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La noción de Justicia Distributiva en Aristóteles aplicada al sistema de salud colombiano

Heimar Eduardo Mendoza

Oscar Mauricio Becerra

Resumen: en este texto nos proponemos hacer lo siguiente: (I) explicar por qué el hombre
es un ser social por naturaleza y qué es la justicia mediante un breve acercamiento a la
filosofía política de Aristóteles. (II) Explicar en qué consiste la ley 100 a partir del jurista
Ernesto Díaz. (III) Examinar la crisis del sistema de salud en Colombia a partir de Carlos
Álvarez y Martha Flórez. (IV) Evaluar qué debería hacer Colombia para mejorar su servicio
de salud a la luz de la filosofía política aristotélica. Para desarrollar lo propuesto se tienen los
siguientes textos: Ética Nicomáquea de Aristóteles, libro V, y el artículo de Patricio Tierno,
La concepción de la justicia política en Aristóteles, para explicar la noción de Justicia
Distributiva. Asimismo, se utiliza la Política, libro I, para hacer una breve aproximación al
zoon politikón. Además, para explicar la crisis del sistema de salud en Colombia se tiene en
cuenta el artículo de Carlos Álvarez, La crisis del sistema de salud, y el artículo de Martha
Flórez, Justicia distributiva.

Palabras clave: Justicia Distributiva, sistema de salud, zoon politikón, ley 100.

Abstract: In this article we propose to do the following: (I) explain why man is a social being
by nature and what justice is through a brief approach to the political philosophy of Aristotle.
(II) Explain what Law 100 consists of from to the jurist Ernesto Díaz. (III) Examine the crisis
of the health system in Colombia according to Carlos Álvarez and Martha Flórez. (IV)
Evaluate what Colombia should do to enhance its health service from the point of view of
the Aristotelian political philosophy. To develop what is proposed the following texts are
considered: Nicomachean Ethics by Aristotle, book V, and the article by Patricio Tierno, The
conception of political justice in Aristotle, are used to explain the notion of Distributive
Justice. Also, Politics, book I, is considered to approach briefly to the notion of zoon
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politikón. In addition, in order to explain the crisis of the health system in Colombia, the
article of Carlos Álvarez, The crisis of the health system, and the article of Martha Flórez,
Distributive justice, are taken into account.

Keywords: Distributive Justice, health system, zoon politikón, Law 100.


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Justicia Distributiva en Aristóteles

La razón por la cual el hombre es un ser social, más que cualquier abeja y que cualquier
animal gregario, es evidente: la naturaleza, como decimos, no hace nada en vano, y el
hombre es el único animal que tiene palabra. Pues la voz es signo del dolor y del placer,
y por eso la poseen también los demás animales, porque su naturaleza llega hasta tener
sensación de dolor y de placer e indicársela unos a otros. Pero la palabra es para manifestar
lo conveniente y lo perjudicial, así como lo justo y lo injusto. Y esto es lo propio del
hombre frente a los demás animales: poseer, él sólo, el sentido del bien y del mal, de lo
justo y de lo injusto, y de los demás valores, y la participación comunitaria de estas cosas
constituye la casa y la ciudad. (Aristóteles, Política, I, 1253a)

El ser humano es un ser social porque tiene logos (razón) y lenguaje inteligible, es decir,
uso de la palabra para comunicarse, necesidad que es saciada cuando está en comunidad. Por
estas dos características, Aristóteles sostiene que el hombre no puede subsistir por sí solo.
Además, la palabra es la que le permite al ser humano afirmar si una acción es justa o injusta.
El ser humano necesita ayuda de otros para poder suplir su necesidad; para Aristóteles el
hombre no puede vivir fuera de la comunidad, porque siempre se relaciona con otros. Las
relaciones que tiene el ser humano dentro de la comunidad son tres. La primera son relaciones
de tipo social, porque el ser humano tiende a vincularse con otros de su comunidad. La
segunda, relaciones comerciales, o división del trabajo, pues el ser humano necesita
establecer relaciones comerciales para vender sus productos. La tercera, relaciones
económicas, que consisten en la compra y venta equitativa de productos para los
involucrados. En cada una de esas tres relaciones prima la justicia, la virtud, en la medida en
que ella reúne en sí todas las demás virtudes. En términos de Aristóteles:

