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Hummus (houmous) es la palabra árabe que describe al garbanzo, pero que identifica al

meze o dip, del que a continuación os mostraremos la elaboración, tradicional de Oriente


Medio, es un plato muy nutritivo y saludable que se acompaña del pan árabe, pan de pita,
cortado en triángulos para mojar, también se puede servir con vegetales como el pepino, la
zanahoria, etc., cortado en bastoncitos. Sin duda, es una elaboración que ayuda a muchas
personas a aceptar los garbanzos.

Dependiendo de su lugar de origen, se adereza de una forma u otra, la que más nos gusta a
nosotros es la que os dejamos a continuación.

Ingredientes
400 gramos de garbanzos cocidos (y un poco de caldo), 3 cucharadas de tahini, 2 dientes de
ajo, el zumo de medio limón, 60 mililitros de aceite de oliva, 1 ramita de perejil (o
cilantro), pimentón picante, comino en polvo, pimienta negra y sal.

El tahini, también denominado tahina o tahín, es una pasta de semillas de sésamo muy
sencilla de elaborar y que ofrece un sabor delicioso a muchas elaboraciones culinarias,
siendo tradicional de la cocina de Oriente Medio, como en la elaboración del hummus por
ejemplo, o el baba ghanoush.

El tahini es un alimento muy antiguo, se elabora moliendo las semillas de sésamo o


ajonjolí emulsionándolas con aceite y con agua, o sólo con agua porque las semillas son
oleaginosas, hasta obtener una pasta cremosa y de pronunciado sabor. Es un alimento muy
nutritivo, dado que su base son las semillas de sésamo, aporta grasas insaturadas (alrededor
de un 55%), entre ellas la lecitina (más que la soja), hierro, proteínas, calcio, zinc, fibra…
pero hay que tener en cuenta de que es un producto muy calórico y no conviene abusar de
él.

Para empezar, debes tostar ligeramente el sésamo, puedes hacerlo en una sartén sin aceite o
en la bandeja del horno durante 5-10 minutos a 180º. Debes moverlas a menudo y cuando
veas que toman un poco de color y desprenden su inconfundible aroma, retíralas.

Dispón las semillas en un recipiente hondo y tritúralas poco a poco agregando un hilo de
agua hasta que consigas la textura deseada, cuanto más ligera la desees, más agua le tendrás
que añadir. También puedes agregar aceite de sésamo, sobre todo para su conservación, es
ideal cubrir la pasta con aceite.

Con esta pasta de sésamo podemos hacer muchas salsas que nos ofrecerán ese sabor
característico a frutos secos, está deliciosa untada sobre una tostada o aligerada con yogur,
tomate, pimentón o ajo entre otros ingredientes (hay cantidad de recetas similares) y servida
como salsa para mojar con pan naan.

Si no has probado todavía el tahini, te recomendamos que lo hagas, nosotros lo incluimos


cada vez en más platos y es que hay que aprovecharse de las propiedades de los grandes
alimentos que nos proporciona la tierra.