You are on page 1of 110

Facultad de Estudios Jurídicos y Políticos

Escuela de Derecho

Escuela de Estudios Liberales

Cuatro Hitos de la Industria Petrolera en Venezuela,


Principales Aspectos Legales y Políticos

Angilbert Martins.

Tutores Académicos: César R. Mata García y Rafael Macqhuae.

Caracas, Octubre de 2013.


DERECHO DE AUTOR

Quien suscribe, en condición de autor del trabajo titulado “Cuatro Hitos de la


Industria Petrolera en Venezuela, Principales Aspectos Legales y Políticos”,
declaro que: Cedo a título gratuito, y en forma pura y simple, ilimitada e
irrevocable a la Universidad Metropolitana, los derechos de autor de contenido
patrimonial que me corresponden sobre el presente trabajo. Conforme a lo
anterior, esta cesión patrimonial sólo comprenderá el derecho para la
Universidad de comunicar públicamente la obra, divulgada, publicarla o
reproducirla en la oportunidad que ella así lo estime conveniente, así como, la
de salvaguardar mis intereses y derechos que me corresponden como autor de
la obra antes señalada. La Universidad en todo momento deberá indicar que la
autoría o creación del trabajo corresponde a mi persona, salvo los créditos que
se deban hacer al tutor o a cualquier tercero que haya colaborado o fuere
hecho posible la realización de la presente obra.

________________________

Angilbert Martins

C.I: 18.942.126.

En la ciudad de Caracas, el mes de Octubre del año 2013.


APROBACIÓN

Considero que el Trabajo Final titulado:

CUATRO HITOS DE LA INDUSTRIA PETROLERA EN VENEZUELA,


PRINCIPALES ASPECTOS LEGALES Y POLÍTICOS

Elaborado por el ciudadano:

ANGILBERT JESUS MARTINS PEREZ

Para optar al título de:

ABOGADO y LICENCIADO EN ESTUDIOS LIBERALES

Reúne los requisitos exigidos por la Facultad de Estudios Jurídicos y Políticos,


tiene méritos suficientes como para ser sometido a la presentación y
evaluación exhaustiva por parte del jurado examinador que se designe.

En la ciudad de Caracas, en el mes de Octubre del año 2013.

_____________________ ____________________

Rafael Macquhae Cesar R. Mata García


ACTA DE VEREDICTO

Nosotros, los abajo firmantes, constituidos como jurado examinador y reunidos


en Caracas, el día __________, con el propósito de evaluar el Trabajo Final
titulado:

CUATRO HITOS DE LA INDUSTRIA PETROLERA EN VENEZUELA,


PRINCIPALES ASPECTOS LEGALES Y POLÍTICOS.

Presentado por el ciudadano:

ANGILBERT JESUS MARTINS PEREZ

Emitimos el siguiente veredicto:

Reprobado____ Aprobado____ Notable____ Sobresaliente____

Observaciones: _________________________________________________

________ _________ _________ ________ ________

Jurado Jurado Jurado Jurado Jurado


AGRADECIMIENTOS

A mi familia por motivarme y apoyarme en todo el proceso de formación


personal y profesional.

A mis tutores por todo el trabajo, paciencia y ayuda prestada durante la


realización de este trabajo, y a todas aquellas personas que de una manera u
otra colaboraron en la elaboración del presente trabajo de grado.
Existe una contradicción fundamental mediante la cual el control público excesivo significa que
la CPN (Compañía de Petróleo Nacional) no es más que una extensión de la función pública,
mientras que el control insuficiente significa que la CPN podría perder el interés en los objetivos
1
no comerciales y ser como cualquier multinacional petrolera, (traducción del autor) .

Paul Stevens (2007)

El petróleo correrá la misma suerte que el carbón.


Juan Carlos Sosa Azpúrua (1997)

Despilfarramos el petrolero para acrecentar los ingresos fiscales… y ahora… estamos


hundiéndonos en el excremento del diablo.

Juan Pablo Pérez Alfonzo (1976)

1
There exists a fundamental contradiction whereby excessive government control means the
NOC (National Oil Company) is merely an extension of the civil service, while insufficient control
means the NOC might lose interest in non-commercial objectives and become like any oil
multinational.(Stevens, 2007).
INDICE

Abreviaciones…………………………………………………………………………. i
Resumen……………………………………………………………………………….ii
Introducción……………………………………………………………………………iii

CAPÍTULO I- Reforma Petrolera de 1943-


1.1.- Régimen de Concesiones en Venezuela ................................................... 9
1.1.1.- Las concesiones, una querella interna .............................................. 11
1.2.- La Reforma Petrolera ............................................................................... 13
1.2.1.- La Negociación .................................................................................. 15
1.3.- La Ley de Hidrocarburos de 1943 ............................................................ 17
1.3.1.- Principio del fifty-fifty o Participación Razonable ............................... 20

CAPÍTULO II- La Nacionalización Petrolera de 1975-


2.1.- El camino hacia la nacionalización ........................................................... 23
2.1.1.- La Reserva Estatal de la industria petrolera ...................................... 27
2.2.- La Ley de Nacionalización ....................................................................... 30
2.2.1.- El debate sobre el artículo 5 .............................................................. 34

CAPÍTULO III- La Apertura Petrolera de los 90´s-


3.1.- El Contexto de la Apertura ....................................................................... 38
3.1.1.- La Apertura Petrolera ........................................................................ 43
3.2.- Los Contratos de la Apertura Petrolera .................................................... 45
3.2.1.- Los Convenios Operativos ................................................................. 48
3.2.1.1.- Convenios de la primera ronda ................................................... 50
3.2.1.2.- Convenios de la segunda ronda.................................................. 51
3.2.1.3.- Convenios de tercera ronda ........................................................ 52
3.2.2.- Los Convenios de Asociación o Asociaciones Estratégicas .............. 53
3.2.3.- Los Convenios de Ganancias Compartidas....................................... 54

CAPÍTULO IV- La Plena Soberanía Petrolera del 2001-


4.1.- La “Renacionalización” del recurso .......................................................... 58
4.1.1.- Ley Orgánica de Hidrocarburos ......................................................... 61
4.2.- Plena Soberanía Petrolera ....................................................................... 65
4.2.1.- El desmontaje de la Apertura ............................................................ 67
4.2.1.1.- Los Convenios Operativos .......................................................... 68
4.2.1.2.- Los Convenios de Asociación y los Convenios de Ganancias
Compartidas .............................................................................................. 70
4.2.2.- Las migraciones a Empresas Mixtas ................................................. 72

CAPÍTULO V- Reflexiones-
5.1.- La Reforma Petrolera ............................................................................... 75
5.2.- La Nacionalización ................................................................................... 78
5.2.1.- La Administración Petrolera Nacional ................................................ 79
5.3.- La Apertura Petrolera ............................................................................... 80
5.3.1.- ¿Ilegalidad de los Convenios Operativos y los Convenios de
Asociación? .................................................................................................. 82
5.4.- La Plena Soberanía Petrolera .................................................................. 86
5.4.1.- El gobierno petrolero, la Administración Petrolera Nacional .............. 86
5.4.2.- Excesiva rigidez respecto de las modalidades para las EM .............. 88

CONCLUSIONES………………… ……………..………………...…………….... 92

BIBLIOGRAFÍA…………………………..………………………………………….96
Abreviaciones

AD Acción Democrática

AP Apertura Petrolera

CA Convenios de Asociación

CGC Contratos de Ganancias Compartidas

CO Convenios Operativos

COPEI Comité Organizativo Político Electoral Independiente

CRBV Constitución de la República Bolivariana de Venezuela

EE.UU. Estados Unidos de Norteamérica

EM Empresa Mixtas

FPO Faja Petrolífera del Orinoco

ISLR Impuesto sobre la Renta

LOH Ley Orgánica de Hidrocarburos

LOREICH Ley Orgánica que Reserva al Estado la Industria y el Comercio de


Hidrocarburos

NOC National Oil Company

OPEP Organización de Países Exportadores de Petróleo

PDVSA Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima


UNIVERSIDAD METROPOLITANA

Facultad de Estudios Jurídicos y Políticos

Cuatro Hitos de la Industria Petrolera en Venezuela, Principales Aspectos


Legales y Políticos

Autor: Angilbert Martins

Tutores: Rafael Macquhae

Cesar R. Mata García

Fecha: Septiembre, 2013

RESUMEN

El presente trabajo de grado tiene como objetivo general identificar y estudiar


los cuatro hitos petroleros más importantes que han tenido lugar en Venezuela los
últimos 100 años. Dicha identificación y estudio se realiza a través del análisis jurídico-
institucional y de la precisión de los principales hechos políticos que han conformado
la industria petrolera nacional. El trabajo abarca la descripción de los cuatro hitos más
importantes que han marcado la pauta en la industria petrolera nacional, con especial
enfoque en sus principales aspectos políticos más relevantes en la historia
contemporánea de Venezuela; así como sus aspectos jurídicos fundamentales.

El trabajo de grado comprende: (i) la Reforma Petrolera y la Ley de


Hidrocarburos de 1943; (ii) la Nacionalización y la Ley de Nacionalización de 1975; (iii)
la Apertura Petrolera (los Convenios Operativos, Convenios de Asociación y Contratos
de Ganancias Compartidas); y (iv) la Plena Soberanía Petrolera y la Ley Orgánica de
Hidrocarburos de 2001.

El trabajo de grado demuestra que, ya sea a través de la regularización o


desregularización del sector petrolero, las administraciones y la industria nacional, han
dado respuestas a planteamientos importantes sobre el asunto petrolero, reflejando en
cada una de las cuatro políticas analizadas, los valores e ideas que en ese momento
la sociedad tenía, siendo la sociedad en conjunto el cuerpo afectado, de manera
positiva o negativa, por la implementación de dichas políticas y normas legales.

Palabras Clave: petróleo, políticas públicas, instituciones, PDVSA, reserva estatal, Ley, marco
jurídico, Venezuela, países productores, países consumidores, OPEP, contratos petroleros.
INTRODUCCIÓN
La industria petrolera moderna nace en los Estados Unidos de Norte
América, donde se desarrollaron las actividades de exploración y producción,
llamadas también aguas arriba o upstream por su terminología anglosajona.
Autores como Mora (2011- 4-5), destacan que fueron tres circunstancias las
que propiciaron la transformación de ese, hasta finales de 1850, negocio
artesanal en un negocio capitalista de escala mundial.

Primero, el invento que a finales de ese mismo año, Samuel Kier, había
patentado un método de refinación del crudo que eliminaba la mayoría de sus
impurezas, he inventado un mechero para lámparas que permitía quemar
querosén, lo cual propició la ruina de la industria de aceites de ballenas, la
principal fuente de iluminación de aquel entonces.

Segundo, en 1855, el profesor de la Universidad de Yale, Benjamin


Siliman Jr, había publicado un análisis del potencial económico que tenía la
industria petrolera que nacía en Pensilvania, lo que motivó una masiva invasión
de buscadores de fortunas quienes trajeron en sus bolsillos, los capitales que la
industria necesitaba para su expansión. Esta fiebre del oro negro, o Oil Rush,
atrajo a todo tipo de hombres de negocio y ambiciosos casa-fortunas, quienes
se movilizaron al Norte de Pensilvania, “el Estado que domino el upstream de
la industria durante la mayor parte del siglo XIX” (Mora, 2011- 4).

Por último, la perforación del pozo de Drake en Pensilvania, demostró la


abundancia del recurso, y la viabilidad comercial de la industria que nacía. El
Caribe y el Medio Oriente fueron las otras dos regiones del mundo que
mostraban un potencial parecido en esta industria.

Venezuela, como reina del Caribe, tiene 100 años explorando,


extrayendo, refinando y comercializando el oro negro. Desde que en 1914 el
pozo Zumaque I del Campo Mene Grande, situado en el Estado Zulia,
demostró su extraordinaria viabilidad comercial, el país pasó a ser muy
importante en el mapa petrolero mundial. Este momento se podría bautizar
como el nacimiento de la Venezuela petrolera, donde pasaría de ser un país

1
inestable, palúdico y atrasado, a construir una nación moderna, sana y
urbanizada para mediados del siglo XX.

El desarrollo de la industria petrolera fue rápido, para 1929 el país


ocupaba el puesto del segundo productor mundial de petróleo por detrás de los
EEUU, y era el primer exportador mundial de crudo. Ya en el siglo XXI,
Venezuela pasó a ser el décimo productor mundial de petróleo y el quinto
exportador, como se aprecia en el cuadro a continuación.

Principales 15 países productores 2007 (miles barriles diarios)

Rango País Producción


1 Arabia Saudita 10.413
2 Rusia 9.978
3 Estados Unidos 6.879
4 Irán 4.401
5 China 3.743
6 México 3.477
7 Canadá 3.309
8 Emiratos Árabes Unidos 2.915
9 Kuwait 2.626
10 Venezuela 2.613
Fuente: (Rincón, 2002: 353).

El mercado y el equilibrio de la industria petrolera moderna se divide,


grosso modo, en dos grandes bloques: la oferta y la demanda. Por el lado de la
oferta, están los países consumidores o desarrollados, cuna de algunas de las
grandes trasnacionales petroleras, que controlaron la industria mundial hasta la
aparición de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Y
por el lado de la demanda, están los países productores (en su mayoría países
en vías de desarrollo), dueños de grandes recursos naturales y de compañías
nacionales petroleras, encargadas de la explotación y comercio de dichos
recursos. Dentro de equilibrio energético, se puede decir que estos actores, en
considerables ocasiones, colisionan en la industria para conseguir la mejor
porción posible del pastel.

2
El presente trabajo se centra en Venezuela, que es un país productor, y
cuyos gobiernos han diseñado, programado y ejecutado, distintas políticas
públicas que han normado la relación entre el petróleo y el país, configurando
una red institucional petrolera, la cual se ha venido formando desde los últimos
100 años.

Las políticas que este trabajo destaca, son las cuatro políticas petroleras
que emprendieron un cambio significativo en esta “red institucional” (North:
1993), y que afectaron la relación, de manera profunda, entre el Estado
venezolano y el primer grupo de actores anunciados. En tal sentido, este
trabajo se centra en el estudio de los cuatro hitos petroleros más importantes,
los cuales se sucedieron consecutivamente y respondieron al juego político
entre los distintos actores sociales y las condiciones que sus tiempos les
imponían.

Las políticas públicas y la política son conceptos entrelazados pero


diferentes. Mientras que la política tiene una correspondencia más directa con
el poder, y una relación entre la búsqueda por establecer ciertas políticas
públicas sobre determinados temas de interés, apegados a una visión
ideológica particular2; las políticas públicas atañen a las soluciones particulares
que el Estado brinda a la sociedad, en forma de instituciones, servicios y
prestaciones, es decir, son las soluciones a los asuntos públicos. El idioma
ingles recoge con acierto esta distinción entre Politics y Policies, (Lahera:
2004).

Tanto la política como las políticas públicas3 se corresponden al dialogo


público de una sociedad, donde todos los actores nacionales: gobierno,
oposición y grupos de interés, transan para promover distintas soluciones a los
problemas colectivos, siendo este un juego político que llega a reflejar los
valores imperantes, en ese momento, de una sociedad. Las políticas públicas
dejan de manifiesto cuales de los variados valores que pueden existir en una

2
O por el contrario, bloquear las iniciativas de los oponentes políticos, y/o aquellas políticas
que no comulguen con una visión particular.
3
Las políticas públicas tienen mucho que ver con el Estado como el ejecutor de las políticas,
por ello estas son implementadas a través de leyes, reglamentos y acciones administrativas.
Los gobiernos son quienes administran las políticas públicas de acuerdo a lo convenido en el
marco jurídico.

3
sociedad son considerados como prioritarios a la hora de tomar decisiones,
(Kraft y Furlong, 2006). Las políticas petroleras estudiadas en el siguiente
trabajo, fueron administradas a través de marcos jurídicos-institucionales, que
reflejaron la lucha/coexistencia entre los actores antes señalados. El campo
jurídico fue un terreno fértil en la lucha/coexistencia entre, gobierno-oposición y
trasnacionales, a la hora de definir las convenciones que regirían la vida
petrolera nacional, por lo que el estudio de los principales instrumentos
jurídicos, que materializaron las políticas petroleras, será un aspecto
fundamental del presente trabajo.

Las políticas a las que se hace referencia, y los instrumentos jurídicos


que las administraron son: (i) La Reforma Petrolera, administrada por la Ley de
Hidrocarburos de 1943; (ii) La Nacionalización, administrada por la Ley que
Reserva al Estado la Industria y Comercialización de los Hidrocarburos de
1975; (iii) La Apertura Petrolera, administrada bajo tres modelos de contratos
especiales de los 90´s; y (iv) la Plena Soberanía Petrolera, administrada por la
Ley Orgánica Hidrocarburos de 2001. Por lo que el trabajo se divide en cuatro
capítulos, uno por cada política, más un capítulo reflexivo final, que se
despliegan de la siguiente manera:

En el primer capítulo, se estudia La Reforma Petrolera de 1943 y la Ley


de Hidrocarburos de 1943, las cuales significaron un paso firme de la Nación
para el manejo de su petrolero, y que significó- entre otras cosas- la
organización del entramado jurídico institucional que se encontraba disperso
entre varios cuerpos legales. El objetivo de este primer capítulo será entender
la Reforma Petrolera, en el marco de la Ley Hidrocarburos de 1943, y en
especial, su aspecto más importante que fue el principio del 50-50.

En el segundo capítulo, se estudia la Ley que Reserva al Estado la


Industria y la Comercialización de los Hidrocarburos de 1975 y el nacimiento de
Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA) de 1976. Dicho proceso empieza con el
fin del régimen de concesiones, hasta la nacionalización de los activos de la
industria en 1975 y la Ley que instauro una reserva legal que le reservaba al
Estado la actividad económica petrolera de manera exclusiva, siendo la primera
vez en nuestra historia, que los venezolanos lograban el manejo del petróleo de

4
manera exclusiva y directa. También se estudia el polémico artículo 5 de dicha
Ley, cuya interpretación en los años 90´s permitió la Apertura de la industria. El
objetivo del capítulo será estudiar el proceso de Nacionalización- que culmina
con la creación de PDVSA en 1976-, y en especial, la discusión en torno al
artículo 5 de la Ley Orgánica que Reserva al Estado la Industria y el Comercio
de los Hidrocarburos de 1975.

En el tercer capítulo, se estudia La Apertura Petrolera y los tres tipos


principales de contratos celebrados en los 90´s, los cuales resultaron de una
interpretación del polémico artículo 5 de la Ley de 1975, lo que permitió la
vuelta de la inversión privada en la industria, y la entrada de capitales
internacionales que reactivaron la industria nacional que se encontraba en una
época de precios bajos o “Vacas Flacas”. El objetivo del capítulo será, conocer
los aspectos generales de la Apertura Petrolera, y en especial, los 3 tipos de
contratos que permitieron la Apertura en los 90´s.

En el cuarto capítulo, se estudia la política de Plena Soberanía Petrolera


y la Ley Orgánica de Hidrocarburos del 2001, reformada en el 2006, las cuales,
administraron una nueva política nacional, cuyo objetivo central era el control
del Estado sobre las operaciones de la industria petrolera y una nueva relación
con el capital extranjero a través de Empresas Mixtas. El objetivo del capítulo
será entender los aspectos generales de la Plena Soberanía Petrolera, como la
Ley Orgánica de Hidrocarburos, y en especial, el proceso que constituyó el
nuevo marco que rige la industria petrolera nacional, la migración de los
Convenios Operativos a Empresas Mixtas.

En el siguiente cuadro se puede apreciar a modo de resumen, cuáles


fueron los principales objetivos de las políticas ya enunciadas:

5
Reforma Petrolera Nacionalización Apertura Petrolera Plena Soberanía
Petrolera
Una mayor Control absoluto Apertura de la Control permanente
participación del por parte del industria petrolera y absoluto sobre la
Estado en las Estado Venezolano nacional, a través actividad petrolera.
ganancias del de su actividad de la inversión de El Estado como
negocio petrolero y petrolera, una privados, principal agente
en las actividades reserva estatal de nacionales e petrolero y
petroleras la actividad internacionales en accionista en
manejadas por los petrolera. las actividades cualquier negocio
concesionarios. petroleras petrolero.
reservadas.
Fuente: Mata García (2011).

En el quinto y último capítulo, se desarrolla una reflexión crítica sobre


estos cuatro hitos históricos que conforman los elementos más importantes de
la industria petrolera nacional, a través del análisis de sus leyes y los hechos
políticos que han sucedido. Por ello, en esta misma línea de razonamiento, se
puede enunciar como objetivo general del trabajo:

Objetivo General: Conocer los cuatro hitos petroleros más importante


que han sucedido los últimos 100 años en Venezuela, a través del análisis
jurídico-institucional y del estudio de los hechos políticos, que fueron
conformando la industria petrolera nacional.

Para dar respuesta a los objetivos planteados, el trabajo traza una


investigación de tipo documental y de nivel descriptivo. Es documental porque
se apoya en fuentes primarias como leyes que administraban la aplicación de
las distintas políticas públicas y constituciones, y a fuentes secundarias como:
artículos de opinión, artículos académicos y libros, que sustentaran el análisis
efectuado. Es un trabajo descriptivo, por cuanto no se adentra con profundidad
en el estudio de las consecuencias económicas, jurídicas, políticas ni sociales
que tuvieron las distintas políticas, ya que a pesar de lo interesante de su
contenido, esto constituye en sí mismo un trabajo de investigación totalmente
nuevo, que en un futuro, cualquier persona podría realizar. Tampoco el trabajo
considera dar algún tipo de recomendaciones profundas sobre cómo debe ser

6
manejada la industria petrolera nacional, pero si plantea interrogantes sobre el
manejo y futuro de la industria. Por consiguiente, la originalidad del trabajo
radica en haber compilado, expuesto y comparado en un solo texto,
investigaciones previas y aisladas sobre algunas de estas políticas petroleras.
Con esto se podrá facilitar el análisis y estudios posteriores sobre, lo que
debería ser, la principal área de interés de todos los venezolanos.

En este mismo orden de ideas, este trabajo de investigación para optar


por los títulos de Abogado y Licenciado en Estudios Liberales queda enunciado
de la siguiente manera: Cuatro Hitos Petroleros de Venezuela, Principales
Aspectos Legales y Políticos

7
CAPÍTULO I: Reforma Petrolera de
1943
Este primer capítulo estudia la política conocida como Reforma Petrolera
que implementó el General Isaías Medina Angarita4 en 1943, y cuyos objetivos
fueron heredados de la administración del presidente Eleazar López Contreras,
específicamente, de su Ministro de Fomento, Manuel Simón Egaña, (Machado:
1996).

La implementación de la Reforma se logró luego de un delicado proceso


de negociación, donde estuvo involucrado el Departamento de Estado de los
EEUU, que conllevó a la promulgación de la Ley de Hidrocarburos en 1943.
Esta Ley cambió la relación entre el Estado y las transnacionales, ordenó el
marco jurídico petrolero que se encontraba disperso en varias leyes, amplió las
facultades del Estado en materia impositiva, y puso fin a la política de
otorgamiento de concesiones.

La Reforma buscaba redimensionar el papel del Estado en el control y


manejo de la industria petrolera, y su aspecto más importante, sin duda alguna,
fue la obtención por parte del Estado de una participación mayor del excedente
petrolero logrando alcanzar un 50% de las ganancias, lo que se conoce como
el principio del 50-505, mitad para el Estado, mitad para las transnacionales.

En tal sentido, el objetivo de este primer capítulo será entender la


Reforma Petrolera, en el marco de la Ley Hidrocarburos de 1943, y en especial,
su aspecto más importante que fue el principio del 50-50.

4
Un punto interesante sobre este tema, lo expresa Machado (1996:25) cuando dice que a
diferencia de lo que el lugar común piensa, que AD fue quien cumplió el proceso de
estructuración y modernización de una sociedad democrática, siendo los grandes impulsores
del sistema de partidos y el debate democrático. El proceso de negociación para conseguir la
reforma del 43, denota una mecánica de resolución de conflictos y construcción de consensos
propios de un sistema democráticos y que Medina inicia antes de Punto Fijo, lo que “revela una
institucionalidad y no una gestión sectaria como usualmente se la representa”.
5
Otros autores como Mayobre (2006), hacen referencia a este aspecto de la política como la
tesis de la participación razonable, participación que fue mejorando a través del tiempo hasta
lograrse obtener el 100% de las utilidades que el negocio petrolero aporta en 1976.

8
1.1.- Régimen de Concesiones en Venezuela

Venezuela tiene una larga tradición jurídico-institucional en materia


petrolera, que viene desde la época de la colonia, cuando el Libertador por
Decreto6 dado en Quito el 24 de octubre de 1829, en su artículo 1º dispuso:

"Conforme a las leyes, las minas de cualquiera clase,


corresponden a la República, cuyo Gobierno las concede en
propiedad y posesión a los ciudadanos que las pidan, bajo las
condiciones expresadas en las leyes y ordenanzas de minas, y
con las demás que contiene este Decreto” (Museo Geológico
Virtual: 1997).

Desde entonces, Venezuela siguió el camino del perfeccionamiento de la


norma, pasando por la promulgación del Código de Minas del 15 de marzo de
18547, que se inspiró en la prestigiosa Ley de minas francesa de 1810, y
constituyó la primera legislación venezolana sobre el tema8. Hasta que en
1920, por primera vez en nuestra historia legislativa, se separaba el régimen de
las minas del régimen de los hidrocarburos, lo que es considerado un hito en
nuestra historia institucional petrolera.

Ya para 1928, el país era el principal exportador y el segundo productor


mundial de crudo. Pero a pesar de tales logros, el país llevaba su industria de
manera desordenada, debido a los distintos marcos jurídicos que regulaban la
industria de manera solapada. Los derechos y las obligaciones de los
contratistas9, variaban dependiendo de la Ley que los amparaba, en otras

6
El decreto del libertador es el primer ordenamiento jurídico sobre el tema de las minas que
tiene el país. Su importancia viene porque atribuye la propiedad de las minas a la República
que recién se independizaba del dominio Español, y era la corona el antiguo soberano de los
recursos minerales del país, (Museo Geológico Virtual: 1997).
7
Este código estableció por primera vez en la República de Venezuela la propiedad estatal y
regalista de las minas. “Esta es la primera declaración categórica, hecha por el Gobierno de la
República de Venezuela, acerca de la propiedad de las minas” (González, 1958: 57). Este
Código estuvo en vigencia durante 10 años, hasta la Constitución del 13 de abril de 1864, que
estableció el gobierno federal en Venezuela y dispuso que cada Estado Federado, tuviera la
libre administración de sus riquezas naturales. Algunos de los Estados Federados se dieron a
la tarea de elaborar su propia legislación minera, adjudicándose la propiedad originaria de los
yacimientos situados en sus territorios, lo que cambió con la promulgación de la Constitución
de 1881, cuando dicha facultad pasa a manos del Ejecutivo Nacional. (Mora, 2002:12).
8
Posterior al Código de 1854 se dictaron nuevos códigos y leyes de minas que fueron
sustituidos por otros, con velocidades atropelladas: 1885, 1887, 1891, 1893, 1904, 1905, 1909,
1910, 1915, 1918 y 1920.
9
Un ejemplo de ello puede ser los distintos nombres de los contratos, si el permiso para
explotar petróleo se otorgó en 1907 se llamaba contrato especial de explotación, si el permiso

9
palabras, si el contrato fue otorgado bajo el Código de Minas de 1910, el
contratista pagaba Bs. 2 la tonelada de regalía y si fue otorgado en 1930
pagaba impuestos sucesivos.

Mora (2011: 17-18), agrupa el marco jurídico del régimen de


concesiones en dos grandes bloques. El primero fue aquel grupo de
concesiones que se regulaban en su mayoría por las normas y procedimientos
contenidos en el Código de Minas de 1910. Y el otro grupo se regulaba por las
normas y mecanismos que se encontraban en la Ley de Hidrocarburos de
1920. Tanto la Ley como el Código, contenían una norma de adaptación, es
decir, “autorizaba a los concesionarios a adaptar a las nuevas disposiciones los
contratos y títulos otorgados con anterioridad”, (Mora, 2011: 17), de este modo
se preservaba el principio de seguridad jurídica.

El primer grupo del Código de Minas de 1910, se encontraban sometidos


a las siguientes disposiciones: a) Derechos exclusivos para explorar asfalto y
petróleo acordados sobre extensiones de terreno de distinto tamaño; b)
Derecho exclusivo de explotar petróleo en el área concedida, refinarlo y
explotarlo; c) Plazos variables de las concesiones: entre 25 y 50 años, de
acuerdo a cada contrato; d) Los concesionarios estaban comprometidos a
pagar el Estado un impuesto superficial de un (1) bolívar anual por cada
hectárea de la concesión y un impuesto de explotación o regalía de dos (2)
bolívares por tonelada métrica explotada; e) Los contratos estaban redactados
en español, el idioma oficial de la República.

El segundo grupo de concesiones se regulaban por la Ley de


Hidrocarburos de 1920, la cual establecía: a) las concesiones de exploración
debían ser sobre un lote determinado, cuya superficie no podía exceder de
10.000 hectáreas; b) La concesión de explotación se otorgaba por un plazo de
40 años; c) El concesionario estaba obligado a pagar una serie de impuestos
nuevos, impuesto superficial por hectárea, impuesto inicial de explotación,
impuesto superficial progresivo anuales, impuesto de explotación o regalía; d)
El concesionario disfrutaba del derecho de poder importar los bienes

se otorgó en 1909 se llamaba concesión de explotación, si se otorgó en 1919 ese instrumento


recibía el nombre de contrato de arrendamiento.