Es la virtud en el más cabal sentido, porque es la práctica de la virtud perfecta, y es


perfecta, porque el que la posee puede hacer uso de la virtud con otros y no sólo consigo
mismo (…) el dicho de Bías parece verdadero, cuando dice “el poder mostrará al hombre”;
pues el gobernante está en relación con otros y forma parte de la comunidad. Por la misma
razón, la justicia es la única, entre las virtudes, que parece referirse al bien ajeno, porque
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afecta a los otros; hace lo que conviene a otro, sea gobernante o compañero. (Aristóteles,
Ética Nicomáquea, V, 1129b-1130a)

Es decir, la justicia debe prevalecer en todas las relaciones en tanto que el ser humano es
sociable, esto es, se relaciona con otros, es un zoon politikón en el más absoluto sentido1. La
justicia es comprendida como término medio, «según el cual quien es justo, no recibe para sí
más de aquello que reciben los demás.» (Silva, A., Cárdenas, Ó. y Díaz, Y., 2017, p.76). Por
tanto, la justicia se funda en una cierta proporción entre las partes involucradas, esto es, entre
los seres humanos en relación:

La justicia es un término medio, pero no de la misma manera que las demás virtudes, sino
porque es propia del medio, mientras que la injusticia lo es de los extremos. Y la justicia
es una virtud por la cual se dice que el justo practica intencionadamente lo justo y que
distribuye entre sí mismo y otros, o entre dos, no de manera que él reciba más de lo bueno
y el prójimo menos, y de lo malo al revés, sino proporcionalmente lo mismo, e,
igualmente, si la distribución es entre otros dos. (Aristóteles, Ética Nicomáquea, V,
1134a)

Por otro lado, Patricio Tierno comprende tres nociones de justicia a partir de la filosofía
política de Aristóteles, a saber, justicia correctiva, justicia conmutativa y justicia distributiva.
En cuanto a la justicia conmutativa, Tierno afirma que para Aristóteles consiste en la igualdad
o equilibrio en el intercambio de bienes entre personas. Es justa la igualdad de trato en las
relaciones comerciales; si alguien vende una casa, no sería justo que se le pagase con un par
de sandalias. El dinero es el medio más común utilizado en este tipo de relaciones. En
palabras de Aristóteles:

Se trata de una proporción y una igualdad relativa a cada caso particular en la medida en
que una cosa puede ser intercambiada por otra entre dos individuos, mediante una igualdad
que en cada caso será relativa a aquello que se intercambia. Es, por ejemplo, la igualdad
del intercambio mercantil. (Aristóteles, Ética Nicomáquea, V, 1133a-1133b)

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Por sentido absoluto del término zoon politikón (ζῷον πολιτικόν) comprendemos la acepción según la cual
Aristóteles le otorga especial importancia al vivir bien (εὖ ζῆν), fin alcanzable gracias a la capacidad natural
(λóγος) del ser humano para convivir con otros mediante la práctica de buenas acciones. Para una mejor
comprensión del término y de sus distintas acepciones ver: Rus, Salvador y Arenas, Francisco (2013).
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Respecto a la justicia correctiva, Tierno (2009) escribe que: «Es una igualdad aritmética
entre cantidades poseídas por individuos. Compone el principio (compensatorio) de las
relaciones de cambio, abarcando lo que denominaríamos derecho civil y criminal, esfera en
la que rige el recurso judicial» (p.8). Es decir, para Tierno, Aristóteles entiende la justicia
correctiva como una igualdad aritmética al momento de impartir una sentencia por el pago
de un crimen. Entonces, el juez no puede caer en los extremos, porque lo que se propone es
impartir una sentencia justa. En palabras del filósofo:

