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UNIVERSIDAD MARIANO GALVEZ DE GUATEMALA

FACULDAD DE CIENCIAS JURÍDICAS Y SOCIALES

CAMPUS UNIVERSITARO, JUTIAPA.

CATEDRÀTICO:

LIC. MARCO ANTONIO RAMOS LEMUS.

TRABAJO:

“LAS PERSONAS ANTE LA LEY PENAL”

ELABORADO POR:

ROBERTO CARLOS PALOMO RODAS. CARNET Nº. 5013-14-4042

ÁLEXIA ALEJANDRA RECINOS BARAHONA. CARNET Nº. 5013-18-5679

MANOLO JOSÉ VENTURA ESTRADA. CARNET Nº. 5013-17-18607

BRITNEY JEANETH PINEDA PINEDA. CARNET N°. 5013-18-7690

CARLOS RONALDO VENTURA AGUILAR CARNET N°. 5013-18-6906

BRYAN ISMAEL CARPIO PERDOMO CARNET N°. 5013-16-18342

MELVIN ESTUARDO GODOY CARNET N°. 5013-18-24424

SECCIÓN:

“B”

CURSO:

DERECHO PENAL I

JUTIAPA, 1 DE SEPTIEMBRE DEL 2018


ÍNDICE

INTRODUCCION………………………………………………………….................... PAG. 03

CONTENIDO……………………………………………………………………...….. PAG. 3-15

APORTACIONES…………………………………………………………………….. PAG. 16-19

CONCLUSIONES…………………………………………….………………………… PAG. 20

RECOMENDACIONES………………………………………….………………………. PAG. 21

ANEXOS…………………………………………………………………………...……… PAG. 22

BIBLIOGRAFÍA…………………………….……………………………………...……… PAG. 23
INTRODUCCION

A continuación se describen, los derechos y obligaciones las personas ante la ley, las
obligaciones que tiene el Estado para con los ciudadanos y de los ciudadanos para con
el Estado.
IGUALDAD PENAL

Todas las personas se someten a las mismas leyes penales y a todos se les aplican las
mismas penas, todas las personas son objeto de la misma protección penal y todas las
personas son iguales ante la ley sin distinción alguna, con excepción del antejuicio y la
inmunidad

La Igualdad penal o Igualdad ante ley penal es la que reconoce que todas las personas deben
ser tratadas de la misma manera por las leyes penales que rigen el territorio y que estén
sujetas a las mismas leyes penales.

Por lo tanto, la ley debe garantizar que ningún individuo o grupo de individuos sea privilegiado
o discriminado por el estado sin distinción de raza, sexo, orientación sexual, género, origen
nacional, color, origen étnico, religión u otras características ya sean personales o colectivas
sin parcialidad.

El contenido de las leyes deben ser aplicadas igual para todos, o desigual si así corresponde,
sobre la fase en que se encuentre su proceso, su posición frente a la ley (inimputable), a las
circunstancias que así correspondan o en función de la justicia.

La igualdad absoluta y la igualdad relativa

La idea de la igualdad absoluta significa tratar mecánicamente por igual independientemente


de las condiciones individuales mientras que la igualdad relativa significa la igualdad de trato
de las personas en iguales circunstancias.

Igualdad bajo la ley

• No hay persona ni grupo privilegiados.

• Ni la ley ni autoridad alguna podrán establecer diferencias arbitrarias.

La frase significa que todos son iguales a los ojos de la ley. Nadie está por encima de la ley.
Este concepto se deriva de la teoría del Estado de Derecho. Según el Estado de Derecho, una
persona sólo puede ser castigada por violar una ley que se ha establecido y nada más.

Por ejemplo, Todas las personas que cometen un delito en particular reciben el mismo castigo.
No puede haber una distinción entre un criminal masculino y uno femenino. O un criminal rico
y un pobre, si ambos han cometido el mismo crimen.

Derecho de igualdad.

Por tanto el derecho de igualdad no se traduce en un trato igual ante la ley y garantía de
justicia, sino en una adecuación de las leyes para la no discriminación, así como la mayor
garantía de derechos en toda actuación y para toda persona habitante de su territorio,
reconociendo su diversidad, esto desde un enfoque transversal.

La frase "igualdad de protección de las leyes penales" significa que las personas en
circunstancias similares (iguales) deben ser tratadas por igual, lo cual también significa que
aquellos en diferentes circunstancias (desiguales) no deben ser tratados por igual.

Por ejemplo, Todos los adultos son iguales y son castigados por igual; pero un niño que
comete un asesinato no puede ser castigado como un adulto que comete el mismo crimen,
dado que el adulto y el niño no son iguales y deben ser tratados de manera desigual.

Cuando una persona comete un hecho considerado por las leyes penales como delito o falta
debe ser juzgado y tratado bajo lo que establecen las leyes penales vigentes en el territorio
que se cometan.

El principio de Igualdad es un verdadero derecho subjetivo que todo los las personas
individuales y jurídicas, adultos o niños pueden accionar ante cualquier entidad de tipo
administrativo y judicial.

Marco Jurídico de la Igualdad Penal

El artículo 4 de la Constitución Política de la República de Guatemala nos habla de que todos


los seres humanos son libres e iguales en dignidad y derechos.

