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UNIDAD II.

MORFOLOGÍA DE LOS OCÉANOS

LA TIERRA

La tierra es una máquina de calor. Las dos fuentes principales de energía que
controlan los procesos de la tierra son el calor interno y el calor solar. El calor
interno maneja el vulcanismo, la deriva continental y la formación de montañas. El
calor solar maneja procesos cerca de la superficie como son la vida, la erosión, el
ciclo del agua, los combustibles fósiles y las olas. La fuente de calor interna se
manifiesta por un aumento progresivo de la temperatura con la profundidad en la
tierra conocido como gradiente geotérmico. El gradiente geotérmico medio es de
30° / km (o 3° / 100 m). Es máximo en áreas volcánicas (60°/km) y mínimo en
zonas estables de corteza continental (10°/km).

La Tierra, más que un esferoide es un geoide. No es una esfera perfecta ya que el


radio en el Ecuador (6378 km) es más grande que en los Polos (6356). Tampoco
es un esferoide, ya que el radio no disminuye de manera constante y progresiva
desde el Ecuador a los Polos, sino que lo hace de manera irregular debido a las
montañas y depresiones oceánicas. El achatamiento en los Polos se debe
principalmente al movimiento de rotación de la Tierra, ya que la velocidad de
rotación varía de 1600 km / h en el Ecuador hasta 0 en los Polos ocasionando un
abultamiento en el Ecuador.

Asimismo la gravedad no es constante en toda la superficie terrestre sino que


varía principalmente con la latitud debido a la variación en el radio de la Tierra y la
variación en la fuerza centrífuga que por la rotación de la Tierra disminuye del
Ecuador a los Polos. Así el valor de la gravedad es 978 cm/s 2 en el Ecuador y 983
cm/s2 en los Polos.

Se puede calcular un valor teórico de la gravedad de acuerdo con la localización


del lugar y su altura. Cuando se comparan estos valores teóricos con los medidos
se encuentra, de un modo general, que en los continentes se obtienen valores
inferiores al teórico, mientras que en los océanos se obtienen valores superiores.
Esto se interpreta como que el exceso de masa aparente de las cadenas
montañosas y los continentes está contrarrestado por una menor densidad de los
materiales que los constituyen, mientras que en los océanos y llanuras, aunque la
masa es menor, los materiales tienen una mayor densidad.

Teniendo en cuenta la distribución de calor, de densidad y gravedad, la tierra está


constituida por tres zonas principales desde el interior hacia el exterior:

-El núcleo: Va desde el centro de la tierra (aproximadamente 6370 km) hasta 2900
km de profundidad. Consiste de una zona interior, sólida pero cerca del punto de
fusión o parcialmente fundida, constituida por 90% Fe, 8% NiFe y 2% otros
constituyentes (S y O principalmente). Y una zona exterior, que se cree líquida, de

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composición similar. El límite entre las dos zonas se conoce como discontinuidad
de Gutenberg en honor al que lo descubrió. Se ha calculado que la temperatura en
el límite de los dos núcleos es aproximadamente de 3700º C. El núcleo exterior es
8-15% menos denso que una mezcla de FeNi pura y requiere la presencia de uno
o más elementos livianos (principalmente O y S). El núcleo interior no contiene
elementos ligeros y debe estar enriquecido en Ni respecto al exterior.

-El manto: Situado entre 30 y 2900 km de profundidad. Constituido por el manto


superior de unos 600 km de espesor y el manto inferior de 2200 km de espesor. El
manto superior se une con la zona de transición hacia el inferior y se divide en
varias zonas: Manto superior propiamente dicho (arriba de 350 km de
profundidad), la discontinuidad de los 400 km, la zona de transición superior, la
discontinuidad de los 650 km y la zona de transición inferior (hasta 1050 km).
Grandes partes del manto superior están compuestas de rocas llamadas
ultramáficas, que contienen más del 70% de minerales ricos en hierro y magnesio.
En la tabla 3.2 (Condie) se muestra un estimado de la composición química del
manto, donde se nota que cerca del 90% está constituido por óxidos de Sílice,
Magnesio y Hierro. El manto superior presenta zonas con una fusión incipiente de
las rocas ultramáficas debida a la presencia de pequeñas cantidades de agua.

