Вы находитесь на странице: 1из 63

Dalmacio Rodríguez Hernández

TEXTO Y FIESTA

EN LA LITERATURA NOVOHISPANA
DALMACIO RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ

TEXTO Y FIESTA EN LA LITERATURA


NOVOHISPANA (1650-1700)

Dalmacio Rodríguez Hernández


Las fiesta fue sin duda el suceso que mayormente propició la
actividad literaria de la comunidad novohispana, y testimonio
de ello son los numerosos textos de índole celebratoria que
han sobrevivido al paso del tiempo: relaciones de festejos, cer-
támenes literarios, arcos triunfales, piras funerarias,
TEXTO Y FIESTA EN LA LITERATURA
canonizaciones, dedicaciones de templos, etcétera, compues-
tos de conformidad con todos los requerimientos de la usual NOVOHISPANA (1650-1700)
retóricaáulica.
A pesar de ser la fuente principal del corpus poético novo-
hispano -recordemos que casi la totalidad de los poemas que
Méndez Plancarte antologa en los tres tomos de su Poetas
novohispanos proceden de aquellos impresossurgidos al calor
de la fiesta-, estos impresos, sin embargo, pocas veces han
recibido la atención que merecen. Efectivamente, la preciosa
antología de Méndez Plancarte se compone de piezas que, en Prefacio de
su inmensamayoría,fueron extraídasde las llamadasrelaciones José PASCUAL Buxó
defiestas y, de hecho, privadas de su explicita relación con sus
respectivos contextos ideológicos, literarios y sociales. Así,
pues, se requería del estudio de estos documentos literarios,
de la reconsideración de su especificidad genérica y de su
histórica función social. Ésta es la meritoria tarea que ha em-
prendido DalmacioRodríguezHemández, investigador del Se-
minario de Cultura Literaria Novohispana.
Textoy fiesta en la literatura novohispana (1650-1700),
el libro que ahora tiene el lector en sus manos, se divide en tres
grandes capítulos: el primero es una cuidadosa revisión de las
condiciones políticas y sociales que dieron origen a la produc-
B
ción de aquella clase de textos que, hablando en términos ge-
nerales, estaban de antemano destinados a la imprenta, esto
es, las relaciones de los espectaculares festejos con que la
ovohispana, 13
u
OVOHISPANA
sociedad virreinal --en estrecha imitación de la espafl.ola Universidad Nacional Autónoma de México
LIOGRÁFICAS
peninsular- ofrecíaclamorosasmuestrasde lealtada la persona
México, 1998
Portada: Diego Saavedra Fajardo, "Empresa XXII", en Idea de un
Príncipe Cristiano representado en cien empresas.
A mis padres

Primera edición: 1998

DR © 1998. UNIVERSIDAD NACIONAL AuTóNoMA DE México


INSTITUTO DE INVESTIGACIONES BIBLIOGRÁFICAS
Centro Cultural Universitario
Ciudad Universitaria, 04510, México, D. F.
ISBN 968-36- 7501-8
Impreso y hecho en México
PREFACIO

Por José Pascual Buxó

Los estudiosos de la literatura novohispana (la que se escribió en México y


en lengua española, por no hablar de la neolatina, entre los siglos xvi y xvm)
saben muy bien cuán laborioso y accidentado ha sido el proceso de su
incorporación a la cultura nacional. Toda la producción literaria de los ante-
pasados novohispanos (peninsulares, criollos, indios o mestizos) durante el
largo período de dominación española pudo ser considerado como ajeno por
muchos historiadores del México independiente y aún del posrevoluciona-
rio. En primer lugar, las causas de ese irracional extrañamiento tuvieron un
confuso carácter ideológico; para los historiadores liberales, los ingenios de
la Colonia-salvo contadas excepciones- pusieron su pluma al servicio
de un proyecto político y de una causa religiosa igualmente oprobiosos. En
segundo lugar, el menosprecio que mostraron los hombres de la Ilustración
por la poesía y el arte barrocos, contaminó irremediablemente la crítica
romántica y positivista, que pudo ver en los siglos coloniales una dilatada
etapa de oscurantismo medieval. En uno y otro caso, prevalecía la idea de
una irremediable y dolorosa fractura en nuestra historia: entre el pasado
prehispánico y el México independiente se alzaba la muralla de tres largos
siglos de vida y cultura coloniales que, habiendo suspendido la continuidad
de las formas de vida y pensamiento indígenas, instaló en los lares mexicanos
el dominio extranjero y permitió sólo la prosperidad de ajenos linajes. Otra
era la visión de los historiadores católicos, para quienes conquista y
colonización constituían un heroico ejemplo de la eficaz intervención de la
Providencia y, con ello, la conversión de los paganos pueblos de América y
su consecuente inclusión en la triunfante historia de la cristiandad.
La radical desmesura de tales planteamientos hacía poco probable una
mirada objetiva sobre el arte y la cultura del virreinato novohispano: o se
4 Josa pASCUAL Buxo PREFACIO 5

privilegiaba la cultura hispano-católica sobre el pasado indígena o, por con- No es posible encarecer más la inteligente y eruditísima labor de Alfonso
tra, se alzaban las grandes obras indoamericanas como único y verdadero Méndez Plancarte, gracias a cuyos "descubrimientos" podría decirse que
paradigma de nuestra genuina cultura actual, haciendo caso omiso de aque- tres siglos de preterida cultura literaria novohispana emprendieron definiti-
lla dilatada etapa en que se gestó la fusión transformadora de lo indio y lo vamente "el regreso a la nacionalidad". Pero ¿fue así, ciertamente? Hace
español. Lo pinto adrede con oscuras tintas, aunque lo cierto es que hubo cuarenta años -guiado por Jos estudios gongorinos de Dámaso Alonso y
espíritus lúcidos que -incluso por encima de sus arraigadas concepciones fundado en el caudaloso corpus literario establecido por Méndez Planear-
ideológicas- supieron poner armonía y matiz en ese cuadro de toscos con- te- quise averiguar por mi cuenta en qué residía y cómo se manifestaba Ja
trastes. Repuesta la dignidad del pasado indígena, restituidos sus monu- conspicua influencia de Góngora en Jospoetas mexicanos del seiscientos.
mentos y documentos como parte de nuestra herencia legítima, fue más Conocía, como todos Jos interesados, Jos párrafos unánimes en que tanto
fácil intentar el rescate de la historia colonial, no ya como la de un pasado los historiadores del siglo xtx como los de la primera mitad del xx despacha-
prescindible u ominoso, sino como la forja de una nueva nación y, con ello, ron el asunto; en la huella de Francisco Pimentel y de Menéndez Pelayo, los
de una identidad cultural en la que se funden -no sin conflictos insupera- críticos de Ja literatura mexicana de la segunda década de nuestro siglo no
dos, aunque no sin hallazgos magníficos- las formas esenciales de dos dudaron -al igual que sus prejuiciosos predecesores decimonónicos-de
pueblos diversos. que Góngora era culpable del "gusto pervertido" y la "pedantería y afecta-
Si por Jo que hace al estudio y valoración de la arquitectura y las artes ción" que provocó "el naufragio de Japroducción total" de los bardos mexi-
plásticas de Ja Colonia, fue benemérita Ja tarea realizada por Manuel canos, quizá con la excepción parcial de Sor Juana, cuyas quintillas de los
Toussaint, en lo que atañe al rescate histórico-crítico de la poesía novohis- "hombres necios" seguían agradando por lo que tienen de gracia y aparente
pana fue pionera y admirable Ja obra llevada a cabo por Alfonso Méndez espontaneidad. Era explicable -decía yo- que
Plancarte; a él se debe, casi en su totalidad, la ordenada noticia de Jos Méndez Plancarte, irritado por todos aquellos juicios gratuitos y absurdos,
materiales que integran el corpus de la poesía novohispana sobre el que trazase un panorama exaltado de las letras coloniales y tuviera una visión
aún tenemos que fundar nuestras propias indagaciones. Sus tres tomos de "lúcida de optimismo glorioso" de una literatura que -para ser justos- se
Poetas novohispanos publicados entre 1942 y 1945 por Ja Universidad empleó con aterradora frecuencia en festejar los acontecimientos sociales
Nacional Autónoma de México, daban un categórico mentís a quienes se del día, aunque no sea por ello necesariamente deleznable.1
habían empeñado,"sin previoanálisis",en reducirtoda la producciónpoética Con todo, quienes se ocuparon de la poesía novohispana después de los
novohispana a un fárrago de "pedantería y aberración". Ciertamente, como señeros trabajos de Méndez Plancarte -que en 1951dio inicio a Japublica-
se asienta en las inciales páginas de presentación del "Segundo siglo ( 1621- ción de las Obras completas de Sor Juana Inés de la Cruz, anotadas con
1721)",se trataba de un insólito esfuerzo de "revisión sistemática" basado pertinente erudición y envidiable perspicacia- no encontraron suficientes
en "una directa investigaciónhistóricatan ampliay honda como fue posible", razones para aceptar por entero su lapidario dictamen: hasta ahora nos he-
cuyo propósito era no sólo el de rescatar de los olvidados repositorios mos calumniado"dando arraigadafama de erial a una selva ilustre". Alfonso
coloniales un verdadero caudal de documentos impresos o manuscritos, Reyes sonreía: la "selva ilustre" de Méndez Plancarte estaba compuesta en
sino -y quizá sobre todo- el de reconsiderar Ja producción literaria realidad por una "muchedumbre de panegiristas" cuyos textos -siempre
mexicana, en particular Jadel siglo xvn, desde una nueva perspectiva crítica ingeniosose hiperbólicos-fueron productos librescosestrechamentevincu-
sobre el barroco y, más concretamente, a partir de Ja revaloración de la
1 José Pascual Buxó, Góngora en la poesía novohispana. México: Universidad Nacional
poesía de Luis de Góngora, dechado infalible para los literatos de todo el
Autónoma de México, 1960.
mundo hispánico, ya fuera metropolitano o ultramarino.
PREFACIO 7
6 JOSÉ PASCUAL Buxo

lados a las ceremonias cívico-religiosas de un grupo social dominante y no Porque, en efecto, salvo esas obras hechas de encargo, fueron muy po-
obras literarias surgidas del diálogo vivo "con un pueblo numeroso". En efec- cas las muestras poéticas de los ingenios novohispanos que alcanzaron la
to, las piezas antologadas por Méndez Plancarte proceden de aquellos impre- difusión de las imprentas. No quiere decirse con esto que no hayan sido
sos en que se hace relación de festejos, certámenes literarios, arcos triunfales, autores de composiciones líricas más personales o independientes que aque-
piras funerarias, canonizaciones, dedicaciones de templos, etcétera, compuestos llas que enviaban a concurso o que -a pesar del arrollador éxito de las
de conformidad con todos los requerimientos de la usual retórica áulica, de comedias españolas- no hubiesen alcanzado también a componer sus pro-
suerte -concluía Reyes- que "explicar un estado social no significa acep- pias piezas dramáticas. Hay abundantes noticias de que fue así, pero muy
tar necesaria e incondicionalmente la calidad de todos sus productos artísti- pocas veces hemos podido dar con las copias manuscritas de tales obras.
cos" .2 Con todo, a falta de sus productos más personales, contamos con una nutri-
Planteadas así las cosas, Reyes no dejaba de tener razón: en el orbe litera- da nómina de autores novohispanos que dejaron su huella en esos textos
rio novohispano había "mucha peluquería de la misma tijera", muchos "misa- panegíricos que la voluntad de un mecenas quiso destinar a la posteridad.
cantanos de glorias eclesiásticas y civiles"; sin embargo, tampoco parecería Como vimos, la preciosa antología de Méndez Plancarte se compone de
aceptable generalizar -basados en las condiciones sociales de la Nueva piezas que, en su inmensa mayoría, fueron extraídas de aquellas historiadas
España, esto es, en la complacencia de una clase gobernante que es público relaciones de fiestas y, de hecho, privadas de su explícita relación con sus
de sí misma- afirmando que la producción de los ingenios novohispanos se respectivos contextos ideológicos, literarios y sociales.
limitó a ser un mero "ensayo de repetición" de las escuelas peninsulares, Como consecuencia de las vicisitudes reseñadas, la historiografía y la crí-
como pensaba Ermilo Abreu Gómez. Para tener una visión más acertada y tica de la literatura novohispana habría de sufrir un forzoso cambio de rumbo:
justa de la cultura literaria novohispana, en particular la que corresponde a la era ya tiempo de que se pasara del juicio crítico desfasado por las preferen-
edad barroca, es preciso atender a cierto tipo de condicionamientos -socia- cias - o prejuicios- estéticas del lector extemporáneo al estudio de los
les e intelectuales- que permitirían explicar las causas por las cuales casi documentos literarios de la edad barroca a partir de la reconsideración de su
toda la producción de los ingenios del siglo xvn pareciera limitarse (con la especificidad genérica y de su histórica función social. Ésta es la meritoria
excepción de Sandoval Zapata, Matías de Bocanegra, Isidro de Sariñana, tarea que ha emprendido un joven y talentoso investigador del Seminario de
Carlos de Sigüenza y Góngora, Sor Juana Inés de la Cruz y muy pocos más) Cultura Literaria Novohispana: Dalmacio Rodríguez Hernández.
a escribir obras de circunstancias, ya fuesen éstas el resultado de haberse Texto y fiesta en la literatura novohispana (1650-1700), el libro que
ceñido a los requisitos temáticos y formales de alguna palestra literaria con la ahora tiene el lector en sus manos, se divide en tres grandes capítulos: el
que se contribuía a la celebración de un dogma de la fe o a la canonización de primero es una cuidadosa revisión de las condiciones políticas y sociales
un santo, o bien en cumplimiento del honroso encargo de un mecenas (cabildo que dieron origen a la producción de aquella clase de textos que, hablando
civil o eclesiástico) de dejar testimonio escrito de unos festejos con que - en términos generales, estaban de antemano destinados a la imprenta, esto
según el caso- se daba pábulo a la alegría o a la contrición popular, o bien, es, las relaciones de los espectaculares festejos con que la sociedad vi-
finalmente, para "idear" el argumento simbólico y el programa iconográfico rreinal -en estrecha imitación de la española peninsular- ofrecía
de una de esas magníficas "fábricas" de arquitectura efímera con las que se clamorosas muestras de lealtad a la persona de su monarca y a los dogmas
rendía público homenaje a reyes, príncipes o prelados al tiempo de su de su religión; el segundo, da cuenta de la recepción de que fue objeto la
entronización o sus exequias. obra de Alonso Ramírez de Vargas, notorio ingenio novohispano, por parte
2 de sus lectores contemporáneos y extemporáneos; el tercero es un novedoso
Alfonso Reyes, Letras de la Nueva España. México-Buenos Aires: Fondo de Cultura
Económica, 1948, p. 96. y necesario estudio de la relación de fiestas entendido como género "his-
8 JOSÉ PASCUAL Buxó PREFACIO 9

tórico literario"peculiar.Siguendos apéndices;el primerorecoge lasnoticias El capítulo tercero, "La relación de fiestas como género histórico litera-
biobibliográficasexistentesacercade Ramírezde Vargas,el segundocontiene rio", constituye sin duda la aportación más trascendente y original de Dal-
la edición crítica de uno de esos festejos cuya ideación y relación fue macioRodríguezal estudiode la producciónliterarianovohispana.En efecto,
encargada a dicho autor por el obispo-virrey fray Payo Enríquez de Ribera las "entradas de autoridades al gobierno [civil o eclesiástico], casamientos
y que lleva por título Sencilla narración [...] de las fiestas grandes con reales, canonizaciones, exequias, estreno de templos, entre otras celebra-
que [fue] celebrada la nueva feliz de haber entrado el rey Nuestro ciones de capital importancia para la sociedad", son el referente obligado
Señor Don Carlos Segundo [...] en el gobierno (México, 1677). de ese tipo de escritos laudatorios que --con pasmosa generalidad- han
Habida cuenta de la general "desconfianza" de los críticos modernos sidojuzgados desdeñosamente tanto por los historiadores del arte como de
respecto del "valor artístico" de gran parte de los textos poéticos exhuma- la literatura. Un eminente estudioso del tema llegó a afirmar que "quien
dos por Méndez Plancarte, Dalmacio Rodríguez creyó necesario aproxi- ha leído una relación puede decir que ha leído todas", pues tal clase de
marse a la actividad literaria de los novohispanos desde un punto de vista textos se rigen --como ya advertimos-por una misma motivación social y
más documentable y objetivo, es decir, considerándola como "una práctica un mismo patrón estético-ideológico.3 A pesar de estosjuicios, es evidente
social en la que podamos dilucidar cómo se manifestaba la literatura, cómo el interés que para la historia de la cultura literaria tienen esas relaciones de
era recibida y cómo se producía" dentro de su preciso contexto histórico- fiestas, no sólo desde el punto de vista de la producción bibliográfica, sino
ideológico. En primer lugar hace una revisión de los "medios de difusión" -más aún- porque en sus reiteradas motivaciones y en sus recurrentes
de la literatura (la imprenta, el manuscrito, el escenario) y señalajustamen- procedimientos retóricos se nos muestran como un espejo constante de la
te la preeminencia de las relaciones en verso o en prosa --o en prosa y áulica mentalidad hispánica.
verso-- de los distintos tipos de "festejos": arcos triunfales, túmulos fune- Dejando de lado losjuicios de valor que sobre ese tipo de impresos ha-
rarios, dedicaciones de templos, palestras literarias, que son las principales yan podido hacerse, Dalmacio se formula una pregunta capital: ¿es perti-
fuentes impresas de las que podemos obtener diversas noticias acerca de nente hablar de género en el caso de las relaciones de fiestas? O, dicho de
los numerosos escritores novohispanos, así como de una mínima parte de otro modo, ¿poseen tales relaciones características formales y semánticas
su producción. El examen emprendido por Dalmacio le permite ratificar suficientes como para constituirse en un género literario particular? Para
que el ejercicio de la literatura -en particular de la poesía- estaba "vin- responder esa cuestión, el autor examina diversos aspectos comunes a ta-
culado estrechamente con las instituciones del poder'', y ello no sólo porque les textos; desde una perspectiva temático-ideológica puede decirse que la
los "ingenios" novohispanos pertenecían --con pocas excepciones- a la relación del festejo barroco "implicaba el desarrollo de un discurso político
aristocracia y a la clase letrada (clérigos, bachilleres, profesores, funciona- expresado en términos panegíricos"; más aún, como ha señalado Bonet
rios de alto nivel, todos ellos entrenados por losjesuitas en la ejercitación Correa, "son por sí mismas un monumento más, una arquitectura literaria
literaria) sino porque el carácter "heroico" o excepcional de dichos festejos levantada para la sempiterna memoria de tan señalado acontecimiento".
reclamaba el prestigio de la elocución poética y de la erudición histórico-
mitológica. En efecto, arcos, piras y carros triunfales fundan sus desplie- 3
Cfr. Antonio Bonet Correa, "La fiesta como práctica del poder" en El arte efímero en el
gues pictóricosy escultóricosen programasalegóricosque habían de cumplir mundo hispánico. México: Universidad Nacional Autónoma de México, 1983. Antes, otro
con el requisito retórico de la "erudición elegante", vale decir, del estableci- estudioso de la cultura novohispana había afirmado que las relaciones "consisten en indigestas
descripciones, en prosa y en verso, con abundancia de alusiones clásicas y citas latinas, que
miento de sutiles o ingeniosas concordancias entre los hechos y virtudes
resultan de cansadisima lectura, carecen de valor literario y contienen datos de escaso interés
atribuidos a alguna entidad mitológica y la persona cuyas glorias habían de histórico", cfr. Manuel Romero de Terreros, "Introducción" a Cristóbal Gutiérrez de Medina,
ser exaltadas. Viaje del virrey marqués de Villena. México: Imprenta Universitaria, 1947.
10 Joss PASCUAL Buxó 11
PREFACIO

Pero contemplado el asunto desde la perspectiva de las formaciones de la Cruz, Carlos de Sigüenza y Góngora, Alonso Ramírez de Vargas y
discursivas, ¿debemos adscribir tales relaciones a la historiografía o a la muchos más) para "idear" un espectáculo de carácter simbólico que se
literatura? Es común, nos dice Dalmacio, que tanto los autores como los materializa en la construcción de una serie de ingeniosos artefactos (arqui-
censores de ese tipo de obras destaquen su carácter historiográfico; el pro- tectónicos, plásticos, decorativos) unidos a discursos poéticos y actuacio-
pio Ramírez de Vargas concibe la Sencilla narración como un particular nes humanas a ellos vinculados (mímicas, procesiones, recitaciones y aun
esfuerzo por prevenir de "las lobregueces del olvido" la "magnífica pompa" funciones religiosas), por medio de los cuales se representan (en pinturas,
con que la "grandeza mexicana" aclamó la entronización de Carlos 11,y en palabras, en mímicas, en disfraces, en músicas, en danzas) las grande-
afirma que en dicha relación procedió con toda la "pureza del historiador". zas de la monarquía en la ascensión o tránsito de uno de sus representan-
Ciertamente, de no ser por la intermediación de las "curiosas plumas" - tes. De suerte, pues, que los acontecimientos narrados y los artefactos
esto es, de la versión literaria de tales pompas- éstas quedarían condena- descritos por las relaciones de fiestas no tienen -si se los mira de cerca-
das a padecer "la injuriade ignoradas": se trasluce en todo ello la desgarrante un carácter propiamente histórico, esto es, no forman parte de sucesos
tensión del espíritu barroco dividido entre el fugaz esplendor de las obras- "reales", de "hechos" provocados por el cálculo humano o de aconteci-
de las vidas- humanas y su intento de perpetuar su memoria por gracia de mientos ajenos a su control, puesto que son eminentemente un simulacro
la escritura, queriendo emular quizá la función eternizadoraque los antiguos laudatorio de la presunta grandeza de una estirpe, de sus altas virtudes
sacerdotes egipcios concedían a susjeroglíficos sagrados. políticas y morales, de su triunfante entrada en el reino de la historia huma-
Decía Miguel de Ibarra, censor de otra relación escrita por Diego de na o en la beatitud de los campos celestiales. Así, las relaciones de fiestas
Ribera, que en esa clase de escritos se unen lo "fabuloso" y "alegórico que pueden combinar sin pecado las "ponderaciones" del historiador con los
pide la poesía, con lo verídico de la historia". ¿Pero por qué razón se con- "encarecimientos del poeta" puesto que el ambiguo objeto de su discurso,
traviene en ellos el precepto de la Antigüedad a cuyos poetas les parecía por más que sea un acontecimiento "realizado" en un tiempo y espacio
"imposible" darle a la materia historial un fabuloso tratamiento alegórico? determinados y, por ende, un "acontecimiento" social del que puede darse
Responde Dalmacio que "la noción de historia que reflejan los textos esta un puntual informe,es ciertamente un espectáculo ficticio que se constituye
supeditada a la función laudatoria", y así es, en efecto, pero aún será opor- como consecuencia de un elaborado programa alegórico cuyo referente
tuno puntualizar las causas que permitieron a los autores de relaciones inmediato es la puesta en escena de dicho espectáculo, fraguado -inven-
transgredir, no sólo los dictámenes de la Antigüedad, sino los más próximos tado y compuesto- con la participación de los recursos combinados de
preceptos de Baltasar Gracián, para quien "no se deben barajar las crisis y todas las artes. Ésta es la razón, como ha notado certeramente Dalmacio,
ponderaciones de un grande historiador con los encarecimientos y pondera- de que en las relaciones de fiestas "concurran diferentes discursos genera-
ciones de un poeta". De hecho, como asienta Dalmacio, "las relaciones de dos en la fiesta misma" y cuyas afinidades formales -ser a un tiempo
fiestas se apegan a la estructura del informe en cuanto se declara, real o panegírico,descriptivoe historial-permiten establecer"con toda confianza
convencionalmente, que su escritura obedece a una petición ex profeso", un género'', por más que tal género -por causa de la mixtura que hay en
de ahí que sea pertinente preguntarse no sólo por la relación del escritor él, de la relación de los festejos, la descripción de susjuegos y artificios y la
con su mecenas (esto es entre el destinador y el destinatario del texto pro- transcripción de los textos poéticos vinculados a la fiesta- no haya sido
ducido), sino, además, por la naturaleza misma de los acontecimientos na- canonizado ni por las preceptivas literarias ni por la historiografía.
rrados.
Nada me complace más que congratularme con el autor de este libro por
Ya se ha subrayado que todos los festejos cortesanos suponen siempre sus sólidas aportaciones al mejor y más meditado conocimiento de la cultu-
el encargo que recibe un poeta destacado (Diego de Ribera, Sor Juana Inés ra literaria novohispana.
INTRODUCCIÓN

