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J.

ARIAS RAMOS
J. A. ARIAS BONET

DTRTCHO
ROMANO
I
PARTE GENERAL. I}ERECHOS REALES

18." EDICION
:=li'l';?.1:

Decimoctava edición: 1986 :

Primera reimpresión: 1988


Segunda reimpresión: 1990
Tercera reimpresión: 1991

@ fua¡,i'Antenio
EDER
DBRECHO ROM/iNO 43

animales tienen de común, eon las frormas jurldicas, que, siendo


preceptos didgidos a eilcauz Í una actividad que es pioducto de
voluntades, sólo al hombre pueden referirse.
Otra concepción del ius naturale es la que nos oftece el ju-
tisconsulto P¡uro al señalarle como aquel derecho quod setnper
bonum ac aequaril est (36): un derecho ideal, sin lá que p.r&e-
ramos llamar impurezas de la realidad, y paru los romaños,legún
parece, inmutable. Ante éI, todos los hombres son iguales,
i l^
esclavitud una iristitución inadmisible. TaI concepció; {lo;óhca,
sea efectivamente obra de la jurisprudencia clásicá qlT, o, como
patece más seguro, concepto postclásico o creación de los com-
piladores bizantinos, proyectó en el Derecho positivo romano es-
casísima importancia práctica.

§ 16. D) <<Ius scnrpruM» y <(rus NoN scRrpruM»

. T-amn3co- esta distinción originaba consecuencias práctícas de


interés. se- distinguía el Derecho en escrito y no .rC.ito, miran-
do; no a Ia circunstancia de que las normas constasen o no re-
dactadas por escrito, sino a li maneta de aparición o formación
de las mismas. Las que habían sido elaboruáa, po. el poder pú-
blico y emanaban diiectamente de aquellos de slrr, órgano.
micios, Senado, magisrados, emperaCiores- que teníá conferida-o-
tal facultad, eran ius scriptarr, estuviesen ó no m"t"rialmente
fijadas por escrito, aunque, como es natural, 1o estaban normal-
mente. Las norrnas surgidas de Ia costumbre, así como aquellas
resultantes de la intur[retutio de los juristas primitivos, fu.ro"

(36) D., t, 1, 11.


(57) _.Acerca de la influencia helénica en tal concepto, v, Casrrr,r,r Le
greche_di l, 1,3, D., 1,1,en sus Scr. giur.,Milán, |SZS. Sóbre su atribución fonti
á los
compiladores, v, el Index interpolat. de LBw-Resel, De todos modos, aunque el
concepto no se ofrece incorporado y desarrollado con evidente eficacia -en
el
área estricta de las obras de los pruilenfes, es, por ejemplo, indudable en Crcs-
nóN (v-. Casrrur¡o: Hist. del
.Derecho Rom., t§SS, d. toz¡, a quien las impure_
'germlanaeque
zas. del Derecho positivo hacían escribir: Nos veri- iuris iustitiae
s_glilam et expressam nullam elligiem tenemus, umbra lt imaginibus iti*ur.
V.-BrsBr,sR: De iure civili Tullio duce ad natutam reuocando, en BIDR, XXXIX
(1?5Q, e_e. _295-348, y también SaNu Cnuz Trr¡rrno, e¡ Estud. IJ.' Alvarez,
487. señala la_discrepancia entre la noción ciceronianay la de los juristas clásicos
Lsvy: Natural Law in Roman thought, en SDFII (1949r. Sobre el órigen y la evo-
t_"gióf +J concepro e influencia del Cristianismo en la misma, v] BróNnr, en
RIDA, lV, p. 129, reproducido, con adiciones en IVs (1950), y luógo en S*itii, l.
,. ARIAS R^MOS . I. A. ARIAS BONET

i,as x9n soiptam. La deficieote adecuación de la terminologla a


11 r-ealidad se explica porque se rrata de una bipartición gr.g"
de las no¡rnas de conducta en general, aplicada-tardfamente á
campo del Derecho por juristas postclásicos y bizantinos.