la ley solo mira a la naturaleza del daño y trata ambas partes como iguales, al que comete
la injusticia y al que la sufre, al que perjudica y al perjudicado. De suerte que el juez
intenta igualar esta clase de injusticia (de esta manera, continua El estagirita) (…) la
justicia correctiva será el término medio entre la pérdida y la ganancia (…) es un término
medio, puesto que lo es el juez. (Aristóteles, Ética Nicomáquea, V, 1132a)

Por último, la Justicia Distributiva «es una medida intermedia en la proporción, una
igualdad de razones entre cuatro términos discretos, referidos a personas y cosas. Constituye
el fundamento (proporcional) de las comunidades políticas, y la causal principal de los
disensos existentes; los ciudadanos, en efecto, en tanto que libres e iguales, están de acuerdo
en que el reparto justo debe darse en función del mérito, pero no en la mensura exacta de ese
valor» (Tierno, 2009, p.7). Esto es, según Tierno, para Aristóteles la justicia se refiere, en
estos casos, a la asignación de bienes en una comunidad. El estagirita sugiere un término
medio, una proporción geométrica en la distribución de los honores y el dinero entre la
comunidad. Por tanto, la Justicia Distributiva es la que garantiza el bienestar común de la
comunidad, porque es la que permite una justa distribución de los bienes:

Lo justo, entonces, es la proporción, y lo injusto lo que va contra la proporción. Un


término es mayor y otro menor, como ocurre también en la práctica; pues el que comete
la injusticia tiene una proporción excesiva del bien y el que la padece, demasiado pequeña.
Tratándose de lo malo ocurre al revés, pues el mal menor, comparado con el mayor, se
considera un bien, ya que el mal menor se refiere al mayor, y lo preferible es un bien, y
cuanto más preferible mayor. (Aristóteles, Ética Nicomáquea, V, 1131b)
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La crisis del sistema de salud colombiano

Hasta aquí se ha hecho un breve acercamiento a la filosofía política de Aristóteles, pero


nuestra intención se extiende al examen del sistema de salud colombiano y leerlo, en la
medida de lo posible, en términos aristotélicos. La Justicia Distributiva es, a nuestra
consideración, la noción que mejor se ajusta a ese objetivo. Así, pues, procedemos al examen
del sistema de salud colombiano a partir de algunos autores colombianos.

Según el abogado Ernesto Díaz, la ley 100 «es teóricamente un modelo de política
neoliberal impuesto por organismos externos para condicionar préstamos internacionales»
(Díaz, párr.1). La ley 100 es una figura legal para monopolizar y comercializar la salud en
Colombia. Fue elaborada en el Gobierno de Gaviria y puesta en marcha durante la
administración Samper. Su ponente fue el entonces senador Álvaro Uribe Vélez. Díaz la
explica en los siguientes términos:

mediante un proceso de aporte obligatorio de todo residente, trabajador o pensionado, en


