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"En el tema de Ucrania, China mantiene una posición objetiva y desinteresada (…)

y siempre ha rechazado la política occidental de sanciones intensificando la


cooperación económica con Rusia", dijo el vicecanciller reunido con periodistas
rusos.
El diplomático ha señalado que China aboga por el arreglo negociado de la crisis
ucraniana, ateniéndose de un modo firme y consecuente a este principio.

Desde hace décadas, la no interferencia en los asuntos internos de otros países ha


sido el principio fundamental de la política exterior de China. Y, en este sentido,
Pekín siempre ha dejado claro que espera reciprocidad en sus relaciones con otros
Estados. Pero el mundo da muchas vueltas y, hoy, esa postura aparentemente
inflexible le depara problemas al gigante del Lejano Oriente.
A Pekín le interesa mantener buenas relaciones con Moscú, pero las intromisiones
del Kremlin en la crisis política de Ucrania –fomentando movimientos secesionistas
y legitimándolos arbitrariamente– ponen a China frente a un dilema: respaldar el
expansionismo ruso no le convendría porque eso equivaldría a apoyar las mociones
separatistas que hoy prosperan en una exrepública soviética y mañana, quizás, en
la misma China.
Por otro lado, no demostrarle lealtad a un vecino como Rusia –con quien comparte
extensas fronteras y la necesidad de equilibrar la balanza de los poderes globales–
puede tener un precio muy alto para China. “Pekín ve en Moscú a un socio
importante y lo que menos le interesa es hacerle un desaire frente a otras naciones”,
comenta Sven Gareis, politólogo de la Universidad de Münster, en entrevista con
Deutsche Welle.

El silencio de China sobre la crisis de Ucrania


Algunos aseguran que eso fue precisamente lo que ocurrió en el Consejo de
Seguridad de la ONU cuando Rusia vetó una resolución que los miembros
occidentales querían imponer de cara al referendo secesionista de Crimea. En lugar
de emitir un veto, siguiendo el ejemplo ruso, como suele hacerlo, China se abstuvo
de participar en la votación y de ofrecer su opinión sobre la materia. Algunos
diplomáticos describieron esa moción como una “bofetada” para Moscú.
El ministro de Exteriores de Luxemburgo, Jean Asselborn, entonces presidente del
Consejo de Seguridad, elogió al representante de China por rechazar el intento
unilateral de alterar las fronteras de un Estado. Sin embargo, lo más probable es
que Rusia haya entendido perfectamente la incómoda situación en que se hallaba
Pekín: no podía estar de acuerdo con Occidente, pero, circunstancialmente,
tampoco podía estarlo con Rusia.
“China no podía apoyar el referendo separatista de Crimea, porque ella tiene sus
propios problemas”, sostiene Chen Ximing, investigador de la Universidad Popular
de Pekín especializado en Europa Oriental. El experto alude a los movimientos
secesionistas de Tíbet, Sinkiang, Hong Kong y Taiwán. Si China hubiera aceptado
el plebiscito de Crimea, ¿por qué no habría de aceptar consultas similares en su
propio territorio?

China, ¿la gran ganadora?


Cabe enfatizar que la constelación de factores hasta aquí descrita es algo que el
Kremlin puede entender. Pero el dilema chino se complica porque las sanciones
económicas que penden sobre Rusia –Estados Unidos y la Unión Europa dicen
estar dispuestos a aplicarlas sin que les tiemble el pulso– pueden terminar
beneficiando a Pekín, en detrimento de sus relaciones con Moscú.
“Rusia se alejaría de Europa y el gran ganador de la crisis sería China”, explicaba
en la revista alemana Focus el presidente de la Comisión Oriental de la Economía
Alemana, Eckhard Cordes. Pero aunque China es de por sí el mayor importador de
petróleo ruso y se beneficiaría –aún sin quererlo– de las sanciones contra Rusia,
Gareis sostiene que “Pekín no se dejaría llevar por estos intereses a corto plazo”.

