlos V, y que
hallaba su explicación histórica en el ejemplo fecundo
de Roma.

Franklin Pero el Tawantinsuyu de los incas fue una


organiza- ción política mucho menos centralista y
Pease autoritaria de lo que pensaron los cronistas del siglo
(Lima, 1939-1999) XVI. Estos con- sideraban que el Tawantinsuyu se
había organizado co- mo una monarquía bélica que
había logrado dominar un amplio territorio poblado,
gracias a una poderosa maquinaria militar, cuyos
ejércitos controlaron la re- gión andina y aplastaron
toda posible oposición o rebel- día. Ello fue así mal
interpretado desde el punto de vis- ta de los propios
españoles que proyectaban su idea im- perial, así como
los criterios de conquista desarrollados en la duradera
guerra contra los musulmanes en la propia España
y, en los más recientes tiempos postco- lombinos en
América. Adjudicaron así al Tawantinsuyu una
política conquistadora que excluía las relaciones
interétnicas, y suponía que las unidades étnicas desa-
Fue catedrático de la Universidad Católica parecían dentro del Estado totalitario diseñado por los
y uno de los iniciadores de la etnohistoria cronistas. La investigación contemporánea desvirtúa

,
en el Perú. tales afirmaciones, y permite avizorar la complejidad
de las relaciones existentes entre las propias unidades
17
CARETAS 2002
El Tawantinsuyu, los Andes y su historia
étnicas, y entre ellas y los incas del Cuzco. ancestrales de colonización, generalizadas por los in-
cas a través de mittani o mitmaqkuna, nombres que
Creció el Tawantinsuyu sobre una amplia expe- sindican dos modalidades de migración poblacional
riencia andina, suma y concurso con toda ella en sus destinadas a obtener productos en zonas alejadas del
múltiples tiempos y formas. No se explican los incas hábitat natural de la población.
sin la presencia anterior de otros proyectos de orga-
nización multiétnica, entre los que destacan sus in- Después de la época de predominio Wari y Tia-
mediatos antecesores, Wari y Tiawanacu (ambos en wuanacu (...) puede hablarse de a lo menos siete
la sierra sur), ni tampoco sin la presencia simultánea áreas diferenciables: a) la región del Cuzco, b) el alti-
y conflictiva del Chimor, desarrollado sobre una tra- plano del lago Titicaca y sus regiones aledañas, c) la
dición cultural relativamente autónoma en la Costa Sierra central del Perú actual, d) la Sierra norte, e)
norte del Perú (entiendo esta suerte de autonomía las regiones del sur del altiplano del Titicaca, f) las
dentro de un universo andino relacionado entre sí); regiones periféricas ubicadas al Este de los Andes y a
como se sabe, hasta el Chimor llegó la influencia Wa- lo largo de los mismos, g) las zonas al norte de la lí-
ri proveniente del sur. Pero a la vez, tampoco se pue- nea ecuatorial (...). La investigación de los últimos
de explicar el Tawantinsuyu sin considerar la pre- años ha revaluado la vigencia de estas grandes regio-
sencia de numerosos grupos étnicos que, a lo menos nes, aunque más se ha incidido en la delimitación de
en el sur andino, constituían una integridad coheren- las unidades étnicas organizadas en ellas.
te en gran parte, donde se habían desarrollado carac-
teres comunes y básicos de organización social y eco- La noción de unidad étnica sigue siendo proble-
nómica, al lado de un conjunto coherente de creen- mática, sin embargo. En los inicios de la Colonia se
cias que un universo mitológico nos ha transmitido. precisó una confusión casi natural en un contexto
Ciertamente, la “mayor coherencia” de la informa- colonial. Los corregimientos, creados como unidades
ción conservada sobre la región sur de los Andes, se administrativas en 1565, proporcionaron un ele-
proyecta sobre las sociedades existentes en dicha re- mento definidor que ha hecho que muchas veces se
gión; hay, por ejemplo, mayor precisión acerca de las identifique con ellos a las unidades previas al Ta-
relaciones interétnicas de la zona. De otro lado, la wantinsuyu y sobrevivientes a la invasión española.
do- cumentación colonial ofrece una más clara Pero aun antes de la existencia de los corregimien-
imagen de estas relaciones, así ocurre con las visitas tos, los españoles sentaron las bases de la confu-
realizadas antes y durante el gobierno del virrey sión, puesto que en las cédulas reales que otorgaban
Francisco de Toledo en la década de 1570. las encomiendas andinas se delimitó o definió a la
población con criterios discutibles.
Mucho se ha especulado acerca de las distinciones
lingüísticas andinas, especialmente sobre las exis- Como los españoles encomendaban a la gente a
tentes entre los dos grandes idiomas del área: el ru- través de sus curacas, y suponían que estos tenían
nasimi y el aymara. Si bien en los últimos años se una jurisdicción no sólo poblacional sino territorial
precisan sus individualidades, hay, visiblemente, ca- (en el sentido de un territorio estable), no pudieron
tegorías comunes que responden a una experiencia mantener las situaciones derivadas de los criterios
histórica también común. Durante mucho tiempo se andinos de utilización del territorio, entre los cuales
especuló sobre que el Tawantinsuyu impuso su len- sobresalía la dispersión controlada de la población
gua, el runasimi, llamado quechua por los españoles, para producir en diferentes ámbitos, gobernados por
a través de sus conquistas, y bajo la forma de una las diferencias ecológicas. Los mittani y los mitmaq-
lin- gua franca generalizada a lo largo de su kuna respondían a estas necesidades.
coherente política de colonización. Recientes
estudios revivie- ron la tesis de Manuel González No pudieron comprender los españoles del siglo
de la Rosa (siglo XIX), quien pensaba que el XVI que la dependencia de un curaca con respecto a
quechua era una lengua originada en la Costa otro no significaba, automáticamente, una situación
central, expandida por los An- des mucho antes que similar a la existente entre dos señores feudales eu-
el Tawantinsuyu existiera. Po- siblemente podría ropeos de diferente categoría, o entre aquellos que
entenderse la expansión del que- chua en medio de habían establecido determinados tipos de depen-
las zonas aymaras del altiplano, por ejemplo, como dencia. Supusieron, por ello, que el inicio de la colo-
una consecuencia de los regímenes
18
CARETAS 2002
Franklin Pease
nización cancelaba dichas dependencias, así enten- La comprobación de la multiplicidad ecológica
didas, y devolvía a los curacas andinos su condición derivada de la altura y la lejanía del ecuador terres-
“natural” de reconocer un nuevo tipo de señorío ba- tre, reviste asimismo una importancia esencial. Ca-
sado en el derecho hispánico de la conquista, que los da 200 metros por encima de los 2,000 m. sobre el
colocaba como sujetos de una encomienda. nivel del mar cambian las condiciones ecológicas, y
con ellas los cultivos posibles y se modifica la ubica-
●●● ción del ganado y sus pastos. Igual cosa ocurre en
términos de la latitud, a cada grado que nos aleja-
Medio ambiente y cultura andina mos del ecuador. Al plantear este problema, Carl
Troll no precisó otras variantes que pueden hallar-
Después de transcurrido un largo periodo de tiem- se en la costa, donde el factor altura podría resultar
po desde la aparición de la agricultura en los Andes poco relevante, y donde la misma no condiciona los
y sobre la base de su experiencia en la región, la po- microclimas, sino que éstos están determinados por
blación desarrolló nueva conciencia de la ecología, y otras variantes menos espectaculares: desierto, lo-
de cómo un uso racional de la misma permitía la ob- mas, oasis, etc.
tención de una variedad de productos. Por ello la his-
toria de la adecuación al medio ambiente es particu- De otro lado, Javier Pulgar Vidal planteó la exis-
larmente importante para comprender mejor el desa- tencia de ocho regiones naturales, basadas asimismo
rrollo de las sociedades andinas. en la altura sobre el nivel del mar. Cada una de ellas
constituye ámbitos concretos, en los cuales existen
El ámbito en el cual se desarrollaron éstas es par- características ecológicas y, por cierto, zoológicas y
ticularmente variado, y ha sido normalmente incom- pecuarias diferentes, gracias a las cuales es posible
prendido por los observadores europeos, para quie- lograr una complementaria variedad de recursos.
nes la altura era un serio problema que debían Las ocho zonas son las siguientes: chala: del nivel del
aprender a solucionar dentro de su proceso de acli- mar hasta los 500 m. de altura; yunga: desde los 500
matación. Tempranas descripciones de cronistas del hasta 2,300 m.; quechua: de 2,300 a 3,500 m., suni:
siglo XVI dieron cuenta de las dificultades que sopor- de 3,500 a 4,100 m., puna: de 4,100 a 4,800 m., jan-
taban los viajeros europeos en los Andes, cuando de- ca: la zona de las altas cumbres nevadas, rupa-rupa:
bían transitar por las zonas altas a través de las cua- la selva alta, y omagua: la selva baja.
les se extendía el capac ñan o camino incaico. El so-
roche afectó seriamente a los viajeros desprevenidos El ámbito puna se inicia al sur de Cajamarca, al-
y no habituados a las tierras altas, en las cuales no- go más al Sur de los 7 grados de latitud austral, y se
taban rápidamente el enrarecimiento del aire, y de- extiende hasta los 18 grados, descendiendo después
moraron un tiempo en aprender que la aclimatación del altiplano Perú-boliviano, siempre en dirección
requería siempre de meticulosos procedimientos y Sur. Al Norte de Cajamarca ya no hay puna; las tie-
cambios en la velocidad de desplazamiento. Los pro- rras altas del Ecuador y Colombia ingresan dentro de
blemas ocasionados por la altura debieron ser apre- la denominación de páramo y sus características
ciados, asimismo, en las dificultades para aclimatar eco- lógicas son muy diferentes. La puna corre
el ganado europeo, que durante un tiempo al menos paralela a la costa hasta la altitud de Arica, más al
demoraba en reproducirse en forma normal. Sur de allí se va alejando de ella; asimismo va
ampliándose de Norte a Sur, alcanzando su mayor
La presencia de los Andes mismos explica la mul- amplitud entre la región del lago Titicaca y la del
tiplicidad ecológica sumamente variada. Hace años lago Poopó.
en la década de 1930, estudios precursores del
geógra- fo alemán Carl Troll, seguidos después por Es conocido que la región de puna se encuentra ín-
los de su colega peruano Javier Pulgar Vidal, dieron timamente relacionada con el cultivo de los tubércu-
cuenta de los y con los camélidos, dos elementos fundamentales
la multiplicidad ecológica existente, tan obvia a los de la economía de los Andes Centrales. Los tubércu-19

,
ojos de los observadores y, por cierto de los los, por ejemplo, fueron en los Andes la base central
pobladores andinos (...). Por cierto que, ya en el siglo de la alimentación, y el hombre andino logró una am-
XVI, nume- rosos españoles habían caído en la plísima gama que bordea las 5,000 variedades; el
cuenta de su exis- tencia y su importancia para la maíz en cambio fue en los Andes casi un objeto sun-
vida andina.

CARETAS 2002
El Tawantinsuyu, los Andes y su historia
tuario y ritual, y su cultivo exigió muchas veces una y Norte de Chile, para obtener productos que comple-
mayor infraestructura (riego, por ejemplo, en la Sie- mentaran la alimentación de la población de altura.
rra...), aparte de que no era cultivable en la altura. Ello bien pudo deberse a una experiencia más antigua,
La importancia de los tubérculos, y específicamente (...), originada en los momentos en que la
de los de puna, es tan grande y visible, que autores transhuman- cia se alternaba con cultivos
con- temporáneos (como John V. Murra) no vacilan ocasionales. Entre Tiawa- naku y el Tawantinsuyu
en di- ferenciar en los Andes las zonas relacionadas parece entonces haberse de- sarrollado una
con la economía del chuñu de aquellas que no lo utilización multiecológica (...) clara- mente
están. demostrada desde el siglo XV d.C.
Puede decirse, asimismo, que las regiones vincula- Dentro de este contexto multiecológico, históri-
das con la puna albergaron poblaciones más densas; camente experimentado y aprovechado, debe com-
recientes cálculos de Noble David Cook se refieren a prenderse a la sociedad andina antes, durante y
la población de la Sierra central y sur, que en después del Tawantinsuyu de los incas. Mucho
conjun- to puede llegar a casi tres millones de tiempo antes de que el Cuzco fuera el gran centro
habitantes, su- perando a otras regiones del ámbito expansivo que los cronistas del siglo XVI muestran
del Tawantinsu- yu. Como el estudio de Cook se las poblaciones andinas aprendieron a utilizar y ex-
limita al área actual- mente peruana, la población plotar en su favor un medioambiente (...) marcado
pudo ser mucho mayor si se considera dentro del Sur por la altura y la temperatura extremas de la Sie-
peruano al territorio al- toandino de la Audiencia de rra, pero también por el desierto en la Costa y por
Charcas, hoy Bolivia. la aparente impenetrabilidad de la Selva amazóni-
ca. La presencia del desierto hizo florecer los oasis
La multiplicidad de la ecología es hoy día amplia- costeños, pero no sólo en ellos se instaló la gente;
mente reconocida. Se ha propuesto que mucho antes grupos humanos habían explotado desde tiempos
de los incas, en los tiempos del predominio de Tiawa- remotos los recursos marinos y siguieron haciéndo-
naku, los pobladores de esta región altiplánica utiliza- lo en una larga duración.
ron ámbitos lejanos, ubicados en la Costa sur del Perú

20
CARETAS 2002
John Murra

a percepción y el conocimiento que


el hombre andino adquirió de sus
múl- tiples ambientes naturales a
través de milenios le permitió
combinar tal increíble variedad en
un solo macro
sistema económico.
Ya en 1967 era evidente que el control
simul- táneo de tales “archipiélagos
verti- cales” era un ideal andino
compar- tido por etnías muy
distantes geo-
gráficamente entre sí, y muy distintas
en cuanto a la complejidad de su organización
económi- ca y política. Por ejemplo, lo compartían los
yacha que- chua hablantes de Chaupiwaranqa, que
conformaban menos de mil unidades domésticas,
pero también los lupaqa aymara hablantes del
Formaciones económicas y políticas del Titicaca, que según un khipu que presentaron a Garcí
mundo andino. Lima: IEP, 1975. Extractos Diez habían sido veinte mil hogares antes de la
seleccionados, págs. 62-71. invasión europea.

“Compartir un ideal” cuando se trata de socieda-


Formaciones des tan contrastadas implica inevitablemente formas
institucionales igualmente contrastadas. Podemos

económicas y políticas
decir ya, por ejemplo, que en una sociedad de clases
como el reino lupaqa la llamada verticalidad tenía
proyecciones y alcances que no se daban entre los

del mundo andino chupaychu. Mas, al ser aplicado el mismo patrón de


organización territorial por los tiwanaku, los wari o
los inka a etnias que sumaban millones de poblado-
res, las funciones de las “islas verticales” en el archi-
John piélago y el status de sus colonizadores deben haber
sufrido procesos de cambio político, económico, social
Murra que merecen un estudio detallado.

En este ensayo ofrezco cinco casos de control si-


multáneo de pisos e “islas” ecológicas bajo
condicio- nes muy distintas entre sí, en un esfuerzo
por preci- sar los alcances, pero también los límites,
del mode- lo. No pretendo con los cinco agotar todas
las formas y variedades que hubo.

Primer caso: etnias pequeñas que habitaban


Chau- piwaranqa, en la zona más alta del Marañón
y del Huallaga.

A pesar de que los chupaychu o yacha no consti-

,
Antropólogo rumano-norteamericano. Estudió tuían sino unos cuantos miles de unidades domésticas,
el doctorado en la Universidad de Chicago. controlaban a través de colonias permanentes varios
Como profesor en la universidad de recursos alejados de sus centros de mayor población.
Cornell fue uno de los impulsores de los El carácter permanente de estos asentamientos nos
estudios de etnohistoria andina. ha si- do revelado por la información contenida en las
visitas:
21
CARETAS 2002
Formaciones económicas y políticas del mundo andino
no se trata ni de migraciones estacionales, ni de tablecidos permanentemente con sus familias en la
comer- cio, ni de transhumancia. La población hacía ceja de selva. Arriba del núcleo, en las punas de
un esfuer- zo continuo para asegurarse el acceso a Chinchay- cocha, pastaban sus rebaños; en Yanacachi
“islas” de recur- sos, colonizándolas con su propia excavaban la sal. Todas estas actividades, ejercidas
gente, a pesar de las distancias que las separaban de por colonos per- manentes, “ya visitados en sus
sus núcleos principales de asentamiento y poder. mismos pueblos donde son naturales”, aseguraban a
las comunidades y a los señores yacha, huamalli o
Aunque no tenemos todavía una lista completa de chupaychu el acceso a recur- sos que no se daban en la
los asentamientos periféricos de los yacha o chupay- zona nuclear, donde quedaba el grueso de la población
chu, sabemos que a tres días de camino hacia arriba, y el mando político.
saliendo de núcleos serranos como Ichu, Marcaguasi
o Paucar, pastaban sus rebaños y explotaban sali- El visitador no se limitó a entrevistar a los señores
nas. A dos, tres o cuatro días camino abajo de los étnicos en la capital regional. El 6 de febrero Iñigo Or-
mismos centros de poder tenían sus cocales, bosques tiz salió de Huánuco y empezó la inspección ocular,
o algodonales, todo esto sin ejercer mayor soberanía pue- blo por pueblo y casa por casa, según la
en los territorios intermedios: instrucción or- denada por Felipe II en Gante, 1559.
El 23 de febrero llegaba con su intérprete griego a
“Preguntado si los yndios que están en la coca Rondo (uno de los pue- blos mencionados arriba por
son naturales de la tierra... y de donde son Xulca Condor), en tierra de los quero. Aseguraban
naturales [Xulca Condor, señor de todos los éstos que en época del Inca Huascar habían sido
quero] dijo que los tres yndios que estan en la separados de su natural yacha e incluidos en una
coca de Pichoma- chay son el uno del pueblo waranqa de los chupaychu. Al visitar- se la casa 176,
Pecta otro de Atcor y otro de Guacar y que estan Iñigo Ortiz encontró un hogar poliginio; además de los
puestos allí del tiem- po del ynga y que estos se hijos menores de las dos señoras, Yali, el marido
mudan cuando se mue- re la muger o cuando albergaba a
ellos se mueren ponen otro en su lugar y que en
la coca de Chinchao hay otros dos yndios uno es “un primo hermano que se llama Juan Mysari
del pueblo Rondo y otro de Chu- micho...” (Iñigo de
Ortiz 1967: 43-44). 12 años hijo de Caruacapcha muy viejo que
está en las salinas de Yanacache y está solo...”
Pero ya 13 años antes, en 1549, cuando con la
captu- ra de su líder Illa Tupa, siete años antes, había Veinte casas después, Ortiz encontró vacía la 196.
acabado la resistencia en la zona y había sido Le dijeron que
establecida la ca- pital colonial de León de Huánuco,
los visitadores envia- dos por La Gasca y coordinados “esta en las salinas de Yanacachi un yndio sin
por Domingo de Santo Tomás informaban que: el viejo que esta dicho que se llama Cori no es
cristiano de treinta amancebado con un india.
“Este mismo dia visitamos en un pueblo... que tiene de ella un hijo pequeño que se llama Ti-
se llama Pichomachi [sic] siete yndios coca quillamacori este indio no hace otra cosa más
camayos son de todas las parcialidades de de hacer sal”.
Chinchao Poma o de Marca Pare...
Este mismo dia visitamos... en un pueblo que se La casa 181 pertenecía a otra pareja ausente: “están
llama Chinchao 33 yndios que son coca camayos guardando el ganado de todo el pueblo”, unas 58
de todas las parcialidades de los chupachos los alpacas y llamas. Al inspeccionar la casa 187 nos
cuales veinte de estos estan ya visitados en sus enteramos del nombre del kamayoq arriba mencionado
mismos pueblos donde son naturales...” (Ortiz como residente en Chinchao, cuidando el cocal de toda
1967: 303- la gente de Ron- do: era Santiago Condor con su
04). esposa Barbora Llacxa- guato, personajes mencionados
también, sin nombrar- los, en la p. 44 del primer tomo.
Vemos por lo declarado tanto en 1549, como en
1562, que el control de los cocales se ejercía a través de Me he concentrado en estos datos de Rondo, no
repre- sentantes provenientes de pueblos y grupos por- que sean excepcionales o muy representativos, sino
étnicos se- rranos, “de todas las parcialidades de los por- que de la dicha zona de los quero tenemos la
chupachos”, es- información más detallada, recopilada en tres ocasiones
22 distintas:
CARETAS 2002
John Murra
1) en 1549, durante la primera visita general; infor- no haré sino reiterar una de las características impre-
mante, el señor de los quero, Xulca Condor; vistas de tales colonias: tanto la sal como los pastos
eran compartidos con salineros, pastores y rebaños de
2) el 26 de enero 1562, testimonio del que ya era don otros grupos étnicos, algunos procedentes de
Cristóbal Xulca Condor, siempre señor de los distancias mu- cho mayores de sus respectivos núcleos
quero. En aquella fecha se hizo presente en León que los yacha o los chupaychu.
de Huá- nuco y contestó las preguntas que le
formuló el visi- tador, contenidas en dos Este carácter multi-étnico de las colonias margina-
cuestionarios. les merece investigación arqueológica: una excavación
cuidadosa en los alrededores de las salinas de
3) el 23 de febrero 1562, información recopilada en la Yanaca- chi nos permitiría establecer el radio de
inspección ocular de Rondo, hecha por Ortiz. acción del con- trol vertical y sus variaciones a través
de los siglos, en una zona donde no hubo grandes
A base de la información proporcionada en los dos reinos sino pequeñas etnias de 5, 10 ó 15 mil
to- mos de la visita, ofrecemos aquí una síntesis de habitantes. Es tentador prede- cir que tal “control
cómo funcionaba en Huánuco el “control vertical de vertical de un máximo de pisos eco- lógicos” no se
los pisos ecológicos”. refiere simplemente a una sola etnia, sino a una red de
contradictorios reclamos, ajustes tempora- les,
Este conjunto de nichos y pisos podría definirse tensiones, lucha y treguas entre varios núcleos re-
co- mo la variante local del modelo panandino de gionales que compartían un mismo ideal en una etapa
archipié- lagos verticales. El conocimiento que en preparatoria a los “horizontes” del arqueólogo.
1972 tenemos de esta variante es inadecuado, ya que
la información etnohistórica ofrecida por la visita no 4. Debajo de los maizales, los yacha y los
ha sido cotejada suficientemente con métodos chupaychu controlaban algodonales y chacras de
arqueológicos. No hay ra- zón para suponer que la uchu: la gente de Achinga
lista de pisos que sigue esté completa.
“tienen tierras abajo en el valle de Cayra y alli
1. Más allá del deseo de abarcar un máximo de tienen tierras para algodonales”
“islas” en lo vertical, había siempre un núcleo de
densa población, sede del mando político. El patrón Los de Atcor, tan serranos como Rondo o
de asen- tamiento preferido para los núcleos de Achinga, declararon que en Cayra
Chaupiwaranqa los ubicaba generalmente de manera
tal que sus habi- tantes podían regresar el mismo día “se dan algodón trigo y maíz y ají y maní y
de su maizal, deba- jo del pueblo, o del manay del año zapa- llos y camotes y cachcoa [sic] y frijoles y
en curso, situado arri- ba de la población. Tal alli tie- nen muchas tierras”.
yuxtaposición de los dos comple- jos agrícolas claves
no es frecuente en la región andina: los manay Igual que las salinas o los cocales, las chacras de
rotativos, donde se cultivaban los tubérculos base de al- godón o ají eran multi-étnicas y necesitaban gente
la alimentación, hasta hoy se encuentran con resi- dente para cuidar los intereses de cada grupo que
frecuencia separados por grandes distancias de los com- partía los recursos. Pero aparece una diferencia:
mai- zales. En el caso de Paucar, una de las dos donde los rebaños o los bosques requieren de unidades
“capitales” yacha, o el de Ichu, sede de los dos señores domés- ticas completas y permanentes, los
chupaychu, el habitante del núcleo podía ir y regresar algodonales, quizás por su proximidad a los núcleos de
de sus faenas en un solo día. No así el yacha los quero, recibían el cuidado de “viudas”. Las casas
residente en Cauri, la otra “capital” yacha: sus 315 y 316 del pueblo Ox- pa estaban vacías el día que
maizales se encontraban a día y medio de camino del las inspeccionó Iñigo Ortiz. Las “viejas” de quienes
pueblo. eran se encontraban en los algo- donales: Violante
Mallao Chumbi, casa 316, “está en la
2 y 3. Como ya indicamos, arriba del núcleo había
por lo menos dos pisos donde funcionaban dicha Cayra guardando las chacras”. Notemos que no23

,
poblaciones era una “vieja” cualquiera sino la “madre del dicho
yacha o chupaychu: las salinas de Yanacachi y los prin- cipal [Yacolca, casa 292] y de otro su hermano”.
pas- tos en los alrededores de la laguna de
Chinchaycocha. En el ensayo de 1967 he tratado de 5. Más abajo de los algodonales, llegamos a la ce-
precisar la propor- ción de la población que se dedicaba
a tales tareas. Aquí

CARETAS 2002
Formaciones económicas y políticas del mundo andino
ja de selva. La ocupación de esta zona era la que En un solo día, el 5 de agosto 1549, Juan de Mori
mos- traba mayor diversificación étnica y social. En y sus acompañantes afirman haber visitado no sólo los
Poma- guaci, cultivaban representantes de tres de las co- cales de Pomaguaci sino también Conaguara.
cuatro waranqa de los chupaychu:
“que es de carpinteros de la parcialidad de
“estan cinco yndios los dos de Paucar Guamán Chin- chao Poma y de Marca Pare tiene 16
y los dos de Marca Pare y uno de Chinchao casas y en ellas 14 yndios”.
[Po- ma]...”.
En Uras “Carpinteros” era una traducción muy literal y
burda de un término andino que designaba a los arte-
“seis yndios los dos son de la parcialidad de sanos residentes en la selva, los cuales cortaban árbo-
Pau- car Guamán y otros dos de Chinchao les y confeccionaban platos, vasos y demás objetos de
[Poma]... son coca camayos...”. madera. Hablando de un caserío que visitaron el 21
de julio, es evidente que los inspectores se daban
Aparte de estos chupaychu y de los yacha cuenta de las diferencias:
enumera- dos arriba por Xulca Condor, había en la
zona cocales y kuka kamayoq de otros grupos étnicos “tiene 16 casas y en ellas 10 yndios con un
más distantes, como los yarush, cuyos núcleos mandon que se llama Naopa y mas dos viudas son
quedaban en lo que hoy es Pasco: querocama- yos de todas las parcialidades de la
banda del río de Paucar Guaman son carpinteros”
“Pachancha que es de mitimaes yaros de don
Anto- nio [de Garay] son coca camayos... tiene 16 En resumen, el primer caso de “control vertical”
casas y en ellas 12 yndios de los yaros de don Antonio nos ofrece la información siguiente:
y unos mas de [Rodrigo] Tinaco y otros de Garcia
Sanchez yacha que son también coca camayos y 1) Se trata de sociedades demográfica y
sirven a sus caciques donde son naturales...”. políticamen- te pequeñas -de 500 a 3,000 unidades
domésticas, de
Anteriormente, en las salinas y pastos, ya había- 3,000 a un máximo de 18,000 a 20,000 almas;
mos notado este carácter multi-étnico de las zonas pe-
riféricas, pero en los cocales del Huallaga tal organi- 2) Los núcleos de población y poder, que a la vez
zación territorial se refleja en casi todos los asenta- eran centros de producción de los alimentos básicos,
mientos. Su verificación arqueológica será más difícil se ubi- caban en Chaupiwaranqa y en el alto Huallaga,
que en los pisos de altura. Pero aun en zona boscosa por de- bajo de los 3,200 metros. Núcleos como Cauri,
no debemos descuidar las excavaciones, ya que mu- a 3,700 metros, en el alto Marañón, eran excepcionales
chas veces nos ofrecen datos inaccesibles a través de en terri- torio yacha o chupaychu;
las fuentes escritas.
3) Sus zonas periféricas estaban pobladas de ma-
6. Los bosques. El control de las fuentes de nera permanente por asentamientos ubicados tanto
made- ra y de otros productos de la selva, como la por encima como por debajo del núcleo (lo que da el
miel, puede haber dependido de un régimen semejante calificativo de “verticalidad” al modelo). Estas colo-
a los ante- riores, aunque la escasa información de nias periféricas:
la visita de
1562 no lo permite afirmar. Los pocos detalles que a) no se aventuraban más allá de tres o cuatro
te- nemos provienen de la visita de 1549, en la cual días de camino del núcleo;
los co- cales y las explotaciones de madera parecen b) eran pequeñas, algunas veces simplemente tres
muy cerca- nas. Es probable que en la etno-ecología o cuatro hogares por cada “parcialidad”, en cada piso
de la época, mis categorías 5 y 6 no formaran sino una ocupado;
sola. Las he separado, ya que en el presente estado de c) sus moradores conservaban sus “casas” y demás
nuestro cono- cimiento me parece un error de menor derechos en su núcleo y etnias de Origen;
cuantía estable- cer numerosas categorías que d) los asentamientos periféricos eran siempre
confundir lo que separa- ba la etno-taxonomía de los mul- tiétnicos.
moradores.

24
CARETAS 2002
María Rostworowski de Diez Canseco

os modelos económicos

Cuando hablamos de modelos eco-


nómicos en el Perú prehispánico
es necesario tomar en considera-
ción que se trata de economías que
desconocieron el uso del dinero y que
además no estaban organizadas por la ins-
titución del mercado.

El modelo económico inca se ha


calificado de redistributivo debido a
las funciones que cumplía el propio gobierno. Esto
significa que gran parte de la producción del país
era acaparada por el Estado, el cual a su vez la dis-
tribuía según sus intereses.
Historia del Tahuantinsuyu (Lima, IEP, 1992), Valensi (1974) da una definición del principio
pp. 259, 262-265, 267-269, 276-277. de la redistribución que presupone un modelo de
centralismo institucional. Las sociedades domina-
das por la redistribución, la producción y la repar-
tición de bienes se organizan en función de un cen-
tro –se trate de un jefe, un señor, un templo o un

Historia del déspota–, el mismo que reúne los productos, los


acumula y los redistribuye para retribuir a sus
agentes, asegurarse el mantenimiento y la defensa
Tahuantinsuyu de los servicios comunes y para conservar el orden
social y político como por ejemplo durante las cele-
braciones de fiestas públicas. Este principio es fa-
vorecido por el modelo institucional de la simetría
en la organización social. La reciprocidad intervie-
ne en la producción, las prestaciones de servicios,
María la distribución periódica de las tierras, así como en
Rostworowski de la repartición de los productos, en la práctica de
los dones y contradones, y otras.
Diez Canseco
Polanyi admite que la redistribución puede jugar
un papel en sociedades muy diversas, en las homo-
géneas y en las estratificadas. Reciprocidad y redis-
tribución pueden combinarse en la misma sociedad,
la primera corresponde entonces a la forma horizon-
tal del intercambio a escala, la segunda a la forma
vertical entre unidades locales y la autoridad cen-
tral. Con la formación del Estado inca se produce
un desarrollo de las fuerzas productivas y un creci-
miento económico dinamizado.

,
Por muchos años se alabó y consideró la organi-
Historiadora peruana de origen polaco. Es zación inca como la materialización de una utopía

25

considerada una de las máximas conocedoras admirada por los europeos. Se creía que el almace-
de la historia del Imperio Incaico. namiento de productos de toda índole tenía por ob-
25
CARETAS 2002
Historia del Tahuantinsuyu
jetivo fines humanitarios, como socorrer a la pobla- go, de unas tierras que poseían en Callaguaya, e
ción en caso de desastres naturales. Esta aprecia- instalaron miembros de varios ayllus serranos.
ción sólo demuestra una incomprensión de los me-
canismos económicos de ese Estado. Faltan aún mayores investigaciones sobre los
grupos costeños de la zona sur, y saber cómo fueron
Gran parte de la redistribución era consumida dominados por los serranos del altiplano. Es posible
por el sistema de la reciprocidad, por el cual el Es- que en el litoral no haya existido una hegemonía de
tado se veía obligado constantemente a renovar poder yunga que hubiese podido defenderse del
grandes “donativos” a los diversos señores étnicos, a avance serrano. La región comprendida entre Ca-
los jefes militares, a las huacas, etc. Para cumplir maná hasta Tarapacá se llamó el Colesuyu, un su-
tales necesidades se creó, como se vio en el capítulo yu diferente a los cuatro suyu clásicos del Estado in-
anterior, un gran número de depósitos estatales ca y cuya población costeña estaba compuesta por
porque el gobierno tenía que disponer de cuantiosos agricultores y por pescadores. Los habitantes de es-
bienes acumulados pues los objetos almacenados re- ta región se dividían en gran número de curacazgos,
presentaban poder en el Tahuantinsuyu. y el suyu debió ser una definición del espacio más
que una demarcación política.
El modelo económico serrano: La sierra sur
– Si bien la Visita de Garci Diez de San Miguel
La economía sureña del Tahuantinsuyu ha sido de 1567 (1964) junta con la Visita de Ortiz de Zúñi-
estudiada especialmente por John Murra (1964, ga a Huánuco de 1567 (1967 y 1970) son ejemplos
1967, 1972), seguido por numerosos investigadores. clásicos de los enclaves serranos. en ambos docu-
Para obtener productos de diversas ecologías los na- mentos aparecen los “rescates” de ganado, lana y ro-
turales se valían del sistema de enclaves, llamados pa. Estas repetidas manifestaciones indican que en
por Murra “archipiélagos verticales”, cuyo núcleo alguna época del año se efectuaban ciertos inter-
serrano controlaba, por medio de colonias multiét- cambios.
nicas, zonas diferentes situadas en microclimas dis-
tantes unos de otros. La sierra central

Subrayamos la palabra distante para indicar que Una situación muy diferente a la del altiplano y
los varios microclimas se hallaban a más de un día a la de la sierra en general existía en la Cordillera
de camino. Los enclaves del altiplano son a la fecha Marítima de la región central del antiguo Perú. Las
los modelos andinos clásicos como forma de conse- condiciones geográficas especiales hicieron que los
guir productos diferentes a los existentes en el nú- naturales adoptaran un modelo propio, adaptado a
cleo de origen. Estos enclaves se hallaban en la cos- las condiciones topográficas imperantes en la re-
ta y en la región selvática a varias semanas de mar- gión. Es un hecho importante demostrar cómo un
cha, y este punto es importante ya que marca las di- determinado modelo podía variar si las condiciones
ferencias entre los dos modelos, el de la sierra sur y cambiaban.
el de la región central.
Esta distinta aplicación del patrón de la “vertica-
Murra ha investigado con sumo detalle la ma- lidad” demuestra que no era un sistema rígido, sino
croetnia de los lupacas, y se ha comprobado que lo que se transformaba según las circunstancias. Tal
mismo sucedía con los otros señoríos de la meseta información surge de las Visitas realizadas a Canta
del Collao, como los pacajes, los hatun collas, los en 1549 y en 1553; ambos testimonios tempranos,
azángaros, que también gozaban de enclaves en zo- anteriores a las reformas toledanas, dan una visión
nas diferentes a las de su propio hábitat. de situaciones especiales para la zona.
Un problema surge en torno al inicio de los en- La región de Canta tiene un terreno abrupto
claves, es decir si se originaron con una conquista. que a relativa corta distancia goza de climas dife-
Existe información valiosa en un documento del Ar- rentes lo cual le permite producir recursos varia-
chivo Arzobispal de Lima que describe cómo el gru- dos. Explicaremos en pocas palabras su organiza-
po serrano de los yauyos echó a los yunga de Calan- ción económica bastante original y que ofrece un
26
CARETAS 2002
María Rostworowski de Diez Canseco
aspecto nuevo al problema: El Señorío de Canta taciones culturales se desarrollaron gracias a la ex-
comprendía ocho ayllus, y para atender cultivos si- plotación de los recursos del mar, marcando así el
tuados a diversos niveles ecológicos, distantes unos posterior desenvolvimiento costeño.
de otros por un día o dos de camino, idearon un tra-
bajo comunal de los ocho ayllus, rotativo y de tem- Desde tiempos tempranos se estableció en la
porada. Cuando cumplían faenas comunales se mu- costa dos actividades diferentes, la pesca y la agri-
daban de un lugar a otro con el objeto de realizar cultura. Se formaron grupos separados con jefes
determinadas faenas agrícolas. Esta trashumancia propios y se estableció entre ellos un intercambio
limitada los llevó a poseer, además de sus pueblos de productos. Sin embargo los pescadores, limita-
permanentes, unas aldeas comunes habitadas tem- dos a sus playas y caletas, permanecieron subordi-
poralmente mientras cumplían sus labores en la nados a los señores de las macroetnias de agricul-
zona, por ejemplo cuando se dirigían a la puna a tores yungas.
sembrar y cosechar una planta de gran altura lla-
mada maca (Lepidium meyenil), o a realizar la es- La primera información sobre la presencia en
quila de sus rebaños de camélidos. En otra época un curacazgo de estas divisiones nos la dio la Rela-
del año bajaban a la región cálida del chaupi yun- ción de Chincha, nombrada por nosotros como “Avi-
ga a las plantaciones de cocales o de maíz. No sólo so”. En efecto, una población de treinta mil “tribu-
en sus chacras, sino también para la confección de tarios” se dividía en diez mil pescadores, doce mil
objetos o de productos necesarios para la comuni- cultivadores y seis mil “mercaderes”. Estas cifras
dad emplearon el sistema rotativo, por ejemplo los indican una división laboral entre sus habitantes,
tejidos, la elaboración de cerámica, la fabricación distinta a lo que hasta entonces se conocía en el
de ojotas (calzado andino) o la preparación del mundo andino.
charqui.
La importancia del trabajo artesanal se vio con-
A causa de las cortas distancias entre los varios firmada en las mismas Ordenanzas, pues prohibían
climas y recursos, los naturales de Canta no preci- a los curacas a obligar a los artífices a cumplir la
saron de enclaves multiétnicos que recién fueron in- mita campesina o a servir en la casa de sus enco-
troducidos con el dominio inca y la aparición de los menderos.
mitmaq.
De acuerdo con el sistema de la especialización
El modelo económico costeño: muchos trabajos que no se consideran como artesa-
La especialización laboral nales figuraban como tales, y se prohibía el ejercicio
de cualquier otra labor aparte de la indicada.
Dado que la organización de la economía serrana
guardaba una necesaria relación con el medio am- Un ejemplo muy ilustrativo de las costumbres
biente, propio de las quebradas andinas y de la me- yungas era la de los chicheros o fabricantes de bebi-
seta del altiplano es comprensible que la diferente das, especialidad reservada a los hombres. En la
geografía de la costa propiciase un modelo económi- sierra las mujeres preparaban en sus hogares la be-
co también distinto. bida para la familia. Cuando se necesitaban gran-
des cantidades para el culto o para las ceremonias
Es importante notar que la región yunga a pesar del Inca, las mamacona eran las encargadas de pre-
de sus dilatados desiertos, era una región rica en re- pararlas. En cambio, en la costa se trataba de un
cursos naturales renovables. Su mayor fuente de oficio masculino a dedicación exclusiva.
bienestar provenía del mar, un mar que era extraor-
dinariamente abundante en su fauna ictiológica. El intercambio costeño

A diferencia de otros lugares del mundo, en los En las sociedades arcaicas predominaba, según27

,
inicios de la civilización del antiguo Perú no hubo Polanyi (1957), el modelo redistributivo a pesar de
necesidad de la agricultura para la formación de po- existir en algunos lugares el hábito del intercambio.
blaciones numerosas ni para la creación de centros Este fue el proceso seguido en los curacazgos coste-
ceremoniales destacados. Estas primeras manifes- ños y marcó su diferencia con los señoríos serranos.

CARETAS 2002
Historia del Tahuantinsuyu
La reciprocidad como una integración tuvo ma- hecho que demuestra a su vez la importancia que
yor poder en la costa al emplearse tanto la redistri- tenía en la costa toda obra de emergencia relaciona-
bución como el trueque, que se basaba en equivalen- da con el sistema hidráulico del valle. Aunque las
cias establecidas y compensaba la falta de algún ti- medidas adoptadas por el visitador fueron dadas en
po de producto local. Un estudio empírico de la eco- tiempos coloniales, ellas son un reflejo de los hábi-
nomía llamada primitiva comprende en sus princi- tos yungas.
pales cuadros la reciprocidad, la redistribución y el
trueque. En las sociedades arcaicas existía un rechazo a
los beneficios en las transacciones que involucraban
Para entender el intercambio en las sociedades a los alimentos: se limitaban a mantener las equi-
costeñas del antiguo Perú tenemos que aclarar que valencias. El trueque a nivel local en un valle coste-
se realizaba a dos niveles muy distintos. El prime- ño no era materia de ganancia, sino de un acomodo
ro se efectuaba entre la gente del común para con- necesario al sistema de trabajo especializado impe-
seguir lo necesario para la vida diaria y posiblemen- rante en la sociedad.
te las equivalencias eran establecidas y aceptadas
por todos. El segundo se llevaba a cabo entre las Intercambio a larga distancia de los
clases altas de la sociedad. “mercaderes” chinchanos
Tenemos noticias de dos lugares distintos y sepa- Si bien en páginas anteriores, al tratar de las
rados que nos ofrecen una visión de la situación im- clases sociales y de las jerarquías en el Tahuantin-
perante en las tierras yungas: En Chincha, como ya suyu se habló de los “mercaderes”, aún falta men-
lo mencionamos, el intercambio se realizaba a larga cionar sus viajes y lo que representaban en el con-
distancia, siendo efectuado por “mercaderes” reco- texto andino.
nocidos como tales. En el norte sólo tenemos pocas
noticias de señores en cuyas manos se desarrollaba Los chinchanos se dirigían al norte en balsas, cu-
el trueque, tanto suntuario como de recursos ali- yo número es mencionado por el propio Atahualpa
menticios. A continuación veremos más ampliamen- en un diálogo con Pizarro cuando éste le preguntó
te estas dos situaciones. sobre el motivo de la presencia del señor de Chin-
cha, único curaca llevado en andas en el séquito del
El trueque local Inca en aquel aciago encuentro de Cajamarca. Era
un hecho resaltante el honor de usar litera, cuando
La especialización del trabajo en la costa obligó tantos otros nobles participaban a pie en la jornada.
al establecimiento de un trueque local entre sus ha- Atahualpa respondió que el señor chinchano era su
bitantes para obtener las subsistencias y los objetos amigo, y señor mayor de los llanos, además de po-
que cada cual no producía. En páginas anteriores seer “cien mil balsas en la mar”. Naturalmente, es-
mencionamos la dedicación exclusiva del trabajo, to no significa que ese número correspondiese con la
que traía como consecuencia un intercambio cons- realidad, y es probable que algunas de dichas balsas
tante, un ejemplo de esta situación lo hallamos en fueran de troncos de árboles, y otras de grandes ma-
la Visita realizada por Juan de Hoces en 1574 a la zos de totora unidos entre sí a las que se les daba di-
región de Trujillo. El visitador se vio en la necesi- rección con las guare-tablas de madera colocadas
dad de reglamentar las equivalencias entre el maíz entre los troncos, que hundían o levantaban a vo-
remitido por los cultivadores y los fabricantes de luntad para formar timón y quilla.
chicha que preparaban las bebidas, además señaló
los montos de chaquira, lana y otros objetos que La importancia del sistema hidráulico
otras personas pudiesen trocar.
El acceso al agua y por ende al riego fue tan im-
Los oficiales chicheros quedaban liberados de portante en el ámbito andino como el acceso a la tie-
cualquier otro trabajo y no podían ser obligados a rra. Los mitos y leyendas narran episodios sobre el
acudir a la mita del encomendero, del cacique o de inicio de los canales hidráulicos en un tiempo mági-
los principales. Sólo debían prestar ayuda en la re- co, cuando los animales hablaban. Las fuentes o
paración de la acequia principal del repartimiento, puquio surgieron por rivalidades entre célebres
28
CARETAS 2002
María Rostworowski de Diez Canseco
huacas que se retaron para medir sus poderes, y ori- La arqueología ha reconocido los sistemas y mode-
naron en varios lugares dando lugar a que brotasen los empleados en la hidráulica andina, sobre todo en
manantiales. El mar, los lagos, las fuentes fueron la costa, donde el riego fue siempre una necesidad
venerados por pacarina o lugares de origen de nu- ine- ludible. El análisis de la situación hídrica de
merosos grupos étnicos. Las lagunas eran conside- cada va- lle costeño ofrece interesante información
radas como manifestaciones del mar y origen del acerca del desarrollo de los centros de poder, que
agua en general. podían fluctuar a través del tiempo en sus
interrelaciones costa-sie- rra. Las diversas
Para la realización de una agricultura intensiva, circunstancias en las cuales se de- senvolvieron los
conocida y practicada en los Andes, era preciso te- modelos hidráulicos en cada valle yunga son
ner conocimientos hidráulicos y proceder a irrigar expresión de su pasado y de sus relaciones con sus
las tierras para aumentar los cultivos. En las tie- inmediatos vecinos de las tierras altas.
rras de secano se sembraban tubérculos, pero el
maíz necesitaba de riego y quizá su introducción en La información que se obtenga para una deter-
el agro fomentó y dio lugar al desarrollo de los sis- minada cuenca fluvial no permite aplicarla a otros
temas hidráulicos. No sólo se practicaron en las di- valles, a menos que las fuentes documentales lo
versas etapas del desarrollo andino complejas y so- confirmen. De hecho, la experiencia demuestra la
fisticadas redes hidráulicas para conducir el agua y existencia de distintas situaciones, fluctuaciones y
mejorar la producción agraria, sino que los santua- cambios en las relaciones costa-sierra en el tiempo,
rios, como Pachacamac, gozaban de canales que no sólo entre diversos lugares geográficos, sino en
traían agua a los templos desde lugares alejados. un mismo valle. Para ilustrar nuestro decir, basta
En el Cuzco, los dos pequeños ríos, el Tulumayo y el señalar y comparar el fuerte control ejercido por los
Huatanay discurrían por sus lechos encauzados y serranos del altiplano sobre la costa sur durante el
empedrados. Intermedio Tardío con lo que sucedía en el Chimor
en la misma época.

29
CARETAS 2002
as (Li- ma: esde a historia del Perú como reino
Amaru, 1990). el
Págs. 13-22. traum integrante del Imperio Hispánico
ático forjó la
● 6 Raúl Porras “El ingres
nombre del Perú”. En o de estructura básica de
Antología Raúl Porras, Europ
Jorge Puccinelli com. a en nuestra autocomprensión
(Lima: P.L Villanueva las
S.A., 1951). Págs.
como sociedad,
guerr
27-30. as de dándonos acceso a las
● 7 Nathan Wachtel. co más elementales de
Sociedad e ideolo-

gía: ensayos de n nuestras herramientas culturales y,
5
historia y antropología q con toda certeza, también
andinas (Lima: IEP,
W
1973). Págs. 81-85, u a nuestros más pesados lastres. La
a
l 120-128.
i obra de Guillermo Lohmann nos
d
e ● 8 Felipe Barreda s previene acerca de la complejidad
m Laos. Vida Intelectual del virreinato peruano y
a del Virreinato del t
r Perú, (Buenos Aires:
a del peligro de encasillarnos en
UNMSM, 1937),
E Págs. 28-32, 34-35. h interpretaciones fáciles y simplistas. De igual
s
a modo, la obra de Scarlett O’Phelan nos llama
p ● 9 Julio Cotler. Clases,
i Estado y Nación,
s la atención de las
n (Lima: IEP, 1992).
Págs. 28-31, 46, 68- t complejas relaciones entre los indios, mestizos y los
o
z 70. criollos a fines de la
a
a
10 Hugo Neira. Colonia. La deuda con esos largos trescientos años
. ●

“Virrey. Corte y Asedio


e
de integración con el imperio de España es un hecho
L Criollo”. En Hacia la l
a tercera mitad: Perú gravitante en nuestra identidad nacional.
XVI-XX. Ensayos de fi
d relectura herética. n
e (Lima: Fondo Editorial Una larga tradición republicana nos ha hecho
s Sidea, 1996). Págs. li
t 178-181. volver las espaldas tanto al peso como al
b
r significado del período virreinal. Es común
u e
c exagerar sus aspectos negativos y traumáticos,
- r
asignando al extenso periodo de los virreyes la
a
c fuente de algunos de nuestros males culturales,
i l
ó cierta dosis de racismo o la falta
n
d
de virtudes republicanas. Pero, aún asumiendo que
e
d la herencia de esos problemas es un fenómeno real
e l
l de nuestra vida republicana, hay historiadores que
V
han subrayado también que el sistema virreinal es la
i i
m fuente de muchos de los valores más preciados de
p r
e nuestro país, la religión católica, el idioma español y
r
r nuestra pertenencia al tronco de la civilización
i e
o occidental.
i
d n
e
a
l
o t
s o
i ,
n
c
l
Capítulo II:

El legado colonial:
la Conquista
y el Virreinato
Waldemar Espinoza Soriano
n 1955, cuando el autor era alumno del doctor
Raúl Porras Barrenechea, historiador y maes-
tro insigne, entre los trabajos prácticos de in-
terpretación de textos y de investigación histó-
rica que el gran maestro pedía, presentamos uno
titulado Los auxiliares indígenas de Cajamarca en
la Conquista española. Fue un estudio de cuarenta
y dos páginas, escrito a base de unos informes
inéditos de los siglos XVI y XVII, que pudimos
encontrar en el archivo de Cajamarca. Desde
entonces, nos quedó la idea de poder hallar do-
cumentos similares en distintos repositorios
acerca de otros grupos étnicos del área andina. El
mismo doctor Porras, en 1957, nos dio muchas pau-
tas para su ubicación, estudio y publicación. Cuan-
do una vez –antes de viajar a Sevilla– en setiembre
de 1958, le manifestamos nuestro deseo de ver y
La destrucción del imperio de los incas. leer las Informaciones de los curacas don Felipe
Lima: Amaru Editores,1990. Extractos Guacrapáucar y don Francisco Cusichaca, que él
seleccionados págs. 13-18. mencionaba en tres notas a su brillante estudio so-
bre Jauja, Capital mítica, Porras nos dijo: “eso y
mucho más hallará usted en Sevilla”. Y así fue, por-
que a fines del mismo año, en noviembre, logramos
Explicaciones ubicar las dos Informaciones que, en forma patéti-
ca, demuestran y aclaran cómo y por qué los espa-

sobre la caída ñoles pudieron apoderarse de un Imperio tan vasto


en un tiempo tan breve. Son, pues, dos documentos
de carácter informativo, a los cuales muy bien les

del Imperio Inca podríamos llamar Las Crónicas de Jauja, o quizá


mejor Las Crónicas de los Huancas. Dos Informa-
ciones notabilísimas, porque gracias a ellas pode-
mos ahora comprender, con gran facilidad, la com-
pleja problemática de la caída del Imperio de los In-
cas.
Waldemar Espinoza
Soriano Para el caso concreto de nuestro país, la visión
de que 160 españoles y 60 caballos, sin ayuda de
nadie, pudieron conquistar el Imperio Andino, com-
puesto de varios miles de soldados y de millones de
pobladores, en un tiempo relativamente muy corto,
ha hecho meditar a muchos investigadores. ¿Cómo
explicarse que un puñado de invasores españoles
hayan derrotado a miles de soldados andinos, y lue-
go subyugar a millones de peruanos? ¿Cómo pudo
un grupillo de aventureros aplastar a un Imperio
tan poderoso? ¿Cómo explicar el avasallamiento del
Tahuantinsuyu en uno o dos años a lo más? 33

,
Historiador cajamarquino. Es uno de los Hasta cuatro han sido las respuestas, pero dos
grandes especialistas de la época inca y la de ellas las más difundidas: 1) La ayuda divina de-
Conquista. rramada sobre los españoles; 2) La superioridad ra-

CARETAS 2002
Explicaciones sobre la caída del Imperio Inca
cial y cultural de los conquistadores, y su secuela de fue en el XVIII y más todavía en el XIX cuando co-
resultados: ventaja armamentista, estratégica, po- bró verdadero valor. Morton, por ejemplo, en 1829
lítica, etc.; 3) El absolutismo exagerado del Estado publicó un libro titulado Crania Americana (Fila-
Inca, que había convertido en autómatas a los tri- delfia), donde sostiene que las cabezas de los indí-
butarios andinos, al extremo de que caída la cabeza genas comunes del Perú acusan un claro índice de
dirigente –el inca– se vino todo abajo; y 4) La situa- estupidez, salvo las testas de los incas (!). De éstos
ción social y política de los reinos señoriales con- dice: “los cráneos de la raza de los incas presentan
quistados por los emperadores del Cuzco. una decidida superioridad en las facultades intelec-
tuales con otras razas del pueblo común del Perú”.
Uno de los historiadores más sagaces que han Y lo curioso es que su criterio aún regía en 1870.
estudiado este último problema es Alejandro Lips- Como consecuencia de esa teoría, otros explicaron
chutz. En su estudio publicado en 1963 da tanta el fin del Imperio negando y desvirtuando el valor
importancia a este asunto que lo analiza casi ente- del indígena. Los imaginaron como a guerreros pu-
ramente en la Tercera Parte de su libro. Así, por silánimes y acomplejados frente al invasor armado
primera vez, hace resaltar el colaboracionismo de venido de España. Pero el complejo de la superiori-
los señores étnicos, quienes lo hicieron para ven- dad racial quedó desvanecido, más tarde, con las in-
garse de antiguas rivalidades interseñoriales y vestigaciones serias de la antropología científica.
también para salvaguardar el status socio-económi- Quedó demostrado que no pasa de ser sino una de
co en que se desarrollaron dentro de las estructuras las muchas y fútiles vanaglorias de los conquistado-
andinas, y asimismo por la oposición que reinaba res y de los europeos en general. Quedó aclarado,
dentro de las clases sociales dominantes. Dicha co- pues, que cualquier razonamiento invocando el feti-
laboración señorial fue muy dura –en Chile y Para- chismo, la superstición o la inferioridad racial y cul-
guay por ejemplo–. En éstos, “la resistencia del tural del peruano es tan falso como las baladrona-
campesino libre contra el señorialismo intruso, en das de los españoles, quienes creían en la ayuda ce-
defensa de su terruño, de sus costumbres, de su len- lestial.
gua y de sus dioses [fue] capaz de desarrollar en es-
ta su lucha, [un] valor grande e inquebrantable”. Uno de los abanderados de la tesis de la inferio-
ridad racial y cultural de los peruanos, como factor
El providencialismo surgió el año mismo de la primordial para la ruina de su Imperio, es el nor-
muerte de Atahualpa. Los españoles justificaron la teamericano Ch. F. Lummis. Para este escritor, el
caída del Imperio Inca con argumentos carismáti- solo hecho de haber estado el Perú poblado por “in-
cos. En tal sentido, no algunos sino todos los con- dios” es ya una prueba palmaria de su inferioridad
quistadores pensaron que Dios lo había determina- total. Los vio imposibles de crear un reino y peor
do así, para poner fin al despotismo dictatorial de una república como la actual de Estados Unidos,
los incas. En todas las crónicas de la conquista, y porque la vida andina –dice– fue sencillamente tri-
también en las posteriores, se hallan dichas medi- bal. No vale la pena seguir comentando las atrabi-
taciones. Tal sucede en las de Jerez, Sancho, Cieza, liarias y prepotentes teorías de Lummis, propias de
Pedro Pizarro y hasta en la del culto Acosta. Para su mentalidad segregacionista e imperialista, por-
los conquistadores, fue la ayuda de la Virgen y de que la arqueología y la etnohistoria las han destrui-
Santiago Apóstol la que determinó la caída del Im- do. Sin embargo, hay que anotar que para Lummis
perio Inca. Acosta, por ejemplo, cree que el Imperio la población andina fue de las más inferiores y em-
se desplomó víctima de sus pecados nefastos, ya brutecidas del mundo, por la sencilla razón –según
que Huáscar fue el fruto del incesto entre dos her- él– de “no ser más que indios”. Niega la existencia
manos, es decir, de una unión ilícita, contra la ley de incas y de curacas, y despectivamente a todos los
natural. El Imperio acabó, pues, por orden de Dios habitantes no los vio sino como a “una tribu de in-
para terminar con la idolatría e implantar la reli- dios”.
gión católica.
Otro de los argumentos, muy mentados y estu-
La superioridad racial del europeo, esgrimida diados, para demostrar la fácil destrucción del Im-
como argumento para revitalizar la leyenda de la perio, fue la división existente entre el ejército y la
fácil conquista, brotó también en el siglo XVI. Pero clase dirigente en dos bandos: los de Huáscar y los
34
CARETAS 2002
Waldemar Espinoza Soriano
de Atahualpa, que vale decir entre anan y urin cuz- era la situación política de los curacazgos o señoríos
cos. Desunión que llevó consigo una cruel y larga étnicos que integraban el Imperio del Tahuantinsu-
guerra civil, de la que se aprovechó Pizarro, ayu- yu. ¿Qué pensaban los jatuncuracas de los incas?
dando al uno contra el otro, y viceversa, hasta ha- ¿Cómo juzgaban la política económica y social im-
cer desaparecer a los dos y quedarse él como único puesta desde el Cuzco? ¿Estaban contentos con la
gobernador de todo el territorio. No cabe duda que Conquista Incaica? ¿U ocultamente ansiaban su li-
de las teorías hasta ahora en boga, ésta ha sido la beración? ¿Qué actitud tomaron los jatuncuracas y
aceptada como la más lógica y natural de todas. señoríos étnicos ante los españoles? ¿Cómo los reci-
bieron? ¿Qué vieron en ellos?
Pero también hubo hombres que se preguntaron
¿cómo es que los araucanos, los chichimecas y otras Sólo después de contestar a estas interrogantes,
tribus de cultura marginal no pudieron ser conquis- podremos comprender que la leyenda de la fácil
tadas con la misma sencillez que el Perú y México? conquista es sólo una mera leyenda. La fácil con-
Esto ya se interrogaron Cieza en 1553 y Acosta en quista, descubriremos entonces, que se debe a la ri-
1590. Y, en realidad, su estudio es fundamental pa- validad señorial de los curacas andinos y a la oposi-
ra comprender la caída del Imperio Andino. No hay ción de éstas al dominio del Cuzco.
que olvidar que los araucanos recién fueron venci-
dos entre 1860 y 1870. Además, la historia social ha aclarado que las
sociedades no señoriales, las organizadas sin estra-
Autores tan antiguos como Cieza y Acosta, y otro tificación clasista, son las que resisten al señorialis-
tan moderno como es Lipschutz, sostienen que los mo intruso e invasor. Son las que defienden su cul-
araucanos no fueron subyugados fácilmente, no tura, tierras y lengua hasta desarrollar una lucha
fueron conquistados “nunca” por los españoles, por- larga y valiente, a veces hasta morir en aras de la
que no habían formado señoríos. No habían tenido libertad. En cambio, las etnias estructuradas en
reyes a quienes obedecer, porque jamás habían es- señoríos, como sucedió en los Andes, se desenvuel-
tado sometidos a dominio extranjero. Era una gen- ven en un ambiente contrario. Pero este movimien-
te libre. Su régimen socio-político-económico de no- to propio de los señoríos hay que descubrirlo en
madismo les incitó a combatir y esto les posibilitó la fuentes inéditas; porque los cronistas españoles
resistencia. Si hubieran estado estructurados en hasta hoy conocidos sólo lo mencionan muy opaca-
señoríos, como sí lo estuvieron los de México y el da y ligerísimamente.
Perú, se habrían derrumbado rápidamente; porque
entregado el rey absoluto estaba cedido todo. Entre Podemos afirmar que los españoles callaron la
los araucanos no habían maceguales ni mitayos ni asistencia y alianza de los señores étnicos, con un
yanaconas. Allí, los jefes no eran hereditarios sino fin preconcebido: no perder las encomiendas. Si
elegidos, según la valentía y la fuerza. Allí, el jefe ellos hubieran manifestado que el Tahuantinsuyu
no hablaba en forma personal sino que su palabra fue conquistado por los mismos peruanos para en-
era la expresión del pueblo, y su sentir el senti- tregárselo a los españoles, entonces ¿con qué dere-
miento de la masa. cho habrían reclamado gratificación de servicios a
la Corona? Incluso Cieza de León, el sereno Cieza,
Lipschutz sostiene, como lo sostuvo también disimula mucho el colaboracionismo de los señores
Cieza en 1553, que para entender y explicar el oca- étnicos. Para él hay varios factores, pero ninguno
so de los imperios americanos es imprescindible es- tan favorable como la rivalidad política entre Huás-
tudiar el estado social de los diversos señoríos étni- car y Atahualpa, y el favor de la Divina Providencia
cos del mundo andino y el señorialismo feudal traí- desde luego. En cambio, las alianzas señoriales con
do por los españoles. Porque de las fuerzas que se las cuales se benefició Hernán Cortés, no fueron ca-
originan del encuentro de esos dos esquemas men- lladas. Bernal Díaz del Castillo las menciona va-
tales, dependió la caída rápida del imperio. Del en- rias veces; y Acosta, cronista que publicó su obra en35

,
cuentro antagónico, y hasta cierto punto incom- 1590, escribe:
prensible, de esos dos esquemas mentales se origi-
na la Conquista. Fue... gran providencia del Señor, que cuan-
En tal sentido, nosotros debemos analizar cuál do fueron los primeros españoles, hallaron

CARETAS 2002
Explicaciones sobre la caída del Imperio Inca
ayuda en los mismos indios, por haber par- nación de indios, mucho menos se engaña.
cialidades y grandes divisiones... El ayuda de Allí está Chile, o por mejor decir Arauco y
los de la provincia de Tlacala, por la perpetua Tu- capel, que son dos valles que ha más de
enemistad que tenían con los mexicanos, dio vein- te y cinco años que con pelear cada año
al marqués don Fernando Cortés, y a los su- y ha- cer todo su posible, no les han podido
yos, la victoria y señorío de México y sin ellos ganar nuestros españoles casi un pie de
fuera imposible ganarla ni aún sustentarse en tierra.
la tierra. Si Moctezuma en México, y el inga en el Perú,
Quien estima en poco a los indios, y juzga que se pusieron a resistir a los españoles la entra-
con la ventaja que tienen los españoles de sus da, poca parte fuera Cortés ni Pizarro aunque
personas y caballos y armas ofensivas y defen- fueran excelentes capitanes, para hacer pie en
sivas, podrían conquistar cualquier tierra y la tierra.

36
CARETAS 2002
Raúl Porras Barrenechea
a evidencia que brota de los documentos
de la etapa panameña, es la de que el
nombre del Perú era usado, acaso como
un mote despectivo o de burla, para los
aventureros que partían hacía el nuevo y
dudoso Dorado, por la gente baja de Pana-
má. Es un nombre popular que persistirá co-
mo todas las cosas del pueblo, irreflexiva y ca-
prichosamente, y aún contra la misma realidad
geográfica. Los directores de la empresa
del levante y los funcionarios de Pana-
má rechazaban abiertamente este nom-
bre, como se deduce de su resistencia a
usarlo, hasta que fueron vencidos por la co-
rriente popular. Y es que los expertos en viajes y na-
vegaciones sabían bien que el Birú quedaba ahí cer-
“El nombre del Perú”. En Antología de Raúl ca, a cincuenta leguas de Panamá, tierra dentro de
Porras Jorge Puccinelli com., (Lima: P.L. la punta de Garachine. Y la nueva tierra descubier-
Villa- nueva S.A., 1951). Extractos ta se extendía, después del primer viaje, más de
seleccionados págs. 27-30. doscientas leguas al sur de Panamá, sin que en ella
tuviese la menor injerencia el minúsculo y proble-
mático cacique del Birú, en realidad nunca hallado,
real y positivamente, por ningún aventurero espa-

El nombre
ñol.

Esta pugna entre el criterio oficial, consciente y

del Perú bien informado sobre las nuevas tierras, y el desca-


balado concepto popular, se manifiesta bien clara-
mente durante los años de 1527 a 1529. Pizarro y
Almagro, por una lógica actitud defensiva, ya se ha-
llaban seguros de haber descubierto algo nuevo, re-
chazaban la denominación antigua y desconceptua-
Raúl Porras da de Birú, que nunca pareció realmente y, mien-
tras vacilan en bautizar su hallazgo con algún nom-
Barrenechea bre fascinante –Tierra Nueva de la Mar del Sur,
Nueva Castilla–, o con algún nombre indígena su-
(Pisco 1897-Lima 1960) gerente que lleve consigo el vaho de la tierra –Las
Barbacoas, Tacamez o Tumbez–, triunfa la pertina-
cia ignorante del vulgo, su tendencia satírica y su
poderosa voluntad de deformación y de cambio. La
tierra nueva no se llamará con nombre de reyes o
de santos, ni recibirá las forzadas toponimias de
provincias o regiones españolas, o las difíciles mo-
dulaciones indígenas, sino que cogerá al azar un
nombre indio y lo deformará de acuerdo con el ge-
nio fonético español, en un instintivo y presagioso
alarde de fusión y de mestizaje. Birú, que es indíge-
na, se transformará, en labios del hampa de la con-
quista, en Perú, que no es indio ni español, pero que
tiene ambos y será la cifra y el símbolo de un nue-
Uno de los intelectuales más brillantes del Pe- vo destino racial.
rú, especialista en el siglo XVI con sugestivas

,
aproximaciones a la historia de otros siglos.
37
CARETAS 2002
El nombre del Perú
Es sugestivo por esto, para el investigador histó- descubrimiento que pretendían hacer en la parte del
rico, acechar el instante en que el nombre del Perú Levante”. En la página 11 vuelta, se insiste en el des-
salta al lenguaje hablado, de la jerga brutal de los cubrimiento de la parte del Levante y en el 12 se ha-
conquistadores, al papel sellado de los legistas y bla siempre de “la parte del Levante”. El licenciado
funcionarios, a la letra muerta de los documentos Juan de Salmerón, Alcalde Mayor de Panamá y juez
con que se nutre el proceso vivo de la historia. No de residencia de Pedrarias, no admite el nombre vul-
creo que ese instante sea el del contrato de 10 de gar, porque en una información levantada el 27 de
marzo de 1526, que es un documento revelado tar- junio de 1527, dijo que por cuanto “algunas de las
díamente, porque está en contradicción con todos personas que trujo el capitán Diego de Almagro, del
los demás documentos de ese mismo año y con de- armada e descubrimiento del levante ....” Tampoco
claraciones de los mismos conquistadores. Desecha- Almagro acepta por entonces ninguna denomina-
do ese ficticio convenio, la primera huella del nom- ción. En su petición al cabildo de Panamá, de 12 de
bre del Perú, se halla en algunas declaraciones julio de 1527, Almagro, con la cautela propia del ba-
prestadas durante el año de 1527, principalmente queano en cosas de Indias, pondera su hallazgo, sin
por soldados y gente soez, en el proceso de la resi- usar ni el nombre del Perú, ni otro alguno, en espe-
dencia del gobernador Pedro Pedrarias Dávila. La ra del bautizo definitivo. Han descubierto sus compa-
más antigua referencia que he hallado, en él, en ñeros y él, según su propia relación, la región pobla-
una revisión incompleta, es la correspondiente a la da de Tacamez, al sur del río San Juan, pero todo
declaración del escribano Cristóbal Muñoz. Este de- continúa innominado. “Se ha descubierto –dice Al-
clara el 21 de febrero de 1527, a propósito del con- magro– una tierra muy rica y poblada de muchos y
trato entre los tres socios y el Tesorero la Puente, y grandes pueblos, como por las relaciones del Veedor
dice que se encargó a éste “para que negociase por y escribano que de allí traje, tienen visto”.
ellos con Su Magestad en la Corte algunas merce-
des por el servicio que han hecho en el descubri- Abundan documentos del año de 1527 que insis-
miento del Perú”. Esta frase y este nombre, que por ten en la denominación de “Costa de Levante”. En
primera vez aparecen en un documento cierto, no se un poder de Alonso Gallego, soldado de la empresa
refieren, sin embargo, al actual Perú ni al antiguo descubridora, firmado en la isla del Gallo el 10 de
Imperio de los Incas. El Perú de comienzos de 1527 agosto de 1527, nombrando su mandatario a Pedro
era tan sólo una región de los manglares, compren- Vernal en Panamá no obstante ser el signatario un
día entre Panamá y el río San Juan, o sea, parte de aventurero de la plebe, acaso por tratarse de un ac-
lo que hoy son la provincia panameña del Darién y to legal, no se usa el remoquete popular. “Alonso
la Intendencia colombiana del Chocó. El concepto Gallego, dice el documento, estante en este descu-
geográfico irá, a medida de los nuevos descubri- brimiento de la costa de Levante”. El 20 de agosto
mientos, derivando hacia el sur. En marzo de 1527, de 1527, el Gobernador Pedro de los Ríos y los ofi-
un soldado burdo, Blas de Atienza, declara en la ciales reales, se reúnen en Panamá, para decidir el
misma residencia de Pedrarias, que él “se fue a la regreso de los expedicionarios amotinados en la is-
entrada del Perú e dexó su hacienda e poder a Pe- la del Gallo, o sea, al término del segundo viaje, y
dro Bernal e desde dicho perú este testigo enbió aún subsiste la elusión del nombre populachero. El
cierto oro con lo de la compaña a esta cibdad de pa- acta de esta reunión reza: “estando placticando so-
namá”. Claramente, este Perú de 1527 no es toda- bre el viaje e armada del descubrimiento del levan-
vía el Perú de los Incas. te que los capitanes francisco pizarro e diego de al-
magro facen...” Almagro reclama contra los propósi-
La oscilación histórica de este momento, que pue- tos del Gobernador de dar término a la empresa, en
de ahogar en el olvido el fortuito y afortunado nom- dos memoriales, y en ninguno de ellos usa el nom-
bre del Perú, es manifiesta. En la misma residencia bre del Perú, que ya estaba en boga entre sus hara-
de Pedrarias y en otros documentos oficiales de en- posos y descontentos soldados. El 22 de agosto de
tonces, se insiste en mantener el nombre neutro y 1527 Almagro dice al Gobernador: “que los días pa-
provisorio de Levante para toda la nueva costa des- sados vine a esta cibdad a facer relación a vuestra
cubierta en el Mar del Sur, pero no se acoge oficial- señoría de lo sucedido en este descubrimiento del
mente el del Perú. En la página 8 de dicha residen- Levante”. Y el 30 de agosto insiste ante Pedro de los
cia, se dice de la empresa de Almagro y Pizarro: “el Ríos, para que le permita enviar socorro de basti-
38
CARETAS 2002
Raúl Porras
mientos (maíz y carne “para este descubrimiento con el dicho Chochama”
del levante”). El 1° de setiembre de 1527 vuelve a
llamar a sus mandantes, “esta armada e descubri- Es evidente que mientras los funcionarios y los
miento del levante”. directores de la empresa vacilan, el nombre del Pe-
rú se arraiga en la conciencia popular y, sobre todo,
Por esta época, ambula en Panamá el verdadero se desplaza hacia el sur. Cuando Pizarro y Almagro
inventor del mito del Perú, el pacificador del caci- partieron de Panamá, en la descabellada empresa
que Chochama, cerca del golfo de San Miguel, quien que patrocinó Luque, o Loco, se dijo que iban en
sabe de veras el valor relativo de las palabras. busca del cacique Birú, descrito por Andagoya. El
Mientras el mote del Perú, sigue viajando, en alas Birú quedaba a puertas de Panamá. Después del
de la imaginación de los soldados de Pizarro, hacia primer viaje el nombre ha emigrado hasta com-
el Sur, él declara parsimoniosamente en la residen- prender las doscientas leguas que alcanzan hasta el
cia de Pedrarias, a propósito de los encargos que re- río San Juan. En esa zona va a ubicar más tarde
cibió de éste, y relata la humilde verdad de aquel Oviedo y Gómara, para robarle a Pizarro la inicia-
nombre y episodio, antes de que volara en brazos de tiva o, por lo menos, el nombre del descubrimiento,
la fantasía popular. “Fue este testigo –dice el hon- el presunto río, que no figura en ningún documento
rado y mediocre Andagoya– a visitar al cacique de cartográfico. Pero, a raíz de la vuelta de los desa-
Chochama, por el mandato de dicho pedro arias y el rrapados murmuradores de la isla del Gallo, hacia
dicho cacique se le querelló de los caciques de la octubre o noviembre de 1527, todos los desertores y
provincia del pirú –Andagoya dice siempre Pirú, le- resentidos, creadores de confusión y descrédito, se
ve trasposición de Birú– que le destruyan e mata- empeñaran en nombrar con el nombre primitivo y
van a su gente e les tomavan su tierra”. Pedrarias, sinónimo de fracaso, de Birú –transformando en
según Andagoya, le envió 30 hombres para auxiliar Perú y oreado ya de triunfo, en su nueva forma–, a
al cacique y “el fue a la dicha provincia del pirú e le la región ahora descubierta por Ruiz, que abarca el
hiso volver al dicho cacique Chochama todo lo que Ecuador actual hasta Santa o Chincha. El anónimo
le avia sido de paz con los cristianos e hizo de paz cacique del Birú va a ser confundido con el supremo
syete caciques de dicha provincia e los hizo amigos señor del Tahuantinsuyo, transformado en Perú.