Colombia, dice hacerse cargo de la salud de cada persona y para ello se basa en lo
siguiente: Excluye la libre relación paciente/médico y añade un intermediario a esta
relación, quien cobra un 12.5% de los ingresos de cada persona, asigna aproximadamente
$12 dólares mensuales para cuidar la salud de cada uno y deduce para sí una utilidad por
sus servicios de intermediación. Adicionalmente a este 12.5%, cada vez que un afiliado
use el servicio, debe efectuar un copago, que es una cuota proporcional a los ingresos de
cada afiliado y que se asignara a las IPS. Los valores restantes van a un fondo especial
manejado por el gobierno, quien debería emplear estos dineros para cuidar la salud de los
más necesitados y de los enfermos muy graves. Estos dineros no pueden ser empleados
por las IPS. La Ley 100 reconoce únicamente dos clases de ejercicio médico: el asalariado
y el adscrito a Entidades Promotoras de Salud (EPS) e Instituciones Prestadoras de
Servicios de Salud (IPS). La ley establece que este 12.5% debe cubrir también las
necesidades de salud de toda la familia. Pero como el aporte es obligatorio a cada persona,
cuando hay varios trabajadores en alguna familia, muchas de ellas acaban pagando en
realidad el 24% o más de lo teórico. (Díaz, párr.2-7)
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Este sistema es obligatorio para todos los colombianos y no cubre ni total ni parcialmente
los costos de los tratamientos efectuados fuera del sistema. Estos aportes están destinados a
cubrir las necesidades de la salud de todos los habitantes de Colombia, «con un tope máximo
de $12 dólares mensuales por enfermo, sin distingo de diagnóstico, edad, riesgo, etc.» (Díaz,
párr.10). El médico adscrito o asalariado siempre deberá limitar su formulación, diagnóstico
y tratamientos a lo autorizado en un listado preestablecido, «y que no sobrepase por ningún
motivo los $12 dólares mensuales por enfermo, pues si lo hiciese, los gastos que sobrepasen
este límite serán responsabilidad de la IPS a la cual perteneciese el médico, lo cual haría
peligrar su rentabilidad (y el puesto del médico)» (Díaz, párr. 10). La nueva ley estimula la
creación de IPS, facilitando la adscripción de profesionales, evitando así los contratos
laborales y sus costos elevados por salario, horario, prestaciones, vacaciones, tiempo para
estudio, lugar de trabajo, implementos y asistentes. Por eso, según el abogado Ernesto Díaz
la ley está orientada «a privatizar a los Seguros Sociales (ISS), Cajas de Previsión, etc., que,
por tener un presupuesto y una nómina, sobrepasan el límite de $12 dólares mensuales por
enfermo» (Díaz, párr.11). Así, pues, como sugiere Díaz, los médicos se ven afectados con el
riesgo de perder sus puestos laborales, de modo que, para evitarlo, se ven obligados a cumplir
con ciertos parámetros:

1- Sus decisiones profesionales (formulación, diagnóstico, tratamientos, etc.) están


limitadas por las políticas del gobierno e IPS y por tanto son manejadas para reducir
costos. 2- Su remuneración es proporcional al número de pacientes que atiende, lo cual ha
hecho que cada paciente sea atendido en solo 6 minutos o menos, con la consiguiente
rebaja de costos. 3- Esta reducción en el tiempo de atención por cada paciente reduce la
posibilidad de detectar patología, lo que a su vez origina otra reducción de costos, pues se
evitan tratamientos 4- Los 3 puntos anteriores sumados a los copagos, desestimulan el uso
del servicio por parte de los afiliados, generando aun mayor reducción de costos. 5- Se
transfieren al médico los gastos de oficina (arriendos, servicios, empleados, insumos, etc.)
quien deberá limitarlos lo más posible, generando aún más reducción de gastos al sistema.
6- Como no hay contrato laboral, se ahorran los gastos originados por vacaciones,
incapacidades, cursos de actualización, etc. (Díaz, párr.16-20)
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En cuanto a los pacientes, el efecto directo de la ley 100 es una mala calidad del servicio
de atención, pues se les asigna menos tiempo y recursos. En consecuencia, según el jurista
Ernesto Díaz, al paciente «se le estimulará a utilizar la medicina privada cuyos costos están
subiendo exageradamente por un efecto paradójico de esta ley: Inicialmente se pensó que la
medicina privada desaparecería y se esperaba que sus tarifas se reducirían» (Díaz, párr. 21).
Sin embargo, lo que ha sucedido es que muchos médicos, bacteriólogos, etc., desalentados
por las nuevas políticas de salud y por la medicina prepagada, abandonan su profesión:

