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APUNTALAMIENTOS

GENERALIDADES

EL DESPLAZAMIENTO DE CARGAS o de los apoyos, que originalmente actuaban sobre


una determinada construcción, pueden alterar sus condiciones originales de estabilidad. Para
contener los efectos que podrían causar estos desequilibrios en las estructuras, muchas veces
es necesario apelar a los apuntalamientos.
Téngase presente que esta tarea no corrige la perturbación, sólo proporciona tiempo para que
pueda estudiarse cuidadosamente la mejor forma de restablecer el equilibrio en forma
definitiva.
Cualquiera sea la circunstancia que se presente, el apuntalamiento deberá reunir todas las
características de una obra resistente, para que pueda reemplazar con suficiencia la parte
afectada del edificio, y, una vez reparada la obra lesionada, se desmonte con facilidad.
Con frecuencia, se presentan situaciones de riesgo por una inminente inestabilidad de la
construcción. En estos casos, se privilegia la rapidez de ejecución por sobre toda otra
consideración. Ello lleva a evitar trabajos que, aún atendiendo a las reglas del arte, puedan
causar demoras (abulonamientos, cortes, perforaciones, etc.).

CLASIFICACION:

De acuerdo a las necesidades, los apuntalamientos pueden clasificarse en:

a) Temporarios o provisorios: los apuntalamientos temporarios o provisorios, se


retirarán una vez efectuada la reparación definitiva de la obra afectada. En
consecuencia, los materiales a utilizar deberán ser recuperables y deberán emplearse
técnicas de ejecución que faciliten ese requerimiento, como así también rapidez de
montaje y desmontaje; básicamente se emplea madera o hierro, en escuadrías o perfiles
comerciales adecuados, sin perjuicios de elementos de hormigón premoldeado armado,
en algunos casos especiales y que económicamente lo justifiquen.
b) Definitivos: los apuntalamientos definitivos se proyectarán y construirán teniendo en
cuenta que han de permanecer por tiempo ilimitado, es decir, en sustitución de la o las
partes de obra afectadas. Por lo tanto, se ejecutarán en hormigón simple o armado, o
bien con estructuras metálicas.

CONDICIONES QUE DEBEN REUNIR LOS APUNTALAMIENTOS:

En términos generales, decimos que un apuntalamiento es bueno cuando cumple las siguientes
condiciones:

1. Sostener
2. Retener
3. Unir

1. Sostener. Es el caso que hay que corregir (o suprimir) una columna, dado que son los
puntales los que deberán soportar una carga que ella recibiría (figura 1), o tomar (figura 2),
mediante tirantería inclinada, el empuje generado por un muro elevado, o bien, en un edificio
lesionado en el que un descenso de entrepiso agrietó un muro de cierre.

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Puntal

Fig. 2

Fi
g. 1

Se deberán colocar puntales verticales e inclinados para absorber las solicitaciones, mientras
se procede a la construcción de un nuevo muro (figura 3).

Fig. 3

2. Retener. Esto lo vemos tipificado cuando uno de los dos muros enfrentados tiende a
inclinarse (figura 4); el puntal, en este caso representado por una viga celosía, actúa como
resistente a los empujes.

Fig. 4

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3. Unir. Se presenta, por ejemplo (figura 5), en la circunstancia de una viga agrietada, donde
el apuntalamiento evita la propagación de la fisura.

Fig. 5

Conjuntamente a los anteriores requerimientos se requiere ademas:

a) Seguridad: los elementos a utilizar deberán ser dimensionados en forma generosa, a


los efectos de contar con un mayor coeficiente de seguridad, sobre todo en los casos de
apuntalamientos provisorios, dado que la recuperación del material a utilizar es pronta.
b) Rapidez: el proyecto de apuntalamiento, su técnica de aplicación y los materiales a
emplear, deberán permitir acelerar las tareas, para afrontar los requisitos a que están
destinados.
c) Economía: es sinónimo de racionalización u optimización en las “formas” a utilizar,
de acuerdo a la solicitación a que habrán de estar sometidos los apuntalamientos.
d) Duración: es importante determinar “a priori”, el tiempo que permanecerá un
apuntalamiento, lo cual, ayudará a elegir un material compatible en este aspecto, al
igual que conocer el “medio Ambiente” en que estará expuesto el apuntalamiento.