Una gran parte de los ejemplos poéticos que hoy conocemos del periodo
colonial mexicano procede de textos de índole celebratoria. A diferencia de
la poesía de nuestra época, la barroca mantuvo una estrecha vinculación
con los círculos del poder. Celebró a las autoridades y difundió principios y
dogmas tanto monárquicos como religiosos, y lo hizo, fundamentalmente, a
través de actos públicos de gran fastuosidad: los festejos. La participación
de los poetas en estos acontecimientos iba más allá de la escritura de poe-
mas alusivos a la ocasión: con frecuencia, también diseñaban los progra-
mas simbólicos de los arcos triunfales o las piras funerarias, y relataban en
verso o en prosa, o en verso y prosa, los pormenores del suceso. De esta
intensa actividad quedan testimonios impresos que son de interés para la
crítica literaria. En ellos, se encuentran numerosos poemas que represen-
tan una porción significativa en el corpus general de las letras virreinales.
Y tan es así que bastaría con revisar la introducción y las notas que Alfonso
Méndez Plancarte realizó en su Poetas novohispanos -sin duda el mejor
pórtico para ingresar al estudio del tema- para comprobar que una canti-
dad considerable de los poemas seleccionados fueron tomados de libros
que tratan de certámenes poéticos, monumentos de arte efímero, dedica-
ciones de templos y otros festejos.
Sin embargo,contrariamentea lo que se pudiera esperar, los estudios lite-
rarios han prestado poca atención a los múltiples temas que suscitan los tex-
tos emanadosde las fiestas.Así lodemuestrala exiguabibliografíaal respecto
y la marcada preferencia hacia unos cuantos poetas canonizados (Sor Juana
Inés de la Cruz, Carlos de Sigüenzay Góngora, Juan Ruiz de Alarcón, Ber-
nardo de Balbuena, entre otros), mientras que un ingente grupo de escri-
tores -cuyas obras obedecen a asuntos festivos- permanece en el olvido.
Esta parcialidad evidente escamotea el panorama -estético, ideológico e
histórico- en que se originóy desarrol16la 1itcraturavirreinal novohispana.
14 TEXTO Y FIESTAEN LA LITERATURANOVOHISPANA
INTRODUCCIÓN 15
En este libro no pretendemos abarcar todas las posibilidades que ofrece
Finalmente incluimosdos apéndices. El primero es una recopilación de la
la relación fiesta-literatura durante el periodo colonial, próposito superior a
actividad literaria de Alonso Ramírez de Vargas. En el segundo editamos
nuestras fuerzas. Únicamente abordamos tres aspectos de esta cuestión,
Sencilla narración, alegórico fiel trasumpto..., del mismo autor.
vínculados entre sí y delimitados a la etapa de 1650-1700.
En el primer capítulo, con la finalidad de ponderar de qué forma inciden
las fiestas en la producción poética, hacemos un repaso del fenómeno lite- ****
rario en la segunda mitad del siglo xvn en su práctica social, esto es: revisa-
mos las condiciones sociales en las que surgen los textos. Marcar un Quiero dejar constancia de mi reconocimiento y gratitud para quienes con
antecedente de esta naturaleza resulta fundamental para comprender con generosidady sabiduríaguiaronesta investigación:José Pascual Buxó,María
justicia los mecanismos de producción de las obras y, en fin, para entender Dolores Bravo, Alonso Maldonado, Rocío Olivares y Alejandro González
por qué tenemos un tipo de literatura y no otro. Acosta. También quiero agradecer a Dalia Hemández Reyes por la valiosa
El segundo capítulo trata de la fortuna crítica de Alonso Ramírez de ayuda que siempre me brindó en la elaboración de este trabajo, desde los
Vargas, autor prolífico cuyos libros conocidos giran en tomo a aconteci- primeros borrradores hasta las pruebas de imprenta. Al Consejo Nacional
mientos festivos. El examen de recepción permite conocer cómo ha sido de Ciencia y Tecnología (CONACYT) y al Instituto de Investigaciones Biblio-
interpretadauna obra o un conjunto de ellas a través del tiempo. Los diversos gráficas agradezco el apoyo para la publicación de este libro.
comentariosorientan al crítico modernoen sus pesquisasy lo ayudan a escla-
recer el significado de los textos. Aunque también hay que advertir que pue-
de sucederlo contrario;con frecuencia,las lecturas extemporárieasse desvían
del sentido que exigen las propias obras. Confrontar los distintos momentos
de recepcióntiene un doble beneficio.Por un lado, las opiniones de los lecto-
res contemporáneos a la obra avisan sobre las preguntas a las que ésta daba
respuesta; por otro, escuchar las voces o interpretar los silencios de los estu-
diosos modernosconduce a identificar los errores y prejuicios más recurren-
tes, así como los aciertos más agudosy eruditos: los primeros nos sirven para
evitarlos o corregirlos; los segundos, para seguir su ejemplo o ahondar en
ellos. En el segundo capítulo, preferimos ceñimos a un solo autor, con la
intención de que las conclusiones sean más exhaustivas y certeras. .
Con los resultados de los dos capítulos precedentes, en el tercero en-
tramos en el estudio de los textos más representativos de las celebracio-
nes: las relaciones de fiestas. Perteneciente a un género literario e histórico
a la vez, la relación de fiestas actualiza diversos códigos ideológicos y
artísticos; posee una poética inmanente y tópicos literarios e históricos
específicos. Estableceremos los vínculos de las relaciones respecto de
sus modelos y fuentes.
CAPÍTULO}
PRÁCTICA SOCIAL DE LA LITERATIJRA NOVOHISP ANA
( 1650-1700)

Al presentar el segundo volumen de Poetas novohispanos, correspondiente


a los años de 1621-1721, Méndez Plancarte hacía hincapié en la vasta pro-
ducción poética del barroco mexicano; los poemas de este periodo --de-
cía- superaban con mucho en cantidad y novedad a los del siglo que le
ocupara el primer tomo ( 1521-1621) de su antología. Y tal era la "riqueza
de esta centuria" que no tuvo más remedio que "desdoblarla en dos [to-
mos], aunque ambos formaran un todo insoluble".1 Siendo así, el lapso que
va de 1650 a 1700 no podía ser menos pródigo: escribieron -según el
mismo crítico- alrededor de cuarenta poetas. Con el tiempo, la crítica ha
dado la razón a Méndez Plancarte sobre el aspecto cuantitativo: nadie pue-
de poner en duda la abundancia de nombres y textos; no ha sucedido lo
mismo, sin embargo, respecto de la revaloración cualitativa que reclamaba
el erudito colonialista. La escasez de estudios serios sobre el tema eviden-
cia el poco interés que ha despertado el conjunto de las letras virreinales.
Han sido varias las causas que han obstaculizado una verdadera revisión:
circunstancias históricas, estéticas, ideológicas y aun metodológicas; pero
subyace en todas ellas la desconfianza del valor artístico de los textos. Sin
tomar en cuenta el proceso social en el cual se produjeron, es dificil modifi-
car esta perspectiva.
Si la literatura constituye un acto de comunicación, y como tal es un
fenómeno social, significa que los textos se produjeron en una situación
comunicativa específica. Las características temáticas y formales de una

1
Méndez Plancarte, "Advertencia" a Poetas Novohispanos, segundo siglo (1621-1721),
parte primera, México: UNAM, 1944 (BEU), p. IV. En la edición de 1995, la "Advertencia" fue
suprimida
18 TEXTOY FIESTA
ENLALITERA
TURANOVOHISPANA PRÁCTICA
SOCIAL
DELALITERA
TURANOVOHISPANA 19

obra literaria obedecen en buena medida al conjunto de factores que con- valor artístico en sí mismos, también dan cuenta -a manera de cróni-
fluyen en el momento de su creación; al estatus social del poeta y del ca- sobre la actividad literaria en su implicación social. Empecemos por los
receptor; asimismo el lugar, tiempo y motivo que enmarcan la gestación del impresos, cuya cantidad sobrepasa a los manuscritos.
libro son elementos que intervienen determinantemente. Es decir, cada texto
está modelado por una situación específica; por ejemplo, y a reserva de 1.1. Los IMPRESOS
ampliar este punto más adelante, los temas de los villancicos no fueron una
elección personal de tal autor; tampoco, el momento y el escenario en que La producción literaria tal como la conocemos hoy y como anotó cuidado-
serían cantados. Al contrario, el autor responde a una invitación expresa y samente el P. Alfonso Méndez Plancarte en cada poema seleccionado en
la composición se basa, además de los cánones poéticos, en el gusto de sus Poetas novohispanos, en su mayor parte, proviene de impresos de temática
receptores y mecenas. El hecho de que sean presentados en una ceremo- varia. Basta realizar un pequeño muestreo para ratificar que la poesía, amén
nia litúrgica, obvia decirlo, condiciona por lo menos el tema. De esta suerte, de permanecer en forma impresa, está inscrita casi siempre en libros que
la presencia o ausencia de ciertos géneros; el tratamiento o preferencia de no tienen un estricto carácter literario --en el concepto que hoy tenemos
formas poéticas, debe mucho a causas sociales. Sobre este aspecto trata el del término. Esta peculiaridad fundamental de las letras novohispanas deja
presente capítulo. al descubierto aspectos relevantes de la actividad literaria: por un lado, las
Nuestro acercamiento no pretende establecer una nómina de autores ni características formales y temáticas; por otro, el trasfondo social en que
indagar en los valores estéticos de los textos, perspectivas que han preferido estaba inmersa. Veamos el primer punto.
hasta hoy las historias de literatura mexicana; sino plantear la actividad litera- Exceptuando la obra de Sor Juana Inés de la Cruz, la poesía publicada
ria como una práctica social en la que podamos dilucidar cómo se manifestaba entre 1650 y 1700 se divide --en una clasificación didáctica- en los si-
la literatura, cómo era recibida y cómo se producía dentro del ámbito novohis- guientes rubros.3
pano; qué papel desempeñaban los poetas y los textos en el entorno social que
a) Relaciones en verso de festejos, exequias, arcos triunfales y dedica-
les dio vida. Haremos un repaso sobre los medios de difusión; de los recepto-
ciones de templos: Loas en que se dio la bienvenida al ilustrísimo [...]
res y los productores; también hablaremos de las circunstancias ideológicas,
Mateo Zaga Bugeiro (anónimo, 1656); Simulacro simbólico y alegórica
históricas y económicas que favorecieron u obstaculizaron, condicionaron o
idea del príncipe Belerofonte (arco triunfal dedicado a virrey Baltasar de
revolucionaron, el proceso literario de la segunda mitad del XVII.
Zúñiga, "dos ingenios de la corte", 1642);Métrica panegírica descripción

1. Los TEXTOS
que propiciaron esta situación, sólo tendremos presente que el material existente hoy en día,
en otro tiempo, fue superior, razón por la cual nuestro conocimiento de esta literatura tiende
a ser fragmentario.
Aunque no fue el único medio de expresión, los testimonios escritos -ma-
i En los títulos de las obras nos basamos en Méndez Plancarte, Poetas novohispanos. Segun-
nuscritos o impresos- que aún se conservan en los acervos son el punto do siglo, parte primera y parte segunda, y en Francisco Solano, La voces de la ciudad. México
de referencia más inmediato para indagar en el proceso literario de la épo- a través de sus impresos (1531-1821 ), CSIC, Madrid, 1994. Sólo damos algunos ejemplos con
2
ca. Con apoyo de documentación histórica, los textos además de poseer un tltulos abreviados, de lo contrario caeríamos en un fárrago bibliográfico de varias páginas. Preten-
demos ilustrar únicamente la variedad de libros en los que aparece alguna forma poética. Para
2
una relación completa de éstos revlsese el libro de Solano en los siguientes apartados: Fiestas
Conocido es de todos el saqueo que han sufrido a través de distintos momentos de la patronales/ municipales; Fiestas nacionales; Festejos con motivo de llegada de autoridades; Fies-
historia mexicana los textos novohispanos; no entraremos aquí en el examen de las causas tas de gremios, estamentos y corporaciones; Túmulos, exequlu duelos, eíc,
20 TEXTO Y FIESTAEN LA LITERATURANOVOHISPANA PRÁCTICA SOCIALDE LA LITERATURANOVOHISPANA 21

de las plausibles fiestas que en dirección del conde de Galve [...] se fúnebre en las exequias de [...] Fernández de Santa Cruz (1699, elegía
celebraron alfeliz casamiento de Carlos 1/ ("un cortoingenioandaluz'', 1691); de Antonio Delgado Buenrostro).
Descripción poética de las funerales pompas [...] a Felipe IV (Diego de
d) Poesía religiosa: La Thomassiada (Diego Sáenz de Ovecuri, 1667);
Ribera, 1666); Poética descripción[ ...] que hizo el religioso convento de
Summa en canción real de la vida y muerte y milagros del padre Fray
N. Señora de Balvanera en la dedicación de su templo (Diego de Ribera,
Francisco Solano del Perú (Marcos Chacón, 1658).
1671); Mística Diana, descripción panegírica de su nuevo templo [...]
(Felipe de Santoyo, 1684).4 e) Villancicos: Letras de los villancicos que se cantaron en la catedral
de Puebla (en los maitines de la Asunción, Antonio Delgado Buenrostro,
b) Poesía inscrita en relaciones de festejos, exequias, arcos triunfales, 1689); Villancicos que se cantaron en los maitines de la natividad (Gabriel
dedicaciones de templos y certámenes poéticos: Relación en prosa y verso de Santillana, 1688); Villancicos a la Asunción (Francisco de Acevedo,
de los júbilos por la beatificación de Rosa de Lima (Pedro Gutiérrez Arjo-
1689).5
na, 1670); Festivo aparato con que la Provincia mexicana de la Compañía
de Jesús celebró [la canonización] de Francisco de Borja (relación de En este sucinto panorama bibliográfico pueden apreciarse dos peculiari-
fiestas y certamen poético, anónimo, 1672); Llanto del Occidente en el dades: la ausencia de ciertos géneros (aspectos del lírico en particular) y el
ocaso del más claro Sol de las Españas (exequias a Felipe IV, Isidro de intrincado ambiente social en que estaba inmiscuida la poesía.
Sariñana, 1666); Astro mitológico político del[ ...] señor Luis Henríquez Respecto al segundo punto, se advierte que el tipo de publicaciones que
de Guzmán (arco triunfal, Alavés Pinelo, 1650); Noticia breve de la[ ...] hemos enumerado --en su mayoría pertenecientes al género relación- son
dedicación del templo metropolitano (Isidro de Sariñana, 1668); Empresa la constanciay culminación,por lo general, de ciertas manifestacionescultu-
métrica descifrada en números y alegorizada en símbolos (certamen poéti- rales emanadas tanto del poder civil como del eclesiástico: las fiestas públi-
co, José de la Llana, 1665); Sagrado Padrón y panegíricos sermones[ ...] cas. El material poético de estas obras cumple con una doble función: por un
al suntuoso templo y curiosa basílica[ ...] (dedicación del templo de San lado representa un hecho literario per se -la poesía misma-y por otro, al
Bernardo, Ramírez de Vargas, 1691). remitirdirectamente al contexto que lo produjo, arroja luz sobre las activida-
des establecidas y habituales que el poeta realizaba dentro de la sociedad,
e) Poemas encomiásticos o fúnebres en obras de temática varia: Copia
así como de los vehículos de expresión de los que se valía. La primera no
a una carta escrita el 22 de enero de 1685 (varios poemas encomiásticos:
compete a la intención de este capítulo; la segunda, en cambio, llama la
de Diego de Ribera, de Sebastián Gadea y otros anónimos); Trofeo de la
atención aquí porque -con ayuda de información histórica- se puede
justicia española en castigo de la alevosía francesa[ ...] (1692, con poe-
deducir la intensa actividad literaria que tuvo lugar en diversos espacios
mas dedicados al virrey conde de Galve, escriben, entre otros, Sor Juana
públicos (asociados a acontecimientos festivos), hecho que evidencia que
Inés de la Cruz y Alonso Ramírez de Vargas); Panegíricos fúnebres del
los literatos no restringieron su labor a las letras plasmadas en papel, sino
ilustrísimo señor D. Juan Cano Sandoval [...] (1695, poemas de Ramírez
que utilizaron diferentes medios de expresión en losque la poesía armoniza-
de Vargas, Martín de Olivas, José de la Barreda y otros); Declamación
ba con otras artes y se manifestaba tanto en forma escrita como cantada,
recitada o bien representada.
4
Este tipo de publicaciones generalmente corresponden en extensión a lo que en jerga
bibliográfica se ha llamado pliegos sueltos: " ...cuadernillos breves de cuatro, ocho folios a lo
sumo, destinados al gran público", Antonio Rodrlguez-Moflino, Construccióncrittcay reali-
dad histórica en la poesla española de los siglos XVI y XVII, Madrid, Castalia, 1968, p. 45. ·1Se publicaban comúnmente en pliegos sueltos.
22 TEXTO Y FIESTA EN LA LITERATURANOVOHISPANA PRÁCTICA SOCIALDE LA LITERATURANOVOHISPANA 23

2. ÜTROS ESPACIOS un papel importante, pero que no fue sino en Roma donde "obtuvieron las
piras solemnidad mayor".7 Como en los arcos, la costumbre de levantar
catafalcos perduró, con gran suntuosidad, hasta el barroco; De la Maza
En efecto, a diferencia de la poesía moderna, la colonial gozaba de mayor
resume esta larga tradición:
aprecio y estaba vinculada estrechamente con las instituciones del poder;
además, su radio de acción era más diversificado, tanto en espacios como Con el tiempo la Iglesia convirtió en monumentos magníficos las antiguas
en receptores. La poesía, más allá de su compromiso estético, se difundió, piras, y a fines de la Edad Media y durante el Renacimiento, se hizo costum-
en buena medida, en lugares públicos y a petición de autoridades. Estudiar bre que los mejores artistas elevaran las grandiosas piras regias, papales y
la actividad poética en este "medio" es la premisa para comprender los cardenalicias, convirtiéndolas en verdaderas obras de arquitectura, hasta
impresos y conocer más sobre los autores, los receptores y los mecenas, sin que el barroco las imaginó como muebles monumentales, juguetes arquitec-
olvidar que es en estos "espacios" donde funcionan los mecanismos de tónicos increíbles que gritaban, más que recordaban, no tanto la memoria del
prestigio y consolidación de un poeta. Por otra parte, lo que fue una mani- difunto, sino su segura gloria en este y en el otro mundo. 8
festación pública se convertirá en algunos casos en texto impreso.
A tal punto arraigó esta tradición en tierras americanas que, en opinión
de Roberto Moreno, los arcos triunfales -y los túmulos, agregaríamos no-
2.1. ARTES VISUALES Y POESÍA: TÚMULOS FUNERARIOSY ARCOS TRIUNFALES
sotros- "se volvieron consubstanciales de la sociedad colonial" .9
Condenados a perecer, el material empleado en la construcción de los
Los arcos triunfales y las piras funerarias son monumentos por excelencia arcos y túmulos era muy endeble -madera, trapo, yeso, pintura-; esta-
del arte efímero. Su eventual edificación dependía, en los primeros, de los ban pensados para lucir unos instantes y luego desaparecer. De hecho cons-
nombramientos a cargos públicos importantes que las autoridades, tanto tituyen el correlato de la fiesta; como ella, son fastuosos e irrepetibles. No se
civiles como eclesiásticas, hacían recaer sobre alguno de sus funcionarios; y, escatimaban esfuerzos en su realización pese a su fugaz existencia; en el
en los segundos, de la muerte de algún personaje eminente. Tenían la fun- diseño se hacía alarde de creación artística y desprendimiento económico.
ción, entre otras, de honrar en vida o en muerte a una figura destacada de la Variables en el estilo según la época-renacentista, barroco o neoclásico--,
sociedad. Ambas construcciones hunden sus raíces en la tradición clásica en estos monumentos la arquitectura armonizaba con la pintura y la poesía;
renacentista. De los arcos triunfales Dolores Bravo explica que se originaron estas dos últimas, indisolublemente unidas en el género emblemático." Los
en la antigüedad romana, y que se erigían "para inmortalizar a la divinizada
personalidad del emperador". Dicha costumbre sobrevive con el paso de los 7
Francisco de la Maza, La piras funerarias en la Historia y arte de México, UNAM,
siglos y "cobra un singular esplendor en la época barroca".6 Acerca de México, 1946, p. 12.
1
los túmulos funerarios, De la Maza relata que ya en Grecia desempeñaban /bid, p. 12.
9
Roberto Moreno de los Arcos, art. cit, p. 8.
10
El emblema consiste en la disposición de un mote, una imagen y un poema, de cuya unión
6
Dolores Bravo, "El arco triunfal novohispano como representación", en Espectáculo, se deduce un significado moral. En palabras de Aurora Egido, estas formas icónico-verbales
texto y fiesta. Juan Ruiz de Alarcón y el teatro de su tiempo, ed. José Amezcua y Serafln constan de "l) la inscriptio o lema que da titulo al emblema, 2) lapictura o imagen simbólica
González, UAM, México, 1989, p. 85. Véase también José Pascual Buxó, Arco y certamen y 3) la suscriptio, declaración o epigrama que sirve de pie a la imagen. Alciato y otros
en poesía mexicana colonial, Universidad Veracruzana, México, 1959 y Roberto Moreno cmblematistas posteriores concibieron la pintura como el cuerpo y los textos como el alma del
de los Arcos, "Introducción a los arcos de triunfo de Joaquín Velázquez de León" en el emblema; por tanto, cualquier intento de clarlflcación y ana\li!li!Idel mismo deberá tener en
Suplemento (núm. 5, 1978) del Boletín del Instituto de Investigaciones Bibliográficas, 11 cuenta la representación (respicta) y su fonnulación (ru xl11nlflce111.v)". Aurora Egido, "Pró-
(1974), 7-24. logo" a Andrea Alciato, Emblemas, ed, Santl1¡0 Soh1111tl6n, Aknl, l\Npufta, 1985, p. 9.
24 TEXTO Y FIESTA EN LA LITERATURA NOVOHISPANA PRÁCTICA SOCIAL DE LA LITERA TURA NOVOHISPANA 25

