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Universidad Nacional Mayor de San Marcos

(Universidad del Perú, DECANA DE AMÉRICA)


FACULTAD DE MEDICINA

ESCUELA ACADEMICO PROFESIONAL DE ENFERMERIA

MALTRATO INFANTIL

ASIGNATURA: METODOLOGIA DEL TRABAJO UNIVERSITARIO

JEFE DE ASIGNATURA : MG. EDNA RAMIREZ

DOCENTE DE PRÁCTICA: DRA. AMALIA LOLI PONCE

ESTUDIANTE : ROXANA ABREGO VARGAS

JULIO 2015

LIMA - PERU

1
INDICE
INTRODUCCION

CAPITULO I

1. ¿QUE ES EL MALTATO INFANTIL?………………………………. 4


2. EPIDEMILOGIA……………………………….………………………5
3. TIPOS DE MALTRATO……………………………….……………... 6
3.1 MALTRATO FISICO……………………………………………...6
3.2 MALTRATO EMOCIANAL O PSICOLOGICO…………………6
3.3 ABANDONO Y NEGLIGENCIA…………………………………6
3.4 VIOLENCIA SEXUAL……………………………………………7
4. DETECCION DEL MALTRATO INFANTIL………………………..9

CAPITULO II

5. FACTORES DE RIESGO…………………………………………….11
5.1 FACTORES INDIVIDUALES……………………………………11
5.2 FACTORES RELACIONALES………………………………….13
5.3 FACTORES COMUNITARIOS…………………………………..14
5.4 FACTORES SOCIALES………………………………………….15
5.5 FACTORES DE PROTECCIÓN………………………………….15
6. CONSECUENCIAS DE LOS MALOS TRATOS……………………16
VICTIMA……………………………………………………………...16
AGRESOR…………………………………………………………….20

2
CAPITULO III

7. ¿POR QUE LOS PADRES MALTRATAN A SUS HIJOS? ………..27


8. MALTRATO INFANTIL EN EL PERÚ……………………………..29
9. PREVENCIÓN
9.1 PRIMARIA………………………………………………………..30
9.2 SECUNDARIA……………………………………………………31
10. CONCLUSIONES…………………………………………………….33
11. REFERENCIAS BILBIOGRAFICAS………………………………..34

3
INTRODUCCIÓN
A lo largo de la historia el maltrato infantil ha ido afectado progresivamente a los
niños del mundo, ya sea en cualquiera de los estratos sociales por diversas causas
familiares, sociales, culturales, etc.

Actualmente aún seguimos viviendo en un mundo de violencia donde la población


más vulnerable siguen siendo los niños que por su inocencia son los más
perjudicados.

En este trabajo que trata sobre el maltrato infantil busca identificar, prevenir y
detectar el problema para así evitar las consecuencias futuras.

Se divide en los siguientes capítulos:

Capítulo I: conceptos, epidemiologia y tipos de maltrato.

Capitulo II: factores y consecuencias de los malos tratos; víctima y agresor

Capitulo III: maltrato infantil en el Perú y prevención.

4
Capítulo I
Maltrato infantil
1. ¿Qué es maltrato infantil?

UNICEF define como víctimas de maltrato y abandono a aquellos niños,


niñas y adolescentes de hasta 18 años que “sufren ocasional o habitualmente
actos de violencia física, sexual o emocional, sea en el grupo familiar o en las
instituciones sociales”.1

La convención de los derechos de los niños, aprobada por la asamblea


general de la ONU, el 20 de noviembre de 1989, en su artículo 19 se refiere al
maltrato infantil como toda violencia, perjuicio o abuso físico o mental,
descuido o trato negligente, malos tratos o explotación, mientras que el niño se
encuentre bajo la custodia de sus padres, de un tutor o de cualquiera otra
persona que le tenga a su cargo.

La legislación española define el desamparo legal como situación que ese


produce de hecho a causa de incumplimiento, o de imposible o inadecuado
ejercicios de los deberes de protección establecidos por las leyes para la guarda
de menores, cuando estos queden privados de la necesaria asistencia moral o
material.2

El maltrato infantil se define como los abusos y la desatención de que son


objeto los menores de 18 años, e incluye todos los tipos de maltrato físico o
psicológico, abuso sexual, desatención, negligencia y explotación comercial o
de otro tipo que causen o puedan causar un daño a la salud, desarrollo o
dignidad del niño, o poner en peligro su supervivencia, en el contexto de una
relación de responsabilidad, confianza o poder. La exposición a la violencia de
pareja también se incluye a veces entre las formas de maltrato infantil.3

5
Cualquier acción (física, sexual o emocional) u omisión no accidental
en el trato hacia un menor, por parte de sus padres o cuidadores, que le
ocasiona daño físico o psicológico y que amenaza su desarrollo tanto físico
como psicológico.
El maltrato a los niños es un grave problema social, con raíces culturales y
psicológicas, que pueden producirse en familias de cualquier nivel económico
y educativo.

2. Epidemiologia
En Estados Unidos se reportan anualmente 1 600 000 casos de maltrato con
2 000 defunciones, constituyendo solo la punta del iceberg los que acuden a
requerir asistencia médica y hospitalaria. Entre un 60-70 % son menores de 3
años, el 60 % son varones, aunque dentro del abuso sexual se reporta un 83 %
de niñas,6-8 y se reporta un 100 % de familias disfuncionales con uso del
castigo físico como medida disciplinaria.

En Colombia se reporta que en el 36 % de los hogares se golpea a los


niños, mientras que en Guyana el 2 % de la población infantil tiene alguna
incapacidad o secuela por maltratos.5,7,9 En Cuba, a pesar del trabajo social e
institucional realizado por años, aún persisten en el seno familiar formas de
expresión del maltrato, que no por ser menos frecuentes y graves, dejan de
constituir un problema de salud a tener en cuenta, no solo por las instituciones
de salud, sino por todas las instancias relacionadas con el desarrollo de la
infancia.