Esto ha generado una gran escasez de buenos profesionales de la salud, pues el plan
obligatorio y la medicina prepagada no pueden suministrarlos. Así las cosas, existe
reducidísima oferta de médicos particulares, quienes han elevado sus costos para
compensar la reducción de pacientes. Es paradójico, pero así está sucediendo. Y la prueba
es que los costos de la medicina privada están disparados. Y por parte de las Clínicas y
centros médicos privados, sucede lo mismo. Aunque los médicos están perjudicados, el
mayor perjuicio lo reciben los enfermos, cuya salud actúa como amortiguador de los
golpes que propina la nueva Ley. Actualmente (había colocado julio de 1996 - ya estamos
en el 2017) el desastre en la Salud continúa en Colombia. Las entidades que suministraban
atención médica a las personas de escasos recursos se encuentran al borde de la quiebra o
están siendo privatizadas para ser entes lucrativos al servicio de los grandes pulpos
comerciales (Hospitales, Cajas de Previsión, ISS, EPS, etc.). La calidad de la atención
médica en Colombia está descendiendo vertiginosamente, mientras los costos de la
medicina privada se disparan en forma alarmante. (Díaz, párr.22-26)

En la problemática del sistema de salud en Colombia es posible una lectura en términos


de Justicia Distributiva. Según Martha Flórez «En primer lugar, se debe anotar que ningún
país por desarrollado que esté, posee medios ilimitados para atender la totalidad de su
población, y en todas sus necesidades sanitarias.» (Flórez, 2010, párr.1). Esto se debe
fundamentalmente a cambios demográficos, encarecimiento de servicios por cuenta de la
tecnología, atención con mayor énfasis en lo curativo que en lo preventivo, inadecuados
estilos de vida de la población y mala administración, fenómenos que han encarecido los
servicios y han obligado al uso racional de los bienes. En consecuencia, según Martha Flórez:
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Su asignación genera innumerables y complejos dilemas éticos: ¿Cómo ser justos en la


distribución? ¿Qué problemas son prioritarios? ¿En qué grupos poblacionales? ¿Hay
límites en las exigencias? ¿Quién los determina? ¿Es justo invertir considerablemente en
un enfermo terminal cuando pudieran curarse otras personas con esos dineros? ¿Tienen el
mismo derecho las personas que eligen estilos de vida poco saludables y las que cuidan
su salud? (Flórez, 2010, párr.2)

En este sentido, las necesidades de salud varían según los individuos, el lugar y el tiempo,
por lo que es inevitable que existan diferencias en la prestación del servicio: «Por ejemplo:
¿Los derechos se determinan según el aporte al sistema? ¿La atención de salud debe ganarse?
¿Se deben establecer servicios a todos por igual?» (Flórez, 2010, párr.2). La atención de salud
concebida como derecho social presupone atender las necesidades sanitarias de la mayoría;
sin embargo, a su vez, exige compromiso y responsabilidad tanto de los funcionarios como
de los usuarios «en la concepción y cuidado de la salud, y el diseño y ejecución de políticas
de Justicia Distributiva para el beneficio de todos» (Flórez, 2010, párr.2).

Por otra parte, según la lectura del periodista Carlos Álvarez, en el sistema de salud
colombiano sucede lo siguiente:

No pasa un solo día sin que los usuarios de Cafesalud, y de tantas otras EPS que operan
en Colombia, hagan protestas públicas; se encadenen a rejas, los niños con cáncer no
reciben atención, los pacientes se mueren en la puerta de los hospitales porque no les
pagan. Deudas de las EPS a los hospitales y clínicas. Las cuentas por pagar del Fosyga a
las EPS. Cierre de servicios de las IPS. ¿Tiene el sistema recursos para asumir los
compromisos de la nueva Ley Estatutaria? Gente angustiada por sus enfermedades y
enfrentadas a citas lejanas. Problemas con los niños de tratamientos especiales.
Procedimientos de altísimo costo. Alerta de parálisis hospitalaria en todo el país. (Álvarez,
2017, párr.1-2)