emblemas se montaban en los distintos cuerpos del arco o del túmulo, según como instrumentos de control revestidos de simbolismo político-cristiano,
fuera el caso. Por lo general, el grupo de emblemas se hilaba en torno a un en los que el personaje ritualizado (la autoridad divinizada) se mostraba,
asunto o tema que representaba las virtudes del personaje homenajeado.11 omnipotente y virtuoso, al pueblo, que a su vez le rendía pleitesía. Todo ello
Inscritos en un verdadero espectáculo (procesiones, protocolos, rezos, enmarcado en una actitud teatral:
música, etcétera), los arcos y los túmulos despertaban en la población un
súbito entusiasmo, ora de gozo --en los arcos-; ora de congoja --en las La función ritual de la teatralidad se cumple cabalmente en el protagonista
exequias. Las autoridades, sin que pensemos que no participaban del fervor real, en su encamación simbólica y en la expectación (en ambos sentidos) de
la colectividad. El poder se encama en el relato mitológico y en la relación
popular, aprovechaban la ocasión para difundir los principales paradigmas
emblemática que existe entre el héroe de la fábula y el Príncipe.13
religiosos y políticos. El carácter popular y lúdico no significaba una anula-
ción de la estructura jerarquizada de la sociedad; por el contrario, la reafir- Si los acontecimientos en los que se circunscribían los arcos y los túmu-
maba. De hecho, la nota peculiar de los emblemas novohispanos -que en los eran de gran trascendencia para las instituciones de la época, sus relato-
su mayoría provienen de las descripciones de arcos de triunfo y de túmulos,
res deberían poseer entonces un reconocido prestigio como intelectuales,
a decir de Ignacio Osorio-- radica en que fueronutilizados como instrumen- puesno sólo participabancomocronistas(para lo cual se requeríaun absoluto
to de propaganda fidei; "en los primeros a la par que se exaltaban las dominiode la elocuencia),sino también como creadores del diseño arquitec-
virtudes del príncipe, virrey u obispo, le pretendían inculcar lineamientosde tónico y del contenido emblemático de la construcción. Por lo común, re-
gobierno; los segundos, al tiempo que alababan al muerto, manipulaban su nombradas figuras de las letras idearon alguno de estos aparatos. Baste citar
vida para proponerla como ejemplo para los pósteros".12 Los arcos configu- unosnombres del siglo xvn: Matías de Bocanegra, autor de la célebre "Can-
raban un mosaico emblemático de las expectativas políticas de los novohis- ción a la vista de un desengaño", compuso el Teatrojerárquico de la luz
panos; en lenguaje cifrado loscriollos exponían las carencias del reino, y a la (1642); Sor Juana, El Neptuno alegórico (1680); Carlos de Sigüenza y
vez, exaltando las virtudes del príncipe, auguraban un buen gobierno. En el Góngora, Teatro de virtudespolíticas ( 1680);Alonso Ramírez de Vargas,
Neptuno alegórico -ya lo han advertido muchos críticos-, Sor Juana autor de tres arcos triunfales: Elogiopanegírico (1664), Simulacro históri-
exalta al nuevo virrey, pero al compararlo con el dios Neptuno implícita- co político (1688) y Zodiaco ilustre (1696).14
mente solicita una pronta resolución al problema de las inundaciones en la
Ciudad de México. Las piras funerarias incitabanal espectador a reflexionar 13
Dolores Bravo, art. cit., p. 87-88.
sobre asuntos de ascética y desengaño; le recordaban la fugacidad de la 14
La mayor parte de la crítica coincide en señalar, aunque sea de paso, que los mejores
vida, pero también le señalaban las bondades divinas para quienes guarda- artistas (arquitectos, pintores, poetas) participaron en estas construcciones de arte efimero.
han con celo y sacrificio los mandatos religiosos. Más que las fábricas en sí Dice Alberto G. Salceda que "la idea para tales arcos, y su descripción, se encomendó a los
más notables poetas de la época", "Introducción" al Neptuno alegórico, en Sor Juana Inés
mismas, en las fiestas el poder civil o religioso manipulaba conscientemente
de la Cruz, Obras completas, t. 4, p. xxxii; De la Maza nos recuerda en el caso de la piras
la euforia o la compasión del público mediante el boato lúdico o luctuoso que "los mejores poetas se inspiraban con y para los túmulos funerarios"; op. cit., p. 13;
para reafirmar los dogmas y preceptos propios de su sistema social. En este Roberto Moreno de los Arcos, aunque con dudas, también acepta que "se encomiendan [los
sentido, Dolores Bravo describe la intención política de los arcos triunfales arcos] a alguna autoridad [...] o a uno o dos poetas, y a un pintor o escultor, supuestamente,
los más distinguidos de su tiempo", art. cit., p. 13-14;Toussauint comenta respecto del arco
dedicado al virrey Fr. García Guerra que es "de gran importancia porque lo pintó nadie
11
Ignacio Osorio, "El género emblemático de Nueva España", en Conquistar el eco. La menos que Luis Juárez, gran artffice de nuestro siglo de oro, y lo describió nadie menos que
paradoja de la conciencia criolla, UNAM, México, 1989,pp. 173-188. Mateo Alemán", apud Alberto G. Salceda en su "Introducción" al Neptuno alegórico, p.
12
Ibídem, p. 176. xxxii; Jorge Alberto Manrique puntualiza: "se trataba de obru ellmcrWI,si, pero para ellas se
26 TEXTO Y FIESTA EN LA LITERATURANOVOHISPANA PRÁCTICA SOCIALDE LA LITERATURA NOVOHISPANA 27

A través del género emblemático los literatos novohispanos encontraron dos de breves poemas; en la descripción de uno de ellos, Ramírez de Vargas
otra forma de expresarse y de difundir, en sectores más diversificados, su observa que "de los dos roleos salían cuatro bandas de lama de primavera,
creación poética. No sólo los conocedores, sino cualquiera que concurriera yendo a terminarse en la caja. En el centro de ellos se extendía una tarja en
a estos espectáculos públicos podía ser receptor del mensaje simbólico, aun- que iba pintada con curiosidad y aseo una empresa última de ocho que
que no todos lo descodificaran adecuadamente. Si bien es cierto que en los orlaron el carro", 18 y a continuación transcribe un epigrama latino.
actos, festivos o fúnebres, en los que se enmarcaban estas construcciones
tenían un carácter popular, 15 en el sentido de participación colectiva, el con- 2.2. ALABANZAS Y LAMENTOS: LA RECITACIÓNPOÉTICA
tenido era susceptible de diversas interpretaciones de acuerdo al grado de
instrucción de los espectadores. Para el hombre culto, cortesano o religioso, Pero no sólo la poesía se transmitía en forma escrita. En los arcos era
sería fácil descifrar el mensaje, mientras que el pueblo en general prestaría costumbre que, en el momento en que simbólicamente se entregaba la ciu-
más atención al deslumbramiento visual del boato festivo o luctuoso.16 dad al homenajeado, una persona al pie de la edificación explicara el conte-
Como fuera, parece incontrovertible que la poesía de los monumentos de nido de los emblemas recitando un poema, que ya impreso es conocido
arte efímero, inscrita en el contexto de la celebración, cumplía una función como "explicación del arco" o "loa". Para la entrada del marqués de la
social de apoyo al régimen. Dice José Pascual Buxó a propósito de los Laguna en la Ciudad de México, Sor Juana escribió el Neptuno alegórico,
certámenes poéticos y arcos triunfales que al cual acompañan unos versos que "fueron escritos para ser recitados
la poesía, pues, hablando en términos generales, se convierte en un adorno enfrente del arco, para explicarle al virrey, a su cortejo y al pueblo las
más, en otro juego de artificio, en la pólvora humanista de los festejos o en alegorías y símbolos que aparecían en el arco".19 Asimismo tenemos noti-
un pulido recinto de convicciones oficiales.17 cia de la loa de Ramírez de Vargas que se declamó en 1688 en la entrada
del virrey conde de Galve, según reporta Armando Maria y Campos." En
Para cerrar el comentario de la poesía escrita no en libro sino en un las exequias también habitualmente una persona recitaba una elegía; el mismo
espacio público, recordemos que en los días de fiesta carros triunfales, edifi- crítico teatral testifica lo siguiente:
cios, desfiles y retratos también sirvieron de página donde los poetas, de
cuando en cuando, plasmaron sus versos, de poca extensión por lo común. 1645: En honor o memoria de las lsabeles de España, se recita una loa -no sé
En los festejos de 1677, por ejemplo, los carros triunfales iban acompaña- dónde- de Juan Ortiz de Torres. La recita una dama del santísimo sacramen-
to y no una comediante.21
llamaba(porlomenosenMéxico)a losmejoresartistasdisponibles",en su"Comentario" La transmisión oral de la poesía fue una forma usual en todo tipo de
a la ponenciade BonetCorrea"La fiesta barrocacomoprácticadel poder",en El arte festejos, más aún en aquéllos en los que se rendía homenaje a un miembro
efímero en el mundo hispánico, UNAM-IIE,México,1983, p. 83; entreotros.
15
Morenode losArcos,art. cit.,p. 14. destacado de la sociedad. Así, en la relación que aquí editamos, Alonso
16
El discursopersuasivodela fiestaalcanzabaatodoslosestratossociales,perosemani-
11
festabaen distintosniveles.Parael puebloengeneral,esteobjetivoselograbamediantela Sencilla narración..., véasenuestraediciónenelapéndice2, p. 236 (lascursivassonmías).
1''
fastuosidad,pues"se queríainfiltraren las concienciasuncontenidodoctrinarioal quese ManuelToussaint,apud AlbertoG. Salcedaen lasnotasal Neptuno alegórico, en Obras
prestabaaquiescenciano porvíadelrazonamiento,sino[através]de la adhesiónafectiva, completas, t. IV,Comedias,sainetesy prosa,FCE/InstitutoMexiquensedeCultura,1994,
porpasiónquearrastrabaa lavoluntad",afirmaDoloresBravo(art.cit.,p. 87) apoyándose p. 62.5.
10
en AntonioMaravall(cfr. La cultura del barroco, Ariel,Barcelona,1990, p. 49 l ). ArmandoMariay Campos,Gula d1 r1pr1111ntaclm1.i1 teatrales en la Nueva España.
17
JoséPascualBuxó,"Palestrasliterarias,arcostriunfales.(Formasdelapoesíacolonial)", Si~losxvi al xvm,Costa-Amic,Méxlco, 19.59,p. 98.
1
Anuario de Filología, Maracaibo,4 (1966), p. 229, apudRobertoMoreno,op. cit., p. 10. lbidem, p. 91-92.
28 TEXTO
Y FIESTA
ENLALITERA
TURA
NOVOIDSPANA PRÁCTICA
SOCIAL
DELALITERA
TURA
NOVOIDSPANA 29

Ramírez de Vargas narra cómo en varias ocasiones se recitaron composi- tomando en cuenta estas características cobran cabal significación, pues
ciones poéticas alusivas al virrey y al rey; inclusive hay una de Carlos de como acertadamente explica Margit Frenk para la obra de Eslava, los
Sigüenza y Góngora.22 villancicos "no eran lo que son en el papel. Era poesía escrita para ser
cantada o recitada en una determinada ocasión; poesía de circunstancia
2.3. MúSICA
Y POESÍA:
VILLANCICOS y además, fundamentalmente, poesía para una música. Sin la circuns-
tancia y la música esa poesía no es".24
Desde que arraigaron en la Nueva España, los villancicos se caracterizaron De lo anterior se desprende que los villancicos tienen un contexto y un
por ser un género culto-popular adscrito a la poesía religiosa. Se cree que espacio precisos: la festividadreligiosa y el recinto sagrado.
por su estructura poético-musical deben clasificarse en un género indepen- La índole popular de los villancicos no implica que los más connotados
diente; es falso. En realidad, pertenecen al grupo de poesía religiosa, y poetas de la Nueva España hayan rehuido su composición; al contrario: una
como tal han cumplido con la expresa función de propaganda y reforza- cosa es el género y otra el autor. Como ha explicado Margit Frenk, los
miento de los principales dogmas católicos emanados a partir del Concilio villancicos en el siglo XVI,aunque escritos por poetas cultos como González
de Trento. Los poetas cultos los compusieron sin distingo para satisfacer de Eslava y Pedro de Trejo, tienen sobrados rasgos de "poesía colectiva" en
las demandas piadosas de la sociedad entera. Lo que los diferencia de otros el sentido de que la elaboración de un poema (y no sólo los villancicos)
poemas religiosos, en cuanto a temas y estilo poético, es su carácter abso- obedece más que una creación personal a una "recreación" de códigos ya
lutamente festivo. En efecto, escritos como alabanza, en ellos se explicaba preestablecidos. Más aún: en los villancicos era común que esta "recrea-
con gran alegría algún misterio religioso o se relataba cierto pasaje de la ción" llegara al extremo de sólo cambiar unas cuantas palabras --o el nom-
vida de una figura sagrada: Corpus Christi, la Asunción, San Pedro, Santa bre del santo a quien estaba dedicado- y presentarlos como nuevas
Catarina, San Antonio de Padua, la Virgen de Guadalupe, etcétera. composiciones para otra fiesta. Este recurso de escribir poemas a "dos
Rengifo en su Arte poética española remarcó la peculiaridad principal luces", para decirlo con Lope, fue una práctica muy socorrida entre los
de los villancicos: "es un género de copla que solamente se compone para escritores de los Siglos de Oro, sobre todo en la poesía de tipo popular."
ser cantado[ ...]; los demás metros sirven para representar, para enseñar, Pero para el periodo que venimos estudiando, la composición formal (imá-
para describir [sic], para historia y para otros propósitos, pero éste sólo genes, metáforas, metros, etcétera) de los villancicos adquirió el refina-
para la música".23 Y cantados, hay que añadir, en el marco del calendario de miento de la poesía barroca, por lo que podemos hablar de composiciones
las festividades religiosas: Semana Santa, el Corpus, Navidad, etcétera. más cultas que las del siglo anterior. Un especialista en versificación espa-
Fueron cantados en el atrio, en la iglesia o en el convento; es decir, en los ñola, RudolfBaehr, explica que si bien el auge del villancico fue en el siglo
espacios sagrados de la Iglesia. XVI,en el xvn "sigue siendo estimado, aunque el llamado tipo clásico, tal
Mediante la combinación de poesía y música en el contexto de las como lo cultivaron ocasionalmente Cervantes, Lope de Vega entre otros,
fiestas católicas, los villancicos pretendían atraer e incitar a la devoción a cede ante las múltiples variantes de que Góngora y Juana Inés de la Cruz
la feligresía (incluyendo a las castas y a todo el estrato iletrado); sólo ofrecenejemplos"." Es decir, losvillancicosbarrocoshabían ganadoen com-
plejidad tanto métrica como en figuras retóricas (aunque siguen siendo
22
Véase Sencilla narración, (apéndice 2), pp. 240-243.
23 24
Juan Diaz Rengifo, Arte poética española, apudMargit Frenk en la Introducción (§24) Ibidem, p. 69. Los subrayados son de la autora.
a Fernán González de Eslava, Villancicos, romances, ensaladas y otras canciones devo- 2'
lbidem, pp. SO-S2 y 63-65.
tas, El Colegio de México, México, 1989,p. 77. Los subrayados son de Margit Frenk. 26
RudolfBaehr, Manual de versificación española, Gredos, Madrid, 1989, p. 32S.
30 TEXTO Y FIESTA EN LA LITERATURA NOVOHISPANA PRÁCTICA SOCIAL DE LA LITERA TURA NOVOHISPANA 31

populares en el sentido de que están destinados a toda la sociedad y porque en ecos fragantes
continúanretomandoexpresionesy giroslingüísticosdelhablacoloquial).Para el clarín del Olimpo
ilustrar esta elaboración culta y popular a la vez, citemos algunos versos de rasgue zafiros y rompa celajes,
los villancicos de laNatividad de Nuestra Señora,de Gabriel de Santillana: y el natal soberano que obsequia
celebre alegres, festivas aclamen
--Corred los velos de nácar, desprendan las plumas,
Serafines, a la Aurora, las hojas desaten
y cobre en flamantes reflejos la esfera y en unida, templada armonía
cuanto candor le usurparon las sombras! llene los orbes de alientos suaves.
--Ocupen alegres en salva armoniosa.
clarines el aire con dulce lisonja! Cuyas estructuras no corresponden con la forma tradicional de cabeza,
-Rompan, rompan los clarines mudanzas y vuelta;" se advierte en ellos una clara estilización de diestros
sus voces armoniosas, conocedores de los más finos recursos de la poesía culta. Si en la Nueva
declarando al mundo España se escribían este tipo de villancicos, significa que los poetas cultos
que nace la Aurora, de la época -que además debían poseer conocimientos musicales- no
y en gorjeos suaves desdeñaban esta forma, y que los clérigos a cargo de las festividades en-
sus voces se oigan! cargaban su elaboración a los escritores más reconocidos. Así se explica la
-Repitan, -Aclamen, --Celebren, -Intimen. 27
incursión de sor Juana (que dicho sea de paso escribió doce juegos y se le
O bien los villancicos de Alonso Ramírez de Vargas son asimismo un atribuyen varios más) y de otros poetas con nombradía en este género.
buen ejemplo; en los que se cantaron en la catedral metropolitana en los Como "regocijo infaltable de las mayores fiestas religiosas",29 las prin-
maitines de la Navidad de 1689 se lee: cipales iglesias de la Nueva España no podían omitir dentro de sus cele-
braciones la presencia de varios villancicos. La Navidad, la Semana Santa,
Al aire, al aire, al aire
28
despida aromas las flores, Según Rudolf Baehr, el villancico de rigurosa construcción consta de una cabeza o
desciendan de los Cielos las aves, estribillo, dos mudanzas y una vuelta. La cabeza se compone de dos, tres o cuatro versos.
Las dos mudanzas formaban por lo general una redondilla, "con rimas independientes". La
y en voces de olores, vuelta repite el número de versos de la cabeza y "el primer verso recoge la rima de las
27
mudanzas que inmediatamente le preceden, en tanto que los demás versos, por lo menos el
Apud Méndez Plancarte, Poetas novohispanos. Segundo siglo, parte segunda, 1995, último, se enlazan mediante la rima con la cabeza ..." RudolfBaehr, op. cit. pp. 320-321.
p.196. Recientemente apareció un artículo de Martha Lilia Tenorio titulado "El villancico Como se puede apreciar, ni el villancico de Santillana ni el de Ramírez de Vargas siguen los
novohispano", a nuestro parecer el más completo hasta ahora sobre el tema. Ahí asienta la preceptos clásicos; están acordes con las características propias del villancico del siglo xvn,
autora que el villancico del siglo XVII a la par que se enriqueció en cuanto a la forma (variedad Cantados exclusivamente en los maitines de la fiesta litúrgica, "esta modalidad del villancico
de metros, complicación de estribillos, etc.), la manera de presentar la historia experimentó -nos dice Martha Lilia Tenorio-es la que agrupa las letras en series o juegos que siguen
cambios notables. Se pretendía exponer de una forma novedosa "esa historia, ese episodio que la estructura de los maitines (tres nocturnos, cada uno con tres salmos, tres lecciones y tres
todos conocían. La característica de esta serie es la combinación de pasajes líricos con episodios responsorios), o sea: tres nocturnos, cada uno con tres composiciones con los que los
más narrativos y/o teatrales con danzas y tonos populares", MarthaLilia Tenorio, "El villancico juegos quedan en series de ocho o nueve villancicos (el último podía sustituirse por un Te
novohispano", en Sara Poot Herrera (ed.), Sor Juanay su mundo. Unamirada actual, Univer- Deum)", Martha Lilia Tenorio, art. cit., p. 265.
sidad del Claustro de Sor Juana-Gobierno del Estado de Puebla-FCE, México, .1995, p. 468. 29
Méndez Plancartc, Poetas novohispanos, t. 11, l, p. xxxvii.
32 TEXTO Y FIESTAEN LA LITERATURANOVOHISPANA
PRÁCTICA SOCIAL DE LA LITERATURANOVOHISPANA 33

el Corpus, la Asunción, el día de la Guadalupe, el.de la Inmaculada y los como las bases que regirían las composiciones; de esta manera,con antela-
de tantos y tantos santos, darían trabajo constante a poetas y músicos. ción los concursantes preparaban los poemas que haríanllegaral secretario;
Los resultados de tan intensa actividad músico-literaria se tradujeron en una vez concluido el periodo de recepción, losjueces calificabanel material
una producción extraordinaria de villancicos, aunque no todos tuvieran la recibido y seleccionaban las piezas triunfadoras, que, posteriormente, en
fortuna de llegar a las prensas. Quizás su publicación dependía del éxito una fastuosa ceremonia, leían en público, y en públicotambiénse otorgaban
obtenido al momento de cantarse; aunque también es dable suponer que los premios a los ganadores.
se imprimiesen con anterioridad para que el auditorio los siguiese con su El aspecto literario, frecuentemente desdeñado por críticos, a primera
lectura durante la ceremonia. Como fuera, de aquella extendida práctica vista presenta poco interés debido al estricto carácter normativizadode las
sólo nos llegó una parte, y no obstante, el nutrido corpus que se conserva convocatorias. En efecto, lo organizadores establecíanapriori las reglas de
hoy representa uno de los más grandes en cuanto a la producción poética la competencia: se imponía el asunto y las formas métricas(a veces, tam-
barroca novohispana, lo cual demuestra que la transmisión poético-musi- bién las rimas). La creatividad -entendida ésta como libertad del poeta
cal fue constante en la cultura colonial. Júzguese pues su relevancia en la para decidir sobre qué y cómo escribir- tenía pocas posibilidades(lo que
época. aquí prevalece es el ingenio para escribir un poema impecablepese a todas
Respecto a la autoría de los villancicos es pertinente señalar que algunos las ataduras). No obstante, los certámenes hoy despiertanotrotipo de inte-
son anónimos; otros fueron compuestos por los mismos músicos, general- rés. A través de ellos es posible detectar las preferencias literarias de la
mente por el maestro de capilla de la catedral; algunos, por autores hoy época, pues es sabido que se sujetaban a los cánonesliterariosvigentes; con
desconocidos; el resto, por poetas de mayor o menor renombre. Entre estos facilidad se ventilaban las preceptivas en boga, y autores como Gracián,
últimos figuran Felipe Santoyo, Ambrosio Montoya y Cárdenas, Antonio Góngora, Rengifo, entre otros, desfilabantácita o explícitamenteen las con-
Delgado y Buenrostro, Francisco de Acevedo, Gabriel de Santillana,Alonso vocatorias y relaciones impresas de tales acontecimientos.
Ramírez de Vargas y Sor Juana Inés de la Cruz. Ahora bien, conviene destacar la importancia de los certámenes para la
Sobra decir que el éxito de los villancicos radica en que eran compuestos comunidad letrada. Como las otras manifestaciones literarias que se han
para satisfacer las expectativas de los receptores. El hecho mismo de que señalado, en ésta las fiestas vuelven a ser las principalespromotoras.Por los
los poetas trataran de apropiarse de los registros del habla popular y les impresos que conocemos, se sabe que las celebracionesqueauspiciaron las
dieran un tratamiento culto, todo encaminado a reforzar el dogma católico, justas fueron de distinta índole: por beatificación (Festivoaparato, 1672);
demuestra que su estructura recogía los gustos estéticos e ideológicos de por dedicación de algún templo (Empresa métrica, 1665);por celebrar la
un amplio público: los diversos estratos sociales recibirían el mensaje con Inmaculada Concepción (Triunfoparténico, 1682y 1683)o a San Hipólito;
emotividad, y la comunidad letrada, además, se deleitaría con las sineste- por lajura de algún monarca (Hércules coronado, 1749),principalmente."
sias, metáforas, conceptos y una retahíla de tropos. El acto público constituía~uenta lrving A. Leonard- unverdaderoacon-
tecimiento social y era, además, el sitiomás propicioparaadquirirprestigio,
2.4. CERTÁMENES LITERARIOS más aún en una sociedad tan alejada de los grandes sucesosbélicos. Es así
como
Convocados a partir de una festividad, los certámenes literarios represen-
taron un espacio más donde la comunidad letrada participó activamente. El 30
Para una explicación detallada del proceso de Jos certámenes véase Méndez Plancarte,
mecanismo era sencillo: a raíz de ciertas fiestas se organizaba lajusta, cuyo Poetas novohispanos (3 tomos), passim; Francisco Pérez Salazar, "Los concursos litera-
rios en la Nueva Espafta y el Triunfo Parthénico", en Revista Mexicana de Literatura, núm.
responsable mayor era el secretario; se hacía pública la convocatoria así
34 TEXTO Y FIESTA EN LA LITERATURANOVOHISPANA PRÁCTICA SOCIALDE LA LITERATURANOVOHISPANA 35