10
necesarios para su actividad sin pagar aranceles; d) La jurisdicción para
conocer cualquier tipo de controversias era la nacional y vencido el plazo de la
concesión, el concesionario debía dejarle a la nación las parcelas concedidas y
obras que allí reposaren. (Mora, 2011: 19).

1.1.1.- Las concesiones, una querella interna

La primera concesión para la explotación de petróleo fue otorgada el 24


de Agosto de 1865 por Jorge Sutherland, Presidente Constitucional del Estado
Soberano del Zulia, al ciudadano norteamericano Camilo Ferrand para taladrar,
sacar y exportar petróleo o nafta en todo el Estado Zulia, concesión que caduca
al año siguiente por incumplimiento de contrato. El 2 de febrero de 1866 el
Estado de Nueva Andalucía otorgo una concesión por 25 años a Manuel de
Olavarría, que comprendía todo el territorio de dicho Estado, actualmente
Monagas y Sucre. Esta entrega de concesiones por parte de los Estados
Federados, culminaría con la Constitución de 1881, como se detalla en nota de
pie número 7 de la página 9, cuando se delega en el Poder Central la
administración de las minas.

En 1878, se otorga la concesión a Manuel Antonio Pulido quien obtuvo


una concesión de 100 hectáreas cerca de Rubio en el Estado Táchira, por un
plazo de 50 años. Pulido junto a otros visionarios de la época, fueron los
artífices de la primera compañía de petróleo venezolana la Petrolia del
Táchira10, esta comenzó a operar con producción comercial que solo alcanzaba
para satisfacer la demanda de kerosén de las ciudades vecinas.

Luego que Venezuela demostró su potencial petrolero, vinieron a


instalarse en el país, muchas compañías petroleras mayoritariamente británicas
y que, poco a poco, fueron desplazadas por las norteamericanas. Esto

10
Sobre este hecho de alto valor histórico, vale la pena mencionar la visión que Vallenilla
(1975: 22), aporta para el presente trabajo:
“Con frustración observamos cómo esta empresa, netamente
venezolana, promovida por un ilustre compatriota y desarrollada por
venezolanos, pionera en este campo al obtener una de las primeras
concesiones otorgadas por el gobierno de la República, que funcionó
durante más de medio siglo (hasta 1934) y operó todas las fases de
la industria, no logro abrir un camino que habría cambiado el rumbo
de nuestra patria: el de la acción regular, sistemática y progresista del
empresario privado venezolano en el negocio petrolero.”

11
representó una importante suma de capitales y el desarrollo de una capacidad
técnica, que el sector privado nacional no tenía. Es por ello, que la actuación de
los venezolanos se redujo “al fácil y en general poco honorable [comercio con
las concesiones]” (Vallenilla, 1975: 23). Lo que significó jugosas ganancias
para un grupo minúsculo de venezolanos, quienes conformaron una
aristocracia criolla que compartían el poder, en la era de Cipriano Castro y
especialmente en la época de Juan Vicente Gómez.

Con la llegada de las trasnacionales empezaron a mezclarse los


intereses de las concesionarias con los asuntos internos del país. Vallenilla
(1975) destaca el caso del General Asphalt, quien fue acusado de apoyar
financieramente la revuelta fallida conducida por el General Manuel Antonio
Matos, conocida como la “Revolución Libertadora”. Estos hechos dieron pie a
que el Estado venezolano, presentará cargos en contra la New York Bermúdez
Co. La compañía fue acusada de colaborar con la revuelta del General Matos y
la demanda fue declarada con lugar el 27 de junio de 1908, lo cual puso fin a
su concesión, (Vallenilla, 1975).

En la primera década del siglo XX empieza el otorgamiento de los


grandes contratos petroleros por parte del gobierno de Venezuela. Durante los
regímenes de Castro y Gómez, se celebraron los contratos sobre hidrocarburos
más criticados en la historia petrolera del país, por su extensión territorial, por
sus condiciones extremadamente ventajosas para las compañías y por el poco
beneficio que aportaban al Estado, (Vallenilla: 1975).

Entre los contratos más importantes, Vallenilla (1975: 24-25) destaca: la


de Andrés Vigas, concesión por 50 años en el Estado Zulia con una extensión
de dos millones de hectáreas, la cual fue cedida a Shell. La de Antonio
Aranguren, a quien le otorgaron concesiones en Maracaibo y el Distrito Bolívar,
las cuales fueron traspasadas a Shell. A Francisco Arriaz a quien se le otorgó
una concesión por 500.000 hectáreas en los Estados Falcón y Lara, la cual fue
cedida a la Anglo Persian. Al General Bernabé Planas, a quien se le otorgó
concesión para explotar en el Estado Falcón, y fue cedida a la British
Controlled Oilfields. A Rafael Valladares quien recibió una concesión sobre una
superficie indefinida en el Oriente del país, la cual, cuatro días después, cedió a

12
la Bermudez Company. También este mismo personaje, Valladares, recibirá
inexplicablemente una concesión sobre 12 Estados del país (Anzoátegui,
Carabobo, Táchira, Monagas, Mérida, Lara, Trujillo, Yaracuy, Delta Amacuro y
partes del Estado Zulia, Falcón y Sucre).

Puede apreciarse que la mayoría del país estaba bajo los contratos de
concesión y los venezolanos, adjudicatarios originales de los contratos, tenían
la clara intención, como lo expresa Vallenilla (1975), de traspasar los derechos
de explotación y exploración a las empresas extranjeras, actitud que contó con
la complicidad del gobierno venezolano. Tal potestad discrecional, buscó ser
frenada por los reglamentos y leyes especiales que se dictaron entre los años
1915-1920, estos instrumentos fijaron las posiciones mínimas que debían
contener los contratos de hidrocarburos, estableciendo ente otros, el principio
de inalienabilidad, el cual estipula que los yacimientos de hidrocarburos no
pueden ser vendidos por el Estado, (Vallenilla, 1975: 25). Con la Ley de 1920,
se consiguió un “control más efectivo sobre las actividades de los
concesionarios” (Mendoza: 2009).

1.2.- La Reforma Petrolera

El veloz desarrollo de la industria petrolera nacional, como se ha


mencionado, hizo que la legislación existente no ordenara en un solo cuerpo
legal todas las actividades que la industria realizaba, sino que se encontraban
dispersas en varios cuerpos normativos. Ello resultó en una ambigüedad de las
normas, lo cual beneficiaba principalmente a las compañías petroleras.
Además Venezuela no contaba con los técnicos ni expertos propios para
desarrollar la actividad, lo que producía “que esa época el Gobierno necesitara
más a las compañías que ellas el petróleo del país” (Machado, 1996: 8).
Cuando asume la presidencia Medina, luego de la muerte de Gómez y en pleno
proceso de democratización tutelada, se encarga a Gustavo Manrique el
estudio de los hechos antes enunciados en este trabajo, así como la situación-
para esa época- de la industria. Se decide continuar con la Reforma planteada

13
por Eleazar López Contreras11 y los objetivos enunciados por su Ministro de
Fomento de Manuel R. Egaña (1938-1941), quien propondría los objetivos en
su Memoria del Ministerio de Fomento de 1941,- solo se anunciarán lo que
tienen apego a los objetivos del capítulo- (Machado, 1996: 4):

“1) Lograr una participación más justa de la Nación en los


beneficios del petróleo, respetando los derechos legalmente
adquiridos por las compañías.

2) Corregir situaciones jurídicas incorrectas, por la vía de la


negociación si fuese posible, sino, por la vía judicial.

3) Lograr una mayor vigilancia, control y dirección de las


actividades petroleras.

4) Simplificar y unificar impuestos de la industria”.

Como primer paso, en el camino para cumplir los objetivos planteados,


el Gobierno de Medina promulgó en Gaceta Oficial número 20.851 el 17 de julio
de 1942, la primera Ley de Impuesto sobre la Renta de Venezuela, con una
vacatio legis (i.e, período que transcurre desde la publicación de la norma
hasta su entrada en vigor) hasta el 31 de diciembre de 1942, entrando en
vigencia el día primero de enero de 1943. Dicha Ley implicó el primer sistema
impositivo directo que gravaba la actividad económica en el ámbito petrolero.

Anteriormente, solamente existían ingresos petroleros especificados en


las leyes sobre hidrocarburos, el ingreso más importante era un impuesto de
tipo general: los derechos de importación12. Estos derechos tampoco fueron
pagados ya que, en algunos contratos, el Estado cometió el error de incluir en
algunas cláusulas que “las compañías quedaban exentas de cancelar derechos
de importación por todo el tiempo que duraba el contrato” (Maldonado, 1996:6).
Esto le permitió al Estado, que de allí en adelante, pudiera tomar la decisión
soberana de aumentar la participación.

11
Machado (1996) apunta que la Reforma intentada por López Contreras, pero que Medina
hereda y logra, no se pudo concretar por falta de apoyo interno en el escenario nacional, y un
ambiente internacional que no propiciaba el cambio.
12
Maldonado (1996: 5) afirma que el Ministro de Fomento, Gumersindo Torres realizó un
cálculo el cual comparaba los ingresos petroleros que el Estado había percibido, en contra la
exoneración que el Estado había hecho de los impuestos de importación, y la cifra fue de “Bs.
219.038.964,44 vs Bs. 187.019.954”, es decir, que si Venezuela hubiese regalado el petróleo y
solamente hubiese cobrado el impuesto de importación, hubiese recibido más dinero.

14
La política de Reforma Petrolera tenía un principio que Mayobre (2007:
19) nombra como un “rescate del petróleo venezolano por la vía fiscal” donde el
Estado adquirió una mejor posición frente a las transnacionales obteniendo un
gran porcentaje de las ganancias. Esto fue seguido por todos los gobiernos de
Venezuela en un extraño principio de secuencia histórica. Los venezolanos
sabíamos que esto era lo mejor para el país, por lo que la participación
razonable del Estado, fue mejorando con el tiempo. Al respecto Rafael Caldera
señala lo siguiente en un discurso ante el Senado en 1971 citado en Mayobre
(2007: 24):

“la recaudación fue mejorando a través de una acción


sostenida en la cual los venezolanos hemos tenido, salvo raras
excepciones, un sentido curioso de continuidad histórica;
quizás es el único asunto en el cual a pesar de cambiar
gobiernos y regímenes, de producirse mutaciones como fruto
de la violencia y enguerrillamiento de los espíritus, cada paso
ha sido un escalón para seguir ascendiendo”

1.2.1.- La negociación

Antes del proceso formal de negociación, que tuvo lugar a la hora de


conciliar con las trasnacionales la Reforma Petrolera, el gobierno de Medina
Angarita nombró a Gustavo Manrique Pacanins encargado de documentar el
estado de la industria petrolera nacional. Éste concluyó que la industria
petrolera se había manejado de manera improvisada y empírica. Dicho
personaje escribe un Memoradum en 1941 y narra las condiciones en que
operaban las compañías- anteriormente expuesto- donde distintos marcos
regulatorios funcionaban al mismo tiempo.

Gustavo Manrique aseguró que las leyes y regulaciones debían


descansar sobre bases técnicas más sólidas, logrando la unificación legislativa,
y una mayor participación del Estado en los beneficios de la industria, como un
mayor control de la industria por parte del Gobierno, (Machado, 1996: 3- 4).

El éxito de la Reforma, en comparación a las que se habían intentado


anteriormente por López, radica en el contexto internacional (Fronjosa, s.f:10).
El autor destaca que un factor exógeno que condicionó la negociación de la
nueva Ley de Hidrocarburos, fue la importancia que los aliados le daban al

15
petróleo venezolano por ser un factor determinante en la causa de Guerra
contra el III Reich y el Eje, Tokio, Berlín, Roma. También la activa participación
del Departamento de Estado de EE.UU. en las negociaciones, que ejercía lo
que Machado (1996: 9) llama, una “hegemonía indirecta”, y que en este caso,
ayudó a apaciguar a las compañías trasnacionales, las cuales tenían una
obstinada actitud hacia la Reforma. Otro elemento exógeno, que se cernía en
la negociación, era el precedente dejado por la Nacionalización Mexicana.

Lázaro Cárdena había nacionalizado su industria en 1938, lo que


provocó una airada respuesta de las compañías transnacionales boicoteando
las exportaciones de crudo azteca. Y debido al Crack del 1939, la industria
petrolera mexicana se vio severamente afectada, ya que los precios se habían
reducido, y como EEUU podía abastecer su propio mercado, PEMEX solo pudo
exportar su petróleo a países como Japón y Alemania, lo que elevó la
importancia estratégica de Venezuela en la época de Guerra. Esto condicionó
fuertemente la mentalidad de los negociadores venezolanos, quienes sabían
que una salida negociada y sin traumas, era la mejor opción para la industria
nacional, por lo que se descartaba de plano salidas “revolucionarias”,
(Fronjosa, s.f).

Siguiendo el punto dejado anteriormente, las conversaciones


preliminares para la Reforma Petrolera, comenzaron en 1941, cuando Gustavo
Manrique fue enviado a Nueva York para explicar el proyecto de Ley a los altos
ejecutivos de las compañías, donde se les informó que el gobierno deseaba
investigar la situación de legalidad de las concesiones que funcionaban en el
país. Medina con gran astucia, había creado una Comisión del Congreso
encargada de estudiar la legalidad de las concesiones que funcionaban en
Venezuela, y el hallazgo encontrado causo revuelo entre las compañías, lo que
sentenció el apoyo del Departamento de Estado de EE.UU. a favor de
Venezuela, (Mendoza, 2009:s.p):

“…la concesión Valladares debía expirar el 2 de enero de


1944. La prórroga por treinta años más, arrebatada en 1922
contra el pago de diez millones de bolívares, podía ser
revocada legalmente por su "extemporaneidad". Otros
ejemplos: El acuerdo entre la Standard de Indiana y Gómez
(1923) no había sido cumplido; todas las concesiones de la
Standard de New Jersey en el Lago de Maracaibo podían ser

16
impugnadas; algunas parcelas de la Mene Grande a orillas del
mismo lago adolecían de una legalidad muy discutible; etc.”

El gobierno de Medina prometía respetar los derechos a los


concesionarios pero a cambio, pedía medidas más justas hacia la Nación.
Entre esas medidas de mayor “justicia” se encontraba el pago de regalías, este
impuesto se venía pagando sobre bases distintas, como se mencionó en su
debido momento. El gobierno de Medina también exigía que se dejase de
refinar el petróleo venezolano en las refinerías de Aruba y Curazao, ya que se
perdían importantes fuentes de empleo nacionales y se deja de percibir
ingresos por concepto de refinación, (Machado, 1996: 17).

Pero las negociaciones estaban estancadas hasta que en 1942, el país


vivió dificultades presupuestarias debido al racionamiento de tanqueros y la
reducción de sus operaciones en el país, lo que afectó seriamente el Tesoro
Nacional, fruto a los esfuerzos de guerra que demandaban mayores recursos
en los escenarios del Pacífico y Europa por parte de EEUU, (Machado, 1996).
EEUU ofreció ayuda al Estado venezolano para evitar una demanda por no
cumplir sus compromisos, y el gobierno aprovechó la oportunidad para “mover
la opinión pública nacional en torno a la necesidad de la reforma” (Machado,
1996: 17). Estos hechos lograron que Washington moviera su opinión a favor
de la Reforma para evitar una salida radical por parte de las autoridades
venezolanas, y garantizar el suministro de petróleo cuando EEUU entraba en
guerra. Por lo que envió Thornburg, representante del Departamento de Estado
en las negociaciones, quien ayudó a lograr la ansiada Reforma.

Como parte del acuerdo, el gobierno venezolano accedió a una prórroga


de las concesiones por 40 años, pudiendo, luego de transcurrido 20 de esos
años, solicitar una nueva extensión de 40 años más, pero esto nunca
sucedería, (Vallenilla, 1975).

1.3.- La Ley de Hidrocarburos de 1943

La Ley de Hidrocarburos fue sancionada por el Congreso Nacional el 13


de marzo de 1943. Esta Ley puso al corriente a Venezuela, al regular todas las

17
actividades que tenía la industria, en un solo corpus, y declarándolas de utilidad
pública. Su artículo 1 dice:

“Todo lo relativo a la exploración del territorio nacional en


busca de petrolero, asfalto, gas natural y demás hidrocarburos;
a la explotación de yacimientos de los mismos, cualquiera que
sea su origen o colocación; a la manufactura o refinación,
transporte por vías especiales y almacenamiento de las
sustancias explotadas, y a las obras que su manejo requiera,
se declara de utilidad pública y se regirá por las disposiciones
de la presente Ley”.

Otro de los elementos de importancia de esta Ley fue el establecimiento


de un patrón único en el que el Estado lograba “una facultad impositiva general
y automática sobre las ganancias que las compañías obtuviesen” (Fronjosa, s.f:
4). También logra eliminar practicas corrosivas para la industria, como el abuso
por parte del presidente y sus funcionarios de las concesiones, haciendo el
lucrativo comercio de las mismas, en su artículo 6 numerales 1 y 2 destaca: ”la
prohibición de adquirir concesiones en todo o en parte, directa o por cesión o
traspaso, por si ni por medio de persona interpuesta a: El presidente de la
República, los ministros, Presidentes y los Secretarios Generales de los
Gobiernos Estadales”.

También es importante destacar lo dispuesto en el artículo 3 cuando


señala que “las concesiones de exploración y explotación no confieren la
propiedad de los yacimientos, sino el derecho real inmueble de explorar el área
concedida y explotar, por tiempo determinado, los yacimientos que se
encuentren en ella…”. El mismo artículo en su enunciado inicial dice que dichas
actividades podrán ser ejercidas directamente por el Ejecutivo Federal, lo que
avizoraba las intenciones latentes del Estado por empezar a manejar el
recurso, dando cumplimiento- entre otras cosas- al objetivo 3 de la Reforma.

Con respecto al pago de los impuestos, el artículo 50 menciona que


algunos impuestos de extracción debían ser cancelados mensualmente,
respetando el cuadro que la Ley otorgaba en ese mismo artículo, donde
establece el pago por metro cubico de petróleo dependiendo de los Grados
API, es decir si son más o menos livianos, colocando un orden impositivo en la
industria, donde los impuestos que dejaba de cobrar el Ministerio de Fomento,

18
los recaudaba la Hacienda Pública Nacional por concepto de Impuesto sobre la
Renta (ISLR).

Otros avances importantes de la Ley de Hidrocarburos, los destaca


Lieuwen (citado en Mendoza: 2009), quien aporta lo siguiente:

“¿Qué se proponía conseguir la ley de 1943? Primeramente


unificar la legislación petrolera. Se habían aprobado leyes en
1910, 1918, 1920, 1920, 1921, 1925, 1928, 1935, 1936 y 1938
para regular la pujante industria. Las compañías se mostraban
naturalmente reacias a adaptar sus concesiones a nueva
legislación cuando la ley con arreglo a la cual se les había
adjudicado aquéllas era más ventajosa para ellas. La Shell y la
British Controlled aún operaban bajo el Código de Minas de
1910, mientras las compañías norteamericanas estaban
sometidas a las leyes petroleras vigentes en el momento de su
concesión. Un laberinto de regulaciones diferentes y desiguales
se aplicaba a los productores venezolanos. Tanto desde el
punto de vista técnico como del administrativo, la conversión de
todas las concesiones a una ley moderna significaría una
considerable simplificación de las relaciones entre compañías y
gobierno”.

Este laberinto fue resuelto por la misma Ley cuando en su artículo 93


afirma que “los concesionarios o contratistas… que quieran adaptar a ella
contratos o concesiones otorgadas bajo el imperio de leyes anteriores, lo
manifestaran así, dentro del año siguiente a la fecha de publicación de esta
Ley…”. Otro logro importante de la Ley, fue la elevación del valor de la regalía
a un mínimo de 16 2/3%, establecido en el artículo 41, sin embargo se podría
rebajar la regalía al 1% cuando existiesen razones económicas requeridas por
los proyectos.

Con la promulgación de la Ley de Impuesto Sobre la Renta, se


garantizaba que la suma de todos los gravámenes que pechaban las
actividades petroleras alcanzara una participación mayor para el Estado, es
decir, que la famosa participación del 50% era la suma de todos los impuestos
a los cuales las compañías estaban obligadas a pagar, (Fronjosa, s.f).

19
1.3.1.- Principio del fifty-fifty o Participación Razonable

Este principio se conoció como el fifty-fifty13, era una fórmula fiscal


elástica sometida a revisión, siempre a favor del Estado, que permitía un
aumento paulatino de las ganancias del Estado, hasta asegurar una
participación de un 65% en la década del 60. Esta elasticidad permitiría “ajustar
los cálculos de las utilidades de las empresas de acuerdo con el beneficio
sobre el capital invertido o sea su activo fijo neto, cuyo monto razonable de
utilidad no debería sobrepasar el 15%” (Pérez Alfonzo, 1967: 7).

Acción Democrática se opuso parcialmente a la Ley por considerarla


insuficiente. Yerbin citado en Fronjosa (s.f: 8) recalca lo siguiente: “La Ley
propuesta fue criticada por miembros de Acción Democrática… Ellos alegaban
que la Ley tal como estaba escrita resultaría en una división bastante por
debajo del 50-50 para Venezuela”. Uno de los opositores más importantes de la
Ley de 1943 fue Pérez Alfonzo, quien era integrante de la comisión de fomento
y disentía parcialmente de la Ley de Hidrocarburos por lo cual salvó su voto.

Pérez Alfonzo señaló que el proyecto presentaba dos grandes grupos de


ventajas. Los primeros, la unificación de las relaciones de los concesionarios y
el Estado, y como consecuencia, una intervención más clara y presente del
Estado. El segundo grupo de ventajas era de orden económico, destacaba que
el aumento de los impuestos, la supresión de las exoneraciones de tributos
aduaneros, la regulación del transporte petrolero, la obligación para las
empresas de llevar su contabilidad industrial en Venezuela, eran elementos
positivos y necesarios para el país, (Pérez Alfonso, 1967).

Todo lo expuesto fue considerado como un adelanto por parte de Pérez


Alfonzo, pero discrepó, profundamente, en que estos avances pudiesen
representar “el sanatorio absoluto de todo vicio anterior y terminación completa
de toda acción o reclamo en contra de las concesionarias” (Mendoza, 2009:

13
Una de las consecuencias más curiosas de la fórmula 50-50, se dio en el escenario de los
países productores, que tomaron medidas similares en sus industrias. Lo que las compañías
veían como un máximo de participación del Estado en la industria, en realidad había sido
concebido como un mínimo, lo que fundamentaba una progresiva expansión de la participación
del Estado en la industria petrolera, (Mayobre, 2007: 20). Esta fórmula, se extendió
rápidamente por otros países productores, Irán 1949, Arabia Saudita 1950, Kuwait 1951 y
Bahréin e Irak en 1952, (Mendoza: 2009).

20
s.p). Consideraba que las ganancias injustificadas por las compañías oscilaban
alrededor de 1.250 millones de dólares, lo cual superaba el valor estimado de
todos los capitales empleados en todas las industrias del país incluida la propia
industria petrolera. La segunda objeción de Pérez Alfonzo fue que la fórmula
utilizada para calcular la participación del Estado y las compañías en un 50-50,
era incorrecta ya que el Ministerio se basaba en datos entregados por las
mismas concesionarias y nunca desarrolló una data propia para hacer el
cálculo. Según Pérez Alfonzo la Ley descansaba sobre muchos supuestos
numéricos, es decir arbitrarios, lo cual no llevaban al país a una participación
del 50%, ya que mucho de los nuevos impuestos tenían un carácter
excepcional, lo que se alejaba del verdadero espíritu de la Ley (Pérez Alfonzo,
1967).

Para finalizar, sea como fuere, lo que sí es indiscutible, es que esta


política de Reforma Petrolera fue un paso gigante en nuestra historia para
conseguir una “participación razonable” en el negocio petrolero. La Reforma se
mantuvo con relativa vigencia durante varios gobiernos democráticos y una
dictadura, tales como Rómulo Gallegos (1945- 1948), Gral. Marcos Pérez
Jiménez (1948- 1958), Rómulo Betancourt (1959- 1964), Raúl Leoni (1964-
1969), Rafael Caldera (1969-1974) ; hasta el primer gobierno de Carlos Andrés
Pérez, en el año 1975, cuando se decretó la nacionalización de la industria
petrolera venezolana. Esta nueva política, su alcance y sus principales
aspectos legales serán descritos y estudiados en el próximo Capítulo:
Nacionalización de 1975”.

21
CAPÍTULO II: La Nacionalización
Petrolera de 1975
El segundo capítulo, estudia la política de Nacionalización construida por
las distintas administraciones de Venezuela entre los años 1958 hasta 1975, en
el marco de un nuevo cuadro institucional conocido como el pacto de Punto
Fijo, que estimulaba la construcción estable de políticas públicas, fomentando
acuerdos de Estado en asuntos de importancia nacional, (Monaldi: 2007).

La Nacionalización siguió un proceso de construcción que se logró, en


primer lugar, por la creación de distintas instituciones que le fueron ganando
terreno al Estado, en la comprensión y defensa del petróleo venezolano, frente
a las compañías internacionales, entre esas instituciones destacan: la
Corporación Venezolana de Petróleo (1960), la fundación de la Organización
de Países Exportadores de Petróleos (1960) y la estipulación constitucional del
principio de no más concesiones (1961).

En segundo lugar, a partir de 1970 se fue construyendo un marco


jurídico que reservaba al estado la industria petrolera, debido al próximo
vencimiento de las concesiones que se habían otorgado en 1943, y que se
vencían en la década de los 80. Fue entonces que el legislador reservó al
Estado la actividad petrolera en 1971, mediante cuatro (4) leyes especiales,
que abonaron el terreno para que el Presidente Carlos Andrés Pérez
promulgara la Ley Orgánica que Reserva al Estado la Industria y el Comercio
de los Hidrocarburos en 1975- LOREICH ó Ley de Nacionalización-. Esta Ley
adelantó la reversión de los activos de la industria petrolera, formó la reserva
legal de la industria petrolera- que sacaba del ámbito de acción privada esta
actividad económica- y estipuló la creación de la compañía Petróleos de
Venezuela Sociedad Anónima- PDVSA- en Enero de 1976.

Como aspecto más importante de esta política, este capítulo aborda el


debate parlamentario que arropó al artículo 5 de la LOREICH, ya que dicho
artículo, preveía la participación privada para el desarrollo de la industria

22
petrolera, en las materias que el Estado se había reservado, lo que cambiaría
la relación- nuevamente- del Estado con su industria en los 90´s.

El objetivo del presente capítulo será estudiar el proceso de


Nacionalización- que culmina con la creación de PDVSA en 1976-, y en
especial, la discusión en torno al artículo 5 de la Ley Orgánica que Reserva al
Estado la Industria y el Comercio de los Hidrocarburos de 1975.

2.1.- El Camino Hacia la Nacionalización

Las instituciones democráticas que Venezuela había fundado en el


periodo entre 1958 y 1975 (e.g., Constitución de 1961 y Pacto de Punto Fijo)
fueron “deliberadamente creadas para generar un equilibrio cooperativo en el
cual los ganadores tenían poderes limitados, y hasta cierto punto compartían
los beneficios del poder y los privilegios de gobernar con los perdedores”
(Monaldi, Gonzalez, Oblich, Penfold, 2011: 2).

Este marco propiciaba el consenso entre un pequeño grupo de líderes


nacionales, de los partidos y grupos corporativistas (e.g., Confederación de
Trabajadores de Venezuela (CTV) y Federación de Cámaras y Asociaciones de
Comercio y Producción de Venezuela (Fedecámaras) que facilitaban la
gobernabilidad y fomentaban la cooperación política, para la edificación de
políticas públicas estables14.

La política petrolera contó con esa misma estabilidad en la construcción


de su red institucional. Desde los tempranos años de 1960, Venezuela
comenzó una serie de conquistas que le permitirían llegar a la década de los
70s con un camino amigable para la nacionalización.

La creación de la Corporación Venezolana de Petrolero (CVP) fue un


aspecto importante en la construcción de la política de nacionalización. La CVP
fue creada bajo la figura de instituto autónomo por Decreto Nº 260 del 19 de

14
Dicho proceso de formulación de políticas generó típicamente políticas de Estado
bipartidistas, en contraste con las políticas gubernamentales que cambian con cada
administración. A pesar de la alternación de AD y COPEI en Miraflores, “políticas clave como la
política internacional, la petrolera, la industrial, la educativa y la de salud, tuvieron significativa
estabilidad”, (Monaldi, Gonzalez, Oblich, Penfold, 2011: 3).

23
Abril de 1960 y publicado en la Gaceta Oficial Nº 26.233 del 21 de abril del
mismo año. Aunque recibió la atribución de promover otras empresas, con
personalidad jurídica y patrimonio propio, la CVP se dedicó principalmente al
mercado doméstico de productos derivados del petróleo y a la distribución de
gas en la zona metropolitana de Caracas, ocupándose en reducida escala de la
exploración y del comercio internacional, actividades claves para el desarrollo
de la industria petrolera nacional, (Tugwell: 1975).

El plan, al comienzo, fue asignar a la nueva compañía tierras ricas en


petróleo, que habían sido reservadas bajo la Ley de 1920, y que esta negociara
contratos de servicio con empresas extranjeras, a fin de desarrollar la
producción de petróleo. La CVP se mantuvo como una empresa muy limitada
durante la primera década de su existencia, perforó unos cuantos pozos en
terrenos bien explorados, y en 1964 el Estado le garantizó un tercio del
mercado nacional para sus productos, pero su producción se mantuvo
pequeña, alcanzando 2,20% del total nacional en 1973, (Tugwell, 1975: 81).