PARTES CONSTITUTIVAS DE UN APUNTALAMIENTO

- Los planos de asiento de los puntales será tenida muy en cuenta, y será siempre conveniente
ampliarlos, a los efectos de obtener una mayor superficie de apoyo, interponiendo a tales
efectos, elementos de distribución que generalmente consisten en tirantes o tablones,
denominados en esa función “soleras”. Entre el puntal y la superficie de su asiento, se
intercalan las llamadas cuñas, que con preciso ajuste, aseguran la transmisión de las cargas del
puntal a la “solera” o al plano de asiento.

- una vez calculado el puntal, o sea determinada su sección, será conveniente agregarle
“riostras” o “diagonales” elementos éstos que no intervienen en el desarrollo del cálculo, y
que se colocan al solo efecto de conferirle mayor rigidez al sistema y aumentarla.

MATERIALES A USAR EN LOS APUNTALAMIENTOS

Todo lo expuesto esta referido a los apuntalamientos ejecutados con maderas, de las
denominadas semi-duras o duras. No obstante, todo lo dicho, tiene validez como principio
para cualquier otro material de los usuales en apuntalamientos.

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Todo apuntalamiento ejecutado con acero u otro metal, o bien con hormigón, resulta mas
apropiado, por lo general, para aquellos que tienen destino permanente, y en tal caso
convendrá proyectarlos para esa necesidad. En los apuntalamientos provisorios, excepto una
no habitual coincidencia de medidas, resulta difícil utilizarlos, por cuanto no pueden adoptarse
fácilmente, sino mediante procesos previos como ser: cortes, uniones, soldaduras, etc. Se
exceptúan de la presente consideración, las estructuras metálicas especiales, de firmas
comerciales, que en plaza las alquilan o venden para apuntalamientos.
El hormigón, armado o simple, solo por excepción se utiliza para apuntalamientos provisorios.
Todo depende de la importancia de las obras para sustentar, del tiempo que han de
permanecer, y del estudio económico correspondiente.

ORGANIZACIÓN DE APUNTALAMIENTOS

Cuando la carga no es necesariamente vertical, puede existir empuje horizontal del entrepiso,
y vertical de un muro elevado, cuya resultante es inclinada, lo cual obligará a la colocación de
un puntal en la dirección de dicha resultante, aplicando en el punto de concurrencia de las
componentes de esa resultante.
Los puntales pueden disponerse en un mismo plano y concentrando uno de sus extremos, en
un punto.
Si el empuje fuera muy importante, se usa la “viga puntal”, con sección virtual cuadrada, la
cual, debe ser convenientemente arriostrada en sus cuatro costados.
Es conveniente ampliar la superficie de contacto del o de los puntales, con el muro, mediante
un entablonado y sobre el mismo, si se desea ampliar aun mas la acción de contención, se
podrán adicionar las “riostras”.
Se requiere efectuar apuntalamientos, toda vez que se realicen demoliciones, que se requiera
abrir vanos, hacer submuraciones, realizar excavaciones, y cuando exista peligro de derrumbe
etc. Llamamos entibaciones, a aquellos apuntalamientos que se practiquen en excavaciones
con el objeto de evitar desmoronamientos; en estos casos, las cargas serán fundamentalmente
horizontales.
La función principal del apuntalamiento, es la de recibir cargas, muchas veces para sostener
una obra, otras solamente preventiva. Lo más usual, es colocar muchos elementos, de manera
que cada uno reciba poca carga, y en su conjunto realicen un gran esfuerzo. Dado que
generalmente, los apuntalamientos son transitorios, el hecho de colocar muchos elementos no
crea problemas, pues luego estos, se quitan. En algunos casos de entibaciones, se construyen
apuntalamientos perdidos, es decir que quedan incorporados a la obra sin ser recuperados. Los
puntales que se coloquen, encargados de transmitir la carga a tierra, deberán apoyarse sobre un
tablón, o elemento de transición que distribuya la carga concentrada del puntal, disminuyendo
de esta manera la presión de contacto con el suelo.
Lo fundamental de todo apuntalamiento, es que este se apoye a la obra, y no a la obra a él,
pues en este caso para que el esfuerzo se transmita, la obra debe haberse deformado, con el
consiguiente riesgo que ello implica, es decir, que si se deforma mucho corremos el riesgo que
se produzcan fisuras en la superestructura. Para lograr un perfecto ajuste, existen dispositivos,
entre los cuales podemos citar la cuña que si bien es el más rápido de colocar, es el más
primitivo; consiste en colocar dos cuñas según se indica en la (figura 1), las que al ser
ajustadas golpeándolas con el martillo, ponen en tensión al puntal. Una vez ajustadas, se fijan
con un clavo. Otro elemento, es el tornillo (figura 2); este consiste en un perno roscado que al
ser girado ajusta el puntal; permite realizar mayor esfuerzo que la cuña. Y el más efectivo es el
gato hidráulico (figura 3). Cuyo costo es muy superior a los otros. Este se utiliza cuando se
requiera realizar grandes esfuerzos.-

