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SENTENCIA CONSTITUCIONAL 0090/2010-R

Sucre, 4 de mayo de 2010

Expediente: 2006-14180-29-RAC

Distrito: Tarija

Magistrado Relator: Dr. Marco Antonio Baldivieso Jinés.

En revisión la Resolución 05/2006 de 26 de junio, cursante de fs. 65 a 68, pronunciada por la


Sala Civil Segunda de la Corte Superior del Distrito Judicial de Tarija, dentro del recurso de
amparo constitucional presentado por Tomasa Martínez Torrejón de Delgado contra
Fernando Antonio Navajas Baldivieso y Marco Ramiro Miranda Guerrero, Vocales de la
Sala Penal de la Corte Superior del Distrito Judicial de Tarija y Rosario Castellanos de
Galarza, Juez Segundo de Sentencia del mismo distrito judicial, alegando la vulneración de
los derechos a la seguridad jurídica, a la defensa y a la propiedad privada, previstos en los arts. 7
incs. a), i), 16.II y 22.II de la Constitución Política del Estado abrogada CPEabrg, ahora artículos
56.I, 119.II de la Constitución Política del Estado vigente (CPE).

I. ANTECEDENTES CON RELEVANCIA JURÍDICA

I.1. Contenido del recurso

I.1.1. Hechos que motivan el recurso

Por memorial presentado el 22 de junio de 2006 (fs. 25 a 27 vta.), la recurrente asevera que ante
el Juzgado de Sentencia Segundo de la Capital, Edgar Guerrero Cortéz, inició proceso de
reparación del daño civil contra su esposo Leonardo Delgado Enríquez, porque se determinó la
responsabilidad por el delito de lesiones gravísimas en accidente de tránsito, habiéndose
notificado a su esposo mediante Exhorto 003/2005, donde en sus generales de ley se señala que
es casado. Posteriormente se emitió mandamiento de embargo, mediante el cual, la parte
demandante procedió a embargar la totalidad de los inmuebles a rematarse, consistentes en dos
bienes, el primero en el barrio "2 de Mayo" de la ciudad de Tarija y, el segundo en la zona de
Morros Blancos de la misma ciudad, sin tomar en cuenta que al estar casada la recurrente es
copropietaria de todos los bienes que fueron embargados pues o por cuanto son bienes
gananciales; es decir, que de acuerdo al art. 113 del Código de Familia (CF), debe presumirse la
comunidad de gananciales.

Planteó incidente de nulidad, argumentando la ganancialidad de los inmuebles, porque se


pretendía el remate de dos bienes inmuebles de los cuales ella es copropietaria, al correrse en
traslado el incidente, la parte demandante confesó judicialmente, que reconoce la ganancialidad
de los bienes embargados, porque en el “Otrosí 1°” de su petición, solicitó la ampliación de
mandamiento de embargo; indicando textualmente: "Me permito presentar el documento privado
debidamente legalizado, de 26 de noviembre de 2003, documento mediante el cual, la Sra.
Tomasa Martínez Torrejón de Delgado, se constituye en Garante, Mancomunada, solidaria e
Indivisible de la deuda que resultare por concepto del reestablecimiento de la salud del
accidentado, además de la reparación del motorizado, en tal sentido, con este documento llegó a
demostrar que la alícuota parte que le correspondía a la esposa del demandado sobre los bienes
embargado, por ser los mismos considerados como comunidad de gananciales, se encuentra
comprometida y gravada por su condición de garante" (sic); confesando judicialmente en forma
espontánea, la veracidad de lo afirmado por la recurrente.

Señala, que el art. 116 del CF indica que para enajenar, hipotecar, gravar o empeñar los bienes
comunes es indispensable el consentimiento expreso de ambos cónyuges dado por sí o por medio
de apoderado con poder especial; en consecuencia, como se procedió a una venta judicial, debe
razonar ese extremo, porque se pretende seguir la ejecución, basándose en un documento, que no
fue considerado a tiempo de dictar la sentencia, de acuerdo al art. 194 del Código de
Procedimiento Civil (CPC) las disposiciones de la sentencia sólo comprenderán a las partes que
intervinieren en el proceso.

Agrega, como la recurrente no fue parte del proceso de reparación de daños, no puede afectarse
su derecho de propiedad y, al existir una confesión judicial espontánea, como prevé el art. 404
del CPC, en el memorial de reconocimiento de ganancialidad y petición de ampliación de
embargo, es perfectamente legal la nulidad de obrados, porque se le está causando indefensión
sobre su derecho a la propiedad.