39
CARETAS 2002
La desestructuración del mundo andino

n el Imperio de los Incas los principios de reci-


procidad y de redistribución eran los que nor-
maban el funcionamiento de la economía. Des-
pués de la Conquista, la comunidad subsiste y
propone nuevamente el modelo de la reciproci-
dad. En cambio, la redistribución estatal se arrui-
na con la muerte del Inca, se reemplaza a la an-
tigua casta dirigente y se funda una economía
basada en la explotación de los indios.

La economía colonial
En efecto, la dominación española determina los
rasgos característicos de la economía colonial. Na-
turalmente, los nuevos señores saben aprovechar
(como lo veremos más adelante) las instituciones
preexistentes; pero su sola presencia, aparte de las
nuevas actividades que introducen, trastorna la or-
Sociedad e ideología: ensayos de historia y an- ganización tradicional.
tropología andinas. Lima: IEP, 1973. Extractos
seleccionados, págs. 81-85, 120-128. La ruina del antiguo sistema de redistribución
provoca, en primer lugar, una reorientación funda-
mental del espacio económico. Se recuerda que en
la época del Imperio, el Cuzco era punto de conver-

La desestructuración gencia y divergencia de las riquezas. En adelante,


el espacio se encuentra descentrado: la capital se
establece en Lima, y las minas de Potosí pronto se
del mundo andino convierten en la otra zona de atracción del país. En
medio de esos dos polos, el Cuzco, antiguo centro del
mundo, no es sino una etapa en el camino. Si se tie-
ne en cuenta que el sistema económico del Imperio
Incaico tenía alcances religiosos y cosmológicos, que
a su vez le daban sentido, se puede concebir la pro-
Nathan fundidad de la ruptura colonial.
Wachtel La desorientación del espacio se manifiesta,
igualmente, en la escala regional y aun en la local.
La complementación vertical de la economía andi-
na, que asociaba las culturas escalonadas desde el
nivel del mar hasta una altura de más de 4,000 me-
tros, sufre también graves alteraciones. Algunas
veces son los propios españoles quienes, por desco-
nocer el sistema indígena, lo atacan directamente,
repartiéndose encomiendas y separando “colonias”
(pobladas en gran parte por “mitimaes”) de su cen-
tro de origen. Tal es el caso del valle de Sama en la
costa, productor de maíz y de algodón y ligado tra-
dicionalmente a la provincia de Chucuito, que care-
cía de esos productos. Fue separado de esta última
Antropólogo e historiador francés, uno de para ser atribuido a Juan de San Juan, hasta el mo-
los grandes impulsores de la etnohistoria. Es mento en que, bajo el virrey de Cañete, los funcio-
muy conocido por sus teorías sobre “la vi-
sión de los vencidos”.
40
CARETAS 2002

12
Nathan Wachtel
narios reales toman conciencia del error cometido y rras eriazas. Pero como también los españoles bus-
deciden relacionarlo nuevamente con la provincia can las mejores tierras, en definitiva su toma de po-
de Chucuito, que dependía de la Corona. A menudo, sesión se traduce siempre en el despojo de los in-
los mismos “mitimaes”, con los disturbios de la Con- dios. Es así como, en la región de Huánuco, en
quista, abandonaron espontáneamente las zonas 1562, el curaca Cristóbal Xulca Cóndor se lamenta
donde habían sido trasplantados para retornar a porque las tierras de que disponen sus súbditos “no
sus regiones natales. O simplemente desaparecie- son ahora tan buenas como las que ellos estaban
ron en la catástrofe demográfica que siguió a la lle- acostumbrados a cultivar en otras épocas, porque
gada de los españoles. los españoles se apropiaron de las mejores cuando
fundaron esta ciudad”. En efecto, para los españo-
La baja constante de población provoca efecti- les uno de los primeros medios de adquisición con-
vamente, en lo que concierne a la producción agrí- siste en hacer que la Municipalidad, de la que son
cola, el abandono de las tierras menos fértiles o de “vecinos”, les atribuya en forma oficial la propiedad
las más marginales. En lo que se refiere a este fe- de las tierras. Pero generalmente se trata de exten-
nómeno, disponemos solamente de documentos de siones cercanas a la ciudad en cuestión, y este pro-
orden cualitativo, pero que son esclarecedores. cedimiento regular pronto resulta insuficiente: la
Escuchemos, por ejemplo, al curaca Cumiqui de población blanca aumentaba rápidamente y la po-
Yucay (cerca del Cuzco) en 1552: “Como hay ahora sesión de vastos dominios suscitaba un interés ca-
pocos indios en el valle y las tierras abundan, van da vez mayor, a medida que crecía el mercado para
buscando las que les parecen mejores y dejan de los productos agrícolas con el desarrollo de la red
cultivar las que trabajaban antes”. En otros casos, urbana y de la economía minera. En la mayoría de
se trata de plantaciones alejadas, sobre todo de co- los casos, los españoles se apropiaron de la tierra
ca: tales como la de Manchaos, cerca de Huánuco. ocupándola de hecho, por medio de la violencia.
Entonces se plantea otra interrogante: ¿es preciso
admitir también una baja en el rendimiento de las Los encomenderos fueron los que estuvieron me-
tierras cultivadas? Es lo que dice, también en Yu- jor situados para practicar este tipo de usurpación.
cay, el curaca principal del valle, Francisco Chil- Se sabe que la encomienda concede a su beneficia-
che: “Se podría cultivar en estas tierras, cultiván- rio la percepción de un tributo, pero no el derecho
dolas como se hace, 500 fanegas de maíz, porque de propiedad sobre la tierra de los indios que le son
en el tiempo del Inca se les cultivaba mejor y se re- confiados. Sin embargo, al encomendero le es fácil
cogía mucho más”. En realidad, el mantenimien- maniobrar el sistema del tributo para así despojar
to de andenes en las pendientes, o de canales de a los indios.
irrigación en la costa, exigía una abundante mano
de obra y una disciplina rigurosa: no es pues de ●●●
sorprender que los trastornos de la Conquista tra-
jeran consigo una baja en la producción indígena, Se impone una primera constatación: la condi-
tanto por la reducción del espacio cultivado, como ción de los indios parece mucho más favorable bajo
por la disminución del rendimiento. Al punto que la administración real (Chucuito, Yucay), que bajo
los funcionarios reales recomiendan expresamente el régimen de encomienda (Huánuco, Huaura). Es
mantener ciertas instituciones indígenas: es el ca- cierto que en Chucuito, a partir de 1559, el tributo
so de Garci Diez, visitador de Chucuito, que, cuan- se torna cada día más pesado, situación que resul-
do pasa a Moquegua en la costa, no deja de instar ta del desarrollo de la producción minera en Potosí,
a que se mantenga “el orden del tiempo de los In- la región desempeñaba así el rol de un depósito de
cas en la repartición del agua”, olvidado por los es- mano de obra; hasta entonces el tributo había sido
pañoles instalados en el valle. relativamente moderado en esa zona. Por el contra-
rio, aunque el valle de Yucay, en 1558, sea nueva-
Los españoles se apoderan tanto del agua como mente entregado a un encomendero ahí las obliga-41

,
de la tierra: la dominación colonial significa para ciones siguen siendo muy ligeras hasta 1572, situa-
los indios ser desposeídos de los medios esenciales ción que resulta de una circunstancia particular, a
de producción. El proceso se ve favorecido tanto por saber la minoría de la princesa Beatriz. General-
la caída demográfica como por el aumento de tie- mente, el encomendero piensa sobre todo en sacar

CARETAS 2002
La desestructuración del mundo andino
provecho de los indios que le son confiados, mien- Aquí surge una pregunta fundamental: ¿qué re-
tras que la Corona debe velar, teóricamente, por la presenta el tributo español con respecto al tributo
suerte de todos sus súbditos. incaico? Cuantitativamente se nos escapan las me-
didas exactas. Sin embargo, hemos encontrado en
Cronológicamente, se manifiesta una evolución Huánuco, Chucuito o Huaura un hecho lleno de
en las diferentes formas de tributo (aunque de ma- consecuencias: los españoles se apropiaron de las
nera confusa e irregular): tierras del Inca y del Sol, reservadas en otros tiem-
pos para el tributo: el resultado es que el peso de és-
1. De 1532 a 1548 (hasta el final de las guerras te se encuentra transferido a las tierras comunita-
civiles): no hay tasa oficial que fije las obli- rias de los indios. A menudo, las tasas mismas, tan-
gaciones de los indios; como lo afirman los to bajo La Gasca como bajo Toledo, confirman explí-
testigos de Yucay, continúa el sistema ante- citamente que los contribuyentes deben cosechar
rior, simplemente los españoles sustituyen sus obligaciones de maíz o trigo en sus propias tie-
al Inca. Pero esta continuidad no comporta rras. Es cierto que luego de la caída demográfica
por eso menos elementos de ruptura: el en- los indios son menos numerosos y que, generalmen-
comendero impone el despotismo, no se con- te (a pesar del ejemplo de Huaura), no les faltan tie-
tenta con el beneficio del trabajo de los in- rras (aunque hayan perdido las mejores); pero, por
dios y exige además productos en especies, el hecho de ser menos numerosos tienen más traba-
ya sea agrícolas (no sólo maíz, sino también jo. Por eso no sorprende que el tributo español pa-
trigo), o artesanales (no solamente tejidos, rezca mucho más pesado que el tributo incaico: las
sino además artículos hechos con fibras de indicaciones de que disponemos respecto al tiempo
agave, arneses, etc.) consagrado al pago de obligaciones al encomendero
(en Huánuco o en Huaura) son testimonio de la ex-
2. De 1549 a 1570 aproximadamente: bajo la plotación intensiva sufrida por los indios. Por otra
presidencia de La Gasca, hacia 1550, se ofi- parte, sería ingenuo creer que los beneficiarios de
cializan las primeras tasas oficiales; general- las tasas las respetaban al pie de la letra: innume-
mente éstas comportan además de la leva de rables documentos ilustran los abusos, los cobros
“mitayos” numerosas obligaciones diversas: ilícitos, la violencia que ejercían. Sabemos que en
maíz, trigo, papas, carneros, cerdos, aves de Huaura reinaba un déspota inescrupuloso. Cite-
corral, huevos, pescado, frutas, coca, sal, teji- mos nuevamente, volviendo a la región de Huánu-
dos y objetos artesanales diversos, etc.; a me- co, el caso de Sebastián Núñez del Prado, que du-
nudo los indios no producen tal o cual artícu- rante nueve años exigió trescientas canastas de co-
lo y tienen que procurárselo por trueque. A ca al año, en vez de las ochenta prescritas y que, pa-
partir de este período, aparecen algunas ve- ra cobrar el tributo textil, hizo encerrar a cierto nú-
ces obligaciones en plata, pero su monto es mero de indios en un corral donde trabajaban sin
todavía muy limitado con respecto al resto tregua. En cuanto a su vecino, García Ortiz de Es-
del tributo. Sin embargo, las tasas evolucio- pinoza fue condenado a restituir mil pesos a sus
nan poco a poco en el sentido de una simplifi- contribuyentes e incluso fue enviado a la cárcel por
cación de los pagos (desaparición de los artí- sus malos tratos. Pero rara vez se castigaba los
culos de interés secundario, tales como aves abusos de los encomenderos.
de corral, huevos, pescado, etc.), con el au-
mento del tributo en plata (que siempre es la Es sobre todo cualitativamente que se ve arrui-
menor parte del tributo). nada la ideología que justificaba el sistema incaico:
en el mundo dominado por los españoles no tienen
3. Década de 1570: el virrey Toledo sigue una sentido las nociones de reciprocidad y de redistribu-
política de uniformización del tributo y aplica ción o, para ser más exactos: el sistema español uti-
nuevas tasas después de la visita general que liza aspectos del antiguo sistema. La reciprocidad
ordena para todo el Perú. Aunque todavía in- desempeña todavía un papel en las relaciones entre
cluye trigo, maíz o tejidos, así como la entre- el ayllu y los curaca, y éstos aseguran la relación
ga de “mitayos”, el tributo en plata se hace con los nuevos amos; mientras que la reciprocidad
predominante. daba lugar a una rotación de riquezas (ficticia o
42
CARETAS 2002
NATHAN WACHTEL
desigual) entre el ayllu, el curaca y el Inca, la do- cas se impregnan de connotaciones morales y reli-
minación española provoca una transferencia de giosas. Pero el metal precioso no desempeña, como
los bienes en sentido único, de los indios a los es- en la economía monetaria europea, el papel abs-
pañoles sin contraparte. Recordemos algunos he- tracto y específico de equivalente universal; no sir-
chos significativos: en Huaura, los contribuyentes ve para medir el valor de los productos, simplemen-
no reciben ni alimentación ni herramientas para te es una riqueza más.
el trabajo; en Huánuco, los chupachos se quejan
unánimemente por ser obligados a proporcionar el Esta representación mental determina, después
algodón del tributo textil; en Chucuito, mientras de la Conquista, la incomprensión de los indios an-
que el curaca todavía les da a los indios la lana pa- te el sistema español. Garci Diez nos da sobre esto
ra que le tejan sus vestidos, el rey no da nada a un ejemplo sorprendente: se trata de las ventas al
cambio de las mil piezas de ropa que percibe; y los crédito a los indios. Los comerciantes españoles re-
18,000 pesos que se pagan a Su Majestad en modo corren la provincia: ofrecen a los indígenas diversas
alguno se redistribuye entre los indios. El español mercancías, tales como vino, coca o herramientas
ha tomado el lugar del Inca, ha heredado su fun- de origen europeo. El precio de estas mercancías es
ción centralizadora sin mantener la redistribución mucho más alto que su valor real, pero los comer-
de las riquezas en beneficio de todos. En definiti- ciantes no exigen nada al contado. Los indios acep-
va, mientras que el tributo inca funcionaba según tan todo lo que les ofrecen, aunque no lo necesiten,
una estructura equilibrada y circular, el tributo como si se tratara de regalos generosos. Concluidas
español se caracterizaba por su estructura dese- estas “ventas”, los comerciantes esperan el venci-
quilibrada y unilateral. miento de la deuda y entonces apelan a la justicia
española para obligarlos a pagar. En la mayoría de
La moneda los casos, éstos están imposibilitados de hacerlo:
entonces se les confisca sus pertenencias y se les
La Conquista introduce la moneda en un país encarcela si es que no huyen.
donde ésta no existía en absoluto. Es cierto que du-
rante el siglo XVI la economía del Perú no se basa En cuanto a los intercambios entre indios, casi
totalmente en intercambios monetarios; por el con- siempre revisten la forma de trueque. Como en
trario, la actividad indígena sigue orientada hacia tiempos del Inca, los productos de la sierra los cam-
la autosubsistencia y los mismos españoles a menu- bian por los de los valles cálidos. En Chucuito, cier-
do recurren al trueque. Pero los indígenas se ven tos indios confían a sus vecinos la confección de sus
frente a un sistema que les era desconocido, y pron- vestidos: por una “manta” le dan al trabajador,
to soportan todo el peso de la producción de las mi- aparte de la materia prima (la lana ya hilada), dos
nas de plata. Por eso nos vemos obligados a plan- vellones de lana, coca y productos comestibles. Sin
tear dos cuestiones: embargo, hay un hecho significativo: Garci Diez
1. ¿Qué representa la moneda en la mentalidad in- precisa que en las ventas a crédito de que son vícti-
dígena? mas los indios, éstos adquieren productos españoles
2. ¿Qué consecuencias acarrea el pago del tributo y no mercaderías locales. Existe pues una especie
en dinero? de dicotomía. A nivel de las representaciones men-
En tiempos del Inca, el oro y la plata eran, sin tales, debemos distinguir dos sectores diferentes en
duda, objetos preciosos. Entraban en el sistema de la economía peruana del siglo XVI; uno de produc-
dones y contradones; por ejemplo, el curaca le ofre- tos indígenas, donde los intercambios se hacen di-
cía joyas al Inca y recibía de éste vestidos con in- rectamente por trueque; y el otro de productos es-
crustaciones de oro, así como mujeres, yana o tie- pañoles, en que los intercambios pasan por el inter-
rras. Pero tengamos en cuenta el significado del mediario abstracto de una evaluación monetaria
don en el sistema de reciprocidad: es resultado de la (esté o no presente la moneda).
generosidad del donante, pero quien lo recibe se ve

43

obligado a corresponder con un don igual o superior.


El don aparece así como libre y obligatorio. Entran
en juego nociones tales como el prestigio, el poder,
la generosidad, la ley social; las relaciones económi-

Ahora bien, la difusión del tributo en plata obli-


ga a los indios a salir del sector que les es familiar.
Esta difusión tiene lugar en la década de 1560 y so-
bre todo en la de 1570, bajo el gobierno de Toledo.
CARETAS 2002
La desestructuración del mundo andino
Todavía en 1562, los chupachos de Huánuco no le buto, los indios se ven obligados a trabajar en las
entregan a su encomendero sino contribuciones en mi- nas de mercurio de Huancavelica.
especies. Pero el ejemplo de Chucuito demostró
una clara evolución, a partir de 1559, en el sentido Al norte, en la región de Cuenca, los indios se al-
de una agravación constante del tributo en plata. quilan al servicio de los españoles (para trabajos
Las “Relaciones Geográficas” nos permiten elaborar domésticos, rurales o para tareas de transporte) y
un cuadro de las obligaciones hacia los años 1582- también van a trabajar en las minas (las de oro de
1586: en esta fecha constatamos que si el tributo Zamora). El tributo en dinero obliga a los indios a
comporta, según las regiones, trigo, maíz, papas o adoptar actividades nuevas, en detrimento de las
ropa, menciona también el dinero. ¿Cómo hacen los tradicionales, puesto que quienes van a las minas o
indios para conseguirlo? a lugares lejanos abandonan el cultivo de sus tie-
rras y a menudo no regresan. La difusión del tribu-
En Chucuito, en el sur del país, hemos visto que to en plata agrava la desestructuración del mundo
los aymaras van a ganarlo a las minas de Potosí y indígena. Según Santillán se trata de la carga más
que a este salario añaden el de los transportes; pero penosa. La preocupación por conseguir dinero se
el di- nero no permanece en sus manos, no les sirve hace general al sector indígena, pero se trata de
para empresas comerciales: es absorbido por el una necesidad impuesta desde el exterior, no de
curaca y por los españoles. Las sumas acumuladas una adopción espontánea. Se busca la plata como
en el sec- tor indígena no permiten el nacimiento de objeto precioso exigido por los españoles, y no como
un capital: se trata, al contrario, de una un instrumento de cambio. La introducción de la
“proletarización” de los indios. Las “Relaciones moneda no transforma la economía indígena en
Geográficas” describen una situación análoga en las economía monetaria: desempeña solamente un pa-
otras provincias. Así en la re- gión de Jauja, en el pel destructor y negativo.
centro del Perú, para pagar su tri-

44
CARETAS 2002
Felipe Barreda Laos

fectos de la vida colonial, sobre la vida re-


publicana del Perú. –Influencia del régi-
men colonial sobre el pueblo. - Influencia
del régimen colonial sobre las clases su-
periores.

Los dos grandes objetivos de la educación colo-


nial fueron: conseguir la sumisión política a la
Monarquía y la sumisión religiosa a la Iglesia.

En la cultura dominó la dirección teológica y


el desprecio por la ciencia: y las reacciones con-
tra estas tendencias, alcanzaron éxitos efímeros.
En cuanto a la administración colonial, primó la
conveniencia utilitaria de la Metrópoli en las rela-
ciones entre el gobierno y los subordinados.
Para comprender la importancia inmensa que
Vida intelectual del Virreinato del Perú. Li- para nosotros tiene esa época histórica, analizare-
ma: UNMSM, 1937. Extractos selecciona- mos los efectos del régimen colonial en el pueblo, y
dos págs. 273-277. en las clases dirigentes.

La servidumbre con sus cargas abrumadoras, la


mita, la encomienda; el abuso desmedido que el
Vida intelectual del vencedor hacía, confiado en la obligada resignación
del vencido; el exterminio producido por el deseo in-

Virreinato del Perú


saciable de riqueza; la explotación del indígena con
pretexto de hacer triunfar en América la fe católica;
el abatimiento producido por el desprecio de los do-
minadores, y por cierta especie de marca de infamia
que el conquistador imprimió sobre el indio, produ-
jeron el agotamiento de la raza.
Felipe Barreda
Si la dominación incaica motivó en el indio el de-
Laos bilitamiento de la voluntad, la sumisión colonial
(Lima 1888-Buenos Aires 1973) agravó el mal haciendo perder a la raza toda ener-
gía. La imaginación paralizó su desarrollo; la inte-
ligencia se sumió en la más completa inercia. Cuan-
do el alma de la raza, bruscamente desadaptada de
la civilización propia, debía realizar una labor muy
penosa de adaptación paulatina a la nueva civiliza-
ción, los encargados de convertirla, no supieron te-
ner éxito: y la rudeza con que procedieron, las ame-
nazas y los castigos con que quisieron imponerse,
fomentaron desconfianzas y angustias. Resenti-
mientos imborrables, y odios disimulados, crearon
separaciones profundas entre conquistadores y con-
quistados. Desde ese momento, la raza indígena vi-
vió alejada de la de la civilización intrusa, sin espe-
rar felicidades del porvenir. Vivió del pasado, mi-
Destacado intelectual y político limeño de rando siempre atrás, sintiendo la melancolía de la
la primera mitad del siglo XX, especializado
45
en la historia de las ideas.
CARETAS 2002

,
Vida intelectual del virreinao del Perú
irremediable separación, cada vez mayor, del tiem- «que la Constitución no existe», el Congreso conce-
po feliz que para siempre huyó. día a Bolívar facultades extraordinarias, y erigía
por su propia mano la dictadura.
La influencia del régimen colonial sobre los de-
más elementos populares no fue menos perjudicial. Sin admitir transacciones de ningún género, la
Los virreyes se empeñaron en separar las castas, realidad se imponía destruyendo violentamente la
creando entre ellas rivalidades y ociosidades, por te- construcción de los utopistas enamorados de la teoría.
mor a posibles levantamientos. Con tal sistema era
imposible la existencia de sentimiento alguno de so- Atendiendo a la incultura del pueblo, este Con-
lidaridad. Las castas vivían en el Perú en la condi- greso dispuso que la condición de saber leer y escri-
ción indigna de clases inferiores despreciadas: en tal bir para ejercer el derecho de ciudadanía no se exi-
situación, mal podían sentir afecto por la patria, en giera sino desde 1840. Sin embargo del convenci-
la que tanto se les humillaba. El régimen colonial, miento que había del atraso lamentable de la gene-
fue opuesto a la formación del sentimiento nacional. ralidad de los nacionales, la Constitución del 23,
por imitación impertinente, o exagerado amor a la
En cuanto a las clases sociales superiores, la doctrina, dispuso en su artículo 107 el estableci-
influencia de la vida colonial es de inmensa trans- miento de jurados para las causas criminales. La
cendencia. utopía quería sobreponerse a la realidad; pero fue
vencida nuevamente por ésta. Enmendando el
El escolasticismo que dominó durante tres siglos error, los legisladores del 28 encomendaron a los
desarrolló entre nuestros intelectuales exagerado jueces de primera instancia del fuero común, el juz-
amor a la teoría, al principio dogmático. El despre- gamiento de las causas criminales.
cio que porfiadamente se tuvo por las ciencias, oca-
sionó la falta de espíritu de observación y del sentido Sin estudio profundo del medio en que iban a
de la realidad. Estos defectos de espíritu en las cla- aplicarse las leyes, los legisladores del 28, atendien-
ses sociales superiores, aparecen notoriamente des- do sólo al principio de que el pueblo debe gobernar-
de los primeros días de nuestra vida republicana. se a sí mismo con toda libertad, intentaron un régi-
men de descentralización administrativa; creando
Creyendo incompatible la forma monárquica con un país donde la ineptitud para el gobierno era ge-
los derechos del hombre, y repitiendo con Montes- neral, las Juntas Departamentales, que tenían en-
quieu que la república libre era la forma de gobier- tre sus atribuciones la de velar sobre la renta nacio-
no más perfecta de los pueblos civilizados, pasamos nal, y la de proponer prefectos y gobernadores.
rápidamente de la sumisión colonial al abuso de to-
das las libertades. Se argumentaba en favor del go- Sucedió lo que tenía que suceder: las Juntas De-
bierno republicano, diciendo que el pueblo lo que- partamentales turbaban el orden con sus abusos, e
ría; y en los periódicos de la época se leen frases co- invadían atribuciones del gobierno. Se vieron en
mo éstas: «somos hombres espontáneamente unidos ellas a personas incapaces; y dieron tan repetidos
en sociedad, y sólo sujetos –a los pactos que en ejer- escándalos que la de Lima fue disuelta por la fuer-
cicio de nuestro albedrío hemos formado». Se decla- za en 1831; y el Congreso de 1834 tuvo que abolir
maba contra los gobiernos personales; contra la dic- las Juntas Departamentales.
tadura, “esa dignidad espantosa de una espada cor-
tante que amenaza al inocente y al culpable, al pa- El excesivo amor a la doctrina, sin base de apli-
triota y al traidor». cación real, determinó también la discusión ruidosa
de cuestiones religiosas en el congreso de 1856, lo
Se reúne el Congreso de 1823 para dar al país que trajo como consecuencia la exaltación del fana-
una Constitución liberal y, aunque nuestros legisla- tismo popular y la revolución de Arequipa.
dores profesaban los principios que hemos enuncia-
do, sufrió el Congreso una imposición militar y, a fi- Podríamos hacer la historia de nuestras constitu-
nes de ese año, aunque los demagogos repetían con ciones con más detalles; se llegaría a la conclusión
Benjamín Constant que –un gobierno constitucio- de que ellas representan la lucha incesante entre
nal cesa de derecho de existir, inmediatamente princi- pios teóricos inaplicables, y la realidad
46 intransigente.
CARETAS 2002
Felipe Barreda Laos
Otros muchos efectos ha producido la educación existir un país libre sin clase dirigente. Los pueblos
colonial en nuestras clases sociales superiores. El no son lo que sus muchedumbres inconscientes
antiguo sectarismo de escuela ha originado la in- quieren ser; sino lo que sus hombres dirigentes qui-
transigencia de pensamiento, y la dificultad de com- sieron que fueran. Las muchedumbres, con sus mo-
prender el credo ajeno, que rechazamos siempre con vimientos contradictorios y sus ciegos impulsos no
manifiesta intolerancia, cuando se opone al nuestro. hacen sino reflejar esa luz violácea que sobre las
Hay cierto fanatismo en nuestras luchas de opinio- cumbres prendieron los hombres pensadores. Son
nes; cuando discutimos, acostumbramos hacer de la éstos los que canalizan, los que estudian, los que
razón un privilegio personal en nuestro favor. vislumbran el porvenir, y los que imprimen el rum-
bo definitivo al movimiento nacional.
El principio de autoridad, tan rescatado de la
Escolástica, y la opresión intelectual de tres siglos, Pero esa élite; esa clase dirigente que hace falta,
han originado la necesidad que siente nuestro espí- sólo adquiere sus cualidades directoras con una edu-
ritu –de esclavizar el pensamiento; la incapacidad cación sólida y bien orientada de la cual carecimos.
para la creación original. Debido a esas causas es
que en el Perú no ha existido ni Filosofía, ni Arte, Hemos vivido imitando: a España durante la Co-
ni Ciencia original, desde la época de la Conquista. lonia; a Inglaterra, Francia y Alemania durante la
vida azarosa de la República.
Hemos vivido de la imitación extranjera, que ha
concluido por ahogar la personalidad. La educación su- En la Colonia, la unión aparente de todos los ha-
perior en nuestra vida independiente se ha inspirado bitantes del Perú se debió a la imposición, a la fuer-
en el mismo carácter imitativo, y no ha hecho za; no se formó entonces el sentimiento nacional; no
esfuerzos por alcanzar la emancipación de nuestro existió entre los espíritus solidaridad verdadera.
espíritu.
En la vida independiente, antes que un ideal co-
No menos funesto ha sido ese temor al poder de lectivo nos uniera; antes que un sentimiento nacio-
la autoridad civil y religiosa que prevaleció en la nal sincero y profundo limitara las expansiones del
Colonia. El miedo favoreció el desarrollo del servi- egoísmo individual, comenzaron los horrores de la
lismo, vicio detestable contra el que todavía no he- guerra civil; en la anarquía, se ahondaron las divi-
mos reaccionado lo bastante. siones; nos acostumbramos a creer que el interés
colectivo y el bien nacional nada valían, compara-
La sujeción absoluta al maestro, otro carácter de dos con la satisfacción egoísta de gobernar.
la educación colonial, tenía que impedir el desarro-
llo de la iniciativa individual, y ocasionar incapaci- Nada detuvo el egoísmo en su obra disociadora,
dad para el gobierno de sí mismo. El intelectualis- porque faltaba un ideal colectivo que lo contuvie-
mo teológico predominante en la Colonia, que ago- ra; y no existía el sentimiento nacional profundo
taba las energías de la juventud en discusiones es- que lo neutralizara.
tériles y polémicas ruidosas, impidió la buena edu-
cación de la voluntad. Los maestros coloniales no Que este ensayo histórico crítico; este breve aná-
se preocuparon de ella, en la vida independiente he- lisis espectral que proyecta la luz del pasado virrei-
mos seguido dando preferencia al intelectualismo; nal sobre el prisma de nuestra conciencia nacional,
hoy mismo sentimos, desgraciadamente, que la vo- contribuya a percibir el ideal superior que el Perú
luntad es el elemento más débil de nuestro espíritu. debe realizar, venciendo todos los obstáculos e im-
prudencias.
Llegamos así a la vida republicana, sin clase di-
rigente que mereciera el nombre de tal. Sin aptitud Ideal que debe ser la fuerza informante, funcional,
para el gobierno en los directores del país, ¿qué po-

,
día esperarse y qué podíamos ser? La historia del unificadora, de la nacionalidad en marcha: Plenitud47
Perú, demuestra, irrefutablemente, que no puede espiritual, económica y política. Felicidad y Grandeza.

CARETAS 2002
La herencia colonial

las obligaciones del indio de tributar a la


Corona o al encomendero, de pagar diezmos
a la Iglesia por los productos
agropecuarios
de origen europeo, de cumplir con la mita,
se agregaba el repartimiento para forzar a
esta población a ofrecer su trabajo y el
producto del mismo a un “precio” por
debajo del
“mercado libre”.
Estos modos de participación de la población
in- dígena en la economía colonial se cum-
plieron paralelamente a la constitución de
las haciendas y plantaciones basadas en el
trabajo esclavo. La Corona incorporó a su patrimonio las
tie- rras del Inca que, en un primer momento, las audiencias
y los cabildos distribuyeron entre los conquistadores con
sus co- rrespondientes mitayos. Además, los encomenderos,
Clases, estado y nación en el Perú. Lima: corregi- dores, cabildos y congregaciones religiosas, gracias
IEP, 1992. Extractos seleccionados págs. a su rela- tiva autonomía frente al Rey, estaban en
28-31, 46, 68-70. condiciones de trans- gredir la ley y obtener tierras de las
comunidades, engloban- do a sus pobladores como
trabajadores enfeudados.

La herencia El abuso de la mita y la creciente mortalidad indígena


pro- dujo una fuerte acumulación de tierras vacas y
realengas en las originalmente entregadas a las

colonial comunidades. A este fenó- meno se asociaba el hecho de un


creciente número de indíge- nas que al huir de las
reducciones se convertían en forasteros, condición que les
permitía evadir el tributo y la mita, en razón de no contar
con tierras para su sustento. Esta situación ori- ginó la
Julio “composición de tierras”, de la que abusaron los espa- ñoles.
Así, encomenderos, corregidores, curas doctrineros, se
Cotler transformaron en hacendados, pese a las expresas
disposicio- nes reales.

Pero la posesión de tierras o minas sólo adquiría valor


si se acompañaba de una abundante y servil mano de obra.
Así, el interés de la capa dominante por apropiarse de
mayores ex- tensiones de tierras se relacionaba con la
posibilidad de absor- ber trabajadores indígenas.

Las haciendas se trabajaban con mitayos, yanaconas,


arrendatarios y en menor grado con asalariados. Los
mitayos, como se dijo, eran indígenas que por disposiciones
expresas de las Leyes de Indias debían servir durante un
tiempo determi- nado a un miembro de la sociedad
conquistadora. Los yanaco- nas eran trabajadores que, a
cambio de la prestación de servi- cios gratuitos, recibían una
Sociólogo del Instituto de Estudios Pe- parcela de tierra para su manuten- ción. Los arrendatarios
ruanos. Su libro Clases, estado y nación eran trabajadores “enganchados” por los curacas y
es considerado un clásico de las cien- corregidores que, a cambio de una parcela y del compromiso
cias sociales en el Perú. del hacendado de protegerlos de la exigencia de la mita,
48 debían trabajar gratuitamente para él.
CARETAS 2002

CARETAS Octubre 2002


Julio Cotler
“...la hacienda era feudal por ser colonial. La concesión exclusiva. Esta relación, que colocaba a España
feuda- lización del agro era un modo y condición como eje integrador de sus diversas economías
del colo- nialismo”. coloniales, suponía que la Casa de Contratación debía
abastecer de esclavos y manufacturas a los mercados
“Lo decisivo a nuestro juicio es que el análisis de americanos, a los precios inflados que ella fijara. A esto
la comercialización agropecuaria y de las se sumaba la políti- ca proteccionista en favor de la
relaciones sociales de trabajo revela un “doble producción peninsular en detrimento de la americana;
juego” de la ha- cienda: mientras al interior se pero, debido a la precariedad de la manufactura
establecía una econo- mía no monetaria con los española, en la realidad de los hechos esta política
salarios pagados en servi- cios, concesión precaria favoreció a Inglaterra, Francia y Holanda, mientras que
de terrenos y especies su- pervaloradas; del otro la Casa de Contratación de Sevilla se redu- cía al papel
lado, hacia afuera la hacien- da se gestionaba de intermediaria comercial.
como economía monetaria y ven- día su producto
en el mercado a cambio de dinero. La hacienda Los agentes de la Casa de Contratación de Sevilla
quedaba situada en la frontera de dos economías, te- nían residencia en las pocas ciudades que, como
en la frontera de dos sectores sociales, regulando Lima, te- nían exclusividad para la recepción y remisión
la comunicación entre ambos. Todo el éxito de de mercan- cías. Estos agentes se encargaban de
la empresa residía en estas funciones de tránsito, repartir las merca- derías en el interior del virreinato
pontazgo, control” (Macera 1977, 111: 142; mediante sus represen- tantes, y por la acción
219-220). extorsionadora de los corregidores, obligaban a la
población colonizada a adquirir lo que de otra manera
De esta manera, mediante tributos, diezmos y sería invendible, al doble o triple de su valor comercial.
primi- cias; reducciones, encomiendas y mitas;
corregimientos y repartimientos; los españoles En resumen, puede afirmarse que la operación mer-
movilizaron “legalmente” a la población indígena a fin de cantil colonial se fundaba en la coacción y movilización
obtener mano de obra y ali- mentos “baratos” en centros for- zada de la mano de obra indígena, obligada a
urbanos y asientos mineros y también una demanda trabajar en asientos mineros, de cuya producción el
mercantil sobrevalorada, mecanis- mos que permitían Estado percibía el quinto real; los señores de las minas
apropiarse de los excedentes. retenían el resto a cambio de un pago simbólico que
debía servir para que los campesinos cumplieran con la
Dichas instituciones cumplían así la función económi- renta de la encomienda (tri- butos) y adquirieran los
ca de incorporar a la población indígena a la alimentos y efectos complementa- rios para su
economía mercantil, aunque en condiciones de subsistencia. Los alimentos y efectos que con- sumían los
explotación colonial. A su vez, los excedentes mitayos, así como el resto de la población resi- dente en
mercantiles que lograban acapa- rar los grupos los centros mineros, al igual que los insumos re-
dominantes eran reinvertidos en minas, tie- rras, queridos para la producción provenían, a su vez, de las
esclavos y símbolos de prestigio tomados de la socie- dad rentas de las encomiendas, diezmos, trueque y ventas
metropolitana, articulándose así la periferia con el for- zadas que imponían los corregidores.
centro del naciente sistema capitalista.
En resumen, la estructura política colonial al
A estos mecanismos de explotación del trabajo encon- trarse organizada en forma estamental y
indíge- na debe agregarse el estado de esclavitud de la corporativa, frag- mentó los intereses sociales,
mano de obra de origen africano. Esta población fue impidiendo el logro de una identidad común. Fue así
destinada a trabajar principalmente en las plantaciones como la Corona buscó bloquear el desarrollo de
costeñas, en los obrajes y en la servidumbre doméstica. actividades autónomas, haciendo legal- mente imposible
La producción obtenida en los dos primeros sectores se el desenvolvimiento de actividades pro- ductivas, de
trasladaba ínte- gramente a los circuitos monetarios articulación de intereses y de expresión de as- piraciones
interno e internacio- nal, logrando así sus propietarios políticas, que no contaran con la previa pres- cripción
valorizar su inversión en la mano de obra esclava. real. Es decir que esta conformación social y polí-
tica era definitivamente contraria al desarrollo de una in-

49
Reiteradamente la Corona procuró monopolizar el fraestructura social y política de naturaleza burguesa y li-
beral.
●●●
co-
mercio y el transporte de mercancías a través de la Casa
de Contratación de Sevilla, en la que un privilegiado
gru- po de comerciantes peninsulares había obtenido del
Rey la
CARETAS 2002
La herencia colonial
Así, la dominación colonial no ofreció posibilidades metrópoli y los grupos oligárquicos, al romperse el
po- líticas ni económicas al desarrollo nacional. pacto colonial, se resolvió con la “feudalización política”.
Económicas, por las relaciones sociales de naturaleza
colonial entre los estamentos sociales, y políticas por la A partir de entonces la dirección política del país
fragmentación cor- porativa en que se encontraban cayó en manos de los jefes militares de la campaña de
dichos estamentos, así co- mo por las múltiples facciones la Inde- pendencia. Pero éstos, al no tener el suficiente
oligárquicas resultantes de dicha fragmentación. Por poder eco- nómico para constituirse en un nuevo centro
otro lado, la precaria adminis- tración de la Metrópoli, hegemónico de poder, tuvieron que valerse de alianzas
resultado de las tensiones entre la administración transitorias con diferentes oligarquías regionales y con
española y la colonial, asociada a la pre- servación de distintos políticos, capaces de expresar ideológicamente
los derechos corporativos, devino en una fal- ta de los intereses de estas alianzas.
universalización del Estado, impidiendo el desarro- llo
de valores y símbolos comunes a su población. Es así como a partir de la Independencia, el Perú
sufrió una fragmentación política que originó una
●●● profunda ines- tabilidad que, con diferentes interludios,
duró hasta fines del siglo XIX. Con la eliminación del
La ausencia de la aristocracia en la dirección estrato colonial domi- nante y la desarticulación de las
político- militar de la Independencia por su permanente masas populares se pro- dujo un vacío de poder, que ni
ambiva- lencia y errático comportamiento frente a los los jefes militares ni las fac- ciones oligárquicas pudieron
españoles, determinó que fuera desplazada por los jefes llenar, por su incapacidad de integrarse políticamente y,
militares y que como grupo dirigente no figurara en la en consecuencia, tampoco pudo integrar a la población
nueva escena republicana. dominada, restando así posibilida- des para la
constitución real de un Estado y una Nación.
Además, la destrucción de haciendas, obrajes, minas
y el reclutamiento forzado de la mano de obra servil y A estos indicadores de la inestabilidad política y de
escla- va en forma indistinta por “patriotas” y la ausencia de hegemonía de una clase, cabe agregar los
“realistas” se su- mó a ese desplazamiento político de la nu- merosos brotes insurreccionales y guerras civiles que
aristocracia, deter- minando la quiebra de sus bases du- rante el siglo XIX afectaron todos los gobiernos,
económicas de poder. Asimismo, la guerra de la para así tener una idea de las dificultades de la
Independencia provocó el exilio en masa de los sociedad peruana para integrarse social y políticamente.
comerciantes peninsulares, de muchas fa- milias De ahí que los pro- blemas de orden y unidad nacional
aristócratas, de los funcionarios coloniales y de mu- chos merezcan especial con- sideración en el desarrollo
signatarios eclesiásticos. histórico del país.
La aristocracia limeña, como afirmara Riva-Agüero:
El Perú atravesó a partir de entonces, y hasta fines
“... se deshizo lentamente en la larga anarquía de siglo, un proceso aparentemente paradójico: el
que siguió y desapareció como clase social. Su estableci- miento de una “situación” oligárquica, sin
indolen- cia, su peruana blandura, no le conformar una fracción hegemónica. De lo contrario:
permitieron conser- var importancia y poder, ¿Cómo explicar la permanente inestabilidad política que
constituyendo una oligar- quía republicana a partir de la Inde- pendencia persistiera a lo largo de
conservadora como en el antiguo Chile. Mereció todo el siglo? Si en vez de esta hipótesis se planteara
su caída, pues se arruinó por caren- cia de que la situación oligárquica estuvo dirigida por una
prestigio, energía y habilidad” (1965: 436). facción hegemónica, ¿en qué con- sistía el carácter
políticamente dominante de dicha fac- ción, que no
En resumen, al romperse los lazos con la metrópoli, podía mantenerse en el poder y debía dejar su sitio a un
la aristocracia criolla no pudo, como algunos lo nuevo caudillo y su corte de allegados, cada nue- ve
hubiesen querido, servir de equipo de reemplazo y de meses como promedio? Asimismo, ¿cómo explicar que
estabilidad. Destruida la cabeza patrimonial en ese período se promulgaran ocho constituciones
metropolitana y la aris- tocracia colonial, que daban dife- rentes? Si, por el contrario, se cuestionara la
orden y concierto a la organi- zación de la sociedad y la existencia misma de un régimen oligárquico neo-colonial,
política, el “cuerpo” social se fragmentó, el carácter censitario del voto, la concentración de la
descoyuntándose en parcelas gobernadas por grupos propiedad, el mantenimiento de la esclavitud hasta
señoriales que ostentaban una importante autono- mía mediados de siglo y el tributo indígena y su condición
como para decidir la suerte de sus respectivas juris- colonial bastarían para eliminar cualquier duda al
dicciones. La permanente tensión patrimonial entre la respecto.
50
CARETAS 2002
Hugo Neira
Cuán grande fue el poder de los virreyes?
Ciertamente, ser Virrey era un oficio, y en mu-
chas ocasiones fue ejercido por militares. A pri-
mera vista, era lo más alto en los reinos de In-
dias, gobernador militar y “alter ego” del Mo-
narca. Jurídicas y hacendarias, sus atribucio-
nes eran inmensas, pudiendo distribuir los car-
gos públicos, inclusive los religiosos, pues era
vicepatrón del clero. Sin embargo, al examinar
esas dilatadas funciones, se observa yuxtaposi-
ción de roles e inclusive una cierta confusión.
Fueron frecuentes sus conflictos con la Audien-
cia, entidad netamente jurídica, y en última ins-
tancia, el verdadero y permanente poder colonial:
hubo años sin Virrey pero no sin Audiencia. En
suma, el Virrey encarnaba una forma de poder y
también su limitación. En cuanto a lo primero,
“Virrey, corte y asedio criollo”, En Hacia hay que decir que la maquinaria estatal fue, de
la tercera mitad: Perú XVI-XX. Ensayos de toda evidencia, eficaz en la recolección de infor-
relec- tura herética. Lima: Fondo Editorial mación y su envío a España, aunque menos a la
Sidea, aplicación de las órdenes que se recibían. El his-
1996.Extractos seleccionados págs.178-181. toriador Peter Bakewell observa que el aparato
de Estado hace su aparición en la América espa-
ñola antes que en Brasil y que precede, por lo me-
nos un siglo, al de las colonias británicas de Nor-

Virrey, corte teamérica. A los Virreyes que fueron los únicos


nobles en la administración les secundan audien-
cias, corregidores y alcaldes mayores. Estos últi-
y asedio criollo mos gobernaban directamente a los indígenas en
sus propias comunidades. La red del poder cen-
tral disponía de diversos agentes, incluyendo los
curas de parroquias, y eran muchos los canales
por el que se subía el flujo de información hasta
las instancias superiores. La mención de la Au-
Hugo diencia en orden de prelación es errónea: por mo-
mentos fue más que el Virrey, y más que tribuna-
Neira les de justicia fueron verdaderos consejos admi-
nistrativos. El centralismo español tuvo efectos
diferenciados entre criollos e indios. A estos últi-
mos, legalmente considerados como menores de
edad, se les extendió una protección legal, conci-
biendo su existencia dentro de una república pro-
pia, la “República de indios”. Cabe suponer que el
procedimiento, por otra parte fiel a una concep-
ción medieval de sociedad organizada en torno a
estamentos y corporaciones, los protegió y a la
vez fragilizó: los indios recomienzan a padecer
cuando desaparece la supervivencia en el XIX.

Otro es el vínculo entre el poder virreinal y la


criollidad. Sin parlamentos ni cortes como los que
Historiador, periodista y ensayista limeño,

,
discípulo de Raúl Porras Barrenechea. 51
Ligado a la actividad académica francesa.
CARETAS 2002
Virrey, corte y asedio criollo
había en la Península ni cámaras representativas ña. La vida criolla atrajo tanto que el Estado de In-
como en las colonias británicas, los criollos supieron dia tomó medidas para proteger a sus virreyes y oi-
abrirse paso. El centralismo regalicio tuvo como ad- dores. La criollidad invadió, sin embargo, el espacio
versarios en España a la vieja nobleza y en Indias de “Palacio”, que sin llegar a ser el del Estambul
a los criollos enriquecidos. Un Virrey no podía ha- descrito por G. Goodfwin, con su estricto protocolo,
cer otra cosa que encuadrar y negociar ante turbu- en medio de jardines paradisiacos y patios intermi-
lenta y cada vez más poderosa capa social de ricos nables, contó en la vida peruana. La Visita y el Jui-
y nobles locales. Siendo la legitimidad, sus prerro- cio de Residencia no alcanzaron sino a morigerar el
gativas eran las de un funcionario altamente situa- infatigable complot del encanto local.
do, en un cargo codiciadísimo –se dice en un “aviso”
que circulaba en Madrid que en el nombramiento “Palacio” no es en este caso una metáfora del po-
del Conde de Lemos hubo más de treinta grandes der sino una realidad física y sensual, aunque el es-
de España en disputa por el palio–, pero las de un pacio arquitectónicamente no fuera muy grande,
funcionario, al fin al cabo, depositario del mando, pues en el caso de Lima apenas ocupaba el empla-
pero no el mando mismo. Si el Virrey ejerce el poder zamiento inmediato a la Plaza Mayor, rodeado de
no es por derecho propio, apenas lo detenta, agente establecimientos comerciales o “cajones”, siendo el
o administrador de una vasta entidad llamada Mo- núcleo de un poder cercado por el talento endógeno
narquía Universal. En ese sentido, tuvo menos im- de quienes siempre supieron rodear al poderoso,
perio personal que los Césares republicanos que vi- para mejor comprometerlo y perderlo (como en los
nieron después. Ya lo dijo Víctor Andrés Belaunde, tiempos actuales, a la emergencia de algún Dicta-
“el Presidente de la República es un Virrey sin jui- dor o Presidente). Una de las funciones virreinales,
cio de residencia”. Débil y fuerte a la vez. Ese tipo acaso la más profunda y perdurable, fue transfor-
de autoridad recuerda lo dicho por Max Weber so- mar Lima en Corte, hasta que los últimos virreyes,
bre el poder burocrático. Con el Virrey estamos militares por necesidad, la transformaron en fuer-
también ante una jurisdicción delimitada: antes de te. El espacio de la cortesanía no se limitaba sólo a
partir a Indias recibía una carta con instrucciones la residencia oficial, sino al ancho de la ciudad por
muy precisas del soberano. Sin embargo las carac- entero: lujo de saraos íntimos y tertulias familiares.
terísticas de su poder, que la distancia volvía despó- No puede descuidarse, en materia de herencias co-
tico, alejan la figura de la autoridad virreinal de loniales, la injerencia del placer en el poder, la
una burocracia política completamente moderna: trampa de los afectos, y para decirlo todo, la poca
sus atribuciones no deslindan el ámbito privado y el distancia entre lecho y mesa, trono y alcoba. En
oficial. Algo poseía, pues de regalicio, es decir de ca- nuestros días, Norbert Elias se ha preguntado
prichoso, y por ello, más que patrimonial, su poder cuando se civilizan los hombres, en qué momento
era arbitrario o arbitrista, como lo señala el mexi- inventan el sistema palaciego. En el caso limeño,
cano Ignacio Rubio para la Nueva España, explica- acaso estaríamos en las antípodas de Versalles. No
ción que retoma Octavio Paz en su ensayo sobre Sor fue el Estado, es decir los virreyes, los que pacifica-
Juana Inés de la Cruz. En definitiva, la figura del ron a los nobles criollos sino lo contrario. La obra de
Virrey no encarna un tipo puro de déspota, sino un civilización, es decir de domesticación, amansa-
género híbrido. Tiene de Príncipe y de constreñido miento y adelgazamiento del poder público por las
administrador colonial. pasiones, como lo entiende Norbert Elias, fue em-
prendida por la sociedad colonial que sedujo y co-
La facultad de distribuir prebendas, o sea, el ar- rrompió a sus autoridades.
bitrarismo virreinal, será decisiva al abrir paso a
las intrigas de Corte. El hábito de los trapicheos y ¿Exageración? Los acaudalados criollos vencie-
tejemanejes nos viene, pues, de lejos. De todos sus ron a los virreyes, y mucho antes que en Junín. Los
roles, más allá de la representación de la legitimi- intereses locales se inmiscuyeron (se metieron, se
dad y el ejercicio dispar de funciones –Ordenador entremetieron) en la maquinaria imperial hacién-
del pago del erario, Superintendente de la Real Ha- dola girar, paradójicamente, en beneficio propio, o
cienda, Presidente de la Audiencia–, el más decisi- sea, de las élites provinciales. Tal finalidad no es
vo, el que dejará honda huella en nuestros hábitos, censurable, sí lo es en cambio el que aspirantes y
será el de la praxis cortesana. Colonia, trama y ma- emprendedores criollos se condenaran a estrategias
52
CARETAS 2002
Hugo Neira
de astucia. Carentes de representatividad, sin legi- dias es la manipulación de la ley al servicio de una
timidad, sus armas fueron forzosamente la manio- oligarquía criolla autónoma que impone sus intere-
bra y las injerencias en las instituciones con el fin ses; consideran que la función de un organismo ju-
de acomodar la ley a las familias dominantes. La dicial es administrar justicia, cuando en la práctica
incongruencia del estatus criollo, el de los ricos sin dicha función es mucho más política que judicial;
poder, costó a España su imperio. estiman que la misión de todo clérigo es religiosa,
cuando el disfrute de un beneficio eclesiástico supo-
En este preciso punto, me parece muy elocuente ne con frecuencia mucho más una carrera profesio-
el desacuerdo del historiador español Céspedes del nal que una misión espiritual; dan por supuesto
Castillo con los viajeros Jorge Juan Ulloa y don An- que el deber de ciertos cargos es el servicio público,
tonio Ulloa, difusores de la equivocada versión de pero ignoran que ese cargo, comprado a través de
una arrinconada criollidad. La cita es larga pero va- una verdadera sociedad mercantil que negocia, por
le la pena. “Las escandalizadas denuncias de viaje- ejemplo, en nombramientos de corregidores y alcal-
ros extranjeros y visitantes peninsulares –verbigra- des mayores, se ejerce como una inversión y un ne-
cia, Jorge Juan y Antonio Ulloa, Noticias Secretas gocio; creen que los altos funcionarios públicos son
de América (1749)– sobre corrupción generalizada meros servidores del rey, cuando en realidad son in-
y universal incumplimiento de las leyes, reflejan termediarios entre los intereses criollos y los de la
sin duda hechos más o menos ciertos, pero también lejana Corona, y armonizan como pueden las pre-
una total incomprensión y desconocimiento de su siones locales, las órdenes del monarca y sus pro-
significado; parten del principio de la observancia pias prerrogativas, que procuran ampliar a través
de la ley, cuando el principio entonces vigente en In- de compromisos y de alianzas con los poderosos”.

53
CARETAS 2002
partir de la Independencia el Perú radicalizó los términos de la
reflexión sobre el país que se había iniciado a finales del
Virreinato. Los peruanos más ilustres piensan el Perú como una
unidad política autónoma que debe reconocerse en una historia e
identidad propias, con plenos derechos en el concierto de las
naciones. Esta concepción del Perú y de sus estructuras políticas es
el resultado de la transición a una mentalidad moderna por parte de sus
elites. Mas, como lo percibió con agudeza Flora Tristán, ésta
implicaba serias contradicciones: lo que parecía ser la inauguración de
un período de respuestas, fue en realidad, el comienzo para muchas preguntas.
aca, 1958). Págs. Estamos se constituye una nación peruana con una sociedad
15-20, 35-
37, 43, 50-51. acostumbrados a tan heterogénea? ¿Es posible que los peruanos
● 12 Luis Alberto pensar con cierta se autogobiernen? ¿Se requiere de mano dura? ¿Cómo
● Sánchez, “Un naturalidad en la se debe relacionar el Perú con el mundo? ¿Cómo
1 país
1 monocrático.” El igualdad ante la situarse frente a la política de dominación de los
J Perú: Retrato de un país
o adolescente (Lima: ley. La creciente países poderosos? La propia historia nos ha hecho
r Peisa, 1987). homogeneización comprender la dificultad del proyecto republicano, de
g Págs.
e 79-83. cultural, producto sus retos y de sus triunfos.
B de la expansión
a ● 13 José Agustín
s de la Puente. del mercado, nos
a Teoría de la Emancipación
d del Perú. Piura: hace olvidar las
r Universidad de
Piura, 1986.
profundas
e
. Págs. 157- diferencias del
L 161, 163-165.
a país multicultural
14 Pablo Macera.
Pr ●

Visión histórica del Perú,


y multirracial
o
m (Lima: Editorial heredado de la
e Milla Batres,
s 1978). Págs. Colonia. Con la
a 179-217. República
d
e llegaron las
la ideas modernas
Vi
d de igualdad legal
a
P y soberanía del
er pueblo. Pero
u
a ¿éramos todos
n
a ciudadanos?
y ¿Cuál era la
ot
ro situación de la
s
e
mujer? ¿En qué
n situación
s
a quedaban los
y
o
indígenas, sus
s costumbres y
(
L jerarquías? ¿Podía
i la nación
m
a peruana reclamar
:
E una
d ciudadanía
it
o homogénea en un
ri
a país multicultural?
l Junto a las
J
u ilusiones de
a
n
soberanía nacional,
M la República trajo
e
jí consigo muchas
a preguntas ¿Cómo
B
Capítulo III:

¿Qué es
la República?
Jorge Basadre

l Perú moderno (lo hemos dicho muchas ve-


ces) debe a la época pre-hispánica la base te-
rritorial y parte de la población; de la época
hispánica provienen también la base territo-
rial, otra parte de la población y el contacto con
la cultura de Occidente; y la época de la Emanci-
pación aporta el sentido de la independencia y
de la soberanía. Mas en esta última etapa,
madura asimismo un elemento psicológico
sutil que puede ser llamado la promesa.
El sentido de la independencia y de la sobera-
nía no surge bruscamente. Dentro de una con-
cepción estática de la historia el período de tiempo
comprendido entre 1532 y 1821 se llama la Colonia.
La promesa de la vida peruana y otros ensa- Para una concepción dinámica de la historia, dicha
yos. Lima: Editorial Juan Mejía Baca, 1958. época fue la de la formación de una sociedad nueva
Extractos seleccionados págs. 15-20, 35-37, por un proceso de rápida “transculturación”, proce-
43, 50-51. so en el cual aparecieron como factores descollantes
la penetración de los elementos occidentales en es-
tos países, la absorción de elementos de origen ame-
ricano hecha por Occidente, el mestizaje, el criollis-

¿Para qué se fundó mo y la definición de una conciencia autonomista.

Los americanos se lanzaron a la osada aventu-


la República? ra de la Independencia no sólo en nombre de rei-
vindicaciones humanas menudas: obtención de
puestos públicos, ruptura del monopolio económi-
co, etc. Hubo en ellos también algo así como una
angustia metafísica que se resolvió en la esperan-
Jorge za de que viviendo libres cumplirían su destino co-
lectivo. Nada más lejos del elemento psicológico
Basadre llamado la promesa que la barata retórica electo-
ral periódica y comúnmente usada. Se trata, de
(Tacna 1903-Lima 1980). algo colocado en un plano distinto de pasajeras
banderías. Aún en los primeros momentos de la in-
dependencia así quedó evidenciado. Los llamados
separatistas o patriotas entraron en discordias in-
testinas demasiado pronto, antes de ganar esa
guerra, aún antes de empezar a ganarla. Se divi-
dieron en monárquicos y republicanos y los repu-
blicanos, a su vez, en conservadores y liberales, en
partidarios del presidente vitalicio y del presiden-
te con un período corto de gobierno, en federales y
unitarios. Y sin embargo, a pesar de todo el fango
que con tal motivo mutuamente se lanzaron, y a
pesar de la sangre con frenesí vertida entonces,
para todos ellos esa victoria en la guerra de la In-
Uno de los historiadores más importantes del dependencia al fin lograda después de catorce
Perú. Sus investigaciones, en especial del pe- años, apenas si fue un amanecer. Bolívar y San
riodo republicano, son de gran divulgación. Es Martín, Vidaurre y Luna Pizarro, Monteagudo y
autor de Perú, Problema y Posibilidad y su mo- 57
numental Historia de la República.
CARETAS 2002

,
¿Para qué se fundó la República?
Sánchez Carrión, por hondas que fuesen sus diver- máxima expresión en el “Somos libres” del himno.
gencias, en eso estuvieron de acuerdo. Lágrimas de gozo derramáronse en la Plaza de
Armas de Lima el 28 de julio de 1821; con majestad
Las nacionalidades hispano-americanas tienen, sacerdotal se sentaron los hombres del primer Con-
pues, un signo dinámico en su ruta. Su anteceden- greso Constituyente en sus escaños; heroicamente
te inmediato fue una guerra dura y larga; su origen fueron vertidos torrentes de sangre tantas veces,
lejano, un fenómeno de crecimiento espiritual den- estentóreos sonaron los gritos de tantas muche-
tro del proceso vertiginoso de la “transculturación” dumbres incluyendo las que vocearon su solidari-
de la civilización occidental en este suelo simbólica- dad con México, Cuba y Centro América amenaza-
mente llamado el “Nuevo Mundo”. Y por eso se ex- dos y las que combatieron cantando el 2 de mayo de
plica que en el instante de su nacimiento como Es- 1866. Y sin embargo ¡cuán pronto se escucha tam-
tados soberanos, alejaran su mirada del ayer para bién en nuestro siglo XIX quejas y protestas, voces
volcarla con esperanza en el porvenir. de ira y desengaño, recitaciones vacías, loas servi-
les, alardes mentidos, y se ven al mismo tiempo, en-
Esa esperanza, esa promesa, se concretó dentro cumbramientos injustos, pecados impunes, arbitra-
de un ideal de superación individual y colectiva que riedades cínicas y oportunidades malgastadas!
debía ser obtenido por el desarrollo integral de ca-
da país, la explotación de sus riquezas, la defensa y A pesar de todo, en los mejores, la fuerza forma-
acrecentamiento de su población, la creación de un tiva e inspiradora de la promesa siguió alentando.
“mínimun” de bienestar para cada ciudadano y de Dejarla caer implicó el peligro de que otros la reco-
oportunidades adecuadas para ellos. En cada país, gieran para usarla en su propio beneficio, quizás sin
vino a ser en resumen, una visión de poderío y de entender bien que el destino dinámico de estas pa-
éxito, para cuyo cumplimiento podrían buscarse los trias, para ser adecuadamente cumplido, necesita
medios o vehículos más variados, de acuerdo con el realizarse sin socavar la cohesión nacional y los
ambiente de cada generación. principios necesarios para el mantenimiento de su
estabilidad. Porque careciendo de otros vínculos his-
En el caso concreto del Perú, sin saberlo, la pro- tóricos, algunos de estos países tienen como más im-
mesa recogió algunos elementos ya conocidos en el portante en común sólo su tradición y su destino.
pasado trasformándolos. Los incas para sus con-
quistas inicialmente procuraron hacer ver a las tri- En aquel ámbito de la vida republicana sobre el
bus cuya agregación al Imperio buscaban, las pers- cual resulta posible intentar un juicio histórico, lla-
pectivas de una vida más ordenada y más próspera. man preferentemente la atención dos entre los dife-
Más tarde, incorporado el Perú a la cultura occiden- rentes modos como se intentó el cumplimiento de la
tal, su nombre sonó universalmente como fascina- promesa: el debate entre las ideas de libertad y au-
dor anuncio de riqueza y de bienestar. Al fundarse toridad y el afán de acelerar el progreso material.
la Independencia, surgió también, un anhelo de con-
cierto y comunidad: “Firme y feliz por la Unión”, di- El dilema libertad-autoridad no estuvo feliz-
jo, por eso, el lema impreso en la moneda peruana. mente planteado por los ideólogos del siglo XIX. Los
Y surgió igualmente en la Emancipación un anuncio liberales se dejaron llevar por la corriente de exage-
de riqueza y de bienestar proveniente no sólo de las rado individualismo que después de la Revolución
minas simbolizadas por la cornucopia grabada en el Francesa surgió en Europa. Tuvieron de la libertad
escudo nacional sino también por todas las riquezas un concepto atómico y mecánico. No miraron a la
que el Perú alberga en los demás reinos de la natu- colectividad como a una unidad orgánica. En las
raleza, que el mismo escudo simboliza en la vicuña Constituciones de 1823, 1828, 1834, 1856 y 1867 in-
y en el árbol de la quina. Un fermento adicional tu- tentaron el debilitamiento del Ejecutivo y pusieron
vo todavía la promesa republicana que el “quipu”, en todo instante una fe excesiva en el sufragio, cu-
inca y el pergamino colonial no pudieron ostentar ya máxima ampliación buscaron. Por su parte, los
porque ambos correspondían a un tipo de vida so- conservadores fueron incrédulos ante la ilusión del
cialmente estratificada: el fermento igualitario, o sufragio, criticaron la acción del Poder Legislativo
sea el profundo contenido de reivindicación humana (léanse, por ejemplo, las páginas de “La Verdad” en
que alienta en el ideal emancipador y que tiene su 1832 y las notas de Bartolomé Herrera al texto de
58
CARETAS 2002
Jorge Basadre
Derecho Público de Pinheiro Ferreira) y quisieron gica por el Estado y más tarde la búsqueda exclusi-
fortalecer el Ejecutivo. Pero a veces les caracterizó va del desarrollo material del país. En el primer ca-
su falta de espíritu de progreso, su carencia de fe en so, el objetivo por alcanzar fue el Estado eficiente;
el país y su poca cohesión. Los liberales, en cambio, en el segundo caso, fue el país progresista. Mas en
tuvieron seducción en su propaganda, optimismo, la promesa alentaba otro elemento que ya no era
inquietud por los humildes. Cabe pensar, por eso, político ni económico. Era un elemento de conteni-
que el ideal habría sido “encontrar, una fórmula do espiritual, en relación con las esencias mismas
que recogiendo los matices mejores de ambas con- de la afirmación nacional. ¿Comprendieron y desa-
cepciones fuese hacia un Estado fuerte pero identi- rrollaron íntegramente y de modo exhaustivo ese
ficado con el pueblo para realizar con energía y po- otro matiz de la promesa los hombres del siglo XIX
der una obra democrática” (Son palabras de quien que, por lo demás, no malograron ni la estabilidad
escribe también estas líneas, incluidas en un estu- del Estado ni el integral progreso del país? He aquí
dio titulado “La Monarquía en el Perú”, que se pu- lo que un peruano, también del mismo siglo escri-
blicó en 1928). bió: “Como individuo y como conjunto, finalmente,
el hombre necesita tener un ideal que perseguir,
El afán exclusivo por el progreso material se una esperanza que realizar. Por ese ideal y confor-
plantea por primera vez en gran escala por acción me al que se trazan, se hacen los hombres y los pue-
de Enrique Meiggs hacia 1870. Este hombre de ne- blos. Cuando carecen de él se arrastran, como no-
gocios norteamericano había vivido en Estados Uni- sotros, perezosos, desalentados, perdidos en el de-
dos durante el rápido tránsito de dicho país desde sierto, sin luz en los ojos ni esperanza en el corazón.
la vida agrícola hacia la vida industrial. Había vis- Crearlo digno y levantado y mantenerlo siempre vi-
to Meiggs, por lo tanto, surgir y desarrollarse aque- viente para los individuos y para el conjunto es su-
lla exuberancia de energía, aquella actividad casi prema necesidad de todo el pueblo y misión enco-
frenética que siguió a la guerra de Secesión, me- mendada a los que lo guían”.
diante las construcciones de ferrocarriles, la difu-
sión del teléfono y del cable y las especulaciones ●●●
osadas de los bancos y bolsas comerciales. Modelar
el continente para beneficio del hombre y participar Ante el problema de las “elites”
en las grandes ganancias que de allí resultan: ese
fue el ideal de dicha época. Meiggs quiso aplicar Después de rastrear el curso de los aconteci-
bruscamente la misma panacea en el Perú. De allí mientos, las peripecias de los actores más impor-
la febril construcción de ferrocarriles, los grandes tantes, la evolución de las ideas constitucionales y
empréstitos, “el vértigo comercial que arrastró a los las ideas-fuerza en las distintas generaciones, no
hombres de negocios a toda clase de negocios”. Bien queda agotado el campo de la meditación histórica.
pronto sin embargo vinieron la formidable oposi- Queda siempre abierto el camino para el estudio de
ción ante la nueva política económica, la tragedia las instituciones, de la cultura, de las costumbres y
de los hermanos Gutiérrez, la crisis que precedió a de las modas. Queda, además, el campo de la his-
la guerra con Chile. La experiencia evidenció así toria económica, jurídica, militar, naval, diplomáti-
que el desarrollo material del país no debía ser una ca, internacional. Y está, por último, el campo es-
meta única. Evidenció también que este mismo de- pecíficamente social. Dentro de éste, la perspectiva
sarrollo, para ser sólido, necesita basarse no sólo en es de por sí amplísima. No se limita, por lo tanto, a
la hacienda pública sino también en una perma- la gradación de las distintas clases, ni al dilema in-
nente estructura industrial y comercial, y que en la dividuo-multitud, ni al contraste entre el caudillaje
administración fiscal preciso es dar importancia, al y los textos legales. La historia social cubre todos
lado del aumento de las rentas y de los gastos, a un esos temas, y después de agotarlos no se ha agota-
maduro y sistemático plan económico. do a sí misma.

