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TOBIAS

Hombre de 31 años de edad. De cabello negro, piel clara y algo demacrada por
la vida difícil que llevaba, sus ojos eran de color ceniza, muy apagados como su
carácter, era de los que crecían rápidamente sus bellos faciales. Según le
comentaron no era nada feo, lejos de ser un top model, guardaba cierta simpatía
que en sus últimos años se escondía detrás de su imagen descuidada.
Se recordaba a sí mismo como alguien con una seguridad conseguida con
dificultad. Tenía una voz gruesa, que le sentaba bien cuando hablaba de temas
que manejaba pero que jugaba en contra de su imagen, degradándolo a alguien
débil y patético cuando hablaba con duda. Alguien muy callado y pensativo, por
lo que amistades tenía muy pocas. En algunos casos era indiferente, pero no se
consideraba alguien sin corazón.
Pasó por momentos difíciles durante la última etapa de su vida. Luego de haber
egresado de la universidad como contador y haberse sofocado con el trabajo de
oficina cometió uno de los peores crímenes que se puede sentenciar, el
asesinato. Con miedo y desesperación decidió escapar de la ciudad que lo vio
crecer, de su familia que, a pesar de no ser muy cercana a él, le guardaba cierta
estima. Escapó de su vida para empezar una nueva en otra ciudad, muy lejana.
Luego de llegar a la ciudad del santo de la esperanza intentó probar suerte con
trabajos relacionados con su carrera, pero de manera informal. Su actitud
sospechosa incomodaba a los jefes que conseguía por lo que rápidamente
dejaba los trabajos que conseguía cuando esto ocurría. Sin mucha suerte
empezó a coger trabajos de medio pelo con lo que conseguía el dinero suficiente
para poder subsistir. En uno de sus días de jornada un evento hizo que su suerte
cambiará, al terminar trabajando de manera seguro, pero informal, en el recojo
de basura.