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Las sustancias desecantes se escogen de acuerdo con la muestra que se quiere secar y pueden

ser ácidas, neutras o básicas.

Los desecantes más frecuentes y sus características principales son:

8.2.4.1 Desecantes para desecadores

El óxido de fósforo(V) (P2O5) es el desecante corriente más eficaz y se utiliza mucho en los
desecadores para eliminar el agua de las muestras a pesar de ser el más caro. Forma ácido
fosfórico.

Los hidróxidos de sodio o potasio (NaOH o KOH) son económicos, rápidos y eficaces (más que el
CaCl2). Son buenos deshidratantes de líquidos muy básicos como las aminas. También se
utilizan en los desecadores para eliminar restos de ácidos.

El gel de sílice (SiO2 tratado de manera especial) es uno de los desecantes de uso más frecuente
en desecadores. Actúa por adsorción, o sea, superficialmente. Es eficaz y relativamente barato,
sobre todo si se tiene en cuenta que se puede regenerar por calentamiento. Los gránulos de gel
de sílice suelen contener una sal de cobalto (de color azul en forma anhidra y rosa cuando está
hidratada), cosa que permite observar su estado de hidratación.

La parafina se utiliza por su afinidad y capacidad de adsorción de disolventes apolares (hexano,


benceno, etc.).

El ácido sulfúrico (H2SO4) es barato, rápido y eficaz como deshidratante.

8.2.4.2 Desecantes para disoluciones


El sulfato de sodio anhidro (Na2SO4) tiene una gran capacidad deshidratante (forma una sal
heptahidratada) y es económico, pero lento. Por encima de los 30 °C el heptahidrato se rompe y
su capacidad para secar se reduce a la mitad. Presenta la ventaja, en primer lugar, de que al ser
granular se puede decantar y no hace falta filtrar y, en segundo lugar, por su aspecto se puede
saber la cantidad que se ha de añadir (tiene tendencia a aglomerarse en el fondo del recipiente
cuando hay un exceso de agua). Se utiliza para secar disoluciones de productos orgánicos.

El cloruro de calcio anhidro (CaCl2) es un deshidratante barato a pesar de que no es demasiado


eficaz y es bastante lento. Puede reaccionar con alcoholes, fenoles, amidas y compuestos que
contienen carbonilos, propiedad que se utiliza a veces para eliminar trazas de alcohol de un
disolvente. El cloruro de calcio dentro de un tubo de vidrio (tubo de CaCl2) se utiliza también
para evitar la entrada de humedad y mantener la atmosfera seca durante el transcurso de una
reacción.

El sulfato de magnesio anhidro (MgSO4) se utiliza prácticamente igual que el sulfato de sodio.
También es económico, rápido y de gran capacidad deshidratante. La principal diferencia entre
los sulfatos de sodio y de magnesio es que este último reacciona como un ácido de Lewis y que
la rapidez de secado es más grande que la del sulfato de sodio.

8.2.4.3 Otros desecantes

El óxido de bario (BaO) o el de calcio (CaO) con agua forman Ba(OH)2 o Ca(OH)2. No se pueden
utilizar con disolventes sensibles a las bases. Son lentos pero eficientes.

El hidruro de calcio (CaH2) forma H2 y Ca(OH)2 con el agua. Es un deshidratante muy eficaz
para secar disolventes, pero no se puede utilizar con los compuestos halogenados o con aquellos
que contienen grupos reactivos como los aldehídos.

La drierita o sulfato de calcio anhidro (CaSO4) es un desecante rápido, pero de poca capacidad
desecante (se agota rápidamente). Se puede regenerar por calentamiento.

La anhidrona o perclorato de magnesio anhidro [Mg(ClO4)2] se aplica sobre todo en química


inorgánica, a pesar de que es bastante caro.

El carbonato de potasio (K2CO3) es también un deshidratante eficaz que tiene una alta
capacidad desecante y es relativamente barato. Como es un reactivo básico no puede emplearse
para secar substancies ácidas.

El tetrahidruroaluminato de litio (hidruro de aluminio y litio) forma H2, LiOH y Al(OH)3 con agua.
Se debe utilizar solo con disolventes inertes porque reaccionan con una gran variedad de grupos
orgánicos. Puede descomponerse explosivamente si se calienta.

El sodio forma H2 y NaOH con agua. Solo se puede utilizar con disolventes inertes y explota con
disolventes orgánicos halogenados. Normalmente se utiliza juntamente con la benzofenona para
dar soluciones azules que indican la ausencia de agua y oxigeno.

Los desecantes son la parte activa de un desecador de laboratorio,


deben ser sustancias fuertemente higroscópicas capaces de producir y
mantener un ambiente seco, evitando así que las muestras depositadas
en su interior puedan modificar su peso o composición por absorción de
agua.
Son muchos los compuestos y sustancias químicas que pueden
funcionar como desecantes en un desecador de laboratorio. Bien por
absorción o adsorción de agua pueden provocar una disminución de la
humedad relativa en un recinto cerrado como es un desecador. Además,
por su diseño, en el desecador el agente o sustancia desecante no
estará en contacto con el producto que queremos mantener seco,
permitiéndonos elegir entre diversas alternativas.
La elección del agente desecante dependerá de aspectos como eficacia,
disponibilidad, coste, posibilidad de regeneración, peligrosidad, etc.

A continuación explicamos cuáles son los desecantes más comunmente


usados en un laboratorio, así como algunas de sus propiedades.

1. Desecantes de carácter ácido:


Ácido sulfúrico concentrado: con gran afinidad por el agua, es un potente
agente desecante y deshidratante capaz de extraer el agua de sus
compuestos. Disponible en los laboratorios pero peligroso, debe
manejarse con precaución por personal experto o bajo su tutela.
Óxido de fósforo (V): muy higroscópico absorbe agua para formar el
ácido. Es bastante común en los laboratorios, rápido y eficaz, pero algo
caro.
2. Desecantes de carácter básico:
Hidróxidos de sodio y de potasio anhidos: son económicos y bastante
eficaces, disponibles en los laboratorios y de manejo sencillo, pero
teniendo en cuenta que son bases fuertes (cáusticas).
3. Sales:
Cloruro de calcio: es un producto muy accesible y barato, de gran
capacidad pero lento y moderadamente eficaz. Utilizado en múltiples
aplicaciones puede considerarse un producto de bajo riesgo, pero debe
evitarse respirar el polvo.
Sulfato de magnesio anhidro: desecante de gran capacidad y eficacia,
bastante rápido y económico. Es una opción muy buena por ser fácil de
manejar y de bajo riesgo.

Sulfato de sodio: desecante de gran capacidad, lento y moderadamente


eficaz.
Sulfato de calcio anhidro (anhidrita): rápido y eficaz pero de capacidad
reducida. La anhidrita absorbe agua y se transforma en yeso (sulfato de
calcio hidratado).
4. Geles
Gel de sílice: Actúa por absorción superficial. Su elevada eficacia, así
como su falta de peligrosidad y su bajo precio le convierten en una de las
alternativas más convenientes como agente desecante. Puede
regenerarse por calentamiento y usarse repetidamente. Su color naranja
original irá virando al verde oscuro hasta alcanzar su límite de absorción
(normalmente un 40%). Ver gel de sílice naranja en Quercuslab.