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Principios

de

Ecotoxicología

© Editorial Tébar. Prohibida la reproducción sin la autorización expresa de la editorial

MIGUEL A. CAPÓ MARTÍ

Principios

de

Ecotoxicología

MIGUEL A. CAPÓ MARTÍ Principios de Ecotoxicología © Editorial Tébar. Prohibida la reproducción sin la autorización

© Editorial Tébar. Prohibida la reproducción sin la autorización expresa de la editorial

Datos de catalogación bibliográfica:

PRINCIPIOS DE ECOTOXICOLOGÍA Miguel A. Capó Martí

EDITORIAL TÉBAR, S.L., Madrid, año 2007

ISBN digital: 978-84-7360-426-0 Materias: 504, Ecología y Medio Ambiente; 615, Toxicología

Formato: 165 × 240 mm

Páginas: 320

www.editorialtebar.com

Todos los derechos reservados. Queda prohibida, salvo excepción prevista en la Ley, cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública y transformación de esta obra sin contar con la autorización expresa de Editorial Tébar. La infracción de estos derechos puede ser constitutiva de delito contra la propiedad intelectual (arts. 270 y siguientes del Código Penal).

PRINCIPIOS DE ECOTOXICOLOGÍA

© 2007 Editorial Tébar, S.L. C/ de las Aguas, 4 28005 Madrid (España) Tel.: 91 550 02 60 Fax: 91 550 02 61 pedidos@editorialtebar.com www.editorialtebar.com

ISBN digital: 978-84-7360-426-0

Diseño editorial: Carmen Mateos Diseño de portada: Omega Diseño Gráfico

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Índice

Presentación

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Capítulo 1

Ecoxitología y toxicología ambiental: concepto y clasificación. Polu- ción de los ecosistemas. Bioética del medio ambiente ......................

11

Capítulo 2

Procesos tóxicos en los ecosistemas. Ciclos de contaminantes am- bientales. Bioacumulación: eutrofización, salinización y lixivación .....

21

Capítulo 3

Destino y transporte de sustancias contaminantes. Biodegradación de polutantes. Biomagnificación y biodinámica de transformación de los ecosistemas ...................................................................................

37

Capítulo 4

Contaminación por agentes físicos. Trastornos cronobiológicos por cambios de alternacia luz-oscuridad. Bioclimatología y biometeo- rología. Contaminación lumínica. Contaminación por ruido y vibra- ciones ..................................................................................................

45

Capítulo 5

Biocontaminación por radiaciones ionizantes. Efecto de las radiacio- nes sobre los seres vivos. Radaciones no ionizantes. Efectos adversos

59

Capítulo 6

Contaminación atmosférica. Contaminantes aéreos. Efecto inverna- dero. Análisis de la contaminación. Profilaxis .....................................

73

Capítulo 7

Contaminación del medio acuático. Tipos de polutantes acuáticos. Índices de calidad. Contaminación marina. Protección del medio hí- drico e indicadores de polución .........................................................

93

Capítulo 8

Contaminación terrestre. Deterioro del suelo: desertización y de- sertificación. Alteración del paisaje, incendios y ocio .........................

113

Capítulo 9

Bioindicadores y biomarcadores. Biomonitores. Biosensores. Indica- dores biológicos. Animal centinela. Bioensayos en medio ambiente .

139

Capítulo 10 Evaluación en ecotoxicología. Cuantificación experimental de los efectos ecotoxicológicos. Monitorizaciones analíticas en toxicología

 

cas

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Capítulo 11 Biorremediación e ingeniería ambiental. Biotecnología ambiental. Contaminantes aéreos: procesos de depuración. Depuración de aguas: procesos físicos, químicos y biológicos. Residuos sólidos urba- nos: compostaje e incineración. Residuos agroforestales y ganade- ros. Ensilado ........................................................................................

175

Capítulo 12

Evaluación del impacto ambiental. Metodologías. Identificación y va- loración de los impactos ambientales. Auditorías medioambientales. Fases y etapas de las ecoauditorías .....................................................

197

Capítulo 13

Ecoxitología y toxicología ambiental: concepto y clasificación. Polu- ción de los ecosistemas. Bioética del medio ambiente ......................

215

Capítulo 14

Aspectos jurídicos y sociales de la contaminación ambiental. Delito contra el medio ambiente. Normativa jurídica sobre residuos tóxi- cos. Sexto programa de actuación en materia de medio ambiente. Conferencia de Río de Janeiro. Declaración de Río sobre el medio ambiente y el desarrollo. Protocolo de Kioto. La agenda 21 .............

233

Anexos Anexo I. Normativa medioambiental, internacional, europea, nacio- nal y comunidades autónomas. Anexo II. Legislación relativa a resi- duos. Anexo III. Ley 10/1998, de 21 de abril, de residuos. Anexo IV. Normativa sobre residuos radioactivos ..............................................

249

Índice Analítico ........................................................................................................

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Presentación

Presentación Desconocidos o deliberadamente ignorados durante demasiado tiempo, los problemas de la polución han aparecido después

Desconocidos o deliberadamente ignorados durante demasiado tiempo, los problemas de la polución han aparecido después de ser sujeto constante de preo- cupación en los países industrializados.

En el curso de los años 60 del siglo pasado, numero- sas reuniones de expertos, coloquios o congresos científicos y una multitud de artículos de prensa, han contribuido a popularizar el concepto de polutante y a tomar conciencia del problema de la polución.

El Medio Ambiente engloba a todos los seres vivos del plane- ta junto al aire, al agua y al suelo como lugar donde se desarrolla su ciclo vital, procurando mantener un equilibrio ecológico. La Tierra ha proporcionado re- cursos a la sociedad humana para mantener la vida, pero cuando surgieron las altas concen- traciones poblacionales con una actividad importante, empezaron a aparecer los distintos ti- pos de contaminación a causa de las aglomeraciones urbanas, entre ellos la contaminación del agua.

Al surgir la revolución industrial en el siglo XIX, el equilibrio entre el ser humano y la natura- leza se vio seriamente alterado por la contaminación y la degradación del Medio Ambiente. Paulatinamente, esta situación se ha ido agravando a medida que esa contaminación llegó a ocupar la extensión geográfica de todo el planeta.

Atraído por los problemas que presentaba el Medio Ambiente en el transcurso de estos años, me conciencié que sería interesante recopilar todo lo aprendido y enseñado hasta es- tos momentos en mi labor docente, cristalizándose esta idea en esta monografía.

En la actualidad, a pesar de la extensa bibliografía en relación con la contaminación, toxico- logía, polutantes, biocidas, etc., creo que la existencia de este libro que desarrolla la materia de la Ecotoxicología es una aportación más a la defensa del Medio Ambiente. Con el conte- nido de este libro se establecen unos principios de Ecotoxicología en los que se estudia la patología de los tóxicos, su cinética, sus efectos, de qué forma enferman los ecosistemas, las formas de diagnósticos, su tratamiento y la gestión del Medio Ambiente.

Por último, quiero agradecer a Editorial Tébar el facilitarme la posibilidad de que este libro haya visto la luz.

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Capítulo 1

Ecotoxicología y toxicología ambiental:

concepto y clasificación. Polución de los ecosistemas. Bioética del medio ambiente.

Ecotoxicología y toxicología ambiental: concepto y clasificación

Denominamos ambiente no sólo al aire, sino al agua, suelo, alimentos, incluso fármacos; en resumen todo lo que rodea la vida del ser humano y los animales.

El ecosistema se define como el conjunto de las condiciones del ambiente, de los organis- mos y de sus propias interrelaciones. Ya que un organismo no puede vivir aislado, pues de- pende de muchos otros y de unas determinadas condiciones que se dan a su alrededor, de- nominamos a ese conjunto complejo ecológico.

Un ecosistema puede ser equiparado a un ser viviente que tenga equilibrio biológico poten- cialmente amenazado por la irrupción no habitual de factores biológicos, químicos y/o físi- cos. Se entiende, precisamente, por polución a esta irrupción de factores en el entorno que puedan afectar a las condiciones del biotopo, o sea, del sustrato inanimado ofrecido a la bio- cenosis (o conjunto de seres que viven en y del ecosistema). Por lo tanto, la polución puede afectar al equilibrio de un sistema ecológico, alterando los mecanismos defensivos tanto del biotopo como de su biocenosis.

Al hablar de polución suele interpretarse como si fuese la consecuencia de la actividad hu- mana, y a menudo, se cae en el fácil simplismo de confundir industria y polución; con ello, se olvida que no todas las industrias son polucionantes y que también hay polución de origen natural, (por muy extraña que parezca esta afirmación).

Desde siempre ha habido polución en el medio ambiente. Al principio, se debía a los fenó- menos naturales, como las tormentas de arena, erupciones volcánicas, etc., pero más tarde han sido las actividades humanas las que han empezado a influir considerablemente en la contaminación ambiental.

Truhaut (1975) estableció el término de Ecotoxicología en sustitución al de Toxicología Ambiental, usada hasta entonces. La Toxicología Ambiental investiga la dosis sin efecto y parece más bien una ciencia de seguridad, es por lo que se ha propuesto para ella los nom- bres de Impunología, Akeraiología y Asfaletiología, cuyo significado sin peligro, o con seguridad, no han tenido aceptación.

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  • 12 Principios de Ecotoxicología

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Posteriormente se quiso establecer una diferencia entre los dos conceptos (muchas veces no factible), designando a la Ecotoxicología todo lo referente a la polución de los ecosiste- mas y a la Toxicología Ambiental, la polución originada por el ser humano.

Una buena definición de Ecotoxicología puede ser: “La ciencia que estudia la polución, su origen y efectos sobre los seres vivos y sus ecosistemas”.

Paracelso, médico del siglo XVI, en su obra Ens veneni, ya relaciona el veneno con el entorno del ser humano, dándole a la Ecotoxicología un cariz evolutivo de la Toxicología; por un lado, tenemos el tiempo, el cronos de la exposición o de la evolución, y por otro, la oportuna cau- salidad o kairos; lo fundamental es la dosis en el tiempo, ya que una dosis aislada no tiene sentido para este caso.

La Ecotoxicología es definida como “La ciencia que estudia la polución, su origen, evo- lución e interacciones con las moléculas que integran dinámicamente los ecosiste- mas, sus acciones y efectos sobre los seres vivos que forman estos ecosistemas, con su evaluación, como determinantes de criteriología y profilaxis biológica o socioe- conómica” (Sanz Sánchez, 1974).

La Ecotoxicología tiene como materia fundamental de estudio a la polución, sobre los siste- mas bióticos en forma de toxicidad, alteración de especies, reducción de una determinada productividad, etc., puesto que no siempre un polutante se comporta como un tóxico neto, sino que puede suponer solo la creación de un nivel indeseable en un determinado ecosistema.

Considerando al polutante como un agente físico o una sustancia química que se encuentra en el ambiente y que tiene un efecto deletéreo sobre los organismos vivos, se puede desta- car la obra de Moriarty, 1985, porque ya resalta la existencia de autores que distinguen entre contaminante y polutante; contaminante sería la sustancia generalmente resultante de la acti- vidad humana sin que sea necesario que tenga efectos biológicos, mientras que se reserva el término polutante para la sustancia química que abarca ambas características, es decir, apare- ce como antropogénica y nociva (Moriarty, 1985).

En la Ecotoxicología, los agentes físicos y los compuestos químicos se estudian más por su peligrosidad potencial que por su toxicidad relativa, aplicados a determinadas condiciones de exposición, para que tengan significado. Por ello, al hablar de nocividad, aparte del concepto semántico de toxicidad (propiedad inherente a un agente físico o a un compuesto químico de producir efectos indeseables cuando alcanza una concentración determinada en un lugar del organismo vivo), se debe tener en cuenta el concepto de toxicaridad, es decir, la probabi- lidad de que produzca toxicidad, así como el riesgo o peligrosidad, determinado por la pro- babilidad de que ocurra una acción tóxica.

La Ecotoxicología, como se ha señalado anteriormente, es un hecho antropogénico, y como tal está íntimamente ligado al ser humano y su dinámica.

Los estudios ecotoxicológicos se componen de tres secuencias, (Truhaut, 1975):

  • 1. La liberación del polutante y abarcando su formación y la génesis en esas fuentes de po- lución, los medios y vías de transporte (suelo, aire, agua, alimentos, etc.), los factores que influyen en su difusión, sus absorciones geológicas y las posibles alteraciones de sus

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–––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– Ecotoxicología y toxicología ambiental

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propiedades fisicoquímicas debidas a los diversos componentes abióticos del ecosistema, dando lugar a su acumulación o degradación, puesto que siempre debe tenerse presente que las transformaciones de las sustancias químicas, son funciones que realizan los eco- sistemas, lo cual ha servido para que el ser humano haya considerado el medio ambiente que le rodea como una gran cloaca, donde libera todas las sustancias residuales de su ac- tividad, basándose en su capacidad de autodepuración, y que en los momentos actuales sabemos que es limitada.

  • 2. El ingreso de los polutantes en el medio biológico, es decir, su entrada en las cadenas biológicas, alimentarias, de comunidad, etc., con cinéticas propias. Ecología dinámica. Constituye la quimiocinética de los ecosistemas, como organización supraespecífica, (es decir, los sistemas de absorción de los polutantes por los seres vivos), su concentración, retención o biomagnificación, su dinamización y su reacción con los constituyentes orgá- nicos. Una vez ocurrida la contaminación, el flujo de un polutante dentro de los ecosistemas está condicionado a varios factores bióticos y abióticos con características especiales, que condicionan su disipación, acumulación o destrucción. Fue Cowles el que acuñó el término “ecología dinámica” para señalar que el medio am- biente está en constante cambio, cambio estructural, que es predecible y es el resultante de la modificación de organismos por el medio, los cuales se autolesionan por su capaci- dad de adaptación. Podemos afirmar que la reacción biológica frente a los polutantes puede ocasionar también una readaptación del ecosistema por incremento de resisten- cias o tolerancias en ciertos organismos. En este apartado se estudia el metabolismo y las transformaciones bióticas y el conoci- miento de los patrones de transformación, teniendo siempre presente que muchos de los polutantes no son xenobióticos y la concentración es el determinante de su actividad deletérea. En los estudios ecotoxicológicos concurren tres componentes íntimamente relacionados: el polutante, el medio ambiente y el organismo vivo.

  • 3. Calificación y cuantificación de los efectos patológicos sobre los seres vivos y sus ecosis- temas, con las consiguientes deducciones epidemiológicas y profilácticas. Constituye la ecotoxicidad propiamente dicha, es decir, la consecuencia de la acción ori- ginada por el polutante sobre los seres vivos que forman los ecosistemas, sin considerar que dicho polutante pueda hacer desaparecer a la mitad de los individuos de una especie (lo cual puede tener significación ecológica), sino a determinar el impacto ecológico que produce, ya que muchos polutantes no tienen efecto sobre los organismos individual- mente, pero su resultado ecológico es digno de tenerse en cuenta.

Hay que considerar que los ecosistemas naturales son un conjunto armónico consecuente con sus propios equilibrios biológicos, pero las sustancias químicas, en ocasiones pueden perturbar estos equilibrios y trastornar la citada armonía, alterando la capacidad de sobrevi- vir en las condiciones ecológicas producidas.

Ello hace que en la Ecotoxicología no sea suficiente la evaluación de la toxicidad que se reali- za en la toxicología convencional, ni aun considerando que, en la Ecotoxicología, los efectos

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  • 14 Principios de Ecotoxicología

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tienden siempre a ser remotos. Indudablemente se necesita conocer los datos usuales en to- xicología convencional, como son: 1º) la toxicidad aguda de una sustancia representada por su DL 50 . 2º) las alteraciones producidas por dosis subletales como prototipo de la capacidad de originar toxicidad diferida. 3º) su interferencia con el proceso de reproducción en el ám- bito de la fecundidad o su influencia en la inducción de cambios en el ADN celular.

Además de estos datos, en los estudios ecotoxicológicos debemos tener en cuenta la toxica- ridad de los polutantes, pero no sobre poblaciones simples, ya que se ha comprobado que éstas no responden a las sustancias químicas de una manera natural en régimen de aislamien- to, sino sobre poblaciones complejas.