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Figura 1 Figura 2 Figura 3

Hasta hace algunos años, los apuntalamientos y andamios, eran de madera. Actualmente con
el avance de la tecnología, se están utilizando también los apuntalamientos y andamios
metálicos. Dado que estos últimos son de un gran costo inicial, solo se utilizan en obras de
mediana a gran envergadura; son más durables, más resistentes, pero su amortización es mas
lenta.
Para los apuntalamientos de madera, se utilizan principalmente tirantes de 3” x 3” y tablas de
1” x 6” entre otras escuadrías, las que se unen por medio de clavos. Los puntales deben ser
arriostrados transversalmente, de manera de evitar todo tipo de pandeo (figura 4); este tipo de
arriostramiento, se llama Cruz de San Andrés.-

Figura 4

Los metálicos (figura 5), pueden ser de distinto tipo, pero los más usados son los de tubos
cilíndricos de acero unidos mediante dispositivos especiales, que pueden ser fijos (figura 7a y
7b), o giratorios (figura 7c).
La figura 6a, muestra una base metálica, la 6b, una espiga para unión de caños, y la 6c una
base con tornillo de ajuste.
Existen también puntales telescópicos que traen incorporado un mecanismo de ajuste roscado.

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Figura 5

Figura 6

Figura 7

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DESCRIBIREMOS AHORA, ALGUNOS TIPOS DE APUNTALAMIENTOS Y
ENTIBACIONES:

PUNTALES DE SEGURIDAD
Cálculo

a) Puntal de seguridad: se trata de un elemento rígido, generalmente empotrado en su


cabezal y en su base, que admite naturalmente la deformación elástica según:

Libre Articulado Articulado Empotrado

Empotrado Articulado Empotrado Empotrado


Lc = 2L Lc = L Lc = 0.75L Lc = 2L

Es muy poco frecuente el uso de puntales con articulación en su base. La solicitación que
deberán soportar los puntales, es conveniente que sean exclusivamente a compresión, con
exclusión en lo posible de cualquier otra (tracción, flexión simple o compuesta, corte o
torsión).
Las secciones de los puntales, dependerán de la carga a soportar y del material a utilizar, y su
forma más racional; teniendo en cuenta que trabajan a compresión, será conveniente en lo
posible que dichas secciones sean simétricas con respecto de dos ejes baricéntricos, manera
que ofrezcan mementos de inercia iguales respecto de ambos ejes.
Los puntales pueden ser de sección individual (simples) o compuestas, o sea que podrán
tenerse secciones constituidas por una sola pieza o por varias, constituyendo en este último
caso, componentes adosados o separados; que rara vez pueden ofrecer momentos de inercia
iguales respecto de los ejes baricéntricos, y consiguientemente, habrá que trabajar con el
mínimo correspondiente.