,
¿Para qué se fundó la República? Para cumplir Uno de los más fascinantes y menos estudiados59
la promesa que en ella se simbolizó. Y en el siglo asuntos que la historia social ofrece entre nosotros,
XIX, una de las formas de cumplir esa promesa pa- es el que atañe a las élites.
reció ser durante un tiempo la preocupación ideoló-

CARETAS 2002
¿Para qué se fundó la República?
Un país no es sólo pueblo. El pueblo suministra tes en ciertos países están en realidad queriendo
la base telúrica, la unidad histórica, el complejo so- eliminar a las clases educadas, es decir, amenazan-
ciológico, la estructura económica, la materia prima do la delgada capa de cultura allí erigida. En la cri-
humana, que son los cimientos de un país. Ahí no sis de las élites tradicionales tienden a definirse
queda, por lo demás, su aporte. El se manifiesta nuevas élites. La Revolución Rusa y la Unión Sovié-
también mediante un conjunto de urgencias y de tica han creado, por cierto, la suya.
aspiraciones quizás confusas, de posibilidades y de
necesidades a veces mutiladas, de empresas y de Ni la juerga ni el látigo son el símbolo de las éli-
esperanzas siempre latentes. No es, por lo tanto, su tes auténticas. Tampoco el camarote de lujo de la
contribución una simple carga del pasado. Pero si emigración. Harto populares se hicieron en una
ese país quiere desempeñar una función activa en época esos suramericanos ostentosos que iban a de-
el mundo, necesita algo más que una masa. Nece- rrochar sus fortunas en Europa; menos populares,
sita mando. En épocas y en ambientes donde privó aunque asaz frecuentes, fueron esos otros surame-
la tradición, ese mando partió de la aristocracia de ricanos emigrados no por la violencia de la política
sangre. Error profundo suponer, sin embargo, que o por el poder de la fortuna, sino por el malestar ín-
sólo esos aristócratas por herencia mandaron. timo que la patria les causaba. Pero en esta especie
Siempre mandó alguien. En las épocas más revuel- infortunada de trasplantados, en esta aristocracia
tas emergieron jefes improvisados, seguramente los que volteaba las espaldas al propio solar, quizá al
que evidenciaron mayor audacia, valentía o deci- lado de desniveles económicos y culturales urgente-
sión. Y democracia no quiere decir que nadie go- mente remediables, había un fenómeno natural e
bierne, sino que el pueblo escoge a sus propios diri- inevitable de atracción hacia lo más grande, hacia
gentes por medio del sufragio, para un tiempo cor- lo más prestigioso. Porque otros trasplantados o
to y con poderes limitados, seleccionándolos según emigrados análogos llegaron también a Europa pro-
los partidos políticos a los que pertenecen. No hay venientes de los Estados Unidos, donde ciertamen-
nada reaccionario, pues, en esta teoría del necesa- te no podían aparecer críticas acerca de la falta de
rio mando. Las grandes democracias anglosajonas comodidades, o acerca de las turbulencias políticas,
han inventado y popularizado una palabra que ex- o acerca del primitivismo económico. Y no sólo fue-
presa tal vez más nítidamente que el castellano es- ron las “princesas del dólar”, cuyas andanzas de
te concepto: “leadership”. Y desde niños los anglo- opereta ha renovado en los últimos tiempos Bárba-
sajones se entrenan en el arte de dirigir y de obede- ra Hutton, a cuyo lado cualquier “snob” surameri-
cer libremente, y el juego llamado “follow the lea- cana resultaría sencilla, sino escritores famosos co-
der” (o sea, “seguir al jefe”) así lo indica. Su dife- mo Gertrudis Stein, o gente selecta como aquella
rencia con la concepción totalitaria del mando no pintada por Elmer Rice en su famosa obra “The Left
está en la existencia misma de él, sino en el modo Bank”.
como surge, en sus alcances, extensión o duración,
en el ámbito que se deja a la acción individual, en Ni los que emigran, ni los que se disipan en la
el carácter absoluto o relativo de la obediencia. frivolidad ni siquiera los que saben manejar el láti-
go cumplen la misión esencial de las auténticas éli-
Sin embargo, ningún problema más discutido en tes: comandar.
nuestro tiempo que el problema de los dirigentes, o
sea el problema de las élites. ●●●

Frente a los distinguidos caballeros que se creen Las singulares características que la Indepen-
facultados para cualquier exceso porque heredaron dencia presentó en el Perú con la participación ar-
un nombre y una cuenta corriente, se yerguen con gentina y colombiana determinaron dos hechos de
más encono en estos tiempos los que quisieran vastas proyecciones: 1º no surgió en esa guerra un
arrasar con todas las jerarquías; a los flancos de la gran caudillo militar peruano; 2º la nobleza no pre-
soberbia, siempre emerge el rencor. Si por un lado sidió como grupo social orgánico el comienzo de la
están los que creen que dirigir es hacer uso única- República. Empobrecida por la guerra, contempló
mente del látigo, por otro lado proliferan los que al luego cómo eran abolidos los títulos de nobleza y có-
pretender eliminar a las llamadas clases dominan- mo eran abolidos los mayorazgos. El folleto “Recla-
60
CARETAS 2002
Jorge Basadre
mación de los vulnerados derechos de los hacenda- En nuestro país no sólo debemos preocuparnos
dos de Lima” pinta su decadente situación hacia de la distribución, sino también de la mayor pro-
1830. El poder político cayó de inmediato en manos ducción y del mayor consumo. Nuestro problema
de los ideólogos y de los políticos profesionales. A no es sólo de reparto; es también de aumento. Que
los primeros los hemos llamado “progresistas el peruano viva mejor; pero que al mismo tiempo
abstrac- tos”, y a los segundos “inmediatistas el Perú dé más de sí. Y para elevar y superar el
utilitarios”. nivel general de vida aquí no hay que actuar ex-
clusivamente sobre el indio descalzo, pues hay
En el vecino Chile, después de 1830 precisamen- quienes no se hallan en esa condición y se mueven
te, una oligarquía de grandes propietarios unida dentro de horizontes económicos asaz reducidos.
por intereses familiares se erigió sobre una masa Ninguna de nuestras soluciones nos vendrá, pues,
pasiva. Pero si los pelucones construyeron un mu- cocida y masticada de otros países, aunque sean
ro alrededor del Estado chileno contra el oleaje de- hermanos, primos o prójimos. Y, sobre todo, nada
magógico, no se limitaron a tener el espíritu colo- se podrá hacer a fondo si al país no le conmueve la
nial. Hombres como el gramático, jurista y poeta conciencia de sí, si no afirma en esta hora feroz su
Andrés Bello, el geógrafo y explorador Claudio Gay, querer existencial nacional. Por eso, la promesa
el naturalista Domeyko, dieron a Chile un estilo pe- de la vida peruana atañe a la juventud para que la
culiar de cultura. Bello sobre todo contribuyó, al reviva, a los hombres de estudio en sus distintos
amparo de la paz pelucona, a crear el equipo con- campos para que la conviertan en plan, a la opi-
ductor que luego pudo, sin derramamiento de san- nión pública en su sector consciente para que la
gre, presidir las reformas liberales objetadas al convierta en propósito.
principio y, más tarde presidir la guerra que hizo de
Chile una potencia en el Pacífico Sur. Al leer esto no faltará quien haga una mueca de
sarcasmo, de amargura o de cólera, creyendo que se
No fue esa la situación en el Perú. En nuestros le habla de cosas manoseadas, vacías o cínicas.
treintas y cuarentas tuvimos momentos en que pa- Porque la promesa de la vida peruana sentida con
reció haberse llegado a una extrema simplificación tanta sinceridad con tanta fe y con tanta abnega-
de la faena de comandar y dirigir, por haberse roto ción por próceres y tribunos, ha sido a menudo es-
el equilibrio entre masa y élite. Fueron momentos tafada o pisoteada por la obra coincidente de tres
de “a-historia”, o sea de choques contradictorios, de grandes enemigos de ella: los Podridos, los Conge-
continuo empezar, en contraste con la historia que lados y los Incendiados. Los Podridos han prostitui-
es, en sí, proceso y esencial continuidad. El ejército do y prostituyen palabras, conceptos, hechos e ins-
y el caudillaje, tan vilipendiados, tan incomprendi- tituciones al servicio exclusivo de sus medros, de
dos, pretendieron a veces sofrenar el frenesí ideoló- sus granjerías, de sus instintos y sus apasiona-
gico y dar paz y cohesión al país. mientos. Los Congelados se han encerrado dentro
de ellos mismos, no miran sino a quienes son sus
Los empiristas se han desgañitado hablando de iguales y a quienes son sus dependientes, conside-
la necesidad de que el indio sea “redimido”. Les rando que nadie más existe. Los Incendiados se
preocupa que el campesino Pedro Mamani, por han quemado sin iluminar, se agitan sin construir.
ejemplo, no tenga piojos, que aprenda a leer y a es- Los Podridos han hecho y hacen todo lo posible pa-
cribir y que sea garantizado en la posesión de sus ra que este país sea una charca; los Congelados lo
ovejitas y su terrenito. Pero al mismo tiempo que ven como un páramo; y los Incendiados quisieran
la higiene, la salud, el trabajo y la cultura de Pe- prender explosivos y verter venenos para que surja
dro Mamani, importa que el territorio en el cual él una gigantesca fogata.
vive no disminuya sino acreciente su rendimiento
dentro del cuadro completo de la producción nacio- Toda la clave del futuro está allí: que el Perú se
nal. Si eso no ocurre, aun cuando goce del pleno
dominio de su chacrita y de sus ovejitas y aunque escape del peligro de no ser sino una charca, de 61

,
lea toda la colección del “Fondo de Cultura Econó- volverse un páramo o de convertirse en una foga-
mica”, Pedro Mamani no tendrá resueltos sus pro- ta. Que el Perú no se pierda por la obra o la inac-
blemas básicos. ción de los peruanos.

CARETAS 2002
Un país monocrático
uando el Perú proclamó su Independencia, no
sa- bía qué régimen adoptar. Habituado al fausto y
autoridad omnímoda de los virreyes, le tentaba la
monarquía, o lo que ha llamado Madariaga, la
monocracia. Su experiencia al respecto era dema-
siado profunda para no sentir temor de repetirla.
Nuestros primeros repúblicos clamaban por un go-
bierno plural. La aristocracia, por uno singular o
personal. José Faustino Sánchez Carrión había
dicho
que la presencia de una sola persona en el poder
traería el recuerdo de la monarquía. “El solitario
de Sa- yán” clamó en el desierto, y él mismo
hubo de rectificarse, poco después, con hechos y
ante los he-
chos. Como era un extranjero, José de San Martín
asu- mió el Ejecutivo con el título de Protector. Iba a
“Un país monocrático”. En El Perú: “proteger” la libertad. No le correspondió lealmente a su
Retrato de un país adolescente (Lima: Peisa, “protegida”. Ni tampoco el protector de las mismas
1987). Extractos seleccionados págs. 79-83. latitudes septentrio- nales. Al cabo de poco más de un año
(de julio de 1821 a sep- tiembre de 1822), el ambiente se
había puesto tenso, que el glorioso Protector se dirigió
al legislativo, despidiéndose con una tierna y lapidaria

Un país proclama. Había triunfado “la representación nacional”.


Los partidarios del Congreso y la pluralidad ejecutiva
estaban de plácemes porque ya podían asestar impunes
monocrático golpes a la pluralidad y al Legislativo, de- saparecida la
autoridad moral del jefe de la Independen- cia. En
efecto, en febrero de 1823, un aristócrata, inteligen- te,
cazurro y ambicioso, improvisado militar por los azares
de la contienda dio el primer golpe de estado o
Luis Alberto cuartelazo
–en Balconcillo-, y se proclamó Presidente de la flamante
Sánchez República. Habían nacido juntos la monocracia, la
milita- rada y la oligarquía: José de la Riva Agüero y
(Lima 1900- Lima 1994) Sánchez Bo- quete, hombre de pocos escrúpulos y
muchos alcances, fue el empresario y director de aquel
infausto ensayo. La na- ción no había cumplido dos años
de soberanía.

La historia tiene una invisible tendencia al ritorno


al antico, que diría un melómano. Desde entonces,
nuestros prohombres se han afanado visiblemente en
asaltar el po- der por la fuerza y mantenerse en él sin
trabas; en violar el juramento del ingreso aunque le
cueste la salida violen- ta, y en apoyarse sobre las
bayonetas, a sabiendas de que sentarse sobre ellas es lo
único que no debe hacer un hom- bre cauto, con someros
conocimientos de psicología, histo- ria y política. Esta
última se ha hecho entre nosotros sin ésa, sin aquélla y
Uno de los intelectuales más influyentes sin el pueblo. He aquí la explicación su- cinta de la más
del siglo XX y destacado miembro del Par- de nuestras desventuras.
tido Aprista Peruano. Fue reconocido crí-
tico literario. Riva Agüero, cuando se vio perdido, no sólo porque
62 a la sombra del caudillismo y la anarquía, España
recupe- raba su ímpetu, sino también porque la
condición previa del auxilio boliviariano era la
eliminación de los jefecillos locales, cuando se vio
perdido, digo, no trepidó en volver
CARETAS 2002
Luis Alberto Sánchez
los ojos al depuesto y moribundo Virreinato. A esto se alguien, en procura de riesgosa marca de fábrica.
le ha llamado “peruanismo”, pues pretendía evitar la Cuando los militares intervienen corporativamente, el
absor- ción colombiana. Hasta hoy es discutida la asunto no mejora por muchas y obvias razones. De ahí
sabiduría de la sardina que por no caer en la sartén que la dinas- tía de los generales de la Independencia,
salto en las bra- sas. El riesgo mayor era el coloniaje; el como los llama Markham, reclamara sucesivamente el
menor, la hegemo- nía de Bolívar. Lo indicaba el jugoso derecho de la pernada monocrática. Riva Agüero,
rumbo de la guerra; lo iba a sancionar el futuro La Mar, Gamarra, Santa Cruz, Vidal, Torrico, La
inmediato. Casi juntos, como suele ocurrir en toda gran Fuente, Castilla, Echeni- que, San Román, todos fueron,
lucha, se eliminaron los extremos: el Rey y el en un grado u otro, a veces simples cadetes, a veces
Libertador. El uno, en 1824; el otro (para el Pe- rú) en como generales, pero todos partí- cipes de la lucha
1826. Riva Agüero quedo mal con Dios y con el dia- blo, emancipadora. Esta era su licenciatura para la
aunque en este caso –á tout seigneur tout honneur!– no universidad de la conspiración y la montonera. Lu- cían
haya diablo sino metafórico. su título con más ínfulas que un catedrático virreinal,
con borlas, su toga, su beca, su museta y su birrete.
Otra indicación instructiva: el Congreso, tan celoso de Recla- maban el bocado de la Presidencia. Se turnaban
sus fueros y temeroso de la tiranía en 1822, entregaba en ella siempre en monocrática ronda. Como el país
en estaba ex- hausto, los turnos eran cortos, breve mita de
1823 a Bolívar todos los poderes, y él mismo, el poderosos. No bien los inocentes guanayes acumulaban
Congreso, se llamaba a retiro. Serían dos encarnizados su fecal riqueza para brillo de nuestra vanidad, el
opositores al Libertador, quienes hicieron el viaje a asunto político –lo he- mos dicho– empezó a interesar a
Canossa, digo a Quito, para pedirle que los auxiliara los civiles. Después de to- do, si inteligencia manda,
con sus huestes. Así ocurrió. Uno de los arrepentidos, ¿para qué otorgar el usufructo de un país anémico, a
Olmedo, sería luego el cantor epónimo de S.E. El militares llenos de desplantes como lo denuncian La
Libertador. Claro: aquello su- cedía por obra de las Pepa y El Sargento Canuto de Segura?
circunstancias, pero cuando las cir- cunstancias son la
única y reiterada clave de una política, el resultado se Así fue cómo, a partir del gobierno de Ramón Casti-
llama oportunismo. Con lo cual no preten- demos lla, en quién intencionados historiadores tratan de des-
invadir ninguna doctrina a las entonces circulan- tes, cubrir a nuestro Portales, nuestro Juárez, nuestro San
sino sólo señalar la flaqueza de los portavoces. Martín y nuestro Bolívar, los elementos civiles, casi
to- dos comprometidos en la empresa por los guanayes,
Ya se sabe el resto de la historia. Separada Bolivia em- pezaron a mostrar mayor interés en la cosa
por un diktat sabiamente amañado, con largos pública. Pa- ra entonces, don Felipe Pardo los retrata
preámbulos en Sucre y asuntos introitos de Casimiro en su Consti- tución Política y Manuel Ascencio Segura
Olañeta y sus amigos, se planteó otro problema a le retruca im- plícitamente en la Pepa, El Sargento
resolver monocrática- mente. Gamarra quería destruir Canuto, ya citados, en Percances de un remitido.
la independencia de Bo- livia como rechazo al
Libertador, reincorporándola al Pe- rú. Santa Cruz, La nación se va convirtiendo en Estado. El primer
boliviano, que, al principio, compartió las ideas de pre- supuesto fiscal data de entonces: sólo llega a poco
Gamarra (naturalmente siempre que él fuera el hombre más de
del destino), cambió de ángulo aunque no de cam- po de 8 millones de soles, cuyo 80% depende de las
mira, apenas se vio aclamado en su patria de origen. exportacio- nes del guano. El negocio aviva las ganas de
Desde entonces hasta 1841, en que un misterioso cometer tra- vesuras. Mientras los pájaros marítimos
disparo segó la vida de Gamarra, el pleito principal de defequen con so- lidez y abundancia, y los negros
los perua- nos fue de quién manda a quién; si Perú a esclavos trabajen con en- tusiasmo y sin salario, la
Bolivia o Boli- via a Perú, lo cual traducidos en agricultura será la panacea de una naciente plutocracia
términos políticos efecti- vos, fue: si mandará Gamarra o republicana. Pero, por ese tiem- po, unos locos de atar
Santa Cruz sobre ambas naciones. El complejo han dado en lanzar denuestos con- tra la esclavitud –e
napoleónico hacía estragos entre los militares, y el Inglaterra saciada los apoya–, y has- ta parece que
bolivariano entre los estadistas. De ahí que en la esclavizar constituye un pecado, pese a las oportunas y
mochila de Gamarra hubiese siempre un ejemplar de latas citas de Aristóteles y Santo Tomás, con que se
Gil Blas de Santillana y en los sueños de Santa Cruz, cubren los negreros blancos. (¿No ha dicho el cuba-
un lujoso “sejour” en Versalles; se cumpliría su anhelo.
no José de la Luz que, en lo referente a los esclavos ne-

63
Aquellos primeros 25 años de República fueron un gros, “lo único negro es blanco”). Conviene seguir la co-
rriente, aunque pensando, como es de uso en el Perú en
las “hostias sin consagrar” virreinales. Se llamaba así el
Virrey y Audiencia, con cuyo motivo, la autoridad local,
co-
tejo de generales. Es curioso: la Independencia posee un
trágico destino. Rara vez se reconoce la intervención del
pueblo en su gesta y realización. Se la adjudica siempre
a
CARETAS 2002
Un país monocrático
poniéndoselas sobre la cabeza en señal de gran respeto, sus anónimas mesnadas. De entre los mil gestos
pronunciada la consagrada fórmula del sofisma jurídico magní- ficos de entonces, se perpetúa el correspondiente
americano: “Se acata, pero ... no se cumple”. Los a un he- roico hijo de papá grande: Leoncio Prado.
negreros de 1845 reflexionaron: “Inglaterra, la primera Cáceres pensó, como los generales de la
potencia del mundo entonces, ha declarado la guerra al Independencia, que él era el dueño del destino
tráfico de escla- vos. En los Estados Unidos hay una peruano, y cobró en poder sus sacrifi- cios patrióticos.
lucha tremenda (se convertiría en guerra a partir de La patria estaba obligada a pagar sin re- ticencias a
1861 y hasta 1865) por idéntica razón. Pues, hagámonos todos su esforzados hijos ... que supiesen de- mandar lo
liberales. Seamos anties- clavistas. Apoyemos la que creían deuda a su favor. De ahí la década
manumisión de los negros, libres en el vientre de sus militarista de 1885 a 1895, cancelada por un primer
madres desde 1821. Pero, para no per- der todas nuestras acto de cordura cívica, la coalición de partidos civil (el de
pingües utilidades, contratemos traba- jadores baratos Par- do) y demócrata (el de Piérola), los cuales, al
entre los famélicos de la China:” Delicada operación que juntarse, restauraron los valores ciudadanos y
requería alta influencia en el gobierno para robustecer el derrotaron al mili- tarismo batalla a batalla por todo el
poder económico. Así fue como, a la sombra de tales Perú y al fin, en la propia Lima.
intereses y aprovechando la impostergable lucha entre
militares, llegada a su clímax en la época de Balta (el Es entonces cuando se perfila un movimiento demo-
Perú tenía ya dinero), amanece un partido de civiles, crático hasta, en 1908, la Presidencia de Leguía,
con bandera civil y nombre tal, el Partido Civil, cuyo menudo y aquilino hombre de negocios, aportó junto
obje- tivo inmediato será entregar el poder a los civiles, con la auda- cia del arriesgador de futuros, una idea
resca- tándolo de mano de los militares. No obstante, muy práctica, pe- ro muy confusa y desvalorizadora de
apenas ter- mina el primer período civil, su presidente ciertos elementos indispensables para mantener en alto
traspasa cons- cientemente la presidencia a un general: los ideales de una nación. Leguía, como todo
de Manuel Par- do a Mariano Ignacio Prado. Las materialista o financiero, ce- gado por la experiencia
razones doctrinarias te- nían menor vigor que vínculos de los gerentes, restauró la mo- nocracia. Para eso
de otra naturaleza. La gue- rra interrumpió el nuevo deshaciendo los partidos políticos tan trabajosamente
período militar con la dictadura de Piérola, la tete noire hilvanados. Aumentar la renta pública fue el “slogan”
del civilismo, por cuya razón le ce- rró el paso y con él con que disfrazó su autocracia. Era una consigna
al pueblo de aquel tiempo. inédita. En realidad no descansaba sobre cálcu- los muy
complejos. Con las cuatro operaciones (y hasta con sólo
No se ha analizado psicológicamente a fondo la dos de las cuatro) se tenía suficiente para orien- tar la
actua- ción del Jefe Supremo de la Guerra en aquel nueva política.
luctuoso pe- ríodo. Se lo considera desde el punto de
vista de sus aciertos o desaciertos militares, o de sus Tras el brevísimo interregno –nada personalista por
logros políticos. Hay varios ángulos inéditos. Así, no se cierto, pero, sí, democrático, que representó el
ha dicho que la megalomanía de que González Prada Presidente Billinghurts–, resurge la monocracia con el
le hacía reproche (recuérdense las letrillas sobre el coronel Bena- vides. Y, luego de otro intermezzo
“enano Perinola”) debe- ría imputarse al medio. En el legalista, de José Pardo en su segunda presidencia,
Perú no se conoció jamás una autoridad colectiva. renace con Leguía la autocra- cia desembozada y
Anduvimos siempre por los ce- rros de Ubeda reeleccionista. Lo que sigue es historia contemporánea.
“heroísmo” a lo Carlyle. Desde el Inca has- ta los En treinta y siete años, de 1919 acá [1956], no
virreyes, todo fue absolutismo; el libertador fue otro conocimos sino nueve meses más tres años y tres
señor absoluto; los Presidentes ¡ni se diga! Piérola meses, en total cuatro años de gobierno democrático con
asumió el papel que le correspondía como heredero de pleno disfrute de libertades públicas, sin censura, sin
to- do ello. Jefe Supremo, Dictador. Cuando el conflicto exilios, sin presos políticos, sin supresión de partidos.
con España, catorce años antes, había hecho lo propio Du- ro balance; 4 en 37, es decir menos de 1/9 de vida
el Ge- neral Prado: Jefe Supremo y Dictador. Junto a él consti- tucional absoluta. Extendida esa proporción a
pareció borrosa la nítida figura de su egregio Ministro, nuestros
don José Gálvez: error de perspectiva que, en un país 135 años y medio, la regularidad durante dicho lapso, si
heráldico y ancestral como el nuestro, significaría juzgamos con rigor, no da mucho más. Para ser
irreductible desin- teligencia entre los descendientes de optimista elevemos la cifra a un cuarto de siglo
tales abuelos, pese a las responsabilidades de sus democrático; la mo- nocracia nos es deudora de ciento
respectivos altos cargos. diez años de retraso o estancamiento, en que la nación,
moral y materialmente, ha avanzado por su cuenta, a
El conductor de la resistencia contra el invasor, despecho del contraprodu- cente freno que representó la
gene- ral Cáceres, también monopolizó el callado amputación de sus más pre- ciadas virtudes y
heroísmo de posibilidades.
64
CARETAS 2002
José Agustín de la Puente Candamo

a causa de un hecho histórico y su finalidad,


son dos temas entretejidos y que pertenecen
a la entraña misma de un hecho histórico.
En los capítulos anteriores se ofrecen múlti-
ples respuestas que explican de modo más o
menos imperfecto la causa de la Emancipación.
El clima intelectual y político de la época; el ejem-
plo de otros empeños revolucionarios; los errores del
gobierno virreinal; el clima de descontento
y de protesta que se vive en todos los ángu-
los del Imperio; la propia identidad de cada
reino americano sobre un verdadero denomi-
nador común; la urgencia de reformas que se acer-
quen a la autonomía y que jamás se formulan de
manera orgánica; el alegato intelectual, el esfuerzo
político, la hazaña militar de hombres directivos; la
vinculación con el propio territorio y con la propia
Teoría de la Emancipación del Perú. historia regional; la nostalgia y el recuerdo de los
Piura: Universidad de Piura, 1986. tiempos viejos que enaltece Garcilaso; la existencia
Extractos se- leccionados, págs. 157-161, de malos funcionarios; el abuso en la represión y en
163-165. el uso de la fuerza; la rivalidad entre criollos y pe-
ninsulares; el fortalecimiento del “mundo mestizo”;
en fin, la esperanza en una vida mejor que estuvie-

¿Para qué la ra en “nuestras manos”, explican, como un inmenso


mosaico, el origen de nuestra Independencia y
“acompañan” a la comunidad peruana, sujeto cen-

Independencia? tral y gran protagonista de nuestro tema.

Y aparece la segunda pregunta. ¿Para qué la In-


dependencia?

José Agustín Una visión negativa nos dice que la ruptura con
España no representa ningún cambio interesante
de en la vida del hombre peruano. Que las injusticias
continúan, que la lentitud en la administración del
la Puente Estado no se modifica, que el nivel de vida en lo eco-
nómico y social no mejora, que pasamos del dominio
Candamo español al ejercicio del dominio industrial y econó-
mico británicos.

Las afirmaciones anteriores con su ilimitada


amplitud encierran sin duda “verdades” múltiples,
mas el error primordial se encuentra al mostrar
sólo un fragmento de los hechos, no la íntegra ima-
gen de la medalla.

,
Que en la República del Perú hay múltiples ex-
Presidente de la Academia de Historia del presiones de injusticias, lentitud administrativa,
Perú. Uno de los grandes conocedores del retraso en educación, salud, vivienda, son hechos
período de la Emancipación peruana. indudables. Es cierto igualmente que el Perú no es
65
CARETAS 2002
¿Para qué la Independencia?
una “isla” en la economía mundial y que estamos nombre propio, en nombre de la nación, es una de
sujetos a las influencias de los grandes ambientes, las expresiones interesantes de la nueva “época”.
no obstante, hay mucho más que decir para la to-
tal comprensión de esta “persona” compleja que es Tal vez es ilustrativo como símbolo, el momento
el Perú. que menciona Juan García del Río –nuestro primer
enviado acreditado en Londres, con Diego Pa-
Bartolomé Herrera en su famoso sermón el 28 de roissien– en su entrevista con el ministro Canning.
julio de 1846, sostiene que el Perú debía separarse de El funcionario inglés le pide que señale en un mapa
España porque era un pueblo “enteramente nuevo”. la ubicación del Perú y le pide una exposición sobre
Esta es una idea capital. La noción de pertenecer al el estado del país. De algún modo, éste es el comien-
territorio y a la región peruanos; la creencia de un de- zo de la vida internacional nuestra en relación con
recho que viene del nacimiento en este territorio; el el mundo europeo.
vínculo con la propia tierra; todo el conjunto de ideas
y vivencias que permiten definir a un hombre como A Europa le interesan vivamente los nuevos
peruano y que orienta a éste para reconocer al ex- mercados, y el signo ideológico de las nuevas es-
tranjero; este abigarrado registro de hechos coetá- tructuras soberanas es motivo de preocupación y
neos y de recuerdos llevan al convencimiento, a la ne- de diversos proyectos.
cesidad, de asumir el gobierno de lo propio.
Los debates entre liberales y conservadores y en-
Y todo lo anterior no es verbalismo vacío. Un he- tre republicanos y monárquicos, integran un largo
cho social profundo, la sola existencia de la vincula- proceso que persigue la afirmación del nuevo Estado.
ción entre el hombre peruano y su mundo, genera el
derecho al propio gobierno. El sólo hecho de la con- La solicitud de un empréstito, la presencia de la
ducción del Perú entregado a manos peruanas es un bandera nuestra, poco a poco, en diversos lugares
cambio social legítimo y muy significativo. Es el del mundo, la llegada de buques de una y otra na-
ejercicio del derecho al propio gobierno. cionalidad a puertos nuestros, son algunas de las
formas de la nueva relación entre el Estado nacien-
La Independencia, de este modo, aparece no co- te del Perú y países amigos.
mo un ejercicio de vanidades o de predominios, sino
como una afirmación del ser del Perú. Y esto es su- Es importante subrayar el origen de nuestra Re-
perior al hecho político y al suceso militar. pública, como el de los otros Estados “viejos” de His-
panoamérica.
¿Y cómo se desarrolla esta afirmación del ser
del Perú? Es interesante recordar los dos principios esen-
ciales, que al mismo tiempo son el nexo que subra-
En la diaria “encarnación” vital de nuestras yan la continuidad de la vida del Perú: el “uti possi-
Constituciones y de sus principios teóricos, en el uso detis” y la “libre determinación de los pueblos”.
y en el abuso de las facultades que el Estado reco-
noce a los ciudadanos en el perfeccionamiento esfor- El principio del derecho romano es el vínculo en-
zado del “mapa de la República” en la incorporación tre el mapa del Virreinato del Perú y el mapa de la
de nuevas técnicas que transforman el mundo coti- República del Perú. La carta geográfica y el contor-
diano en el esfuerzo por integrar a nuestros hom- no del Perú republicano no es obra de la historia
bres con evidentes matices culturales, sobre el mes- que se expresa en la jurisdicción virreinal que el Pe-
tizaje común; en el esfuerzo del camino, del ferroca- rú independiente asume y continúa con el título vie-
rril y del avión, por unir más y más una inmensa jo de la posesión y del dominio.
geografía; en los avances y en los retrocesos en con-
torno de una vida mejor para todos los peruanos; en Es aleccionador decir una vez más que los lími-
este marco que compromete toda la vida y toda la tes de la República no son consecuencia de una vic-
actividad del hombre, se encamina al perfecciona- toria militar, ni de una negociación política, son
miento, la afirmación del ser mismo del Perú. obra de la misma historia. El territorio del Perú es
La presencia del Estado peruano que habla en obra de la historia.
66
CARETAS 2002
José Agustín de la Puente Candamo
Y otro camino bello y luminoso que explica la Por disposición del 27 de agosto de 1821 “queda
realidad humana del nuevo Estado, es el principio abolido el impuesto que bajo la denominación de tri-
de la libre determinación de los pueblos. De verdad, buto se satisfacía al gobierno español”. Igualmente,
uno lee con emoción las actas de Independencia de se suprime la denominación “indios o naturales:
los pueblos cercanos a la frontera del Virreinato, en ellos son hijos y ciudadanos del Perú, y con el nom-
las cuales se manifiesta la voluntad de romper el bre de peruanos deben ser conocidos”.
vínculo político con España y de pertenecer a la
nueva organización del Perú. Del 28 de agosto del mismo año es la disposición
que suprime “toda clase de servidumbre personal”, y
El fenómeno, creciente cada año, de mayor rela- nadie podrá obligar “a que sirvan contra su voluntad”.
ción entre el Perú y hombres de otras nacionalida-
des y de costumbres diferentes, representan progre- La creación de escuelas gratuitas “de primeras le-
sivamente una transformación en el ámbito de tras” en los conventos, la fundación de la Biblioteca
nuestras formas de vida. Nacional y del Museo Nacional, y la preocupación por
defender los testimonios antiguos del hombre perua-
●●● no, son muestras valiosas de un espíritu que no se
de- ja ganar por los afanes de la guerra y que postula
Aparte del contenido social de la Independencia, un interés más general por los temas del hombre.
que se descubre en la afirmación de la comunidad
peruana, son interesantes otras expresiones con un Pero hay algo central y más profundo. Es la con-
valioso contenido humano. tinuidad de la vida del Perú.
En el tiempo de San Martín, para no reiterar La comunidad peruana, raíz fundamental de la
innecesariamente los testimonios, hay una varia- Independencia, gana su “forma” plena con la Eman-
da legislación. cipación política y con la fundación del Estado.
“La humanidad, cuyos derechos han sido tanto Sin embargo, podría plantearse esta pregunta
tiempo hollados en el Perú, debe reasumirlos bajo la ¿Por qué se dice que el Perú adquiere plenitud des-
influencia de leyes justas, a medida que el orden so- de la Independencia?
cial, trastornado por sus mayores enemigos, comienza
a renacer” . Luego de la consideración anterior, decla- La respuesta es compleja. No es solamente el
ra San Martín la abolición de la pena de “azotes”. triun- fo militar, o la creación de una nueva estructura
jurídi- ca, o la rectificación de errores o injusticias.
La creación de la “cárcel de Guadalupe” y su re- Todo lo an- terior es válido; no obstante, hay algo
glamento persiguen “la seguridad y el alivio de los más. Nuestros abuelos de esos años de tantas
miserables que antes han gemido en lugares impro- esperanzas reciben en- tre sus manos –solamente
pios por su localidad y falta de desahogo”. El regla- entre manos peruanas– la inmensa tarea de
mento provisional “de los tribunales de justicia”, perfeccionar e integrar mejor la so- ciedad peruana
responde al mismo espíritu. bajo un signo de justicia y en diálogo con todos los
pueblos de la Tierra. Este es el “encargo” capital que
Amplia es la legislación sobre los esclavos. El texto la República recibe de la Independencia en la
capital, del 12 de agosto de 1821, firmado por San continuidad de los siglos, creadores del Perú.
Mar- tín y Monteagudo, manifiesta que “la humanidad
ha si- do altamente ultrajada y por largo tiempo Al final de este libro, procede esta pregunta ¿Pa-
violados sus derechos, es un grande acto de justicia, ra qué la Independencia?
si no resarcir- los enteramente, al menos dar los
primeros pasos al
De algún modo ya se ha adelantado la contestación.
cumplimiento del más alto de todos los deberes” ... La Emancipación afirma como objetivo central, como

,
“to- objetivo último, el perfeccionamiento de la comunidad
dos los hijos de esclavos que hayan nacido y nacieren peruana. Este es el ideal de los precursores y de los
en el territorio del Perú desde el 28 de julio del hombres que vencieron en la lucha por la afirmación
presen- te año” ... “serán libres y gozarán de los de una singularidad espiritual, obra de la historia.
mismos dere- chos que el resto de los ciudadanos
peruanos”.
67
CARETAS 2002
La primera República

espués de 1821-1824 la nueva república


no pudo garantizar su independencia
económica frente a las grandes poten-
cias comerciales y manufactureras de
Europa. Tampoco creó de inmediato
un orden interno propio que sustitu-
yera a la antigua administración colo-
nial. El vacío de poder producido por
la independencia política resultó dema-
siado grande para las elites criollas,
fragmentadas en grupos adversarios irre-
conciliables y empobrecidas desde media-
dos del XVIII, y sin adiestramiento propio para
su nuevo rol gobernante.
En el orden económico el Perú sólo fue capaz de
concurrir a los mercados mundiales con sus produc-
ciones mineras y agrícolas. Entre 1830-1840 el por-
Visión histórica del Perú (Lima: Editorial centaje total de oro y plata, sobre el valor total ex-
Mi- lla Batres, 1978). Extractos portado por el Perú, llegó a una media anual de
seleccionados, págs. 179-217. 79.6%. Por otro lado sus manufacturas eran de tipo
artesanal y con excepción de la textilería de obrajes
destinadas a un mercado interno, que además de

La primera ser demográficamente reducido y escasamente mo-


netizado se encontraba interferido por la manufac-
tura industrial importada. El principal beneficiario
República de este viejo sistema y de la nueva coyuntura políti-
co-económica fue Inglaterra. España fue casi total-
mente expulsada de los mercados suramericanos.
En 1827 su comercio con América y Filipinas se re-
Pablo Macera dujo en un 86.2% con relación a 1792. Y en la déca-
da siguiente a la batalla de Ayacucho (9 de diciem-
bre de 1824) sólo pudo exportar a los puertos del Pa-
cífico hispanoamericano (incluyendo los de Nueva
Granada y México) el 3.3 % del valor total, casi 5 ve-
ces menos que EE.UU. y la sexta parte de Francia.
Entre tanto, como decía un enviado francés, el Pací-
fico se iba convirtiendo en un estuario del Támesis;
y el Perú ingresaba paulatinamente a la esfera de
influencia del gran imperio informal británico. Ca-
recemos aún de estudios que describan y expliquen
la posición y las relaciones del Perú dentro de aquel
sistema planetario, cuyo centro solar era Inglaterra,
y que especifiquen el nuevo tipo de dependencia, di-
ferenciándolo de la dominación colonial directa, que
la propia Inglaterra empleaba en otros continentes
Investigador de la Universidad de San
(Africa, Asia); así como del régimen tradicional es-
Marcos. Uno de los historiadores más
pañol de los siglos XVI-XIX.
polémicos del Perú. Sus punrosa de vista
siempre han suscitado controversia.
Inglaterra no tomó a su cargo, en primer térmi-
no, la administración de los países que formaban
68
CARETAS 2002
Pablo Macera
parte de su imperio informal. Prefirió el control un eje Perú-boliviano que significaba la adaptación
económico a través del comercio internacional, va- al siglo XIX del antiguo modelo incaico y austríaco,
liéndose de su superioridad tecnológica, medios de que había sido interrumpido primero por las refor-
transporte y fabricación industrial. Estructuró así mas borbónicas (creación del virreinato de Buenos
mismo los términos de intercambio de modo que Aires) y después por la independencia de Bolivia.
(co- mo en el sistema tradicional español) las áreas Ese eje resultaba inaceptable para todos los demás
pe- riféricas y dependientes como el Perú países suramericanos. Aunque la unión Perú-boli-
importaran bienes de consumo antes que bienes de viana implicaba, principalmente, el control de los
capital. Evi- tó, por último, comprometerse en Andes centrales y el Pacífico sur, traía consigo otras
inversiones direc- tas después de una primera derivaciones: podía interrumpir la expansión brasi-
apertura fracasada en el sector minero. El capital leña en la Amazonía, neutralizar la influencia ar-
británico se hizo pre- sente, sobre todo, por medio gentina en la cuenca del Plata y marginar o contro-
de los empréstitos a los débiles y endeudados lar a Chile. Era en definitiva la aparición de un po-
gobiernos suramericanos. So- lo en la segunda der cuasi imperial; Argentina y Chile comprendie-
mitad del siglo XIX apareció en al- gunos sectores ron bien estos peligros y se vieron obligados a defen-
internos, como los transportes (ferro- carriles) y der, como suyos, nada menos que los planes españo-
servicios públicos (gas). les del siglo XVIII que habían disminuido la impor-
tancia de los países andinos.
Aunque fueron decisivos estos factores externos,
derivados de la nueva dependencia informalizada, Los planes hegemónicos y confederativos fraca-
no bastan para entender el proceso histórico perua- saron, además, por la resistencia interna dentro de
no durante el siglo XIX. Debemos preguntarnos lo los propios países interesados. Cada uno de ellos se
que entre tanto, en forma a la vez coincidente y re- preguntaba, en primer lugar, cuál de los dos obten-
lacionada, ocurría en la sociedad interna. Sin duda, dría mayores ventajas. Gamarra, el líder peruano,
el hecho básico es la persistencia de la estructura- estaba dispuesto a confederar si el Perú (y dentro
ción colonial, implantada durante tres siglos y que del Perú ‘él mismo’) podía dirigir la confederación.
para ser modificada hubiese necesitado de una re- Lo mismo pensaba Santa Cruz, desde el lado boli-
volución social que no figuraba en ninguno de los viano. Por otra parte la confederación significaba el
programas de la reivindicación criolla independen- predominio de la sierra sur sobre la costa peruana y
tista. Los indios continuaron bajo un régimen ser- todas las provincias del norte. Es decir, la prolonga-
vil durante todo el siglo XIX y aun después. La es- ción del modelo Wari Inca que parcialmente había
clavitud negra fue mantenida hasta mediados del podido sostener el auge de Potosí. Paradójicamente
siglo XIX para ser remplazada por la dura trata de el grupo norcosteño (en particular la elite portuaria
chinos. Las bajas clases medias y los sectores popu- limeña), que estaba empeñada en una abierta com-
lares urbanos debieron resignarse a ser una cliente- petencia comercial con Chile por dominar el océano
la patrocinada por la reducida elite de criollos que Pacífico, no advirtió que el predominio del sur Perú-
juraron la república sin abjurar de la conquista. La boliviano era el precio que debían pagar para ganar
historia pudo ser diferente de haber sido el Perú esa competencia contra Chile.
una república de indios o una república de mestizos
(Túpac Amaru / Pumacahua). Fracasada la confederación peruano-boliviana,
Bolivia y el Perú se redujeron territorialmente a lo
Durante toda la primera mitad del siglo XIX el que habían sido, respectivamente, las audiencias de
Perú criollo debió así mismo tomar decisiones acer- Charcas y Lima; sin que esa reducción implicase un
ca de la distribución del poder político, tanto dentro equilibrio definitivo de los poderes en el orden inter-
de su territorio como dentro del nuevo contexto geo- nacional suramericano. Dejó abierta, por el contra-
político suramericano, para el cual no valían ya los rio, la confrontación directa entre el Brasil Argenti-
arreglos del sistema español. Era necesario decidir
cuál sería el nuevo centro hegemónico o alternativa- na, Argentina Chile, Chile Perú, Perú Colombia

,
mente montar, cuidadosamente, el pluralismo de un Ecuador en un círculo vicioso indefinido.
equilibrio de poderes. Fracasada la gran confedera-
ción de Bolívar (Colombia, Venezuela, Ecuador, Pe- En cuanto a la estructuración del poder interno
rú, Bolivia) había quedado abierta la posibilidad de las opciones del Perú fueron mucho más limitadas
69
CARETAS 2002
La primera República
que en el orden internacional. La aristocracia crio- de la moneda feble boliviana. Entre 1830-61 Potosí
lla no había podido, como su homóloga chilena, rea- acuñó casi 37.000.000 de pesos con una liga inferior
lizar la independencia. Sus principales represen- a la que usaba la moneda peruana. De esta canti-
tantes (Torre Tagle, Riva Agüero) habían sido acu- dad fue internada al Perú aproximadamente el
sados de colaboracionismo. Casi todos habían pre- 35%, ocasionando el ocultamiento de la moneda na-
ferido los castillos españoles del Callao, en vez de cional y serios trastornos en las operaciones comer-
combatir en Ayacucho. Carecían, por consiguiente, ciales. Al mismo tiempo, así en el propio Perú como
de la fuerza y el prestigio político necesarios para en el Ecuador, operaban entre 10 y 50 estableci-
asumir visiblemente el gobierno de una república mientos clandestinos de moneda fraudulenta para
que no habían deseado. Los sectores profesionales el mercado peruano.
medios, entre tanto, eran demasiado débiles como
para remplazarlos. En un país multirregional como Las limitaciones del ahorro interno así como el
el Perú solamente existían tres sistemas organiza- escaso flujo y mal empleo de los capitales exteriores
dos jerárquicamente a escala nacional: el Ejército, habían, por último, determinado un estancamiento
la Iglesia y la burocracia civil; estas dos últimas, en todos los sectores económicos, principalmente
por su naturaleza, no podían pretender el poder su- minería y agricultura de exportación.
premo. El estado de guerra internacional, casi con-
tinuo desde 1810 hasta mediados del siglo XIX, for- Las ganancias del guano parecían ser una solu-
taleció además al Ejército. El militarismo resulta- ción a todas estas dificultades, pero el remedio fue
ba por consiguiente el modelo político con mayores peor que la enfermedad. La moneda boliviana fue,
probabilidades históricas. De hecho sin mencionar es cierto, eliminada pero mediante una operación de
interinatos muy breves salvo dos (Pardo, Piérola) costos elevadísimos. El fisco salió de su pobreza,
todos los demás presidentes peruanos del siglo XIX aunque dependiendo casi exclusivamente del gua-
fueron militares. Hasta el gobierno de Castilla, sin no. En el presupuesto de 1854-55 el guano repre-
embargo, ese propio militarismo fue incapaz de sentaba ya el 50% de los ingresos. En el de 1861-62
construir un “gobierno fuerte” pese a los esfuerzos su participación había subido al 80%.
de Gamarra y de Pando.
Amparados en esta prosperidad, el Estado y las
El desarrollo frustrado clases dirigentes del Perú montaron una errónea
política económica; de un lado fueron toleradas des-
A mediados del siglo XIX la comercialización in- honestas negociaciones con la deuda pública (exter-
ternacional del guano abrió al Perú la oportunidad na e interna) y las comisiones de empréstitos. Del
de cambios sociales y económicos en condiciones otro lado se puso en ejecución un ambicioso progra-
más ventajosas que las de otros países suramerica- ma de obras públicas de infraestructura (ferrocarri-
nos. Pero al final del período, después de 25 años, les) pensadas en función de la comercialización
casi todo había fracasado. Los peruanos se han ve- mundial de materias primas, con lo cual la econo-
nido preguntando, desde entonces, ¿qué ocurrió con mía peruana seguía siendo una economía satélite,
el guano? Consideremos primero sumariamente las complementaria de los centros manufactureros del
condiciones económicas generales del país. La deu- exterior. El financiamiento de esas obras resultó
da externa peruana superaba los 16.000.000 de pe- inadecuado, no sólo por las tasas del interés y el mal
sos, su crédito internacional se había arruinado uso de los fondos sino por cálculos erróneos acerca
hasta el punto que los bonos peruanos se cotizaban de su rentabilidad a corto y mediano plazo.
a no más del 16% de su valor nominal. El sector pri-
vado, a más de otros obstáculos, había debido afron- Del lado empresarial privado hubo en esos
tar desde 1830 el desorden monetario. El amoneda- años, a la vez, iniciativa e incapacidad. Fue-
miento de la plata había bajado en los primeros se como consignatarios o como intermediarios
años republicanos hasta un 50% de lo producido en de negocios extranjeros, e incluso con directo
el quinquenio 1790,1795. Para los años 1830-40 se e ilícito beneficio del Estado, se crearon gran-
calculaba que hasta 4-5 millones del valor de las im- des fortunas. Lima rompió sus murallas colo-
portaciones eran pagados en plata piña. A partir de niales y fabricó en su vecindad dos balnearios
1832 la situación fue agravada por la introducción de lujo. Las puertas de las casas y la ropa in-
70
CARETAS 2002
Pablo Macera
terior se importaban desde París. Signos ex- débil e irracional estructura empresarial, frustra-
teriores de un optimismo que a nivel de ma- ron incluso ese parcial desarrollo. De todo eso que-
yor importancia estimuló una orgía de] crédi- dó como saldo moral la inicua trata de los inmigran-
to bancario que llevó a la bancarrota de los tes chinos, de los cuales llegaron al Perú más de
años 70. Los propietarios criollos creyeron cien mil (100.000) en menos de 25 años.
llegada su hora, contrajeron enormes présta-
mos para reconstruir sus casas e invertir en Ni el contrato Dreyffus (Piérola) ni la nueva polí-
las viejas plantaciones de azúcar. tica peruana sobre el salitre (Pardo) bastaron para
detener el desastre adonde conducía toda esta histo-
El sector más beneficiado con todos estos exce- ria peruana entre 1840-1870. La guerra del Pacífico
sos fue el de la agricultura de exportación. El (1879-1883) lo puso en evidencia. Fue una derrota
“cotton Farnine” de los años 60 propició la exten- so- licitada ya que no merecida. O por lo menos una
sión de los algodonales; el crédito bancario favore- de- rrota merecida por una clase dirigente
ció la modernización de las viejas plantaciones de (presidentes, ministros, comerciantes, obispos,
caña de azúcar. Pero la inflación interna de los pre- doctores y genera- les) que solamente tuvo una
cios, la coyuntura internacional de los años 70, la habilidad: hacer que esa derrota fuese pagada por el
propio pueblo.

,
71
CARETAS 2002
971). Págs. 368- l stración europea
371, 375-377,
397- i se trasplantaron al Perú. La
● 15 398. m
M ilustración y el sistema
an pl
ue
● 16
a republicano implican una dosis
Bartol
l omé nt significativa de individualismo.
L Herre
or ra. ar Esto produjo un choque, no ya
en “Serm se sólo con la mentalidad
zo ón de
Vi el jerárquica heredada del
1846
da , re
ur período español, sino también con
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re. da la mentalidad corporativa y solidaria
“E parte”
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l . En bl indígena que la legislación
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Escrit ic española había respetado, y
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de Discu a con las ideas de solidaridad
l rsos ni
Pe (Lima.
social y bien común
rú s
E que profesaba el común
”. Rosay m
E , o de los peruanos bajo la
n 1929)
L lu inspiración de la Iglesia
.
os Págs. e Católica. Las
I 79-
d g preguntas de orden para los intelectuales y políticos
85.
e o
ól
de entonces fueron: ¿Qué es la República? ¿Cuál es
● 17 Francisco de d
o Paula González- e la relación entre individualismo y el mundo
g Vigil. “Importancia
o y utilidad de las la corporativo?
s,
C
asociaciones”. En re ¿Cómo definir la ciudadanía a través de la noción
Educación y
ol sociedad, (Lima:
n de la razón? ¿Qué rol cumple la Iglesia en el Perú?
ec INC, 1973). di
ci
ó
Págs. 23-30. ci Estas preguntas se hicieron aún más urgentes en
n ó
D ● 18 Ricardo Palma, los múltiples momentos en que la República mostró
“El Baile de La n
oc
Victoria”. En d sus insuficiencias y males. El desorden político y el
u
Tradiciones caudillismo, las guerras intestinas y el clientelaje
m
Peruanas, varias el
en
ta ediciones. Vi marcaron largos años de nuestra historia. Desde las
l
19 Manuel
rre guerras de Independencia (1820-1824) a la del
p ●

ar Pardo. y Pacífico (1879-


a “Mensaje del La 1883) se abre un período complejo de nuestra
la presidente de
la república, Se
in
rn historia. Abarca desde el primer militarismo
d don Manuel
e- Pardo, al a, (incluyendo la época del guano) hasta el primer
p clausurar las
sesiones de la lo civilismo. En este largo período, el destino de
e
n legislatura s nuestra patria sigue el irreversible paso histórico
extraordinaria,
d
el 28 de abril
id de la República.
e
n de ea
ci 1873.” En les
a Mensajes de los po
d presidentes del
el Perú. Pedro líti
P Ugarteche y co
er
ú.
Evaristo San s
Cristóbal, vol. II. de
(L
(Lima: imprenta
im
Gil, 1945), Págs. la
a:
1 34-36. ilu
Capítulo IV:

La joven República
de la Independencia
a la Guerra con Chile
Manuel Lorenzo de Vidaurre

El pueblo debe ser instruido de


lo que constituye la libertad.
i un viajero anunciase el descubrimiento de un
país feliz, donde el Sol despidiendo sus rayos de
un modo suave y benigno, diese a la Tierra un ca-
lor moderado sin los ardientes rigores del estío;
donde el templado céfiro soplase sin intervalo,
vivificando hombres, aves, bestias, árboles y
plantas; donde se recogiesen los mismos fru-
tos de continuo, y los campos presentasen
una extendida alfombra de matizadas y aromáticas
flores, donde corriendo los ríos en concertados cau-
ces, hiciesen un ruido apacible, semejante al sueño
del justo; donde los montes presentasen caza abun-
dante, los llanos espigas copiosas, las costas sere-
nas delicada pesca; donde las mujeres fuesen tan
“El Plan del Perú”, Los Ideólogos, Colección bellas como las circasianas, tan virtuosas y modes-
Documental para la Independencia del Perú. tas como las cuákeras; donde los habitantes sensi-
Lima: 1971. Extractos seleccionados, págs. bles y hospitalarios saliesen a recibir a los extran-
369-371, 375-377, 397-398. jeros, con la amable emulación de admitirlos en sus
casas, y hacerlos partícipes de los abundantes bie-
Discurso quinto: nes, con que los enriqueció la naturaleza, donde las
alabanzas al unigénito de Dios en los templos,

leyes fundamentales
acompañadas de una deliciosa música, retratasen
el carácter de paz y tolerancia de nuestro Jesús
adorado; donde no hubiesen leyes escritas, sino

que convienen santas costumbres; donde no se oyese el nombre de


magistrados ni médicos, por no conocerse ni las en-
fermedades del cuerpo, ni los vicios del espíritu;
al Perú donde no turbasen la tranquilidad el rayo, el true-
no, la tempestuosa lluvia, el terremoto; donde la
discordia, la envidia, los celos, las venganzas, esas
Manuel Lorenzo de Vidaurre tétricas hidras, jamás hubiesen asomado sus páli-
(Lima 1773-1841) dos y horrorosos semblantes; todos, todos gritaría-
mos, enseñadnos el camino de ese verdadero paraí-
so, de esa comarca de placer y gloria, de ese terres-
tre empíreo, imagen viva de autor del Universo.
Cuando en mis cuatro anteriores discursos yo os he
hecho el paralelo entre la desgraciada clase de un
abatido y miserable esclavo, rodeado de grillos y ca-
denas, sepultado en pestíferos y obscuros calabozos,
asesinado en cadalsos, o expatriado en distancia de
los objetos más tiernos de su amor; y la suerte prós-
pera y dichosa del ciudadano libre, alegre en la
abundancia, seguro en su domicilio y rodeado de su
dilatada familia; me reconvendréis porque os hable
Gran jurista y uno de los más controvertidos sobre los medios de establecer un gobierno racional
intelectuales de su tiempo. Tuvo la osadía de y justo. Creeréis tal vez que son pinturas, los que
escribir un libro que contradecía sus propias son convencimientos, o imaginaciones, las verdades
ideas: Vidaurre contra Vidaurre. más constantes, si contento con el nombre de Repú-
75
CARETAS 2002

,
Discurso quinto: leyes fundamentales que convienen al Perú
blica, nada os dijese sobre el modo de establecerla y de una República, y su tranquilidad constituía su
perpetuarla. Tal vez me argüiriáis con lo que expu- elevación en ser conquistadora; su opulencia en ha-
se en uno de mis entretenimientos. Roma y Grecia cer muchos pueblos infelices. No presumía un go-
destrozadas en facciones, Venecia existiendo bajo el bierno sin grandes defectos. Yo lo perdono: Maquia-
despotismo de las leyes, Génova siempre vacilante, velo no alcanzó los efectos prodigiosos de la repre-
Francia sin poder mantener por diez años el árbol sentación nacional: este bien nos era reservado.
que regó con la sangre de más de dos millones de
sus mismos hijos. Yo no varío. En nada aprovecha- Hacemos una mezcla de la
rá la expulsión del español feroz, si no publicamos aristocracia y la democracia
unos códigos perfectos y análogos al sistema que
hemos jurado. Lo que hay es que en el curso de un largo gobier-
no, como pensaba Montesquieu, se desciende al mal
Debemos aspirar a la perfección de las leyes por una gravitación insensible, y se sube al bien con
grande esfuerzo. Esto es lo que necesitamos. Enve-
Los derechos del hombre en sociedad son los jecidos bajo una dominación despótica, retenemos
mismos derechos que le dio la naturaleza, Para ase- infinitos hábitos de servidumbre, sin poder avenir-
gurar estos derechos los hombres se debían unir, y nos con las nobles maneras de la libertad. Como los
formar un cuerpo político, Las leyes no debieron ser que nacieron en la miseria, y una fortuna próspera
sino la explicación del derecho natural sostenida les hace mudar de estado, descubren a cada mo-
por la fuerza común de los miembros que componen mento signos de la educación que recibieron, del
el Estado. Yo no hallo pacto social conforme al mo- mismo modo, nosotros árboles injertos hacemos
delo primitivo que enseñó el Eterno a no excepcio- sentir el gusto de dos frutos muy diversos. Yo mis-
nar a los suizos y anglo-americanos. Tengo presen- mo jamás fui consecuente: aborrecía a los tiranos,
tes los códigos antiguos y modernos: en todos ellos detesté las preocupaciones aristocráticas, escribí y
hallé usurpaciones, defectos, error, fuerza, opre- declamé en favor de los derechos del hombre; pero
sión, e injusticia, Aquellas palabras de Solón, yo no ¡ah, cuántas conversaciones, cuántos modos, cuán-
doy las mejores leyes, pero sí las más adecuadas pa- tos ridículos gestos en oposición con mis ideas!
ra Atenas, se tuvieron por una máxima incontrover- ¡Pensamiento sublime de Maquiavelo! El pueblo es
tible y sagrada. Este es uno de los perjuicios de au- como una bestia feroz, cuyo natural salvaje se ha
toridad, que ha perjudicado más a los pueblos. Una suavizado en prisión y acostumbrado a la esclavi-
Constitución, que necesita de varias reformas, de- tud. Si se le deja libre en los campos incapaz de pro-
cía M. Langriske, célebre orador de Irlanda, es un curar por sí su mantenimiento y proporcionarse un
cuadro formado por diversos pintores. Cada uno tie- asilo, es presa del primero que quiere sujetarla de
ne su idea y su gusto: no puede haber ni orden ni nuevo a los fierros. Esto es lo que sucede a un pue-
exactitud. La Providencia que nos organizó, de mo- blo acostumbrado a dejarse gobernar. Esto es, diré
do que deseásemos ser felices, debía poner a nues- yo, el carácter de una Nación en la que se procuró
tro alcance los medios de serlo: Si el ascético lo con- educar en la servidumbre: esto es lo que motivó el
fiesa en lo moral, no debe negarlo en lo político. Yo sofisma de Mabli: ¿de qué sirve la libertad al que no
he formado de Dios una idea más justa: yo lo se halla en proporción de mantenerla?
confie- so bueno y omnipotente. Lejos de mí pensar
que se deleita en el dolor, el tormento, la aflicción, Necesidad de la ilustración
el ham- bre, y la miseria de sus criaturas. Este es
el carác- ter de un Nerón, de un Torquemada o de El remedio a este mal, a este radicado mal, es la
otro Inqui- sidor. El hombre es capaz de ilustración. Montesquieu y Filangieri convienen,
perfección en sus obras: no la suma, porque eso es que para las mejores leyes, es menester que los es-
reservado a la Dei- dad. Dios quiere que aspiremos píritus estén preparados. La necesidad es mayor,
a esa perfección, porque Dios quiere lo mejor para cuanto más fuertes y radicados los errores recibi-
nosotros. No tene- mos sino que seguir la voz de la dos. La fuerza de las costumbres hace que se amen
naturaleza, y no se- pararnos un ápice de sus prácticas odiosas, decretos bárbaros, disposiciones
doctrinas. Ella dicta pre- ceptos, que si los despóticas crueles y duras. Debe anteceder el con-
cumplimos, seremos sin duda di- chosos. vencimiento para que se ame el nuevo sistema. Es-
Maquiavelo creía incompatible la grandeza
76
CARETAS 2002
Manuel Lorenzo de Vidaurre
te debería ser el trabajo de los dichosos genios, que pios. Montesquieu me enseña que el que ama la de-
abundan en el Perú en más copia, que los metales. mocracia ama la igualdad. Yo prescindo de teorías.
La ocasión es dichosa. Nuestro conciudadano Su- Yo recuerdo con Mirabeau a los pueblos, no lo que
non persigue las últimas reliquias del ejército del se ha estudiado en los libros ni en las meditaciones
Rey de Persia. Nosotros los ancianos gozamos de la abstractas, sino lo que él mismo ha aprobado. La li-
más perfecta paz y tranquilidad en nuestro gabine- bertad no es tanto el fruto de una doctrina trabada
te y podemos escribir sin comprometimiento, ni te- por deducciones filosóficas, como la experiencia de
mores. Yo lo hago por mi parte, aunque de un modo los días y raciocinios simples, y las consecuencias
tan débil, que no me satisface a mí mismo. Desea- necesarias que de allí resultan. Es menester haber
ría que esta empresa se tomase a cargo de otro ta- perdido el entendimiento, carecer de reflexiones,
lento feliz y proporcionado al digno objeto. entregar la conciencia, romper los vínculos de la na-
turaleza, renunciar al pudor, endurecerse en el en-
Remedio contra la aristocracia gaño, y privarse para siempre de todos los senti-
mientos naturales para hacer el menor pacto, tre-
Hagamos lo que esté de nuestra parte; ponga- gua o convenio con la antigua aristocracia. Si noso-
mos en ridículo lo que antes era objeto de adora- tros mantenemos sus formas en un gobierno demo-
ción. La locura de la caballería, era la enfermedad crático, resultará lo que a un enfermo que ha sufri-
de toda la Europa. Los hombres de más mérito sa- do una fuerte indigestión. Si su estómago no está
lían al campo, se desafiaban, se batían, porque se perfectamente purificado, cualquier alimento que
confesase la hermosura superior de sus damas. La tome, por noble que sea, en el momento le altera y
historia presenta casos, los más extravagantes. Un corrompe: yo no hallo entre los gobiernos simples
español escribe El Quijote, él fue la quina contra otro peor que el aristocrático: la Polonia garantiza
aquella inveterada fiebre: en el momento desapare- mi palabra. Pero el aristo-democrático me presenta
cieron los caballeros andantes. Por muchos siglos la mayores turbulencias, inquietudes, y anarquías.
religión sirvió de pretexto y cobertor para los desig- Roma fue gloriosa mientras la alta clase todo lo go-
nios más viles. La hipocresía tomaba la exterior for- bernaba y regía. Los principios de decadencia yo no
ma de la virtud. Los progresos en la política se me- los concibo como Montesquieu y Gibbon. Su plan
dían por el estudio de una aparente buena fe. Pala- fue alterado; desde entonces comenzó la guerra ci-
bras de edificación, movimiento de ojos y de manos, vil y la ruina. Es verdad que César y Pompeyo ca-
indicando la resignación y la esperanza en el Ser si concluyen la conquista del gobierno conocido. Yo
Supremo, atraían la atención, el voto y el partido de confieso el hecho, pero en él veo aquellas luces que
innumerables gentes incautas. Presenta Moliere el al expirar parece que alumbran más, que en su es-
Tartufo, y revientan todos los resortes de la máqui- tado perfecto. El día de las glorias de esos grandes
na de la bigotería. Se abusa de la cátedra del Evan- hombres, es la víspera de la caída espantosa de la
gelio, esa oratoria que debía ser la más sentimen- República. Si han de gobernar el pueblo los nobles,
tal, o se abate o se profana; los textos sagrados se éstos siempre han de trabajar por la tiranía.
aplican sin criterio; las pinturas cómicas se sustitu-
yen a los serios discursos morales; el padre Isla pu- Yo no quisiera en mis discursos nombrar jamás
blica el Gerundio, y en el momento se advierte la re- personas, pero hay algunos casos en que es necesa-
forma. Yo no hallo un remedio tan adecuado contra rio e imprescindible. Torre-Tagle y Riva-Agüero, el
estos males, como el ridículo. Llamemos condes y uno pretende entregar la patria, el otro la vende.
marqueses a nuestros caballos y perros: sea el nom- Berindoaga es el agente de la más alta traición. El
bre que se les dé a los locos; en los teatros aparez- vicepresidente Aliaga es un desertor, tanto más cri-
can estas góticas instituciones con el ropaje del des- minal, cuanto que con engaños detuvo a muchos pa-
precio; sustitúyanse esas palabras a las de necio y triotas y les impidió que en tiempo emigrasen.
fatuo; úsense por insulto y como la mayor ofensa; a Fuente González admite el gobierno a nombre del
un hombre descomedido, mal educado, sin talento, Rey, y publica el bando de que se habla en mi pri- 77

,
llámesele Conde o Marqués. Yo aseguro que en bre- mer discurso, Yo no he visto emigrados sino a Soria,
ve no se ocurrirá a la chicanería del para continuar y a don Manuel de Salazar y Baquíjano. Todos los
el inútil y aún perjudicial rango. demás títulos han quedado haciendo la corte a Ro-
Yo no procedo por prevención, sino por princi- dil, menos dignos de excusa, pues tenían abundan-

CARETAS 2002
Discurso quinto: leyes fundamentales, que convienen al Perú
tes proporciones para emigrar, de que carecían infi- ama y protege esas rentas perpetuas, cabala por el
nitos que vimos en esos arenales, hambrientos y ca- mando, para sí o para otro. El que quiere distincio-
si desnudos, huyendo de la servidumbre. Compara- nes no quiere república: el que pretende que los
da la conducta de esos aristócratas, con la de cien y derechos del hombre al nacer no sean iguales, ni
cien notables por su virtud, por sus talentos, por su continúen siéndolo, es un tirano, sin ministro de la
decisión a nuestra causa, con justicia llamados a los tiranía: es un enemigo de Dios, de sus semejantes,
primeros empleos de la República. de la paz de las familias, y de la tranquilidad pú-
blica.
Contra los mayorazgos

Qué desenlace tan hermoso podían tener estas


No deben haber títulos, no deben haber mayo- ideas, si no estuviese firmemente convencido, que
razgos, primogenituras, fideicomisos, patronatos de los discursos de enseñanza general que deben cir-
legos, y demás fundaciones que tuvieron por objeto cular, no han de ser difusos, porque no serán leí-
principal establecer la desigualdad de los hombres. dos. Yo haría ver, que todos los casuistas, los teó-
El discurso que dejó escrito Mirabeau sobre esta logos, los jurisconsultos que defendieron la perma-
materia, y que fue leído con aplauso después de su nencia de los vínculos, pecaron contra la ley santa
muerte, me haría sólo remitirme a él, si estos libros de la naturaleza. Los hijos todos tienen igual dere-
se hallasen al alcance de todos los peruanos a quie- cho a los bienes de su padre, o ninguno de ellos lo
nes trato de instruir. Yo usaré de muchos de sus tiene. Es por esto que Solón no consintió que tes-
pensamientos y añadiré algunos míos. tasen los que dejaban sucesión legítima. Preferen-
cia al uno, y no preferencia por el mérito y la vir-
tud, sino por nacimiento anterior, es una barbarie,
La moral, la religión, la política abogan por la una injusticia.
causa que defiendo. ¿Pero puede haber alguna ley,
que no tenga estrecha relación con la moral, la re- Conclusión
ligión, y la política? Estos son los elementos que
componen el gran todo de la felicidad humana. En
los códigos antiguos, defectuosos muchas veces, se Ya por lo presente me parece que todos quedan
fijaron en distancia, en los modernos se compene- convencidos, que jamás debemos pensar en consti-
tran de tal manera que constituyen un solo ser. La tuir un reino; que si no queremos rey, no debemos
política exige en las monarquías las primogenitu- sostener la nobleza hereditaria, los títulos, los ma-
ras. Este fue el error de Mirabeau, querer que se yorazgos, los privilegios, las distinciones, que se lla-
mantuviese Luis Capeto en el trono; y querer al maron de familia. Demócratas nacionales, nuestras
mismo tiempo destruir los mayorazgos. Corte y bases, son la religión y la moral, el verdadero honor,
nobleza debe haber, donde hay un Monarca. El que el amor permanente a la patria.

78
CARETAS 2002
Bartolomé Herrera

uando al entrar el Perú en la libre admi-


nistración del pingüe patrimonio que le
concedió el Señor, debió postrarse ante él,
en testimonio de su gratitud y dependen-
cia, tuvo la desgracia de ser presa de las
preocupaciones ruinosas, de los errores
impíos y antisociales que difundió la revo-
lución francesa, á quien como á la bestia del
Apocalipsis “dio el Dragón su poder y su fuer-
za, y se desató en blasfemias contra Dios y tuvo
poder sobre toda tribu y pueblo y len-
gua” (Apoc. c. 13. v., 2, 6).
Este discurso mismo habría sido entonces un dis-
curso laborioso; porque se habría dicho que la reli-
gión no respetaba al estado. Como si los hombres
que se reúnen en número bastante para llamarse
“Sermón de 1846, segunda parte”.En Escri- estado, adquirieran el triste privilegio de no oír la
tos y Discursos. Lima: E. Rosay, 1929. T. verdad nunca: como si la religión santa de Jesús pu-
I, Extractos seleccionados, págs. 79-85. diera hacer la apoteosis del crimen cuando no pro-
viene de la perversidad de uno, sino de la enorme

Siervo mío perversidad de muchos: como si en fin el Señor no


fuera Dios también de los estados.

eres tú Israel: Gracias á él, esos errores van pasando; y ¡oh Pro-
videncia adorable! del seno de Alemania, donde bro-

no te olvides de mí
taron el siglo XVI, los delirios que engendraron en
Francia el monstruo asesino de su rey, Francia mis-
ma ha sacado y derrama por todo el mundo una fi-
losofía, que, si bien no tiene todo el vigor irresistible
Bartolomé que solo se halla en la religión revelada, persigue y
hiere en todas partes al enemigo que salió de su se-
Herrera no. La filosofía, lo sabéis señores, vuelve de prisa
hacia el catolicismo y va abrazando de una en una
(Lima 1808-1864)
sus verdades. ¿Qué impresión os harían á vosotros,
que sois lo mas ilustrado del Perú; y que venís á ma-
nifestar al Señor en su templo, que conserváis la fe
y la lealtad religiosa de vuestros padres, los extra-
ños caprichos que un excelente corazón estragado
por la melancolía de la soberbia, proclamó el siglo
pasado, y de que la razón universal se avergüenza
ahora? ¿Quién de vosotros podría soportar al ciego,
que pretendiera destruir los principios de la ciencia
eterna é inmutable, sin poseer siquiera la esencial
del día en que vive?

