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FUNDAMENTACIÓN DEL ÁREA:

Para dimensionar una educación artística desde una perspectiva


cognitiva se debe partir del concepto de arte como proceso relacional y situacional. De este modo,
el arte no es una cosa u objeto, ni un concepto en término de idea, opinión o juicio, sino una
experiencia de haber sentido, conocido, presenciado o co-construido algo. Esa experiencia es
relacional y situacional, en un modelo dinámico, complejo1 e intersubjetivo, en que se mantienen
las cualidades de la observación, el razonamiento, la sistematización, la posibilidad de construir
estrategias de predicción y la experimentación, que son propias del acto de conocer.

La música es ante todo un lenguaje simbólico. Como tal, a través de la metáfora, se constituye en
una mirada particular del entorno, que admite distintos significados posibles. Por eso, y al igual que
el resto de las disciplinas artísticas, la música se inscribe en un marco cultural y socio-histórico en la
que acontece, y se relaciona con él a partir de determinados conceptos, valores y procesos. En esta
relación de ida y vuelta, la música es a un tiempo producto del contexto y productora de múltiples
sentidos que inciden sobre el entorno y lo trasforman.

La música, dentro del campo del arte, permite el acceso a saberes específicos, presentes en la
compleja red simbólica de las representaciones sociales construidas a lo largo de la historia, donde
las posibles lecturas de los discursos estéticos, mediados por la metáfora y la cultura de referencia,
introducen al sujeto en la interpretación del mundo en el que vive. Concebida de esta forma, la
música se transforma en una construcción portadora de significados y de múltiples interpretaciones
y, por lo tanto, en una disciplina susceptible tanto de ser enseñada como de ser aprendida.

Es por ello que debemos enfatizar la posibilidad del aprendizaje que conlleva la práctica musical, y
no la del mero descubrimiento de supuestas condiciones que el niño trae de nacimiento.

Una educación que ofrezca las mismas posibilidades y experiencias a todos los niños y niñas.
Es de suma importancia tener en cuenta la música que cada niño hereda del entorno social, para
conocerlo, tomarlo como punto de partida y utilizarlo como herramienta. A partir de aquí, será
importante considerar una amplia variedad de música que el docente deberá utilizar como recurso
para proponer actividades áulicas.

Una finalidad principal de la enseñanza de la música en el nivel primario es la de formar sujetos


críticos, capaces de reconocer, denominar y relacionar los elementos presentes en el material
propuesto, mediante la utilización de terminología específica. Sujetos atentos al discurrir de la
música, pero también al entorno sonoro y las posibilidades interpretativas que ambos proponen.
Será premisa del docente, entonces, propiciar la construcción de un ámbito que garantice
estrategias para abordar el análisis y la interpretación, tanto en la escucha como en la producción,
para que los niños y niñas puedan comenzar a comprender los diversos géneros, estilos, épocas y
procedencias de las obras musicales.

La interpretación será una categoría central de la enseñanza de la música en la escuela primaria. No


entendida sólo como sinónimo de “ejecución musical”, ya que es intérprete tanto quien compone
como quien escucha música. La organización de materiales sonoros en función de una
intencionalidad, selección de procedimientos de ejecución diferenciados a partir de un discurso,
análisis de una obra percibida y asignarle un sentido son, entre muchas otras, manifestaciones de la
interpretación. Dentro de estos múltiples roles de la música (compositor, ejecutante, auditor) se
despliega un saber praxico, donde la teoría no antecede a la acción, ni tampoco la acción se da sin
un marco conceptual de referencia.

Aprender música en la escuela será entonces “aprender haciendo”, ya que únicamente a partir de
la producción se podrán comprender tanto la gramática de la música, como su función poética y
metafórica, para así utilizar este lenguaje en la producción de sentido.

