Вы находитесь на странице: 1из 8
Recursos adicionales para la Semana de oración Semana de oración Cartel* *Disponible sólo en inglés
Recursos adicionales
para la
Semana de oración
Semana de oración
Cartel*
*Disponible sólo en inglés
Semana de oración
Marcador de libro
Libro Pray for Hope
*Folleto “Oración de Esperanza
en español disponible en la web
“Oración de Esperanza en español disponible en la web LECCIÓN PARA LOS ADULTOS EN LA SEMANA

LECCIÓN PARA LOS ADULTOS EN LA SEMANA DE ORACIÓN DE 2012

Crezca en oración e intercesión

VERDAD CENTRAL:

Dios llama a su pueblo a una vida de oración constante, creciente y guiada por el Espíritu, en la cual abrace la intercesión como un acto de ministerio mutuo lleno de amor.

VERSÍCULO CLAVE: Efesios 6:18

Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos (RV-60).

Oren en el Espíritu en todo momento, con peticiones y ruegos. Manténganse alerta y perseveren en oración por todos los santos (NIV).

Introducción

El misionero Willis Reed yacía débil e indefenso a la orilla del río Ganges, con su hijo de doce años a su lado. El médico más cercano se hallaba a más de treinta kilómetros de distancia, y Reed ardía con una fiebre sin control. Una triste realidad comenzó a tomar forma: estaba agonizando.

Horas antes, Reed y su hijo iban en su auto rumbo a su casa, en Dhanbad, India. Hacía calor, y se detuvieron en un puesto junto al camino para pedir un refresco indio llamado lassi. Cuando Willis tomó un trago del refresco, sintió que unos pedazos de vidrio le cortaban la garganta. Supo de inmediato que necesi-taba atención médica. Pero llegaron demasiado tarde al Ganges, perdiéndose el último trasbordador del día.

Así fue como Willis pasó la noche junto al río; una noche a la cual su estado cada vez más grave no le permitiría sobrevivir. Sin embargo, para asombro suyo y de su hijo, se despertó a la mañana siguiente en perfecto estado de salud. Sólo más tarde descubriría el porqué.

Dos años después, mientras Willis estaba predicando en Arizona, se le acercó una dama que él no reconoció. “Lo vi en una visión”, le dijo ella. “Estaba tirado en el suelo a la orilla de un río. Yo nunca lo había conocido antes, pero Dios me dijo su nombre. Me dijo que orara por usted. Yo oré hasta quedar segura de que su necesidad había quedado satisfecha.”

Willis le preguntó cuándo había sucedido aquello. Era el mismo momento en que él yacía moribundo junto al río Ganges. Dios le había hablado a una mujer anónima a miles de kilómetros de distancia, y había usado sus oracio- nes para obrar un milagro en la vida del misionero.

oracio- nes para obrar un milagro en la vida del misionero. Continuado en la página 2

Continuado en la página 2

© 2011 por Gospel Publishing House, 1445 N. Boonville Ave., Springfield, MO 65802. Todos los derechos reservados. Se permite copiar sólo para el uso personal, de la iglesia, y/o para la enseñanza. Este material no se distribuirá con fines comerciales. Edición electrónico publicado 2011.

1.800.641.4310

fax: 1.800.328.0294

www.GospelPublishing.com

Comentario: Pregúnteles a sus alumnos si ellos han pasado por algún momento en el cual

Comentario: Pregúnteles a sus alumnos si ellos han pasado por algún momento en el cual han senti- do una abrumadora necesidad de orar por una persona o una situación. ¿Cómo han reaccio- nado? Después pase a un comentario más general acerca de la forma en que nos podemos preparar para que Dios nos use de esta manera. Haga notar que estos encuentros de oración se suelen presentar dentro del contexto de una vida de oración fuerte y creciente.

Explicación: Dios quiere que tengamos una vida de oración pujante y llena de energía. Lejos de ser una práctica rutinaria confinada a las comidas y a los domingos por la mañana, nuestra comunica- ción con Dios puede tocar todos los aspectos de nuestra vida. Y cuando lo haga, nos encontrare- mos involucrados en el ministerio de oración de unas maneras que nunca nos habríamos podido imaginar. A través de la oración nos viene la opor- tunidad de bendecir a los extraños, ayudar a los necesitados, consolar a los que sufren y hacer guerra espiritual. Una vida de oración saludable nos puede llevar por unos caminos de comunión con Dios que nos llenen de su poder y nos pre- paren para servir mucho más allá de lo que esta- mos experimentando en estos momentos.