La diplomacia china en las crisis internacionales suele ser la diplomacia del


malabarista, ni contigo ni contra ti, ni todo lo contrario. Pekín intenta mantener
siempre su posición de base: defender sus propios intereses, promover la
estabilidad internacional y hacer valer su tradicional política de no injerencia en los
asuntos internos de otros países. Y así ha vuelto a hacerlo en la crisis de Ucrania,
con la diferencia que, en esta ocasión, se ha visto pinzado entre la posición de Rusia
-importante socio comercial y habitual aliado en muchos conflictos internacionales
frente a Occidente- y su declarado respeto por la soberanía nacional.

Las declaraciones efectuadas por Moscú, Washington y Pekín en los últimos días
han puesto de manifiesto la creciente dificultad del funambulismo chino. China se
ha unido a los llamamientos internacionales para mantener la paz en Ucrania, al
mismo tiempo que ha evitado criticar a Moscú y su posición belicista.

El Ministerio de Exteriores chino aseguró el domingo pasado que está “muy


preocupado” por lo que está ocurriendo y reclamó una solución política.
“Condenamos el comportamiento de violencia extrema reciente en Ucrania, y
continuamos instando a todas las partes en Ucrania a que resuelvan de forma
pacífica sus disputas dentro de un marco legal, y protejan escrupulosamente los
derechos legales de toda la gente de Ucrania”, dijo en un comunicado, en el cual
añadió que respeta la independencia de Ucrania, defendió la necesidad de
“mantener la paz regional y la estabilidad” y recordó su política de respeto de
soberanía y no injerencia; una posición a la cual pueden no ser ajenos, tampoco,
sus propios problemas de separatismo en la región de Xinjiang –hogar de la minoría
musulmana uigur- y Tíbet.

China ha asegurado que respeta las decisiones del pueblo ucranio y que continuará
desarrollando una “cooperación amigable” con el país. Pero hasta ahora ha
mostrado poco interés en participar en la ayuda financiera a Ucrania.

Tanto Moscú como Washington han asegurado que Pekín está de acuerdo con ellos
en esta crisis. El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, afirmó el lunes, tras
mantener una conversación telefónica con su homólogo chino, Wang Yi, que “Rusia
y China coinciden en líneas generales en sus puntos de vista sobre la situación que
se ha desarrollado en el país y alrededor de ella”. Moscú parece ansioso por
demostrar que tiene un gran aliado internacional para una posible intervención
militar en Ucrania, después de que los otros miembros del G8 –grupo al cual no
pertenece China- hayan condenado a Rusia por violar la legislación internacional y
hayan suspendido su participación en una cumbre del G8 en la ciudad rusa de Sochi
prevista para junio.

La explicación de Pekín del contenido de la llamada telefónica fue menos directa.


Dijo que ambos ministros “intercambiaron puntos de vista sobre el asunto a fondo”
y acordaron que “resolver de manera apropiada” la situación era importante para la
paz y la estabilidad regionales. “China siempre ha defendido los principios de la
diplomacia y las normas básicas de las relaciones internacionales”, dijo Qin Gang,
portavoz de Exteriores chino, informa France Presse. “Al mismo tiempo, también
tomamos en cuenta la historia y las complejidades actuales del tema ucranio. Se
podría decir que la posición china es mantener los principios pero también tratar de
ser realista”. Y añadió: “Hay razones por las que la situación en Ucrania es hoy la
que es”. Una frase críptica, en la que China podría estar intentando refugiarse,
dados su deseo de mantenerse al lado de Rusia y su rechazo a una intervención
armada.