El pago al servicio de salud en Colombia no garantiza la atención de calidad, a causa de


los problemas económicos que tiene el mismo sistema de salud. Según Carlos Álvarez:

El déficit presupuestal del sector para 2017 es de $5,5 billones y la deuda de hospitales y
clínicas supera los $7 billones. Los $1,3 billones de pesos que la Reforma Tributaria le
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inyectará al sector es un apósito. Pañito de agua tibia. Cafesalud, con 6,5 millones de
afiliados, pierde diariamente $1.800 millones de pesos. ¿Qué empresa aguanta eso?
(Álvarez, 2017, párr.3)

Carlos Álvarez supone dos causas por las que el sistema de salud de Colombia se
encuentra en crisis:

La primera es la presión tecnológica. Los nuevos tratamientos contra el cáncer cuestan


hoy diez veces más que hace quince años. Los medicamentos contra la hepatitis C son (en
una palabra) impagables. (…) La segunda causa es más compleja, es lo que el economista
Víctor Fuchs llama el “problema fundamental de la salud”. En todo el mundo, en mayor
o menor grado, los sistemas de salud han desligado el acceso de la capacidad de pago.
Para muchos medicamentos y procedimientos de alto costo, el precio es en esencia cero.
La protección financiera es uno de los objetivos primordiales de los sistemas de salud,
pero los sistemas de precio cero generan grandes distorsiones. (…) Si el costo se vuelve
irrelevante en las decisiones, la demanda irá hasta el punto en el cual el beneficio marginal
es cero. Como le oí decir a un médico intensivista hace unos meses, antes del
aseguramiento, las familias pedían encarecidamente que sacaran a sus parientes de las
UCI, hoy piden que los dejen allí indefinidamente. Los precios importan. (Álvarez, 2017,
párr.5-6)

De esta explicación surgen dos cuestiones importantes. Primero, el problema no se


soluciona cambiando al pagador de privado a público. Incluso puede agravarse si el sistema
de salud asume la forma de un pagador ciego que paga y remunera los servicios sin importar
su valor social. No obstante, esta es la reforma a la salud que se propone con frecuencia en
Colombia. Y segundo, los sistemas de salud tienen que desarrollar instituciones para lidiar
con las crisis permanentes. En Colombia el manejo de la crisis demanda dos tipos de políticas
públicas:

Unas apuntan a pagar las deudas: capitalización de EPS, saneamiento de deudas estatales
e instrumentos de liquidez transitorios (créditos blandos, compra de cartera, bonos
convertibles en acciones, etc.). Otras apuntan a recobrar el equilibrio: la política
farmacéutica, los nuevos mecanismos de pago (que desincentivan el exceso de gasto), el
Modelo Integral de Atención en Salud (que recupera el papel de los primeros niveles de
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atención), la evaluación de tecnologías en salud y las nuevas fuentes de recursos (la


reforma tributaria, entre otras). (Álvarez, 2017, párr.8.9)

Conclusiones

Así, pues, la noción de Justicia Distributiva aristotélica falla en el sistema de salud