No obstante, la experiencia de una vida de oración dinámica no es algo que se produzca por accidente. Necesitamos crecer en la disciplina de la oración y la intercesión. Una vida de oración así transforma tanto nuestras actitudes, como nuestras acciones.

1. Regale oración

Pregunta: ¿Cuál es el regalo más especial que usted haya recibido jamás? ¿Por qué fue tan especial?

(Haga la observación de que los regalos más signifi- cativos que recibimos, no los valoramos por su costo material, sino porque proceden de alguien a quien le guardamos afecto, y sirven como expresión del valor que esa persona nos da a nosotros.)

Explicación: Los cristianos les podemos ofrecer esa misma clase de regalo todos los días a nuestros seres amados, a nuestros amigos y vecinos, a los extraños, e incluso a nuestros enemigos. Sin embargo, no es algo que podamos comprar en una tienda; ni siquiera algo que podamos crear con nuestro propio esfuerzo. Es el don de interce- sión, el acto que consiste en acudir a Dios para hablarle de otra persona con sinceridad y pasión.

¿Ha sido llamado usted a interceder?

Explicación: Insista en que la intercesión no se debe quedar confinada a un pequeño grupo de perso- nas; no necesita de ningún adiestramiento o don especial. Todo lo que exige es que tengamos un corazón compasivo con las necesidades de la otra persona, y estemos dispuestos a reaccionar acu-diendo a Dios a su favor. En este sentido, todos estamos llamados al ministerio de interce- sión.

Comentario: Haga notar algunas de las razones por las cuales la gente lucha con la práctica continua de la intercesión (por ejemplo, el sentirse abrumadas por ciertas necesidades, indignas de acercarse a Dios

o de pedirle ayuda, o indecisas en cuanto a acudir

a Dios a favor de personas “desagrada-bles”, como pueden ser nuestros enemigos). Comente de qué formas se pueden superar esas barreras.

Interceda por las almas perdidas.

Pregunta: ¿Qué nos dice cada uno de estos pasajes de las Escrituras acerca de la intercesión por aqué- llos que no tienen una relación con Cristo?

• 2 Pedro 3:9 — Dios anhela ver que las almas per- didas regresan a Él. Con todo, nuestra reacción tiene que comprender no sólo unas estrategias

y unos programas externos, aunque todas estas

cosas sirvan a unos propósitos valiosos. Más bien, donde debe comenzar es en la oración, de la cual

debe estar impregnada. (Véase Colosenses 4:3, 4; 2 Tesalonicenses 3:2). En última instancia, el

© 2011 por Gospel Publishing House, 1445 N. Boonville Ave., Springfield, MO 65802. Todos los derechos reservados. Se permite copiar sólo para el uso personal, de la iglesia, y/o para la enseñanza. Este material no se distribuirá con fines comerciales. Edición electrónico publicado 2011.

Continuado en la página 3

1.800.641.4310

fax: 1.800.328.0294

www.GospelPublishing.com

éxito de toda obra de evangelismo depende de la oración. • Lucas 10:1,2 — La

éxito de toda obra de evangelismo depende de la oración.

• Lucas 10:1,2 — La instrucción dada por Jesús acerca del evangelismo no se centra en unos do- nes o ministerios concretos; más bien se limita

a llamarnos a una oración apasionada y sentida

para que el Evangelio se propague en el mundo entero. De esta manera vemos que la intercesión es el llamado más alto dentro del evangelismo.

Interceda por la Iglesia.

Reflexión: Escriba en la pizarra las palabras “La Iglesia”,

y pídales a los alumnos que reflexionen sobre la

forma en que definirían ese término. ¿Qué es la Iglesia? ¿Cómo funciona? ¿Cuál es su razón de ser? Después de unos instantes, explique que Dios siempre ha querido que la Iglesia sea una comu-nidad estrechamente unida de personas diversas que comparten una misma fe y se pre- ocupan las unas por las necesidades de las otras. Pocas disciplinas cristianas tienen el poder unificador que tiene la oración.

