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Los materiales son las sustancias que componen cualquier cosa o producto.

Desde el comienzo de
la civilización, los materiales junto con la energía han sido utilizados por el hombre para mejorar su
condición. Las primeras edades en las que se clasifica nuestra historia llevan sus nombres de acuerdo
al material desarrollado y que significó una época en nuestra evolución. La edad de piedra con las
primeras herramientas y armas para cazar fabricadas en ese material, la edad de bronce en la que se
descubre la ductilidad y multiplicidad de ese material, seguida de la edad de hierro en la que este
reemplaza al bronce por ser un material más fuerte y con más aplicaciones, etc. Los productos de los
que se ha servido el hombre a lo largo de la historia para mejorar su nivel de vida o simplemente para
subsistir han sido y son fabricados a base de materiales, se podría decir que estos están alrededor de
nosotros estemos donde estemos. De ellos depende en parte nuestra existencia. Hay muchos más
materiales de los que utilizamos día a día, los que vemos en las ciudades o los que utilizamos en
nuestro quehacer diario. (Sequeira, 2013)

Tres edades de la construcción

EDAD ARTESANAL
Después de un largo período de balbuceos iniciales, caracterizado por el empleo de materiales
naturales, a base de madera, piedra y barro, los sistemas constructivos se aproximan a una etapa
artesanal, mediante la configuración progresiva de los oficios de cantería, carpintería y albañilería.
Cuando se alcanza el nivel tecnológico necesario para dominar el fuego a bajas temperaturas, se puede
sustituir por yeso los morteros de barro utilizados en los revestimientos de las cabañas y en las juntas
de las primitivas fábricas de piedra. Al mismo tiempo, pero con mayor temperatura, se puede
descarbonatar la piedra caliza para producir cal y la arcilla se transforma en cerámica. El dominio del
fuego también está en la base de la utilización del bronce, primero, y luego del hierro, que permiten
la fabricación de mejores utensilios y herramientas. La utilización de estos materiales y el empleo de
herramientas específicas originó, como se ha indicado arriba, la aparición de los oficios de la
construcción. Con sus reglas, su buen hacer, así como con su sistemas de aprendizaje y de transmisión
de conocimientos. La fabricación de los materiales por métodos artesanos, sin control absoluto en la
repetición de los procedimientos, implica una gran variación de los productos. Además, en muchas
ocasiones, el material se fabrica a pie de obra. Así, por ejemplo, resulta que cada ladrillo de un rejal
es diferente, en su color, grado de cochura o absorción de agua, y que cada saco de yeso procedente
de la misma hornada hay que probarlo para determinar sus características. Pero esta variación tiene
sus repercusiones estéticas. Hay vibración en las fábricas debido a las irregularidades y variaciones
del material, así como a la mano de obra artesana que lo coloca con gracia. Se puede apreciar el buen
hacer del oficial, que deja su impronta en detalles sutiles, con efectos de gran valoración perceptiva.
La cultura constructiva en su etapa artesanal, después de su arranque en Egipto y Mesopotamia, tiene
momentos de gran apogeo, como el alcanzado por la cantería en la Grecia clásica, pero alcanza su
máximo esplendor y desarrollo en Roma, con un sistema constructivo maduro, que integra
armoniosamente numerosos oficios artesanos. La etapa artesana sufrirá un retroceso con la caída del
imperio romano, para reorganizarse en el románico y el gótico y recuperarse en el Renacimiento. En
este momento histórico surgen en Europa diferentes sistemas constructivos, armónicos y
desarrollados, fieles herederos de la tradición romana. El caso español es particularmente interesante.
Durante la baja Edad Media se han venido configurando dos sistemas constructivos diferentes. Uno,
con predominio de la cantería, que construyó las catedrales románicas y góticas; el otro, con
predominio de la albañilería y la carpintería, que construye los edificios islámicos y mudéjares. Son
dos modos de hacer diferentes, dos formas artesanas de entender la construcción. Durante el siglo XV
hasta el XVI, poco a poco se va produciendo una hibridación, que culmina en El Escorial donde cuaja
un sistema constructivo español, que con algunas variantes perdurará hasta la revolución industrial.
Tuve ocasión, hace unos años, analizando el Pliego de Condiciones del Monasterio de monjas de
Chinchón, de demostrar, lo económicamente caro que resultaba la obra de cantería en comparación
con la de albañilería. Este hecho, junto con el declive económico sufrido por España a lo largo del
siglo XVII, influyó decisivamente en la aparición de una serie de fábricas de albañilería que fueran
capaces de sustituir a la cantería. Así, aparecen primero mampostería enripiadas y careadas, fábricas
de ladrillo agramillado, bóvedas tabicadas de ladrillo revestidas con yeso, y, después, fábricas de
tierra revocadas y bóvedas encamonadas. El oficio predominante pasó por el cantero gótico o el alarife
mudejar, continuó en el cantero durante el primer renacimiento, para pasar después al albañil en casi
todas las obras y regiones, con excepción de algunos edificios singulares en que se mantuvo el
cantero, o en lugares de costa o de montaña, donde ha predominado el carpintero. Desde mediados
del siglo XIX, el empleo del hierro, en forma de fundición y más adelante de acero, se introduce poco
a poco en la construcción tradicional. De modo similar la aparición de los conglomerantes hidráulicos
revolucionó el mundo de los morteros y piedras artificiales, para dar paso al hormigón armado. Así
durante gran parte del siglo XX se ha dispuesto de un sistema constructivo mixto, con materiales
tradicionales y nuevos, que fueron adoptados por los oficios especialmente por la cerrajería y la
albañilería. Aunque también hubo nuevos oficios en relación con el cemento y el hormigón armado,
así como un auge desconocido hasta entonces de las instalaciones.