El artículo 2 de la declaración Universal de los Derechos Humanos. Toda persona tiene todos
los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza,
color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o
social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.

El artículo 7 de la Declaración Universal de Derechos Humanos establece que "todos son


iguales ante la ley y tienen derecho sin discriminación alguna a igual protección de la ley".

El Código Penal en su artículo 4. Territorialidad de la ley penal, establece: salvo lo establecido


en tratados internacionales, este Código se aplicara a toda persona que cometa delito o falta
en el territorio de la Republica o en lugares o vehículos a su jurisdicción.
EXCEPCIONES

Antes de explicar el tema referente a las excepciones ante la ley penal, es importante hacer
referencia que la igualdad de las personas en materia penal se plasma en la proporcionalidad
entre delitos y penas, como dice Beccaria: "Es necesario reprimir los delitos más peligrosos
con las penas más severas, y reservar los castigos más suaves a los menos importantes".

Es evidente que lo que destruye la desigualdad y las contradicciones es la “justicia”.

La dignidad y libertad de la persona son inviolables. Respetarlas y protegerlas es deber


primordial del Estado".

El derecho de igualdad es uno de los principales derechos de los que goza cualquier ser
humano, en nuestra legislación guatemalteca este principio se encuentra revestido de carácter
constitucional, la Constitución Política de la República de Guatemala lo reconoce en su
Artículo cuarto el cual establece: “Todos los seres humanos son libres e iguales en dignidad y
derechos” en ese sentido la Corte de Constitucionalidad ha indicado que “el concepto de
igualdad así regulado estriba en el hecho de que las personas deben gozar de los mismos
derechos y las mismas limitaciones determinadas por la ley”

No obstante lo dicho por razones de las funciones que se desempeñan en los organismos
estatales, plantean excepciones al principio de igualdad que son: la inviolabilidad, la
inmunidad y las prerrogativas procesales.

Hay excepciones al principio de igualdad de las personas ante la ley, que algunos autores
llaman privilegios, provenientes, según los casos, del derecho público interno y del Derecho
Internacional.

Las excepciones al principio de igualdad de la ley penal es su no aplicación a ciertas personas


en razón, de las funciones que ejercen, es una inmunidad jurisdiccional que funciona de
distinto modo, según se trate del Jefe de Estado, Ministros, Parlamentarios, Diplomáticos y
otros. Es pues un privilegio que no se fundamenta como en la antigüedad en la tradición,
familia, situación social o económica, sino, como ya hemos dicho, en la función que se ejerce
y mientras ésta dure, no existiendo ninguna de por vida.

a) Inviolabilidad que afecta a la acción, por motivo de la cual una persona goza de una
verdadera prerrogativa penal, es irresponsable penalmente tanto en el orden político
como en los delitos comunes. Su razón política estriba en; mantener al Jefe de Estado
al abrigo de cualquier acción judicial y en la independencia de los poderes, puesto
que la independencia del Poder Ejecutivo desaparecería si no respeta la inviolabilidad.
b) La inmunidad que se refiere a los diputados, es funcional, por lo que son inviolables
por las opiniones y votos emitidos en el ejercicio de sus funciones y tampoco pueden
ser enjuiciados. En el fondo es una impunidad destinada a garantizar el libre ejercicio
de la representación.
c) Antejuicio como prerrogativa procesal de los ministros, diputados y otros funcionarios
señalados por ley, afecta al derecho penal procesal y da la jurisdicción privilegiada, se
concede por el cargo que se ejerce.
INMUNIDADES

En derecho penal la inmunidad comprende la inviolabilidad de la gente diplomático la cual


obliga al Estado a otorgarle y garantizarle protección eficaz y aun a castigar severamente las
ofensas que se le infieran.

De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia de la lengua Española inmunidad debe de


entenderse como la prerrogativa de los senadores y diputados a cortes, que los exime de ser
detenidos o presos, salvo en casos que determinan las leyes, o procesados y juzgados sin
autorización del respectivo cuerpo colegislador.

 Este debate entre la impunidad e inmunidad ha sido extensamente abordado en


trabajos de investigación, en donde se ha expuesto o propuesto la supresión del
mismo, ya que también se le ha llegado a considerar que atenta contra el principio de
igualdad reconocido por la ley.
ANTEJUICIO Y SU RELACION CON LA CORRUPCION COMO FLAGELO SOCIAL
CONTEMPORANEO

El derecho de antejuicio o de desafuero como también es conocido, constituye una excepción


al principio de igualdad ante la ley procesal penal, ya que constituye una prerrogativa, que no
afecta a la generalidad de las personas, y en virtud de la cual determinados servidores
públicos no pueden ser juzgados penalmente ante los respectivos tribunales ordinarios o
comunes sin que antes una autoridad competente para conocer acerca de la imputación
penal, declare que da lugar a formación de causa criminal en contra del servidor.

El Artículo tercero de la Ley en Materia de Antejuicio Decreto 85-2002 del Congreso de la


República de Guatemala define el Derecho de Antejuicio como “la garantía que la Constitución
Política de la República o leyes específicas otorgan a los dignatarios o funcionarios públicos
de no ser determinados ni sometidos a procedimiento penal ante los órganos jurisdiccionales
correspondientes, sin que previamente exista declaratoria de autoridad competente que ha
lugar a formación de causa con las disposiciones establecidas en la presente ley.