los torneos poéticos se mantuvieron como los acontecimientos más impor- los indígenas por las representaciones. Desde entonces, y durante Jos tres
tantes de la vida cultural y literaria de los centros de cultura hispánica en el siglos de régimen colonial, se mantiene como un poderoso espectáculo que
Nuevo Mundo[ ...] [y en los cuales] un autor premiado podía oír su obra leída atrae a todo tipo de público: al noble, al indio, al negro o al mestizo. Al lado de
en voz alta ante el más granado público de la sociedad y aparecer en ella bajo
la misión dogmatizadora está el entretenimiento lúdico, y no hubo pasatiempo
el manto de Poeta; era ésta una distinción codiciada y en la relación o crónica
que se publicaba después [...] el poeta tenía casi la única posibilidad de ver más preferido en la época que el ver en tablas una actuación. Para entender
sus lucubraciones versificadas en la forma aparentemente permanente de la este fenómeno hay que tener presente las palabras de Ignacio Osario:
letra molde. Había, pues, el doble regalo, el del un auditorio vivo formado de
contemporáneos y aquel otro invisible, el de la posteridad.31 La afición de los novohispanos a las representaciones teatrales respondía
no sólo al impulso evangelizadorde los frailes sino que también era un reflejo
Y aunque no todos Jos certámenes se publicaron,32 sin duda cumplieron del entusiasmo peninsular por este género que constituía según Alfonso
una función catalizadora en cuanto a la consagración de poetas. Como espa- Reyes, "su cine y su periódico diario, su pasto de imaginación y su comen-
tario de actualidad". 33
cio incluyente, fue un foro abierto a todo aquel que deseara participar, ya
fuera un poeta afamado, ya aficionado, ya escritor novel; en fin, cualquier
Por la documentación conservada en diferentes archivos -notariales,
persona tenía la posibilidad de ganar algún premio. Al concebirse como
de Cabildo o de Inquisición- así como por obras y relaciones históricas
competencia-no en vano el nombre de "justa" recuerda las contiendas de
de festejos publicadas en el periodo, es factible reconstruir la prolífica
los caballeros medievales-, sería el lugar propicio para reafirmar o ganar la
actividad teatral de la Nueva España. En el siglo xvn se llevaron a cabo
fama, aunque también se corría el riesgo de perderla o nunca obtenerla. numerosas representaciones que abarcan desde el teatro de colegio, el mi-
Los certámenes, pues, tenían la facultad para distinguir ante la sociedad a sionero, las comedias, los autos sacramentales, hasta las piezas menores
un grupo selecto de escritores e investirlos con la categoría de poetas.
(sainetes, entremeses, tocotines, loas, tonadillas, etcétera), escritas tanto
por peninsulares como por criollos. De los primeros, figuran los nombres
2.5. TEATRO de Calderón, Mareta, Vélez de Guevara y Lope, entre otros.34
Pese a que las representaciones siguieron muy de cerca, por no decir al
Coinciden la mayor parte de Jos críticos en señalar que el teatro fue una de mismo paso, las tendencias respecto a repertorios y preferencias literarias
las primeras manifestaciones artísticas hispánicas que se implantaron en Nueva de la metrópoli,35 la Nueva España tuvo su propia producción dramática.
España. El teatro misionero es reconocido como un instrumento de evangeli- Todo parece indicar que en el público había una preferencia por las piezas
zación que pronto aclimató en tierras americanas, debido, quizás, al gusto de ibéricas, pues el número de ellas es notablemente superior al de las escritas
en casa. Kathleen Shelley y Grínor Rojo piensan que esto se debió a un
2 (octubre-diciembre), 1940, pp. 290-306; Irving A. Leonard, "Torneo de poetastros" en
33
La época barroca en el México virreinal, México, FCE, 1990, pp. 191-212, y José Pascual Ignacio Osorio, "Un tocotín del siglo xvn", en Boletín de la Facultad Filosofía y Letras,
Buxó, Arco y certamen en lapoesía mexicana colonial. México, núm. 6, septiembre-octubre, 1995.
31 34
lrving A. Leonard, op. cit, p. 211; véase también José Pascual Buxó, Arco y certamen en Veáse Hildburg Schilling, Teatro profano en la Nueva España. Fines del siglo xvi a
la poesía mexicana colonial, passim. mediados del xvm, UNAM, México, 1958, pp. 156-158, y Concha Ventura Crespo, "El
32
Por ejemplo, el que se llevó a cabo en 1671 con motivo de la beatificación de Santa Rosa teatro español y novohispano a través de las fuentes documentales (1530-1810)", en La
de Lima en la Ciudad de México, y cuyo secretario fue Alonso Ramirez de Vargas, nunca cultura literaria en la América virreinal. Concurrencias y diferencias, UNAM, México,
llegó a las prensas; o el que se realizó en la dedicación del templo de San Agustín en 1692,del 1996, pp. 256-260.
cual sólo conocemos la convocatoria. asConcha Ventura Crespo, art. cit., p. 249.
r
1

36 TEXTO Y FIESTA EN LA LITERATURA NOVOHISPANA PRÁCTICA SOCIAL DE LA LITERA TURA NOVOHISPANA 37

problema de recepción antes que a otros factores, dígase políticos o de otra bros: espacios sagrados -"conventos, iglesias, catedrales"-y lugares pú-
índole.36 Con todo, el siglo xvn novohispano contó con sus propios drama- blicos-plazas, calles, castillos,palacios.39 Siguiendoesta clasificación,em-
turgos: Arias de Villalobos, Francisco Bramón, Matías de Bocanegra, Juan pecemos por los primeros.
Ortiz de Torres, Sandoval Zapata, Francisco Acevedo, Sor Juana, Juan de Las fiestas del calendario litúrgico o el nombramiento de un altojerarca
Guevara y Alonso Ramírez de Vargas son algunos escritores de los que de la Iglesia eran los acontecimientos que generalmente propiciaban las re-
tenemos noticia, mas no todas sus obras. Además, habría que incluir las presentaciones en tomo a los espacios sagrados, que podían ser abiertos o
piezas anónimas, tal es el caso de la comedia La vida de san Ignacio de cerrados. No sería inusual --en los primeros- que un auto sacramental se
Loyola, escrita y representada, tal vez, en 1628 por la Compañía de Jesús representara en el atrio de una iglesia. Más cuestionables, aunque no menos
en la llegada del arzobispo Francisco Manso; o Sufrir para merecer, atri- frecuentes,serían los segundos--espacios cerrados-, en particular los con-
buida a Matías de Bocanegra.37 ventos de monjas, donde, pese a la clausura, las religiosas no se privaban de
Hemos dicho que el teatro tuvo una recepción amplia y favorable. Esto tan gustada distracción. Juan de Palafox y Mendoza nos ha dejado testimo-
lo podemos corroborar por la clase de espacios en donde se llevaron a cabo nio de esta costumbre en un acerbo comentario que recrea las riñas que
representaciones, los cuales, salvo ligeras modificaciones, correspondieron tenían lugar en los conventos de Santa Clara y Santa Isabel a causa de los
con los de España.38 Concha Ventura los divide, grosso modo, en dos ru- espectáculosteatrales; explica el Obispo:
[Todo ocurrió porque] después de haberse hecho cuatro comedias en tres
36
Véase Kathleen Shelly y Grinor Rojo, "El teatro hispanoamericano colonial", en Histo- conventos de monjas[ ...] y en las iglesias de ellas, y esto en muy pocos días,
ria de la literatura hispanoamericana. t. I, Época Colonial, Madrid, Cátedra, 1982, pp. y sucedido en la de Santa Clara un martes a la puerta de la iglesia, por una
327-328. pendencia que tuvieron en ella dos hombres, y luego otras cuchilladas en la
37
Acerca de la comedia de San Ignacio dice Osorio: "El manuscrito, signado en la Biblio- de Santa Isabel, estando representando, la quinta en la iglesia de los indios
teca Nacional con el número 588 escrito con letra caligráfica café, no indica ni título, ni afio
de San Francisco, por los mismos comediantes y mujeres que representaban
de representación, ni el nombre del autor. Anota, en cambio, que fue representada la obra
dramática en los Colegios de la Compañía de Jesús para celebrar la llegada a México de su en el teatro de la ciudad, con gran concurso de religiosos y seglares hombres
arzobispo Francisco Manso y Zúñiga y pues éste comenzó a gobernar la Iglesia mexicana en y mujeres."
1628, podemos concluir que ese afio fue representada. El autor, por otra parte, debió ser
algún sacerdote de la Compañía, entonces profesor en el Colegio de San Ildefonso", Ignacio De esta cita se puede suponer además que las monjas contrataban co-
Osorio, "Un tocotín del siglo xvn", p. 29. En lo tocante a la comedia Sufrir para merecer, mediantes profesionales y que a las funciones asistían personas ajenas al
Méndez Plancarte la atribuye a Matías de Bocanegra ("y también escribió [...] una comedia, convento. También tenemos noticia de que Juan Ortiz de Torres, dramatur-
inédita y hoy extraviada, 'Sufrir para merecer'. Poetas novohispanos, II, 1, p. lxiii); sin
go-empresario novohispano, "compuso una loa que se representó frente a
embargo Grínor Rojo y Kathleen Shelly disienten de tal afirmación ("se le ha atribuido ade-
más a Bocanegra la pieza Sufrir para merecer, una de las dos comedias puras de enredo la Profesa"41 en 1618. Y por mencionar un último ejemplo, en los festejos
amoroso[ ...] la crítica moderna, con razón, rechaza estejuicio", art. cit., pp. 333-334). De la por la beatificación de Santa Rosa de Lima en 1671, en el patio de un
misma opinión es Eisa Cecilia Frost. La comedia fue publicada en el Boletín del Archivo convento "se representaron las comedias de la vida de Santa Rosa".42
General de la Nación, 20, núm. 3, México, (1949), pp. 379-459, por Julio Jiménez Rueda.
Recientemente también se ha incluido en Teatro mexicano, Historia y dramaturgia, t. V,
39
Teatro profesionaljesuita del s. xvu,estud. introductorioy notas de Eisa CeciliaFrost, CNCA, lbidem, p. 246.
40
México, 1992,pp. 93-121. Apud ibídem. p. 251.
38 41
Véase Concha Ventura, art. cit., p. 249: "Los lugares donde se representaba en Nueva Armando Maria y Campos, op. cit., p. 80.
42
España eran prácticamente los mismos que en la metrópoli: espacios abiertos, iglesias, Antonio Morales Pastrana, Sol1mn1 plausible pompa [...] a la beatificación de la
conventos, plazas, claustros, casas particulares, etc." gloriosa Rosa de Santa Maria, Feo. Rodrl¡ucz Luperclo, México, 1671, s. f.
38 TEXTO Y FIESTAEN LA LITERATURANOVOHISPANA PRÁCTICA SOCIALDE LA LITERATURANOVOHISPANA 39

Pasando a los lugares públicos, en primer lugar deben figurar los corra- tres ejemplos. El seis de noviembre de 1678 se presenta en Palacio la co-
les, localidades construidas ex profeso para las representaciones dramáti- media No puede ser de Moreto; Los empeños de una casa de Sor Juana,
cas y antecedente inmediato de los modernos teatros. Como en España, los el cuatro de octubre de 1683 también en Palacio con motivo de un festejo
corrales mexicanos tenían una finalidad benéfico-asistencial; una parte del "para el virrey conde de Paredes", y Amor es más laberinto, pieza escrita
dinero recaudado por las entradas se destinaba a socorrer a los Hospitales: por Sor Juana con colaboración de Juan de Guevara, el once de enero de
el Real de Indios, en la Ciudad de México, o el de San Roque, en Puebla, 1689,"en el palacio virreinal a propósito del cumpleaños del virrey conde de
por citar dos ejemplos.43 Sin embargo, escaso éxito tuvieron las obras escri- Galve".47
tas por criollos en este espacio; las referencias históricas evidencian que Las intención didáctica, la difusión del dogma católico y la mera afición
las comedias peninsulares monopolizaban casi en su totalidad las funciones hicieron de Josrecintos educativos espacios idóneos para el desarrollo del
de los corrales: Lope, Calderón, Moreto ocupaban un sitio preferencial. teatro. En los Colegios de la Universidad o en los de la Compañía de Jesús,
Con todo, algunas piezas novohispanas lograron pisar el escenario; entre como resultado de una práctica escolar o de un acontecimiento festivo, ora
ellas, aunque con muy mala suerte, El pregonero de Dios y patriarca de el arribo de un virrey o arzobispo, ora el día de un santo, ora la dedicación
los pobres, del bachiller Francisco de Acevedo, cuya representación tuvo de un templo, o simplemente con motivo del fin de los cursos, se pusieron en
lugar el cuatro de octubre de 1684 en el Coliseo de la Ciudad de México.44 escena numerosas piezas. Esta costumbre permaneció vigente en el siglo
En las casas particulares también se llevaron a cabo funciones teatrales. xvn; así, el diecisiete de noviembre de 1680 en la sala de actos de la Real
El primer testimonio de esta actividad data de finales del siglo xvr; es decir, Universidad se representó un auto virginal de Calderón; los actores, alum-
recién establecida la Corona española en tierras americanas: en 1566 se nos de la misma institución; los receptores, público general.48
representó "en la casa de Alonso de Ávila, [...] la Primera entrada de Como se habrá advertido, los escenarios fueron compartidos tanto por
Cortés a Tenochtitlán".45 Más tarde, en el siglo xvn, podemos mencionar el obras novohispanas como peninsulares; éstas, con una aceptación preferen-
caso de Juan Gómez Moralejo, a quien en 1613 las autoridades poblanas te del público; aquéllas, luchando a brazo partido por pisar las tablas. La
ordenan que "no consienta que en su casa, de aquí en adelante y hasta que suerte, pues, no estaba del lado de los criollos: montar una pieza dramática
otra cosa se prevea y mande, se hagan comedias, ni representaciones de en un corral implicaba además sufragar los gastos --diríamos hoy- de
manera alguna".46 producción. A diferencia de España, en tierras americanas ser dramaturgo
Son varias las referencias que indican a Palacio como uno de los luga- era cuestión de orgullo antes que de negocio. Con un público apático con lo
res donde con frecuencia, generalmente en un onomástico real, se efectua- propio y con una desconfiada supervisión inquisitorial, si el empresario que-
ban representaciones. Podríamos asegurar que tales acontecimientos ría ver una retribución de lo invertido, Jeresultaba más fácil poner en esce-
constituían un elemento más de las distracciones cortesanas. Baste citar na una obra que ya hubiera sido exitosa en España que una desconocida y
aventurada novohispana. Con todo, algunos --como Acevedo- lograron
43
Concha Ventura, art. cit., p. 252.
representar en el Coliseo.
44
La Inquisición inmediatamente prohibió esta obra, argumentando, entre otras razones, Pero afortunadamente, como hemos visto, no era necesario un lugar espe-
la inmoralidad del personaje cómico Cañón. Gracias al celo inquisitorial la comedia de cial para presentar obras de teatro; había otras opciones. "Es comprensible
Acevedo logró llegar hasta nuestros días. Véase Francisco de Acevedo, El pregonero de
Dios y patriarca de /ospobres, en Humberto Maldonado (ed.), op. cit. pp. 123-167. Véase
47
asimismo la introducción de Humberto Maldonado a la misma obra, ibidem, pp. 117-120. La primera noticia la tomamos de Armando Maria y Campos, op. cit., p. 98. Las dos
45
Armando Maria y Campos, op, cit., p. 44, apud Concha Ventura, art. cit. p. 250. últimas son suposiciones de Kathleen Shelly y Grinor Rojo, art. cit., p. 336.
46 48
Archivo del Ayuntamiento de Puebla, apud Concha Ventura, idem. Armando Maria y Campos, op. cit., pp. 98-99.
40 TEXTO Y FIESTA EN LA LITERATURA NOVOHISPANA PRÁCTICA SOCIAL DE LA LITERA TURA NOVOHISPANA 41

[-por lo tanto-] que el aspirante a dramaturgo echara mano de ellas con que nos han llegado sobre las piezas dramáticas novohispanas del siglo xvn
entusiasmo''.49 En particular,la fiesta se convirtióen la gran promotorateatral provienen de archivos o de crónicas; lostextos -impresos o manuscritos-
de la Nueva España. Canonizaciones, juras, entradas de virreyes, o -más son una rareza: el Auto del triunfo de la Virgen, de Francisco Bramón;
modestas-dedicaciones, celebracionesde santos,onomásticos,etcéteradie- Comedia de San Francisco de Borja, de Matías de Bocanegra; la comedia
ron trabajo a empresarios, actores y poetas. En la fiesta, la ventaja para los anónima sobre San Ignacio; El pregonero de Dios y patriarca de los po-
mexicanos residía en que los gastos de producción corrían a cargo de las bres, de Francisco de Acevedo; las obras de Sor Juana, y acaso otras más
autoridades civiles o eclesiásticas.De esta forma,tenemos que el teatro cum- son toda la producción sobrevivientede aquel periodo. La principal razón de
ple, más que con una función ancilar, un papel constitutivo del festejo. En esta ausencia obedece a que las obras se escribían para ser representadas y
efecto, casi no hubo evento festivo en el que, al lado de las corridas de toros, no para ser leídas por un público amplio. Otra razón no menos importante
los carros triunfales o las máscaras, no se escenificara una obra. Armando consistíaen la dificultadquetenían los escritorespara imprimircualquiertipo
Maria y Campos en su libroya aquívariasveces citadoproporcionainteresan- de libro.
tes noticias al respecto. En 1659, "en la fiesta del Corpus se representó 'El
gentil hombre de Dios', de Luis SandovalZapata [...]"y mucho tiempo antes, 3. CENIZAS DE INGENIOS: UNA LITERATURA PERDIDA
en 1619,Ortiz de Torresescribeuna pieza dramática con motivo de la beatifi-
cacióndel padreFranciscoJavier.50 Dichavinculación-dramaturgia- fiesta-
Uno de los pasajes más entusiastas del Triunfoparténico es el que reseña la
quedabien ejemplificadacon la actividadliterariade AlonsoRamírez de Var-
representación de El mayor triunfo de Diana, compuesta por Alonso Ramí-
gas. Sabemos que en 1671él "dispuso" las comedias para celebrar la beatifi-
rez de Vargas; tras la descripción del éxito que tuvo la puesta en escena,
cación de SantaRosa; en el libroque editamos,Sencillanarración,en el folio
Carlos de Sigüenza y Góngorajustifica la ausencia de la pieza en el Triunfo
dos recto se asienta que la noche del seis de noviembre de 1676 se acondicio-
parténico en estos términos: "Esperamos gustosísimos la edición de todas
nó una sala de Palacio para que "se recitase una comedia" de Moreto; en
las grandes obras de don Alonso, y ésta es la razón de no haberse aquí
1683, se presenta El mayor triunfo de Diana de don Alonso en las fiesta que
impreso su elegantísimo auto". 52 El comentario de Sigüenza y Góngora re-
organizó la Universidad en honor a la Inmaculada (véase apéndice 1).
vela que, al parecer, Alonso Ramírez de Vargas tenía preparado para la
Por último, aunque no profundicemos en ellos, hay que mencionar que
imprenta un corpus completo de sus obras; es de lamentar que, hasta donde
existieron otros espacios menores; a saber: guanajas (funciones de barrio
sabemos, este corpus nunca llegó a tal destino. ¿Cuáles serían "todas las
gratuitas), carros, plazas (de gallos y de toros) y barcos.51
grandes obras"? Para 1683,Alonso Ramírez de Vargas contaba con cuatro
Ha quedado implícito a lo largo de este subapartado que el conjunto de
publicaciones, más varios poemas sueltos que habían aparecido en libros de
receptores estaba compuesto de todos los sectores de la población. En la
temática varía (véase apéndice 1). Quizás en el hipotético tomo se recogie-
fiesta, por excelencia incluyente de las clases sociales, pocos en la época
ran estos textos, y es posible que tuvieran cabida otros que sólo habrían sido
no habrán asistido a una función dramática, lo mismo virreyes que mulatos
conocidos en la época a través de copias manuscritas. Pensamos en las
o mestizos.
obras de teatro y la producción de poesía lírica, que, como decíamos arriba,
Pero si bien es cierto que las representaciones fueron una práctica muy
es la parte que brilla por su ausencia en los impresos novohispanos.
común, hablar de textos resulta casi imposible. La mayor parte de noticias
52
49
Kathleen Shelly y Grínor Rojo, art. cit., p. 328. Triunfo parténico, p.135. Antonio Morales Pastrana auguraba también que las otras
~0 Armando Maria y Campos, op. cit. pp. 81-82. obras de Alonso Ramfrezse imprimirían:"calificaránlelos moldes,cuando las permitaa la luz
~1 Véase Concha Ventura, art. cit., pp. 250, 251 y passim. común" (op. cit., s. f.).
42 TEXTO Y FIESTA EN LA LITERA TURA NOVOHISPANA PRÁCTICA SOCIAL DE LA LITERA TURA NOVOHISPANA 43