Agrega el art. 544 del CPC, determina que existe nulidad cuando se causó indefensión, como en
este caso, que la Jueza recurrida ha ordenado la venta judicial de su propiedad, que tenía
conocimiento sobre la ganancialidad de los bienes, pero sin embargo, determinó aprobar un
remate ilegal, según Auto interlocutorio 038/2006, en el cual se consignó como único propietario
a Leonardo Delgado; que se procedió a la venta de cosa ajena, porque nunca fue demandada y no
se puede afectar su derecho propietario y no se ha tomado en cuenta la abundante jurisprudencia
sobre la ganancialidad de los bienes.

Refiere, que la Jueza recurrida rechazó el incidente de nulidad, obligándole a través de su


mandatario a plantear recurso de apelación, el mismo que fue tramitado ante la Sala Penal
recurrida; sin embargo, los Vocales declararon sin lugar al recurso de apelación, bajo el
argumento de que fue planteado fuera de término, dando aplicación al art. 403 del Código de
Procedimiento Penal (CPP), sin tomar en cuenta lo regulado por el art. 387 del CPP que indica:
"El juez, ejecutará la decisión en sujeción a las normas del Código de Procedimiento Civil";
como planteó incidente de nulidad de obrados, impugnando también la aprobación del ilegal
remate, correspondía la aplicación de las normas del Código de Procedimiento Civil; en cuanto
al plazo para el recurso de apelación; no se encuentra contemplado expresamente en las
previsiones del art. 403 del CPP, porque existe un reenvío a la ley procedimental civil, envió que
implica que la tramitación de todos los actos relativos a remate, observaciones e impugnaciones.
Este acto ilegal, también vulneró su derecho a la defensa e impugnación judicial.

I.1.2. Derechos y garantías supuestamente vulnerados

Considera lesionados los derechos a la seguridad jurídica, a la defensa y a la propiedad privada


previstos en los arts. 7 incs. a), i), 16.II y 22.II de la CPEabrg., ahora arts. 56.I, 119.II de la CPE.
I.1.3. Autoridades recurridas y petitorio

El recurso se interpone contra Fernando Antonio Navajas Baldivieso y Marco Ramiro Miranda
Guerrero, Vocales de la Sala Penal y Rosario Castellanos de Galarza, Juez Segundo de Sentencia
todos del Distrito Judicial de Tarija, solicitando se declare procedente el recurso de amparo
constitucional y se declare ilegal la Resolución dictada por la Sala Penal recurrida, disponiendo
que se dicte resolución sobre el recurso de apelación planteado, como también ilegal el Auto
interlocutorio 42/2006 dictado por la Jueza recurrida, declarando la nulidad de obrados hasta el
acta de embargo de los bienes de su esposo, liberando su cincuenta por ciento en calidad de bien
ganancial.

I.2. Audiencia y Resolución del Tribunal de amparo constitucional

Efectuada la audiencia pública el 26 de junio de 2006, en presencia del representante del


Ministerio Público, según consta en el acta cursante de (fs. 61 a 64 vta.), se produjeron los
siguientes actuados:

I.2.1. Ratificación del recurso

El abogado de la recurrente, ratificó in extenso el contenido de su demanda.

I.2.2. Informe de las autoridades recurridas

Los Vocales recurridos, adjuntando el informe de (fs. 37 a 38), reiteraron lo que está establecido
en el Auto de Vista impugnado, donde señalan expresamente que en este caso procede la
apelación contra la resolución impugnada en el plazo de tres días, y tratándose de una apelación
incidental interpuesta por la ahora recurrente, procedía también en el plazo de tres días
computables a partir del día siguiente de la notificación con la resolución impugnada; sin
embargo, en el presente caso, la recurrente presentó su apelación fuera de los tres días, por lo que
la competencia de la Sala ahora recurrida- no se abrió, en consecuencia, por lo demás no es
necesario realizar ninguna otra fundamentación. Solicitaron se deniegue y declare improcedente
el presente recurso de amparo constitucional, con costas y multa.

Por su parte, la Jueza recurrida, adjuntando el informe de (fs. 59 a 60), señaló: 1) Los actos
jurídico procesales no son ilegales porque el incidente de nulidad fue planteado indicando que
son casados; sin embargo, el demandado incidentista en el proceso de reparación de daño civil,
no presentó el certificado de matrimonio en forma oportuna, pese a haberse solicitado el mismo
de manera reiterada, siendo la presentación de dicho documento, el único e idóneo para acreditar
el estado civil del demandado en el proceso; 2) Correspondía, a la ahora recurrente, pedir la
exclusión de su derecho a través de una tercería; 3) La declaración y reconocimiento no es
prueba idónea, para demostrar la celebración del matrimonio y su fecha porque éste es el dato
que hace posible establecer con certeza, si los bienes cuestionados fueron adquiridos dentro o
fuera del matrimonio y, luego establecer si son gananciales o propios de cada uno de los
cónyuges; 4) No se puede presumir el estado de casados, debe estar demostrado con prueba
idónea, por lo que no era suficiente el hecho de afirmar su situación de casado en las generales
de ley; 5) El documento presentado donde aparece la garantía de la recurrente, no se tomó en
cuenta porque no fue reconocido, no es un documento público, ni existe registro en Derechos
Reales, tampoco dice que bienes se constituyen en garantía; 6) No obstante el requerimiento para
la presentación del certificado de matrimonio, éste no fue presentado, por lo que se resolvió
conforme a la prueba que existía en el proceso; es decir, hubo falta de diligencia de la recurrente;
por cuanto, esa solicitud de presentación fue reiterada, así como reiterada fue la actitud para no
presentar ese documento. Finalmente, solicitó se deniegue el presente recurso, con costas.