Comentario: Haga que los alumnos lean Hechos 12:1–11 en grupos, o con todo el resto de la clase. Hable después de los sucesos que se relatan, así como

el impacto que deben haber causado en la Iglesia

de los primeros tiempos. Haga notar que una oración apasionada y unida con un propósito espiritual común tiene poder para refinar nuestra visión y devolverle el vigor a nuestra confianza en Dios. Esto es especialmente cierto cuando esta- mos orando por alguien a quien conocemos y apreciamos.

Torrente de ideas: Pídales a los alumnos que hagan una lista de diversas necesidades, crisis y situaciones que hacen que una congregación se una para orar. Observe que aunque pocos de nosotros ten- dremos que sufrir prisión alguna vez por causa de nuestra fe, sí nos encontramos con unas necesi- dades muy reales y desafiantes. Hable acerca de la forma en que los siguientes pasajes de las

Escrituras nos ayudan a ver lo importante que es la intercesión en los momentos de necesidad como cuerpo de Cristo: Santiago 5:13–16; Santiago 1:5–8; Filipenses 4:19.

Interceda por el crecimiento espiritual.

Lectura: Lea 2 Tesalonicenses 1:11–12, y después expli- que que la intercesión no debe terminar cuando el alma perdida acepta a Cristo. El apóstol Pablo oraba con el mismo fervor para pedir que los cre- yentes que se hallaban bajo su responsabilidad siguieran creciendo espiritualmente. ¿Por qué? Porque nos es demasiado fácil distraernos. Las pruebas, las tentaciones, el éxito y hasta el abu- rrimiento nos amenazan todos con apartar de Cristo el enfoque central de nuestra atención.

Énfasis: Destaque la importancia que tiene el mantener siempre presente la realidad de las batallas espirituales a las que todos nos enfrentamos día tras día. Haga notar que el método fundamental de preparación para la batalla es la oración. En Efesios 6:10–18 encontramos una descripción de la guerra espiritual con la que ya estamos familia- rizados. No obstante, al estudiar la armadura de Dios, no debemos pasar por alto el punto esen- cial, que aparece en el versículo 18: “Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello [en la batalla] con toda perseverancia y súplica por todos los santos.”

2. Practique la presencia de Dios

Ilustración: En 1967, el escritor cristiano Charles Hummel publicó un librito llamado The Tyranny of the Urgent [La tiranía de lo urgente], que se ha convertido en un clásico. En él sostiene que siem- pre existirá tensión entre lo que es más urgente y lo que es más importante en nuestra vida. Su conclusión es que con demasiada frecuencia, lo urgente es lo que gana.

Hummel alude a un principio crítico al cual sería sabio que todo creyente le hiciera caso: Seguir a

© 2011 por Gospel Publishing House, 1445 N. Boonville Ave., Springfield, MO 65802. Todos los derechos reservados. Se permite copiar sólo para el uso personal, de la iglesia, y/o para la enseñanza. Este material no se distribuirá con fines comerciales. Edición electrónico publicado 2011.

Continuado en la página 4

1.800.641.4310

fax: 1.800.328.0294

www.GospelPublishing.com

Cristo es algo que exige una evaluación continua de las prioridades de una vida santa,

Cristo es algo que exige una evaluación continua de las prioridades de una vida santa, y un compro- miso con ellas. Si no les damos a nuestras prio- ridades espirituales la importante que les es debida, quedarán aplastadas bajo las urgencias diarias que se nos presentan en el camino de manera inevitable.

Lectura: Pida que uno de los alumnos lea Mateo 6:33, y pregúnteles cuál es la promesa que se hace en este texto. Observe después que no nos debe- mos centrar sólo en el aspecto del verso expre- sado por las palabras “todas estas cosas”. También es muy valioso que aceptemos las que dicen “buscad primero el reino de Dios”.

Explicación: El mantenimiento de un fuerte compro- miso con Dios en medio de las cosas urgentes de la vida nos viene por medio de una disciplina espiritual que podríamos llamar “la práctica de la presencia de Dios”. Esto significa que vamos desarro-llando una intimidad espiritual con Él.

Muestre su aprecio por Dios a través de la oración.

Comentario: Lea Lucas 10:39–42, y después comente las diferencias entre los actos y actitudes de María y los de Marta. Haga notar que nos sole- mos sentir tentados a valorar nuestras acciones de acuerdo con sus resultados palpables (es decir, aquello que hemos logrado con el uso de nuestro tiempo, y que podemos palpar o disfru- tar). No obstante, la demostración de aprecio hacia Dios tiene un inmenso valor en el ámbito espiritual, aunque a veces parezca producir unos beneficios temporales y visibles muy pequeños, o inexistentes.