,
Pero ¡cuánto ha sufrido la nación y cuánto le resta
tal vez que sufrir, mientras se cura enteramente de
Sacerdote y político limeño. Su idea de la enfermedad, con que se vio contagiada en la
democracia estaba restringida al voto de lozanía de su juventud! Separada de la monarquía de
“los más capaces”. Fue rector del Colegio que era parte; sin sujeción á ninguna autoridad
de San Carlos, famoso por ser el centro de extraña, se
adoctrinamiento conservador.
79
CARETAS 2002
Siervo mio eres tu Israel: no te olvides de mi
llamó, y bien soberana, según el uso común de la pa- Pues yo os digo, contestó, que á todo el que tuviere
labra. Habiendo, como hay, una oposición se le dará y tendrá más: y al que no tiene se le qui-
necesaria entre los efectos de la fuerza y los del tará aun lo que tiene. Y á esos enemigos míos que no
derecho de man- dar, no podía reconocer autoridad quisieron que reinase sobre ellos traédmelos acá y
legítima, sino en aquellos á quienes se hubiese matadlos delante de mi (San Lucas c. XIX v. 12 y si-
sujetado, por un acto de libre sumisión, para cumplir guientes). Sin comentario, aunque no sin estreme-
la ley divina que lo dis- pone así: y también en este cimiento, presento, pueblo, á tu contemplación esta
sentido aunque impropio, pudo llamarse soberana. parábola. Es del que dijo: “el cielo y la tierra pasa-
Esta especie de soberanía la reveló Nuestro Señor ran pero mis palabras no pasarán” (San Marcos c.
Jesucristo: la difundió por me- dio de los Apóstoles: 13 v. 31).
y, con la pluma de Santo Tomas, la presentó
luminosa á los hombres cuando parecía que todos la ¿Qué buscamos, señores? ¿libertad? ¿la verdade-
habían olvidado. ra libertad? ¡Oh! Éste es un deseo santo. El primer
Pontífice nos da una lección importantísima, dicta-
Feliz el Perú, si al declararse libre de la fuerza, da por el Divino Espíritu, para que lo realicemos.
hubiera tenido presente la enseñanza del Apóstol: “Someteos, y esto por Dios, al gobierno; porque así
“libertados del pecado os habéis hecho siervos de la es la voluntad de Dios, que os portéis como libres; y
justicia” (Rom. 6 18): pero se le hizo creer que la au- no teniendo la libertad de velo para cubrir la mali-
toridad pública era invención suya; que podía deso- cia, mas como siervos de Dios. Temed á Dios: hon-
bedecerla y destruirla cuando le pluguiese; que su rad la suprema autoridad política” (San Pedro,
voluntad era su ley; y, si no se le anunció en térmi- Epístola 1a. c. II, vv. 13, 15, 16). Así asegura San
nos formales que era independiente de Dios, se Pedro la ventura pública en la libertad, y la liber-
arregló su conducta práctica á este principio absur- tad en la obediencia.
do y espantoso.
Los hombres son libres. Sí: lo son. Son libres
Se autorizó de este modo la tiranía en las leyes: porque están autorizados por Dios para atravesar,
la rebelión en los particulares; y en los gobiernos la luchando con sus propias pasiones y con las ajenas
violencia que han necesitado emplear, para vencer y venciendo unas y otras, la senda que su dedo les
la fuerza que sin cesar los empujaba. Y las revolu- ha trazado. Son libres, porque ninguna voluntad,
ciones se han sucedido, bajo diferentes pretextos ninguna suma de voluntades tiene derecho de do-
unas á otras, y con ellas las inquietudes, los delitos minarlos. Hay pues esclavitud cuando nos dominan
y las desgracias: y los campos y todas las fuentes de nuestras pasiones ú otras pasiones, nuestros capri-
bienestar - la naturaleza entera se ha quejado del chos ú otros caprichos, mayormente si son los opre-
hombre, como asombrada de que él solo la pertur- sores, los insoportables caprichos de muchos en vez
base en este feliz clima, lejos de prestarle su ayuda. de la verdad eterna, de la razón de Dios que ejerce
sobre sus criaturas un imperio suave y natural.
Oye pueblo peruano una parábola. Un poderoso
se separó de sus tierras para ir á recibir un reino. Pero como es una parte de esta verdad, una ley
Antes de separarse llamó á sus siervos y dio á cada de Dios, que exista autoridad suprema en el estado,
uno una moneda; y les dijo; traficad mientras vuel- obedeciéndola, dentro de los límites de lo justo, so-
vo, y partió. Y los que le aborrecían le enviaron es- lo obedecemos á Dios: somos libres. He aquí el pro-
ta embajada: no queremos que reines sobre noso- fundo sentido en que el libertador de la humanidad,
tros. Y cuando volvió, después de haber recibido el con su lenguaje siempre sencillo y siempre lleno del
reino, mandó llamar á los siervos para averiguar lo énfasis de Dios, nos dice: “si permaneciereis en mi
que había negociado cada uno. Al que con una mo- palabra, seréis de veras mis discípulos: y conoceréis
neda había ganado diez monedas, le dio potestad la verdad y la verdad os libertará. Si el hijo os ha
sobre diez ciudades y le llamó siervo bueno y fiel. Y libertado sois sin duda libres (San Juan c. VIII v.
al que había ganado cinco monedas le dio potestad 32). Este, es el principio santo de la libertad huma-
sobre cinco ciudades. Mas cuando se le acercó uno na que trajo Jesucristo. Esta es la luz que brilló en
que nada había ganado, dijo á los que estaban allí: las tinieblas, y que las tinieblas, no comprendieron”
quitadle la moneda y dádsela al que tiene diez mo- (San Juan c. I v. 5).
nedas. Y ellos le dijeron: Señor, tiene diez monedas.
80
CARETAS 2002
Bartolomé Herrera
Se buscó la libertad en el desorden de la revolu- Yo te he formado. Te he regalado y embellecido
ción, cuando Dios la ha establecido en la obedien- con los más ricos dones de la Creación. Tus montes
cia; y se cayó en la esclavitud. Se quiso reconocer son de oro: y mi mano ha bendecido tus llanos. Yo te
soberanía absoluta en la voluntad de los hombres, he traí- do á los goces sociales con la índole apacible
cuando Dios había dicho que él solo es el Señor, y de que te he dotado: te dí vigor con la raza española
resultó un ídolo vano. “Todos los forjadores de ído- que intro- duje en tu seno: ennoblecí y perfeccioné tu
los son nada, y las cosas que más aman no les apro- corazón con la verdad católica; y en fin te he
vecharán. Ellos mismos, para confusión suya son constituido estado in- dependiente. ¡Perú! sé de una
testigos” (Jerem. c. 44 v. 9). vez libre y feliz.
Los ídolos de que habla aquí Jeremías escapan Deja el necio pensamiento de seguir tus antojos.
del fuego, porque son trabajados con la leña que so- Estudia mi voluntad en el Evangelio, en tu razón,
bra en el hogar: pero este otro ídolo es adorado pa- en tus necesidades, y repele a los malvados que te
ra arrojarlo al fuego, sin que su falsa divinidad pue- digan que no es mi voluntad tu soberana para escla-
da levantarlo de las llamas. vizarte ellos á su corrompida voluntad.
El pueblo no puede libertarse de las desventuras El gobierno que te he dado te conduce con pater-
en que lo precipitan sus más crueles enemigos, sus nal fatiga, como á un convaleciente, que tiene mil
aduladores: no puede establecerse la paz y la armo- deseos vagos, que no puede él mismo determinar, y
nía social, sin una autoridad que obligue al ciuda- cuyo alterado paladar no siente el sabor del bien.
dano en lo íntimo de su conciencia, de la que se Obedécele. Obedece á las autoridades constituidas:
sien- ta realmente súbdito y de quien tenga una y tiemblen ellas de no obedecerme á mí; de no res-
depen- dencia necesaria: y esta autoridad es petar cada uno los linderos que la separan de las
solo la de Dios, soberano del universo. otras; y de emplear en daño de la patria el poder
que han recibido para bien de ella; porque su dere-
En el hombre sólo se puede respetar pues la auto- cho termina y su peligro comienza donde comienza
ridad que emane de Dios, como emana sin duda la de su rebelión y su injusticia.
los jueces, la de los legisladores, la del jefe de cada
estado. Suponiéndola emanada del pueblo, cada ene- Mira Perú: mira el alto destino a que te llamo. Al
migo de Dios, quiero decir, del sosiego público, ha débil alcance de tu ojo es una lejana constelación
po- dido invocar el nombre del pueblo para que te deslumbra; y si quieres examinar algún pun-
derrocar al gobierno y el poder de las leyes; y para to de ella, se te pierde en el azul misterioso de los
que la mise- ria, la ruina y la afrenta hayan caído cielos. Pero trabaja, emplea los medios que he colo-
sobre este des- dichado pueblo. “Acuérdate de estas cado en tu seno para que hagas mi voluntad, y tu
cosas Israel, porque siervo mío eres tú” (Is. c. 44 v. serás... lo que yo revelaré á los siglos. “Yo te he for-
21). mado siervo mío eres tú Israel: no te olvides de mi”.

,
CARETAS 2002
81
Importancxia y utilidad de las asociaciones

1. El espíritu de asociación es
característico del hombre
l espíritu de asociación es tan característico de
la especie humana, que no ha podido atribuirse
a ciertos animales, sino en un sentido impropio
y exagerado. Sólo el hombre puede unirse a
otros
hombres, por el convencimiento de la utilidad que
a todos resulta de formar unión; sólo en la unión pue-
den desarrollarse las semillas, que dormirían
aisladas y morirían quizás, si la mano podero-
sa de la asociación no las cultivara y
desenvol- viera, e hiciera fructificar. Desde el
niño recién nacido hasta el adulto lozano y
membrudo, to- dos, todos sin diferencia de uno
solo, necesitan el
auxilio de otros, para dar energía a un propósito
“Importancia y utilidad de las asociaciones”. cualquiera y llevarlo a cabo. Cada individuo es débil,
En Educación y sociedad. Lima: INC, 1973. aunque no lo crea, y solamente en la asociación
Ex- tractos seleccionados, págs. 23-32. podrá llamarse fuerte.

2. Razones que obligaron al hombre

Importancia y a dejar el salvajismo

Estas razones movieron a los hombres a dejar el


utilidad de estado salvaje y la morada de las selvas para reu-
nirse en sociedad civil. Robustos y forzudos varo-

las asociaciones
nes había entre ellos, que infundiendo terror a los
demás, no tenían miedo a ninguno; pero sabían que
la fuerza no era un título ni para honrarlos, ni pa-
ra hacer tranquilas sus vidas, y las de sus genera-
Francisco de Paula ciones; y que su actual estado no podía proporcio-
narles aquellos goces, que hacen segura y cómoda
González Vigil la existencia, sin adivinar todavía los inmensos be-
(Tacna 1792-Lima 1875). neficios que la sociedad franquea, y que no pueden
apreciarse ni aun conocerse, sino en su seno.

3. Ventajas de la sociedad civil

La sorpresa que experimenta el salvaje, al entrar


por primera vez a una sociedad civil, podrá darnos
idea de la ignorancia completa en que se hallaba acer-
ca de los beneficios que en ella se reciben. La seguri-
dad individual, y de sus propiedades, era sin duda el
objeto que se proponía. Pero las artes y oficios para
satisfacer todas las necesidades de la vida; los
elemen- tos de saber que disipan la ignorancia,
Sacerdote liberal peruano, gran crítico de desde los pri- meros rudimentos de la lectura y
la Iglesia Católica. Fue condenado por las escritura hasta las ciencias más profundas; los
autoridades eclesiásticas. establecimientos de bene- ficencia, desde aquél que
82 recibe al niño expósito, has- ta los hospitales que
acogen al enfermo: éstas y otras ventajas de la
sociedad civil eran cosas enteramente
CARETAS 2002
Francisco de Paula González Vigil
desconocidas del salvaje, y de que no podía tener idea mismo de ser multiplicados y correspondidos, pro-
sino al tiempo de disfrutarlas. Cada paso que diera ducen en el ánimo un sentimiento grato, que da
en una población arreglada, no sería para él un por resultado la constancia y la firmeza quoe, mu-
recuerdo doloroso de lo que había perdido, fuera de tua et grata dum sunt, firma illi devinciuntur so-
su natural apego al lugar donde nació. cietate”.
4. Además de la sociedad civil, se han 6. Poder de las asociaciones cuyo
menester asociaciones particulares objeto es laudable
Pero cualesquiera que sean las ventajas de la so- Y tal es el poder de la asociación que aun cuando
ciedad civil, no bastan ellas a satisfacer todas las ne- ella tuviera un mal propósito, sería fuerte y capaz de
cesidades del hombre, ni contentarle enteramente. A grandes empresas y resultados. Nosotros no intenta-
fuerza de ser generales, y multiplicadas sus atencio- mos hablar de éstas, que por desgracia existen, sino
nes, o de los que en ella están encargados de hacer de contraponerles otras asociaciones, que animadas
sus veces y llenar sus fines, no se piensa en éste y de diferente espíritu, neutralicen su maléfico influjo,
aquél y se escapan, por decirlo así, las individualida- y lo superen, recomendándose ésta, y
des. Recibe al que viene, pero no le busca cuando es- desacreditándose aquéllas por la comparación, a vista
tá necesitado. Enseña buena doctrina, procura su del objeto que ca- da una se haya propuesto. "Así
cumplimiento; manda prestar auxilio o socorrer; y lo como no hay sociedad más estimable, decía el mismo
hace; pero las más veces con una sangre fría, que si Cicerón, que la de los hombres de bien, tampoco la
no mengua la obra, la priva de interés, y quizá de hay más duradera: seme- jantes ellos en costumbres,
me- recimiento. En nada de esto hay culpa; porque y unidos en amistad. No hay cosa más amable, y
es un defecto inherente a las generalidades: que más estreche, que la se- mejanza de costumbres
particularida- des se han menester, o considerar los en los buenos: porque dotados de los mismos deseos e
casos especia- les, hacerse cargo del individuo, y no inclinaciones, cada uno se com- place en lo de otro,
mirar sólo a la especie. Este es cabalmente el objeto como si fuera propio; verificándose lo que decía
de las asociacio- nes de que nos proponemos hablar. Pitágoras, que la amistad hacía de mu- chas
personas, una sola"
5. Ventajas de las asociaciones particulares
7. Las asociaciones útiles deben
Las sociedades particulares están diciendo con oponerse a las nocivas
su propio nombre, que personas convencidas de
que con sus facultades aisladas no alcanzarían a Los que conozcan las malas tendencias de aso-
entablar y llevar adelante un propósito en el seno ciaciones corrompidas y corruptoras, o tienen que
mismo de la sociedad civil, han convenido en reu- iniciarse en ellas, o guardar profundo y criminal si-
nir sus fuerzas para conseguirlo. De contado expe- lencio o que formar otras asociaciones en sentido
rimentan una ventaja, que por sí sola recomenda- contrario. Por grande que se crea, y en verdad sea,
ría la asociación; y es que los asociados adquieren el influjo de un hombre, nunca bastará por sí solo a
relaciones, se conocen, se tratan, se aman. No pue- impedir que tengan efecto los esfuerzos de una aso-
den numerarse los grandes resultados que han de ciación; como si dijéramos penetrar una fortaleza
seguirse a este espíritu de fraternidad, alimenta- sólidamente construida, y animosamente defendi-
do con frecuentes reuniones, y oficios mutuos de da. Se necesita una suma de esfuerzos reunidos pa-
benevolencia. Cuando uno sólo da, y otro sólo reci- ra contrarrestar a los primeros, y sobreponérseles,
be, se establece sin duda un comercio de generosi- haciendo triunfar a la justicia, siempre bienhecho-
dad y gratitud, que acarreará consecuencias que ra, y reprimiendo a la injusticia con su funesta co-
pudieran con el tiempo resentir el amor propio, y mitiva de intereses privados, o de corporación.
no dar garantía de permanecer; pero cuando todos 8. Las asociaciones particulares deben

,
dan, y todos reciben, a proporción de sus talentos auxiliar en la atención de los
y facultades, hay un equilibrio conservador de la intereses generales
armonía entre los individuos y de la existencia de
la asociación. “Tales oficios, decía Cicerón, por lo Pero cualesquiera que sean los objetos a que se
83
CARETAS 2002
Importancia y utilidad de las asociaciones
contraigan las asociaciones particulares, y por bien de cualquier aspecto, y en todos sentidos de asocia-
sistematizada que se halle su organización, tienen ciones de que ni remotamente pueda recelarse mal
ellas por primero e indispensable requisito, no con- ninguno, sino servicios mutuos, cuyo buen resulta-
tradecir en lo menor, ni de ningún modo neutralizar do experimente la Nación: de asociaciones en fin,
el grande objeto de la sociedad civil, ni manifestar que no sólo tengan por objeto el interés recíproco de
una tendencia, no digamos contraria, pero ni aún los individuos que las componen, sino que sobrea-
diferente de la que corresponde a aquélla, sino que bunden en buena voluntad y beneficencia, y se ha-
para ser útiles y dignas de alabanza, deben promo- gan trascendentales. Estamos íntimamente con-
ver y auxiliar los intereses generales, y considerar- vencidos de que estas asociaciones han de transfor-
se como medios de llegar a un fin propuesto, y que mar el mundo, y mejorarlo, auxiliando a la autori-
en ellos está representado. Si en tales asociaciones dad cuando ella camine en buen sentido; supliendo
llegase a dominar algún espíritu, que lejos de estar sus faltas, cuando esté parada; y corrigiendo sus
en armonía con el espíritu y tendencia de la socie- errores, cuando se extravíe o delinca.
dad, le hiciese guerra, y ellas mismas tuviesen la
extraña y ridícula pretensión de ser tenidas por te- 11. No ha de aguardarse todo de los gobiernos
rrenos inmunes en el gran territorio de la Nación;
se convertirían en asociaciones peligrosas; serían Es una desgracia de las sociedades, que todo
como ciudadelas ocupadas por enemigos, y peque- tengan que hacerlo los gobiernos, y todo se espere y
ños estados dentro del Estado. Semejante condi- tema de ellos. En las sociedades nacientes, la acción
ción las haría dignas de la animadversión de los go- del Gobierno reconoce un campo vasto donde ver-
biernos, para reprimir sus atentados en el caso de sarse; pero ha de considerarse, que ésta es propia-
obrar; para desacreditar sus doctrinas en caso de mente una necesidad, que hemos calificado de des-
propagarlas, para tomarles cuenta de sus progra- gracia; y no debe hacerse empeño de conservar y
mas, que datos inconclusos harían vehementemen- perpetuarla; oficio propio de los gobiernos absolu-
te sospechosos de propósitos antisociales, y tal vez tos. En los demás, nos parece que los gobiernos ra-
inmorales. Después de recomendar Cicerón las cionales y representativos debían reducir ellos mis-
grandes ventajas de las asociaciones, tenía cuidado mos el campo de su acción inmediata, y no procurar
de advertir, que la primera y más cara sociedad era que aun asuntos municipales o de interés local, y a
la de la PATRIA. veces de poca consideración, dependan de ellos, co-
mo si quisieran tener en sus manos todos los hilos,
9. La asociación y la reciprocidad de por insignificantes que fueran, o en otros términos
los buenos propósitos las riendas de los pueblos. Rogamos a nuestros lec-
tores, que lleven en paciencia la vergüenza de la
La asociación supone comunidad de intereses y comparación, porque ella nos parece muy expresiva
mutuos oficios. El que se basta o cree bastarse a sí de nuestro pensamiento, o de que tal oficio sería
mismo, es incapaz de asociación, y valiéndonos de propio y digno de gobiernos absolutos: porque como
una palabra de Aristóteles "queda fuera de la ciu- decía el Rey D. Alfonso el Sabio "Vedaron siempre
dad, para numerarse entre los dioses o entre las fie- en sus tierras los tiranos cofradías e ayuntamientos
ras" -multa pars civitatis est: ilaque au'fera aut de los hombres".
Deus est. Si esto sucede respecto de aquellos que no
tienen ni quieren tener asociación, o reciprocidad de 12. Es absurdo que un gobierno
oficios con los demás, el inconveniente adquiere más republicano mire mal a las asociaciones
cuerpo, cuando al participar de los oficios de otros, y
de las ventajas de la asociación, se rehusa tomar No es extraño que gobiernos de esta clase, nece-
parte en los gravámenes: semejante pretensión se- sariamente suspicaces, y que miran como acto de
ría intolerable. insubordinación toda empresa benéfica que no par-
ta originalmente de su soberana munificencia, mi-
10. Mucho hay que esperar de las asociaciones ren mal las asociaciones. Lo extraño es, que gobier-
nos de otro nombre se espanten de ellas, en vez de
Pero dejemos en las tinieblas estas reuniones. dejarlas en libertad, cuando no incurrieran en deli-
Nosotros hablamos de asociaciones benéficas bajo tos vedados por las leyes, y que serían vituperables,
84
CARETAS 2002
Francisco de Paula González Vigil
aun cuando no partieran de asociaciones. Pero ello medio de obtener un resultado, a que aquéllos no se
es cierto, y gobiernos que no pueden negar que son prestaran, se resistieran.
representativos, y aun republicanos, ven en las aso-
ciaciones de que puedan recelar alguna tendencia 13. Objetos a que pueden contraerse
política, otros tantos elementos de contradicción, y las asociaciones
por consecuencia de revoluciones y de desorden. He
aquí una explicación satisfactoria de lo que hemos Lo que decimos de objetos políticos, puede en-
dicho, en otra parte, o hablando con propiedad, un tenderse de otros de diferente nombre, aplicando
documento más de la poca fe que varios de nuestros las facultades, las luces, en una palabra, los esfuer-
gobernantes tienen en el sistema democrático, en zos de muchos a infinidad de atenciones o empresas
que hacen gran papel. Presidentes de repúblicas re- útiles a la sociedad, y benéficas a los individuos, y
prueban, y hacen de su parte todo lo posible para cuya prodigiosa multiplicación sería muy difícil nu-
desacreditar e impedir la formación de asociacio- merar, sino haciendo reseña de los males que pue-
nes, donde pueden desplegarse los principios del den extirparse, y de los bienes que podemos dispen-
Gobierno que hemos adoptado. Porque mientras sar a los demás hombres, nuestros hermanos; con-
ellas se apoyen sobre las bases de la Constitución, y tentémonos con hacer algunas observaciones, fuera
en sus reglamentos no se halle un artículo contra- de las indicadas anteriormente.
rio a lo dispuesto en ella, no hay derecho ni razón
para desacreditarlas ni prohibirlas. Ahora bien: la 14. No debe olvidarse la parte intelectual
Constitución dice en su artículo 28 "todos los ciuda- y moral de las asociaciones
danos tienen el derecho de asociarse pacíficamente,
sea en público o en privado, sin comprometer el or- En primer lugar, nos parece que por laudable
den público". que sea el objeto a que se contraiga una asociación,
cuando acomete empresas materiales, no debe olvi-
De otro lado, el buen juicio de los ciudadanos, su darse jamás de la parte intelectual y moral, que en
propio decoro, a más del decoro de las autoridades nuestro concepto debe acompañarlas siempre. Si se
constituidas, que cada ciudadano debe mirar como olvidara, no diríamos que el hombre prescindía de
suyo, y el respeto a la decencia pública, deben hacer uno y otro, como si no hubiera otros lugares y oca-
muy medidos y circunspectos a los escritores, para siones, para acreditar el interés que en ellas toma-
no deshonrar una misión, que se haría odiosa si ba; pero sí añadiremos, que las asociaciones que
ellos la desnaturalizaran, sacándola de la esfera cuidaran de tales empresas, serían más dignas de
que le corresponde. hombres, y darían a su propósito material un grado
de firmeza y solidez, que de otro modo les faltaría,
Querer que en gobiernos democráticos prescin- si a él sólo se contrajeran.
dan los ciudadanos de la política, es un absurdo en
el sistema, una anomalía de gran bulto, y una ex- 15. Debe impedirse que las asociaciones
travagancia que sería inconcebible, si no tuviéra- sean dominadas por el egoísmo
mos de ella repetidas pruebas. Un gobierno que
quiera encargarse exclusivamente de la política, si Uno de los efectos que se van notando en nues-
no (fuera) para el manejo práctico de los negocios, tro siglo, y que lo caracteriza y distingue de otros,
que nadie le disputa, desnaturaliza su autoridad, es que el individuo va figurando y ganando más en
ignora su origen, desmiente su propia representa- el orden social, que antiguamente. En otros tiem-
ción, y nos da otra vez una explicación conveniente pos los ciudadanos que hacían alarde de libertad
del atraso en que nos hallamos. Si quieren, pues, política, la tenían colectivamente y los individuos
ser consecuentes, deben cambiar de conducta, y re- separados unos de otros, o fuera de las juntas po-
bajar sus infundados temores, aunque no fuera más pulares, casi eran esclavos; mientras que ahora la
que para disminuir los peligros de su posición. Así tendencia es a favor del individuo, restringiendo la

,
pues, las asociaciones que tuvieran un objeto políti- acción de la autoridad pública, sin dejarle la omni-
co de la manera que hemos indicado, serían asocia- potencia y tiranía que antes tuviera. Mas por lo
ciones útiles, y añadamos que, atendida la conduc- mismo de que el individuo adquiere más, y piensa
ta de los gobiernos, serían necesarias, como único más en sí propio, se corre peligro de que reconcen-
85
CARETAS 2002
Importancia y utilidad de las asociaciones
trado en sí mismo, tenga a la vista solamente sus modo. Estos buenos ejemplos son indispensables en
intereses, y de tal suerte se entregue a ellos, que si la sociedad, para avergonzar el egoísmo, de los que
no olvida los públicos, puede decirse que los pospo- sólo piensan en sí mismos; para neutralizar su ma-
ne, y que su principal asunto es su egoísmo. Y el léfico influjo; o hablando más cerca de nuestro
peligro crecerá lejos de disminuirse, cuando se aso- asunto, para que en toda clase de asociaciones, no
cie a otros: porque el interés que mira única o prin- se olvide, se tenga muy presente la parte moral y de
cipalmente a sí propio, se aumentará en la suma de beneficencia, con que unos a otros se ligan más es-
los egoísmos individuales, y resultará un egoísmo trechamente sus individuos, y por una superabun-
de corporación. dancia de amor salen de su círculo para comunicar
sus beneficios.
Estos inconvenientes quedarán destruidos o
contrapesados, cuando los asociados, a más de los 16. Las asociaciones deben actuar
intereses de especulación, que tienden a materiali- públicamente
zar al hombre, y como aislarle en medio de la socie-
dad, se propongan otros fines, que despierten y pon- En segundo lugar desearíamos, que las asocia-
gan en movimiento sentimientos más nobles, y se ciones tuvieran un aspecto público; no en cuanto
acuerden de que no sólo existen para sí, sino tam- interviniera en su formación la mano del Gobierno;
bién para los demás, así como éstos también existen no, sino que su objeto, sus reglamentos y sus sesio-
para ellos. Si el hombre pensara únicamente en sí nes no participaran de clandestinidad. El siglo en
y los suyos, se olvidarían en el mundo las grandes que vivimos se presta, y provoca a que se lleve a ca-
asociaciones; no esas brillantes y pomposas, que bo esta indicación, por lo menos en aquella parte,
preocupan los ánimos, sin darles una buena lección, en que han desaparecido los obstáculos que impe-
sino esotras de beneficencia y caridad, que edifican dían la franca expresión de las opiniones y senti-
y mueven, y forman relaciones útiles y perdurables: mientos, y el uso de los medios antes prohibidos.
acciones que envuelven un sacrificio en obsequio de Por otra parte, la publicidad desvanecería por sí
sus semejantes, cuando seres humanos, ángeles di- sola las sospechas que recaen sobre cuanto se prac-
ríamos más propiamente, casi se olvidan de sí, pa- tique en secreto, e inspiraría confianza en las in-
ra acordarse únicamente de los demás, para soco- tenciones de quienes no se reservaban, para decir
rrerlos, aliviarlos, consolarlos y servirles de algún lo que se proponían.

86
CARETAS 2002
Ricardo Palma

(REMINISCENCIAS)
Cuán pocos quedamos ya de esa juventud que,
venida a la existencia en el primer decenio que
siguió al triunfo definitivo de la libertad en Sud
América, esto es, en los albores de la República, al-
canzara a disfrutar también de lo que fue la sociabi-
lidad limeña durante los tiempos de vasallaje al rey!
No con el último disparo de fusil en el campo de
Aya- cucho desapareció la vida colonial. En punto
a cos- tumbres, se siguió, en toda casa de buen
gobierno, almorzando de nueve a diez de la mañana,
comien- do de tres a cuatro de la tarde, cenando a
las diez de la noche, rezando el rosario en familia
antes de me- terse entre palomas (vulgo sábanas),
y lo que vale por mil tesoros, se siguió ignorando
que la dispepsia y los cólicos hepáticos con sus
“El Baile de La Victoria”. En Tradiciones arenillas están reñi- dos con la antigua cocina
Pe- ruanas. Extractos seleccionados, págs. 60- española, en que la man- teca entraba por poco y
68. por mucho el aceite de olivo. Desafío al más guapo a
que consuma hoy el par de huevos, fritos en aceite
de Moquegua, que embaula-
ba yo dentro del cuerpo antes de ir a la escuela.
El mobiliario en las casas, la indumentaria per-
El Baile de La sonal, las fiestas y procesiones religiosas, los capítu-
los para la elección de prior o de abadesa, capítulos

Victoria
en que todo el vecindario se inmiscuía con un calor
nada parecido al de los ciudadanos en las recientes
elecciones de parroquia, las corridas de toros, el re-
ñidero de gallos y las funciones teatrales, los saraos
de buen tono, los jolgorios populacheros, todo, todo
subsistía sin ápice de discrepancia, como en los días
de la colonia. Nada había cambiado. Sólo faltaba el
Ricardo Palma virrey, y créanme ustedes que la mayoría del vecin-
(Lima 1833-Miraflores 1919) dario limeño lo echaba de menos.

Aunque la ley había abolido los títulos de Casti-


lla, ellos seguían en boca de todo el mundo. –¡Salud,
señor marqués! ¡Adiós, señor conde!– eran fraseci-
tas de cajón o de cortesía que ni el más exaltado pa-
triota escrupulizaba pronunciar, tal vez por el gus-
tazo de oír esta contestación: –¡Vaya usted con
Dios, mi coronel!– o bien: –¡Felicidades, mi general!

Ciertamente que la aristocracia de los pergami-


nos, con las leves excepciones de toda regla, no des-
collaba por el talento o la ilustración; pero sí des-
lumbraba todavía por su riqueza y boato, como que
había entre ella acaudalados tan estúpidos que al-
El gran escritor del siglo XIX en el Perú e macenaban debajo de la cama talegos henchidos de
iróni- co observador de las costumbres de pesos. Yo he visto en mi niñez, en el traspatio de
Lima. Au- tor de las célebres Tradiciones una casa, lo que se llamaba varear la plata,
Peruanas. operación

,
87
CARETAS 2002
El baile de La Victoria
que consistía en echar los pesos acuñados sobre una lonia, se engarzaban sobre plata, moda que en es-
manta y sacudirlos con un garrote para que el metal te siglo XX que vivimos parece que aspira a resu-
no se oxidase. Esos aristócratas profesaban culto fa- citar. El oro se empleaba únicamente en el engar-
nático al metal sellado y no osaban aventurarlo en ce de anillos.
empresas o especulaciones. Eran felices con sólo
contemplarlo. Ellos, y no los pesos, eran para mí los No faltará entre mis lectores algunos que cono-
merecedores de la vara. Es un buen señor ese caba- cieron y trataron a don Bernardo O.... el alhajero,
llero, oía yo decir en mi infancia con sobrada fre- mercader alemán que, por los años de 1852, trajo de
cuencia. Nada abundaba tanto en Lima como los Francia por valor de quinientos mil francos en alha-
hombres buenos que no sirven para nada. jas engarzadas sobre oro. Llegó, como se dice, en la
hora del buen pastor, esto es, cuando la Consolida-
El lujo de las limeñas no fincaba, como hoy, en ción estaba en su apogeo y se improvisaban fortunas
lucir cada quince días nuevo traje confeccionado en menos tiempo del que gasta en persignarse un
por modista, ni en los demás accesorios de toilette cura loco. Las aristócratas, como una protesta con-
que bastan para adquirir renombre de elegancia y tra la Consolidación se obstinaron en mantener el
buen gusto. No. Así como los manjares de nuestra engarce sobre plata, comprobando así que en sus al-
mesa criolla eran cosa sólida y que se pegan al ri- hajas no había un centavo del dinero fiscal. Única-
ñón, y no hojarasca, soplillo y pinturita, como los mente las señoras del cuerpo diplomático y del con-
de la cocina francesa que ahora priva, así a nues- sular, o las de acaudalados comerciantes extranje-
tras antepasadas les bastaba y sobraba con poseer ros, habían ostentado hasta entonces prendas en-
cuatro o seis trajes de terciopelo de Manila, para garzadas en oro. La nueva aristocracia del dinero
lucirlos en los días de repicar gordo, trajes de los optó por no imitar en el engarce a la aristocracia
que, uno por lo menos, era venido por herencia se- go- da. Era aquello, como si dijéramos, la lucha entre
gún constaba en cláusula testamentaria. ¡No que el patrón de oro y el patrón de plata.
nones¡ El terciopelo abarató en Lima desde la fun-
dación de la Compañía de Filipinas, bajo la geren- Alarmado el presidente, general Echenique, al
cia del conde de San Isidro; pero antes no compra- convencerse de que la Consolidación llevaba al país
ba usted una vara de terciopelo de Manila por me- a un abismo sin fondo, decidió, solicitar del Congre-
nos de cuarenta pesos. Metía pluma a la cuenta el so una ley que pusiese término al derroche, y, en
pagano padre o marido, y salía contento de la tien- efecto, la pidió en su mensaje a las Cámaras de
da si por quince o diez y seis varas desembolsaba 1853. Con ese motivo, desde los primeros días de
menos de seiscientos patacones. agosto no se hablaba en Lima sino de un gran baile
que, para halagar a los congresales, se proponía dar
¡Barato el trajecito! su excelencia, no en el vetusto palacio de los virre-
yes, sino en su preciosa quinta de La Victoria, sobre
También los pañolones bordados que nos traían cuyo terreno se edifica actualmente el nuevo barrio
de Manila costaban, como se dice, un ojo de la ca- de la ciudad.
ra y figuraban igualmente en los legados testa-
mentarios. Don Bernardo el alhajero supo explotar el filón,
y en 1860, viejo y achacoso, regresó a Europa a dis-
Pero lo morrocotudo del lujo de mis paisanas era frutar de los milloncejos de francos ganados en ven-
el cofre de alhajas, y cuando para concurrir a algu- ta de alhajas modernas y adquisición de alhajas an-
na procesión se lo echaban encima eclipsaban, con tiguas.
los resplandores de brillantes, rubíes y zafiros, las
custodias de Santo Domingo o de San Agustín, que Y pues ha venido a nuestra pluma citar el bai-
representaban un tesoro. Y nada digo de la vajilla de le de La Victoria, de inolvidable recuerdo para los
plata para el servicio doméstico, pues era preciso ser que a él concurrimos, y que hizo olvidar el de los
casi pobre de solemnidad para comer en plato de ba- dos bailes que diera en palacio Ramoncita, la hija
rro o porcelana de pacotilla. Una, dos o más petacas del virrey Abascal, y el del único que ofreciera a la
de plata labrada figuraban en todo inventario. sociedad limeña doña Angela Zevallos, la esposa
Las piedras preciosas, en los tiempos de la co- del virrey Pezuela, consagrémosle párrafo aparte.
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CARETAS 2002
Ricardo Palma
II La obra estuvo terminada desde diciembre; pe-
ro, ciertamente no eran esos días, con el ejército de
¡No! No se ha dado en Lima, desde que la funda- la revolución a las puertas de la ciudad, apropia-
ra don Francisco Pizarro, en 1535, baile superior en dos para que el mandatario supremo pensase en
magnificencia al que, en la noche del sábado 15 de actos ceremoniosos.
octubre de 1853, ofreciera al Congreso y al vecinda-
rio culto el presidente de la República, general En el centro del gran patio se alzaba un secular
Echenique. Las hojas sueltas o periodiquillos even- y soberbio pino de Australia, bajo cuya sombra,
tuales de oposición al gobierno estimaban en sesen- después de bailada, en uno de los salones, antes de
ta mil pesos (de a cuarenta peniques, cambio co- las once, la cuadrilla oficial, vinieron a tomar
rriente en ese año) lo invertido en reparaciones del asiento muchas señoras, convirtiendo en salón el
edificio, alfombras de Flandes, aparatos de ilumina- muy pintoresco patio.
ción, mobiliario y demás gasto
En él empezó a reinar, después de las doce, más
Y tal y tanta fue la resonancia de ese baile en to- animación que en los salones, donde también se agi-
do el Perú, que como consecuencia de él se envolvió taban las parejas. Feliz fué esa iniciativa.
el país en desastrosa guerra civil, iniciada a poquísi-
mos meses más tarde por unas cartas políticas que Según una relación que apareció por entonces
dió a luz don Domingo Elías, a propósito del derroche en periodiquito adverso, fueron doscientas treinta
financiero que permitió a descamisados de la víspera y nueve las señoras y señoritas, excediendo de mil
ostentar en el baile un lujo deslumbrador e insultan- los caballeros concurrentes. En ese baile no hubo
te. La revolución, iniciada por Elías, fue vencida en planchadora alguna, sea dicho sin alusión a sa-
la batalla de Saraja; pero la chispa había producido raos recientes.
una hoguera, y el mariscal Castilla, el 5 de enero de
1855, en el campo de La Palma, puso término a la En cuanto a la abundancia de flores ornamen-
contienda civil. Pero como no es mi propósito hacer tando puertas, pilastras, paredes y corredores, di-
historia política, pongo punto, para entrar de lleno ríase que se agotaron las de todos los jardines de
en la descripción del baile, al que concurrí con el co- la ciudad.
mandante y oficiales del buque en que yo ejercía el
cargo de contador, o sea oficial de cuenta y razón, En los costados del patio, y a dos pies de altura,
co- mo se lee en las Ordenanzas navales. Llevaba se habían construido galerías de madera bastante
poquí- simos meses de ingreso en la carrera de espaciosas y bien adornadas, con balaustrada que
empleado público, y el medio siglo transcurrido casi servía de antepecho. Allí se congregaron senadores,
no ha in- fluido en la memoria del cronista. prefectos, ex ministros y diplomáticos en disponibi-
lidad, vocales de las cortes de justicia y otras perso-
A las diez de la noche los marinos, congregados nalidades de campanillas, que a la vez que cómoda-
en casa del contra-almirante Forcelledo, ocupamos mente gozaban del baile, discurrían largo y menudo
un ómnibus y cuatro coches particulares, encami- sobre la manera de hacer la felicidad de esta patria,
nándonos hacia la quinta. Travesía de brevísimos a la que acaso todos ellos habían contribuido a des-
minutos. barrancar. Como yo nunca he bailado, me instalé
también en esa galería, en unión de ocho o diez ami-
A pesar de que aun carecíamos del alumbrado gos y ex-colegas de San Carlos que tampoco eran de-
por gas, la iluminación del gran patio y de los salo- votos de Terpsícore. Tengo para mi la convicción,
nes era abundante y armónicamente distribuida. inspirada por palabritas sueltas que al vuelo alcan-
Justo es reconocer que el beneficio del gas lo debe cé a oír de boca de algunos personajes, de que ahí
Lima exclusivamente al gobierno del general Eche- mismo se conspiraba ya. «Están jugando con fuego y
nique, si bien cupo al general Castilla la fortuna de pronto se quemarán», fue frase que muy sotto voce oí

,
inaugurarlo el 7 de mayo de 1855, esto es cuatro a un general que conversaba con dos altos magistra-
me- ses después de la batalla de la Palma. Algo de dos. En otro grupo de menos fuste se ponía de ladro-
bue- no había de dejar la Consolidación; no todo el nes y de pícaros a los ministros que no había por
naipe había de ser malillas. donde cogerlos, lo que a mí me escandalizó mucho
89
CARETAS 2002
El baile de La Victoria
porque todavía ignoraba que los hombres públicos hora después se presentaron en ella los primeros
se parecen a los urinarios públicos en lo de estar a síntomas de envenenamiento. El crimen fué muy
la disposición de todo el que pasa. sensacional, teniendo la justicia que archivar el
proceso después de más de dos años por no encon-
Hubo una singularidad en este baile, la de que el trar el menor indicio sobre la envenenadora. Algo
dueño de casa no consintió que se jugase ni a pares murmuraba en los primeros días la maledicencia
y nones. Me abstengo de comentar. contra una ex-marquesita; pero paréceme que sin
pizca de fundamento.
Había un salón muy espacioso adornado con va-
liosos cuadros propiedad del coronel don Pascual Sa- En uno de los almuerzos con que, en 1892, Emi-
co, deudo de Echenique y afamado amateur pictóri- lio Castelar agasajaba en Madrid a la gente de le-
co. Decíase por personas de reputación de entendi- tras, oímos decir al inmortal tribuno gaditano, en la
das (que yo, por entonces mancebo de veinte años, conversación de sobremesa, que nada es más difícil
aun no daba palotada en asuntos de arte) que allí lu- de conocer por completo que los crímenes contempo-
cían, entre otros, cuadros originales de Velázquez, ráneos. –Pregunta usted decía el anfitrión– al pri-
Murillo y Españoleto. Principiaba ya el renombre de mero con quien tropieza por esas calles quién mató
nuestro compatriota Ignacio Merino y exhibíase una a César, y le contesta de corrido y sin equivocar le-
de sus obras, recientemente premiada en París. tra. Pero pregunte usted por cosas de ayer por la
tarde, quién mató a Prim, por ejemplo, y nadie lo sa-
En ese salón había esparcidas multitud de me- be. –Eso– interrumpió don Antonio Cánovas del
sitas de la China, y funcionaba abundantísimo y Castillo –puede ser, Emilio, que alguien lo sepa; pe-
exquisito bar, atendido por Marcenaro, famoso dul- ro quien de seguro no lo sabrá nunca es la justicia–.
cero italiano de la época, en la cual no existía aún Y como chispa eléctrica vino a mi memoria el recuer-
en Lima ningún Broggi. El establecimiento de do del trágico fin de la dulcerita.
Marcenaro estaba en la calle de Espaderos (preci-
samente en el local que hoy ocupa la casa Klein), y Pero aquí caigo en la cuenta de que se me está
era una minita de cortar a cincel después de las yendo el santo al cielo para dar suelta a la pluma en
tres de la tarde, horas en que salían del horno unas chismorreos añejos, y prosigo pormenorizando el bai-
empanaditas y unos pastelillos deliciosos que los le de La Victoria. Dispénseme el lector la
concurrentes remojaban con una copa de jerez, que distracción.
aun no se abusaba del cock-tail como aperitivo. Un
refresco de naranja con gotas de ron de Jamaica, A la una de la noche hubo media hora de reposo
cuya confección era secreto del dulcero, tenía infi- en el baile. Las eximias cantatrices de la ópera, las
nitos aficionados. Atendía a los parroquianos la es- divas Clotilde Barilli (hermana de la Patti) y Elisa
posa de Marcenaro, que era una italianita muy Biscaccianti cantaron, compitiendo en melodía con
simpática y agraciada, sobre la que, sin alterar su los ángeles, como oí decir a una señora cerca de la
ecuanimidad, llovían los piropos. Y como no he de cual me encontraba. Recuerdo que la Barilli cantó Il
volver a tener oportunidad para hablar del antece- baccio, del maestro Arditti, como sólo ella ha sabido
sor de los Broggi, Nove y Klein, no quiero desper- cantarlo en Lima.
diciar la ocasión para contar que la linda hija de la
bella Italia tuvo desastroso final. Murió envenena- La magnífica orquesta del teatro (en que a la sa-
da. Una mañana, a la hora en que rara persona en- zón funcionaba muy notable compañía de ópera ita-
traba a la dulcería, se presentó una elegante tapa- liana) estuvo dirigida por el profesor César Lletti, y
da y contrató el servicio de postres para un ban- cuando los músicos tenían necesidad de reposo era
quete, recomendando que las pastas de almendra reemplazada por las excelentes bandas militares de
fuesen mejores que las de las monjitas de Santa la Artillería y del batallón Granaderos. El baile no
Catalina, pastas de las que llevaba la tapada un sufría la menor interrupción; era incesante el verti-
paquete en la mano. Cada monasterio de Lima te- ginoso baile.
nía por esos tiempos su especialidad en materia de Pocos bailarines monopolizaban una pareja. Do-
dulces y golosinas. La joven Marcenaro probó una minó el mariposeo.
de las pastas y ofreció mejorar el condimento. Una
90 Reinó mucha animación y alegría, y no tuve no-
CARETAS 2002
Ricardo Palma
ticia de que en tan crecido concurso de hijos de Adán madama Emilia Dubreuil (la ñata Dubreuil, como la
hubiera habido querella alguna. llamaban mis paisanas), la única modista francesa
que había por entonces en la calle de Mercaderes, y
La única nota discordante la dió una señora que que durante los dos días que empleó en la
se negó con un capitancito (excelente y bravo mu- colocación artística de las piedras tuvo a su puerta
chacho que murió en combate) porque no abunda- un par de gendarmes, como custodios del caudal,
ban en las venas de éste glóbulos de sangre azul. para impedir alguna posible tentativa de asalto al
Súpolo el presidente, llamó al oficial, se dirigió con taller.
él al asiento en que se hallaba su esposa y la dijo: -
Victoria, baila con el señor capitán. Tema fue también de comentarios el que entre
las señoras íntimamente vinculadas con la actuali-
La quisquillosa dama se retiró dad política sólo doña Victoria Tristán de Echeni-
a poco del baile. que, la esposa del presidente, luciese las alhajas del
cofre de familia engarzadas sobre plata y ninguna
Algo muy culminante fue la exhibición de alha- de las del engarce sobre oro con que se engalanaron
jas. Las antiguas aristócratas, las godas, como las las demás de reciente elevación social. Doña Victo-
llamaba el pueblo, no dejaron piedra preciosa en el ria no quiso olvidar que descendía de don Pío Tris-
cofre de familia; pero la nueva aristocracia del di- tán, personaje que se negó a ser el último virrey del
nero, las parvenues, o improvisadas por la Consoli- Perú, renunciando a la designación que en su perso-
dación, las eclipsaron por el lujo de los vestidos y na hiciera Fernando VII.
por la preciosidad de sus alhajas modernas engar-
zadas sobre oro. El gabinetito de toilette para las señoras abunda-
ba en buen gusto y refinamientos orientales. Tenía
Dios sacó al hombre de la nada; pero el presiden- puerta de comunicación con otra salita, en la que ma-
te Echenique, con su Consolidación lo superó, sacan- dama Dubreuil, con seis de sus costureras, atendía a
do a muchos hombres, a muchísimos de la nada, es- reparar, a fuerza de puntadas, todo desperfecto oca-
to es, de la pobreza humilde a la opulencia soberbia. sionado en las faldas por bailarines poco diestros.
Oímos decir en un grupo de la galería a don Ber- Desde las tres de la mañana empezó la cena pa-
nardo el alhajero que el collar de perlas y prendas ra doscientos cuarenta cubiertos, renovándose el
accesorias, también de perlas, que ostentaba la se- servicio tres veces más.
ñora de un general llamaría la atención en la más
fastuosa de las cortes europeas. Don Bernardo, tal vez sin darse cuenta de que
echaba combustible en la hoguera de las pasiones
Otra señora no menos gallarda, casada con un políticas, decía a todo el que le preguntaba que si
co- ronel (que a poco ascendió a general), lucía un las alhajas de las aristócratas representaban más
traje adornado con profusión de brillantes y rubíes, a de un millón, las mazorqueras, mucho menores en
la vez que alhajas muy valiosas. Era un sol número, las superaron en mérito artístico y en buen
deslumbrador. gusto. El partido que explotó al país con la Consoli-
dación había sido bautizado por los oposicionistas
-¿Cuánto pagaría usted, don Bernardo, por ese con nombre de la mazorca. Así se explica el que, es-
traje? –oímos que preguntaba al alhajero un perso- tallada la revolución la aristocracia femenina sim-
naje que, meses más tarde, debía de figurar mucho, patizara con ella y conspirara de lo fino, o por lo
en la revolución. me- nos contribuyera con sus oraciones para con
Dios, dispensador de todo triunfo.
– Para ganarme una comisión decente, daría hasta
cuarenta mil pesos. Con el alba se bailó el cotillón, que puso término
–No se apure usted, que ya lo comprará por menos. al más espléndido de los bailes que hasta el día se

,
han dado, así en la Lima de los monárquicos virre-
Contábase que ese traje fué confeccionado por yes como en la de los republicanos presidentes.

91
CARETAS 2002
Mensajes de los presidentes del Perú

l Perú ha dado un nuevo testimonio de que era


capaz de salvarla, y la ha salvado, gracias a la
protección inequívoca del Todo Poderoso y al
acuerdo con que los poderes públicos y el país
han unido su voluntad y sus esfuerzos, interpre-
tando los primeros las aspiraciones del último, y
apoyándolas éste con todo su poder.

Pero esa unión, ese acuerdo, de donde ha na-


cido el acierto y la fuerza, son ellos mismos
efecto de una gran causa moral y política que
los poderes públicos deben estudiar.
El Perú, que en su marcha administrativa se ha
visto envuelto en la crisis complicada que acabo de
describir, viene operando felizmente una evolución
salvadora, en que nuevas ideas, nuevos sentimien-
“Mensaje del Presidente de la República, don tos y nuevas aspiraciones, crean nuevas fuerzas po-
Manuel Pardo, al clausurar las sesiones de la líticas y abren nuevos horizontes.
le- gislatura extraordinaria, el 28 de abril Esa transformación, que podemos llamar la re-
de surrección del espíritu público, ha exhibido a éste
1873.” En Mensajes de los presidentes del en toda su expansión, cuando han desaparecido las
Pe- rú. Pedro Ugarteche y Evaristo San fajas que lo ataban, discerniendo el bien del mal po-
Cristóbal, vol. II. Lima: imprenta Gil 1945. lítico, bajo el criterio de las necesidades del país,
Extractos se- leccionados, págs. 34-36. que él conoce porque las siente, entrando apasiona-
damente en la lucha en apoyo de ese bien, que es el

Mensaje suyo propio, centuplicando por tanto los elementos


de inteligencia y de voluntad cuyo concurso es nece-
sario para atravesar las grandes crisis, ilustrando y
Presidencial reforzando con ellas a los poderes constitucionales
que lo representan, y constituyendo, en una pala-
bra, un nuevo orden político, al que sirve de base
anchísima e inamovible el sentimiento de la legali-
Manuel Pardo y Lavalle dad sobre el cual reinan hoy sin peligro las liberta-
(Lima 1834-1878). des públicas.

Y no nos alarme, ni conmueva nuestras convic-


ciones el abuso que de ellas presenciamos, ni en el
orden, de la palabra escrita, ni en el orden de los
hechos: esos abusos son la sombra de las grandes
cosas, y una nueva prueba de la existencia de
ellas: lamentemos únicamente los extravíos que
han causado, y la extraña suerte que la Providen-
cia ha deparado en estos últimos tiempos, a los
que han enarbolado esa bandera para oponerse a
sus designios.

El Perú ha querido realizar la República, y la


Primer Presidente civil del Perú. Fue uno de
viene realizando hace tiempo entre la incredulidad
los políticos con mayor visión en el Perú de-
y las pasiones, sosteniendo primero dentro del te-
cimonónico. Fundador del partido Civil en
1871.

92
CARETAS 2002
Manuel Pardo y Lavalle
rreno de la ley, una lucha obstinada contra todos los sola los temores que abrigaban los que no habían
elementos de la autoridad, coaligados para oponer- llegado a percibir la revolución íntima, que se pro-
se al derecho de los pueblos, defendiendo enseguida duce en nuestro modo de ser político: ha causado
con su voluntad poderosa el edificio constitucional asombro la premura con que los ciudadanos han
que él había levantado de entre ruinas y desvane- contestado al llamamiento de la ley, sin compren-
ciendo con su sola actitud las tentativas para volver derse que la ley es la que ha acudido al llamamien-
a derribarlo, ofreciendo así el espectáculo glorioso to de los ciudadanos.
de un pueblo atalaya, vigilante y defensor denoda-
do del orden constitucional, tolerando al mismo Tengo fe en que a pesar de las muchas dificulta-
tiempo, con la tranquilidad del fuerte, los excesos des con que tropezará la realización de la segunda,
de la libertad y deplorándolos únicamente por el y por más que en su práctica se desvíen o tropiecen
crédito de la República. algunos pueblos, los que por su ilustración se han
colocado a la cabeza de sus hermanos, les enseña-
Esta regeneración del espíritu político, felizmen- rán el modo de ejercer los amplísimos derechos que
te comprendida, dirigida y secundada por los pode- concede esa ley, en la cual están reconocidas las tres
res públicos, es el secreto verdadero del acierto de personalidades municipales del Distrito, de la Pro-
vuestros trabajos y de la fuerza con que habéis vincia y del Departamento, abiertas las puertas de
constituido la República. la institución aún a los extranjeros, concedido a los
cuerpos populares el derecho de dictar reglamentos,
Las dos primeras leyes, con que la habéis inter- votar arbitrios y levantar empréstitos sin necesidad
pretado, son la de Guardia Nacional y la de Muni- de la aprobación del Congreso, ni del Gobierno, en-
cipalidades. tregada a cada uno de ellos la administración local
en todos sus ramos, excepto el judicial, cuya organi-
Ambas obedecen a un mismo pensamiento, son zación está fijada por la Constitución, y en una pa-
fruto de una misma convicción, responden a una labra, consignados la más grande independencia y
misma necesidad: el pueblo es en el Perú hoy un los más amplios derechos con que la institución mu-
elemento de orden, es el más seguro baluarte de las nicipal haya sido organizada en otras naciones.
instituciones, está interesado directamente en el La ley de guardias nacionales y la ley de
progreso, del país, inseparable de la paz, y es por lo municipalidades, serán la obra memorable de la
tanto y a la vez el más entusiasta y poderoso apoyo presente Legislatura, porque constituyen las bases
y cooperador de la administración pública: la ley de de la República; de esa República de la verdad, que
Guardias Nacionales lo ha llamado a ejercer la pri- se levantará más grande mientras más combatida.
mera misión: la ley de Municipalidades ha removi-
do los obstáculos que se oponían a que desempeña- Por suficientes que esas leyes sean para la glo-
ra la segunda. ria de la legislatura de 1872, no constituyen los úni-
cos títulos, con que la presentará la historia a la
La realización de la primera ha destruido por sí gratitud de sus conciudadanos.

,
93
CARETAS 2002
cía
Cal
a peruana desde un principio? Un problema
der derrot grave que saltó a la luz fue que los indígenas,
ón. a en presuntamente redimidos por la igualdad
20 El

M Per la republicana, habían quedado discriminados


an ú guerr socialmente y marginados del proceso político.
ue Co a ¿Formarían los indios también parte de la nación
l nte
G mp contra peruana, o era cosa de los criollos blancos y
on or Chile mestizos? ¿Por qué la República marginaba
zá án
le eo, gener a los indios?
z (Li ó un ¿Cuáles eran las causas del atraso
Pr ma: gran peruano? A fin de cuentas, ¿qué rol
ad Int
a. erb debat estaba cumpliendo la clase dirigente en el
“E an e Perú?
l k,
Di 1981). Págs.
sobre
sc 263-268, 361-362. los Con Manuel González Prada el discurso crítico se hace
ur probl más ácido y duro. Con frases lapidarias la élite republicana
so 22 es acusada de no haber cumplido con sus funciones
emas

de José
l de nacio políticas. Pronto se pone sobre el tapete la marginación del
Po la nales. indio y de otros sectores sociales. El país que buscó la
lit Riva
ea Había autonomía separándose de España empieza a tomar
Agüero. “Paisajes
m Peruanos”. En Obras que conciencia de nuevas formas potenciales de dominio y
a” Completas tomo pronto reacciona ante el poder creciente de los países
. IX (Lima: IRA-
reinte
En PUCP 1969): rpreta industrializados y en particular de los Estados Unidos en la
E pampa de la r escena internacional.
ns Quinua.
ay nuestr
os as La República, cuyas élites se habían nutrido del
● 23 José Carlos
E Mariátegui. institu racionalismo y el agnosticismo de Francia se rebelan
sc
o
Peruanicemos el
cione contra él. La generación del 900 rompe con la hegemonía
Perú, (Lima: Editorial
gi Amauta, 1970). Págs. s del positivismo, al que se lo acusa de materialismo. Las
d 30-32. sobre élites, responsables políticas de la historia precedente,
os “El problema del
, la base vuelven los ojos a la herencia católica hispana. Eran los
indio”. En Siete
(L Ensayos de de la tiempos en los que se afirmaba que América Latina tenía
im Interpretación un patrimonio cultural que debía ser salvado y que,
a: de la Realidad admisió
1 Peruana, (Lima: n de la después de todo, era tan valioso y tenía tanta razón como
9 Editorial catástro el proyecto político del coloso del norte. Era la hora de
5 Amauta,
6) fe. exigir a la élite la responsabilidad que en la primera
1968).
. Págs. Pero centuria republicana no había demostrado tener.
Pág 30-37,
s. 40-41.
¿cuáles
19 fueron
-
23.
● 24 Víctor Raúl Haya las
de la Torre.
“Discurso de la
causas

Plaza de Acho de la
2 (1931)”. Luis Alva
1 derrota?
Castro, comp.,
Aprismo: nueva ¿No
F doctrina (discursos sería
r de Haya de la
a Torre), (Lima:
acaso
n Cambio que las
c
i
y Desarrollo, 1992). élites
Págs. 16-24, 27.
s habían
c ● 25 Víctor Andrés definido
o Belaunde. Realidad mal qué
Nacional, (Lima
G 1980). era la
a Págs. 157-159, 161- nación
r 163, 175-176.
Capítulo V:

¿Por qué perdimos


la guerrra?
¿A dónde vamos?
De la Guerra con Chile
hasta la Segunda
Guerra Mundial
Manuel González Prada

I
eñores:
Los que pisan el umbral de la vida se juntan hoy pa-
ra dar una lección a los que se acercan a las puertas del
sepulcro. La fiesta que presenciamos tiene mucho de pa-
triotismo y algo de ironía; el niño quiere rescatar con el
oro lo que el hombre no supo defender con el hierro.
Los viejos deben temblar ante los niños, porque la
ge- neración que se levanta es siempre acusadora y
juez
de la generación que desciende. De aquí, de estos
grupos alegres y bulliciosos, saldrá el pensador austero y
taciturno; de aquí, el poeta que fulmine las estrofas de acero
retempla- do; de aquí, el historiador que marque la frente
del culpable con un sello de indeleble ignominia.
Niños, sed hombres, madrugad a la vida, porque ninguna
El Discurso del Politeama, en Ensayos
generación recibió herencia más triste, porque ninguna tuvo
Escogidos. Lima: 1956. Extracto selecciona- deberes más sagrados que cumplir, errores más graves que
do, págs. 19-23. re- mediar ni venganzas más justas que satisfacer.
En la orgía de la época independiente, vuestros antepasa-
dos bebieron el vino generoso y dejaron las heces. Siendo

El discurso su- periores a vuestros padres, tendréis derecho para


escribir el bochornoso epitafio de una generación que se va,
manchada con la guerra civil de medio siglo, con la quiebra

del Politeama fraudulenta y con la mutilación del territorio nacional.


Si en estos momentos fuera oportuno recordar vergüenzas
y renovar dolores, no acusaríamos a unos ni disculparíamos
a otros. ¿Quién puede arrojar la primera piedra?

Manuel González La mano brutal de Chile despedazó nuestra carne y ma-


chacó nuestros huesos; pero los verdaderos vencedores, las
Prada armas del enemigo, fueron nuestra ignorancia y nuestro es-
(Lima 1848-1918) píritu de servidumbre.
II
Sin especialistas. o más bien dicho, con aficionados que
presumían de omniscientes, vivimos de ensayo en ensayo:
en- sayos de aficionados en Diplomacia, ensayos de
aficionados en Economía Política, ensayos de aficionados en
Legislación y hasta ensayos de aficionados en Tácticas y
Estrategias. El Perú fue cuerpo vivo, expuesto sobre el
mármol de un anfi- teatro, para sufrir las amputaciones de
cirujanos que tenían ojos con cataratas seniles y manos con
temblores de paralíti- co. Vimos al abogado dirigir la
hacienda pública, al médico emprender obras de
ingeniatura, al teólogo fantasear sobre política interior, al
Escritor y ensayista, crítico de la sociedad y marino decretar en administración de jus- ticia, al
la política peruana. En sus inicios fue posi- comerciante mandar cuerpos de ejército... ¡Cuánto no vimos
tivista y luego anarquista. en esa fermentación tumultosa de todas las mediocri- dades,
en esas vertiginosas apariciones y desapariciones de

,
97
CARETAS 2002
El discurso del Politeama
figuras sin consistencia de hombre, en ese continuo cam- III
bio de papeles, en esa Babel, en fin, donde la ignorancia
vanidosa y vocinglera se sobrepuso siempre al saber hu- Si la Ignorancia de los gobernantes y la servidumbre
milde y silencioso! de los gobernados fueron nuestros vencedores, acudamos
a la Ciencia, ese redentor que nos enseña a suavizar la ti-
Con las muchedumbres libres aunque indisciplinadas ranía de la Naturaleza, adoremos la Libertad, esa madre
de la Revolución, Francia marchó a la victoria; con los engendradora de hombres fuertes.
ejércitos de indios disciplinados y sin libertad, el Perú irá No hablo, señores, de la ciencia momificada que va
siempre a la derrota. Si del indio hicimos un siervo ¿qué re- duciéndose a polvo en nuestras universidades
patria defenderá? Como el siervo de la Edad media, retrógra- das: hablo de la Ciencia robustecida con la
sólo combatirá por el señor feudal. sangre del si- glo, de la Ciencia con ideas de radio
gigantesco, de la Ciencia que trasciende a juventud y
Y, aunque sea duro y hasta cruel repetirlo aquí, no sabe a miel de pana- les griegos, de la Ciencia positiva
imaginéis, señores, que el espíritu de servidumbre sea que en sólo un siglo de aplicaciones industriales produjo
peculiar a sólo el indio de la puna: también los mestizos más bienes a la Huma- nidad que milenios enteros de
de la costa recordamos tener en nuestras venas sangre de Teología y Metafísica.
los súbditos de Felipe II mezclada con sangre de los súb-
ditos de Huayna-Capac. Nuestra columna vertebral tien- Hablo, señores, de la libertad para todos, y principal-
de a inclinarse. mente para los más desvalidos. No forman el verdadero
Pe- rú las agrupaciones de criollos y extranjeros que
La nobleza española dejó su descendencia degenerada habitan la faja de tierra situada entre el Pacífico y los
y despilfarradora: el vencedor de la Independencia legó Andes; la nación está formada por las muchedumbres de
su prole de militares y oficinistas. A sembrar el trigo y indios, diseminadas en la banda oriental de la cordillera.
extraer el metal, la juventud de la generación pasada Trescientos años ha que el Indio rastrea en las capas
prefirió atrofiar el cerebro en las cuadras de los cuarteles inferiores de la civilización, siendo un híbrido con los
y apergaminar la piel en las oficinas del Estado. Los vicios del bárbaro y sin las virtu- des del europeo:
hombres aptos para las rudas labores del campo y de la enseñadle siquiera a leer y escribir, y veréis si en un cuarto
mina, buscaron el manjar caído del festín de los gobier- de siglo se levanta o no a la dignidad de hom- bre. A
nos, ejercieron una insaciable succión en los jugos del vosotros, maestros de escuela, toca galvanizar una ra- za
erario nacional y sobrepusieron el caudillo que daba el que se adormece bajo la tiranía del juez de paz, del gober-
pan y los honores a la patria que exigía el oro y los nador y del cura, esa trinidad embrutecedora del indio.
sacri- ficios. Por eso, aunque siempre existieron en el
Perú li- berales y conservadores, nunca hubo un Cuando tengamos pueblo sin espíritu de servidum-
verdadero parti- do liberal ni un verdadero partido bre, y militares y políticos a la altura del siglo, recupe-
conservador, sino tres grandes divisiones: los raremos Arica y Tacna, y entonces y sólo entonces mar-
gobiernistas, los conspiradores y los indiferentes por charemos sobre Iquique y Tarapacá, daremos el golpe
egoísmo, imbecilidad o desengaño. Por eso, en el decisivo, primero y último.
momento supremo de la lucha, no fuimos contra el
Para ese gran día, que al fin llegará porque el porvenir
enemigo un coloso de bronce, sino una agrupa- ción de
nos debe una victoria, fiemos sólo en la luz de nuestro
limaduras de plomo; no una patria unida y fuer- te, sino
ce- rebro y en la fuerza de nuestros brazos. Pasaron los
una serie de individuos atraídos por el interés
tiem- pos en que únicamente el valor decidía de los
particular y repelidos entre sí por el espíritu de
combates: hoy la guerra es un problema, la Ciencia
bandería. Por eso, cuando el más oscuro soldado del
resuelve la ecua- ción. Abandonemos el romanticismo
ejército invasor no tenía en sus labios más nombre que
internacional y la fe en los auxilios sobrehumanos: la
Chile, nosotros, desde el primer general hasta el último
Tierra escarnece a los vendidos, y el Cielo no tiene rayos
recluta, repetía- mos el nombre de un caudillo, éramos
para el verdugo.
siervos de la Edad media que invocábamos al señor
feudal. En esta obra de reconstitución y venganza no conte-
mos con los hombres del pasado: los troncos añosos y
Indios de punas y serranías, mestizos de la costa, carcomidos produjeron ya sus flores de aroma deletéreo
todos fuimos ignorantes y siervos; y no vencimos ni y sus frutas de sabor amargo. ¡Que vengan árboles nue-
podíamos vencer. vos a dar flores nuevas y frutas nuevas! ¡Los viejos a la
tumba, los jóvenes a la obra!

98
CARETAS 2002
Francisco García Calderón

sta encuesta sobre las formas sociales en el Pe-


rú sobre su pasado durante un siglo de constitu-
ción republicana, debe conducir a una opinión
sobre el futuro. Desde 1895, la vida nacional to-
ma direcciones que parecen definitivas. Se logra
un ideal en la realidad y en la vida. Las tradiciones
del militarismo y de disolución se pierden. Ya te-
nemos los elementos para esbozar el destino de
la nacionalidad peruana.
Pero éstos son sólo algunos trazos. Todavía
existe indeterminación en las fuerzas, en el
pensamiento y en la organización colectiva. Para
que el orden interno, el desarrollo económico y el
sentido positivo se conviertan en agentes de desarro-
llo eficaz, son necesarios tiempo, una renovación de
los hombres y una transformación de la conciencia
El Perú contemporáneo. Lima: Interbank, nacional. En estos países nuevos, la vida turbulen-
1981. Extractos seleccionados, págs. 263-268, ta acepta difícilmente un molde. Tras la larga mo-
361-362. notonía colonial, el brusco desgarramiento de la má-
quina política, creó indecisiones y profundas pertur-
baciones.

La política, gracias a la imitación y a las revolu-


El porvenir ciones, ha acelerado un movimiento de la vida y el
curso espontáneo de las cosas. He aquí una separa-
ción que perjudica el desarrollo lógico y continuo. Vi-
vimos de tradiciones, rutina, prejuicio secular e ins-
tinto. Sólo cambian las formas, pareciendo perfectas
y clásicas. Debido a esta separación, toda previsión
Francisco García es imposible y el porvenir es aún terra incognita.

Calderón Asimismo, el orden, primer factor de progreso es


reciente. Se ha afianzado en algunas repúblicas su-
(Valparaíso 1883-Lima 1953) damericanas: en Méjico, por la acción fecunda de una
dictadura; en Argentina, por el equilibrio entre la
ciudad y la provincia, entre el principio federal y la
atracción política del centro: Buenos Aires, y por la
fuerza combinada de inmigración y riqueza; en Chi-
le, por el antiguo espíritu de fuerte oligarquía y de
unidad; y en el Perú, por el desarrollo de la economía
nacional y el gobierno civil. El orden, es así, el pri-
mer progreso logrado.