En la reunión del Grupo de Consulta Regional sobre Maltratato Infantil,


efectuada en Brasil en julio de 1992, se define este mal como "toda acción o
conducta de un adulto con repercusión desfavorable en el desarrollo físico,
sicológico y sexual de una persona menor".2 (Pérez FuentesPérez J. Violencia
en el niño. Ponencia Taller de Violencia, enero de 1995. Ciudad de La
Habana, Biblioteca del Instituto de Medicina Legal No. 50).4

6
3. Tipos de maltrato
2.1 Maltrato físico
Toda agresión que puede o no tener como resultado una lesión física,
producto de un castigo único o repetido, con magnitudes y características
variables.

Leve: tirar el pelo o las orejas, empujar o zamarrear, cachetadas o


palmadas, patear, morder.

Grave: quemar con algo, golpear con objetos, golpizas, amenazar o agredir
con cuchillos o armas.

Este tipo de maltrato abarca una serie de actos perpetrados utilizando la


fuerza física de modo inapropiado y excesivo. Es decir, es aquel conjunto de
acciones no accidentales ocasionadas por adultos (padres, tutores, maestros,
etc.), que originan en el niño un daño físico o enfermedad manifiesta.5

3.2 Maltrato emocional o psicológico


El hostigamiento verbal habitual por medio de insultos, críticas,
descréditos, ridiculizaciones, así como la indiferencia y el rechazo explícito o
implícito hacia el niño, niña o adolescente. También se incluye el rechazo, el
aislamiento, aterrorizara los niños o niñas, ignorarlos y corromperlos. Por
ejemplo, decirle que no se le quiere, encerrarlo, insultarlo o decirle garabatos,
burlarse de él frente a terceros, amenazarlo con golpearlo.5,6

2.3 Abandono y negligencia


Se refiere a la falta de protección y cuidado mínimo por parte de quienes
tienen el deber de hacerlo y las condiciones para ello. Existe negligencia
cuando los responsables de cubrir las necesidades básicas de los niños no lo
hacen.

7
2.4 Violencia sexual

Conductas sexuales, coercitivas o no, impuestas a una persona


menor de edad, por una persona mayor, que puede ser físicamente superior,
con más experiencia, que utiliza incorrectamente su poder o autoridad. En la
violencia sexual se hace referencia a:

Abuso sexual: Puede llevarse a cabo sin necesidad de temer contacto físico
con la víctima o bien teniendo ese tipo de contacto. El abusador busca tener
gratificación sexual.

Cualquier clase de placer sexual con un niño por parte de un adulto desde
una posición de poder o autoridad. No es necesario que exista un contacto
físico (en forma de penetración o tocamientos) para considerar que existe
abuso sino que puede utilizarse al niño como objeto de estimulación sexual se
incluye aquí el incesto, la violación , la vejación sexual (tocamiento/manoseo
a un niño con o sin ropa, alentar, forzar o permitir a un niño toque de manera
inapropiada al adulto) y el abuso sexual sin contacto físico (seducción verbal,
solicitud indecente, exposición de órganos sexuales a un niño para obtener
gratificación sexual, realización del acto sexual en presencia de un menor,
,masturbación en presencia de un niño, pornografía…)6

8
Cuadro N°1

9
4. DETECCION DEL MALTRATO INFANTIL

El niño no sabe defenderse ante las agresiones de los adultos, no piden


ayuda, esto lo sitúa en una posición vulnerable ante un adulto agresivo y/o
negligente. Los niños que sufren de maltrato tiene múltiples problemas en su
desarrollo evolutivo, déficit emocional, conductuales y socio cognitivos que le
imposibilitan un desarrollo adecuado a su personalidad. De ahí la importancia
de detectar cuanto antes el maltrato y buscar un respuesta adecuada que ayude
al niño en su desarrollo evolutivo

Uno de los indicadores más comunes del maltrato infantil es:


Los problemas que tienen los niños maltratados se traducen en unas
manifestaciones que pueden ser conductuales, físicas y/o emocionales. A estas
señales de alarma o pilotos de atención es a lo que llamamos indicadores, ya
que nos pueden indicar una situación de riesgo o maltrato.
Se exponen una serie de indicadores que ayudan a la observación, sin
embargo hay que tener en cuenta que estos por si solos no son suficientes para
demostrar la existencia de maltrato sino que además se debe de considerar la
frecuencia de las manifestaciones, como, donde y con quien se producen.
Algunos de los indicadores, entre otros, que se pueden dar son:

 Señales físicas repetidas (morados, magulladuras, quemaduras...)


 Niños que van sucios malolientes, con ropa inadecuada, al jardín, etc.
 Cansancio o apatía permanente (se suele dormir en clase)
 Cambio significativo en la conducta escolar sin motivo aparente.
 Conductas agresivas y/o rabietas severa y persistente
 Relaciones hostiles y distantes.
 Conducta sexual explicita, juego y conocimientos inapropiados para su
edad.
 Niño que evita ir a casa(permanece más tiempo de lo habitual en el colegio,
patio o alrededores)
 Tiene pocos amigos en la escuela.
 Muestra poco interés y motivación por las tareas escolares.
 Después del fin de semana vuelve peor al colegio (triste, sucio, etc.)
 Presenta dolores frecuentes sin causa aparente

10
 Problemas alimenticios(niño muy glotón o con pérdida de apetito)
 Falta a clase de forma reiterada sin justificación.
 Retrasos en el desarrollo físico, emocional e intelectual.
 Presenta conductas antisociales: fugas, vandalismo, pequeños hurtos,
 Intento de suicidio y sintomatología depresiva.
 Regresiones conductuales (conductas muy infantiles para su edad).
 Relaciones entre niño y adulto secretos, reservados y excluyentes.
 Falta de cuidados médicos básicos.

11
Capitulo II

5. Factores de riesgo
5.1 Factores individuales

Factores de riesgo en padres y cuidadores

El riesgo de maltrato infantil es mayor cuando concurren ciertos factores en


alguno de los progenitores u otros miembros de la familia. Agrava este riesgo el
progenitor o cuidador que

Tiene dificultades para establecer vínculos con un recién nacido, por ejemplo
como consecuencia de un embarazo difícil, de complicaciones durante el parto o
de su desilusión con respecto al niño.