La justificación más aceptada del derecho de Antejuicio es aquella que lo reconoce como una
inmunidad de la cual goza el servidor público para que no pueda ser encausado criminalmente
con base en imputaciones falsas o venganzas políticas o personales.

Pero esta misma justificación es la que ha dado origen al debate acerca de que el derecho de
antejuicio es considerado por muchos como un resguardo a la impunidad y no como una
inmunidad, en el sentido propio de ésta.

Sin embargo la existencia del derecho de antejuicio es necesaria para permitir el normal
desempeño de las funciones públicas, al evitar que se vean afectadas por acusaciones falsas;
pero esto de ninguna manera debe de entenderse como una justificación para permitir que los
funcionarios públicos que gozan de este derecho puedan escudarse con este derecho y burlar
la justicia, por lo que se puede concluir que el antejuicio es necesario pero debe de ser
claramente regulado y aplicado con propiedad para que la justicia siempre prevalezca.

Los funcionarios públicos tienen responsabilidad penal y esta surge cuando el funcionario
público en el ejercicio de su cargo, comete algún delito o falta de los que se encuentran
establecidos en el Código Penal.

Es en ese momento en donde se empieza a encontrar controversia, ya que existe un número


grande de funcionarios públicos que gozan de Derecho de Antejuicio, lo cual significa que
previo a iniciarse causa en contra del funcionario público, debe de tener lugar el trámite de
antejuicio, que no es más que un derecho que la ley otorga a ciertos funcionarios, de no ser
detenidos ni sometidos a procedimiento penal, sin que previo a ello exista declaratoria de
autoridad competente que ha lugar a formación de causa.
Esta figura legal encuentra su origen, como un medio de protección de los funcionarios
públicos, los mismos que por la importancia del cargo que desempeñan son objeto de
acusaciones falsas en su contra; así que para evitar el retraso, que estas constantes
acusaciones, tendrían en la Administración Pública, fue creado del derecho de antejuicio.

Se considera que ha sido acertada la creación e implementación de tal figura legal, aunque
cabe indicar que tal y como se ha establecido en innumerables ocasiones, la misma ha sido
un medio para perpetuar la impunidad, ya que ésta figura se ha desvirtuado, permitiendo que
los funcionarios públicos puedan evadir las responsabilidad penal por los delitos o faltas que
han cometido.

Se considera que el derecho de antejuicio debe ser inoperable en cuanto exista flagrancia, ya
que los elementos suficientes para iniciar una investigación son evidentes y no es necesario
iniciar todo un procedimiento para quitarle esta garantía a la persona que goza de este
beneficio.

A la vez en cuanto a las personas que gozan del derecho de antejuicio podría plantearse la
acusación nuevamente por ejemplo cuando el funcionario público hubiere cesado en sus
funciones, siempre y cuando la responsabilidad no hubiere prescrito.

La Constitución Política de la República de Guatemala en su Artículo 155 establece que “La


responsabilidad criminal de los funcionarios y empleados públicos se extingue por el
transcurso del doble del tiempo señalado por la ley para la prescripción de la pena.

Específicamente la Constitución Política de la República de Guatemala otorga el derecho de


antejuicio directamente a los diputados al Congreso de la República en el Artículo 161, inciso
a); a los Secretarios General y Privado de la Presidencia en el Artículo 202, párrafo segundo,
a los magistrados y jueces en el Artículo 206; al Fiscal General de la República en el Artículo
251 párrafo final; al Procurador General de la Nación Artículo 252 párrafo final, a los alcaldes
en el Artículo 258; a los magistrados de la Corte de Constitucionalidad Artículo 270, párrafo
final y al Procurador de los Derechos Humanos Artículo 273.

También el derecho de antejuicio es reconocido de forma indirecta al reconocerse en la


Constitución, en el Artículo 165 inciso h, la facultad del Congreso de la República de declarar
si ha lugar o no a formación de causa en contra del Presidente y Vicepresidente de la
República, Presidente y Magistrados de la Corte Suprema de Justicia, del Tribunal Supremo
Electoral y de la Corte de Constitucionalidad, Ministros y Viceministros de Estado cuando
estén encargados de despacho, Secretarios de la Presidencia de la República, Subsecretarios
que los sustituyan , Procurador de los Derechos Humanos, Fiscal General y Procurador
General de la Nación

De igual forma existe reconocimiento indirecto cuando se atribuye a la Corte Suprema de


Justicia el conocimiento de los antejuicios a los diputados al Congreso de la República en el
Artículo 161 inciso a.

Ámbito específico de aplicación

Se considera que la aplicación del antejuicio es específica ya que dentro del Proceso Penal
constituye un obstáculo a la persecución penal.