Las interacciones de poblaciones requieren conductas y respuestas fisiológicas que no son puestas en evidencia en el aislamiento, (e incluso se ha demostrado que el rango de las res- puestas a las sustancias químicas es superior en los sistemas multiespecies que en los siste- mas de especie única) ya que en los primeros se refuerzan dichas respuestas y son de más fácil evaluación. Además, está comprobado que los posibles efectos de los compuestos quí- micos sobre los ecosistemas, (interacciones específicas, como son la dinámica comunitaria y dominio) no pueden ser detectados por pruebas de especie única.

Por ello, la Ecotoxicología tiene una metodología experimental propia para la evaluación de los efectos de los polutantes, aunque en realidad no está perfectamente confirmado que los microcosmos experimentales demuestren significativas respuestas a los agentes físicos y a las sustancias químicas, pero se considera que son orientativos.

La Ecotoxicología también se caracteriza por llevar a cabo un diagnóstico evaluativo, que tiende a la predicción, y que se fundamenta en tres parámetros:

  • 1. La determinación de la dosis del ambiente,

  • 2. La evaluación de la carga y

  • 3. La predicción del riesgo.

De forma habitual, en los estudios ecotoxicológicos se utilizan bioindicadores que alertan de posibles perturbaciones e indican la situación o la carga de un ecosistema. Su empleo pro- porciona información rápidamente, cuando se utilizan especies muy sensibles, denominados animales centinela.

Como fin primordial, la Ecotoxicología busca el bienestar del ser humano. Por ello, su misión es, tanto informar y alertar de la peligrosidad de las alternativas del desarrollo y de la degra- dación del medio ambiente, como prevenir, aportando datos para la toma de decisiones, con arreglo al cociente beneficio/riesgo, que siempre va ligado a la calidad de vida.

La predicción en Ecotoxicología se fundamenta sobre el concepto riesgo. Se define así a la frecuencia esperada de un efecto indeseable por exposición a un polutante. Sin embargo, te- niendo en cuenta que el ecosistema es capaz de regenerarse hasta ciertos límites, es deter- minante valorar factores como la bioconcentración, la biodinamización y la biodegradación, aparte de su producción, uso y dispersión.

Además, la Ecotoxicología como ciencia predictiva, se apoya en otro concepto que es el de la seguridad, es decir, en la certeza práctica de que el uso de una sustancia química, en

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–––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– Ecotoxicología y toxicología ambiental

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dosis y manera determinadas, no causa alteración irreversible del ecosistema. Como sabe- mos, no existe la seguridad absoluta y aceptando por tanto el criterio de seguridad relati- va, el factor fundamental es la vigilancia, pues, en Ecotoxicología, solo el estar alerta pue- de permitir descubrir lo que en Toxicología convencional se denominan procesos preclíni- cos y subclínicos.

La finalidad del ecotoxicólogo es aportar información sobre los peligros planteados por la presencia de sustancias tóxicas naturales o antropogénicas en el ambiente. Esta información esta sujeta a dos limitaciones importantes: es imposible demostrar la ausencia de una sustan- cia tóxica, y es imposible demostrar que bajas concentraciones de sustancias tóxicas no ejer- zan algún efecto en los organismos vivos.

Hoy se entiende el estado de salud como un perfecto equilibrio dinámico entre el ser huma- no y su ambiente, en su triple acepción: fisicoquímica, social y económica, y por ello la Eco- toxicología es una ciencia en la que se impone el coprofesionalismo.

Polución de los ecosistemas

En un sentido amplio, definimos a la biosfera como la parte del globo terráqueo ocupada por los seres vivos. Dentro de la contaminación de los ecosistemas: terrestre, atmosférico e hídrico, hay que señalar diferencias significativas.

En la contaminación terrestre influyen varios factores en el deterioro del suelo:

– – – Inadecuados sistemas de utilización. Estado y situación previa del suelo. Conflictos socio-económicos:
Inadecuados sistemas de utilización.
Estado y situación previa del suelo.
Conflictos socio-económicos:

• Incendios. • Incorporaciones sucesivas de biocidas, metales pesados, solventes, plásticos, etc.

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  • 16 Principios de Ecotoxicología

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En la contaminación atmosférica, los polutantes aéreos se encuentran en forma de gases, partículas sólidas, y líquidos. Están sujetos a fenómenos estocásticos metereológicos, (im- predecibles) transporte, duración en el ambiente e impacto producido en los seres vivos.

Como ejemplo de un polutante gaseoso podemos nombrar a uno de los más conocidos por sus consecuencias:

Anhídrido carbónico, responsable del sobrecalentamiento = efecto invernadero.

Como ejemplo de contaminante metálico podemos nombrar al plomo, que en forma de te- traetilo de plomo, era adicionado a la gasolina como antidetonante. Era arrojado a la atmós- fera en un 10%. Queda demostrado que en el ambiente urbano existía 200 veces más de plomo que en el rural.

Referente a la contaminación hídrica, hay que señalar que el agua lleva sustancias contami- nantes en dos formas: disueltas y en suspensión.

16 Principios de Ecotoxicología –––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– En la contaminación atmosférica , los polutantes aéreos se encuentran en

Actualmente las condiciones para la calidad del agua van encaminadas a su potabilidad, y a salvaguardar el equilibrio ecológico.

En el agua podemos encontrar además de la contaminación microbiana, dos fuentes de polución:

Detergentes sintéticos.

– – Polutantes metálicos.

Su mayor problema es la facilidad que tienen algunas especies para concentrarlo dentro de su organismo (Ej. túnidos).

En el organismo se originan procesos denominados de síntesis letal y procesos de detoxica- ción, mientras que en el medio ambiente se producen procesos de biomagnificación y de degradación.

Estas transformaciones se realizan por tres caminos: el fotoquímico, el químico y el biológico.

En la transformación de los polutantes, se ha comprobado que no conlleva un crecimiento de las poblaciones microbianas responsables del proceso. Este fenómeno es el que se ha de- nominado cometabolismo o cooxidación.

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–––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– Ecotoxicología y toxicología ambiental

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El problema ecológico es que los productos intermedios del cometabolismo puedan ser so- metidos a procesos enzimáticos de activación y dar como resultado compuestos tóxicos para otras especies diferentes.

Por otro lado, algunas moléculas recalcitrantes (plásticos, biocidas, polímeros sintéticos, etc.), pueden estar sujetas a la biomagnificación y, por tanto, hacerse peligrosas.

Bioética del medio ambiente

La naturaleza no es un producto de la acción humana; el ser humano se la encuentra dada, previa a toda intervención suya. Esto implica que la inteligencia del ser humano no es la medida de la realidad natural, sino que debe adecuar su conocimiento a esa realidad que le transciende. Una de las consecuencias más evidentes de la consideración científica del mun- do es verlo como conjunto homogéneo de leyes universalmente válidas y, por lo tanto, como campo de dominio, al menos potencialmente. Pero esto no tiene en cuenta la realidad de las cosas. El orden del mundo no ha sido establecido por la razón humana, no pudiendo llegar a dominarlo totalmente.

En la actualidad el campo del medio ambiente ha sido ocupado por profesionales cualifica- dos, dando lugar a un coprofesionalismo, conocedores del equilibrio inestable que se en- cuentra este medio ambiente y del cambio global.

Entendemos por cambio global en el medio ambiente a aquellas alteraciones en los siste- mas naturales, físicos o biológicos, cuyos impactos no son y no pueden ser localiza- dos, sino que afectan al conjunto de la Tierra, (Stern, 1992).

En 1972, la Comunidad Europea participó en una Conferencia de las Naciones Unidas sobre el “Ambiente Humano” en Estocolmo. De ella surgió el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y en 1973 la Comunidad Europea adoptó su primer pro- grama de actuación ambiental (1973 a 1976). Desde entonces, han llegado a ser una carac- terística central de la política ambiental de la Unión Europea.

El programa actual se denomina “Hacia la Sostenibilidad” y fue lanzado en marzo de 1992. El Acta Única Europea entró en vigor en 1987, insertó un capítulo ambiental en el Tratado (1958) e hizo una referencia explícita dirigida a la realización de un mercado interno sin fron- teras. A partir de esa fecha ha habido algún desarrollo significativo.

Se ha colocado un nuevo acento sobre el cumplimiento de la legislación ambiental de la Unión Europea, dando paso a un gran número de procedimientos de infracción contra los Estados miembros que no la cumplen. Algunos han surgido de las quejas ambientales del pú- blico, pasando de 9 casos en 1982 a 480 en 1990.

A la vez que se ha establecido un desarrollo de la legislación ambiental, existen otras vías para obtener mejores resultados, como el establecer una vía de concienciación mediante unos principios que respeten el medio ambiente.

La ética ambiental o ecoética, se preocupa de la actitud de las personas hacia otros seres vi- vos y hacia el medio natural, (Vesilind y col. 1994; Capó, 1999).

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  • 18 Principios de Ecotoxicología

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Los problemas ambientales de hoy en día no tienen límites geográficos, como quedó paten- te por el accidente nuclear de Chernobyl de 1986. El día de la explosión nuclear, el viento estaba soplando hacia el norte, por lo que el grueso de los contaminantes se extendió por zonas alejadas de Ucrania.

Los problemas a los que se enfrenta la población de Ucrania están relacionados con el agua subterránea, agua superficial y suelos, y la radiación aerotransportada. Los patrones del vien- to en aquel momento hicieron que la contaminación llegara al día siguiente al norte de Polo- nia y Escandinavia.

Finalmente, la nube radiactiva se extendió por casi toda Europa. En las tierras altas del Reino Unido e Irlanda, las ovejas que pastaron la hierba contaminada no pudieron ser comercializa- das en los mercados de alimentación durante varios años.

La ética ambiental, que a la vez se encuadra dentro de la bioética global debe preocuparse de los siguientes problemas:

  • 1. Los efectos potenciales del cambio climático y de la intensificación del efecto invernade- ro. La principal causa del cambio climático es el calentamiento global del planeta, a con- secuencia del efecto invernadero; provocándose transformaciones climáticas regionales y locales y un ascenso del nivel del mar. Se sospecha que el cambio climático podría anegar unas 300 islas del Pacífico, y referente a los referentes a los efectos en los ecosistemas terrestres, son menos conocidos los referentes a las cosechas y los bosques.

  • 2. Los efectos potenciales de la reducción del ozono estratosférico. Un aumento de radia- ción inhibe el sistema inmunológico del ser humano, por lo que los cánceres pueden apa- recer y extenderse con mayor facilidad; se incrementa la predisposición a contraer her- pes, hepatitis e infecciones de la piel causadas por parásitos. La calidad y la cantidad de las cosechas pueden disminuir sensiblemente. Las especies marinas pueden ser más vul- nerables que la fauna terrestre, ya que las radiaciones ultravioletas penetran en el agua unos 200 metros en condiciones transparentes. Los efectos se dejan sentir en algunos materiales, como los polímeros, que pueden degradarse con mucha rapidez debido a la su mayor incidencia.

  • 3. Los efectos potenciales de la lluvia ácida que afecta muy seriamente a la biosfera acuática y terrestre, así como a las infraestructuras de las sociedades humanas, (Truhaut, 1975).

  • 4. Los efectos potenciales de la pérdida de la biodiversidad que se manifiestan en los eco- sistemas, ya que la eliminación de una sola especie puede ser decisiva. La desaparición de organismos subterráneos puede malograr la fertilidad del suelo, o la pérdida de una es- pecie en una cadena alimenticia puede implicar la disminución o la extinción de otras en niveles más elevados. La pérdida de biodiversidad significa la pérdida de una información genética y unos efectos futuros recursos, ya que especies no conocidas son un valor po- tencial para la elaboración de medicinas, producción de alimentos y como materia prima para la industria.

Además, hay que añadir otras causas: los impactos ambientales negativos, la contaminación en los diversos ecosistemas, la desertificación y desertización, el uso desproporcionado de fertilizantes y biocidas y la alteración del paisaje.

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–––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– Ecotoxicología y toxicología ambiental

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Los coprofesionales del medio ambiente, no pueden esconderse detrás de la tecnología y la economía; deben compartir la responsabilidad ante los dilemas éticos o buscar cómo hacer frente a las consecuencias que acarrean estos asuntos a largo plazo. La cuestión ética requie- re también que dejemos de lado las visiones nacionalistas en beneficio de la población y la ecología global del futuro.

Bioética en ecología sugiere el nacimiento de una mentalidad que plantea, entre otras cosas:

una cierta ascesis humana en relación con el ambiente que nos rodea, basada en la modera- ción; renunciar al consumismo brutal que trata de convertir en necesidad primaria lo que la mayoría de las veces es solamente superfluo. La evolución social y económica afecta al pro- ceso de globalización existente a todos los ámbitos de nuestra existencia. Su desconocimien- to condiciona la calidad de nuestra relación con las personas y con el entorno. Paralelamen- te a esto, el concepto de justicia social no está fuera del problema del medio ambiente.

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  • 20 Principios de Ecotoxicología

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Capítulo 2

Procesos tóxicos en los ecosistemas. Ciclos de contaminantes ambientales. Bioacumulación: eutrofización, salinización y lixivación.

Procesos tóxicos en los ecosistemas

Las poblaciones no permanecen siempre constantes en número. Esta sería una afirmación evidente por si misma, pero algunas veces tiende a no cumplirse cuando se consideran los impactos ecológicos de los polutantes.

Aunque muchos factores pueden afectar al tamaño de la población, sus impactos totales combinados, se pueden determinar mediante cuatro parámetros:

– La tasa de natalidad – La tasa de mortalidad – El incremento por inmigración – Las pérdidas por emigración

Las medidas de estos cuatro procesos deben determinar el tamaño subsiguiente de una población.

Los polutantes son simplemente un factor entre otros, que puede influir en uno o varios de los parámetros antes señalados.

Ante todo, hablaremos de la capacidad de carga; hay que decir que cada organismo necesita obtener de su medio ciertas cosas: alimento, refugio, luz, un rango determinado de salinidad (en el caso de organismos marinos), etc.

Se podría elaborar una larga lista de necesidades, pero la esencial es que hay una cantidad li- mitada de recursos que puede aportar un ecosistema.

La capacidad de carga se puede definir como “el máximo número de especies que puede so- portar un ecosistema durante un ciclo de vida completo”.

La capacidad de carga ambiental limita el tamaño que pueda alcanzar una población; si como frecuentemente ocurre, el número de adultos más la progenie excede esta capacidad, en- tonces habrá competencia entre los individuos por los recursos del ecosistema, ya sean los lugares de nidificación, el alimento o cualquier otro.

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  • 22 Principios de Ecotoxicología

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Esta capacidad de carga se necesita conocer previamente para saber si son atribuibles los cambios de los ecosistemas al polutante o son propios de su génesis y su desarrollo.

Tipos de contaminantes

Como consecuencia de la liberación al medio natural de un gran número de sustancias de distinta naturaleza va a originar una significativa gama de contaminantes.

Dada la variedad de contaminantes existentes en el medio ambiente, hace que sea compleja su clasificación. Atendiendo a su naturaleza química, se les suele agrupar según sea la fuente de contaminación, el medio receptor, o bien, el impacto ambiental causado.

A continuación se describe cada uno de estos grupos.

a) Contaminantes según su fuente de procedencia

Esta es la agrupación más simple, puesto que es de tipo causal, atendiendo al origen de la contaminación. Como las actividades antropogénicas son las principales generadoras de la contaminación, se deduce que serán muchas las causas que puedan ocasionar la emisión de los contaminantes. Las principales fuentes de contaminación, (es decir, aquellas que dan lu- gar a una contaminación), tanto temporal como geográficamente, son las siguientes:

1)

Agricultura y ganadería

2)

Generadoras de electricidad

3) Transporte

4) Minería

5) Metalurgia

6)

Industria química y electrónica

7)

Tratamiento de residuos

A estas categorías, también deben añadirse las fuentes naturales, cuya actividad es intensa pero esporádica como son las erupciones volcánicas y los incendios forestales. En la Tabla 2.1. se recogen los principales contaminantes emitidos por las fuentes mencionadas.

Tabla 2.1. Principales contaminantes emitidos por actividades antropogénicas y naturales (Doménech, 1999).

Fuente

Contaminantes

Agricultura y ganadería:

Biocidas, CH4, NH 3 , SH 2 , N 2 O, NO 3 , HPO 2 4 , COV, purines.