 No parece estar en condiciones de atender al niño.

 fue maltratado en su infancia.

 No es consciente de lo que significa el desarrollo de un niño, o abriga


expectativas irreales que le impiden comprender las necesidades y
comportamientos del niño, por ejemplo cuando interpreta su mal
comportamiento como una actitud intencional, y no como una etapa de su
desarrollo.

 Responde a lo que él o ella entiende como mal comportamiento con


castigos o medidas inapropiadas, excesivas o violentas.

 Aprueba el castigo físico como medio para disciplinar a los niños, o cree
en su eficacia.

 Inflige castigos físicos para disciplinar a los niños.

 Padece problemas de salud física o mental, o deficiencias cognitivas que


interfieren en su capacidad para ejercer la función parental;

 No sabe controlarse cuando se irrita o enfada.

12
 Practica un consumo inadecuado de alcohol o estupefacientes, en particular
durante el embarazo, que afecta a su capacidad para ocuparse del niño.

 Participa en actividades delictivas que afectan negativamente la relación


entre progenitor e hijo.

 Vive aislado de la sociedad.

 Está deprimido o abriga sentimientos de baja autoestima o de ineptitud, que


pueden agravarse si no está en condiciones de responder cabalmente a las
necesidades del niño o de la familia.

 Manifiestamente no es apto para ejercer la paternidad, por ser demasiado


joven o por no haber sido enseñado.

 Atraviesa dificultades económicas.

Factores de riesgo en el niño

Afirmar que ciertos factores de riesgo están relacionados con el niño no


implica que el niño sea responsable del maltrato que padece, sino que el
papel del progenitor podría ser más difícil, debido a que el niño:

 Ha sido un hijo no deseado, o no respondía a las expectativas o deseos de


sus padres, por ejemplo debido a su sexo, a su aspecto, a su temperamento
o a alguna anomalía congénita.

 Requiere mucha atención en sus primeros años, por haber nacido


prematuramente, llorar constantemente, estar discapacitado mental o
físicamente o padecer una enfermedad crónica.

 Llora persistentemente, sin que sea fácil acallarlo.

 Presenta rasgos físicos (por ejemplo, anormalidades faciales) repulsivos


para el progenitor, que reacciona apartándose del niño.

 Evidencia síntomas de desequilibrio mental.

 Presenta rasgos de personalidad o de temperamento que constituyen un


problema para el progenitor (por ejemplo hiperactividad, o impulsividad).

13
 Ha nacido de un parto múltiple, y sus padres tienen dificultades para
atenderlo.

 Tiene un hermano o hermanos (posiblemente de edad cercana a la suya)


que acaparan la atención de los padres;

 Exhibe o es propenso a exhibir problemas de comportamiento peligrosos,


por ejemplo en forma de violencia hacia su pareja, comportamiento
delictivo, auto abusos, abusos a animales, o agresividad persistente hacia
otros niños.

5.2 Factores relacionales


La composición de las familias puede variar ampliamente en
función de sus circunstancias específicas y de las normas de la sociedad
que las rodea. En muchas comunidades, la familia nuclear “tradicional”,
consistente en un padre y una madre con niños, no siempre es la norma. El
cabeza de familia puede ser la madre, un padre soltero, una pareja de un
mismo género, un hermano o un abuelo.

Algunos factores de riesgo de maltrato del niño presentes en las relaciones


con la familia, los amigos o la pareja con las personas de su entorno son:

 Inexistencia o fracaso de los vínculos entre el progenitor y el niño;

 Problemas de salud física, de inmadurez o de salud mental de un miembro


de la familia;

 Ruptura familiar, por ejemplo a causa de problemas matrimoniales o de


pareja que ocasionen la inestabilidad mental del hijo en la infancia o en la
edad adulta, infelicidad, sentimiento de soledad, tensión, o disputas sobre
su custodia.

 Violencia en la familia, entre los padres, entre los niños, o entre padres e
hijos.

 Adopción de roles de género o de pareja irrespetuosos con una o más


integrantes del hogar.

 Aislamiento social.

14
 Inexistencia de una red de apoyo que ayude en las situaciones difíciles o
tensas de una relación;.

 Interrupción de la ayuda prestada por la familia para la crianza del niño.

 Discriminación contra la familia por razones de raza, nacionalidad,


religión, género, edad, orientación sexual, discapacidad o forma de vida.

 Participación en actividades delictivas o violentas en el ámbito


comunitario.

5.3 Factores comunitarios


Algunas de las características de los entornos sociales vinculados a un
mayor riesgo de maltrato infantil son:

 Tolerancia de la violencia.

 Desigualdad de género o social en la comunidad.

 Inexistencia o insuficiencia del hogar.

 Carencia de servicios de apoyo a las familias y a las instituciones, o para


atender a determinadas necesidades especiales.

 Altos niveles de desempleo.

 Pobreza.

 Niveles nocivos de plomo u otras sustancias tóxicas en el medio ambiente.

 Cambios de entorno frecuentes.

 Fácil acceso al alcohol.

 Comercio de estupefacientes en el entorno cercano.

 Políticas y programas institucionales inadecuados que propician el maltrato


infantil.

15
5.4 Factores sociales
Algunos de los factores sociales que pueden contribuir a la incidencia del
maltrato infantil son:

 Políticas sociales, económicas, sanitarias y educativas que conllevan un


nivel de vida deficiente, desigualdades, o inestabilidad socioeconómica.

 Normas sociales y culturales que promueven o glorifican la violencia


hacia los otros, y en particular los castigos físicos, tal como se transluce en
los medios de comunicación, la música popular o los videojuegos.

 Normas sociales y culturales que imponen unos roles de género rígidos


para varones y hembras.

 Normas sociales y culturales que rebajan la importancia del niño en las


relaciones entre padres e hijos.