Los puntales son los elementos que hincados firmes en el suelo u otra parte de la estructura
tienen la función de sostener paredes que estén desplomadas o edificios o partes de él que
amenacen ruinas.
Por lo general están materializados por tirantes de maderas, o de metal. A continuación se
detallaran algunos tipos de apuntalamientos, distintos estos según la estructura en la que
funcionan.

Los puntales necesarios para asegurar los muros de Frente, se habrán de enterrar a una
profundidad de cincuenta centímetros (0,50 m) en la vereda (fig. 11) y se apoyarán sobre una
zapata de pino-tea o madera dura. El pie de los mismos, debe estar situado a unos cuarenta
centímetros (0.40 m.) del borde exterior del cordón de piedra de la vereda. En la parte superior
del puntal se clavará un pedazo de tablón que penetrará en la pared en medida igual a un tercio
(1/3) del ancho de ésta (fig. 12).

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El apuntalamiento de dos muros en ángulo se efectúa con un solo puntal (fig. 13 A y B),
colocado en la dirección de la resultante de las dos fuerzas de empuje que ejercen los dos
muros.

Si la fuerza que debe soportar un apuntalamiento se juzga considerable, se colocan dos


puntales acoplados, unidos con flejes (figs. 14 y 15).
Cuando se trata de una pequeña superficie de pared con elevada carga, se emplean dos
puntales que convergen hacia arriba, ligados por medio de alfajías (fig. 16), a los que se dará
una inclinación equivalente a un quinto (1/5) de su altura, o sea veinte centímetros (0.20 m.)
por cada metro de altura que tengan; sus pies se asegurarán con tacos de madera, clavados
sobre un entramado. Este será construido con madera dura y se colocará en plano inclinado,
enterrándolo en el piso, de manera que ninguna parte sobresalga del nivel del suelo.

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En el caso de un apuntalamiento de mayor altura que el anterior, y que debe apoyar en
dos puntos de la pared, los puntales se hacen converger hacia la base (fig. 17), uniéndose los
pies de los mismos sobre el entramado, donde se los sujeta con tacos, también de madera,
resultando un tipo de apuntalamiento muy usado y resistente. La unión y el apoyo de los
puntales, se efectúa como en el caso precedente.
Este procedimiento se usa, también, para resistir el empuje de cierta zona de pared. A
este fin, utilizase un trozo de tablón, cuyas medidas se determinará en cada caso, y el cual será
aplicado contra la pared, encastrándose o clavándose en él las cabezas de los puntales (figs. 18
y 19).

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Otra alternativa: debe apoyar en dos puntos de
la pared, los puntales se hacen converger hacia
la base, uniendo los pies de los mismos sobre el
entramado, donde se lo sujeta con tacos,
también de maderas, resultando un tipo de
apuntalamiento muy usado y resistente.

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Apuntalamiento de muros:

En las figuras 8 a 11, podemos ver algunas formas de apuntalar un muro. Se observa que en
todos los casos, se debe realizar un encastre en la pared, como así también en el suelo donde
se apoya; en este caso es importante colocar un tablón sobre la tierra con el fin de distribuir la
carga sobre el terreno.-

Figura 8 Figura 9

Figua 10 Figura 11

Apuntalamiento de muros entre si:


Pueden observarse en las figuras 12, 13 y 14. En la primera tenemos el caso de un
apuntalamiento con un único tirante, por lo que sirve para pequeñas luces. En los casos
siguientes tenemos un elemento compuesto semejante a una viga reticulada. Estos pueden ser
de madera, o metálicos.

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Figura 12 Figura 13

Figura 14

Apuntalamiento entre dos edificios

Generalmente al construir un edificio al lado de otro que ya existe se hace necesario


profundizar los cimientos de este último, y para ello es conveniente asegurar su estabilidad
mediante un apuntalamiento resistente.
Si la nueva construcción se debe levantar en un lote situado entre dos edificios, es fácil
apuntalar uno de estos contra el otro.
En estos casos, se emplean diferentes sistemas de apuntalamiento. Para un empuje de poca
importancia, es suficiente una viga simple, cuyos extremos se afirman, con cuñas de madera,
contra dos trozos de tablones clavados en la pared (fig. 20).
Cuando se deben resistir empujes de mucha fuerza, los apuntalamientos han de ser,
lógicamente, más sólidos.

