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“LAS REFORMAS DEL ESTADO LA, GESTIÓN Y LA RESPONSABILIDAD

SOCIAL”1

Ricardo ROMERO U PhD.2


Profesor Asociado
UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

“Sin duda McNamara siente indignación


moral ante la situación actual. Es el ejemplo
mas cabal de un tecnócrata que posee
gran poder y al mismo tiempo esta paralizado
por una personalidad dividida entre brillantez mecánica
y el idealismo pueril, sin ningún vestigio
de sentido común que una ambas cosas.”
John Ralston SAUL3

Atendiendo la amable invitación que me ha sido formulada por la División de


Programas Especiales del Archivo General de la Nación, me permito presentarles
algunas reflexiones a propósito de los procesos de Reforma del Estado y de
algunas de sus Instituciones y Empresas.

La presentación abordara tres aspectos, inicialmente las Reformas del Estado y de


su aparato, luego se presentan algunas ideas a propósito de la gestión, tanto de lo
publico como de lo privado, para finalizar con algunas reflexiones sobre la
responsabilidad que nos compete a todos tanto como funcionarios, pero
particularmente como ciudadanos.

Las Reformas del Estado.

Bajo esta denominación pueden ser incluidas muchas iniciativas gubernamentales


e inclusive del sector privado, que han sido presentadas y adelantadas por los
diferentes gobiernos en los últimos años. Recordemos, solamente como para
tomar algún referente, las medidas del gobierno Turbay (Decreto 1933 de 1981),
quien crea el “Comité de desburocratización” (Colombia Ágil), pasando por las

1
Conferencia presentada en el Seminario « Los archivos de entidades sometidas a fusiones,
liquidación, modernización”, organizado por el Archivo General de la Nación. , Septiembre 29 a
Octubre 1° de 2003.
2
Profesor Asociado de la Universidad Nacional de Colombia, Especialista en Finanzas Publicas y
en Economía del Desarrollo, Magíster en Finanzas Privadas y en Microeconomía y Ciencias de la
Decisión y Doctor en Gestión de Organizaciones socio económicas.
3
SAUL J.R. “Los bastardos de Voltaire”, Ed Andrés Bello, Barcelona, 1992.
1
medidas de 1984 sobre “Colombia Eficiente” y siguiendo con las demás iniciativas
de los sucesivos gobiernos desde entonces: Barco, Gaviria, Samper, Pastrana y
actual del presidente Uribe. De esto ya hace unos veinticinco anos, como para no
devolvernos hasta el Antiguo Testamento 4.

Si bien la historia a este respecto es bastante amplia y los estilos presentan


alguna diversidad, regularmente asistimos al procedimiento de solicitud y
ejecución de Facultades extraordinarias por parte de los mandatarios, con el fin de
reformar en uno u otro sentido el aparato estatal. Lo que sucede es que
regularmente las reformas han ido en la misma vía y han terminado mas o menos
con los mismos resultados.

Reformar, ajustar, modernizar, mejorar la eficiencia, etc. Son algunas de las


denominaciones con las cuales han sido presentadas estas iniciativas. El
ciudadano corriente interpreta estas denominaciones con la sabiduría del sentido
común: recortes de personal. Desdichadamente estas medidas no paran
solamente en esas consecuencias, sino que minan paulatina pero certeramente la
credibilidad y la confianza de los ciudadanos en sus instituciones y en sus
gobernantes.

Las argumentaciones para realizar este tipo de acciones, varían de acuerdo a la


coyuntura, a los compromisos particulares de los gobernantes de turno, o en
general presentan algún ordenamiento conceptual tecnocrático, que pretende
explicar la validez de las medidas que se tomaran: el incremento de la eficiencia
gubernamental, la desburocratizacion, las necesidades de la apertura económica y
de la apertura política al principio de los noventa, nuevamente la eficiencia, etc.