Generadoras de electricidad:

CO, CO 2 , NO x , SO x , UOX, PAH, PS.

Transporte:

HC, CO, CO 2 , NO x , SO x , PAH, PS, COV, dioxinas, PAN, O 3 , Pb.

Minería:

Me, PS, SO x , NO x , CO, CO 2 , CN , aguas ácidas.

Metalurgia:

PS, Me, COV, aguas ácidas, disolventes.

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23

Fuente

Contaminantes

Industria química

COV, Me, CN , disolventes, DQO, CO, CO 2 ,

2

2–

3

y electrónica:

Tratamiento de residuos:

NO x , SO x , CFC, SH 2 , NO , SO CO 2 , CH 4 , SO x , NO x , PS, dioxinas, Me, COV, PCB, DQO, PAH.

Fuentes naturales:

HC, COV, CO, CO 2 , NO x , N 2 O, SH 2 , NH 3 , CH 4 , CH 3 Cl, HCl.

b) Contaminantes según el medio receptor

En esta clasificación, los contaminantes se agrupan atendiendo al medio receptor en el que transcurre su existencia o la mayor parte de ella. En realidad, ésta es una clasificación que ha estado poco elaborada por los especialistas, pues surgió para describir los procesos determi- nados sistemas naturales.

Los grupos más significativos, con algunos de los contaminantes más representativos, son los siguientes:

  • 1. Contaminantes atmosféricos. En este grupo se encuentran aquellos que son volátiles y que se localizan en la atmósfera libre, (es decir, excluyendo la capa de mezcla, la más cercana a la superficie terrestre): CO 2 , CO, NO x , SO x , O 3 , PAN, NH 3 , HCl, CFC, CH 4 , N 2 0, C x H y Cl z (x=1 ó 2), CH 3 Br.

  • 2. Contaminantes urbanos. Se incluyen los situados en la capa de mezcla: CO 2 , CO, NO x , SO x , O 3 , PS, HC, COV, PAH, Dioxinas, Pb, HCl.

  • 3. Contaminantes en interiores. Corresponde a la contaminación situada en ambientes interiores: CO, NO x , SO x , O 3 , PS, COV, Asbestos.

  • 4. Contaminantes del agua. En este grupo se incluye una gran variedad de contaminantes disueltos o en suspensión. Algunos de ellos son: Me, CH 3 Hg + , Detergentes, CN , HPO 2 4 , H 2 PO 4 , NO 3 , NO 2 , bio- cidas, PS, SO 2 , HS, aguas ácidas y básicas.

3

  • 5. Contaminantes marinas. En este grupo se agrupan los contaminantes que se encuentran disueltos o en suspensión en las aguas marinas, así como los que están presentes en las capas más superficiales de los sedimentos: HC, TBT, COVS (DDT, PCB, etc.), PAH, Me, HPO 2 4 , H 2 PO 4 , NO 3 .

  • 6. Contaminantes del suelo. En este apartado se incluyen los asociados a una fase sólida y los disueltos en la fase líqui- da de los poros: Me, CH 3 Hg + , Biocidas, HC, NO , COVS, PAH, Na + , vertidos o deposi- ciones ácidas.

3

Debe señalarse que esta clasificación no es exhaustiva, y por tanto pueden considerarse, según sean las necesidades de descripción, otros medios receptores (contaminación de aguas subterráneas, contaminación estratosférica, etc.) (Pérez Pastor, 1999).

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  • 24 Principios de Ecotoxicología

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c) Contaminantes según los impactos ambientales ocasionados

Una vez que los contaminantes son emitidos por las fuentes que los originan y alcanzan un medio determinado, provocan ciertas alteraciones o impactos. Precisamente, pueden utili- zarse estos impactos ambientales para clasificar los diferentes contaminantes.

A continuación, se relacionan los principales impactos ambientales que pueden provocar las emisiones antropogénicas junto con los contaminantes más significativos que los ocasionan:

  • 1. Efecto invernadero. Se incluyen aquellos contaminantes que absorben la radiación infrarroja emitida por la superficie terrestre, contribuyendo al aumento medio de la temperatura de la atmósfera: CO 2 , CH 4 , CFC, HCFC, O 3 , N 2 O, CH 3 Cl, CCl 4 .

  • 2. Acidificación. En este grupo se encuentran aquellos contaminantes que dan lugar a la disminución del pH en el agua de precipitación: SO x , NO x , HCl, NH 4 .

+

  • 3. Destrucción del ozono estratosférico. Se incluyen contaminantes muy estables, capaces de alcanzar la estratosfera y participar en los procesos catalíticos de destrucción del ozono: CFC, CCl 4 , halones, N 2 O.

  • 4. Formación de smog. Se agrupan en esta categoría, aquellos contaminantes atmosféricos que contribuyen a crear situaciones de smog (niebla) en centros urbanos e industriales: NO x , SO x , HC, O 3 , PS, Pb, CO, PAN, COV, PAH.

  • 5. Eutrofización. En este grupo aparecen aquellos contaminantes que en el medio hidrosférico, desenca- denan procesos de eutrofización: NO , NH 4 + , PO 4 , DQO.

3

3

  • 6. Toxicidad humana. Se incluyen todos aquellos contaminantes que puedan afectar a la salud humana: Me, NH 4 + , CO, Br , CN, PO 4 , NO 2 , NO 3 , SO 2 , NO x , COV, biocidas, PAH.

3

  • 7. Ecotoxicidad. Abarca a los contaminantes que presentan efectos negativos a los ecosistemas acuáticos y terrestres: Me, COV, PAH, biocidas.

En Ecotoxicología, a la toxicodinamia podemos centrarla en los mecanismos de acción; de esta forma se explicarán las alteraciones que se van sucediendo en el ecosistema.

Por ejemplo, las plantas que se ven dañadas por grupos SO x (óxidos de azufre) con exposi- ciones a concentraciones bajas durante períodos prolongados, sufren lesiones crónicas ca- racterizadas por un amarilleo gradual de las hojas. Esto es debido a que la toxicodinamia del polutante consiste en inhibir el mecanismo sintetizador de la clorofila.

Si se inhala el SO 2, interacciona con las moléculas de la mucosa del tracto respiratorio su- perior, lo que disminuye las funciones respiratorias.

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25

Esquemáticamente podemos ver cómo se desarrolla el proceso general del mecanismo de acción de los polutantes:

––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– Procesos tóxicos en los ecosistemas 25 Esquemáticamente podemos ver cómo se desarrolla el proceso general

El mecanismo de acción de los polutantes explica cómo interactúa y afecta al organismo, y que va a depender de:

– la naturaleza orgánica – el mecanismo específico – el órgano diana “target”

Todos estos fenómenos se deben a las interacciones del metabolito con el órgano y que pue- de afectar:

– específicamente (receptores biológicos) – no específicamente (líquidos corrosivos)

 

Efectos tóxicos

1.a.

Locales: cuando la lesión tiene lugar en la zona de contacto.

1.b.

Sistémicos: si es posterior a la absorción y a la distribución, afectando a uno o varios órganos.

2.a.

Reversible: cuando desaparece el tóxico y su efecto.

2.b.

Irreversible: cuando no desaparece el efecto.

3.a.

(En algunos casos, diferentes concentraciones tienen distintos efectos.) Inmediatos: si aparece tras su ingestión (cianuro).

3.b.

Retardados: cuando se manifiesta con un período de espera en su acción.

4.a.

Morfológicos: son observables en los tejidos, son irreversibles y suelen ser graves.

4.b.

Funcionales: afectan a la función del órgano, y suelen aparecer a dosis bajas.

4.c.

Bioquímicos.

5.a.

Alérgicos: surgen por contacto previo con células especiales.

5.b.

Idiosincrásicos: son propios de cada individuo.

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  • 26 Principios de Ecotoxicología

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Toxicidad selectiva o sensibilidad específica

Este concepto alude a las diferentes respuestas de las distintas células a los agentes quími- cos. Refleja una capacidad del tóxico para actuar selectivamente sobre las células. Esta teoría procede de los conceptos de Erlich sobre los grupo “toxóforos” (zona activa del tóxico que se une a un receptor), modificado por Albert, Ariens y otros.

El fenómeno de toxicidad selectiva exige, al menos, dos condiciones básicas:

  • A) La presencia de órganos diana (targets) susceptibles al tóxico.

  • B) La existencia de mecanismos que modifiquen las concentraciones del agente, de forma

activa, en la proximidad de los lugares efectores. Estos mecanismos han de modificar la molécula para originar un producto más tóxico, o liberarlo de su unión con las proteínas transportadoras. Además, la cuantía del efecto no sólo dependerá del número de receptores afectados, sino, muy especialmente, de la velocidad o intensidad con que esto ocurra.

En contraste con la acción de los agentes cáusticos, el resto de las sustancias químicas pro- ducen una acción suficientemente selectiva capaz de originar trastornos en lugares biológi- cos específicos, a concentraciones muy por debajo de las precisas para provocar la destruc- ción celular. Esto supone que en los componentes celulares, o en sus membranas, existen unos órganos diana o receptores capaces de reaccionar selectivamente.

Dentro de los mecanismos de acción toxicológicos, el último proceso es la letalidad. Así, po- demos hacer la clasificación atendiendo al tipo de muerte celular:

  • a) Muerte programada (natural) de células somáticas, en las que aparece previamente un proceso de senescencia celular o envejecimiento.

  • b) Muerte no programada, que encuadra con la toxicidad selectiva. Los signos inmediatos de la muerte celular, son:

1. aumento de Ca ++ intracelular, desde 0’9 a 16 ng/g N.

  • 2. descenso del potencial transmembranal, de 37 a 11 Emv.

  • 3. descenso del contenido de ATP, desde 2’98 a 0’71 en los hepatocitos.

  • 4. secuestración del Ca ++ , el 80 % del inicial.

  • 5. disminución de la síntesis proteica el 70 % del inicial.

  • 6. aumento de los peróxidos totales celulares desde 6 a 30.

Las acciones que pueden ejercer los polutantes sobre los mamíferos y las aves, son el gene- ral similares; se está más predispuesto por la presencia reiterada del polutante en el ecosis- tema en donde habita la especie afectada que por diferencias fisiológicas de éstos; de todas las formas afecta más a mamíferos y a aves salvajes.

El riesgo se define como la probabilidad de que ocurra un peligro a causa de la exposición a un contaminante o agente químico. Para caracterizar el riesgo de forma cuantitativa, se debe conocer la cantidad de contaminante en el individuo (exposición), así como la potencia del contaminante en causar un daño o lesión (toxicidad).

Riesgo = exposición x toxicidad

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Este principio, gobierna el proceso de evaluación del riesgo de un contaminante para la salud, organismo o ecosistema.

Para estimar la exposición a uno o a varios contaminantes, se debe conocer cuantitativamen- te la cantidad de éstos en los diferentes compartimentos del medio, por el muestreo y la medida correspondientes. Cuando la determinación de los niveles de contaminación es difí- cil, se recurre a los modelos de predicción del destino de la contaminación.

Las vías de exposición a un contaminante pueden ser tres: exposición dérmica, oral y por in- halación.

  • 1. La exposición dérmica se realiza mediante el contacto directo del contaminante con la piel. Puesto que la función de la piel es la de actuar de barrera protectora al cuerpo, esta vía de exposición suele ser minoritaria, estimándose que es uno o dos órdenes de magni- tud menos importante que las otras dos. El factor más relevante en esta vía de exposición es la polaridad del contaminante. Así, aquellos compuestos polares, sobretodo los que tienen carga, no se disuelven en la epi- dermis y, por consiguiente, no penetran en ella. Por el contrario, compuestos no polares pueden disolverse y penetrar en la epidermis hasta alcanzar el área subcutánea, donde se incorporan fácilmente al flujo sanguíneo.

  • 2. La penetración del contaminante por exposición oral, se realiza mediante la ingestión de alimentos, agua o suelo contaminado en el caso de los niños. La toxicidad por esta vía es menos importante que por inhalación, debido a que la mayoría de los contaminantes no se absorben de forma eficiente en el intestino. Solo los compuestos muy hidrofóbicos tienden a atravesar el intestino e incorporarse al flujo sanguíneo.

  • 3. La inhalación es la principal vía de penetración de un contaminante atmosférico, que in- cluye a compuestos volátiles y partículas en suspensión. Se debe tener en cuenta que, en el caso del material particulado, buena parte es retenido por el sistema respiratorio su- perior y, posteriormente, es expulsado.

La vía primaria de absorción del contaminante es por medio de su transporte por difusión hacia la capa líquida de los alvéolos. La eficiencia de difusión depende del coeficiente de difu- sión y de la concentración del compuesto en los pulmones. Una vez el contaminante se di- suelve en la fase líquida de los alvéolos, éste es eliminado por un filtrado de la sangre.

Una vez absorbido el contaminante, raramente produce efectos nocivos en el mismo lugar de absorción, sino que se desplaza incorporado a la sangre, a través del sistema vascular has- ta alcanzar el receptor, lugar donde se concentra. Los órganos donde aparecen unidos el contaminante con los receptores son el hígado, los riñones y la sangre, porque en ellos el contaminante se metaboliza.

La mayor parte de la acción metabólica del organismo consiste en aumentar la solubilidad de los contaminantes absorbidos y eliminarlos (excreción). Estos procesos metabólicos están catalizados por enzimas; distinguiéndose dos grupos de transformaciones: fase I y fase II.

Las biotransformaciones de fase I transforman los compuestos hidrofóbicos en sustancias polares, a través de distintas reacciones químicas (oxidación, epoxidación, sulfoxidación, hidrólisis, etc.); el proceso químico más habitual es la adición de un grupo hidroxilo a la

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  • 28 Principios de Ecotoxicología

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molécula del contaminante. El hígado es el órgano donde ocurre la mayor parte de las bio- transformaciones, puesto que es donde se concentra la mayor cantidad de enzimas.

Las biotransformaciones de fase II implican reacciones de condensación, cuyo objetivo es añadir a la molécula de contaminante unos grupos polares que incrementen aún más la solu- bilidad de ésta.

En la Tabla 2.2. se recogen algunos de los procesos habituales en este tipo de biotransforma- ciones. Los procesos correspondientes a esta fase son reacciones de funcionalidad, por las que se añaden grupos funcionales para llevar a cabo las biotransformaciones de la fase II.

Tabla 2.2. Reacciones químicas metabólicas correspondientes a las biotransformaciones de fase I (Doménech, 1999).

28 Principios de Ecotoxicología –––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– molécula del contaminante. El hígado es el órgano donde ocurre la
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28 Principios de Ecotoxicología –––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– molécula del contaminante. El hígado es el órgano donde ocurre la

Los procesos de transformación que tienen lugar en la fase II corresponden a reacciones de síntesis, en las que los substratos de partida son aquellos productos obtenidos en las bio- transformaciones de la fase I, que aún tienen un elevado grado de hidrofobicidad.

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––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– Procesos tóxicos en los ecosistemas

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En particular, las transformaciones de esta fase tienen lugar entre compuestos funcionaes

(normalmente con grupos OH) y una sustancia reactiva, como la glucosa y el sulfato. Las re-

acciones más habituales son aquellas en las que participa la glucosa para dar lugar a glucoró-

nidos; estos compuestos contienen en su molécula muchos grupos funcionales hidrófilos,

que los hacen ser muy solubles en agua y, por tanto, excretable.

Los procesos metabólicos descritos, junto con muchos otros de menor importancia, que

ocurren en el organismo; en general sirven para degradar a los contaminantes absorbidos o

bien para excretarlos del organismo. No obstante, algunos de estos procesos dan lugar a

metabolitos que son más tóxicos aún; en concreto, se cree que los epóxidos que se forman

a partir de compuestos aromáticos y de olefinas, son responsables de una cierta actividad

mutágena y cancerosa.

La mayoría de los metabolitos tóxicos son compuestos electrófilos que reaccionan con sus-

tancias nucleófilas celulares, particularmente, proteínas y ADN, con los que se produce una

sustración de electrones de sus moléculas, oxidándolas. En estas circunstancias, tanto la es-

tructura como la función del receptor cambia, lo cual conduce a una disfunción del tejido o

de la célula.