Todavía hay numerosos problemas de organiza-

,
ción, de luchas étnicas y territoriales, que Europa ya
ha resuelto y que en América española apenas se han
esbozado. Sólo hemos adquirido una condición nega-
Escritor y diplomático. Escribió una serie de tiva y un equilibrio en la paz. El nuevo siglo debe ser
tratados políticos y sociales en los cuales una época fecunda, de coordinación y desarrollo, tras
mostraba sus críticas a la democracia en los difíciles momentos de lucha interna.
América Latina. 99
CARETAS 2002
El Porvenir
La capacidad económica es la base más sólida de actividad autónoma y de esfuerzo. Por consi-
para estos cambios duros. Es así que la tesis del guiente, podemos establecer que en este momento
materialismo histórico es un hecho. Las etapas de de transición, la burocracia es benéfica, ya que da
la riqueza condicionan el progreso y la actividad, en un objetivo a la actividad profesional y a los fabri-
la política, en la ciencia y en la vida. En el pasado cantes de revoluciones, estos desarraigados de
habíamos cambiado demasiado el orden de las co- nuestro ambiente.
sas y quisimos perfeccionar el organismo político,
elaborar códigos perfectos, pensar y escribir. Ahora Así, el progreso económico, estudiado en capítu-
retornemos a una ciencia más segura de las reali- lo anterior, no parece un hecho del azar. Además
dades, estando en primer plano el desarrollo mate- del poder adquirido, encontramos las condiciones y
rial. Primun vivere, deinde philosophare, ésta es medios para afirmarlo. El Perú fue siempre el país
por otra parte la doctrina peruana. Los teóricos de tradicional de la riqueza. El Dorado de los hombres
lo absoluto buscaban en las revoluciones el nuevo de negocio. A pesar del fracaso de las finanzas,
estado social complejo y excelente, concebido en la nunca hemos olvidado la fuerza de la tierra y del
utopía. Una evolución paulatina, fundada en la ri- subsuelo y la virginidad de los pródigos bosques, ni
queza, hecha de transacciones, de esfuerzos y ac- el futuro de las riberas recamadas de oro. Hoy, di-
ción continuos, asegura la paz aportando reformas versas causas anuncian un nuevo acrecentamiento
parciales, más reales que la regeneración y el pro- de bienestar y de producción.
greso de las revoluciones.
La moneda, debido al patrón de oro, es elemen-
He aquí los dos fundamentos de la grandeza fu- to de fuerza en el cambio y de crecimiento de los ne-
tura: orden y riqueza, condición y causa de un gran gocios. La Asociación es una fuerza del futuro. Ya
desarrollo. no se trata como antaño de la proliferación de socie-
dades bancarias, sino la de compañías industriales
La riqueza se forma, crece y evoluciona en un dedicadas a la conquista de la tierra, a los seguros
movimiento rápido y explosivo. El orden se hace y al comercio. El capital extranjero, debido a la
por la acción de este mismo desarrollo y de diver- cantidad e importancia de sus gestiones, está en
sas influencias que se enlazan y precisan cada vez permanente progreso. Los bancos, las sociedades
más. Hay nuevas orientaciones en la actividad in- crediticias y la acción industrial revisten gran im-
telectual, por un lado, por la creación de escuelas y portancia. Sólo en nuestros días el capital nacional
la contratación de futuros profesores en las escue- extiende su influencia que a veces supera la del ca-
las normales; por el otro, por el crecimiento de la pital extranjero. La riqueza fiscal se acrecienta rá-
burocracia. El proletariado es poco numeroso en pidamente, convirtiéndose en factor de progreso,
las profesiones. El gobierno basa su poder en la control y evolución social. La coordinación de estas
opinión, en necesidades de paz y en la organiza- fecundas fuerzas preparan un gran futuro.
ción de la industria y del trabajo, así como también
en la satisfacción de ambiciones individuales y en Hay que añadir a este esquema, el futuro papel
la creación de servicios públicos y en sus conse- del caucho y del oro, que reemplazando al salitre,
cuencias. son riquezas aún más seguras e importantes. El
oro, en minas y en ríos, es un tesoro aún desconoci-
Es cierto que aquí existe un gran mal. El exce- do. Ha permitido el establecimiento de un nuevo
so en el mandarinato administrativo es un despil- patrón monetario, y por su abundancia, brinda mu-
farro, un acrecentamiento en la pasividad de los ca- cha facilidad a las relaciones comerciales. Existe
racteres y de formalismo en la administración. Pe- todavía desequilibrio entre la evolución industrial
ro las nuevas industrias, el reciente progreso eco- aún primitiva, y la estabilidad del stock monetario.
nómico y el trabajo libre aportan ya el correctivo a
estas gestiones. El éxito en la empresa privada, y El Sol, moneda de plata, conserva un valor de
el ejemplo de algunos self-made man atrae la aten- cambio de 24 peniques con pequeñas y efímeras os-
ción de las masas. Las escuelas industriales brin- cilaciones. El estado actual del metal plata en el
dan una capacidad para el trabajo, todavía desco- mercado mundial, da real superioridad a los países
nocida, preparando una etapa de individualismo, con patrón de oro, como el nuestro.
100
CARETAS 2002
Francisco García Calderón
El caucho, es la gran riqueza nacional, el secre- Sin embargo, la evolución actual que ya he descri-
to de los bosques y la fuerza de la montaña. Esta to en el capítulo sobre las formas económicas, no
región tropical, más allá de la costa y la sierra, al- parece paralizarse.
rededor de los grandes tributarios del Amazonas y
en el centro de América, es la base de todas las nue- Quisiéramos, destacar a través de este capítulo y
vas industrias, en un siglo como el nuestro, apasio- de este libro una conclusión. Es fácil y simple. El Pe-
nado por el automovilismo. Brasil y Perú, pueblos rú es un país de porvenir, cuyo pasado es interesante,
fronterizos, tienen aquí grandes reservas para el inquieto y a veces trágico y soberbio. Es una nueva
porvenir. La naturaleza todavía no ha sido devela- nacionalidad que se organiza en el orden y la paz.
da ya que la conquista de las tierras pantanosas es
difícil. Y el esfuerzo del gobierno tiende a unir es- En América, continente despreciado por los que
tas provincias con el mar, el Atlántico y el Pacífico. no lo conocen, hay algunas grandes naciones cuya
En 1906, la política peruana fue dominada por un marcha es segura y cuyo pasado de inestabilidad y
problema de comunicación entre costa y montaña. de anarquía, ya no perturba sus tranquilos y fecun-
Queremos unir la región del caucho con la del Pací- dos destinos: Méjico, al norte; el Brasil, Argentina,
fico en objetivo a la vez económico y político. Por un Perú y Chile, al sur. Ya no son repúblicas de pro-
lado, hay que dar salida a los productos de la zona nunciamiento, efímeras y lánguidas, sino pueblos
central del Perú, principalmente al caucho; por otro libres. Entre ellas, Argentina, Brasil y Perú, están
lado, es necesario que el departamento de Loreto y en progreso económico, político y social. Méjico vi-
todo el oriente peruano se conviertan en centros po- ve bajo una dictadura útil y progresiva, pero no sa-
líticos más ligados a la costa, a sus ideales y progre- bríamos decir si después de Porfirio Díaz, la vida
sos. Brasil tiene la llave económica de este territo- colectiva tendrá la misma continuidad y la misma
rio gracias al Amazonas, la dependencia comercial fuerza, en un pueblo que ha perdido el hábito del
puede comportar también la política y este peligro self-government. Chile, a pesar de sus riquezas, ad-
es sumamente alarmante en momentos de gran de- quiridas en la guerra y de sus fuerzas naturales,
sarrollo financiero. está en perpetuo desequilibrio financiero. Los vi-
cios lo arrastran lentamente a la debacle, si el pa-
Después del oro y del caucho, el cobre que se en- triotismo tradicional de sus hombres de Estado, no
cuentra en abundancia y que se explota por nuevos refrena la corriente fatal. Brasil y Argentina, so-
sindicatos, constituye otra de las riquezas del futu- bre todo esta última, tan rica y variada en sus
ro. Antiguamente, Cerro de Pasco, después de Po- hombres y vida, son grandes pueblos, en los que
tosí, era el gran centro americano de producción ar- existen numerosas condiciones de estabilidad, pro-
gentífera. Hoy día, su rico subsuelo lo convierte greso y equilibrio, así como fuentes inagotables de
también en centro cuprífero. riqueza y expansión intelectual y comercial. El Pe-
rú les sigue de cerca, en la misma línea y hacia
El desarrollo de estos yacimientos en el centro análogo futuro. Ha conquistado el orden, que es la
del Perú, brindará intensidad aún desconocida a la mejor base para la libertad; y en este orden, la vi-
producción minera y a la explotación forestal. No da nacional se desarrolla, convirtiéndose en com-
podemos sospechar lo que la tierra y el subsuelo, pleja y rica, marchando hacia destinos gloriosos
sometidos a la explotación científica, pueden apor- que no veremos jamás. La nueva juventud, parece
tar a un país tan variado por sus climas y terrenos la llamada, por su brío y acción, a completar y co-
geológicos. El Perú ya no es más la tierra utópica rregir la obra de sus ancestros. Sentimos que el
de los antiguos pero podría llegar a serlo. En un porvenir nos reserva, con la grandeza de un pueblo
territorio tres veces más grande que Francia, su llegado a la cima, aspectos nuevos y envidiables, en
población es sólo la de una metrópoli mundial, co- los campos de la inteligencia, del arte y de la vida.
mo Londres o París. ¡Cuántos factores de estanca- Todavía quedan muchas auroras que aún no han
miento: densidad pobre, territorio desconocido y nacido, dice D’Annunzio: Vi sono molte aurore che
aislado, costa árida y producción aún rutinaria! ancora non nacquero.

,
101
CARETAS 2002
Paisajes Peruanos
e Quinua se asciende a la pequeña pampa
de Ayacucho. Es un árido llano, cortado
por zanjas profundas. Al este lo cie-
rran las prietas y abruptas vertientes
del Condorcunca (voz o garganta del
cóndor), surcadas por sendas en zig-
zag. A un costado se abre el seco ba-
rranco del jatunhuayco (gran torren-
tera). Al norte, el estrecho valle de
Ventamayu con (un riachuelo sombrea-
do de molles, y una capillita, destruida o
inconclusa, bajo la advocación de San Cris-
tóbal. En la misma pampa, hay un mísero
rancho, que sirve de apeadero y en el centro de ella,
está el paupérrimo y enfático monumento, que parece
de yeso. La falta de gusto, llevada a tales extremos,
supone ya una grave deficiencia moral. ¡Cuánto más
“Paisajes Peruanos”. En Obras completas. significativa y decorosa habría sido una sencilla pirá-
Li- ma: PUCP, 1969. T. IX, Extracto mide de piedras severas!
selecciona- do, págs. 153-162.
Recogimos en el campo algunas balas, de las mu-
chas que allí quedan. Los pobladores de Quinua las

Paisajes venden a los viajeros. Me detuve en las lomadas de


la izquierda, desde las cuales la división peruana de
La Mar rechazó los ataques del realista Valdés.
Peruanos Hacia el centro y la derecha de la línea, se ven los
que fueron emplazamientos
colombianas.
de las tropas

El relato de mi peregrinación sería ineficaz e inú-


José de la Riva til si no fuera sincero; y debo a mis lectores y a mí
mis- mo la confesión de mis impresiones exactas. Mi
Agüero sen- timiento patrio que se exaltó con las visiones del
(Lima: 1885-1944) Cuz- co y las orillas del Apurímac, no sacó del
campo de Ayacucho, tan celebrado en la literatura
americana, sino una perplejidad quieta y triste. En
este rincón famoso, un ejército realista, compuesto
en su totali- dad de soldados naturales del Alto y del
Bajo Perú, in- dios, mestizos y criollos blancos, y
cuyos jefes y oficia- les peninsulares no llegaban a la
decimaoctava parte del efectivo, luchó con un
ejército independiente, del que los colombianos
constituían las tres cuartas par- tes, los peruanos
menos de una cuarta, y los chilenos y porteños una
escasa fracción. De ambos lados corrió sangre
peruana. No hay por qué desfigurar la histo- ria:
Ayacucho, en nuestra conciencia nacional, es un
combate civil entre dos bandos, asistido cada uno por
Historiador y ministro de Estado en 1934. auxiliares forasteros. Entre los aliados sudamerica-
Fue uno de los representantes emblemáti- nos reunidos aquí, bullían ya, aun antes de obtenida
cos de la generación del 900. Defensor de la emancipación, los odios capitales, como riñeros los
la tradición y de la Iglesia como parte de gemelos bíblicos desde el seno materno. El america-
la identidad mestiza nacional. nismo ha sido siempre una hueca declamación o un
102
CARETAS 2002
José de la Riva Agüero
sarcasmo; y yo, que cada día me siento más viva y ar- la futura nacionalidad. Aleación trabajosa y lenta, di-
dientemente peruano, me quedo frío con la fraterni- ficultada por la propia perfección relativa del sistema
dad falaz de nuestros inmediatos enemigos, con la incaico, que se resistía, muda pero tenaz y organiza-
hinchada retumbancia e irónica vaciedad del común damente, a ser plasmado por una cultura superior.
espíritu latinoamericano en esas vecinas repúblicas Regiones de menor multiplicidad étnica o desprovis-
hermanas, que no han atendido más que a injuriar- tas de reales civilizaciones indígenas, se acercaron
nos y atacarnos. ¿Por qué hemos de continuar derro- más rápidamente a la unidad moral, en tanto que el
chando los tesoros de nuestro entusiasmo ingenuo en Perú se retrasaba por la arduidad de la tarea corres-
los émulos rabiosos que a diario nos denuestan y que pondiente a su excesiva complicación. En medio de
asechan el instante propicio para el asalto? ella nos sorprendió la guerra de la Independencia; y
no cabe negar que fue en momento singularmente
Gran necedad o inicua pasión arguye zaherir al inoportuno para nuestros peculiares intereses. Más
Perú por haber una considerable porción de él segui- temprano, anticipándose cincuenta años, sobrevi-
do hasta el fin la causa española en la contienda se- niendo antes de la creación del Virreinato de Buenos
paratista. Entonces se operó en el alma peruana un Aires, las deficiencias mayores habrían quedado com-
desgarramiento de indecible angustia. Mientras la pensadas por el beneficio inestimable de retener la
mitad, juvenil y briosa, se lanzaba anhelante, con los Audiencia de Charcas, de mantener la suprema uni-
demás americanos, en la ignota corriente de lo porve- dad territorial y de la raza predominante, conservan-
nir, ansiando vida nueva, la otra mitad, fiel a las tra- do las provincias del Alto Perú, cuya segregación
diciones seculares, perseveró abrazada a la madre arrancó tan hondas y proféticas quejas al Virrey Gui-
anciana e invadida, con la pía y generosa adhesión a rior. Más tarde, si la emancipación sudamericana
la desgracia, que es nota inconfundible de nuestro ca- hubiera ocurrido, por ejemplo, cursando el segundo
rácter. Leal conflicto y doliente caso de la eterna y tercio del siglo XIX, habría encontrado bastante ade-
ne- cesaria lucha entre el respeto a lo pasado y el lantada la interna fusión social de las castas y clases
impul- so de la acción renovadora. del Perú; menos ineptos y desapercibidos los núcleos
directores, que apenas iniciaron su modernización a
La Colonia es también nuestra historia y nuestro medias con el Mercurio Peruano, y tal vez completa-
patrimonio moral. Su recuerdo reclama simpatía y mente reparado el desacierto de la desmembración
reconciliación, y no anatema. Si queremos de veras del Virreinato, como lógica consecuencia de aquel
que el peruanismo sea una fuerza eficiente y podero- mo- vimiento consciente de reintegración
sa, no rompamos la tradicional continuidad de afectos administrativa que en 1796 nos devolvía la
que lo integran; no reneguemos, con ceguera impía, Intendencia de Puno, en
de los progenitores; no cometamos la insanía de pros- 1802 las grandes comandancias de Quijos y Maynas,
cribir y amputar de nuestro concepto de patria los y de modo imperfecto y transitorio luego, Guayaquil
tres siglos civilizadores por excelencia; y no incurra- y el mismo Alto Perú.
mos jamás en el envejecido error liberal, digno de
mentes inferiores y primarias, de considerar el anti- Pero como de nuestro país no dependió ejecutar en
guo régimen español como la antítesis y la negación el siglo XVIII el plan de los reinos autónomos pro-
del Perú. Para animar y robustecer el nacionalismo, puesto por el Conde de Aranda, ni podíamos precipi-
hay sobrados y perdurables contrarios, rivalidades tar o retardar a nuestro sabor la hora de la general
profundas, positivas y esenciales. La dura experien- insurrección americana, determinada inevitablemen-
cia nos lo ha enseñado; y mi generación, más que las te por el ataque de Napoleón a la Metrópoli, y como
anteriores, lo sabe y lo medita. era absurdo el empeño realista de guardar unido el
Perú a España cuando todo el continente había ya ro-
La Colonia, a pesar de sus abusos, –tan poco re- to sus vínculos de vasallaje, desde 1812 ó 1814 los
mediados aún– no pudo reputarse en países mestizos ge- nuinos intereses peruanos demandaban, a
cuantos sabían y querían entenderlos, nuestra
emancipación
como servidumbre extranjera. Para el Perú fue espe- inmediata y espontánea, para no quedarnos a la zaga

,
cialmente una minoridad filial privilegiada, a cuyo de los otros pueblos de Sud América en la crisis ine-
amparo, y reteniendo nuestra primacía histórica en ludible, y para evitar o reducir grandemente la funes-
la América del Sur, iban nuestras diversas razas en- ta inminencia de su intervención. Por eso, mucho
tremezclándose y fundiéndose, y creando así día a día más que por cualesquiera otras razones, debemos
103
CARETAS 2002
Paisajes Peruanos
proclamar heroicos servidores del Perú a todos los cuerdos indígenas en el viviente acervo de la nueva
pa- triotas nuestros que en abierta rebelión o patria. El buen Vidaurre llevaba su celo hasta el
conjuracio- nes subterráneas, desafiando fuerzas ex- tremo candoroso de invocar al dios Pachacámac
harto mayores que en los países vecinos, con sino en una arenga solemne; y Olmedo el Inspirado, de
adverso pero con ánimo invicto, lucharon contra los cora- zón profundamente peruano, hacía vaticinar la
fanáticos realistas peruanos, obcecados en resistencia victo- ria de Ayacucho al gran monarca Huayna
tan formidable co- mo estéril y petrificados en la Cjápaj y bendecir el estado naciente por el coro de las
añoranza de un pasado irreversible. Y por ello Vírgenes del Sol. Menéndez Pelayo, en su cerrado
también, dentro de la com- prensiva equidad de la españolismo, juzgó esto como inoportuna ilusión
historia, si a éstos va la corte- sía reverente y local americana; y, yo mismo, en mi primer escrito,
melancólica que merecen siempre las víctimas de la sostuve con fervor la opinión de mi maestro, llevado
lealtad equivocada, a aquéllos consa- gramos toda la por mi excesiva his- panofilia juvenil y por mis
efusión de nuestra gratitud. Desde Ze- la y tendencias europeizantes de criollo costeño. A
Pumacahua hasta los conspiradores de Lima, fue medida que he ahondado en la historia y el alma de
cimentándose, entre sacrificios y catástrofes, un par- mi patria, he apreciado la mag- nitud de mi yerro. El
tido peruano separatista, que asumió nuestra repre- Perú es obra de los Incas, tanto o más que de los
sentación al frente de los hermanos ya emancipados, Conquistadores; y así lo inculcan, de manera tácita
y colaboró después con San Martín. Enseguida los va- pero irrefragable, sus tradiciones y sus gentes, sus
lerosos vencidos de la Legión Peruana en Torata y ruinas y su territorio. No ilusión, por cier- to, sino
Moquegua, los vencedores de Zepita y Pichincha, los legítimo ideal y perfecto símbolo representa la
Húsares que decidieron la batalla de Junín, y la biza- evocación que Olmedo hizo en su imperecedero canto.
rra división de La Mar en este campo de Ayacucho, El Perú moderno ha vivido y vive de dos patrimonios:
demostraron el esfuerzo de los peruanos indepen- del castellano y del incaico; y si en los instantes pos-
dientes y rubricaron con gloria en nombre de nuestra teriores a la guerra separatista, el poeta no pudo aca-
patria el advenimiento de la nueva edad. La razón y tar con serenidad los ilustres títulos del primero, ati-
el verdadero espíritu nacional estuvieron sin duda nó en rememorar la nobleza del segundo, que aun
con los patriotas y en oposición a los pertinaces cuando subalterno en ideas, instituciones y lengua, es
tradi- cionalistas; pero, tras el cruento y largo el primordial en sangre, instintos y tiempo. En él se
cisma, tuvo que venir y vino la íntima contienen los timbres más brillantes de lo pasado, la
compenetración entre los de ambos bandos, hijos de clave secreta del orgullo rehabilitador para nuestra
un mismo suelo, que com- batieron obedeciendo a mayoría de mestizos e indios, y los precedentes más
apreciaciones diversas sobre las conveniencias del alentadores para el porvenir común.
Perú. Las posteriores guerras civiles vieron militar En la quieta y larga gestación de la Colonia, el
indistintamente en las mismas filas capitulados y proceso de nuestra unidad fue el callado efecto de la
libertadores. convivencia y el cruce de razas; pero, realizada la
emancipación, se imponía, como deber imperiosísimo,
Mas para que la definitiva nacionalidad ganada en acelerar aquel ritmo, apresurar la amalgama de cos-
Ayacucho se adecuara a sus destinos y obtuviera su tumbres y sentimientos, extenderla de lo mecánico e
completa verdad moral, no bastaba la mera concilia- irreflexivo a lo mental y consciente, y darle intensi-
ción de las personas, fácil siempre en nuestra tierra. dad, relieve y resonancia en el seno de una clase di-
Era y es aún necesaria una concordia de distinta y rectiva, compuesta por amplia y juiciosa selección.
más alta especie; la adunación y armonía de las dos Sin esto el Perú había de carecer infaliblemente de
herencias mentales, y la viva síntesis del sentimiento idealidad salvadora; y desprovisto de rumbos, flotar a
y la conciencia de las dos razas históricas, la merced de caprichos efímeros, de minúsculas intrigas
española y la incaica. Al cabo de noventa años, personales, al azar de contingencias e impulsiones
¿hemos logrado acaso, en su plenitud indispensable, extranjeras. Y aun más se advirtió la urgente necesi-
esta condición esencialísima de nuestra personalidad dad de aquella clase directiva, centro y sostén de to-
adulta? do pueblo, con el establecimiento de la república de-
mocrática, que la supone y reclama, porque privada
En los días siguientes a la Independencia, en el de la guía y disciplina de los mejores, tiende a dege-
iluminado rapto que da todo triunfo, hubo percepción nerar por grados en anarquía bárbara, en mediocri-
clara de tan indispensable requisito. Entre las afec- dad grisácea y burda, y en inerme y enmasculada ab-
taciones e ingenuidades de la época, se descubre el
grave y justo deseo de incorporar los más insignes re-
104
CARETAS 2002
José de la Riva Agüero
yección. Nuestra mayor desgracia fue que el núcleo tro absoluto fracaso en la centuria corrida desde la
superior jamás se constituyera debidamente. Independencia, recordamos, con amargura punzante,
los felices horóscopos que el cantor de Junín y
¿Quiénes, en efecto, se aprestaban a gobernar la Ayacu- cho ofrendó en la cuna del Perú nuevo.
república recién nacida? ¡Pobre aristocracia colonial, ¡Cruel des- mentido hasta ahora el de la desolada
pobre boba nobleza limeña, incapaz de toda idea y de realidad a los deslumbrantes pronósticos de continua
todo esfuerzo! En el vacío que su ineptitud dejó, se ascensión, de las venturas y glorias, que creyeron
le- vantaron los caudillos militares. Pretorianos todos iniciar en- tonces! !Las sombras de los sueños
auténti- cos, nunca supieron fijar sostenidamente la desvanecidos fue- ron mis melancólicas compañeras
mirada y la atención en las fronteras. Héroes de en la vista a la lla- nura célebre; y se me representó
rebeliones y golpes de Estado, de pronunciamientos y la terrosa extensión del campo regada con las
cuarteladas, el ejército en sus manos fue, no la cenizas de una fulgente as- piración extinta.
augusta imagen de la unión patria, la garantía contra
los extraños, el efi- caz instrumento de prestigio e Las nacionalidades históricas destronadas que Ol-
influencia sobre los paí- ses vecinos, sino la medo enumeró para augurar su compensación con
palpitante y desgarrada presa de las facciones, la las nacientes americanas, se han regenerado en el
manchada arma fratricida de las dis- cordias curso del siglo, se han purificado y rehecho en la
internas. La vana apariencia de las palabras y los fragua del destino. Los altares de Grecia, que
ademanes quijotescos, no oculta en esos jefes el imaginaba el poe- ta reemplazar con los de Sud
fondo de vulgares apetitos. Absortos en sus enredos América, se elevaron de entre las ruinas y a pesar
personalistas, ávidos de oro y de mando, sus de las tormentas, brillan hoy reavivados por las
ofuscadas inteligencias no pudieron reconocer ni sus esperanzas del vigilante hele- nismo. Razas
estragados corazones presentir los fines supremos de diversas, en su derredor, luchan sin descanso por
la naciona- lidad; y cuando por excepción alguno afirmar sus respectivas personalidades; y en los más
acertó a servir- los, todos los émulos se conjuraron arduos trances no desesperan de lo futu- ro. El
para derribarlo, y lo ofrecieron maniatado al enemigo Capitolio de la humillada Roma, que Olmedo
extranjero. Así se frustraron miserablemente las dos contrapuso en sus versos triunfalmente a los redimi-
altas empresas na- cionales, la de La Mar el 28 y la dos monumentos incaicos, se encumbra renovado y
de Santa Cruz el 36. soberbio. Todos los pueblos, desde los más famosos
hasta los más remotos y olvidados, reclaman puesto
Por bajo de la ignara y revoltosa oligarquía y voz en el coro fluctuante de la humanidad. Y el
militar, alimentándose de sus concupiscencias y Perú, que en la América meridional es la tierra
dispendios, y junto a la menguada turba abogadil de clásica y primogénita, desconoce su misión, abdica
sus cómplices y acólitos, fue creciendo una nueva de sus de- signios esenciales, rechaza cualquiera
clase directora, que correspondió y pretendió ambición como un desvarío, y se sienta postrado y
reproducir a la gran bur- guesía europea. ¡Cuán lacio en las pie- dras del camino, a mirar como lo
endeble y relajado se mostró el sentimiento patriótico aventajan sus com- petidores, satisfecho del
en la mayoría de estos burgue- ses criollos! En el camino, a mirar como lo aventajan sus
alma de tales negociantes enrique- cidos ¡qué competidores, satisfecho en su poque- dad cuando
incomprensión de las seculares tradiciones peruanas, obtiene las bases mínimas de existencia.
qué estúpido y suicida desdén por todo lo coterráneo,
qué sórdido y fenicio egoísmo! ¡Para ello nuestro No eran ciertamente alegres los pensamientos que
país fue, más que nación, factoría productiva; e me asaltaban, cuando al caer la tarde, entre el oro
incapaces de apreciar la majestad de la idea de pa- des- fallecido de los trigos y del cielo, volvía de Quinua
tria, se avergonzaban luego en Europa, con el más vil a la ciudad de Ayacucho. Mas, al releer después la
rastacuerismo, de su condición de peruanos, a la que conme- moración de la batalla en la oda de Olmedo,
debieron cuanto eran y tenían! ¡Con semejantes clases para mí tan familiar, hallé un consuelo inefable en la
superiores, nos halló la guerra de Chile; y en la sublime estan- cia que todos los peruanos deberíamos
confu- sión de la derrota, acabó el festín de saber de memo-
Baltasar. Des-
pués, el negro silencio, la convalescencia pálida, el ria: aquella en que compara el vate, –¿acaso no

,
anodinismo escéptico, las ínfimas rencillas, el maras- signifi-
mo, la triste procesión de las larvas grises ... ca esta palabra profeta?– las virtudes de reacción súbi-
ta que guarda siempre nuestra patria, con el
Ante este agobiador resumen, que sintetiza nues- arranque memorable de Aquiles, que del indigno
sopor de Sciros pasó de improviso a las hazañas
victoriosas de Troya.
105
CARETAS 2002
El problema del indio

u nuevo planteamiento
Todas las tesis sobre el problema indígena, que
ignoran o eluden a éste como problema económi-
co-social, son otros tantos estériles ejercicios teoré-
ticos, –y a veces sólo verbales–, condenados a un
absoluto descrédito. No las salva a algunas su
buena fe. Prácticamente, todas no han servido
sino para ocultar o desfigurar la realidad del
problema. La crítica socialista lo descubre
y esclarece, porque busca sus causas en la econo-
mía del país y no en su mecanismo administrativo,
jurídico o eclesiástico, ni en su dualidad o pluralidad
de razas, ni en sus condiciones culturales y morales.
7 ensayos de interpretación de la realidad La cuestión indígena arranca de nuestra economía.
Pe- ruana. Extractos seleccionados págs. Tiene sus raíces en el régimen de propiedad de la tie-
30-37, rra. Cualquier intento de resolverla con medidas de
40-41. administración o policía, con métodos de enseñanza o
con obras de vialidad, constituye un trabajo superfi-
cial o adjetivo, mientras subsista la feudalidad de los
“gamonales”.

El “gamonalismo” invalida inevitablemente toda


El Problema ley u ordenanza de protección indígena. El hacen-
dado, el latifundista, es un señor feudal. Contra su

del indio
autoridad, sufragada por el ambiente y el hábito, es
impotente la ley escrita. El trabajo gratuito está
prohibido por la ley y, sin embargo, el trabajo gratui-
to, y aun el trabajo forzado, sobreviven en el latifun-
dio. El juez, el subprefecto, el comisario, el maestro,
el recaudador, están enfeudados a la gran propie-
dad. La ley no puede prevalecer contra los gamona-
les. El funcionario que se obstinase en imponerla,
José Carlos sería abandonado y sacrificado por el poder central,
cerca del cual son siempre omnipotentes las influen-
Mariátegui cias del gamonalismo, que actúan directamente o a
través del Parlamento, por una y otra vía con la mis-
(Moquegua 1894-Lima1930)
ma eficacia.

El nuevo examen del problema indígena, por esto,


se preocupa mucho menos de los lineamientos de una
legislación tutelar que de las consecuencias del régi-
men de propiedad agraria. El estudio del Dr. José A.
Encinas (Contribución a una legislación tutelar indí-
gena) inicia en 1918 esta tendencia, que de entonces
a hoy no ha cesado de acentuarse. Pero, por el carác-
ter mismo de su trabajo, el Dr. Encinas no podía for-
mular en él un programa económico-social. Sus pro-
posiciones dirigidas a la tutela de la propiedad indí-
gena, tenían que limitarse a este objetivo jurídico.
Esbozando las bases del Home Stead indígena, el Dr.
Figura mítica de la izquierda peruana. Funda-
dor del Partido socialista. Fue autor, entre
otras obras de La Escena Contemporánea.
106
CARETAS 2002
José Carlos Mariátegui
Encinas recomienda la El gamonal de hoy, aborigen con ciológica, concebible
distribución de tierras como el “enco- inmigrantes blancos, sólo en la mente
del Es- tado y de la mendero” de ayer, es una ingenuidad rudimentaria de un
Iglesia. No menciona tiene sin embargo muy antiso- importador de carneros
absolutamente la poco que temer de la merinos. Los pueblos
expropiación de los teoría administrativa. asiáticos, a los cuales
gamonales Sabe que la práctica es no es inferior en un
latifundistas. Pero su distinta. ápice el pueblo indio,
tesis se distingue por El carácter han asimilado
una reiterada individualista de la admirablemente la
acusación de los legislación de la cul- tura occidental, en
efectos del República ha lo que tiene de más
latifundismo, que sale favorecido, dinámico y creador,
inapelablemente incuestionablemente, sin transfusiones de
condenado de esta la ab- sorción de la sangre europea. La
requisitoria, que en propiedad indígena por de- generación del
cierto modo preludia el latifundismo. La indio peruano es una
la actual crítica situación del indio, a barata inven- ción de
económico-social de la este respecto, estaba los leguleyos de la
cues- tión del indio. con- templada con mesa feudal.
mayor realismo por la
Esta crítica legislación espa- ñola. La tendencia a
repudia y descalifica Pero la reforma considerar el
las diversas tesis que jurídica no tiene más problema indígena
consideran la cuestión valor práctico que la como un problema
como uno u otro de los reforma moral, encarna una
siguientes criterios administrativa, frente concepción liberal,
unilaterales y a un feudalismo intacto humanitaria,
exclusivos: en su estructura ochocentista,
administrativo, económica. La iluminista, que en el
jurídico, étnico, moral, apropiación de la orden político de
educacio- nal, mayor parte de la Occidente anima y
eclesiástico. propiedad comu- nal e motiva las “ligas de
individual indígena los Derechos del
La derrota más está ya cumplida. La Hombre”. Las confe-
antigua y evidente es, expe- riencia de todos conocer el derecho de los op rencias y sociedades
sin duda, la de los que los países que han antiesclavistas, que
reducen la protección salido de su evo- en Euro- pa han
de los indígenas a un feudal, nos demuestra, denunciado más o
asunto de ordinaria por otra parte, que sin menos
administración. la di- solución del infructuosamen- te
Desde los tiempos de feudo no ha podido los crímenes de los
la legislación colonial funcionar, en ningu- colonizadores, nacen
española, las or- na parte, un derecho de esta tendencia, que
denanzas sabias y liberal. ha confiado siempre
prolijas, elaboradas con exceso en sus
después de La suposición de llamamientos al
concienzudas que el problema sentido moral de la
encuestas, se revelan indígena es un civiliza- ción.
totalmente in- problema étnico, se González Prada no se
fructuosas. La nutre del más encontraba exento de
fecundidad de la envejecido reper- torio su esperanza cuando
República, desde las de ideas imperialistas. escribía que la
jornadas de la El concepto de las “condición del
Independencia, en razas inferiores sirvió indígena puede
decretos, leyes y al Occidente blanco mejorar de dos
providencias para su obra de maneras: o el cora-
encaminadas a expansión y conquista. zón de los opresores
amparar a los indios Esperar la se conduele al
contra la exacción y emancipación in- extremo de re-
el abuso, no es de las dígena de un activo rimidos, o el ánimo de
menos considerables. cruzamiento de la raza los oprimidos adquiere
la virilidad suficiente leyes y providencias
para escarmentar a muy sabiamente
los opresores”. La inspiradas. La suerte
Asociación Pro- de los indios no varió
Indígena (1909-1917) sustancialmente.
representó, ante González Prada, que
todo, la misma como
esperanza, aunque su
107
verdadera eficacia
CARE
estuviera en los fines 2002
concretos e
inmediatos de
defensa del indio que
le asignaron sus
directores,
orientación que debe
mucho, seguramente,
al idealismo práctico,
característicamente
sajón, de Dora
Mayer. El
experimento está
ampliamente
cumplido, en el Perú
y en el mundo. La
prédica humanitaria
no ha detenido ni
embarazado en Eu-
ropa el imperialismo
ni ha bonificado sus
métodos. La lucha
contra el
imperialismo, no
confía ya sino en la
solidaridad y en la
fuerza de los
movimientos de
emancipación de las
masas coloniales.
Este concepto preside
en la Europa
contemporánea una
acción anti-
imperialista, a la cual
se adhieren es- píritus
liberales como Albert
Einstein y Romain
Rolland, y que por
tanto no puede ser
considerada de
exclusivo carácter
socialista.

En el terreno de la

,
razón y la moral, se
situaba hace siglos,
con mayor energía, o
al menos mayor
autoridad, la acción
religiosa. Esta
cruzada no ob- tuvo,
sin embargo, sino
El problema del indio
sabemos no consideraba estas cosas con criterio dal. La mecánica de la servidumbre, anularía to-
propia o sectariamente socialista, busca la explica- talmente la acción de la escuela, si esta misma,
ción de este fracaso en la entraña económica de la por un milagro inconcebible dentro de la realidad
cuestión: “No podía suceder de otro modo: oficial- social, consiguiera conservar, en la atmósfera del
mente se ordenaba la explotación; se pretendía que feudo, su pura misión pedagógica. La más eficien-
humanamente se cometiera iniquidades o equitati- te y grandiosa enseñanza normal no podría operar
vamente se consumaran injusticias. Para extirpar estos milagros. La escuela y el maestro están irre-
los abusos, habría sido necesario abolir los reparti- misiblemente condenados a desnaturalizarse bajo
mientos y las mitas, en dos palabras, cambiar todo la presión del ambiente feudal, inconciliable con la
el régimen Colonial. Sin las faenas del indio ame- más elemental concepción progresista o evolucio-
ricano se habrían vaciado las arcas del tesoro espa- nista de las cosas. Cuando se comprende a medias
ñol”. Más evidentes posibilidades de éxito que la esta verdad, se descubre la fórmula salvadora en
prédica liberal tenía, con todo, la prédica religiosa. los internados indígenas. Mas la insuficiencia cla-
Ésta apelaba al exaltado y operante catolicismo es- morosa de esta fórmula se muestra en toda su evi-
pañol mientras aquélla intentaba hacerse escuchar dencia, apenas se reflexiona en el insignificante
del exiguo y formal liberalismo criollo. porcentaje de la población escolar indígena que re-
sulta posible alojar en estas escuelas.
Pero hoy la esperanza en una solución eclesiás-
tica es indiscutiblemente la más rezagada y anti- La solución pedagógica, propugnada por muchos
histórica de todas. Quienes la representan no se con perfecta buena fe, está ya hasta oficialmente
preocupan siquiera, como sus distantes –¡tan dis- descartada. Los educacionistas son, repito, los que
tantes!– maestros, de obtener una nueva declara- menos pueden pensar en independizarla de la rea-
ción de los derechos del indio, con adecuadas auto- lidad económico-social. No existe, pues, en la ac-
ridades y ordenanzas, sino de encargar al misione- tualidad, sino como una sugestión vaga e informe,
ro la función de mediar entre el indio y el gamonal. de la que ningún cuerpo y ninguna doctrina se ha-
La obra que la Iglesia no pudo realizar en un orden ce responsable.
medioeval, cuando su capacidad espiritual e inte-
lectual podía medirse por frailes como el padre de El nuevo planteamiento consiste en buscar el
Las Casas. ¿con qué elementos contaría para pros- problema indígena en el problema de la tierra.
perar ahora? Las misiones adventistas, bajo este En la Sierra, la región habitada principalmen-
aspecto, han ganado la delantera al clero católico, te por los indios, subsiste apenas modificada en
cuyos claustros convocan cada día menor suma de sus lineamientos, la más bárbara y omnipotente
vocaciones de evangelización. feudalidad. El dominio de la tierra coloca en ma-
nos de los gamonales, la suerte de la raza indíge-
El concepto de que el problema del indio es un na, caída en un grado extremo de depresión y de
problema de educación, no aparece sufragado ni ignorancia. Además de la agricultura, trabajada
aun por un criterio estricta y autónomamente pe- muy primitivamente, la Sierra peruana presenta
dagógico. La pedagogía tiene hoy más en cuenta otra actividad económica: la minería, casi total-
que nunca los factores sociales y económicos. El mente en manos de dos grandes empresas nortea-
pedagogo moderno sabe perfectamente que la edu- mericanas. En las minas rige el salariado; pero la
cación no es una mera cuestión de escuela y méto- paga es ínfima, la defensa de la vida del obrero ca-
dos didácticos. El medio económico social condi- si nula, la ley de accidentes de trabajo burlada. El
ciona inexorablemente la labor del maestro. El sistema del “enganche”, que por medio de antici-
gamonalismo es fundamentalmente adverso a la pas falaces esclaviza al obrero, coloca a los indios
educación del indio: su subsistencia tiene en el a merced de estas empresas capitalistas. Es tan-
mantenimiento de la ignorancia del indio el mis- ta la miseria a que los condena la feudalidad agra-
mo interés que en el cultivo de su alcoholismo. La ria, que los indios encuentran preferible, con todo,
escuela moderna, –en el supuesto de que, dentro la suerte que les ofrecen las minas.
de las circunstancias vigentes, fuera posible mul-
tiplicarla en proporción a la población escolar La propagación en el Perú de las ideas socialis-
campesina–, es incompatible con el latifundio feu- tas ha traído como consecuencia un fuerte movi-
108
CARETAS 2002
José Carlos Mariátegui
miento de reivindicación indígena. La nueva ge- de la tierra. Cada día se impone, con más eviden-
neración peruana siente y sabe que el progreso del cia, la convicción de que este problema no puede
Perú será ficticio, o por lo menos no será peruano, encontrar su solución en una fórmula humanita-
mientras no constituya la obra y no signifique el ria. No puede ser la consecuencia de un movi-
bienestar de la masa peruana que en sus cuatro miento filantrópico. Los patronatos de caciques y
quintas partes es indígena y campesina. Este mis- de rábulas son una befa. Las ligas del tipo de la
mo movimiento se manifiesta en el arte y en la li- extinguida Asociación Pro-Indígena son una voz
teratura nacionales en los cuales se nota una cre- que clama en el desierto. La Asociación Pro-Indí-
ciente revalorización de las formas y asuntos au- gena no llegó en su tiempo a convertirse en un mo-
tóctonos, antes depreciados por el predominio de vimiento. Su acción se redujo gradualmente a la
un espíritu y una mentalidad coloniales españo- acción generosa, abnegada, nobilísima, personal
las. La literatura indigenista parece destinada a de Pedro S. Zulen y Dora Mayer. Como experi-
cumplir la misma función que la literatura “muji- mento, el de la Asociación Pro-Indígena sirvió pa-
kista” en el período pre-revolucionario ruso. Los ra contrastar, para medir, la insensibilidad moral
propios indios empiezan a dar señales de una nue- de una generación y de una época.
va conciencia. Crece día a día la articulación en-
tre los diversos núcleos indígenas antes incomuni- La solución del problema del indio tiene que ser
cados por las enormes distancias. Inició esta vin- una solución social. Sus realizadores deben ser los
culación, la reunión periódica de congresos indíge- propios indios. Este concepto conduce a ver en la
nas, patrocinada por el Gobierno, pero como el ca- reunión de los congresos indígenas un hecho histó-
rácter de sus reivindicaciones se hizo pronto revo- rico. Los congresos indígenas, desvirtuados en los
lucionario, fue desnaturalizada luego con la exclu- últimos años por el burocratismo, no representa-
sión de los elementos avanzados y a la leva de re- ban todavía un programa; pero sus primeras reu-
presentaciones apócrifas. La corriente indigenista niones señalaron una ruta comunicando a los in-
presiona ya la acción oficial. Por primera vez el dios de las diversas regiones. A los indios les falta
Gobierno se ha visto obligado a aceptar y procla- vinculación nacional. Sus protestas han sido siem-
mar puntos de vista indigenistas, dictando algu- pre regionales. Esto ha contribuido, en gran parte,
nas medidas que no tocan los intereses del gamo- a su abatimiento. Un pueblo de cuatro millones de
nalismo y que resultan por esto ineficaces. Por hombres, consciente de su número, no desespera
primera vez también el problema indígena, esca- nunca de su porvenir. Los mismos cuatro millones
moteado antes por la retórica de las clases dirigen- de hombres, mientras no son sino una masa orgá-
tes, es planteado en sus términos sociales y econó- nica, una muchedumbre dispersa, son incapaces de
micos, identificándosela ante todo con el problema decidir su rumbo histórico.

,
108
CARETAS 2002
Discurso de Acho 1931

omo no hemos tenido nunca en el país, Partidos


de principios, se ha confundido con frecuencia el
programa máximo y el programa mínimo del
aprismo. Todos los Partidos modernos tienen un
programa máximo y un programa mínimo. En
el Perú se ha pretendido confundir estos dos as-
pectos de nuestra ideología.
El programa máximo del aprismo tiene un signifi-
cado continental que no excluye el programa de
aplica- ción nacional. Nosotros consideramos que el
Pe-
rú no puede apartarse de los problemas de la
América Latina, y que la América Latina no puede
“Discurso de la Plaza de Acho (1931)”. apartarse de los problemas del mundo. Si vivimos
Luis Alva Castro, comp., Aprismo: nueva den- tro de un sistema económico internacional y la
doctri- na (discursos de Haya de la Torre), econo- mía juega rol decisivo en la vida política de los
(Lima: Cambio y Desarrollo, 1992), pueblos, sería absurdo pensar que el Perú, que cuenta
Extractos selec- cionados págs.16-24, 27. con una economía en parte dependiente de ese
organismo eco- nómico internacional, pudiera vivir
aislado contra to- do precepto científico y contra toda
corriente de rela-
ción que es garantía de progreso.

Discurso de Acho
1931
Internacionalismo y bolivarismo

Nosotros no sólo tenemos que prepararnos a ser


un pueblo perfectamente contexturado, sino tene-
mos que preparamos a incorporar a ese pueblo den-
tro del sistema de relaciones internacionales. El Pe-
Víctor Raúl Haya de la rú, repito, no puede apartarse de los problemas de
América, ni América puede apartarse de los proble-
Torrre mas del mundo. Nuestro concepto continental no ex-
cluye nuestro concepto nacional; al contrario, noso-
(Trujillo 1895-Lima 1979) tros, de acuerdo con el clásico autor de «La Repúbli-
ca» vamos de las partes al todo. Nosotros tenemos
que contemplar previamente el problema nacional;
ser nacionalistas integrales para ser continentales
de veras, y, juntos así, poder incorporarnos a la mar-
cha de la civilización mundial.

De otro lado, nuestro programa máximo conti-


nental, no es sino la cristalización modernizada del
viejo ideal bolivariano. Nosotros hemos sintetizado
en un programa de unidad económica y política lati-
noamericana las frases inmortales de Bolívar:
«Unión, Unión América adorada, que si no la anar-
quía te va a devorar».
Político e intelectual, fundador del Partido
Aprista y su Jefe hasta su muerte. Fue uno Política y economía
de los líderes más influyentes en la historia
política del Perú del siglo XX. Dentro del concepto estrictamente económico, la
110
CARETAS 2002
Víctor Raúl Haya De La Torre
América Latina no se ha incorpo- rado Alberdi, ha dicho la revo- lución
constituye una zona; sino en forma que la independencia francesa que en el
zona producto- ra de elemental. Se ha sudame- ricana orden económico
materias primas; zona dicho –y me parece careció de concepto signifi- caba lo
agrícola-minera, zona bien– que la mayor pero ha sido fecunda contrario: movimiento
de influencia parte de nuestros po- en paradojas. Desde el de destrucción de la
extranjera, zona en líticos han ignorado punto de vista gran propiedad, de
formación, cuyas la Economía Política, netamente eco- destrucción del
variantes nacionales aun- que hayan sido nómico, la feudalismo, mo-
no excluyen la inmensa sabios en Economía emancipación de los vimiento de formación
unidad del problema; Doméstica. Que no ha pueblos sudameri- de las clases burguesas
zona, pues, que dentro habido concepto canos estuvo dirigida, y de la pequeña
de la geografía económico en nuestra conducida, por la clase propiedad. Entonces
económica del mundo, política lo voy a lati- fundista criolla tuvimos nosotros, ante
está situada y limitada demostrar después. que quiso emanciparse una realidad
entre las fronteras de Pero quiero sí, hacer del control económico económica y social
América Latina. El mención de este y político de la Corona enteramente
Perú forma par- te de hecho simple: en el de España. Esta clase latifundista, un
esta zona; y, nosotros, Pe- rú se confunde fue la que nos dio sistema político
tenemos que impulsar con frecuencia nuestros grandes republicano y de-
su incorporación como Economía con Fi- héroes; esa clase, mocrático que nunca
zona económica, en el nanzas. Más aún, en asumiendo su rol coincidió con nuestra
gran todo de la zona el Perú no se ha histórico, condujo a reali- dad; inconexión
económica gobernado los pueblos entre el sistema y la
latinoamericana. económicamente latinoamericanos a la realidad que nos ha
porque no ha habido independencia; pero dado el vaivén de toda
¿Por qué es nunca Es- tadística; ese movimiento, desde nuestra vida políti-
fundamental en el somos un país donde el punto de vista ca, vaivén que no es
aprismo la vin- no sabemos cuán- tos estricta- mente sino la expresión clara
culación del concepto habitantes hay. No económico, constituyó de la completa
político con el puede haber la emancipación del contradicción entre el
concepto eco- Economía sin latifundio sistema y la reali-
nómico? En nuestro Estadística y nosotros sudamericano de la dad. Por eso tuvimos
país no ha en el Perú, si no gran presión de la democracia en el
prevalecido has- ta sabemos cuántos Corona de España. nombre. Por eso todo
hoy sino un concepto somos, no podemos Ningún movimiento nuestro vaivén de
heroico, pasajero, determinar qué nece- más clási- co, en ese políticos tuvo una raíz
empíri- co de la sitamos, no podemos sentido, que el de la estatal. Siempre la
política. Pero no saber qué producimos independencia Ar- alternativa entre la
hemos tenido todavía con exactitud. El gentina, cuando a raíz tira- nía y la anarquía
la forma científica de único censo del Perú del desconocimiento ha constituido el
la política que se es de 1876; hay un que hi- zo el Virrey proceso de nues- tra
basa en la economía; cálculo de 1896 y una del reclamo de los vida política y
que no inventa una estimativa al ojo, de veinte mil propieta- económica. De allí que
realidad sino la 1923. No ha habido rios o estancieros nuestra concepción de
descubre en el propio pues, en nuestra encabezados por la organización
medio donde actúa el política, no- ción de Moreno, se pro- dujo política del Estado
pue- blo al cual se economía y de allí el movimiento de haya tenido que ser
La revolución
pretende de layIndependencia
organizar deriva, sin duda, la emancipación. elemental; haya tenido
gobernar. Es for- ma como hemos que ser absolutamente
fundamental en el sido gobernados. Sin embargo, a este primitiva. ¿Cuál fue
aprismo la movimiento le faltó nuestra orga- nización

,
vinculación del ideolo- gía propia. económica del Estado?
concepto economía al Fue un movimiento Simplemente la
concepto política Pero quiero volver, que formó el con- entrega progresiva de
como in- dispensable por un instante, a mi cepto de la gran la riqueza nacional
para el sabio punto de partida y propiedad, dándole a consti- tuida por zonas
dominio del Estado. hacer una breve la clase pro- pietaria productoras de
Todos sabemos que síntesis de nuestra in- el control del Estado. materias primas.
en este país la ciencia terpretación histórica No obstante, su
econó- mica, sobre de la realidad ideología fue en gran Otros pueblos de
todo en el gobierno, nacional. parte la ideología de América encontraron
su solu- ción
económica. En la
Argentina, donde hubo
espí-
111
CARE
2002
Discurso de Acho 1931
ritus directores desde el comienzo de la República, dica? Hemos dicho que la clase que emancipó al Es-
se produjeron hechos basados en los magníficos tado del control español fue la clase latifundista,
apotegmas de Alberdi: «Gobernar es poblar»; de pero esa clase no puede representar ni siquiera la
Sarmiento: «Si el pueblo es soberano, hay que edu- mayoría de la nación; carece de fuerza propia para
car al soberano». controlar el Estado, no puede representar auténti-
camente la mayoría de la nación. Vemos, pues, que
Pero a nosotros nos faltaron espíritus directores. el Estado, como entidad jurídica, no representa a
Nosotros fuimos un pueblo donde los hombres de la ninguna de las clases propiamente, porque la clase
independencia vinieron de fuera. Nosotros no tuvi- que lo redimió carecía de fuerza propia y entonces
mos desde los comienzos de la República el clarivi- nuestras instituciones han estado tambaleantes; el
dente que indicara la ruta salvadora. Los comien- Estado ha fluctuado representado por un hombre y
zos de nuestra vida fueron lánguidos. No tuvimos, por una oligarquía.
como ha dicho un escritor «hombres políticos cuya
biografía se pueda leer entera». En el Estado, representativo de una oligarquía,
han predominado a veces, personas que tienen algo
Si el sistema político no coincide con la realidad del caníbal y del señor civilizado. El Estado, pues,
económica, no puede haber política económica. La no responde a una realidad-económica. El Estado,
política elemental de las finanzas es el empréstito, como decía Aristóteles, «fue formado para hacer la
es la hipoteca de la riqueza nacional. Una política vida posible y sólo puede existir para hacer la vida
económica en un pueblo como el nuestro, agrícola y buena»; pero nuestro Estado no ha contribuido a
minero, habría tenido que ser, elementalmente, hacer la vida ni posible ni buena, porque ha careci-
una política de organización de nuestra economía do de fuerza; porque ha carecido de autenticidad
agrícola, por ejemplo. nacional; porque le ha faltado raíz en el problema
mismo de la nacionalidad. Entonces aparece pues,
Realidad peruana y realidad europea el Estado, no como instrumento representativo de
una entidad o clase nacional, sino como el instru-
Pero antes de pasar al análisis de la economía mento de una oligarquía, y peligra cuando puede
nacional, permítaseme una nueva demostración de ser el instrumento de intereses extraños al país.
nuestro problema complicado. Nosotros como pue- ¿Por qué? Por una razón también económica, con-
blo, y esto es preciso que lo repita porque forma ciudadanos. Así como no tenemos homogeneidad
parte de la teoría fundamental de nuestro Partido, racial no tenemos homogeneidad económica.
no constituimos una entidad homogénea; nuestro
desenvolvimiento económico y social no ha sido el Las dos economías
desenvolvimiento de los pueblos europeos que han
pasado, sucesivamente, de un período a otro y que La economía nacional tiene dos aspectos perfecta-
han ido recorriendo una curva perfectamente clara. mente definidos: el aspecto propiamente nacional y el
Nosotros no hemos vivido, como los pueblos de Eu- aspecto de nuestra economía vinculada a intereses
ropa, la sucesión del período de la barbarie por el extranjeros. No podemos dejar de reconocer esta do-
período feudal, del período feudal por el período ble faz de nuestra economía. Hay en todos los pue-
mercantil, del período mercantil por el período bur- blos como el nuestro, que no están desarrollados eco-
gués, y del período burgués, por el período indus- nómicamente, la necesidad de que una parte de la
trial. En nuestro país coexisten, conviven todas las economía pertenezca o esté controlada por sistemas
etapas del desarrollo económico y social del mundo. económicos más adelantados que el nuestro. Esto es
Tenemos dentro de nuestras fronteras, desde el ca- fatal. Está determinado por una ley de progreso. Pe-
níbal y el bárbaro hasta el señorito que vive la vida ro de otro lado tenemos un aspecto de nuestra econo-
civilizada. Somos conciudadanos del campa y somos mía perfectamente nacional.
compatriotas del señor feudal que está detrás de las
montañas. Alguna vez he dicho que quien quiera La economía nuestra que depende del extranjero,
viajar a través de la historia no tiene sino que via- economía principalmente agraria, es una economía
jar de Lima al Oriente. Ante una realidad así, ¿Cuál que depende de un sistema mucho más organizado y
puede ser el carácter del Estado como entidad jurí- naturalmente más sistematizado, mejor respaldado
112
CARETAS 2002
Víctor Raúl Haya de la Torre
y más garantizado que primitiva?, ¿qué puede nuevo vocablo que tro: «Imperialismo».
el aspecto agrícola producirse en una muchos toman como El «Imperialismo»,
nacional. Las empresas estructura económica algo sinies- como lo define
extranjeras que traen don- de, de un lado, Hobson, creador de
capital, técnica y hay técnica, capital, la palabra, implica el
organización a nuestra protección, ga- rantía y uso de la maquinaria
agricultura constituyen sostenimiento y de otro del gobierno por los
un aspecto de nuestra lado no hay sino for- intereses privados,
economía. El otro, es ma elemental de principalmente
la empresa o el producción? capitalistas, a fin de
individuo agrícola Evidentemente la eco- ase- gurar para ellos
nacionales que nomía tiene que las ganancias
conservan sus métodos gravitar hacia lo más económicas fuera de
primitivos de fuerte, hacia lo más un país. El
producción y que no organizado, si no Imperialismo, como
tienen ga- rantía. Y representa dice Culberston, es la
entonces vemos, pues, preferentemente los expresión económica
frente a frente, la intereses de lo que está de la civilización
economía nuestra que más desorganizado. moderna a través de
depende del extranjero Esto es, compañeros y los mares. El
y la economía que conciudadanos, lo Imperialismo no es,
depende del nacional fundamental en el gran pues, el vocablo
en completa dis- problema económico y peligroso y
paridad de técnica. El político del país, el de- atemorizante, el
Estado no ha sequilibrio económico y Imperialis- mo es un
protegido nues- tra la falta de un Estado concepto económico;
economía nacional, de repre- sentativo de los el Imperialismo es
manera que sobre la intereses propiamente una realidad que, con
eco- nomía extranjera nacionales; Estado que la palabra de Montt,
ha gravitado la vida no excluya, sea dicho el eco- nomista
económica to- da; no con claridad, la in- democrático alemán,
ha existido de otro tervención de los nadie puede negar en
lado la fuerza intereses extranjeros su evidencia histórica.
económica nacional, en el país, porque esa Imperialismo
bajo la protección del intervención, por significa la expansión
Estado, que permita propugnar una técnica de los pueblos más
balancear esa fuerza superior, significa desarrollados en la
y establecer el progreso, impulso y técnica de la
desarrollo de una aliento para el producción hacia los
economía total y desarrollo de nuestra pueblos menos
armónica dirigida por propia economía. Pero desarrollados. El
el propio Estado. Una es fun- damental imperialismo forma
empresa agrícola o también que esa parte de es- te aspecto
minera que trae ca- cooperación de las de nuestra economía
pital, que trae fuer- zas económicas que depende de los
máquinas, que trae más desarrolladas esté intereses extranjeros.
técnicos, que trae en equilibrio, porque si Y como en el
Función del imperialismollega a un cuerpo débil,
organización, que trae Imperialismo es
también, cultura en el a un cuerpo sin fuerzas fundamental la
orden económico, propias, significaría lo exportación de
frente a la empresa que la transfusión de capitales, la ex-
agrícola o minera na- sangre con exceso en pansión económica,
cional que no tiene un cuerpo débil para nosotros tenemos que
garantía económica, soportar- la: en vez de tomarlo en cuenta
que no tiene protección darle vida le daría dentro de una
del Estado, ¿no muerte. observación de la
representa, como econo- mía del país.
imagen, el tractor Porque no es que
frente al arado de seamos enemigos del
palo?, ¿no representa, Aquí tiene que capital extranjero; es
la técnica moderna jugar rol que consideramos
frente a la técnica importantísimo este absolu- tamente
necesario que el nuestro país, la etapa
Estado controle el del capitalismo, la
capital extranjero a etapa de la industria;
fin de que su eta- pa fatal.
concurso dentro de la Nosotros no podernos
economía nacional eludir la etapa in-
sea de cooperación y dustrial que es un
no de ab- sorción. Y período superior al
esta palabra período agrí- cola o
absorción no tiene feudal. El progreso
inten- ción alguna, impone que después
porque ya ha dicho de la edad feudal o
un célebre físico y agraria venga la edad
economista europeo: industrial;
«Muy cerca está la 113
economía de la CARE
física». Hay leyes de 2002
física que pueden
apli- carse muy bien
a los fenómenos
económicos. Es muy
natural que si para la
expansión de una
fuer- za no hay
resistencia, esa
expansión
aumentará hasta que
se limite por sí
misma. Si la
resistencia es igual o
mayor que la
expansión, entonces
se ha- brá salvado el
equilibrio. Nosotros
debemos crear
nuestras propias
resistencias, nosotros
debemos crear
nuestra propia
presión, y, a la
expansión eco-
nómica que viene de
fuera impulsada por
leyes que son
ineludibles dentro
de la economía,
debemos oponer la
presión económica
que sale de adentro y
que por su fuerza e
intensidad también es
ley com- pletamente

,
necesaria para que la
vida nacional
mantenga el
equilibrio y la
armonía de nuestro
or- ganismo
económico integral.
El imperialismo re-
presentará, por
consecuencia, en
Discurso de Acho 1931
pero, nos proponemos, bajo el control de las clases clase proletaria industrial de la clase no industria-
productoras que el mismo advenimiento del capita- lizada como tronco de una nueva clase ya suficien-
lismo crea y perfecciona, evitar los peligros gran- temente apta para la acción política». Antes de ese
des de ese advenimiento industrial. Y nos propone- período aparece como incapaz de gobernarse por sí
mos, aprovechando la experiencia histórica del misma. Tal es nuestro panorama social: industria-
mundo, obtener todos los beneficios de la industria, lismo incipiente y, por consiguiente, clase proletaria
procurando amenguar, en cuanto se pueda, todos industrial, incipiente también.
los dolores y todos sus aspectos de crueldad.
El aprismo y las tres clases
El capital extranjero representa en nuestro
país, técnica, porque el capital extranjero es el que Entonces, pues, conciudadanos, nos encontra-
trae la máquina. Nosotros no somos pueblo indus- mos con este gran problema: clase proletaria indus-
trial porque no hemos creado la máquina; sola- trial joven, como joven es nuestro industrialismo;
mente manejamos la máquina que nos viene de clase campesina numerosa, mayoritaria, pero que a
fuera. Pues bien, el capitalismo extranjero que es causa de deficiencia técnica está atrasada en sus
inevitable en países como el nuestro, cumple su métodos y en cultura; y clase media, que formando
etapa; lo importante es que la cumpla bajo el con- parte de lo que podríamos llamar el sector nacional
trol de un Estado que represente verdaderamente de nuestra economía, carece también de garantía y
a la mayoría de la nación que está interesada en sufre las consecuencias del desequilibrio económico
no ser absorbida. al que fatalmente está subordinada nuestra organi-
zación nacional.
¿Hay industrialismo peruano?
Frente a estas tres clases, la oligarquía o mino-
Ahora bien, compañeros. ¿Cuál es el panorama ría, de la clase o de los grupos nacionales que han
social, propiamente social, que nuestra economía vinculado sus intereses a los intereses extranjeros y
crea en el país? Nosotros no somos un pueblo indus- que, sobre todo, domina hasta hoy y controla el Es-
trial; consiguientemente la clase proletaria de la tado. Bien: la vinculación de lo que hay de común
naciente industria es joven. Marx dice: «No sólo es en los problemas de estas tres clases, –campesina,
preciso que una clase exista para que pueda condu- proletaria y media–, constituye la esencia económi-
cir por sí sola los destinos de la colectividad; es ne- ca del aprismo.
cesario que esa clase adquiera conciencia, adquiera
cultura y adquiera capacidad suficiente para con- Por eso es que están demás las recetas extranje-
ducir al pueblo todo». Ese período de formación de ras para los males nacionales. Por eso es que está
la conciencia de clase puede compararse al período demás que ciertas gentes extranjerizantes quieran
de desenvolvimiento de la conciencia y de la capaci- buscarle parangón o patrón a las teorías del apris-
dad de un niño. Un niño vive, un niño siente dolor, mo. El aprismo insurge absolutamente de una rea-
un niño protesta por el dolor; sin embargo, un niño lidad económica nacional. El aprismo es, como pe-
no está capacitado para dirigirse por sí mismo. Las día el gran Engels, el buscador, el descubridor de
clases sociales creadas por organismos económicos nuestra realidad que no hemos tratado de inventar-
o por sistemas económicos todavía en desarrollo, la fuera del país sino de encontrarla aquí, en el mis-
producen fenómenos semejantes. Las clases van mo y sangrante problema de la nacionalidad.
formando su conciencia, se van definiendo; y aun-
que sufren y aspiran, carecen todavía de la capaci- Compañeros: Si somos democracia, la democra-
dad suficiente para interpretar el sentimiento na- cia debe amparar el anhelo y la necesidad de la ma-
cional y conducir por sí solas los destinos de la co- yoría; y las clases proletaria, campesina y media
lectividad. Es Engels quien escribe que «hay un pe- que integran nuestro Partido, constituyen la mayo-
ríodo en que podría comenzar a diferenciarse a la ría de la nación.

114
CARETAS 2002
Víctor Raúl Haya de la Torre

l síntoma típico de nuestra crisis ha sido el ab-


solutismo presidencial, que ha venido acen-
tuándose lentamente hasta culminar en el des-
potismo de Leguía.
p Todos los
hombres de
pensamiento en
r América están de
acuerdo que

e
necesitamos un
Poder Eje- cutivo
enérgico y

si eficiente, pero
respetuoso de
la legalidad.

La realidad d Ensayista de la
generación del
900. Fue críti- co
Las teorías de
Bolívar, el gran

e
nacional. maestro de
de la posición de política en
Lima: 1980.
Mariátegui, y Hispanoamérica,
Extractos se-

n
respondió a sus sobre la unidad y
leccionados
Siete Ensayos eficiencia del
págs. 157-159,
acuñando sus Poder Ejecutivo,
161-163, 175-
176.
ci tesis de
Peruanidad.
la
y serán
son
de

E al
actualidad. Un
Poder Ejecutivo efi-
caz no quiere decir

l y un Poder arbitrario.
El térmi- no medio
del ideal
su bolivariano
aparta de los dos
se

a
extremos que, en
s trágico ritmo, han
sido la ley de la

b re evolución política en
América; Ejecutivos
débiles o Ejecutivos

s m tiránicos. No basta
confiar en las

o
cualidades del
ed presidente, ni en el
grado de cultura y

l io
desarrollo
económico del país,
para que la función

u s ejecutiva realice ese


equilibrio de efi-

t
ciencia y legalidad.
Es necesario que el
Víctor control, la

i Andrés
resistencia al Poder
Ejecutivo
encarne en
se
ins-

s Belaund tituciones que, al


mismo tiempo que lo
e
m
limitan, lo
sostienen. Tiene el
(Arequipa
1889- valor de una verdad

o Nueva
York
1966)
eterna la idea de
Stendhal:
puede apoyarse en
“Sólo

lo que resiste”.

Desde luego, está


fuera de Parla- mento, y
discusión el mientras cuenta
descar- tar con la mayoría
toda de éste. Tal
reelección. solución tiene en
contra la
No experiencia de
creemos que mu- chos países
la tendencia y, en cierto
al sentido, la
absolutismo nuestra. El
se deba al parlamentarism
carácter o es un
popular de la producto
elección del esencialmente
presi- dente. inglés y, por lo
Hemos mismo, no
presentado puede
contra esta importarse. Su
explicación la eficiencia está
refutación unida a dos
definitiva de cosas
nuestra típicamente bri-
historia. Los tánicas: la
presidentes tradición
más monárquica, con
populares, los el poder mo-
que recibieron 115
en efecto la CARETAS
consagración
del voto
nacional, han
sido los más
respetuosos
de nuestras
instituciones.