colombiano, en la medida en que los medicamentos y la nueva implementación tecnológica
en las EPS y hospitales es costosa; en consecuencia, muchos de quienes pagan el servicio de
salud no pueden acceder al servicio por la demanda tan alta de pacientes que necesitan ser
intervenidos de manera inmediata. Sin embargo, cuando una persona es intervenida en un
EPS no se le garantiza que el servicio de salud sea de calidad como consecuencia del recorte
del presupuesto, lo que impide contratar a trabajadores que puedan atender pacientes. No
obstante, según Aristóteles, se debe buscar el término medio, es decir, que todas las personas
que paguen el servicio de salud sean atendidas de manera justa. El gobierno colombiano
debería disminuir las tarifas mensuales de salud o brindar salud gratuita de calidad a las
personas que no puedan pagarlo por su situación socioeconómica. Según la Dra. Teresa Tono
(2015), directora de la OES, «los aspectos a mejorar en el sistema de salud colombiano están
enfocados en ofrecer un servicio de calidad, que permita fortalecer la relación médico-
paciente, mediante pilares como: efectividad, seguridad, eficacia, satisfacción del usuario y
la atención humanizada» (párr.2, la cursiva es nuestra). Si lo anterior se cumpliera, serían
elogiables las competencias de los profesionales que prestan el servicio, además de su
habilidad profesional y su calidad humana. El médico y el paciente recuperarían su condición
de zoon politikón. Por otro lado, el gobierno nacional ha logrado avances significativos en
términos de cobertura, sin embargo, «la situación del sector de la salud en Colombia exige
que las instituciones prestadoras se potencialicen y mejoren su desempeño en términos de
accesibilidad» (Tono, párr.3, 2015). Pero también debe mejorar la atención basada en el
conocimiento actual y en la seguridad del paciente. Según la doctora Tono (2015, párr.8) «El
actual sistema de salud requiere un cambio que permita adaptar estudios científicos que
reflejen tanto las necesidades, como la satisfacción y expectativas desde las instituciones de
salud hacia los pacientes y sus familias». Por eso, la calidad demuestra el desarrollo de una
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estrategia que busca el mejoramiento continuo en cada institución de salud, respaldando la


seguridad de cada paciente y promoviendo la cultura del servicio. Entonces, lo que debería
mejorar el sistema de salud colombiano desde un punto de vista aristotélico y desde las
diversas lecturas sobre el tema, se puede sintetizar como sigue:

1) Mejorar la relación médico-paciente, es decir, que un médico se tome su tiempo para


examinar, diagnosticar y recetar medicamentos de calidad al paciente.

2) Promover la prestación de un servicio de salud de calidad para sus usuarios, con


especial prioridad en el paciente de bajos recursos.

3) Invertir en la implementación de nuevas tecnologías para tratamientos costosos en los


hospitales y EPS.

4) Invertir en medicamentos accesibles para las personas de bajos recursos.


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Lista de referencias:

Aristóteles (1988). Política. Madrid: Gredos.

Aristóteles (1985). Ética Nicomáquea. Madrid: Gredos.

Silva, A., Cárdenas, Ó. y Díaz, Y. (2017). Derecho tributario y teorías de la justicia: una
visión desde la propuesta aristotélica y las teorías contemporáneas de la justicia de
Rawls y Dworkin. Reflexión política, (37), pp.72-85.

Rus, Salvador y Arenas, Franciso (2013). ¿Qué sentido se atribuyó al zoon politikon (ζῷον
πολιτικόν) de Aristóteles? Los comentarios medievales y modernos a la Política. Foro
Interno. Anuario de Teoría Política. 13, pp. 91-118.

Cibergrafía:

Flórez, Martha. (2010). Justicia Distributiva. Vanguardia Liberal. Recuperado de:

http://www.vanguardia.com/historico/53066-justicia-distributiva

Álvarez, Carlos. (2017). La crisis del sistema de salud. El Tiempo. Recuperado de:

http://blogs.eltiempo.com/motor-de-busqueda/2017/03/05/la-crisis-del-sistema-de-salud/

Díaz, Ernesto (2017). Qué es la ley 100? Un Fraude. gonzalodiaz: Qué es la ley 100.
Recuperado de: http://gonzalodiaz.net/l100/index.shtml

(2015, 14 de mayo). ¿Qué debe hacer Colombia para mejorar su actual servicio de Salud? El
Espectador. Recuperado de: https://www.elespectador.com/noticias/salud/debe-
hacer-colombia-mejorar-su-actual-servicio-de-salud-articulo-560550

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