 Existencia de pornografía infantil, prostitución infantil o trabajo infantil.

5.5 Factores de protección


Del mismo modo que hay factores que agravan la susceptibilidad
del niño y de la familia al maltrato infantil, hay también otros que pueden
aportar un elemento de protección. Por desgracia, es muy poco lo que se ha
investigado sistemáticamente sobre ese tipo de factores, insuficientemente
conocidos. Hasta la fecha, las investigaciones se han centrado
principalmente en los factores de coriacidad, que atenúan los efectos del
maltrato infantil en su víctima. Algunos de los factores que parecen
facilitar esta característica son:

 Vinculación sólida del lactante a un familiar adulto.

 Buena atención de los padres durante la infancia.

 Alejamiento de los círculos de delincuencia o del abuso de sustancias.

 Una relación afectuosa y de apoyo de un progenitor respetuoso.

 Ausencia de tensiones causadas por abusos.

16
No es mucho lo que se sabe acerca de los factores que protegen a la
familia y al niño frente a la eventualidad del maltrato infantil. Varios
estudios han evidenciado que vivir en comunidades unidas por una fuerte
cohesión social conlleva un efecto protector y puede reducir el riesgo de
violencia, incluso en presencia de otros factores de riesgo familiares. A
juzgar por nuestros conocimientos actuales sobre las primeras etapas del
desarrollo infantil, por los factores de riesgo de padecer maltrato infantil y
por la evidente eficacia de ciertas estrategias de prevención, es evidente
que las unidades familiares estables pueden tener un efecto muy protector
sobre los niños. Un ejercicio correcto de las funciones parentales, un
vínculo sólido entre padres e hijos, y la utilización de técnicas
disciplinarias positivas sin castigo físico deberían constituir factores de
protección. Convendría fomentar estos elementos aparentemente
protectores, especialmente en comunidades en que la cohesión social es
deficiente.

6. Consecuencias de los malos tratos

Las consecuencias que se han observado a nivel de las víctimas (niños/as y


jóvenes) de Maltrato en la familia, son las siguientes:

• Ambivalencia emocional frente al agresor/a:

Dado que la agresión es recibida de parte de una figura afectiva


fundamental para el niño/a y que como tal es la asignataria de las funciones
básicas de protección y seguridad, los niños/as maltratados desarrollan tanto
sentimientos negativos (rabia, rencor, resentimiento, deseos de venganza)
como positivos (amor, necesidad de atención y afecto) hacia ellos/as. Se ven
envueltos en la conflictiva de mantener la lealtad afectiva hacia estas figuras
que son sus padres y, por otro lado, expresar abiertamente aquellos
sentimientos negativos que genera el haber sido violentado por estas mismas
personas.

17
• Trastornos de la conducta:

Habitualmente, el impacto emocional que produce la violencia en los


niños/as genera expresiones conductuales diversas, que pueden ir desde un
aumento de la actividad del niño/a (hiperactividad), hasta conductas agresivas
abiertas hacia sus pares o hacia otros adultos, pasando por la rebeldía, el
oposicionismo, la hostilidad, el aislamiento, etc. El elemento causal de este
tipo de manifestaciones, reside en la incapacidad que posee el niño/a -
producto de la etapa evolutiva en que se encuentra y de los desarrollos que aún
no ha alcanzado- de elaborar su situación de maltrato en términos afectivos y
cognitivos, de manera tal que le posibiliten el reconocimiento de su situación
de víctima y la expresión emocional abierta del conflicto que vive, pudiendo
verbalizar sus emociones y deseos.

• Trastornos emocionales:
El nivel de estrés al cual está expuesto un niño/a que vive Maltrato al
interior de su familia, sumado al daño afectivo concreto que sufre al ser el
sujeto de las acciones violentas, conlleva un impacto emocional y afectivo tal,
que habitualmente, genera efectos en el funcionamiento y adaptación
psicológica del niño/a a corto, mediano y largo plazo. Este tipo de
consecuencias se traduce en una serie de manifestaciones de angustia como:
alteraciones del sueño, trastornos alimenticios, fobias y miedos inespecíficos,
ansiedad manifiesta, tensión, crisis de llanto, entre otros; así como expresiones
emocionales específicas, tales como: baja autoestima, inseguridad personal,
sentimientos de desprotección, problemas en el desarrollo de su identidad,
retrasos en el desarrollo evolutivo, etc

• Sentimientos de desconfianza e hipervigilancia:

Un efecto frecuentemente observado en los niños/as que han sufrido


Maltrato en forma crónica, es el desarrollo de una actitud hipervigilante y de
desconfianza hacia su entorno. Esta manifestación se arraiga en la percepción
que tiene el niño/a de su medio como un “mundo amenazante”, fuente de
agresiones y dolor, del cual, por lo tanto, debe desconfiar y tratar de protegerse

18
para evitar nuevos malos tratos. Esta desconfianza y temor se centra,
principalmente, en los adultos, quienes son percibidos como sujetos peligrosos
y potenciales agresores. Sin embargo, también se puede generalizar esta
desconfianza hacia su propio grupo de pares, con las consecuentes dificultades
de integración y aislamiento

• Sentimientos de culpa y vergüenza:

Producto de las características cognitivas que se presentan en la niñez y


adolescencia - esto es, pensamiento egocéntrico y concreto- el niño/a que sufre
Maltrato se atribuye a sí mismo la responsabilidad de las agresiones,
sintiéndose 48 “culpable por enojar al padre/madre” y, por lo tanto,
“arrepentido de ser malo/a”. Esta característica implica una carga emocional de
tal magnitud, que tiene un impacto directo en el desarrollo psicológico del
niño/a.