I.2.3. Resolución

Por Resolución cursante de (fs. 65 a 68), el Tribunal de amparo declaró improcedente el recurso
respecto a la Jueza recurrida y, concedió el recurso en relación a los Vocales recurridos,
debiendo imprimirse a la apelación interpuesta por la recurrente, el trámite establecido al efecto
por el Código de Procedimiento Civil, por estar presentado el recurso de apelación en plazo
hábil, sin costas; con los siguientes fundamentos: I) La Juez recurrida en ninguno de los actos
cumplidos en el curso del procedimiento de ejecución de sentencia cometió actos ilegales;
máxime si las resoluciones que dictó fueron apeladas; es decir, sometidas al reexamen por un
tribunal superior; por lo que la justicia o injusticia de sus decisiones, incluso las referidas al
incidente de nulidad de adjudicación de los bienes sacados a remate, serán revisadas por la vía
del recurso ordinario de apelación, por lo que serán objeto de pronunciamiento por el superior;
consiguientemente, el recurso interpuesto contra la Jueza recurrida es improcedente, por
disposición del art. 96 inc. 3) de la Ley del Tribunal Constitucional (LTC); II) En cuanto a la
actuación de los Vocales recurridos, la parte recurrente apeló la Resolución del incidente de
nulidad de adjudicación, por medio de su representante en el plazo de 9 días, computables desde
el día siguiente de la notificación, habiendo sido presentado el 1 de junio; es decir, a más de los
tres días perentorios establecidos en la normativa procesal; sin embargo, la interpretación
gramatical del art. 387.II del CPP, determina que el procedimiento de ejecución en la reparación
del daño emergente de un delito, debe sujetarse a las normas del Código de Procedimiento Civil;
entre las que se encuentra el art. 518 que ya ha sido interpretado por el Tribunal Constitucional
en sentido la apelación de resoluciones dictadas en ejecución de sentencia, solo pueden ser
impugnadas a través del recurso de apelación en efecto devolutivo y, que se plantea en el plazo
de 10 días.

I.3. Trámite procesal en el Tribunal Constitucional

El presente recurso de amparo constitucional, fue inicialmente sorteado el 25 de junio de 2007;


sin embargo, ante la renuncia de los Magistrados del Tribunal Constitucional, las causas en
trámite quedaron paralizadas. Al haberse designado a las nuevas autoridades y reiniciado las
labores jurisdiccionales por Acuerdo Jurisdiccional 001/2010 de 8 de marzo, se produjo el sorteo
de la presente causa el 8 de marzo de 2010, por lo que la presente Sentencia se pronuncia dentro
de término legal.

II. CONCLUSIONES

Del análisis del expediente y de la prueba aportada, se concluye lo siguiente:

II.1. En el proceso de reparación del daño civil, emergente del proceso penal por lesiones
gravísimas en accidente de tránsito seguido por Edgar Guerrero Cortez contra Leonardo Delgado
Enríquez -esposo de la ahora recurrente-, radicado en el Juzgado de Sentencia Segundo del
Distrito Judicial de Tarija, dictada que fue la Sentencia por la Jueza recurrida que determinó la
reparación del daño civil a favor de la víctima; se embargaron, remataron y adjudicaron dos
bienes inmuebles, el primero en el barrio "2 de Mayo" de la ciudad de Tarija y, el segundo en la
zona de Morros Blancos de la misma ciudad, a favor de Edgar Hilarión Guerrero Cortez por la
suma de: Primer inmueble $us15921,75 (quince mil novecientos veintiún dólares
estadounidenses 75/100) y, el segundo inmueble por $us18990,39 (dieciocho mil novecientos
noventa dólares estadounidenses 39/100), conforme se evidencia del Acta de remate con
adjudicación al acreedor de 18 de abril de 2006 (fs. 14).