Creador de procedimientos

El antejuicio es creador de procedimientos ya que tal y como se encuentra establecido en la


ley debe de llevarse a cabo un procedimiento previo con las diligencias que lo componen,
cuando se hagan acusaciones en contra de funcionarios o empleados públicos.
PERSONAS NATURALES Y JURÍDICAS

Persona jurídica: es todo ente con capacidad para adquirir derechos y contraer obligaciones y
que no sea una persona física

Persona natural: susceptible de adquirir derechos y contraer obligaciones. En algunos casos


se puede hacer referencia a éstas como personas de existencia visible, de existencia real,
física o natural.

La teoría del delito, al tomar como referencia exclusiva a la persona humana, ha definido
algunos de sus elementos –acción, culpabilidad y consecuencias jurídicas- en sentido natural.
Así, es de sobra conocida la encendida polémica en torno al concepto de acción, que unos
definen como movimiento corporal voluntario, otros como actuación dirigida hacia una finalidad
penalmente relevante (concepción finalista) y, por último, como comportamiento con
relevancia externa (concepto social), pero, en cualquier caso, se parte de la acción como algo
tangible, físicamente apreciable, en contraposición con la omisión cuya naturaleza ontológica
ha sido mayoritariamente negada.

Por su parte, la culpabilidad que, en un principio, se concibió en sentido estrictamente


psicológico (vinculación mental entre el autor y el hecho), fue con posterioridad evolucionando
hacia otras concepciones más normativas pero sin perder de vista que, en cualquier caso, se
trataba de un reproche personal al sujeto por el hecho antijurídico cometido, debiendo por ello
tenerse en cuenta sus circunstancias psicofísicas.

Por último, en lo que a consecuencias jurídicas del delito se refiere, también las distintas
orientaciones han tomado, como objetivo común, la persona individual, de manera que la pena
se entiende como un mal que se impone a quien ha infringido la prohibición o mandato
impuestos por la norma penal y, además, con ella se pretenden prevenir futuros
comportamientos delictivos a través de la intimidación en la sociedad (prevención general) y la
intervención sobre el delincuente particular (prevención especial), al que se debe procurar
reinsertar a la sociedad.

Por último, respecto a las medidas de seguridad, las mismas se imponen en atención a la
peligrosidad del sujeto individual y en previsión de que cometa hechos futuros.

Como ya hemos indicado, este es el esquema tradicional de la teoría del delito que, desde
diversas perspectivas doctrinales, se ha venido manteniendo, y que se caracteriza porque
toda ella se ha construido tomando como referencia exclusiva a la persona humana.

Pero el devenir de los tiempos y la aparición de nuevas formas de delincuencia organizada,


llevada a cabo en el seno de empresas o sociedades, pone de manifiesto la insuficiencia de la
teoría del delito hasta el momento desarrollada para dar respuesta penal a los hechos
delictivos cometidos en el seno de tales entidades.
Se advierte, al respecto, la modificación que el Derecho Penal ha experimentado
recientemente en el sentido de que, en lugar de proyectarse sobre la conducta de la persona
individual, pasa a configurarse como un sistema de control de las disfunciones sociales, que,
en la actualidad, vienen fundamentalmente provocadas por modelos de actuación colectiva
(criminalidad económica, blanqueo de capitales, atentados al medio ambiente), constituyendo
las empresas los sujetos activos del desarrollo social1. Se declara, al respecto, que en la
actualidad la mayoría de los delitos económicos se cometen a través de las empresas, sin que
pueda concebirse el mundo del Derecho sin el protagonismo de las personas jurídicas2.
La doctrina penal, al menos la de corte continental, ha sido mayoritariamente recia a la
admisión de la responsabilidad penal de las personas jurídicas, y ello sobre el conocido
principio, argumentándose fundamentalmente la incapacidad de acción y de culpabilidad de
tales sujetos colectivos así como la ineficacia de las penas y medidas de seguridad en estos
casos, por lo que salvo algunas voces discrepantes, en nuestro Derecho Penal codificado
anterior al actual Código Penal de 1995, la responsabilidad penal de las personas jurídicas era
algo por completo desconocido3, subsistiendo únicamente una responsabilidad civil subsidiaria
por los hechos delictivos cometidos por sus representantes, gestores o empleados.

Existen diferencias entre la Persona Natural y la Persona Jurídica, entre las que tenemos.

1. Una persona natural puede ejercer todo derecho y obligaciones de una empresa a su
nombre. Mientras que una persona jurídica, la empresa asume todos los derechos y
obligaciones de la misma.

2. Una persona natural funciona con el mismo RUT de las personas naturales. Una
persona jurídica puede ser formada por una o más personas, tanto naturales como jurídicas.

3. Una persona natural no requiere demostrar un capital para emprender su actividad.


Una persona jurídica requiere de un capital, en dinero o bienes, para su constitución.
RESPONSABILIDAD PENAL DE LAS PERSONAS JURÍDICAS EN EL CONTEXTO DEL
DERECHO PENAL MODERNO

Históricamente se ha entendido que una persona jurídica no puede ser responsable


penalmente, en tanto en cuanto no puede cometer delitos por sí misma (y hay muchas penas
que no puede cumplir). Este principio está reflejado en la expresión latina.

Sin embargo, existirían algunos delitos que pueden ser cometidos desde una persona jurídica
y que incluso pueden realizarse únicamente en beneficio de la misma (estafa, apropiación
indebida, delitos fiscales, etc.). En esos casos, se ha entendido que el responsable penal sería
la persona física que toma las decisiones.

