Вы находитесь на странице: 1из 2

Recuerda que algún día vas a morir

La única certeza que hay en esta vida es que tarde o temprano todos vamos a morir. Y no importa
si hay vida después de la muerte. Lo verdaderamente fundamental es que haya habido vida antes
de fallecer. Tanto es así, que las personas que tienen miedo a morir son aquellas que no se sienten
vivas; principalmente porque no están viviendo. Esto es precisamente lo que nos sucede cuando
nos conformamos con mantener un estilo de vida prefabricado, siguiendo las ideas y los
parámetros de nuestro entorno familiar y social.

El malhumor, la tristeza y la ansiedad crónicos son tres síntomas inequívocos de que nos hemos
convertido en un adulto que no tiene mucho que ver con nuestra verdadera esencia. Sin embargo,
tememos tanto afrontar nuestros miedos e inseguridades, que vamos tomando decisiones casi por
inercia. Lo que estudiamos. La profesión que escogemos. El trabajo que desarrollamos. El consumo
que realizamos. Y en ocasiones, tras contarnos cientos de veces la misma excusa, llegamos incluso
a justificar una vida sin sentido.

En general solo estamos dispuestos a escuchar lo que queremos oír. De ahí que las únicas
personas que nos parecen sensatas suelan ser las que piensan como nosotros. Nos aferramos a
nuestras creencias del mismo modo que nos aferrábamos al chupete cuando tan solo éramos unos
niños pequeños. Ese es sin duda el germen que ha provocado el gran malestar de nuestro tiempo.
En nuestro afán por ser aceptados como miembros normales por la sociedad, en general nos
hemos olvidado de quiénes somos en realidad. Tanto es así, que hoy en día ser uno mismo es un
acto heroico y revolucionario. Requiere cuestionar el orden social establecido y aventurarnos a
seguir nuestra propia senda en la vida.

El camino hacia la responsabilidad y la libertad es aterrador. Estamos tan condicionados por la


sociedad que se da la paradoja de que cuanto más nos acercamos a nosotros mismos —a nuestra
autenticidad—, mayor es el miedo y más intensa es la ansiedad. Esta es la razón por la que a pesar
de intuir que algo no marcha bien, a la mayoría de personas el hecho de no hacer nada al respecto
les proporciona un beneficio mayor que la decisión de iniciar un proceso de cambio para
averiguarlo.

La muerte es lo que le da sentido y valor a nuestra existencia. Más que reprimir esta verdad,
podemos vivir de acuerdo a la gran lección que nos enseña. Frente a la muerte, todo lo superficial
se desvanece, sacando a relucir tan solo lo verdaderamente importante. En este sentido, saber
que vas a morir puede ayudarte a tomar decisiones guiadas por tus verdaderos valores, y no tanto
por tus peores miedos.168

En el momento en que dejas de temer a la muerte, eres libre para vivir plenamente. Y al
desaparecer el miedo, deviene la paz y el discernimiento. De pronto comprendes que si llevas
tiempo sintiéndote vacío e insatisfecho, el cambio es sin duda tu mejor aliado. A su vez, te das
cuenta de que no has venido a este mundo a cumplir las expectativas de nadie. Y empiezas a
rendirle cuentas solamente a la persona que ves cuando te miras en el espejo.
También comprendes que en caso de equivocarte tampoco tienes mucho que perder. Cometer
errores es precisamente lo que te permite evolucionar, creciendo en madurez y seguridad
personal. Y es precisamente esta confianza la que te permite concebir la vida como un
aprendizaje, en la que el miedo y el cambio forman parte de tu proceso evolutivo y adaptativo. Así
es como finalmente adquieres la experiencia y la sabiduría necesarias para navegar por el actual
océano profesional, aprendiendo a llevar tu barco a buen puerto.

Tu tiempo es limitado. No lo malgaste viviendo la vida de otros.

STEVE JOBS

Похожие интересы