Así pues, lo que impele al contaminante a manifestar una acción tóxica es su afinidad a un re-

ceptor específico. A menudo, esta acción se realiza a través de un mecanismo del tipo llave-

cerradura, en el que la toxicidad solo ocurre cuando el contaminante encaja perfectamente

en el receptor, impidiendo o dificultando su acción metabólica. En este sentido, cuanto más

perfecto sea el encaje molecular, mayor es el grado de toxicidad del contaminante.

Esta relación entre la estructura química del contaminante y su acción tóxica por medio del

enlace químico con un receptor, permite llevar a cabo predicciones sobre la toxicidad de un

contaminante en función de sus propiedades químicas. Estas relaciones se conocen como re-

laciones cuantitativas estructura-reactividad (quantitative structure activity relationships,

QSAR’s).

En realidad el uso de las QSAR se inició en la década de los 60 y rápidamente se extendió al

diseño de fármacos, biocidas y otras sustancias bioactivas. Básicamente, estas relaciones

constan de tres partes: la relacionada con la hidrofobicidad del compuesto, con su reactivi-

dad química, y la relacionada con sus dimensiones y su forma molecular.

Así pues, las QSAR son, en realidad, análisis multivariantes. Por ejemplo, una relación de este

tipo es la propuesta para predecir los valores de DL 50 (dosis letal: concentración de tóxico

que afecta al 50% de los organismos expuestos) de biocidas usados en ésteres de fenilfosfa-

to. La relación es la siguiente:

log

1

=

DL

50

0,26

π +

2, 44

σ −

0,61

En esta igualdad, π es la constante de Hammett del compuesto y σ es un parámetro definido

según,

π x50 = log K RH

OA – log K RH

OA

y que describe la hidrofobicidad de un fragmento X de la molécula dentro de una familia de

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  • 30 Principios de Ecotoxicología

––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

compuestos, en este caso, los ésteres de fenilfosfato, asumiendo un valor de cero para π H .

Las altas correlaciones que se obtienen para este tipo de relaciones dan a entender que, a

pesar de que son empíricas, en el fondo reflejan que el mecanismo de la intoxicación se basa

en principios físicos y químicos.

Ante todo debemos conocer datos tan importantes como la DL 50 del polutante o la CL 50

(concentración letal) para que inicialmente podamos conocer su letalidad y consecutivamen-

te su cronicidad.

Debemos recordar que en Ecotoxicología el factor tiempo y las dosis bajas, son puntos

siempre a tener en cuenta.

Esta cronicidad se conseguirá mediante el cálculo de DL 50 /5, DL 50 /10, DL 50 /20 y la realiza-

ción de diversas pruebas experimentales, como de reproducción, teratológicas, mutagénicas

o cancerígenas.

Las acciones de los polutantes sobre los animales y el ser humano, dan lugar a unos efectos

que vienen manifestados por síntomas (sintomatología) y lesiones (anatomía patológica)

como consecuencia de la interacción del polutante en el organismo, mediante mecanismos

de acción específicos.

Hay que indicar que esto constituye la clínica, y que en Ecotoxicología no tienen un trata-

miento tradicional sino preventivo.

Ciclos de los contaminantes ambientales

Todo episodio de contaminación está constituido por la fuente de producción del contami-

nante, el medio de transporte, su transformación física y química y el medio receptor.

La fuente que origina la contaminación determina la naturaleza química del contaminante o

contaminantes emitidos, el medio donde es vertido y el flujo de emisión. Una vez emitida la

sustancia (contaminante primario), esta se desplaza a otras zonas del medio o a otros me-

dios, dependiendo del mecanismo de transporte predominante. Al mismo tiempo, según sea

su reactividad, el contaminante puede transformarse químicamente (contaminante secunda-

rio) o bien degradarse para dar compuestos inertes. Finalmente, si el contaminante logra es-

capar de las barreras físicas y químicas que le interpone el medio, alcanza el medio receptor

(organismos vivos, ecosistemas o materiales), con el que interaccionará (Figura 2.1).

La cantidad de contaminante que alcanza el medio receptor es una fracción de la que es

emitida, debido a los procesos que tienen lugar en el medio de transporte. En efecto, una

vez introducido el contaminante en el medio, éste se dispersa asociándose, según su

afinidad, a las distintas fases constitutivas del medio; además, como ya se ha mencionado,

pueden tener lugar reacciones químicas que lo transformen.

Así pues, para una correcta descripción del episodio de contaminación se tendrá que cono-

cer la fuente de emisión, que determinará la naturaleza del contaminante, el medio en el que

irá a parar y el flujo de emisión. Por otra parte, se deberán conocer parámetros fisicoquími-

cos del contaminante y del medio que determinen la naturaleza del transporte y la velocidad

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––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– Procesos tóxicos en los ecosistemas

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de desplazamiento, la distribución entre fases y la cinética de las reacciones químicas que

ocurran en la fase considerada. Finalmente, se deberán describir las posibles interacciones

con el medio receptor y analizar los consiguientes impactos ambientales ocasionados. Estos

aspectos generales relacionados con el origen, comportamiento y destino de un contaminan-

te en el medio ambiente, se engloban dentro del ciclo del contaminante.

Además de estas características básicas constitutivas del ciclo de un contaminante, cabe dis-

tinguir una serie de etapas que transcurren desde que es emitido a un medio concreto, has-

ta que es fijado por uno o más medios receptores. El número de etapas y sus características

concretas dependen del medio del contaminante que se considere.

––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– Procesos tóxicos en los ecosistemas 31 de desplazamiento, la distribución entre fases y la cinética
––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– Procesos tóxicos en los ecosistemas 31 de desplazamiento, la distribución entre fases y la cinética

Figura 2.1. Interrelaciones existentes entre fuentes, medios receptores e impactos ambientales (Doménech, 1999).

Distribución de los contaminantes en el medio

Los medios reactivos fundamentales son la atmósfera: el suelo y la hidrosfera; en cada uno de

estos medios coexisten diferentes fases, a las cuales se puede asociar el contaminante me-

diante el establecimiento de interacciones químicas más o menos específicas. La descripción

de la distribución de un contaminante entre las fases se realizará asumiendo que se estable-

ce un equilibrio entre el contaminante y la fase receptora.

Una vez que se elimina el contaminante al medio natural, éste se dispersa en las distintas fa-

ses que constituyen el medio natural. En primer lugar, dependiendo de las condiciones de

presión y temperatura, el contaminante podrá coexistir en los distintos estados de agrega-

ción: sólido, líquido o gas. En segundo lugar, el contaminante podrá estar asociado a una o

más fases de la que esté constituido el medio receptor, lo cual depende, además, de la natu-

raleza química molecular del contaminante y de su estado de agregación.

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  • 32 Principios de Ecotoxicología

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En concreto, el contaminante podrá estar en las siguientes fases:

  • a. En fase gaseosa. Si es volátil estará en la atmósfera, mezclado con el aire, o en los poros del suelo junto con los otros componentes del aire edáfico.

  • b. En fase líquida. Si es soluble estará disuelto en el agua terrestre (ríos, lagos, mares, disolución del suelo, agua subterránea, etc.), así como en el agua atmosférica. También puede encontrarse en fase pura, en el caso de que el contaminante sea inmiscible con el agua.

  • c. En fase sólida. Puede encontrarse como fase pura en la fase sólida del suelo, en los sedi- mentos o bien formando partículas de aerosol en la atmósfera. Además, molecularmente, el contaminante puede estar asociado a las fases sólidas del medio natural. En este senti- do, cabe destacar las fases orgánicas y las inorgánicas; entre las primeras se considera el humus y la biota (conjunto de la flora y la fauna de un ecosistema) y entre las segundas se encuentran los minerales del suelo (silicatos, óxidos, etc.), los sedimentos y las partículas en suspensión, en los medios hidrosférico y atmosférico.

Por otro lado, la asociación del contaminante en la fase sólida que puede realizarse por ad-

sorción o absorción, será función de varios parámetros, los cuales dependen tanto del me-

dio sorbente como del contaminante.

Además de ello, se debe considerar que en el medio natural hay muchas fases en contacto

(agua-aire, agua-sedimentos, aire-partículas sólidas, agua-sólido, agua-biota, etc.).

Estas fases en contacto, pueden intercambiar material y, en este caso, contaminante. En con-

secuencia, un contaminante asociado a una fase particular, podrá repartirse en otras fases en

contacto, dependiendo de su afinidad química con ellas.

En el caso de que las distintas fases que permanecen en contacto estén en equilibrio, es de-

cir, que no exista flujo neto de material entre las fases, se define la constante de reparto de

un compuesto X entre dos fases j e i, a la relación de concentraciones de X en ambas fases

(Figura 2.2.).

32 Principios de Ecotoxicología –––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– En concreto, el contaminante podrá estar en las siguientes fases: a.
32 Principios de Ecotoxicología –––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– En concreto, el contaminante podrá estar en las siguientes fases: a.
32 Principios de Ecotoxicología –––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– En concreto, el contaminante podrá estar en las siguientes fases: a.
32 Principios de Ecotoxicología –––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– En concreto, el contaminante podrá estar en las siguientes fases: a.

Figura 2.2. Distribución de un contaminante entre distintas fases en equilibrio. KAW, KSA y KSA, corresponden a las de reparto del contaminante entre el aire y el agua, las fases sólidas y el agua y las fases sólidas y el aire. P es la presión de vapor, S la solubilidad y K la constante de adsorción, (Doménech. 1999).

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––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– Procesos tóxicos en los ecosistemas

33

Bioacumulación: eutrofización, salinización y lixiviación

  • 1. La bioacumulación como consecuencia de la persistencia de los polutantes en el medio ambiente, se produce por bloqueo del proceso de biodegradación de moléculas, y es de- bido a que no hay poblaciones microbianas que puedan degradar dichas moléculas, ya sea por carecer de la dotación enzimática necesaria, por producirse una disfunción en- zimática o porque las moléculas son recalcitrantes y su estructura química no permite la biodegradación. Debemos indicar que además de este mecanismo de biodegradación, debemos tener en cuenta otros hechos y considerar ciertos factores medio ambientales como son: La eu- trofización, la salinidad, la lixiviación, la temperatura y el pH, entre otros.

  • 2. La eutrofización significa simplemente el enriquecimiento con nutrientes, y su presencia en las aguas naturales es esencial para el mantenimiento de la vida. Cuando la eutrofiza- ción es excesiva, surgen problemas. Este estado a veces se denomina eutrofización cul- tural. La descarga de nutrientes (por ejemplo, nitratos, fosfatos, etc.) o de compuestos orgánicos limitantes (por ejemplo, vitaminas) en las aguas cloacales, las aguas residuales industriales o las escorrentías procedentes de tierras agrícolas con abundancia de fertili- zantes, pueden originar un exceso de estos nutrientes en los lagos y charcas de tierra adentro, provocando que ciertas algas florezcan anormalmente como ocurre con las es- pecies verdiazules Aphanizomenon flos-aquae, Anabaema spiroides y Oscillatoria rubescens. Inicialmente, la fotosíntesis de las algas oxigena el agua, pero a medida que los nutrientes escasean y las algas mueren, su descomposición viene acompañada por el empobreci- miento en oxígeno, que conduce a la eliminación casi completa de la fauna normal. Además la producción de toxinas de algunas algas verdiazules acelera el proceso. Aun- que es generalmente característica de las aguas interiores, muy bien puede suceder que existan fases iniciales de eutrofización en algunos sistemas marinos semicerrados, como en el Báltico, el mar del Norte y el Mediterráneo.

  • 3. La salinización. El suelo puede verse alterado en sus propiedades a causa de desequili- brios que tienen lugar en su componente hídrica, bien sea por exceso o por aumento del contenido en sales; en ambos casos, el origen del problema cabe situarlo en una gestión deficiente de los recursos hídricos utilizados en algunas tierras de regadío. El incremento de los contenidos en sales solubles en el suelo, constituye un problema que se manifiesta en multitud de ambientes y sistemas agrarios. Es el resultado de diver- sos procesos, entre los cuales pueden citarse los siguientes:

    • a. La acción del agua subterránea. Cuando el nivel freático de un acuífero salinizado se sitúa cerca de la superficie, tiene lugar la incorporación de sales a todo el perfil edáfico.

    • b. La acción de las aguas freáticas fuertemente salinizadas y mineralizadas, como ocurre en los deltas.

    • c. La migración de sales contenidas en las aguas de riego o con la aplicación de ciertos compuestos.

    • d. La deficiencia de riego, que produce un lixiviado insuficiente del suelo, como ocurre en numerosos países del Oriente Próximo o de la cuenca mediterránea.

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  • 34 Principios de Ecotoxicología

––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

Puede provocarse una salinización por un drenaje insuficiente combinado con una eleva-

da evapotranspiración, por la implantación de regadíos en suelos con escasa permeabili-

dad o próximos al mar, y por las aportaciones de sal a través parte de la brisa marina, etc.

Según el Informe de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente de 1977, más del

50% de las tierras de regadío en el mundo sufren problemas de salinización.

La salinización es una problemática cada vez mayor en la contaminación de ciertos eco-

sistemas y que puede ser un factor tóxico importante en los ambientes acuáticos. Mu-

chos organismos dulceacuícolas mueren al aparecer un hábitat salobre. Lo inverso tam-

bién es verdad, pero presenta una menor importancia porque la tendencia del agua es

siempre a adquirir sales y no perderlas.

Los principales efectos del aumento de la salinidad son debidos al incremento asociado

en la presión osmótica del agua. Por consiguiente, son muy semejantes a los efectos de la

deshidratación.

La salinidad puede constituir asimismo un problema en el ambiente terrestre dado que

afecta a la irrigación de las tierras agrícolas.

  • 4. La lixiviación. El agua de irrigación produce la lixiviación de las sales del suelo, y si se reci- cla esta agua, la concentración salina puede pasar a ser suficientemente alta como para inhibir el crecimiento de las cosechas. Se hizo una estimación al ver que el 25% de las tierras irrigadas de Estados Unidos están en cierto grado afectadas por este fenómeno. En otros lugares, como en el pueblo de Campos (Mallorca), la salinidad de la capa freá- tica, por abuso del riego ha llegado al extremo de que los alfalfares eran del ecotipo Al- baida para poder desarrollarse en estos terrenos (Capó, 1974).

Hay otros casos donde hay una acumulación de sal y que después de regar, el nivel hidrostá-

tico se eleva y esta sal aflora a la superficie, como ocurre en los Monegros (Zaragoza). Sólo

la mejora del drenaje con canales profundos o el crecimiento de una vegetación que absorba

la sal, harán que esta tierra sea de nuevo apropiada para el cultivo.

Por otra parte, el exceso de agua en el suelo puede originar un encharcamiento; las causas

originarias consisten en un exceso de riego, junto a un drenaje insuficiente, un subsuelo im-

permeable que dificulta o impide el drenaje de las aguas de lluvia, ascenso del nivel freático

por implantación de regadíos nuevos, etc.

El encharcamiento constituye uno de los problemas graves al que se enfrenta la agricultura

en numerosos países, como Pakistán, Irak, Siria, Egipto, Irán, etc., donde se traduce en una

pérdida de más del 70% de los recursos totales de agua.

Además de los puntos citados, existen otras consecuencias derivadas de una gestión inapro-

piada del suelo agrícola; cabe citar en este sentido, el empobrecimiento o pérdida de fertili-

dad, la alcalinización o enriquecimiento de la fracción arcillosa en cantidades superiores al

15% de sodio intercambiable, la formación de costras calizas y la desertización ya mencionada.

La elevación de la temperatura hace aumentar la velocidad de volatilización de los productos

químicos, su solubilidad en el agua y las velocidades de las reacciones en las cuales están im-

plicados.

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––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– Procesos tóxicos en los ecosistemas

35

Dentro de ciertos límites, también hace aumentar la velocidad de absorción de sustancias

tóxicas por los organismos vivos y promueve su metabolismo.

Estos límites varían de un organismo a otro, pero de ordinario se aproximan a las tempera-

turas que determinan el crecimiento óptimo.

Una forma de valorar la acumulación de sustancias tóxicas es el empleo de organismos de-

nominados bioacumuladores o biomonitores, los cuales deben ajustarse a ciertos criterios:

1º. Han de ser relativamente sedentarios para reflejar sólo los niveles locales de conta-

minación.