Este principio se sigue manteniendo en la gran mayoría de ordenamientos jurídicos, si bien en


algunos ha comenzado a aparecer la posibilidad de que una persona jurídica cometa un delito.
En esos casos, la pena se ajusta al tipo de sanción que la persona jurídica puede cumplir,
normalmente pecuniaria, aunque también se podría hacer alguna privación de derechos, e
incluso, en algunos sistemas penales se adoptan sanciones que reciben el nombre de
medidas de seguridad, que consiste en la posibilidad de que el Estado intervenga a la
asociación o sociedad, liquide los bienes y con ellos pague los daños causados por la persona
física que haya cometido algún delito con motivo del ejercicio de sus funciones, sin embargo
esto implica una sanción trascendente, ya que se afectan los derechos de los demás socios o
asociados que no tienen una relación directa con el hecho ilícito.

Las personas jurídicas en sujetos inmediatos del Derecho Penal susceptibles de cometer
delitos, al margen de las concretas personas físicas que las integren, y de ser por ello
sancionadas con auténticas penas.

La responsabilidad penal de las personas jurídicas se modula en torno a diferentes artículos


que vienen a establecer un verdadero estatuto penal – un cuasi Código Penal - de las
personas jurídicas. Este estatuto abarca el ámbito subjetivo o posibles sujetos penalmente
responsables, los concretos delitos que van a poder activar esta responsabilidad penal y, entre
otros, el sistema de penas previstas para las personas jurídicas penalmente responsables.

El criterio elegido por la reforma para atribuir responsabilidad penal a las personas jurídicas es
doble. De esta forma, las personas jurídicas podrán ser consideradas penalmente
responsables de cualquiera de los delitos señalados o, lo que es lo mismo, podrán ser
penalmente condenadas como autoras de un delito, en dos supuestos:

 Cuando alguno de sus representantes legales o administradores de hecho o de


derecho, haya cometido un delito por cuenta y en provecho de la persona jurídica.
 Cuando en el ejercicio de las actividades sociales y por cuenta y en provecho de la
persona jurídica, se haya cometido el delito por uno o varios de sus empleados,
siempre y cuando el hecho punible haya sido posible por no haberse ejercido el debido
control sobre su persona y actividad, por los legales representantes o administradores.
La polémica acerca de la existencia de la responsabilidad penal de las personas jurídicas, en
la actualidad llena importantes espacios investigativos, dada la necesidad de establecer el
fundamento del “castigo” y el de la “responsabilidad” que le puede ser atribuida a la misma. La
conveniencia de fundamentar científicamente la posible responsabilidad penal de las personas
jurídicas está presente, cada vez que se diseña la lucha contra la moderna criminalidad,
denominada no convencional, cuya delincuencia en sus manifestaciones más genuinas se
produce a través de empresas o entidades colectivas, que adoptan las distintas formas de
personas jurídicas que admite la doctrina. Hoy el tema de la responsabilidad penal de las
personas jurídicas se encuentra relacionado, principalmente, al ámbito de los delitos
económicos, es decir, a todas las acciones punibles y las infracciones administrativas que se
cometen en el marco su participación en la vida económica y en el tráfico jurídico,
desarrollándose así una criminalidad empresarial, que comprende todos los delitos que se
cometen a partir de una empresa o a través de entidades colectivas, y donde se lesionan
importantes bienes jurídicos de naturaleza macro – social. La afectación de estos bienes
jurídicos está estrechamente vinculado, a la protección del medio ambiente, las relaciones
económicas y crediticias, la protección al consumidor, entre otras manifestaciones delictivas.

La realidad social demuestra a su vez, que existen “personas jurídicas” “entes colectivos”,
“empresas” o “entidades” que tienen todas las condiciones propicias para actuar libremente en
el mercado, defraudar a sus clientes, blanquear dinero, contaminar el medio ambiente, vender
productos defectuosos, en fin afectar bienes fundamentales, que ocasionan un grave daño
social.

Es también un hecho cierto, que las personas jurídicas dominan el tráfico comercial a gran
escala y que los principales delitos se cometen hoy en su seno, fenómeno que se abre paso
desde los inicios del siglo XX, pero que hoy alcanza dimensiones inusitadas, ya en 1934
Jiménez de Asúa al prologar el libro de Antonio Rodríguez Santos sobre “El delito financiero”
decía: “Hace sesenta años el español de presa, ansioso de despojar a otro de su fortuna o de
sus ahorros se echaba al monte, con clásico calañés y trabuco naranjero, escapando de sus
perseguidores a lomos de la jaca andaluza. Hoy crea sociedades, desfigura balances, simula
desembolsos y suscripciones y escapa sobre el cómodo asiento de su automóvil”, con ésta
gráfica visión se describe el movimiento que se ha producido en las formas de comisión del
delito, lo cual exige un tratamiento diferenciado, por tanto la dogmática penal requiere de un
replanteo de sus categorías.

