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SUMILLA: INTERPONGO RECURSO DE APELACION

CONTRA LA R. D. Nº 0121-2018-GRSM-DRE-UGEL SAN


MARTIN.

SEÑOR: DIRECTOR DE LA UNIDAD DE GESTION EDUCATIVA LOCAL DE SAN


MARTIN
Lic. ASDRUBAL VELA MACEDO

MARIO PAREDES TORRES, identificado con documento


nacional de identidad Nº 01087512, con domicilio real y
procesal en el Jr. Federico Sánchez N° 779, Tarapoto
provincia de San Martín, a Ud. respetuosamente digo:

I. PETITORIO

Que, dentro del término de ley, interpongo Recurso de


APELACION contra la RESOLUCION DIRECTORAL Nº 0121-2018-GRSM-DRE-UGEL
SAN MARTIN, de fecha 30 de mayo del año 2018, la misma que me fue notificado el
día 31 de mayo del 2018; y mediante la cual se me impone la sanción DE
DESTITUCION, a partir del 28 de mayo del año 2018, en aplicación del literal c del
artículo 49 de la ley n° 29944, concordante con el numeral 84.1 del artículo 84 de su
reglamento, INHABILITADO de manera permanente para el ingreso o reingreso a la
función pública o privada en el sector educación, a fin de que el superior jerárquico,
revoque la misma y ORDENE LA NULIDAD DEL ACTO ADMINISTRATIVO y proceda
a ordenar mi reincorporación, en merito a los siguientes fundamentos que paso a
exponer:

II. FUNDAMENTOS DE HECHO

1.- El derecho administrativo, es un derecho garantista,


ratificado por el propio Tribunal Constitucional peruano y por el mismo SERVIR, como
lo han mencionado en sus diferentes pronunciamientos, por lo que si bien la potestad
sancionadora de la administración pública, es el poder jurídico que permite castigar a
los administrados cuando lesionan determinados bienes jurídicos reconocidos por el
marco constitucional y legal vigente, pero el procedimiento administrativo en general
establece una serie de pautas mínimas para todas las entidades administrativas y que
los operadores de la justicia administrativa tienen la obligación de conocer a fin de no
caer en abusos de autoridad o perjudicar a los administrados y por ello es que se han
fijado los principios, siendo por lo general el más vulnerado el principio del debido
proceso, que abarca al derecho de defensa, al derecho de ofrecer medios probatorios y
principalmente a una debida motivación, entendiendo por motivación al desarrollo que
se hace de la subsunción de los hechos en la norma legal, el análisis en términos
sencillos, pues el hecho de mencionar o narrar los hechos no constituye una motivación
si no se le asigna un valor y ese valor se le ubica en la norma legal vigente.
2.- Que, como aparece en la RESOLUCION
DIRECTORAL Nº 0121-2018-GRSM-DRE-UGEL SAN MARTIN, de fecha 30 de mayo
del año 2018, mediante la cual se me impone la sanción DE DESTITUCION, a partir del
28 de mayo del año 2018, en aplicación del literal c del artículo 49 de la ley N° 29944,
concordante con el numeral 84.1 del artículo 84 de su reglamento, INHABILITADO de
manera permanente para el ingreso o reingreso a la función pública o privada en el
sector educación; todo ello basado en aplicación del artículo 49° inciso "c" de la Ley
29944 (c: Haber sido condenado por delito contra la libertad sexual, apología del
terrorismo o delito de terrorismo y sus formas agravadas) concordante con lo dispuesto
por el artículo 84° numeral 1 del Decreto Supremo N° 004-2012-MlNEDU. (84.1. La
condena penal consentida o ejecutoriada privativa de la libertad por delito doloso,
acarrea destitución automática).
3.- Que la ley 29988 establece medidas extraordinarias
para el personal docente y administrativo de instituciones educativas públicas y
privadas, implicados en delito de terrorismo, apología de terrorismo, etc. Que, el artículo
5° del Reglamento de la Ley 29988 establece que la separación definitiva o la destitución
en el sector público, en los casos que el personal de algún régimen de carrera haya sido
condenado por el Poder Judicial por los delitos señalados en la Ley, es de manera
automática y se oficializa por resolución de la autoridad competente; el artículo 6° del
mismo reglamento establece que el personal docente o administrativo que ha sido
sentenciado, con resolución consentida o ejecutoriada, por cualquiera de los delitos a
que se refiere la Ley, queda inhabilitado de manera definitiva para ingresar o reingresar
a! servicio en las instituciones educativas, instancias de gestión educativa
descentralizada, órganos o personas de derecho público o privado señaladas en el
artículo 2 del presente Reglamento, bajo cualquier régimen laboral o contractual. La
inhabilitación es de alcance nacional; como se podrá apreciar, la destitución es
automática.
4.- Que, la Primera Sala de Derecho Constitucional y
Social Transitoria de la Corte Suprema de Justicia de la República a través de la
Casación N° 8898-2012-JUNIN, establece, que se debe entender por destitución
automática a la cesación definitiva del servidor, sin que previamente se le iniciara
proceso administrativo disciplinario, puesto que ya existe una decisión jurisdiccional
fundada en derecho (sentencia condenatoria) que establece responsabilidad del
servidor frente a un ilícito en perjuicio del Estado y finalmente refiere que el Informe
Legal N° 011, opina que debe aplicarse las normas legales invocadas, debiendo emitirse
el acto administrativo correspondiente, en aplicación del artículo 49°.