EDAD INDUSTRIAL
Como se ha indicado el proceso de la industrialización comenzó por afectar, en primer lugar, a los
materiales, para luego ir modificando el sistema constructivo. Se controló el proceso de fabricación,
se consiguieron temperaturas mayores, se aumentaron las series y se uniformaron los productos, hasta
el punto de poder venderlos mediante catálogo. Aparecen el acero y el cemento como nuevos
materiales característicos de esta etapa, que van a imprimir un nuevo concepto a la estructura de los
edificios. La aparición de innumerables perfiles y formas en acero facilita, además, el desarrollo de
la hasta entonces incipiente cerrajería y, a partir del cemento, se producen gran variedad de
prefabricados hidráulicos. El cemento mezclado con fibras para mejorar su resistencia a tracción,
marca el comienzo de la aplicación de los materiales compuestos en la construcción. Se pueden
obtener placas de gran tamaño que revolucionan los sistemas de cubiertas. Los adhesivos de caseína
hacen posible tableros contrachapados de madera. La industrialización aplicada a la cerámica
consigue, cada vez, productos más uniformes y de mejores prestaciones. La luna flotada transforma
en calidad y tamaños el mercado del vidrio. Los conglomerantes tradicionales evolucionan de modo
diferente. El yeso se calcina racionalmente mediante hornos industriales. La cal no sigue este proceso
y acaba sucumbiendo ante el cemento. Aparece la normalización y el control de calidad basado en
criterios objetivos. El material llega a la obra cada vez más terminado. Se empieza a hablar de
productos, más que de materiales, para referirnos a este hecho. La seriación y la normalización de los
materiales afecta profundamente al sistema constructivo. Se pasa a industrializar la construcción, a
prefabricar elementos y sistemas. Las instalaciones se hacen cada vez más complejas. Del
abastecimiento de agua y el saneamiento de la etapa artesanal, se pasa a implantar el gas, la
electricidad, la calefacción central, el teléfono, el aire acondicionado... Desde el final de la II Guerra
Mundial hace su aparición un nuevo producto: el plástico, que en pocas décadas va a invadir la
construcción con nuevos materiales de muy diversas formas y aplicaciones. Desplaza en mayor o
menor medida a los productos tradicionales, primero con imitaciones y después con productos
nuevos. En algunos campos, como el de las pinturas, los adhesivos y los selladores, los productos
sintéticos se han impuesto totalmente. El sistema mixto descrito con oficios y materiales tradicionales
a los que se añaden progresivamente nuevos productos y algún nuevo oficio dio espléndidos
resultados hacia la mitad del siglo XX, debido a la conjunción de la seriedad de los oficios
tradicionales con las mejoras de los nuevos materiales y, en especial, de los nuevos sistemas de unión.
Después de la II Guerra Mundial las necesidades de reconstrucción llevaron a diversos países a
intentos sucesivos de dar el salto para industrializar la propia construcción. De este modo se desarrolla
la prefabricación, con el deseo de reproducir en la edificación lo que en los años veinte había
conseguido Ford, con los automóviles. En Rusia y los países del Este de Europa, paro también en
Israel y, en menor medida, en países Occidentales, como Francia se desarrolló una prefabricación
pesada, cerrada en sí misma, que consiguió racionalizar procesos y abaratar costes, con el
inconveniente generalizado de caer en la repetición y la monotonía. Más inteligente y con más
posibilidades fue el desarrollo de una prefabricación abierta, donde diversos componentes pueden
utilizarse en sistemas abiertos y variados. Es el camino que, en mayor o menor medida, se va abriendo
paso de modo cada vez más generalizado.