La
solución que
atrae a los
espíritus
simplis- tas
es la de
someter al
Ejecutivo a
la influencia
decisiva del
Parlamento,
siguiendo la
imitación
francesa. El
presidente es

,
un simple
símbolo, un
personaje
decorativo; el
gobierno
efectivo lo
ejer- ce el
Gabinete,
especie de
Comisión del
El absolutismo presidencial y sus remedios
derador que se encarna en la facultad de la diso- Si nosotros no aceptamos la hegemonía parla-
lución del Parlamento y el régimen efectivo de mentaria, preconizamos un efectivo y moderado
dos partidos. (Aunque en Inglaterra haya tres, el control parlamentario. No creemos en la separa-
Partido Liberal está destinado a desaparecer o a ción de los poderes, como la llevada a cabo, con
fundirse en una inteligencia permanente con el tanta rigidez e inconveniencia, en la Constitu-
Labour Party). Debido a esas condiciones, el par- ción norteamericana. Aceptamos la cooperación
lamentarismo inglés significa unidad, eficacia y y el contacto entre ellos, no sólo por los informes,
fuerza en el Ejecutivo, que es el elemento direc- sino por la misma interpelación. Descartamos el
tor del propio Parlamento. Esto lo vio Bolívar voto de desconfianza, y las zancadillas políticas,
hace cien años con su claridad genial; pero lo han pero admitimos el voto de censura, motivado, y
ignorado muchos de nuestros pseudoconstitucio- aprobado por las dos cámaras.
nalistas.
Más que en la falta de un control parlamenta-
En los países en que no existe la fuerza mode- rio, el régimen personal se ha revelado en otras
radora del monarca y el ritmo regular de dos par- manifestaciones cuya diagnosis se impone si se
tidos, el parlamentarismo ha sido un desastre. quiere indicar el remedio acertado. Ellas son: 1ª
Hoy todos están de acuerdo en señalar radicales influencia absoluta electoral del Gobierno por la
diferencias entre el parlamentarismo francés y el imperfección de los organismos o por su someti-
parlamentarismo inglés. Puede decirse que miento a aquel; 2ª libertad en los gastos por la
Francia vive y prospera por su vitalidad económi- prórroga del Presupuesto, habilitación de parti-
ca y su tradición cultural, a pesar de los defectos das, amplitud en los gastos extraordinarios y, so-
de su máquina política: el Ejecutivo inestable (la bre todo, falta de la institución del contralor; 3ª,
duración media de los gabinetes desde 1871 ha poder discrecional en los nombramientos por la
sido de siete meses), los partidos pulverizados (se falta de una buena ley de servicio civil; 4ª centra-
llegan a contar hasta quince grupos) , desorden y lismo o sea control absoluto de la vida municipal
caos legislativo, y el síntoma más grave, la ten- y departamental; 5ª medios de influir en la opi-
dencia a aumentar los gastos. El Parlamento, nión pública; 6ª subordinación del Poder judicial;
que se imaginó para controlar y sanear las finan- 7ª influencia en los nombramientos y en el presu-
zas del Gobierno, ha resultado por una evolución puesto eclesiástico.
curiosa, fuente de inflación y de derroche. Vi-
bran todavía las palabras de Tardieu al respecto. ●●●
La experiencia de Chile, más cerca de nosotros,
habla con idéntica elocuencia. Gabinetes relám- Los consejos regionales
pagos, desorden e inflación de presupuesto, exce-
so y empirismo en la legislación, perpetua inesta- El régimen personal tuvo su expresión en la
bilidad. La revolución y dictadura chilena han centralización absoluta; proceso que se inicia ya
sido el epílogo de esos males. con las Juntas Departamentales caciquescas y
que llegó a su colmo en los Parlamentos Regio-
Entre nosotros, las dos tentativas de parla- nales, órganos de la más inútil burocracia. En el
mentarismo no han sido felices: la de Valcárcel, capítulo titulado “Regionalismo y centralismo”
contribuyó a agravar la crisis del 94; y la del ré- de la primera parte de este libro, hemos expresa-
gimen civilista, a partir de 1904, nos condujo a do las ideas directrices de esa reforma. Urge avi-
un inmoral trastrueque de funciones entre el Go- var la vida regional y la vida municipal. Respec-
bierno y el Parlamento. Nuestro caciquismo par- to de esta última, restablezcamos la autonomía,
lamentario supo cotizar bien alto su poder de crí- transfiriendo las facultades revisoras que tenía
tica y de censura; aceptó a fardo cerrado las di- el Ejecutivo a los organismos regionales. Para la
recciones del Gobierno, obteniendo en compensa- elección de municipalidades, creemos que debe
ción influencia en los nombramientos e interven- mantenerse el sufragio general (lo llamo así por-
ción directa en la administración. Cuando no ha que, excluidos los analfabetos, no se puede ha-
sido así, hemos sufrido el otro mal de la oposición blar de sufragio universal) . Este puede funcio-
sistemática. nar con relativo éxito en las provincias, y distri-
116
CARETAS 2002
Víctor Andrés Belaunde
tos, que son ajustada división las ternas tes Superiores y los
circunscripciones entre capital y alta preparadas por las Colegios de
limitadas. Ade- más, dirección, empleados Cor- Abogados; elec- ción
el sufragio y obreros. En el pri- de los tres senadores
corporativo es un mer caso, los de la región (uno
ensayo que de- be propietarios y altos cada dos años). Los
aplicarse por ahora a directores de las miembros del
las regiones. fuerzas económicas Consejo Regional
Manten- dríamos así tendrían la misma recibirían
un régimen mixto, repre- sentación que remuneración de una
en justo equili- brio, el trabajo; en el o dos libras por cada
de sufragio segundo caso, el sesión a que
individual y trabajo representaría asistieran, no
corporativo. las dos terceras pudiendo éstas ser
partes. Respecto del más de seis al mes; en
La innovación quinto grupo o las el caso de ser elegidos
fundamental es la de profesiones libe- empleados u obreros
los Conse- jos rales, daría cinco que no residan en la
Regionales, siguiendo representantes, uno capi- tal, se les
las líneas de las elegido por los abonará además su
activi- dades abogados, otro por salario o su sueldo
económicas. Al lado los médicos y farma- por el presupuesto
del Registro Munici- céuticos, otro por los regional mientras
pal, se formará un ingenieros de todos dure su mandato.
Registro de los ra- mos, otro por
Actividades Eco- los periodistas y Los organismos
nómicas, bajo estos maestros y un regionales limitan las
cinco rubros: quinto por los faculta- des del Poder
minería e in- funcionarios. Si se Ejecutivo por lo que
dustrias extractivas, tiene en cuen- ta que se refiere a los
agricultura, industria las profesiones funcionarios políticos
ma- nufacturera, liberales representan con el derecho de
comercio y tra- bajo y veto, y lo sustituyen
transportes y preparación cultural, enteramente en los
profesio- nes cabe decir que en es- nombramientos
liberales. Los cuatro tos organismos judiciales, en la
primeros grupos tendría siempre revisión de los
esta- rían mayoría el tra- bajo. arbitrios munici-
representados en el pales y el control de
organismo regional El término del la instrucción
en proporción al mandato sería de dos especializada.
número de personas años con reelección
que compren- de cada indefinida. Sus Respecto de su
actividad, reflejando funciones se extende- presupuesto, son
así la fisonomía eco- rían a estas materias: también ab-
nómica de cada presupuesto regional, solutamente
región. El grupo cu- yas entradas autónomos, sin otro
menor dará el estarían constituidas Independencia del Poder contralor
Judicial que el del
número mínimo de por la contri- bución Tribunal Mayor de
representantes, que predial e industrial; Cuentas y en ciertos
sería el coeficiente caminos regionales; casos del
instrucción

,
para calcular los de Parlamento.
los otros grupos. especializada según
las necesidades de la
La representación región; derecho de
de cada grupo puede veto respecto del Está
ser doble o triple; nom- bramiento de perfectamente
doble, si se quiere autoridades políticas formada la opinión
diferenciar úni- (prefectos, públi- ca en el Perú
camente el capital y subprefectos, etc.) ; acerca de la necesidad
el trabajo, y triple, si designación de jueces de indepen- dizar
se es- tablece la más y voca- les dentro de absolutamente el
Poder judicial del 117
Poder Ejecutivo. CARE
Hoy, como hace 2002
ciento cuatro años,
tie- nen la misma
aplicación las
hermosas palabras
de Bolívar: “El Poder
Judicial contiene la
medida del bien y del
mal de los
ciudadanos y si hay
li- bertad y si hay
justicia en la
república, son dis-
tribuidas por este
Poder. Poco importa
a veces la
organización política,
con tal que la civil
sea per- fecta; que
las leyes se cumplan
religiosamente y se
tengan por
inexorables como el
destino”. Pa- recidos
conceptos repiten
hoy mismo los
tratadis- tas ingleses
sobre la materia y
los constituciona-
listas americanos
cuando critican el
sistema de
designación por
sufragio de los jueces
y tribuna- les de los
Estados de la Unión.
La permanencia es,
según experiencia
universal, la
garantía de probidad
y de honradez. La
carrera exige, al me-
nos, la proporción de
dos a uno en las
designacio- nes para
los puestos vacantes
entre los jueces y
vocales antiguos y
los abogados de
experiencia. Debe
conservarse a las
Cortes Superiores el
nom- bramiento de
los Jueces de Paz y
la presentación de
una de las ternas
para Jueces de
Primera Ins- tancia,
dando la otra al
Colegio de Abogados.
l gran problema de la República consistía en haber dejado fuera de la
ley y al margen de la ciudadanía al porcentaje mayoritario de la
población del Perú. El problema del indio estaba en el centro neurálgico
de la construcción de la nación. Casi un siglo de olvido no hizo que su
presencia social pudiera omitirse. También, al cuestionarse el proyecto
liberal decimonónico surgió la pregunta sobre cuál era el papel de ellos
en la nación. Jorge Basadre menciona que “el problema del Indio” se
redescubrió a inicios del siglo XX. Si bien es cierto que a partir de
entonces se sentaron las bases del indigenismo, sobre todo en tanto que
movimiento intelectual, artístico y universitario, que postuló que la esencia de
lo peruano estaba en la cultura indígena, se puede hallar sus trazos
precursores en la segunda mitad del XIX en las obras de Narciso Aréstegui
y Clorinda Matto de Turner.
, 91-93, 99- La elección

100, 107-108, de esta vía fue una
2 116-120. de las posibles
6 reacciones contra
L ● 27 Uriel García. el
u
i
El nuevo indio. actuar
Lima: Editorial
s
Universo S. A., cuestionable de
V
a
1973. Págs. 95- las élites. Ahora
99.
l bien, muchos
c
á
● 28 José María de los
Arguedas. No
r
soy un indio indigenistas
c
e
aculturado. En eran miembros
Obras
l.
Completas, de la élite que
T
e
Tomo V, (Lima: al cuestionar sus
Editorial
m
Horizonte, propias raíces
p
e
1983). filosóficas y
Págs. 13-14.
s políticas,
t
a
resolvieron
d reverdecer su
e
n
programa,
uniendo a los
l
o
ideales
s republicanos
A
n
una nostalgia de
d lo indio. Así se
e opusieron a
s
, quienes, también
( dentro de su
L
i clase, pugnaban
m contra el
a
: racionalismo
P pero desde las
o
p enseñanzas de
u la Iglesia
li
b Católica. Los
r intelectuales
o
s comenzaron a
, dividirse entre
s
.f indigenistas
.) e hispanistas.
.
P
á
g
s
.
4
1
-
4
4
Capítulo VI:

La
impronta
indígena
Luis Valcárcel

Secreto de piedra

uando el indio comprendió que el blanco no


era sino un insaciable explotador, se encerró
en sí mismo.

Aislóse espiritualmente, y el recinto de su al-


ma –en cinco siglos– estuvo libre del contacto
corruptor de la nueva cultura. Mantúvose si-
lencioso, hierático cual una esfinge.
Se hizo maestro en el arte de disimular, de
fingir, de ocultar la verdadera intención. A
esta actitud defensiva, a esta estrategia del
dominado, a este mimetismo conservador de la vi-
da, llamáronle la hipocresía india.
Tempestad en los Andes. Lima. Populibros
La raza, gracias a ella, protege su vitalidad, guar-
pe- ruanos. Extractos seleccionados, págs.
da intacto el tesoro de su espíritu, preserva su “YO”.
41-44,
91-93, 99-100, 107-108, 116-120.
Se oye de continuo censurar la reserva, el egoís-
mo del indio: a nadie revela sus secretos. La virtud

Tempestad en
medicinal de las yerbas, la curación de enfermeda-
des desconocidas, el derrotero de minas y riquezas
ocultas, los procedimientos misteriosos de la magia.

los Andes El indio se cuida muy bien de la inquisición de sus


dominadores. No hablará. No responderá cuando
se le pregunte. Evadirá las investigaciones. Inven-
cible en su reducto, para el blanco será infranquea-
ble su secreto de piedra.
Luis
En cambio, él se informará bien pronto de todos
Valcárcel nuestros secretos de “hombres modernos”. Breve
(Ilo 1891- Lima 1987) tiempo de aprendizaje bastará para que domine los
más complejos mecanismos y maneje con la sereni-
dad y precisión que le son características las maqui-
narias que requieren completa técnica.

El indio es para las otras razas epigónico. Sólo da


a conocer su exterior inexpresivo. Bajo la máscara de
in- diferente, ¿hallaremos algún día su verdadero
rostro?

Su burlona sonrisa será lo primero que descu-


bramos.

En lo insondable de esta conciencia andina bulle


el secreto de piedra.

,
Fue uno de los principales impulsores del
movimiento indigenista. Defendió las bon- Poblachos mestizos
dades de la cultura y las reivindicaciones
del indio. Hórrida quietud la de los pueblos mestizos. Por
121
CARETAS 2002
Tempestad en los Andes
el plazón deambula confundir al po- 122 por breves días;
con pies de plomo el deroso, para CARETAS 2002 reaparecen en la
sol del me- diodía. Se estrangular al débil, capital. Se les re-
va después, por detrás son armas del tin- conoce en conjunto:
de las tapias, de los terillo. Explota por son los “poblanos”.
galpones, de la iglesia igual a blancos y Tardos, co- mo
a medio caer, del aborígenes. Prevaricar entumidos, pasan por
caserón destartalado es su función. Como las calles, de frente a
que está junto a ella; el gentleman es el los bebederos.
trepa el cerro, y lo mejor producto de la Tambaleantes, con los
traspone; voltea las cultura blanca, el ojos turbios, abo-
espaldas leguleyo es lo mejor tagados, enrojecidos,
definitivamente, y la que ha creado nuestro miran las cosas de la
espesa sombra mestizaje. ciudad con estúpida
sumerge al pueblo. Se expresión. Gastan el
fue el día, se acabó la Hórrida quietud la producto de la venta
noche; son clepsidras de los pueblos de ganado o cereales
invisibles los habi- mestizos, ape- nas hasta el último
táculos ruinosos; interrumpida por los céntimo. La decencia
lentamente se gritos inarticulados de consiste en su pródigo
desmoronan. Des- los borrachos. La consumo de cer- veza y
pués de veinte años. embriaguez alcohólica licores, con los amigos
el pueblo sigue a es la más alta a quienes tutea desde
medio caer; no se da institución de los la infancia. Este
prisa el tiempo pueblos mestizos. “mozo” de traje
destructor. Desde el ma- gistrado descuidado, ana-
hasta el último curial, crónico, de presencia
Gusanos perdidos desde el propietario al lamentable, fue un
en las galerías mísero jornalero, la condiscí- pulo en el
subcutáneas de este ebriedad es el nivel Colegio Nacional.
cuerpo en común, el rasero para Ahora es el temible le-
descomposición que es todos. Iguales ante el guleyo del poblacho,
el poblacho mestizo, alcohol, antes que el agente para las
los hombres asoman a iguales ante la ley. elecciones, el
ratos a la superficie; el enganchador para las
sol los ahuyenta, Todas las empresas, el vecino
tornan a sus aspiraciones del princi- pal, cuya
madrigueras. ¿Qué mestizo se reducen a industria más saneada
hacen los trogloditas? procurarse dinero es el vivir a expen- sas
Nada hacen. Son los para pagar su de los obsequios del
parási- tos, son la dipsomanía. El indio, del soborno del
carcoma de este hombre de la ciudad pro- pietario, de los
pudridero. que se va a vivir al gajes de la función
poblacho es un concejil, –fondos de
El señor del condenado irremisible municipalidades,
poblacho mestizo es el al alcoholismo. recursos del Estado.
leguleyo. el “kelkere”.
¿Quién no caerá en Cuántas truncadas La atmósfera de los
sus sucias redes de vocaciones por el poblachos mestizos es
arácnido de la ley? El confina- miento en el idén- tica; alcohol,
indio toca a sus poblacho. Los mala fe, parasitismo,
puertas. El gamonal “jóvenes de ocio, brutalidad
lo sienta a su mesa. esperanzas” que primitiva. La pesadez
El juez le estrecha la estudiaron en la plúmbea de sus días
mano. Le sonríen el ciudad y hubieron de todos iguales se
subprefecto y el cura. retornar a “su pueblo” interrumpe a veces
se sepultan en el con la ráfaga san-
El leguleyo es pantano. Cadáveres grienta de un crimen.
temido y odiado en ambulantes, alguna Rencillas lugareñas,
secreto. Todas las vez abandonan sus choques de minúsculos
astucias, todos los habitáculos bandos, odio
ardides, para mezquino que estalla
en la primera bacanal, asno, tardo, le ayudó a
en la fiesta del Patrón portar la carga que so-
del pueblo, en la lidia bre sus espaldas le
de gallos, en la disputa echaba el blanco. El
política. El garrotazo o buey, otro amigo,
la cuchillada. colaboró con él en las
faenas de la tierra,
Todos los ahorrándole esfuerzo.
poblachos mestizos Pudo reservar el
presentan el mis- mo tirapié (la chakitajlla)
paisaje: miseria, ruina; para los barrancos. La
las casas que no se pareja de bovi-
de- rrumban de golpe,
sino que como atacadas
de lepra se
desconchan, se
deshacen lentamente,
son el sím- bolo más
fiel de esta vida
enferma, miserable, de
las agrupaciones de
híbrido mestizaje.


L
a

n
u
e
v
a

a
m
i
s
t
a
d

No tuvieron
amigos; eran esclavos,
y la amistad fue tabú
para ellos. Sus amos,
cuando les trataban
mejor, sabían que les
estaba prohibido
aproximarse
amistosamente a
quienes, por ley y
costumbre, te- nían
que ver como
inferiores. El indio se
pasó qui- nientos años
con la sola amistad del
borriquillo. El buen
Luis Valcárcel
nos avanzaba lentamente con el arado de palo, Por en las tinieblas de la inconsciencia pedagógica.
los caminos, tras el pequeño asno; por los sembra- La casa-escuela es el orgullo del ayllu. Las familias
dos, en pos del buey, el indio hace su trabajo silen- aborígenes se sienten ligadas a ella, como diez años
ciosamente. A veces canturrea una tonadilla del antes a la iglesia parroquial. El domingo, el salón
viejo lar, a ratos intenta el diálogo con sus amigui- de actos rebosa de público que, ávido, escucha la pa-
tos. Diálogo frustrado. Ellos no responden. Así, labra elocuente de Indalecio Mamani, el educador
quién sabe, es mejor; dicen tan poco sus grandes de la Raza. Las almas embotadas de la grey andi-
ojos turbios... na comienzan a sacudirse de su sueño de piedra.
Como un barreno penetra a lo hondo de esas con-
“Marcus”, “Mareano”, apacibles compañeros, ciencias la voz del maestro, y hay algo que se agita
cuánto parecido tienen a los buenos labriegos; como en el subsuelo espiritual de estos hombres olvida-
ellos, sufridos y resignados; como ellos, tranquilos, dos de sí mismos.
quietos, frugales. Del campo al establo, del establo
al camino, todos los días, todos los años, hasta mo- La escuela se sostiene por el ayllu: todos concu-
rir oscuramente, de puros viejos. rrieron a edificarla, todos también la apoyan como
adivinando que de allí saldrán los Indios Nuevos,
Ya el indio no sólo tiene como amigos a “Mar- nunca más esclavos.
cus”, a “Mareano”; es otro hombre como él quien le
ha abierto su corazón. Es otro hombre blanco; cosa La escuela nueva es el almácigo de la Raza re-
extraordinaria: un hombre blanco su igual, su ami- surgida.
go, no su opresor, el amo siempre tiránico. A este
amigo le estrecha la mano y le mira a los ojos, de Trescientas, trescientas cincuenta escuelas de
frente, sin temor, sin desconfianza. indios y para indios se desparraman en la altipam-
pa ilímite. Cada año brota un ciento, y las primeras
Es el adventista, el bueno y alegre Miller, rubi- de los valles serranos ya alientan recién nacidas,
cundo hijo de Yanquilandia, que ejerce el apostola- La escuela fiscal es un convencionalismo; el precep-
do de la Nueva Amistad. tor fiscal, una plaza supuesta. El indio, donde exis-
te una escuela “suya” no va más a la del maestro
Nada le exige Miller. Condori no tiene obligacio- mestizo y descastado que sigue tratándolo como a
nes para él; puede entonces obsequiarle como al siervo. Huye de las sucias casuchas que el Estado
hermano de raza, y así le acoge cordialísimo en su llama pomposamente Escuela Fiscal número
rústico “home”, y comen ambos del mismo plato y 10589, Centro Escolar número 5432...
beben de un solo vaso. Santa amistad, tan espera-
da cinco siglos. ¿Cuántos millares de Indios Nuevos han salido de
la Escuela India? ¿Cuántos más saldrán en este
La nueva escuela quinquenio?
Indalecio Mamani es el preceptor en el ayllu de ●●●
Kollawa; salió diplomado de la Escuela Normal de
Juliaca, hizo su práctica como maestro ambulante La rebeldía ortografía
en Chucuito. La escuela ocupa un edificio recién
construido bajo la dirección del ingeniero de la Mi- Basta ya de sujeción al yugo de la gramática es-
sión. Amplias salas iluminadas, con bellas vistas pañola –se han dicho los idiomas vernáculos.
sobre el panorama de la planicie y el cordón nevado
de los Andes. El niño indio concurre con placer, por- Sí, guerra a las letras opresoras: a la b y a la v a
que el paisaje familiar lo tiene siempre ante los la d y a la z, que no se usaron jamás; afuera la c bas-
ojos. tarda y la x exótica y la g decadente y femenina, y

,
la q equívoca, ambigua.
El maestro indiano sabe lo que debe enseñar a los
hijos de su raza, y cuanto enseña lo hace con amor, Vengan la K varonil y la W de las selvas germáni-
con el ideal de rehabilitación, como la luz de Sirio cas y los desiertos egipcios y las llanuras tártaras.
123
CARETAS 2002
Tempestad en los Andes
Usemos la j de los árabes análogos. empeño de afirmar su ser, sin doblegarse a la fata-
lidad del sino. Quiere el conquistador, en su loca
Inscribamos Inka y no inca: la nueva grafía se- presunción, borrar todo el pasado de diez mil años
rá el símbolo de emancipación. El keswa libre del de cultura indígena. Bajo la piqueta del destructor
tutelaje escriturario que le impusieron sus domi- van cayendo, una a una, las instituciones del viejo
nadores. Imperio. Los suntuosos palacios, las estupendas
fortalezas, los magníficos templos levantados por el
El keswa en la simpática amistad y vinculación Inka, en un glorioso afán de eternidad, son derriba-
fonográfica de los idiomas símiles. dos por el bárbaro vencedor. Con los últimos seño-
res de Vilcabamba concluye la estirpe solar de los
Reaprendamos a escribir los nombres adultera- emperadores. Rueda del patíbulo la inocente cabe-
dos, las toponimias corrompidas. Kosko y no Cuz- za del postrero príncipe del Tawantinsuyu. ¡Mas, es
co, Wiracocha y no Viracocha, Paukartampu y no en vano, del alma india no puede ser arrancada la
Paucartambo, Kochapampa y no Cochabamba, Ka- esencia de su cultura!
witi y no Cahuide Atau Wallpa y no Atahualpa,
Kunturi y no Condori, Kespe y no Quispe, mitmaj- En la torpe desviación republicana, incapaces de
kuna y no mitimaes, yunkas y no yungas. comprender la realidad histórica, hemos ido más
allá del opresor español. Las últimas vislumbres de
Limpiemos el keswa de excrecencias hispánicas, autonomía, el simulacro de las autoridades indias,
purifiquemos la lengua de nuestros padres inmar- la conservación de la propiedad comunitaria, el re-
cesibles los Hijos del Sol: que brille su áurea, puli- fugio en lo ornamental de las fiestas en que reapa-
da armazón, recubierto por cinco siglos de mugre recían aún las insignias del Inka vistiendo a algu-
esclavista. Impongamos el léxico andino: que el or- nos de sus descendientes como un recordatorio de
gullo usurpador adopte las voces sin equivalencia. su grandeza, todo, todo ha desaparecido en nombre
Que la vieja Academia de Madrid reconozca, venci- de una burlesca, sombríamente irónica igualdad.
da, la fuerza del andinismo filológico. Más ciegos, más ignorantes que los colonizadores,
borramos de una plumada las sabias leyes protecto-
Rompamos el último eslabón de la cadena, aun- ras del regnícola, que en aquellos lejanos tiempos
que giman los nostálgicos del yugo, los españolistas se dieron con un gran conocimiento de la virtuali-
a ultranza que suspiran por el Siglo de Oro Caste- dad jurídica. No ha habido emancipación para la
llano y rinden fanático culto a Calderón de la Bar- raza americana.
ca, Tirso de Molina, Lope de Vega, con la reverente
actitud de los siervos coloniales. El divorcio nacional en que vivimos, que acentúa
de día en día la incomprensión de la sede del gobier-
●●● no, impide afrontar la solución de los gran proble-
mas vitales como es el problema de la raza indiana.
Quinientos años son necesarios –y quizá aún Los Andes constituyen una muralla infranqueable
más– para que el hombre de la cultura occidental se para el legislador y el gobernante de la Capital. De
dé cuenta de que el mundo no es su solo mundo; de otro lado, son tan diversas las modalidades de se-
que más allá de las Columnas de Hércules o del ar- rranos y costeños que éstos no podrán darse cuenta
chipiélago helénico, miles de años antes que el or- nunca de lo que es la vida en las serranías y de lo
gulloso europeo, hubo hombres y pueblos capaces que significan los ideales de cuantos de ella partici-
de un perfeccionamiento tan original, dentro de su pamos. Esta disparidad sociológica viene desde
medio telúrico, que se bastaron a sí mismos sin te- muy atrás. El Cuzco y Lima son, por la naturaleza
ner nada que envidiar ni aprender de otras gentes. de las cosas, dos focos opuestos de la nacionalidad.
El Cuzco representa la cultura madre, la heredada
Cuatro siglos de implacable destrucción de una de los inkas milenarios. Lima es el anhelo de adap-
raza. Cuatro siglos que pugna el invasor blanco por tación a la cultura europea. Y es que el Cuzco pree-
desarraigar una cultura. Nuestra historia es la tra- xistía cuando llegó el Conquistador y Lima fue
gedia de esta lucha. El hombre de ultramar y el creada por él, ex nihilo.
aborigen, en este duelo gigantesco, no cejan en su
124
CARETAS 2002
Luis Valcárcel
¿Cómo desde la capital va a comprenderse el en el derecho de gobernar y en el de la propiedad de
conflicto secular de las dos razas y las dos culturas las tierras “del Inka”. La Iglesia se apoderó de las
que no ha perdido su virulencia desde el día que el tierras “del sol”. De muchas tierras públicas y pri-
invasor puso sus plantas en los riscos andinos? vadas salió el repartimiento. Al curaca reemplazó
¿Será capaz el espíritu europeizado, sin raigam- el encomendero, el terrateniente, el gamonal. El
bre en la tierra maternal, de enorgullecerse de una Hombre Blanco sustituyó, pues, a los inkas, es de-
cultura que no le alcanza? cir, a la nobleza del imperio.
¿Podría vivir en el mestizaje de otras razas exó- El pueblo siguió siendo netamente americano.
ticas el gran amor que sólo nutre y mantiene la san-
gre da los hijos del sol? El Hombre Blanco construyó la Ciudad a la es-
pañola, unas veces sobre las ruinas de la urbe in-
Sólo al Cuzco está reservado redimir al indio. kaica, como el Cuzco, otras veces no: la ciudad salió
de la nada, aunque la “mano de obra” fuera siempre
●●● india. Lima, Arequipa, Trujillo, Piura fueron sur-
giendo por mandato del español dominador, pero
El Perú, pueblo de indios por esfuerzo del regnícola.
Un periodista yanqui ha afirmado, ante el es- Mas, el Perú esencial, el Perú invariable no fue ni
cándalo de muchos, que el Perú es un pueblo de in- pudo ser nunca sino indio. De un cabo a otro del te-
dios y que esa consideración ha influido en el ánimo rritorio, erizado está el mapa de toponimias kes-
del presidente Coolidge para negarle justicia en su was, aymaras, mochikas, pukinas. Ciudades, al-
controversia con Chile. deas, ventorros, haciendas, heredades, simples par-
celas, montañas, ríos, valles, lagunas, todo está
Y ha dicho bien el periodista yanqui. El Perú es bautizado por la Raza. En vano el esfuerzo de lla-
un pueblo de indios. El Perú es el Inkario, cuatro- mar Grau a Cotabambas o Espinar a los distritos
cientos años después de la conquista española. Dos altos de Kanas o Melgar a Ayaviri. En vano suavi-
tercios de su población pertenecen a las razas reg- zar la ruda fonética de los ásperos apellidos, o ab-
nícolas; siguen hablando los idiomas vernaculares. surdo descastamiento traducirlos algunas veces al
español. Los Kispes y los Waman, los Kondori y los
Para esos cuatro millones de peruanos sigue Changanaki, los Ch’ekas y los Chok’ewanka están
siendo el Hombre Blanco un usurpador, un opresor, denunciando la verdad inmarcesible: el Perú es in-
un ente extraño y extravagante. dio y lo será mientras haya cuatro millones de hom-
bres que así lo sientan, y mientras haya una brizna
El Hombre Blanco, en buena cuenta, no ha sus- de ambiente andino, saturado de las leyendas de
tituido al indígena sino a una clase social inkaica. cien siglos.
A los que mandaban, a los que dominaban. El Mo-
narca Español heredó al Monarca Indio, le sucedió ¡El Perú es indio!

,
125
CARETAS 2002
El nuevo Indio

Proceso del neoindianismo


a Conquista.- Uno de los aspectos de
nuestra historia que ha sido mal juzgada
hasta hoy es el que se refiere a la conquista
de América. Y ese malentendido ha generado
criterios de es- timación –exaltados, unas
veces, depresivos,
otras– sobre la época del dominio español,
lláma- se coloniaje o virreynato, que deforman su
reali- dad íntima y acarrean lamentables
confusiones. La
opinión más corriente es de que la época colonial fue
obra exclusiva de España. Sobre esta base, unos
pro- rrumpen en líricas declamaciones sobre la
“madre España”, creadora de los pueblos ame-
ricanos, como si el Continente, en el
momento
El nuevo indio. Lima: Editorial Universo S. A., en que fue descubierto, hubiera sido una selva
1973. Extracto seleccionado, págs. 95-99. vir- gen donde Europa prolongó su historia, como quien
amplía su domicilio; mientras otros, siempre poseídos del
mismo error, se desatan en invectivas contra el
conquistador a quien lo to- man como a un bárbaro

El nuevo destructor de los monumentos autóc- tonos, como si la


conquista hubiera sido una expedición de ar- queólogos y de
incanistas, considerándolo por tanto como a un elemento
indio intruso cuya tiránica impertinencia de tres si- glos feneció
en la epopeya libertadora que devolvió a los pue- blos
indígenas aquella misma autonomía del incanato y de las
demás culturas precolombinas, como si el incanato y sus
similares hubieran sido algo así como esos muelles de
acero que recuperan su elasticidad en cuanto se retira la
Uriel presión que los oprime.

García Quitado el peso de encima el muelle sigue


funcionando. Y el extremo ingenio, de última hora, de esta
(1884-Lima 1965)
apreciación va más allá todavía, en creer que la cultura
colonial es obra ex- clusiva del indio-incaico.

Sin embargo, la realidad es otra.

Más que un acontecimiento políticoeconómico, que en-


sancha los dominios españoles, acrecienta los tesoros reales
y amplía el escenario geográfico donde se desenvuelve un
episodio de su historia, o todavía más que ese criterio tan
es- trecho que considera la conquista como la redención
de la barbarie por la civilización –desde el punto de vista
europeo, que es la perspectiva corriente en que se colocan
nuestros críticos–, viene a ser una tragedia espiritual que
conmueve así a los invasores como a los conquistados –si
nos coloca- mos en un punto de vista esencialmente
Natural del Cusco, historiador, etnólogo, americano y más certero. Porque de ese brusco encuentro
catedrático y senador de la República. Fue de dos culturas dia- metralmente opuestas, nuestra
uno de los indigenistas más connotados de historia se deslizó por otros rumbos y adquirió una nueva
personalidad. Sin que esto confirme la opinión
su tiempo.
contrapuesta de que el coloniaje es el “inkario sin el
126 inka”.

La conquista es una catástrofe psicológica, como toda


CARETAS 2002
Uriel García
tragedia que nutre la historia de la humanidad. Para el
es- píritu indiano autóctono fue un cambio de derrotero, Mas ya no está en los conquistadores que arraigan en
fatal, imprevisto forzoso; todo un momento de prueba. la tierra, que toman a la india para formar en ella su
Pero del mismo modo para la cultura invasora. Del prole y, por ende, su historia, que hunden sus raíces
percance salió el invasor con su integridad moral efectivas en el ambiente, y cuyos valores morales
mermada por el influjo de dos elementos de capital acrecientan su persona- lidad. Ya no está toda en las
importancia: la tierra y la tradi- ción andinas; valores altas formas de la cultura que tienen el sello americano,
históricos ya constituidos en siglos de diálogo creador, de allá más acentuado, aquí más dé- bil pero siempre
beligerancia mutua y, a la vez, de cor- dial simbiosis. revelando la garra plasmadora de lo nati- vo.
La indianidad (no el incanato) estremecida vira su Desde el escenario de nuestros Andes y al trasluz
desti- no por otras rutas sin darse por vencida. Halla otras de nuestro corazón de indianos, es grande el equívoco de
ideas o formas de expresión en qué proseguir esa su los “hispanistas” al referirse a una historia colonial
juvenil y pode- rosa voluntad de genio andino. Por su considera- da como fruto de un solo progenitor, el
parte, la vieja civiliza- ción española –síntesis de español, quien es to- mado, en este caso, como un ente
elementos heterogéneos– recibe otra inyección más de la raro y abstracto, incapaz de plasmarse en otras formas
savia vernácula y pierde, al mismo tiempo, su integridad de expresión y de adquirir una conciencia y una
histórica; inmersa en un medio que no era el suyo se personalidad diversas a la que tuvo dentro de su propio
produce de manera distinta a su cultura origi- naria, por lo medio y dentro de su propia historia. Lo que produjo el
menos en los aspectos más elevados. pensamiento puramente español, sustra- yéndose del
influjo vernacular se volvió a España, o pugnó por
De ese modo, la conquista y su vástago, el aclimatarse en las zonas neutrales como la costa y en las
“coloniaje”. son episodios de una sola historia –la nuestra, ciudades levantadas sobre el desierto costero. Mas en la
americana- y de una historia de conciencia más sierra, lo indiano prosiguió su destino, porque después de
acrecentada–; son tránsi- tos de la misma vida por la conmoción violenta de la conquista el ritmo histórico
horizontes más vastos y distintos, diversos, sin duda, a los vol- vió a tomar su diapasón más acelerado, o más lento,
que se hubiera creado por su propio impulso el alma pero de todos modos, bajo un nuevo compás. Lo mismo
indiana al conservar su simplicidad autóc- tona y su podrá decirse sobre el lirismo incanista de creer que el
libertad de acción. Pero el coloniaje, a pesar de sus alma incai- ca seguía mandando dentro de un mundo
tiranías, le dio medios de buscarse una nueva libertad, que ya no era el suyo.
que la iba encontrando. Aquel episodio de la intromisión
espa- ñola es nuestra propia vida, fracasada en una Así, la historia de la conquista y de toda la época
dirección, orientada hacia otra. co- lonial no puede ser tomada como un capítulo o
fragmen- to de la historia y de la vida españolas,
Nada más falso entonces que llamar “cultura historia involu- crada como en un paréntesis que
española” o tomar como “prolongación española” a los abarca tres siglos (el tiempo que duró la colonia), entre
trescientos años de dominio político de España en la historia incaica y la republicana ni como una
América. prosecución del incanato. El ci- clo neoindio es tan
nuestro como lo incaico o lo republi- cano, porque, al
¿Dónde está España en el ciclo neoindiano o colonial? menos, dentro de nuestros horizontes, el alma indiana y
Está en el gobierno, en la mera administración política; el temple de los Andes le vigoriza y le da personalidad.
es- tá en los virreyes, en los corregidores, en los Indios y conquistadores que ingresan a ese nuevo
recaudadores de tributos, en esa falange de mandones y panorama americano transformado crean una cultura
negociantes que, todos, cumplido su mandato, se vuelven paralelamente modificada. El nuevo tipo huma- no que
a la metrópoli con las bolsas llenas. España, son todos se va formando crea un nuevo tipo de cultura. Esa
aquellos mal llamados “indianos”, que pasan el mar a pan cultura tiene un ritmo indiano en unas zonas más
y agua y lo repasan con los arcones llenos de “barras” y acentuadas que en otras, es cierto. Es una ondulación
lingotes de metales precio- sos extraídos por los mitayos transitoria donde la línea que decae representa el
del subsuelo andino. España, son los verdugos, como los mayor influjo hispánico y la consiguiente disminución
victimarios de Antequera, como Areche y Matalinares, del vigor vernáculo, pues tres siglos del nuevo régimen
diabólicos arquetipos de la feroci- dad, ajusticiadores de fueron na- da para una fusión más uniforme. Usando
Túpak Amaru, o como el mismo bri- gadier Pumakahua – del tecnicis-
en cuanto enemigo implacable de és-

,
127
te. España son los condes y marqueses que organizan mo de la herencia mendeliana, diríase que unas veces es
sus dominante lo indiano y recesivo lo español, otras, al con-
expedientes de “servicios a la Corona” con la historia de trario. La línea ascendente de aquella ondulación co-
sus rresponde a nuestra sierra, situando el problema sólo
maldades y consiguen, a falta de otras mercedes de dentro de nuestras fronteras históricas.
mayor
lucro un abrazo de Felipes y Carlos y una patente de
impu-
nidad para explotar al indio.

CARETAS 2002
No soy un indio aculturado
cepto con regocijo el premio Inca Garci-
laso de la Vega, porque siento que re-
presenta el reconocimiento a una obra
que pretendió difundir y contagiar en el
espíritu de los lectores el arte de un indi-
viduo quechua moderno que, gracias a la
conciencia que tenía del valor de su
cultura, pudo ampliarla y enrique-
cerla con el conocimiento, la asimilación
del arte creado por otros pueblos que dispu-
sieron de medios más vastos para ex-
presarse.

La ilusión de juventud del autor parece ha-


“No soy un indio aculturado” En Obras
ber sido realizada. No tuvo más ambición que la de
completas. Lima: Editorial Horizonte,
volcar en la corriente de la sabiduría y el arte del
1983. t.V, Extracto seleccionado, págs. 13-
Perú criollo el caudal del arte y la sabiduría de un
14.
pueblo al que se consideraba degenerado, debilita-
do o “extraño” e “impenetrable” pero que, en reali-
dad, no era sino lo que llega a ser un gran pueblo,

No soy un indio
oprimido por el desprecio social, la dominación po-
lítica y la explotación económica en el propio suelo
donde realizó hazañas por las que la historia lo con-

aculturado sideró como gran pueblo: se había convertido en


una nación acorralada, aislada para ser mejor y
más fácilmente administrada y sobre la cual sólo
los acorraladores hablaban mirándola a distancia y
con repugnancia o curiosidad. Pero los muros ais-
José María Arguedas lantes y opresores no apagan la luz de la razón hu-
mana y mucho menos si ella ha tenido siglos de
(Andahuaylas1911- Lima 1969)
ejercicio; ni apagan, por tanto, las fuentes del amor
de donde brota el arte. Dentro del muro aislante y
opresor, el pueblo quechua, bastante arcaizado y
defendiéndose con el disimulo, seguía concibiendo
ideas, creando cantos y mitos. Y bien sabemos que
los muros aislantes de las naciones no son nunca
completamente aislantes. A mí me echaron por en-
cima de ese muro, un tiempo, cuando era niño; me
lanzaron en esa morada donde la ternura es más
intensa que el odio y donde, por eso mismo, el odio
no es perturbador sino fuego que impulsa.

Contagiado para siempre de los cantos y los mi-


tos, llevado por la fortuna hasta la Universidad de
San Marcos, hablando por vida el quechua, bien in-
corporado al mundo de los cercadores, visitante fe-
Escritor andahuaylino. Fue director de la
liz de grandes ciudades extranjeras, intenté conver-
Casa de la Cultura. Es el mayor narrador
tir en lenguaje escrito lo que era como individuo: un
contemporáneo del mundo andino. En sus
vínculo vivo, fuerte, capaz de universalizarse, de la
obras exalta la tradición andina y la reivin-
gran nación cercada y la parte generosa, humana,
dicación histórica del indio.
de los opresores. El vínculo podía universalizarse,
128
CARETAS 2002
José María Arguedas
extenderse; se mostraba un ejemplo concreto, ac- en mí lo mágico. No pretendí jamás ser un político
tuante. El cerco podía y debía ser destruido; el cau- ni me creí con aptitudes para practicar la disciplina
dal de las dos naciones se podía y debía unir. Y el de un partido, pero fue la ideología socialista y el
camino no tenía por qué ser, ni era posible que fue- estar cerca de los movimientos socialistas lo que dio
ra únicamente el que se exigía con imperio de ven- dirección y permanencia, un claro destino a la ener-
cedores expoliadores, o sea: que la nación vencida gía que sentí desencadenarse durante la juventud.
renuncie a su alma, aunque no sea sino en la apa-
riencia, formalmente, y tome la de los vencedores, El otro principio fue el de considerar siempre el
es decir que se aculture. Yo no soy un aculturado; Perú como una fuente infinita para la creación.
yo soy un peruano que orgullosamente, como un de- Perfeccionar los medios de entender este país infi-
monio feliz habla en cristiano y en indio, en español nito mediante el conocimiento de todo cuanto se
y en quechua. Deseaba convertir esa realidad en descubre en otros mundos. No, no hay país más di-
lenguaje artístico y tal parece, según cierto consen- verso, más múltiple en variedad terrena y humana;
so más o menos general, que lo he conseguido. Por todos los grados de calor y color, de amor y odio, de
eso recibo el premio Inca Garcilaso de la Vega con urdimbres y sutilezas, de símbolos utilizados e ins-
regocijo. piradores. No por gusto, como diría la gente llama-
da común, se formaron aquí Pachacámac y Pacha-
Pero este discurso no estaría completo si no expli- cútec, Huamán Poma, Cieza y el Inca Garcilaso,
cara que el ideal que intenté realizar, y que tal pa- Túpac Amaru y Vallejo, Mariátegui y Eguren, la
rece que alcancé hasta donde es posible, no lo ha- fiesta de Qoyllur Riti y la del Señor de los Milagros;
bría logrado si no fuera por dos principios que alen- los yungas de la costa y de la sierra; la agricultura
taron mi trabajo desde el comienzo. En la primera a 4.000 metros; patos que hablan en lagos de altu-
juventud estaba cargado de una gran rebeldía y de ra donde todos los insectos de Europa se ahogarían;
una gran impaciencia por luchar, por hacer algo. picaflores que llegan hasta el sol para beberle su
Las dos naciones de las que provenía estaban en fuego y llamear sobre las flores del mundo. Imitar
conflicto: el universo se me mostraba encrespado de desde aquí a alguien resulta algo escandaloso. En
confusión, de promesas, de belleza más que deslum- técnica nos superarán y dominarán, no sabemos
brante, exigente. Fue leyendo a Mariátegui y des- hasta qué tiempos, pero en arte podemos ya obli-
pués a Lenin que encontré un orden permanente en garlos a que aprendan de nosotros y lo podemos ha-
las cosas; la teoría socialista no sólo dio un cauce a cer incluso sin movernos de aquí mismo. Ojalá no
todo el porvenir sino a lo que había en mí de ener- haya habido mucho de soberbia en lo que he tenido
gía, le dio un destino y lo cargó aún más de fuerza que hablar; les agradezco y les ruego dispensarme.
por el mismo hecho de encauzarlo. ¿Hasta dónde Palabras de José María Arguedas en el acto de entrega del pre-
entendí el socialismo? No lo sé bien. Pero no mató mio “Inca Garcilaso de la Vega”. (Lima, Octubre 1968.)

,
129
CARETAS 2002
● 29 Sinesio López. “Intelectuales y
políticos en el Perú del siglo XX”. a década de los años ’30 significó la apertura a las corrientes
En Pensamiento Político Peruano ideológicas, políticas y filosóficas de Europa. Luego de la Segunda
1930-1968, Alberto Adrianzén ed.,
(Lima: DESCO, 1990). Págs. 34-47.
Gran Guerra, esto contribuyó a la difusión y consolidación del
pensamiento social de los diversos grupos de izquierda. Entre
● 30 Augusto Salazar Bondy. Historia 1950-1980, el pensamiento crítico o social fue predominante. La
de las ideas en el Perú
contemporá- neo: el proceso del derecha hispanista fue asociada pronto con las ideologías que habían
pensamiento filosófico, (Lima: sido derrotadas en Europa y por lo tanto eran vistas como obsoletas. La
Francisco derecha liberal, por otra parte, salvo el caso excepcional de Pedro Beltrán,
Moncloa editores, 1967).
Págs. 458-462. no contó con líderes destacados que la hicieran prosperar como
corriente de opinión. El foco de interés estaba en las reformas
31 José Luis Bustamante y

Rivero. En Mensaje al Perú, sociales, cuya urgencia era mayor luego del incipiente desarrollo
(Lima: Editorial industrial de los años veinte y el crecimiento de las ciudades.
Universitaria, s.f.). La marginación deja de ser sólo un problema del indio. Se convierte en el centro de
Págs. 27-32.
● 32 Fernando Belaunde. La Conquista
la problemática nacional.
del Perú por los peruanos, (Lima:
Editorial Minerva, 1994). Págs.157-
159, 161-163, 175-176.
Junto al problema urbano de la marginalidad, las grandes preguntas sociales
acaparan el interés y la pasión de los intelectuales y los movimientos políticos
● 33 Francisco Miró Quesada. masivos. Prevalecía la teoría de la dependencia y la crítica a la política exterior y a
Humanismo y revolución, (Lima:
Casa de la cultura, 1969). Págs. las inversiones norteamericanas. La magnitud de la intervención estatal se convirtió
92-94, 97-98, 102-107, 108-109, en una cuestión central. Entonces, la presión de los intelectuales de izquierda hace
136-139, 141-146. creer con firmeza que la palanca principal del progreso es el Estado.
● 34 Gustavo Gutiérrez. Teología de
la liberación, (Lima: CEP, 1996).
Págs. 98-105.

● 35 Juan Velasco Alvarado.


“El discurso de la Reforma Agraria
(24 de junio de 1969),” Velasco. La
Voz de la Revolución, (Lima: Peisa y
SINAMOS, 1972). Págs. 43-55.
Capítulo VII:

Democracia
y radicalismo
Sinesio López

uando comienza un proceso de diferenciación en


la estructura social, impulsado por el desarrollo
del capitalismo y del mercado interno, se inicia
también la diferenciación de lo público y lo pri-
vado. La política adquiere una sustancia pro-
pia. En ese contexto se instala la tensión entre
los intelectuales y los políticos. Esa tensión se
acentúa cuando la racionalidad clásica entra en
crisis alrededor de los ’80. En otras latitudes, como
Europa, la crisis de la racionalidad clásica se produjo
a comienzos de este siglo.
Entre los intelectuales, los políticos y las masas
se han establecido en el Perú dos modalidades de re-
lación: el modelo liberal y el modelo tecnocrático en
los regímenes liberales.

“Intelectuales y políticos en el Perú del siglo El modelo liberal coloca al político en el vértice
XX”. En Pensamiento político peruano 1930- de la relación, utiliza al técnico como elaborador de
1968, Alberto Adrianzén ed., (Lima: DESCO, programas y a las masas como espacio pasivo de le-
1990). Extracto seleccionado, págs. 34-47. gitimación. Luis Bedoya Reyes, líder del PPC, decía
que los técnicos se alquilan. Alfonso Barrantes de-

Intelectuales y
cía que los técnicos hacen los programas para en-
frentar la crisis, pero que los políticos decidían. Lo
que quiero decir es que el modelo liberal es también

políticos en el Perú compartido por la izquierda. Incluso el esquema le-


ninista de organización no escapa de las redes del
modelo liberal de la política.
del siglo XX El esquema tecnocrático es propio de los regíme-
nes dictatoriales o autoritarios. El tecnócrata civil o
Sinesio López militar se erige en el centro de la racionalidad, el po-
lítico es su asesor y la masa le sirve nuevamente co-
mo espacio de legitimación.

Estos dos modelos entran en crisis a mediados de


la década del ’70 con la exigencia de autonomía de
las masas que postulan una racionalidad propia.

Las masas del ’30 no traducen una racionalidad


propia, sino que encuentran su identidad en el
APRA o en el Partido Comunista después de la
muerte de Mariátegui.

La racionalidad política del ’30 recoge la raciona-


lidad de las masas, pero la racionalidad propia de
Sociólogo de la Universidad de San Mar- las masas no aparece entonces con propiedad, por-
Uno de los grandes innovadores de la que las masas no demandan autonomía frente a los

133

partidos ni frente al Estado.


cos.
sociología política peruana. Actualmente El APRA abre un espacio a la presencia de las
se dedica a los estudios de la democracia
y su problemática en el Perú.

,
CARETAS 2002
Intelectuales y políticos en el Perú del siglo XX
masas en la escena entre el ’30 y el ’56; después lo los intelectuales porque les ofrece empleo en una
hará también la izquierda. Pero a partir de los sociedad que se los niega. Manuel Vicente Villarán
años ’70 la demanda de la autonomía del movimien- en su famoso discurso de 1900 sobre las profesio-
to social frente a los partidos y al Estado supone el nes liberales, señala el rol del Estado como gran
desarrollo de una cierta racionalidad propia, al exi- empleador de los intelectuales que al no encontrar
gir su reconocimiento como interlocutor y como su- trabajo en la sociedad, apelan al Estado. Se pro-
jeto social y político. La introducción de esa nueva duce entonces una curiosa paradoja: la política
racionalidad popular, que ya no se siente expresada que no tiene una sustancia propia y que aparece
ni en la racionalidad de los políticos, ni en la racio- como la prolongación de otras actividades sustan-
nalidad de los intelectuales y que quiere tener su tivas, ofrece sin embargo formas de sobrevivencia
propia expresión, ha puesto en cuestión el modelo a los intelectuales.
liberal y el tecnocrático de la relación entre intelec-
tuales, políticos y masas, sin establecer una nueva La relación entre los intelectuales y los políticos
relación entre ellos. es muy estrecha. No solamente es ideológica, sino
también programática y orgánica. Los intelectua-
Intelectuales sustantivos y políticos les mismos son dirigentes políticos. En el caso del
insustanciales (1900-1920) Partido Civil, es muy notoria la presencia de desta-
cados intelectuales como cuadros dirigentes. Lo
Hay un primer período, que va de 1900 a 1920, mismo puede decirse del Partido Demócrata (Cape-
que yo llamaría de los políticos insustanciales. lo, Mariano H. Cornejo). Otros destacados intelec-
¿Qué quiero decir con esto? Que la política no tiene tuales hicieron su partido propio (Riva-Agüero,
sustancia propia, que no es un espacio con relativa González Prada).
autonomía frente a otras actividades más sustanti-
vas, sino que aparece como prolongación efectiva de La mayoría de estos intelectuales son o filósofos
la propiedad terrateniente, del saber y la tradición o abogados, que juntamente con los curas y los mi-
criolla, y de la actividad intelectual. litares eran los grupos más importantes en la vida
política peruana.
En este caso los políticos tienen una función de
legitimidad, más que de construcción de nueva he- Las ideologías que orientan su reflexión intelec-
gemonía. Su papel no es crear una voluntad colecti- tual son, por un lado, el positivismo, que influyó
va, sino legitimar un orden social, un sistema de do- mucho en los intelectuales civilistas y, por otro, el
minación social. espiritualismo que incidió en algunos intelectuales
que no tuvieron tanta vinculación con el civilismo,
Existe el debate clásico Deustua-Villarán que y que más bien tuvieron ciertas simpatías por el
expresa, a través de las distintas propuestas de la Partido Demócrata.
educación, las distintas formas de plantear el pro-
blema de la legitimación por parte de los intelec- La mayor parte de los grandes intelectuales de
tuales de la oligarquía. Villarán planteaba una este período provenían de las clases altas. Su inte-
propuesta liberal de legitimación, mientras Deus- rés es el orden en este período. No tuvieron prefe-
tua hacía una propuesta feudal en la relación en- rencias por los gobiernos representativos o los go-
tre los dirigentes y las masas. Deustua sostenía biernos golpistas. En general, los intelectuales te-
que la educación no consistía en educar a la clase nían una orientación más hacia el orden que hacia
media y a la masa, sino en cincelar a las élites. Vi- el tipo de gobierno, pese a las tensiones que algunos
llarán, en cambio, proponía una política educativa de ellos mantuvieron con los gobiernos de facto.
relativamente democrática: enseñanza universita-
ria para las clases dominantes, media para las cla- La mayor parte de estos intelectuales son cosmo-
ses medias y primaria para las clases populares. politas, son gente con mucha articulación a un merca-
Para los indígenas, se sugería una educación espe- do internacional de la cultura. Algunos de ellos,
cial que les preparase para el trabajo. como Francisco García Calderón, escribieron en
francés.
El Estado aparece con mucha fuerza frente a
134 La problemática intelectual fue la construcción
CARETAS 2002
Sinesio López
de la nación y del Estado al mismo tiempo. A dife- los intelectuales y de los políticos piensan que entre
rencia de la problemática de González Prada o de ciencia y política hay un nexo muy estrecho, que la
los intelectuales después de la independencia, fue política debe fundarse en la ciencia. Esta es una de
este doble problema, cómo construir nación y Esta- las claves de la racionalidad clásica según la cual
do, el que definió su horizonte político e intelectual. existen leyes y órdenes naturales en el mundo y en
la sociedad. La tarea de la ciencia consiste en deve-
Gran parte de estos intelectuales tuvieron más lar las leyes de estos órdenes naturales y el de la
importancia en el campo de las ideas que en el de la política es actuar de acuerdo a esas leyes descubier-
historia social. Los puntos de vista de Riva-Agüero tas por la ciencia.
en el campo de la literatura y del arte tuvieron una
vigencia de más de 50 años, pero su libro El carác- En realidad no existe una doble legalidad, la de
ter de la literatura en el Perú independiente, sola- la realidad y la de la ciencia, sino que es una sola
mente se editó una vez en 1905 y después en 1962, legalidad. La realidad se nos presenta ordenada y
cuando ya había pasado su período de hegemonía. las leyes de la ciencia son una reproducción de las
Su larga hegemonía obedeció no tanto a que él mis- leyes de la realidad física o social. La utopía no es
mo se proyectara a la historia social, sino al hecho posible. En conclusión, la creencia en la racionali-
de que tuvo muchos divulgadores que de alguna dad clásica es lo que une a la política y a la ciencia,
manera prolongaron a través de los textos escolares a los intelectuales y a los políticos.
su presencia en la historia de las ideas, en la histo-
ria social Eso le da una gran influencia hegemónica En este período, más creyentes en la racionali-
a Riva-Agüero. dad clásica son los intelectuales vinculados al
APRA y a Haya de la Torre que los vinculados a Ma-
Diferenciación y unidad entre riátegui. Es notorio en todos los escritos de Haya
políticos e intelectuales de la Torre y de los líderes apristas de entonces la
voluntad de afianzar el desarrollo de la política en
Un segundo período es el que va del ’20 a los el desarrollo de la ciencia, de una nueva ciencia
años ’30. Yo diría que lo que caracteriza a este pe- ciertamente al servicio de la nación, en contra de
ríodo es una cierta diferenciación entre los políti- los intelectuales civilistas. El discurso del APRA di-
cos y los intelectuales. Se produce la emergencia fiere del de los civilistas, no en la creencia en una
de una racionalidad política debido al proceso de racionalidad clásica, sino en las clases sociales dife-
diferenciación de la estructura social, que permite rentes a las que se dirige y, desde luego, en su con-
distinguir la esfera de la autoridad pública de la tenido social y político.
esfera de la sociedad civil.
Mariátegui, en cambio, es más abierto a enten-
El proceso de modernización capitalista, el muy der una serie de elementos de irracionalidad en la
lento desarrollo del mercado interno, el crecimiento política. Introduce el mito de Sorel en el marxismo
también lento de las ciudades “separan” la esfera como una forma de controlar la irracionalidad y de
de lo público de lo que es la esfera de lo privado, es- potenciar la racionalidad. A lo largo de sus escritos
to produce un cierto nivel de institucionalización y sobre todo en En defensa del marxismo, Mariáte-
política. Sobre esa base se puede desarrollar la po- gui concibe un marxismo abierto que es capaz de re-
lítica como una profesión ya no sólo en el Estado co- novarse dentro del dogma.
mo burocracia, sino también en la sociedad como
clase política. Se vive de la política y para la políti- La política del silencio
ca. Se vive para la política en la medida en que se
puede vivir de la política. Un tercer período (1932-1956) es el más oscuro
del desarrollo intelectual y político del país. Las
No obstante esta diferenciación lenta entre lo dictaduras no permitieron que se estableciera una

,
que es la racionalidad política y la racionalidad in- relación fecunda entre intelectuales y políticos; la
telectual, hay una unidad todavía sustantiva entre racionalidad del Estado oligárquico cerró la expre-
intelectuales y políticos, unidad que proviene de la sión a la racionalidad política y a la racionalidad in-
vigencia de la racionalidad clásica. La mayoría de telectual y las sometió al silencio o al exilio, esa es-
135
CARETAS 2002
Intelectuales y políticos en el Perú del siglo XX
pecie de muerte civil que imponen los triunfadores lante, se puede percibir una diferenciación crecien-
de toda política de confrontación. La mayor parte te en las actividades intelectuales, una división del
de los intelectuales y de los políticos, tanto del trabajo intelectual cada vez más significativa.
APRA como del Partido Comunista, fueron exilia- Frente a los intelectuales más tradicionales (curas,
dos o encarcelados. abogados, médicos, filósofos) aparecen las carreras
técnicas relativamente diversificadas, se desarro-
Este es un período más bien de crecimiento y de llan las ciencias, especialmente las ciencias socia-
tecnocratización del Estado y desarrollo de los apa- les, y aumentan los artistas y los literatos como
ratos de Estado, que será más importante en épocas pro- fesionales, ya no como aficionados. El Anuario
posteriores. No hay que olvidar que en este perío- Bi- bliográfico que publicaba el doctor Tauro
do surgen algunos aparatos estatales vinculados a muestra un incremento creciente de la publicación
la economía o a la función de hegemonía como el de obras en general, pero especialmente de obras de
Ministerio de Educación, el de Agricultura y varias ciencias sociales y de diversas especialidades
nuevas direcciones, el Ministerio de Fomento y técnicas.
Obras Públicas. La compleja división social del tra-
bajo en la sociedad se expresa también en la divi- Los intelectuales se especializan y los políticos
sión política del trabajo en el Estado. La racionali- mantienen su exigencia de globalidad. Se produce
dad política se condensa como racionalidad tecno- entonces una contradicción entre una tendencia a
crática. la especialización de los intelectuales y una exigen-
cia de globalidad de los políticos. Los intelectuales
La débil relación entre los intelectuales y los po- tienden al análisis, los políticos a la síntesis, porque
líticos en este período obedece al clima político en el sólo a partir de una visión global del país es posible
que se desarrolla la lucha por el poder. En la prác- elaborar un proyecto social y político.
tica, la política entre el ’30 y el ’56 es definida como
guerra. El APRA pensaba que para impulsar el Desde 1960 tenemos una gran producción de
cambio había que desorganizar el Ejército y éste análisis e investigaciones en diversos campos de las
pensaba que para imponer el orden había que aca- ciencias, especialmente de las ciencias sociales.
bar con el APRA.
Sin embargo, faltan visiones globales. No hay
La tensión entre intelectuales y políticos una visión global del Perú durante los años ’60 en
adelante, a diferencia de lo que se produjo en los
Entre 1956 y 1970 se produce una cierta tensión años ’30. Mariátegui en sus Siete ensayos, Haya de
entre los intelectuales y los políticos. Los intelec- la Torre en El antiimperialiamo y el Apra, y Víctor
tuales se quedan en la universidad y los políticos en Andrés Belaunde en Realidad nacional, nos ofre-
la calle. Su nivel de comunicación es débil. Sus ro- cieron una vision global del Perú. No sucede lo
les son diferentes y hasta conflictivos. Pocos son los mismo de los años ’60 en adelante, donde hay al-
políticos que al mismo tiempo son intelectuales o vi- gunas propuestas que no alcanzan la rotundidad
ceversa. de las visiones globales del ’30. Señalamos las vi-
siones de Bourricaud. Julio Cotler, Aníbal Quija-
En el escenario político intelectual del mundo no y Pablo Macera. En general, predomina el aná-
esta tensión con tendencia al divorcio se produce lisis sobre la síntesis. La tarea de síntesis aún es-
por los años ’30, si nos atenemos a las consideracio- tá pendiente en el campo de las ciencias sociales.
nes del desarrollo del marxismo occidental. Es más bien en el campo de la literatura donde ve-
mos ciertas propuestas de visiones globales del
En el Perú esa tensión no se instala sino hasta país con más riqueza. Algunos narradores aventu-
los años ’50 y eso obedece a varias razones. Una de ran hasta dos visiones globales del país. Pienso en
ellas es el desarrollo significativo del campo intelec- Arguedas, donde es distinta la visión más bien an-
tual y de las ciencias en general. La modernización dina de Los ríos profundos de la visión más urba-
capitalista y cultural produce una mayor especiali- na, más cambiante y rica, de Todas las sangres; o
zación y un mayor desarrollo de las ciencias. Si se pienso en la diferencia entre la visión crítica y es-
observa el desarrollo cultural de los años ’56 en ade- céptica de Conversación en la catedral de Vargas
136 Llosa y su visión apocalíptica de La historia de
CARETAS 2002
Sinesio López
Mayta, por ejemplo. Son visiones muy ricas del Yo pienso que esto obedece sobre todo a una cri-
país, llenas de sugerencias, vida y color, quizás sis de la racionalidad clásica. La relación entre la
más ricas que las ciencias sociales, pero que nece- ciencia y la política entra en tensión; la política ya
sitaban ser explicitadas y reflexionadas por las no se piensa como mera deducción ni prolongación
ciencias sociales mismas. de la ciencia. Los mismos intelectuales cuestionan
las explicaciones globales; no solamente en el mar-
Simultáneamente a la especialización de los in- xismo sino en todas las corrientes teóricas hay una
telectuales y a la exigencia de globalidad de los po- reivindicación de la subjetividad y de los temas de
líticos, se produce una desvalorización de la univer- la cultura, y hay una valoración de las escenas y los
sidad nacional frente a la universidad privada y a actores no políticos.
los centros particulares de investigación. El Esta-
do entra en contradicción con la universidad nacio- Creo que la emergencia de las masas en el ’76, en
nal, que ya no proporciona las ideas, ni los progra- demanda de autonomía y de protagonismo, pone en
mas, ni los cuadros que necesita para mantener y cuestión el modelo liberal y el modelo tecnocrático de
reproducir el orden social. La universidad privada la política, sin lograr establecer, sin embargo, una
y los centros privados de investigación cumplen esa nueva relación productiva y democrática. Creo que
función y la universidad nacional se desubica y en- eso es un poco la tarea de hoy: cómo establecer una
tra en una crisis estructural. re- lación horizontal entre intelectuales, políticos y
ma- sas, reconociendo la especificidad de cada uno de
Esto es así porque la universidad nacional es en ellos.
realidad una universidad popular que, sin embar-
go, no se asume como tal; el Estado obedece más Con la emergencia de la racionalidad popular, la
bien a los impulsos de las clases medias y de las cla- política no es una actividad especializada sino una
ses altas, generándose, por lo tanto, una contradic- actividad de todos. La emergencia de la racionali-
ción entre ellas. dad popular supone nuevas concepciones de la polí-
tica y del poder, de los sujetos políticos, de las van-
Los intelectuales más destacados se desplazan de guardias y su relación con las masas, así como una
la universidad nacional a los centros privados de in- redefinición de la ética.
vestigación. La producción intelectual del país se
con- centra en los centros particulares de El poder no es solamente una forma de dominio
investigación y en las universidades privadas de sino también una forma de servicio y supone que el
clase media y alta. Estado no es solamente un aparato institucional
para defender intereses nacionales y realizar inte-
La tensión entre intelectuales y políticos se de- reses generales, sino también una institución para
sarrolla dentro de la apertura política que se produ- resolver problemas concretos.
ce en 1956 y que se prolonga hasta 1968.
Dentro de esta crisis del esquema liberal y el
La emergencia de la racionalidad popular esquema tecnocrático de la política, se desarrolla
lo que hoy podemos llamar una crisis orgánica de
Hoy, desde los años ’76, asistimos a un quinto los partidos que no tienen capacidad de propuesta
período, al período de la emergencia de la raciona- para resolver los problemas del país y de las ma-
lidad popular, que ha puesto en crisis los esquemas sas: la crisis económica y la violencia política prin-
liberales y tecnocráticos de la política. cipalmente.

,
137
CARETAS 2002
Historia de las ideas en el Perú contemporáneo
Comprender lo que es, es la tarea de la filosofía
–escribió Hegel en el Prefacio de la Filosofía del
Derecho–, porque lo que es, es la razón. Por lo que
concierne al individuo, cada uno es hijo de su
tiempo; así también la filosofía es su propio tiem-
po aprehendido en el pensamiento. Es tan insensa-
to imaginar que una filosofía puede trascender su
mundo presente, como que un individuo puede dejar
atrás su época, saltar sobre Rodas. Si su doctrina
va efectivamente más allá del mundo que es y erige
un mundo tal como debe ser, éste existirá cierta-
mente, pero sólo en la opinión, en ese elemento in-
consistente en el que, por la fantasía, se puede cons-
truir cualquier cosa”. Bueno es recordar esta pro-
funda lección hegeliana cuando se quiere trazar la
Historia de las ideas en el Perú contemporá- perspectiva futura del pensamiento peruano. La fi-
neo. Lima: Moncloa Editores, 1967, Extracto losofía peruana ha nacido de una historia concreta
seleccionado, págs. 458-462. que le señala su camino y le impone sus límites.
Cualquier posibilidad que pueda ser reconocida co-
mo suya está en ese camino y en la superación –qui-
za no sólo por él, pero también por él y desde él– de
Historia de las las limitaciones de nuestra cultura.

ideas en el Perú
Estas limitaciones traducen un defecto de origen.
Hasta qué punto ha sido grave este defecto de ori-
gen, lo muestra claramente el hecho de que todavía

contemporáneo hoy, más de cuatro siglos después de la conquista,


sufrimos de un hondo problema de personalidad na-
cional. Nuestro mundo espiritual sigue padeciendo
del mal de la falta de integración y de autenticidad,
porque corresponde a una nacionalidad que ha naci-
Augusto Salazar Bondy do dividida y se ha mal formado siguiendo patrones
(Lima 1925-1974) extraños y, además, desigualmente aceptados y ela-
borados, y ha debido soportar la sucesiva acción des-
quiciadora de otras culturas e influencias naciona-
les. Nuestra existencia social ha sido y sigue siendo
una existencia alienada y esto significa que el verda-
dero sujeto de la historia, oprimido y relegado, escin-
dido y mediatizado, no se ha encontrado todavía a sí
mismo como comunidad viva y no ha logrado cons-
truir su propia historia.

La filosofía no ha podido menos de reflejar esta


situación. La precariedad, el carácter imitativo, la
falta de sustento tradicional tienen aquí su explica-
ción última. En esto va a la par con la literatura,
el arte, la ciencia, es decir, con todas las manifesta-
Filósofo y educador de la Universidad de ciones de una cultura superior que sólo florecen en
San Marcos. Fue uno de los grandes críticos la tierra de una existencia nacional integrada. Pe-
de las desigualdades sociales y de la depen- ro el caso de la filosofía es quizá más agudo y noto-
dencia externa en el Perú. rio porque ella es la culminación de la existencia
138
CARETAS 2002
Augusto Salazar Bondy
colectiva en la reflexión. Desorientada y sin au- pese a esta actitud su intento haya sido fallido es
tenticidad, aprisionada por estructuras de domi- significativo y pone de manifiesto que no se trataba
nación, la comunidad nacional no ha podido hacer de un defecto de disposiciones psicológicas o, en to-
surgir un pensamiento filosófico original y vigoro- do caso, de la falta de una decisión personal de vin-
so. No ha habido ese coronamiento de la cultura cular el pensamiento y la acción, sino que el impe-
por la meditación universal que es propio de las so- dimento básico surgía de la dirección general de la
ciedades libres y de las culturas bien desarrolladas cultura y la historia en que todos ellos estaban in-
y, consecuentemente, han faltado también todos mersos.
aquellos fenómenos de asimilación y levantamien-
to de motivos, valores y problemas, de acción Habrá quienes se sorprendan de lo que digo y
orientadora de la cima y de reacción fecunda de la piensen que mis expresiones desconocen la esencia
base cultural, de impulsos espontáneos y conduc- universal de la filosofía. Olvidan que esa esencia no
ción reflexiva que dan su fuerza y su sello históri- es nada más que una palabra vacía si no se realiza
cos a cada etapa de la filosofía. en la historia, ya que se negaría como universalidad
al no ser capaz de incorporar los productos de la vi-
Quiero insistir sobre esta tesis: la frustración del da en todas sus formas, comenzando por las de la
sujeto histórico en la vida peruana ha sido especial- historia inmediata. Olvidan además que la filosofía
mente grave para la filosofía hasta nuestros días. la hace el hombre en su historia y en ella responde
La filosofía no es auténtica y fecunda sino en cuan- el ser personal y social con toda la carga de su exis-
to es reflexión de la realidad, en el doble sentido de tencia concreta. Nuestra filosofía no ha alcanzado
la preposición, esto es, como pensamiento emanado la universalidad original justamente en la medida
del ser propio y originario y como toma de concien- en que no ha estado respaldada por la realidad.
cia de ese ser, de su proceso y su lugar en el mundo.
Por eso ella es esencialmente una meditación cen- Con estas consideraciones no me estoy poniendo
trada en el hombre. Ahora bien, una existencia en uno de los lados que se enfrentan en la ya anti-
alienada no puede superar la mistificación de la fi- gua polémica en torno a la filosofía americana, por
losofía; una comunidad dividida y precaria, no pue- lo menos en los términos en que ella se ha plantea-
de generar una reflexión genuina y productiva. La do hasta ahora. No creo que la filosofía deba ser un
filosofía peruana no ha podido hasta hoy hablar a análisis de la circunstancia histórico-social que la
todos y ser oída por cada uno en su propio lenguaje, convierta en mera sociología o en historia de las
porque le ha faltado la unidad de una misma esen- ideas. No creo tampoco que podemos esperar la ori-
cia cultural; y no ha podido recibir de todos el im- ginalidad por un proceso de adopción de ideas y nor-
pulso vigorizador del pensamiento, no ha podido ha- mas que no tome en cuenta nuestra situación antro-
cer que todos, convergiendo cada uno desde su pro- pológica. Se trata, para mí, de comprender por qué
pia situación y perspectiva vital, la impulsen y nuestra filosofía ha tenido los caracteres que ofrece
alienten, porque la existencia social nacional no ha hasta hoy y por qué sin un nuevo signo histórico no
encontrado todavía el camino común de todas las podemos esperar un radical cambio. Y se trata tam-
existencias personales. bién de pensar las condiciones según las cuales al-
canzaremos el nivel de creación y de realizaciones
Se hace claro así que los obstáculos con los cua- que anhelamos. Esto no podrá ocurrir, repito, has-
les ha tropezado y tropieza aún nuestra filosofía no ta que no se supere la alienación de la vida comuni-
pueden atribuirse a una actitud personal equivoca- taria peruana y no se constituya una nacionalidad
da de quienes han conducido el movimiento filosófi- integrada y con ella una cultura nueva y orgánica.
co. Entenderlo de este modo –como se ha hecho
aquí y en otros países de fisonomía histórica seme- Entretanto, el espíritu filosófico tiene varias ta-
jante a la nuestra– es confundir la psicología con la reas por delante: la primera es una tarea didáctica,
historia de la cultura. Para probar que éste no es el de formación de conciencia, de preparación del es-

,
planteo correcto bastaría, por lo demás, recordar píritu nacional para la comprensión del mundo y la
que la actitud más frecuente de los pensadores pe- existencia; la segunda es una tarea de afinamiento
ruanos no ha sido la de la teorización pura, sino más de los instrumentos racionales, de familiarización
bien la contraria, la del pensamiento aplicado. Que con las técnicas y los métodos del pensamiento más
139
CARETAS 2002
Historia de las ideas en el Perú contemporáneo
riguroso, lo que es también en parte considerable grandes cuestiones nacionales y que por tanto hay
una tarea didáctica, a la que sirven inmejorable- que construir la educación de acuerdo a la crisis
mente la ampliación del horizonte de conocimiento nacional. Dije entonces que en lugar de hablar, co-
de las corrientes e ideas de hoy y del pasado; la ter- mo tantas veces se ha hecho, de la crisis de la edu-
cera es una toma de conciencia fundamental de la cación, deberíamos comenzar a hablar de la educa-
propia alienación nacional, que debe llevarnos a ción de la crisis. Algo semejante es válido para la
formar el modelo antropológico de nuestra condi- filosofía y ni por azar habida cuenta de la estrecha
ción de ser. La conciencia, decía Hegel, es la elasti- relación que existe entre filosofía y educación. Hay
cidad absoluta. La pérdida del ser es, en el límite, un malestar, una frustración, una improductividad
el comienzo de la recuperación cabal del mismo. de la filosofía en el Perú desde el comienzo. Se es-
Nuestra manera de ser auténtica debe surgir del tá tentado de hablar de la crisis de la filosofía y de
reconocimiento de la carencia que somos, de la limi- buscar solucionarla sin atender a sus causas fun-
tación y precariedad que nos define. Debemos ser damentales. Cambiando de actitud y atendiendo a
verdaderos en nuestra negación, ya que apenas po- esas causas debemos comenzar a hablar de la filo-
demos serlo en nuestra afirmación. De una refle- sofía de la crisis, de aquella que corresponde a
xión que se hace así realista por defecto ha de sur- nuestra situación, la que necesitamos construir co-
gir el contenido más fecundo de la filosofía, es decir, mo factor promotor de una nueva cultura, en con-
la fecundidad de la filosofía para la vida. junción con los otros factores esenciales que han de
ponerse también en obra. Con ello daremos paso a
Hablando de la educación peruana –que es otro la autenticidad de la reflexión y de la acción que es
aspecto del mismo gran problema– he escrito una la vocación perenne del filosofar.
vez que sus fracasos y su desorientación eran refle-
jo de la situación real de nuestra sociedad; que el * Se han incorporado las anotaciones a mano
estado crítico en que permanentemente se encuen- del autor al texto publicado. Gentileza de la señora
tra no puede cancelarse sin la resolución de las Helen Orvig de Salazar.

