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PRACTICAS DEMOCRÁTICA

S ANTES Y DURANTE LA COLONIA

El Estado de derecho se diferencia del Estado autoritario, entre otras cosas, en que
los ciudadanos son los dueños y señores de las instituciones políticas, mientras que los
políticos no son ni más ni menos que gestores del interés general y de las necesidades
colectivas de las personas. Los poderes del Estado, para realizar adecuadamente sus
tareas, tienen autonomía para el ejercicio de sus funciones. Así las cosas, se comprende
bien que el poder se ejerza para la mejora de las condiciones de vida del pueblo y que lo
normal y ordinario en la democracia sea que los actos del poder sean racionales,
inteligibles para las personas, que son los destinatarios reales de la acción pública.

En este contexto de transparencia, de explicación, de argumentación del ejercicio del


poder público, parece bastante congruente, por no decir imprescindible, que la sociedad,
los ciudadanos, podamos conocer los criterios que presiden la toma de decisiones de
relevancia general, bien sea en la sede de la soberanía popular, bien sea a través de los
diferentes medios que configuran la opinión pública.

Pues bien, en los últimos tiempos se ha puesto de moda en diferentes partes del
globo que los dirigentes públicos en sus declaraciones públicas se cuiden de ser sometidos
a las preguntas de los informadores de los medios de comunicación. Es decir, nos
encontramos ante una práctica propia de quien considera que el ejercicio del poder no
requiere de explicaciones o justificaciones al pueblo.

Negarse a contestar preguntas quien tiene obligación de estar a merced del


escrutinio público es sorprendente. Es un ejercicio de opacidad, de falta de transparencia
que poco o nada tiene que ver con una sociedad que se califica de democráticamente
avanzada. Aplicar, por otra parte, sea en el gobierno o en el partido, la práctica
cinematográfica del “silencio se rueda” es una práctica autoritaria que, como la ausencia
de preguntas, demuestra hasta qué punto se precisa la cacareada regeneración
democrática, una cuestión más sustancial que procedimental.

Esperemos que también en este punto, la presión de los periodistas libres, cada vez
más difíciles de encontrar, fuerce a los dirigentes públicos a volver a la normalidad, a la
racionalidad democrática que tanto sacrificio ha costado, por cierto, recuperar en España .
SIGLO XXI SIGLO DE ANTIVALORES
La historia y futuro de los países se constituya sobre la base de sacrificio, esfuerzo e
identidad. Los valores son hábitos que facilita la construcción de sociedades democráticas
y tolerantes. Parece ser que, en nuestro querido país, los personajes públicos, quienes
deberían contribuir con el ejemplo positivo, están haciendo un gran esfuerzo por destruir
y dañar moralmente el nombre de los países y la imagen del ciudadano en el mundo

La posmodernidad, y su exacerbado culto al individualismo, ha generado que cada


quien sobreviva como pueda y eso que “tu derecho termina donde empieza el de los
demás “se va convirtiendo en una fantasía legal. Ahora tus deberes y derechos comienzan
y terminan donde tus tarjetas de créditos te puedan llevar o respaldar y la continuidad
parece testimoniar aquello con casos como el de Crusillat y el indulto, les sorprendería
saber cuantos casos de sida o cáncer terminal actualmente padecen reos del sistema
penitenciario, a quienes por cierto, el indulto jamás llagara, Si atropellas a alguien, no
tienes prevete, SOAT, estas alcoholizado y te niegas a la prueba de alcoholismo, la
depende de que tan influyente seas, si eres “un ciudadano de tercera categoría”- cito al
presidente Alan García- de frente a Lurigancho a espera un par de años sentencia, pero se
eres un personaje conocido, ”publico”, a tu casa “ hasta esclarecer las investigaciones”. Si
violas a 13 o 14 niñas en edad escolar, pero tus hermanos y parientes, son fiscales u
abogados influyentes, entonces no pasa nada, se borra la deshonra y los cargos,
aprovechando de la pobreza de las víctimas, con dinero. Un par de años en Huaral y ya
está, total en prisión el que tiene dinero puede hacer de su celda un departamento de
verano, y la prisión medica tiende a disolverse con el tiempo.

Los que mancillan, la imagen del país, deberían recibir castigos efectivos y
ejemplares, pues dañan nuestra imagen, es nefasto ejemplo para jóvenes y juegan con la
expectativa de millones de ciudadanos deseosos de éxitos. Resulta muy peligroso, que
inmaduros, irresponsable y faltos de ética profesional, cusen nuestras fronteras para
representar a nuestros países en cualquier cosa, por más talento que tengan, considero
que se les debería privar del orgullo de representar a nuestra patria; pues con este tipo de
personas corremos un riesgo mayor. Que difícil resultara, para cualquier técnico,
programar un trabajo serio, organizado y responsable con este recurso humano.