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Uno de ellos, consiste en una viga de madera, que apoya por sus puntas en cada muro
reforzada en su parte media con pequeños trozos de viga. En los extremos de éstos se unen
una serie de puntales, cuyas cabezas apoyan en una cruz de madera que abarca una amplia
zona de pared (fig. 21).
El otro tipo, también de gran resistencia, se construye con dos vigas, una más abajo
que la otra, unidas entre sí por medio de alfajías; este conjunto forma una viga armada llamada
celosía (fig. 22).
En estos últimos casos de apuntalamiento, la presión contra el muro se efectúa por
medio de cuñas con los puntales, asegurándolos con tacos de madera sobre el tablón clavado
en la pared.

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Encuadramiento de una puerta

Al demoler la pared del frente en su unión con la medianera, muchas veces se puede ocasionar
perjuicios a las propiedades vecinas, produciéndose grietas en las aberturas que se hallan más
próximas a dicha demolición.
Como generalmente es una puerta la abertura, es conveniente asegurarla por medio de un
encuadramiento construido con madera (fig. 23).
Este encuadramiento consiste en un marro de tablones reforzado con travesaños, de modo que
el conjunto asegure la estabilidad del dintel, mochetas y umbral de la puerta.

Fig.23

Procedimiento para hacer o ensanchar una abertura

Es muy corriente la transformación que por diversos motivos sufren las fachadas de los
edificios al practicar nuevas aberturas o ensanchar las existentes, sea para la colocación de
ventanas o de puertas.
Antes de comenzar esta clase de trabajos, es necesario saber qué espesor tiene la pared, como
también calcular en cada caso, la carga que soportarán las vigas, a los efectos de determinar el
perfil a adoptarse.
Por lo general se colocan dos vigas, y para facilitar la operación, se hace primeramente un
agujero en un extremo de la futura abertura y al nivel deseado, con el objeto de obtener la
misma altura en ambos lados de la pared. Hecho este orificio, se abre una canaleta, cuya altura
debe ser igual al perfil de la viga a colocar, y a una profundidad equivalente a media pared.
Esta canaleta, ha de ser, por lo menos, cuarenta centímetros (0.40 m) más larga que el ancho
de la abertura, es decir, 0.20 m. por cada lado, para permitir apoyar los extremos de la viga
(figs. 24 y 25), y será abierta con esmero procurando, en lo posible, no deteriorar los ladrillos
que deben quedar.

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Fig.25

Una vez limpia y regada la canaleta con abundante agua, se pone la viga, la cual se nivela
cuidadosamente. Luego, se rellenan los vacíos con ladrillos asentados con mezcla de cemento,
y con ésta, todos los pequeños agujeros que quedan. Después que la primera mitad del muro
haya quedado lista y endurecida la mezcla, se procede de la misma manera con la otra mitad
(fig. 26).
Al cabo del tiempo necesario para el fraguado del cemento, se puede demoler la parte de pared
que cubre a la abertura proyectada.

Demolición de tina pared de 30 centímetros

Para demoler una pared de 30 cm. de espesor que divide locales interiores y sobre la cual
apoyan las viguetas del entrepiso o azotea, se procede de la siguiente manera: primeramente,
antes de comenzar todo trabajo se pone en el suelo y a cada lado de la pared las vigas