Absuelvo dichas Imputaciones en los siguientes términos:

a) Me parece acertado que el Gobierno Regional de San Martín promueva,


desarrolle y despliegue acciones tendientes a erradicar todo acto irregular por
parte de los docentes que enturbian y oscurecen el proceso educativo y por
consiguiente desprestigian y mancillen la institución donde laboran; sin embargo
es importante acotar, dichos supuestos normativos no se han producido en mi
caso, dado que no han presentado ninguna prueba en el acto resolutivo, que
demuestre que durante el ejercicio de mi labor como docente haya realizado
actos que hayan enturbiado mi labor educativa; por el contrario, me he
desempeñado con absoluta diligencia, habiendo inclusive sido ascendido en mi
escalafón, y he tenido resoluciones de felicitación por mi desempeño como
docente, y no existe hasta la fecha en mi foja de servicio ninguna amonestación
que haga presumir de alguna inconducta, por lo que señalar como premisa que
he mancillado la institución, no se ajusta a la realidad de los hechos y me causa
agravio, por lo que en ese extremo me reservo el derecho de querellar a los
funcionarios que resulten responsables por mancillar mi honor y buen nombre;
el texto literal de la resolución solo obedece a un copia y pega de otros casos
que no resulta suficiente para motivar un acto administrativo que a todas luces
es arbitrario e ilegal.
b) En consecuencia, solo una mente totalmente perturbada podría sostener
válidamente que el inciso c) del artículo 49° de la Ley 29944 es aplicable para
mi caso; y hasta un estudiante del primer año de derecho sabe que en el Perú
está prohibida la retroactividad, su uso es residual, vale decir, salvo en materia
penal y cuando favorezca al reo; no existe pues, en mi caso ninguna prueba que
acredite que durante la vigencia de la norma antes acotada haya cometido
alguna falta o delito que me haga merecedor de semejante sanción e
inhabilitación, salta a Ia vista el contenido literal de la resolución que ha sido
redacta de una forma tan violenta y arbitraria, situación de hecho que es contraria
a lo que el Ministerio de Educación pretende tutelar. Tampoco es aplicable lo
que sostiene el artículo 84° numeral 1 del Decreto Supremo N° 004-2012-
MINEDU, (84.1. La condena penal consentida o ejecutoriada privativa de la
libertad por delito doloso, acarrea destitución automática), dado que como
reitero, durante la vigencia de las referidas normas no he sido condenado por
ninguno de los delitos a la que hace referencia el inciso c) del artículo 49° de la
Ley 29944.
c) Que, en relación a lo que señala la ley 29988, que establece medidas
extraordinarias para el personal docente y administrativo de instituciones
educativas públicas y privadas, implicados en delito de terrorismo, apología de
terrorismo, no dice en ninguna parte dicha normativa, que su efecto es
retroactivo.
d) Si bien es cierto, el artículo 5° del Reglamento de la Ley antes acotada establece
que la separación definitiva o la destitución en el sector público, en los casos que
el personal de algún régimen de carrera haya sido condenado (el énfasis es mío)
por el Poder Judicial por los delitos señalados en la Ley, es de manera
automática y se oficializa por resolución de la autoridad competente, hace una
mención a hechos que hubieran ocurrido en el pasado, dicho reglamento estaña
vulnerando no solo los alcances de la Ley 29988 sino también la Constitución
Política del Perú, dado que ninguna ley tiene efectos retroactivos; vale decir no
puede regular hechos pasados, salvo en materia penal y cuando favorece al reo,
y es evidente que la aplicación de la norma no me favorecería, sino todo lo
contrario; dado que esta nueva condena que me quiere imponer el Ministerio de
Educación estaría referida a hechos anteriores a la puesta en vigencia de la
norma prohibitiva.
e) Lo que el artículo 30° de la Ley 29988 señala expresamente es que “La
destitución es definitiva en el caso de servidores administrativos del Sector
Educación y, en general, de todo órgano dedicado a la educación, capacitación,
formación, resocialización o rehabilitación, condenados por cualquiera de los
delitos de terrorismo previstos en el Decreto Ley 25475, por el delito de apología
del terrorismo tipificado en el inciso 2 del artículo 316 del Código Penal, por
cualquiera de los delitos de violación de la libertad sexual tipificados en el
Capítulo IX del Título IV del Libro Segundo del Código Penal o por los delitos de
tráfico ilícito de drogas. “Nótese que la norma usa el término “condenados”,
haciendo alusión a un hecho presente, no dice “que hayan sido condenados”,
como malamente sostiene el reglamento, es evidente que la Ley regula un hecho
presente y el Reglamento alude a un hecho pasado, lo que evidentemente es
ilegal e inconstitucional, pues un reglamento no puede ir más allá del espíritu de
la ley, y la Ley no pudo regular retroactivamente un hecho que solo está
reservado para materia penal y cuando favorece al reo.
f) En esta misma línea de pensamiento se ha pronunciado la Resolución Directoral
N° 1484-2018-GR-CAJ-UGEL-CUTERVO de fecha 23 de marzo del 2018 la cual
constituye precedente vinculante para el presente caso y que adjunto como
medio probatorio, donde se estableció de forma categórica en uno de sus
considerandos que el docente Javier Orlando Matta Alvarado fue nombrado bajo
los alcances de la Ley 24029 y que por lo tanto, lo dispuesto por el artículo 49°
de la LRM no le es aplicable por los principios de aplicación de la ley en el tiempo
y la irretroactividad de la ley, habiendo declarado fundado su recurso y dispuesto
la reincorporación del referido profesor.
g) Que, en lo que se refiere a lo que habría establecido la Primera Sala de Derecho
Constitucional y Social Transitoria de la Corte Suprema de Justicia de la
República a través de la Casación N° 8898-2012-JUNlN, que se debe entender
por destitución automática a la cesación definitiva del servidor, sin que
previamente se le apertura proceso administrativo disciplinario, puesto que ya
existe una decisión jurisdiccional fundada en derecho (sentencia condenatoria)
que establece responsabilidad del servidor frente a un ilícito en perjuicio del
Estado, Dicha casación tampoco es aplicable a mi caso, dado que no tengo
ninguna condena que me haya inhabilitado para ejercer la docencia.