Sobre este punto en particular, vale la pena aludir a Rómulo Betancourt


presidente de la Republica para ese momento (citado en Parra, 2009: 42):

“Esta empresa nuestra no viene a competir con las empresas


privadas. La misma modestia del capital de trabajo que le
hemos asignado, indica como son de limitados sus fines y
objetivos; pero la CVP debe ser y será el vehículo de que se
valga el Estado para otorgar, ya no concesiones sino contratos
de servicio y otras fórmulas y arreglos, que hay muchas que se
están utilizando en varios países petroleros, para desarrollar la
exploración y la producción de aceite negro en el país”

Sin duda alguna, la CVP fue una prueba piloto sobre el manejo de los
venezolanos en la industria petrolera nacional, que le permitió al país
relacionarse con el petróleo de manera más directa y cercana- sin tener a las
concesionaras de intermediarias-, reafirmando la soberanía del Estado en su
industria.

En el mismo orden de ideas, Juan Pablo Pérez Alfonso15 quien era


Ministro de Minas e Hidrocarburos desde 1959 hasta 1963, logró en 1960 -

15
Quizás el venezolano más importante en la construcción de la industria petrolera nacional.
En su obra de vida, llenó el vacío doctrinario que necesitaban nuestros dirigentes que “se
alimentaban del resentimiento nacionalista” y orientó su accionar ya que, “…Necesitaban una

24
luego del Congreso Petrolero PanArábico de 195916, la creación de un
organismo intergubernamental que lograba desafiar la concepción privada del
manejo de la industria petrolera mundial. Recuerda Juan Pablo Pérez Alfonso,
(citado por Avalo, 2010: 152):

“Todo ha sido posible [la creación de la OPEP] porque estamos


convencidos de que los principios que dieron origen a nuestra
organización y regirán su actividad futura, van más allá de
nuestras ideas personales y aun de los planteamientos de las
agrupaciones a las que algunos de nosotros podamos
pertenecer”. “Estos principios responden a las aspiraciones
permanentes de nuestros pueblos de participar en forma activa
en las decisiones que puedan afectar a su propio bienestar… A
todos pedimos que se tome en cuenta un hecho primordial: Se
trata de una política nacional de nuestros pueblos y no de
políticas partidistas o transitorias”.

La OPEP significó la intervención extraterritorial del Estado en los


asuntos petroleros mundiales, extendiendo sus brazos para ser un actor de
mayor peso en la industria petrolera. Esta organización aplicó una política de
defensa de los precios a través del estricto cumplimiento, por parte de sus
miembros, de cuotas de producción petrolera, lo cual significó en un primer
momento, el equilibrio de los precios en descenso, (Parra, 2009: 66).

Por último, la Constitución de 1961 recogía un aspecto importante de la


política de la Reforma Petrolera de 1943, en la cual el país, luego de otorgar

doctrina con que justificar sus acciones y que respondiera a los persuasivos argumentos de los
representantes de las compañías”, (Tugwell, 1975:55). Pérez Alfonzo satisfizo esta necesidad;
de manera directa y clara, desafiando la concepción entera del manejo privado de la industria
petrolera, y no solo en Venezuela, sino en todas partes del mundo, (Tugwell: 1975).
16
Venezuela e Irán fueron los únicos países no árabes del congreso celebrado en el Cairo. En
esta reunión los venezolanos defendieron vigorosamente la creación de una organización
internacional de productores que pudiese ayudar a equilibrar los precios en decadencia y ser
un contrapeso a las compañías trasnacionales. Recibieron el entusiasta respaldo del
representante de Arabia Saudita, Abdullah Tariki, pero las demás delegaciones se mostraron
celosas del hecho y lo único que Pérez Alfonzo logró en ese momento fue la firma secreta de
un “acuerdo de caballeros” en una reunión informal en el Club Naviero del Cairo (Parra: 2009:
65). Este acuerdo informal estipulaba que los delegados se comprometían a someter a sus
gobiernos tres recomendaciones: Primero, que cada nación productora considerara la creación
de una organización a fin de coordinar las políticas comerciales de los países productores.
Segundo, que ningún productor se aprovechara de los problemas de otro productor con las
compañías petroleras a fin de mejorar su propia posición. Y tercero, que cualquier acuerdo
sobre cambios en los precios fueran decididos solo después de consultas con los otros
productores, (Parra: 2009: 65).

25
una extensión por 40 años a las viejas concesionarias, no otorgaría nuevas
concesiones17. Y así lo reflejó el artículo 126 constitucional:

“Artículo 126: no podrá en ningún caso procederse al


otorgamiento de nuevas concesiones de hidrocarburos ni de
otros recursos naturales que determine la ley, sin que las
Cámaras en sesión conjunta, debidamente informadas por el
Ejecutivo Nacional de todas las circunstancias pertinentes, lo
autoricen, dentro de las condiciones que fijen y sin que ello
dispense del cumplimiento de las formalidades legales”.

Este hecho pone de manifiesto una secuencia histórica en la política


petrolera, que se fue construyendo como un asunto de Estado, más que de
gobiernos- al menos hasta ese momento-, por su gran importancia en el
desarrollo del país. Sobre este mismo punto, Hernández (2006: 466) explica lo
siguiente: “Si el otorgamiento de concesiones respondían al ejercicio de una
potestad discrecional de la Administración, ella podía decidir, sin necesidades
de alguna reforma legal, que el interés general se satisfacía no otorgando
nuevas concesiones”.

Por ello, se puede asumir que el caminó hacia la Nacionalización había


comenzado con la creación de CVP -aunque es una pretensión que viene
desde la Ley de 1920 de Gumersindo Torres-, que permitió conocer el negocio
petrolero más de cerca, adiestrando a los venezolanos en los aspectos
técnicos y funcionales necesarios para el manejo de nuestra industria, que
hasta ese entonces, era desconocida para el país.

El camino continuo con la creación de la OPEP, en un intento por


defender a los países productores de las grandes trasnacionales. Los países
fundadores de la Organización comenzaron a compartir experiencias, datos y
conocimientos de la industria petrolera, que les permitió la renegociación de los
contratos petroleros, que para esa época eran extremadamente generosas con
las compañías petroleras. La OPEP desafió la concepción establecida que la
industria petrolera debía ser manejada por los privados, promoviendo la
creación de compañías petroleras nacionales entre sus miembros.

17
Las últimas concesiones serian otorgadas entre 1956-1957, por el gobierno del general
Marcos Pérez Jiménez, también con una extensión de 40 años, de acuerdo a los términos de la
Ley, poniendo fin al régimen de concesiones en Venezuela. (Tugwell, 1975).

26
Por último la consagración en la Constitución de 1961 del principio de
“No Más Concesiones”, fue un aporte importante de continuidad histórica que
fue posicionando la pretensión soberana del Estado del manejo exclusivo de
sus recursos, (Vallenilla: 1998).

Para resumir, podemos enunciar los hitos más importantes de la


Nacionalización de la siguiente manera:

 La Ley de Hidrocarburos de 1920 y la Ley de Gumersindo Torres,


pionero del nacionalismo petrolero, en tiempo del Gomecismo,
época de mayor generosidad con las compañías, que significó la
primera Ley de Hidrocarburos en la historia y que creaba, entre
otras cosas, tierras ricas en petróleo que pasarían a constituir
una reserva de explotación nacional, que en un futuro fueron
explotadas por la Corporación Venezolana de Petróleo (CVP).
 La Reforma Petrolera de 1943 que, después de un largo proceso
de negociación, logra la participación paritaria con las
trasnacionales, en el gobierno del Gral. Medina Angarita.
o Por esta Ley las concesionarias obtuvieron una extensión de
40 años en sus derechos de exploración, explotación y
manufactura, en las áreas bajo su control.
o El Gral. Pérez Jiménez otorgó, entre 1956 y 1957, también por
40 años, las últimas concesiones.
 En los 60 por promoción de Juan Pablo Pérez Alfonzo, se creó la
CVP, la OPEP, y se promulgó un artículo constitucional que
prohibía otorgar nuevas concesiones.

El desenlace natural de toda esta red institucional, creada y sostenida


por los gobiernos de Venezuela, sería la Nacionalización en 1976. Para llegar a
este desenlace, la clase política preparó un marco jurídico que reservara el
manejo de todas las actividades de la industria petrolera nacional al Estado, en
total se legislaron cuatro (4) leyes que buscaron cumplir dicho propósito,
(Mendoza: 2006).

27
2.1.1.- La Reserva Estatal de la Industria Petrolera

En virtud de lo anterior, los años 1983 y 1984 serían los años


culminantes de la política petrolera desarrollada por casi medio siglo, pues en
esos años, revertirían a la nación sin posibilidad de renovación y sin ninguna
indemnización el 80% de las concesiones otorgadas en 1943, es decir, que
“Venezuela para los años 1983 y 1984, pasaba a controlar directamente el 80%
de la industria petrolera establecida, en 1996 y 1997, revertiría el otro 20%
producto a las concesiones otorgadas por Pérez Jiménez”, (Mendoza, 2006:
189). Ya existía un consenso en la clase política, de la necesidad de adelantar
la reversión de los activos de la industria petrolera, por lo que se promulgó un
grupo de leyes que reservaban la actividad petrolera al Estado.

La aparición en 1971 de la Ley de Reversión Petrolera, significó el


primer avance del Estado en su posicionamiento para hacerse con el control de
la industria, en su artículo 80 exponía lo siguiente:

“Las concesiones se extinguen por el vencimiento del término


de su duración según sus respectivos títulos. En el caso de
concesiones de explotación, la nación readquirirá, sin pagar
indemnización alguna, las parcelas concedidas y se hará
propietaria, del mismo modo, de todas las obras permanentes
que en ellas se hayan construido”.

Como puede verse en el artículo, el espíritu de esta Ley era que todas
las concesiones otorgadas a las compañías petroleras, al vencerse el período
de las concesiones, pasarían a ser propiedad del Estado. Pero las compañías
alegaron que “las obras permanentes que pasan a propiedad del Estado al
extinguirse la concesión, son aquellas que han sido construidas o adquiridas
por el concesionario en parcelas concedidas y que sirven de modo inmediato a
los fines de la explotación de la concesión, y no de otras” (Parra, 2009: 43). Es
decir que los oleoductos, refinerías y otras obras inherentes a los derechos
como concesionario no pasarían a manos del Estado, sino que continuarían
siendo de la propiedad de las transnacionales.

Como respuesta a esta tesis, el Congreso Nacional promulga el 31 de


Julio de 1971 la Ley Sobre Bienes Afectos a Reversión en las Concesiones de
Hidrocarburos, en la cual “quedaron totalmente identificados y cuantificados los

28
activos de la industria petrolera que revertían a la nación al término de las
concesiones”, (Vallenilla, 1998: 18). Según lo expuesto en su artículo 8:

“Las tierras, obras permanentes, incluyendo las instalaciones,


accesorios y equipos que formen parte integral de las; y los
otros bienes adquiridos con destino o afectos a los trabajos de
exploración, explotación, manufactura, refinación o transporte
en las concesiones de Hidrocarburos o al cumplimiento de las
obligaciones que de ella se derivan, es materia de utilidad
pública, y, a los efectos de la reversión, se regirá por la
presente Ley…”

En ese mismo orden de ideas, el gobierno promulgó el 26 de agosto de


ese mismo año, la Ley que Reserva al Estado la Industria del Gas Natural,
extendiendo la reserva Estatal sobre esta actividad18, la cual declaraba en su
artículo 119:

“Se reserva al Estado, por razones de conveniencia nacional, todo lo


relativo a la exploración… asfalto… a la explotación… refinación,
transporte… [De la industria del gas]”.

18
Las principales disposiciones fueron: Primero, se declaró reservada por razones de
seguridad nacional, la industria del gas proveniente de los yacimientos de hidrocarburos,
cubriendo así todo el gas natural (artículo 1). Segundo, Dicha industria solo podrá ser
explotada por el Ejecutivo Nacional a través de la CVP, excluyendo la participación privada de
esta actividad económica, (artículo 2). Tercero, los concesionarios debían de entregar al
Estado él gas (artículo 3). Boscán (2002: 70) amplia: “se imponía la obligación de entregar al
Estado, en la oportunidad, medida y condiciones que el mismo determinara, el gas que se
produzca en sus operaciones”. Cuarto, el Ejecutivo Nacional solo pagara a los concesionarios
los gastos de recolección, comprensión y entrega del gas, de acuerdo con las normas que el
mismo Ejecutivo fije, (artículo 7). Quinto, Para el caso de que el Estado asuma las operaciones
de recolección, compresión y tratamiento en plantas que utilizan las concesionarias, se
reconoce a estos una compensación cuyo monto será la suma menor entre el equivalente y
equipos que el Estado requiera para esas operaciones, y el valor de rescate de los mismos,
(artículo 8).
19
Artículo 1: Se reserva al Estado, por razones de conveniencia nacional, todo lo relativo a la
exploración del territorio nacional en busca de petróleo, asfalto y demás hidrocarburos; a la
explotación de yacimientos de los mismos, a la manufactura o refinación, transporte por vías
especiales y almacenamiento; al comercio interior y exterior de las sustancias explotadas y
refinadas, y a las obras que su manejo requiera, en los términos señalados por esta Ley.
Como consecuencia de lo dispuesto en este artículo, quedarán extinguidas las concesiones
otorgadas por el Ejecutivo Nacional y la extinción se hará efectiva el día 31 de diciembre de mil
novecientos setenta y cinco.
Se declaran de utilidad pública y de interés social las actividades mencionadas en el presente
artículo, así como las obras, trabajos y servicios que fueren necesarios para realizarlas.
Lo referente a la industria del gas natural y el mercado interno de los productos derivados de
hidrocarburos, se regirá por lo dispuesto en la Ley que Reserva al Estado la Industria del Gas
Natural y la Ley que Reserva al Estado la Explotación del Mercado Interno de los Productos
Derivados de Hidrocarburos, respectivamente, en cuanto no colida con lo dispuesto en la
presente ley.

29
El último de los antecedentes legales antes del proceso formal de
nacionalización, fue la Ley que Reserva al Estado la Explotación del Mercado
Interno de los Productos Derivados de los Hidrocarburos20 promulgada el 22 de
junio de 1973, que, mediante su artículo primero reserva al Estado el mercado
interno de los productos derivados de los hidrocarburos.

2.2.- La Ley de Nacionalización

En las elecciones presidenciales del año 1973 el país vivió una


acalorada campaña donde el tema de la nacionalización fue un asunto
primordial tocado por los dos candidatos. Tanto Carlos Andrés Pérez,
candidato de AD, como Lorenzo Fernández, candidato de COPEI, expusieron
a la opinión pública la necesidad de adelantar la reversión estipulada para los
años 80s, debido a la poca inversión que las concesionarias estaban haciendo
en los pozos, ellas invertían la menor cantidad de recursos posibles en los
pozos, explotándolos al máximo y buscando obtener la mayor ganancia
posible. El temor que existía era que para la fecha de la reversión, los pozos ya
fueran improductivos o necesitasen de un gran capital para reactivarlos,
(Vallenilla, 1998: 33).

El 9 de diciembre de 1973 gana la presidencia Carlos Andrés Pérez, en


medio de un escenario internacional conocido como el primer shock petrolero21,
lo cual propicio un aumento significativo del precio promedio del barril
venezolano como se detalla a continuación.

20
Sus principales disposiciones fueron: Primero, en su artículo 1, reservó “los aceites, de los
lubricantes, de las parafinas, asfaltados, ligas para frenos, es decir, todos los productos que se
obtengan del petróleo” (Corredor, 1978: 76). Segundo, en su artículo 7, menciona que las
personas naturales o jurídicas que deseen ejercer las actividades de almacenamiento,
transporte, distribución y expendio de los productos derivados de hidrocarburos señalados en
el artículo 1, en el mercado interno, deberán obtener previamente del MEM el respectivo
permiso.
21
El shock petrolero, es como le designan los expertos a una serie de eventos que llevaron a la
subida brusca de los precios del petróleo, cuyo detonante fue la Guerra del Yom Kippur 1973,
que junto a la interrupción de Siria en 1970 del oleoducto transarábico, y la salida del mercado
de unos 653.600 barriles diarios impuesta por la Libia del Coronel Gadafi provocaron tal subida
que duraría hasta 1986, (Vallenilla: 1998).

30
Precio promedio del Barril de Petróleo en dólares
(1971-1979)

Años 1971 1972 1973 1974 1975 1976 1977 1978

$/Barril 1.84 2.35 2.52 3.71 10.53 10.99 11.15 12.54

Fuente: Falcón (2009:55).

Estos nuevos recursos fiscales terminaron de preparar al país para la


empresa nacionalizada, ya que permitieron a la Nación poder pagar el monto
total por las indemnizaciones que se requerían para adelantar la reversión de
los activos de la industria. Por ello, bajo el artículo 12 de la LOREICH se
establecieron los mecanismos y la forma en que la indemnización debía
ocurrir22. El Estado tuvo que indemnizar a las concesionarias con un monto
estimado de Bs. 4.347.930.352, es decir, “este fue el monto total cancelado por
la República para revertir a la Nación los bienes de la industria”, lo que dio paso
al nacimiento de PDVSA23, (Parra, 2009:85).

La Ley Orgánica que Reserva al Estado la Industria y el Comercio de los


Hidrocarburos, LOREICH o Ley de Nacionalización, Gaceta Oficial Nº 1.769
Extraordinario de 29 de agosto de 1975, puso fin al proceso de conquista de la
industria petrolera que los venezolanos habían empezado desde la Ley de
1920. La nueva Ley establecía en su primer artículo lo siguiente:

22
Luego de esto se creó una comisión que estudió y analizó las alternativas para adelantar la
reversión de las concesiones y los bienes afectados a ellas, con el objeto de que el Estado
asumiera el control de la exploración, explotación, manufactura, refinación, transporte y
mercadeo de los hidrocarburos. Tal comisión estaba integrada por diferentes sectores de la
sociedad venezolana, la Iglesia, las Fuerzas Armadas, los Empresarios, los Trabajadores, las
Universidades, los Partidos Políticos, en definitiva se le dio un carácter de amplitud y unidad a
la decisión que competía a toda la nación y no solo a los representantes del gobierno. Esta
comisión cumplió con su cometido, y el 23 de diciembre del mismo año, hizo entrega al
Presidente del informe respectivo, donde se estudiaron y analizaron: los aspectos inherentes a
recursos energéticos, laborales, recursos humanos, económico-financieros, operativos y
jurídico-organizativos. Como el Proyecto de Ley y su exposición de motivos. (Rodríguez,
2005:44).
23
Del punto anterior, se desprende una oposición por varios diputados del otrora Congreso
Nacional, los cuales señalaban que el monto cancelado no conto con las deducciones que el
informe técnico de la CVP estipulaba por concepto: “el valor del petróleo extraído por los
concesionarios expropiados, fuera de los límites de sus concesiones, de acuerdo con los
volúmenes establecidos en los convenios de explotación unificada de yacimientos, celebrados
en la Corporación Venezolana del Petróleo” (Parra, 2009: 86).

31
Se reserva al Estado, por razones de conveniencia nacional,
todo lo relativo a la exploración del territorio nacional en busca
de petróleo, asfalto y demás hidrocarburos; a la explotación de
yacimientos de los mismos, a la manufactura o refinación,
transporte por vías especiales y almacenamiento; al comercio
interior y exterior de las sustancias explotadas y refinadas, y a
las obras que su manejo requiera, en los términos señalados
por esta Ley. Como consecuencia de lo dispuesto en este
artículo, quedarán extinguidas las concesiones otorgadas por el
Ejecutivo Nacional y la extinción se hará efectiva el día 31 de
diciembre de mil novecientos setenta y cinco. Se declaran de
utilidad pública y de interés social las actividades mencionadas
en el presente artículo, así como las obras, trabajos y servicios
que fueren necesarios para realizarlas.

Lo referente a la industria del gas natural y el mercado interno


de los productos derivados de hidrocarburos, se regir por lo
dispuesto en la Ley que Reserva al Estado la Industria del Gas
Natural y la Ley que Reserva al Estado la Explotación del
Mercado Interno de los Productos Derivados de Hidrocarburos,
respectivamente, en cuanto no colinda con lo dispuesto en la
presente ley.”

Como consecuencia de lo dispuesto en este artículo, quedaron extintas


las concesiones otorgadas por el Ejecutivo Nacional, lo cual fue efectivo el día
22 de diciembre de ese mismo año.

Por otro lado, este artículo regulaba las siguientes acciones: 1) La


reserva que hizo el Estado sobre la industria de los hidrocarburos; 2) Todo lo
referido a la exploración del territorio nacional en búsqueda de petrolero, asfalto
y demás hidrocarburos; 3) La explotación de yacimientos de los mismos, la
manufactura o refinación, transporte por vías especiales y almacenamientos; y,
4) El comercio interior y exterior de las sustancias explotadas y refinadas y las
obras que su manejo requiera. El punto más importante era el numero 1), ya
que ponía fin al manejo privado, nacional o internacional, de las actividades
medulares de la industria petrolera venezolana.

Constituida la reserva, el Estado debía darle una forma organizativa y


administrativa que sustituyera el régimen de las concesiones, por lo cual creo la
Administración Petrolera Nacional, (APN)24. Sobre esta base se llevó a cabo el

24
Corredor (1978: 181), define la APN de la siguiente manera: “Por administración petrolera
nacional se entiende la organización de la gestión reservada al Estado, mediante la creación de
los entes y corporaciones que, en lugar de las concesionarias, lleven a cabo las actividades de
los hidrocarburos que fueron objeto de la reserva o nacionalización, con la finalidad de
garantizar el aprovechamiento exclusivo por parte del mismo Estado. Dentro de esta

32
proceso de nacionalización petrolera, obligando a las trasnacionales a constituir
empresas operadoras, que luego pasarían a manos de la Nación, al ser
atribuidas en propiedad a la Empresa “Holding” Estatal PDVSA. En efecto,
mediante Decreto Nº1123 del 30 de agosto de 1975, el Estado procedió de
acuerdo con las facultades previstas en el artículo 625, en su ordinal 1, y creó
Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima, (PDVSA), y se le asignó la
propiedad de las acciones de las empresas operadoras antes referidas,
(Rodríguez: 2005).

Por tal motivo, cada una de las concesionaria debía crear una empresa
filial y se crearon 14 en total, que posteriormente se resumirían a 4, a las
cuales se transfirieron todo el personal de las concesionarias y debían ser
mantenidas económicamente por ellas mismas hasta el 31 de diciembre de
1975, momento en el cual Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima (PDVSA)
tomaría las riendas de la industria petrolera nacional, (Rodríguez, 2005: 40).

Estas cuatro (4) filiales i.e., Lagoven, Maraven, Corpoven y Meneven


debían interactuar entre sí para madurar el proceso inicial de nacionalización, y
tuvieron que ir caminando hacia un objetivo común que fue la conformación de
una industria manejada por los venezolanos, (Rodríguez, 2005: 41).

Sobre la nacionalización Giacopini (citado en Rodríguez, 2005: 46)


señala las causas por las cuales se decidió hacer en ese momento:

“…debido a decisiones políticas y al proceso legislativo que se


había venido cumpliendo durante los quince años anteriores,
las compañías concesionarias habían visto cerrarse el futuro
ante el anuncio de no más concesiones y la falta de éxito que
tuvieron los contratos de servicios. Su campo de acción se
había ido restringiendo y pesaban sobre ellas mayores cargar

orientación, la Ley de Nacionalización, en sus artículos 5, 6, 7, 21 fijo las bases de la


administración”
25
A los fines indicados en el artículo anterior, el Ejecutivo Nacional organizará la administración
y gestión de las actividades reservadas, conforme a las siguientes bases:

Primera: creará, con las formas jurídicas que considere conveniente, las empresas que juzgue
necesario para el desarrollo regular y eficiente de tales actividades, pudiendo atribuirles el
ejercicio de una o más de éstas, modificar su objeto, fusionarlas o asociarlas, extinguirlas y
liquidarlas y aportar su capital a otra u otras de esas mismas empresas. Estas empresas serán
de la propiedad del Estado, sin perjuicio de lo dispuesto en la base Segunda de este artículo, y
en caso de revestir la forma de sociedades anónimas, podrán ser constituidas con un solo
socio.

33
económicas, lo cual determinaba una fuerte contracción de la
industria concesionaria y una importante restricción de
actividades y falta de inversiones significativas. En aquellos
momentos se había puesto ya de relieve la importancia del
petróleo en el campo internacional y por lo tanto también para
los países poseedores del recurso. El mercado presentaba
características favorables y prácticamente estaba regido por los
productores. Venezuela tenia, como hemos dicho, una industria
petrolera decadente y requería, en cambio, una industria
vigorosa, dinámica y en expansión. La situación favorable del
mercado minimizaba los riesgos de una nacionalización”.

El 1º de enero de 1976, Carlos Andrés Pérez, Presidente de la


República, anunció desde los campos petroleros del Zulia, la vigencia de la Ley
Orgánica que Reserva al Estado la Industria y el Comercio de los
Hidrocarburos. Y que Venezuela, después de 70 años de explotación petrolera,
a través de la política de concesiones y contratos de servicio, manejaría
soberanamente la industria petrolera y, por tanto, la implementación de la
política de Nacionalización, (Parra: 2009).

2.1.1.- El debate sobre el artículo 5 de la LOREICH

De conformidad con lo expuesto al principio de este Capítulo, es


importante explicar el artículo de la LOREICH que causo más polémica y que
permite adentrarnos al Capítulo III.

A finales del 1973, los partidos políticos COPEI y MEP presentaron


sendos proyectos de Ley de Nacionalización26, pero fueron descartados por el

26
El artículo 5 del proyecto de Ley Orgánica que Reserva al Estado la Industria y el Comercio
de los
Hidrocarburos, aprobado por la Comisión Presidencial de la Reversión Petrolera, expresa:
Artículo 5. Las actividades señaladas en el artículo 1 de la presente Ley sólo podrán ser
ejercidas:
a) Por el Ejecutivo Nacional; b) Por entes de la propiedad exclusiva del Estado creados
mediante
leyes especiales, a los cuales les sean asignadas por el Ejecutivo Nacional, previa
aprobación del
Senado, los correspondientes derechos para ejercer una o más de las indicadas
actividades. Los
derechos asignados no podrán ser enajenados, gravados o ejecutados por pena de
nulidad de los
respectivos actos.
A tales entes les estará permitido crear empresas de su exclusiva propiedad, para realizar una
o varias
de las actividades comprendidas en los derechos que se les asignen e, igualmente, podrán
celebrar los

34
Ejecutivo quien utilizó esos mismos proyectos, como base del suyo propio, el
cual cambiaba el contenido del artículo 5. El Proyecto de Nacionalización
entregado al Congreso Nacional era el proyecto del Poder Ejecutivo, el cual
suscitó encendida polémica entre la bancada de la oposición, (Parra, 2009: 63).

El artículo en discusión quedo promulgado de la siguiente manera:

El Estado ejercerá las actividades señaladas en el Artículo 1 de


la presente Ley directamente por el Ejecutivo Nacional o por
medio de entes de su propiedad, pudiendo celebrar los
convenios operativos, necesarios para la mejor realización de
sus funciones, sin que en ningún caso estas gestiones afecten
la esencia misma de las actividades atribuidas.

En casos especiales y cuando así convenga al interés público,


el Ejecutivo Nacional o los referidos entes podrán, en el
ejercicio de cualquiera de las señaladas actividades, celebrar
convenios de asociación con entes privados, con una
participación tal que garantice el control por parte del Estado y
con una duración determinada. Para la celebración de tales
convenios se requerirá la previa autorización de las Cámaras
en sesión conjunta, dentro de las condiciones que fijen, una
vez que hayan sido debidamente informadas por el Ejecutivo
Nacional de todas las circunstancias pertinentes.

La segunda parte del artículo 5 expresaba, a diferencia del artículo 5


propuesto por la Comisión, que las actividades reservadas pudiesen ser
desarrolladas a través de Convenios de Asociación, donde el capital
internacional participaría de forma directa, lo que a juicio de Parra (2009: 14)
“desnaturalizaba lo que pudo haber sido una auténtica nacionalización”.

Para dicho autor, las empresas mixtas son “un instrumento para la
profundización de la dependencia estructural de nuestros países”, (Parra,
2009:50), ya que no desarrolla la capacidad tecnológica nacional, sino que por
el contrario, deja estos esfuerzos que constituyen parte importante del negocio
petrolero a las empresas trasnacionales, dejando a las compañías petroleras
nacionales con la etapa primaria de la economía capitalista, el básico modelo
rentista-exportador, (Parra: 2009). Muchos diputados como Alí Rodríguez
Araque, se oponían a este artículo por considerar que, así sea el 1% de

convenios operativos necesarios para la mejor realización de sus actividades, sin que en
ningún caso
estas gestiones afecten la esencia misma de los derechos asignados.

35
participación, las empresas privadas influirían de manera directa en el proceso
productivo dejándole al Estado la responsabilidad de la producción.

Frente a esto, destaca la intervención del Senador Vitalicio Rómulo


Betancourt (citado en Mayobre; 2007: 78), quien destacó el hecho que la
misma Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas había accedido al uso de
estos acuerdos, que se firmaron con los representantes e Japón y Estados
Unidos de Norteamérica para asociarse en la exploración y después en la
explotación de las reservas de gas de Siberia. Y termina con una pregunta:

“¿Por qué vamos a tener nosotros preocupaciones ni miedo


para discutir, hombres que ya conocemos lo que tenemos entre
las manos, con algunas compañías cuando sea necesario el
mercadeo, cuando sea necesario modificar nuestro patrón de
refinación, que es bastante obsoleto; inclusive para comenzar
no a explotar, sino a explorar la famosa faja bituminosa del
Orinoco?”… Puede presentarse la coyuntura en que sea
favorable y necesario para los intereses del país un convenio
de asociación. Que ese convenio vaya a significar una nueva
etapa de entreguismo no lo concibo.”