Como fuera, el comentario de Sigüenza y Góngora es harto significativo; colonial de nuestras letras. La crítica decimonónica resolvía-y reducía-
corrobora una realidad poco grata en la historia de las letras virreinales: la el problema argumentando el escaso ingenio de los escritores barrocos;
dificultad-casi imposibilidad- de imprimir textos literarios y la difusión pero la realidad tenía otras causas y nada tenía que ver con el ingenio: el
literaria mediante el manuscrito; resultado de ambos hechos es el desconoci- problema fundamental era de índole económica. No es que los poetas no
miento actual de una parte de la producción total de la literatura novohispa- tuvieran material escrito para conformar un libro, sino que la impresión de
na. Éste es un pasaje poco grato -reiteramos- porque trata de una éste costaba demasiado. Por una parte el precio del papel estaba sujeto a
literatura que se perdió, pues la naturaleza misma del manuscrito está constantes variaciones que propiciaba el encarecimiento del libro; por otra,
condenada a perecer. Pasemos por principio de cuentas al punto de la las técnicas de impresión de aquel entonces no podían ser de ninguna ma-
imprenta. nera baratas: piénsese en el mantenimiento de las imprentas; en el salario
que el impresor daba a sus asistentes; en la importación de las letras de
3.1. LA IMPRENTA plomo; en la composición manual, y, en fin, en todas las minucias que ro-
dean la edición de cualquier libro. Sin remedio, la elaboración de un impreso
Fue la Nueva España el primer reino americano donde se estableció una representaba un dispendio difícilmente accesible a la solvencia de un letra-
imprenta. En 1539 el oficial cajista Juan Pablos, al servicio del impresor do. (Y aunque no fuera así, el nombre de un autor se vería mermado si él
sevillano Juan Cromberger, instaló su taller en la Ciudad de México en la mismo pagaba sus obras; el problema también era de reconocimiento so-
llamada "Casa de las Campanas'', entre las calles de Moneda y Licenciado cial.) Antonio de Robles, por ejemplo, anota en suDiario que en 1677hubo
Verdad.53 Con este hecho se dio un paso trascendental en la historia de la una "carestía lamentable de papel" en la que éste llegó a valer "la resma 30,
cultura colonial,toda vez que la industriaeditorialenriquecióel pensamiento la mano 2 pesos y el pliego un real", 54 crisis que afectó directamente a las
de una sociedad que no hacía mucho tiempo se había asentado en tierras imprentas, que se vieron obligadas a dejar de publicar por un tiempo y, peor
americanas.Es significativoasimismoporque revela que el grupo intelectual aún, a destruir libros para "reciclarlos" e imprimir otros. El problema
novohispano demandaba para su mejor desempeño no sólo reeditar libros económico en la impresión repercutió directamente en la producción litera-
europeos, sino además publicar los propios. Al poseer una imprenta en casa, ria y promovió, como factor indispensable, que ciertas instancias mediado-
se veían cumplidas ambas aspiraciones, sin que por ello la importación se ras intervinieran con el financiamiento para que la obra llegara a su
dejara de lado. El advenimiento de la imprenta en América, pues, trajo destinatario. Una queja de Carlos de Sigüenza y Góngora ilustra de manera
consigo mayor diversificación en el mundo del conocimiento; sin embargo, ejemplar la necesidad de un "tercero" para solucionar el problema; así en el
el maravilloso y revolucionario invento de Gutenberg no benefició a todos Paraíso occidental expresa: "Si hubiera quien costeara en la Nueva Espa-
por igual ni fue asequible a todas los estratos sociales e intelectuales. ña los impresos (como lo ha hecho ahora el convento [...]),no hay duda
Aunque las prensas mexicanas sacaron a luz un número extenso de sino que sacara yo a luz diferentes obras [...]".55
libros, pocos fueron los títulos relativos a la creación literaria. En el aparta-
do 1.1., al revisar la naturaleza de los impresos en donde tuviera cabida
alguna manifestación poética, notábamos la ausencia, entre otros, del rubro
lírico. Ahora toca preguntarnos a qué se debe esta omisión en el horizonte
'4 Antonio de Robles, op. cit., p. 229.
Véase Agustín Millares Cario, Introducción a la historia del libro y de las bibliotecas,
lJ
" Paraíso occidental plantado y cultivado por la liberal benéfica mano de los muy Católicos
FCE, México, 1986, pp. 144-145. y poderosos reyes [...], Juan Ribera, México, 1684, prólogo al lector, s. f.
44 TEXTO Y FIESTA EN LA LITERATURANOVOHISPANA PRÁCTICA SOCIALDE LA LITERATURANOVOHISPANA 45

3.1.1. EL MECENAZGO gase cortesana; o que los temas aludan a personalidades de ambas institu-
ciones o a un distinguido miembro de la sociedad aristócrata, mientras es-
Tal vez no satisficieron la demanda, como demuestra la queja de Sigüenza y caseen los textos relativos a la ciencia, la historia --como el caso de
Góngora, pero es un hecho que la Iglesia, la Corte o un acaudalado aristócra- Sigüenza-y la poesía lírica profana, disciplinas que quizás no despertaron
ta cobijaron las manifestaciones culturales; su participación en la sociedad el interés suficiente en los benefactores.
novohispana no sólo dio frutos en las construcciones de templos o conventos, No obstante, de no haber sido por ambas instituciones intermediarias, ha-
en la elaboración de cuadros o partituras, también prosperó en la edición de bría pocos ejemplos de qué y cómo se manifestaba el quehacer literario en la
textos literarios, históricos y científicos importantes. Por ejemplo, las obras de época. Sólo prestando atención en este punto --el mecenazgo- es posible
Alonso Ramírez de Vargas fueron patrocinadas algunas veces por la Iglesia entender las características temáticas y formales de las letras en otrora llama-
(los villancicos; véase Apéndice 1: 1685 y 1689); otras, por la Corte (véase das circunstanciales. O sea: el asunto de esta literatura es festivo, mortuorio,
Apéndice 1: 1662, 1664, 1677, 1696)56 o bien por personajes adinerados como panegírico y religioso porque éste fue sugerido por las dos instituciones repre-
D. José de Barreda (véase Apéndice 1: 1668a);57 otro mecenas connotado sentativas de la sociedad colonial como digno de las prensas; también, porque
fue el capitán don José de Retes Largache, quien financió la Crónica de la ellas aportaron el dinero necesario para su impresión. A estas circunstancias
Santa Provincia de San Diego, escrita por Baltasar Medina.58 obedece, principalmente, la naturaleza de los impresos literarios, y no--como
Así, en el circuito de emisor (autor)y receptor (lector real) interviene un alguna vez se pensó-- porque sus autores hicieran "alarde[ ...] de preocupa-
tercer componente: el mecenas. Sin embargo, la intervención de las institu- ciones pueriles". 59 Empero, no se piense que las instancias que hacen posible
ciones mediadoras va más allá de disponer cierto capital en manos de los la realización impresa de un texto y lo dan a conocer a un grupo de lectores
escritores; su ayuda no es del todo gratuita ni exenta de interés. Se encar- son totalmente coercitivas; antes bien, aluden a una práctica social aceptada
gaban de sufragar los gastos, sí, pero también de sugerir los temas a publicar. en el ámbito de la cultura virreinal. Para el autor significarla la oportunidad de
No es extraño, por tanto, que abunde una literatura enmarcada en aconte- perpetuar a través de la letra molde sus composiciones; no desdeñaría ver
cimientos sociales promovidos por las autoridades, dígase eclesiástica, dí- publicadas cualquiera de sus obras (así fueran "circunstanciales"), pues con
cada libro, aun pequeño en extensión de páginas, ganaba más renombre como
'6 Aunque no siempre se especifica de dónde proviene el patrocinio, es evidente, por el letrado. En un panorama editorial tan adverso, a mayor número de libros
tipo de obras, que se editaron gracias al apoyo económico de las autoridades; en otros casos impresos, más prestigio: poseer cinco ya es mucho decir; hubo quienes tuvie-
se puede deducir quién fue el mecenas a través de la dedicatoria, pues era una práctica
ron que resignarse a ver publicados uno o dos poemas en algún torneo poéti-
común en todo el orbe hispánico dedicar la obra a quien costeaba la impresión.
'1 Al pie de 1668a: Descripción de la venida y vuelta de [...] Nuestra Señora de los
co; otros, ninguno. Frente a esta situación, júzguese, en cuanto a reconocimiento
Remedios, se lee: "sácala a luz en esta nueva impresión [la de 1725] D. José de Barreda". social, la importancia del libro.
De él dice Eguiara y Eguren que fue "asturiano, mexicano después, muy erudito y estudioso, En lo que se refiere a las relaciones de fiestas, ¿quién dice que fueron
gran amigo de Ramfrez de Vargas y de todas las gentes doctas, Biblioteca Hispanoameri-
consideradas textos menores? ¿Acaso no se encomendaban a los mejores
cana , núm. 132.
'1 Dicha obra está dedicada al capitán Retes Largache; en la portada señala: "costeó esta
poetas, según hemos visto? Las relaciones documentan parcialmente las
crónica el cap. D. José de Retes, de Orden de Santiago, sindico y el de esta provincia de San preferencias artísticas de una sociedad; y si proliferan es porque hubo un
Diego". También es probable, por la dedicatoria, que haya patrocinado Poética descripción público receptor que las demandaba: no advertimos, en el periodo que aquí
de la pompa plausible[ ...] en la dedicación de la catedral de México (1668), compuesta
por Diego de Ribera. Además fue benefactor de templos, como el de san Bernardo, y de
regalos en certámenes poéticos, como se anota en Breve relación de la plausible pompa '9 Julio Jiménez Rueda, Historia de la literatura mexicana, Ediciones Botas, México,

(1673), a cargo de Diego Ribera. 1946 [la. ed., 1928), p. is.


46 TEXTO Y FIESTA EN LA LITERATURANOVOHISPANA PRÁCTICA SOCIALDE LA LITERATURA NOVOHISPANA 47

venimos estudiando, ningún signo de decadencia; al contrario, en relación al La obra manuscrita conoce dos medios de transmisión: el poema suelto y
siglo anterior, se nota mayor dinamismo y aceptación. Por otra parte, los el volumen. Respecto al segundo, rara vez un autor preparaba y revisaba su
integrantes de las instancias del poder -clérigos, autoridades del cabildo, propia obra para constituir un corpus con la finalidad de llevar un control de
virreyes, obispos, etcétera- también pertenecieron al grupo de lectores y su producción poética y, quizás, con la esperanza de verla publicada. (En
compartieron los mismos códigos estéticos con autores y público letrado en Nueva España tenemos noticia de la recopilación autógrafa [1569] de Pe-
general,hecho que confirmala vigenciade la literaturade tema festivo---per- dro de Trejo. ¿Éste sería el caso de Ramírez de Vargas?) La mayor de las
petuada en impresos- en el horizonte de expectativas colonial. veces esta tarea correspondía a familiares o amigos del autor, que confiaban
La imprenta como un instrumento de difícil acceso en el mundo de la en la posibilidad de una edición póstuma; así sucedió con Baltasar de Alcá-
cultura obstaculizó la producción literaria; pero, en la medida de lo posible y zar, cuya obra recopiló Francisco Pacheco, o con el códice de Juan de
gracias a Ja intervención de instancias mediadoras, dio cabida a un tipo de Salinas, compuesto por Diego de Arroyo y Figueroa. En la Nueva España,
literatura enmarcada en acontecimientosgeneralmentefestivos;una literatu- por ejemplo, hoy conocemos con mayor amplitud a González de Eslava
ra que, al fin y al cabo, gozó de estimación en el ámbito cultural y proporcio- gracias al interés y cuidado que tuvo el padre Femando Vello de Bustaman-
nó prestigio a sus autores. En cuanto a algunas modalidades de la poesía te en reunir los textos del poeta de origen toledano.62 Margit Frenk explica
lírica, es una realidad que la imprenta no satisfizo las expectativas de los mejor la historia:
escritores: para finales del siglo xvn tan sólo Sor Juana había logrado publi-
car, en España, un volumen donde se recopilaba la mayor parte de sus Si la obra de Fernán González de Eslava lo sobrevivió y ha llegado hasta
poemas líricos, Inundación castálida, que salió a luz gracias al amparo de nosotros, ello se debe a una especie de milagro; porque milagro fue que un
María Luisa Manrique de Lara, la ex virreina de la Nueva España, condesa amigo suyo [Vello de Bustamente] concibiera y realizara el proyecto de
reunir y dar a la estampa sus piezas teatrales y poesías religiosas algunos
de Paredes. El resto de los poetas tuvieron que conformarse con un me-
años después de muerto el autor. Hoy en día no tendría nada de anómalo; en
dio de difusión más modesto y perecedero: el manuscrito. aquella época era totalmente excepcional; lo era no ya sólo en las colonias
españolas: en España misma.63
3 .2. EL MANUSCRITO
Por el contrario, el poema suelto circuló de mano en mano a través de
Y es que la edición de poesía lírica en los Siglos de Oro fue más excepción copias que distribuía el propio autor a sus allegados, y éstos, a su vez, lo
que generalidad;" el vehículo de transmisión más usual de la poesía lírica hacían llegar a otras personas. El soneto, la décima o el romance manuscrito
fue el manuscrito. Esta "realidad histórica" de España tiene su correlato en recorren un camino de falsas atribuciones, de equívocos en las transcripcio-
los reinos americanos. Tanto aquí como allá, el medio manuscrito suplió la nes y de otros problemas filológicos; pero con todo, constituye Jaforma de
'carencia del impreso. Pero ello lejos de suponer una difusión amplia, fide- transmisión más habitual de la poesía, y no nos referimos únicamente a la
digna y rápida implica un sinfín de avatares.61 Por ahora señalemos algunas lírica. Un soneto panegírico, un romance epistolar al lado de unas décimas
características consubstanciales a este medio en el ámbito novohispano, ascéticas andarían de aquí para allá recorriendo los caminos de la república
siguiendo el camino trazado para España por Rodríguez-Moñino. de las letras. Productores y receptores echarían mano, no sin ciertos Ja-
62
60
Véase Antonio Rodríguez-Moñino, op. cit., pp. 18 ss. En este apartado seguimos de Véase Margit Frenk, op. cit., pp. 45-50 "§ 13 ¿Cómo se constituyó el corpus poético de
cerca las tesis apuntadas en dicha obra. Eslava?".
63
61
Ibídem, p. 39 ss. Margit Frenk, op. cit., p. 42.
PRÁCTICA SOCIAL DE LA LITERA TURA NOVOHISPANA 49
48 TEXTO Y FIESTA EN LA LITERATURA NOVOHISPANA

miembros de dicha clase serían finalmente unos cuantos en relación con el


mentos por no poder publicar, de esta práctica social literaria. En ocasiones,
resto de la sociedad; tocante a este punto, no podemos dejar de recordar la
hubo coleccionistas que, tras reunir un número considerable de poemas
airada queja de Bernardo de Balbuena, quien al final de la "Dedicación" de
sueltos, conformaron verdaderas antologías, rotuladas por su compilador
su Grandeza mexicana se mostraba "sin esperanza de gozar fruto della más
como "Poesías varias o·Rimas de varios ingeniosP'" De esta manera,
que este estrecho y pequeño mundo de por acá [Nueva España]", y esto
nos explicamos la existencia,por citar un ejemplo,de Floresde VariaPoesía,
ya que sólo en la capital había ingenios capaces de apreciar su obra, y fuera
corpus manuscrito recopilado en México (1577) que contiene poemas de
de ella todo era un erial: "Y aunque tierra grandísima, es en gente abreviado
Gutierre de Cetina, Juan de la Cueva, González de Eslava, entre otros.65
y corto, y fuera desta rica ciudad casi de todo punto desierto y acabado en lo
Regresando al periodo que nos concierne, resulta incuestionable la conti-
que es trato de letras, gustos, regalos y curiosidades de ingenio" .67 Por tal
nuidad de esta práctica en los escritores barrocos novohispanos.Han llegado
motivo confiaba que sus futuras publicaciones se realizarían "gozando de
hasta nuestros días copias manuscritasde textos literarios,y, aunque escasas, las comodidades de España".68 La difusión manuscrita, pues, no podía aspi-
son testimonio fehaciente para demostrar la vigencia que tuvo la transmisión
rar a ser amplia; al contrario, restringía su radio de acción al círculo de
manuscritaentiempospasados;recordemosalgunosejemplos:losveintinueve
amigos del autor y al grupo de diletantes y conocedores de la poesía. No
sonetos de Luis de SandovalZapata,halladospor AlfonsoMéndez Plancarte;
obstante, este medio podría bastar para darse a conocer en la pequeña repú-
la Octava maravilla, deljesuita Francisco de Castro, que circuló manuscrita
blica de las letras, cuyas fronteras no traspasaban las urbes más importantes:
en época de Sor Juana y que no salió a luz sino hasta 1729; los poemas
México y Puebla, principalmente.
devotos agrupados en el Códice Gómez Orozco; las obras de teatro ya El caso judicial promovido por la Santa Inquisición en contra de Sando-
mencionadas arriba;o los muchospoemas encomiásticosy epistolaresde Sor
val Zapata comprueba y recrea que los intelectuales acostumbraban inter-
Juana, que necesariamente tuvieron un antecedente escrito a mano.66 cambiar sus composiciones.El problema surgióporque algunos inquisidores
¿Y quiénes serían los destinatarios? A diferencia del público de los arcos
consideraron sospechosa la pieza Lo que es ser predestinado; finalmente,
triunfales, los túmulos y los villancicos, el cual abarcaba a todos los estratos
sin haber descubierto sacrilegio alguno, no pudo llegar al escenario, pues el
de la sociedad (aunque entre ellos variara el grado de comprensión de los
santo tribunal determinó que el vulgo podía mal interpretarla. El fallo final
textos), el grupo receptor del medio manuscrito -tenemos que imaginarlo
ordena al pie de la letra que:
así- era el culto y, por ende, minoritario. Ciertamente porque aun conside-
rando que -por la formación educativa así como por el prestigio que goza- Dijeron que debían de declarar y declararon no haber lugar de concedérsele
ban las letras- la mayoría de la clase instruida tuviera la competencia dicha licencia, y sólo le permitían al dicho D. Luis, para sí, la lectura de dicha
necesaria para descodificar los mensajes literarios (véase infra 1.4.), los comedia, y poderla comunicar a personas de talento y letras, y no a otras
personas, so las penas que reservaron imponerle lo contrario haciendo; así
lo acordaron y rubricaron.69
64
Rodríguez-Moñino, op. cit., p. 38.
65
Respecto a Flores de varia poesía Margit Frenk supone que es resultado de una La segunda parte de la condena -"poderla comunicar a personas de
Academia literaria. Véase op. cit., p. 67. talento y letras"- resultaba redundante: ¿quiénes más estarían capacita-
66
Véase acerca de Sandoval Zapata: Méndez Plancarte, Poetas novohispanos, Il, l, pp.
lxv-lxx; y José Pascual Buxó (ed.), Obras de Luis de Sandoval Zapata, FCE, México,
1986; de Octava maravilla, Méndez Plancarte, Poetas novohispanos, II, 1, p. lxxxv. El 67 Dedicación "Al doctor don Antonio de Ávila", op. cit., p. 54.
Códice Gómez Orozco así fue bautizado por Méndez Plancarte por haber pertenecido al 63
Idem.
historiador del mismo nombre; para los poemas de Sor Juana, consúltese el tomo primero de "9 Apud Humberto Maldonado, op. cit., p. 45.
sus Obras completas.
50 TEXTO Y FIESTA EN LA LITERA TURA NOVOIDSPANA PRÁCTICA SOCIAL DE LA LITERATURA NOVOHISPANA 51

dos para recibir Lo que es ser predestinado si no la gente instruida? Ade- vestigios de su obra. Matías de Bocanegra, por ejemplo, gozó de tanto re-
más ratificaba la costumbre; cualquiera podía compartir con sus pares su conocimiento en su época que sus contemporáneos en lugar de llamarlo por
propia experiencia literaria. su apellido, lo rebautizaron como "Boca de oro'', aludiendo a su destreza
Toda práctica literaria principia con un borrador hecho a mano, que con para"decir" versos; también se ganó el sobrenombreno menos encomiástico
futuras correcciones y mucha suerte se convierte en el antecedente del de "Cicerón cristiano". Pero fuera de una relación de un auto de fe, una
impreso. En efecto, el aspirante a escritor realiza sus primeras pruebas y comedia, un sermón, un arco triunfal y un dictamen judicial, de su produc-
las da a conocer a un amigo, y éste a otros; si los textos nacen con fortuna ción lírica sólo conocemos la "Canción a la vista de un desengaño", poema
-en el sentido amplio del término--, después de algún tiempo la ciudad que gracias a su insólito éxito mereció varias reimpresiones e imitaciones.71
letrada rumorará la existencia de un nuevo poeta, y no faltarán las institu- Con Sandoval Zapata sucedió algo similar. Calificado como el "Homero
ciones que le soliciten algún trabajo (unos villancicos, un arco triunfal...). mexicano"," parece incuestionable que don Luis fue considerado como
Ciertamente, es a través del medio manuscrito como un autor se da a cono- una de las plumas más diestras en su tiempo -entre 1640 y 1670-; sin
cer ante las instituciones literarias de la época; lo leen, lo reconocen y le embargo, para 1688 Francisco de Florencia ya advertía que de este "exce-
otorgan una categoría: sólo entonces empieza a existir como "poeta". La lente filósofo, teólogo historiador y político [...]"y poeta, no quedaban "más
primera lid de un escritor para conquistar nombradía acontece en el terreno que las cenizas de algunos poemas"; -y agregaba- "pero bien merece
manuscrito, si sale avante, los lauros vendrán después. No es como en los renacer, para que se eternice en la fama, Fénix inmortal de la América".73
arcos triunfales, donde para participar era necesaria una consolidada trayec-
toria intelectual. 71
De Matias de Bocanegra dice Beristáin que "nació en la Puebla[ ...] y fue uno de los
Decíamos que la transmisión manuscrita fue una práctica análoga a la jesuitas de la Provincia de México de más vivo ingenio y de más instrucción en las letras
de España, de difusión restringida y perecedera. Sin embargo, existe una humanas y sagradas, y muy estimado de Virreyes y Obispos'', apud Méndez Plancarte,
Poetas novohispanos, 11,1, p. lxiii. Los calificativos de Cicerón cristiano y Boca de oro se
diferencia notable: en la metrópoli se conservaron volúmenes manuscritos
deben a Ambrosio Solís de Aguirre, quien en su Relación de la pompa festiva colocación
completos de poesía lírica que se publicaron en vida opost mortem de sus de una Santa y hermosa cruz de piedra, que el Ilmo. Sr. D. Juan de Mañozca trasladó
autores, mientras que en la Nueva España el número de poemas -ya no al cementerio desta l. Catedral (1647) le dedica los siguientes versos: "-el Cicerón Cris-
hablemos de volúmenes- es muy reducido. Sin duda en España hubo pér- tiano, Boca de Oro,/ que Boca Negra no se llama aquésta...-" (apud Méndez Plancarte,
idem). Sus obras son: Auto general de fe (1649); Teatrojerárquico de la luz (1649); un
didas lamentables (Rodríguez-Moñinocita el nombre de don Luis de Vargas
dictamen sobre los Salmos de Guillén Lampart ( 1659); una licencia para Ediscalia Sacra
Manrique, de quien, efectivamente, casi lo único que se sabe es el nombre y ( 1648); Comedia de San Francisco de Borja a la feliz venida del excelentísimo señor
que fue un poeta muy famoso en su época"); pero con todo, abundan los marqués de Vi/lena (1640); Arco triunfal de la Catedral de México [a la llegada del
ejemplos de poesía lírica. En México sucede lo opuesto: a no ser por Sor marqués de Villena] (1640). Acerca de la "Canción famosa", Martha Lilia Tenorio supone
que pudo haber sido compuesta entre 1640 y 1652: "La 'Canción famosa': fama y fortuna",
Juana y Sandoval Zapata, podríamos declarar desierto nuestro panorama
NRFH, xi (1992), núm. 1, p. 524. De las varias reimpresiones que tuvo, actualmente se
lírico de la segunda mitad del setecientos. De ahí que el mote de literatura conocen las "de 1755 (México), 1775 (Puebla) y 1782 (México), cuya fecha de primera
perdida caracterice a la perfección esta sección de la poesía novohispana: edición ignoramos", MarthaLilia Tenorio, ibídem, p. 523.
72
qué duda cabe que los vates americanos escribían sobre amor cortés o Así lo llamó Carlos de Sigüenza y Góngora en el Triunfoparténico. Para las fechas del
sobre desengaño; no obstante, la fortuna no quiso preservarlos hasta nues- certamen poético, Sandoval Zapata ya habla muerto, pero aún se le recordaba como uno de
los mejores poetas nacidos en el Nuevo Mundo. La alusión de Sigüenza es a propósito del
tros días. De la fama de algunos no quedan sino referencias indirectas o premio que ganó un hijo de nuestro don Luis. Véase José Pascual Buxó (ed.), Obras de Luis
de Sandoval Zapata, México, FCE, 1986, p. 9.
70 73
Rodriguez-Mol'iino, op. cit., pp. 36-37. Francisco de Florencia, Estrella del Norte (1688), apud José Pascual Buxó, lbidem, p. 7.
52 TEXTO Y FIESTA EN LA LITERATURANOVOHISPANA PRÁCTICA SOCIALDE LA LITERATURA NOVOHISPANA 53