§ 17. <<Ius co¡r,t¡rluNE>> y <(rus sTNGULARE». <<h¡vttr,cru¡r¡»>

Los precepto_s jurldicos se formulan con la configuración de


principios ó rcglas generales; pero la justicia exige (ue se ten-
gan en_cuenta situaciones o circunstancias especiales eo las que
aplicar la regla general no serla equitativo. Pará tales casos se &c-
tan normas partiqlares que son como una desviación del principio
general, una excetrrción o derogación de éste; normas que designan
las fuentes con Ia expresión ias singulare, frente a lal que formu-
lan la rda general, las cuales son llamadas ius comñune. Asl,
por ejemplo, ef,a norma del Derecho romano la admisión v efi-
cacia de las donaciones: principio general que es una disposición
de ius cornffane. Pero la situaéiónlspecial-en que se enárentsn
los cónyuges en el matrimonio hizo temer qué el engaño o la
coacción sustituyese en tales casos a lo que debla seilibre de-
terminación del donante, y pareció injusto admitir tales dona-
ciones enue marido y mujer: loa preceptos que las prohlben son
ius singularc. Al criterio general igualitario que inspiraban las
normas del primer tipo aludían los romanos con lá expresión
tenorern rationis, y, en cambio, al motivo iusto que fundamenta
la norma excepcional se refirieron con la indicación, un poco im-
precisa, de la utilitas, resultando asl la definición de Peuro que
recoge el Digesto: ius singulare est quod cofitra tenorern rationis,
propter aliquau utilitatem, auctoritate constituentian introduc-
turn est ()B).
Las disposiciones del ius sixgalare son frecuentemáte deno
minadas en las fuentes beneficia. Asl, la situación especial de
algunos deudores a quienes --derogando la tegla general de que
el deudor debe pagar sus obligaciones con todos sus bienes, si
, .u imForte llega el valor de 1o debido- se les permite que-
darse con lo necesario para su subsistencia, aunque la deuda no
se abone'totalmente, constituye el llamado beneliciutn co??rpeten-

(58) D., 1, 5, 16. Cfr. LoNco, en Etudes Macqueron (Aix-en-Provence,


1970), 459.
DERECHO ROMANO

tiae (39). Asl también, las normas que, como una desviación al
principio general de que el acreedor puede reclamar uri crédito
a cualquieta que esté obligado a pagarle, disponen la necesidad de
que la ¡eclamación d. frador no puede hacerse sin preceder la
entablada contra el deudor principal, dan lugar al beneliciurn
excussionis. Y otras derogaciones de los principios generales so-
bre responsabilidad del heredero por obligaciones de1 difunto
constituyen el beneficiun ixaentarii.
Como muy distinto de la norma de ius singulare aparecla pri-
mitivamente el priuilegiun. La acepción antigua de ial vocablo
parece se refeda a disposiciones dictadas, no en vista de cir-
cunstancias o situaciones especiales que las justifican, sino con
un fundamento no inspirado en un criierio de equidad y paru :una
o varias personas concretamente determinadas (priuus). Tal vq.
no suponla siempre algo favorable, sino más bien perjudicial, para
el particular afectado. El que se hable de priuile[ia inrogare y el
plecepJo <<priailegia ne inroganto» de las XII Tablas apoyan la
idea de que el privilegio se concebfa como dictado
"cónira al-
guien»>. _Poco a poco, sin embargo, la noción de privilegio se va
acercando a la de beneficium, y en algunos casoi es taiea difícil
determinar en qué medida las normal que derogan reglas gene-
rales se inspiran en motivos elevados de justiciá y pueden lla-
matse ias singulare, o en premogativas abusivas áe individuos,
cargos o clases, y constituyen priailegiuru (40).

(39) Probablemente los juristas clásicos _no asruparox las diversas hipó
tesis _en que se condenaba al demandado solamente a id quod lacere potést,
en el_concepto genérico_de u¡ bmclicium iuris, expresión de un ius-singi-
lare. La denominación beneficium competentiae paia designar en conjuñto
la institución no es propiamente romana. V. GumrNo, en RI§G, n. s. 14 (19j9),
pp. _153 y ss.; en Fest Koschaker, ll, 49 y ss, en SDHI, Yll (1941), pp. 5 y ss.
En-los_casos en qüe el demandado fuese totalmente insolvente, Gúlnruo-(en
Scritti beat. lerini, L, 2$), entiende que, en el Derecho clásico, ello no impli-
caba la absolución y recaerían sobre el deudor ciertas consecuencias de Ia sen-
tencia condenatoria (cono !a ¡otq de infamia, cuando procediese), mientras que
en el Derecho postclásico el deudor era absuelto. V. también M,lnnoxn, et Ahn.
Seminario Giur. Palermo, 36 (1976), 547.
(40) Y.:. por ejemplo, lo indicado por BoNrnNrr: fsf. (8."), pp. 15 y 16,
respecto del testametno militar. Una buena monografía es el estudio Listó
rico-dogmático de OnBsuNo, R.: fas singulare e privilegium, et Ann. lJniv.
Macerata, vols. XII-XIII (1959). V. también Ax.res R-euos: Nofas en torno
al privilegium, e¡ Reu. de la Univ., Madrid (1943); Wsss¡.¡sERG, en pW, 23
(1957), 17 y s§., y G. Louco: o. c., 4{.3465,
46 J. ARIAS RAMO§ . I. A. ARIAS BONET