-La corteza: Es la capa más externa de la tierra, con un espesor variable entre 30
y 130 km. Está separada del Manto por la discontinuidad de Mohorovicic (conocida
como Moho). Constituye la parte rocosa y sólida de la tierra. Tiene una superficie
de 200 millones de km2 y se estima que representa el 1% del volumen y el 0.5%
de la masa de la tierra. Tiene dos divisiones principales de acuerdo con su
composición predominante: SIAL (Sílice Aluminio) y SIMA (Sílice Magnesio). La
corteza es de dos tipos: -Continental, con un espesor promedio de 40 km (entre 30
y 80 km), compuesta por SIMA y SIAL y –Oceánica, con un espesor promedio de
7 km (5-15 km), compuesta sólo de SIMA. Puede considerarse un tercer tipo de
corteza como una transicional. La corteza continental más la transicional
constituyen el 41% en área y 79% en volumen de la corteza total. El 71% de la
corteza queda bajo el mar y el 29% en zonas emergidas. Otra característica de la
distribución de la corteza es que hay mayor cantidad de tierra en el hemisferio
norte que en el hemisferio sur. La mayor altura de la corteza es el Himalaya (Asia)
con 9000 m de altura. La mayor profundidad en el océano es la fosa de las
Marianas localizada en el Japón con 11000 m de profundidad.

Otra manera de clasificar las distintas capas que constituyen la tierra es la


siguiente:
-Atmósfera: Capa gaseosa que rodea la tierra
-Hidrósfera: Conjunto de agua existente en la tierra
-Biosfera: Conjunto de seres vivos que habitan la superficie de la tierra
-Litosfera: Conjunto de materiales sólidos de la superficie de la tierra. Constituida
por una serie de placas rígidas de 50 a 150 km de espesor. Incluye la corteza y
parte del manto superior.
-Astenosfera: Capa que limita con la litosfera hacia el interior de la tierra, es más
caliente, más densa y su principal característica es su plasticidad que permite a

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las placas tectónicas moverse. Va desde la base de la litosfera hasta unos 700 m
de profunidad en el manto superior principalmente.
-Mesosfera: Abarca la parte inferior de la zona de transición y el manto inferior. Es
una capa pasiva en términos de procesos de deformación.

TECTÓNICA DE PLACAS

La expansión del piso oceánico es el proceso por el cual la litosfera oceánica se


divide en las dorsales oceánicas y se mueve hacia fuera del eje de las dorsales a
medida que nueva corteza se forma y rellena la fractura resultante. La litosfera
oceánica es luego consumida en las zonas de subducción para acomodar la
nueva corteza de manera que el área de la tierra permanece constante. Aunque
son varias las evidencias que soportan esta teoría, la evidencia más definitiva
viene a partir del estudio de las anomalías magnéticas que caracterizan el suelo
oceánico.

Se encontró que tanto lavas como sedimentos marinos presentan un magnetismo


que señala aproximadamente la misma dirección que la de los polos actuales,
pero cuyo sentido no es siempre el mismo actual. Se ha encontrado una serie de
períodos en los cuales el campo magnético terrestre tiene el mismo sentido que
hoy (“normales”) y períodos en los cuales este sentido se invierte (“inversos”) y a
partir de el estudio de sedimentos marinos y depósitos continentales asociados a
lavas se pudo establecer un calendario válido para todo el globo. Vine y Matthews
(1963) fueron quienes propusieron que las bandas de magnetismo alternadas en
la corteza oceánica son debidas al magnetismo reinante a medida que nueva
litosfera es formada en los centros de expansión oceánica o dorsales medio
oceánicas.

Es decir, uno de los descubrimientos más profundos en paleomagnetismo por su


impacto en las ciencias geológicas fue que los patrones de anomalías magnéticas
en los pisos oceánicos se correlacionan con los intervalos normales e inversos de
la escala de tiempo geomagnética. Las anomalías magnéticas pueden ser
correlacionadas también de una cuenca a otra (fig 6.4 Condie), pero las mismas
anomalías no ocurren a las mismas distancias de diferentes dorsales, lo que
significa que las velocidades de expansión han variado de un área a otra. Las
velocidades varían entre 1 y 20 cm/a. Por ejemplo, en el Pacífico Sur se han
medido 4.4 cm/a, y en el Atlántico Sur 1.9 cm/a. De esta forma las bandas
magnéticas han permitido establecer las velocidades de los movimientos de la
corteza oceánica.

De las velocidades de expansión estimadas, es posible hacer un mapa de las


edades del piso oceánico. (fig 6.6 Condie, fig 4.12 Kennett). Ya que la velocidad a
la cual se ha producido corteza oceánica en las dorsales durante cientos de
millones de años es del orden de unos cm/a, es poco probable que exista una
corteza más vieja que 200 millones de años (Jurásico). Los datos sugieren que la
edad promedio de la corteza oceánica es de 60 millones de años, lo que es casi

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insignificante comparado con la corteza continental, que en promedio tiene 1.500
millones de años.