Más sintomático resulta saber que tenía preparadas varias obras para la ño", de Matías de Bocanegra.76 Otro texto, desconocido por la crítica con-
imprenta; en el "Advertimiento" a su Panegírico de la paciencia anuncia temporánea, asimismo ha sido motivo de especulación: Mitología sacra,
que: cuyo contenido y paradero ignoramos.
Hay que resaltar que no sólo la poesía lírica padeció los estragos del
Conlacensurade estegraningeniomeatrevoa prometera la curiosidadlas olvido y del tiempo: también están lostestimonios de una literatura celebra-
Misceláneas castellanas, muchosversoshumanosy divinos,el TiberioCésar toria-arcos, exequias, etc.-que en el pasado existió en manuscritos, pero
político, la Apología por la novedad, la Información panegírica por Oríge- que no alcanzó a llegar hasta nuestros días, o por lo menos no es de nuestro
nes, el Epicteto cristiano y, sobretodo,unosopúsculoslatinoscomoel De conocimiento; por ejemplo varios certámenes que se llevaron a cabo en
Magia, Examen Vanitatis, Doctrina Gentium et haereticorum y las Quaes-
época de Sor Juana.77 Y a todo esto agreguemos la literatura que sí se
tiones Selectae. Escritostodos que,si pudierondeslucirmelosyerros,casi
me desvanecieronsus asuntospor el buen gustode la elección.74 imprimió, pero que por diversas causas -incuria, accidentes, ideologías-
ha desaparecido tal vez para siempre.
¿Dónde están todas estas obras? Hasta ahora, perdidas: igual que sus
piezas teatrales. Actualmente, las "cenizas" de Sandoval Zapata están agru- 4. FORMACIÓNDE LECTORESY AUTORES:LA EDUCACIÓNNOVOIIlSPANA
padas en la moderna edición de José Pascual Buxó.
Años después, por el último tercio del siglo xvn, la figura de Isidro de
Sariñana llama la atención en la sociedadnovohispana:no sólo destaca como La recepción y producción de un texto literario no se origina en un vacío
notable orador y catedrático universitario, sino también como poeta. Julián cultural;como condiciónprimariadeben existirlectorescapacesde descodifi-
Gutiérrez Dávila, en sus Memorias históricas, dedica varios folios a la car, entender y disfrutar aquel texto. Para un marco de referencia más amplio
vida del Dr. Sariñana, y en cuanto a su actividad literaria, comenta: vale lo mismo: un ambiente de recepción propicio garantiza el florecimiento
de una culturaliteraria,y viceversa.Ahorabien,el ambientedondeencuentran
Y as! fue nuestroDr. Isidro,poeta excelentelatinoy castellano,como lo acogida los textos no se crea por generación espontánea; es resultado del
manifestaronalgunasobrillassuyas,queélhizoparael obsequioy eltiempo
76
haborradosumemoria.75 Gutiérrez Dávila recuerda que las décimas "por el aprecio con que han corrido se han
dado a las prensas muchas veces" (fol. 127). Quizás su primera impresión haya sido de
Las Memorias de Gutiérrez Dávila datan de 1736, lo que indica que para 1668 como apéndice en Relación de la venida y vuelta..., de Ramírez de Vargas, pues en la
reimpresión de este mismo libro ya aparecen; sin embargo no podemos asegurarlo porque
esa fecha el tiempo ya había borrado la producción poética de Sariñana. desconocemos la edición de 1668. Fueron glosadas en 1699 y 1716 por Apello Corbulacho
Bastó menos de un siglo para la extinción de aquellas "obrillas suyas", qui- en Voces de desengaño; aparecen nuevamente en las Memorias históricas de Gutiérrez
zás manuscritas. Unas décimas, empero, certifican el talento y fama del Dávila. Por último, se nota una evidente glosa en la Verdadeseternas (1794) del P. Francisco
obispo de Oaxaca. "Las décimas al desengaño de la vida", escritas pro- Javier Lozano. Véase Méndez Plancarte, Poetas novohispanos, 11, 1, p. lxxii-lxxiii.
77
Basamos nuestra opinión en las noticias de Méndez Plancarte: "Varios [certámenes],
bablemente en 1668, tuvieron cuatro impresiones por lo menos, un gran
acaso nunca se imprimieron, como el de los mercedarios a san Pedro Nolasco en 1663 (Pérez
éxito de recepción, semejante al de la "Canción a la vista de un desenga- de Salazar), el de Santa Rosa de Lima, en nuestro Santo Domingo, con Ramírez de Vargas por
secretario,aludido por MoralesPastrana en su 'Solemne Pompa... a la Beatificación' (México,
74
"Advertimiento" de Panegírico de la paciencia, en ed. cit., p. 122. 1671), o el del Templo de San Agustín, al resurgir 'como el fénix de sus cenizas', del que
71
Julián Gutiérrez Dávila, Memorias históricas de la Congregación de el oratorio de la poseemos sólo el cartel ('Certamen'. .. 8 fojas, pidiendo 5 décimas carentes cada una de ellas
( 'iudad de México, México, Imprenta Real del Superior Gobierno, 1736 (parte 1, lib. III), de una de las vocales, y octavas hispano-latinas, etc., México, Calderón, 1692)", Poetas
fol. 126. novohispanos, I, 1, p. lviii.
54 TEXTO Y FIESTA EN LA LITERATURANOVOHISPANA PRÁCTICA SOCIALDE LA LITERATURANOVOHISPANA 55

grado y características en que una sociedad haya edificado una infraestruc- impulsancon decisiónlos estudioshumanísticos.Por sus aulas pasaronalum-
tura cultural, de la cual dependerá el desarrollo de la actividad literaria; es nos que a la edad de doce a catorce años -según Decorme-- "componían y
decir, un ambiente idóneo es aquel que proporciona a los lectores las herra- recitabanen publico piezas latinasde muy bello gusto en prosa y en verso".79
mientas necesarias para que los hechos literarios les sean familiares y no Una vez implantada la Ratio studiorum, se concretó el sistema educa-
ajenos. En la Nueva España, las instituciones educativas --en especial las tivo más perdurable en la colonia. Las materias de humanidades se ubica-
jesuitas-fueron piedra angularde la infraestructuracultural:favorecieronla ron en el nivel básico, y su aprobación fue requisito indispensable para
producción, la difusión y la recepción de la literatura,tanto culta como popu- cursar otras más avanzadas (por ejemplo, Teología). La primera materia
lar. Otra sería la historia de no haberse establecido estos importantes centros que se impartía era Gramática (i.e. latín); estaba dividida en tres clases.
educativos que impulsaron el cultivo de las bellas letras y modelaron la No se exigía un determinado tiempo para culminar el curso, pues la dura-
sensibilidad artística de la élite novohispana. ción del mismo dependía de los avances personales de cada alumno, aun-
que por lo regular se cursaba en tres años. La Gramática tenía como
4.1. LA INSTRUCCIÓNJESUITA Y UNIVERSITARIA objetivo que el estudiante dominara perfectamente la lengua latina y "diera
pruebas de sus conocimientos en un examen, demostrando ser capaz de
El estudio de las letras-basado en el conocimientode autoresclásicos- fue escribir y hablar latín pura y propiamente y sin vicio [...] y con cierto
preocupacióncentralen el sistemaeducativojesuita. Con ejerciciosy discipli- sentido de elegancia del lenguaje"." Para ello, utilizaban libros de
na, los estudiantes se esmeraban en aprender e imitar las enseñanzas de los gramática y fragmentos de textos de autores clásicos (Ovidio, Virgilio,
grandes maestros griegos y romanos, con la finalidad de situar a las letras Horacio, etc.) y cristianos, editados en su mayoría en la imprenta de San
como el cimiento sobre el cual se habrían de erigir las demás disciplinas del Ildefonso.81 Por supuesto que los estudiantes también aprendían a versificar
saber. Ello, sin duda, influyó en la formación de receptores y de poetas. en la lengua de Virgilio. Dominado el latín, pasaban al estudio de la "bellas
Vale la pena recordar, aunque se haya mencionado muchas veces, que la letras" (i.e. Humanidades), las cuales comprendían la Retórica y la Poesía.
educación en el México colonial estaba, prácticamente, controlada por los En Retórica durante un año estudiaban oratoria, autores latinos y griego,
jesuitas. No sólo tenían a su cargo los niveles elemental y medio, sino que se dedicando una hora por cada materia.82 Al finalizar, debían poseer una
entrometían incluso en el superior.Leamos a Decorme: "Sabido es que, en el elocuencia perfecta. Otro año lo dedicaban al estudio de la Poesía. Es
tiempo colonial, la casi totalidad de la enseñanza pública secundaria y gran pertinente señalar que durante estos años los alumnos "se esforzaban en
parte de la superior(exceptoLeyes,Medicina,Mineríay Arquitectura)estaba imitar el estilo de los clásicos y en saborear su gusto, familiarizándose con
en manos de losjesuitas. Sus maestros todos se formaban en una especie de las obras maestras de la antigüedad".83 Terminados estos dos años,
Universidadjesuítica llamadaColegioMáximo de SanPedro y San Pablo, en empleaban otro más en el perfeccionamiento y repetición de las mismas
cuyas aulas se admitían también gratuitamente los estudiantes seglares".78 materias en un curso llamado Juniorato o Letras Humanas, el cual
Cabe mencionar que losjesuitas dictaban la cátedra de Teología en la Real
Universidad. n Ibidem, p. 12.

Con la fundación de los Colegios de San Pedro y San Pablo en 1573, los Francisco González Cossio, "Prólogo" a Francisco de Florencia, Historia de la Provin-
padresjesuitas inicianuna magna empresa culturalen la Nueva España, pues cia de la Compañía de Jesús en Nueva España, Editorial Academia Literaria, México, 1955,
p.xxxix.
11
Decorme, op. cit., p. 149.
78 82
Gerald Decorme, "Labores literarias'', en su La obra de losjesuitas mexicanos, 1527- González Cossio, op. cit., p. xxxix.
1767, Jus, México, 1941, p. 131. u Decorme, op. cit., p. 149.
56 TEXTO Y FIESTAEN LA LITERATURANOVOHISPANA PRÁCTICA SOCIALDE LA LITERATURANOVOHISPANA 57

"ocupábanlo en la lectura corrida de los autores clásicos, latinos y espa- cos organizados por la Universidad (vid. supra), en los que sin duda par-
ñoles, específicamente los oradores antiguos y modernos, y[ ...] modelaban ticiparían estudiantes. Bernardo de Balbuena recuerda en Grandeza mexi-
sus continuos ejercicios de composición y declamación".84 cana que en su etapa como estudiante participó en tres certámenes en
Como se habrá advertido, la educación jesuita consistía tanto en el apren- los que, por cierto, obtuvo los primeros lugares. También menciona que
dizaje teórico como en la aplicación práctica; ponía especial atención en las era una costumbre extendida entre los jóvenes (seguramente en su mayoría
técnicas elocutivas de los clásicos y recomendaba imitarlas mediante ejerci- estudiantes) la composición poética. Al transcribir sus poemas premiados,
cios. Dentro de los Colegios acontecían recitaciones en verso y en prosa; Balbuenajustifica tal digresión diciendo que lo hizo con el fin de "apuntar
asimismo, se realizaban representaciones teatrales. Ilustra esta práctica el ordinario ejercicio de la juventud mexicana en todas letras y facultades,
literaria un comentario de Vicente Lanuchi; el notable catedrático de Retó- y cómo en la poesía puede muy bien competir con Delfos, museo y sagrario
rica reporta en uno de sus informes escolares que: de Apolo".88
Respecto del teatro sucede algo similar: se cultiva como un ejercicio
En este afl.ocada ocho días los retóricos practicaron con destreza admirada didáctico para aprender el latín, pero más tarde se montan obras escritas en
por los oyentes y los alumnos o poemas panegíricos escritos sin ayuda, o español. Pronto sale de las aulas y se representa en otros recintos de la
algún discurso por ellos mismos compuesto para la fiesta de algún santo. ciudad (vid supra). Sobre este punto resulta ilustrativa la descripción de
Armando Maria y Campos sobre el teatro en los colegios jesuitas:
y más adelante agrega el jesuita:
Los estudiantes anualmente presentaban obras para inaugurar la apertura
el mismo día se levantaban a continuación dos elegantísimos poetas que del nuevo curso, ordinariamenteel 18de octubre [...]; la clausura de la escuela
recitaban a tantos doctísimos varones presentes. 85 [...],o el día de la Asunción[ ...]; y para celebrar los festivales de la Navidad,
de la Circuncisión,la Epifaníay el Día de CorpusChristi.Cada colegiotambién
Práctica que se extendía fuera de las aulas; como recuerda Gerald Decor- rendía homenaje a su tutelar o al santo patrono de la ciudad. En manera
me, "días de gala para poetas y oradores eran los del Inicio de clases, los similar, las escuelas daban la bienvenida a las visitas de altos dignatarios o
Actos Mayores y Menores de cada año, los certámenes de Navidad, las participaban en la celebración de actos inusitados. 89
canonizaciones [...]'', 86 etcétera. Nuevamente encontramos que la fiesta pro-
movía la actividad literaria. La educación jesuita y universitaria en general -se ha dicho-e- formó
No todo fue responsabilidad jesuita. Las demás órdenes y las otras insti- hábiles versificadores, pero pocos poetas. No podemos asentir tal dictamen
tuciones educativas --obedeciendo a un impulso humanístico propio de los mientras desconozcamos gran parte de la literatura barroca mexicana; pero
Siglos de Orü---"también consideraron la actividad literaria como parte fun- sí podemos asegurar que instruyó a excelentes lectores de poesía. Es innega-
damental de la educación.87 Ahí están, por ejemplo, los certámenes poéti- ble que las instancias educativas modelaron la sensibilidad artística de la clase

14
lbidem, p. 153. sos literarios al servicio de agudezas conceptistas y disfrutar de los interminables juegos de
85 palabras, simbolos, metáforas y alegorías, que comenzaron por ser ornamento de textos
Apud Ignacio Osorio, "La retórica en Nueva España", en Conquistar el eco, p. 152
86
Decorme, op. cit., p. 154 poéticos y se convirtieron en sustancia y motivo de certámenes literarios, festejos, decora-
17
Véase Pilar Gonzalbo, Historia de la educación en la época colonial. La educación de ciones plásticas, representaciones teatrales y diálogos eruditos, muy al gusto de la sociedad
los criollos y la vida urbana, El Colegio de México, México, 1990. Señala esta autora que si barroca", ibidem, p. 100.
11Balbuena,
bien el ciclo de humanidades no fomentaba en el estudiante el "espiritu critico ni su curio- op. cit., p. 43.
19
sidad por los fenómenos de la naturaleza. En cambio podía ejercitar ampliamente los recur- Armando Maria y Campos, op. cit., p. 51.
58 TEXTO Y FIESTA EN LA LITERATURANOVOHISPANA PRÁCTICA SOCIALDE LA LITERATURA NOVOHISPANA 59

letrada,90 y que contribuyeronen la consolidaciónde un horizontede expecta- nominarse poetas, y por lo tanto, ese mismo y pequeño núcleo social sería el
tivas homogéneo.91 Si no todos los que habían pasado por las aulas llegarona consumidor de su propia obra. Así lo pensó Alfonso Reyes, quien explicaba
ser poetas, por lo menos conocían, con cierta amplitud, los mecanismos y la relación autor-receptor como un hecho "típicamente colonial, de un gru-
tendenciasdel oficio literario.Comoparte de la educaciónbásica,las humani- po selecto que es público de sí mismo"." En cuanto a la cantidad de poetas
dades fueron -para decirlo en términos modernos- el tronco común de Octavio Paz se sorprende de "la abundancia de poetas, la mayoría clérigos"
todas las carreras, el cual no caía en el olvido tan fácilmente; al contrario: y concluye que la literatura fue "minoritaria, docta, académica, profunda-
representabaun requisito indispensableen el ideal del hombre culto. mente religiosa [...], hermética y aristocrática [...]".93 En fecha más recien-
te, Margit Frenk disiente de la afirmación de Alfonso Reyes. Llega a la
conclusión que la poesía del siglo XVI -en tiempos de Fernán González de
4.2. AUTORES Y RECEPTORES
Eslava- tuvo un carácter más popular que elitista al estar vinculada a una
cultura festiva que la produjo; así "la imagen de una poesía producida por y
Una de las fuentes documentales más importantes para conocer a los pro- para 'una sociedad culta y delicada [que] hacía versos para honestar ocios'
tagonistas de la actividad literaria han sido los certámenes poéticos. Ahí el de 'un grupo selecto que es público de sí mismo' no parece guardar relación
estudioso podrá encontrar un exorbitante número nombres y poemas. Aun con los hechos". 94 Como es de notar, la relación autor-receptor es compleja,
en los que no conocemos sino por referencias indirectas, sabemos que en y un acercamiento certero requiere de un análisis más profundo de la pro-
este tipo de actos los participantes se podían contar por cientos. Bernardo ducción y recepción de los textos literarios en toda sus manifestaciones
de Balbuena se ufana de haber sido premiado entre trescientos concursan- culturales. Por lo pronto y conforme a lo que hemos apuntado en los aparta-
tes. Carlos de Sigüenza y Góngora relata que recibió poemas de unos qui- dos anteriores, podemos deslindar las siguientes características.
nientos poetas. También es socorrido el verso de Eslava que dice que en la A través de los medios de transmisión se puede inferir a qué publico
Nueva España había más poetas que estiércol. Ante datos como éstos y llegaba la poesía. Se pueden distinguirdostipos de vehículos de transmisión:
tomando en cuenta que el oficio literario estuvo reservado al grupo letrado, de difusión masiva y el de difusión restringida. El segundo se dirige exclusi-
parecería que todos los miembros de la comunidad instruida podían autode- vamente a la clase letrada y se propaga por la vía manuscrita; en relación
con el resto de la sociedad forma un grupo "minoritario, docto" y homogé-
''º Así lo aprecia también Pilar Gonzalbo al plantearse el problema de la educación y la neo. El primero es mucho más amplio y heterogéneo; corresponde a toda
cultura: "los estudios en la universidad, en los colegios y en las escuelas, influyeron
decisivamente en la formación del gusto literario de los novohispanos y contribuyeron a
aquella literatura que fue promovida por las fiestas públicas; sus medios de
consagrar la noción de cultura como ejercicio intelectual minoritario", op. cit., p. 342. expresión son diversificadosy su público también. En el teatro, por ejemplo,
'11 Hans Robert Jauss explica que entre texto y la obra se establece una relación dialógica lo mismo se montaba una obra en Palacio por un onomástico real que un
de pregunta y respuesta, por lo tanto dicho texto responde a priori a ciertas preguntas de auto sacramental al aire libre en la fiesta de Corpus Christi. Los villancicos,
un público determinado. Esto es posible porque -explica Jauss retomando un concepto de
dada su composición híbrida de música y poesía, deleitaba a los feligreses:
Hans-Georg Gadamer- en el momento de aparición de una obra existe previamente un
horizonte de expectativas que condiciona la actitud de los lectores. El horizonte de expecta- lo que significa que toda la sociedad era un público potencial. Y qué decir
tivas está formado por todos aquellos elementos que los lectores de una época esperan de los poemas incrustados en los arcos triunfales, en túmulos, cuadros y
encontrar en las obras literarias que leen. Por consiguiente, el conjunto de ideas estéticas e
ideológicas, de costumbres y conductas, de preceptivas y creencias de un grupo de lectores 92
es lo que éste busca en la obra. Véase Hans Robert Jauss, La literatura como provoca- Alfonso Reyes, Letras de la Nueva España, FCE, México, 1983, p. 354.
93
ción, Ediciones Península, Barcelona, 1976. Al compartir la misma formación cultural, la Octavio Paz, op. cit. p. 69.
94
élite instruida era afln, y por tanto homogénea, en sus gustos literarios. Margit Frenk, op. cit. p. 67.
60 TEXTO Y FIESTAEN LA LITERATURANOVOHISPANA PRÁCTICA SOCIAL DE LA LITERATURANOVOHISPANA 61

carros alegóricos, los cuales al ubicarse en lugares públicos estaban a la Porel sistema educativo y por el prestigio social que representaba escri-
vista de los transeúntes. O los actos de recitación pública --como los hir versos, el conocimiento de los códigos literarios en la clase letrada era
certámenes o las exequias y entradas virreyes o arzobispos- que tenían común. Se configura así un grupo receptor activo; nos referimos a que no
lugar frente a un nutrido auditorio. Como hemos venido anotando, el público sólo es competente para recibir el mensaje literario sino también es capaz
de esta literatura era heterogéneo:tanto letrado como analfabeto. La práctica de producirlo. Recordemos que el modelo educativo consideraba entre sus
social de la poesía a través del vehículo de la fiesta logró penetrar en todos actividades la práctica -así estuviera basada en los autores clásicos-
los estratos, aun en los menos instruidos. Pero no hay que olvidar que el poéticay el ejercicio constante de las bellas letras. Sin embargo, no hay que
público que determina la forma y contenido de los poemas es el culto: el confundirla producción con el reconocimiento; son dos categorías distintas.
letrado siempre está presente e influirá en las diversas manifestaciones l.a primera es importante en cuanto a través de ella se perciben tendencias
literarias, inclusiveen las de carácter popular. Ya lo vimos en los villancicos, y modas literarias e ideológicas, pero en conjunto y no a nivel individual.
en los que una forma que hunde sus raíces en la poesía trovadoresca tiene Desdeeste punto de vista son valiosos aun los textos anónimos. El reconoci-
vigencia y goza de estimación entre poetas y receptores cultos, pese a que miento es una categoría social que tiene que ver con la distinción pública
también sean del disfrute del populacho. que las instituciones literarias de la época hacen recaer sobre determinados
Por otra parte, debido la heterogeneidad de los receptores, la interpreta- autores, quienes -a su vez- representan y normativizan la producción
ción de las manifestaciones artísticas también será diversificada. Es com- 1iteraria de la zona donde son conocidos. Es decir, los escritores canoniza-
prensible que coexistan diferentes niveles de comprensión de los poemas; dos son reflejo y paradigma de los ideales poéticos de un tiempo y lugar
pero el desciframiento cabal siempre estará del lado de la gente culta. El específicos, por lo tanto, su número es limitado. Por estas razones no acep-
trasfondo teológico de un auto sacramental (pensemos en la comedia de tamos la tesis de una pequeña comunidad compuesta exclusivamente de
Sandoval Zapata Lo que es ser predestinado, donde los inquisidores temían poetas, sino más bien la relación entre un público conocedor y participativo
una falsa interpretación); los emblemas y alusiones mitológicas, aunado a la y unos cuantos escritores reconocidos. Esto no descarta que los miembros
retorcida sintaxis de los poemas que acompañabanel arco triunfal, el túmulo de aquel público lucharan por ascender al estaus de poeta. Al contrario, es
o el carro alegórico; las metáforas y conceptos de los villancicos; etcétera, en este punto donde operan los mecanismos de consagración.
sólo podrían haber sido comprendidos por conocedores de dichos códigos, La misma sociedad, y en particular las instituciones literarias,95 diseñan
mientras que la gente común apreciaría más el boato festivo-musical. Entre sus mecanismos de regulación para dictaminar a quién se le puede otorgar
los dos extremos -el público analfabeto y el erudito- existirían capas el grado de poeta y a qué el de poesía. En Nueva España (1650-1700),
intermedias, cuya interpretación dependería del grado de cultura que cada mediante la revisión de algunas de sus más importantes manifestaciones
una de éstas poseyera. culturales, sabemos que existieron espacios para cada nivel de prestigio. La
En cuanto a los autores, ¿hemos de creer que en realidad la capital de la transmisión de textos manuscritos y la participación en certámenes eran los
Nueva España, así como sus ciudades más importantes estaban plagadas de primeros peldaños de ascenso social; éste era el medio del que todos los as-
poetas? ¿Se podrá aceptar que el número de participantes de un certamen pirantes a poetas se valían. Esto no impedía que los escritores conocidos
poético corresponde al de poetas? No lo creemos así. Para la segunda también los utilizaran;para ellos eran medios de ratificación de su renombre.
mitad del siglo XVII la mayoría de quienes escribían versos eran criollos que Los demás espacios estaban reservados para los más famosos: arcos triunfa-
habían pasado por las aulas, pero no todos ellos merecían el reconocimiento
social de poetas. Para nosotros las cuestión se centra en la distinción entre '1' Retomamos el concepto de institución literaria en el apartado 2.1. y 2.1.1. del siguiente

poetas canonizados, público participativo y mecanismos de canonización. capitulo.