El polémico artículo 5, permitió la participación privada, siempre y


cuando estos Convenios Operativos no afectasen la esencia misma de las
actividades atribuidas, ni desdibujasen la esencia de un contrato de servicios,
en otras palabras, no debían afectar las actividades que previamente el Estado
se había reservado, las actividades primarias las cuales son: exploración,
explotación, transporte, almacenaje, comercialización, refinación27. Como lo

27
Para este trabajo de investigación, se acoge la definición hecha por Boscán (2002: 13), de las
siguientes actividades:
Exploración: “Conjunto de operaciones necesarias para la búsqueda de hidrocarburos
naturales, mediante la utilización de diversas técnicas geológicas, geofísicas, geoquímicas u
otras como lo serían por ejemplo, la perforación de pozos”
Explotación: “Conjunto de operaciones empleadas para traer a la superficie los hidrocarburos
naturales, utilizando la energía natural del yacimiento (extracción primaria) o la aplicación de
otros métodos de (extracción adicionales”
Transporte:“ Conjunto de operaciones requeridas para llevar los hidrocarburos naturales y los
productos obtenido de su refinación a los sitios de almacenamiento o centros de consumo.”
Almacenamiento: “Colocación y retención de los hidrocarburos naturales y productos de su
refinación en depósitos en el suelo o en el subsuelo inmediato (tanques subterráneos para
guardar productos refinados) o en el subsuelo profundo (domos de sal para guardar petróleo o
gas)”
Refinación: “El conjunto de operaciones unitarias físicas y químicas requeridas para separar y
transformar los hidrocarburos con el fin de obtener productos de determinadas especificaciones
cuyas composiciones son hidrocarburos. Dentro del conjunto de operaciones unitarias se
pueden mencionar las de absorción, refinación, absorción, destilación y la de mezcla o
manufactura, entre otras.

36
expresa la Exposición de Motivos de la Ley Orgánica de que Reserva al Estado
la Industria y Comercio de Hidrocarburos (1975: 4):

“En el artículo 5 antes transcrito se establece que las


actividades reservadas solo podrán ser ejercidas por el
Ejecutivo Nacional, forma tradicional mantenida en nuestras
Leyes de hidrocarburos, y por entes de la propiedad del
Estado. Si bien a tales entes les estará permitido crear
empresas de su exclusiva propiedad, para realizar una o varias
de las indicadas actividades, e igualmente celebrar los
convenios operativos necesarios para la mejor realización de
dichas actividades debe quedar muy claro que en ningún caso
estas gestiones deberán afectar la esencia misma de las
actividades atribuidas. No se excluye así, la celebración de
convenios o contratos con empresas privadas para la ejecución
de determinadas obras o servicios por los cuales estas últimas
recibirán el pago en dinero o en especie, sin que en este último
caso se pueda comprometer un porcentaje fijo de la producción
de un determinado campo o la entrega de una cantidad
substancial del petróleo que desdibuje la figura del simple
contrato de servicio u operación”.

Este artículo quedo aprobado, y permitiría en los años 90´s, la entrada


directa de capital privado internacional en la industria petrolera lo que fue
conocido como la Apertura Petrolera.

Para finalizar, la Nacionalización, descrita y estudiada en el presente


Capítulo, fue el punto culminante de una política que, poco a poco, había
llevado al Estado a posicionarse en el control absoluto de la industria petrolera
nacional. Con el nacimiento de PDVSA, Venezuela logró un objetivo importante
como país productor en vía de desarrollo, el cual fue contar con una compañía
nacional de petróleo que fuese competitiva y reportara los mejores beneficios a
su único accionista, el Estado.

Bajo la óptica de mejorar la competitividad de PDVSA, en los años 90´s


se origina una nueva política petrolera que flexibiliza la reserva estatal armada
en 1975: la Apertura Petrolera. Esta nueva política petrolera buscaba rescatar
la competitividad de PDVSA como empresa líder en el sector, captando una
gran suma de capitales internacionales para el desarrollo de actividades que el
Estado se había reservado con la Nacionalización y reactivando campos
petroleros que se encontraban en su etapa de maduración. Esta nueva política,
su alcance y sus principales aspectos legales, serán descritos y estudiados en
el próximo Capítulo titulado: La Apertura Petrolera.

37
CAPÍTULO III: La Apertura
Petrolera de los 90´s
El tercer capítulo estudia la política conocida como Apertura Petrolera
que fue desarrollada entre 1992 y 1999, en los Gobiernos de Carlos Andrés
Pérez (1989-1993) y Rafael Caldera (1993-1999). Esta política fue
implementada por el segundo periodo constitucional del Presidente Pérez,
quien había decretado la nacionalización en Enero de 1976, cuando el Estado
se reservó para sí el control de la industria petrolera nacional.

La Apertura Petrolera fue una apuesta entre el Ejecutivo Nacional y


PDVSA, quienes buscaban la participación de empresas privadas dentro de los
procesos de: exploración, producción, almacenamiento, transporte, distribución
y comercialización de los crudos livianos, medianos, pesados y extra pesados,
(Sosa, 1997: 45).

Este proceso se desarrolló a través del uso de tres (3) modelos


contractuales: los Convenios Operativos, los Convenios de Asociación y los
Convenios de Ganancias Compartidas, los cuales fueron implementados en
“apego” al artículo 5 de la Ley Orgánica que Reserva al Estado la Industria y el
Comercio de los Hidrocarburos.

El objetivo del presente capítulo será, conocer los aspectos generales de


la Apertura Petrolera, y en especial, los tres (3) tipos de contratos utilizados
durante la Apertura en los 90´s.

3.1.- El Contexto de la Apertura Petrolera

La Apertura Petrolera se puede definir como la puesta en marcha por


parte del Ejecutivo Nacional y PDVSA, de una política que buscó la
participación del capital privado, ya fuese nacional o internacional, dentro de
distintos procesos que el Estado se había reservado con la nacionalización en
1976. La participación de capital privado dentro de la industria petrolera
nacional- en 1992- significó un cambio profundo en las políticas aplicadas por

38
anteriores administraciones, las cuales se había concentrado en la
“verticalización del negocio petrolero, bajo el control monopólico del Estado”
(Rodríguez, 2005: 45).

La Apertura Petrolera abriría el mercado interno a nuevos inversionistas


quienes desarrollarían el potencial enorme de Venezuela en materia de
hidrocarburos pesados, el 70% de las reservas del país, lo que empujaría al
sector productivo venezolano a crear una amplia gama de servicios que
ayudaría a mantener la expansión de la industria petrolera nacional, (Sosa:
1997).

El gobierno de Carlos Andrés Pérez justificó este cambio de estrategia


petrolera, basándose en las medidas macroeconómicas tomadas desde el
inicio de su gobierno, el cual seguía las recomendaciones del Fondo Monetario
Internacional (FMI) y el Banco Mundial28, estas medidas buscaban un
desarrollo económico más organizado y sustentable para el país, y también el
desmontaje del “Estado Empresario”29, (Sosa: 1997).

Por esos años, la OPEP fue perdiendo importancia en el tablero mundial,


debido a la división interna de sus miembros30: la guerra Irán-Irak (1980-1988),
la política Saudita de expandir su producción y la invasión de Irak a Kuwait
(1991), fueron los eventos31 que propiciaron una sobreproducción artificial, que
no correspondía a la verdadera demanda del mercado, lo que ocasionó un

28
Venezuela celebró un acuerdo con el FMI en virtud del cual, a cambio de recibir asistencia
financiera, el país se comprometía a adoptar una serie de medidas de tipo cambiario,
monetario y fiscal en las cuales destaca: Mayor apertura externa de la economía, a través del
ingreso de Venezuela al GATT, que se transformaría posteriormente en la Organización
Mundial del Comercio. Eliminación de controles de precio, y los subsidios al consumo. Apertura
al capital extranjero y privatización de las empresas del Estado, (Rondón: 2009).
29
Este concepto remite a la participación protagónica del Estado en la economía de un país,
donde el Estado se convierte en un agente económico de peso, desarrollando actividades
económicas como si fuera un particular. El Estado Empresario desarrolla mucha de sus
actividades a través del proteccionismo de la economía, la expropiación de activos que
cataloga como “estratégicos” para la nación, como también el desarrollo de actividades
económicas que por su poca rentabilidad comercial, los privados no ejercen. En otras palabras,
el Estado Empresario es la participación activa, enérgica y asertiva del Estado en la economía
nacional.
30
Estos eventos desplazaron la tesis principal de la OPEP que era el respeto de las cuotas de
producción y que buscaba la defensa de los precios del petróleo. Esta visión fue sustituida por
la tesis de producción de volúmenes, lo cual Venezuela aplicó en la Apertura. (esta tesis será
ampliada más adelante).
31
En la literatura especializada este periodo es llamado la época de “Vacas Flacas” en alusión
a 12 años de precios relativamente bajos, que aceleró en Venezuela, la implementación de la
Apertura Petrolera.

39
descenso estrepitoso de los precios, como se observa en el siguiente cuadro
(Vallenilla, 1998:199):

Precios del Petróleo en el Mercado Internacional (1986-1998)


Precios en Dólares de EEUU

Año Cesta Venezolana Cesta OPEP

1986 12,80 13,97

1987 16,30 17,71

1988 13,50 14,25

1989 16,90 17,31

1990 20,33 22,30

1991 14,92 18,62

1992 14,91 18,44

1995 14,84 16,86

1998 9,52 13,01

Fuente: Vallenilla (1998:202) Vale destacar que los precios anteriores de Vacas Gordas
habían alcanzado un promedio de 30$ por barril.

Con la caída de los precios internacionales cumplir con los compromisos


fiscales que tenía PDVSA con el Estado, y al mismo tiempo, invertir en la
industria petrolera nacional se hacía insostenible. Esto dejaba un margen
reducido para financiar las inversiones a largo plazo de PDVSA y se
presentaba un problema mayor, que era, que muchos campos petroleros
explotados por PDVSA, estaban alcanzando su madurez y al no existir
inversión, la producción sufría caídas hasta del 25% anual (Rodríguez, 2005:
57).

Todo esto aunado a que el Estado había contraído una enorme deuda
externa por 35 mil millones de dólares, que se acumuló para soportar al
“Estado Empresario” que había comenzado en el primer periodo constitucional
de Carlos Andrés Pérez I, y aumentado en los sucesivos gobiernos de Luis
Herrera Campins (1979-1984) y Jaime Lusinchi (1984-1989), lo que ocasionó
que la economía venezolana cargara con un peso muerto que absorbía un

40
tercio del valor de las exportaciones totales y alrededor del 80% del ingreso
petrolero, (Rodríguez, 2005: 57).

Con este panorama de endeudamiento, era razonable considerar la


asociación con empresas del exterior, ya que PDVSA no podía cumplir las
necesidades fiscales del Estado para el pago de su deuda32, e invertir en los
campos al mismo tiempo. De esta manera nace el esquema de Apertura
Petrolera que se presentó en aquel momento como una necesidad. Vale
destacar lo expuesto por Peralta (2009:26):

“…ante esta situación- de precios bajos- y considerando la


demanda petrolera internacional que se proyectaba para ese
momento, en el entendido que se requería crudos livianos para
alimentar las refinerías de los países consumidores e
importadores, se requería realizar una gran inversión y contar
con nuevas tecnologías para incrementar la producción de
petróleo en el país si se pretendía captar parte de esa
demanda energética mundial”.

La demanda global se proyectaba en un incremento del 2% anual,


sumado al descenso moderado en la oferta de los países No-OPEP, debido a
sus costos de producción. Dejaba a países como Venezuela, según los voceros
de PDVSA, en una situación idónea para el aumento de producción en la
búsqueda de atrapar nuevos mercados, (Rondón, 2009: 253).

El modelo de Apertura ayudaría a solventar la falta de liquidez de las


arcas venezolanas, ya que con la entrada de grandes capitales, el gobierno
nacional esperaba darle un impulso importante, no solo a la industria petrolera
nacional, sino a otras áreas productivas y desmontar el modelo rentista
petrolero33. En otras palabras, el gobierno de Carlos Andrés esperaba que la

32
PDVSA es una de las compañías petroleras nacionales con mayor carga tributaria. Apunta
Sosa (1997: 10) que el aporte histórico de PDVSA al fisco nacional ha rondado en un 35%:

”el aporte fiscal del petróleo en los últimos 50 años se ha ubicado por
encima de 35% del total de los recursos percibidos, aun en los años
en que su peso fiscal descendió significativamente. De acuerdo con el
Departamento de Planificación Estratégica de PDVSA, los extremos
históricos de los ingresos fiscales petroleros se encuentran en 1975,
cuando representó alrededor de 85% de los ingresos del Fisco, y en
1988, cuando se colocó cerca del 35%”.
33
Autores como Rondón (2009) apunta que el verdadero objetivo de la Apertura fue salvar al
país de la crisis económica que se encontraba. Esta crisis fue tomando cuerpo luego de
eventos como: El viernes negro (1983), que condenó al Bolívar a una serie de devaluaciones
sucesivas, los bajos precios del petróleo, producto a una “sobre-oferta generalizada” y la Crisis
Bancaria de los 90´s que obligó a Caldera a una “macro- devaluación” . Venezuela necesitaba

41
Apertura sirviera para que el Ejecutivo reoxigenara la economía nacional con
grandes inversiones en agricultura, la industria manufacturera, vivienda,
educación, salud entre otras. Todo esto mientras el sector servicios
venezolano, recibía grandes recursos de las petroleras, invirtiendo en
desarrollo tecnológico para suplir las necesidades que las petroleras incurrían
para el cumplimiento de sus obligaciones, es decir que el gobierno apostaba
por abrir la industria petrolera y que esta generase un “Efecto Locomotora” o
efecto arrastre, en las demás industrias nacionales34, (Sosa: 1997).

Frente a este escenario la directiva de la compañía 35 optó por un agresivo


plan de apertura al capital internacional para poder cumplir con los siguientes
objetivos, (Sosa, 1997: 30):

1. El desarrollo petroquímico.
2. La industrialización de las corrientes de refinería
3. La modificación del mercado interno de comercio de productos
derivados de los hidrocarburos.
4. El outsourcing o tercería.
5. La industria del gas.
6. La comercialización de Orimulsión.
7. Fondo de Inversiones Petroleras (“SOFIP”)
8. Las asociaciones estratégicas.
9. Convenios operativos.

desesperadamente dinero para saldar sus deudas, y la única vía expedita para conseguirlo, era
la inversión extranjera en la industria petrolera nacional, es decir, la justificación del desarrollo
de un modelo alternativo al rentismo petrolero fue una justificación posterior, al pragmatismo
que imperó a la hora de implantar la política aperturista.
34
Otro punto que agrega el mismo autor, es que la Apertura resultaría una verdadera
nacionalización, en el sentido que ahora sería todos los venezolanos quienes tendrían la
oportunidad de disfrutar las rentas del petróleo, y no lo que ocurrió en 1976 cuando el Estado
“ESTATIZO” la industria petrolera, ya que fue el Estado el encargado repartir los beneficios de
todos los venezolanos de manera discrecional, para este autor no hubo nacionalización en el
76, sino una estatización.
35
Autores como: Parra (2009) y Avalo (2010), aseguran
que los directivos de PDVSA secuestraron la compañía, para implantar una agenda neoliberal,
entre ellos Mommer (s.f), quien argumentaba que PDVSA estaba siguiendo un programa
liberal. Arguye que existía una política que buscaba alejar a PDVSA de los intereses generales
de la nación, ya que buscaba evadir los compromisos fiscales de PDVSA frente al Estado. Otro
autor, Avalo (2010), razona que con la llegada de la nacionalización y los contratos técnicos
suscritos por parte de PDVSA apenas fue nacionalizada, se mantuvo viva la cultura corporativa
de las 2 grandes compañías que hicieron vida en el país, Shell, ExxonMobil. Dicha cultura
pregonaba que el Estado era un ente de pura corrupción y por eso PDVSA debía invertir su
dinero en expandir su negocio al mercado internacional, en vez de pagar impuestos.

42
10. La exploración y producción de crudos por el esquema de ganancias
compartidas.
El presente trabajo solo desarrollara los objetivos: 8, 9 y 10 por ser los
principales modelos contractuales que se derivaron dentro de la política de
Apertura y que nacieron de la aplicación del artículo 5, antes explicado.

3.1.1.- La Apertura Petrolera

La viabilidad de esta política se sustentaba en la gran capacidad que


tenía- y sigue teniendo- el país para atraer inversiones extranjeras, a pesar de
la gran inestabilidad que se vivía en ese momento- solo en 1992 habían
ocurrido dos intentonas de golpe de Estado- Venezuela presentaba claras
ventajas para la Apertura36, “poseía grandes yacimientos probados de
hidrocarburos y gas; una infraestructura petrolera de explotación, refinación,
mercadeo y distribución desarrollada; la ubicación geoestratégica del país y
finalmente, los claros incentivos que los contratos aportaban” (Rodríguez, 2005:
54).

Al contrario de lo que apuntan muchos críticos, este fue una apertura


gradual que se resume en la firma de tres tipos contratos, que abrían al capital
internacional, lo reservado al Estado con la Ley de Nacionalización, (Sosa:
1997). Estos contratos nacen del artículo 5 de la LOREICH, el cual divide las
asociaciones del Estado en dos tipos, en su primer párrafo menciona los
Convenios Operativos, y en su segundo párrafo menciona los Convenios de
Asociación, que se expresaron en la firma de dos contratos distintos: los
Convenios de Asociación y los Convenios de Exploración a Riesgo y
Ganancias Compartidas.

36
Uno de los aspectos legales a destacar fue la promulgación el 11 de septiembre de 1998 en
Gaceta Oficial N° 36.537 de la Ley Orgánica de Apertura del Mercado Interno de la Gasolina y
otros Combustibles derivados de los Hidrocarburos para uso en Vehículos Automotores,
cuando la Apertura estaba en una etapa de maduración. Esta Ley sustituida a Ley que Reserva
al Estado el Comercio la Explotación del Mercado Interno de los Productos derivados
Hidrocarburos publicada en 1973, y vista en el Capítulo II. Con la Ley de 1998, no fueron
requeridos los convenios con la subsidiarias de PDVSA, requisito obligatorio en la Ley de 1973
para poder invertir en el mercado interno de la gasolina, teniendo que cumplir los
inversionistas- en la nueva Ley-, “…las normas técnicas, laborales, ambientales y de seguridad
establecidas en el ordenamiento jurídico, así como la obtención de los permisos necesarios a
los fines de iniciar las operaciones correspondientes”. Así, como lo establece el artículo 8.

43
El primero de ellos, los Convenios Operativos, en adelante CO,
buscaban reactivar campos marginales o pozos inactivos con poca producción
petrolera. El segundo contrato, los Convenios de Asociación o Asociación
Estratégica, en adelante los CA, buscaban la puesta en marcha del cinturón
petrolífero más grande del mundo, la Faja Petrolífera del Orinoco la cual cuenta
con un tipo de crudo muy pesado que requiere de una gran inversión para su
explotación comercial. Y como último contrato estaban los Contratos de
Exploración a Riesgo y Ganancias Compartidas o simplemente Contrato de
Ganancias Compartidas, en adelante CGC, que buscaban que las contratistas
privadas pudieran explorar áreas del territorio nacional en búsqueda de nuevos
pozos productivos, y que tal búsqueda corriera bajo el propio riesgo de la
compañía.

Según lo expuesto en los Contratos de la Apertura Petrolera (s.a), dichos


contratos causaron una gran controversia entre los expertos petroleros de
entonces, entre las críticas más importantes el texto señala:

“Se sostuvo que no se exigieron bonos de participación ni se


incluyeron obligaciones sobre refinación y que el tamaño de las
áreas era muy grande en relación con las áreas acordadas en
los tiempos de las concesiones y contratos de servicio
(Mommer, 1995). Se sostuvo también que había una ausencia
notable del empresariado privado nacional (Quiros, 1995); que
no han debido aprobarse en bloque sino discutir cada uno de
los contratos por separado y que no representaban "casos
especiales", tal como lo establece el artículo 5° de la Ley de
nacionalización (Rodríguez, 1996). En fin, se dijo que esos
contratos habían sido originalmente redactados en inglés y
luego traducidos al castellano (Leañez, 1996). No obstante, se
adujo que exigir un bono por adelantado era contraproducente
(Arrieta, 1995) y que pretender trasladar las condiciones del
pasado a las realidades del presente hubiese sido meter a
Venezuela en una especie de "callejón de autarquía",
ubicándola al margen de las oportunidades que ofrecían las
tendencias de globalización (Giusti, 1995). Por último, los
contratos establecen que cada convenio ha sido suscrito en
castellano y en inglés, pero su versión castellana constituye el
único texto vinculante”.

Muchos expertos afirman que el país tuvo que colocar condiciones muy
favorables a las contratistas para que vinieran a invertir. Una de las críticas
más importantes, apartes de las ya anunciadas, fue el sacrificio fiscal al cual la
República tuvo que someterse para la puesta en marcha de los CA. Las

44
contratistas obtuvieron una menor tasa impositiva referente al pago de ISLR,
con el sacrificio que incurrió la Administración Tributaria de permitir que se
tarifara la actividad en cuestión en base a 34% y no 67,7% “…que es la tarifa
aplicable a la explotación de hidrocarburos y actividades conexas en materia de
ISLR”, y en vez de eso se tarifó en base a 34% que es la tarifa aplicable a
empresas mercantiles comunes, (Peralta, 2009:27). También en los mismos
contratos, operó un estimuló por parte del Estado- aliciente que luego sería
criticado- de la reducción del pago en regalías del 16% a tan solo 1% que
según apunta Peralta (2009: 27), “fue compensado por la fuerte inversión que
las empresas nacionales e internacionales realizaron para impulsar el negocio
petrolero”.

En el caso de los CGC, es que se estableció que la jurisdicción


internacional podía conocer las controversias que se suscitaran en esta
sociedad, siendo la primera vez en nuestra historia que tal renuncia de
soberanía operaba, ya que nuestros tribunales siempre habían sido
competentes para resolver disputas entre el Estado y las compañías
internacionales, (Peralta, 2009: 37).

3.2.- Contratos de la Apertura Petrolera

La Ley de Hidrocarburos de 1943, vista en el Capítulo I, se encontraba


en vigencia para aquel momento, y había sufrido una reforma en 1955 y en
1967. Esta última reforma, modificó el artículo 337 que en su nuevo texto,

37
Artículo 3: El derecho de explotar con carácter exclusivo y el de explorar, manufacturar o
refinar y transportar por vías especiales las sustancias a que se refiere el artículo 1 podrá
ejercerse:
Primero: directa y exclusivamente por el Ejecutivo Nacional.
Segundo: Por Institutos Autónomos y Empresas de la Propiedad Exclusiva del Estado en las
que este conserve por Ley el control de las decisiones, a quienes esos derechos sean
transferidos. Tales derechos no podrán ser enajenados, gravados ni ejecutados. En este caso
regirán las siguientes normas:
a) Los derechos de exploración y de explotación se ejercerán en las áreas que con
autorización del Senado de la República hayan sido o sean asignados por el Ejecutivo
Nacional. Tales derechos no podrán ser enajenados, gravados ni ejecutados.
b) A los organismos antes mencionados les estar han permitido, para la realización del tal
ejercicio, celebrar convenios y promover empresas mixtas y formar parte de ellas,
siempre que los términos y condiciones que se estipulen en cada contrato sean más
favorables para la nación que los previstos para las concesiones en la presente ley.
Estos convenios no conferirán derechos reales sobre los yacimientos.

45
consagraba al Ejecutivo Nacional, los Institutos Autónomos y las Empresas
Públicas como los únicos organismos que tenían “El derecho de explotar con
carácter exclusivo y el de explotar, manufacturar o refinar y transportar por vías
especiales las sustancias a que se refiere el artículo 1…”.

c) Las Cámaras en sesión conjunta, debidamente informadas por el Ejecutivo Nacional de


todas las circunstancias pertinentes, aprobarán las bases de contratación dentro de las
condiciones que fijen.
d) En todo caso los convenios quedaran sometidos a las siguientes disposiciones:
1. La duración de los convenios podrá ser hasta de 20 años, contados a partir del
comienzo de la explotación, en este caso el período de exploración no excederá
los 5 años, si por las características especiales de un área determinada el
Ejecutivo Nacional lo estima necesario, la duración, previa autorización de las
Cámaras en sesión conjunta podrá ser hasta de 30 años comprendido el período
de exploración.
2. En las bases de contratación que aprueben las Cámaras en sesión conjunta, se
determinará la extensión máxima, la forma, orientación y demás especificaciones,
según las características de la zona que vaya a ser objeto de contrato. En los
convenios de exploración y subsiguiente explotación, mediante un proceso de
selección alternada entre ambas partes, que tienda a garantizar al país la retención
de áreas adecuadas, las partes contratantes harán reducciones del área original
hasta obtener una superficie no mayor del 20% de dicha área. A los fines de la
selección alternada, el área objeto de cada contrato será dividida en lotes no
mayores del 10% de dicha área. En el caso de que el área original no exceda de
10.000 hectáreas, si el 20% de ella no permite emprender una explotación
comercial, la superficie de explotación podrá llegar hasta el 50%.
3. Para la selección de los contratistas el organismo público promoverá, en cuanto
sea aconsejable, la concurrencia de diversas ofertas.
4. Los impuestos, contribuciones y demás obligaciones fiscales establecidos en estas
y otras leyes, serán aplicables a las actividades objeto de éstos convenios con las
limitaciones establecidas en la primera parte del artículo 46 de la presente ley.
5. En los convenios se estipulará que las tierras y obras permanentes, incluyendo las
instalaciones accesorias y equipos que formen parte integral de ellas, y cuales
quiera otros bienes adquiridos con destino al objeto de los convenios sea cual
fuere el título de adquisición, deberán ser conversados para entregarse en
propiedad a la nación, al extinguirse por cualquier causa los respectivos convenios.
6. Para la celebración de los convenios, además de dar cumplimiento a lo dispuesto
en el literal C del ordinal 2º, el Ejecutivo Nacional deberá consultar previamente
con el Consejo Nacional de la Energía y se requerirá la aprobación del presidente
de la Republica en Consejo de Ministro. Cuando se trate de los convenios a que se
refiere el primer aparte del artículo 126 de la Constitución, se requerirá la
aprobación del Congreso. Para la celebración de contratos con empresas privadas
extranjeras, se exigirá que previamente se domicilien en Venezuela.
7. Una vez celebrados los convenios, el organismo público contratante remitirá el
respectivo documento, dentro de los 8 días siguientes al Ministerio de Minas e
Hidrocarburos a los fines de su publicación en la GO de la República de
Venezuela.
8. Las disposiciones de esta ley y su reglamento serán aplicables a los convenios en
cuanto les sean compatibles.
9. En los convenios se insertará la siguiente cláusula:
“Las dudas y controversias de cualquier naturaleza que puedan suscitarse con
motivo de este convenio y que no puedan ser resueltas amigablemente, serán
decididas por los tribunales competentes de Venezuela, de conformidad con sus
leyes, sin que por ningún motivo ni causa puedan ser origen de reclamaciones
extranjeras”

46
El artículo en comentario establecía que las Cámaras en sesión conjunta
aprobarían las bases de la contratación, y que los contratos, estaban bajo la
jurisdiccional nacional en caso de “Las dudas y controversias de cualquier
naturaleza que puedan suscitarse con motivo de este convenio y que no
puedan ser resueltas amigablemente, serán decididas por los tribunales
competentes de Venezuela…”.

Ahora bien, el artículo 3 de la Ley de 1967 entraba en contradicción con


el artículo 5 de la LOREICH, estudiado en el Capítulo II, lo cual presentaba un
reto para la implementación de la Apertura. Para despejar esta duda Lagoven,
filial de PDVSA, introdujo un recurso de interpretación en Noviembre de 1990,
ante la Corte Suprema de Justicia en Sala Plena, sobre la posible colisión entre
el artículo 5 de la LOREICH y el artículo 3 de la Reforma de la Ley de
Hidrocarburos de 196738.

Posteriormente fue dictada la sentencia definitiva con la cual se anuló el


artículo 3 de la Ley de 196739. Esta sentencia argumentaba que el proceso de
nacionalización de 1975, el legislador quiso tener el control de las actividades
reservadas “pero no necesariamente por la vía accionaria” y que el control se
realizaba en forma efectiva mediante el “Control Jurídico”- uno de los
elementos claves que dieron origen a los Convenios de Asociación-.

La Corte sentenció que el artículo 5 era una norma general, totalmente


nueva y posterior, que obedecía a razones distintas, y donde la regla general
es la explotación por parte del Ejecutivo Nacional, y la excepción la
participación de los particulares- solo mediante Convenios Operativos y
Convenios de Asociación- por lo que consideró derogado el artículo 3, y como
consecuencia de esto se pudo admitir una de las demandas hechas por las

38
Rondón (2009) expone que el verdadero propósito perseguido con la acción judicial era
obtener la nulidad del artículo 3 de la Ley de Hidrocarburos de 1967, artículo que representaba
una gran limitante ante la actuación de PDVSA, ya que sometía los convenios operativos
previstos en el artículo 5 de la LOREICH a controles por parte del Ministerio de Minas e
Hidrocarburos.
39
Rondón (2009: 289) estima que hubo un error por parte de la Corte Suprema de Justicia al
declarar la nulidad del artículo 3 porque el recurso interpuesto fue el recurso de colisión y no de
nulidad, y lo que le correspondía hacer a la Corte era señalar cual era la norma que debía
prevalecer. Por lo que si se buscaba declarar la nulidad de una Ley formal, se tuvo que intentar
la acción de inconstitucionalidad, o recurso de inconstitucionalidad.