140
CARETAS 2002
José Luis Bustamante y Rivero

abemos que en buena parte de América Lati-


na el régimen democrático es más bien un pa-
trón político al cual nos mandan ceñir nues-
tras constituciones, que una realidad lograda
en el ejercicio del gobierno. Las nuestras suelen
ser, a menudo, democracias de etiqueta cuyo de-
senvolvimiento real perturban la ignorancia de
las masas, el individualismo exagerado, la de-
magogia de los políticos, o la ambición de los
dictadores. Pero hay, sin ninguna duda,
un fondo democrático en el alma de nuestros
pueblos: el aprecio de la libertad, la ilusión orgu-
llosa del voto, el arraigo de la institución parla-
mentaria como expresión del sentir provinciano.
La repulsa popular contra los privilegios.
Sería pueril, sin embargo, pretender que en
pueblos jóvenes con rasgos peculiares y diferentes
grados de civilización, la democracia –en cuanto
“El problema de la democracia”. En Men- tal– funcione según el molde clásico. Registrará
saje al Perú, (Lima: Editorial Universitaria, variantes que reflejen las características naciona-
s.f.). Extracto seleccionado, págs. 27-32. les y las etapas evolutivas. En el Perú, por ejem-
plo, se descubre un elemento diferencial que im-

El problema de la prime un sello típico a la democracia peruana y


que, aparentemente, contradice uno de los princi-
pios esenciales del sistema. En efecto, entre noso-

democracia tros los resultados del sufragio y la constitución de


los Poderes Públicos representan legítimamente el
triunfo de la voluntad de las minorías. Es una mi-
José Luis Bustamante noría electora la que arrastra en su decisión al
país entero. La enorme mayoría de los pobladores
y Rivero (Arequipa 1894- que han alcanzado la edad de la ciudadanía care-
Lima 1989) cen de derecho a voto por ser analfabetos. Allí se
incluyen desde luego, los habitantes de raza indí-
gena y buena proporción de mestizos.

Querrá esto decir que en tales situaciones ha-


brá de renunciarse a apelar a la democracia como
forma de gobierno y será preciso instaurar algún
otro régimen de tutela, patriarcal o dinástico? No,
necesariamente. y por eso dije que en el caso del
Perú los conceptos democráticos esenciales se
rompen sólo en apariencia.

Porque a mi juicio –y ésta es una interpreta-


ción que jamás se han cuidado de descubrir mis

,
compatriotas–, funciona en casos como éste un
Gran demócrata y jurista peruano, Presiden-
principio superior de solidaridad nacional, y por
te Constitucional de la República en 1945-
cuyo mérito los electores peruanos que van a las
1948. Es reconocido por su defensa a la tesis
ánforas a depositar su voto lo hacen, no sólo a tí-
de las 200 millas marítimas.
tulo personal, sino como personeros natos de toda
141
CARETAS 2002
El problema de la democracia
esa otra masa iletrada de hombres adultos que tie- sé también que un sentimiento elevado de la perua-
nen sobre sí todos los atributos y las cargas del ciu- nidad puede obrar el milagro de tales renuncia-
dadano, que poseen propiedades o trabajan, que pa- mientos, los que a la larga redundarán en bien de la
gan impuestos, que sostienen una familia, que ha- nación. Y si así no sucediera, que quede, por lo me-
cen el servicio militar, que sobrellevan responsabili- nos, la constancia de que hubo quien, a su tiempo,
dades y son pasibles de castigos impuestos por los formulara esta apelación pública a la conciencia y a
có- digos, que incluso son capaces en la mayor parte la sensatez.
de los casos, de “intuir” lo que les conviene y de
percibir en qué clase de hombres pueden poner su El Perú, puede. pues, llegar a poseer una demo-
confianza, pero cuyo analfabetismo les priva por cracia de fisonomía propia. Pero una vez estableci-
precepto consti- tucional del derecho de elegir y de ser dos los Poderes Públicos por esas pautas democráti-
elegidos, pese a que constituyen parte integrante e cas, debe cuidarse de dotar al Ejecutivo de una an-
inseparable de la nación. Y esta interpretación, que cha base de autoridad, de una inequívoca potestad
me parece inobje- table, trae consigo un corolario de imperio. Precisamente por ser jóvenes, aquellos
importantísimo. pueblos en que aún no han llegado a plasmarse só-
lidamente las instituciones acusan instintos de in-
En cuanto representantes de sus compatriotas surgencia, de individualismo arbitrario, de reaccio-
afectados por esa capitis diminutio, los ciudadanos nes primitivas. El hervor de la sangre rebosa el rí-
electores están moral y jurídicamente obligados a gido contenido de las normas. La disciplina cívica
traducir en el acto del sufragio, el reclamo de las ne- no se aviene con el libérrimo laberinto del bosque. Y
cesidades, y la voz de las aspiraciones de sus repre- en ese medio rústico, todavía un poco informe, sue-
sentados o pupilos, que forman mayoría en el país; len campear –por otro lado– el egoísmo y la prepo-
y a votar en favor de personas que desde el gobier- tencia de las “élites” sociales que sienten el país co-
no o el parlamento sepan velar por los intereses y la mo enfundado a sus caprichos. Ambos extremos
significación humana, de estos últimos. Dentro de abusivos ha de sofrenar el gobierno para que la obra
tal concepción, la responsabilidad cívica del elector de estructuración nacional no se frustre, pues si la
se agranda; sus actos arrastran consigo la suerte de subversión y el privilegio la perturban o desnatura-
otros hombres; y se radica en él una especie de tu- lizan, ningún programa de progreso democrático
tela grandiosa en la cual está, en buena cuenta, ci- puede cumplirse en el país. Legítima es, entonces,
frado el destino unitario o ecuménico de la naciona- la intervención reguladora y firme del poder. Tene-
lidad. He aquí hecha la síntesis de nuestra peculiar mos, pues, que afirmar entre nosotros el régimen
estructura democrática, más avanzada –si se quie- presidencial; y más si se considera que en todos los
re– en este respecto que la de los países donde por Estados, sean viejos o nuevos, las complejidades de
no existir gente iletrada ni problema racial, el voto la organización política moderna, el formidable em-
es simple y únicamente una expresión individual de puje de la industria, la tensión entre las fuerzas del
voluntad. Y he aquí también justificada la orienta- trabajo, la pugna de ideologías son otras tantas
ción socializante que antes he sugerido como la úni- amenazas suspendidas sobre la estabilidad y la
ca posible y justa para nuestra organización estatal. tranquilidad sociales, y exigen, por lo mismo, legíti-
Sólo a base de una amplia socialización del Derecho, mos recursos de aquietamento y de equilibrio.
los beneficios de la Administración elegida por las La entereza en el mando ha de ser, pues, atribu-
minorías pueden llegar con eficacia hasta los secto- to obligado de las democracias modernas. El respe-
res que no participan en el sufragio. Es ésta la ra- to a las libertades públicas no quiere decir debilidad
zón por la cual me dirijo hoy con tanto empeño a los o laxitud ante la infracción, porque así degenera y
electores de mi país para emplazarlos a una cita con se desprestigia la potestad de gobierno. Pero, ¿dón-
sus responsabilidades y moverlos a elegir personas de buscará el Poder Público el vigor de su autori-
compenetradas con la causa de la redención nacio- dad? En el respaldo de la ley. Son las leyes las que
nal. Sé que estoy hablando a los menores –a ese han de orientar sus actitudes y demarcar sus facul-
cuerpo electoral minoritario–; y lo que es más ar- tades. Dicho se está que me refiero a las leyes dig-
duo, a quienes por razón de clases o de intereses nas de este nombre, y que sean expresión de la Jus-
pueden sentirse más reacios a esta transposición de ticia y el Derecho; no úkases legislativos que consa-
conceptos que desbarata y vuelca la consuetudina- gren la fuerza como instrumento gubernativo. No
ria armazón de nuestra oligarquía económica. Pero
142
CARETAS 2002
José Luis Bustamante y Rivero
es cierto que la ley carezca de eficacia para contener ces sobreviene la dictadura. Acaso esté aquí la cla-
el abuso: nadie reprime el crimen o impone sancio- ve del atraso de nuestra formación democrática;
nes con mayor seguridad moral, con más tajante fir- porque en el Perú se ha hecho demagogia de dere-
meza, que aquel que se siente dueño de una razón cha y de izquierda: la una para suscitar terrores
jurídica. Y aquí cabe referirse al funesto error de contra el peligro de las masas, la otra para encender
aquellos llamados “demócratas” de nuestros países el odio contra las clases reaccionarias y pudientes.
latinoamericanos que, desconfiando de las leyes, pi- El resultado ha sido siempre el mismo: El golpe mi-
den a voces un caudillo o prefieren el “paternalis- litar dado en nombre del orden público. La fuerza
mo” de una dictadura por temor al desborde de las usufructuando la ceguera de los miedosos y de los
libertades populares. Estos tales olvidan –como lo fanáticos. Tócanos, por eso, proscribir la demagogia
ha dicho Walter Lippann–(2) que, “los principios de de nuestros hábitos políticos si queremos alcanzar
una buena sociedad no residen en la fuerza bruta ni una verdadera democracia La demagogia es recurso
son circunstanciales o escogidos al gusto de cada ya gastado y anacrónico en nuestros tiempos en que
cual, sino que se encuentran en normas más altas y la conciencia cívica de más en más madura, no acep-
permanecen inscritas en la ley natural, base de la ta tretas ni cae fácilmente en engaños, y en que la
filosofía política de toda verdadera democracia”. función de gobernar se ha hecho tarea técnica y no
Por eso, “los gobiernos demócratas deben su prime- concurso de ambiciones o plebiscitos de exaltados
ra lealtad a la ley y a los deberes de su oficio o fun- pareceres. Ha pasado la época en que el gobierno se
ción, antes aún que a los electores que los llevaron vestía con el lirismo de las barricadas o arengaba
al Poder”. He aquí al columnista norteamericano, desde las tribunas de las plazas públicas. Hoy se
criterio lúcido y práctico no sospechoso por cierto de gobierna consultando estadísticas, haciendo cálcu-
“abogadismo” convertido en campeón y vocero de los de producción y consumo, comparando niveles
esa “juricidad” tan combatida y ridiculizada en la de vida, tratando de preservar la posición del Esta-
etapa política de 1945 a 1948. do en el complicadísimo ajedrez internacional.
Frente a la seriedad de estos problemas, la demago-
Esta concepción de una autoridad de Estado ba- gia no se concibe. Resulta despreciable. Atenta
sada, en la ley es la antítesis de la demagogia, que contra la normalidad del Estado. Ella sólo procura
pide una autoridad basada en el histerismo de la halagar a una masa electoral; pero la verdadera de-
opinión pública, o en la explotación de las pasiones mocracia sabe que su misión es responder por el
populares. La demagogia es el peor enemigo de la destino del país. Por eso se comprende que el dema-
democracia porque conduce a uno de dos extremos: gogo, sea gobernante o político, se deba ante todo a
o el gobierno se somete al griterío de la calle y en- sus electores, a cuya sombra medra; pero el gober-
tonces es la anarquía y no la ley lo que prevalece; o nante demócrata se debe sólo a la ley. De ella ex-
acude a la fuerza para sofrenar la histeria, y enton- trae su prestigio. Y su fuerza.

,
143
CARETAS 2002
La conquista del Perú por los peruanos

ocas naciones en el mundo tienen el raro


privilegio de contener en su propio
suelo la fuente de inspiración de una
doctrina. El Perú es una de ellas.
Sin embargo, se ha anatematizado a
los que no salimos en busca de filoso-
fías extranjeras, en el vano intento
de importar ideas a un medio que ha-
ce siglos se distinguió en producirlas.
Ha extrañado, efectivamente, a quienes
por no captar las corrientes vigorosas que
emanan de nuestra misma tierra, que un mo-
vimiento como el de Acción Popular, haya surgido
sin influencias foráneas y que, en vez de izar sus ve-
las para dejarse llevar sin esfuerzo por vientos que
se originan en los focos del capitalismo o del marxis-
mo extremos, haya preferido los que soplan de la
La conquista del Perú por los peruanos. Li- Plaza de Wacaypata, receptáculo de experiencias y
ma: Editorial Minerva, 1994. Extractos selec- tradiciones milenarias, corazón de un sistema arte-
cionados, págs. 23, 26-40, 42-43. rial cuyos latidos se sintieron en las regiones más
remotas del Perú.

La conquista del La tradición planificadora en el Perú

Perú por los El notable impulso que alcanzó el antiguo Perú


–pese a las tremendas dificultades del territorio–

peruanos
tiene su explicación en el alto grado de desarrollo
que adquirió el planeamiento, en todos los órdenes,
que ha dejado pruebas irrefutables y enseñanzas de
permanente vigencia. Acción Popular se ha pro-
puesto aprovecharlas, a la luz de todos los adelantos
Fernando Belaunde Terry que nos ofrece nuestro tiempo.
(Lima 1912)
El país de topografía tan difícil y abrupta ha
constituido y constituirá siempre un verdadero re-
to al hombre que lo habita y, en cierta manera, ha
forjado la recia personalidad de ese peculiar perso-
naje de los Andes.

La Cordillera nos ofrece el contraste de nieves en


el trópico. La altitud por un lado y la Corriente Pe-
ruana por otro, son factores que compensan climáti-
camente la latitud. Si observamos un mapamundi,
tomando una franja entre la línea ecuatorial y los 18
grados hacia el Sur –que es la que ocupa el Perú ac-
tual– y hacemos lo propio hacia el Norte, veremos
Arquitecto, presidente y fundador del Par- que en ninguna otra parte del planeta, sea en los te-
tido Acción Popular y dos veces elegido rritorios correspondientes de Africa, Asia y Oceanía,
Presidente de la República 1963-1968 y el trópico presenta alturas tan considerables como la
1980-1985. que alcanzan los Andes. Sólo en la región andina se
144
CARETAS 2002
Fernando Belaunde Terry
crea un hábitat ecuatorial por encima de los cinco que, en el antiguo Perú, cada nuevo latido de vida
mil metros. Se trata, pues, de un territorio excepcio- humana se sincronizaba en la tierra con un nuevo
nal, distinto, con comunicaciones difíciles y enormes brote de vida vegetal.
áreas inexplotadas. Y esta tierra sui generis ha pro-
ducido también un hombre sui generis. El territorio, Aunque hoy disfrutamos de las facilidades del
factor fundamental, no está aquí como en otras civi- comercio internacional, que antes no se utilizaban,
lizaciones a favor, sino en contra del hombre. No es, la preocupación por lograr la autosuficiencia ali-
como Egipto, un valle fértil y acogedor el que lo defi- menticia debe seguir teniendo vigencia ya que dicho
ne, sino una cordillera áspera y empinada. Y, sin comercio también implica la exportación de parte
embargo, los Andes implacables fueron cuna, como apreciable del producto de la tierra. Un país subde-
el Nilo fecundo, de una civilización inmortal. sarrollado y lejano no debe depender de otros, para
su abastecimiento en productos básicos del susten-
La tierra es la misma y el hombre ha cambiado to de su población, sobre todo cuando las dificulta-
poco, siendo el factor aborigen elemento dominante des de su territorio y su posición geográfica recar-
en el mestizaje que trajo la Colonia. Debemos aden- gan con cuantiosos fletes el valor de los alimentos.
trarnos en los misterios de esta tierra y de sus ha-
bitantes que, a través de las distintas épocas, logra- La relación entre las áreas cultivables y los con-
ron imponérsela, para continuar su obra inconclusa. sumidores, sigue siendo una premisa fundamental
en el planeamiento regional moderno. Las grandes
La primera lección que recogemos del pasado naciones industriales, superpobladas, que no en-
es, pues, la necesidad de estudiar y conocer a fon- cuentran en el territorio metropolitano la posibili-
do el territorio. Los cronistas nos hablan de los dad de practicarla, buscan otros caminos por medio
minuciosos modelos que se hacía antes de la Con- del protectorado o de la colonización de regiones le-
quista, de las distintas regiones, lo que presupone janas, y proclaman teorías como las del espacio vi-
la existencia de la cartografía. Cieza de León, al tal que, según lo ha anotado J. M. Pastor, no fueron
referirse a la red vial, nos dice que los pueblos la monopolio del nazismo sino que la practicaron gran-
construían con estricta fidelidad a lo que estaba des demócratas, como Roosevelt, en el famoso pro-
“pintado”, es decir que la planificación de caminos yecto de desarrollo del Valle del Tennesee, que no es
había sido cuidadosamente pensada. otra cosa que la incorporación, en gran escala, de
tierras de cultivo y el aprovechamiento de la fuerza
Toda la prosperidad, el adelanto y la justicia so- hidráulica. La relación hombre-tierra es la clave de
cial del Perú antiguo se originaron en una premisa la prosperidad americana y lo es, también, de la
básica: el que a cada consumidor correspondiera desnutrición de nuestro propio pueblo.
una unidad de superficie agrícola para su sustento.
Y esa unidad, el tupu, tenía un área entre los 3,600 Practicar este principio tan saludable obligó a
y los 4,825 metros cuadrados. Fuera de esto tenía- los antiguos peruanos a adoptar una organización
mos las tierras del Sol y las del Inca, que consti- orgánico-celular, que tuvo su remoto origen en el
tuían las fuentes de recursos de la religión y del go- ayllu y que, empezando con una chunca, que es la
bierno, de las que se tomaba lo necesario para las reunión de diez familias, lograba un desarrollo pi-
campañas militares y en los casos de sequías, catás- ramidal en la pachaca que lo es de cien y en la wa-
trofes o plagas. La superficie cultivada era, pues, ranca, el núcleo básico de mil familias, que corres-
considerablemente superior a los 1,700 metros cua- pondería hoy a lo que en planificación moderna se
drados por habitante de que hoy disponemos. llama escalón parroquial o unidad vecinal. La ba-
se de la pirámide seguía anchándose en forma de-
El crecimiento vegetativo obligaba por lo tanto cimal hasta alcanzar al más anónimo de los ciuda-
a la incorporación de nuevas tierras, por medio de danos, en la más remota de las regiones. Tal es-
la irrigación, o la creación de nuevas áreas labora- tructuración facilitó la estadística censal, permi-

,
bles, a base de las andenerías que alguien ha com- tiendo el paralelismo en la dinámica de la tierra
parado, en su monumentalidad, a las pirámides frente a la dinámica demográfica.
del antiguo Egipto. El problema vital de la subsis-
tencia estaba entonces resuelto, pudiendo decirse La diferencia sustancial entre la comunidad
145
CARETAS 2002
La conquista del Perú por los peruanos
agraria del pasado y la del presente, radica en la estarían aisladas unas treinta capitales de provin-
destrucción de ese paralelismo. Hoy día la comu- cias, lo que da una idea de las dificultades del abas-
nidad indígena tiene linderos rígidos y el creci- tecimiento y del atraso en que se encuentran dichas
miento de la población ha sobrepoblado la tierra, ciudades y sus distritos vecinos. Siendo la red vial
pauperizando y desnutriendo al campesino. Para incaica lo más admirable que, en materia de inge-
que el espíritu de asociación, que está en la sangre niería, nos ha legado el pasado, es útil revisar la
del aborigen, produzca resultados satisfactorios, historia para ver cómo se logró su construcción y pa-
hay que encontrar un camino hacia la expansión ra comprobar que en la difícil topografía andina el
de las áreas agrícolas. La Irrigación y la Coloniza- camino es un factor inseparable de la agricultura.
ción Vial que propone Acción Popular permitirían
sincronizar nuevamente la expansión de las áreas La enseñanza luminosa para la
laborables con el crecimiento vegetativo, detenien- cooperación popular
do la proliferación del minifundio que está hirien-
do de muerte a una parte apreciable de nuestra Si las naciones pudieran acudir a los médicos en
agricultura serrana. busca del diagnóstico de sus males, el Perú confir-
maría su grave dolencia crónica que, afortunada-
La tradición vial del Perú es otro legado que no mente, no es incurable: la decadencia agónica de
podemos desaprovechar. Mediante los caminos se sus villorrios. Porque, como todo enfermo, el país
logró la unidad andina que no ha podido ser mante- tiene en sí mismo la defensa orgánica para comba-
nida en la República. Por no haberse sustituido el tir el mal que le aqueja: el hábito ancestral de la
antiguo camino del Inca entre Cuzco y Quito, se ha cooperación popular, la vieja minka que hizo grande
perdido la unidad serrana, al punto de que las se- al Imperio y cuyas características perduran en las
rranías de Cajamarca se encuentran desconectadas comunidades.
de las del Sur, habiendo desaparecido en el Norte el
conocimiento de la lengua aborigen, síntoma signi- Alguien ha dicho que las verdaderas leyes care-
ficativo de esta pérdida de unidad. No se ha termi- cen de texto y se expresan a través de las tradicio-
nado la carretera longitudinal de la Sierra, que es- nes imperecederas de los pueblos. La ley no escrita
tá interrumpida en Ancash y La Libertad y que es- del Perú bien podría llamarse de “cooperación popu-
tá llamada a sustituir al antiguo camino. La uni- lar”. Pero los tiempos modernos hacen necesario
dad nacional es la suma de las unidades regionales que se estructure los organismos, que se precise, en
y resulta muy grave para una nación como el Perú blanco y negro, los recursos y las orientaciones téc-
la pérdida de la unidad de la sierra, que es el grane- nicas. De allí la necesidad de redactar un breve tex-
ro para su abastecimiento y un verdadero vivero de to que encauce en nuestros días la realidad milena-
hombres para desarrollar otras zonas. ria del esfuerzo colectivo.
La estrecha relación entre el camino y el tambo Un rápido cálculo mental, estimando estas obras
contribuyó a asegurar el abastecimiento. La viali- a grosso modo, en su valor aproximado y multipli-
dad y la agricultura se mantuvieron hábilmente cándolo por mil cuatrocientas capitales de Distrito
coordinadas. Los graneros siempre colmados con el –sin considerar infinidad de caseríos de menor ran-
producto de las tierras del Sol y del Inca eran, así, go– nos hizo ver lo complejo de una solución para sa-
accesibles en cualquier emergencia. Alguna vez las tisfacer tan justificadas y conmovedoras demandas
tropas conquistadoras pudieron disfrutar, gracias a de acción estatal. Sentimos la angustia, la impoten-
ellos, de siete meses de permanencia en Jauja. El cia económica para hacer justicia a nuestros compa-
tambo debería tener, en el Perú moderno, su reflejo triotas. Puedo decir sin falsa modestia que el temor
en flamantes frigoríficas y silos que evitaran las fre- de no alcanzar esa reparación, en caso de triunfo, es
cuentes hambrunas que padece nuestro pueblo. La el único miedo que he tenido en la campaña.
sequía del Sur nos ha demostrado patéticamente lo
que significa el haber interrumpido la práctica de El fisco debe atender ante todo a los gastos gene-
una previsora política del abastecimiento. rales de la administración y de la educación públi-
ca, financiar las grandes obras de carácter nacional
Si continuáramos la tradición vial del Perú no o regional, mantener la eficiencia de los institutos
146
CARETAS 2002
Fernando Belaunde Terry
armados. Pero una vez cumplidas estas misiones un destartalado automóvil de plaza. Se sorprendió
poco queda del presupuesto para dedicarse a inver- el eficiente chofer Ísmodes cuando lo requerí para la
siones locales, a necesidades lugareñas que, por ser carrera más larga que, evidentemente, le había sido
el Perú un país eminentemente rural, afectan a la solicitada ¿A dónde vamos? A Lima –respondí–, co-
mayoría de su población. mo si se tratara de recorrer unas cuantas de las em-
pinadas calles cuzqueñas. Más tarde en el camino,
Cuando, más tarde, pudimos ver congregado al cuando cruzábamos el Apurímac, ya habíamos cam-
pueblo del Cuzco desde el atrio de la Catedral, la biado largamente ideas mis acompañantes y yo so-
responsabilidad de buscar una solución se hizo más bre las graves dificultades insuperadas de las aldeas
imperiosa. Contribuía a ello el grandioso y evocati- peruanas. En una fonda de Chincheros, en el De-
vo escenario. Tal vez nuestra invocación, al pie de partamento de Apurímac, nos detuvimos a almor-
un templo, y en el punto focal de convergencia de zar. Los notables de ese pueblo pintoresco, intriga-
los cuatro caminos que antaño dieron unidad y po- dos por la presencia de un taxi coronado con cuatro
derío a otras tantas regiones del Imperio, fue acogi- maletas y un alto parlante, acudieron a darnos el
da benévolamente por la Providencia a la que acu- encuentro y a brindarnos una hospitalidad que re-
díamos en busca de luz. sultó ser gratísima y fecunda por la inspiración allí
recogida. No insinceramente repetía: “Más que en
Nuestro recorrido hacia Huancayo lo hicimos en solicitud de votos vengo en busca de ideas...”.

,
147
CARETAS 2002
Humanismo y revolución
ero el humanismo significa también una
actitud de respeto profundo por el ser
humano, es la afirmación del valor in-
condicional de la condición humana.
Esta afirmación es una actitud de en-
frentamiento porque en las socieda-
des históricas, pasadas y presentes,
no existe una organización que permi-
ta a los hombres realizar plenamente
su valor humano. Las sociedades reales
han estado generalmente divididas en dos
grupos, un grupo minoritario que se ha con-
siderado a sí mismo como la encarnación supre-
ma del valor y de la dignidad y otro grupo mayorita-
rio considerado por el primero como inferior, cuyo va-
lor ha sido minimizado y hasta negado. El grupo que
se considera a sí mismo superior es el grupo domi-
Humanismo y revolución. Lima: Casa de la nante o privilegiado, el que ocupa las jerarquías so-
Cultura del Perú, 1969. Extractos ciales; el grupo considerado inferior es el grupo domi-
selecciona- dos, págs. 92-94, 97-98, 102- nado, utilizado como medio o instrumento por los
109, 136-137, que detentan el poder. Por el solo hecho de
139, 141-146. pertenecer a los grupos superiores, los privilegiados
desconocen el valor de los que no son privilegiados.
Todo privilegia- do en una sociedad, al aceptar su

Humanismo y condición acepta que otros no lo sean. Es decir,


considera que tiene cualidades extraordinarias que
no tienen los miem- bros de los grupos inferiores y

revolución que por eso merece vi- vir de manera superior. Y al


sentir y proceder como un hombre que tiene
cualidades que lo diferencian de las mayorías,
desconoce estas cualidades en otros hombres,
niega el valor intrínseco de su condición, regatea
Francisco Miró Quesada su valor humano. Por eso el humanismo consiste
en reconocer al hombre como hombre. Fren- te al
privilegiado que separa a los hombres en dos
grupos, los superiores y los inferiores, el humanista
se yergue para afirmar la unidad de todos los hom-
bres, para reconocer la dignidad y la nobleza de su
condición humana, para luchar por su liberación to-
tal y definitiva.

De todas las grandes creaciones de Occidente, el


humanismo es probablemente la más característica.
Ninguna civilización no occidental ha producido mo-
vimientos políticos de grandes dimensiones dirigi-
das de manera consciente y racionalmente fundada
Presidente de la Sociedad Peruana de Filo- contra los grupos de dominio para lograr la libera-
sofía e ideólogo del Partido Acción Popular ción de los hombres. Es que el humanismo es pro-
en los años sesenta. Destacado internacio- ducto de las dos raíces más profundas de la Sociedad
nalmente por sus investigaciones en lógica Occidental: el Cristianismo y el Racionalismo. De to-
jurídica. das las religiones superiores el Cristianismo es la
que eleva más alto el valor del hombre. Las religio-
148
CARETAS 2002

96
Francisco Miró Quesada
nes orientales, cuya importancia no negamos, bus- ro lo que sólo puede ser fin en sí mismo y nunca me-
can la liberación del hombre a través de la disolu- dio, no tiene precio porque no es cosa sino persona, y
ción de la conciencia individual. El hombre se salva tiene, por eso dignidad. Llamamos a este principio,
mediante un proceso negativo, mediante una fusión formulado de manera definitiva por Kant, principio
desindividualizadora con el gran todo. En cambio el de la autotelia.
cristianismo concibe la liberación del hombre como
hombre, del hombre individual de carne y hueso. ●●●
Para el cristiano la salvación no es la disolución de
la personalidad sino, al contrario, la perduración El principio supremo del humanismo es, de
eterna de su yo consciente. El destino del hombre es acuerdo con lo expuesto en las páginas que antece-
trascendente: es la salvación mediante el acceso al den, que todo hombre debe ser considerado como un
ámbito de la divinidad. Por eso, frente a los demás fin en sí y jamás como un instrumento o como un
hombres, todo hombre adquiere un valor incondicio- medio para los otros hombres. Si se analizan todas
nado. Ningún hombre tiene el derecho de disponer las consecuencias que se derivan de este plantea-
del destino de los demás. El primero de todos los de- miento se llega a una conclusión sorprendente: es-
beres cristianos es amar y servir a nuestros seme- te principio, que hemos llamado principio de la au-
jantes. Frente a las concepciones paganas de la vi- totelia, es suficiente para que el humanismo quede
da que colocaban el valor del hombre en el poder y constituido. Todos los demás principios se pueden
en la gloria, el Cristianismo coloca el valor supremo deducir de él por medio de la lógica y del análisis
en la capacidad de servir a los demás y en la humil- semántico. Sencillas consideraciones muestran
dad. El Sermón de la Montaña es la expresión más que las tesis que, tradicionalmente se han conside-
sublime y definitiva del reconocimiento humano, de rado humanistas, están contenidas implícitamente
la revelación del valor universal del hombre. Por- en dicho principio. Por ejemplo, el principio de la
que allí se dice, por primera vez en la historia, que solidaridad. Si todos los hombres deben ser fines
el mayor valor no está en los poderosos sino en los en sí, nadie tiene el derecho de utilizar a otro en
humildes. A los hombres y mujeres del pueblo, des- provecho propio. Pero como ser hombre es tener me-
preciado por los soberbios, Cristo dice: vosotros sois tas y proyectos, y estos fines no pueden cumplirse
la sal de la tierra y la luz del mundo. de ninguna manera mediante la acción solitaria,
todo individuo necesita de la acción de los demás
●●● para realizarlas. La única manera como puede lo-
grar que los demás contribuyan a la realización de
A fines del siglo XVIII, destruidos por la filosofía sus propios fines, es contribuyendo a los fines de
todos los prejuicios y todas las falacias en los que se los demás. La relación entre los individuos del con-
fundaba el poder de la aristocracia, la vieja estructu- glomerado social sólo puede ser aceptada, si todos
ra social de Europa se derrumba. La política entra contribuyen a la realización de los fines de todos.
en una nueva etapa en la que las grandes mayorías El individuo queda, en esta forma integrado plena-
comienzan a participar del poder y los partidos tra- mente en el grupo social, cada individuo sólo pue-
tan de justificar su acción mediante planteamientos de realizarse como hombre, a través de los demás y
racionales. En esta etapa crucial de la historia, a fi- los demás sólo pueden realizarse a través de él. El
nes del siglo XVIII y comienzos del XIX en que la fi- individuo ocupa así un lugar insustituible en una
losofía de Occidente alcanza la madurez en su mar- colectividad, en que los demás son también insus-
cha hacia el humanismo, Manuel Kant, logra abs- tituibles. La única jerarquía del individuo se fun-
traer su esencia de todas las envolturas adjetivas y da en su capacidad de servir, es decir, en su capa-
expresarla a través de una formulación abstracta. cidad de hacerse imprescindible a los demás, en su
Para Kant el principio supremo de la ética, la norma capacidad de encauzar libremente sus propios fines
de conducta de la cual se derivan todas las demás, para que los demás puedan realizar los suyos. Es-
prescribe que todo hombre sea considerado como un ta relación interhumana en que cada uno contribu-

,
fin en sí y no como un medio o instrumento de otros ye a la realización de los fines de los demás al rea-
hombres. Todo lo que es medio para conseguir algo, lizar sus propios fines, en que todos actúan en re-
es una cosa o queda reducido a una cosa. Las cosas lación con todos, se denomina solidaridad.
tienen precio, nos dice Kant en frases inmortales, pe- Otro principio importante que se deriva también
149
CARETAS 2002
Humanismo y revolución
de nuestro principio es el antirracismo. El racismo poder y en el prestigio personal. Por eso en una
significa que una raza dominante reduce a una con- socie- dad con clases las jerarquías son arbitrarias,
dición de inferioridad a los miembros de otra raza. es decir, se fundan en la pertenencia de clase y no en
La colectividad se divide en dos grupos, la raza supe- cualida- des intrínsecas.
rior y la raza inferior.
Es cierto que en muchas sociedades clasistas, los
En una sociedad racista los miembros de la raza mecanismos democráticos de la participación en el
“considerada” inferior son obligados a trabajar en gobierno limitan el poder de la clase supraordinada.
condiciones tales que la raza “considerada” superior En muchas de ellas las clases han adquirido gran po-
se beneficia con ese trabajo sin retribuir adecuada- rosidad y numerosos elementos de las clases inferio-
mente al grupo productor. Es evidente que la raza res ascienden a las clases superiores. Pero esto no
dominante está utilizando a la dominada como medio significa sino que dichas sociedades están en alguna
para sus propios fines. La condición de “dominado” etapa de la evolución hacia la sociedad humanista
le es impuesta contra su voluntad, y por eso pierde la justa. Porque mientras existan clases siempre habrá
capacidad de decidir por sí misma quedando reduci- hombres que, por el solo hecho de su nacimiento, ten-
da a la condición de instrumento. drán mayores oportunidades de realizar sus posibili-
dades humanas. Y para realizarlas utilizarán, que-
Otro principio que se deriva de manera inmedia- riéndolo o sin querer, el trabajo de las clases subordi-
ta del principio de los fines, es el anti-imperialismo. nadas que se convierten así, en instrumento para au-
El imperialismo consiste en el dominio que ejerce mentar las ventajas que los miembros de la clase su-
una nación sobre otra. Este dominio significa que la perior tienen en el punto de partida.
nación dominante tiene el derecho de utilizar a la na-
ción dominada como medio de enriquecimiento. O, lo Por eso para que una sociedad sea verdaderamen-
que es lo mismo, los miembros de la nación dominan- te justa, para que todos los hombres puedan realizar
te, utilizan el trabajo de los miembros de la nación en ella plenamente sus posibilidades, las jerarquías
dominada para aumentar su riqueza. no deben fundarse en condiciones de clase, es decir,
de familia, de posición social, de situación económica,
Partiendo del principio de que todo hombre debe etc. No deben basarse en condiciones extrínsecas a la
ser un fin en sí y no un medio para los demás, se lle- persona humana sino en condiciones intrínsecas.
ga asimismo a una sociedad en que no deben existir Las jerarquías deben fundarse única y exclusivamen-
ni explotadores ni explotados. Porque la explotación te en la capacidad de servir y la capacidad de servir
consiste, precisamente, en el hecho de que unos se determina por la capacidad intelectual y la pres-
hombres toman como medio a otros hombres para tancia moral de las personas. Por eso el humanismo
aumentar su poder, su prestigio o su riqueza. Explo- conduce de todas maneras a la sociedad sin clases. Y
tar significa eso y nada más que eso: tomar a otro siempre ha sido así. Desde sus primeros comienzos,
co- mo medio para nuestros fines sin tener en la ideología enciclopedista plantea claramente la so-
cuenta cuáles son los fines del otro. ciedad sin clases al sostener que el poder emana del
pueblo. El ideal democrático moderno, expresado en
Pero si el principio de los fines (autotelia) lleva a constituciones como la de Francia, de los Estados
una sociedad sin explotación, conduce inescapable- Unidos, de los países latinoamericanos y ahora, de
mente a una sociedad sin clases. Porque en una so- casi todos los países del orbe, que se inspiran, en úl-
ciedad en que existen las clases, existen diferencia de tima instancia, en los principios de la ideología enci-
oportunidades entre los hombres. Para que haya cla- clopedista, plantea de manera directa la sociedad sin
ses, debe haber por lo menos una clase superior y una clases. No otra cosa significa la igualdad de los hom-
o varias que son las clases inferiores. En toda socie- bres ante la ley y la eliminación de los privilegios.
dad de clases hay un grupo dominante o supraordi- Que este ideal no haya podido realizarse es cuestión
nado y un grupo dominado o subordinado. El dominio aparte. Pero el hecho es que existe y que ha sido
puede variar desde la esclavitud, la forma más bru- planteado desde el comienzo. El marxismo, al plan-
tal de todas, hasta los más sutiles dinamismos, con- tearlo también, no hace sino seguir la corriente del
sistentes por lo general en complicados procesos de pensamiento humanista occidental.
presión económica o de presión política basada en el
150
CARETAS 2002
Francisco Miró Quesada
Las consideraciones que anteceden, nos mues- dio. En la sociedad humanista los que ejercen la je-
tran además, que la enunciación del principio supre- rarquía o lo que es equivalente, la capacidad de deci-
mo del humanismo –y naturalmente la enunciación dir, (que es el poder) sirven a la mayoría, se constitu-
de sus posibles consecuencias– no necesita utilizar yen voluntariamente en medio para que los demás
en ningún momento tesis filosóficas de carácter teó- sean fines. Se trata por eso de algo profundamente
rico, Los principios humanistas formulados de ma- revolucionario, porque cambia no sólo la estructura
nera directa, tal como lo acabamos de hacer, son social, económica, política y cultural de la sociedad,
nor- mas, son prescripciones que indican cómo sino cambia la manera de ser de los hombres, les exi-
deben re- lacionarse los hombres entre sí y cómo ge un cambio en la manera de sentirse a sí mismos,
debe consti- tuirse la sociedad para que pueda de apreciarse y de tratarse.
cumplirse el tipo de relación exigido... No son tesis
teóricas que nece- sitan ser probadas, sino pautas ●●●
de conducta que se aceptan o se rechazan mediante
actos de voluntad. Esta es la única manera de Si la violencia debe ser evitada o reducida al mí-
fundar una praxis políti- ca segura, sin correr el nimo, es necesario comenzar la transformación des-
peligro de utilizar tesis que, con el transcurso del de el propio sistema social que constituye el punto
tiempo, debido a la evolución del propio de partida. En nuestro país, y en todos los países en
pensamiento filosófico y el progreso de la ciencia las mismas condiciones históricas, sociales y políti-
resultan con frecuencia falsas. Tal es el caso de las cas que el nuestro, la transformación debe comenzar
ideologías tradicionales. a hacerse dentro del sistema capitalista. Esto, por la
única razón de que pasar bruscamente del sistema
El Humanismo como exigencia de transformación capitalista a otro completamente distinto, como por
y los caracteres generales de los procesos ejemplo, el socialista, obligaría a transformar la vio-
revoluciona- rios. lencia implícita en explícita y a intensificarla hasta
límites imprevisibles. Pero el punto de partida den-
Partiendo del principio según el cual todos los tro del capitalismo no significa ninguna predilec-
hombres deben ser fines en sí, hemos llegado a una ción especial por este sistema frente a otro u otros.
serie de conclusiones sobre la manera cómo debe Se trata únicamente de cumplir la exigencia de con-
ser la sociedad. Como acabamos de mostrar, los sistencia, es decir de evitar la aplicación de métodos
principios del humanismo son normas, prescripcio- antihumanistas. Si la sociedad en el punto de parti-
nes, es decir, exigencias de realización. Por eso, el da fuera socialista, de tipo totalitario, se tendría
mero planteamiento de los principios, impone una que partir de ella, porque todo cambio brusco produ-
comparación entre el tipo de sociedad exigido por ciría los mismos efectos. En efecto, pasar de una so-
ellos y la sociedad real existente dentro de la cual ciedad en la cual no hay libertad de ninguna espe-
actúa la ideología. La comparación nos muestra cie a una sociedad libre, supone romper un gigan-
que entre ambas existe una dramática distancia. tesco mecanismo de opresión. La única manera de
La exigencia de realización se constituye, enton- lograr este cambio, dentro del esquema humanista,
ces, en exigencia de transformación. De acuerdo es por eso, partir del propio sistema e irlo modifi-
con la comparación, la transformación debe ser cando progresivamente.
profunda y radical. Porque el planteamiento hu-
manista conduce a un modelo de sociedad en que Como es lógico pensar la sociedad futura será muy
las cosas suceden al contrario de lo que han suce- diferente de la nuestra. Pero ¿quedará algo del siste-
dido en las sociedades históricas. En estas socieda- ma capitalista como tal? Para responder a esta pre-
des las jerarquías, el valor, el poder, se han funda- gunta es necesario enunciar las notas principales del
do en notas extrínsecas y contingentes como la sistema capitalista. Este sistema tiene cinco notas bá-
sangre, la raza, el dinero, etc. sicas: la propiedad de los medios de producción debe
En la sociedad humanista se funda en lo que con- ser, en su mayor parte privada, la jerarquía en las em-

,
duce a la plenitud de la condición humana, es decir presas depende de la cantidad de capital invertido, lo
en la capacidad de servir. En las sociedades históri- que significa que los mayores accionistas tienen el po-
cas el poder se funda en la capacidad de ser servido, der de decisión sobre la marcha de la empresa y pue-
o sea en la capacidad de tomar a los demás como me- den colocar y remover al personal, la empresa capita-
151
CARETAS 2002
Humanismo y revolución
lista tiene sólo una meta: el lucro; existe un amplio económica en relación a algún país extranjero a va-
margen de libertad para la dirección y la formación rios. Y esto constituye un problema en relación a las
de las empresas, es decir, hay iniciativa privada y inversiones del capital extranjero. Porque, como he-
com- petencia, el mercado se constituye sobre la base mos visto, en la etapa inicial, es necesario aumentar
de las preferencias espontáneas de los consumidores. la productividad y para ello debe ampliarse a ritmo
acelerado el sistema industrial. Para hacer esto hay
●●● que ofrecer incentivos al capital, incluyendo el ex-
tranjero y el aumento del capital foráneo puede in-
El sistema final, sería, entonces un sistema en el tensificar la dependencia económica del país frente a
cual coexistirían armónicamente coordinados, tres las grandes potencias.
aspectos diversos: la pequeña propiedad privada, el
cooperativismo y el socialismo. Estas potencias tendrán una tendencia natural a
●●● oponerse a las reformas estructurales que afecten los
intereses de sus inversiones y se valdrán de diversos
El problema es complicado pero puede resolverse medios para evitarlos. Pueden utilizar la presión po-
por medio de las modernas técnicas de análisis utili- lítica directa y sobre todo la presión económica, reti-
zadas por las ciencias sociales, especialmente por rando capitales y dejando de hacer préstamos con fi-
medio de la planificación. La planificación permite nes de desarrollo.
prever con probabilidad aceptable los resultados de
ciertas transformaciones estructurales utilizadas en Contra esta doble incidencia –nacional e interna-
el proceso de cambio. Las técnicas de análisis econó- cional de los grupos de presión– hay que luchar a la
mico permiten saber que es posible cambiar rápida- vez con energía y con habilidad. En el ámbito nacio-
mente ciertas estructuras, como por ejemplo la de la nal pueden fomentarse ciertas industrias de manera
propiedad agraria, mientras el ritmo de cambio es decidida, pero tomando precauciones legales para
menor en otras, como en la estructura industrial y que no puedan formarse monopolios. Deberá hacerse,
comercial. También permiten probar que en relación además, una transformación adecuada del sistema
al sistema capitalista, que es, en nuestro caso, el crediticio (revolución del crédito) y coordinar el au-
punto de partida obligado, el tipo más conveniente mento de la productividad con una mejora creciente
de planificación es el indicativo. Es decir, una plani- del sistema de distribución de lo producido. Habrá
ficación en que el encauzamiento de la inversión pri- que transformar el sistema legal para impedir que
vada se realice mediante incentivos o penas tributa- los miembros del viejo grupo de poder sigan mane-
rias y no mediante una acción directa de la fuerza. jando las corporaciones estatales y para-estatales.
Desde luego, esto no significa que todo tipo de trans- En el ámbito internacional habrá que luchar también
formación y de encauzamiento deben hacerse dentro contra los monopolios y se tendrá que presionar de
de estos marcos. Hay ciertas medidas que tienen que manera enérgica para que los contratos de explota-
tomarse de todas maneras si no se quiere frustrar ción de los recursos naturales sean mejorados y
todo el proceso. Pero el estudio de estos problemas dejen una utilidad adecuada a la economía nacional.
rebasa el horizonte de la ideología. Para aumentar Es di- fícil prever el curso de este proceso. Es
la productividad de la industria es conveniente ofre- evidente que la necesidad de capital extranjero
cer determinados incentivos al inversionista tanto impone una deter- minada dimensión de prudencia.
nacional como extranjero. Mas al hacer esto, es ne- Un rechazo de la ayuda extranjera basada en el
cesario tomar las precauciones del caso para que los fanatismo doctrinario o en un nacionalismo mal
grupos de poder económico no adquieran demasiado entendido puede tener fa- tales consecuencias para
predominio dentro del sistema. Al hablar de los gru- el movimiento de transfor- mación. Pero también es
pos de poder deben considerarse tanto los nacionales evidente que si no se cam- bia el estado inicial, en el
como los extranjeros. En la mayoría de los países en que determinadas empre- sas extranjeras tienen
condiciones económicas e históricas similares al ventajas excesivas e incluso humillantes para la
nuestro, los grupos de poder económico nacionales colectividad, el proceso puede frustrarse y perder su
están íntimamente asociados con los grupos interna- carácter revolucionario.
cionales. Existe por eso un estado de dependencia
Esta contraposición entre la necesidad de capital
152
extranjero y la necesidad de un mejor aprovecha-
CARETAS 2002
Francisco Miró Quesada
miento de los recursos naturales y de la producción un horizonte de asombrosas posibilidades. Las so-
industrial, puede constituir un serio impase para el ciedades más desarrolladas podrán disminuir las ho-
éxito del proceso. Hay sin embargo una salida. En ras de trabajo, gracias a los métodos de la cibernéti-
primer lugar la capacidad de las grandes potencias ca, hasta extremos difíciles de imaginar. Esto libe-
para imponer soluciones imperialistas va disminu- rará en tal forma a las mayorías trabajadoras que se
yendo rápidamente. No se trata aquí de decidir si creará el problema de ofrecerles actividades de los
esta disminución se debe a un progreso histórico de más diversos tipos para que no pierdan sus energías
las propias potencias o a la reacción de los países ex- creadoras. En cuanto a los países subdesarrollados,
plotados. Pero el hecho existe. Y esto permite a los no puede aún calcularse hasta dónde la técnica pue-
países que inician su desarrollo presionar a estas de adelantar el ritmo de transformación. Es muy po-
naciones mediante movimientos organizados y sible que su impacto sea tan grande que la producti-
agresivos de propaganda nacional e internacional. vidad pueda ser aumentada sin que sea necesario
Mediante denuncias públicas, mediante organismos aplicar el esquema de desarrollo dentro de la libre
internacionales, utilizando asociaciones regionales, empresa encauzada por una metodología planifica-
etc., los países subdesarrollados pueden obtener dora que, en las actuales circunstancias, es el más
mejores precios para sus productos y mejores con- conveniente cuando se parte desde el sistema capita-
tratos con las empresas extranjeras. Las grandes lista.
potencias no están en condiciones de resistir incon-
dicionalmente esta presión. Si no fuera por esta po- Las consideraciones que anteceden permiten for-
sibilidad, no habría salida, como no la hubo en el pa- marse una idea general de las etapas en la marcha
sado. En el pasado las potencias esclavizaron a pue- hacia la sociedad justa (siempre y cuando los ade-
blos enteros y nadie pudo liberarlos. Pero en la ac- lantos fabulosos de la técnica no obliguen a cambiar
tualidad los pueblos oprimidos han comenzado a li- todo el esquema). Primero: se parte del sistema
berarse y esto hace posible que puedan enfrentarse existente en la sociedad injusta, en nuestro caso, el
a la presión económica de las grandes potencias con capitalismo. Segundo: se comienzan a realizar
crecientes posibilidades de éxito. transformaciones profundas con la mayor velocidad
posible. Estas transformaciones deben armonizarse
En segundo lugar, el propio desarrollo del país con las exigencias del desarrollo económico que exi-
hace que, de manera progresiva, las necesidades de ge un aumento de la productividad a través de la in-
las inversiones extranjeras sean menos urgentes. dustrialización. La planificación es la metodología
Las propias condiciones objetivas que se van crean- que permite lograr esta coordinación. Tercero: la co-
do, van haciendo imposible el rendimiento que per- lectividad alcanza la etapa del desarrollo y las
siguen los inversionistas con mentalidad imperia- transformaciones se hacen cada vez más sistemáti-
lista. Todo eso refuerza las posibilidades de oponer- cas y profundas. Las clases se van desdibujando
se a las presiones del capital extranjero a la vez que progresivamente. El grupo que maneja el capital va
aprovechar las inversiones dentro de condiciones teniendo cada vez menos fuerza y tiene menos capa-
aceptables para ambas partes. cidad para imponer sus decisiones a las mayorías.
El sistema social se va transformando rápidamente
Es infantil preguntarse cuánto va a durar el pro- y no puede reconocerse ya como capitalista en el
ceso. Lo único claro es que si es revolucionario debe sentido en que lo hemos definido. Las jerarquías se
tener un ritmo acelerado dentro de las posibilidades tornan en alta proporción, funcionales. Cuarto: se
materiales y culturales de la colectividad que se alcanza la etapa de la sociedad justa. Ya no hay
transforma. Este ritmo es impuesto por la propia grupo de dominio. Las jerarquías de todo tipo, so-
exigencia del esquema humanista y por la presión ciales, económicas, políticas son funcionales, quie-
incontenible de las mayorías hacia su liberación. Si nes las ocupan son elegidos por su capacidad de ser-
el ritmo decae, entonces el proceso revolucionario se vir (preparación intelectual y condición moral). La
enfrenta a su destrucción inevitable. Un factor posi- colectividad ingresa en una etapa no capitalista. El

,
tivo de aceleración es que la velocidad de cambio Estado ya no puede ser utilizado por ningún grupo
puede ser incrementada de manera imprevisible por para conservar sus privilegios y perpetuarse en el
los adelantos de la técnica. En los actuales momen- poder, ya no es un órgano de clase, sino un órgano
tos es ya un lugar común que el mundo está frente a de servicio colectivo.
153
CARETAS 2002
El ser humano, agente de su propio destino

aracterizar la situación de los países pobres co-


mo dominados y oprimidos, lleva a hablar de
una liberación económica, social, política. Pero
está, además, en juego una visión mucho más
integral y honda de la existencia humana y de
su devenir histórico.
Una profunda y vasta aspiración a la liberación
anima hoy la historia humana. Liberación de todo
aquello que limita o impide a hombres y mujeres la
realización de ellos mismos, de todo aquello
que traba el acceso a –o el ejercicio de– su liber-
tad. Una buena prueba de ello está en la toma de
conciencia de nuevas y sutiles formas de opresión en
el seno de las sociedades industriales avanzadas,
que se ofrecen, a menudo, como modelo a los actua-
les pueblos subdesarrollados. En ellas la subversión
no se presenta como una protesta contra la pobreza,
Teología de la liberación. Perspectivas. sino, más bien, contra la riqueza. El contexto de es-
Lima: CEP, 1996. Extracto seleccionado, tos hechos es muy diferente al de los países pobres;
págs. 98- habrá que cuidarse de todo tipo de mimetismo, así
105. como de nuevas formas de imperialismo –revolucio-
nario esta vez– de los países ricos, que se consideran
el eje de la historia de la humanidad. Ello sólo lleva-

El ser humano, ría a los grupos revolucionarios del tercer mundo a


un nuevo engaño sobre su propia realidad y a lu-

agente de su
char, por consiguiente, contra molinos de viento.

Pero, reconocido esto, es importante recordar,

propio destino también, que los países pobres harían mal en no


seguir de cerca esos acontecimientos; su destino
depende, en parte por lo menos, de lo que suceda
al interior de los pueblos dominantes; su propia
Gustavo Gutiérrez liberación no puede ser indiferente a la que pre-
conizan minorías crecientes en los países opulen-
tos. Hay, además, valiosas enseñanzas que po-
drían ser recogidas por los revolucionarios de los
pueblos “periféricos”, y llevar, desde ahora, a im-
portantes correctivos en la difícil tarea de cons-
trucción de una nueva sociedad.

Lo que está en cuestión, en efecto, tanto en el sur


como en el norte, al oeste como al este, en la perife-
ria como en el centro, son las posibilidades de llevar
una existencia humana auténtica; una vida libre,
de una libertad que es proceso y conquista históri-
ca. De ese proceso y de esa conquista se tiene hoy
una conciencia cada vez más aguda, aunque sus raí-
Sacerdote católico peruano, internacional- ces se hunden, sin embargo, en el pasado.
mente conocido como gestor de nuevas
tendencias posconciliares en la Iglesia Cató- Los siglos XV y XVI marcan un hito importan-
lica. Escribió Teología de la liberación.
154
CARETAS 2002
Gustavo Gutiérrez
te en la comprensión que el ser humano tiene de sí serva la libertad”. El devenir histórico, a través de
mismo. Sus relaciones con la naturaleza varían la dialéctica amo-esclavo (resultado de ese enfren-
sustancialmente al surgir la ciencia experimental tamiento original), aparecerá entonces como un
y la técnica de manipulación que se deduce de ella. proceso de génesis de la conciencia y, por consi-
En dependencia de este proceso, el hombre aban- guiente, de liberación paulatina del hombre. En
dona la vieja imagen del mundo y de sí mismo. este proceso –proceso dialéctico– el ser humano se
Como dice E. Gilson, en frase muy conocida, “es construye a sí mismo, alcanza una conciencia real
por su física que envejecen las metafísicas”. Más de su propio ser, se libera en la adquisición de una
aún, gracias a la ciencia, la humanidad da un pa- genuina libertad, por medio del trabajo, que trans-
so adelante y comienza a percibiese en forma dife- forma el mundo y educa a las personas. Para Hegel
rente. Por ello la mejor tradición filosófica no es “la historia universal es el progreso de la concien-
una reflexión de escritorio: es la conciencia refleja cia de la libertad”. Más todavía, lo que anima la
y tematizada de la experiencia vivida por el ser historia es la difícil conquista de esa libertad, ini-
humano en su relación con la naturaleza y con cialmente apenas vislumbrada, es el paso de la
otras personas. Pero esta relación se traduce y al conciencia de la libertad a la libertad real, ya que
mismo tiempo es modificada por los avances del “es la libertad misma que encierra en ella la infini-
conocimiento científico y técnico. ta necesidad de hacerse consciente –puesto que se-
gún su concepto ella es conocimiento de sí– y, por
Descartes, uno de los grandes nombres de la consiguiente, de hacerse real”. La humanidad asu-
nueva física que sitúa de manera distinta al hom- me así, gradualmente, las riendas de su destino,
bre frente a la naturaleza, coloca la primera piedra presagia y se orienta hacia una sociedad en la que
de una reflexión filosófica que, al sostener el prima- se vea libre de toda alienación y servidumbre. Es-
do del pensar, de las “ideas claras y distintas”, en el te enfoque dará inicio a una nueva dimensión de la
conocimiento, pone de relieve los aspectos creado- filosofía: la crítica social.
res de la subjetividad humana. Esta perspectiva se
afirma y se sistematiza con la “revolución coperni- Esta línea será ahondada y renovada, en forma
cana” operada por Kant, para quien no son los con- muy propia, por K. Marx. Pero esto no se hará sin
ceptos los que deben regularse sobre los objetos, si- lo que se ha dado en llamar una “ruptura epistemo-
no “los objetos, o lo que es lo mismo, la experiencia, lógica” (noción tomada de G. Bachelard) con el pen-
en la que sólo pueden ellos ser conocidos (en tanto samiento anterior. Esta nueva actitud se expresa
que objetos dados) la que se regula sobre esos con- con nitidez en las famosas Tesis sobre Feuerbach, en
ceptos”. Y es que “nosotros no conocemos a priori las que Marx expone concisa pero penetrantemente
las cosas, sino lo que nosotros mismos ponemos en lo esencial de su enfoque. En ellas, en particular en
ellas”; Kant es consciente de que esto lleva a “un la primera tesis, Marx se sitúa en forma equidis-
cambio de método en la manera de pensar”. A un co- tante tanto del materialismo antiguo como del idea-
nocimiento que, al presentarse como necesariamen- lismo, o para decirlo en términos más exactos, pre-
te crítico de sus propios fundamentos, abandona su senta su posición como la superación dialéctica de
ingenuidad y entra en una etapa adulta. ambos. Del primero conservará la objetividad del
mundo exterior, y del segundo la capacidad trans-
Hegel continúa este enfoque, introduciendo vi- formadora del hombre. Conocer para Marx será al-
talmente y con urgencia el tema de la historia. Su go indisolublemente ligado a la transformación del
filosofía se presenta en gran parte como una refle- mundo por medio del trabajo. Partiendo de estas
xión sobre la Revolución francesa, hecho histórico primeras intuiciones, Marx irá construyendo un co-
de enormes repercusiones en el que se proclama el nocimiento científico de la realidad histórica. Ana-
derecho de todo hombre a participar en la conduc- lizando la sociedad capitalista en la que se da en
ción de la sociedad a la que pertenece. Para Hegel concreto la explotación de unos seres humanos por
el ser humano es consciente de él mismo “en tanto otros, de una clase social por otra, y señalando las

,
que es reconocido (por) otra conciencia de sí”. Pero vías de salida hacia una etapa histórica en la que la
este reconocimiento por otra conciencia supone un persona humana pueda vivir como tal, Marx forma
conflicto inicial, “una lucha por la vida y la muer- categorías que permiten la elaboración de una cien-
te”, pues es “sólo arriesgando su vida que se con- cia de la historia.
155
CARETAS 2002
El ser humano, agente de su propio destino
Tarea abierta, esta ciencia contribuye a que la son controlables si se toma conciencia de esas moti-
humanidad dé un paso más en la senda del conoci- vaciones, a través de una lectura apropiada del
miento crítico, al hacerla más consciente de los con- nuevo lenguaje de significaciones creado por el in-
dicionamientos socioeconómicos de sus creaciones consciente. Hemos encontrado ya anteriormente,
ideológicas, y por tanto, más libre y lúcida frente a desde Hegel, el conflicto como categoría explicativa
ellas. Pero, al mismo tiempo le permite –si se deja germinal, y la toma de conciencia como un jalón en
atrás toda interpretación dogmática y mecanicista la conquista de la libertad, pero aquí aparecen en
de la historia– un mayor dominio y racionalidad de un proceso psicológico que debe, él también, condu-
su iniciativa histórica. Iniciativa que debe asegu- cir a una más plena liberación humana.
rar el paso del modo de producción capitalista al
modo de producción socialista, es decir, que debe En efecto, las exigencias de una liberación en el
orientarse hacia una sociedad en la que dominada plano colectivo e histórico no incluyen siempre, y
la naturaleza, creadas las condiciones de una pro- en la forma debida, la liberación psicológica. Esta
ducción socializada de la riqueza, suprimida la agrega dimensiones que no existen o no están in-
apropiación privada de la plusvalía, establecido el tegradas, suficientemente, con la primera. No se
socialismo, las personas puedan comenzar a vivir li- trata, sin embargo, de desvincularlas u oponerlas
bre y humanamente. fácilmente.
Pero los hombres y mujeres de hoy no aspiran Me parece –escribe D. Cooper– que una laguna
sólo a liberarse de aquello que viniendo del exterior, fundamental de todas las revoluciones pasadas ha
les impide realizarse en tanto que miembros de una sido la disociación entre liberación al nivel de la
clase social, de un país o de una sociedad determi- masa (que es la liberación de intereses de clase en
nada. Buscan, igualmente, una liberación interior, términos económicos y políticos) y la liberación al
en una dimensión individual e íntima. Una libera- nivel individual, o de determinados grupos en los
ción en un plano no sólo social, sino también psico- cuales el individuo está directamente comprometi-
lógico. Pero libertad interior entendida no como do. Hablando de revolución, hoy, nuestra reflexión
una evasión ideológica del enfrentamiento social, no tendrá significado si no efectuamos una unión
como la interiorización de una situación de servi- entre macro y micro-social, entre realidad exterior y
dumbre, sino en referencia real al mundo del psi- realidad interior.
quismo humano tal como se le comprende desde
Freud. Un nuevo continente por explorar se ofre- Además la alienación y el despojo, así como la lu-
ció, en efecto, al hombre cuando Freud colocando la cha misma por la liberación de esa situación, tiene
represión como elemento central del aparato psí- incidencias en el plano personal y psicológico que se-
quico del hombre, puso de relieve los condiciona- ría grave descuidar en un proceso por la construcción
mientos inconscientes del comportamiento huma- de una sociedad y una humanidad nueva. Estos as-
no. La represión es el resultado del conflicto entre pectos personales, en una perspectiva no intimista
las pulsiones instintivas y las exigencias culturales sino abarcando todas las dimensiones del ser huma-
y éticas del medio social. Para Freud, las motiva- no, están, también, en causa en el debate actual so-
ciones inconscientes ejercen un poder tiránico y bre la mayor participación de todos en la gestión po-
pueden dar lugar a conductas aberrantes que sólo lítica, incluso en el seno de una sociedad socialista.

156
CARETAS 2002
Juan Velasco Alvarado

ompatriotas:

Este es un día histórico. Y bien vale que todos


sea- mos plenamente conscientes de su significado
más profundo. Hoy día el Gobierno Revolucionario
ha promulgado la Ley de la Reforma Agraria, y al
hacer- lo ha entregado al país el más vital
instrumento de su
transformación y desarrollo. La historia marcará este
24 de Junio como el comienzo de un proceso irreversible
que sentará las bases de una grandeza nacional
auténtica, es decir, de una grandeza cimentada en la
justicia so-
cial y en la participación real del pueblo en la
rique- za y en el destino de la patria.
Hoy, en el Día del Indio, día del campesino, el
Gobierno Revolucionario le rinde el mejor de todos los
“Mensaje a la Nación con motivo de la pro-
tributos al en- tregar a la nación entera una ley que
mulgación de la Ley de Reforma Agraria. 24
pondrá fin para siem- pre a un injusto ordenamiento
de junio de 1969”. En Velasco. La voz de la
social que ha mantenido en la pobreza y en la iniquidad
revo- lución. Lima: Editorial Ausonia, 1972.
a los que labran una tierra siempre ajena y siempre
Extracto seleccionado, págs. 43-55.
negada a millones de campesinos. Lejos de las palabras
de vanos homenajes, el Gobierno Re- volucionario
concreta en un instrumento de inapelable ac- ción jurídica
Discurso de la ese anhelo nacional de justicia por el que tan- to se ha
luchado en nuestra Patria. De hoy en adelante, el

Reforma Agraria campesino del Perú no será más el paria ni el


desheredado que vivió en la pobreza, de la cuna a la
tumba, y que miró impotente un porvenir igualmente
sombrío para sus hijos. A partir de este venturoso 24 de
Junio, el campesino del Pe- rú será en verdad un
Juan Velasco Alvarado ciudadano libre a quien la patria, al fin, le reconoce el
derecho a los frutos de la tierra que tra- baja, y un lugar
(Piura 1909-Lima 1977)
de justicia dentro de una sociedad de la cual ya nunca
más será, como hasta hoy, ciudadano dismi- nuido,
hombre para ser explotado por otro hombre.

Al asumir el gobierno del país, la Fuerza Armada asu-


mió también el solemne compromiso de realizar una
vasta tarea de reconstrucción nacional. Nosotros siempre
fuimos conscientes de la inmensa responsabilidad que
contrajimos con la patria. Este no podía ser un gobierno
más en el Pe- rú. Insurgió con la vocación irrenunciable
de ser el gobier- no de la Revolución Nacional.