Al día siguiente, el martes, fue el presidente chino, Xi Jinping, quien habló con su
homólogo ruso, Vladimir Putin, a quien le trasladó su convencimiento de que Rusia
puede impulsar una solución política para la crisis. “La situación en Ucrania, que
parece ser accidental, tiene los elementos de lo inevitable”, dijo Xi durante la
llamada, según el Ministerio de Exteriores chino. El presidente chino añadió que
“China apoya propuestas y esfuerzos de mediación de la comunidad internacional
que conduzcan a la reducción de la tensión”. Moscú, por su parte, afirmó que los
dos líderes tuvieron una visión “cercana” sobre Ucrania y expresaron la esperanza
de que “los pasos dados por la dirigencia de Rusia conduzcan a la reducción de la
tensión y proporcionen seguridad a los ciudadanos rusoparlantes que viven en
Crimea y las regiones del este de Ucrania”.

Todos parecen querer llevar el agua china a su molino en el conflicto ucranio.


Estados Unidos también ha asegurado que Pekín comparte posición con
Washington. La Casa Blanca aseguró el miércoles en un comunicado que ambos
países coinciden en que deben ser respetadas la soberanía y la integridad de
Ucrania, tras la conversación que mantuvieron Susan Rice, consejera de seguridad
nacional del presidente Barack Obama, y el consejero de Estado de China, Yang
Jiechi.

Pekín prefiere siempre la estabilidad, ya que favorece a su estrategia de desarrollo


dentro y fuera de sus fronteras. China comercia grano con Ucrania, y cooperan en
agricultura, infraestructuras y energía. Le compró su primer portaaviones, que luego
reformó. En diciembre pasado, el entonces presidente de Ucrania, Víctor
Yanukóvich, visitó Pekín. Durante el viaje, los dos países firmaron una serie de
acuerdos en los sectores de energía, minería y de colaboración económica y
técnica. China es el segundo mayor socio comercial de Ucrania, país que también
puede ser una buena puerta de acceso a los mercados europeos.

Pero las relaciones con Rusia son mucho más importantes, tanto desde el punto de
vista político como comercial. Moscú es un importante suministrador de petróleo y
gas natural a China. Ambos países ven frecuentemente las crisis internacionales
bajo la misma lupa, y comparten a menudo posición en el Consejo de Seguridad de
la ONU, del cual son miembros permanentes, y, por tanto, con derecho a veto. China
y Rusia han cooperado para vetar tres resoluciones del Consejo de Seguridad de la
ONU para someter a presión al presidente de Siria, Bachar el Asad, aunque han
apoyado una reciente resolución en la que instan al régimen sirio a que permita el
envío de ayuda humanitaria.

Frente al lenguaje enigmático utilizado en ocasiones por el Gobierno de Pekín sobre


la crisis en Ucrania, la prensa oficial ha interpretado la actitud china y ha ofrecido
una opinión más clara. “Cuando el Gobierno chino necesita practicar la diplomacia
del equilibrio sobre la situación en Ucrania, la opinión pública china debería
respaldar con firmeza a Rusia y apoyar su resistencia a la presión de Occidente”,
escribía el miércoles Global Times, periódico ligado al Diario del Pueblo, órgano
oficial del Partido Comunista Chino.

“Algunos creen que la política de no injerencia de China será puesta a prueba en


este asunto, y que si China apoya a Rusia, caerá en una trampa diplomática. Esta
es la mentalidad de los débiles. Occidente ha interferido en los asuntos internos de
muchos países, pero nunca lo ha admitido”, prosigue el diario. “Preferimos
mostrarnos de acuerdo con las voces que apoyan a Rusia. Rusia ha estado
resistiendo la tendencia hacia el este de las fuerzas occidentales en Ucrania, lo cual
es importante no solo para su propio destino sino también para los intereses
estratégicos de China. Rusia y China son zonas tapón estratégicas la una de la otra.
Si la Rusia liderada por Putin es derrotada por Occidente, supondrá un fuerte golpe
para los intereses geopolíticos de China (…) Desde el punto de vista diplomático,
China puede mantenerse fiel a su política de neutralidad, pero favorecer ligeramente
a Rusia”.