Hoy efectivamente, es un lugar común señalar que asistimos a la ejecución de


políticas neoliberales, de acuerdos con el FMI, interesados en los resultados que
sosieguen a nuestros acreedores y a los inversionistas criollos o foráneos. Eso
esta muy bien y esperamos ansiosos que dichos análisis continúen, pero que
rebasen pronto la retórica común de los adjetivos, para adentrarse en el trasfondo
de tales medidas y que logremos construir alternativas sociales, políticas y
económicas a tales retóricas.

No obstante resulta importante detenerse un poco en este tipo de argumentación.


Particularmente por los elementos comunes que presentan todos estos propósitos
de los últimos gobiernos, pero también por los elementos comunes que presentan
los resultados de los mismos.

Por un lado podemos señalar como elementos comunes la liberalización, la


desregulación y la privatización adelantados en concordancia con las reformas
4
ROMERO R. “Relaciones del equipo económico del Estado con las empresas y las
organizaciones empresariales”, en FLORES L.B., “Gestión Económica Estatal en los 80’s”, Ed.
CID-UN-CIID-Canada, Bogota, 1995.
2
estructurales promovidas por los organismos internacionales de crédito, desde
hace ya varias décadas. Pero de otra parte podemos señalar el fracaso
contundente, común a los resultados de estos esfuerzos, al pretender mejorar la
eficacia del aparato estatal / gubernamental.

Digamos que el argumento más común y a la vez el más peregrino es el de


mejorar la eficiencia del Estado. Es el más común puesto que se reitera cada vez,
en los diferentes gobiernos. Y es el mas peregrino puesto que el estado continua
siendo altamente ineficiente.5 Esta línea de pensamiento suele ir sustentada en un
sofisma: lo publico es ineficiente, lo privado es eficiente. Este sofisma ha sido
ampliamente controvertido y su generalización ampliamente desmentida. Que lo
digan sino, las reiteradas quiebras de sectores privados como el financiero, el
cementero, el textilero, etc., en la década de los ochenta.

Pero debemos ir un poco mas lejos. Estos argumentos están en la línea directa del
pensamiento tecnocrático moderno, que pretende convertir en valores absolutos,
planteamiento puramente ideológicos. Y desde esta perspectiva es una discusión
viciada que no puede conducirnos a ninguna salida humanamente defendible.

El traslado mecánico de la lógica empresarial a los asuntos de política publica, del


manejo de los bienes públicos y en general de los intereses de la sociedad, no
puede dar como resultado mas que un remedo de sociedad vivible y
particularmente un pésimo modelo de democracia.

Ese tipo de lógica es el que pretende convencernos que el déficit fiscal


corresponde al tamaño del Estado y de sus instituciones y que es privando de sus
empleos, o frenando los ingresos de los funcionarios, o recortando los
presupuestos de las instituciones, como se lograra tapar el “hueco fiscal”. Esa
lógica pretende ocultar que el déficit fiscal obedece a la deuda y a su manejo, a los
desproporcionados ingresos de las cúpulas de la burocracia estatal, a la venalidad
en el manejo de lo publico y a la corrupción, al desenfreno de las tasas de interés,
en beneficio de un puñado de inversionistas y grandes propietarios.

Esa lógica que es la lógica del positivismo económico, la cual habla del tamaño del
Estado, del gasto público y de la eficiencia administrativa, pasa por encima de las
consideraciones a propósito de las personas que quedaran sin empleo y de sus
familias, de las consecuencias que estas medidas tendrán sobre el ya gravemente
deteriorado ambiente social y moral de nuestra sociedad, sobre el futuro de las
nuevas generaciones.

Los tecnócratas, ya sean desde el manejo de la economía o desde la gestión de


las instituciones, se desvelan por demostrarnos la “justeza” de sus medidas, de
5
Esto para no hablar de la efectividad, la cual se entiende como la articulación de eficiencia
(relacionada con los costos en que se incurre en la operación) y de la eficacia (relacionado con el
logro de los objetivos que se han propuesto)
3
recortes de personal y de presupuestos. Es el recurso a la razón desnaturalizada,
la razón por sí misma, la razón sin referente a la moral o a los principios éticos 6.
Es hablar de calidad de vida al tiempo que se están destruyendo las posibilidades
de continuar con vida para la mayor parte de la sociedad. Es en ultimas, continuar
hablando de paz, pero brindando simultáneamente un gran caldo de cultivo a los
violentos, sean ellos paramilitares, guerrilleros, delincuentes comunes o
simplemente guerreros de profesión. Porque ese es el resultado de sacar las
personas de la línea de trabajo, son las consecuencias del deterioro de la calidad
de vida de las comunidades.