Más aún, nosotros declaramos que realizar la


transfor- mación de este país, constituye la justificación
General piurano. Líder de la insurrección histórica del Gobierno de la Fuerza Armada. Vale decir,
del 3 de octubre de 1968. Alentó un para la Fuerza Armada del Perú la tarea de gobernar
proyecto igualitarista autoritario, especial- no fue entendida nunca como banal ejercicio del poder,
mente a través de la Ley de Reforma sin rumbo ni propósi- to; ni tampoco fue entendida jamás
Agraria. bajo este régimen como acción continuista encaminada a
mantener un ordena- miento social básicamente injusto,
dentro del cual la mayo- ría de nuestro pueblo siempre
fue mayoría explotada, ma-
157
CARETAS 2002

,
Discurso de la Reforma Agraria
yoría en miseria, mayoría desposeída. Nosotros no nión de Punta del Este, y desde entonces las oficinas
asumi- mos el poder político para hacer de él botín y espe- cializadas de las Naciones Unidas han hecho
negociado, ni instrumento perpetuador de la injusticia. hincapié en la necesidad de modificar radicalmente las
estructuras agrarias de los países latinoamericanos. Y
Todo lo contrario. Nosotros asumimos el poder aquí en el Pe- rú todos también han hablado de la
político para hacer de él herramienta fecunda de la necesidad de empren- der una auténtica reforma agraria.
transformación de nuestra patria. No nos movió otro Este fue el señuelo con el cual se lograron adhesiones y
propósito. Quisimos darle al Perú un gobierno capaz de votos. Pero nada real- mente profundo se hizo jamás
emprender con resolu- ción y con coraje la tarea salvadora para implantar una refor- ma que de veras atacara la
de su auténtico desarro- llo nacional. Fuimos desde el raíz del problema y que de ve- ras diera la tierra a quien
primer momento conscientes de que una empresa así la trabaja. Esto hace la nueva Ley. Y por venir de un
demandaría de todos los peruanos sacrificios y esfuerzo; Gobierno Revolucionario, es en to- do sentido un
porque sabíamos que en un país como el Perú, instrumento de desarrollo, una herramien- ta de
caracterizado por abismales desequilibrios sociales y transformación; vale decir una ley auténticamente
económicos, la tarea del desarrollo tenía necesariamente revolucionaria. Y como en el caso de la política naciona-
que ser una tarea de transformación. Superar el subdesa- lista del petróleo ahora también la fuente final de
rrollo nacional significa, por eso, lograr un nuestra inspiración, ha sido el pueblo; este pueblo al que
reordenamiento de la sociedad peruana por tanto, alterar nos debe- mos por entero; este pueblo tantas veces
las estructuras de poder, económico, político y social en engañado; este pueblo que tanto ha sufrido y ha luchado
nuestro país. en espera de una justicia que sus gobernantes nunca
supieron darle; este pueblo que ahora recibe, no como
Por comprenderlo así, insurgimos como Gobierno una dádiva, sino como un derecho, una Ley de Reforma
Revo- lucionario; es decir, como régimen Agraria que abre y ga- rantiza, al fin, el camino de la
fundamentalmente orientado al logro de la transformación justicia social en el Perú.
integral de nuestra patria. Sólo así el Perú podrá superar
su estancamiento y su retraso, que son ambos En consecuencia, la ley se orienta a la cancelación de
responsabilidad histórica de quienes hasta hace diez los sistemas de latifundio y minifundio en el agro
meses detentaron el poder político en nuestro país. Fue peruano, planteando su sustitución un régimen justo de
por su inepcia y su complicidad que nuestro pueblo no tenencia de la tierra que haga posible la difusión de la
pudo en el pasado encontrar el camino de su justicia, ni el pequeña y media- na propiedad en todo el país. De otro
Estado pudo emprender una acción vigoro- sa destinada a lado, por ser una ley nacional que contempla todos los
elevar al país del subdesarrollo en que lo su- mieron sus problemas del agro y que tiende a servir a quien trabaja la
malos gobernantes, sus políticos fariseos, sus grandes tierra, la Ley de Reforma Agraria se aplicará en todo el
claudicantes. territorio del país, sin recono- cer privilegios ni casos de
excepción que favorezcan a deter- minados grupos o
Hoy todo eso ha quedado atrás para siempre. Hoy el intereses. La ley, por tanto, comprende a todo el sistema
Pe- rú tiene un Gobierno decidido a conquistar el agrario en su conjunto porque sólo de esta manera, será
desarrollo del país, mediante la cancelación definitiva de posible desarrollar una política agraria cohe- rente y
viejas estructu- ras económicas y sociales que no pueden puesta al servicio del desarrollo nacional.
ya tener validez en nuestra época. Las reformas
profundas por las que tantos compatriotas han luchado, Al plantear la sustitución del minifundio y del latifun-
están ya en marcha. Y dentro de ellas, la más alta dio y al estimular la difusión de la pequeña y mediana
prioridad corresponde, sin duda algu- na, a la reforma de pro- piedad, la ley establece medidas que aseguran la no
las estructuras agrarias. Por eso, fiel a la razón misma de frag- mentación de la gran propiedad como unidad de
su existencia, fiel a los compromisos asu- midos ante el produc- ción. Es el régimen de tenencia lo que la ley
país y ante la historia, fiel a los postulados ex- plícitos de afecta, mas no el concepto de unidad de producción
la revolución, el Gobierno de la Fuerza Armada le entrega agrícola o pecuaria. Por eso, para el caso de las empresas
hoy a la Nación peruana una avanzada Ley de Reforma agro-industriales, la ley contempla la cooperativización en
Agraria que marcará el comienzo de la verdadera favor de sus servido- res, pero garantiza el
liberación del campesinado nacional. funcionamiento de la nueva empresa como una sola
unidad. En este sentido, la ley considera a la tierra y a las
En favor de la reforma agraria se han pronunciado instalaciones como un todo indivisible de pro- ducción
prácticamente todos los organismos técnicos nacionales e sujeto a la reforma agraria. La planta industrial de
internacionales desde hace muchos años. Esta idea reci- procesamiento primario de productos del campo está indi-
bió el respaldo de los presidentes americanos en la reu- solublemente ligada a la tierra. Por tanto, es imposible
158 afec-
CARETAS 2002
Juan Velasco Alvarado
tar a ésta y dejar intocada a aquélla. Y así como en el cado y también, del apoyo constructivo del Estado, cons-
caso del problema del petróleo el Estado expropió la ciente del inevitable destino industrial de nuestra patria.
totalidad del complejo, afectando los pozos y la refinería
con todas sus instalaciones y servicios, así también en el Desde este punto de vista, es muy importante que el
caso de la gran propiedad agroindustrial, la Ley de capital nacional comprenda cabalmente la significación
Reforma Agraria tiene que afectar necesariamente la de la Ley de Reforma Agraria, como instrumento estimu-
totalidad de la negociación. Esto no quiere decir que la lador del proceso de industrialización en nuestro país. La
gran propiedad será dividida y fragmentada, porque ello ley, en efecto, abre muy grandes perspectivas a la inver-
se traduciría en un perjudicial descenso de los sión industrial a través del incentivo que significan nue-
rendimientos de la tierra. Por eso, la ley contempla el vas empresas forjadoras de riqueza y creadoras de traba-
mantenimiento de la unidad de producción bajo un jo. Estas nuevas y amplias perspectivas de desarrollo
distinto y justo régimen de propiedad. Y dentro de la económico, plantean un reto a la capacidad empresarial y
nueva empresa la ley garantiza la estabilidad de traba- al dinamismo de la joven industria peruana, cuyo futuro
jo, los niveles de remuneración y todos los derechos será, en gran parte, el resultado del esfuerzo tesonero de
sociales de la planta de dirección técnica y administrativa quienes a ella dediquen toda su energía y su talento. La
y de to- dos los actuales servidores, abriendo para ellos, industrialización es un aspecto central del proceso de de-
además, el acceso a los beneficios y utilidades de la sarrollo económico de nuestro país, y el esfuerzo indus-
cooperativa que se- rá la nueva propietaria del gran trial puede formar parte de la tarea de transformación de
complejo agroindustrial que la reforma agraria afecte. las estructuras tradicionales del Perú, Luchar por la in-
dustrialización es, por eso, luchar por el porvenir de la
La inspiración social de la nueva ley es, pues, entera- nación. Y por ello, el impulso a la industria constituye
mente compatible con la necesidad de garantizar la uno de los principales objetivos de la política de transfor-
conti- nuidad de los altos niveles de rendimiento que la mación del Gobierno Revolucionario. A este fin
tecnología agraria ha hecho posible. Es por eso inexacto coadyuva la Ley de Reforma Agraria, al estimular el
el cargo de que la reforma agraria entraña una merma dinamismo del sector industrial mediante la
de la produc- ción del campo. Por el contrario, al reorientación de los recur- sos hacia fines de promoción
racionalizar el uso y la propiedad de la tierra y al crear los de la industria nacional.
incentivos derivados del más amplio acceso a esa
propiedad, la reforma agraria tien- de a formar más y No se trata, pues, de destruir, sino de racionalizar el
mejores propietarios del agro, es decir, a impulsar una em- pleo de los recursos nacionales en función de las
más pujante producción agropecuaria que be- neficie, no a necesida- des principales de toda la sociedad peruana. El
unos pocos, sino a la sociedad en su conjunto Un sector Gobierno hace una invocación para que, al margen de
campesino cada vez más próspero, organizado y posibles temo- res infundados, se aprecie con claridad las
coherente, es la mejor garantía del desarrollo armónico y enormes posibi- lidades que la ley abre al desarrollo
acelerado de la actividad agropecuaria del país, dentro de económico del Perú. Los empresarios nacionales deben
la totalidad del proceso nacional de desarrollo. tener la certeza de que el Go- bierno Revolucionario no
tiene otro propósito que el de afianzar una política
Otra tendencia central de la ley, íntimamente industrial que no puede tener éxito sin la ampliación de
vinculada a la naturaleza de las mayores necesidades del un mercado interno de consumo, como el que creará la
país en su conjunto, es el énfasis que ella pone en la aplicación de la reforma agraria. La con- vertibilidad de
reorientación de los recursos del capital hacia la los bonos de la deuda agraria en acciones de empresas
industria, como parte del esfuerzo nacional destinado a industriales necesarias para el desarrollo del país,
colocar al Perú en condicio- nes ventajosas frente al reto representa un enorme paso en el proceso de industria-
que plantea el esfuerzo de in- dustrialización dentro del lización al cual el Gobierno Revolucionario brindará todas
sistema de la integración econó- mica latinoamericana. las garantías que él requiera.
Las nuevas responsabilidades que al Perú plantea la
política de integración regional y subre- gional, demandan La nueva Ley de Reforma Agraria, por otra parte,
de nuestro país un vigoroso esfuerzo in- dustrial y un limi- ta el derecho a la propiedad de la tierra para
decidido respaldo del Estado a una dinámica garantizar que

,
y garantizada política de industrialización, centralmente ésta cumpla su función social dentro de un ordenamiento
basada en el sector interno de nuestra economía. Por de justicia. En este sentido, la ley contempla límites de
eso, esta ley es también una ley de impulso a la industria ina- fectabilidad que salvaguardan el principio normativo
perua- na, cuyo futuro depende decisivamente de la de que la tierra debe ser para quien la trabaja, y no para
creación de un cada vez mayor mercado interno de alto quien derive de ella renta sin labrarla. La tierra debe ser
consumo diversifi- para el
159
CARETAS 2002
Discurso de la Reforma Agraria
campesino, para el pequeño y mediano propietario; para tados por la Ley de Reforma Agraria comprendan, por
el hombre que hunde en ella sus manos y crea riqueza enci- ma de sus, acaso explicables egoísmos, la profunda
para todos; para el hombre, en fin, que lucha y enraíza su justicia que reinvidica y hace realidad. Nosotros
propio destino en los surcos fecundos, forjadores de vida. actuaremos con equidad al aplicar la ley, y seremos
respetuosos de los dere- chos legítimos de aquellos a
Por eso, en un país de limitados recursos como el quienes la ley se aplique. Pero seremos también
nues- tro, la propiedad también tiene que tener un límite. inflexibles en exigir la absoluta aplicación de la reforma
Es esencialmente injusto un sistema en el cual la inmensa agraria, parte esencial de la política transfor- madora del
ma- yoría de la tierra –y de la tierra mejor– esté en muy gobierno de la revolución y aspecto fundamen- tal de una
pocas manos, como ha ocurrido hasta ayer mismo en responsabilidad que hemos jurado cumplir, sin
nuestro país. Esta desequilibrada e injusta situación toca desviaciones ni temores, por el bien sagrado de la patria.
a su fin con la Ley de Reforma Agraria que el Gobierno
Revolucio- nario acaba de promulgar. La propiedad está Por eso, por responder al clamor de justicia y al
garantizada, pero dentro de los límites que la hagan derecho de los más necesitados, es que la Ley de
compatible con la irrenunciable función social que ella Reforma Agraria ha dado su respaldo a esa gran masa
debe cumplir. Esta no es, por tanto, una ley de despojo, de campesinos que forman las comunidades indígenas
sino una ley de justicia. Y sí por cierto, habrá quienes se que, a partir de hoy
sientan afectados en sus in- tereses, éstos, por respetables –abandonando un calificativo de resabios racistas y de
que sean, no pueden prevale- cer ante los intereses y las pre- juicio inaceptable– se llamarán Comunidades
necesidades de millones de pe- ruanos quienes, al fin, van Campesinas. Los cientos de miles de hombres del campo
a tener un pedazo de tierra pa- ra ellos y sus hijos en el que las forman, tendrán desde ahora el respaldo efectivo
suelo que los vio nacer. del Estado para lo- grar los créditos la ayuda técnica que
indispensablemente se requiere a fin de convertirlas en
Es necesario indicar a la ciudadanía que es por dinámicas unidades de producción cooperativa. Creemos
comple- to inexacta la versión según la cual en la cumplir así un verdade- ro deber de reparación para todos
preparación de la ley no se han recibido los puntos de aquellos campesinos olvi- dados del Perú, hombres que
vista de instituciones y personas cuyas actividades se centenariamente han sufrido el castigo de todas
vinculan al agro. El Minis- terio de Agricultura recibió expoliaciones y de todas las injusticias. Con esta ley se
los puntos de vista de la Socie- dad Nacional Agraria y de inicia el camino de su verdadera redención social. Ya
numerosas personas calificadas. Sin embargo, huelga decir nunca más serán las víctimas indefensas del fla- gelo
que los aspectos técnicos del pro- blema. agrario de gamonalista. A partir de hoy, con el respaldo del Esta- do,
nuestro país son suficientemente conoci- dos, y la serán partícipes en la responsabilidad de su propio de-
legislación comparada en materia de reforma agra- ria es, sarrollo. Así, verdaderamente al cabo de los siglos, las
ciertamente, voluminosa. Por eso, los aspectos deba- tibles co- munidades campesinas, el ayllu antiguo, símbolo de un
del problema se refieren a las opciones de carácter po- mi- lenario ideal de justicia que nunca fue totalmente
lítico implícitas en los diversos enfoques dados en todas abatido, verán renacidos su fuerza y su vigor para ser,
partes del problema agrario. Y es, precisamente, donde otra vez, di- námicos elementos de progreso como fueron
sur- gen explicables diferencias de perspectiva. Por antaño en la antigua y grandiosa civilización de nuestros
tanto, to- mar un camino en vez de otro, no quiere decir antepasados.
de ningún modo que no se hayan escuchado distintas
opiniones, signi- fica, simplemente, que las decisiones Estas son las características centrales de la Ley de
tomadas responden a distintas concepciones generales de Re- forma Agraria que pronto todos conocerán a lo largo
lo que debe ser la par- te medular de una auténtica y an- cho del territorio de nuestra patria. Los hombres
reforma agraria. del go- bierno tenemos lúcida conciencia de que con ella
comienza la verdadera revolución social y económica del
Los que vean reducida su propiedad por la aplicación Perú. Como en todo proceso de veras trascendente, habrá
de la ley recibirán compensación justipreciada por parte vicisitudes y habrá tropiezos. También de ello somos
del Estado. Pero en conciencia, habrán de reconocer que conscientes. No nos arredran las inevitables dificultades
la re- forma agraria es para nuestro país un inaplazable del proceso revolu- cionario que hoy comienza en nuestro
impera- tivo de justicia. Y, si bien es cierto que éste es un país. Con el apoyo del pueblo sabremos sortear todos los
gobierno para todos los peruanos, no es menos cierto que peligros y todos los es- collos. Más nos pesaría no tener la
él debe y tiene que ser, por encima de todo, un gobierno decisión de cumplir un compromiso que sabemos salvador
para los más y también para los más necesitados. El para la patria. El Go- bierno tiene fe en nuestra patria,
Gobierno Revolucio- nario confía en que quienes se confianza en nuestro pue- blo. La lucha nos hermanará a
sientan adversamente afec- todos los peruanos que, por encima de distingos
160 secundarios, hemos unido nuestra
CARETAS 2002
Juan Velasco Alvarado
suerte en la defensa común de un ideal revolucionario que hombre y del mundo, los bienes de la tierra se ordenan a
sólo persigue la grandeza de la Nación. Hoy como en otros to- dos los hombres, para permitirles la realización de su
momentos de trascendentales decisiones, el Gobierno voca- ción y destino”. No estamos solos. En la obra de la
Revo- lucionario apela al pueblo en demanda de reforma agraria tendremos a nuestro lado a los
solidaridad para emprender una dura pero inevitable campesinos, a los obreros, a los estudiantes, a la inmensa
empresa salvadora. Aquí, donde tantas promesas mayoría de los in- telectuales, sacerdotes, industriales y
quedaron incumplidas, donde se abandonaron tantos profesionales del Pe- rú. Y esto es lo que cuenta, porque
ideales, nosotros hemos querido re- tomar el sentido ellos son el pueblo au- téntico de nuestra patria, al lado
profundo de un esfuerzo trunco hasta hoy: el de del cual está la Fuerza Ar- mada que surge de ese pueblo,
reivindicar al humilde campesino de nuestra Patria, y que a su causa brinda el respaldo de su decisión
respondiendo a una demanda cuya raíz honda se afinca inquebrantable.
en nuestra historia y cuya imagen de justicia surge de
nuestro propio e inmemorial pasado de pueblo americano. Quiero, por eso, hacer una sincera invocación a la
juven- tud del Perú para la que queremos forjar una patria
Sabemos muy bien que la Ley de Reforma Agraria mejor. Quienes vivimos hoy los años de la adultez,
ten- drá adversarios y detractores. Ellos vendrán de los recibimos un mundo lleno de imperfecciones y de
grupos privilegiados que hicieron del monopolio injusticias. Para quie- nes vengan después de nosotros
económico y del poder político la verdadera razón de su queremos el legado de una sociedad libre y justa, la
existencia. Esa es la oligarquía tradicional que verá en herencia de una nación donde no tengan cabida las
peligro su antipatrió- tica posición de dominio en el Perú. clamorosas desigualdades y el oprobio del mundo que nos
No le tememos. A esa oligarquía le decimos que estamos tocó vivir. Este es nuestro más grande an- helo: Labrar
decididos a usar toda la energía necesaria para aplastar para nuestro pueblo y para su juventud un or- denamiento
cualquier sabotaje a la nueva ley y cualquier intento de social donde el hombre viva con dignidad, sa- biendo que
subvertir el orden público. vive en una tierra que es suya y en una nación que es
dueña de su destino.
Ya se advierten indicios de una política de rumores
con la que se trata de engañar y sorprender a los propios Así, mediante una política revolucionaria de
cam- pesinos que serán los beneficiarios directos e inspiración verdaderamente peruana, profundamente
inmediatos de la reforma agraria, porque ella les dará nacionalista y, por tanto, exenta de influencias foráneas
tierra. de cualquier índo- le, el gobierno del pueblo y de la
Fuerza Armada pone hoy en movimiento un vigoroso e
El Gobierno no tolerará la política de quienes traten irreversible proceso de trans- formación nacional, evitando
de entorpecer la reforma agraria en perjuicio de los el caótico surgimiento de vio- lencia social y dando
intereses del campesinado y de la sociedad. En esto autónoma solución a los seculares pro- blemas del Perú.
seremos inflexi- bles y bien vale que todos lo entiendan Esta es la mejor garantía de una verda- dera y justa paz
claramente. La pre- potencia de los intereses y de los social en el futuro de nuestra Patria.
privilegios tiene ya un lí- mite en el Perú.
Compatriotas:
Pero la Ley de Reforma Agraria también tendrá sus
de- fensores y sus amigos. Ellos serán los que Este es, repito, un día histórico cuya trascendencia se
comprendan pa- trióticamente la decisiva importancia que acrecentará con el paso de los años. Hoy el Gobierno
esta ley tiene pa- ra el desarrollo nacional: serán los Revo- lucionario siente la emoción profunda de una
hombres del pueblo, los campesinos, los obreros, los misión y de un deber cumplidos. Hoy, en el Día del
estudiantes, es decir, todos los que siempre han luchado Campesino, mira- mos a la ciudadanía con fe, orgullo y
por hacer prevalecer la justicia so- cial en el Perú. Ellos esperanza; y le deci- mos al Perú entero que a su pueblo
comprenderán que al fin empiezan a realizarse sus debemos la inspiración de nuestros actos y que a él hoy le
ideales. Nada importa que unos seamos mi- litares y otros entregamos una ley for- jadora de grandeza y justicia en
civiles. La patria es una sola y es de todos. Lo que su destino.
importa es que se cumpla la transformación social y
económica de nuestro país para hacer de él una nación li- Al hombre de la tierra ahora le podemos decir en la voz
bre, justa y soberana. Desde este punto de vista, se debe inmortal y libertaria de Túpac Amaru:

,
re-
cordar la posición de los hombres de la Iglesia. En una
re- ciente declaración de los Sacerdotes de ONIS, se “¡Campesino, el patrón ya no
señala la imperativa urgencia de una genuina reforma comerá más de tu pobreza!”
agraria en el Perú y se sostiene que “en una concepción 161
cristiana del
CARETAS 2002
a democracia es restablecida en la década de los ’80 luego de
doce años de dictadura militar. Largos años de un fallido
experimento político y social pusieron a la renaciente
democracia peruana un contexto de informalidad generalizada, crisis
de las instituciones políticas y confrontación ideológica.
En los años ’70 se gestaba una respuesta radical, violentista y autoritaria
contra el modelo democrático. Dentro de un discurso general con gran
énfasis igualitario difundido en las universidades y en algunos
sectores de la Iglesia, la vulgata marxista encontró un terreno fértil.
Pocos imaginaron que bajo la mirada distraída de las élites, el
terrorismo de “Sendero Luminoso” ingresaría en la escena
nacional para implantar el terror en nombre de la lucha armada y la
● 36 Carlos Iván Degregori. Ayacucho
revolución social.
1969-1979: El nacimiento de Sendero
Luminoso, (Lima: IEP, 1990). Págs. Mientras Sendero Luminoso desarrollaba su lento avance para agudizar
37-47.
contradicciones y destruir las instituciones sociales, la clase política parecía no
● 37 Alberto Flores Galindo. Buscando ofrecer alternativa que hiciera gobernable el país. Luego de la prolongada dictadura
un Inca, (Lima: Instituto de Apoyo de Velasco y la transición de Morales Bermúdez la migración a las ciudades
Agrario, 1987). Págs. 361-368
desbordó la capacidad social del Estado. Los gremios conservaron, sin embargo,
● 38 José Matos Mar. Desborde popular una importancia como medio de presión política que lentamente habían ido
y crisis del estado: un nuevo rostro
adquiriendo en las décadas anteriores.
,
del Perú en la década de 1980 74- El crecimiento inflacionario de la burocracia se unió a estos factores.
(Lima: IEP, 1984). Págs. 67-69, El destino nacional, tan claro, cierto y llameante para la cúpula dirigente de
78, 85-88, 99-100.
Sendero Luminoso, era el rompecabezas de los intelectuales y las
● 39 Hernando de Soto. El otro universidades. Sin una visión clara de país, los políticos de la izquierda marxista y
sendero: la revolución informal,
(Lima: ILD, 1986). Págs. 3-4, 7-8,
11-15. el pensamiento liberal de Hernando de Soto compitieron por hacer un diseño viable
que oponer a la violencia maoísta.
● 40 Francisco Morales Bermúdez
Cerruti. Pensando en el Perú, (Lima:
Realidades S.A., 1999). Págs. 67-74.
Capítulo VIII:

Informalidad
violencia y
gobernabilidad
Carlos Iván Degregori

ace veinte años, Julio Cotler constató


que de 499 campesinos entrevistados
en seis comunidades y una hacienda
del Cuzco, el 52% estaba todavía de
acuerdo con la afirmación de que “los in-
dios han nacido para servir y obedecer
al misti”. Pero ya para entonces, ese
fatalismo se batía en retirada: el 76%
de esos mismos campesinos considera-
ba que si los indios tuvieran la misma
educación que los mestizos estarían en
igualdad de condiciones para desempeñar
cualquier ocupación, y el 91 % declaraba que
“por medio de la educación un hombre puede llegar a
ser lo que quiere”.
Esa confianza prácticamente unánime y, diríamos,
Ayacucho 1969-1979. El nacimiento de Sende-
ilimitada en la escuela, tiene que ver con la expansión
ro Luminoso. Lima: IEP, 1990. Extracto
del mercado y el Estado hacia las zonas rurales andi-
selec- cionados págs. 37-47
nas, y lo que en otro trabajo he denominado “el
tránsi- to del mito de Inkarrí al ‘mito’ del progreso”.
Según la hipótesis allí sustentada, diríamos

La Universidad,
simplificando que conforme avanza el S.XX un
porcentaje creciente de las poblaciones andinas deja
de mirar hacia el pasado, de esperar el regreso del

factor decisivo Inka, y se lanza más bien con una vitalidad


insospechada a la conquista del futuro. Y allí, en un
punto neurálgico, se ubica la escuela.

Algunas cifras permiten ponderar adecuadamen-


te la importancia de la educación en el Perú. Así, el
Carlos Iván porcentaje de estudiantes (matriculados) de seis a
veintitrés años sobre la población total de esa edad,
Degregori aumentó del 40,6% en 1960 al 73,8% en 1980, con lo
cual, entre los países de América Latina, Perú pasó
del decimocuarto lugar en 1960 al cuarto en 1980.
Este crecimiento resulta todavía más espectacular si
se tiene en cuenta que en PBI por habitante el Perú
fluctuaba en esos años entre el undécimo y el deci-
motercer lugar, y que en otros rubros básicos como
esperanza de vida o mortalidad infantil nuestro país
ocupaba el antepenúltimo lugar en el continente, su-
perando sólo a Bolivia y Haití.

El caso peruano parece excepcional no sólo en


Amé- rica Latina. Entre los más de sesenta países
que la ONU tipifica como de “nivel medio de
desarrollo”, se produce durante las últimas décadas
Antropólogo, profesor de San Marcos e in- una evolución bastante reveladora. Mientras que en
vestigador del IEP. Es reconocido defensor ese lapso el Pe- rú va quedando a la zaga en la mayor
de la heterogeneidad cultural del Perú. Fue parte de indica- dores económicos, el crecimiento de
uno de los primeros en estudiar el fenó- su población juve- nil (18 a 25 años) que cursa
meno de Sendero Luminoso. estudios secundarios o su-
165
CARETAS 2002

,
La Universidad factor decisivo
periores resulta impresionante, pues entre 1960 y en otras partes. En realidad, toda la región sigue en
1980 pasa del 19% al 76%, mientras que en los líneas generales la tendencia nacional, pero con espe-
otros países se eleva, en promedio, del 17% al 52. cificidades que a veces dan lugar a resultados perver-
sos. Así, la tasa de analfabetismo disminuye de
El avance peruano resalta aún más si se advierte 85,3% en 1940 al 45% en 1981, es decir, a un
que luego de una primera etapa en que Estado y so- ritmo menor que el nacional. Pero ello se explica en
ciedad tiran de la carreta educativa en la misma di- parte por la elevada tasa negativa de migración
rección, la sociedad avanza a contracorriente de la neta del departamento. Como indican múltiples
tendencia estatal a reducir su participación en la edu- estudios: tienden a migrar los más educados. De
cación, especialmente a partir de la crisis económica esta forma, por la “suma pobreza” el esfuerzo
que estalla a mediados de la década de 1970. educativo aparece como parte de una “solución
hacia afuera”, que deja en el departamento a los
Sin embargo, Huancavelica, Ayacucho y Apurímac menos educados.
aparecen consistentemente en los tres últimos luga-
res en porcentaje de población alfabeta. Así figuran Norman Gall señala otro hecho que tiene lugar en
en los censos de 1961, 1972 y 1981. En este último, el período inmediatamente anterior al movimiento
con el 45% de analfabetos mayores de 15 años por la gratuidad de la enseñanza, y que refuerza
Ayacu- cho ostentaba las más altas tasas de nuestros argumentos. Según él, entre 1961 y 1966 el
analfabetismo urbano y rural en todo el país, número de alumnos primarios del departamento de
superado únicamente por Apurímac (52,1%). Ayacucho habría crecido a un ritmo de 13,6%
Huancavelica (44%) se ubica- ba ligeramente por anual, comparado con el 5,3% de todo el Perú.
debajo de Ayacucho y los tres bas- tante lejos del Hacia 1969, esos alumnos deberían estar
resto del país, pues sus porcentajes de analfabetismo congestionando los plan- teles secundarios de la
duplicaban largamente el promedio nacional, que zona. Sin embargo, ese creci- miento no se trasluce
era 20,95%. significativamente en el censo de 1972, pues entre
1961 y 1972 el analfabetismo en Ayacucho sigue
La educación en Ayacucho disminuyendo a la mitad del ritmo nacional (-
30,1% vs. –15,6%). Recién entre 1972 y
No sólo las comunidades, incluso los siervos de 1981 la velocidad de reducción del analfabetismo en
haciendas tradicionales pugnan por la educación de Ayacucho se va a acercar al promedio nacional. Sal-
sus hijos. Mencionemos sólo un ejemplo. En Poma- vo que las cifras de Gall fueran erróneas, la única
cocha (Cangallo), latifundio perteneciente al con- ex- plicación posible es, una vez más, la migración.
vento de Santa Clara, donde la servidumbre campe-
sina continuaba vigente, hacia 1950 “... los campesi- Finalmente, otro dato más reciente da fe del es-
nos fundan una escuela y contratan una maestra. fuerzo ayacuchano. Si en el “Mapa de la Pobreza”
Cada colono aporta con un sol mensual para pagar el departamento aparecía, como vimos, en segundo
a la profesora”. Eso sucede varios años antes de que lugar, en el “Mapa de la Pobreza Educativa” apare-
se conforme la “Unión Campesina de Pomacocha”, ce quinto: en peores condiciones se encuentran no
que va a llevar adelante el movimiento campesino sólo Apurímac sino también Huancavelica, Caja-
más importante del departamento. En 1960, poco marca y Huánuco.
después de que los colonos recuperaran las tierras
de la hacienda, la escuela logró el reconocimiento El quiebre: la universidad
oficial. En 1964: “...la comunidad unida, se movili-
zó rápidamente para construir una escuela de cinco Si en educación escolar Ayacucho va a la zaga,
aulas en una semana, gracias al trabajo gratuito y en educación superior, por el contrario, se despunta,
voluntario de los comuneros”. En 1965 se instaló allí y al hacerlo, produce quiebres insospechados en la
el Instituto Nacional Agropecuario N.80 con 50 histo- ria regional. Es que en Ayacucho, o más
alumnos y un internado que albergaba a treinta de precisamen- te en el que hemos denominado
ellos, procedentes de otras comunidades. “núcleo histórico” conformado por las provincias
norteñas del departa- mento, la punta de lanza de la
Si ésa era la situación en una hacienda “feudal” modernidad no fue un ente económico, alguna
como Pomacocha, podemos imaginar lo que sucedía empresa agroindustrial o mi- nera como en otras
regiones, sino una institución que en sentido estricto
pertenecería a la “superestructu-
166
CARETAS 2002
Carlos Iván Degregori
ra”: la Universidad de San Cristóbal de Huamanga. de vida. Entablan mayores lazos con la población
Fundada como Real y Pontificia el 3 de julio de 1677, lo- cal y en muchos casos establecen familias.
persistió como Nacional y Pontificia durante la Repú-
blica, hasta ser clausurada en 1885 como Con la reapertura de la universidad, en la década
culminación de una larga crisis agudizada por la de 1960 el crecimiento de la población con educación
Guerra del Pací- fico. Ya en 1894 un parlamentario universitaria en Ayacucho se acelera hasta casi
ayacuchano pre- sentaba un proyecto de ley dupli- car el promedio nacional: 501,6% vs. 256,3%.
solicitando su reapertura, pero es hacia mediados Es que el crecimiento de la Universidad de
del presente siglo que se in- tensifica ese reclamo, Huamanga es ex- plosivo. Los 228 matriculados de
especialmente entre los secto- res medios 1959 se quintupli- can para 1966, año de su primera
regionalistas. Finalmente, en mayo de crisis, en la cual valdrá la pena detenerse. Para
1959, el anhelo se cumple y la casa de estudios entonces, la UNSCH había trascendido largamente
reabre sus puertas como Universidad Nacional de los marcos académicos y se había convertido en
San Cris- tóbal de Huamanga (UNSCH). foco dinamizador regional que podríamos denominar
integral: cultural, político, económico. Era, por un
Desde el primer momento, la universidad pareció lado, centro difusor de ideas progresistas. Pero,
decidida a demostrar que no era una más. Adelan- además, era una institución de gravitación
tándose una década a lo que estipularía la nueva ley económica decisiva, al menos en la ciu- dad.
universitaria de 1969, en la UNSCH se implantan Profesores y empleados gastaban allí sus suel- dos y
desde un principio el sistema de créditos y los cursos salarios, relativamente elevados para los están- dares
semestrales; también es la primera en privilegiar, a regionales; centenares y luego miles de jóvenes
partir de 1969, las pruebas de aptitud académica en estudiantes copaban albergues y pensiones, exigían
vez de las de conocimientos en la selección de sus avituallamiento, materiales de estudio y, modesta-
pos- tulantes. San Cristóbal resurge, pues, como mente, centros de recreación. En los años ’60 o inclu-
“univer- sidad de punta”, que además quiere ser so ’70, cuando la universidad entraba en vacaciones,
funcional a su región: forma Ingenieros Rurales, la ciudad volvía a su habitual quietud colonial, ape-
implanta un programa de especialización en nas interrumpida por algún vehículo que asomaba de
Reforma Agraria, ad- quiere fundos experimentales allá en cuando por la Plaza de Armas.
de altura y valle, cons- truye una planta de
cerámica, desarrolla programas de investigaciones Es necesario recalcar que el surgimiento de una
sociales y, en general, es vista con admiración y universidad de perfil tan modernizante en la región
aprecio por la mayoría de la población. Para sus más pobre y con una de las estructuras más arcai-
planes consigue, además, múltiple apoyo ex- terno, cas del país, produjo un verdadero terremoto social.
especialmente de países europeos. Su impacto global no fue sólo decisivo sino inespe-
rado, tanto para los grupos dominantes regionales
Al mismo tiempo, hacia la UNSCH confluyen pro- como para el Estado, aunque éste tardaría mucho
fesores jóvenes de todo el país. En esa confluencia se más en advertirlo. Téngase en cuenta que, de
distinguen dos vertientes. Una la podríamos califi- acuerdo a Lumbreras, la lucha por la reapertura
car, tal vez injustamente, como “cosmopolita”; se tra- fue “liderada por los sectores más conservadores”,
ta en todo caso de profesionales que adquirirán pron- que pensaban que en la universidad encontrarían
to renombre nacional e incluso internacional. La una tribuna. Según él, fueron “los señores hacenda-
otra la llamaremos “provinciana”. Entre los prime- dos, la gente con poder económico, la que se las jue-
ros, pasan por Huamanga brillantes intelectuales jó- ga por esos años para reabrir la universidad”. Tal
venes como Julio Ramón Ribeyro, Antonio Cisneros, vez no fueran estrictamente los más conservadores,
Marco Martos, Alfredo Silva Santisteban, Oswaldo pero sí las capas altas y medias regionales, cuyos
Reynoso, el escultor Delfín, entre otros muchos. miembros más innovadores se identificaban en el
Junto a ellos, sin el brillo y la fama pero con igual mejor de los casos con las nuevas opciones reformis-
en- tusiasmo, van llegando jóvenes profesionales de tas que surgían por entonces en el escenario políti-
dife- rentes partes del país, a los cuales se suman los co: Acción Popular o la Democracia Cristiana.
egre- sados de la propia universidad. Pero mientras
para los cosmopolitas la estadía en Ayacucho En un primer momento, estos sectores parecen
constituye una inmersión más o menos corta en el haber considerado que los universitarios, especial-

,
“Perú profun- do”, para los provincianos Ayacucho
es un proyecto
CARETAS 2002
167
La Universidad factor decisivo
mente los catedráticos, venían a reforzar el contin- las capas medias. Esa evolución se va a plasmar en
gente “decente” de la ciudad. Si a fines del S.XIX organización y movilización durante 1966. Un año
y principios del S.XX llegaron comerciantes italia- antes, la universidad se había conmocionado con las
nos, árabes, judíos, chinos y japoneses, que se inte- guerrillas del MIR y del ELN, que desarrolló
graron mal que bien a los viejos estratos señoria- acciones armadas en la provincia de La Mar. El
les, esta vez llegaban los doctores, cargados de gobierno con- sideró que la UNSCH era foco de
prestigio intelectual: subversión y trató de asfixiarla económicamente.
Ante la posibilidad de que la universidad no recibiera
“Entonces las casonas ayacuchanas arreglaban rentas del gobierno central, el rector convocó a las
un cuartito, bonito ¿no?, para el profesor. Y le lle- fuerzas vivas de Aya- cucho para luchar por un
vaban desayuno, no le cobraban el desayuno por- presupuesto adecuado y conformar un “Frente pro-
que era el profesor NN. Les gustaba que vinieran rentas para la UNSCH”. A la convocatoria
los alumnos: ¿acá vive el profesor NN? Sí, pero él respondieron desde las asociaciones barriales, los
viene a partir de las 5. Era la señora de la casa la artesanos y las vendedoras del mercado, hasta los
que tramitaba la relación... porque sentía que eso le comerciantes medianos y grandes, los cole- gios
daba prestigio” (Víctor). profesionales e incluso algunos vocales de la Cor- te
Superior. De esta forma, una conjugación de cir-
Pero rápidamente la universidad “rompió las cunstancias muy concretas, posibilitó que la universi-
vie- jas prácticas señoriales y los hábitos aldeanos de dad convirtiera su peso económico e ideológico en
la vi- lla”. Víctor, que en 1969 era estudiante fuerza política. Porque a impulso de los sectores más
universitario en San Cristóbal, recuerda esa politizados, especialmente de la “fracción roja” que
ruptura: di- rigía Abimael Guzmán, la mayoría de
participantes coincidió en que la lucha trascendía
“Empieza a ser de prestigio ser profesor universi- los marcos de la universidad y el 14 de abril de
tario. El hijo del gamonal que viene de –la hacien- 1966 decidió confor- mar el “Frente de Defensa del
da– Moyobamba ya no puede competir, pues. Va al Pueblo de Ayacucho”, primero en su género y
‘Club 9 de Diciembre’ pero el profesor también va y precursor de los que hacia me- diados de la siguiente
el profesor tiene más prestigio ante todos, porque era década surgirían en diferentes puntos del país. A
lo novedoso”. los pocos días de su constitución, el Frente convoca
a una movilización que lleva a la Plaza de Armas
Es que: más de 10 mil personas, cifra ex- traordinaria para
una ciudad que apenas bordeaba los 50 mil
“Con la universidad Ayacucho se democratiza habitantes. San Cristóbal consigue la res- titución de
más, y al democratizarse más la sociedad ayacucha- sus rentas. La victoria consolida la nacien- te
na las instituciones tienen que abrirse. El Club ‘9 de organización que, entre 1966 y 1969, vive una épo-
Diciembre’ era lo más aristocrático, pero hasta yo ca de verdadero esplendor.
en- traba a comer chita y a tomar. “ (Víctor).
Durante la crisis de 1966 la universidad comprue-
La coexistencia temporal entre familias tradicio- ba en la práctica la fuerza que le insufla el apoyo
nales y catedráticos no podía en esas condiciones du- po- pular y se traza una estrategia de crecimiento
rar mucho: “después, cuando la universidad se politi- acele- rado. La meta es tener mil ingresantes cada
za demasiado ya no les gusta ya, ‘darles año, pa- ra lo cual debe lograr autorización y rentas
alojamiento’, los ven como comunistas” (Víctor). del go- bierno central. Alrededor de esa
Además, desde la reapertura de la universidad reivindicación se aglutinan estudiantes, profesores y
Ayacucho “se vio inun- dada de jóvenes provenientes trabajadores, que en 1968 conquistan su objetivo
de la región, ajenos al De esta forma, en
‘quien es quién’ de la localidad ... hijos de los 1969, precisamente el año en que tiene lugar el
sectores sociales en decadencia, que pugnaban por movi- miento por la gratuidad de la enseñanza,
ascender socialmente”. ingresan por primera vez mil postulantes a la
UNSCH, cuya población vuelve así a duplicarse en
Pero conforme la universidad se distanciaba de apenas tres años.
las clases dominantes, reforzaba sus vínculos con los
sectores populares y, durante un tiempo, también La década de 1960 representa, pues, un quiebre
con decisivo en la historia de Ayacucho. Recordemos
una vez más que todo este terremoto social tiene lu-
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CARETAS 2002
Carlos Iván Degregori
gar en medio de la decadencia que vivía la región y duplicarse para 1974 y da otro salto espectacular en
sus clases dominantes tradicionales. Aprovechando 1977, cuando se integran a San Cristóbal los alum-
ese cierto vacío de poder, ese momento decisivo en nos de la clausurada UPA. Ese año, con 7.610 estu-
que la capa señorial terrateniente se batía en reti- diantes la UNSCH alcanza su máxima densidad de-
rada y las nuevas capas burocráticas y comerciales mográfica. En apenas 18 años su población ha creci-
ligadas a la expansión del aparato del Estado toda- do en un 3.338 por ciento, mientras que en un perío-
vía no habían llegado (lo harán recién en los años do muy similar (1960-1977) la población universita-
’70, durante el gobierno de Velasco, aunque de algu- ria de todo el país creció “sólo” en un 654,1%. Así
na manera la propia universidad es la contradicto- Ayacucho, que ya en el censo de 1961 ocupaba el dé-
ria avanzada de esa expansión), en los años ’60 una cimo octavo lugar entre los departamentos con ma-
nueva elite nucleada en la universidad y en el Fren- yor población con educación universitaria, asciende
te de Defensa irrumpe por esos resquicios y se con- al puesto undécimo en 1981. De constituir el 1,60
vierte en verdadero contrapoder en Ayacucho, res- por ciento de la población de la capital departamen-
petado y temido por el poder local tradicional e in- tal en 1961, los universitarios pasan a ser el 9,8% en
cluso por el poder central. Y en el corazón de ese 1972. En 1981 bajan ligeramente al 8,9%. Pero es
contrapoder germinaba la “fracción roja”. seguro que en su pico más alto, alrededor de 1977,
superaban el 10% de la población total de la ciudad.
Esa debilidad objetiva de las clases dominantes Si tomamos en cuenta sólo la población mayor de 15
regionales explica por qué en esos años la defensa años, los universitarios constituían el 3,1% del total
del orden tradicional se concentra en la esfera ideo- en 1961, el 18% en 1972 y el 16% en 1981. En su
lógica, con el clero como punta de lanza y con el mo- mento más alto, 1977, superaron
apo- yo político del APRA, afincada para entonces posiblemente el
en el poder judicial, sectores medios tradicionales y 20% de la población mayor de 15 años. Si adiciona-
reza- gos terratenientes. Pero el Arzobispado y mos a los profesores y empleados de la universidad,
especial- mente el clero dominico fracasan en su el porcentaje crece un par de puntos más. Y si consi-
principal in- tento por contrarrestar la influencia deramos, además, los estudiantes secundarios, las
de la UNSCH. En 1967, en alianza con el APRA y a cifras se vuelven desmesuradas.
través de Luis Alberto Sánchez, entonces rector de
San Marcos y factotum de la política universitaria Norman Gall estimaba que los estudiantes secun-
en el país, fun- dan la Universidad Católica de darios y universitarios representaban la cuarta parte
Ayacucho, posterior- mente rebautizada como de la población total de la ciudad de Ayacucho en
Universidad Particular de Ayacucho “Víctor Andrés 1972. Mencionaba, además, que según el censo de
Belaúnde” (UPA). En rea- lidad, construyen una Pueblos Jóvenes de las principales ciudades del Perú,
caricatura de universidad. Su posible base social, realizado en 1970 el 38% de la población de
los abogados y otros profesio- nales similares, que Ayacucho vivía en esas barriadas, con una
hubieran debido alimentar sus claustros, habían concentración signi- ficativamente más alta de
partido. Y los jóvenes acomoda- dos, que podrían habitantes de menos de 25 años que en el resto del
haber llenado sus aulas, migran a estudiar a Lima. Perú, una proporción igual- mente alta de
En caso de quedarse, prefieren a pesar de todo la hispanohablantes (80%) y de personas de 15 o más
UNSCH, cualitativamente supe- rior. Una década años con educación secundaria: 30% vs.
más tarde, en 1977, la UPA desa- parece absorbida 15.7% en el conjunto de la provincia de Huamanga.
legalmente por San Cristóbal.
Ese era pues el clima que se vivía en los tiempos
A un ritmo de mil nuevos ingresantes por año, en del levantamiento por la gratuidad de la enseñanza
la década de 1970 el crecimiento de San Cristóbal se en Ayacucho, donde ser joven y estudiante era ser
torna todavía más explosivo. La población vuelve a parte de un fermento que iba a transformar el rostro
de la región, y del país.

169
CARETAS 2002
Utopía andina
or definición, utopía es lo que no tiene
lugar ni en el espacio ni en el tiempo.
Pero en los Andes, la imaginación
colectiva terminó ubicando a la so-
ciedad ideal –el paradigma de cual-
quier sociedad posible y la alterna-
tiva para el futuro– en la etapa his-
tórica anterior a la llegada de los
europeos. Este ha sido el argumento
vertebral de estos ensayos. Una histo-
ria de milenios fue identificada con la
de un imperio, y un mundo en el que exis-
tieron desigualdades e imposición se convir-
tió en una sociedad homogénea y justa. Los incas
dejaron de ser una dinastía para transformarse en
un singular: el símbolo de un orden donde el país per-
tenecía a sus verdaderos y antiguos dueños. El regre-
so del inca apareció como una propuesta cargada de
Buscando un Inca. Lima: Instituto de argumentos mesiánicos y milenaristas. Ideas como
Apoyo Agrario, 1987. Extracto selecciona- éstas, en el pasado, sustentaron rebeliones como las
do, págs. 361-368. que tuvieron lugar en la sierra de Lima hacia 1666,
en la selva central hacia 1742 con Juan Santos Ata-
hualpa y en el sur andino con la Gran Rebelión de
Túpac Amaru. Es evidente la pertinencia de la utopía
Utopía andina andina para comprender a los movimientos sociales.
Pero, ahora, en el siglo XX, ¿qué contemporaneidad
tiene el horizonte utópico?

Aunque se trata de concepciones compartidas por


diversos sectores sociales, la biografía de la utopía an-
Alberto Flores dina ha estado frecuentemente asociada a la historia
campesina en el Perú. Admitida esta consideración,
Galindo su porvenir parecería precario en una sociedad en la
que el campo y los campesinos son cada vez menos im-
(Lima 1949-1990)
portantes.

En efecto, en 1876, más del 70% de la población


nacional vivía en áreas rurales. En 1961, el porcen-
taje disminuyó a 67% y, en la actualidad, puede ser
menos del 50%. Es discutible que la distinción ru-
ral-urbano repose en la frontera dada por los pobla-
dos de menos de 2.000 habitantes (en un país donde
precisamente los campesinos viven agrupados en
pueblos). También se puede argumentar el carácter
transitorio de la migración y las conexiones fre-
cuentes entre la ciudad y campo a través, por ejem-
plo, de los clubes regionales. Pero, al margen de las
dimensiones, es innegable la tendencia a la dismi-
nución de la población rural, que expresa no sólo fe-
Catedrático de la Universidad Católica. nómenos demográficos sino, además, el creciente
Fue uno de los historiadores más innova- deterioro del campo, el incremento de tierras eria-
dores de las últimas décadas. Es conoci-
do por el libro Buscando un inca.
170
CARETAS 2002
Alberto Flores Galindo
zas, el estancamiento y hasta repliegue de la fron- eran más numerosos que los indios y que conforma-
tera agrícola: pocas tierras y deficientemente uti- ban, por lo tanto, la vertiente principal de la pobla-
lizadas. En el Perú, desarrollo del capitalismo, ción peruana. Urbanización y migraciones han sig-
aunque no necesariamente significa proletariza- nificado en el Perú incremento del mestizaje. Proce-
ción, sí equivale, como ha ocurrido en tantos otros so de cholificación, como diría Varallanos.
sitios, a desarraigo y desestructuración de las so-
ciedades campesinas. La modernidad y el progre- El predominio mestizo aparece asociado tam-
so a costa del mundo tradicional. El mercado exi- bién con la mayoritaria población juvenil del país.
ge uniformar hábitos y costumbres para que se Pero eso no significa que del siglo XVI a la fecha los
puedan entender obreros y patrones y para poder problemas de identidad colectiva hayan sido resuel-
realizar la producción fabril. El número de que- tos. Más bien, lo contrario. La crisis hará que los
chuahablantes disminuye. Igualmente retrocede desocupados y desempleados sean reclutados prin-
el uso de la bayeta, las tejas, los alimentos tradi- cipalmente entre los mestizos, igual que antes; casi
cionales, sustituidos por las fibras sintéticas, el podríamos decir igual que siempre. Mestizaje y ju-
aluminio y los fideos. Llegan atibióticos, retroce- ventud es casi la referencia redundante a la cues-
den las epidemias y la medicina tradicional se tión de la identidad.
convierte en un rezago folklórico. Es evidente que
no se trata de imaginar que lo pasado es siempre Para las gentes sin esperanza, la utopía andina
hermoso. Sólo quienes no han tenido el riesgo de es el cuestionamiento de esa historia que los ha
soportar el tifus pueden lamentar la llegada de condenado a la marginación. La utopía niega la mo-
una carretera y la implantación de una posta mé- dernidad y el progreso, la ilusión del desarrollo en-
dica en un pueblo. Sorteando cualquier simplis- tendida como la occidentalización del país. Hasta
mo, podemos preguntarnos qué nos pueden decir ahora, el resultado ha sido la destrucción del mun-
para el presente y el futuro del país las concepcio- do tradicional sin llegar a producir una sociedad de-
nes que se resumen en la tradición de la utopía sarrollada. No funcionó el modelo de una economía
andina. ¿Esas ideas obedecen al mundo de la “ar- exportadora de materias primas. Parece demasiado
quelogía” de lo que ya está muerto, superado y tarde para ensayar el camino de Taiwán. Entonces,
convertido en cosas? tal vez, sólo queda volver a mirar hacia el interior,
en dirección al agro y los pueblos andinos. El desa-
La utopía andina fue una respuesta al problema fío consiste en imaginar un modelo de desarrollo
de la identidad planteado en los Andes después de que no implique la postergación del campo y la rui-
la derrota de Cajamarca y el cataclismo de la inva- na de los campesinos y que, por el contrario, permi-
sión europea. Los mitos no funcionaron. Necesita- ta conservar la pluralidad cultural del país. Reco-
ron entender la historia. Este problema fue vivido ger las técnicas tradicionales, los conocimientos as-
por los indios y los campesinos que protagonizaron tronómicos, el uso del agua.... ¿Populismo? ¿Ro-
las rebeliones nativistas pero también, a su mane- manticismo? No se trata de transponer las organi-
ra, lo vivieron esos sectores de la población que fue- zaciones del pasado al presente. Sin negar las ca-
ron rechazados por españoles e indios: los mestizos, rreteras, los antibióticos y los tractores, se trata de
los verdaderos hijos de la conquista, producto de pensar un modelo de desarrollo diseñado desde
esa orgía colectiva que fueron las marchas de las nuestros requerimientos y en el que no se sacrifique
huestes peruleras. Hijos naturales, personas ilegíti- inútilmente a las generaciones. El mito que recla-
mas. A su condición étnica sumaron una difícil in- maba Mariátegui.
serción en el mercado de trabajo: vagos, desocupa-
dos, marginales. El estereotipo los identificó con Mito, como cualquier palabra, no tiene necesa-
gente pendeciera, dispuesta a cualquier revuelta. riamente connotación positiva; puede significar
En el siglo XVI eran una minoría. En el siglo XVIII también autoritarismo y violencia. Aunque la his-
serán más del 20% de la población. En el siglo XX, toria de la utopía está llena de sueños, no faltan
en el último censo (1940) en el que se usaron cate- pesadillas. En los movimientos mesiánicos, la sal-
gorías raciales, los mestizos aparecen confundidos vación no depende tanto de los hombres y del ejer-
con los blancos, siendo ambas categorías más del cicio que hagan de su libertad, cuanto de la verdad
53% de la población nacional. Es de suponer que ya revelada: en nombre de ella se puede sobrellevar

,
CARETAS 2002
171
La Tradición Autoritaria
cualquier sacrificio y se justifican todas las atroci- embargo, ha dejado de ser sinónimo exclusivo de
dades. La conquista del milenio reclama un apoca- términos como indígena, sierra, medios rurales.
lipsis. Estas tradiciones se vinculan a un mundo Las migraciones han generado el fenómeno sin pre-
que no ha producido el capitalismo, con su miseria cedentes del descenso masivo de los hombres andi-
y su obsesión por el progreso; pero un mundo en el nos a la costa. Ha terminado ocurriendo el vaticinio
que tampoco se ha generado la categoría de demo- de Luis Valcárcel pero sin sus rasgos apocalípticos.
cracia. Reconocer un pasado no significa admitirlo. Estos hombres reclaman respuestas nuevas.
Buscar sus lecciones y tratar de interrogar desde
allí al futuro, no quiere decir prolongarlo. Un pro- Milenarismo y mesianismo gravitan en el Perú
yecto socialista utiliza cimientos, columnas y ladri- porque aquí la política no es sólo una actividad pro-
llos de la antigua sociedad, junto con armazones fana. Como tantas otras cosas en este país, está
nuevos. El verdadero problema es saber combinar también condicionada por el factor religioso. De allí
precisamente a lo más viejo con lo que todavía ni la importancia de lo irracional. Las utopías pueden
siquiera existe. Solo así el socialismo será una pa- convocar pasiones capaces de arrastrar o conducir a
labra realmente inédita. Entonces, hay que pensar las multitudes más allá de lo inmediato, hasta in-
en una utopía distinta donde el pasado no cierre el tentar tomar el cielo por asalto o arrebatar el fuego
horizonte y que nos permita entender nuestra his- a los dioses. Pero esta mística se convierte fácil-
toria, edificar una identidad colectiva pero, sobre mente en fanatismo y en rechazo dogmático de
todo, poder cambiar a esta sociedad. quienes no la comparten. Subyace una vertiente au-
toritaria que a su vez genera los desbordes violen-
Queda claro, entonces, que no estamos proponiendo tos. En el pueblo de Coropaque, provincia de Espi-
la necesidad de prolongar la utopía andina. La his- nar (Cusco), el año 1947, un campesino de 52 años
toria debe servir para liberarnos del pasado y no llamado Silverio Arovilca le explicaba a un maestro
para permanecer –como diría Aníbal Quijano– en- de escuela de qué manera podría convertirse en una
cerrados en esas cárceles de “larga duración” que realidad la esperanza utópica: “... la única forma de
son las ideas. Las creaciones del imaginario colec- reformar y reorganizar el imperio es exterminando
tivo son instrumentos sobre los cuales los hombres a todos los blancos, el odio para con el mestizo era
nunca deberían perder su control. Dominados por tan grande que no podía ver ni siquiera a un perro
fantasmas, es imposible enfrentar a cualquier futu- blanco, porque decían que era el espíritu o el alma
ro. El desafío consiste en crear nuevas ideas y nue- de los españoles, para terminar con todos hay que
vos mitos. Pero es evidente que tampoco se trata matar a los dos”. La cita, aparte de ilustrar el re-
de tirar todo por la borda y prescindir del pasado. chazo al mestizo, entiende el cambio como la supre-
Si el tema de la utopía andina interesa hoy en día sión del estamento dominante. Es evidente que se
es porque hay más de una similitud entre las cir- trata de la imagen invertida de lo que hasta ahora
cunstancias actuales y aquellas otras que genera- ha sido el orden republicano. Pero el odio acumula-
ron esa idea. El Perú de fines de los años ochenta do permite sustentar a una sublevación; no necesa-
vive en medio de un nuevo enfrentamiento entre el riamente la construcción de una sociedad diferente.
mundo andino y occidente que, en este caso, equi- La eficacia de una clase dominante se expresa en
vale a modernidad, capitalismo, progreso. Un en- última instancia en su capacidad para introducir
cuentro similar se produjo en los años ’20. Antes, sus valores y concepciones entre los dominados.
retrocediendo en tiempo, estas encrucijadas histó- Cuando lo consigue, puede abrigar la esperanza de
ricas se dieron, primero en el siglo XVI y después una victoria postrera: que el nuevo orden, con otros
en el siglo XVIII, que precisamente junto con el si- personajes, termine reproduciendo el viejo autorita-
glo XX han sido coyunturas intensas en la produc- rismo.
ción de utopías en el espacio andino. Pero, a fines
del presente siglo es, además de un encuentro rei- El año 1965, José María Arguedas editó un rela-
terado, un momento en el que la cultura andina pa- to que él mismo había escuchado de boca de un cam-
rece ubicada finalmente a la defensiva, en una si- pesino de Catca (localidad del Cusco). Se trataba de
tuación precaria, amenazada por la tendencia a la El sueño del pongo. Allí se ofrece una imagen deter-
“uniformización” que el mercado interno y el capi- minada de la sociedad presente, del cambio y de
talismo buscan siempre imponer. Lo andino, sin una posible alternativa futura, que pareciera con-
172

CARETAS 2002
Alberto Flores Galindo
firmar los temores indicados líneas atrás. En efec- dio recurrente: el fanatismo termina lanzándolos
to, la relación entre el gamonal y el pongo, basada contra fuerzas muy superiores al margen de cual-
en la explotación total y en la humillación cotidia- quier consideración táctica. El estado de tensión
na, puede cambiar, pero mediante la intervención permanente al que están sujetos sus miembros los
de un factor externo a los mismos personajes, en- impele a buscar el fin lo más rápido posible. Esa
carnado en “nuestro gran Padre San Francisco” mística que constituye su fuerza moral puede con-
que, al final de ese relato, ordenará al patrón que vertirse en su flanco más débil. “Y es que –señala
lama al siervo cubierto de excrementos. La reali- Eric Hobsbawm– si no se le injertan las ideas ade-
dad invertida. El explotador abajo y el dominado cuadas acerca de la organización política, de la es-
arriba. Cambian los personajes pero no desaparece trategia y de la táctica, y el programa conveniente,
la humillación. Las estructuras siguen siendo las el milenarismo naufraga inexorablemente”. Pero
mismas. otro desenlace podría avizorarse si a la mística mi-
lenarista se añade el socialismo moderno con su ca-
El sueño del pongo resulta compatible con la pacidad para organizar, producir programas estra-
concepción andina del “pachacuti”. Pero el socia- tégicos y moverse en el corto plazo de la coyuntura
lismo no sólo busca el cambio. Persigue algo que política. En otras palabras, si la pasión se amalga-
no estaba presente en la cosmovisión prehispáni- ma con el marxismo y su capacidad de razonamien-
ca: la edificación de un nuevo orden. Es ésa la úni- to. Esta es una mezcla altamente explosiva en un
ca manera de abolir no sólo a los explotadores, si- país que tiene, además, como telón de fondo a la mi-
no a la explotación. seria y las imposiciones de unos pocos. Y si no es
necesariamente eficaz –la historia no garantiza a
Las pasiones –aunque necesarias– a veces no nada ni a nadie– por lo menos puede generar un
permiten llegar tan lejos. En la historia de los mo- movimiento más consistente y menos efímero que
vimientos milenaristas y mesiánicos hay un episo- aquéllos abandonados a sus propias fuerzas

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CARETAS 2002
Desborde popular y crisis del Estado

stimamos que en 1984 Lima Metropolitana


avanza hacia los 6’000.000. Población distribui-
da en 47 distritos y dos provincias: Lima y Ca-
llao. Su expansión urbana está conectando tres
valles costeros: Rímac, Chillón y Lurín. Su pobla-
ción, según su extracción social y económica, está
polarizada. Por un lado, cerca del 80% vive en
asentamientos urbanos populares. Y, por otro
lado, más del 20% se concentra en barrios re-
sidenciales de los sectores medios y opulentos.
Del 80% de la población considerada como secto-
res populares, casi el 37% radica en barriadas (en-
cuesta IEP), un 23% en urbanizaciones populares
(Censo 1981) y un 20% en tugurios, callejones y co-
Desborde popular y crisis del Estado: un rralones (Plandemet 1980). Esto significa que la ba-
nuevo rostro del Perú en la década rriada en lo urbano, constituye el asentamiento ma-
de yoritario de los sectores populares.
1980. Lima: I.E.P., 1984. Extractos
En los últimos 28 años, período que va de 1956 a
seleccio- nados, págs. 67-69, 74-78, 85- 1984 su crecimiento ha sido sorprendente. Así en
88, 99-100. 1956, en que realizamos el primer censo general, con
los alumnos de la Universidad Nacional Mayor de San

Desborde popular y Marcos, se registró un total de 56 que concentraba


119.886 habitantes, 9,5% del total de la población de

crisis del Estado: un


Lima Metropolitana, estimada en ese entonces en
1’260.729 habitantes. Prácticamente se duplicó a
316.829 habitantes en 1961 (17,29%). En 1972 logra-

nuevo rostro del Perú ron concentrar 805.117 habitantes (24,4%). El último
censo de 1981 dio un total de 408 que albergaban a
1’460.471 habitantes (32,5%). A fines de 1983, cuando

en la década de 1980 aplicamos, con un equipo del Instituto de Estudios Pe-


ruanos, una encuesta a dirigentes y pobladores anti-
guos de las barriadas de Lima, reveló que el número
José Matos de pueblos jóvenes había llegado a 598, con 2’184.000
habitantes que constituían el 36,4% de la población to-
Mar tal de Lima Metropolitana. En menos de treinta años
la barriada, antes inexistente, se ha convertido en el
personaje principal de una Lima transformada.

En los últimos 44 años, que van entre 1940 y 1984,


la capital del Perú aumentó su población en casi diez
veces. En efecto, según el censo de 1940 Lima
albergaba
645.172 habitantes; 21 años después (Censo 1961) la ci-
fra se había triplicado con 1’652.000 habitantes; según
el censo, en 1972 llegó a quintuplicarse con 3’302.523,
pa- ra luego alcanzar, en 1981 (Censo), un volumen
siete ve- ces mayor, 4’492.260 y avanzar en 1984 hacia
los seis mi- llones, igualando casi la población que tuvo
Antropólogo, fundador del Instituto de Es- el Perú todo en 1940. Este tremendo salto
tudios Peruanos. Fue el pionero de los es- demográfico constituye uno de los mayores cambios en
tudios de migrantes a Lima y de la forma- el proceso peruano. La
ción de las barriadas en dicha ciudad. Es
conocido por el libro Desborde Popular.
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CARETAS 2002
José Matos Mar
geografía física y humana de la capital ha sufrido una guró la era de la nueva contestación de masas.
seria alteración, acompañando al gran cambio del país La Lima modernizante y desarrollista, de las déca-
que en 1940 era rural (65%) y ahora es urbano (65%). das de 1950 y 1960, quiso definir su propio crecimiento
dentro de los marcos de una industrialización acelerada
El ritmo del crecimiento de la población de la ca- que ofrecía ocupación y oportunidad ilimitada a las ma-
pital es superior al nacional. Mientras la primera tu- sas que acudían. Si pudo aceptar con relativa
vo una tasa de crecimiento medio-anual de 3,7% en el indiferen- cia la inmensa explosión demográfica y las
período intercensal 1972-81, la segunda sólo tuvo rupturas de la legalidad provocadas por las invasiones,
2,5% en el mismo lapso. Lo cual significó que Lima fue por su confianza en que una expansión continua
Metropolitana albergó al 41% de la población urbana de los recur- sos económicos estatales y privados,
del país y al 27% de su población total. A julio de conseguiría con el tiempo una adecuada integración de
1984 se puede afirmar que cerca del 50% de la pobla- los nuevos contin- gentes a las estructuras
ción urbana nacional, así como más del 30% de la po- institucionales normadas por el Perú oficial. La crisis
blación total del Perú, vive en la gran Lima. El cen- económica de finales de la dé- cada de 1970 y
tralismo limeño iniciado en el siglo XVI, adquiere comienzos de la actual, disipó la ilusión desarrollista y
ahora un nuevo carácter y dinámica. Esta concen- mientras el aparato del Estado se veía rebasado en su
tración masiva somete las estructuras especiales y capacidad de control, planificación y or- denamiento
sociales del mundo urbano a tensiones nunca vistas por la penuria de los fondos públicos, y la empresa
en el pasado del país. privada limitaba cada vez más su absorción de mano
de obra, la nueva masa urbana quedó abandona- da a
La gran Lima absorbe una de las más altas propor- media integración ante una insuperable barrera
ciones de los migrantes del país, de los que abandonan económica, social y cultural. Los elevados índices de
su lugar de origen y hartos de la estrechez de la de- socupación, la reducción de las opciones laborales,
provin- cia buscan la oportunidad de un porvenir el crecimiento vertiginoso de las tasas de inflación, los
mejor. Según el censo nacional de 1981, el 41% de su ba- jos niveles salariales, pusieron, en el curso de unos
población, que representa en términos absolutos a po- cos años, fuera del alcance del nuevo limeño, los
1’901.697 habitan- tes, era migrante; de los cuales el estilos cosmopolitas en que las clases dirigentes
54% provenían de la sierra. De la población aspiraban a enmarcar el desarrollo de la nueva Lima.
inmigrante que afluyó de los 24 departamentos del
país, correspondía la más alta pro- porción a Ancash Ante el bloqueo de su integración en el mundo crio-
(10,6%), Ayacucho (8,38%), Junín (8,11%) y la más llo y cosmopolita del Perú oficial, que determinan los
baja de Madre de Dios con 0,13%. Ca- be destacar que al- tos costos de incorporación y la incapacidad
más del 10% de estos inmigrantes pro- venían de las promocio- nal de las instituciones del Estado, la
otras provincias del departamento de Li- ma, mayoritaria ma- sa urbana de migrantes se hace
especialmente de distritos serranos. En 1984, Li- ma cargo, al promediar la década de 1980, de su propia
es ciudad de forasteros. Las multitudes de origen dinámica económica, so- cial y cultural. Las barriadas
provinciano, desbordadas en el espacio urbano, deter- y los barrios populosos convertidos en crisoles que
minan profundas alteraciones en el estilo de vida de la fusionan las distintas tradi- ciones regionales, se
capital y dan un nuevo rostro a la ciudad. convierten en focos poderosos de un nuevo mestizaje
de predominante colorido andino, generando estilos de
●●● cultura, opciones económicas, sis- temas de
organización y creando las bases de una nue- va
La invasión, fenómeno social, primero urbano y, institucionalidad que se expande encontrando esca- sas
más tarde rural, aparece desde entonces como antesa- resistencias, entre los resquicios de las estructuras
la de una nueva legalidad en emergencia. Los aconte- oficiales, desbordando sin pudores, los límites de la le-
cimientos mostrarían al paso del tiempo que las situa- galidad cada vez que éstos se oponen como obstáculos.
ciones de facto generadas por las masas podían llegar
Para 1984 la inmensa corriente migratoria de las
a ser una fuente de derecho, en tanto la presión ejerci- décadas pasadas ha reducido su volumen y el fenó-175

,
da fuera suficiente para forzar el reconocimiento por meno de desplazamiento demográfico comienza a
parte del Estado o, al menos, alcanzar de las autorida- perder importancia como tal. Las consecuencias de
des una actitud de conveniente indiferencia. Con las este proceso para la vida de la capital empiezan, sin
invasiones de predios urbanos y rurales el Perú inau- embargo, a manifestarse, en forma dramática. Lima

CARETAS 2002
Desborde popular y crisis del Estado
se ha convertido en escenario de un masivo desborde rivan de modelos más serranos que europeos, como el
popular. Este desborde lleva el sello de la composi- te- cho a dos aguas y la teja, se practica en forma
ción dominante andina de su nueva población que creciente sistemas de reciprocidad como la minka.
proyecta sus estilos. Lima muestra ya un nuevo ros- Ceremonias asociadas a la construcción andina de
tro y comienza a perfilar una nueva identidad. viviendas, se di- funden y adoptan forma urbana: el
techado de casas y edificios se celebra agasajando a los
El Centro de Lima, la llamada Lima cuadrada vi- que participaron del trabajo. La nueva vivienda es
rreinal, ha venido cristalizando ese nuevo rostro desde bautizada con la tinka an- dina y la cruz de flores
la década de 1960. Se ha hecho ajeno, por vez primera corona la parte más elevada de la construcción.
en nuestro proceso histórico, a los sectores opulentos y Talismanes y amuletos, especialmente vegetales, para
medios. Sus calles adquieren el aspecto de ferias pro- proteger la casa del mal y los ladrones han pasado a
vincianas por el discurrir de multitudes que las copan. formar parte corriente de la religiosidad popular
Sus múltiples servicios son mayoritariamente utiliza- urbana.
dos por estos nuevos personajes populares y el sector
de economía contestataria tiene en ella su núcleo de La vida social de la ciudad acepta hoy y difunde,
acción más importante. La presencia de los como parte de sus estrategias de supervivencia, la
principales cen- tros de poder de la elite tradicional organización colectiva en base a vínculos familiares
como el Palacio de Gobierno, la Municipalidad, la extendidos, y la pone en uso sobre todo en la activi-
Catedral, los Bancos y centros comerciales, queda dad artesanal y ambulatoria o para el reclutamiento
como fondo de contraste con el estilo que imponen laboral y la busca de trabajo.
estas multitudes populares. La irradiación de este
nuevo rostro del corazón de Lima, que está ahora más Particularmente importantes, entre las formas
teñido de andino que nunca y que borra la faz nuevas de organización social urbana que surgen del
hispánica, comienza a expandirse segmen- tariamente aporte serrano, son las asociaciones de migrantes, que
a distritos como San Borja, La Victoria, Breña, combinan formas de organización gremial con siste-
Jesús María, Lince, Pueblo Libre, Magdalena y aún mas andinos comunales de reciprocidad y agrupación.
San Isidro y Miraflores. El migrante, en Lima, participa intensamente y des-
pliega gran actividad en torno a estas asociaciones.
Nuevos fenómenos concurren a alterar no sólo el Semana a semana, sus locales son centros de atracción
rostro de la vieja y tradicional ciudad, sino de toda el familiar. Se festejan bautizos y bodas, cumpleaños y
área metropolitana. Hay nuevos centros de gravedad aniversarios. Los jóvenes juegan al fútbol o encuen-
como los representados por los grandes bazares calleje- tran, en la intimidad de ese segundo ambiente natural,
ros que distribuyen mercaderías y productos en Polvos una paisana casadera que les permite formar un hogar
Azules y Amazonas, Emancipación-Abancay, la Aveni- sin romper ni debilitar los vínculos de parentesco e
da Grau, el Mercado Central, el Jirón Gamarra, la identidad con el pueblo de origen. Los mayores con-
Ave- nida Aviación en San Borja, la Diagonal de ciertan negocios, consiguen trabajo y obtienen favores
Miraflores; los mercados y paraditas de Ciudad de de los paisanos en mejor condición económica.
Dios y Comas, la Parada, Caquetá y otros muchos
desparramados por doquier; los parques y áreas verdes Como en el pueblo de origen, la vida de la asocia-
inundados de secto- res populares los días festivos; los ción provinciana gira en torno a la fiesta folklórica. La
calvarios y apachetas en las encrucijadas, que conmemoración del santo patrono del pueblo da lugar
organizan el espacio andino trasladado a Lima; los a la urbanización del viejo sistema de cargos con sus
santuarios y cementerios clan- destinos en barriadas; alferazgos y mayordomías que ofrecen una referencia
los múltiples lugares dominica- les de reunión de las continua de prestigio y estatus. Innumerables migran-
asociaciones de provincianos. tes en Lima, siguen usando la fiesta como eje impor-
tante de organización e identidad. Aún más, la fiesta,
La inmensa gravitación adquirida en Lima por lo en el ámbito urbano, adquiere más vida, se transforma
an- dino por causa de la migración, afecta y modifica y explora nuevas posibilidades dinámicas, ya que ab-
no so- lamente al aspecto físico de la capital, sino sorbe funciones integradoras que otras actividades co-
también sus formas de cultura y su sociabilidad. lectivas del pueblo de origen han dejado vacantes en el
mundo industrial. Y si bien la vida de la capital, pre-
En la construcción de casas y servicios vecinales, al siona y disuelve muchos de los vínculos y acciones que
tiempo que se extienden rasgos arquitectónicos que de-
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José Matos Mar
dotaban de cohesión al grupo social en el pequeño pue- de los años velasquistas y las masivas campañas de
blo; la asociación y la fiesta, instituyen y encauzan los concientización, generaron una movilización que fue
lazos sociales en el nuevo medio, haciéndose centros de tolerada, sólo en la medida en que aceptó el control
las nuevas formas de la solidaridad. de la cúpula. La concientización no alcanzó a promo-
ver una nueva estructura pero introdujo patrones
●●● para una nueva orientación de conducta.
Muy buena parte de todos estos fenómenos cons- La crisis del Estado precipitada desde los comienzos
tituyen aspectos variados de una masiva respuesta del segundo gobierno populista, provocó una retracción
del sector popular a la presión e insuficiencia del me- acelerada de la presencia de las instituciones de
dio. Desborde de masas, informalidad y andiniza- gobier- no en las barriadas y barrios populares. La
ción son todos parte de la misma respuesta. En ellos gradual suspensión de obras públicas, el deterioro de
se deja notar la continuidad de un proceso que nace servicios, el derrumbe del proyecto de sistema
como migración, toma su forma en las invasiones de asistencial, la de- socupación, la debilidad y corrupción
terrenos y predios, encuentra sus modos en las tra- de las fuerzas po- liciales, la ineficacia del sistema
diciones de adaptabilidad ecológica y ayuda mutua judicial, los altos cos- tos de la educación; generaron
andina y termina irrumpiendo a través de la costra un vicio, que las multi- tudes movilizadas, orientadas
formal de la sociedad tradicional criolla. Desde la por los valores de la cul- tura provinciana
extensión de la faena serrana al enfrentamiento co- trasplantada, han tratado de llenar por su propia
mún de problemas de asfalto, alumbrado o agua y cuenta. Los canales abiertos por la pri- mera crisis
desagüe en barriadas; hasta el empleo de estrategias metropolitana, la invasión y captura de nuevos
de relación familiar en la economía contestataria. espacios, han comenzado a abrir el paso a una nueva
Desde la organización de clubes provincianos y aso- marea económica y social. Del mismo modo que antes
ciaciones de vecinos; hasta las rondas vecinales, los se trataba de obtener un pedazo de terreno y una casa,
juicios populares y los linchamientos que llenan los proyectando y adaptando las estrategias de la lu- cha
vacíos dejados por la policía y el poder