5.- EL MINISTERIO DE EDUCACIÓN INCURRE EN


DIVERSOS ERRORES, VULNERANDO EL DEBIDO PROCEDIMIENTO
ADMINISTRATIVO SANCIONADOR, LO QUE CONLLEVA A LA NULIDAD DE LA
RESOLUCIÓN DIRECTORAL N° 0121-2018-GRSM-DRE-UGEL SAN MARTIN.

1. Antes de desarrollar los fundamentos jurídicos del presente Recurso, es pertinente


señalar que EL MINISTERIO DE EDUCACIÓN infringe gravemente los principios del
debido procedimiento administrativo sancionador, los que acarrean la nulidad no solo
de la resolución administrativa que inició el procedimiento sancionador, sino también
de la apelada.
2. Como cuestión preliminar, debo señalar que EL MINISTERIO DE EDUCACIÓN
pretende imputarme la comisión de una infracción que ha sido tipificada con notarla
posterioridad a los hechos materia de la supuesta infracción, lo que constituye una
flagrante vulneración del principio de irretroactividad de las sanciones. Sin embargo,
en el supuesto negado que EL MINISTERIO DE EDUCACIÓN persistiera en su
intención de imponerme la sanción de destitución e inhabilitación, que a todas luces
es ilegal e inconstitucional, su resolución no está debidamente motivada ni
fundamentada, y la motivación aparente es un vicio que acarrea la nulidad de la
Resolución Directoral N° 00614-2017.
3. Sin perjuicio de la ilegalidad, arbitrariedad, irracionalidad y vulneración de varios
principios relacionados con el derecho al debido procedimiento administrativo
sancionador, es menester señalar que tal como lo he señalado en los párrafos
precedentes, la Resolución Directoral N° 0121-2018 vulnera la prohibición
constitucional de aplicar normas de manera retroactiva ha hechos ocurridos con
anterioridad y, además vulnera el principio de la legalidad que supone que “sólo por
norma con rango de ley cabe atribuir a las entidades la potestad sancionadora...”.
Asimismo, EL MINISTERIO DE EDUCACIÓN no ha respetado el principio de licitud
o Principio de Inocencia a mi favor, en virtud de la cual, se encuentra en la obligación
de probar más allá de toda duda razonable, que el suscrito ha realizado la conducta
antijurídica a la que hace referencia el literal o) del artículo 49° de la Ley de Reforma
Magisterial N° 29944, este hecho resulta fundamental, debido a que las infracciones
en nuestro ordenamiento jurídico tienen que ser objetivas y probadas, no se puede
sancionar sobre un hecho inexistente.
4. Por otro lado, no es posible sustentar la sanción impuesta en el literal c) del artículo
49° de la Ley de Reforma Magisterial N° 29944, pues conforme lo he señalado en los
párrafos precedentes dicha norma recién entró en vigencia en el año 2012 y mi
reingreso al servicio educativo se realizó en el año 2005, es decir, 7 años antes que
fuera publicada la norma prohibitiva (ya antes había sido nombrado mediante
Resolución Directoral N° 00228 de fecha 06 de mayo de 1993), por lo que la sanción
impuesta no solo vulnera la legislación especial que no ha dicho en ninguno de sus
artículos que su efecto será retroactivo, sino también la Constitución que establece
expresamente que ninguna norma tendrá efectos retroactivos salvo cuando