62 TEXTO Y FIESTA EN LA LITERA TURA NOVOIDSPANA PRÁCTICA SOCIAL DE LA LITERA TURA NOVOiiISPANA
63
les,túmulos, villancicosy teatro, así como la impresiónde libros.Pero aun en partir de los impresos y los escasísimos manuscritos existentes en nuestros
estos últimos se establecen criterios de selección. En efecto, de la conquista acervos. La actividad literaria que hasta ahora hemos reseñado fue notable-
de cada uno de ellos es como se consolida el grado de consagración. mente superior a la que reflejan los textos aún conservados, y aunque quizá
Así, de losquinientosparticipantesdel Triunfo parténico sólopocos-muy no recuperemos ni siquiera una mínima parte de,este sector desconocido,
pocos- gozaron de la categoría de poetas, aunque todos aspiraran a ello. debemos tomarlo en cuenta para evaluar lo que sr se conoce hoy en día.
La gran mayoría pertenece al conjunto de lectores participativos. Existen En el primer apartado de este capítulo, notábamos que la producción
dos formas para evaluar la recepción de un autor ---consagrado o no-: la poética impresa se orientaba visiblemente hacia un tipo de textos vinculados
fama (como categoría social conferida por sus contemporáneos) y las carac- a acontecimientos sociales,o por mejor decir: festivos. Asimismoera plausi-
terísticas de su obra, especialmente la publicada (continuidad, reimpresio- ble la ausencia de ciertos géneros, tanto en impresos como en manuscritos.
nes, temas, número de obras, etcétera). En este sentido, la lista de poetas En ambos casos esbozamos una explicación Ydescripción social; hicimos
verdaderamente notables no es tan grande como sugieren los certámenes hincapié en las causas que propiciaron Ydeterminaron losderroteros de la
poéticos. (Uno de éstos es Alonso Ramírez de Vargas, de quien hablaremos producción poética. Al revisar la práctica social de la literatura,encontramos
en el siguiente capítulo.) que la omisión de los temas líricos Yde otras formas poéticas no se debe a
Con todas estas consideraciones resulta más fácil comprender y valorar que los escritores desconocieran los códigos estéticos que regían dichos
Jostextos existentes. La omisión de algunos géneros-justificada histórica- géneros, sino a causas sociales específicas. En otras palabras:un sector de
mente- no resta "ingenio" a los poetas novohispanos reconocidos ni me- nuestra literatura no pudo llegar hasta nuestros días porque se valía de la
nosprecia la importanciade otras manifestacionesliterariaspracticadas en el restringida y perecedera difusión manuscrita Yporque no fuefavorecidacon
periodo aquí estudiado. el auspicio económico. Por otro lado, razones históricas explicanel porqué
de la literatura impresa; dan las pautas para entender que en su origen esta
5. APROXIMACIONES FINALES literatura satisfacía un horizonte de expectativas Yque circunstanciassocia-
les modelaron su estructura.
Frente a la naturaleza de la mayor parte de la poesía impresaen la se-
El horizonte que hoy podamos trazar de la profusa actividad literaria del gunda mitad del setecientosy con el supuesto de un conocimientoparcial, el
México virreinal será irremediablemente fragmentario. No sólo por la dis- análisis social de la literatura resulta imprescindible.El contextoque la pro-
tancia histórica que marca un cambio de sensibilidad y pensamiento entre dujo y la determinó es el punto de partida para su caracterización;en parti-
una época y otra, sino por evidentes lagunas en la producción de textos. cular debe tomarse en cuenta que la producción literaria impresa está
Todas la copias manuscritas de poesía lírica y de teatro que circularon en un supeditada, en la parte económica, por dos factores: la imprentay el mece-
restringido grupo intelectual, los villancicos que se cantaron en la iglesia o nazgo, ambos complementarios y restrictivos a la vez. Aquéllaperpetúa la
los poemas incrustados en un monumento de arte efimero que no llegaron a obra y otorga prestigio al autor, características que la hacenunobjeto codi-
la imprenta, los poemas de certamen excluidos y los nunca publicados, en ciado por los intelectuales; pero también -más allá de lascensurasinquisi-
/j1111

suma: las expresiones literarias que no tuvieron la fortuna de imprimirse y toriales- impone una limitación pecuniaria: imprimir unlibroen la época
las que habiéndola tenido por distintas causas desaparecieron en el tortuoso resultaba un desembolso considerable, inaccesible al escritor.Esta situa-
camino que va del periodo barroco a nuestros días, conforman el capítulo ción se remediaba en cierta medida gracias al mecenazgo,cuya interven-
ignoto de la historia de la literatura mexicana colonial. Muy distinta fue la ción hizo posible que muchos escritores tuvieran la oportunidadde dar a la
actividad literaria de la segunda mitad del XVII de la que hoy conjeturemos a estampa uno o varios libros... sin embargo sujetos al gustodel mecenas
64 TEXTO Y FIESTA EN LA LITERA TURA NOVOHISPANA PRÁCTICA SOCIAL DE LA LITERATURA NOVOHISPANA 65

-autoridades eclesiásticasy civiles,así como miembrosde la aristocracia-, de la producción literaria, aun cuando no todos estén escritos estrictamente
cuya característica principal fue que se interesaron muy poco por la poesía, en verso, sino, en la mayor de la veces, alternen poesía y prosa. El valor de
a menos que ésta versara sobre un acontecimiento relevante para ellos: este grupo de textos de ninguna manera debe suponerse trivial; al contrario,
festejos, exequias, ascética, etcétera; es decir, los textos donde tiene cabida por lo que hemos repasado sabemos que cumple con una función social e
alguna manifestación poética responden por lo general a una petición de los histórica específica en alianza indisoluble con las estructuras del poder: da
benefactores. cuenta de una parte de la actividad literaria de la época (mecanismos de
Literatura y fiesta es un binomio indisoluble que nos ofrece múltiples consagración; noticias de poetas, público, preferencias, etc.); también apor-
perspectivas de estudio. Como hemos visto, dentro del conjunto de la activi- ta información de otras manifestaciones no literarias como la pintura, la
dad literaria, la relacionada con acontecimientos festivos ocupa un lugar arquitectura o la política. El hecho de que muchas relaciones y descripcio-
preponderante. Ya fuera en las celebraciones de calendario fijo -actos li- nes hayan llegado a la imprenta significa que gozaronde aceptación y fueron
túrgicos, onomásticos reales, etcétera- o en las eventuales -entrada de relevantes para algún grupo social. En cuanto a su valor artístico, éste aún
jerarcas (tanto de la Iglesia como del Estado), canonizaciones,triunfos mili- está por comprobarse; mientras no se realicen suficientes análisis que tomen
tares, exequias, etcétera-, en todas ellas la literatura siempre hizo acto de en cuenta los principios estéticos bajo los cuales fueron elaborados sus dis-
presencia. La poesía, como los toros o los cohetes o bien los desfiles, es un cursos, no es justa su descalificación. Esto lo remarcamos porque en algu-
componente inexcusable de las fiestas, y cumple --como aquéllos- con nos sectores de la crítica reciente existe una recriminación velada o abierta
una función concreta, que recobra mayor significación al vincularla con los a esta poesía en tanto que predomina --desde una clasificación social- la
demás componentes." denominada "circunstancial". En efecto, a algunos estudiosos les parece
A partir de la vinculación fiesta-literatura, surgen temas dignos de aten- "indigna" esta poesía de encargo y la sentencian al olvido por carecer, salvo
ción que aquí apenas dejamos bosquejados. Los medios de transmisión, selectísimas ocasiones, de mérito. Nos preguntamos hasta dónde tal opinión
según hicimos notar, fueron amplios y diversificados pero también más efi- está influida por apreciaciones modernas y se aleja de los códigos artísticos
meros. (Un texto poético se transmitía en forma cantada -villancicos-, bajos los cuales fueron escritos los referidos textos; es decir, en qué medida
recitada --en loas y oraciones fúnebres-, representada -en teatro-, losjuicios están sustentados en los criterios de una poética extemporánea a
además de la forma escrita.) Los espacios donde se transmitía la poesía la literatura novohispana y más próxima a los valores de la nuestra como
también fueron variados y múltiples, y van desde las calles, los monumentos lectores del siglo xx. Algo responderemos con base en la obra de Alonso
de arte efímero, los recintos sagrados, las plazas públicas hasta las salas de Ramírez de Vargas en el siguiente capítulo.
Palacio o el entarimado de un corral.
Ahora bien, en lo que respecta a la producción de textos impresos, hay
que destacar que las relaciones de fiestas y las descripciones de arcos
triunfales y piras funerarias cubren un amplio margen en el panorama global

% Esta observación coincide con la que Margit Frenk propone para la literatura de la época

en que escribió Fernán González de Eslava. Explica que la "cultura de fiestas públicas" fue
la "que propiciaba la producción y difusión masivas de composiciones en verso, como
propiciaba la creación y ejecución de obras musicales", op. cit. p. 67-68. Y agrega: "En las
tiestas civicas y religiosas la poesia convive con las corridas de toros, las peleas de gallos, poesia, como el teatro y junto con él, forma parte de los grandes espectáculos públicos,
el 'correr la sortija', las procesiones engalanadas, la música de chirimias y atabales[ ...] La montados para divertir al pueblo", ibidem, p. 65-66.
118 TEXTO Y FIESTA EN LA LITERA TURA NOVOHISPANA

los poemas del capitán-dramaturgo), en la actualidad sólo se han tomado de CAPÍTULO 3


éstas los ejemplos de poesía. En efecto, los estudios literarios hacen una
LA RELACIÓN DE FIESTAS
separación marcada entre lo que está dentro de su jurisdicción y lo que
pertenece a otras áreas. Sólo así se explica que rara vez se haya resaltado la COMO GÉNERO HISTÓRICO LITERARIO
actividad de Alonso Ramírez como prosista o historiador. Ante esta situa-
ción, se debe revisar el concepto de lo literario en función de los textos y
contextos que propician una parte considerable de los materiales reconoci-
dos como poéticos. Algo diremos al respecto en el siguiente capítulo.

En los estudios de la poesía novohispana, resulta una limitación -según


conclusiones de los dos capítulos anteriores- ceñirse estrictamente a los
aspectos reconocidos como literarios. Desde el punto de vista de la produc-
ción de textos, nos dimos cuenta que gran parte de los ejemplos poéticos
que conocemos del periodo colonialestán inscritos en libros cuyo contenido
versa sobre acontecimientos sociales; desde la perspectiva de la recepción
quedó como un hecho palmario que los lectores contemporáneos a Ramírez
de Vargas apreciaban en sus obras tanto la dimensión histórica como la
literaria, sin que ninguna de ellas excluyera a la otra.
La función desempeñada por el material poético en las relaciones de
fiestas no es puramente estética; también está asociada al discurso histórico,
y a partir de tal conjunción los textos fueron interpretados por los novohis-
panos. Sin embargo, el sincretismoentre historia y literatura,que dio magní-
ficos frutos durante más de dos siglos -prueba de su aceptación-, dejó de
ser una peculiaridad básica de exégesis para los estudiosos posteriores al
periodo virreinal, quienes se empecinaronen separar las disciplinas en cues-
tión, actitud que es secuela directa de las vicisitudes que han experimentado
los campos del estudio humanista(literatura, filosofía, historia, etc.), que a
través del tiempo devinieron en ciencias autónomas con altos grados de
especialización. Los críticos modernos al enfrentarsecon textos del pasado,
cuyo contenido y estructura está a caballo entrehistoriay literatura, general-
mente, sólo se ocupan del aspecto con el cual están familiarizados: los histo-
riadores ven las relaciones de fiestas como fuente de información, mientras
que los literatos entresacan la parte poética para ejemplificarlas característi-
cas de la poesía barroca novohispana. Como evidencia la recepción de Ra-
mírez de Vargas (vid. supra cap. 2), los escritores de relaciones son
120 TEXTO Y FIESTA EN LA LITERATURANOVOIIlSPANA LA RELACIÓNDE FIESTAS COMO GÉNERO 121

clasificados con insistencia como poetas y rara vez como historiadores- relaciones de fiestas, incluyendo a aquellas que sólo están escritas en prosa.
poetas;asimismo,se antologanlospoemasmientrasque la prosa casi nunca se No nos referiremos, pues, a la poesía exclusivamente, sino al género en el
menciona. Hechos como éstos ponen de manifiesto la clara división entre cual cobra sentido.
historia y literatura.
En consecuencia, el método que ha privilegiado la crítica moderna des- 1. CONSIDERACIONESPREVIAS
atiende la lectura que exigen las relaciones de fiestas. ¿En qué basamos este
aserto? Como hemos mencionado, al asumir una perspectiva actual frente a Desde 1560, con la publicación del Túmulo imperial, escrito por Francisco
una obra pretérita, se corre el riesgo de soslayar la intención primaria con la Cervantes de Salazar a las honras fúnebres de Carlos V, y de la Carta del
que ésta fue escrita, pues los criterios de evaluación cambian conforme pasa padre Pedro de Moralespara el muy reverendopadre Everardo Mercuria-
el tiempo. Esto es lo que ha sucedido con las relaciones; su lectura ha sido no -libro donde se relatan los acontecimientos festivos con motivo de la
errónea y alejada de sus postulados fundamentales porque, entre otras razo- llegada de reliquias de santos que el Papa Gregorio XIII legó a la Compañía
nes, se han separado·tos discursos confluyentes en ellas, debido a que se de Jesús de México-, tuvo lugar en la Nueva España la proliferación de un
han transformado los conceptos de lo literario y de lo histórico. grupo de textos, impresos y manuscritos, que tiene en común dar noticia de
Creemos que una aproximación más adecuada debe tomar en cuenta que ceremonias públicas.1 Entradas de autoridades al gobierno, casamientos
el texto posee un mensaje y una forma cuyos significados están acotados reales, canonizaciones, exequias, estrenos de templos, procesiones, entre
por la intención del autor y por la época. Es decir, para el primer caso, es otras celebraciones de capital importancia para la sociedad, son el aspecto
patente que el autor se propuso comunicar un mensaje en particular a unos referencial de tales textos. Escritos en verso, en prosa o en verso y prosa,
destinatarios determinados; en el segundo, es obvio que los códigos de los son profusamente descriptivos y se caracterizan por su elaborada -y a
que se valió para cifrar su mensaje están claramente supeditados a los cáno- veces complicada- escritura. Las afinidades formales, así como las temáti-
nes vigentes del momento que le tocó vivir. Como explicamos en su lugar, cas, permiten agruparlos en torno a un género.2
los principios de interpretaciónbasados en la intención y época pueden infe-
1
rirse a partir del conocimiento de las expectativas del público contemporá- Véase Francisco Cervantes de Salazar, México en 1554 y Túmulo imperial, Porrúa,
México, 1985, y Pedro Morales, Carta [...]para el muy reverendo padre Everardo Mer-
neo -las cuales el autor suponía explícita o implícitamente, en la medida curiano [...],Antonio Ricardo, México, 1579(existe una copia en microfilme en la biblioteca
que compartía con él el mismo lenguaje y ambos pertenecían a un solo Daniel Cosio Villegas, de El Colegio de México). Francisco Solano registra Comentario de
entorno cultural-; o estableciendo una comparación entre los modelos y la jura hecha al invtctisimo rey don Felipe (México, 1557), que probablemente sea una
fuentes del texto. En este capítulo estudiamos las relaciones de fiestas como relación de fiesta; de ser así, seria la primera escrita en Nueva España, Sin embargo, no
conocemos ningún ejemplar, cfr. "Fiestas en la Ciudad de México: estudio historiográfico",
género, apoyándonos, en la medida de lo posible, en las opiniones de los
en Ciudades hispanoamericanas y pueblos indios, CSIC, Madrid, 1990. Dentro del género
escritores y receptores contemporáneos, e infiriendo sus rasgos a partir de relación de fiestas también consideramos las obras que relatan exequias. Esto por dos
las similitudes y diferencias entre una serie de relaciones. Todo ello conside- razones: primera, su composición no difiere de relaciones que narran acontecimientos
rando qué es lo que éstas se proponían comunicar en tanto género y bajo "alegres", como la entrada de un virrey; segunda, manejamos el concepto de fiesta no por su
connotación de regocijo, sino por la de homenaje; en este sentido, tanto exequias comojuras
qué circunstancias lo hacían.
comparten la función de honrar a un personaje de la nobleza (véase apartado 2.1.).
Como género, la poesía escrita ya sea como relación en verso, ya sea 2 Refuerza esta hipótesis el hecho de que sean identificados en su época con el nombre de

dentro de una relación en prosa, se inscribe en un universo textual más relación de fiestas (por ejemplo, Relación breve de las fiestas que los artífices plateros
complejo; por eso en su evaluación transponemos las fronteras de lo litera- vecinos de México celebraron a la Purísima Virgen María el dia de la Inmaculada Con-
rio en busca de una solución que responda a las interrogantes globales de las cepción, 1619).
122 TEXTO Y FIESTA EN LA LITERATURANOVOHISPANA LA RELACIÓNDE FIESTAS COMO GÉNERO 123

En la actualidad, no ha pasado inadvertido este aspecto. Coinciden los Y por recordar otra opinión, Francisco López Estrada, siguiendo a Bonet
críticos en reconocer que las relaciones de fiestas conforman un género bien Correa, expone ideas muy semejantes: "no resulta un grupo genérico brillan-
definido. No obstante, por lo general descalifican su valor como textos. Si te, pero a él han acudido la mayor parte de nuestros grandes escritores y se
por una parte explican que poetas y prosistas de mayor o menor renombre han atenido a las normas generales por las que se encauzaba".6
cultivan el género, por otra, hacen notar que lo hicieron "en deplorables Por último, el parecer-mucho anterior- de un historiador mexicano.
escritos, desde el punto de vista literario".3 Esta asociación ha sido recurren- Manuel Romero de Terreros al referirse a las relaciones que se escribieron
te; por ejemplo, Antonio Bonet Correa, destacado estudioso de la cultura con motivo de la entrada en México del virrey marqués de Villena dijo que
barroca (en especial del arte) y profundo conocedor de las relaciones de éstas
fiestas ha emitido un juicio severo y con fortuna; al definir los rasgos for-
males, sentencia: consisten en indigestas descripciones, en prosa y verso, con abundancia de
alusiones clásicas y citas latinas, que resultan de cansadísima lectura, ca-
Obras de literatura laudatoria, en prosa unas y otras en verso [...], sus recen de valor literario y contienen datos de escaso interés histórico.7
volúmenes forman un centón de apretados conceptos con fórmulas
estereotipadas. Con sus latiguillos obligados pertenecen a un género muy Dejando de lado los juicios de valor, con mayor o menor especificación,
caracterizado de hiperbólicas y elípticas frases, cuya lectura resulta cansina bajo el rótulo de género o simplemente dándolo por sentado, otros críticos
por la monótona y pesada repetición, sin proporcionar sorpresas. Quien ha aceptan que las relaciones de fiestas poseen su propia peculiaridad como
leído una relación puede decir que ha leído todas, aunque precisamente es textos. Sin embargo, tal reconocimiento no significa que este aspecto haya
en su calidad de serie, en sus casi insignificantes variantes en donde reside
sido tratado con profundidad; en realidad -aunque se hayan trazado las
el máximo interés de las distintas versiones de la fiesta, siempre idéntica e
igual a sí misma como todos los ritos.4 líneas generales- no se las ha revalorado.8 Las causas de ello son varias.

6
Muy similares son las palabras de Ángel López Cantos al referirse al Francisco López Estrada, "Fiestas y literatura en los Siglos de Oro: la Edad Media como
conjunto de relaciones americanas: asunto 'festivo' (el caso del 'Quijote')'', Bu/letin Hispanique, 84 (1982), p. 300.
7
Manuel Romero de Terreros, "Introducción" a Cristóbal Gutiérrez de Medina, Viaje del
La prosa y el verso están plagados de frases estereotipadas, llenas de voca- virrey marqués de Vi/lena, Imprenta Universitaria, México, 1947, p. viii.
8
blos altisonantes y calificativos enfáticos y engolados. Las alabanzas se Ya escrito este libro, ha llegado a nuestras manos una importante bibliografla que modi-
suceden constante y machaconamente. fica esta aseveración. En España, a raíz de un creciente interés por las relaciones de sucesos,
han aparecido recientemente artículos que tratan el aspecto del género en las relaciones de
Se puede afirmar que leída una Relación se han leído todas. No existen no- fiestas: véase Maria Cruz García de Enterria et. al. (eds.), Las relaciones de sucesos en
tas diferenciadorasen cuanto al fondo. La única disparidadradica en la forma.5 España (1500-1750), Publications de la Sorbonne-Servicios de Publicaciones de la Univer-
sidad de Alcalá, Madrid, 1996. De este libro son de particular utilidad para el tema aquí
3
José Antonio Maravall, La cultura del Barroco, Ariel, Barcelona, 1990, p. 493. Siendo tratado los artículos de Guiseppina Ledda, "Contribución para una tipología de las relaciones
un género común a todo el orbe hispánico, conviene adoptar para este estudio la bibliografla extensas de fiestas religiosas" (227-237); Sagrario López Poza, "Relaciones festivas sego-
indirecta relativa a las relaciones españolas y americanas en general. Ello no desvirtúa nues- vianas en el reinado de los Austrias" (239-252); y Víctor García de la Fuente, "Relaciones de
tro objetivo: el análisis de los rasgos genéricos de las relaciones de fiestas novohispanas sucesos en forma de carta: estructura, temática, lenguaje" (177-184). Otro artículo que tam-
escritas entre 1650 y 1700,sino que lo complementa. poco hemos podido incorporar pero que asimismo es de interés para los fines de este
4
Antonio Bonet Correa, "La fiesta como práctica del poder", en El arte efímero en el capitulo es el de José María Diez Borque, "Los textos de la fiesta: ritualizaciones celebra-
mundo hispánico, UNAM, México, 1983, p. 49. tivas de la relación del juego de cañas'', en Pierre Cordoba y Jean-Pierre Étienvre (eds.), La
5
Ángel López Cantos, Juegos,fiestas y diversiones en la América española, MAMPFRE, fiesta, la ceremonia, el rito, Casa Velázquez-Universidad de Granada, Granada, 1990, pp.
Madrid, 1992, p. 25. 181-193. Agradezco a Alejandro González Acosta el que me haya facilitado este artículo.
124 TEXTO Y FIESTAEN LA LITERATURANOVOHISPANA LA RELACIÓNDE FIESTASCOMO GÉNERO 125

