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Tomás Moro

nació el 6 de febrero de 1478 en Londres; su padre era jurista. Tomás se educó en la St. Antony's
School, entonces la mejor de Londres, y a los doce años de edad fue enviado a casa del cardenal
John Morton, arzobispo de Canterbury y Gran Canciller de Inglaterra.En 1492, Morton envió al
joven Moro al Canterbury College a estudiar derecho. En Oxford, Moro estudió con Linacre (1460-
1524), uno de los principales humanistas del Renacimiento, él enseñó a Moro y a otro alumno,
Erasmo, el latín y el griego, les inculcó su entusiasmo por el “Renacimiento”, y les comunicó su
gran apetito intelectual por los clásicos, las humanidades, la literatura, la poesía y la música.

Por influencia de su padre Moro completó sus estudios jurídicos en los Inns of Court (colegios de
abogados) de Londres, primero en el New Inn y después en el Lincoln’s Inn.

Durante un tiempo, pensó en hacerse sacerdote. De 1501 a 1504, vivió con los monjes de la
Cartuja de Londres, dedicado a “la devoción y la oración”. Por la razón que sea se retiro y en ese
mismo contrajo matriminio con Jane Colt con la que tuvo 4 hijos. Su primera mujer murió en 1511
y se casó de nuevo poco después con una viuda, Alice Middleton, que tenía siete años más que él.

En el último año del reinado de Enrique VII, en 1509, Moro fue nombrado miembro del
Parlamento y vicesheriff de Londres. En 1514 fue nombrado Master of the Requests (Relator del
Consejo de Estado). Al año siguiente fue enviado por primera vez a una misión en el extranjero,
una embajada comercial en Flandes durante la cual escribió el segundo libro de Utopía.
Completaría el primero a su regreso a Inglaterra, en el mismo año. Entre otras misiones en el
extranjero, en las cuales Moro pudo hacer uso de sus habilidades diplomáticas, figuran su
asistencia al encuentro de Calais entre Enrique VIII, Carlos V y Francisco I (1520), en el “Campo del
Paño de Oro”;15 embajadas en Brujas y Calais (1521); una embajada en París (1527) con el
cardenal Wolsey y un viaje en el que representó al rey en el Tratado de Cambrai (1529), que
permitió a Inglaterra mantenerse al margen de la guerra europea durante los trece años
siguientes. En 1521 fue armado caballero y se le nombró Tesorero de la Real Hacienda. En 1523
fue elegido presidente de la Cámara de los Comunes. A continuación fue elegido gran mayordomo
de la Universidad de Oxford (1524), y de la Universidad de Cambridge (1525), fue nombrado
Canciller del Ducado de Lancaster (1525) y en 1529 se convirtió en el consejero más importante y
respetado del rey, al ser nombrado Gran Canciller de Inglaterra, el primer seglar que alcanzo este
alto cargo del Estado. ganó fama de imparcial, rápido y justo en sus juicios, aunque se ha dicho
que imponía sentencias excesivamente severas a quienes no compartieran sus opiniones
religiosas. Y una amistad estrechacon Enrique VIII.

Hasta ese momento, la fama de Moro se basaba tanto en sus prolíficos escritos y sus discursos
teológicos como en sus virtudes de hombre íntegro, honrado y sencillo. Aparte de su colaboración
con Erasmo (escritor europeo mas famoso de comienzos del siglo XVI), sus numerosos poemas
latinos y la Utopía, fue autor de cartas con las que intervino en varias controversias, por ejemplo
las dirigidas a Marin Dorp, (1515), a las autoridades universitarias de Oxford (1518), en las que
defendía brillantemente la 5 necesidad de prever un lugar para la enseñanza humanista en la
universidad, especialmente el griego y lo que hoy llamaríamos las disciplinas de cultura general, y
la dirigida “a un monje” (1520), en la que criticaba la corrupción del clero.
En 1520 ayudó a Enrique VIII a componer la Assertio septem sacramentorum, ataque contra
Lutero y todo lo que éste representaba, que deparó a Enrique el título de “Defensor de la Fe”
concedido por el Papa León X.17 Cuando Lutero replicó, Enrique VIII encargó a Moro que
respondiese, lo que hizo con su Responsio ad Lutherum (1523). Ya que Moro compartía los
temores de Enrique respecto de la Reforma Luterana, que podía destruir la antigua fe y el orden
establecido. Teológicamente era conservador. Como Colet y Erasmo, Moro creía en la necesidad
de una mayor tolerancia religiosa, una teología más racional y una reforma de las costumbres y del
comportamiento del clero, pero se oponía a toda ruptura con la Iglesia histórica.Por lo que
escribió panfletos y comentarios críticos sobre ciertos libros y tesis protestantes, por ejemplo En
1529 Moro escribió un Dialogue concerning heresies [Diálogo sobre las herejías] para refutar las
doctrinas de William Tyridale, y una Supplication of souls [Súplica de las almas), contra Simon Fish
que había atacado al clero.