En esta vía, el aprendizaje de la música obtiene relevancia en tanto producción simbólica, compleja
y comunicativa. De este modo entre las funciones privilegiadas de la enseñanza musical, se
encuentra el desarrollo de competencias interpretativas que implican un “saber hacer” para un
“saber interpretar y comunicar”. Al interior de este trabajo de interpretación se hacen presentes
capacidades cognitivas, procedimentales y valorativas. Tendrá aquí fundamental importancia la
intervención docente, para generar en los alumnos, la valoración y el respeto por las producciones
propias y ajenas, tanto cuando se trabaje con música grabada como cuando el análisis sea a partir
de una ejecución “en vivo”. Por ello, será importante crear situaciones que incentiven la discusión
y reflexión crítica sobre las producciones de los alumnos y del contexto, priorizando el respeto por
las diferencias culturales, sociales e históricas y fundamentando distintas posiciones a través de
criterios ligados a lo musical.

Es, precisamente, desde las diferencias, desde las desigualdades y desde las dificultades que la
práctica musical propone, como podrá el docente fortalecer los aprendizajes trabajando el
intercambio de experiencias, la posible asignación de roles y la autonomía en la toma de decisiones
de sus alumnos, siempre con un criterio de inclusión y asumiendo el desafío que este tipo de
intervención presupone.

De esta manera se deja en claro que se dará prioridad al hacer, a la utilización de diferentes
estrategias que posibiliten el trabajo con los materiales del lenguaje musical y sus diferentes formas
de organización. Aprender música haciendo y disfrutando de la música; vivenciando y
experimentando, explorando y concertando. Aprender, propiciando que el aula sea el lugar donde
se lleven a cabo prácticas vocales e instrumentales en las cuales los alumnos compongan y ejecuten
con fluidez y justeza sus propias producciones; donde se reflexione y se critique, donde se valoricen
no sólo los resultados obtenidos, sino también, los procesos que dieron lugar a dicha realización.
PROPÓSITOS DEL AREA:

Lograr un abordaje integral de la Educación Artística en cuanto a procedimientos de producción y


de reflexión para la formación de sujetos situados, críticos e intérpretes para su intervención
comprometida dentro de la sociedad.
Brindar los elementos que permitan la comprensión del arte como campo de conocimiento y por
ello, espacio de enseñanza-aprendizaje de sus componentes centrales.
Brindar un aprendizaje progresivo de los elementos que componen el lenguaje, los procedimientos
técnicos y compositivos con relación a la producción de sentidos; procurando la experimentación y
exploración con el sonido y el movimiento, con diversidad de materiales, soportes, herramientas e
instrumentos, incluyendo las tecnologías de la información y comunicación.
Considerar la educación artística como parte integral de los proyectos institucionales a fin de facilitar
y promover el trabajo inter-multi-trans-disciplinario, tanto entre lenguajes artísticos como de estos
con otros espacios curriculares.
Incentivar y promover la Educación Artística dentro del concepto de educación inclusiva, generando
las acciones necesarias para la plena integración de los niños con los ajustes necesarios y atendiendo
a la heterogeneidad del aula.
Propiciar espacios de trabajo grupales, tanto de producción como de análisis y reflexión donde se
valorice la diversidad.
Promover y valorar las diversas manifestaciones artísticas del entorno sociocultural brindando
herramientas para su comprensión, análisis y producción.

La escuela tiene la responsabilidad de:

 Formar alumnos críticos frente al abordaje de la música a partir de trabajos áulicos de


audición, ejecución y composición.
 Propiciar la construcción de un ámbito que garantice el acceso a la escucha, el análisis e
interpretación de obras musicales de diversos géneros, estilos, épocas y procedencias.
 Proponer la exploración y uso de diversas fuentes sonoras buscando llegar a la ejecución
con fluidez de canciones de variados estilos musicales.
 Incentivar a los alumnos en la realización y creación de arreglos instrumentales sencillos a
partir del juego y la exploración sonora.
 Incentivar la reflexión, discusión y valoración de realizaciones propias y ajenas priorizando
el respeto por las diferencias culturales, sociales e históricas.
 Establecer relaciones entre la música y otros lenguajes artísticos.

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