Las Reformas emprendidas en nuestro contexto, han presentado diferentes estilos


y: o procedimientos: desde los blandos hasta los draconianos. Esto se ubica en el
terreno de lo tecnológico, como mecanismo de reducir las plantas de personal,
pero también se ubica en el terreno de lo ideológico.

Se han dado procesos en los cuales se programa la reducción de las plantas de


personal en procesos progresivos, que implican, no solamente las
indemnizaciones respectivas, sino además y principalmente, la preparación para el
retiro, pero también la capacitación para la reinserción en otros campos laborales.
Pero también se han dado procesos en los cuales torpe y apresuradamente, se ‘
pone a las personas en la calle, con las consecuencias lógicas de ello. Desde las
indemnizaciones correspondientes, hasta los dramas sociales que estos métodos
generan.

Pero el resultado esencial de esta lógica, que es lograr mejorar la eficiencia del
Estado, no aparece; Y no aparece porque no hay proyecto, porque no hay
estrategia. Luego de mas de veinte anos de Reformas y proyectos de reformas,
seguimos sin ver los resultados de dichas iniciativas. Al parecer el Estado continua
con su misma dinámica y los problemas que le han, sido propios, lo continúan
siendo.

Estos resultados son esperables, cuando no hay proyecto, los resultados son “lo
que resulte”. La irresponsabilidad se generaliza y las reformas que no se hicieron,
los resultados que no se obtuvieron, los problemas que no se solucionaron, serán
objeto de las propuestas de los próximos gobernantes.

La Gestión de Organizaciones: lo publico y lo privado.

El desarrollo del pensamiento administrativo ha mostrado una amplia gama de


conceptos y herramientas, probados ellos con mayor o menor éxito en el sector
privado. De la eficiencia de los procesos pregonada por Taylor a principios del
siglo pasado, pasando por la teoría de los Recursos Humanos, la contingencia, la

6
Ver SAUL J.R., ídem.
4
teoría sistémica, los enfoques de calidad, hasta llegar a las más recientes torías
de gestión del conocimiento, presentan una amplia parafernalia de instrumentos y
opciones, que en otras latitudes han sido asociadas al manejo de lo publico, esto
también con mayor o mayor éxito.

Aquí es necesario hacer una reflexión, a propósito de las diferencias entre lo


público y lo privado. El cuestionamiento más común tiene que ver con la
pertinencia de trasladar los elementos de la gestión privada al manejo de lo
publico, ya sea a las instituciones publicas, a las empresas publicas, o al aparato
gubernamental.

De hecho, la primera anotación al respecto, es que nada puede ser trasladado de


un escenario a otro sin beneficio de inventario. Los discursos de la teoría
administrativa y los instrumentos que de ellas se desprenden, corresponden a un
contexto y a unas lógicas particulares. Es tal vez ahí donde radica el problema
central.

Lo central en este aspecto es la diferencia de lógicas entre lo publico y lo privado,


no son las herramientas en sí mismas. Es la finalidad y la pertinencia lo que debe
ser examinado; De hecho con lo que usualmente nos encontramos en con la
utilización plana de herramientas de gestión sin referentes básicos a la existencia
y a las finalidades de las entidades publicas en las cuales se las aplica. Pero
también, y este es el caso más común, nos encontramos con aplicaciones
mutiladas de los diferentes modelos y técnicas de gestión, en la medida en que
usualmente las instituciones no poseen una visión de largo plazo, una visión
estratégica, sino que obedecen a intereses corto placistas que suelen buscar
resultados inmediatos, sin reflexionar sobre el futuro de la entidad en sí misma.