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previstas. Luego, se construye un sólido apuntalamiento, a una distancia del muro que facilite
el libre movimiento de los obreros. El apuntalamiento mencionado consiste en colocar, debajo
de las viguetas y paralelo al muro a demoler, un tablón apoyado sobre una serie de parantes de
madera cuyos pies descansan sobre otro tablón colocado en el piso. La estabilidad de los
parantes se consigue por medio de cuñas de madera que se introducen bajo los mismos.
Las vigas se colocan siguiendo un procedimiento idéntico al empleado paras practicar
aberturas o ensanchar las existentes.
Cuando la pared a demoler tiene mucha longitud no permite la colocación de vigas de medidas
apropiadas, se instala en el centro una columna de hierro con el propósito de disminuir la luz
de apoyo, evitando de este modo el uso de perfiles de grandes dimensiones (figs. 27 y 28).
Esta columna se introduce haciendo en la pared una abertura de dimensiones adecuadas y se la
asentará sobre una base construida con hormigón armado (fig. 29).
Realizada la tarea de levantar la columna, se puede ya construir el apuntalamiento y colocar
las vigas en la forma indicada precedentemente.

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Demolición de una pared de 15 centímetro

Igual que en el caso de la pared de 30, es necesario, antes de comenzar el trabajo depositar la
viga sobre el piso y contra el muro que se va a demoler porque de lo contrario, una vez
construido el apuntalamiento los parantes impedirían colocarla.
El procedimiento para llevar a cabo la demolición, es el siguiente: primero se hace en todo el
largo de la pared una marca a la altura deseada; luego, a distancia de un metro (1 m.) más o
menos, se practican orificios que atraviesen el muro (fig. 30). En cada agujero se introduce un
tirante de 4” x 4” y de dos metros (2 m.) de longitud colocados de manera que a ambos lados
de la pared sobresalga una parte igual de ellos a fin de dejar un espacio libre que permita el
movimiento de los obreros. Como estos tirantes son los que sostienen la porción de muro que
no se demuele, sus extremos se hacen apoyar sobre parantes que descansan en un tablón
colocado en el piso y que se aseguran con cuñas de madera, para ejercer la presión necesaria y
evitar un posible desplazamiento (fig. 31).
Para mayor estabilidad del apuntalamiento los parantes se unen entre sí con tablones formando
una cruz llamada de San Andrés. Terminado aquél, se puede dar comienzo a la demolición, y
luego, a la colocación de la viga. Esta se reviste de ladrillos asentados con mezcla de cemento,
lo mismo que los desperfectos producidos por la demolición.

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Después de finalizada toda demolición se procede a limpiar convenientemente el terreno sobre
el cual se levantará el nuevo edificio. En este caso no es necesaria, para construirlo, estudiar
las cualidades del suelo; es más que suficiente saber que en él ha existido durante años la
construcción que se ha demolido.
Pero, en el supuesto de que el terreno sea desconocido, no teniéndose referencias, es
conveniente, para mayor seguridad, efectuar un reconocimiento del mismo, antes de estudiar
el proyecto.
Sabemos que toda edificación toma apoyo sobre el terreno y le transmite las cargas que ella
soporta, motivo por el cual se debe estudiar primeramente el suelo y asegurarse de su
resistencia y de todas las cualidades que pueda poseer, favorables o desfavorables. Es, pues,
necesario verificar si las condiciones de aquél permiten o no la ejecución de la obra.
El valor de la solidez y resistencia del suelo es relativa y depende siempre de la naturaleza de
éste.
En las ciudades, donde existen construcciones próximas, se pueden obtener datos que
faciliten la investigación, y otro tanto ocurrirá si existen excavaciones en las cercanías del
lugar; en caso contrario habrá que averiguar de un modo directo la constitución del suelo.
La visita al terreno y el examen superficial del mismo, es la primera operación a realizar. En
esta ocasión se debe examinar la clase de tierra superficial y la de las capas inferiores, si éstas
se hallaran al descubierto en pozos o desmontes existentes; también se puede conseguir una
información valiosa interrogando a los vecinos respecto de la profundidad de la napa de agua
y acerca de todo lo referente al suelo y al subsuelo.
Para lograr datos más precisos y fidedignos, si es que la construcción lo merece se hará,
aunque sea en parte, una excavación de los cimientos, para darse cuenta de su naturaleza y
juzgar su calidad, es decir, su dureza, ya por la resistencia que oponga a la pala o al pico, va
batiéndola por medio de un instrumento pesado; en este último caso, el sonido y el grado de
compresibilidad del suelo serán datos útiles.
En general todo terreno sólido y duro cuyas capas sean aproximadamente horizontales e
inaccesibles a las filtraciones de agua, puede ser considerado bueno.
Cuando la profundidad a que se debe llevar el reconocimiento no es de mucha importancia, 3
metros más o menos, sé recurre al método de excavar de trecho en trecho pozos de, por lo
menos, 1 metro de diámetro o zanjas de una hondura conveniente, de manera que sea posible
analizar sin dificultad la disposición, naturaleza, espesor y profundidad de las capas terrestres.
Si el estudio del terreno pasa de los limites en que puede hacerse con relativa comodidad,
valiéndose del procedimiento anterior, se pone en práctica el sondeo, que consiste en atravesar
el suelo por medio de un aparato llamado sonda, el cual viene a ser, sencillamente una barrena
o taladro de tornillo, provisto de un mango en cruz que sirve para facilitar, por rotación, su
penetración en la tierra.