II.2. A solicitud de la parte demandante (fs. 20), mediante Resolución de 4 de mayo de 2006,
la Jueza recurrida procedió a la aprobación de la adjudicación, disponiendo se expida la minuta
de transferencia para su consiguiente protocolización, así como la cancelación de gravámenes y
el correspondiente desapoderamiento (fs. 19 y vlta.).

II.3. Por memorial de 8 de mayo de 2006, Tomasa Martínez Torrejón de Delgado -ahora
recurrente- por medio de su representante Bernardo Eduardo Delgado Martínez planteó incidente
de nulidad de la adjudicación, argumentando la ganancialidad de los inmuebles embargados y
rematados (fs. 17 a 18); a cuya consecuencia, la Jueza recurrida mediante decreto de 12 de mayo
de 2006, dispuso que: "A los fines de resolver el incidente de nulidad suscitado por Bernardo
Eduardo Delgado Martínez en representación de Tomasa Martínez Torrejón de Delgado,
preséntese en el término de tres días a contar desde la notificación con el presente proveído el
certificado de matrimonio correspondiente, única prueba idónea para establecer la calidad de
ganancialicios de los bienes rematados, toda vez que a través de la fecha y el nombre de la
cónyuge que conste en el mencionado documento se podrá determinar si corresponde su
consideración o no"(…sic) (fs. 50).

II.4. Posteriormente, mediante Auto 42/2006 de 20 de mayo, la Jueza recurrida rechazó el


incidente de nulidad planteado por la recurrente (fs. 51 vta. a 53); resolución que fue notificada a
la ahora recurrente el 23 de mayo de 2006 (fs.21).

II.5. Por memorial presentado el 1 de junio de 2006, la ahora recurrente interpuso recurso de
apelación contra el Auto que rechazó el incidente de nulidad planteado (fs. 23 a 24 vta.); previo
los trámites fue concedido el recurso por la Juez recurrida mediante Auto Interlocutorio
048/2006 de 9 de junio (fs. 35); radicándose ante la Sala Penal -ahora recurrida-.

II.6. La Sala Penal recurrida mediante Auto de Vista 57/2006 de 13 de junio -ahora
impugnado- declaró inadmisible el recurso de apelación presentado, bajo el argumento de que el
recurso de apelación fue planteado fuera de plazo previsto en el art. 403 del CPP, declarando en
consecuencia ejecutoriado el Auto atacado mediante el recurso de alzada (fs. 36).

III. FUNDAMENTOS JURÍDICOS DEL FALLO

La recurrente ahora accionante, señaló que se lesionaron sus derechos a la seguridad jurídica, a la
propiedad privada y a la defensa, por cuanto: a) La Juez recurrida procedió al remate de la
totalidad de bienes inmuebles embargados, desconociendo su calidad ganancial, vendiendo cosa
ajena y provocándole indefensión en su condición de cónyuge como dueña del cincuenta
porciento de los inmuebles y; b) los Vocales recurridos declararon sin lugar el recurso de
apelación, presentado contra la Resolución del incidente de nulidad de remate, por considerarlo
extemporáneo; pese a que el mismo fue planteado dentro del plazo establecido en el CPC;
situaciones por las que interpone el presente recurso. Corresponde analizar, en revisión, si tales
aseveraciones son ciertas, y si dan lugar o no a otorgar la tutela invocada.

III.1. Consideraciones sobre la aplicación de la Constitución Política del

Estado vigente

El presente amparo constitucional fue presentado y resuelto por el Tribunal de amparo en


vigencia de la Ley Fundamental abrogada, es pertinente determinar, antes de analizar la
resolución venida en revisión, qué norma constitucional se aplicará: La Constitución Política del
Estado abrogada o la vigente.

En ese sentido, conforme a los fundamentos desarrollados en la SC 0006/2010-R de 6


abril, partiendo del principio pro hómine, contenido en los arts. 5 del Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos, 29 de la Convención Americana de Derechos Humanos, 13.IV y
256 de la Constitución vigente, el juzgador debe aplicar aquellas normas que resulten más
favorables para la persona, para su libertad y sus derechos, así como interpretar esas normas en
sentido más amplio.

En similar sentido, de acuerdo al principio de interpretación progresiva, entre varias


interpretaciones de la norma, debe optarse por aquélla que limite en menor medida el derecho o
garantía que se denuncia como vulnerado; es decir, se debe optar por la interpretación más
extensiva en cuanto al reconocimiento de derechos y una interpretación más restringida cuando
se establezcan límites al ejercicio de los mismos.

Conforme a dichos principios, este Tribunal, para la aplicación de las normas constitucionales,
da preferencia en su aplicación a aquella que resulte más favorable, por lo que, de acuerdo al
caso revisado, se invoca la retroactividad de la Constitución vigente o la ultractividad de la
Constitución abrogada, buscando la concreción del principio pro homine.