Pregunta: “¿Qué significa demostrar nuestro aprecio por Dios?” (Indíqueles a sus alumnos que lean Mateo 11:28–30 y 2 Corintios 3:18 mientras usted hace el comentario correspondiente. Hágales notar que hay términos como “descan- sar”, “relación”, “acercarse” y “comunicarse” que

nos ayudan a comprender lo que es valorar a alguien, puesto que esos términos reflejan nues- tra valoración de los demás en las relaciones mutuas).

Escuche la voz de Dios a través de la oración.

Explicación: La práctica de la presencia de Dios nos hace ir más allá de una vida de oración centrada en las necesidades y las preocupaciones, por vitales que éstas sean. Cuando seguimos esta disciplina espiritual, descubrimos nuevos cami- nos de crecimiento y fortalecimiento espiritual, y aprendemos a escuchar su voz por encima de los fuertes ruidos del mundo que nos rodean, y que tratan de distraernos. En su voz encontramos la paz, adquirimos una perspectiva correcta con respecto a la vida y la eternidad y mantenemos fuerte y orientada nuestra brújula espiritual en medio de una sociedad cada vez más secular. (Nota: Le sugerimos que les indique a sus alum- nos que lean los versículos siguientes y los comenten: Salmos 16:11; 92:1–2; 139:7–16; 1 Juan 2:26–29; 3:19–20)

3. Deje que le guíe el Espíritu

Invitación: Invite a sus alumnos a compartir testimonios personales de momentos en que ellos se han sentido llenos de incertidumbre o indefensos. ¿Cómo reaccionaron, y qué papel desempeñó la oración en esa respuesta? ¿Qué aprendieron acerca de la oración como consecuencia de esa situación? Observe que durante esta clase de momentos descubrimos con frecuencia que nues- tra propia comprensión y nuestra sabiduría no pueden captar por completo la situación, y que la oración es la única respuesta posible.

Lectura: Pida que un alumno lea Juan 14:16–17, y comente después que estos versículos nos enseñan acerca del Espíritu Santo. Insista en que, cualquiera que sea nuestra situación, nunca estamos solos; el Espíritu siempre está presente,

© 2011 por Gospel Publishing House, 1445 N. Boonville Ave., Springfield, MO 65802. Todos los derechos reservados. Se permite copiar sólo para el uso personal, de la iglesia, y/o para la enseñanza. Este material no se distribuirá con fines comerciales. Edición electrónico publicado 2011.

Continuado en la página 5

1.800.641.4310

fax: 1.800.328.0294

www.GospelPublishing.com

interactuando con nosotros. Esto es cierto incluso con respecto al aspecto de nuestra vida de

interactuando con nosotros. Esto es cierto incluso con respecto al aspecto de nuestra vida de oración. En los tiempos de mayor dificultad y con- fusión, el Espíritu nos ayuda a orar. Y cuando abrimos el corazón a su voz, Él nos puede ayudar incluso a acudir ante Dios para la solución a unas necesidades que no conocemos o no podemos comprender.

Actividad: Haga que los alumnos lean por su cuenta Romanos 8:26–27. Después anímelos a meditar en lo que enseñan estos versículos. ¿Cómo definirían ellos los “gemidos indecibles”, y la “debilidad” que se mencionan en el primer versículo? Le sugerimos que distribuya papel y lápiz, y les pida que hagan una paráfrasis de estos versículos en su aplicación personal a cada uno de ellos.

Explicación: Puesto que vivimos en un mundo lleno de defectos y frecuentemente difícil, nos podríamos encontrar anhelando que llegue ese momento en que se complete nuestra adopción como miem- bros de la familia de Dios. No obstante, por el momento continuamos sufriendo las debilidades de nuestra vida presente. Es una batalla que muchas veces no podemos luchar por nuestra propia cuenta. Respondemos a ella, acudiendo a Dios en oración para pedirle ayuda, una ayuda que muchas veces es imposible articular con pal- abras humanas.