Las dificultades jurídicas de afirmar la responsabilidad penal de las personas jurídicas se


encuentran vinculadas a cuestiones que conciernen al problema del sujeto y de la norma
jurídica. En este sentido, los argumentos tradicionales utilizados para negar la responsabilidad
penal de las personas jurídicas encuentran su fundamento en la incompatibilidad de la misma
con las categorías dogmáticas de la acción y la culpabilidad, así como la función y la esencia
misma de la pena.

La discusión sobre este tema, ha girado siempre en relación a la incompatibilidad de aplicar


esos conceptos a la persona jurídica, porque siempre se busca la comparación entre la
persona física y ésta, sin embargo si queremos obtener resultados adecuados en la discusión
hay que enfrentar la misma desde la perspectiva de considerar a cada uno como sujetos
independientes y diferentes, que necesitan que los conceptos que se les apliquen tengan esta
misma concepción.
Importante además en esta discusión, es la posibilidad de imponer sanciones de carácter
penal a las personas jurídicas y la polémica se debate entre dos extremos doctrinales
totalmente opuestos: los que consideran que sólo se les puede imponer sanciones
administrativas o civiles y los que consideran que es posible imponerles penas en el marco
Derecho Penal, posición que analizamos y defendemos dada la existencia de elementos que
permiten sustentar la capacidad de penas en el marco del Derecho Penal.

Las consecuencias que deben sufrir quienes vulneren la norma jurídica, es parte importante
de ese desarrollo doctrinal, por tanto, introducir las principales estructuras delictivas en las
cuales pueda estar presente la persona jurídica y las sanciones que se les puede aplicar,
constituyeron de igual forma interrogantes a resolver en la investigación, en fin que esta se
refiere fundamentalmente a una cuestión muy puntual, que está dada en determinar, hasta
qué punto y bajo qué condiciones puede resultar penalmente responsable una persona
jurídica y en su caso que sanciones se les puede imponer, es decir, bajo que presupuestos las
personas jurídicas pueden ser sujetos del Derecho Penal.

La prevención y detección de los delitos de corrupción constituye una labor continua que
requiere de una constante actualización de métodos y procedimientos. Esto toma mayor
relevancia cuando los bienes jurídicos colectivos se ven afectados por personas jurídicas que
actúan como agentes delictuales, y éstas quedan impunes por falta de medidas que las
sujeten a sanciones efectivas, proporcionales y disuasivas. Entre los delitos de corrupción en
los que participan más comúnmente funcionarios públicos en todos los países, se encuentran
aquellos en los cuales las personas jurídicas están involucradas. Sin ir más lejos, la
Organización de Cooperación para el Desarrollo Económico (OCDE) señala que establecer la
responsabilidad de las personas jurídicas es la medida más eficaz y uniforme para combatir el
delito de cohecho a funcionario público extranjero en transacciones internacionales.

Muchos países ya tienen en sus sistemas penales una manera de responsabilizar a las
empresas que se benefician de la corrupción u otros delitos. Inglaterra y Estados Unidos
establecieron la responsabilidad penal de las personas jurídicas al principio del siglo anterior.
Aunque los países europeos al principio rechazaron estas teorías de responsabilidad,
actualmente las han incorporado y desarrollado en sus propios sistemas penales. Y en el resto
del mundo - incluyendo varios países en Latinoamérica- hay una tendencia clara de someter
empresas a sanciones penales si se involucran en la corrupción.

Ésta se expresa tanto en los compromisos internacionales que ha asumido al respecto,


presentes en este informe, como en la lucha que debe mantenerse contra la corrupción:
flagelo que día a día atenta contra el buen gobierno, debilita las instituciones, vulnera los
derechos humanos, disminuye la necesaria transparencia y genera mayor pobreza y
desigualdad. Igualmente, establecer una normativa que permita responsabilizar penalmente a
las personas jurídicas por los delitos de corrupción que cometan, servirá como aliciente para
que éstas adopten medidas de autorregulación, logrando de esta forma armonizar los
principios de libertad empresarial y económica, con el de responsabilidad en la preservación
de los valores sociales y el orden público.
CASO REAL Y MEDIATICO DE DERECHO DE ANTEJUICIO

MP y CICIG solicitan antejuicio contra magistrada Blanca Stalling

La togada ofreció una conferencia de prensa en la que negó los señalamientos del ente
investigador y de la Comisión de Naciones Unidas.

La Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) y el Ministerio Público,


por medio de la Fiscalía Especial contra la Impunidad (FECI), presentaron una solicitud de
antejuicio contra Blanca Aída Stalling Dávila, magistrada vocal VII de la Corte Suprema de
Justicia, señalada por el posible delito de tráfico de influencias

Se le señala de pretender influir en las decisiones del Tribunal Noveno de Sentencia Penal,
designado para realizar el juicio en contra del hijo de la magistrada Otto Fernando Molina
Stalling, uno de los sindicados del caso IGSS-Pisa.

La denuncia fue presentada en la FECI por el juez Carlos Giovanni Ruano Pineda el 10 de
enero de 2017, quien expuso la forma en que fue abordado por la magistrada Stalling,
abogando ante él por la suerte de su hijo. Fue citado para presentarse con la togada el 1 de
septiembre de 2016. En su denuncia, el juez Ruano Pineda explicó que tuvo la precaución de
grabar la entrevista para tener prueba de que fue invitado a esa reunión, y que en ningún
momento comprometió su trabajo, ni aceptó nada a cambio.