• Problemas escolares:

La diversidad de secuelas emocionales que conlleva para un niño/a el estar


expuesto/a a una situación de Maltrato y las consecuentes manifestaciones
conductuales que acarrea, habitualmente influyen en problemas de adaptación
en su medio escolar, de distinta magnitud. Esto, sumado a los efectos
cognitivos específicos que se pueden producir en un niño/a maltratado/a:
problemas de atención y concentración, desmotivación y sentimientos de
ineficacia, se constituyen en elementos que alteran su desarrollo escolar
normal, influyendo negativamente en su desempeño. Debido a esto,
frecuentemente un niño/a o joven agredido/a presenta continuos problemas
conductuales, bajo rendimiento o rendimiento oscilante (etapas que alcanza
buenas calificaciones y etapas en que estas descienden sin motivo aparente),
conflictos con profesores y con los demás compañeros, por lo cual es
calificado como “niño/a problema”, aumentando la conflictiva a la cual está
expuesto.

19
• Secuelas físicas:

La exposición continua a malos tratos físicos, genera alteraciones


múltiples en el plano somático, las que van desde cicatrices diversas en el
rostro, cabeza, manos, etc., hasta lesiones de mayor gravedad, tales como:
lesiones neurológicas, malformaciones, parálisis, déficit sensoriales, daños
funcionales, etc.

• Replicabilidad de las conductas agresivas:

Tal vez uno de los efectos más dramáticos de una situación de Maltrato
Infantil, es el hecho de que aquel niño/a o joven sujeto de las agresiones, posee
una alta probabilidad de repetir esta misma conducta violenta, esta vez como
agresor/a. En este sentido, se ha observado que una consecuencia de una
experiencia de agresiones en la infancia es la necesidad de modificar la
posición de víctima que se tuvo en algún momento y transformarse en
victimario. Esta posición de victimario puede manifestarse tanto en agresiones
dentro del propio grupo familiar como en agresiones hacia la sociedad a través
de actos delictivos. En este punto, es importante destacar que no todo sujeto
agredido/a se transforma en agresor/a y que la posibilidad de que esto suceda
pasa por que se tengan a la mano otros recursos, que posibiliten la elaboración
de la experiencia vivida de una manera más adecuada.

20
Por su parte, respecto al individuo agresor se han descrito múltiples
consecuencias, dentro de las cuales se destacan las siguientes:

• Sentimientos de culpa:

Los individuos presentan sentimientos significativos de culpabilidad


respecto a los actos de violencia que ejercen, por lo cual resulta frecuente que,
después de ocurrida la crisis en la que se ha golpeado al niño/a, se exprese
arrepentimiento e incluso se realice la “promesa” de que no se repetirá lo
ocurrido. Estos sentimientos de culpa constituyen una carga emocional, que
vivencia el sujeto en forma sistemática y crónica.

• Dificultades de comunicación del problema – Negación:

Debido, por una parte, al rechazo social que genera un sujeto que agrede a
un niño/a, y por otra, a la carga emocional que implica el reconocerse como
“agresor/a”, los individuos que ejercen Maltrato no reconocen a éste como tal
y frecuentemente “justifican” sus actos de violencia frente a los demás, con lo
cual se niega la posibilidad de buscar ayuda para resolver el problema.

• Aislamiento del resto de la familia y de los amigos y


sentimientos de soledad:

Cuando la violencia ejercida se cronifica, y no es reconocida como un


problema, los individuos agresores adoptan una actitud de defensa, que
constituye el aislamiento de las personas significativas, intentando no
exponerse a las críticas ni reproches respecto a su conducta. Además, su
familia adopta una actitud similar, principalmente como una forma de limitar
las interacciones con el sujeto agresor/a, con el propósito de evitar nuevas
instancias de agresión. Esta dinámica, va aislando al sujeto agresor/a de su
entorno, y por lo tanto, contribuye a la generación o aumento de los niveles de
tensión en el individuo, situación que aleja las posibilidades de encontrar
alternativas de resolución del problema.

• Baja autoestima e inseguridad persona:

21
El reconocerse o ser identificado como “agresor/a”, implica un fuerte
rechazo social, especialmente de aquellas personas significativas para el
individuo, por lo cual las descalificaciones y recriminaciones sobre su persona
son frecuentes. Esta situación, la mayoría de las veces prolongada en el
tiempo, conlleva un efecto negativo importante en la autoestima del sujeto.

• Sentimientos de impotencia frente al problema:

Generalmente, los sujetos agresores/as han realizado diversos intentos por


detener su propio comportamiento agresivo, recurriendo a múltiples
estrategias. Pero dada la dificultad y complejidad que implica la eliminación de
los comportamientos violentos, por el solo hecho de apelar a la voluntad o
propósito individual, estos intentos resultan fallidos. Esto genera sentimientos
de impotencia (“no puedo evitarlo”) en el sujeto, que pueden llegar hasta la
hostilidad abierta hacia sí mismos. Es frecuente que los agresores lleguen,
incluso, a propiciarse autoagresiones después que han ejercido violencia hacia
otros/as.

• Síndromes angustiosos:

La carga emocional que implica el vivenciar y sentirse “causa” de este


problema al interior de la familia, constituye un elemento generador o
potenciador de síntomas angustiosos diversos, tales como problemas de
insomnio, irregularidades en el apetito, conductas de escape (alcohol, drogas,
etc.), aumento de la irritabilidad, ansiedad manifiesta, tensión e incluso
enfermedades físicas (colon irritable, gastritis, úlceras, etc.).