Algunas veces, necesitamos la ayuda en la oración que se describe en Romanos 8, porque las necesidades nos abruman. O tal vez carez- camos de la comprensión necesaria para recon- ocer la dirección de Dios. O nos sintamos carga- dos con la necesidad de orar por alguna otra persona, aunque no tengamos conocimiento de cuál es su necesidad. Ésos son los momentos en los que necesitamos la ayuda del Espíritu Santo, quien “intercede por nosotros” (v. 26). Es una promesa liberadora: En los momentos en que nos faltan las palabras, esas palabras nuestras

pierden por completo su importancia. Es el Espíritu quien dirige nuestra oración.

4. Enfréntese al enemigo

Comentario: Pida que un alumno lea Efesios 6:12, y comente después las preguntas siguientes:

“¿Con cuáles situaciones de guerra espiritual se ha tenido usted que enfrentar en el pasado en la vida real, y cómo ha reaccionado ante ellas? ¿Qué papel ha desempeñado la oración en su respuesta?”

Explicación: Al igual que todos los creyentes que han existido desde el nacimiento de la Iglesia, nosotros pasamos continuamente por batallas espirituales de diversas formas e intensidades. Las fuerzas espirituales que nos rodean son poderosas, y no las debemos ignorar. No obstante, al entrar en guerra espiritual, no debemos estar centrados en el enemigo, sino en Jesucristo, el Vencedor Definitivo. De esa manera, nunca nos enfrenta- remos al enemigo con nuestras propias fuerzas, sino que nos apoyaremos en el poder y la autori- dad de Cristo para ganar todas las victorias.

Examine: Haga notar que son diversas las maneras en que nos enfrentamos al enemigo en la guerra espiritual (y que aparecen mencionadas a conti- nuación). Cada vez que presente uno de los puntos siguientes, asígnele a uno de los alumnos la lectura del pasaje adecuado de las Escrituras. Después hable acerca de las formas prácticas en que los alumnos pueden usar esta estrategia al enfrentarse a las batallas espirituales.

Enfréntese por medio de la preparación (Efesios 6:13–17; Hebreos 4:12): Aquí la prepara- ción comprende el cultivo de disciplinas espiri- tuales como el estudio de las Escrituras, la fe y el compromiso con la justicia.

Enfréntese por medio de la oración (Efesios 6:18): La oración no es un arma. Es el principal medio a través del cual participamos en

© 2011 por Gospel Publishing House, 1445 N. Boonville Ave., Springfield, MO 65802. Todos los derechos reservados. Se permite copiar sólo para el uso personal, de la iglesia, y/o para la enseñanza. Este material no se distribuirá con fines comerciales. Edición electrónico publicado 2011.

Continuado en la página 6

1.800.641.4310

fax: 1.800.328.0294

www.GospelPublishing.com

la batalla. A través de ella, invocamos al Señor, que es el único que tiene

la batalla. A través de ella, invocamos al Señor, que es el único que tiene el poder necesario para ganar la batalla.

Enfréntese por medio de la alabanza (2 Crónicas 20:22; Salmo 22:3): La alabanza nos ayuda a desviar de nosotros mismos y nuestras luchas el centro de la atención, con lo que nos capacita para centrarnos en Aquél que gana las batallas por nosotros.

Enfréntese por medio del Nombre de Jesús (Marcos 16:17; Lucas 10:17): Esto significa mucho más que una simple repetición de su nombre; mucho más que un limitarnos a recitar unas pala- bras. Hacer algo en el Nombre de Jesús significa actuar como representantes suyos, y en uso de la autoridad que Él ha delegado en nosotros. La oración en el Nombre de Jesús es poderosa, porque estamos invocando a Aquél que es el omnipotente.

Enfréntese por medio de la intercesión (Daniel 10:1–14): De hecho, la intercesión puede comprender unas intensas batallas espirituales. En este sentido, algunas veces Dios nos llama a los creyentes a interceder a favor de personas desconocidas, o a acudir a Él a favor de alguien que se esté enfrentando a un momento de peligro, aunque no tengamos conocimiento de su situación.

5. Confíe en Dios

Reflexión: Pídales a los alumnos que reflexionen por un momento sobre esta pregunta: “¿Por qué Dios no responde algunas de nuestras oraciones, a pesar de que nosotros acudimos a Él una y otra vez, durante meses, o incluso años?” Haga notar que podremos comprender mejor esta pregunta si pensamos en quién es Dios, qué hace y cómo nosotros nos relacionamos con Él.