De las edades del piso oceánico se destacan las siguientes características:


-El Atlántico Norte tiene rocas de edad Jurásico cerca de las márgenes de Norte
América y Norte de Africa, mientras que el Atlántico Sur carece de ellas. Esto
indica una edad más joven para la apertura del Atlántico Sur.
-La dorsal del Pacífico queda al Este, así grandes secciones del Pacífico central y
occidental son relativamente viejas (Jurásico y Cretácico), mientras que la mayor
parte del Pacífico sureste es más joven (Cenozoico)
-Las rocas más antiguas en el Océano se presentan en el Pacífico Noroccidental y
son de edad Jurásico
-Todo el piso entre Australia y Antártica se formó en los últimos 55 millones de
años
-Casi todo el Océano Indico es más joven que el Cretácico tardío, indicando un
desarrollo reciente de este océano.

El mapa de distribución mundial de sismos indica claramente los sectores donde


se origina o reabsorbe la corteza. A partir de estas observaciones se propuso
dividir la corteza terrestre en un pequeño número de placas rígidas, indeformables
y relativamente delgadas (100-150 km). Es decir, la superficie de la tierra está
compuesta de un mosaico de placas litosféricas que tienen los siguientes límites
posibles: (1) una zona de creación de corteza, que se presenta en las dorsales
oceánicas y que es un límite de placas “dirvergente” (2) una zona en la que se
reabsorbe la corteza y que puede ser o bien una fosa donde la corteza oceánica
se hunde en el manto (zona de subducción) o bien un anillo montañoso donde una
parte de la corteza oceánica se hunde en el manto y otra parte se acumula en el
continente (zona de obducción). Este es un límite de placas “convergente” (3) una
zona donde dos placas se deslizan una contra la otra. Este es un límite
transformante.

Aunque el tamaño de las placas es variable, la mayor parte de la superficie de la


tierra se divide en 7 placas principales: Pacífico, Norteamericana, Sudamericana,
Africana, Eurasia, India y Antártica. Existen otras subdivisiones adicionales más
específicas y regionales, de las cuales las 6 más importantes son la Arábiga,
China, Filipinas, Cocos, Nazca y Caribe. (fig. 2.1 OU) Estas placas están en
continuo movimiento sobre la astenosfera en relación unas con otras y en relación
con el eje de la tierra. Los movimientos de las placas son los responsables de las
posiciones actuales de los continentes, la formación de cadenas montañosas, la
mayoría de características topográficas de la tierra y sus principales sismos. Esto
explica por qué los terremotos y volcanes están localizados en zonas estrechas y
por qué unos terremotos son someros y otros profundos. En el proceso de
subducción la placa de corteza desciende dentro del manto caliente, y llega a
cientos de kms antes de alcanzar la temperatura del manto. Se forma entonces un
plano bajo la superficie inclinado de alta sismisidad que se conoce como la zona o
plano de Benioff. (fig 5.13, 5.14, Kennett). En estas zonas se concentran
hipocentros de terremotos entre 300 y 700 km de profundidad. El ángulo de

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inclinación de la zona de Benioff varía entre 30 y 90º, con un promedio de 45º.
Este ángulo está relacionado inversamente con las velocidades de expansión del
océano.

Las placas tectónicas pueden aumentar o disminuir su tamaño dependiendo de la


distribución de los límites convergentes y divergentes. Los límites convergentes
(márgenes destructivas) están definidos por las zonas sísmicas de Benioff bajo
sistemas de arcos de islas y fosas. Los arcos de islas y las fosas oceánicas están
entre las características tectónicas más espectaculares del océano, caracterizadas
por un vulcanismo y sismicidad intensos. Principalmente ocurren en las márgenes
del océano Pacífico. Las regiones de arcos de islas presentan las siguientes
características: -Una línea arqueada de islas –Fuerte actividad volcánica –Una
fosa profunda del lado oceánico y mares someros del lado continental –Anomalías
de gravedad –Tectónica activa –Coincidencia con cinturones orogénicos recientes
–Alto flujo de calor del lado continental del arco. Las fosas están entre las
características menos entendidas del océano, en parte por su profundidad y en
parte porque al consumir piso oceánico dejan poca evidencia del material
consumido.

Los límites divergentes (márgenes constructivas) están caracterizados por las


dorsales oceánicas, son sitios donde se forma nueva litosfera oceánica. Estos
límites son considerados asísmicos. Los límites transformantes (márgenes
conservativas) son límites de placas que se deslizan una respecto a la otra.
Debido a los movimientos relativos de una placa con respecto a la otra, estos
límites son sísmicamente activos. Se caracterizan por fallas transformantes y
grandes zonas de fracturas que sirven para facilitar los movimientos de las placas
y su rotación una con otra. Generalmente sirven para conectar segmentos de
dorsales oceánicas (fig 5.3 Kennett). Las características topográficas en estas
zonas usualmente son escarpes y hendiduras en el piso oceánico. El ejemplo
clásico de este tipo de límites es la falla San Andrés en California. Los puntos
triples (triple junctions) son zonas donde se encuentran tres placas.