• Problemas laborales:

22
La conflictiva familiar en la cual está inmerso el sujeto, contribuye al
debilitamiento y muchas veces al quiebre de su fuente afectiva básica, por lo
cual el individuo vivencia un empobrecimiento y aislamiento afectivo que
merma su funcionamiento adaptativo habitual. Debido a esto, las demás áreas
de su vida, especialmente el ámbito laboral, también se ven afectadas.
Frecuentemente, se produce una baja en el rendimiento en el trabajo, así como
un aumento de las inasistencias laborales (especialmente después de las crisis)
o la deserción. Además, la familia, como grupo, vivencia una serie de
consecuencias, dentro de las cuales se encuentran (Material de Difusión del
Centro de Violencia Doméstica de la I. Municipalidad de Santiago, 1995):

• Aislamiento de la comunidad:

Se ha observado que las familias que viven violencia se encuentran en una


situación de aislamiento respecto a su comunidad, participando en escasas
instancias de interacción con su barrio, escuela, grupos comunitarios, trabajo,
etc. Este aspecto se ha considerado como elemento asociado a la generación de
la violencia al interior del grupo; sin embargo, también constituye uno de los
efectos del Maltrato, aumentando su aislamiento inicial. Esta situación, puede
ser atribuible a los intentos que realiza el grupo por mantener la lealtad
familiar y evitar la posibilidad de alguna acción de intervención, que pudiera
alterar la unidad; a que la presencia de violencia en la familia ha mermado los
recursos que tiene como grupo para comunicarse en 51 forma efectiva con su
entorno, y por lo tanto, para iniciar la búsqueda de posibles alternativas de
resolución de la problemática; y/o a la creencia de que ellos son los “únicos
que viven este terrible problema” y que, por lo tanto, “los juzgarán y castigarán
si alguien sabe lo que sucede”.

• Pérdida de confianza al interior del grupo:

La presencia de agresión al interior de una familia viola uno de los


sustentos básicos de esta unidad social (y por lo tanto premisa fundamental de
sus miembros) que es que “la familia es un núcleo de amor, protección y
seguridad”, que cuenta con “el afecto incondicional entre sus miembros”.
Cuando esta premisa se “quiebra” con la presencia de Maltrato hacia alguno de

23
los sujetos, especialmente si son niños/as, este contexto de seguridad y
protección, pasa a constituirse en un contexto amenazante, por lo cual se
interactúa con la creencia y el temor de que en cualquier instante, por una
parte, se puede ser agredido/a y, por otra, de que existe “permiso” para agredir
a otros/as.

• Tensión y estrés:

La posibilidad de que se produzca una nueva crisis de violencia genera


en el grupo familiar altos niveles de tensión y estrés, los que involucran a cada
individuo. Es frecuente que las familias comiencen a funcionar
cotidianamente con la creencia y temor de que “algo malo puede ocurrir” y a
estructurar sus interacciones y actividades sobre la base de esta creencia. Es
así como se presentan conductas tales como dormir vestidos o con un arma
cerca de la cama, etc

• Conflictos paralelos entre los miembros:


Además de la conflictiva específica que se presenta entre el agresor/a y la
víctima, surgen problemáticas entre los distintos miembros: entre los
cónyuges, entre los hermanos, etc. Este tipo de secuelas se asocia a los altos
niveles de estrés y tensión que vivencia el grupo y que aumentan la
probabilidad de roces y conflictos; a la inestabilidad que sufren las
interacciones al interior del grupo, y por lo tanto, a los intentos que realizan
los demás miembros por restablecer el orden inicial, especialmente cuando
hay crisis; y a la replicabilidad de las conductas agresivas que se van
desenvolviendo en una especie de cadena: del padre al hijo, del hermano
mayor al hermano menor, de la madre al hijo menor, etc. Finalmente, se han
descrito consecuencias del Maltrato Infantil al interior de la familia que
involucran un nivel de análisis más global, esto es, los efectos a nivel de la
sociedad en su conjunto. Dentro de las consecuencias a este nivel, se destacan:

24
Incidencia en los niveles de delincuencia:

Algunas investigaciones señalan que si bien no es posible establecer una


relación causal entre Maltrato y delincuencia, existen algunas relaciones
básicas entre ambos fenómenos. Se ha observado que los niños/as agredidos
físicamente y /o emocionalmente serían más proclives a cometer actos
delictivos agresivos; y que los niños/as que sufrieron negligencia serían más
proclives a perpetrar delitos contra la propiedad. Además, se ha señalado que
la población de delincuentes presenta, en un porcentaje significativo, una
historia de violencia en la infancia (Martínez, A; De Paúl, J; 1993).

Incidencia en el abuso de alcohol y drogas:

Se ha observado que la relación entre el alcoholismo y las experiencias de


Maltrato en la infancia en estos sujetos bebedores, es significativa. Alrededor
del 80% de los individuos que evidencian alcoholismo poseen experiencias de
violencia en su niñez y juventud (Cohen,1982 en Martínez, A., De Paúl, J.;
1993). Nuevamente, esta relación no constituye un fenómeno causal, sino un
factor asociado entre ambas problemáticas. Con respecto a las toxicomanías,
se han descrito relaciones similares (Rounseville, 1982 en Martínez, A., De
Paúl, J.; 1993).

Incidencia en los índices de deserción y ausentismo escolar:

Los niños/as maltratados evidencian una historia escolar inestable, con


períodos de ausentismo escolar prolongado (especialmente después de las
crisis en las cuales han sido golpeados/as) o la franca deserción del sistema
educacional. Esto se asocia, principalmente, a una supervisión ineficiente de
parte de los padres de la integración del niño/a al ámbito escolar, a la historia
que presentan estos niños/as de cambios de tuición (incluso cambios de
domicilio) y los consecuentes cambios de establecimientos educacionales, y a
la tendencia a la vagancia que manifiestan los niños/as expuestos a esta
problemática.

25
Incidencia en el desempeño laboral:

Como ya se ha mencionado, los sujetos que se ven afectados por una


situación de Maltrato al interior de la familia, ya sea como agresores/as o
como testigos, por una parte, ven dañada su capacidad adaptativa básica
(aumento de tensión, irritabilidad, angustia, etc.), y por otra, deben resolver
circunstancias conflictivas concretas (asistencia al hospital después de una
crisis, recuperación de los daños físicos visibles, citaciones judiciales, etc.),
aspectos que inciden negativamente en su desempeño laboral. Debido a esto,
son frecuentes las inasistencias al trabajo, los retrasos y las bajas en el
rendimiento y desempeño laboral.