47
compañías, y uno de los aspectos de “moda” en la industria internacional, que
era el arbitraje internacional en caso de controversias entre las partes.

Por otro lado, la Sala Plena declaró lo que debía entenderse por
“Convenios Operativos” señalando que este tipo de convenios, por no tratarse
de convenios de asociación, eran de exclusiva potestad de PDVSA y no
estaban sujetos a los controles del Congreso para su aprobación.

La diferencia entre los Convenios Operativos y las Asociaciones


Estratégicas: Convenios de Asociación, y Convenios de Ganancias
Compartidas, las podemos encontrar en Rondón (2009: 333-334). Los dos
implicaban la presencia de particulares en las actividades petroleras
reservadas, pero por ejemplo, los Convenios de Asociación procedían solo en
los siguientes supuestos: a) Que el Estado pudiese controlar las operaciones-
la sala interpretó que el control se podía lograr a través de mecanismos
jurídicos; b) Que las cámaras en sesión conjunta hubiesen autorizado su
celebración; c) Que se tratasen de casos especiales; d) Que su duración fuese
por tiempo determinado. De allí que los Convenios de Asociación, los
particulares podían operar en las actividades propias de la reserva.

Por su parte los Convenios Operativos se dieron para los siguientes


fines: a) Para la realización de obras o prestación de servicios en beneficio del
Estado o de cualquiera de sus empresas totalmente públicas; b) Que las
actividades que realizaran los CO no operaran sobre las actividades
reservadas; c) Se tratarían de contratos complementarios de las actividades
básicas sometidas a la reserva.

En resumen, los CO solo podían ser simples contratos de servicio o de


obra y no podían actuar en las actividades reservadas al Estado, mientras que
los CA si podían actuar en el ámbito de la reserva.

3.2.1.- Convenios Operativos

Para los años noventa, PDVSA inició un proceso de asociaciones


estratégicas a nivel nacional e internacional, destinados al desarrollo de

48
importantes proyectos petroleros, que destrabarían nuestra estancada industria
nacional, y así nacen los CO.

El proceso de Nacionalización vivido en 1975 había reservado un grupo


de actividades para la realización exclusiva del Estado. El artículo 5 de dicha
Ley creaba la figura de Convenios Operativos que podían ser definidos 40 como
aquellos contratos que el Estado, o alguna de sus empresas, realizaban para
que un prestador privado realizara una serie de servicios para el desarrollo de
la actividad, siempre y cuando este servicio no se constituyese en favor de una
de las actividades reservadas, (Uhurú: 2006)

Los primeros Convenios Operativos -CO- fueron otorgados en Enero de


1992, a empresas privadas para su operación en campos marginales o
abandonados, llamados marginales debido a la declinación natural de su
producción y su consecuente baja rentabilidad para PDVSA. Por medio de los
mismos, las empresas privadas trabajaron como contratistas de Petróleos de
Venezuela, prestando sus servicios. Las empresas privadas se sometieron a
los procesos de licitación correspondientes, invirtiendo capital y recibiendo un
estipendio en dólares por su actividad. Adicionalmente, las empresas
operadoras recibían un bono (Bono al éxito) por la producción que exceda la
base establecida en los convenios, (Sosa: 1997).

En este sentido, vemos que este era un contrato donde la obligación


principal era una de “hacer” y era la reactivación, a través de construcción de
obras y de aplicación de tecnología moderna, de los campos inactivos para
volverlos productivos.

Según Uhurú (2006:7) la capacidad de producción de los Convenios


Operativos aportó a la producción total del año 2005 más de 500.000 barriles
de petróleo diarios, lo que superó las expectativas de PDVSA al principio de
estos convenios, que era tener una capacidad de producción de 450.000

40
Autores como Rondón (2009: 333) destacan las características del Contrato: a) La naturaleza
del convenio podía ser: la de un contrato de obra, o bien, un contrato de servicio y el objetivo
del contrato podría ser la construcción de un establecimiento; la apertura de un camino o la
colocación de un taladro, b) Era un contrato bilateral, es decir, existe un contrato sinalagmático,
c) Era un contrato a título oneroso, es decir, se basaba en el pago de los servicios prestados, c)
implicaba una “prestación de resultados”, así era importante el cumplimiento de los objetivos
que existían en el convenio.

49
barriles diarios. Bajo la modalidad de Convenios Operativos fueron otorgadas
32 áreas en tres rondas licitatorias, adjudicándose un Convenio Operativo por
área de producción. Estos convenios se enmarcaron en un programa que
imaginó PDVSA para elevar su producción, mejorar la infraestructura petrolera
y repotenciar el circuito industrial del país.

El proceso de licitación de los campos marginales o inactivos, que serían


objeto de los CO, se realizó en tres rondas de licitación, y la adjudicación
directa de un campo (Campo Boscán). Las dos primeras rondas de licitación,
se llevaron a cabo entre 1992 y 1993, y en ellas se firmaron Convenios
Operativos con 27 empresas privadas, nacionales como extranjeras, para la
reactivación y/o mantenimiento de 15 campos marginales, (Rodríguez: 2005).

3.2.1.1.- Convenios de la primera ronda

En esta primera ronda Bocco (citado en Rodríguez, 2005: 56) hace una
descripción importante que vale la pena rescatar:

“La primera ronda, llevada a cabo en 1992 otorgaba contratos


de explotación de campos maduros con condiciones muy
restringidas, que no permiten exploración a niveles diferentes a
los originalmente explotados, y paga un estipendio por la
producción obtenida para cubrir los costos de operación y el
beneficio del contratista, y permite recuperar las inversiones
requeridas con cargo de producción, sin superar nunca el
Maximun Total Fee establecido para cada caso".

Estos convenios tuvieron como características fundamentales, los pagos


realizados a los contratistas y se dividieron en dos formas, estipendio de
honorarios de operación, que no es más que un precio por barril producido, que
es propuesto por el contratista y luego indexado con el índice Especial de
Precios de Energía para Consumidores Urbanos en EUA, el cual es afectado
por aumentos en los precios de los hidrocarburos.

Y la otra fue en la forma de estipendio de honorarios de capital, que son


los costos de capital no recuperados más intereses sobre los mismos, se
recuperan utilizando el método de línea recta durante 10 años. Los contratistas
se obligaron a seguir un programa mínimo de inversión que irían recuperando

50
en la medida que se desarrollaba las operaciones del pozo, (García y Esther,
2005: 11). En esta ronda se entregaron campos marginales e inactivos.

Rondón (2009: 345), hace una crítica a esta ronda por considerar que la
suma de los dos pagos, el de capital y el operativo, que se conoce como el
Maximun Total Fee (MTF) alcanzó niveles muy altos que en algunos convenios
resulto del 70% del valor de la producción y en otros como el Convenio de
Monagas Sur, la remuneración a la contratista alcanzó el 100% del valor de los
hidrocarburos producidos41.

3.2.1.2.- Convenios de la segunda ronda

Sobre la segunda ronda el mismo Bocco (citado en Rodríguez, 2005: 56)


ilustra por lo que se rescata a continuación:

“La segunda ronda opera con condiciones similares a la


primera, pero permite explorar otros horizontes a profundidades
diferentes. En ambos casos el contratista (operador) se
compromete a un programa establecido (km de líneas sísmicas
exploratorias, km2 de exploración sísmica 3D, pozos
perforados: número y profundidad, retrabado y
reacondicionamiento de pozos, instalaciones de superficie, de
tratamiento y reinyección de agua, comprensión y reinyección
de gas, oleoductos, tanques de almacenamiento, etc) Estas
instalaciones pasan a propiedad de la Nación al final del
contrato, y todas las operaciones son controladas
rigurosamente por la empresa filial a está asignado el campo
otorgado en contrato operativo”.

Los once convenios que se firmaron en la segunda ronda fueron


similares a los de la primera ronda, como denota Bocco (citado en Rodríguez,
2005: 56), en sus características sobre los honorarios de operación y de
capital, pero tienen una diferencia fundamental ya que la filial le paga al
contratista un incentivo por incremento de producción, el cual no está
subordinado al tope de honorario máximo total. Se paga por toda la producción
después de superarse ciertos niveles de producción acumuladas durante la
vigencia del convenio, es indexado con la variación del precio de una cesta de
productos que incluye productos similares y productos refinados, con los cuales

41
La misma autora en párrafos posteriores expone que el 12 de abril de 2005 el Ministerio de
Energías y Minas impuso un límite a los pagos de cada uno de los Convenios Operativos en un
66 2/3% de su valor de mercado.

51
el pago que el contratista recibe, depende directamente de la producción y de
los precios de referencia del petróleo producido, (García y Esther, 2005: 12).
En esta ronda se entregaron campos marginales activos e inactivos.

Para Rondón (2009: 346) el uso del “incentivo” a la contratista, significó


un hurto a la Nación, porque el pago total a la contratista no contaba con un
límite de estipendio máximo y, en ciertas condiciones, el pago excedería el
valor de la producción del pozo.

3.2.1.3.- Convenios de tercera ronda

La tercera ronda de licitación llevada a cabo en 1997, es puntualizada


por Rodríguez (2005: 57) cuando detalla:

“En junio de 1997, tuvo lugar la tercera ronda de licitación de


campos marginales (activos), la cual tiene al menos, tres
características que la diferencian de las anteriores. En primer
lugar, el parámetro licitatorio fue un factor de valorización
pagado por la empresa operadora, dada la producción de los
campos en el momento de la licitaron, de 70 MBD (miles de
barriles diarios). Por este concepto, por los veinte campos
licitados se ofrecieron 2. 176 MMS (millones de dólares
americanos). En segundo lugar, de los veinte campos se
reservaron cinco, en exclusividad, para ser operados por
empresas venezolanas. Estos campos se adecuaban a la
menos capacidad financiera y operacional de las empresas
privadas nacionales. En tercer lugar, se reservó hasta el 10%
de la inversión para ser financiado por fondos de inversión
nacionales”.

Una de las diferencias, entre los diecisiete convenios de tercera ronda


con los convenios de primera y segunda ronda, es que los convenios de la
tercera ronda, se dieron en campos activos y los servicios de operación
contemplaban actividades de exploración además de la rehabilitación de
campos inactivos y que la estructura de compensación consistía en los
siguientes pagos: un pago por producción base, es decir que se paga un monto
fijo en US$/barril por lo que sea menor entre la producción Base y la
Producción Real y un pago por producción incremental, el cual, se paga por
campo, lo que sea menor entre el valor neto de los hidrocarburos deducidos,
regalías y otros costos producidos, calculado con base en los precios de los
crudos denominados West Texas Intermédiate, West Texas Sour, Light

52
Lousiana Sweet o Maya, de acuerdo con el tipo de crudo producido y los costos
de producción incurridos, más un porcentaje del margen entre el Valor Neto de
los Hidrocarburos y dichos costos de producción que varían entre el 30% y el
100% de acuerdo con una tasa interna de retorno. (García y Esther, 2005:12).
Según Rondón (2009: 335), en esta última ronda se entregaron campos
activos.

3.2.2.- Convenios de Asociación o Asociaciones Estratégicas

El siguiente paso de la Apertura Petrolera fueron los CA, dada la acogida


positiva que tuvieron los Convenios Operativos, los dirigentes de PDVSA,
implementaron un nuevo tipo de contrato que buscaba desarrollar las
potencialidades enormes que tiene el país en la Faja Petrolífera del Orinoco.

Como la Apertura Petrolera se encontraba a derecho luego de resolver


la situación que existía entre el artículo 3 de la Ley de 1943 y el artículo 5 de la
LOREICH. Se acogieron al principio de este último artículo que rezaba que en
“condiciones especiales” el Estado podía establecer dichas asociaciones para
el desarrollo de la industria, y dada las condiciones extremadamente especiales
que ofrece la Faja Petrolífera del Orinoco, donde las complejidades técnicas,
las necesidades tecnológicas, las inmensas infraestructuras que se
necesitaban y la falta interés histórico en la zona, permitieron la implantación
de este modelo contractual, (Rodríguez: 2005).

Para el desarrollo de los CA fueron creados cuatro asociaciones


estratégicas, conocidas como Petrozuata (PDVSA 49%- CONOCO 50,1%),
Sincor (PDVSA 38%- Total 47%- Staoil 15%) estas 2 en 1993 y Cerro (PDVSA
41, 7%- EXXON Mobil 41,7%- VebaOel 16,6%), Hamaca (PDVSA 30%- Texaco
30%- Phillips 40%) en 1997. (Rodríguez, 2005:66). Dichas asociaciones tenían
la finalidad de explorar, explotar, transportar, refinar, y comercializar
hidrocarburos pesados y extra-pesados en la Faja Petrolífera del Orinoco
(FPO).

Vale destacar, que la LOREICH establecía que PDVSA debía tener el


control de todas las operaciones, pero estas no fueron expresadas en el capital

53
de las asociación, dado que PDVSA no contaba con la mayoría accionaria en
ninguna de los CA, sino que ese control fue reflejado mediante el control en la
toma de decisiones, es decir, “el Control Jurídico” la cual fue la interpretación
de CSJ en el Fallo sobre la choque entre los artículos 3 de la Ley de
Hidrocarburos de 1967 y el artículo 5 de la LOREICH, en otras palabras el
“Control Jurídico” reflejaba la intervención decisiva del Estado en las
asociaciones, sin necesidad de un gasto excesivo en recursos. Por ello se
otorgaron acciones “privilegiadas” o doradas las cuales le confirieron “derechos
especiales” a PDVSA sobre sus socios internacionales, lo cual le otorgaba el
derecho a (Rodríguez, 2005: 59):

“1. Derecho a formar parte del quórum de las asambleas de


accionistas.

2. Una especia de derecho de veto sobre las decisiones


fundamentales.

3. Nombrar al Presidente y al Gerente General de la junta


directiva”.

Otro de los aspectos a resaltar de dichos Convenios, fue que no se


estableció, según Rodríguez (2005: 60), en ninguna cláusula de los contratos,
como afectarían los crudos producidos bajo esta modalidad, la cuota que a
Venezuela le corresponde por su producción OPEP. Es un elemento importante
ya que esto se traduciría en una posible reducción de la producción
independiente de PDVSA (e.i., la producción que ejecuta sola conocida como
esfuerzo propio) si los niveles de crudo producido bajo la modalidad de
Convenios Asociativos eran muy altos.

3.2.3.- Convenios de Ganancias Compartidas

El último mecanismo en el proceso de Apertura Petrolera fue el que


consistió en la exploración, explotación, transporte por vías especiales,
oleoductos, almacenamiento y comercialización de crudos livianos, medios y
condensados, (Rodríguez: 2005).

Dichos crudos son los más apetecidos por el mercado internacional, ya


que requieren de una menor intervención para ser comercializados. El
problema es que las reservas probadas de dichos crudos en Venezuela, apunta

54
Rodríguez (2005: 66), representa un 35% de las reservas del país y los crudos
pesados y extra pesados representan un 65%, por lo que muchos expertos
indicaron que se ponía en juego seriamente la protección y la integridad de las
reservas nacionales.

Se licitó un área comprendida de 18.000.000 Km2, que señala


Rodríguez (2005: 66) “es la máxima extensión territorial otorgada por el Estado
venezolano en licitación luego de 1945” y vuelve a señalar que “…estas
nuevas concesiones han sido otorgadas en puntos geográficos donde las
reservas probadas de crudos convencionales (livianos, medianos y
condensados) existen en abundancia, además de contar con el repertorio de
histórico de exploración de PDVSA”.

Para darle cumplimiento al artículo 5, de la LOREICH se constituyó un


Comité de Control en el cual estaban representadas en igualdad de miembros
las partes involucradas, es decir, PDVSA y las transnacionales. Pero a
diferencia de los CA, se disminuyó la participación de PDVSA a un máximo de
35% contando las inversionistas privadas con el restante, debido al tipo de
contrato, (Rodríguez: 2005). Es decir, la característica fundamental de los
CGC, eran que la exploración de las áreas geográficas licitadas corría
plenamente por cuenta de las compañías petroleras privadas, en otras
palabras, en los CA las empresas explorarían bajo su propio riesgo, en ningún
momento la República se comprometía al saneamiento ni a la existencia del
preciado líquido, de no encontrarse nada todo los costes eran asumido por la
empresa, y si se encontraba algún tipo de yacimiento activo las ganancias iban
a ser compartidas con la República, (Rodríguez, 2005: 70). En Enero de 1996
se licitaron diez áreas para que fueran sujetas a este tipo de Convenios, de las
cuales se obtuvieron ofertas para ocho de ellas, por parte de trece empresas,
(Peralta: 2009).

Todos los Convenios suscritos de conformidad al artículo 5 de la


LOREICH, serían extinguidos a la luz de una nueva política petrolera que
reclamaría viejas consignas nacionalistas y de violación de la soberanía
nacional para revertir el proceso de Apertura Petrolera comenzado en los 90´s.
Con la promulgación de la Ley Orgánica de Hidrocarburos del 2001 y los

55
sucesos del paro petrolero del 2002, el Gobiernos del Presidente Hugo Chávez
tomó control de la compañía Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima y
empezó un proceso que llamó “el nacimiento de la nueva PDVSA”, la
construcción de una verdadera política nacionalista y la renacionalización del
recurso (Parra: 2009).

Para finalizar, la Apertura Petrolera, descrita y estudiada en el presente


Capítulo, fue un viraje en la política petrolera que se había seguido hasta los
momentos. El regreso de los compañías internacionales como socias
fundamentales de la industria petrolera nacional, fue una nueva visión que
Pérez y Caldera apoyaron para romper con el modelo rentista nacional. Para el
país la salida de la URSS del mercado internacional en los 90, justificaba una
expansión agresiva en el mercado internacional que ayudaría a Venezuela a
posicionarse como una de las industrias más sólidas, dinámicas y productivas a
nivel mundial, (Sosa: 1997).

Esta política fue muy criticada y tuvo vigencia hasta 1999 cuando se
implementó otra política que buscaba, nuevamente, el dominio del Estado en
todas y cada una de las operaciones que se daban en la industria petrolera
nacional. Esta nueva política, su alcance y sus principales aspectos legales
serán descritos y estudiados en el próximo Capítulo titulado: La Plena
Soberanía Petrolera.

56
CAPÍTULO IV: Plena Soberanía
Petrolera del 2001
El presente capítulo estudia la política petrolera que rige actualmente en
Venezuela conocida como Plena Soberanía Petrolera, que comenzó el
presidente Hugo Chávez (1999-2013) y continua su sucesor el presidente
Nicolás Maduro (2013- actualidad).

La Plena Soberanía Petrolera vino acompañada de un proceso


constituyentista que instauró una nueva Constitución, la de 1999, que legisló de
manera especial el tema de los Hidrocarburos.

Como parte de esta cambio de paradigma jurídico, se legisló en el año


2001 la Ley Orgánica de Hidrocarburos, la cual buscaba: emendar la colisión
entre PDVSA y el Ejecutivo- en cuanto al diseño de la política petrolera-
reservar un número importante de actividades al Estado- que cataloga como
actividades primarias- e implementar el nuevo marco asociativo nacional que
se conoce como Empresas Mixtas Operadoras.

Como consecuencia de esto último, la política bolivariana revirtió todo el


proceso de Apertura Petrolera sucedido en los 90´s, invitando a las contratistas
a migrar al nuevo esquema asociativo- Empresas Mixtas- lo que constituye el
aspecto más importante de dicha política.

Por otro lado, uno de los objetivos de la Plena Soberanía Petrolera es la


reconquista del poder del Estado en la actividad petrolera nacional,
catalogando dicho esfuerzo como una “re-nacionalización” del recurso,
(Rondón: 2009).

En tal sentido, el objetivo de este capítulo, será identificar y entender los


aspectos generales de la Plena Soberanía Petrolera, como la Ley Orgánica de
Hidrocarburos, y en especial, el proceso que constituyó el nuevo marco que
rige la industria petrolera nacional, la migración de los convenios celebrados
durante la Apertura Petrolera a Empresas Mixtas.

57
4.1.- La “Renacionalización” del recurso

El proceso que ha vivido la industria petrolera nacional, desde la llegada


de la revolución bolivariana al poder, es llamado la “renacionalización” de los
hidrocarburos, ya que desmontó los esquemas asociativos que se
implementaron en la Apertura Petrolera de los 90s.

Se pueden mencionar dos principales objetivos de la renacionalización:


a) el control de la oferta del petróleo- que se logró- con el fortalecimiento de la
OPEP y la vuelta al sistema de producción por cuotas; y, b) la recuperación de
la renta petrolera- que se logró- con el incremento de las regalías que PDVSA y
las trasnacionales debían pagarle al Estado, (Rondón: 2009).

En 1999, Venezuela vivió un proceso de cambios profundos, cansada


del sistema instaurado con la constitución de 1961, el pueblo venezolano opto
por un cambio radical del sistema político y social que vivía bajo la democracia
de los civiles.

Luego del triunfo del Presidente Chávez frente a los representantes del
accien régime (antiguo régimen), se impulsó un proceso constituyentista, que
determinó que la totalidad de las acciones de PDVSA debían permanecer en
manos del Estado, esto como respuesta a las pretensiones de la “vieja
PDVSA”42 de querer privatizar parte de la industria, o al menos eso alegaron
los constituyentistas.

Fue así como el artículo 30343 de la Constitución de 1999, estableció


que por razones de soberanía económica, política y de estrategia nacional, el
Estado se obliga a conservar la totalidad de las acciones de PDVSA. Por otro
lado, el artículo 1244 de la Constitución de 1999, establece que los yacimientos

42
Se conoce como “Vieja PDVSA” a la generación de directivos que dirigió la compañía en la
época de la nacionalización y que promovió la Apertura de la industria petrolera nacional,
autores como Arrioja (1998), los cataloga como la “Generación Shell”, aludiendo al hecho que
todos se habían formado en el seno de las trasnacionales.
43
Artículo 303: Por razones de soberanía económica, política y de estrategia nacional, el
Estado conservará la totalidad de las acciones de Petróleos de Venezuela, S.A., o del ente
creado para el manejo de la industria petrolera, exceptuando las de las filiales, asociaciones
estratégicas, empresas y cualquier otra que se haya constituido o se constituya como
consecuencia del desarrollo de negocios de Petróleos de Venezuela, S.A.
44
Artículo 12. Los yacimientos mineros y de hidrocarburos, cualquiera que sea su naturaleza,
existentes en el territorio nacional, bajo el lecho del mar territorial, en la zona económica

58
mineros y de hidrocarburos existentes en el territorio nacional, sin importar su
naturaleza, son bienes del dominio público y por tanto, inalienables e
imprescriptibles. Este artículo declara un derecho de propiedad por parte de la
República sobre sus hidrocarburos, reafirmando el dominio público sobre los
yacimientos mineros e hidrocarburos, dominio que según Arrioja (1998) los
dirigentes de la Apertura Petrolera buscaban desvanecer.

Por último el artículo 30245 señala que por razones de conveniencia y


soberanía nacional, el Estado venezolano se reserva todo lo relativo a la
actividad petrolera. Lo que daba rango constitucional al camino empezado en
1973, cuando se reserva la industria de los hidrocarburos. En otras palabras, la
Constitución de 1999 dejó claro que la actividad petrolera, como “actividad de
carácter estratégico”, quedaba en manos del Estado mediante la promulgación
de Ley Orgánica respectiva.

Para adaptar el marco jurídico petrolero a la nueva carta magna, se


promulgó en noviembre del 2001, la Ley Orgánica de Hidrocarburos que:
reservó las actividades primarias al Estado, incrementó la regalía 46, definiendo
un tope mínimo de participación del Estado en la explotación petrolera 47, y

exclusiva y en la plataforma continental, pertenecen a la República, son bienes del dominio


público y, por tanto, inalienables e imprescriptibles. Las costas marinas son bienes del dominio
público.
45
Artículo 302: El Estado se reserva, mediante la Ley orgánica respectiva, y por razones de
conveniencia nacional, la actividad petrolera y otras industrias, explotaciones, servicios y
bienes de interés público y de carácter estratégico. El Estado promoverá la manufactura
nacional de materias primas provenientes de la explotación de los recursos naturales no
renovables, con el fin de asimilar, crear e innovar tecnologías, generar empleo y crecimiento
económico, y crear riqueza y bienestar para el pueblo.
46
Artículo 9: Las actividades relativas a la exploración en busca de yacimientos de los
hidrocarburos comprendidos en esta Ley, a la extracción de ellos en estado natural, a su
recolección, transporte y almacenamiento iniciales, se denominan actividades primarias a los
efectos de esta Ley.
De conformidad con lo previsto en el artículo 302 de la Constitución de la República Bolivariana
de Venezuela, las actividades primarias indicadas, así como las relativas a las obras que su
manejo requiera, quedan reservadas al Estado en los términos establecidos en esta Ley.
47
Artículo 44. De los volúmenes de hidrocarburos extraídos de cualquier yacimiento, el Estado
tiene derecho a una participación de treinta por ciento (30%) como regalía.
El Ejecutivo Nacional, en caso de que se demuestre a su satisfacción que un yacimiento
maduro o de petróleo extrapesado de la Faja del Orinoco, no es económicamente explotable
con la regalía del treinta por ciento (30%) establecida en esta Ley, podrá rebajarla hasta un
límite del veinte por ciento (20%) a fin de lograr la economicidad de la explotación y queda
facultado igualmente para restituirla, total o parcialmente, hasta alcanzar de nuevo el treinta por
ciento (30%), cuando se demuestre que la economicidad del yacimiento pueda mantenerse con
dicha restitución.

59
estableciendo el nuevo marco asociativo de la República: las empresas mixtas
operadoras48.

En el plano internacional, la “renacionalización” del petróleo buscó el


fortalecimiento de la OPEP, luego que en las décadas anteriores fuera
perdiendo paulatinamente su poder. La organización fue reestructurada con el
objetivo de restringir la oferta de petróleo, y presionar el alza de los precios,
retomando la política de protección de los precios y producción por cuotas,
contraria a las medidas tomadas en la Apertura que proponía la producción de
volúmenes en detrimento de los precios. Bajo esta estrategia de fortalecimiento
institucional, el presidente Hugo Chávez hizo una gira por todos los países
miembros de la OPEP, para convocar al II encuentro de Jefes de Estado que el
organismo tenía luego de su creación, es decir, pasados de 25 años de su
fundación.

Fue entonces que se celebró en Caracas, en septiembre del 2000, la II


Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la OPEP. El mayor logro de la
Cumbre fue el compromiso de los países miembros para estabilizar los precios,
y la institucionalización de reuniones periódicas de este tipo cada cinco años.
En su discurso de Clausura el Presidente Chávez (2000) dijo lo siguiente:

“La Declaración de Caracas la hemos oído y sólo quiero


resaltar que con esta declaración nosotros hemos retomado el
camino. Con esta Declaración hemos reafirmado los principios.
Con esta Declaración hemos relanzado a la OPEP unida, ante
el mundo entero, dispuesta, como lo decíamos ayer y como
hoy se recoge en esta Declaración de Caracas, dispuesta a
asumir los grandes retos del presente y los grandes retos del
futuro. Hemos recuperado la continuidad: veinticinco años
habían pasado antes de que repitiéramos esta Cumbre de
Presidentes, de Jefes de Estado, de Jefes de Gobierno.… Por
otra parte, la OPEP se compromete a contribuir y este verbo yo
quiero subrayarlo, no tenemos nosotros todas las variables en
la mano, no tenemos una varita mágica, lo que podemos hacer
es contribuir con la estabilidad del mercado y con el
crecimiento sostenible de la economía mundial...”

48
Artículo 22: Las actividades primarias indicadas en el artículo 9 de esta Ley, serán realizadas
por el Estado, ya directamente por el Ejecutivo Nacional o mediante empresas de su exclusiva
propiedad. Igualmente podrá hacerlo mediante empresas donde tenga control de sus
decisiones, por mantener una participación mayor del cincuenta por ciento (50%) del capital
social, las cuales a los efectos de esta Ley se denominan empresas mixtas. Las empresas que
se dediquen a la realización de actividades primarias serán empresas operadoras.

60
Las acciones de los once países de la OPEP surtieron efectos positivos
sobre los precios, con la ayuda de otros factores como la especulación
financiera y la invasión a Irak, que empujaron al alza los precios del petróleo,
en 1998, el precio del barril se encontraba en 11,2 dólares, en 1999 se
incrementó a 14,3 dólares y en el año 2000 llegó a 23,3 dólares, (Avalo: 2010).

4.1.1.- Ley Orgánica de Hidrocarburos

Con la entrada en vigencia de la Constitución de la República


Bolivariana de Venezuela de 1999, en adelante CRBV, se buscó adaptar todo
el régimen jurídico aplicable a las actividades relativas de los hidrocarburos al
nuevo marco constitucional.

Mediante la Ley que Autoriza al Presidente de la República para dictar


Decretos con Fuerza de Ley en Las Materias que se Delegan, Ley Habilitante,
se dictó el Decreto número 1.510 con Fuerza Rango y Valor de Ley, que fue
modificado en el año 200649 (Gaceta Oficial Nº 38.493 del 4 de agosto de
2006), que contenía la nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos (LOH),
derogando todas las leyes anteriores.

Al igual que la legislación anterior, la LOH reservó al Estado un número


importantes de actividades consideradas estratégicas, la misma LOH las
denomina “actividades primarias” de hidrocarburos. El objetivo de la LOH, esta
expreso en el artículo 1 y es regular:

“todo lo relativo a la exploración, explotación, refinación,


industrialización, transporte, almacenamiento, comercialización
y conservación de los hidrocarburos, así como lo referente a
los productos refinados y a las obras que la realización de
estas requiera”.