III.2. Sobre la armonización de términos procesales constitucionales

La Constitución Política del Estado abrogada, preveía como medios jurisdiccionales


extraordinarios de protección de los derechos y garantías constitucionales a los recursos de
hábeas corpus, amparo constitucional y hábeas data, los cuales se mantienen en la Constitución
vigente, con algunas modificaciones que pueden percibirse fácilmente, en el caso de la acción de
libertad, al ampliarse su ámbito de protección al derecho a la vida y extender su tutela también a
los actos provenientes de particulares.

También existen algunas modificaciones en la configuración procesal de los antiguos


recursos, siendo una de ellas, precisamente, la nueva concepción de estos medios jurisdiccionales
extraordinarios como acciones de defensa, lo que repercute en los términos que deben ser
utilizados por este Tribunal en la redacción de sus Sentencias, pues conforme se precisó en la SC
0006/2010-R de 6 de abril, por regla general se aplicará la Constitución vigente, al ser la norma
que desarrolla de manera más amplia los derechos y garantías constitucionales.

En ese entendido y con la finalidad de unificar la utilización de términos en el presente caso, de


conformidad a lo señalado en la SC 0007/2010-R de se utilizará la denominación de accionante,
aclarando su carácter inicial de recurrente, para hacer referencia a la persona que solicitó la tutela
constitucional a través de uno de los recursos previstos en la CPEabrg, y demandado, aclarando
también su carácter inicial de recurrido, para nombrar a la autoridad o persona contra quien se
activa la acción tutelar.

Por otra parte, es necesario también uniformar la terminología de la parte resolutiva de las
Sentencias Constitucionales; en ese entendido, el art. 129.IV determina que la autoridad judicial
“en caso de encontrar cierta y efectiva la demanda, concederá el amparo solicitado”,
terminología que deberá ser utilizada por el Tribunal Constitucional y los jueces y tribunales de
amparo constitucional, cuando del análisis del fondo de la acción se constate que se debe otorgar
la tutela; a contrario sensu, en caso de no concurrir los supuestos pertinentes para su concesión,
el Tribunal Constitucional y el tribunal de garantías deberá “denegar la tutela”.

III.4. Revisión de la interpretación de la legalidad ordinaria

Antes de ingresar a estudiar el fondo de la problemática planteada, es necesario reiterar que la


jurisprudencia constitucional, con referencia al alcance del recurso de amparo constitucional, en
similares casos en los que se exigía a la jurisdicción constitucional examinar la interpretación
realizada por la ordinaria -de normas jurídicas-, estableció que la labor interpretativa de las
normas legales ordinarias le corresponde a los jueces y tribunales ordinarios; sin embargo, se
estableció el canon de constitucionalidad en esa interpretación, manifestando la siguiente
doctrina jurisprudencial: "Si bien la interpretación de la legalidad ordinaria debe ser labor de la
jurisdicción común, corresponde a la justicia constitucional verificar si en esa labor
interpretativa no se han quebrantado los principios constitucionales informadores del
ordenamiento jurídico, entre ellos, los de legalidad, seguridad jurídica, igualdad,
proporcionalidad, jerarquía normativa y debido proceso; principios a los que se hallan
vinculados todos los operadores jurídicos de la nación; dado que compete a la jurisdicción
constitucional otorgar la protección requerida, a través de las acciones de tutela establecidas en
los arts. 18 y 19 de la Constitución, ante violaciones a los derechos y garantías constitucionales,
ocasionadas por una interpretación que tenga su origen en la jurisdicción ordinaria, que
vulnere principios y valores constitucionales”.

Esto significa, que los órganos de la jurisdicción ordinaria deben sujetar su labor interpretativa a
las reglas admitidas por el derecho, que exige que tal labor se la realice partiendo de una
“interpretación al tenor de la norma (interpretación gramatical), con base en el contexto
(interpretación sistemática), con base en su finalidad (interpretación teleológica) y, los estudios
preparatorios de la ley y la historia de formación de la ley (Interpretación histórica)” (Cfr.
Cincuenta años de jurisprudencia del Tribunal Constitucional Alemán, pág. 19); reglas o
métodos de interpretación que en algunas legislaciones, han sido incorporados al ordenamiento
jurídico positivo (así, art. 3.1 del Código Civil Español).
Las reglas de la interpretación aludidas, operan como barreras de contención o controles,
destinadas a precautelar que a través de una interpretación defectuosa o arbitraria, se quebranten
los principios constitucionales aludidos; de modo que debe ser previsible, tanto en relación a los
medios empleados cuanto en relación al resultado alcanzado; pues la interpretación de una norma
no puede conducir a la creación de una norma distinta de la interpretada.