En un intento por tipificar los problemas más comunes de la gestión de las


entidades publicas, podrían señalarse algunos elementos:

- aparatos burocratizados en el sentido de disfuncionamiento de la


burocracia,
- carencia de un modelo de gestión
- ausencia de procesos uniformes y estandarizados,
- visión corto placista,
- ausencia de proyecto estratégico,
- retrazo tecnológico ligado con respecto al saber especifico de la
institución,
- perfiles profesionales de los funcionarios, no adecuados al desarrollo
misional de las instituciones,

En general lo que se presenta es la pretensión de corregir las deficiencias


estructurales e históricas del aparato estatal, de su aparato administrativo,
recurriendo a la expedición de decretos amparados en “Facultades
5
Extraordinarias”, desconociendo la dimensión del problema y contribuyendo con
ello no a solucionar el problema sino a agravarlo.

Se agrava, no solamente la situación de esas entidades afectadas por las


medidas, se agrava también la situación general de la sociedad, la calidad de vida
de los individuos y sus familias, se deteriora aun más la esperanza de construir
una sociedad viable y vivible.

La responsabilidad social: funcionarios y ciudadanos.

Un aspecto sobre el cual es necesario detenerse a reflexionar es hasta donde nos


cabe responsabilidad a cada uno de nosotros en este proceso. Resulta un lugar
común, demasiado trillado, pero por demás facilista, responsabilizar únicamente a
los gobiernos de turno, por los despropósitos que los puedan acompañar en su
gestión, sea ello cierto o no.

Frente a esto nos caben múltiples responsabilidades. Para empezar nada más,
recordemos quienes eligen a sus gobernantes, o lo que es aun peor, quienes
eligen a los legisladores en un parlamento permanentemente cuestionado.

Pero más allá de estas responsabilidades colectivas, producto en mucho del


mismo sistema en que nos encontramos: concentración del poder económico y
político, exclusión social, marginamiento político, manipulación de los medios, auto
censura, etc., mas allá, nos cabe la reflexión de nosotros como funcionarios y muy
particularmente como ciudadanos.

La responsabilidad como ciudadanos nos compete a todos, ya sea como


electores, como usuarios de los servicios, como actores de una sociedad en la
cual vivimos y de la cual deberíamos ser corresponsables colectivamente.
Desafortunadamente en este terreno la humanidad ha venido empantanándose en
una actitud pasiva de espectador frustrado, ante el dominio del marasmo
ideológico dominante, que subraya lo superficial, lo intrascendente y deja de lado
lo esencial, la construcción de nuestro futuro. Es la sociedad del espectáculo 7.

Como funcionarios tenemos otro tipo de ingerencia en estas medidas. No


necesariamente se debe ser responsable burocrático de alto nivel dentro de una
institución del Estado, para compartir y tener ingerencia en las responsabilidades
que se desprenden de este tipo de medidas.

7
DEBORD G. “La société du spectacle”, Ed. Gallimard, Paris, 1992. , « Comentarios a la sociedad
del espectáculo », Ed. Anagrama, Barcelona, 1990.
6
La cultura organizacional en lo publico, caracterizada por una cierta actitud de
alejamiento de las responsabilidades y un gran acercamiento a reclamar los
derechos, convoca varios puntos de reflexión.

Al interior de las organizaciones no se asiste a la existencia de una única lógica y


unos únicos intereses. A su interior coexisten múltiples intereses y múltiples
lógicas. Esto hace aun más compleja la situación y reclama un esfuerzo
suplementario para comprender la dinámica de estas organizaciones, en el
empeño de mejorar su funcionamiento.

El perfil de formación de los funcionarios, la responsabilidad de los “responsables”


y la responsabilidad de los otros actores, incluidos los gremios que los agrupan,
deben ser cuestionados. Las instituciones publicas no son propiedad ni de los
empleados, ni de sus directivas, ni de los diferentes gremios a su interior. Son de
la sociedad y a ella se deben.