2º. De fácil identificación.

3º. Existir en número suficiente para asegurar la estabilidad genética.

4º. También deben alcanzar un tamaño mínimo para poder detectar bajas concentracio-

nes de contaminante en un solo espécimen.

5º. Su ciclo de vida ha de ser lo bastante largo como para que el equilibrio de los distin-

tos grupos de edades, sea satisfactorio durante el período de prueba.

6º. El grado de concentración de contaminante varía de acuerdo con éste y la especie en

cuestión, de modo que para una investigación a gran escala hay que trabajar única-

mente con una especie de amplia difusión.

Aunque el empleo de bioacumuladores es muy atrayente, la interpretación de los resultados

obtenidos está llena de dificultades. El contenido total de contaminante y su concentración,

varía según sea la edad del ejemplar, el tamaño, el peso y el sexo, así como la época del

año, situación del recolector de muestras y del nivel relativo de otros contaminantes en los

tejidos.

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  • 36 Principios de Ecotoxicología

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Capítulo 3

Destino y transporte de sustancias contaminantes. Biodegradación de polutantes. Biomagnificación y biodinámica de transformación de los ecosistemas.

Destino y transporte de sustancias contaminantes

La emisión de sustancias contaminantes al medio ambiente es inevitable, tanto como resulta-

do de procesos industriales como a la utilización de productos manufacturados en el trata-

miento y la eliminación de residuos. Al ser liberados al medio ambiente, los polutantes circu-

lan y sufren alteraciones dependiendo de varios factores naturales y artificiales, interrrelacio-

nados. Su desplazamiento puede ser percibido por los seres vivos como rápido o lento, en

su forma original o alterados. Su trayectoria puede ser directa o compleja, según sean los

traslados producidos en los entornos atmosféricos, subterráneos, y acuáticos.

Debería tenerse en cuenta que el estudio del traslado de polutantes forma parte de discipli-

nas tan diferentes como las ciencias de la tierra, la geología, la mecánica de fluidos, la quími-

ca, la física, la hidrología y la biología.

La emisión de polutantes se produce en uno de los tres estados de la materia líquido, sólido

o gaseoso. Entre las emisiones en estado líquido se encuentran los vertidos contaminados y

las descargas acuosas directas sobre aguas superficiales, así como las filtraciones hacia aguas

subterráneas. Las emisiones a la atmósfera pueden estar constituidas por emanaciones volá-

tiles de la superficie de lagunas o descargas directas a la atmósfera desde chimeneas, inclu-

yendo tanto las emisiones gaseosas (gases procedentes, por ejemplo, de la combustión del

CO 2 y del H 2 S y gases emitidos durante la combustión incompleta de trazas de gases orgá-

nicos) como de partículas (p. ej. polvillo de cenizas, compuesto potencialmente por metales

tóxicos). La emisión de sustancias contaminantes sólidas se produce en la atmósfera (como

es el caso del polvillo de carácter transitorio) y en las aguas (como son los sólidos suspendidos)

y, por lo general, se compone de sustancias contaminantes adsorbidas a sólidos o disueltas

en líquidos.

Los vertidos contaminantes pueden encontrarse o no bajo control, siendo supuestamente

los controlados una parte intrínseca de las prácticas habituales de la gestión de residuos tóxi-

cos por parte de cualquier actividad de fabricación o de tratamiento de residuos. El objetivo

del control de vertidos consiste en gestionar (y por tanto, controlar) la emisión de sustancias

contaminantes para disminuir de este modo los daños ocasionados al medio ambiente.

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  • 38 Principios de Ecotoxicología

––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

Con este fin, los mecanismos más utilizados a los que se recurre son los de disolución y

asimilación.

Los vertidos incontrolados son los tutelados directamente por los gestores de las instalacio-

nes. Este tipo de vertidos pueden ser previstos de algún modo, como en el caso del polvillo

transitorio o de los gases emitidos por incineradoras. Otros, sin embargo, son difíciles de

determinar, como la ruptura de tuberías, las fugas de depósitos subterráneos de almacena-

miento o los producidos en terrenos clausurados sin medidas actuales adecuadas para un

control medioambiental.

El estudio del transporte de los contaminantes se hace con el fin de predecir el destino final

de un contaminante en el medio natural.

Esta predicción se puede realizar por medio del concepto de fugacidad. La consideración de

este parámetro termodinámico permite, de forma sencilla, la modelización del comporta-

miento ambiental de un contaminante, y con ello predecir su destino más probable en el

medio natural.

La consideración de modelos para predecir el reparto y la persistencia de los contaminantes

en los diferentes compartimentos del medio natural, es conveniente para poder llevar a

cabo una evaluación del riesgo a la que están expuestos poblaciones o ecosistemas.

La predicción del destino final de los contaminantes en el medio natural puede realizarse de

un modo sencillo, mediante la aplicación de los principios básicos de la Termodinámica. Para

ello, se debe escoger en primer lugar el sistema de estudio y luego se deben especificar los

cambios materiales y energéticos.

Podemos establecer un caso donde el sistema en estudio es una porción del medio ambien-

te constituida por diferentes compartimentos, como por ejemplo la atmósfera, un lago, unos

sedimentos, etc., los cuales pueden estar o no en contacto entre sí. A este sistema se supo-

ne que se le introduce una cantidad o un flujo de contaminante; este contaminante se repar-

te entre los diferentes compartimentos, dependiendo de su afinidad, al mismo tiempo que

se producen transformaciones químicas que alteran su concentración.

Para empezar el desarrollo de la predicción, se asume que cada compartimiento en el siste-

ma es homogéneo y que ha transcurrido suficiente tiempo desde la introducción del conta-

minante, como para que se haya alcanzado el equilibrio en todos los compartimentos del

sistema.

Biodegradación de polutantes

El medio natural es complejo desde el punto de vista químico. Cada compartimiento am-

biental (lago, atmósfera urbana, suelo, etc.) contiene distintas fases, y en cada una de ellas se

encuentran presentes diferentes constituyentes químicos.

Un aspecto fundamental del comportamiento de un contaminante en el medio ambiente es

la reactividad.

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Destino y transporte de sustancias contaminantes

39

La reactividad química de un contaminante depende de:

  • a) la naturaleza química del contaminante,

  • b) las características fisicoquímicas del medio reactivo y

  • c) las condiciones de reacción, en particular, la humedad, la temperatura y la presión.

El medio natural ofrece un sustrato al contaminante para que éste pueda sufrir reacciones

químicas que lo transformen en otras especies menos tóxicas o bien lo degraden a com-

puestos inocuos. La capacidad del medio para transformar a un contaminante, es función de

la fase o fases presentes en el medio, de los constituyentes predominantes y de las entradas

al medio, principalmente energía.

A pesar de la gran variedad de situaciones que puede encontrarse un contaminante, una vez

distribuido por el medio, su transformación química puede deberse, fundamentalmente, a

cuatro tipo de reacciones: bióticas, fotoquímicas, de hidrólisis y de oxidación-reducción. Es-

tas cuatro posibles vías de transformación vienen propiciadas por la existencia en el medio

de tres tipos de parámetros: energéticos (reacciones fotoquímicas), organismos vivos (pro-

cesos bióticos) y químicos (hidrólisis y reacciones de oxidación-reducción).

Estos procesos tienen lugar en los distintos compartimentos naturales, pero con una exten-

sión distinta según la fase predominante. En este sentido, es útil distinguir entre cuatro siste-

mas globales: atmósfera, hidrosfera, suelo y sedimentos. En cada uno de ellos, predomina

uno o más tipos de procesos. En la figura 3.1. se esquematizan los tipos de transformaciones

que puede sufrir un contaminante según el sistema que se considere.

Destino y transporte de sustancias contaminantes 39 La reactividad química de un contaminante depende de:
Destino y transporte de sustancias contaminantes 39 La reactividad química de un contaminante depende de:
 
Destino y transporte de sustancias contaminantes 39 La reactividad química de un contaminante depende de:
Destino y transporte de sustancias contaminantes 39 La reactividad química de un contaminante depende de:
       
Destino y transporte de sustancias contaminantes 39 La reactividad química de un contaminante depende de:
Destino y transporte de sustancias contaminantes 39 La reactividad química de un contaminante depende de:
Destino y transporte de sustancias contaminantes 39 La reactividad química de un contaminante depende de:
Destino y transporte de sustancias contaminantes 39 La reactividad química de un contaminante depende de:

Figura 3.1. Transformaciones químicas más relevantes que puede sufrir un contami- nante en el medio natural. La longitud de las flechas indica, de forma cualitativa, la magnitud del proceso, (Doménech, 1999).

La magnitud con la que ocurren los diferentes procesos depende del medio que se conside-

re. Por ejemplo, la atmósfera recibe una entrada extensiva de energía solar que activa un

gran número de reacciones fotoquímicas. Estos procesos tienen lugar en toda la extensión

de la atmósfera, y el tipo de reacciones que provocan depende de forma significativa de la

altitud, puesto que la energía de la luz que incide, varía con la altura considerada.

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  • 40 Principios de Ecotoxicología

––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

Además de los procesos fotoquímicos, otras reacciones que ocurren a lo largo y ancho de la

atmósfera, son las reacciones de oxidación. Como es bien sabido, el oxígeno constituye

aproximadamente el 21% en volumen del aire terrestre y, a partir de él, se generan otras

especies aún más reactivas que transforman a muchos contaminantes a través de reacciones

de oxidación. En este caso, la altitud también es un parámetro que influye en el rendimiento

del proceso, puesto que la concentración de especies oxidantes, las cuales se obtienen mu-

chas de ellas a partir de procesos fotoquímicos, varía con la altura.

Debe señalarse que los procesos fotoquímicos ocurren en una extensión limitada en la hi-

drosfera y en el suelo, preferentemente en las capas más superficiales de ambos medios,

mientras que están totalmente ausentes en los sedimentos. Similarmente, las reacciones de

oxidación transcurrirán, también, en las zonas superficiales del suelo y los compartimentos

hidrosféricos, en las que la presencia de oxígeno disuelto está asegurada. Por contra, en las

capas más profundas, la ausencia de oxígeno facilita el desarrollo de reacciones anaeróbicas,

en las que el contaminante se transforma mediante procesos de reducción. Estos procesos,

son muy relevantes en los sedimentos.

Puesto que el agua es un compuesto que está presente en los cuatro medios, podrá desen-

cadenar en ellos reacciones de hidrólisis. Estos procesos ocurrirán de forma extensiva en los

reservorios hídricos continentales, también en los sedimentos, puesto que los poros están

completamente saturados de agua (agua intersticial). En el suelo, la extensión de las reaccio-

nes de hidrólisis es relativamente importante y depende del grado de humedad existente. En

la atmósfera, la hidrólisis es poco importante y ocurre en el seno del agua atmosférica, agua

de las nubes y agua de precipitación).

Finalmente, otros procesos que tienen lugar en el medio natural con una extensión impor-

tante, son los procesos bióticos, es decir, aquellos procesos en que intervienen microorga-

nismos. Estos procesos son muy importantes en el suelo, puesto que éste ofrece un medio

apto para el desarrollo de una elevada concentración y variedad de microorganismos. Los

procesos bióticos también son significativos en los sedimentos, y en menor grado en la hi-

drosfera (esquema 3.1).

Esquema 3.1. Mecanismos de eliminación de compuestos orgánicos volátiles.

40 Principios de Ecotoxicología –––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– Además de los procesos fotoquímicos, otras reacciones que ocurren a lo
40 Principios de Ecotoxicología –––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– Además de los procesos fotoquímicos, otras reacciones que ocurren a lo

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Destino y transporte de sustancias contaminantes

41

Además de estos procesos químicos y bioquímicos que se han comentado, pueden desarro-

llarse otros procesos aunque a menor escala. Así, por ejemplo, hay procesos con una cinéti-

ca rápida, como las reacciones de precipitación (formación de hidróxidos, carbonatos, sulfa-

tos, etc., de metales de transición o disolución, que ocurren preferentemente en el medio

hidrosférico, en suelos y sedimentos. Otros procesos relevantes con cinética rápida, son los

procesos ácido-base, las reacciones de complejación, las cuales son especialmente importan-

tes con relación al comportamiento de los contaminantes en el medio hidrosférico.

Entre las reacciones con cinética lenta, cabe distinguir la diagénesis que engloba a los proce-

sos que transcurren en los sedimentos, debido a las especiales condiciones de presión y

temperatura. También cabe señalar los procesos de polimerización, los cuales ocurren en el

suelo y dan lugar a la formación de polímeros.

Otros procesos con una cinética no tan lenta, son los de biometilación de metales pesados,

que ocurren principalmente en el suelo, o reacciones de condensación, como las que tienen

lugar en la atmósfera urbana para formar hidrocarburos poliaromáticos, o las que se desa-

rrollan en la capa superficial oceánica, gracias a la incidencia de luz solar y a la presencia de

determinados compuestos orgánicos.

Por último, cabe reseñar los procesos heterogéneos que dan lugar a la transformación de

contaminantes adsorbidos sobre las fases sólidas. Estos procesos engloban reacciones quími-

cas ya comentadas (oxidación-reducción, disolución, hidrólisis, procesos fotoquímicos, etc.),

cuya cinética se ve alterada a causa de la adsorción de la especie sobre el sólido.

Si se supone que el contaminante, una vez adsorbido, reacciona siguiendo una cinética de

primer orden, la velocidad de la reacción (v) se puede expresar como:

v = kNθ

En esta igualdad k es la constante cinética de reacción (unidades de la inversa del tiempo), N

es el número total de lugares de adsorción que posee el sólido y θ es el grado de recubri-

miento.

Si se supone que la adsorción es una etapa rápida y que se puede describir por una isoterma

de Langmuir, se tiene:

kWKP

v =

1 + KP

Esta ecuación se conoce como ecuación cinética de Langmuir-Hinshelwood, y es aplicable a

procesos atmosféricos de contaminantes adsorbidos sobre partículas de aerosol. También,

se puede aplicar esta ecuación a procesos heterogéneos sobre partículas en suspensión en el

medio hidrosférico o que transcurren en la capa de adsorción de la fase sólida del suelo.

En estos últimos casos, puesto que la interfase a considerar es la de sólido-líquido, en la ex-

presión anterior se deberá reemplazar la presión por la concentración del contaminante en

el seno de la fase líquida. Hay una gran similitud entre los procesos metabólicos que sufren

los polutantes en los ecosistemas y los xenobióticos en el organismo animal.

Hay que señalar que en ambos medios, los compuestos químicos pueden sufrir procesos de

incremento de actividad o complejidad de la molécula y procesos de degradación o depre-

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  • 42 Principios de Ecotoxicología

––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

sión de su actividad. Es decir, en el organismo se originan procesos denominados de síntesis

letal y procesos de detoxicación, mientras que en el medio ambiente se producen procesos

de biomagnificación y de degradación.

Biomagnificación y biodinámica de transformación de los ecosistemas

Cuando una sustancia tóxica entra en el ambiente, pueden sucederle muchas cosas, entre

otras, puede descomponerse con bastante rapidez formando productos esencialmente no

tóxicos, pero los efectos dañinos están localizados en el tiempo y en el espacio.

No obstante, la sustancia tóxica o los derivados tóxicos (metabolitos como amoníaco, nitra-

tos, nitritos o aminas) pueden persistir, causando un daño al medio ambiente, al que se de-

nomina biomagnificación, y que es un proceso similar a la síntesis letal que se produce en

el organismo vivo.

Entonces, la extensión y el grado del daño ambiental dependerán de las propiedades de los

productos químicos implicados y de la naturaleza del ecosistema afectado.

La problemática se centra en la persistencia de las sustancias tóxicas en los diversos ecosis-

temas.

Las características del suelo que afectan a la persistencia de las sustancias tóxicas incluyen el

tamaño de las partículas, el contenido de materia mineral y orgánica, la concentración del

ion hidrógeno y la actividad microbiológica. En general, cuanto más pequeñas sean las partí-

culas del suelo, tanto más tiempo persistirán las sustancias tóxicas. Esto es debido a que las

partículas pequeñas aportan una gran área superficial para la adsorción de los productos quí-

micos, proceso que de ordinario ejerce un efecto estabilizador.