En este orden, conviene precisar “que la interpretación sistemática o contextualizada, puede


extenderse, según los casos, al artículo del cual forma parte el párrafo o inciso analizado; al
capítulo o título al que pertenece; al sector del ordenamiento con el que se vincula o pertenece;
o al ordenamiento en su conjunto; y finalmente, de manera inexcusable, con las normas,
principios y valores de la Constitución, dado que de todas las interpretaciones posibles que
admita una norma, debe prevalecer siempre aquella que mejor concuerda con la Constitución”
(SC 1846/2004-R de 30 de noviembre).

Ahora bien, para que el Tribunal cumpla su labor de revisión de la interpretación de la legalidad
ordinaria, la SC 0718/2005-R de 28 de junio, estableció que, es necesario que: “la parte
procesal, que se considera agraviada con los resultados de la interpretación porque lesionan
sus derechos fundamentales, exprese de manera adecuada y precisa los fundamentos jurídicos
que sustenten su posición, fundamentos en los que deberá exponer con claridad y precisión los
principios o criterios interpretativos que no fueron cumplidos o fueron desconocidos por el juez
o tribunal que realizó la interpretación y consiguiente aplicación de la norma interpretada;
asimismo, exponer qué principios fundamentales o valores supremos no fueron tomados en
cuenta o fueron desconocidos por el intérprete al momento de desarrollar la labor interpretativa
y asumir la decisión impugnada; pues resulta insuficiente la mera relación de hechos o la sola
enumeración de las normas legales supuestamente infringidas; porque sólo en la medida en que
el recurrente expresa adecuada y suficientemente sus fundamentos jurídicos la jurisdicción
constitucional podrá realizar la labor de contrastación entre la interpretación legal realizada
por la jurisdicción ordinaria y los fundamentos que sustentan la interpretación y las
conclusiones a las que arribó, con los fundamentos y pretensiones expuestos por el recurrente
del amparo constitucional".

Conforme a ello, y atendiendo a que la jurisdicción constitucional sólo puede analizar la


interpretación efectuada por los jueces y tribunales ordinarios cuando se impugna tal labor
como irrazonable, es necesario que el recurrente, en su recurso, a tiempo de cuestionar la
interpretación de la legalidad ordinaria: 1) Explique porqué la labor interpretativa impugnada
resulta insuficientemente motivada, arbitraria, incongruente, absurda o ilógica o con error
evidente, identificando, en su caso, las reglas de interpretación que fueron omitidas por el
órgano judicial o administrativo, y 2) Precise los derechos o garantías constitucionales que
fueron lesionados por el intérprete, estableciendo el nexo de causalidad entre éstos y la
interpretación impugnada; dado que sólo de esta manera la problemática planteada por el
recurrente, tendrá relevancia constitucional. Entendimiento asumido en la SC 0085/2006-R de
25 de enero.

En la problemática planteada, se tiene que la recurrente, ahora accionante, denuncia que la Jueza
recurrida procedió al remate de la totalidad de los bienes inmuebles embargados, desconociendo
su calidad ganancial, vendiendo cosa ajena y provocando indefensión a su persona en su
condición de cónyuge, que no fue notificada ni tomó intervención en el proceso como dueña del
cincuenta porciento de los inmuebles y; por otra parte, los Vocales recurridos declararon no a
lugar al recurso de apelación presentado contra la resolución del incidente de nulidad de remate,
por considerarlo extemporáneo; pese a que el mismo fue planteado dentro del plazo establecido
en el CPC, por lo que realizaron una errónea interpretación y aplicación de la ley; a ese efecto, la
recurrente, actual accionante, explica ampliamente los temas de controversia referidos a la
ganancialidad de los bienes y al plazo legal para la apelación en ejecución de sentencia del
proceso de reparación de daño civil, así como el nexo de causalidad entre la interpretación
impugnada y la vulneración de sus derechos y garantías, lo que implica que la problemática
planteada tiene relevancia constitucional, por lo que corresponde el análisis de fondo.

III.3. Aspectos de la ejecución de responsabilidad civil

En ese entendido, a efectos de resolver la problemática planteada, corresponde entrar a


considerar los siguientes aspectos relativos a la ejecución de la responsabilidad civil emergente
de la comisión de un delito; señalando:

III.3.1.La acción civil emergente del delito

De la producción de un hecho delictivo, nacen las acciones penal y civil, ya que produce un daño
de dos órdenes, uno público y otro privado. El primero, es el que sufre la sociedad y por
consiguiente el Estado, como producto del acto antisocial del hombre que viola la ley penal; el
segundo, es el que recae sobre el sujeto pasivo del delito, como resultado del hecho ejecutado
por el agente activo, daño que origina un derecho a favor de la víctima o sus herederos para pedir
la indemnización de los perjuicios causados por el delito, criterios que se encuentran establecidos
en el art. 14 del CPP, que señala: "De la comisión de todo delito nacen: la acción penal para la
investigación del hecho, su juzgamiento y la imposición de una pena o medida de seguridad y la
acción civil para la reparación de los daños y perjuicios emergentes" (SC 0712/2006-R de 21 de
julio).

