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Universidad Nacional Autónoma de México

Facultad de Estudios superiores Acatlán


Temas selectos de Filosofía en México
Héctor Noé Gutiérrez Fuentes

Villoro y el indigenismo

Cuando nos adentramos en la comprensión del indigenismo, no hay duda de que se nos
imponen de inmediato ciertas categorías con las cuales juzgamos. Esas categorías pueden ser
de toda clase: despectivas, valorativas, etc. Sin embargo, a partir de ello, es posible notar que
nos comprendemos como mexicanos como cierta respuesta a lo que consideramos como
indigenismo o al indígena. Este texto se centrará, pues, en el tema del indigenismo.

El propósito de este escrito es mostrar la idea general de Luis Villoro en su libro Los grandes
momentos del indigenismo en México. El propósito este acercamiento es arrojar cierta luz
sobre el cómo nos comprendemos como mexicanos. Este propósito está fundado en tanto que
las conclusiones del trabajo de Villoro apuntan a una comprensión del ser del mexicano, sin
embargo, ello será abordado más adelante.

Para lograr el propósito, recorreremos de manera general las secciones del libro de Villoro,
con el fin de aclararnos los supuestos e implicaciones de la conciencia indigenista. Por lo que
primero, hemos de esclarecer el propósito del libro, así como ofrecer una noción sobre
conciencia indigenista. En seguida, se expondrá el contenido, en general, de los capítulos.
Finalmente, se ofrecerá una visión de conjunto con el fin de observar el propósito de la obra.
A partir de ello será posible plantearnos la pregunta: ¿cómo nos comprendemos como
mexicanos?

Los grandes momentos del indigenismo en México

La pregunta a la que Villoro se enfrenta es: ¿cuál es el ser del mexicano que se manifiesta a
la conciencia mexicana? Con ello nos indica que se adentrará en la comprensión de lo
indígena, sin embargo, no se acercará en sí mismo al indio. Acercarse al indio en Sí mismo,
implicaría un trabajo de corte cuasi antropológico, más parecido a lo que hace Miguel de
León Portilla en La filosofía Náhuatl. Villoro, más bien, desde la historia de las ideas,
pretende comprender cómo se manifiesta a la conciencia el ser del indio. Es decir, le interesa
el carácter y las estructuras que hacen posibles ciertas creencias y concepciones sobre el ser
del indio.
La conciencia indigenista podría comprenderse como la reacción de los hombres ante el
hecho de la existencia de los indios en américa. Es decir, se centrará Luis Villoro en el
observador e investigador del indio, en aquel que toma cierta posición al respecto. Pues sólo
a partir de ello es posible notar cómo se manifiesta este ser. Por otro lado, dado que un
individuo responde a su circunstancia, la conciencia indigenista es posible gracias a ciertas
estructuras conciénciales. Estas últimas no se manifiestan expresamente, sin embargo, son la
condición de posibilidad de las creencias al respecto de determinado hecho.

Las estructuras conciénciales parece responder a cada tipo de conceptuación sobre el


indígena, por lo que Villoro reconoce que éstas no son generales ni permanentes, sino que
cambian con el tiempo. Ellas son la circunstancia del autor en cuestión, las cuales determinan
a éste a pensar de tal o cual manera, siempre como una reacción a ello. De esta manera,
Villoro tiene un doble paso metodológico: en primer lugar, se pretende preguntar por la
interpretación de lo indígena de x o y autor, dotándolo de sentido propio y unidad; en segundo
lugar, se pregunta por las estructuras conciénciales que hacen posible dicha concepción
indigenista del primer paso. Estas últimas permanecen implícitas e incluso ocultas al propio
autor.

Teniendo claro lo anterior, lo que ofrece Villoro en su texto es una descripción de diversos
testimonios acerca del ser del indígena; aunque el libro está dividido en tres grandes
momentos, la noción de Indígena que ofrece cada uno va teniendo cierta conexión que sólo
es posible gracias al primero. Sin embargo, hay que señalar que la continuidad histórica no
es evidente de suyo, pues hay ciertos saltos entre el tiempo de unos autores y otros. Luis
Villoro fue consciente de este asunto, y advierte desde el inicio que intenta explicar los hilos
conductores de las principales concepciones del indio, es decir, las que fueron más
influyentes en otros autores. En ese sentido, la falta de nexo queda inexplorada, pero se
reconoce que el trabajo marca el camino pero que debe ser ampliado.

Finalmente, se antepone que lo indígena parece siempre usarse como un punto de valoración
siempre a la distancia o a la negación de ello. Aunque el proceso, según Villoro, ha sido
dialectico, el indio no presenta nada positivo para la conciencia indigenista. Esto significa lo
siguiente: en cada momento expuesto hay cierta contradicción o antinomia que se presenta.
En el primer momento, el indio es cercano pero negativo. Es decir, está presente pero como
una entidad a destruir, destinada a ello por la conquista; el segundo momento, presenta al
indio como lejano y positivo. Esto significa que queda el indio purificado de su malignidad
previa a la conquista, por lo que puede ser cercano al criollo y al español, pero no como para
unificarlo, sino en tanto que es cercano. En el último momento se acepta que tiene acercársele
desde su valor positivo. Ello significa no una adecuación de lo exterior al indio hacia el indio,
sino viceversa.

Para Villoro el indio se revela en la conciencia indigenista, pero nunca es una realidad
reveladora. Lo cual significa que de cierta forma el hombre se concibe desde lo indio, pero
no porque lo imite o porque lo indio le revele su ser. El indio es el centro pero de algo que
pretende evitarse. Así, tanto el mexicano como en su momento el criollo, intentan mostrarse
como cercanos o lejanos al indio, pero nunca como indios. Es decir, que parece que siempre
tendrán cierta carga negativa.

Conclusión

A partir de lo anterior, Villoro señala que todo ello es sólo parte de un proceso que forma
parte de la formación de la conciencia del ser del mexicano. Por ello, este proceso ha sido
dialectico, sin embargo, para que lo mexicano pueda expresarse como tal, hay que esperar a
que la historia tome diversos cursos y caminos, sólo a partir de ello será posible concebir
algo así como lo mexicano.