Por otra parte, la adsorción de las sustancias tóxicas reduce su disponibilidad para los orga-

nismos y esto puede compensar el aumento de la persistencia. En el caso de los suelos con

un tamaño de partícula dado, puede demostrarse que el tipo de suelo influye en la persisten-

cia, que generalmente disminuye en el orden siguiente: suelo orgánico, tierra arenosa, tierra

lodosa y tierra arcillosa.

Probablemente los dos componentes inanimados más importantes del suelo en relación con

la persistencia de sustancias tóxicas, son: la materia orgánica y la arcilla. La materia orgánica

consiste principalmente en compuestos húmicos que presentan una alta capacidad de inter-

cambio de cationes. Los grupos carboxilo, amino y fenol aportan centros para que se for-

men enlaces de hidrógeno con las sustancias tóxicas. El humato de sodio presenta propieda-

des semejantes a las de los detergentes y puede ayudar a solubilizar los compuestos insolu-

bles en agua como el DDT.

La arcilla es el nombre dado a las partículas más pequeñas del suelo (aproximadamente

0,002 mm de diámetro). Los suelos arcillosos son los que tienen más de un 40% de partícu-

las de este tamaño. La arcilla y la materia orgánica están a menudo asociados en los coloides

del suelo, que pueden absorber sustancias tóxicas. El grado de absorción depende del pH

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Destino y transporte de sustancias contaminantes

43

del suelo, el contenido de humedad, el contenido de iones minerales, la temperatura y otros

factores que influyen en el estado fisicoquímico de los coloides o de las sustancias tóxicas. El

potencial eléctrico de la superficie del coloide es particularmente importante.

La capacidad de adsorción de los coloides no es la única propiedad en la que influye el con-

tenido de iones del suelo. La concentración del ión hidrógeno (pH) controla la estabilidad de

los minerales, la capacidad de intercambio de iones del suelo, las velocidades de las reaccio-

nes químicas, el crecimiento y el metabolismo microbiano. Los cationes afectan a la estruc-

tura del suelo influyendo en la floculación y la dispersión de los coloides. Algunos iones

metálicos, por ejemplo los del hierro, el aluminio y el magnesio, pueden actuar como catali-

zadores, acelerando la degradación o la transformación de sustancias tóxicas susceptibles.

Esta es una de las muchas áreas que requieren más investigación.

Referente a la persistencia de sustancias polutantes en el agua, hay que señalar que la mayor

parte de la Tierra está cubierta por agua marina, con una salinidad de 35 partes por mil. La

mayor parte del agua restante se clasifica como agua dulce, o como agua pura (aunque más

raramente). El poder disolvente del agua asegura que ésta contenga de ordinario dióxido de

carbono, oxígeno y nitrógeno y metales como sodio, magnesio, calcio y hierro en disolución.

Las sustancias tóxicas solubles en agua son transferidas con rapidez a las aguas naturales, ya

sea por lixiviación del suelo o por precipitación a partir de la atmósfera.

Destino y transporte de sustancias contaminantes 43 del suelo, el contenido de humedad, el contenido

Su eliminación del agua depende de sus otras propiedades químicas. Algunas pueden des-

componerse espontáneamente o volatilizarse. Otras pueden formar sales insolubles que

precipitan y se incorporan a los sedimentos. La adsorción sobre materia particulada puede

conducir a consecuencias semejantes o puede facilitar la ingestión por parte de organismos

que se alimentan filtrando el alimento.

La absorción por parte de los organismos acuáticos puede venir seguida por la transforma-

ción de las sustancias tóxicas en derivados de mayor o menor toxicidad con su acumulación

y excreción subsiguientes. Puesto que muchos organismos acuáticos poseen la capacidad de

concentrar solutos, sin que ello les cauce daños, pueden actuar como amplificadores de las

sustancias tóxicas, haciendo que éstas estén disponibles para los depredadores en concen-

traciones peligrosamente altas.

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  • 44 Principios de Ecotoxicología

––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

Estos depredadores pueden acumular dichas sustancias en sus tejidos en unas concentraciones

más altas que las existentes en sus presas, debido a que consumen grandes cantidades de ellas.

Este proceso de la amplificación de las sustancias tóxicas puede continuar hasta el extremo

superior de cualquier cadena trófica, siempre y cuando la sustancia tóxica sea químicamente

estable y presente algunas propiedades, como por ejemplo, la solubilidad en los lípidos, que

inhibe su excreción. La amplificación de las cadenas tróficas de este tipo se observa en la sa-

xitoxina, los hidrocarburos clorados y el metil-mercurio.

La persistencia de las sustancias tóxicas en las aguas naturales, refleja sus propiedades quími-

cas. Las sustancias hidrófobas, con apreciable solubilidad en los lípidos, tienden a ser más

resistentes a la modificación química espontánea o al cambio metabólico y presentan la

mayor tendencia a acumularse en los organismos y en la superficie del agua. Esto facilita su

pérdida por volatilización y las expone a la radiación ultravioleta, que puede promover su

descomposición.

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Capítulo 4

Contaminación por agentes físicos. Trastornos cronobiológicos por cambios de alternacia luz-oscuridad. Bioclimatología y biometeorología. Contaminación lumínica. Contaminación por ruido y vibraciones.

Contaminación por agentes físicos

Los agentes físicos, (temperatura, luminosidad, etc.), que son los que nos interesan más es-

pecíficamente aquí, dependen de variaciones suficientemente intensas, en los parámetros

habituales del biotopo terrestre, es decir, del entorno ecológico planetario que engloba los

seres vivientes.

Trastornos cronobiológicos por cambios de alternancia luz-oscuridad

Los seres vivos están sometidos a continuas modificaciones ambientales producidas por los

movimientos cíclicos de los astros en el cosmos. Estos movimientos provocan en nuestra

atmósfera cambios rítmicos de luz, temperatura, humedad e, incluso, variaciones del campo

electromagnético, que sincronizan toda la actividad biológica a través de ritmos circadianos,

mensuales, anuales y plurianuales.

El ser humano está adaptado a estos ciclos y configura su existencia y su desarrollo en torno

a estas periodicidades, a través de estructuras endógenas (osciladores) que “ponen en hora”

sus ritmos biológicos, en cuya regulación parece tener un papel decisivo la hormona melato-

nina. Algunas personas, sin embargo, tienen dificultades de adaptación a los cambios climáti-

cos y ambientales, sobre todo a los cambios bruscos provocados artificialmente. El resultado

es una desincronización del individuo, que se manifiesta por trastornos cronobiológicos. Así,

desde el punto de vista clínico, las alteraciones más importantes de adaptación a los cambios

de alternancia de luz-oscuridad son: las depresiones estacionales, los desajustes del ritmo vi-

gilia-sueño, los trastornos provocados por el trabajo en turnos y el síndrome de los “husos

horarios”, etc.

1. Depresiones estacionales

En individuos sanos se han detectado variaciones estacionales de numerosos parámetros bio-

químicos, fisiológicos y psicológicos. Estos ritmos apoyan la existencia de una susceptibilidad

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  • 46 Principios de Ecotoxicología

––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

individual estacional a numerosas enfermedades, sobre todo a los trastornos del estado de

ánimo.

46 Principios de Ecotoxicología –––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– individual estacional a numerosas enfermedades, sobre todo a los trastornos del
  • a. Desajustes del ritmo vigilia-sueño. Son situaciones caracterizadas por un adelanto del sueño (sueño adelantado) o, con mayor frecuencia, un retraso de fase (sueño retrasado) del ritmo vigilia-sueño, que impide al individuo adaptarse al ritmo actividad-descanso ha- bitual.

  • b. Trabajo en turnos. El trabajo realizado fuera del horario habitual (turnos de noche, tur- nos alternantes) plantea problemas de salud, de seguridad y de eficacia. Existen impor- tantes diferencias individuales de adaptación; y así, aproximadamente un tercio de los trabajadores con turnos alternantes no lo soportan bien. Los turnos de noche suelen producir un desfase entre el horario de actividad laboral y la fase fisiológica diurna de ac- tividad.

  • c. Síndrome de los husos horarios (jet-lag). Es un trastorno de adaptación del indivi- duo, producido por el cruce rápido de más de 4-5 husos horarios (vuelos transmeridia- nos). A diferencia de los turnos de noche, en los que se pierden las señales de sincroni- zación ambiental, en el jet-lag todas estas señales están desplazadas respecto a los ritmos circadianos endógenos.

  • d. Hipotermia. Frecuentemente el ser vivo se encuentra expuesto a un medio ambiente con bajas temperaturas, que desencadena la puesta en marcha de mecanismos de com- pensación termorreguladores, que dependerán de muy variados factores como son el tiempo de exposición, presencia de humedad ambiental, vientos, agua, etc. Ante esta situación, el organismo intenta llevar más oxígeno a los tejidos, dando vaso- constricción periférica, contracciones musculares y aumento del metabolismo, sobre todo anaerobio con el consiguiente aumento de la acidez.

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––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– Contaminación por agentes físicos

47

Clínicamente hay etapas que van desde la palidez con taquipnea y taquicardia e hiperten-

sión arterial, hasta el fallo de los sistemas cardiocirculatorio, respiratorio, nervioso y me-

tabólico, pudiendo llegar a producir la muerte.

  • e. Hipertermia. El calor puede dañar al cuerpo ya que tiene una temperatura óptima de crecimiento, propia de los organismos mesófilos, en los que el exceso de una temperatu- ra tiene una acción genérica sobre todo el cuerpo o selectiva sobre ciertas estructuras anatómicas. Aún así hay que destacar la capacidad de adaptación de las especies. El óptimo para el desarrollo del ser humano, no es un punto, sino un intervalo que representa la “zona de confort” que va entre los 18-37º C y hasta un 70% de humedad relativa, teniendo en cuenta las diferencias individuales o de grupo y el tipo de actividad del ser humano. En resumen, el clima influye sobre el comportamiento de los seres humanos.

  • f. Golpe de calor. Suele aparecer por efecto sinérgico de la temperatura con la actividad del cuerpo, y se puede presentar al exponerse el cuerpo a un ambiente caluroso sin una preparación. Participan el aparato cardiocirculatorio, el respiratorio, el endocrino y el te- jido epitelial con las glándulas sudoríparas; se intenta perder calor fisiológicamente por vasodilatación y sudoración intensa, porque si no se consigue neutralizar el efecto térmi- co, se desnaturalizan las proteínas del cuerpo y hay destrucción directa de las células.

2. Polución térmica

La degradación de las distintas formas de energía acaba convirtiéndolas en calor; por este

motivo, una de las consecuencias de la actividad industrial, (y de todo aumento en el consu-

mo energético), es una elevación de la temperatura ambiental, que adquiere las característi-

cas de una auténtica polución térmica; por ejemplo, un cuarto de calderas puede convertir su

entorno en un área de alto riesgo de distermias ambientales.

Sin llegar a estas exageraciones, se observa que la temperatura de las zonas urbanas suele

ser un par de grados centígrados superior a la de las zonas verdes circundantes y, asimismo,

las aguas de los ríos que cruzan por regiones industrializadas a veces se caldean hasta llegar a

interferir en sus mecanismos de autodepuración. En este caso, una discreta polución física

puede dar paso a una grave polución biológica.

La homeostasia climática aportada por los sistemas de acondicionamiento de aire debe ser

considerada, también, como una posible polución térmica, ya que introduce unas variaciones

de la temperatura en un sentido contrario al curso de la climatología natural. Aparte de ca-

sos absurdos, en los que determinados locales presentan en verano temperaturas inferiores

a las de invierno, se observa que las personas sometidas durante largas horas a temperaturas

invariables, pierden su capacidad de reacción frente a las distermias ambientales y presentan

un mayor riesgo de sufrir resfriado común, faringitis o infecciones diversas. Dichos resultados

coinciden con las observaciones efectuadas en lo que se denomina climas paradisíacos y con

los resultados obtenidos a partir de experimentos con largas permanencias en ambientes

térmicamente invariables, en los que se aprecia un aplanamiento de los ritmos biológicos, tan-

to el nictemeral, o sueño/vigilia, como el de la curva del cortisol plasmático, en la que dismi-

nuye la altura del pico máximo de las 6:00 (hora solar), hecho que sugiere agotamiento

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  • 48 Principios de Ecotoxicología

––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

corticosuprarrenal. También se han registrado disminuciones de las inmunoglobulinas y de la

lisozima sérica.

48 Principios de Ecotoxicología –––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– corticosuprarrenal. También se han registrado disminuciones de las inmunoglobulinas y de

Es preciso prevenir los efectos fisiopatológicos que produce la polución térmica, ya que re-

ducen las facultades de aclimatación frente a las variaciones ambientales. Como se trata de

un factor etiológico de índole biofísico, la prevención debe hacerse, también, aplicando fac-

tores biofísicos; se aconseja estancias al aire libre, preferentemente en zonas de bosque y a

mediana altura, entre 1.000 y 1.500 metros, que generan un microclima estimulante. Tam-

bién pueden resultar útiles combinando una sauna finlandesa con una ducha escocesa, pasan-

do de calor a frío.

Bioclimatología y biometeorología

Nuestro entorno presenta unos parámetros físicos de temperatura, presión atmosférica y

grado de humedad, que pueden variar y provocar acciones biofísicas sobre el organismo hu-

mano, con unos efectos que resultan de las interacciones entre las distintas variables, algunas

de ellas estudiadas aisladamente en apartados anteriores. Las variaciones de dichos paráme-

tros físicos pueden agruparse en dos categorías diferentes:

  • 1. Variaciones regulares y periódicas que caracterizan el clima propio de un área geográfica, el cual está determinado por la latitud, la altura sobre el nivel del mar y la orografía, así como por la proximidad al océano. Se trata de unas variaciones que siguen un ritmo cos- moclimático, distinguido por una periodicidad inmutable. La bioclimatología es, precisa- mente, la ciencia encargada de estudiar las consecuencias de estas variaciones, periódica- mente regulares, sobre los seres vivos.

  • 2. Variaciones irregulares, anárquicas y poco previsibles, propias de la meteorología. La bio- meteorología es la ciencia encargada de estudiar los efectos de dichas variaciones sobre los organismos.

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––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– Contaminación por agentes físicos

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Bioclimatología

Esta rama de la patología ambiental se inició en 1590, con el estudio que José de Acosta hizo

sobre los habitantes de los altiplanos andinos, la puna. Si bien los seres humanos presentan

una formidable capacidad de adaptación y han sabido extender su hábitat a toda la superficie

del planeta, (desde los polos al ecuador, pasando por minas de cobre a 6.000 metros de al-

tura, prospecciones petroleras en Alaska o en el Sahara y explotaciones forestales o indus-

triales en Siberia), hay que reconocer que determinados climas son favorables y otros resul-

tan desfavorables para el pleno desarrollo de la actividad humana.

  • a. Climas favorables. Los climas templados, cálido (mediterráneo y chino) o frío (Europa septentrional), ofrecen una sucesión aceptable de estaciones climáticas y permiten la obtención de suficientes recursos alimentarios, pero a cambio de un trabajo organizado y programado, siguiendo precisamente las variaciones climáticas. Esta dualidad puede servir de estímulo para constituir organizaciones humanas que desemboquen en civiliza- ciones estables. El estudio de la historia de las civilizaciones demuestra una eclosión más temprana del pensamiento filosófico entre las variantes cálidas que entre las frías, probablemente por favorecer la vida al aire libre y así intercambiar las ideas; en la variante fría, por el contra- rio, se afianza el dominio de la tecnología, porque se generan mayores dificultades para aclimatarse.

  • b. Climas seudoprimaverales. En algunas zonas la benignidad del clima permite asegurar, de manera fácil y continuada, las necesidades alimentarias. Ello permite prescindir de or- ganizaciones complejas, y retarda posibles eclosiones culturales. Curiosamente, la unifor- midad climática no aporta grandes ventajas fisiológicas. Ello podría explicar la rápida pro- pagación de epidemias entre los nativos de estas zonas.

  • c. Climas agresivos. En los polos, los desiertos o en la alta montaña, debido al frío, la se- quedad excesiva o la hipoxia, los organismos se ven obligados a luchar continuamente para mantener una difícil aclimatación; por lo general, este esfuerzo fisiológico, impor- tante y sostenido, se combina con un trabajo intenso para conseguir alimentos. La lucha por la vida, mantenida en distintos frentes, ocupa prácticamente todo el tiempo disponi- ble e impide desarrollar actividades culturales. La dureza excesiva de las condiciones ambientales, en este conjunto de climas agresivos por diversos motivos, acaba impidiendo la eclosión de civilizaciones importantes.