EDAD POSTINDUSTRIAL
Se llega así al momento actual, caracterizado por la transición de la etapa industrial a otra todavía no
bien denominada, que podemos llamar postindustrial. Esta situación es particularmente importante y
tiene consecuencias inmediatas sobre el panorama actual de la construcción, así como de la
investigación y desarrollo que sobre ella se efectúa. Se aprecia un nuevo modo de hacer y un nuevo
modo de investigar, con manifestaciones en el campo de los materiales, como las que se citan a
continuación:
- Interés por la ciencia de los materiales, por el conocimiento de su microestructura y de las causas
de sus propiedades, que permitiría diseñar nuevos productos para solucionar problemas específicos.
- La modificación de la naturaleza de los productos para conseguir características hasta ahora
contradictorias, como cerámicas tenaces o metales líquidos.
- El desarrollo de fibras de alto módulo para el refuerzo de matrices frágiles a fin de conseguir
materiales híbridos o compuestos, cada vez más sofisticados, con efecto sinérgico sobre sus
características.
- La aditivación sistemática de pastas, morteros y hormigones, para modificar sustancialmente sus
características, sus prestaciones y los sistemas de puesta en obra.
- La aparición continuada de adhesivos y selladores que producen un efecto revolucionario sobre los
sistemas de unión y que han facilitado la aparición de maderas y vidrios laminados, con capacidad
estructural.
- La investigación sobre la cerámica y el vidrio, sus sistemas de fabricación y sus propiedades, que
permiten obtener productos vitrificados de grandes dimensiones con absoluta regularidad, así como
vidrios de coloración y opacidad variables a diferentes impulsos. (De Villanueva Domínguez, 2005)

Edad de piedra

A medida que la especie Homo fue evolucionando, las técnicas de elaboración de herramientas de
piedra se volvieron más complejas Las herramientas de piedra le permitieron al hombre el trabajado
del cuero, el hueso, la madera, etc. con lo que pudo mejorar, sustancialmente, su calidad de vida.
Luego de la tecnología de la piedra, otro avance tecnológico que realizó el hombre, hace unos 200.000
años fue el encendido del fuego. Esto le permitió ahuyentar animales salvajes, iluminarse en la
oscuridad prolongando, así, su tiempo de trabajo diario o trabajar en túneles o cuevas, cocinar
alimentos, enfrentar climas fríos, entre otras ventajas. El trabajo en túneles lo hacía para buscar
piedras de mejor calidad para el tallado. También para encontrar minerales de diferentes colores que
utilizaba para pintarse, para pintar dentro de las cavernas, para adorno personal y para adornar
artefactos que comenzó a producir años después. Además los hornos de alfarero fueron la base de los
posteriores hornos de metales, es decir, de la metalurgia. Una constante que observamos en todos los
tiempos es que el desarrollo tecnológico en un área suele contribuir al avance en otras áreas, en una
magnitud que, hasta ese momento, era imprevisible. Volviendo al hombre prehistórico, quienes
hicieron estudios de ADN sugieren que hace unos 50.000 años el homo sapiens, partiendo del África,
se lanza a la conquista del planeta, llevando consigo las tecnologías de la piedra, el fuego, la alfarería
y demás conocimientos que había acumulado. Los desarrollos tecnológicos posteriores en los
diferentes continentes se producen en épocas diferentes. En este desarrollo desigual jugó un papel
fundamental la posibilidad de comunicación y de intercambio entre las diferentes regiones del planeta.
La edad del cobre, o calcolítica, se desarrolla en América del Sur en forma totalmente independiente
de Europa y Asia. En tanto que la edad del hierro llega a América tras el descubrimiento de este
continente por parte de los europeos. El nombre de edad calcolítica lo prefieren algunos autores para
indicar que es una etapa de transición entre la edad de piedra y la edad del bronce. En la edad
calcolítica conviven, simultáneamente, las herramientas de piedra con las de cobre. (Galvele, 2011)