Se constató en el registro de audio que la magistrada Stalling Dávila manifestó que lo había
citado porque él había sido designado para integrar el Tribunal Noveno de Sentencia Penal,
que conocería el caso IGSS-Pisa, en el cual su hijo menor, Otto Fernando Molina Stalling, era
uno de los sindicados. Le expuso que no le quería pedir nada ilegal, solo expresarle su sentir
como madre y la situación de su hijo, quien llevaba detenido año y cuatro meses sin que el
debate se llevara a cabo, por lo que le pedía coadyuvar con los otros jueces para imprimirle
agilidad al caso. Asimismo, le expresó la importancia de que profundizara en el estudio del
expediente, y se detuvo en reflexiones acerca de la delicada misión que corresponde
desarrollar a los jueces, expresando que en su sentir era mejor absolver a un culpable, que
condenar a un inocente.

El jefe de la FECI, Francisco Sandoval, presentó la solicitud de antejuicio en contra de Stalling


y otro Magistrado.

Posteriormente le expresó que para el día siguiente, 2 de septiembre de 2016, se llevaría a


cabo la audiencia de revisión de medidas de coerción y que tanto a su hijo, como a las
enfermeras que conformaron la Junta de Licitación, podría otorgárseles una medida sustitutiva
porque los delitos por los que se procede no tienen prohibición, y porque aquel y estas no
tenían dentro de sus potestades la posibilidad de influir en la licitación, pues eso normalmente
viene arreglado desde que se elaboran las bases, fase en que se orienta el contrato hacia
alguna empresa.

No obstante, lejos de dar por concluido el diálogo, la Magistrada prosiguió, insistiendo en la


necesidad de agilizar el debate y efectuar un exhaustivo estudio del expediente por parte de
los jueces, preguntando al juez Ruano si ya había leído bien el expediente, ante lo cual este le
contestó que aún no había terminado por haberse designado este caso al tribunal dos
semanas atrás.

Ante ello, la magistrada le expresó que hasta para resolver sobre una medida sustitutiva se
tiene que tener idea de cuál había sido la participación del sindicado, procediendo a hacerle
una detallada exposición del caso a su interlocutor, desde su muy particular visión, con el claro
propósito de persuadirlo acerca de la ausencia de responsabilidad penal de Otto Fernando
Molina Stalling en los hechos investigados.

El juez tiene como prueba contra la Magistrada un audio que grabó con su teléfono celular.

Por lo anterior, el MP y la CICIG consideran que la magistrada Stalling Dávila pudo incurrir en
el delito de tráfico de influencias, así como otros que se deriven de la investigación que se
realice contra la funcionaria judicial, al pretender influir en las actuaciones del Tribunal Noveno
de Sentencia Penal.

Entre las pruebas presentadas en esta solicitud está el audio de la reunión entre el juez Ruano
y la magistrada Stalling.

Stalling acepta haberse reunido con juez Carlos Ruano

La Magistrada Vocal VII de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) en conferencia de prensa


aceptó ayer haberse reunido en su oficina con el juez vocal del Tribunal Noveno de Sentencia
Penal, Carlos Giovanni Ruano. La razón, según ella, era para pedirle que agilizara ese debate,
pero que en ningún momento le solicitó algún favor para su hijo.

La togada indicó que en agosto se encontró con el juez en un pasillo de los juzgados, y que
fue el juzgador quien le solicitó la audiencia.

“Yo no le encuentro ningún problema al haberme reunido con un juez, muchos de ellos vienen
a nuestras oficinas a pedirnos que los escuchemos. Lo que me gustaría es que presenten el
audio completo sin editar, para que sepan bien qué fue lo que hablamos”, dijo.

Stalling aseguró que lo que Ruano pretende al haber denunciado, es ganar “popularidad y
fama”.

“Él es un juez novato miedoso que no tiene el valor para continuar con ese debate, y se está
excusando porque no se considera capaz. Como profesional no veo alguna violación a la
independencia judicial al haberle pedido, rogado que por favor no deje el debate y que sin
importar los resultados lo finalice lo antes posible. Además, yo se lo solicité como madre, no
como magistrada”, aseguró.

Stalling confirmó, nuevamente, que no está dispuesta a renunciar a su cargo, tampoco a


dejarlo durante la investigación. Y aseguró que como las veces anteriores que ha sido
señalada, esta vez no lograrán comprobarle nada.
Y respecto a la CICIG, dijo, “con el respeto que me merece el Comisionado, desde que la
CICIG vino aquí hemos tenido casos fantásticos que deberían ser telenovelas, pero que no se
resuelven”.

Pesquisidora recomienda que Blanca Stalling pierda inmunidad

La comisión pesquisidora que analizaba el antejuicio contra la magistrada Blanca Stalling


recomendó ayer retirarle la inmunidad, y lo hizo horas después de que el secretario general de
la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Rony Eulalio López, confirmó que ella le pidió citar al juez
Carlos Ruano.