  • d. Excepciones. No siempre se cumplen las condiciones enunciadas en los tres apartados anteriores y, en algunos casos, aparecen civilizaciones muy interesantes en zonas que ofrecen ambientes muy duros.

Mesopotamia y Egipto fueron las cunas de las primeras grandes civilizaciones, debido a unas

condiciones locales muy particulares. En efecto, se trata de desiertos periódicamente inun-

dados por ríos caudalosos; ello provoca una periódica dualidad, consistente en el paso de la

aridez a una gran fertilidad. Estas características obligaron a una organización temprana para

encauzar las aguas, evitar inundaciones e irrigar el desierto; el resultado fue la eclosión tem-

prana de brillantes civilizaciones que, sin embargo, resultaron efímeras si se comparan su

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  • 50 Principios de Ecotoxicología

––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

continuidad con la de otras surgidas algo más tardíamente en las zonas templadas. Los alti-

planos andino e himalayo también permitieron el florecimiento de dos culturas paralelas, los

inca y la tibetana, con una profunda raíz religiosa y filosófica pero aquejadas de una gran po-

breza tecnológica, que impidió un ulterior progreso continuado.

Biometeorología

El organismo se halla inmerso en un entorno físico y químico (la atmósfera), que cambia

según los momentos (el tiempo) y tiene unas características peculiares según la zona geográ-

fica (clima) más o menos periódicas. Este organismo debe adaptarse mediante sus mecanis-

mos de homeostasia a dichas variaciones y situaciones, de la misma manera que intenta

mantener sus constantes, en agresiones infecciosas, estrés psíquico, alteraciones de la inges-

ta de líquidos y alimentos, etc. Por consiguiente, la meteorología y la climatología se han de

interpretar como potenciales factores etiológicos capaces de provocar trastornos menores

o enfermedades de mayor envergadura.

La biometeorología se refiere a todos los seres vivos, y la meteoropatología es el enfoque clíni-

co en la especie humana, y nos interesa estudiarlas desde diversos puntos de vista.

Cabe destacar una serie de parámetros que definen el clima meteorológico y que, en líneas

generales son:

a) Factores relacionados con la composición de las masas de aire

Presión atmosférica. La presión atmosférica, medida en milibares, aumenta en los anticiclones

e influye en los que sufren neumopatías, dificultando la respiración e incrementando la polu-

ción atmosférica, y que tiene relación con el grado de ionización. La disminución de la pre-

sión que se produce en las borrascas puede ser responsable de trastornos del tipo de la

acrogastria y flatulencia.

Temperatura. No es necesario insistir en que el calor excesivo incrementa la sudoración, con

la consiguiente pérdida de agua y electrólitos, hiperaldosteronismo reactivo secundario y

tendencia a los cólicos renales. El frío, compensado con piloerección, temblores y trabajo

muscular, tiene repercusiones claras y concretas.

Humedad. Es un factor importante estrechamente relacionado con la temperatura, dado que

la saturación del vapor de agua depende físicamente del grado de temperatura del aire. El

aumento de la humedad interfiere en la termorregulación y agrava la sintomatología del aca-

loramiento. El ambiente seco en exceso por el contrario, facilita la pérdida de agua y sal, con

la consiguiente deshidratación, que se acompaña de hiposialia, polidipsia; y como resultado

de la dilución de los electrólitos, provoca hiperaldosteronismo secundario. En líneas genera-

les, por tanto, el grado de humedad modula la composición del medio interno y la dinámica

circulatoria.

Precipitaciones. En relación con el grado de humedad se hallan el estado del cielo (nubosi-

dad), la cantidad de insolación, la niebla y las precipitaciones en forma de agua, nieve o

granizo.

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––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– Contaminación por agentes físicos

51

Ionización atmosférica. Es uno de los factores mejor estudiados. La atmósfera realmente es

un océano de partículas, átomos y moléculas, la mayoría de ellas neutras y algunas ionizadas

de forma positiva o negativa en la proporción 5:4. Esta ionización depende de los radioele-

mentos de la tierra, del aire, de la fauna y la flora submarinas (fotosíntesis), de los rayos cós-

micos y de la radiación solar ultravioleta que incide en las capas altas de la atmósfera.

Los iones positivos aumentan con ciertos vientos y el polvo del desierto, precediendo a las

tormentas, y en la vida civilizada en los habitáculos en los que existe aire acondicionado, ves-

tuarios, moquetas con fibras artificiales y pantallas de televisión.

Los iones negativos aumentan en determinados microclimas en los que, por efecto Lenard, se

incrementa su producción: lluvia, cascadas y surtidores de agua, oleaje y mareas. Pueden al-

canzar las estructuras neurológicas a través del bulbo olfatorio o la circulación general atra-

vesando la membrana alveolocapilar.

Desde el punto de vista fisiopatológico, la disminución de iones no es buena; ello ocurre con

la polución atmosférica, en la que los oligoelementos actúan como núcleos de neutralización

y cuando aumenta la electricidad estática, como sucede en las ciudades. No debe olvidarse,

asimismo, que la población rural emigra a la ciudad. Por ejemplo, en Cataluña, el 75% de la

población vive ya en el 5% del territorio.

Pero también es perjudicial el predominio de iones positivos, por cuanto esta situación pro-

voca malestar general, cansancio, congestión nasal, migraña, congestión laríngea e hipoxia

renal y hepática (riesgo de esteatosis).

Por el contrario, el predominio de iones negativos provoca una sensación de bienestar, au-

mento de la capacidad de trabajo y efecto sedante. Esto ha motivado que la instalación de

ionizadores de aire se haya indicado para mejorar el rendimiento laboral y en el tratamiento

de numerosos trastornos funcionales (asma, hipertensión, disendocrinias, ansiedad, cefaleas,

rinopatías, dispepsias) y orgánicos (cicatrización de heridas).

En la base fisiopatológica de estas alteraciones se ha podido demostrar que el grado de ioni-

zación y la presencia de iones negativos mejoran la ventilación pulmonar, activan los cilios

vibrátiles, regulan la presión arterial y producen bradicardia a través de las sinapsis neurove-

getativas, la secreción de serotonina e histamina y otras secreciones hormonales.

b) Factores relacionados con el desplazamiento de las masas de aire

Son esencialmente los frentes y la dirección e intensidad de los vientos. Es evidente que el

frente frío húmedo, generalmente compuesto de viento del norte con la existencia de un anti-

ciclón al oeste y una borrasca al este, produce un estímulo en el sistema nervioso simpático

con trastornos cardiocirculatorios, aumento de la diuresis y alteraciones en la dinámica res-

piratoria e incrementa la sensibilidad al dolor en los enfermos reumatológicos.

El frente cálido y seco puede ser un viento del sur con borrasca al Oeste y anticiclón al Este

que produce notables trastornos neurovegetativos, estímulo parasimpático y alteraciones en

la esfera psíquica. Son conocidos la irritabilidad, el síndrome depresivo, la agresividad, el in-

cremento de los suicidios, la oliguria y la tendencia a las hemorragias. Estos frentes secos se

acompañan de vientos de distintas direcciones según los países: así, el Eben de los Alpes, que

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  • 52 Principios de Ecotoxicología

––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

se descarga de humedad y es caliente (en Austria la legislación lo admite como atenuante de

ciertos delitos), el Sharaw de Israel (caliente), el Sirocco del Mediterráneo (caliente), el San-

ta Ana de California (caliente) o la Tramontana (en Cataluña y Baleares) y el Mestral que son

vientos del norte (fríos). Estos frentes se acompañan de un descenso de la presión atmosfé-

rica, una disminución de la humedad y un aumento de los iones positivos.

Al parecer, en el eje fisiopatológico de estas manifestaciones se halla un complejo neuroen-

docrino que se inicia en la región diencefalohipofisaria, provocando un hipertiroidismo inter-

mitente con aumento de las catecolaminas y alteración de la tasa de serotonina. Todo ello es

responsable de las distonías vegetativas y de los trastornos en la esfera psicosomática.

Es importante, sin embargo, señalar que todos estos factores meteorológicos no actúan de

forma aislada, sino que el estudio estadístico (univariado, multivariado, regresión múltiple,

discriminante) en los trabajos que correlacionan procesos patológicos (en bloques de horas,

días, meses o años) demuestran dos hechos importantes. En primer lugar, las variables

meteorológicas actúan de forma coordinada, como se ve en las cartas meteorológicas; en

segundo lugar, la repercusión patológica no se produce cuando el cambio ya ha ocurrido sino

cuando se avecina, lo cual explica la realidad de ciertas personas que actúan como “baróme-

tros meteorológicos”, prediciendo con sus molestias la aparición de un fenómeno atmosféri-

co. Con frecuencia, estos trastornos persisten aunque el ambiente se haya normalizado.

Actualmente comienza a conocerse el mecanismo por el que actúan todos estos factores de

predicción meteorológica, tanto en forma de cambios bruscos (frentes) como de variables

de la masa de aire. Esencialmente se centran en:

Trastornos hemocirculatorios. Modifican la presión arterial, el ritmo cardíaco, el flujo sanguí-

neo arteriolar y la resistencia capilar. También influyen en los factores de coagulación (adhe-

sividad y agregabilidad plaquetarias) responsables de trombosis y hemorragias, como ocurre

con el incremento de hemorragias postoperatorias en los días de luna llena por desplaza-

miento de la capa iónica.

Desequilibrios hidroelectrolíticos. En forma de deshidratación y hemoconcentración, alteracio-

nes de la permeabilidad tisular y modificaciones en la calcemia.

Factores hormonales y neuroendocrinos. Son los responsables de cambios fisiológicos mul-

tiorgánicos. En efecto, se comprueba un aumento de la serotonina, modificaciones en la me-

latonina epifisaria (luz, nubosidad) y en la secreción de ACTH, disminución de la secreción

de catecolaminas, niveles cambiantes de T3 y T4, hiperproducción de bradicinina y altera-

ciones del AMP cíclico cerebral.

Incidencia sobre la función reguladora de los centros nerviosos. El locus coeruleus (centro cate-

colamínico adrenérgico), los centros parasimpáticos, la corteza cerebral, el sistema hipofiso-

diencefálico y el sistema límbico están implicados en estas perturbaciones (tono vago-simpá-

tico, nocicepción, etc.).

Barorreceptores y termorreceptores externos e internos. Es conocida la respuesta a la presión

atmosférica de los barorreceptores de la carótida y de los termorreceptores de la piel en

forma de sudoración anormal e irregular, que modifica la conductividad eléctrica de la piel y

altera los datos de biorretracción en los estudios con polígrafos en psicología experimental.

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––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– Contaminación por agentes físicos

53

Contaminación lumínica

Durante los últimos años se está observando una progresiva concienciación de la ciudadanía

respecto al medio ambiente. Las diferentes formas de contaminación que afectan al mundo

actual comienzan a ser vistas no como una consecuencia inevitable del desarrollo tecnológi-

co e industrial, sino como un mal al que se le ha de buscar un remedio.

Una de las formas menos conocidas, aunque no por ello menos importante, de polución es

la contaminación lumínica. Ésta podría ser definida como la emisión de flujo luminoso de

fuentes artificiales nocturnas en intensidades, direcciones y/o en rangos espectrales donde

dicho flujo no es necesario para la realización de las actividades previstas en la zona donde se

han instalado los puntos luminosos.

No se debe confundir el intento de minimizar la contaminación lumínica con la idea de dejar

a las ciudades y pueblos con una iluminación deficiente. Al contrario, las acciones llevadas a

cabo para reducir la contaminación lumínica suelen llevar asociadas una mejora de la calidad

de la iluminación ambiental.

Durante millones de años, los seres vivientes de la Tierra han ido adaptando sus procesos

biológicos de acuerdo con dos ciclos astronómicos fundamentales: la sucesión de las estacio-

nes y la alternancia día-noche. Dado que la percepción de ambos fenómenos es desigual

según la latitud, las distintas especies se han acomodado a la singularidad de ambos ciclos en

su hábitat. Cualquier perturbación en alguno de ellos originaría distorsiones cuyo alcance

desconocemos, pero que, con toda seguridad, ocasionarían la extinción de algunas especies

y la aparición de nuevas exigencias adaptativas para las demás.

La acción del ser humano y su cultura sobre el medio ambiente está, en la actualidad, gene-

rando una seria alteración en ambos ciclos cósmicos. La actividad industrial y las formas de

vida propias de las sociedades consumistas no se pueden sostener, de mantenerse el actual

modelo de economía capitalista, sino es mediante un creciente consumo energético.

Niveles más elevados de bienestar exigen consumir cada vez más energía, proceso que ame-

naza con conducir a situaciones aberrantes como, por ejemplo, la de que, actualmente, gas-

te 100 veces más energía un ciudadano de un país industrializado que un habitante del tercer

mundo.

El consumo responsable de energía debería ser algo consubstancial a la educación cívica de

la población por dos motivos.

El primero de ellos: porque el actual modelo de consumo energético se basa en la conver-

sión en energía de recursos naturales no renovables (carbón, petróleo o uranio), con lo cual

su despilfarro acorta el tiempo de uso y priva de su disfrute a los habitantes de países no de-

sarrollados.

El segundo: porque en los procesos de conversión en energía, transporte y su posterior con-

sumo, se generan residuos que contaminan gravemente el medio ambiente (radioactividad,

lluvia ácida, contaminación de los mares, contaminación atmosférica por humos tóxicos) y

amenazan con alterar el equilibrio climático (efecto invernadero por emisión de CO 2 ).

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  • 54 Principios de Ecotoxicología

––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

En la actualidad, el calentamiento global del planeta debido a este efecto es ya una evidencia

científica y sus efectos devastadores sobre el clima son crecientes: lluvias torrenciales, hura-

canes catastróficos, inundaciones, sequías prolongadas, deshielo de los casquetes polares y

un lamentable y futuro largo etcétera. (Cerrillo, 2007).

Si bien la contaminación atmosférica por el CO 2 emitido por las centrales térmicas de pro-

ducción de electricidad, las industrias y los automóviles, es la principal responsable del efec-

to invernadero que amenaza el equilibrio climático de la Tierra, el uso excesivo e irrespon-

sable de la energía eléctrica en el alumbrado de exteriores es la causa de una nueva agresión

medioambiental que amenaza ni más ni menos que con eliminar la noche, alterando así el se-

gundo ciclo cósmico fundamental.

La dispersión hacia el cielo se origina por el hecho de que la luz interactúa con las partícu-

las del aire, desviándose en todas direcciones. El proceso se hace más intenso si existen

partículas contaminantes en la atmósfera (humos, partículas sólidas) o, simplemente, hume-

dad ambiental. La expresión más evidente de esto es el característico halo luminoso que re-

cubre las ciudades, visible a centenares de kilómetros según los casos, y las nubes refulgen-

tes como fluorescentes. Como detalle anecdótico e ilustrativo se puede mencionar el hecho

de que el halo de Madrid se eleva 20 Km por encima de la ciudad y el de Barcelona es per-

ceptible a 300 Km de distancia, desde el Pic du Midi y las sierras de Mallorca. En condiciones

normales, los navegantes podrían ir de Mallorca a Barcelona de noche, simplemente guián-

dose por el resplandor del halo.

La intrusión lumínica se produce cuando la luz artificial procedente de la calle entra por las

ventanas invadiendo el interior de las viviendas. Su eliminación total es imposible porque

siempre entrará un cierto porcentaje de luz reflejada en el suelo o en las paredes, pero de

aceptar esto a tener que tolerar como inevitables ciertos casos aberrantes de descontrol lu-

minotécnico, como poner globos sin apantallar frente a las ventanas, o iluminar fachadas con

potentes focos, hay un abismo.

Al no existir conciencia ciudadana de que esto es una nada sutil forma de agresión medioam-

biental, nadie piensa en denunciarlo, excepto en casos contados de protestas multitudinarias

de vecinos. No existen, que yo sepa, estudios rigurosos acerca del grado de afectación de la

luz artificial sobre el hombre, aunque ciertos casos curiosos parecen apuntar hacia una cone-

xión entre el uso de bombillas de Vapor de Mercurio (luz blanca) y la exteriorización de ma-

yores índices de agresividad.