Además, es necesario hacer referencia que la responsabilidad civil tiene como características: el
ser transmisible a terceros pasiva y activamente, renunciable, patrimonial; en cambio la
responsabilidad penal, no es transmisible a terceros por lo tanto es personal, irrenunciable, no
patrimonial.

III.3.2.Ejercicio de la acción civil: demanda de reparación de daños y perjuicios, su


ejecución en sede penal.

La acción debe ser interpuesta ante el órgano jurisdiccional penal, dirigida contra el autor o
partícipe del delito y, en su caso el tercero civil, y sustentada en la comisión de un acto
penalmente antijurídico que ha producido daños en el patrimonio del perjudicado o actor civil,
por la cual solicita la condena tanto de los primeros cuanto del segundo, a la restitución del bien
o, si no es posible, el pago de su valor, y a la indemnización de los daños y perjuicios; el
procedimiento para la reparación del daño exige como presupuesto necesario la existencia de una
sentencia condenatoria ejecutoriada que imponga una pena o medida de seguridad, a cuyo efecto
debe presentar su demanda ante el juez de sentencia (art. 382 del CPP), además en la demanda a
interponerse deberá señalarse en forma clara y precisa, cuales fueron los daños y perjuicios
sufridos y su estimación definitiva o provisional a averiguarse como emergencia de la
tramitación en el proceso.

III.3.3.Cumplimiento y ejecución del pago de la responsabilidad civil la reparación o


indemnización del daño.

De acuerdo al art. 386.II del CPP, la Resolución de reparación de daños debe contener la
descripción concreta y detallada y el importe exacto de la indemnización, debiendo el juez
observar las disposiciones contenidas en el CPC a efectos de ejecutar su determinación, así lo
señala el art. 387 del cuerpo legal citado: "El juez ejecutará la decisión en sujeción a las normas
del Código de Procedimiento Civil"; ahora bien, teniendo en cuenta que la decisión se expresa en
un importe exacto, debe entenderse que se trata de una suma líquida, exigible y plazo vencido,
siendo de aplicación el art. 520. I del CPC que señala: "Cuando la sentencia condena al pago de
una suma liquida y determinada y el demandado no la cumpliere hasta el tercero día de su
notificación, se procederá al embargo y secuestro de sus bienes y luego a la subasta y remate.",
lo que significa que el monto por concepto de responsabilidad civil debe ser cancelado dentro de
ese plazo, sin que la autoridad judicial pueda conceder uno distinto en desconocimiento de la
referida norma legal. Entendimiento, que no imposibilita que la parte demandada haga una
oferta de pago, la que previo traslado a la parte demandante pueda significar la concesión
de un plazo mayor emergente del acuerdo de las partes, teniendo en cuenta que están en
juego intereses que no afectan al orden público.

Por otra parte, corresponde señalar que éste Tribunal a través de su jurisprudencia, ha entendido
que en la ejecución de sentencia prevista en el CPC, a partir de los arts. 514 y siguientes: "(…)al
tratarse de una Resolución que constituye un Auto Definitivo, para su apelación debe tomarse en
consideración el plazo señalado por el art. 220-I-inc.1) del CPC, es decir, diez días computables
a partir de la notificación con la decisión a impugnarse, concordante con el art. 225 del CPC (...)"
(SC 1110/2006-R de 1 de noviembre).

III.4. La problemática planteada

En el caso que se examina, de los antecedentes que informan el legajo procesal, se tiene que en
el proceso de reparación del daño civil, emergente del proceso penal por lesiones gravísimas en
accidente de tránsito seguido por Edgar Guerrero Cortéz contra Leonardo Delgado Enríquez -
esposo de la ahora accionante-, radicado en el Juzgado de Sentencia Segundo de la Capital,
dictada que fue la Sentencia por la Jueza recurrida que determinó la reparación del daño civil a
favor de la víctima; se embargaron, remataron y adjudicaron dos bienes inmuebles.