MORFOLOGÍA DE LOS OCÉANOS

La distribución global de los niveles de la superficie de la tierra (curva hipsográfica)


muestra que cerca de la mitad de la superficie sólida de la tierra se encuentra
entre 2 límites de altitud y profundidad bien definidos: Entre 0-1 km de altura y
entre 4-5 km de profundidad. (fig. 2.4 OU). En las profundidades del piso oceánico
se destacan: la plataforma continental (profundidad media de 200 m), el talud
continental que conecta la plataforma con el océano profundo y lugares estrechos
con profundidades muy altas (2 veces las normales) que corresponden a las fosas
oceánicas. La profundidad media de los océanos es de 3.7 km, la profundidad
máxima 11.04 km.

Aunque las principales características del piso oceánico son configuradas por
procesos endógenos (derivados de la energía interna de la tierra), éste también

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refleja las fuerzas exógenas (derivadas del sol), es decir, los procesos de erosión y
sedimentación. En general, los procesos endógenos tienden a arrugar la
superficie de la tierra, mientras que los exógenos tienden a suavizarla. Una
excepción la constituyen los arrecifes de coral, que son procesos exógenos que
construyen montañas.

El piso oceánico puede dividirse entonces en dos regiones principales: las


márgenes continentales y las cuencas oceánicas. Las márgenes continentales
incluyen el talud y plataforma continentales y forman sólo un pequeño porcentaje
del área oceánica (21%). El límite entre corteza continental y corteza oceánica no
ocurre en las costas. El nivel del mar no tiene relación con las diferencias
estructurales que ocurren entre las cortezas continental y oceánica, ya que cambia
constantemente a través del tiempo geológico. Actualmente, la transición entre las
cortezas ocurre principalmente en la pendiente continental. Como resultado, casi
el 25% de la corteza continental está actualmente bajo el nivel del mar.

Un corte entre el Atlántico Sur y Sur América ilustra las principales características
fisiográficas de los océanos (fig. 2.5, OU) y su importancia relativa en la batimetría
del océano se presenta en la tabla 2.1 (OU).

OCÉANO PROFUNDO

Las dorsales oceánicas:

Se extienden en todos los océanos y son cordilleras submarinas de forma


arqueada. Son: la dorsal del Pacífico Oriental, del Pacífico suroriental, Pacífico-
Antártico, elevación de Chile, dorsal de Galápagos, Juan de Fuca, Carlsberg, del
Indico Central, del Indico SE, del Indico SW, del Atlántico Medio y Reykjanes.
Dependiendo de los límites que se consideren, las dorsales ocupan actualmente
cerca del 33% del área total del piso oceánico. Son lugares donde se presenta
extrusión de magma basáltico acompañado de la separación de los flancos, de
manera que se forma continuamente nuevo piso oceánico. La velocidad de
expansión usualmente es más o menos simétrica y la dirección de expansión
perpendicular a la dorsal. Las rocas que conforman estas dorsales son rocas
ígneas con características particulares como una composición química muy
básica, abundancia de vidrio volcánico por lo rápido de la solidificación y
superficies que muestran alta viscosidad del magma. El material que surge forma
basaltos almohadillados y láminas de lava sobre diques basálticos. Bajo éstos hay
gabros y peridotitas que están subyacidos por el Moho (límite con el manto). Fig.
1.8. Seibold.

El material caliente que rellena el vacío dejado por la expansión es menos denso
que la corteza oceánica más vieja debido a expansión térmica. A medida que se
aleja del centro, la corteza se vuelve más densa y fría. Esto hace que la nueva
litosfera flote sobre el manto y forme la protuberancia que conforma la dorsal. La

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altura de las dorsales varía entre 2000 y 3000 m sobre el piso oceánico. La forma
de las dorsales depende de la velocidad de expansión (el Atlántico tiene una
velocidad baja, entre 1-2 cm/a mientras el Pacífico tiene una velocidad alta, entre
6-8 cm/a). (fig. 2.11 OU). La dorsal del Atlántico medio tiene un valle medio de 25-
50 km de ancho y 1-2 km de profundidad, mientras que este valle no está bien
desarrollado o está ausente en la dorsal del Pacífico Este. También la altura de la
dorsal del Atlántico es mucho mayor que la del Pacífico.