favorezca al reo, de lo que se puede inferir que EL MINISTERIO DE EDUCACIÓN no
debe ni debió iniciar ningún procedimiento sancionador por no tener norma legal que
lo ampare, por lo que de otro modo vulneraría el principio de legalidad establecido en
el artículo 39° del TUO. de la LPAG, tal precepto legal significa que, en primer lugar,
que todo procedimiento debe ser establecido, en el presente caso debe haber una
norma que lo sustente, y conforme lo he probado, las normas que sustentan la
sanción impuesta no son aplicables para mi caso; por ello, no han tenido la mejor
idea de realizar un despido arbitrario sin que tenga la posibilidad de ejercer mi
derecho de defensa, hecho que nos coloca a la altura de un país bananero que no
tiene un mínimo de respeto por los derechos fundamentales de la persona, alegando
tutelar los derechos de los educandos, cuando en realidad lo que está de por medio,
es generar una cortina de humo que pueda justificar las desacertadas políticas
educativas que nos ha puesto en la cola de los países de la región, solo por encima
de Haití; y si bien es cierto, es a nuestra realidad, no es menos cierto que en mi
calidad de docente no he defraudado, y por el contrario he dado mis mejores
esfuerzos por mejorar la educación en el sector rural donde me desempeño,
habiendo ejercido el cargo de Director y Profesor en aula, hecho que ha sido
reconocido incluso por el propio Ministerio de Educación a través de múltiples
reconocimientos escritos, cómo es posible que se mancille mi honor con supuestas
inconductas que no he cometido; solo para satisfacer los odios y rencores de un
sector fascista del estado peruano que por sus temores en sus propias acciones
delictivas de las que sí existen evidencias de actos de corrupción, sean ellos quienes
pretendan dar las recetas de quienes son las personas idóneas para ejercer la
docencia en el Perú. Es evidente, que el MINISTERIO DE EDUCACIÓN me está
sancionando, haciendo una interpretación extensiva o analógica de la norma,
vulnerando de este modo no solo el principio de legalidad sino también el principio
de tipicidad, que es uno de los principios rectores del procedimiento administrativo
sancionador.
5. Conforme a lo antes señalado, la autoridad del Ministerio de Educación estuvo en la
obligación de regular previamente, todos y cada uno de los procedimientos a su cargo
y sólo a partir de ello, pueda exigir su cumplimiento. En sentido contrario, EL
MINISTERIO DE EDUCACIÓN se encuentra legalmente impedido de exigir el
cumplimiento de alguna obligación que impone un límite a la libertad de actuación sin
que ello haya sido aprobado bajo norma y que esta sea debidamente comunicada en
un procedimiento regular como debe ocurrir en un estado de derecho. Obrar en
sentido contrario, significa una grave vulneración al principio de legalidad, lo que, de
acuerdo con el artículo 10° del TUO de la LPAG, constituye un vicio que acarrea la
nulidad del acto administrativo. Ello sin perjuicio de las responsabilidades
administrativas por actuar en contravención del ordenamiento jurídico.