Edad de Cobre

Se denominó calco al cobre, de aquí que el calcolítico sería la época prehistórica correspondiente a la
edad del cobre. Es una fase intermedia entre la edad de piedra pulimentada o neolítico y la edad de
bronce. Se reserva esta denominación para algunas culturas, que presentan rasgos claramente
diferenciados, en el periodo entre el 2.500 y el 1.800 a.C., paralelamente entre el neolítico y la edad
de Bronce. El bronce es una aleación de cobre y estaño. El cobre fue el primer metal que utilizó el ser
humano y lo hizo hace aproximadamente 5000 años, a finales del neolítico. En la península Ibérica
el uso del cobre se generaliza hace 4000 años, coincidiendo con las construcciones megalíticas. Otra
cultura característica del Calcolítico es la de ornamentación por cuerdas originaria del norte de
Europa. Ambas culturas se desplazaron de sus primitivos asentamientos y emigraron, quizás
empujados, hacia Europa (Francia y Alemania). (Fuentes Huette, 2006)
Para producir el cobre metálico los hornos debían contar con una corriente de aire forzada. La
misma se conseguía a pulmón, soplando con tubos cerámicos o construyendo los hornos en
condiciones de fuerte corriente de aire o usando fuelles para soplar aire en los hornos. Por lo que
sabemos, cuando se trabajó con cobre en el Perú no se usaron fuelles sino que se ubicaban los
hornos en las laderas de las montañas para asegurar una corriente de aire. En tanto la edad del cobre
aparece en Asia 4300 años a.C., en el Perú este desarrollo se produce recién 1000 años d.C.
(Galvele, 2011)

Edad de Bronce
Consideramos el comienzo de la Edad del Bronce con los inicios de la fundición del cobre, en el
Calcolítico, cultura que coincide con la expansión de un tipo cerámico muy característico: la
cerámica campaniforme. No obstante, la Edad de Bronce propiamente dicha, arranca del Calcolítico
y conforma los comienzos del Fenómeno Castrexo.

Las comunidades de esta época practicaban una economía semejante a la del Neolítico. La obtención
de los metales necesarios para la fabricación de los materiales (armas, joyas, útiles de labranza...)
existía gracias a la práctica de una minería del cobre, estaño, plomo, oro y plata. En esta época
desarrolla un gran empuje la actividad comercial entre las diversas comunidades.

De los primeros tiempos de la metalurgia datan las evidencias más antiguas de poblados en nuestra
tierra; esto no quiere decir que en el Neolítico no tenían este tipo de asentamiento, sino que ni por
medio de la arqueología, ni por hallazgos casuales tenemos constancia de ellos. En términos muy
generales, las ocupaciones anteriores estaban ceñidas a las sierras y penillanuras, donde la economía
agro-pastoril, posiblemente más pastoril que agrícola, se complementaba con la caza y recolección,
para lentamente ir intensificando la explotación agrícola, dándose una expansión hacia las tierras
bajas: llanuras y valles. Así, los poblados se van haciendo permanentes y tienden a la fortificación.
Los enterramientos individuales -cistas- van ganando importancia frente a los grandes enterramientos
de tradición megalítica. En esta época asistimos al surgimiento de un tipo de arte, los petroglifos:
grabados decorativos en piedra con motivos geométricos y faunísticos. Conocemos asentamientos
de la primera y de la última fase de esta época. Los primeros, muy precarios, se tratan de poblados
de carácter temporal, hechos con materiales perecederos de los que se conservan las estructuras
pétreas de las hogueras y restos de lo que podrían ser viviendas (Lavapés, Cangas; O Fixón, Hío; O
Regueiriño y A Fontela, Moaña). Del Bronce final datan los primeiros castros gallegos (Penalba,
Campolameiro; Torroso, Mos; O Neixón Pequeno, Boiro) en los que se documentan abundantes
testimonios de metalurgia. Tradicionalmente se pensaba que las construcciones de los castros más
antigos eran hechas de materiales perecederos, y que la “petrificación” de las viviendas no tendría
lugar hasta el siglo III a.C., hipótesis descartada en la actualidad. (Goas, 2011)