Localmente la topografía puede ser muy rugosa. El relieve consiste en un terreno


de dorsal y valle paralelo al eje, cortado por zonas de fractura. Los dos flancos son
simétricos y están marcados por un basamento de relieve moderado a rugoso con
una cubierta de sedimentos variable que usualmente aumenta su espesor con la
distancia a la cresta de la dorsal. Así la morfología es más rugosa cerca de la
cresta y tiende a suavizarse hacia los flancos. La topografía también varía a través
de su longitud y el mayor contraste existe entre la dorsal del Pacífico Este y las
demás. Esta es mucho más amplia, menos rugosa y no tiene valle a lo largo de la
cresta.

A medida que el piso oceánico se separa de la cresta de la dorsal, la litósfera se


enfría y hunde, cerca de 1000 m durante los primeros 10 millones de años. Los
siguientes 1000 m toman unos 26 millones de años en hundirse. Así, la
profundidad del piso oceánico en los flancos de la dorsal es función de la edad:

Profundidad bajo la cresta = K (edad)1/2

Con K = 320m cuando la profundidad es en metros y la edad en millones de años.

Con el hundimiento del piso marino, la topografía rugosa producida por el


vulcanismo y fallamiento es gradualmente suavizada por la cubierta de
sedimentos, sin embargo, algunas colinas abisales con relieve entre 50 y 1000 m
quedan como expresiones de la morfología del basamento sobre grandes
regiones.

La dorsal mejor conocida es la del Atlántico medio. Está compuesta principalmente


de rocas basálticas y también se presentan otras rocas ígneas como gabro y
serpentinita. La cresta está caracterizada por sismos someros (con centros a
menos de 60 km de profundidad), vulcanismo activo y altos flujos de calor. En
algunas localidades ocurren volcanes e islas volcánicas, de composición basáltica,
tales como las Azores e Islandia. La dorsal tiene una profundidad promedio de
2500-3000 m, sin embargo es más somera en el Atlántico N donde existe el único
lugar de una dorsal oceánica por encima del nivel del mar, Islandia. A lo largo de
su longitud la dorsal está segementada por zonas de fractura y cada uno de estos
segmentos tiene su propia historia y morfología.

Las fosas oceánicas:

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En general se encuentran cerca de las márgenes de las cuencas oceánicas,
especialmente del Pacífico, asociadas a zonas de subducción. Pueden ocurrir al
lado de:
-Márgenes continentales con cadenas montañosas volcánicas costeras, donde CO
subduce bajo CC
-Arcos de islas, donde CO subduce CO

Las fosas son estrechas de paredes empinadas, paralelas a las márgenes


continentales. Casi todas ocurren en las márgenes del Pacífico, a excepción de la
de South Sándwich y Puerto Rico en el Atlántico y de la de Java en el Indico.
(tabla 2.2. Kennet).

Las fosas más profundas existen en el Pacífico Occidental (Mariana, Tonga,


Filipinas y Japón), entre 9700 y 10900 m. En todos los demás lugares las fosas
son menos profundas, entre 7000 y 8600 m aproximadamente. Las fosas del
Pacífico oriental se caracterizan porque no están asociadas con arcos de islas, por
tanto están rellenas de sedimentos continentales y esta puede ser una razón para
que sean más someras que las del W. El anillo de fosas que rodean el Pacífico es
el sitio de mayor actividad sísmica del planeta.

Las fosas son de unos 100 km de ancho y de cientos a miles de km de largo. El


corte es usualmente en forma de V y la parte más profunda puede ser plana
debido a la acumulación de sedimentos. Estos sedimentos generalmente se
presentan en capas horizontales no disturbadas, llevados por corrientes de
turbidez. Las pendientes de las fosas están generalmente entre 8º y 15º pero
ocasionalmente se han mapeado hasta 45º. En ocasiones se han observado
afloramientos de basaltos.

Un ejemplo de fosa es la de Perú-Chile (fig. 2.8 y 2.9 OU) que marca la


subducción entre las placas de Nazca y parte de la Antártica bajo la placa Sur
América. La fosa no es totalmente continua, existen algunos vacíos que se han
atribuido a la subducción de montañas o pequeñas dorsales. En algunos casos las
diferencias en profundidad y anchura de las fosas puede relacionarse con la
velocidad de subducción, una subducción más rápida puede resultar en una fosa
más profunda y estrecha, sin embargo, hay otras causas que influyen en las
diferencias de los perfiles que deben tenerse en cuenta. En el caso de la fosa
Perú-Chile las diferencias de los perfiles se atribuyen más bien a los aportes
sedimentarios. A lo largo de toda la fosa se presenta la cordillera de los Andes que
tiene la capacidad de aportar sedimento suficiente en toda su longitud. Pero el
caso aquí es climático. El perfil 2 está a la altura del desierto de Atacama al N de
Chile que presenta un promedio anual de lluvias de 0.01 m, mientras que el perfil 3
está en una zona de mayor pluviosidad, que llega a ser de 4 m/a, permitiendo una
gran cantidad de aportes sedimentarios, se considera que al sur de 50º los aportes
son tantos que han rellenado completamente la fosa.