Por lo expuesto en este punto, se puede concluir lo siguiente:

(i) Si no existe norma legal que establezca determinado procedimiento o


prohibición: éste no es exigible;
(ii) Si no es exigible, es decir, si no existe obligación para su cumplimiento, no puede
existir incumplimiento alguno; y,
(iii) Si no existe obligación ni incumplimiento: NO PUEDE EXISTIR SANCIÓN.

El presente enunciado, aunque simple y lógico, es vulnerado por EL MINISTERIO


DE EDUCACIÓN, pues viene procediendo en contra de todo lo señalado,
atribuyéndome en primer lugar un cargo falso y del cual no tiene ninguna prueba,
como afirmar que el suscrito estaría bajo los alcance s de los dispuesto en el literal
c) del artículo 49° de la Ley de Reforma Magisterial N° 29944, y aun, en el hipotético
caso negado que dicha conducta se hubiera producido, el MINISTERIO DE
EDUCACIÓN no ha probado que durante la vigencia de la norma, haya cometido la
conducta antijurídica, por ello solo se limita a copiar una plantilla sin motivarla ni
fundamentarla, lo que demuestra la fragilidad intelectual de sus operadores.

6. En otras palabras, para EL MINISTERIO DE EDUCACIÓN el suscrito ha incumplido


con una obligación que no estaba tipificada cuando habría cometido la conducta
antijurídica y solo se ha limitado a citar dispositivos que solo son aplicables para mi
caso, atribuyéndose competencias que la norma no le ha conferido y por tanto son
inexistentes. Como se podrá apreciar, dicho proceder es ilegal e inconstitucional.
7. En mérito a lo antes expuesto, se evidencia que EL MINISTERIO DE EDUCACIÓN
infringe gravemente el principio de legalidad. Tal precepto legal no admite excepción
alguna, se trata de una garantía a favor de los ciudadanos para evitar abusos por
parte de la administración pública, de tal modo que, si no se cuenta con este
conocimiento (norma prohibitiva), nos veríamos expuestos a ser sancionados en
cualquier momento con o sin razón, por alguna conducta que no sea del agrado del
ente estatal, lo cual generaría abusos que el derecho no lo puede amparar, conforme
se infiere de lo establecido en nuestra Carta Fundamental.

El principio de legalidad se traduce en la obligación de EL MINISTERIO DE


EDUCACIÓN de regular previamente el procedimiento sancionador y dictar las
disposiciones legales de su competencia para imponer una posible sanción ante
cualquier incumplimiento de estas, caso contrario, se encuentra impedido de
sancionar una conducta por no cumplir con una supuesta obligación.

En suma, queda demostrado que EL MINISTERIO DE EDUCACIÓN ha vulnerad o


el principio de legalidad, principio madre de los procedimientos administrativos en
general, por lo que la resolución que me sanciona, es nula de pleno derecho
(ipsoJure).
6.- LA RESOLUCIÓN DIRECTORAL N° 0121-2018-
GRSM-DRE UGEL SAN MARTIN, NO SE ENCUENTRA DEBIDAMENTE MOTIVADA,
VULNERÁNDOSE EL PRINCIPIO DE LICITUD O PRINCIPIO DE INOCENCIA, que s e
encuentra regulada en el artículo 6° del TUO de la LPAG, cuyo dispositivo legal es clara
al respecto, no basta con realizar afirmaciones genéricas, vagas o limitarse a
transcripción de una norma legal para considerar que la Administración ha cumplido con
su obligación de motivar el acto administrativo (como decir que estaría incurso en lo
dispuesto en el literal c) del artículo 49° de la Ley de Reforma Magisterial N° 29944) sin
exponer ningún sustento jurídico y solo se limita a transcribir normas que son aplicables
a mi caso). E s absolutamente indispensable que la Administración realice un trábalo de
subsunción normativa, esto es, que cumpla con acreditar que determinada conducta
cumple con todos los presupuestos establecidos que la califiquen como una infracción.