El informe circunstanciado que analizó el antejuicio contra la magistrada asegura que “existen
indicios racionales y suficientes que orientan a la necesidad de que los órganos
jurisdiccionales realicen una investigación en la que se pueda establecer de forma objetiva la
responsabilidad de la funcionaria denunciada”. En detalle, el informe menciona que la
comisión pesquisidora no actuó por razones espurias o políticas.

El presidente de la pesquisidora, Julio Longo, se negó a dar detalles a la Prensa, pero el


informe manifiesta: “De forma categórica, las diligencias de antejuicio no se promueven por
razones espurias, políticas o ilegítimas, toda vez que las instrucciones fueron precisas por
parte de la funcionaria denunciada —Stalling—”.

Para justificar su informe, la pesquisidora advirtió de que la magistrada reconoció la reunión


con el juez Ruano y que en la conversación se habló del caso en que su hijo Otto Molina
Stalling está involucrado.

Congreso debe votar

Luego de que la pesquisidora entregó su informe circunstanciado a la Dirección Legislativa,


será el pleno el que determine si retira la inmunidad a la magistrada.

Según el artículo 17 de la Ley de Antejuicio, se requiere de 105 votos para declarar con o sin
lugar el antejuicio. Si no se completa la cantidad de votos, el expediente se guardará a
disposición del pleno

Luis Eduardo López, director legislativo, aseguró que será este día cuando la Junta Directiva
del Congreso decida si incluye en el orden del día conocer el informe de la pesquisidora.

Blanca Stalling queda sin inmunidad y es arraigada

El Ministerio Público (MP) podrá investigar sin restricciones a Blanca Stalling, magistrada de la
Corte Suprema de Justicia (CSJ), señalada por tráfico de influencias, luego de que el
Congreso le retiró la inmunidad con 119 votos.

La decisión ocurre 156 días después de la reunión entre la magistrada y el juez Carlos Ruano,
quien grabó la conversación en la cual ella aboga por una medida sustitutiva en favor de su
hijo Otto Fernando Molina Stalling, procesado en el caso IGSS-Pisa.
Aunque el retiro de la inmunidad tiene amplia mayoría, muchos parlamentarios votaron a
regañadientes, mientras otros optaron por desmarcarse o salirse del hemiciclo.

Arraigada

Un par de horas después de que el Congreso le retirara la inmunidad a Stalling, el MP solicitó


su arraigo, lo cual fue autorizado por el Juzgado de Diligencias Urgentes, por lo que la
funcionaria tiene prohibido dejar el país.

Stalling no puede ser removida del cargo, a menos que dimita. En varias ocasiones ha dicho
que continuará en la Corte, porque a su criterio “es inocente de lo que se le acusa”.

El acuerdo deberá ser enviado a la Corte, lo que le dará vía libre al MP para comenzar la
investigación sobre las posibles presiones hacia el juez Carlos Ruano, quien integraba el
tribunal de sentencia que conocería el juicio contra el hijo de la funcionaria.

Giran orden de aprehensión en contra de magistrada Blanca Stalling

Al momento del operativo la Magistrada no fue encontrada en su vivienda

Blanca Stalling y una peluca: cuando falla la cadena de custodia

La desaparición de una peluca con la que fue detenida la magistrada Blanca Stalling refleja
una falencia en la cadena de custodia, por risible e insignificante que parezca esta evidencia,
según expertos.

La magistrada ha negado el uso de un peluquín. “Probablemente sea un montaje, usted sabe


son muy fáciles de hacer”, dijo Stalling este jueves a periodistas, antes de comparecer ante el
Juzgado Séptimo, que la ligó a proceso por tráfico de influencias y la envió a prisión.

“El parte policial no es prueba, esa peluca no existe”, esgrimió la noche del miércoles Marco
Antonio Rossell, abogado de Stalling.

Blanca Stalling será procesada por tráfico de influencias

La magistrada Blanca Stalling quedó ligada a proceso por tráfico de influencias y el juez que
conoce su caso confirmó la prisión preventiva; el Ministerio Público tiene tres meses para
presentar la acusación formal.
CONCLUSIONES

1. Cuando un Funcionario Público ha sido sorprendido en delito flagrante, el mismo es


beneficiado con el derecho de antejuicio previo a la iniciación de las pesquisas en su contra,
por lo que se considera que se está realizando una clara violación al principio de igualdad
reconocido en la Carta Marga.

2. La figura de antejuicio debe ser inoperante en caso de delitos flagrantes, ya que


impide el debido proceso y permite la obstrucción de la justicia, porque hay indicios suficientes
que determinan la posible participación en los hechos.
RECOMENDACIONES

1. Que el Congreso de la República de Guatemala reforme la Ley en Materia de


Antejuicio, con el objeto de limitar el número de funcionarios públicos que gozan de este
derecho.
ANEXOS

Se le acusa de trafico de influencias junto


con otro exdiputado y un exalcalde

Presentan solicitud de antejuicio

El Ministerio Publico tiene como prueba contra


los exdiputados un audio de una escucha
auditiva de su teléfono celular.
BIBLIOGRAFIA

 Constitución Política de la República de Guatemala


 Código Penal
 Ley del Organismo Judicial
 Ley en Materia de Antejuicio
 FONSECA PENEDO, Francisco. El derecho de antejuicio. Guatemala: Tipografía
Nacional, 1979.
 Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española

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