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Apuntalamiento de un talud en una excavación:

En las figuras 15 a y 15 b, tenemos el apuntalamiento de una excavación descargando sobre


muro transversal existente.

La figura 16 nos presenta el caso de una excavación con talud, la cual no requiere
apuntalamiento.

Figura 16

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Cuando deban ejecutarse paredes verticales, ya sea por tratarse de zanjas o sótanos, debemos
realizar un apuntalamiento. Este puede ser un tablestacado como se indica en las figuras 17 a
19. Si se trata de zanjas, podemos realizar el tablestacado en ambos lados, y apuntalarlos entre
si, como puede observarse en las figuras 17 a y 19 a. Cuando la pared opuesta está muy lejos,
o cando los puntales horizontales obstaculicen la zona de trabajo, y debamos prescindir de
ellos, se puede realizar un anclaje como el indicado en las figuras 17 b, 18, y 19 b.

Figura 17-a Figura 17-b

Figura 18

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Figura 19-a Figura 19-b

La figura 20, representa una entibación metálica, la cual consiste en hincar perfiles separados
la distancia que determine el cálculo, los cuales llevan colocados tubos transversales de
manera de formar una pared.-

Figura 20

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Apuntalamiento de excavaciones de gran profundidad:

a) Caso en el que el suelo permite realizar excavaciones con paredes verticales.

En estos casos, no obstante tratarse de suelos cohesivos, no es posible excavar hasta la


máxima profundidad sin correr riesgos de desmoronamiento. Para superar este inconveniente,
lo que se hace, es excavar en etapas e ir apuntalando desde arriba hacia abajo. Una forma es la
que se describe a continuación: se excava una profundidad de aproximadamente 2,50 a 3,00
m, luego se realizan perforaciones horizontales de un diámetro de aproximadamente 0,30 m,
en estas perforaciones se coloca una armadura y se inyecta hormigón a presión (figura 21);
estos elementos horizontales, o con ligera inclinación, funcionan como tensores clavados en el
suelo circundante, siendo la vinculación entresuelo y tirante por fricción, su longitud,
diámetro, armadura, y separación entre si y entre filas, resultarán del calculo correspondiente.
Luego se construye un tabique de hormigón armado el cual se vincula a los tensores en forma
directa o a través de una viga horizontal a modo de refuerzo. Una vez ejecutado el tabique de
hormigón en todo el perímetro de la excavación, se continua profundizando, y repitiendo la
operación hasta llegar a la cota establecida en el proyecto. El cálculo estático también
determinará la necesidad o no de realizar vigas de refuerzo, y establecerá el espesor y
armaduras del tabique de hormigón armado. Para el estudio se requiere conocer los
parámetros portantes del suelo.-

Figura 21

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b) Caso en el que el suelo no admite paredes verticales.

En este caso, previo a la excavación, se construyen pilotes en todo el perímetro de la misma,


con una separación que surgirá del estudio de suelos. Luego se comienza la excavación y a
medida que se va avanzando, se ejecutan tensores similares a los descriptos en el caso
anterior, unidos a una viga horizontal en todo el perímetro de la excavación, la que debe
abrazar a los pilotes, de manera que estos queden vinculados horizontalmente al terreno
circundante impidiendo desplazamientos laterales. Figuras 22 y 23.