Qué sucede en Colombia?

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Las cuencas oceánicas:

Se presentan entre las márgenes continentales y las dorsales medio oceánicas.


Hay tres subdivisiones principales del piso oceánico de estas cuencas: 1) El piso
abisal, a su vez dividido en planos abisales y colinas abisales 2) Elevaciones
oceánicas 3) Montes submarinos

Planos abisales:
Son vastas áreas planas del piso oceánico profundo. Su pendiente es menor de
1:1000 (1m/km, 0.05º). Son prácticamente las porciones más planas de la
superficie de la tierra. Su profundidad varía entre 3000 y 6000 m y se extienden
entre 200 y 2000 km. Son depósitos de gran espesor de sedimentos depositados
sobre las irregularidades topográficas originales. Los planos más regulares
ocurren donde hay abundantes sedimentos derivados de los continentes (tal como
el Atlántico). El Pacífico, que está rodeado por fosas que atrapan sedimentos del
continente tiene menos planos de este tipo. El límite de estos planos hacia el
continente es un cambio abrupto de pendiente, típico de la elevación continental.
Los sedimentos que se depositan en los planos abisales cerca de esta elevación
son principalmente turbiditas (depósitos que provienen de corrientes rápidas y
poderosas generadas por gravedad, que consisten en mezclas de sedimento y
agua más densas que el agua circundante). Parte de la carga continental es
llevada más lejos con sedimentos pelágicos (sedimentos en suspensión y de
origen biogénico depositados por decantación).

Colinas abisales:
Son colinas pequeñas que se elevan de los planos abisales no más de 1000 m.
Usualmente ocurren en grupos y su forma se deriva de la forma del basamento,
aunque el término puede ser aplicado a colinas de origen sedimentario. Aunque
son abundantes en el Atlántico e Indico, son muy importantes en el Pacífico,
donde cubren cerca del 85% del piso oceánico.

Montes submarinos:
Son volcanes que se elevan más de 1000 m sobre el piso oceánico, con
pendientes típicas entre 5 y 15º, ocurren al azar pero muchas veces en grupos o
hileras, sólo el Pacífico tiene más de 10.000 montes de este tipo. Su altura puede
alcanzar hasta 10.000 m sobre el piso oceánico, mucho más que la mayor altura
continental.

Una vez formados, los volcanes submarinos existen largo tiempo, pero si
sobresalen del nivel del mar se conocen como islas volcánicas. La parte emergida
es erodada y si después de esto hay subsidencia (hundimiento) el monte
submarino queda como una meseta y es conocido como un guyot o meseta
submarina. En áreas tropicales a menudo se forman arrecifes alrededor de estos
montes y si continúa la subsidencia, se forma un atolón. Los guyots generalmente
tienen sedimentos y fósiles encima de las rocas volcánicas.

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Estos volcanes submarinos se presentan en el interior de las placas y constituyen
el 5% de los volcanes del mundo (los demás están asociados con límites de
placas). Las cadenas de islas son lineales y los volcanes aumentan en edad a
medida que se alejan de los centros de expansión oceánica. En el Pacifico tienen
una dirección similar, NW. (fig 5.16, Kennett). La explicación para estas cadenas
de volcanes es que existen puntos de la corteza conocidos como puntos calientes
que son puntos de ascenso de magma desde el manto superior en forma de
plumas de pocos cientos de km de diámetro. Ya que la fuente del magma está
inmóvil a medida que la placa tectónica se desliza sobre ella, los volcanes activos
son separados de la fuente, cesando su vulcanismo. Al final este proceso crea una
cadena de volcanes extintos moviéndose desde el punto caliente en la dirección
de la expansión oceánica y llegando a ser progresivamente más viejos. (fig. 5.17
Kennett). Esta es la explicación del origen de islas como Hawai y las islas
Marshall.

MÁRGENES CONTINENTALES

Las márgenes continentales están entre los continentes y las cuencas oceánicas.
La corteza continental, más liviana, vieja y gruesa que la oceánica es mucho más
protuberante que la corteza oceánica, más pesada, joven y delgada. En los límites
entre las dos cortezas se apilan gruesos depósitos de sedimentos que construyen
la margen actual. Estos sedimentos bien pueden estar estratificados o fuertemente
deformados, dependiendo de las fuerzas tectónicas que actúan sobre la margen.
Las márgenes continentales son zonas de transición entre mar y tierra, agua
somera y profunda, corteza continental y oceánica, y sedimentos terrígenos y
biogénicos. Varían dependiendo del lugar donde ocurren respecto de la tectónica
de placas.