Sin embargo, en memorial de 8 de mayo de 2006, la accionante Tomasa Martínez Torrejón de


Delgado por medio de su mandatario, presentó incidente de nulidad de la adjudicación,
argumentando la ganancialidad de los inmuebles embargados y rematados; a cuya consecuencia,
por Auto 42/2006 de 20 de mayo, la Jueza recurrida rechazó el incidente de nulidad planteado
con cuya resolución la accionante fue notificada el 23 de mayo de 2006 (fs. 21); por lo que,
mediante memorial presentado el 1 de junio de 2006 -nueve días después- interpuso recurso de
apelación contra el Auto que rechazó el ya referido incidente de nulidad; siendo concedido por la
Jueza recurrida mediante Auto interlocutorio 48/2006 de 9 de junio; radicándose ante la Sala
Penal -ahora recurrida-. Mediante Auto de Vista 57/2006 de 13 de junio -ahora impugnado-
declaró inadmisible el recurso de apelación interpuesto, bajo el argumento de que el recurso de
apelación fue planteado fuera del plazo previsto en el art. 403 del CPP -tres días-, declarando en
consecuencia ejecutoriado el Auto impugnado.

De donde resulta, que los Vocales recurridos, declararon inadmisible el recurso de apelación
interpuesto por la ahora accionante, pese a que el art. 387 del CPP, establece que la ejecución de
la Sentencia se ajustará a las normas del procedimiento Civil, reenvió normativo atinente a la
regulatoria procesal civil contemplada en los art. 514 y siguientes.

En este contexto, es aplicable la norma prevista por el art. 225 inc. 5) del CPC, que dispone
expresamente: "la apelación en el efecto devolutivo procederá en los casos siguientes: 5) De las
resoluciones dictadas en ejecución de sentencia", en concordancia con dicha norma, el art. 220
inc. 1) del CPC, al referirse a los plazos para apelar, prevé que la apelación, salvo disposición
contraria expresa, se interpondrá dentro de los diez días, de las sentencias y autos definitivos
pronunciados en procesos ordinarios, sumarios y ejecutivos, de manera que, se ha previsto un
mecanismo de impugnación de dichas resoluciones judiciales, en resguardo de la garantía del
debido proceso y su elemento del derecho de toda persona de impugnar una decisión judicial que
sea contraria o lesiva a sus intereses y derechos -derecho a recurrir-; ese mecanismo de
impugnación es la apelación en el efecto devolutivo; y, finalmente ha previsto un plazo para
plantear el recurso, que es de diez días.

En consecuencia, al haberse constatado que los Vocales recurridos al declarar inadmisible el


recurso de apelación presentado por la recurrente, ahora accionante, -en ejecución de sentencia
del proceso de reparación de daños emergentes de la comisión de un delito-, contra el Auto que
rechazó el incidente de nulidad, con el argumento de haber sido planteado extemporáneamente
fuera de los tres días previstos en el art. 403 del CPP-, han efectuado una labor interpretativa que
lesiona la seguridad jurídica, prevista como principio procesal de la potestad de impartir justicia
en el art. 178 de la CPE, que repercute en los derechos a la defensa y a recurrir de la actual
accionante por cuanto se evidencia que ésta planteó recurso de apelación dentro de los diez días
establecidos por la normativa procesal civil, aplicable a la ejecución del proceso de reparación
del daño civil.

Por lo expuesto, el Tribunal de amparo al haber declarado improcedente el recurso, ahora


acción de amparo, respecto a la Jueza recurrida y, concedido respecto a los Vocales
demandados, ha valorado correctamente los hechos e interpretado adecuadamente los alcances de
las normas constitucionales.

POR TANTO

El Tribunal Constitucional, en virtud de la jurisdicción y competencia que le confiere el art. 4 de


la Ley 003 de 13 de febrero de 2010 Ley de Necesidad de Transición a los Nuevos Entes del
Órgano Judicial y Ministerio Público, en el marco de los arts. 120.7 de la CPE abrg., 7 inc. 8) y
102 .V de la Ley del Tribunal Constitucional, en revisión resuelve APROBAR la Resolución
05/2006 de 26 de junio, cursante de fs. 65 a 68, pronunciada por la Sala Civil Segunda de la
Corte Superior del Distrito Judicial de Tarija, con la complementación de condenar a los
Vocales demandados a la reparación de daños y perjuicios, averiguables en ejecución de
sentencia, en aplicación de lo previsto en los arts. 113.I de la CPE y 102.VI de la LTC.
Regístrese, notifíquese y publíquese en la Gaceta Constitucional.

No intervienen los Magistrados Dr. Ernesto Félix Mur y la Dra. Ligia Mónica Velásquez
Castaños por ser de voto disidente en la forma y en el fondo.

Fdo. Dr. Juan Lanchipa Ponce

PRESIDENTE

Fdo. Dr. Abigael Burgoa Ordóñez

DECANO

Fdo. Dr. Marco Antonio Baldivieso Jinés

MAGISTRADO