Es irónico también que Enrique, que había utilizado a Moro y lo consideraba un amigo, se volviera
tan violentamente contra él. La renuencia de Moro ante el divorcio del rey con Catalina de Aragón
aumentaba porque veía en ello un desafío directo a la autoridad del Papa. La situación empeoró
cuando Enrique se hizo proclamar Cabeza Suprema de la Iglesia de Inglaterra (1531). Moro
pensaba que Cristo era la cabeza de la Iglesia y que Enrique estaba usurpando el lugar de el Papa.
En consecuencia, el 16 de mayo de 1532, dimitió de su cargo pero El 12 de abril de 1534, Moro fue
convocado a Lambeth para pronunciar el juramento de adhesión a la Ley de Supremacía, que
negaba la autoridad del Papa y confirmaba el divorcio de Enrique VIII. Moro se negó dos veces,
alegando razones jurídicas. El 17 de abril fue encerrado en la Torre de Londres, y el 1 de julio de
1535 fue condenado por traición, gracias al falso testimonio de Sir Richard Rich, Fiscal General, El 6
de julio de 1535 moría en el patíbulo, afirmando su lealtad al rey, pero diciendo que aún era
mayor su lealtad al Rey de los Cielos.

. Como Presidente de la Cámara de los Comunes, por ejemplo, se sirvió de su posición y de sus
opiniones anticlericales para persuadir al Parlamento de que aprobase varias leyes que limitaban
los poderes del clero, entre ellas una ley por la que el Parlamento debía establecer los derechos
que percibía el clero por los funerales. Otra ley prohibía a los clérigos beneficiarse de más de una
prebenda, defendio la libertad de expresión. En su Utopía, Moro acusó a las grandes abadías y
monasterios de “hacer pastos de las tierras de labranza”, es decir, cercar tierras para hacer pastar
a las ovejas, expulsando así a los braceros de las tierras cultivables.

Moro se habría considerado a sí mismo un humanista, no en el sentido moderno de la palabra que


significa la tendencia a centrarse en el hombre y no en Dios, sino como una persona interesada
por las humanidades y por el estado del mundo. El auge del Renacimiento, especialmente en el
siglo XV cuando se descubrieron manuscritos griegos y latinos que fueron reproducidos en las
imprentas recién inventadas, fue acompañado por una ola de entusiasmo por las ideas y los
escritores clásicos. Se descubría la existencia de la belleza en el mundo y en los seres humanos, y
las inmensas posibilidades de creación. En ese marco del pensamiento y en esa concepción del
mundo se situaron Moro y sus amigos. En términos estrictos, los humanistas eran eruditos
especializados en griego y latín, hombres como Moro, Colet, Linacre, Erasmo, Roger Ascham y Luis
Vives, pero los humanistas del Renacimiento creían que debían extender su curiosidad a otros
campos: la religión y la filosofía moral, las humanidades y las artes liberales, la ciencia y la filosofía
natural y, en general, todos los temas de interés humano.
“Utopía”

dos de sus obras que contribuyeron a su fama fueron, la Utopía (1516) y la Historia de Ricardo III
(1543). La primera versión de Utopía se publicó en latín en 1516. La traducción al inglés no se
publicó hasta 1556, pero para entonces sus principales argumentos eran bien conocidos y habían
sido ampliamente debatidos. Utopía hizo de Moro uno de los pensadores y visionarios humanistas
más eminentes del Renacimiento. Utopía es una sátira política, pero también una obra alegórica y
romántica. Pretende, como las sátiras de Horacio, “decir la verdad a través de la risa”, o, al igual
que “la Historia verdadera” de Luciano, “no solamente ser ingeniosa y entretenida, sino también
decir algo interesante”.