49
La reforma parcial de la Ley Orgánica de Hidrocarburos formalizó los impuestos de
Extracción y de Registro de Exportación, la reforma indica que la tarifa de extracción alcanzaría
el 33% del valor de los hidrocarburos obtenidos de cualquier yacimiento. El otro impuesto se
relaciona al pago de 0,1% de todos los hidrocarburos exportados de cualquier puerto desde el
territorio nacional. Otro aspecto importante es que se elimina la palabra “bitumen” en referencia
a los recursos provenientes de la Faja y se aumenta el ISLR del 34% al 50%. Entre los
artículos modificados están el 33, que habla de las empresas mixtas y las condiciones que
rigen las actividades primarias, y el artículo 44, que indica que de toda la extracción que ocurra
en Venezuela el Estado tiene derecho a una participación del 30% como regalía.

61
Otro punto importante, es la declaratoria de utilidad pública y de interés
general, es decir de interés social de las actividades objeto de dicha Ley, lo
cual está en el artículo 4.

En su artículo 550, la LOH expresa a lo largo de su texto que todas las


actividades estarán dirigidas a fomentar el desarrollo integral del país,
atendiendo al uso racional del recurso y a la preservación del ambiente. Que a
tal fin se promoverá el fortalecimiento del sector productivo nacional y la
trasformación en el país de materias primas provenientes de los hidrocarburos,
así como la incorporación de tecnología de punta.

También, se le da un fuerte sentido social a la actividad petrolera, no


solo por lo expuesto del desarrollo del país, el cual debe ser “orgánico y
sostenido” sino porque los ingresos que se reciban por esta actividad, el Estado
los destinará a financiar la salud, la educación, la formación de fondos de
estabilidad macroeconómica y la inversión productiva.

En el mismo orden de ideas, la LOH establece en su artículo 9, la


regularización de la participación de los privados en la realización de las
actividades reservadas al Estado, ya que las actividades primarias están, en
concordancia con el artículo 302 de la CRBV, reservadas al Estado. Pero al
contrario de ser una reserva absoluta, la LOH establece un grupo de
actividades que pueden ser realizadas por privados, por ejemplo, el artículo
1051 establece que la refinación de hidrocarburos puede ser ejercida por el
Estado y por los particulares conjuntamente o de manera separada, lo cual deja
un ámbito a la participación privada, como también lo hacen las empresas
mixtas. Sobre este último punto Araujo (s.f:12) observa lo siguiente:

50
Artículo 5: Las actividades reguladas por esta Ley estarán dirigidas a fomentar el desarrollo
integral, orgánico y sostenido del país, atendiendo al uso racional del recurso y a la
preservación del ambiente. A tal fin se promoverá el fortalecimiento del sector productivo
nacional y la transformación en el país de materias primas provenientes de los hidrocarburos,
así como la incorporación de tecnologías avanzadas.
Los ingresos que en razón de los hidrocarburos reciba la Nación propenderán a financiar la
salud, la educación, la formación de fondos de estabilización macroeconómica y la inversión
productiva, de manera que se logre una apropiada vinculación del petróleo con la economía
nacional, todo ello en función del bienestar del pueblo.
51
Artículo 10: Las actividades relativas a la destilación, purificación y transformación de los
hidrocarburos naturales comprendidos en esta Ley, realizadas con el propósito de añadir valor
a dichas sustancias y la comercialización de los productos obtenidos, configuran actividades de
refinación y comercialización y pueden ser realizadas por el Estado y los particulares, conjunta
o separadamente, conforme a lo dispuesto en el Capítulo VIII de esta Ley.

62
“La Constitución de 1999, que otorga a la nacionalización
petrolera el rango constitucional, define el ámbito funcional de
la reserva Estatal en esta materia. En este sentido, si bien se
establece que el Estado se reserva la exclusiva propiedad de
PDVSA, o del ente creado para el manejo de la industria,
quedan exceptuados de la nacionalización, las filiales,
asociaciones estratégicas, empresas y cualquier otra que se
haya constituido o se constituya como consecuencia del
desarrollo del negocio de PDVSA. Ahora bien, siendo que
nuestra Constitución económica consagra un sistema de
economía mixta de mercado, sería difícil encontrar supuestos
que justifiquen una reserva Estatal de un sector económico en
los términos más absolutos… descartando la concepción
absoluta o rígida, adopta claramente el carácter flexible de la
reserva Estatal sobre la actividad petrolera”.

En consecuencia la reserva Estatal52 sobre “las actividades primarias”


petroleras, no excluye la participación del sector privado. Se puede pensar que
el constituyente quiso que el Estado, asegurándose el control efectivo de la
actividad petrolera reservada, permita la participación del sector privado en uno
de los componentes de mayor estrategia e importancia para nuestra economía,
(Hernández: 2006).

Por último, la Ley modifica dos elementos sensibles de la política


Aperturista, los cuales resultaban puntos de honor para los impulsadores de la
Plena Soberanía. El primero de ellos era el tema de la explotación de las
actividades primarias por parte del Estado, desechando la tesis del artículo 5
de la LOREICH.

52
Sobre este punto, dejado al vuelo en el Capítulo II: La Nacionalización, vale la pena hacer
una explicación más detallada. La reserva del Estado de actividades económicas es una
institución de vieja data, se fundamenta en preceptos constitucionales los cuales, establecen 2
requisitos para que pueda existir este instituto legal, a saber; debe ser de “interés público” y
tener “carácter estratégico”, (Araujo: s.f). El principio de libertad de empresa, establecido en el
artículo 112 de la CRBV, significa que todos los ciudadanos, particulares tienen la posibilidad
de promover, dirigir y emprender libremente una empresa de cualquier tipo (aeronáutica,
agrícola, industrial, finanzas, comercial, etc), (Araujo: s.f). Pero la libertad de empresa no es un
derecho absoluto inalienable, sino que estará sometido a las limitaciones y restricciones
previstas en la propia Constitución y las que establezcan las leyes. Uno de los grandes
limitantes que tiene este derecho económico es la figura que se está tratando, la reserva del
Estado, la cual se encuentra impresa en el artículo 302 de la CRBV. Con este artículo, queda
claro la figura del Estado como agente económico activo- de un Estado Empresario- teniendo la
posibilidad a través de “Ley orgánica respectiva” de excluir a los ciudadanos de cualquier
actividad, ramo industrial o actividad comercial, (Araujo: s.f). El mismo autor dice que estás
pueden ser, “reserva Estatal originaria” o la que no están ejerciendo cuando se excluye al
particular y “reserva Estatal derivada o sucesiva” o las actividades que venían haciendo los
particulares antes de que entrara el Estado de manera exclusiva y excluyente.

63
En el artículo 22 de la LOH, el legislador pone de manifiesto el nuevo
modelo de asociación que el Estado venezolano debe seguir. En dicho artículo
el legislador indicó que las actividades primarias- exploración, extracción,
recolección, transporte y almacenamiento- debían ser realizadas por el Estado
o mediante empresas de su propiedad, o donde tenga el control de sus
decisiones por medio de la vía accionaria, teniendo como mínimo el 50% del
capital social. Esto descarta la tesis posicionada por el CSJ, la cual aceptaba
que el control del Estado podía ser por vía jurídica, es decir, por medio de una
acción dorada o poder de veto.

Como segundo elemento estaba el tema de la Administración Petrolera


Nacional, que en la Apertura estaba en manos de PDVSA. Boscán (2002)
declara que la compañía en la búsqueda de autonomía y flexibilidad, había
alcanzado tales niveles de fuerza dentro del Estado que se pudo dar el lujo de
diseñar e implantar las políticas que más le convenían 53, el poder de PDVSA
era tan real, que los Ministros de Hidrocarburos no le hacían modificaciones a
los planes de inversión de PDVSA, siendo la labor del Ministerio vigilar y
fiscalizar la política petrolera.

Fue por ello que la LOH le da un papel importante al Ejecutivo Nacional,


por medio del Ministerio de Energía y Minas (hoy Ministerio Petróleo y Minería),
que es el competente para conocer todo lo referente a la administración de los
hidrocarburos. La Ley específicamente le asigna competencia para la
formulación, regulación y seguimiento de las políticas de planificación,
realización y fiscalización de las actividades en la materia de hidrocarburos, lo
cual comprende el desarrollo, conservación, aprovechamiento, control de
dichos recursos, y la inspección de los trabajos y actividades inherentes a los
mismos, así como la fiscalización de las operaciones que son susceptible de
carga fiscal, tasas, impuestos, contribuciones, entre otros. Igualmente es

53
Según Lander (2003), la poca transparencia de la compañía al ocultar sus ganancias, para
el pago de menores impuestos, y los crecientes grados de autonomía con respecto al Estado
que, dado su enorme capacidad y potencial económico, le permitió definir rumbos y emprender
iniciativas priorizando los intereses propios de la compañía y “…relegando a segundos niveles
los intereses de otros sectores de la sociedad, la mayoría, y de la nación venezolana en su
conjunto” (Lander, 2003: 6). Hacía que la puesta en marcha de esta política fuera
impostergable, logrando para el año 2002 control pleno y absoluto en PDVSA, luego de los
sucesos del paro petrolero.

64
competente para estudiar los mercados, y analizar los precios de los
hidrocarburos y sus productos54.

4.2.- Plena Soberanía Petrolera

Indica Rondón (2009), que esta política buscaba que el Estado


gobernara todo lo referente a su industria petrolera de manera directa y
exclusiva, permitiendo la intervención de capital privado internacional, pero de
manera más estricta y subordinada55.

Los principios de la Plena Soberanía, se encuentran en Rondón (2009:


411), los cuales emanan de la Resolución 1803 del 14 de diciembre de 1962 de
la Asamblea General de las Naciones Unidas, relativa al reconocimiento de la
soberanía de los Estados sobre sus recursos naturales, titulada: “Soberanía
permanente sobre los Recursos Naturales”. El trabajo se refiere a tres nociones
principales, las dos primeras emanadas de la resolución antes citada, y la
última “complemento necesario” de la resolución de la ONU, que a opinión del
autor del presente trabajo de grado, son los sustentos de la política estudiada:

“1) El reconocimiento en forma absoluta del derecho inalienable


de todo Estado a disponer libremente de sus riquezas y
recursos naturales, de conformidad con sus intereses
nacionales y el respeto a su independencia económica.

2) El reconocimiento de que la prestación de asistencia


económica y técnica. Así como los préstamos y el aumento de
las inversiones extranjeras, no pueden efectuarse en
condiciones contrastantes con los intereses del Estado que los
recibe

3) El derecho del Estado en representación de sus ciudadanos,


a la soberanía permanente sobre sus riquezas y recursos

54
Artículo 30: El Ejecutivo Nacional, por órgano del Ministerio de Energía y Petróleo, ejercerá
las funciones de inspección y fiscalización de las empresas petroleras estatales y sus filiales,
tanto en el ámbito nacional como en el internacional y dictará los lineamientos y las políticas
que deban cumplirse sobre las materias a que se refiere esta Ley.
55
Por su parte, (Parra, 2009: 58) establece que el objetivo de la política era el siguiente:
“Recuperar el control del Poder público Nacional sobre los recursos de hidrocarburos. En
esta dirección se pretende acabar con el “Estado dentro del Estado “representado por la
antigua Pdvsa. Así pues, se restituye al Ministerio de Energía y Minas como órgano nacional
competente en todo lo relacionado con la administración de los hidrocarburos. Esto significa
que el MEM goza de la potestad para formular, regular y hacer seguimiento de las políticas y
planificación realización y fiscalización de las actividades en materia de hidrocarburos”.

65
naturales que debe ejercerse, en interés del desarrollo nacional
y del bienestar del pueblo”.

Como se ve, los dos primeros apuntan en la dirección de justificar el


cambio de una política, como lo fue la Apertura, a una política más
conservadora frente al recurso como lo es la Plena Soberanía Petrolera. En el
entendido que los “intereses nacionales” habían cambiado, para restringir el
acceso a las grandes riquezas nacionales, y por otro lado, adaptando a la
nueva realidad jurídico-política del país a las inversiones que “contrastaban con
los intereses del Estado”. El último punto es la fuente del artículo 5 de la LOH,
antes transcrito, el cual apunta en la dirección del uso de los recursos que se
obtiene por explotar la riqueza, que debe estar alineados “en interés del
desarrollo nacional y del bienestar del pueblo”

Este artículo 5 de la LOH dio nacimiento al Plan Siembre Petrolera, el


cual, en alusión a la famosa frase de Uslar Pietri “Sembrar el Petróleo” 56,
convierte a PDVSA en dispensador de gasto público, a través de dos esferas:
la socio-económica, y la socio-cultural.

En la primera esfera, la socio-económica, PDVSA es uno de los


principales financista de las Misiones, programas puntuales de asistencialismo
social, los núcleos de desarrollo endógeno, centros de producción donde
operan cooperativas y empresas socialistas, los Distritos Socialistas, unidades
de gestión territorial donde se engrana la labor de PDVSA en la ejecución de
las actividades primarias con las poblaciones aledañas en la búsqueda del
desarrollo endógeno.

56
El 14 de julio de 1936, el diario caraqueño “Ahora” publicaba un artículo titulado "Sembrar el
petróleo", del escritor venezolano Arturo Úslar Pietri, quien planteó la necesidad de
redireccionar los recursos provenientes de la renta petrolera hacia el impulso del sector no
petrolero de la economía nacional, con miras al desarrollo integral del país. El significado de la
frase "Sembrar el petróleo" se resume en el siguiente párrafo del artículo de Uslar Pietri:
"Urge aprovechar la riqueza transitoria de la actual economía destructiva para crear las bases
sanas y amplias y coordinadas de esa futura economía progresiva que será nuestra verdadera
acta de independencia. Es menester sacar la mayor renta de las minas para invertirla
totalmente en ayudas, facilidades y estímulos a la agricultura, la cría y las industrias
nacionales. Que en lugar de ser el petróleo una maldición que haya de convertirnos en un
pueblo parásito e inútil, sea la afortunada coyuntura que permita con su súbita riqueza acelerar
y fortificar la evolución productora del pueblo venezolano en condiciones excepcionales… Si
hubiéramos de proponer una divisa para nuestra política económica lanzaríamos la siguiente,
que nos parece resumir dramáticamente esa necesidad de invertir la riqueza producida por el
sistema destructivo de la mina, en crear riqueza agrícola, reproductiva y progresiva: sembrar el
petróleo. "

66
En el plano socio-cultural, PDVSA trabaja de la mano con el Centro de
Arte La Estancia para llevar obras de envergadura, como destaca, el
reacondicionamiento de la fuente de Plaza Venezuela, el Boulevard de Sabana
Grande, y la Esfera de Jesús Soto, (Rondón: 2009).

En el desarrollo de la Plena Soberanía Petrolera, convergieron dos


aspectos fundamentales que abonaron el terreno para su implantación. En
primer lugar, el péndulo ideológico se movía a favor de las fuerzas pro-
intervención Estatal, luego de los nefastos desenlaces sociales de la política de
liberalización económica anunciada en el segundo periodo constitucional de
Carlos Andrés Pérez- consecuencias que tuvieron más que ver con la falta de
tino político a la hora de implementar las “recetas” del FMI que con las mismas
medidas-. Y segundo, la sed fiscal que el Estado comenzaba a sentir, y que
desde 1994, con la aguda crisis en el sector financiero, empezaba a demandar
mayor apoyo por parte de PDVSA.

4.2.1.- El desmontaje de la Apertura

El gobierno de Hugo Chávez, fue creando una matriz de opinión que


alentaba el viejo sentimiento de robo y hurto que Venezuela vivió en los
primeros años de su industria. El gobierno atribuía engañosos costos de
producción a los Convenios Operativos- CO- “provocándole perdidas al país
bajo el argumento de que la producción de un barril de petróleo le costaba a las
empresas trasnacionales US$ 22 mientras a PDVSA le costaba US$ 4”
(Peralta, 2009: 78). Pero ocultaban que los costos de PDVSA eran de los
campos primarios, donde el líquido se encuentra a flor de piel, mientras que los
CO eran pozos marginales donde una gran inversión era necesaria.

Otro de los argumentos que se esgrimieron era que los CO no


establecieron pagos de regalías, sobre la base de que el crudo producido no
era propiedad de las contratistas sino de PDVSA y era a esta última a quien le
correspondía realizar el pago de la regalía, (Peralta, 2009: 78).

En esa misma línea, los encargados del Ministerio de Energía y Minas


acusaban a las privadas, que en materia de ISLR, no se pechaba la actividad

67
como una referente a la industria petrolera, sino que se gravaba su actividad
como si esta se tratase de una actividad comercial privada corriente, por lo que
las empresas estaban en mora con el Fisco Nacional.

4.2.1.1.- Convenios Operativos

Por las razones antes expuestas comienza el desmontaje de la Apertura


Petrolera57, los 32 Convenios Operativos, otorgados en tres distintas rondas de
licitación, fueron los primeros en ser envestidos por la retórica gubernamental.

El ministerio esgrimió como argumento fundamental la ilegalidad en que


estos convenios se encontraban ya que, violaban el principio enunciado en el
artículo 5, a saber, que dichos convenios no podían violar la esencia de las
actividad que el Estado se estaba reservando, debido a que los Convenios
Operativos se trataron en realidad de nuevas concesiones “camufladas”, y no
de contratos de servicios y obras que era lo que la Ley de 1975 contemplaba,
en especial los de la III Ronda, donde los campos licitados eran campos que se
encontraban en su periodo de vida útil, (Rondón: 2009).

Fue entonces que el Ministro Ramírez con base a Ley Orgánica de


Hidrocarburos y los artículos: artículo 8, relativo a la formulación, regulación y
seguimiento de las políticas en materia de hidrocarburos; artículo 9, relativo a la
sujeción de las empresas petroleras estatales a las disposiciones dictadas por
el Ministerio de Energía y Petróleo, artículo 30, relativo a los lineamientos y
políticas relativas a las actividades reservadas en materia de hidrocarburos;
giró instrucciones para el desmontaje de los Convenios Operativos siguiendo
las siguientes medidas: a) la cancelación de la mora que las empresas tenían
con el Servicio Nacional Integrado de Administración Tributaria (SENIAT); b) la
limitación hasta el 66,67% del monto total de los pagos acumulados durante un
año- algunos Convenios le era reembolsado hasta el 80% del valor del pozo; c)

57
Las razones para este cambio de modelo fueron expuestas por el entonces Ministro
(Ramírez: 2005) el cual señalo que:
“…de acuerdo al artículo 5 de la LOREICH los contratos de servicios no debían desnaturalizar
la esencia misma de las actividades que estaban siendo reservadas al Estado, manifestó que
la empresa privada no puede operar sobre el objeto mismo de las reservas de la Ley. Tal como
quedó demostrado en los hechos, con estos Convenios, PDVSA simplemente entrego a
terceros las actividades de exploración y producción, reservadas por la Ley de Nacionalización
a empresas del Estado”

68
la fijación de un lapso de seis meses para la migración del nuevo marco
institucional conocido como Empresas Mixtas58.

Fue entonces que el 4 de Abril del 2006 la Asamblea Nacional promulgó


la Ley de Regularización de la participación Privada en las Actividades
Primarias previstas en el Decreto 1.510 con Fuerza de Ley Orgánica de
Hidrocarburos, Gaceta Nº 38.419, la cual reguló el proceso de migración de los
Convenios Operativos a Empresas Mixtas en sus lineamientos generales. Es
así que su artículo 1 señala que su objeto es:

“regularizar la participación privada en las actividades


primarias previstas en el artículo 9 del Decreto con Fuerza de
Ley Orgánica de Hidrocarburos, cuyo ejercicio ha sido
desnaturalizado por los convenios operativos surgidos de la
llamada Apertura Petrolera, al punto de violar los intereses
superiores del Estado y los elementos básicos de la soberanía”

La Ley en comentario declaró extintos los Convenios Operativos y


anunció que se debía seguir el proceso expuesto en la LOH sobre la formación
de Empresas Mixtas. Se buscaba que el Estado alcanzara como mínimo el
51% de participación, sin que esta condición fuera considerada como un techo
sino que, por el contrario, se trataba de un piso, (Rondón: 2009)

Las Empresa Mixta59, en adelante EM, se constituyeron como una forma


de participación para los privados en el negocio petrolero nacional, dicha
participación no viene a ser muy diferente en cuanto a los principios de los
Convenios Operativos, ya que el control de las decisiones seguía en manos del

58
Respecto a este punto se plantea el tema de la irretroactividad de la Ley a la hora de aplicar
el nuevo modelo de Empresas Mixtas, a convenios, ya sean operativos de asociación o de
ganancias compartidas, que se regían por una norma anterior a la promulgación de la Ley
Orgánica de Hidrocarburos en el año 2001. La respuesta que nos da la autora Rondón (2009:
397-399), es que todos los Convenios estaban viciados de nulidad, por no cumplir los requisitos
o interpretar graciosamente el artículo 5 de la LOREICH, por ello, y como la materia petrolera
en Venezuela es de orden público, no es convalidable ningún acto que esté afectado de vicios
y que opere en la materia petrolera. Por lo que, según la autora en comentario, en el caso no
se planteaba el problema de la retroactividad de la Ley, sino que se estaba ante una cuestión
de orden público, que para obtener su satisfacción, resultaba necesario eliminar las situaciones
que resultaban contrarias a la normativa de orden público contenido en el régimen vigente, a
pesar que estas situaciones habían nacido bajo una ley anterior.
59
Venegas (2005) como Joint Ventures y estas son colaboraciones entre empresas de uso
frecuente en el mundo globalizado y competitivo en el cual vivimos. El objetivo de las mismas
es la colaboración cercana a la hora del desarrollo de ciertas fases de un negocio, para así
mejorar o aumentar los resultados del mismo. Típicamente se usa este modelo en el comercio
internacional, al momento de irrumpir en un nuevo mercado, teniendo a una empresa con
conocimiento local pero con una falta de capital o de tecnología, lo suficientemente importante
que haga la relación en sociedad la formula a utilizar.

69
Estado, pero ahora, no con una acción dorada que le permitía poder de veto,
sino que, PDVSA es dueña de la mayoría del capital social de la nueva
compañía, lo que le permite controlar las decisiones de la EM, pero a través del
control del capital social de la empresa.

El Ministro Ramírez argumentaba que la migración de los Convenios


Operativos a Empresas Mixtas, era la solución para resarcir el manto de
ilegalidad que cubría a los Convenios, ya que según (Ramírez: 2005) “en la
práctica, terminaron siendo empresas no de servicios sino productoras de
petrolero y los operadores se hicieron participes de los derechos sobre
volúmenes, reservas y precios petroleros”.

4.2.1.2.- Convenios de Asociación y los Convenios de Ganancias


Compartidas

Ahora bien, luego de iniciado el proceso de migración de los Convenios


Operativos, el 26 de Febrero del 2007, se promulgó el Decreto 5.200 Con
Rango, Valor y Fuerza de Ley de Migración a Empresas Mixtas de los
Convenios de Asociación de la Faja Petrolífera del Orinoco; así como de los
Convenios de Exploración a Riesgo y Ganancia Compartidas publicado en la
Gaceta Oficial Nº 38.632. El Decreto en mención, tenía como objeto regular la
transformación en empresas mixtas, en los términos consagrados en la LOH,
las asociaciones de la Faja Petrolífera del Orinoco, y también la migración de
las Exploraciones a Riesgo y Ganancias Compartidas. El segundo párrafo del
artículo 1, delimitaba las asociaciones afectadas por el Decreto:

a) Las asociaciones estratégicas de la Faja Petrolífera del


Orinoco, constituidas por las empresas Petrozuata, S.A;
Sincrudos de Oriente S.A, (Sincor, S.A), Petrolera Cerro
Negro, S.A; Petrolera Hamaca, C.A;
b) Los Convenios de Exploración a Riesgo y Ganancias
Compartidas del Golfo de Paria Oeste, del Golfo de Paria
Este y de la Ceiba;
c) Las empresas o consorcios que se hayan constituido en
ejecución de los antes mencionados Convenios de
Exploración a Riesgo y Ganancia Compartidas;
d) Las Empresas Orifuels Sinovensa, S.A;
e) Las filiales de las empresas que realicen actividades
comerciales en la Faja Petrolífera del Orinoco y en toda la
cadena de productividad.

70
El proceso culminó con la promulgación en Gaceta Oficial Nº 38.785, de
la Ley sobre Efectos del Proceso de Migración a Empresas Mixtas de los
Convenios de Asociación de la Faja Petrolífera del Orinoco; así como de los
Convenios de Exploración a Riesgo y Ganancias Compartidas, que fue
publicada el 8 de Octubre de 2007. Esta era una ley formal por cuanto fue
dictada por la Asamblea Nacional y su objeto fue declarar que los Convenios
de Asociación y los Convenios de Exploración mencionados en el Decreto
5.200, quedarían extinguidos a partir de la fecha de la publicación de esta Ley.

Por último, es importante afirmar que solamente dos empresas, la


ExxonMobil y Conoco-Philips, no aceptaron la migración al nuevo modelo
asociativo estudiado como Empresas Mixtas, por lo que sus activos fueron
expropiados por la República, lo que conllevo a que el caso fuera llevado al
Centro Internacional de Arreglo de Diferencias (CIADI). La ExxonMobil alegó
que el Estado venezolano le indujo a invertir $ 1.300 Millones en un proyecto
de “Joint Venture” o empresa mixta, para mejorar y refinar crudo extrapesado
proveniente de los yacimientos de Cerro Negro, señalaron que entre los
incentivos que Venezuela ofreció a la ExxonMobil estuvieron la reducción de la
regalía y del impuesto sobre la renta aplicables al proyecto, también alegaron
que Venezuela indujo a la empresa a invertir $ 200 Millones para explorar el
área de La Ceiba en búsqueda de crudo ligero y mediano, a su propio riesgo y
costo, y que los incentivos incluyeron una reducción especial de las regalías
fijas durante la duración del proyecto, y el derecho de ExxonMobil a explotar
cualquier descubrimiento comercial, (Rondón, 2009: 433- 440).

En el caso de ExxonMobil, Venezuela tuvo que indemnizar a la


compañía con $ 250 millones, por su parte el juicio con la petrolera Conoco-
Phillips determino que Venezuela no procedió a negociar con buena fe la
indemnización de los activos expropiados, debido a que Venezuela deseaba
pagar el valor contable de las inversiones efectuadas por Conoco, y no el valor
del mercado, que es el argumento de la trasnacional y el que la CIADI acogió
como el correcto. Aun se espera la sentencia del organismo sobre el monto
exacto qué Venezuela deberá pagar.

71
4.2.2.- Las migraciones a Empresas Mixtas

En general, el proceso de Migración de los antiguos Convenios- tanto


Operativos, como de Asociación- a empresas mixtas fue relativamente
parecido. Por lo que el trabajo expone de manera detallada el proceso de
conversión de los Convenios Operativos y los Convenios de Asociación; así
como los Contratos de Ganancias Compartidas, a Empresas Mixtas, para que
el lector tenga un panorama más amplio y completo de las Empresas Mixtas.

El proceso de migración de los CO a EM, como lo detalla Peralta (2009:


100), comenzó con el lapso que fijo el Ministro de Energía y Petróleo de seis
meses a partir del 12 de Abril del año 2005 para que realizaran el tránsito de un
esquema a otro, para que estuvieran en sintonía dichos acuerdos con la LOH.
Por cada CA se formó un Comité Ejecutivo Transitorio (CETME) y en el cual se
le dio plazo a las Contratistas para firmar el Convenio de Transito (CT) hasta el
31 de diciembre de ese mismo año, sino se suscribían debía de cesar
operaciones la Contratista del CO, si firmaban dicho CT la contratista tenía el
derecho de participar con dos personas en el CETME.

El proceso de migración continuo con la suscripción de un Contrato de


Conversión preliminar, cuyos términos y condiciones se discutieron con todos
los Contratistas y una vez aceptados se procedió a firmar los Memorandos de
Entendimiento, los cuales debían ser aprobados por la Asamblea Nacional y el
Consejo de Ministros, una vez esto se llevó a cabo se celebró el Contrato de
Conversión Definitivo y se procedió a constituir las EM las cuales debían llevar
la aprobación del Ejecutivo Nacional, esto sucedió el 31 de marzo del 2006
cuando se publicó en Gaceta Oficial 38.41, el acuerdo mediante el cual se
aprueban los Términos y Condiciones para la Creación y Funcionamiento de
las Empresas Mixtas, en el cual se incluye el modelo de contrato para la
Conversión a EM. Dicho proceso de migración logro conformar 27 EM
correspondientes a los Convenios Operativos que se firmaron bajo la AP.

Según Peralta (2009: 87), la intención de la LOH no fue que los CO


migraran a las EM, sino que el propósito que existía era que las EM fuera el
nuevo modelo que rigiera todo los acuerdos futuros que se hicieran en la FPO.

72
Vale la pena recordar que la LOH debía respetar los contratos y acuerdos
firmados antes de su promulgación y tenía que regir para efectos futuros, pero
no puede afectar las condiciones pasadas en que se configuraron los mismos
ni afectar condiciones bajo las cuales se crearon para que se consideren
válidos, (Boscán: 2002). Sobre esto (Peralta, 2009: 87) expresa;

“La Ley de 2001 no prevé una disposición expresa que le


otorgue continuidad a los acuerdos suscritos por el Estado bajo
la vigencia de Leyes anteriores, situación que denota falta de
seguridad jurídica, es retroactiva porque afecta hechos
verificados antes de su entrada en vigencia, en contraste con el
principio de irretroactividad de la Ley consagrado en nuestra
Constitución Nacional en su artículo 24 cuando expresa que
ninguna disposición legislativa tendrá efecto retroactivo,
excepto cuando imponga menor pena, lo que conlleva a
originar situaciones contradictorias que pueden terminar en
procesos judiciales, como el caso de ENI contra Venezuela que
afortunadamente pudo resolver por medio de la negociación y
en consecuencia se dio por terminado el proceso de arbitraje”.