Edad de Hierro

La edad de hierro se refiere al periodo en que se desarrolló la metalurgia del hierro, este metal es
superior al bronce en cuanto a dureza y abundancia en yacimientos. El empleo correcto de este
mineral comienza en el II milenio, los hititas fueron el primer reino organizado que controló su
producción. La expansión del conocimiento sobre el uso del hierro se produce probablemente desde
Irán a través de Cáucaso. Esta edad trae cambios importantes, pues los imperios orientales se
debilitan, mientras que los centros de poder se desplazan hacia occidente. Así pues, la edad de hierro
viene caracterizada por la utilización del hierro como metal, aplicación importada de oriente a través
de la emigración de tribus indoeuropeas (celtas), que a partir del 1.200 a.C. empiezan a llegar a
Europa Occidental y su período alcanza hasta la época romana y en Escandinavia hasta la época
vikinga (alrededor del año 1.000 D.C.). Estos emigrantes indoeuropeo, llamados a menudo celtas
aunque el pueblo de ese nombre era solo uno más de los que formaban parte de los desplazados,
vinieron en un largo periodo de emigraciones parciales de grupos muy distintos entre sí, aunque
conservaban ciertos elementos homogéneos como una serie de lenguas indoeuropeas, y unos hábitos
culturales similares. (Fuentes Huette, 2006)
Comentario

La utilización de materiales para la construcción data desde el neolítico, en esta época además de la
utilización de cuevas las personas empezaron a construir prácticamente muros de piedra para
resguardarse de la hostilidad del ambiente y de los peligros que este representa, así como surgió la
idea de utilizar rocas apiladas para construcciones o talladas para armas y herramientas, la materia
prima que los habitantes iban encontrando cada vez les era de más utilidad que la que encontraban
anteriormente, de este modo fueron evolucionando en prácticamente todos los sentidos porque
mientras mejor era la materia que encontraban, mejor era el desempeño de sus herramientas e incluso
podían llegar a hacer más de lo que hacían con las de materiales anteriores.

En la edad de piedra que se tallaban piedras con otras piedras para herramientas o armas, elementos
naturales sin tanto trabajo se utilizaban también para los sistemas constructivos que en ese tiempo
prácticamente eran piedras apiladas con techos fabricados de palos atados recubiertos de ramas o
pieles, por otra parte, en la edad de los metales como la edad de cobre y plata sus avances respecto a
construcción pareciera que no son tan distintos o no han sido tan desarrollados a la edad de piedra,
sin embargo, en estas épocas fue de mayor utilidad en las armas y en las herramientas el uso de estos
metales.

En la evolución de los materiales a lo largo de la historia se pueden mencionar tres épocas o edades
distintas, la edad artesanal, en estos años se empezaron los trabajos de albañilería, cantería y
carpintería, estas técnicas se empezaron a dar debido que las personas encontraron mejores formas o
aplicaciones para darle a la materia prima que ya se utilizaba, dígase en las arcillas la transformación
a cerámica a través del uso de hornos, que al pasar la arcilla por un proceso de cocción adquiría una
dureza en el proceso y se podía utilizar de mejor forma para las construcciones de la misma manera
que con los ladrillos, así también como el uso de morteros en la albañilería y otros tipos de materiales
cohesivos que tenían la propiedad de fraguar con el tiempo como el yeso.