La única característica común entre los distintos tipos de márgenes es la


ocurrencia de grandes masas de sedimentos. De hecho, las márgenes
continentales son los lugares de acumulación o trampas de sedimentos de origen
continental, como también son los lugares donde se dan las regiones más fértiles
del océano, por tanto, se entierran grandes cantidades de materia orgánica que
eventualmente pueden derivar en petróleo.

En general, se distinguen tres tipos de márgenes continentales:

-Pasivas o tipo Atlántico


-Activas o tipo Pacífico
-Transformantes (que pueden ser pasivas o activas según la actividad tectónica)

Las márgenes pasivas o tipo Atlántico no representan límites modernos de placas,


son sísmicamente inactivas y se formaron cuando dos continentes se separaron
para formar un nuevo océano, es decir, bajo condiciones divergentes. La
morfología característica consta de plataforma continental, talud continental y

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elevación continental. Se caracterizan por grandes acumulaciones de sedimentos
que incluyen material detrítico, evaporitas, arrecifes, reservorios de petróleo y
sedimentos autígenos. Los factores que controlan el tipo y espesor de los
sedimentos son: el clima, la presencia de ríos, el nivel del mar, presencia de
vulcanismo y velocidad de subsidencia (hundimiento). Fig. 2.6. Seibold.

Las márgenes activas o tipo Pacífico, en cambio, son sísmica y volcánicamente


activas y actualmente son límites de placas. Son zonas de convergencia en las
cuales la morfología es más variada y complicada, generalmente incluyendo la
plataforma, el talud y una fosa profunda. Se reconocen dos tipos principales de
estas márgenes: – las producidas por la colisión de corteza continental y oceánica,
como la tipo Chileno, caracterizadas por una plataforma continental estrecha y una
fosa bajo el talud – las producidas por colisión de corteza oceánica y oceánica,
como la tipo Marianas, que presentan una cuenca marginal somera, un arco de
islas y una fosa. Fig 2.7. Seibold. Quizás las características más importantes de
las márgenes activas son el plegamiento, los esfuerzos sobre los sedimentos, y la
adición de material volcánico y plutónico. En efecto, los tipos de roca asociados
con estas márgenes son extremamente variados. También ocurren reacciones
hidrotermales que permiten la formación de depósitos de mina, tal como en los
Andes.

PLATAFORMA CONTINENTAL

La plataforma continental es la parte sumergida de los continentes. Típicamente


son planas y no muy profundas (130 m en promedio, hasta unos 200 m de
profundidad), van hasta donde hay un cambio en la pendiente del fondo. Algunas
plataformas son muy anchas, especialmente en las márgenes pasivas, donde son
depositacionales, es decir, están constituidas por sedimentos. En márgenes
activas las plataformas tienden a ser estrechas y rocosas con procesos erosivos
dominantes. La amplitud de las plataformas varía entre pocos km hasta 400 km.
Generalmente los ambientes de plataforma y los tipos de sedimentos muestran
variaciones considerables en distancias cortas. En parte, esta variabilidad se
deriva del nivel del mar hace 18.000 años, que estaba 130 m por debajo del
actual. En ese entonces las condiciones eran totalmente diferentes y muchas
características de las plataformas actuales todavía reflejan esas condiciones en la
topografía y cubierta sedimentaria. A gran escala, las plataformas reflejan la
tectónica y los cambios de nivel del mar. A escala regional reflejan condiciones
climáticas y aportes de sedimentos. En latitudes bajas, los arrecifes son o fueron
importantes, mientras que en latitudes altas el hielo ha sido el agente más
importante. Las plataformas formadas por grandes deltas pueden ser muy planas
y monótonas en contraste con las moldeadas por hielo o arrecifes. En los deltas la
cantidad de sedimento aportada permite una redistribución y suavizado por
corrientes y olas. Las olas que pueden tener mayor influencia en la morfología de
las plataformas son los tsunamis. Una tarea complicada en el estudio de las
plataformas actuales es diferenciar cuánto de la morfología de una plataforma
pertenece a herencia del pasado y cuánto a los procesos actuales. La tarea es

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más complicada ya que la condición actual incluye al menos varios cientos de
años, un intervalo de tiempo en el cual el mar puede producir efectos cuyas
causas no son muy obvias, especialmente si hay actividad de huracanes o
tsunamis.