Luego con la promulgación del Decreto-Ley 5200 con Rango, Valor y


Fuerza de Ley de Migración a Empresas Mixtas de los Convenios de Asociados
de la Faja Petrolífera del Orinoco, publicado en Gaceta Oficial Nº 38.785 el
lunes 8 de octubre de 2007, se estableció el procedimiento para la Migración
de los Convenios de Asociación y los Contratos de Ganancias Compartidas,
que establecía el acoplamiento de los componentes directivos de cada una de
las partes de la mejor manera, teniendo un plazo de seis meses para su
constitución.

El primer paso era la firma de un memorándum de entendimiento entre


la CVP y la compañía trasnacional, luego un borrador del contrato tenía que ser
preparado con los puntos postulados en la licitación o a través de la
negociación directa entre las partes, según García (2011: s.p) “en este punto, el
MPPEP ejerce control sobre las disposiciones contractuales (control
60
ejecutivo) ” (traducción del autor), mitigando así el principio autonomía de la
voluntad de las partes, siendo una de ellas el Estado. Para este punto, el
Ejecutivo Nacional debía aprobar el acuerdo de funcionalidad geográfica de la
EM, y aprobar el derecho de la EM de realizar las actividades primarias,
actividades abrogadas al Estado en la LOH, (García: 2011).

60
In this point, the MPPEP exercises control over the contractual provisions (Executive Control).

73
Luego de esto, la Asamblea Nacional debía aprobar el Acuerdo Nacional
de constitución de las Empresas Mixtas, con las condiciones del marco de las
EM respetando el artículo 33 LOH, (García: 2011). El siguiente paso era la
firma la cual debía cumplir con los requisitos establecidos por la LOH. De
acuerdo con García (2011) este nuevo modelo garantiza el poder del Estado en
tres aspectos del contrato; el económico ya que incrementa la ganancia para el
Estado, el gobierno corporativo ya que otorga el control de las empresas mixtas
al Estado, y el aspecto legal porque dificulta el acceso al arbitraje internacional
e elimina las cláusulas de estabilización.

Para finalizar, la Plena Soberanía Petrolera, descrita y estudiada en el


presente Capítulo, fue un viraje en la política petrolera que se había seguido
hasta los 90s. En el entendido que la política Aperturista había nacido de la
propia Ley de nacionalización de 1975, la Plena Soberanía Petrolera, como
parte de la Venezuela Bolivariana, reescribió los marcos jurídicos de la
industria petrolera, con la promulgación de la Ley Orgánica de Hidrocarburos
del 2001, que estaba en concordancia a la Constitución de 1999. Esta política
ha venido acompañada de una enérgica e innecesaria retórica nacionalista,
que lejos de fomentar la defensa y la conciencia de todos los venezolanos
frente a nuestro principal recurso, crea tabúes y dogmas políticos que dificultan
la comprensión cabal, para el venezolano de a pie, del manejo de la industria
petrolera nacional, encumbrando principios políticos antes que los criterios
técnicos y operativos que debería reinar en el debate sobre el manejo de la
industria petrolera. Esta fue la política petrolera que tuvo como visión la
subordinación completa de PDVSA al Estado, lo que ha derivado en la
sustitución de funciones de una compañía petrolera tradicional para convertirse
en un brazo del Estado, financiando el gasto público corriente, el gasto social y
subsidiando la compra de electrodomésticos, comida y casas, es decir PDVSA
es el Estado.

74
CAPÍTULO V: REFLEXIONES
El presente y último capítulo, tiene como finalidad exponer al lector
algunos elementos de carácter crítico, sobre los cuatro hitos petroleros
estudiados a lo largo del trabajo.

Se desea analizar cada una de las políticas petroleras por separado, en


apartados individuales, lo cual, sirva para una mejor comprensión de las
políticas públicas expuestas, sus leyes, y la industria petrolera nacional.

Por último, se expondrán un número de interrogantes que no serán


contestadas en esta reflexión, ya que no forman parte de los objetivos de esta
investigación, pero podrán ser utilizadas como motivadores para futuras y
próximas investigaciones.

5.1.- La Reforma Petrolera

En rasgos generales la Reforma Petrolera buscaba una mayor


participación del Estado en las ganancias de la industria petrolera, en esos
primeros años, el Estado simplemente era muy débil para poder oponerse a las
grandes trasnacionales, y conocía muy poco la industria que deseaba
gobernar.

A comienzos del siglo XX, aun la importancia de Venezuela como país


petrolero no había sido demostrada, es por ello que los marcos legales que se
legislaron en aquel tiempo, fueron muy generosos con las compañías
trasnacionales61.

En la década de 1920 a 1930, cuando ya era evidente el potencial


petrolero de Venezuela, y ya habiendo aprendido algo de la industria petrolera,

61
Esta inclinación favorable de Gómez hacia el capital internacional coincidió con proceso de
expansión económica de los EEUU, sobre todo en los años veinte, después de la Primera
Guerra Mundial. Durante ese periodo, el desarrollo capitalista de los EEUU obligó a esta nación
a reservar las materias primas que necesitaba para seguir su crecimiento económico, lo que
convirtió a Venezuela en uno de los países de la región que capto mayores inversiones
extranjeras, (Vallenilla: 1975). ¿Cómo el Estado venezolano podía hacerle frente a este
monumental movimiento de divisas?

75
se creó la Oficina Técnica de Hidrocarburos, que permitió un acceso de
información de las actividades que realizaban las petroleras, logrando una
construcción propia de datos que serviría para las formulas fiscales del
Estado62, y que junto a la Ley de 1920, permitieron un primer desarrollo
institucional venezolano, (Osorio: 2010).

También la huelga de trabajadores de 1936, demostró que era posible


cambiar el statu quo reinante, la huelga duró 43 días, desde el 11 de diciembre
de 1936 hasta el 22 de enero de 1937, y expuso, aunque de manera tímida y
limitada, que era posible balancear el poder frente a las compañías, (Fronjosa:
s.f).

Todo el desarrollo institucional antes mencionado, se puede separar en


dos formas distintas: (i) un marco legal formal: leyes, oficinas, reglamentos
códigos, entre otras; y (ii) un marco de prácticas informales, que eran las
acciones informales de las reglas no escritas. Estos dos marcos institucionales
coexistieron al mismo tiempo y se relacionaban entre sí, como se señaló en su
oportuno momento. La astucia y persistencia de las petroleras internacionales
para eludir el cumplimiento de las leyes, aplicando sobornos, chantajes, y el
lucrativo comerció de las concesiones que eran otorgadas a ciudadanos
venezolanos, todos cercanos al régimen Gomecista, para luego vender los
derechos de explotación a las trasnacionales, constituían parte importante de la
realidad petrolera nacional. Por ejemplo señala Osorio (2010, 4):

“se yuxtapone un organismo como la Oficina Técnica de


Hidrocarburos, cuya función es controlar a las empresas
concesionarias petroleras, con un ente a la manera de la
Compañía Venezolana de Petróleo, que fue el bróker del
general Juan Vicente Gómez para apoderarse de las
concesiones petroleras”.

Así pues, las prácticas informales, se hicieron parte de las reglas de


juego (North: 1993); y parte del aprendizaje de nuestra nación para el manejo

62
Sobre lo expuesto anteriormente, el mismo autor apunta lo siguiente, (Osorio, 2010: 3):
“En ese movimiento institucional fundacional, se concretaron arreglos
legales, técnicos y fiscales específicamente petroleros; se ancló el
patrón institucional de control de las concesionarias petroleras; se
inició el aprendizaje de una industria desconocida en el país. Y, en el
largo plazo, sobre ese desarrollo originario se erigió la Ley de
Hidrocarburos de 1943, el sanctasanctórum institucional de mitad del
siglo XX”.

76
de la industria. Sobre la base de estas condiciones injustas, es que en
Venezuela surge la necesidad de la Reforma Petrolera, la necesidad de
regularizar de manera más efectiva un sector industrial con poca fiscalización
estatal.

No sería hasta que ciertas circunstancias especiales se dieron, con los


precedentes antes enunciados, que el Estado en 1943 pudo negociar con las
compañías petroleras un nuevo marco legal que pusiera orden en la casa. La
Ley de Hidrocarburos de 1943, ordenó el marco jurídico vigente y propuso el
famoso principio de participación razonable del Estado en las ganancias
petroleras, mejor conocido como el Fifty-Fifty.

Por último, dentro de la vigencia de esta política pública, entraron en


vigor la Ley de Hidrocarburos de 1943 y la primera Ley de Impuestos Sobre la
Renta. La primera de ellas, buscaba una mayor participación del Estado en las
ganancias del negocio petrolero y un mayor control en las actividades
petroleras manejadas por los concesionarios, mientas que la segunda buscaba
la distribución de las ganancias y sentó el piso para que Venezuela fuera
incrementando paulatinamente su participación en el negocio, (Fronjosa, s.f:2).
En su artículo 1, la Ley de Hidrocarburos declaraba que:

“Todo lo relativo a la exploración del territorio nacional en


busca de petróleo, asfalto, gas natural, y demás hidrocarburos,
a la explotación de yacimientos de los mismos, cualquiera que
sea su origen o colocación; a la manufactura o refinación,
transporte por vías especiales y almacenamiento de las
sustancias explotadas, y a las obras que su manejo requiera,
se declara de utilidad pública y se regirá por las disposiciones
de la presente Ley”.

Mientras que la Ley de Impuesto Sobre la Renta establecía la definición


legal de dicho impuesto: “Los enriquecimientos anuales, netos y disponibles
obtenidos en dinero o en especie, causarán impuestos según las normas
establecidas en esta Ley”. Por lo que, lo que cobraba el Estado por concepto
de regalía, se le sumaba el pago de impuestos.

77
5.2.- La Nacionalización

En esa época, el sistema político venezolano era moderno y


democrático, gracias a la Constitución de 1961, los beneficios del poder fueron
limitados y no eran absolutos63, por lo que los actores políticos estaban
obligados a actuar de manera consensuada a la hora de tocar temas sensibles
para la vida pública nacional64, (Lahera: 2004). Todos los actores cerraron fila
bajo la idea de que por primera vez en nuestra historia, los venezolanos
debíamos manejar nuestra industria petrolera65, por lo que la creación de la
CVP, la OPEP y la incorporación constitucional del principio de “No más
Concesiones”, fueron aspectos muy importantes para preparar la
nacionalización.

Por otro lado, la construcción de la reserva legal por parte de los


legisladores fue el otro aspecto fundamental a la hora de crear las condiciones
de la naciente industria petrolera. En los debates parlamentarios destaca el
discurso de Caldera, que dejaba ver sus pasiones frente a las compañías
extranjeras, hizo un análisis de como la nacionalización era nuestra segunda
independencia, a saber que Bolívar había alcanzado una independencia
política, pero lamentablemente, los años de guerra habían dejado al país
desnudo y sin posibilidad de defenderse en manos de las potencias
extranjeras, quienes cobraron con caros intereses sus ayudas en la causa de
guerra criolla.

Por ello, la nacionalización representaba la conquista máxima que


Bolívar había empezado, y que ahora Venezuela, tenía los argumentos para no

63
Apunta Monaldi, (2005: s.p): “La Constitución del 61 creó la presidencia con menos
prerrogativas formales en toda América Latina y sin la posibilidad de reelección inmediata, el
sistema electoral proporcional limitó la concentración de poder en un solo partido y promovió
partidos fuertes y disciplinados que servían de contrapeso al presidente, y la distribución de
cargos y recursos entre los partidos fundacionales – aun cuando un mismo partido controlara la
presidencia y el poder legislativo – indujo a los partidos a continuar dentro del sistema”.
64
En opinión del autor del presente trabajo de grado, este no es un elemento marginal a
considerar, ya que le dio legitimidad y estabilidad a un proceso de gran importancia, si
revisamos lo que anteriormente había pasado, la Reforma Petrolera, queda claro que grupos
quedaron excluidos de tal discusión, pero en la nacionalización, todos los actores incluso el
partido comunista, participaron en las mesas técnicas que hicieron posible la nacionalización.
65
Como bien apunta el trabajo, la creación por parte de los países productores de sus propias
compañías nacionales petroleras, National Oil Companys (NOC´s), representaba un punto de
honor en la pugna por el control del mercado petrolero internacional.

78
dejarse pillar por las potencias extranjeras, por lo que permitir que en el
nacimiento de la industria petrolera se acentuará la dependencia “colonial”
aceptando los convenios del artículo 5 era inconcebible, (Rondón: 2009: 192).

El discurso de Caldera mostraba el fuerte carácter ideológico que arropó


toda la operación nacionalizadora, y se contrapuso al discurso de Rómulo
Betancourt quien si aceptaba la participación privada en la industria nacional,
haciendo referencia, claro está, del artículo 5 de la LOREICH. Al final se
impuso la tesis del partido de gobierno, y el artículo 5 quedo legislado de la
manera que se expuso a lo largo del trabajo.

5.2.1.- La Administración Petrolera Nacional

Uno de los elementos que el autor del presente trabajo considera que
aún siguen sin resolverse de manera clara y precisa en la actualidad, es el rol
de PDVSA en la industria petrolera nacional. Al crearse PDVSA en 1976 el
propósito era fundar una compañía que garantizara las operaciones de la
industria nacional, pero a lo largo de la historia, PDVSA ha sustituido al
Ministerio a la hora de diseñar y vigilar la política petrolera- Apertura Petrolera-,
y también ha sustituido al Estado en las funciones que le son propias- Plena
Soberanía Petrolera-.

El autor sospecha que no se ha delimitado el verdadero rol de PDVSA


en la vida nacional, ya que es el principal contribuyente de la Nación, el
principal adquiriente de divisas y uno de los principales motores de la
economía, lo que ha dificultado colocar fronteras que delimiten sus funciones.
PDVSA es un monopolio rígido, a diferencia de países como Brasil y su
compañía nacional PETROBRAS, que ha flexibilizado ese monopolio para que
la compañía fuera un primus inter pares, es decir, PETROBRAS “se convierte
en un ente sujeto a las condiciones de la concesión que el Estado brasileño
otorga en términos semejantes- si bien no idénticos- a los de otros
concesionarios”.

Es así como PETROBRAS debe competir como cualquier otra compañía


extranjera para que se le adjudiquen concesiones, esto ha causado un cambio
total de la conducta de la compañía que ahora debe presentar su programa de

79
exploración y producción, “con información detallada de los datos y costos”. De
forma que la empresa prioriza cuáles son sus actuaciones y cuales sus
inversiones, cuando antes solo necesitaba “ser” para “merecer”, delimitando así
las funciones del operador, PETROBRAS, con las funciones del fiscalizador y
propietario, (Grunstein, 2010: 87).

¿Ayudaría el modelo brasilero a la situación venezolana donde se


confunden los roles de Propietario, Operador y Fiscalizador?, ¿Una solución de
este tipo hará que PDVSA se vuelva más competitiva?, ¿Sería esto un modelo
deseable para Venezuela?, ¿Cuál es el mejor modelo para la industria
petrolera nacional?, ¿De qué otra forma se puede delimitar, efectivamente, el
rol de PDVSA, como coordinador, el rol de la Nación como propietaria y el rol
del Ejecutivo como regulador y fiscalizador?

Por último, algunas de las leyes que encontraron vigencia en esta


política petrolera fueron: la Ley Sobre Bienes Afectos a Reversión en las
Concesiones de Hidrocarburos, que significó el primer avance del Estado en su
posicionamiento para hacerse con el control de la industria; la Ley que Reserva
al Estado la Industria del Gas Natural, extendiendo la reserva Estatal sobre
esta actividad; la Ley que Reserva al Estado la Explotación del Mercado Interno
de los Productos Derivados de los Hidrocarburos, reservando esta actividad al
Estado y ampliando la reserva legal que se estaba creando; la Ley Orgánica
que Reserva al Estado la Industria y el Comercio de los Hidrocarburos, que
garantizó el control absoluto por parte del Estado venezolano de su actividad
petrolera, una reserva estatal de la actividad petrolera.

5.3.- La Apertura Petrolera

En la Apertura Petrolera, el factor ideológico también fue muy importante


a la hora de emprender esta política, pero al contrario de lo ocurrido en los
70´s, la balanza se movía a favor de la “desregularización” de la industria
petrolera.

Sin lugar a dudas esta política fue muy beneficiosa para PDVSA,
cualquier empresa nacional desea tener suficiente autonomía para poder hacer

80
lo que mejor sabe hacer. En esta caso, el diseño de la política Aperturista
beneficio los esfuerzos y objetivos de PDVSA de convertirse en una
“corporación energética global” (Rondón: 2009), pero también es muy cierto,
que las consecuencias de esta política fue el debilitamiento progresivo de las
finanzas públicas. Entonces, se puede decir, que el Estado fue quien más
perdió con esta política.

La dependencia del Estado venezolano de las rentas petroleras es casi


absoluta66, y el uso de PDVSA como salvavidas de un Estado que administra
mal los recursos también ha persistido en el tiempo, por ejemplo señala
Stevens (2007: 21):

“…en el año 1982, PDVSA recibió la orden de retirar fondos


bancos de EE.UU, para transferirlos al Banco Central y también
tenía la obligación de suscribir títulos de deuda pública
(Mommer, 1998). La lección aprendida fue que era mejor que el
dinero disponible se gastase en activos no líquidos fuera del
alcance del gobierno” 67 (traducción del autor).

Fue esto lo que impulsó dentro de PDVSA el movimiento autonomista,


más sin embargo, los cuestionamientos a esta visión autonomista tuvo muchas
y variadas críticas. Tan temprano como en el año 1978, cuando Juan Pablo
Pérez Alfonzo (citado en Parra, 2009: 150) advertía:

“Pdvsa debe ser instruida en las líneas de la política general


que le permitan conocer con precisión los intereses nacionales
tan importante que le han confiado defender. Es inadmisible la
situación actual de considerarse [Pdvsa] como un ente aislado
de los accionistas, el pueblo venezolano, y que se consideren
autorizados para tomar las más importantes decisiones como si
ellos fueran los dueños de la principal riqueza nacional. Es
absurdo que imaginen decidir a su arbitrio, haciendo caso
omiso de la política de defensa nacional. No puede aceptarse
que Pdvsa fije motu propio que el signo de la industria en los
años por venir seguirá siendo la expansión en todos los
órdenes de sus actividades”.

66
Tal dependencia ha sido identificada por Monaldi (2007) como retos importantes a la
gobernabilidad democrática, entre ellas destaca “la presencia de significativas rentas en manos
del Estado genera un incremento “de lo que está en juego” para controlar el poder (beneficios
del poder)”. Este factor incentiva a los actores políticos para que existan posiciones y acciones
antidemocráticas con el único fin de servirse del poder.
67
“…in 1982, PDVSA was ordered to withdraw funds from US banks bank to the Central Bank
and was also required to underwrite public debt certificates (Mommer, 1998). The key lesson
learnt from this was that it was better that money available should be spent on illiquid assets out
of the reach of government.

81
En síntesis, el grave problema que tiene el Estado venezolano es que
sin PDVSA, no tiene una caja chica que lo ayude en momentos coyunturales,
crisis financiera o bajos precios del petróleo, por lo que la autonomía de la
compañía es muy peligrosa. Desesperadamente el país necesita un
mecanismo de estabilización macroeconómica que le permita ahorrar en
tiempos de Vacas Gordas, para que cuando vengan las Vacas Flacas, tenga el
tesoro suficientes fondos que le ayude a subsistir, para así poder darle a la
empresa más importante del país la autonomía que tanto necesita para su
óptimo funcionamiento68.

¿Es que la Apertura no significó el crecimiento del sector servicios en


Venezuela?, ¿De qué otro modo se puede tener una política que vele por los
intereses nacionales, no solo del Estado, sin poner en aprietos al mismo
Estado?

5.3.1.- ¿Ilegalidad de los Convenios Operativos y los Convenios de


Asociación?

El argumento principal frente a la Apertura, y que finalmente fue usado


para revertirla, fue la ilegalidad que tenían los Convenios Operativos y los
Convenios de Asociación, cuyas funciones- según varios autores- excedían el
mandato expresó en el artículo 5 de la LOREICH.

En el caso de los Convenios de Operativos, el artículo 5 colocaba dos


condiciones para su existencia, a saber: a) que el Ejecutivo, o los entes de su
propiedad, celebrasen los convenios operativos, necesarios para la mejor
realización de sus funciones, b) Que en ningún caso estas gestiones afecten la
esencia misma de las actividades atribuidas, (Subrayado propio).

En la primera parte, haciendo una interpretación estricta, se llega a la


conclusión que los Convenios Operativos debían ser meros contratos de
servicios puros o contratos de obras “para la mejor realización de sus
funciones”, donde el contratista no estaba inmerso en el riesgo de la operación

68
Además de eso, los futuros gobiernos de Venezuela deberán hacer un ejercicio de
racionalidad administrativa y empezar a rendir los recursos, no se puede gastar más de lo que
se produce, si en realidad queremos pagarnos un Estado de Bienestar como el Alemán,
debemos empezar a producir como ellos.

82
petrolera, porque su objetivo era cumplir con una obra, sin importar que el
campo produjera o no, ya que de igual modo le debían pagar.

En el segundo caso, los CO previeron la participación del contratista en


los volúmenes de producción, por lo que se afectaba, “la esencia misma de las
actividades atribuidas”, ya que tales beneficios operaban sobre las materias
reservadas en la Ley, (Rondón, 2009: 336-348). Por lo que se puede concluir,
que el contratista tenía derechos reales sobre los volúmenes de producción, lo
que convertía al Convenio en una Concesión.

Por el contrario, una interpretación abierta de dicho artículo llega a una


conclusión totalmente diferente. La profesora Grunstein (2010: 149-159),
explica como en el mundo petrolero de hoy, hablar de contratos puros es muy
difícil, ya que:

“en todos lados, y desde todos los tiempos, las empresas


petroleras, grandes y chicas, estatales y privadas, han
necesitado servicios de todas clases... En la realidad hay
tantos Contratos de Servicios como servicios haya; y habrá
tantos servicios como necesidades surjan en la industria. Como
la industria es cada vez más demandante y más compleja, hay
cada vez más servicios y más contratos para formalizar su
prestación, por lo que los contratos de servicios puros son cada
vez más raros en la industria”.

Por lo que existen, a lo sumo, dos tipos de contratos de servicios: los


contratos de Servicios Puros, y los Contratos de Servicios con Clausula de
Riesgo. El primero de ellos tiene como características que el contratista no
corre ningún riesgo en la operación petrolera, en el entendido que su función es
apoyar a la empresa contratante en la realización de ciertos servicios
puntuales, colocar un taladro, y el pago siempre se da en efectivo. En cambio,
en los Contrato de Servicio con Clausula de Riesgo, el riesgo está implícito en
la operación ya que el servicio que presta es más complejo, por ejemplo
explotar un campo marginal, por lo que recibe incentivos para el buen
desempeño de su obra y el pago se da en volúmenes de la producción o en
dinero.

Analizando la composición de los Convenios Operativos, pareciera que


los Convenios Operativos lejos de ser ilegales por, a) tratarse de concesiones
escondidas y no de Contratos de Servicios Puros, y b) tener derechos reales

83
sobre la producción, lo cual afectan las actividades reservadas. Estaban
completamente a derecho a saber: 1) no podían tratarse de concesiones
porque las concesiones implica que la empresa contratista pague las regalías,
debido a que existe una transferencia de propiedad del Estado a la contratista,
de los volúmenes producidos. En la Apertura Petrolera las regalías las pagaba
PDVSA, no las contratistas, por lo que no operaba la transferencia de
propiedad típica de las concesiones. 2) no había derechos reales sobre la
producción debido a que el 100% de los volúmenes producidos eran del
Estado, no operaba una división a priori de los volúmenes de producción, sino
que el 100% de la producción era del Estado, y luego él soberanamente, le
pagaba con un porcentaje al contratista.

Entonces, esta tesis dice que los Convenios Operativos fueron


Contratos de Servicios con Clausula a Riesgo ya que: a) fueron suscritos entre
el Ejecutivo, o los entes de su propiedad, para la mejor realización de sus
funciones, entendiendo que los convenios operaban en los campos marginales
ayudando así a la mejor realización de las funciones reservadas, ya que los
dineros públicos se destinaban a sectores más provechosos; y b) en ningún
caso estas gestiones afectaron la esencia misma de las actividades atribuidas,
porque el pago a través de volúmenes de producción no conllevo a derechos
reales sobre el petróleo venezolano.

Por otro lado, se critica que los Convenios de Asociación violaban el


artículo 5 de la LOREICH a saber: a) no se dieron en casos especiales, b) no
garantizaron el control por parte del Estado. Según Rondón (2009: 393), la
primera condición no fue cumplida visto que por casos especiales se debe
entender: i) que exista una situación irregular en el mercado de capitales. En
forma tal que se dificulte la inversión; ii) que existan circunstancias en la
demanda del producto que será objeto de la explotación o de cualquiera otra de
las actividades. El segundo requisito tampoco era satisfecho por los CA, debido
a que el artículo dice “una participación tal que garantice el control por parte del
Estado”, en el entendido que solo se satisfacía dicha condición con el 50% del
capital social.

84
Por su parte, otros autores apuntan a una interpretación diferente del
segundo párrafo del artículo 5 a saber: 1) se cumplía el requisito de
especialidad debido a que la Faja Petrolífera del Orinoco era una región
históricamente olvidada por sucesivos gobiernos y que el tipo de crudo tan
pesado que existe en la zona hacía que el caso revistiera de una condición
especial, (Sosa: 1997), y 2) “el derecho de controlar las operaciones viene
típicamente acompañada de la obligación de soportar el riesgo”, debido a que
es ilógico pensar que una empresa que tiene la obligación de soportar el riesgo
permita que el Estado ponga en jaque sus operaciones, ya que los platos rotos
los pagaría la contratista, (Grunstein, 2010: 114). Y más importante aún, la CSJ
había determinado la viabilidad del control jurídico de la empresa por medio de
una acción dorada.

Finalmente también se criticaba el régimen fiscal que opero en la


Apertura Petrolera a saber que perjudicaba al Estado, a saber: a) el pago de
regalías era del 1%, b) el ISLR era el de una empresa normal 34%, y no el de
una empresa petrolera, 67,7%. Por lo que se procedió a la migración a
Empresas Mixtas de todos los marcos asociativos vistos en la Apertura.

El autor del presente Trabajo de grado se pregunta: ¿Cuál de las dos


interpretaciones es la correcta?, ¿Eran ilegales los Convenios Operativos y las
Asociaciones Estratégicas, dígase, los CA y los CGC?, ¿Un reajuste del
sistema tributario no era suficiente para resarcir los intereses nacionales?, ¿era
necesaria la migración a Empresas Mixtas?

Por último, los aspectos legales importantes de este periodo fueron el


artículo 5 de la LOREICH, la sentencia de la Corte Suprema de Justicia que
resolvió la colisión entre el artículo 3 de la Ley de Hidrocarburos y el artículo 5
de la LOREICH, y los tres contratos explicados (e.g., CO, CA y CGC). Estos
aspectos legales impulsaron la reforma hacia una Apertura de la industria
petrolera nacional, a través de la inversión de privados, nacionales e
internacionales en las actividades petroleras reservadas, sirviendo de base
para que dicha política, diseñada por los directivos de PDVSA e impulsada por
los gobiernos democráticos, pudiera arrojar los resultados antes mencionados.

85
5.4.- La Plena Soberanía Petrolera

A diferencia de la LOREICH, y la política de nacionalización, la Plena


Soberanía Petrolera y la LOH no se construyeron de manera amplia. La
primera fue una ley importante para la historia petrolera nacional, en donde
todos los sectores sociales fueron involucrados y que recogió el espíritu
nacional de hacerse cargo del petróleo, por lo que la única discrepancia
general que hubo en su aprobación fue el famoso artículo 5 ya explicado.

En cambio, la LOH fue una Ley originada desde el mismo Ejecutivo


Nacional, donde no se conocen las discusiones que se ejecutaron en el seno
de la Comisión Presidencial designada para recibir y discutir las observaciones
que se le formulaban al proyecto.

En opinión del autor, se perdió una oportunidad importante para legislar


de manera adecuada, una vasta industria nacional con dimensiones
internacionales, por lo que queda pendiente “la elaboración y promulgación de
una Ley que regule adecuadamente la materia, producto de un gran debate
nacional, en cumplimiento de las disposiciones constitucionales y legales sobre
la consulta que debe preceder todo proyecto de Ley” 69 (Boscán, 2002: 226).

5.4.1.- El gobierno petrolero, la Administración Petrolera Nacional

Uno de los puntos claves que los diseñadores de esta política e


insistentes oponentes de la Apertura, fue el control por parte del Estado de
PDVSA, donde los roles entre el Operador Nacional y el Ejecutivo
colisionaban70.

