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¿Qué es una Política Criminal Integral?

Una Política Criminal Integral es un conjunto amplio, complejo y diversificado


de medidas y acciones desarrolladas bajo el impulso del estado pero con
amplia participación comunitaria, tendiente a reducir, limitar y atenuar el delito
en general, la violencia como base y todo ello promoviendo el ascenso social
de la población y el desarrollo económico social del país.

¿Cómo se elabora una Política Criminal?

Primero hay que efectuar un diagnóstico por áreas de problemáticas y de


instituciones y organizaciones sociales, no limitadas sólo al delito, aunque las cifras
de éste son fundamentales.

El diagnóstico nos permitirá comparar la situación existente con una situación


normal, que en este caso sería la ideal. De allí surgirán los pasos a seguir en la
planificación y posterior ejecución de un plan, por ejemplo, un Plan Director de
Política Criminal.

La Política Criminal Integral procurará que el delincuente no pueda delinquir


(Prevención Situacional), pero fundamentalmente procurará que el niño o joven,
especialmente el marginal, no se convierta en delincuente; que otros no se hagan
adictos a las drogas; que se reduzca la circulación ilegítima de armas de fuego, que
se refuercen los sistemas educativos y recreativos para la niñez y la juventud; que
se brinde apoyo a la familia de bajos recursos; que se organicen los barrios y las
comunidades participativamente y que en cada zona creen esquicios de prevención
en coordinación con la policía; que se involucren todos en recuperar el espacio
urbano muchas veces “desertizado” por haber sido abandonado por los vecinos y
copado por los delincuentes.

Deben también ser objeto de análisis las instituciones vinculadas a la minoridad,


frecuente “semillero” del delito adulto. Reestructurados integralmente los servicios
penitenciarios (legislación, reglamentación, infraestructura, capacitación y selección
del personal, metodología de tratamiento, etc.) y creados los post penitenciarios
para asegurar una adecuada reinserción social. Puestas en marcha medidas y
sanciones penales no privativas de libertad para delitos menores pero con un
tratamiento educativo y correctivo, modernizada la justicia, frecuentemente morosa
e ineficiente, etc.

La elaboración de un Plan Director de la Política Criminal debe buscar,


además, el consenso con todos los sectores políticos y sociales,
comprometiéndolos en los mismos objetivos, para así conformar una política
de Estado y no en una política del gobierno de turno.
El Plan debe contar con un presupuesto e identificar las fuentes de financiamiento
y además contar con un organismo de conducción del más alto nivel (científico y
funcional) y con instrumentos de evaluación para analizar los resultados y corregir
las desviaciones.