TITULO fi
.[.a interpretación

§ 18. L^l rxmnpnprecróu orr, DsRrcHo oBJETrvo EN GENERAL


Se llama as| al ttlbajo intelectual destinado a frjar el con-
tenido. y alcance de las normas jurfdicas. El tono ábstracto y
general-que-necesariamente han de tener en su redacción los pre-
ceptos jurfdicos, frente a la riquísima variedad de los .rro, ion-
cretos- que la vida presenta, hacen siempre necesaria esta labor,
por.claro t nrgcigo que parezca_el lenguáje de las leyes. La pre-
visión del legislador és extremadamenté frnita, v la multiplicaiión
de las situaciones que la realidad ofrece, incalculable. Aparte de
que en la formulación de las normas ¡ro siempre se logran ex-
presiones exactas y de claro sentido. Todo elló hace piecisa la
indagación de la tnens legis o sententia legis, es decir, áe h ver-
dadera.eficacia y alcance de tales normai. Scire leges non hoc
est aerba edram tenere, sed aim et potestateffi (4L).
Modemamente se distinguen diversos tipos de interpretación.
Atendiendo a los sujetos llamados a tealizau.la, la interpretación
puede ser <(auténtica», <<judicial» y <<docÚinal». La primera es
llevada a cabo por el mismo legislador; la segunda 1a rcaliza¡
los órganos judiciales al decidir sobre los caros concretos; la
tercera es una libre actividad de las juristas. Las dos primeras
son vinculativas, es decir, qüe sus résultados son obliigatorios,
mienras que las conclusionei a q,re llegue la tercera tien"en sol¿-
mente la hserza proveniente de la convicción de sus razonamientos
y del prestigio técnico de los intérpretes. Esta última, no vincu-
(41) D., 1, 3, 17 (CElso). La interpretación jurídica es una zona o mani-
festacióndel proceso interpretativo en general, como aspecto del problema
del conocimiento; no se interpreta solamente el Derecho, slno textbs diver-
sos, signos, obras literarias, musicales, etc. En este teffeno de generalización
abstracta, tan alejado de las maneras mentales de los jurisias romanos,
v_.
,Bn¡r¡: Posiz, dello spirito rispetto all'oggetivitd, en Rev. intem. di filosof .
del diritto, 1949; Interpret, della legge e degli atti giur., Milán, 1919, ie
categorie civilistiche dell'interpret., en RI§G, 1948; Forma e sostanza'dell'
<<intepretatio prudentium», en A. Verona, II, 101 y ss, y postedormente su
extensa obta, Teoria gmerale ilell'interpretazione, 2 vols., Milán, 1955; Cfr,
DE FRA¡{crscr: E, Betti e i suoi studi in tomo all'interpretaz., en RISG, 1951.
DERECHO ROMANO 47