Explicación: Dios es a un tiempo absolutamente sobe- rano y totalmente amoroso. Por esa razón, no le

tiene que rendir cuentas a nadie, ni puede ser derrotado por ninguna circunstancia, mientras que al mismo tiempo, siente una intensa preocu- pación y un gran interés por nuestras necesi- dades. Por esa razón, cuando batallemos con la cuestión de la oración no contestada, debemos mantener siempre presente una decisión: la con- fianza. Aquí van incluidas la confianza en el poder de Dios y la confianza en su compasión.

Comentario: Indíqueles a sus alumnos que lean los siguientes pasajes de las Escrituras, cada uno de los cuales se relaciona con un aspecto determi- nado de la confianza.

• Confíe en el poder y la sabiduría de Dios (Salmo 139:3,6; Romanos 11:33–34): La comprensión que tiene Dios, sus recursos y su sabiduría nos dan todos la seguridad de que sus acciones van mucho más allá de nuestra capacidad para com- prenderlas. Por consiguiente, lo esencial en la confianza que depositamos en Dios está en apoyarnos en la promesa de que Él hará aquello que es bueno para nosotros, aunque no podamos comprender lo que está haciendo, o qué podrá ser eso “bueno” que hace.

• Confíe y obedezca (Santiago 1:22; 2:14–17):

Muchas veces, la obediencia puede ser más difícil que la fe, puesto que nos exige una confi- anza mayor aún. Obedecer significa poner en acción nuestra fe y nuestra confianza; invertir nuestro tiempo, nuestros recursos y nuestra con- fianza, con la seguridad de que Dios no nos va a desilusionar.

6. ¡No se dé por vencido!

Explicación: Tal vez las dos grandes preguntas que nos hacemos con respecto a la oración sean éstas:

“¿Cómo va a responder Dios a mi oración?” y “¿Cuándo va a responder Dios a mi oración?” Ambas preguntas nos llaman a expresar con más fuerza aún nuestra confianza. Es difícil esperar la respuesta, sobre todo cuando no tenemos idea de

© 2011 por Gospel Publishing House, 1445 N. Boonville Ave., Springfield, MO 65802. Todos los derechos reservados. Se permite copiar sólo para el uso personal, de la iglesia, y/o para la enseñanza. Este material no se distribuirá con fines comerciales. Edición electrónico publicado 2011.

Continuado en la página 7

1.800.641.4310

fax: 1.800.328.0294

www.GospelPublishing.com

cómo va a responder Dios a nuestras oraciones. En esos momentos, la clave está en

cómo va a responder Dios a nuestras oraciones. En esos momentos, la clave está en la perseverancia.

Comentario: Pida que un alumno lea Lucas 11:5–10, y hable después acerca de lo que enseña este pasaje sobre la perseverancia en la oración. Haga notar que los verbos pedir, buscar y llamar se refieren aquí a una acción continuada; a Dios no lo incomoda nuestra persistencia. Al contrario; recibe bien nuestras peticiones y nos anima a acudir a Él con perseverancia, sabiendo que por ser un Dios amoroso, no vacilará en traer cosas buenas a nuestra vida.

Torrente de ideas: Pídales a los alumnos que piensen en las razones que puede tener la gente para dejar de acudir a Dios en busca de ayuda para alguna necesidad determinada, o incluso tal vez no comenzar a orar siquiera. Entre las respues- tas pueden estar la falta de confianza en Dios,

la sensación de que son indignos de acercarse

a Él, el desaliento por la falta de resultados visibles y las distracciones de la vida.

Lectura: Pida que un alumno lea Lucas 18:10–18, invi- tándolos a todos a analizar en voz alta el sig- nificado de este pasaje en lo que se refiere a la oración. Haga resaltar el hecho de que Dios no es un juez injusto, sino un Padre amoroso, íntima- mente preocupado por nuestras necesidades. Él quiere que lo busquemos siempre, sin fallar. Por último, haga que los alumnos lean los versículos siguientes, y después comente lo que nos dice cada uno de ellos acerca de la persistencia en la oración.

• Hebreos 4:16 Dios quiere que seamos audaces en nuestras oraciones, y depositemos en Él nuestra confianza con toda firmeza.

