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Cómo saber si mi hijo tiene dislexia

Entérate cómo saber si tu hijo tiene este trastorno del aprendizaje

Cómo saber si mi hijo tiene dislexia

La dislexia es un problema cognitivo relativamente frecuente, pero que pocos padres detectan.

Un porcentaje de la población tiene algún grado de dislexia, que afecta las habilidades lingüísticas
asociadas con el lenguaje escrito, en especial el paso de la codificación visual a la verbal, la
memoria a corto plazo, la percepción del orden y la secuenciación.

Los niños disléxicos tienen problemas relacionados con la capacidad de visualizar las palabras.
Suelen confundir las letras cuando tratan de escribir una palabra aunque sepan deletrearla
(cambian la “b” por la “d”, o la “p” por la “b”.

También suelen escribir algunas letras al revés o invertidas. La lectura les resulta difícil porque no
pueden distinguir determinadas letras o las invierten mentalmente.

En muchas de las ocasiones, la dislexia se confunde con falta de madurez, retraso en la lecto-
escritura, incluso con aprendizaje limitado.

¿Cómo saber si tiene dislexia? Toma en cuenta las siguientes consideraciones.

En la lectura: Lee sin comprender lo que lee, confunde las letras, cambia sílabas y sustituye unas
palabras por otras.

Al leer lo hace con repeticiones, omisiones y adiciones de letras y palabras. Al escribir o leer, se
queja de que percibe movimientos que no existen.
En la visión: Parece que tiene problemas de vista o audición, aunque los exámenes médicos no lo
confirman. Algunos pueden sorprender por su agudeza visual y su capacidad de observación,
mientras que otros carecen de percepción profunda y visión periférica.

En la escritura y la ortografía: hace inversiones, omisiones, adiciones o sustituciones de letras y


palabras. Con frecuencia, varía la escritura, hasta el punto de llegar a ser ilegible en momentos.

A menudo comete errores ortográficos, toma el lápiz de manera distinta y ejerce demasiada
presión sobre el papel.

En la coordinación psicomotriz: Las etapas del desarrollo como gatear y caminar se dieron más
temprano o más tarde de lo habitual. A menudo presenta dificultades e las habilidades motoras
finas y gruesas.

Mantiene mal equilibrio, es violento en los juegos de pelota y en equipo, se marea fácilmente con
algunos movimientos. Puede ser ambidextro y, con frecuencia confunde la izquierda con la
derecha, y arriba con abajo.

En las matemáticas y comprensión del tiempo: Cuenta con los dedos y tiene otros trucos para
trabajar las matemáticas. Se defiende en las operaciones aritméticas pero no comprende los
problemas. Le cuesta trabajo manejarse con el dinero y tiene dificultades para aprender a utiliza el
reloj, controlar el tiempo y entender las tareas secuenciales.

En la cognición, memoria y lenguaje: Para comprender utiliza imágenes, íconos y sentimientos,


más que sonidos y palabras. Tiene poco diálogo interno.

Muestra una excelente memoria a largo plazo para experiencias, lugares y caras; pero para lo
aprendido el día anterior, su rendimiento desciende significativamente. Tiene un oído muy fino,
pero se distrae fácilmente con los sonidos.
Habla frases entrecortadas, deja oraciones incompletas, no pronuncia bien las palabras largas,
elimina algunos artículos y tartamudea cuando está estresado.

En la salud: Es muy propenso a padecer infecciones de oído; además suele ser sensible a ciertas
comidas, aditivos y productos químicos. Algunos niños tienen el sueño muy profundo, y otros al
contrario, se despiertan con facilidad. Suele continua mojando la cama.

En la personalidad: Es extremadamente desordenado, o por el contrario, ordenado compulsivo.


Tiene un fuerte sentido de la justicia y es muy perfeccionista. Tiene cambios bruscos de humor,
cuenta con una mayor capacidad y sensibilidad que el resto para percibir el entorno. Es intuitivo,
curioso y creativo.

Fuente: Asociación Dislexia y familia (DISFAM)