latíva,.siao meramehte persuasiva, es la que con más exactitud


p3ede llamame interpretación; Ias'otrar, &p..ialmente la autén-
tica, más que interpretar, 1o que hacen es e?ritir normas nuevas.
En relación con los medios que para tal labor son utilizados,
que fa in-terpretación puede
-r.r
se
.dice. *gru-atical», <<lógica»> e
<<histódca». áquélla se- vale dá datos propórcionados por Jr varor
mguisttco $e lqs palabra-s y expresiones empleadas por el legis_
lado¡, atendiendo, naturalmente, a la acepción técnica
muchas veces de la ordinaria- en que értu*o, empleadas. -distintaLa
interpretación lógica busca el sentidó de la ley atenáiendo a la
conexión de cada precepro con los demás o .ón Ia totalidad de
Ia insritución o sistema, alas condiciones sociales («occasio legis»>)
.determinaron h iáplantación áe lu oorm", al fi" á;
que
ái. éf
legislador se propuso alcinzat (<<ratio legis»), a lás declaracioies de
lg: qy: contribuyeron a elaborar el precepro, etc. La interpreta-
ción histódca atiende a los orígen.i d. la'ley y a sus ir..o
dentes.
Háblase también de interpretación <<aclararoria»> o propiamen-
te. dicha
/dg. interpretación'uanrlógi.u, o
analogiat.'Aqial" fi
mrta su tuncrón a hjar con precisión el contenido de la norma,
indagando el-ámbito y que el legislador q"irá *arrr..rt.
-efrcaéra
darla. analogla tiende, .n .rÁbio, u li.r,r, ,r.iá* i.ti.fuiiu"r,
,I.a
concqdrendo a Ia norma una aplicación a casos que el legislador
no tuvo en modo ,Ig"". p;;á;rcs;;;r. qr. ,"'..tio,*'J. ,,u-
tutalel"a similar a los contámplados'pór é1. '
E¡ Ia interpretación aclaratoria cabe subdistinguir a su vez
una. interpretaaon «restrictiva», si el alcance efeciivo de Ia ley
fijado por la labor interpretativa es
-menor que .t q". ,pr*r*_
mente surgla.de sus. expresioaes- defectuosasj ,na iirterpltáción
<<extensiva>> si, por el contrario, la ley tiene un campo mayor
que
el que a primera vista -aparecía en su lenguaje, p*o e*r.to, y
una interpretación <<modificativa» si el r"rrltááo áe h tarea áál
intérprete, en
_relación g"¡ lrr palabras de la ley, ,ro .n.rJu pr._
cisamente en alguna de las figuras anteriores.
No debe confundirse la función de la interpretación extensiva
con la anaTogía; aquél7a no va mi.s al7á de ias instituciones o
materias que el,
fesrslador contempló al redactar la norma, si-
güera la expresión de su pen-samiento no resultase üáfana; la
interpretación analógica, por el contrario, colma la.gunas leeisla-
tivas, llevando preceptos que fueron confeccionados lara apñarse
48 J. ARrAs nAuos - J. A. ABrAs BoNEr

1 ql cieto 9mpo, a campo distinto, por entender que, de ha-


bedo conocido, el legislador le hubiera aplicado, en gracia a zu
na¡¿talez;a simil¿¡, idéntico critedo.

§ tg. LA «TNTERpRETATTo» EN EL DBnBc¡ro RoMANo

La er<puesta doctdna acetca de la interpretación no está pre-


sentada enpresamente en las fuentes romanas. La compilación Jus-
tinianea recogió simplemente máximas y reglas enunciadas por
los jurisconsultos clásicos con las que comentaristas no romanos
fueron confe,ccionandq los conceptos y clasificaciones apr¡nta-
das (42). Mas, de todos los aspectos y facetas señalados, se oÍrecen
ejemplos en.la historia del Der,echo rgmano,
C,omo caracterlsticas destacadas de éste en la materia que nos
ocupa, llamaremos la atención sobre las dos siguientes:
a) La enorme importancia que, efl las primeras etapas evo.
lutivas del Derecho romano, desempeñó la interpretación que hoy
Ilamamos analóg¡ca. La inkrpretatio pradentiuin, ejercida piimí-
tivamente por los pontlfices y después por los primeros jurisconsul-
tos laicos llevó a cabo una tarea de distensión de las viejas normas
de1, ius quiritiuna paru adaptarlas a las nuevas exigencias sociales.
Labor creadota (43) en consideración a la cual se Íego a afrr-
(42) Se han hecho recopilaciones de tales máximas y reglas; véase, por
ejemplo, la que figura en la edición de las Institucíozes justinianeas hecha
por C,rrvo Me»noño (Madrid, 1915, 3.'), y también Dr Meunr: Regulae iuris
(Duemíla regole del diritto), Milán, 1928.
(43) Aparte las obras generales de historia del Derecho romano, todas
las cuales hacen resaltar esta labor, v. Sornr: Inst., p. 45; Srnorx: Summum
ius summa injuria. Ein Kapítel aus .der Geschichte der interpretatio iuris,
Leipzig-Berlín, 1926. 12.' ed., Postdam, 1949, bajo el tit. Riimische Rechts-
wissenschaft und Rhetorik l (Trad. italiana de Fuxnror-r, e¡ Ann. del Semin.
guir, della R. Univ., Palermo, XII, 1929.) También el artículo «Iurispruden-
tia», de Brncrn, en PW, X, pp. 1159 y ss.; InenrNo: El esplritu del D. R., ll,
2, 4247, y III, 48-58; Scuur.z: History, cit., pp. 60 y ss.; CotNa: Zur Methodik
der republikan, lurisprudenz, en St, AR, l; Wrnecrnn, en Antologia giur.
romanistica ed mntiquaria, I, Milán, 1968, 1@ y ss. Sobre la influencia en la
interpretatío jurisprudencial de la doctrina de los thetares acerca del status
como posición polémica o actitud mental, v. Sel¡re Cnuz Trr¡nrno: Der Ein-
tluss der rhetorisches Theorie der Status aul die róm. lurisprudenz, insbe-
sondere auf die Auslegung der Gesaze und Rechtgeschiifte, en Z§S, LXXV
(1958), pp. 91-115, y Wnsul: Rhetorische Statuslehre und Gesetzesauslegung
der róm. Juristen (en Annales Uinyersitqtis Sareviensis,2g), 1967. De lá
historia de la palabra interpretatio se ha ocupado últimamente Frnn¡a.u¡r¡,
en Sympotica Wieocker, cit.
DERECHO ROMAM) 49