La historia se sitúa en una isla imaginaria donde no hay guerras, miseria, delitos, injusticias ni
ningún otro de los males que aquejaban a la Europa contemporánea. Todos reciben por igual
riqueza, alimentos y pobreza. Nadie tiene más que otro. El Estado supervisa y garantiza una justa
distribución de los recursos, incluidos los cuidados de la salud. La jornada de trabajo se limita a
seis horas, y el tiempo libre se dedica al estudio de las artes, la literatura y la ciencia. Como la
enseñanza técnica y profesional está abierta a todos, cada uno puede aprender al menos un oficio.
Sólo se permite el combate en defensa propia, y los que infringen 11 la ley son condenados a la
esclavitud. La religión es un teísmo sin confesión particular y los sacerdotes son elegidos por su
santidad. Cada niño y niña tiene derecho a una educación completa, entendiendo por esto el
estudio de la literatura, los clásicos, el arte, la ciencia y las matemáticas, lo que hoy día
llamaríamos un “programa equilibrado”. A los niños se les despierta la conciencia política en clases
de instrucción cívica. El Estado es responsable de la educación y de garantizar una plantilla de
maestros capacitados. Las niñas no deben recibir un trato distinto del de los niños. El propósito
evidente de Moro cuando escribió Utopía era abrir los ojos del pueblo a los males sociales y
políticos del mundo circundante, como la inflación, la corrupción, los malos tratos a los pobres, las
guerras sin finalidad alguna, la ostentación de la corte, el abuso del poder por los monarcas
absolutos, etc.

Muchos lectores no admiten que Moro, devoto católico romano, apoyara la eutanasia, el
matrimonio de los sacerdotes y el divorcio por consentimiento mutuo por razones de
incompatibilidad, o que propusiera que los futuros esposos se viesen desnudos antes de tomar la
decisión de casarse. Muchos lectores creen que las ideas básicas expuestas en Utopía son
comunistas.

Incluso hoy día, Utopía sigue siendo un libro de fácil lectura, pero hay que tener en cuenta que no
representa un ideal positivo, sino que es una crítica de la perversidad europea tal como la veía
Moro. Su objetivo era avergonzar a los cristianos para que no se comportasen peor que los pobres
paganos de Utopía, como ocurría entonces, sino mucho mejor.

Deja en evidencia cómo un idealismo puro aplicado al diseño institucional donde pueden verse
elementos positivos respecto a la igualdad lograda en términos de justicia. Desde esta perspectiva,
Utopía puede ser una crítica sincera a la sociedad estamental y la monarquía inglesas. Pero por
otra parte, es evidente que en términos de libertad individual y de derechos individuales los
resultados son más bien negativos ya que puedes ser castigado con esclavitud o pena de muerte
En Utopía se exponen otras tres ideas pedagógicas. La primera es la siguiente: “Los magistrados...
no quieren obligar a los ciudadanos a realizar contra su voluntad trabajos superfluos, ya que las
instituciones de aquella república tienden esencialmente a liberar a todos los ciudadanos de las
servidumbres materiales en cuanto lo permiten las necesidades de la comunidad, y a favorecer la
libertad y el cultivo de la inteligencia. Para ellos, ése es el secreto de la felicidad humana”.

La segunda idea es que los niños y los adultos deben relacionarse libremente entre sí y aprender
mutuamente, idea que sólo se ha empezado a aplicar de verdad a finales del siglo XX.

La tercera idea es que toda educación debe tener un fuerte componente moral, enseñado por
sacerdotes que son “los responsables de la educación de los niños y los adolescentes”., estas ideas
contribuirán sobremanera a conservar el Estado, que nunca se ve tan amenazado como por los
vicios que se derivan de doctrinas erróneas”.

El lugar de Moro en la historia de Inglaterra y de Europa está asegurado, no sólo por Utopía sino
también por su oposición de principio a la tiranía pero sus dos mayores legados son su obra escrita
y sus concepciones educativas. Moro inspiró todo un género literario de narraciones idealistas y
futuristas y relatos de viajes fantásticos. Se ha publicado bastante más de un centenar de libros de
este tipo, entre los que podríamos citar Another world and yet the same [Un mundo distinto y sin
embargo igual] de Joseph Hale (1600); Christianopolis de Andrae (1619); New Atlantis [La nueva
Atlántida] de Bacon (1626); Oceania de Harrington (1656); Los viajes de Gulliver de Swift (1726);
Cándido de Voltalre (1759); News from nowhere [Noticias de ninguna parte] de William Morris
(1890); La máquina del tiempo de H.G. Wells (1895); Un mundo feliz de Huxley (1932); Horizontes
perdidos de James Hilltop (1933); 1984 de George Orwell (1949), etc. En cuanto a sus ideas sobre
la educación, muchas de ellas parecen hoy triviales: la responsabilidad del Estado; la educación
mixta y la educación de adultos; los programas equilibrados; la educación moral al mismo tiempo
que la académica; el uso de la lengua nacional en la educación, etc., cuyos orígenes,
especialmente en la tradición pedagógica inglesa, se remontan a Utopía y a las descripciones
hechas por Erasmo de la “academia” de Moro.

http://www.ibe.unesco.org/sites/default/files/moros.PDF

file:///C:/Users/94366/Downloads/Dialnet-LaUtopiaDeTomasMoroUnaSociedadDisciplinaria-
3427711.pdf