Esta obligación reviste especial importancia en los procedimientos administrativos


sancionadores, como en el presente caso, pues a través de la motivación, la autoridad
administrativa deberá cumplir con el Principio de Licitud o Principio de Inocencia y
demostrar que el presunto infractor ha realizado la conducta antijurídica.

7.- LA RESOLUCIÓN DIRECTORAL N° 0121-2018-


GRSM-DRE- UGEL SAN MARTIN., VIOLA EL DEBIDO PROCESO Y DERECHO DE
DEFENSA.

1. En el presente caso - del contenido de la RESOLUCIÓN DIRECTORA L N° 0121-


2018-GRSM-DRE- UGEL SAN MARTIN. no puedo ejercer de manera adecuada mi
derecho de defensa y el debido proceso, derechos reconocidos constitucionalmente.
Al respecto el Tribunal Constitucional en uniforme y reiterada jurisprudencia ha
señalado que el derecho al debido proceso tiene ámbito de proyección sobre
cualquier tipo de proceso o procedimiento, sea este judicial, administrativo o entre
particulares. Así, se ha establecido que el derecho reconocido en el inciso 3) del
artículo 139° de la Constitución no solo tiene espacio de aplicación en el ámbito
“judicial”, sino también en el ámbito administrativo” y, en general, como la Corte
Interamericana de Derechos Humanos lo ha sostenido, puede también extenderse a
“cualquier órgano del Estado que ejerza funciones de carácter materialmente
jurisdiccional, (el que) tiene la obligación de adoptar resoluciones apegadas a la
garantías del debido proceso legal, en los términos del artículo 8° de la Convección
Americana “ (Caso Tribunal Constitucional del Perú, párrafo 71).
2. En relación al derecho de defensa el Tribunal Constitucional en reiterada
jurisprudencia ha precisado que este derecho tiene una doble dimensión: una
material, referido al derecho del imputado de ejercer su propia defensa desde el
mismo instante en que toma conocimiento de que se le atribuye la comisión de
determinado hecho delictivo; y otra formal, que supone el derecho a una defensa
técnica, esto es, al asesoramiento y patrocinio de un abogado defensor de su
elección desde que la persona es citada o detenida por la autoridad y durante todo
el tiempo que dure la investigación preliminar o el proceso mismo. En ambos casos
garantiza el derecho de no ser postrado a un estado de indefensión en cualquier
etapa del proceso, inclusive, como ya se dijo, en la etapa preliminar. Así, las garantías
mínimas que se exigen en el proceso penal son extrapolables, con matices
atendiendo a las propias circunstancias de cada caso, al proceso administrativo
sancionador, sobre todo en lo que respecta al derecho de defensa (cfr.STC2050-
2002-AA/TC, fundamento 12).
3. Afirmo de modo categórico, que se ha vulnerado mi derecho de defensa, por cuanto,
no se me ha dado la posibilidad de efectuar los descargos a los cargos imputados
dentro de un plazo prudencial y razonable, sino que directamente se ha perpetrado
la destitución, olvidándose de este modo que el derecho a la legítima defensa es un
derecho fundamental que se encuentra consagrado en el literal 23 numeral 2° de la
Constitución Política del Perú, olvidándose además el Ministerio de Educación que
el artículo 1° de la norma acotada ha establecido con meridiana claridad que “La
defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad son el fin supremo de la
sociedad y del Estado”, lo que quiere decir que antes de los intereses de la sociedad
y del estado (Ministerio de Educación), está la defensa de la persona y su dignidad,
la cual ha sido mancillada de muy mala manera por el Ministerio de Educación, y si
esto hace el Ministerio de Educación que debería ser el primero en dar el ejemplo de
respeto por las personas y su dignidad, ¿qué podríamos esperar del resto de la
sociedad?. Si bien es cierto, la norma cuestionada (Ley de Reforma Magisterial y su
Reglamento) ha previsto que en caso se dé el supuesto señalado en el inciso c) del
artículo 49° de la LRM, la destitución es automática y no requiere de procedimiento
administrativo alguno, no es menos cierto, que dicho dispositivo tendría relevancia
en los casos en que se configure el supuesto infractor durante la vigencia de la
referida norma, y la razón sería muy simple, al existir un fallo firme y ejecutoriado,
ningún otro órgano del estado podría avocarse a conocer una situación de hecho que
ya fue establecido por el poder judicial, en aplicación de lo que establece el numeral
2 del artículo 139° de la Constitución, por lo que ya no tendría sentido en ese caso
iniciar otro procedimiento de destitución en sede administrativa, pues en sede judicial
ya estaña intrínseco la destitución e inhabilitación respectiva, cuando la condena se
hubiera producido con la vigencia de la nueva norma.