La edad industrial, en la que surge el acero y el cemento lo cual precede a cientos de técnicas y
formas constructivas, comienzan las fábricas de productos constructivos en masa, los aceros se
comienzan a distribuir en distintos tamaños, surge el control de calidad debido a la demanda de
productos constructivos y que estos se comienzan a producir con una mayor uniformidad. Las
instalaciones hidráulicas, de gas y de electricidad se empiezan a dar y luego de la segunda guerra
mundial que aparece el plástico.
Y en la que estamos actualmente que llamamos como edad postindustrial donde se mejora el enfoque
hacia la calidad, realizando investigaciones sobre aditivos, aislantes, selladores, fibras para mejorar
la resistencia y la profundización de lo que son las ciencias de los materiales.

Edad de Piedra

La edificación de chozas fue un método de adaptación hacia el entorno en el que se encontraba la


población en esta época, ya que en algunos momentos donde la caza era abundante, se carecía de
elementos naturales que les brindaran un resguardo, aquí se empezaron las edificaciones con palos,
ramas, pieles y piedras, las piedras en un comienzo se utilizaron prácticamente como muros simples
apilándolas unas con otras, conforme el ser humano fue descubriendo más y mejores materias primas
se fue sofisticando más su método de construcción, en vez de solo apilar unas rocas para un muro, se
comenzó con el uso de arcillas como morteros para mejorar la adhesión unas con otras.

Una clara representación de la edad de piedra está reflejada en las pirámides de Egipto, en la que se
utilizó adobe y piedras sin tallar y talladas, estas civilizaciones se destacaron por sus sistemas
constructivos tan sofisticados e impecables respecto a la talla de rocas, así también como los griegos
que en la actualidad aún se conservan varias de las edificaciones realizadas por estas civilizaciones.

Las piedras son una pieza fundamental respecto a las construcciones, desde la antigüedad hasta la
actualidad se ve el uso de esta materia que es abundante en cualquier medio debido a su dureza y que
al mezclarse con un mortero se crea un elemento aún mejor para el ámbito de la construcción.

Edad de Cobre y Bronce

En esta época se comenzaron los trabajos de alfarería, ya que el cobre es un material que se encuentra
en la naturaleza de distinta forma que las piedras y este aún debe de someterse a un proceso de
horneado para poder manipularse. El cobre se encontraba en piedras de tonos rojizos que cuando se
terminaba el trabajo con estas rocas en los hornos, sobre las brasas quedaban fragmentos rojizos
brillantes los cuales comprobaron que se podía deformar golpeándolo y al juntar varios fragmentos
y fundirlos se podían utilizar para herramientas o armas, los primeros indicios de la utilización del
cobre datan de lo que actualmente conocemos como Pakistán e Irán.

El cobre era un material al que se le podían asignar muchos atributos ya que su manipulación era
mucho mejor que la de las piedras, en este entonces los pobladores de esos lugares mejoraron sus
propiedades haciendo una aleación de cobre y estaño, el cual actualmente se le conoce como bronce,
el cual mostró ser más conveniente que el cobre ya que era mayor su resistencia y su método de
fundición era más fácil que el del cobre pero debido a que este material se encontraba en cantidades
muy pequeñas como mineral era difícil su utilidad en la construcción y en esa época se utilizó en su
mayoría para armas y herramientas.

Edad de Hierro

La transición entre la edad de bronce y la edad de hierro estuvo entre los 500 años ya que las
sociedades tardaron en mejorar sus hornos y a que el cobre y su aleación con estaño se fundían a una
temperatura mucho menor a la que necesitaba el hierro para poder fundirse de una manera adecuada.
La aparición del hierro permitió muchos avances respecto a las tecnologías que se utilizaban en las
sociedades ya que este mineral se encontraba en abundancia en la naturaleza a diferencia que el cobre
y el hierro tiene mejor ductilidad y resistencia.

Ya con el conocimiento de trabajos de metalurgia y descubierto el hierro se comenzaron una serie de


aleaciones que revolucionaron los sistemas constructivos, la aparición del acero que fue de la mano
con la del cemento y así también se comenzaron a dar los trabajos con estructuras metálicas.