De todos modos, hay un punto que resulta evidente: si, como parece, los ciclos corporales

están en sintonía con los ciclos naturales de la luz, la presencia de ésta en el ambiente duran-

te el sueño puede ser causa de alteraciones todavía no completamente identificadas.

Recientemente, se ha descubierto que el uso de luces tipo “led” en habitaciones de niños

pequeños es desaconsejable porque produce alteraciones en el sueño. Ahora bien. Hay un

caso de trastorno evidente: el de aquellas personas que en verano necesitan imperiosamen-

te abrir la ventana para dormir y no pueden hacerlo si tienen la desventura de tener un foco

luminoso frente a ella: sueño inquieto, ausencia de reposo, insomnio, cansancio y nerviosis-

mo son las consecuencias más usuales.

Las causas de la contaminación lumínica, son diversas, pero la causa principal, sin lugar

a

dudas, es el uso en la red eléctrica pública de luminarias que no tienen pantallas correcta-

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––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– Contaminación por agentes físicos

55

mente diseñadas con la finalidad de enviar la luz a donde se necesita e impedir la dispersión

de la luz hacia el cielo por encima del horizonte.

Algunas causas habituales son:

Utilización indiscriminada de luminarias tipo globo, sin ninguna clase de pantalla.

Falta de control sobre iluminación decorativa en edificios.

Anuncios publicitarios mal iluminados.

– Utilización de lámparas de vapor de Mercurio (LVM), ya que la banda de emisión de este

tipo de luz es muy ancha y algunas de sus líneas de emisión coinciden, prácticamente,

con las de nebulosas, además de emitir fuera del espectro visible (UV)

La contaminación lumínica puede manifestarse de diversas formas, que pueden englobarse

dentro de cuatro categorías:

Luz intrusa: se produce cuando una instalación de iluminación emite luz en direcciones que

exceden el área donde es necesaria, invadiendo zonas vecinas. Éste es un fenómeno muy

común en zonas urbanas, donde es habitual la intrusión lumínica dentro de viviendas pri-

vadas, modificando el entorno doméstico y provocando transtornos de las actividades

humanas.

Difusión hacia el cielo: es debida a la difusión de la luz por parte de las moléculas del aire

y del polvo en suspensión. Esto produce que parte del haz luminoso sea desviado de su di-

rección original y acabe siendo dispersado en todas las direcciones, en particular hacia el cie-

lo. Ésta es una manifestación de la contaminación lumínica especialmente evidente durante

las noches nubladas, cuando las nubes lucen con intensidad por encima de las zonas urbanas.

Deslumbramiento: se produce cuando las personas que transitan por la vía pública en-

cuentran su visibilidad dificultada o imposibilitada por el efecto de la luz emitida por instala-

ciones de iluminación artificial de fincas vecinas.

Es una manifestación de la contaminación lumínica especialmente peligrosa para el tránsito

rodado, siendo la causa de un número importante de accidentes.

Sobreconsumo: se produce cuando la emisión artificial de luz implica un consumo energé-

tico excesivo debido a la intensidad, horario de funcionamiento y/o su distribución espectral.

Uno de los principales objetivos a alcanzar en el intento de controlar la contaminación lumí-

nica es la mejora de la calidad de la iluminación ambiental. En contra de la idea comúnmente

arraigada de que más luz equivale a una mejor iluminación ambiental, se debe decir que la

mayor parte de las veces esto es erróneo. Un exceso de flujo luminoso tiene toda una serie

de consecuencias perniciosas, como la dificultad de la adaptación de la visión al salir del área

iluminada, el deslumbramiento dentro y fuera del área en cuestión, y la formación de “corti-

nas de luz” que impiden la percepción del exterior del área desde su interior.

Por todo esto, los niveles de iluminación se deberían adaptar en cada caso a las característi-

cas propias de la población (o de la zona de la población), mediante la regulación horaria y

estacional del régimen de funcionamiento, la limitación de la intrusión lumínica, el deslum-

bramiento y la difusión hacia el cielo, teniendo siempre en cuenta un diseño correcto de la

instalación (evitando en la medida de lo posible emisiones directas de luz por encima de la

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  • 56 Principios de Ecotoxicología

––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

horizontal) y la distribución espectral de las lámparas utilizadas (evitando que éstas emitan

fuera del rango donde el ojo humano es sensible a la radiación lumínica).

El gasto energético del alumbrado público representa, a escala municipal, aproximadamente

el 50% del gasto energético total. Las medidas correctoras anteriormente comentadas (di-

seño de los focos emisores de luz que evite el flujo de luz por encima del plano horizontal,

limitación en la potencia eléctrica de dichos focos y de su horario de funcionamiento, gene-

ralización en el uso de lámparas de sodio, de bajo consumo, etc) reducirán notablemente

dicho gasto.

Uno de los aspectos menos divulgados y conocidos de la contaminación lumínica se refiere a

su impacto sobre la biodiversidad y el medio ambiente. Entre los efectos relacionados con el

sobreconsumo, destaca la emisión de gases contaminantes resultado de la combustión de

carbón y petróleo en las centrales térmicas, y la generación de residuos radioactivos en las

centrales nucleares. Menos evidentes resultan los efectos directos sobre la vida silvestre de-

rivados del exceso en intensidad y rango espectral de la iluminación artificial. Aves, murciéla-

gos, anfibios, peces, insectos, etc, ven alterados sus hábitos nocturnos (reproducción, migra-

ciones, etc) por la presencia de potentes focos que rompen el ciclo natural del día y la no-

che. Esta circunstancia se ve acentuada por la importante cantidad de radiación ultravioleta

emitida hacia el cielo en los núcleos urbanos. La radiación ultravioleta es invisible para el ojo

humano pero muy perceptible para la mayor parte de los insectos nocturnos, de los que de-

penden tanto sus depredadores naturales (diversas especies de pájaros, murciélagos, mamí-

feros, anfibios, etc) como las especies vegetales que abren sus flores por la noche. Otros

ejemplos documentados de efectos producidos por la contaminación lumínica sobre la vida

animal son la desorientación de las especies migratorias (especialmente las aves) y la peculiar

distribución de distintas especies de peces, crustáceos, etc, que habitan en la frontera entre

la tierra y el mar (en particular en torno a playas iluminadas ), entre otros.

Por último, el paulatino incremento de la luz emitida por los núcleos urbanos conlleva una

mayor luminosidad del fondo del cielo nocturno.

Dado el creciente interés de la ciudadanía respecto a la problemática de la contaminación

lumínica, diversos gobiernos han elaborado leyes y normativas para su regulación. En Es-

paña, la primera ley aprobada para la protección del cielo nocturno fue la elaborada por el

Parlamento en 1988 y su ámbito de aplicación es la Comunidad Autónoma Canaria. El obje-

tivo de dicha ley es la protección de la calidad del cielo de los observatorios astronómicos

internacionales emplazados en las islas de Tenerife y La Palma. Recientemente, y en un mar-

co más amplio de protección (no únicamente restringido al cielo nocturno), han sido apro-

badas diferentes leyes municipales (p.e. en Figueres, Tàrrega y Córdoba). En la actualidad se

están elaborando diversas leyes a nivel municipal y autonómico, en cuyo redactado colabo-

ran los diferentes colectivos afectados, como son las empresas dedicadas a la fabricación de

luminarias, ingenieros industriales, astrónomos, científicos medioambientales, etc.

Contaminación por ruido y vibraciones

Se puede definir el ruido como un sonido excesivo o intempestivo, y también, de forma más

precisa como todo sonido susceptible de producir efectos fisiológicos o psicológicos sobre

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––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– Contaminación por agentes físicos

57

una persona o grupo de personas. Se mide en decibelios, que es una unidad que mide la in-

tensidad de la presión acústica con relación a una intensidad normalizada de referencia.

Normalmente la población está viviendo, sobre todo en el medio urbano, en un ambiente

ruidoso con unos valores medios que oscilan entre 30 y 40 decibelios, pero se llega con fre-

cuencia a lugares con 80 ó 90.

Cuando se valora la calidad de vida, inevitablemente el ruido es uno de los factores que se

considera como más degradante y ello es así porque su efecto sobre la salud es apreciable y

afecta de forma muy negativa al comportamiento de las personas y a sus actividades. Los

efectos psicológicos y sociales son muy claros.

––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– Contaminación por agentes físicos 57 una persona o grupo de personas. Se mide en decibelios,

Si los valores sonoros no sobrepasan los 70 dBA, los efectos son soportables para los seres

humanos. Los trastornos auditivos son cada vez mayores, pero más que el ruido ambiental

se debe al nivel sonoro existente en muchos lugares de trabajo, es más un problema de

higiene en el trabajo que de medio ambiente. Sin embargo, el ruido que produce el tráfico

es molesto y es constante durante el día.

El ruido está creciendo tanto en el hogar como en los lugares de trabajo o en la calle, y cons-

tituye hoy en día el factor ambiental de mayor importancia para la población en cuanto a ca-

lidad de vida, según los resultados de muchas encuestas. Es un problema de muy difícil solu-

ción, porque son muchos los focos emisores de ruido y muy dispersos, pero es evidente que

es necesario aplicar medidas enérgicas y eficaces para la reducción de esta gran molestia.

Los ambientes sonoros en determinadas actividades industriales son molestos, y dan lugar a

enfermedades laborales.

La exposición continuada al ruido produce la pérdida progresiva de la capacidad auditiva, y

de otros efectos como son:

  • a) Sobre el sistema cardiovascular, al haber alteraciones del ritmo cardiaco, riesgo corona- rio, hipertensión arterial y excitabilidad vascular por actuar sobre el sistema neurovege- tativo.

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  • 58 Principios de Ecotoxicología

––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

  • b) Sobre las glándulas endocrinas, con alteraciones hipofisarias y aumento de la secreción de adrenalina.

  • c) Sobre el aparato digestivo, dando un mayor número de enfermedades gastroduodenales por dificultar el descanso.

  • d) Otras afecciones debidas al incremento inductor de stress: aumento de alteraciones mentales, tendencia a actitudes agresivas, dificultades de observación, concentración, rendimiento además de ser causa de una mayor número de accidentes.

  • e) Sordera por llegar a los 90 dBA y superarlos de forma mantenida. Está reconocida la sor- dera, incluso como “enfermedad profesional”, para ciertas actividades laborales, siempre que se constate la relación causa-efecto.

El ruido interno se considera un problema de salud e higiene en el trabajo, y en casi ningún

país se incluye como parte de las consideraciones ambientales.

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Capítulo 5

Biocontaminación por radiaciones ionizantes. Efecto de las radiaciones sobre los seres vivos. Radiaciones no ionizantes. Efectos adversos.

Biocontaminación por radiaciones ionizantes

Desde el descubrimiento, en 1895, de los rayos X, se ha venido desarrollando el estudio de

la radiactividad, constituyendo la radiobiología. En ella se encuentra una rama que nos in-

cumbe sobremanera, la radiotoxicología.

Podría definirse la radiactividad como una propiedad de los núcleos inestables de algunos

elementos, basado en un fenómeno de emisión de rayos o radiaciones. Estas radiaciones son

invisibles para el ojo humano, pero son detectables por algunos de sus efectos: impresión de

placas fotográficas, excitación de la fluorescencia y fosforescencia de algunas sustancias, pro-

ducción de ionización, etc.

Es evidente que todos los lugares de la Tierra están sometidos a la acción más o menos in-

tensa de las radiaciones ionizantes. Naturalmente, todos los átomos sufren desintegraciones

nucleares, que van acompañadas de una emisión de rayos de varias longitudes de onda. Estas

radiaciones normales y permanentes constituyen la radiación de fondo o fondo de radiación

natural de cada punto de la Tierra, a los cuales están sometidos todos los organismos que

habitan dicho punto o lugar.

Por tanto, todos los organismos están expuestos a la acción de las radiaciones ionizantes de

una forma natural, frente a las cuales muestran un estado de adaptación en las condiciones

normales. Si suponemos que la radiación va aumentando, llegaremos a puntos o umbrales,

en los que la exposición a la radiación irá seguida de efectos claramente nocivos, ya que cier-

tos isótopos radiactivos se encuentran entre los mayores venenos conocidos. Sin embargo,

en este supuesto ascenso, se habrá pasado por un punto, denominado dosis máxima permisi-

ble, que es la dosis a la que un organismo vivo puede estar expuesto toda su vida, sin que sea

de esperar la aparición de trastornos orgánicos apreciables.

De todo ello podemos extraer ya dos conceptos generales: existe una radiactividad de tipo

natural, generalmente no nociva, y una radiactividad artificial, que crea el ser humano con los

aparatos de rayos X, las pinturas fluorescentes, las experiencias con radioisótopos, el

empleo de armas atómicas, etc., y que a determinadas dosis puede ser nociva. Estudiar

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  • 60 Principios de Ecotoxicología

––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

estos efectos nocivos, determinados por las radiaciones ionizantes sobre los organismos,

constituye el objeto de la radiotoxicología.

Efecto de las radiaciones sobre seres vivos

La radiotoxicología tiene unas características especiales diferentes de las de la toxicología

clásica. Entre ellas podemos señalar: a) El concepto de lesión, ya que en la toxicología es

molecular, mientras que, en la radiotoxicología, la lesión que hay que estudiar es submolecu-

lar, y que es producida por la absorción de energía; b) Ladiferencia en el concepto de la evo-

lución en el tiempo, ya que en la radiotoxicología existe relación de la dosis y la letalidad con

el paso del tiempo, y en ella no se habla de dosis por kilogramo, sino de dosis-tiempo, ya

que las dosis letales se refieren a un tiempo determinado.

Existen incluso diferencias relativas a la raza e individuo, así como al sexo, edad y tipo de

metabolismo.

Para poder valorar la relación causa-efecto se definen las siguientes magnitudes:

1. Actividad, que es la intensidad con la que se desintegra un material radiactivo y cuya

unidad de medida en el Sistema Internacional es el Becquerelio (Bq).

  • 2. Dosis absorbida, que es la cantidad de energía absorbida por unidad de masa de ma- terial y su unidad de medida es el Gray (Gy).

  • 3. Exposición, que se emplea para medir la capacidad de la radiación para producir io- nes en el aire. Su unidad de medida es el Roëntgen (R). Aunque esta magnitud ha caí- do en desuso.

  • 4. Dosis efectiva, que se emplea para representar el efecto de las radiaciones sobre el ser humano en su conjunto. Tiene en cuenta tanto el tipo de radiación de la que se trata, como los órganos afectados. La unidad de medida en el Sistema Internacional es el Sievert (Sv).

En la Tabla 5.1. se muestra de manera resumida las magnitudes, las unidades radiológicas y

las equivalencias existentes entre ellas, a la vez que mostrar su relación con las unidades

antiguas.

Ya hemos indicado que en radiotoxicología existe la diferencia en el concepto de la evolu-

ción en el tiempo; por ello, al señalar las dosis, debemos indicar también el tiempo de expo-

sición y el período de tiempo en que se observan los resultados.

Así, las dosis letales medias se señalan con un período de días; es corriente y necesario que

las DL 50 señalen días, y por ello aquí se denominan DL 50/30 , queriendo indicar que es la dosis

que mata al 50% de los animales en 30 días. Otras expresiones son DL 0/30 , DL 100/300 ,

DL 50/100 , etc.

Otra característica de la acción de las radiaciones es la velocidad con que son recibidas por

los organismos, influyendo ésta en la producción de efectos.

Dependiendo del tipo de radiación que reciben los organismos, los efectos son diferentes

según que las partículas ionizantes sean α, que son pesadas y presentan un penetración dé-

bil, o β que son ligeras y de mayor poder de penetración.

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––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– Biocontaminación por radiaciones ionizantes

61

Otro factor que influye en las acciones de las radiaciones es, si actúan fuera o dentro del or-

ganismo, ya que los emisores internos son en general mucho más nocivos que los externos.

Tabla 5.1. Magnitudes, Unidades Radiológicas y equivalencias.

 

Unidades radiológicas sistema internacional (SI)

   
   

Nombre especial y

En otras unidades

Unidad especial