8.- LA RESOLUCIÓN DIRECTORAL N° 0121-2018-


GRSM-DRE- UGEL SAN MARTIN. VULNERA EL PROCEDIMIENTO SANCIONADOR
ESTABLECIDO EN EL ARTÍCULO 252° Y 253° DEL TUO DE LA LPAG QUE
ESTABLECE LO SIGUIENTE:

El artículo 170° numeral 170.2 del TUO de la LPAG, norma que resulta de aplicación
supletoria al presente caso, señala que “En los procedimientos administrativos
sancionadores, o en caso de actos de gravamen para el administrado, se dicta
resolución sólo habiéndole otorgado un plazo perentorio no menor de cinco días para
presentar sus alegatos o las correspondientes pruebas de descargo”; este plazo en
ningún momento se me otorgó, como señala la norma, tampoco se ha cumplido con los
plazos y principios de la potestad sancionadora establecida en el artículo 246° del TUO
de la LPAG en concordancia con el artículo 102° numeral 102.1 del Reglamento de la
Le y de Reforma Magisterial; en consecuencia, es nula la RESOLUCIÓN DIRECTORAL
N° 0121-2018-GRSM-DRE- UGEL SAN MARTIN. por haberse emitido en fragrante
violación del procedimiento legal establecido.

Además de los otros principios de la potestad sancionadora establecidos en el artículo


246° del TUO de la LPAG que han sido violados en el presente caso, se hace evidente
la vulneración del principio “Non bis in ídem” cuyo numeral 11 del artículo 246 antes
referido que señala lo siguiente: “No se podrán imponer sucesiva o simultáneamente
una pena y una sanción administrativa por el mismo hecho en los casos en que se
aprecie la identidad del sujeto, hecho y fundamento. “ Es evidente, que la sanción e
inhabilitación impuesta pretende ser una nueva sanción y/o condena, a la que me
Impuso el Poder Judicial hace más o menos 15 años atrás, y del cual cumplí a cabalidad
con la pena.

Con este accionar, no queda duda que a EL MINISTERIO DE EDUCACIÓN a través de


sus funcionarios sólo pretenden intimidarme, reservándome el derecho que la ley me
flanquea a interponer la denuncia penal correspondiente a los que resulten responsables
por el delito de abuso de autoridad, sin perjuicio de las sanciones administrativas que
pudieran recaer sobre los responsables por proceder en abierta contravención a la
normatividad vigente, la cual establece que la potestad sancionadora se requiere
obligatoriamente haber seguid o el procedimiento legal o reglamentariamente
establecido, hecho que no se ha producido en el presente caso.

III. FUNDAMENTOS DE DERECHO:

El presente recurso lo presento de conformidad con lo dispuesto en los siguientes


dispositivos:
Artículos 114°, 216° y 219° y demás pertinentes de T.U.O de la Ley N°27444, Ley del
Procedimiento Administrativo General.
Artículo 75° y 106° del Reglamento de la Ley de Reforma Magisterial N° 29944.

IV. MEDIOS PROBATORIOS Y ANEXOS:

Ofrezco los siguientes documentos en calidad de medios probatorios:

a) Copia de mi DNI.
b) Informe Escalafonario que acredita mi nombramiento y mi trayectoria como docente
y director.
c) RESOLUCIÓN DIRECTORAL N° 0121-2018-GRSM-DRE- UGEL SAN MARTIN, e
fecha 30 de mayo del año 2018.

POR TANTO:
Dígnese tener por interpuesto mi recurso impugnatorio de apelación y tramitarlo con
arreglo a ley.

Tarapoto, 12 de junio de 2018.

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MARIO PAREDES TORRES
DNI N° 01087512