Gasto de recursos en atenciones médicas, policiales y judiciales:


Si bien no existen estudios que puedan determinar el monto exacto del
gasto para el estado que implica una familia que vive violencia, es posible
vislumbrar que dicha cantidad de recursos es significativa. Cada situación de
crisis de violencia implica atenciones y controles médicos, además de
acciones policiales y citaciones judiciales si se ha dado curso a la denuncia. Si
se considera que el caso así lo amerita, se adicionan instancias de protección y
atención psicosocial infantil, e incluso, instituciones de protección e
internación de niños/as y jóvenes, las cuales probablemente serán utilizadas
por períodos de tiempo prolongado. La mayoría de estas instancias se
sustentan con recursos provenientes del estado, por lo tanto, implican un
impacto directo en la cantidad de gasto social que este realiza.

26
Capitulo III
¿Por qué los padres maltratan a sus hijos?

Cuando se reconoce a los padres como aquellos que deben amar, proteger,
orientar y apoyar a sus hijos en sus posibilidades de desarrollo, resulta difícil
entender por qué el maltrato infantil es un problema tan generalizado.
Los padres que maltratan a sus hijos son personas diversas, pertenecen a
todas las clases sociales, tienen distintos grados de educación y un muy bajo
porcentaje presenta algún tipo de patología mental. Es decir, no existe un
perfil típico de estos progenitores.
Sin embargo, diversos estudios han establecido que un buen número de padres
que maltratan a sus hijos fueron maltratados de una u otra forma en su
infancia.
También es clave estudiar los tipos de familia al interior de las cuales se
registran casos de maltrato infantil, donde factores como el número de hijos y
la relación marital son importantes. Muchos hijos representan, en ocasiones,
una carga de estrés para los padres, así como una relación marital violenta
puede desencadenar en maltrato infantil. En estos casos, es frecuente que el
padre maltrate a la madre e hijos, o bien sólo a la madre y ella a su vez a los
hijos.
Sin embargo, las investigaciones realizadas en los últimos años nos permiten
hablar de “factores de riesgo”, o características de los padres que elevan el
riesgo de tener conductas violentas con los hijos:

- Baja tolerancia a la frustración y expresiones inadecuadas de la rabia. - Falta


de habilidades parentales.
- Se sienten incompetentes e incapaces como padres.
El entorno sociocultural y familiar todavía acepta ideas que legitiman el uso
de la violencia con los hijos. Algunos ejemplos:

“Es por tu bien”


La mayoría de las personas que maltratan creen que el castigo y la violencia
son formas adecuadas y, a veces, las únicas para educar y aprender.

27
“A mí me educaron así”

Muchos padres que golpean a sus hijos, sufrieron malos tratos y falta de afecto
en su niñez. Creen que es la única forma de crecer.

“Debes hacer lo que yo digo, porque eres mi hijo”


Existe en muchos padres el convencimiento de que los niños les pertenecen y
que tienen un derecho absoluto sobre ellos.

“Actúas así para molestarme”

Un factor importante para la reacción agresiva de los padres es creer que los
niños tienen una intencionalidad negativa en contra de ellos (lloras para que
yo no pueda dormir, haces esto para enojarme). Los niños que lloran se están
comunicando, los que gritan y tienen pataletas, también.

“No tenemos quien nos ayude”

Los padres que ejercen maltrato con frecuencia no tienen una red de apoyo
social. Son personas que se encuentran aisladas de la red familiar y de las
organizaciones sociales del barrio.
“No me siento bien”
Un nivel de malestar sicológico generalizado es frecuente en los padres que
maltratan físicamente a sus hijos. Se ha encontrado cierta relación entre el
maltrato físico y la infelicidad, el sentimiento de inadecuación y la baja
autoestima.

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Maltrato infantil en el Perú
Diariamente, miles de niños y niñas en el Perú son maltratados física y
psicológicamente por sus padres, madres, parientes, profesores, o por cualquier
adulto que considere al castigo físico como normal, aceptable y hasta “necesario”.

Las víctimas de estos casos no aparecen en las estadísticas, salvo que los
“castigos” hayan originado graves secuelas o la muerte de quienes recibieron los
golpes. Aunque esto ocurre con mucha frecuencia, las diferentes formas de castigo
físico siguen siendo vistas como un método de disciplina y aprendizaje.

En este sentido, UNICEF apoyará el fortalecimiento y capacidad de


respuesta intersectorial por parte del estado, contribuirá a mejorar el
funcionamiento de servicios públicos orientados a la atención de la infancia
víctima de diversas formas de violencia, y apoyará la existencia de un sistema
efectivo de protección de derechos de los niños con equidad de género. Además,
promoverá una mejor comprensión de los patrones de crianza en comunidades
andinas, amazónicas y urbano–marginales para promover la generación de
políticas sociales y regionales que mejoren las relaciones intrafamiliares y
contribuyan a la disminución de la violencia dentro del hogar, la escuela y la
comunidad.

Uno de los proyectos que UNICEF ha trabajado en los últimos años con
gran éxito es el relacionado a la atención de la violencia familiar a través de un
programa integral denominado MAMIs.

Los MAMIs son los Módulos de Atención al Maltrato Infantil en Salud que
trabaja bajo seis premisas: “Atención Integral” (tanto a la víctima como a su
familia), “Atención Multidisciplinaria” (apoyo de salud mental y social), “Trabajo
en Equipo” (para coordinar acciones de protección a la víctima además de la
evaluación y reajuste de las estrategias de intervención), “Entrenamiento y
Capacitación” (jornadas informativas para el personal de salud y para el equipo del
MAMIs), “Intervención según Niveles de Complejidad” ( se delimitaron los
sistemas de abordaje según la complejidad de los establecimientos del salud) y la
“Intervención en Red” (donde el MAMIs se convierte en integrante de una
red de servicios complementarios e intersectoriales).

29
Durante el año 2011, los MAMIs reportaron un total de 164,019 casos en
los que se brindó atención en salud mental y hasta julio del 2012 la cantidad
de casos atendidos fue de 76,688. El 55% de casos atendidos fueron por
maltrato psicológico, 16% por maltrato por negligencia y maltrato físico y
13% por abuso sexual

Prevención
PREVENCIÓN PRIMARIA:

1. Dirigida la población general con el objetivo de evitar la presencia de


factores estresores o de riesgo y potenciar los factores protectores. Se
recomienda

*· Sensibilización y formación de profesionales de Atención Primaria en


la detección y prevención del maltrato infantil.