• 1 Juan 5:14,15 Podemos estar seguros de que Dios nos responderá cada vez que oremos en sintonía con su voluntad.

• Romanos 12:12 La fidelidad es una elevada virtud en el estilo de vida de un creyente que ora.

• Colosenses 4:2 Para orar con sinceridad hace falta un alto nivel de consagración y compromiso.

• 1 Tesalonicenses 5:17 Una actitud continua de

oración indica que existe una vida constante de oración.

Explicación: El desafío que constituye la persistencia en la oración es que tal vez nunca lleguemos a saber por qué se nos pide que seamos per- severantes. Sin embargo, tanto si la tardanza tiene sus raíces en una batalla invisible en el mundo espiritual, como si es una prueba per- sonal de nuestra fe, o algo que nunca podre- mos llegar a comprender con nuestra mente humana, nunca erramos cuando depositamos en Dios nuestra confianza. (Lea el Salmo 34:15). La falta de respuesta no significa que Dios no nos esté escuchando. Él sí nos escu- cha, y con frecuencia, el momento en que nos responde sólo lo llegamos a percibir a la luz de la eternidad.

Conclusión

Actividad de desafío personal:

Pídales a los alumnos que reflexionen sobre aquellas cosas que ellos consideran como los retos más difíciles al desarrollo de una práctica de intercesión fuerte, vibrante y constante en su vida. Recuérdeles algunas de las cuestiones que se han comentado en este estu- dio. Anímelos a hacer una lista de esos impedimentos, y también de los pasos concretos que pueden dar y las estrategias que pueden seguir para vencer esas barre- ras. Pueden mantener esa lista en un lugar prominente, para que les recuerde la necesidad de un esfuerzo y un compromiso constantes para que la práctica de la inter- cesión se convierta en parte normal de sus vidas.

Actividad en el ministerio:

Dedique un momento a desarrollar un torrente de ideas acerca de las necesidades más urgentes que haya en su iglesia, su comunidad y el mundo entero. Tome nota de cada una de ellas, y dedique unos pocos minutos a

© 2011 por Gospel Publishing House, 1445 N. Boonville Ave., Springfield, MO 65802. Todos los derechos reservados. Se permite copiar sólo para el uso personal, de la iglesia, y/o para la enseñanza. Este material no se distribuirá con fines comerciales. Edición electrónico publicado 2011.

Continuado en la página 8

1.800.641.4310

fax: 1.800.328.0294

www.GospelPublishing.com

interceder por ellas en conjunto con todos los alumnos. Después anímelos a centrarse solamente en

interceder por ellas en conjunto con todos los alumnos. Después anímelos a centrarse solamente en dos o tres de ellas que escojan, y comprometerse a orar todos los días por esas necesidades. Explíqueles que después de haber hecho esto durante varios meses, deben hacer un inventario del impacto que ha causado su compromiso de orar. ¿Cómo han cambiado las cir- cunstancias que rodean a esa necesidad? ¿Cómo ha cambiado la percepción que tiene el alumno de las

personas y las situaciones involucradas? ¿Qué impacto ha causado este compromiso de orar en la relación entre ellos y Dios? Insista en que orar por una persona es algo que va a aumentar de manera natural nuestro amor y nuestra compasión hacia ella, y también nuestra percepción de sus necesidades. Y cuando crezca nuestro amor y nuestro enfoque espiritual se haga más claro, nuestro caminar con Dios va a hacerse también más firme.

Preparado por el Centro Nacional de Oración de las Asambleas de Dios www.prayer.ag.org

Desarrollado a partir del libro Crezca en oración e intercesión. Un recurso del Centro Nacional de Oración de las Asambleas de Dios

El texto bíblico marcado RV-60 ha sido tomado de la versión Reina-Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina; © renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.

Texto bíblico marcado NVI tomado de la Santa Biblia Nueva Versión Internacional®NVI®Propiedad literaria © 1999 por Biblica, Inc. TM Usado con permiso. Reservados todos los derechos mundialmente.

© 2011 por Gospel Publishing House, 1445 N. Boonville Ave., Springfield, MO 65802. Todos los derechos reservados. Se permite copiar sólo para el uso personal, de la iglesia, y/o para la enseñanza. Este material no se distribuirá con fines comerciales. Edición electrónico publicado 2011.

1.800.641.4310

fax: 1.800.328.0294

www.GospelPublishing.com