La irresponsabilidad de nuestras figuras públicas, sean políticas o no, marcando


nuestro destino moral que será muy difícil superar, estos ejemplos conductuales y
morales están dañando a nuestros jóvenes y sobre todo tomamos en cuenta que, según
estudios psicólogos, los hábitos conductuales en su mayor son aprendidos.
CULTURAS, VALORES Y PRINCIPIOS MEDIO AMBIENTALES
BREVE A LA CIVILIZACIÓN OCCIDENTAL
Se llama cultura occidental o civilización occidental a un conjunto poco definido de
países, culturas, idiomas y religiones propias del hemisferio oeste del mundo, en
contraposición con las culturas o civilizaciones orientales, las del este del planeta.

La cultura occidental tiene como cuna a la antigüedad egipcia, sumeria y


grecorromana, y abarca las diversas culturas originarias (o no) de Europa, el Norte de
África, los Balcanes y ciertos territorios del Medio Oriente, sobre todo aquellas que
formaron parte del Imperio Romano o que se vinculan con la tradición bíblica y cristiana.

Empezó a usarse el término ‘Occidente’ en Europa, en épocas previas a la


expansión imperial de la Era Moderna y a la idea misma de las naciones-Estado. Se usaba
para distinguir por oposición a los ciudadanos de la Europa católica, embargados a
menudo en luchas religiosas contra el Islam, de aquellos que pertenecían a las culturas
árabes, eslavas, africanas o asiáticas, con las cuales tenían relaciones históricamente
tensas.

Sobre el atentado contra la revista satírica en París, tengo un comentario. No es correcto


hablar de “valores occidentales”. Si la democracia fuera un valor europeo, entonces
también el fascismo lo sería, o la Inquisición, que por cierto era una institución de la Iglesia
Católica. La paz, la tolerancia, el diálogo, son valores de la racionalidad humana y, por lo
tanto, universales. Las culturas diversas incluyen idiomas, folclores, gastronomías. Las
culturas pueden adoptar religiones que surgieron en lugares distantes. El cristianismo
proviene de la cultura hebrea y se convirtió en la religión predominante en Europa. Esa
situación histórica podría cambiar en el futuro, como cambió después de la caída del
Imperio Romano. Los europeos han ejercido violencia sistemáticamente contra pueblos
menos poderosos en determinados momentos históricos: árabes y judíos estuvieron
incluidos en los grupos perseguidos, torturados y asesinados por la Inquisición durante
varios siglos, los europeos cometieron en América en el siglo XVI uno de los peores
genocidios de la historia, los europeos también han cometido genocidios en Asia y África,
sus herederos en la hegemonía mundial, los estadounidenses han cometido genocidios en
los siglos XX y XXI: recordemos Nagasaki e Hiroshima, la guerra de Vietnam y los recientes
asesinatos de civiles en algunos países del Oriente Medio hasta la actualidad. ¿Entonces,
la cultura europea es violenta? ¡No! Tampoco lo es ninguna cultura. La violencia es un
hecho político porque unos humanos dominan e irrespetan a otros y estos reaccionan con
violencia.
LAS NACIONES, CULTURAS O PUEBLOS EN EL NORTE, CETRO Y
SUR DE BOLIVIA
Nada identifica mejor al país que su diversidad. Y para el antropólogo wigberto rivero pinto,
dicha diversidad se constituye en el mayor tesoro de bolivia. Afrobolivianos, blancos,
mestizos e indígenas le ponen sazón al variopinto mosaico de manifestaciones culturales
que coexisten a lo largo del país.

“nuestra diversidad expresa riqueza. Por ejemplo, cada uno de los pueblos indígenas que
habitan el territorio nacional es depositario de un conjunto de valores que se manifiestan
en formas propias de ver el mundo; la naturaleza de organizarse, de generar arte, de
producir, de vivir y sentir”, expresa rivero, quien por años estudió a las distintas etnias del
país. Los datos de ese sesudo trabajo, sumado a los resultados del censo de población y
vivienda 2001, publicado por el instituto nacional de estadísticas (ine), son la base de esta
nota periodística que intenta dar luces sobre 34 de los 36 grupos originarios oficialmente
reconocidos.