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EL MUNDO DE LA TECNOLOGÍA

El ingeniero de sistemas (21 de noviembre de 2005)

Guillermo Santos Calderón

Es común ver los homenajes que se les hacen a los grandes empresarios de
importantes compañías de todo el mundo, seguramente muy merecidos. Pero,
así como el adagio popular dice que detrás de cada gran hombre hay una gran
mujer, también se podría afirmar que detrás de cada gran empresario hay unos
grandes ingenieros de sistemas.

Así es. Los crecimientos y buenos resultados de muchas empresas se sustentan


siempre en una buena aplicación de la tecnología, alineada con las estrategias
de negocios. Esta sencilla frase, dicha de este modo, parecería referirse a algo
natural y fácil, pero generalmente es desconocido y muchas veces poco
apreciado el trabajo de los ingenieros de sistemas, que implementan y soportan
la infraestructura informática de las empresas pequeñas, medianas y grandes,
para que dicha frase se cumpla.

Un ejemplo común lo constituye el sencillo hecho de recibir y enviar correos


electrónicos, que implica una intensa labor de implementación y de soporte, que
se hace en el back office de las empresas. Y este apelativo, back office u ‘oficina
de atrás’, describe bastante bien el trabajo de los ingenieros de sistemas que
muchas veces trabajan hasta altísimas horas de la noche, sin recibir ningún
reconocimiento, para que los ejecutivos y el personal empresarial no vean
interrumpido su trabajo.

Y qué tal si hablamos de aplicaciones bastante más sofisticadas, como los


sistemas administrativos o los de misión crítica, que son aquellos que permiten
que las empresas puedan abrir sus puertas todos los días. Muchas veces los
altos ejecutivos son los primeros en pegar el grito cuando algo no funciona bien,
sin entender la compleja labor que estos trabajos conllevan y el tiempo que se
necesita para hacerlos bien.

A los ingenieros de sistemas se les exigen resultados casi inmediatos, pero se


ignora que para una buena implementación o modificación de un sistema se
deben cumplir ciertos pasos con algún rigor. Y cuando, por el afán de entregar
resultados, aceptan la informalidad en su trabajo y producen resultados que no
son los esperados, la culpa recae siempre sobre ellos y no sobre aquellos que
les suministraron unas especificaciones y requerimientos difusos y poco
concretos.

Cómo sería de bueno que así como se premia con gran bombo a los más
importantes ejecutivos del país, se les otorgara el merecido reconocimiento a los
ingenieros de sistemas que estuvieron detrás de toda la infraestructura
informática y de telecomunicaciones que les permitió subir al estrado a recibir su
merecido premio.
Con esta columna pretendo rendirles un homenaje a aquellos ingenieros de
sistemas que luchan muchas veces en el anonimato empresarial para que todo
funcione bien, en determinadas ocasiones nadando en contra de la corriente y
de los recortes presupuestales, que generalmente comienzan por los temas
tecnológicos.