*· Intervenir en la psicoprofilaxis obstétrica (preparación al parto),


incrementando las habilidades de los padres en el cuidado de los hijos, en
las relaciones educativas y afectivas que se establecen en
la relación padres-hijos .

*· Intervenir en las “escuelas de padres” u otros centros comunitarios


promoviendo valores de estima hacia la infancia, la mujer y la paternidad.

Intervenir en las consultas con amabilidad y empatía cuando observamos


prácticas de castigo corporal que se establecen inapropiada menté en la
relación padres e hijos (nalgadas, sacudidas, amenazas, reprimenda con
abuso psíquico, y otros), discutiendo métodos alternativos de disciplina,
refuerzos positivos a la buena conducta del niño y estableciendo objetivos
de reducción de experiencias de confrontación padres-hijo.


Utilizar una Guía Anticipadora dentro del Programa del Niño Sano para
discutir a cada edad específica los requerimientos del niño (alimentación,
higiene, sueño, cólico del lactante, rabietas, control de esfínteres, entre
otros), reconocer la dificultad que entraña cada nuevo periodo del
desarrollo, brindar orientación práctica en cuanto al establecimiento de

30
disciplina constructiva y promover la estimulación del niño y el
crecimiento emocional estable.

· Identificar los puntos valiosos y positivos de los padres, alabar sus


esfuerzos, reforzar la autoestima y la competencia.

Prevención secundaria

2.- Dirigida a la población de riesgo con el objetivo de reducir daños y atenuar


los factores de riesgo presentes, potenciando los factores protectores. Se
recomienda:

*· Reconocer situaciones de abandono o trato negligente en el niño,


establecer estrategias contra el trato negligente concentrado en las
necesidades básicas de los niños más que en las omisiones en
la atención por los padres. Evaluar la situación de negligencia y consultar
con Servicio de Protección al Menor.

·* Reconocer situaciones de violencia doméstica o de abuso a la mujer


como una medida efectiva de prevenir el maltrato infantil, 30 a 70 % de las
familias en que se abusa de un adulto habrá abuso en menores.

*· Reconocer las conductas paternas de disciplina inapropiada


(amenazas, reprimendas, sacudidas, y otras). Ofrecer métodos alternativos
de disciplina y reducción de experiencias de confrontación padres-hijos.
Considerar remitir a la familia a un centro de psicología para educar en el
“manejo del enfado y la ira”.

*· Remitir a centros de salud mental a padres con adicción a alcohol,


drogas o trastornos psiquiátricos. Recomendar el tratamiento por
su médico de familia de los trastornos de ansiedad o depresivos.

*· Conocer y ofrecer a las familias que lo precisen todos


los recursos comunitarios de ayuda psicológica a adultos y niños,
social, laboral o económica.

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*· Coordinar con el trabajador social de la zona objetivos, planes,
estrategias y ayudas definidas para cada familia de riesgo.

*· Visita domiciliaria realizada por enfermería a familias de alto riesgo,


desde la etapa prenatal hasta los dos años de vida, con frecuencia mensual,
duración de cada visita de 20 a 40 minutos y un contenido definido
previamente para cada familia. La detección prenatal se realiza por
el médico de familia y la matrona en los controles de la embarazada.

*· Aumentar las visitas dentro del Programa del Niño Sano, estableciendo
objetivos específicos de educación sanitaria (que aumenten la
capacidad y habilidad para cuidar a su hijo y modificar actitudes o
creencias sobre disciplina y necesidades psico afectivas) y de seguimiento
de las familias de riesgo. Se incluyen las recomendaciones y los métodos
positivos de disciplina constructiva y estimulación del afecto y cariño entre
padres e hijos.

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Conclusiones

Luego de haber finalizado este trabajo se concluyó que:

 Hay diversas definiciones sobre maltrato infantil de las cuales la


mayoría concuerda que es la agresión de cualquier tipo en contra de un
menor de edad.

 La mayor parte de las agresiones graves a los niños se da


precisamente en el seno familiar y esto da lugar a que dicho problema del
maltrato se mucho más difícil de erradicar.

 Los malos tratos en la infancia constituyen un problema, cuya


importancia debería ser tomada en cuenta debido a que repercute a nivel
psicológico, social, educativo y cultural del niño.

 En la actualidad hay diversos organismos que respaldan a los niños


pero eso no basta si la población no ayudan a que se lleve a cabo ya sea
realizando denuncias o ayudan a un niño que se encuentre en peligro.

 Se debe de tomar conciencia a la hora de hablar sobre maltrato


infantil ya que ningún niño está a salvo, y nosotros como personas ya
adultas (padres de familia , profesores, etc) es necesario e importante
tener una actitud colaboradora y comprometida para poder extirpar este
problema social.

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https://books.google.com.pe/books?id=p9zH8tVQGLgC&printsec=fr
ontcover&dq=maltrato+infantil&hl=es&sa=X&ei=ULGbVar1JISdNtr
UgsAO&ved=0CDoQuwUwBQ#v=onepage&q=maltrato%20infantil
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29 Jun, citado diciembre del 2014]. Disponible:
http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs150/es/

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Integr [revista en la Internet]. 2001 Feb [citado 2015 Jul 07]
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 Prevención del maltrato infantil: Qué hacer, y cómo obtener evidencias
http://whqlibdoc.who.int/publications/2009/9789243594361_spa.pdf

 Maltrato infantil elementos básicos para su comprensión


http://paicabi.cl/web/wp-
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 Eduardo RH, Maltrato infantil

http://www.psicologia-online.com/infantil/maltrato.shtml

 María ayuda
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 Medline plus
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 instituto pscioballet Perú


http://www.psicoballetperu.com/mamis1.html

35