69
Si tomamos la reciprocidad en los términos “política” y “políticas públicas” hechas por Lahera
(2004), nos encontramos que el juego político puede consistir en bloquear, promover, cambiar
o diseñar determinadas políticas públicas, y solo aquellas que cuenten con la “ventana de
oportunidad” y “el respaldo político suficiente” podrán perdurar en el tiempo. La segunda
condición, es lo que la LOH no tiene, por lo que es difícil pensar que la LOH no cambie en un
futuro, cuando otros actores asuman el Ejecutivo.
70
Vale la pena destacar que los actuales gobernantes, acusaban a la vieja directiva de PDVSA
que propicio la Apertura, de que buscaban separar a la compañía de los intereses generales de
la nación, conformando un Estado dentro del Estado. Pero Hardy (2005) afirma que
actualmente poco se sabe de los manejos de PDVSA, quien se constituye como una “caja
negra” donde se conoce muy poco de lo que pasa, por ejemplo, con temas como: el fondo

86
La Ley de Nacionalización o LOREICH, reguló lo que correspondía a su
momento histórico como lo fue la reserva al Estado de la actividad petrolera y
el establecimiento de las bases para la organización y el funcionamiento de la
actividad reservada. La nueva LOH cuya principal tarea era unificar y ordenar el
sector petrolero, inexplicablemente omite todo lo referente al sistema
anteriormente establecido, apunta Boscán (2002: 173):

“lo correspondiente era darle un basamento claro legal al


sistema existente, consolidando lo que ha sido exitoso,
corrigiendo los problemas que ha confrontado precisamente
por falta de una legislación clara, con una redacción lo
suficientemente flexible para poder adaptarlo a los caminos que
se generen a futuro”

Como fue expuesto antes, la LOREICH estableció la administración de la


actividad reservada al Estado un sistema en cuyo centro se encontraba el
Ministerio de Energía y Minas, “configurando el nivel definidor de políticas,
contralor de resultados, con potestades regulatorias, de policía administrativa y
sancionatoria”.

En otro nivel se encontraba PDVSA quien se encargaba de “funciones


de dirección, coordinación y supervisión de las actividades de sus filiales”, y el
nivel operativo conformado por las empresas operadoras “encargado de llevar
solamente el negocio petrolero de manera eficiente, con obligación de producir
resultados óptimos” (Boscán, 2002: 173).

Con esta idea la nueva política petrolera busca acomodar los


“desajustes” sufridos en la nacionalización, en donde hubo una transferencia de
competencias del Ejecutivo a PDVSA71. Para ello busca la LOH, precisar los

chino, la venta futura de petróleo, las Empresas Mixtas, PetroCaribe, la asociación energética
con Cuba, el gasto social de PDVSA, FONDEN, etc.
71
Sobre esta nueva política sigue apuntando Guaicaipuro Lameda citado en (Boscán, 2002:
177): “El control del Estado sobre el recurso natural implica una clara separación entre tierra y
capital. Con ello se garantiza la transparencia de la relación entre el propietario del recurso, o
quien ejerce su administración, y los que invierten para obtener un provecho de su explotación,
indistintamente si este es un ente privado o público. Antes de la nacionalización esa separación
estaba muy clara dado que el capital estaba representado por empresas extranjeras. Luego de
la nacionalización, surgió una confusión de roles. La misma condujo a que PDVSA desplazara
al Ejecutivo Nacional en la elaboración de políticas, los planes, el diseño y administración de
las diferentes versiones de contratos. La expresión más reveladora de todo este proceso de
desbordamiento de competencias, es la llamada apertura petrolera… PDVSA asumió en gran
medida el manejo de las regalías envueltas en descuentos a algunas de sus refinadoras
ubicadas en los EEUU así como afectándolas en empréstitos que, a su vez, se expresan en
costos financieros que afectan negativamente la contribución fiscal a la República.”

87
roles de PDVSA y de las distintas operadoras ya existentes o futuras “…como
instrumentos dedicados exclusivamente a las actividades de exploración,
extracción, transporte, refinación y distribución de los hidrocarburos y sus
productos elaborados” (Boscán, 2002: 177).

Al respecto vale señalar que PDVSA, según sus estatutos es una


empresa con competencia para dirigir, coordinar y supervisar a sus empresas
filiales y controlar que ejecuten sus operaciones o negocios, siguiendo las
directrices de política definidas por el gobierno. Y también, que en el pasado
los gobiernos se limitaban a pedir el plan de negocios a PDVSA que era
incorporado sin modificación alguna al Plan de la Nación. Por lo que esta
redimensión de las competencias de PDVSA parece justa, si entendemos que
la política petrolera debe estar manejada por el Ejecutivo, así como lo
establecen los estatutos de la misma compañía, (Boscán: 2002).

5.4.2.- Excesiva rigidez respecto de las modalidades para las EM

Como ampliamente hemos mencionado en el trabajo, la LOH reserva al


Estado las actividades primarias (e.g, exploración, en búsqueda de yacimientos
de hidrocarburos; extracción, recolección, transporte y almacenamiento
iniciales de los hidrocarburos en su estado natural) y estas actividades solo
pueden ser realizadas por el Ejecutivo Nacional directamente, o por empresas
de exclusiva propiedad estatal (artículos 9 y 22). Es decir que el sector privado
solo podría participar en el ejercicio de las actividades primarias a través de
empresas mixtas de capital mayoritariamente público, y sin posibilidad de
participar en el comercio interno o externo de los hidrocarburos naturales y de
los derivados que expresamente señale el Ejecutivo Nacional.

Esta crítica es muy bien planteada y fundamentada por el


constitucionalista Gustavo Planchard Manrique (citado en Boscan; 2002: 88) el
cual expresa lo siguiente:

“No entendemos la razón por la cual en toda empresa mixta


que se dedique a las actividades primarias el Estado debe
tener más del 50% del capital social. A veces el Estado puede
estar interesado en un capital menor, por ser la inversión muy
cuantiosa o riesgosa, pero manteniendo al mismo tiempo un

88
cierto control sobre la operación. Estimamos que no es
conveniente para el Estado ni para el negocio petrolero en
general ese arrinconamiento a priori, sugerimos por tanto que
después de las palabras “mayor del 50% del capital social se
añada lo siguiente: “o por poseer veto en aquellas decisiones
que la República al celebrar el respectivo contrato incluya en
este y en los estatutos de la compañía mixta, por considerarlo
conveniente o necesario para la protección del interés público”.
Estimo esta flexibilización aún más necesaria cuando se
pretende incluir en estas disposiciones tanto a la industria del
gas como a la petroquímica. No creo que le sea posible a la
República sostener financieramente las actividades de
hidrocarburos, gas y petroquímica siempre con mayoría de
capital, pues más de una vez será conveniente al Estado, si así
lo considera en interés público o nacional, invertir menos para
con salvaguardas jurídicos que le permitan tener controles
importantes…”

Lo que refiere el autor es lo que se había expresado anteriormente, y es


la idea de excesos de compromisos para PDVSA. La compañía se compromete
en las EM a un nivel que resulta peligroso a saber de lo cambiante y dinámico
de esta industria, y si pensamos que PDVSA tiene un nuevo rol activo y
protagónico en material social, vemos que son insostenibles estos
compromisos en el escenario de una bajada brusca de los precios del petróleo.

Además resulta curioso que si esto fue motivado por algún tipo de
dogma ideológico, en el cual la relación del Estado con los privados deba ser
siempre de tutela ya que el Estado es el guardián de la soberanía nacional. No
se entiende como una vez publicada la Ley pero antes de que entrara en
vigencia, el Ejecutivo Nacional tuvo que apresurarse en obtener la aprobación
de la Asamblea Nacional, para celebrar con empresas de la República Popular
China una Asociación Estratégica para la producción de orimulsión, asociación
permitida por la Ley que se estaba derogando, pero que se prohibía en la LOH,
a razón de que la participación del socio chino alcanzaba un 70% del capital
social, (Boscán; 2002: 188).

La eliminación que ofrecía el artículo 5 y que dio origen a las


asociaciones estratégicas es un grave error que debe ser subsanado. Su
eliminación tiene un marcado sentido ideológico y en la actualidad, el sector
privado y el público concurren para la realización de actividades importantes y
no puede considerarse un atentado a la soberanía de ningún país. Esta no
depende de que el Estado a través de sus órganos o funcionarios las realicen

89
directamente, sino que el Estado sepa establecer los mecanismos y controles
necesarios que permitan la aplicación de la regla de oro de cualquier
administración, que es fiscalizar.

Es de notar que siempre en estos escenarios donde los precios


petroleros alcanzan niveles elevados, los Estados petroleros busquen la
manera de maximizar sus rentas, pero, y como se expuso anteriormente, ¿esto
no se hubiese alcanzado con un correctivo al régimen fiscal aplicado?, ¿era
necesaria la aplicación de un nuevo tipo de contrato, dígase EM?

El objetivo de la LOH es el control permanente y absoluto sobre la


actividad petrolera. El Estado como principal agente petrolero y accionista en
cualquier negocio petrolero en el país, posee una máxima rigidez.
Condensando en ese solo cuerpo legal todo lo referente a la industria petrolera.
Su artículo 1 así lo declara:

“Todo lo relativo a la exploración, explotación, refinación,


industrialización, transporte, almacenamiento, comercialización,
conservación de los hidrocarburos, así como lo referente a los
productos refinados y a las obras que la realización de estas
actividades requiera, se rige por esta Ley”.

Para concluir, Venezuela a pesar de ser un país con gran historia en


materia petrolera, necesita firmar un pacto petrolero, en el cual se puedan
delimitar con principios de largo plazo y siempre en el interés nacional, cuáles
deben ser los criterios que guíen a la industria petrolera venezolana. Es
importante recalcar que los recursos naturales son una bendición, siempre y
cuando existan las instituciones las cuales delimiten el impulso de los actores, y
creen reglas de juego claras para su máximo aprovechamiento, (North: 1993).

El caso de noruega puede ser un buen ejemplo, ya que su modelo de


desarrollo busca la creación de valor económico por encima de lo que se
obtiene de la venta del recurso, lo importante, entonces, es lo que se haga con
los recursos que provienen de la explotación del petróleo, no quien lo saque del
suelo, (Grunstein: 2010).

90
CONCLUSIONES
En vista de todo lo anterior, se procede a enumerar las conclusiones que
describen la esencia de los cuatro momentos claves de la historia petrolera
nacional.

I. En la primera etapa de institucionalidad incipiente, las reglas formales


como las distintas leyes y códigos, y las reglas no escritas del trato,
cortejo, negociación de las concesiones eran parte de las normas de
juego de ese momento. Luego con la Ley de 1920, primera propuesta
nacionalista elaborada por Gumersindo Torres, y la huelga de
trabajadores petroleros, sentaron un precedente clave a la hora de crear
un entramado jurídico-institucional que pudiera ponerle freno a las
pretensiones ventajista de las compañías petroleras internacionales,
acostumbradas al trato blando y complaciente. Esto justificó la
promulgación de una Reforma Petrolera en 1943, con la promulgación
de la Ley de Hidrocarburos de 1943, que tuvo como mérito unificar el
tratamiento legal de los hidrocarburos y mejorar la contribución
económica de la Nación, mediante el principio de participación justa del
Estado en las ganancias, cercana al 50%. El objetivo de repartir el
producto petrolero, mitad para los concesionarios y mitad para la Nación,
se logró y se superó con la aplicación de la Ley del Impuesto Sobre la
Renta, que entró en vigencia en Gaceta Oficial número 20.851 de fecha
17 de julio de 1942, que permitiría ir aumentando progresivamente la
participación del Estado en la industria, (Mendoza: 2009).
II. Con el avance del compromiso de todos los actores sociales por
manejar nuestra industria petrolera, se va allanando el camino para el
control exclusivo y protagónico del Estado sobre la industria. La doctrina
de Juan Pablo Pérez Alfonzo fue muy importante a la hora de emprender
una acción nacionalizadora, las políticas de avance y conquista como: la
creación de OPEP, la política de no más concesiones, la creación de la
CVP, entre otras, fueron medidas que pavimentaron dicho camino.
Luego se proclamó un marco institucional que giraba sobre el mismo eje:
la Ley de Reversión Petrolera, la Ley Sobre Bienes Afectos a Reversión

91
en las Concesiones de Hidrocarburos, y la que Reserva al Estado la
Industria del Gas Natural de 1971; la Ley que Reserva al Estado la
Explotación del Mercado Interno de los Productos Derivados de
Hidrocarburos de 1973; y la Ley Orgánica que Reserva al Estado la
Industria y el Comercio de los Hidrocarburos de 1975, crearon las
condiciones para la aparición de PDVSA.
III. Para la década de los 90´s gano terreno una visión liberal del manejo
petrolero, este enfoque desregularizador de la industria estuvo motivado
por dos componentes: uno doméstico, la necesidad fiscal del Estado
producto a la crisis financiera de los 90 y uno exógeno, la guerra de los
precios que motivo una búsqueda de competitividad de los actores
nacionales. La Apertura Petrolera fue producto de esa circunstancia,
donde la entrada de las compañías trasnacionales con tres tipos
distintos de contratos: Contrato de Ganancias Compartidas, donde las
compañías extranjeras buscaban yacimientos a lo largo del territorio sin
la promesa del Estado de saneamiento por no encontrar alguno, y si se
la compañías se topaba con algún pozos el Estado se asociaba con la
compañías en las ganancias: los Convenios Operativos, contratos que
buscaban reactivar campos marginales que necesitaban de una fuerte
inversión; y los Convenios de Asociación, donde el Estado se asoció con
el capital extranjero para hacer comercialmente productiva la Faja
Petrolífera del Orinoco. Posicionó un enfoque no rentista del petróleo
desarrollando las ventajas comparativas del país, ya que buscaba el
desarrollo del sector servicios nacional, y no solo las ventajas
competitivas, que había sido la apuesta tradicional.
IV. La última política establecida por el Estado Venezolano es la Plena
Soberanía Petrolera, en ella existe la visión de que el petróleo es un
recurso natural no renovable, y por esa característica, se debe
aprovechar al máximo el producto, reduciendo la oferta mundial para
que existan los mejores precios antes de que se agote el “commodity”,
(Mommer, sf). Con la Ley Orgánica de Hidrocarburos 2001, nuevamente
se logró sintetizar el marco que arropaba todo lo referente a la industria
petrolera que se encontraba disperso en las Leyes de la década del 70.
Con esta nueva visión el Estado recuperó la conducción de la política

92
petrolera, que había sido asumida por PDVSA, e impuso un modelo de
relación más estricto con las compañías trasnacionales que funcionaban
en el país, obligándolas a un marco asociativo conocido como Empresas
Mixtas, donde el Estado mantiene la mayoría del capital social.
V. Es importante destacar que según Ochoa (2006), el crecimiento de los
mercados emergentes encabezado por los países B.R.I.C.S, (Brasil,
Rusia, India, China y Sudáfrica) influyen en una prolongada alta
cotización de los precios petroleros, “los llamados fundamentos
económicos indican que el precio de referencia del crudo no retrocederá
a los niveles previos al año 2000”, (Ochoa, 2006: 2). Lo cual resulta
peligroso para Venezuela, si apuesta por una política que prefiera altos
precios por mucho tiempo, ya que precios altos sostenidos por largo
tiempo son incentivos en la inversión de tecnología más limpia y, menos
dependiente para los países consumidores, que a la larga desplazaran
al petróleo. Una política petrolera debe ser consciente de estos peligros
que comienzan a materializarse con la tecnología de las Lutitas en
EEUU72, la política petrolera venezolana debe ser conscientes de esto,
ya que el petróleo como mineral no tiene un valor intrínseco, tiene un
valor comercial, y dado que Venezuela cuenta con las mayores reservas
del mundo, es ineludible pensar que la política del país debe ser una que
apueste a los volúmenes en vez de cuotas, nivelando al país a un nivel
respetable para sus reservas y aprovechando mientras el recurso sigue
teniendo viabilidad comercial. En fin, lo importante es lo que se haga con
las rentas que provienen del recurso, no quien o como se explote el
recurso. También la política petrolera nacional debe ser consciente del
obstinado acento de los gobiernos de Venezuela a depender
extremamente del aporte fiscal de PDVSA, haciendo a la compañía
presa fácil de la politiquería, y alejando a la compañía de su principal
tarea que es obtener la mejor ganancia para su único accionista.
VI. Como último punto, como hemos analizado en el presente trabajo de
grado, las políticas públicas son las respuestas que el Estado puede dar

72
Para mayor información acerca de esta revolucionaria tecnología que haría nuevamente a
los EEUU un país exportador de petrolero consultar:
https://www.slb.com/~/media/Files/resources/oilfield_review/spanish10/win10/01_extraccion.pdf

93
a las demandas de la sociedad, a través de leyes, reglamentos, códigos,
comisiones, contratos, etc., los cuales persiguen los lineamientos que
las políticas públicas asignan, para materializar los fines que el Estado
se ha propuesto alcanzar. Dicha materialización de fines, se concreta,
entre otras razones, por la coexistencia y dependencia entre las políticas
públicas y el derecho (leyes), ya que ambas están ligadas a la actividad
de la administración del Estado, (Lahera: 2004). Ya sea regularizando o
desregularizando la industria petrolera, nuestras administraciones han
dado respuestas a planteamientos importantes sobre el asunto petrolero,
reflejando en cada una de las cuatro políticas analizadas, los valores e
ideas que en ese momento la sociedad tenía, siendo la sociedad en
conjunto el cuerpo afectado, de manera positiva o negativa, por la
implementación de dichas políticas.

94
BIBLIOGRAFIA
Leyes y Aspectos Jurídicos

 Congreso de la República de Venezuela, (1975), Exposición de Motivos


del Proyecto de Ley Orgánica que Reserva al Estado la Industria y el
Comercio de los Hidrocarburos. Caracas: Imprenta Nacional.
 Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, (2000), Gaceta
Oficial de la República de Venezuela, 5.453 (Extraordinario, Marzo de
2000).
 Estados Unidos de Venezuela, Ministerio de Relaciones Interiores
(1944a): Leyes y decretos reglamentarios de los Estados Unidos de
Venezuela, Tomo XIII, Caracas.
 Estados Unidos de Venezuela, Ministerio de Relaciones Interiores
(1944b): Leyes y decretos reglamentarios de los Estados Unidos de
Venezuela, Tomo XIV, Caracas.
 Exposición de Motivos. Decreto 1.510 con fuerza de Ley Orgánica de
Hidrocarburos (2001), Gaceta Oficial de la República Bolivariana de
Venezuela, 5.557 (Extraordinario), Noviembre 13 de 2001.
 Ley Orgánica de Hidrocarburos, (2001), Gaceta Oficial de la República
Bolivariana de Venezuela N 37.323, Noviembre 13 de 2001.
 Ley que Reserva al Estado la Explotación del Mercado Interno de los
productos derivados de Hidrocarburos, (1973), Gaceta Oficial de la
República de Venezuela, 1.591 (Extraordinaria), Junio 27 de 1973.
 Ley Orgánica que Reserva al Estado la Industria y el Comercio de los
Hidrocarburos, (1975), Gaceta Oficial de la República de Venezuela,
1.796, (Extraordinaria) Agosto 29 de 1975.

Libros
 Arrioja, J (1998): Clientes Negros: Petróleos de Venezuela bajo la
generación Shell, Caracas, Los libros de El Nacional.
 Avalo, A (2010), Petrodiplomacia y Economía en Venezuela, Caracas,
Fundación Editorial El perro y la rana, Ministerio de Cultura.

95
 Berti, L (1982), La Nacionalización de la Industria Petrolera Venezolana,
Caracas, Colección Estudios Jurídicos Nº18, Editorial Jurídica de
Venezolana, Págs. 25-183.
 Boscán, I (2002) La actividad petrolera y la nueva Ley Orgánica de
Hidrocarburos, Caracas, FUNDACIÓN ESTUDIOS DE DERECHO
ADMINISTRATIVO.
 Corredor, R (1978), El Derecho de la Nacionalización Petrolera,
Caracas, Colección Monografías Jurídicas Nº10, Editorial Jurídica
Venezolana, Págs. 71-192.
 Grunstein, M (2010), De la Caverna Al Mercado, Una vuelta al mundo de
las negociaciones petroleras, Felou, Primera Edición, Ciudad de México.
 González, R (1958), Estudios acerca del régimen legal del petróleo en
Venezuela. Colección de estudios jurídicos, Editorial UCV, Caracas
Venezuela, pág.6
 Hernández, J (2006), Derecho Administrativo y Regulación Económica,
Caracas, Colección de Estudios Jurídicos Nº 83, Editorial Jurídica
Venezolana, Págs. 459-522.
 Hardy, J (2005), Fundamentos de Teoría Económica. Un análisis de la
política económica venezolana, Caracas, Editorial Panapo, Págs 640-
660.
 Kraft, Furlong, S, M (2006), Public Policy: Politics, Analysis and
Alternatives, 2nd ed., CQ Press, Washington, DC, Págs. 100-170.
 Parra, G (2009), De la nacionalización a la apertura petrolera: Derrumbe
de una esperanza, Caracas, Colección Venezuela y su Petrolero Banco
Central de Venezuela 4ta edición.
 Pérez, A (1965), El Pentágono Petrolero, Caracas, Ediciones Revista
Política (Ideas Para una América Nueva).
 Rincón, J (2002), La aparición del petróleo en el proceso económico de
Venezuela, Edo. Miranda: Editorial Básica 1 C.A., Pág.353.
 Rondón, H (2009), El Régimen Jurídico de los Hidrocarburos, El Impacto
del Petróleo en Venezuela, 2da Edición, Caracas, Épsilon Libros.

96
 Mayobre, E (2007), La Nacionalización Petrolera 1976 Culminación de
una Política, Caracas, Serie Cuadernos d Ideas Políticas Nº4, Fundación
Rómulo Betancourt.
 North, D (1993), Instituciones, cambio institucional y desempeño
económico, México, Fondo de Cultura Económica.
 Tugwell, F (1975), La Política del Petróleo en Venezuela, Caracas,
Versión en Español, Monteavila Editores.
 Vallenilla, L (1975), Petróleo Venezolano Auge, Declinación y Porvenir,
Caracas, Monteavila Editores, Pág. 11-238.
 Vallenilla, L (1998), La Nacionalización del Petróleo en Venezuela (1975-
1998), Caracas, Ediciones Porvenir, Págs.7-340.

Trabajos de Grado

 Falcón, J (2009), Revisión de las Políticas Económicas en Materia


Petrolera desde la Aparición del Petróleo Hasta el Viernes Negro (1907-
1983), Facultad de Estudios Jurídicos y Políticos y Escuela de Estudios
Liberales, Universidad Metropolitana, Trabajo de Grado.
 García, F y Esther, C (2005), Estudio de los Convenios Operativos y las
Empresas Mixtas en el Derecho Petrolero Venezolano, Caracas,
Decanato de Estudios de Postgrados e Investigaciones, Universidad
Metropolitana, Trabajo de Grado.
 Peralta, K (2009), Efectos Impositivos de la Migración de los Convenios
Operativos a Empresas Mixtas, Caracas, Facultad de Derecho,
Universidad Católica Andrés Bello, Trabajo de Grado.
 Rodríguez, J (2005), La Apertura Petrolera en Venezuela 1992-1999,
Mérida, Facultad de Humanidades y Educación, Escuela de Historia,
Universidad de los Andes, Trabajo de Grado.

Artículos de Internet

 Chávez, H (2000), Discurso de clausura de la II Cumbre de la OPEP,


Biblioteca, Dossier sobre la II Cumbre de la OPEP, recuperado en:
http://www.analitica.com/bitblioteca/hchavez/clausura_cumbre_opep.asp
Consultado el (15-5- 2013).

97
 Museo Geológico Virtual (1997), Legislación Minera en Venezuela,
Modulo Minerales de Venezuela, recuperado en
http://www.pdv.com/lexico/museo/minerales/legislacion.htm Consultado
el (30-10-2012).
 Mendoza, C (2009), De las Concesiones a los Contratos, Trabajo de
Ascenso (Inédito) Escuela de Economía, Universidad Central de
Venezuela, Caracas1985, recuperado en
http://petroleovenezolano.blogspot.com/2009/12/de-las-concesiones-los-
contratos-vision.html Consultado el (28-10-2012).
 Mendoza, C (2006), Vigencia del nacionalismo petrolero, publicado en la
Revista Venezolana de Economía y Ciencias Sociales, vol. 12, núm. 1,
enero-abril, pp. 183-207.
 Venegas, C (2005), Joint Ventures en el escenario Venezolano,
elaborado en Abril, recuperado en
http://www.gestiopolis.com/Canales4/eco/joinventure.htm Consultado el
(12- 9-2012).
 Osorio, G (2008), Institucionalidad petrolera en Venezuela de 1959 a
1963: entre continuidades y discontinuidades, Recuperado en http:
//www.scielo.org.ve/scielo.php?pid=S1012-
25082008000100003&script=sci_arttext, (18-12-2012).
 Osorio, G (2010), Los senderos originarios de la institucionalidad
petrolera, Recuperado en: http:
//www.scielo.org.ve/scielo.php?pid=S1012-
25082010000200002&script=sci_arttext, (6 de Junio de 2012).

Documentos PDF

 C.R. Mata Garcia (2011), Oil Policy & Investment Arbitration – The
Venezuela’s Experience, OPEC Presentation, Vienna, Austria.
 Sosa, J (1997), La Apertura Petrolera en Venezuela, Recuperado en:
http: //www.petroleoyv.com/website/uploads/aperturapetroleraweb.pdf,
Articulo PDF, (10 de Noviembre de 2012).
 Araujo-Juárez, J (s.f), La Reserva Al Estado y la Participación del Sector
Privado en la Industria Petrolera en Venezuela, Recuperado en

98
http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/4/1594/6.pdf, Articulo PDF, (10 de
Julio de 2012).
 Berti, L (1957), Compendio de Derecho Minero Venezolano, Tomo II,
Mérida Venezuela, Liminar, Capitulo 1, Libro en PDF.
 Fronjosa, E (s.f), La Ley de Hidrocarburos de Venezuela del año 1943,
un complejo proceso de negociación en el ámbito global, Recuperado
en: http://ares.unimet.edu.ve/academic/VIII-congreso/libro-
viii/documentos/pag-156.pdf (23 de Marzo de 2013).
 Maldonado, A (1996), Evolución Histórica de la Política Petrolera
Venezolana, Recuperado en:
http://webdelprofesor.ula.ve/economia/lisgallardo/materias/e_e_venezuel
a/clases_web_1/tema8_a_politica_petrolera.pdf, (4 de Mayo de 2013).
 Machado, C (1996), La reforma de La Ley de Hidrocarburos de 1943: Un
Impulso Hacia la Modernización, Recuperado en
http://acienpol.msinfo.info/bases/biblo/texto/boletin/1991/BolACPS_1991
_67_123_25-80.pdf, (4 de Marzo de 2012).
 Mora, J (2011), Contratos de exploración y producción de petróleo:
Origen y evolución, Recuperado en http:
//www.saber.ula.ve/bitstream/123456789/34650/1/contratos_petroleros.p
df, Articulo PDF, (4 de Agosto de 2012).
 Mora, J (2002), El Derecho de Propiedad de Hidrocarburos en
Venezuela: Origen y Tradición Legal, Recuperado en http:
//iies.faces.ula.ve/investiga/JMora/Derprophidvzla.pdf, Articulo en PDF,
(4 de Agosto de 2012).
 Mommer, J (s.f), Petróleo Subversivo, Recuperado en http:
//www.ing.ula.ve/~aleochoa/Petroleo%20subversivo%20mommer.pdf,
Artículo en PDF, (2 de Octubre de 2012).
 Monaldi, F., Gonzalez, R., Oblich, R., Penfold, M., (2011) Instituciones
políticas y formulación de políticas públicas en Venezuela: auge y
colapso de la cooperación política, Recuperado en:
www.iadb.org/intal/intalcdi/PE/2011/07373.pdf, (18 de Junio de 2013).

99
 Monaldi, F (2007), Petróleo, Instituciones y Democracia, Recuperado en:
http: //gumilla.org/biblioteca/bases/biblo/texto/SIC2007700_474-477.pdf,
Artículo en PDF, (18 de Octubre de 2012).
 García, J (2011), Rebalancing Oil Contracts in Venezuela, Conferences,
Lectures, and Workshops, cornell Law Shcool Inter-Univertisity
Graduate, Recuperado en http:
//scholarship.law.cornell.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1084&context=l
ps_clacp, (11 de Agosto de 2012).
 Instituto de Investigación Económicas y Sociales de la ULA, (s.f), Los
Contratos de la Apertura Petrolera, Recuperado en
http://iies.faces.ula.ve/investiga/JMora/Lcap.pdf, Articulo PDF, (8 de
Junio de 2012).
 Uhurú, E (2006), Migración de los Convenios operativos a Empresas
Mixtas, Recuperado en:
http://www.soberania.org/Articulos/articulo_2301.htm, Artículo PDF, (11
de Junio de 2012).
 Lahera, E (2004), Política y Políticas Publicas, Recuperado en:
http://tramites.jalisco.gob.mx/images/politicaspublicas.pdf, Artículo PDF,
(9 de Febrero de 2013).
 Lander, L (2003), PDVSA y el gobierno de Chávez, Recuperado en:
http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=17710202, Artículo PDF, (20 de
Marzo de 2013).
 Ochoa, O (2006) La Política Petrolera Venezolana: Entre la Ideología y
el Crudo, Revista Brújula Internacional, Julio/Agosto, Nº1, Recuperado
en:
http://www.pensarenvenezuela.org.ve/publicaciones/orlando%20ochoa/E
nsayo_O_Ochoa_Pol_Petrolera_en_Venezuela_BI_31-5-06_PenV.pdf,
Artículo PDF, (6 de Abril de 2013).
 Stevens, P (2007), Oil Wars: Resource Nationalism and the Middle East,
Recuperado en: http://intl-jwelb.oxfordjournals.org/content/1/1/5.full,
Artículo PDF, (20 de Febrero de 2013).

100