Escudarse en la desfachatez de los otros para no asumir las responsabilidades


propias, hace parte de la lógica perversa en la cual hemos venido cayendo.
Estamos inmersos en el comportamiento colectivo demencial, de romper los lazos
con nuestros referentes esenciales. La articulación elemental de individuo –
sociedad – especie8, se ha roto desde hace ya largo tiempo. Y no son solamente
los habitantes de nuestro paisito quienes hemos operado tal ruptura. Es la
sociedad occidental en su conjunto quien en un ejercicio de perdida del sentido se
encuentra en la encrucijada.9

Estamos ante una gran contradicción: por un lado una fuerte necesidad de
reafirmación en tanto personas, por otro lado una negación colectiva de nuestra
existencia como tales y en consecuencia nuestra asimilación a masas uniformes,
predecibles y manipulables. Una sociedad que habla permanentemente del
individuo, pero que habla realmente del individuo privado, privatizado, masificado,
no del individuo en tanto persona autónoma, con la capacidad de fundar y vivir en
sociedades autónomas.

La mediocridad a la cual hacemos referencia, tiene que ver con la práctica


cotidiana de esconder la incapacidad personal, en la incapacidad de los otros.
Tiene que ver con justificar mis bajos rendimientos en los pobres rendimientos de
mis vecinos y compañeros de trabajo. Se explica en la medida que para todos es
conveniente que nadie lea el informe. Se explica en la medida que mi pobre
desempeño es explicado por los bajos rendimientos de los demás. Al fin y al cabo
nadie está comprometido. Es mucho más fácil que otros piensen por uno, que

8
A este propósito ver MORIN Edgar, "La méthode: L´Humanité de l´humanité", Tomo 5, Editions du
Seuil, Paris Noviembre 2001.
9
ROMERO R. “ La mediocridad como factor de violencia: entre ética y moral”, Revista INNOVAR,
#18, Universidad Nacional de Colombia, FCE, Bogota, 2001.
7
otros decidan por uno. De esa forma al menos uno se abroga el derecho de
disentir y no tiene que responder por las decisiones.

La mediocridad tiene que ver con el hecho de portar un título que no representa
nada diferente a un diferencial de ingresos, si es que se logra por esa vía. Pero en
la esencia la persona en cuestión “no sabe, no responde, todas las anteriores,
vuelva otro día, etc.”. En fin, la mediocridad es el escenario predilecto de quienes
no tienen ningún interés en construir una sociedad vivible.

Lo que está en cuestión aquí es el referente ético de los individuos y no sus


capacidades específicas. Lo que sucede es que la forma usual como esto se
presenta es a partir de las capacidades y las incapacidades de las personas. Pero
no nos llamemos a engaños. O se tiene un proyecto de vida que se articula con un
proyecto de sociedad, o se está a la espera de un Mesías que nos haga la vida
más fácil. El respeto por sí mismo y el amor por la vida. Asumir nuestras
limitaciones al mismo tiempo que expresamos nuestros deseos.

Cerremos estas reflexiones evocando al maestro Estanislao Zuleta:

“Puede decirse que nuestro problema no consiste solamente ni principalmente en


que no seamos capaces de conquistar lo que nos proponemos, sino en aquello
que nos proponemos; que nuestra desgracia no esta tanto en la frustración de
nuestros deseos, como en la forma misma de desear. Deseamos mal. En lugar de
desear una relación humana inquietante, compleja y perdible, que estimule
nuestra capacidad de luchar y nos obligue a cambiar, deseamos un idilio sin
sombras y sin peligros, un nido de amor y por lo tanto, en ultima instancia un
retorno al huevo. En vez de desear una sociedad en la que sea realizable y
necesario trabajar arduamente para hacer efectivas nuestras posibilidades,
deseamos un mundo de satisfacción, una monstruosa sala - cuna de abundancia
pasivamente recibida. En lugar de desear una filosofía llena de incógnitas y
preguntas abiertas, queremos poseer una doctrina global, capaz de dar cuenta de
todo, revelada por espíritus que nunca han existido o por caudillos que
desgraciadamente si han existido.”10

10
ZULET E. “Elogio de la dificultar y otros ensayos”, Ed. FEZ, 1994.
8