rnar que el fus ciaile in sola prudentian interpretatiofie con-


sistit (44).
b) Que durante todo el perlodo clásico no puede establecerse
una. sepriración perfecta enme Ia interpretación doctrinal y la
aut-éntic1, porqug, por rma parte, el ius publice respondendi ótol-
g4o los grandes jurisconiultos a partir de Aucusro, hace que
"
la interpretación de éstos sea vinculativa y creadora. ,. oo, otro
lado, el pretor, creador de normas .n ru Lü.to, pr*á.^ muchas
lrecq por nna verdadera extensión analógica de réglas antedores.
La distinción entre interptetación doctriná y autáitica se da, por
el contrario, con gran rigor en el Derecho-bizantino, porquá el
":mFerador_ reca!1 para sl de un modo exclusivo la inteipreiación
de resultados_ obligatorios; los juristas, sin potestad puri iot ,on-
dere, ejercitaban sólo labor puramente doctdnal.

§ 20. Le rNtsnpnBr.tcróN AcruAL »rr, DunrcHo RoMANo

La interpretación del Derecho romano ofrece hoy para nos-


ol1os ?spectos que la diferencian de la labor interprétaiiva refe-
fida al Derecho moderno._ Salvo poquísimos restos-arqueológicos
de utilización muy limita&a, el cóméntadsta acual dá Oeñcho
romano no dispone, como el que comenta el Derecho vigente en
nuestros dlas, de textos auténticos. La gan mayotla froceden
de .copias escritas basrante _tiempo despuéJ de la iedacción origi-
naria. De ahl que- los eruditos romanistas hayan de rcalizar ge-
neralrnente una labor de crítica sobre la auténticidad del texto,
paru la gue ge necesitan conocimientos que, en gran parte, se
salen de la órbita propia de las ciencias juildicas.

- - {dem{s, dificultades especiales para los intérpretes actuales


del Derecho romano arÍarrcan de las caracterlsticai peo:liares de
la principal masa de tortos que han de manejar. EstZ constiruida
dicha masa por la compilación justinianea (Corpus iuris ciuilis),
y resulta que una gran parte de tal compilacióñ, la que forman
las Instituciones y el Digesto,la integran retazos de o6ras doari-
(44) D., 1, 2, 2, 12. La compilación justinianea en la que numerosas nor-
mas- clásicasse aplican ---<on _el engarce de expresiones como quasí, quodam-
modg, ad exemplum, ad instdr, ueluti, etc.- á situaciones nuévas, révela la
contintlidad de tal método interpretativo creador, que no sólo utiiizaron los
interpoladores justinianeos, sino también los redaciores de las disposiciones
imperiales postclásicas,anteriores a |ustiniano. V. SrerNwrx"rsn Prólegomena
zur einer Geschichte der Analogía, l, eo Albertarío (II); y II, en Sl. ÁR, Il.