EL QUIEBRE DE LA PLATAFORMA

Es el paso de la plataforma al talud, marca el punto bajo el cual la influencia del


nivel del mar en la depositación y erosión disminuye rápidamente. El quiebre está
representado por un aumento distintivo en la pendiente ubicado en 130 m en
promedio, lo cual sugiere que marca el nivel del mar en el último glacial.

TALUD Y ELEVACIÓN CONTINENTAL

El talud continental es una zona empinada al final de la plataforma (hasta 90º), es


estrecha (usualmente menor de 200 km de ancho) y puede estar dividida por fallas
en una serie de escarpes que se van cubriendo de sedimentos oscureciendo la
estructura original de la margen. La elevación continental sólo ocurre en las
márgenes pasivas, es la parte inferior de la pendiente, presenta un ángulo más
bajo que el talud y termina en los fondos abisales. Está formada por la
acumulación de gruesas capas de sedimentos transportados desde el continente y
depositados en la base del talud continental. El límite entre el talud y la elevación
continental a veces no es muy claro, sin embargo puede decirse que el talud es
parte de la margen, mientras que la elevación está sobre corteza oceánica y es
parte del océano profundo. Básicamente la mayor parte de los taludes
continentales son gruesas acumulaciones de los sedimentos de origen continental
mezclados con materiales de origen oceánico biogénico. Altas tasas de
acumulación en muchos taludes, donde no hay tiempo de que el sedimento pierda
agua y se solidifique pueden resultar en inmensos deslizamientos. Estos pueden
ser coherentes en grandes áreas preservando parte de la estratigrafía original, o
pueden ser caóticos (conocidos como slumps). Los sismos comúnmente
desencadenan estos deslizamientos. Los depósitos de deslizamientos pasan a ser
parte de la elevación continental. La erosión en esta zona también puede
producirse por la acción de fuertes corrientes profundas que fluyen
horizontalmente a lo largo del talud. Estas corrientes se conocen como corrientes
de contorno para distinguirlas de las corrientes de turbidez. Las corrientes de
turbidez son masas de lodo y agua que fluyen pendiente abajo. Se cree que
mucho de los sedimentos de la elevación continental son llevados allí por
deslizamientos y corrientes de turbidez y luego son redistribuidos por las
corrientes de contorno.

CAÑONES Y ABANICOS SUBMARINOS

El talud y elevación continentales normalmente están cortados por valles e


incisiones, entre los cuales los más importantes son los cañones submarinos, que

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son equivalentes a los cañones terrestres. Sus paredes pueden ser rocosas y
pueden comenzar desde tierra, el borde de la plataforma o el talud y pueden
canalizar corrientes de turbidez llevando grandes cantidades de sedimento hacia
las cuencas oceánicas. Al final de los cañones pueden presentarse depósitos en
forma de abanico conocidos como abanicos marinos profundos. Estos abanicos
también pueden formarse por flujos o deslizamientos de lodo y están constituidos
por turbiditas (depósitos de lodo producto de corrientes de turbidez, estas
corrientes son de gravedad, intermitentes y llevan material lodoso acuoso más
pesado que el agua). Fig. 2.12 Seibold. El origen de los cañones todavía es
materia de debate. Muchos de ellos tienen una contraparte en tierra y
comúnmente cortan desde la plataforma continental uniéndose con un valle en
tierra. En cambio otros cañones comienzan sólo al borde de la plataforma. Hacia
el mar, la extensión de los cañones submarinos puede ir más allá de la elevación
continental y continuar hasta miles de km en el piso oceánico profundo. En las
zonas donde no se presentan cañones, ha sido probablemente por bajo aporte de
sedimento y/o pendientes muy suaves. Lo que se cree es que los diferentes tipos
de cañones deben tener diferentes orígenes. Unos pueden ser originados en
condiciones anteriores emergidas, por acción de lluvia, otros son la continuación
en el mar de un río, formando una clase de río submarino, que no se caracterizaría
por agua dulce sino más bien por agua cargada de lodo.

Los abanicos submarinos constan de lenguas de sedimento sobrepuestas,


disectadas por canales que vuelven a rellenarse cuando son abandonados,
formando un verdadero sistema de distributarios y meandros (Seibold y Berger, fig.
2.17). Estos abanicos tienen interés económico como reservorios potenciales de
hidrocarburos, tienen grandes dimensiones y espesos cuerpos de arena con alta
porosidad y permeabilidad. Mucho del sedimento de los abanicos submarinos
consta de turbiditas y su distribución muestra que las corrientes de turbidez
pueden alcanzar grandes distancias en el piso marino (p.e. Mississippi,
Amazonas).

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