Figura 22 Figura 23

Apertura de vanos

Es un caso que se presenta a menudo en refacciones. Cuando se presenta esta situación,


debemos construir una viga dintel, la cual puede ser de hormigón armado o con perfiles de
acero.
En el primer caso para poder construir la viga debemos cortar totalmente el muro (fig. 24),
con lo cual queda sin sustento la parte superior, por lo tanto para evitar que ésta caiga se debe
apuntalar. Para ello perforamos transversalmente el muro practicando agujeros alineados
horizontalmente a unos 10cm. por sobre la parte superior de la futura viga, y separados entre
si una distancia no mayor de 60cm. por dentro del agujero se pasa un tirante de 3” x 3”, el cual
es apuntalado a cada lado del muro con puntales de 3” x 3” perfectamente acuñados. Los
puntales deben guardar una distancia al muro tal que permita trabajar libremente. Luego se
prepara la armadura de la viga, y se procede a cortar la pared, solamente en el espacio que
ocupará la viga, dejando la parte inferior del muro como encofrado de fondo de viga. Se
coloca la armadura, luego los tableros laterales, los que deben estar perfectamente alineados y
atados. A continuación se procede a colar el hormigón. Para permitir el colado, es necesario
hacer un chanfle en uno de los laterales del muro. Después que el hormigón de la viga haya
alcanzado su resistencia final, se abre el vano.

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Figura 24

En el segundo caso, si la pared es de un espesor tal que permita la colocación de un solo perfil,
el apuntalamiento se realiza de la misma forma que el indicado anteriormente, luego se corta
el muro pudiendo en este caso demoler también la parte de abajo, se coloca el perfil, se amura
y se calza, y una vez fraguado el mortero se quita el apuntalamiento. Si el espesor del muro
permite la colocación de dos o más perfiles, se procede como se indica en las figuras 25 y 26;
es decir, se corta lateralmente medio muro, haciendo una canaleta para alojar un perfil;
después se coloca éste, se amura y se calza; una vez que haya fraguado el mortero se corta la
pared en la otra cara y se realiza el mismo procedimiento con el otro perfil; por último se abre
el vano.

Figura 25

Figura 26

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Apuntalamiento a realizar en caso de demoler muros medianeros

En este caso previamente a la demolición, se debe apuntalar el techo vecino según se indica en
las figura 27 y 28, y luego construir un tabique de madera machihembrada y empapelada de
manera de aislar totalmente la habitación vecina, de la obra. Este tabique se construye a una
distancia aprox. de 1,00 m. separados del muro a demoler.-
A continuación, se transcriben los artículos del Código de Edificación de la ciudad de La
Plata; Ordenanza 3001/63, referidos a apuntalamientos:

Figura 27

Figura 28

Artículo 127: Puntales de seguridad: Cuando sea necesario asegurar un muro próximo a la vía
pública mediante puntales de seguridad, éstos se apoyarán en zapatas enterradas por lo menos 0,50
m. en el suelo. El pie del puntal se colocará de modo tal que, a juicio de la D. O. P., no obstaculice el
tránsito y distará no menos de 1,00 m del borde exterior del cordón del pavimento de la calzada.

Artículo 137: Demoliciones paralizadas: Cuando una demolición halla quedado suspendida por más
de dos meses, se remplazarán los puntales por los pilares o muros definitivos que correspondan para
asegurar los edificios linderos y se retirarán los ceros provisorios hasta las líneas de edificación.
Cuando una demolición lleve seis meses de paralizada, la D. O. P. exigirá el cumplimiento inmediato
de las disposiciones inherentes a cercos y veredas definitivos, previa constatación de que las partes
del edificio existente garanticen las condiciones de seguridad necesarias; en caso contrario, podrá
ordenarse la ejecución de trabajos tendientes a asegurar la estabilidad del mismo.

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