Sobre la opinión de los literatos ya hemos hablado (vid. cap. 2). Respecto a 2. HACIA UNA DEFINICIÓN DE GÉNERO
los motivos de los historiadores, es palpable que su interés ha sido por el
contenido documental; los esfuerzos de análisis se han enfocado en la fiesta
barroca, y el texto se ha visto como una fuente -a veces la más importan- La sencillez formal que se les atribuye --que ha llevado a pensar que leer
te pero no la única- de información. Francisco López Estrada sintetiza una relación es suficiente para comprender las características de todas ellas
mejor el problema; al quejarse de la ausencia de ediciones modernas de las y catalogarlas en un género- ha parecido razón suficiente para dar por
relaciones de fiestas, así como de la de estudios que analicen sus caracte- concluida la discusión en este punto, o, por lo menos, parajustificar que no
rísticas, explica que "es posible que esto haya ocurrido porque los pliegos y vale la pena profundizar en él. A decir verdad, ni la determinación de los
libros impresos y manuscritos que las contienen no han obtenido su rasgos de género ni su clasificación son fáciles. Tanto sus particularidades
reconocimiento como piezas literarias y sí sólo como datos históricos, váli- pragmáticas como su complejidad textual hacen elusiva una catalogación
dos para una documentación circunstancial".9 precisa. Es importante remarcar que no constituyen un género literario en el
Volviendo al asunto del género, creemos que las definiciones de la crítica sentido clásico del término. En las poéticas antiguasno figura su definicióny
que nos ha precedido esbozan los rasgos distintivosmás sobresalientes;pero sería vano querer encasillarlas en la épica, la lírica o la dramática, o en
la poca sistematización, así como la breve explicación de dichos rasgos, alguna de sus subcategorías.El género más próximo es la épica, pero apenas
tiene como consecuencia una definición de género demasiado ambigua, que se buscan las semejanzas, saltan las diferencias, pues aunque ambas cum-
deja sin resolver aspectos importantes. Por ejemplo, no se puede encasillar plan una función panegírica y ensalcen las hazañas de un santo o un monar-
en un solo grupo homogéneo a todas las relaciones de fiestas; las hay "ma- ca, los principios que las rigen son otros: bastaría señalar que las relaciones
nuscritas e impresas, extensas y breves y generales y particulares" .10 Tam- comparten características con la historia y los discursos informativos, o que
bién se pueden establecer diferencias en cuanto a la época en que fueron su intención no era solamente estética sino política.
escritas: no es lo mismo una relación de la segunda mitad del siglo xvn que Ante este primer problema, surge la sospecha de si es pertinente hablar
una de finales del xvm; el escenario político y las corrientes artísticas han de género en el caso de las relaciones de fiestas. Creemos que sí.Recorde-
cambiado. Ante esta heterogeneidad, en las páginas siguientes restringimos mos que es consubstancial a cualquier obra que los rasgos propuestos por
nuestro estudio a las relaciones novohispanas más próximas al discurso lite- un modelo teórico (el género) frecuentemente sean transgredidos u omitidos
rario, enmarcadas en el periodo que va de 1650 a 1700. Es decir, en la en la práctica; y al contrario, se introduzcan otros que nunca fueron inclui-
clasificación de Simón Díaz, a las relaciones impresas, extensas y particula- dos en la gestación del género. Esta discordancia es la que ha provocado una
res. Pero antes de enunciar sus peculiaridades, hacemos una breve conside- desconfianza en la utilidad para valerse de la clasificación genérica en el
ración respecto de la noción de género. sentido clásico.11 Pero ello no significa que otros textos que no figuran en las

11
En efecto, en los cánones de la tradición clásica, el problema se centra en la existencia de
dos niveles que abordan lo mismo: un modelo teórico, por una parte, y múltiples realizaciones
concretas de él, por otra. Más que de su confrontación, de la interacción de ambos resulta una
9
explicación coherente de género. Antonio García Berrio explica que deben considerarse dos
López Estrada, art. cit., pp. 293-294. categorías: las unidades émicasy los elementos éticos. Las primeras son clases universales
10
José Simón Diaz, Relaciones breves de actos públicos celebrados en Madrid de genéricas; es decir, es el género en su dimensión teórica. Los segundos son la realización
1541 a 1650, Instituto de Estudios Madrileños, Madrid, 1982, p. viii. Esta clasificación la concreta de las unidades émicas: son los textos particulares; las obras literarias que por sus
da a propósito de las relaciones de fiesta cuyo tema es Madrid. También hace notar que características se ubican en un género específico. Las unidades émicas implican las concep-
pueden ser anónimas o con autor, y en prosa o verso. ciones teóricas apriorlsticas del género; los elementos éticos, la praxis de tales concepciones.
126 TEXTO Y FIESTA EN LA LITERATURANOVOHISPANA LA RELACIÓNDE FIESTASCOMO GÉNERO 127

poéticas no formen un género en un sentido más amplio ni que no se inscri- Por una parte, el autor ha asimilado una formación escrituraria exclusiva de
ban en una tradición textual reconocida. La pertenencia de una obra a cierto su tiempo; es decir,tiene -antes de escribir- una experienciaprevia de lec-
género no sólo se puede realizar a partir de postulados teóricos previamente turas, que le proporciona los elementos necesarios para iniciar sus propias
sancionadospor una tradición; también es factible identificarlainfiriendo las obras. En tal experiencia halla los modelos más adecuados a su intención
características semejantes de un grupo de obras. Este segundo método es el comunicativa. Aunque el grado de conciencia del autor varíe en cuanto a
que mejor se acomoda a las relaciones de fiestas. Expliquemos por qué. qué patrones sigue, irremediablemente éstos se proyectan en sus textos.
Hace un momento mencionamos que los autores orientan su mensaje Nadie puede presumir que inaugura una obra totalmente independiente de
con una intención específica; ahora es pertinente señalar que también eligen otras; a lo sumo, tendrá el mérito de haber intentado un alejamiento, y eso a
los códigos expresivos en los que han de cifrar ese mensaje. En efecto, sabiendas de que siempre habrá nexos de dependencia. Esto por dos razo-
todos los textos que quieran entablar una comunicación eficaz con sus lecto- nes: la primera es de orden cognitivo dado que el autor sólo puede llevar a
res se han de apegar -aunque sea para transgredirlo- a un modelo de cabo un modo de escritura si tiene referencias de cómo éste se realiza: si
escritura establecido, o varios según sea el caso, 12 sin importar que haya los poetas novohispanos escriben relaciones de fiestas es porque conocen
previamente una conceptualización teórica; es suficiente con que una obra qué es una relación. La segunda sejustifica en función del destinatario; de
haya tenido éxito y se imiten sus reglas de composición para que se convier- no compartir un código común sería inoperante la comunicación con sus
ta en modelo. (No está de más recordar que la noción de género es poste- lectores, quienes -poseedores de un horizonte de expectativas- no en-
rior a la existencia de las obras -como la gramática lo es de la lengua.13) contrarían los elementos necesarios para apreciar una obra que pretendiera
ser absolutamente novedosa. Si partimos de la base de géneros ya estableci-
En el estudio de los géneros es recomendable mantener una dialéctica entre ambas catego- dos en un momento histórico dado, nos percataremos que éstos son los que
rías, pero dando prioridad a la praxis y a la evolución de esa praxis, pues en las realizaciones proporcionan una serie de reglas convencionales de las cuales el autor selec-
concretas no siempre se proyectan todos los rasgos de la parte teórica ni se ajustan a todos cionará las que más convengan a sus propósitos. Los géneros son modelos
sus esquemas. Bajo estos supuestos, la identificación de géneros particulares es más flexible,
de escritura siempre concurrentes en todas las etapas de la historia, a los
puesto que los rasgos de género "no se reproducen por igual en todos los elementos éticos
[...];existiendo por consiguiente en cada género especímenes más claramente agrupables en cuales los autores se apegan en mayor o en menor medida; con más o
él, es decir, más típicos, y otros menos típicos", Antonio García Berrio, Poética: tradición y menos grado de conciencia. En suma: existen modelos que orientan la acti-
modernidad, Síntesis, España, 199l, p. 128. vidad del escritor: éste es el principio que da fundamento a la teoría de los
12
Tzvetan Todorov, "Géneros literarios" en Diccionario enciclopédico de las ciencias
géneros.
del lenguaje, Siglo XXI, México,1991, p. 179.
13
Procediendo con un método inductivo se llega a un modelo teórico: de la observación de Haciendo un ejercicio de simplificación, se puede decir que el objetivo
los rasgos afines en un conjunto de obras concretas se determina el género; seguramente esencial de una teoría que los estudie es clasificar en categorías coherentes y
cuando Aristóteles redactó su Poética, tuvo en mente varias piezas dramáticas de las cuales ordenadas las diversas manifestaciones escriturarias.14 Las categorías están
dedujo sus reglas y características; después las clasificó en comedias o tragedias. Lo para- constituidas, a su vez, por una serie de elementos afines y verificables en
dójico es que una vez diseñado el modelo teórico es factible que éste se convierta en la base
de un método deductivo para esclarecer a qué género pertenece tal o cuál obra. Las Poéti- 14
cas, por ejemplo, proporcionan suficiente información que ha sido explotada tanto por los En realidad deberíamos decir manifestaciones literarias, pero debido a que el tema que
escritores contemporáneos como por los estudiosos modernos interesados en cuestiones lite- estamos estudiando rebasa esta especificación, creemos que es posible extender los concep-
rarias del pasado: ¿cuánto deben los poetas neoclásicos y la crítica moderna a la Poética de tos aplicados a la teoría de los géneros literarios a otros tipos discursivos. Esta noción no es
Luzán? Sin duda, mucho. La clave de este embrollo radica en la consideración de los dos novedosa: desde el punto de vista de la lingüística y de la semiótica es preferible hablar de
niveles en interacción: a la noción teórica debe seguír la verificación concreta en un nivel una tipología estructural de los discursos, "de la cual el discurso literario no es sino un caso
diacrónico. particular" (Tzvetan Todorov, op. cit., p. 178). Antonio GarciaBerrio recuerda, aludiendo a
128 TEXTO Y FIESTAEN LA LITERATURANOVOIDSPANA LA RELACIÓNDE FIESTAS COMO GÉNERO 129

obras concretas. Así pues el género es una entidad abstracta compuesta en orden y tensión un variado número de funciones (que se desempeñan a
por un número limitado de propiedades que configura un ideal de texto. El través de elementos significativos: personajes, "comportamientos, lugares
poema épico, por ejemplo, tiene entre sus propiedades la narración de ac- de acción", etc.) para la identificación de un género es posible "su reducción
ciones heroicas y extraordinariasrealizadas por un individuoo un pueblo. El a unas pocas categorías funcionales bien diferenciadas".17 La solución más
género como entidad abstracta sólo cobra sentido en su realización prácti- confiable (ecléctica si se quiere) es la que toma en cuenta la pertinencia de
ca; esto es, tales propiedades deben comprobarse en obras particulares. criterios en cada género específico. En las relaciones de fiestas, por ejem-
Para seguir con el ejemplo anterior, La Ilíada, La Araucana o el Bernar- plo, un aspecto fundamental es el destinatario: el rey o el virrey desempeñan
do corroboran los rasgos épicos y por lo tanto pueden catalogarse en dicho un papel preponderante al definir el discurso apologético (vid infra).
género. Visto desde una perspectiva opuesta, también es factible plantear Puesto que no hay un género canonizado que incluya a las relaciones de
una definición: un conjunto de obras que poseen ciertas características co- fiestas, debemos proceder mediante un método inductivo para inferir sus
munes entre sí dan fisonomía a un género. En cualquiera de los dos enfo- propiedades más relevantes; asimismo, hallar los modelos de escritura en los
ques, hay que resaltar la noción de categoría en el sentido de agrupación de que están basadas. Todo esto sin olvidar que cumplen unos propósitos espe-
elementos semejantes. cíficos delimitados por la situación comunicativa en que se ubican; Dividi-
Pero, ¿bajo qué criterios han de decidirse los rasgos de género? O en mos el estudio en dos rubros fundamentales: el temático y el formal.
otras palabras: ¿de qué naturaleza serán las distintas propiedades que lo
componen?15 Los criterios propuestos por distintas escuelas y épocas son
múltiples y difieren entre sí. Para Tomashevski, por ejemplo, el género se 3. ASPECTO TEMÁTICO-IDEOLÓGICO

compone de un conjuntode rasgos-procedimientos "que organizan la com-


3 .1. PROPAGANDA POLÍTICAY PANEGÍRICO
posición de una obra"-, los cuales podrían "ser muy diferentes y referirse
a cualquier aspecto de la obra literaria"; 16 son válidas entonces las clasifica-
ciones que atienden criterios temáticos, de lenguaje, de destinatario, etc. Coincide la crítica en señalar que los textos que estudiamos son continua-
ción y conclusión de la fiesta. Escritas casi a la par de los sucesos, con un
Lázaro Carreter piensa que si bien es cierto que en las obras está dispuesto
fausto verbal tan brillante como las diversas funciones, de descripciones
la teoría de Pratt, que la "integración de la noción de género en la semiótica general del prolijas y exaltaciones hiperbólicas, la máxima pretensión de las relaciones
discurso, literario y no literario, en el que se establece una tipología que incluye por igual y en era la "de ser por sí mismas un monumento rnás, una arquitectura literaria
el mismo plano los géneros literarios y los tipos de discurso o géneros no literarios'', A. levantada para la sempiterna memoria de tan señalado acontecimiento del
García Berrio, "La teoría de los géneros literarios", en op. cit., p. 130. La razón por la que
continuamos empleando el término género y no el de tipos discursivos es porque=-coincidíendo
que siempre el sujeto era el príncipe o monarca" .18 Su redacción era enco-
con Todorov- "esta tipología está relativamente poco elaborada en su generalidad" (op. mendada a poetas y eruditos para asegurar que a través de la palabra. se
cit., p. 178). Además, la terminología tradicional se ajusta más a la naturaleza de los textos diera mayor esplendor al acto festivo. De ahí que estén estrechamente liga-
novohispanos. das a los objetivos de la fiesta no sólo en cuanto a la enumeración puntual de
ii Las propiedades como partes de un conjunto han recibido diversos nombres: rasgos,

características, elementos, etc.; nosotros no hacemos ninguna distinción terminológica en


los hechos referidos, sino en la selección de los pasajes más convenientes y
esta cuestión, pues nos parece que todos los nombres indican lo mismo: partes de las que se enlas formas expresivas ad hocen que éstos se habrían de contar, No se
compone un conjunto.
16 17
B. Tomashevski, "Temática", en Tzvetan Todorov (ed.), Teoría de la literatura de los Fernando Lázaro Carreter, "Sobre el género literario'', en Estudios de poética, Taurus,
formalistas rusos, Siglo XXI, México, 1987, p. 229. Véase en particular el apartado "Los Madrid, 1979,.p. 117.
géneros literarios", pp. 228-232. 11
Antonio Bonet Correa, "La fiesta barroca como práctica del poder", p. 51.
130 TEXTO Y FIESTA EN LA LITERA TURA NOVO HISPANA LA RELACIÓN DE FIESTAS COMO GÉNERO 131

trata de un relato imparcial de todo lo que sucedió; al contrario, la intención tiva analizar la fiesta y descubrir bajo el boato claros indicios de manipula-
del texto hace suyos los propósitos de la celebración. Por lo tanto, para ción y adoctrinamiento de masas."
analizar, más que el tema -que sabemos que era la fiesta-, el aspecto Con todo, el divertimientoy catarsispúblicostambiéntuvieron lugar,pues
ideológicode las relaciones es convenienterepasar, aunque por la superficie, de otra manera se habría perdido el sentido primigenio y los elementos
el de los festejos. básicos de manipulación habrían sido endebles. Para ganar la adhesión del
En cualquiera de sus realizaciones, como es sabido, la fiesta barroca pueblo, las autoridades debían mostrarse complacientes y tolerantes ante las
estuvo bajo el control de las instituciones que ostentaban el poder. Lamo- expresiones transgresoras del orden establecido, aunque con una cautelosa
narquía y la Iglesia aprovecharon en beneficio propio la necesidad lúdica del supervisión encargada de vigilar que las pasiones populares no llegaran a
ser humano, transformando así las manifestaciones espontáneas de diver- atentar contra el régimen. Es por eso que desde un punto de vista antropoló-
sión propias de la Antigüedad en un asunto de política y religión. Los pode- gico se pone de relieve que en las fiestas, sin que se rompiera la estructura
res civil y eclesiástico reglamentaron, dosificaron y se proclamaron jerarquizada de la sociedad, el ser humano satisfacía la imperante necesi-
protagonistas de las fiestas, utilizando todos los recursos a su alcance para dad de divertirse,de darriendasueltaa losaspectos irracionales y reprimidos
ejercer su dominio sobre la sociedad.Cualquier estudio político e ideológico de su vida diaria. La fiesta -se ha dicho-- funcionaba como un válvula de
demuestra que la fiesta estaba bien codificada y servía de vehículo para escape de las tensiones producidas por la cotidianidad,monótona y agobian-
transmitir mensajes encaminados a reforzar los principios que sustentaban te; mientras duraba, hacía olvidar al hombre el lado infeliz de su existencia:
al régimen monárquico-católico.19 Es muy interesante desde esta perspec- su pobreza, sus temores, su opresión, etcétera.21
Los encargados de dirigir el destino del imperio hispánico conocían bien
19
Estas ideas han sido expuestas por la mayor parte de los especialistas en la fiesta barroca. la función lúdica del festejo, y la encauzaron hacia sus propios intereses.22
A guisa de ejemplo, entresacamos algunas citas al respecto. Ángel López Cantos afirma que
"las fiestas colectivas constituyeron una forma eficaz y acertada de mantener, sujeta a un
código inflexible, a cierta sociedad estratificada de manera precisa( ...] es fácil corroborar que 20
Esto es evidente porque las fiestas que promueve el poder están "encaminadas a
dentro de un aparente desorden popular, los individuos estaban aprisionados por unas normas promocionar fidelidades" (Díez Borque, "Relaciones de teatro y fiesta en el barroco espa-
rigurosas, casi rituales, no escritas, pero sí presentes en el ánimo de todos, que eran manejadas ñol", en Teatroy fiesta en el Barroco. España e Jberoamérica, Serbal, Madrid, 1985, p. 13).
diestramente por las autoridades, es decir, por el poder", op. cit., p. 20. Para Antonio Bonet Antonio Maravall propone que Ja fiesta tenía cuatro objetivos fundamentales -los cuales
Correa, la fiesta renacentista y barroca es un instrumento de control ejercido por el poder sobre fueron conscientemente instrumentados por las autoridades-, a saber: distraer, suspender,
la sociedad hispánica. Ese control tiene diversas expresiones e intenciones, pero todas ellas atemorizar y sorprender. Véase Maravall, La cultura del Barroco, cap. 9,passim; y "Tea-
vinculadas al poder civil o eclesiástico, cuya finalidad principal era "el mantenimiento del orden tro, fiesta e ideología en el Barroco", en Teatro y fiesta en el Barroco.
de la sociedad estratificada ...", art. cit., p. 45. Antonio Maravall, por su parte, anota: "Para la 21
Ángel López Cantos, entre otros, acepta la doble faz de las fiestas barrocas; afirma que "la
monarquía, tal vez lo más importante era escudarse frente a las discusiones y hostilidades de alegria colectiva será una espita que aliviará los muchos impulsos contenidos en multitud de
dentro, que tantos críticos excitaban, contra los cuales se servia aquélla de los recursos de personas en las que se cebaba constantemente la fortuna adversa[ ...] Por algunas fechas las
procurarse la adhesión ciega, aturdida, irresponsable de las masas. Uno de los mejores medios fiestas mudarían la triste realidad de sus vidas, convirtiéndolas en algo extraordinario, cercano
era mantenerla en fiestas; por eso sabemos que a fiestas del Retiro se dejaba entrar al pueblo", a lo maravilloso y fantástico. Toda Ja sociedad tomará parte en ellas. Los desheredados endul-
La cultura del Barroco, p. 491. Y de manera similar, otros autores coinciden en estos puntos. zarán su monótona vida con algunas gotas de sabor cuasi mágico", op. cit.; p. 19.
Véase además Roy Strong, Artey poder, Alianza, Madrid, 1990; y Andrea Sommer-Mathis, El 22
Antonio Bonet Correa cita al respecto ejemplos muy ilustrativos; por una parte recuer-
teatro descubre América, MAPFRE, Madrid, 1992. En el ámbito novohispano, también se da que algunos tratados políticos dedicaban un espacio para comentar Jos efectos de las
imponen las mismas reglas; como señala Pilar Gonzalbo Aizpuru, "En las fiestas urbanas del fiestas; en el de Fernández de Navarrete, éste apunta que" 'estos regocijos públicos con que
México colonial es interesante observar el predominio de los elementos simbólicos, de carácter el pueblo se entretiene, desechando y olvidando Ja melancolia que le causa Ja pobreza' "son
religioso o civil, que contribuían a fortalecer el ejercicio del poder político", "Las fiestas novo- necesarios, pues" 'conviene regocijar y entretener al pueblo divirtiéndolo del sentimiento de
hispanas: espectáculo y ejemplo", en Mexican Studies, vol. 9, núm. 1, 1993, p. 21. sus cuitas y sus trabajos' pero no en tal cantidad que les impele a la holgazanerfa", art. cit.,
132 TEXTO Y FIESTA EN LA LITERA TURA NOVOHISPANA LA RELACIÓN DE FIESTAS COMO GÉNERO 133

Divertir para dominar ha sido la fórmula infalible desde tiempos romanos; En este contexto, las intenciones políticas tenían cabida con naturali-
pero ésta siempre se ha justificado -mejor sería decir, se ha ocultado- dad: en la exaltación panegírica del homenaje estaba implícito el discurso
con propósitos sublimes. De ninguna manera se deja ver la intención de político. En un régimen monárquico y contrarreformista como el hispáni-
dominio; ésta ha sido una conclusión a la que han llegado, con base en co, los motivos de celebración se reducían a los principios que sustentaban
conocimiento de la época, los especialistas en el tema. En las fiestas barro- tal sistema: la política absolutista y la religión católica, siempre entrevera-
cas, los motivos que se exponían al público eran diversos, pero se podrían das." De ahí que varios estudiosos hayan encontrado que el protagonista
sintetizar en un concepto: el de homenaje, en su significación más amplia y de casi todas las fiestas fuese el rey. En ellas se representaba una relación
antigua: "juramento de fidelidad/ sumisión, respeto/ acto que se celebra en ideal entre gobernantes y vasallos. Partiendo del supuesto de que todos los
honor de una persona". En estos términos, un sector de la sociedad se reinos estaban en avenencia total con el régimen, en donde los mandatos
reunía bajo la consigna de celebrar a alguien o algo y para ello preparaba una eran acatados gustosamente por los súbditos, se promovía la imagen de un
serie de actos en los que exaltaba al (lo) homenajeado y le ofrecía, aunque Imperio triunfante. Y no porque no hubiera disidencia, sino porque esta-
en forma simbólica, diversos obsequios (uno de los cuales era la relación). mos hablando de una actividad perfectamente regulada por las autorida-
Antes que ofrecer un divertimento al pueblo o hacer evidentes las intencio- des. Los programas ideológicos de los arcos triunfales, piras funerarias,
nes políticas, las fiestas barrocas rendían homenajes. Esta característica no carros alegóricos, certámenes poéticos, desfiles, entre otros actos, dan
es propia del barroco, sino común a todo tipo de fiestas; compárese por innumerables ejemplos de cómo se demostraba esa avenencia.
ejemplo un fiesta cívica de nuestros días, donde se convoca so pretexto de En tanto que la causa que originaba la fiesta era considerada como un
rendir honores a la patria o a los héroes; o bien, en las celebraciones más hecho extraordinario, se buscaba, en consecuencia, que los organizadores
sencillas como los onomásticos, las despedidas, los bautizos, etcétera, don- y los asistentes expresaran sin ataduras sentimientos de admiración, de
de también se verifica dicho esquema.23 respeto o de amor a la figura o hecho homenajeado( a), pues en éste debe-
rían ver confirmados sus propios valores y creencias. Cuando el sujeto de
homenaje correspondía a una persona, se enfatizaban sus virtudes sobre-
p. 57. Y en cuanto a la manipulación que el poder ejercía sobre la población, explica que era
tan consciente que en la época barroca habla toda una doctrina, "sobre ello baste como pieza
salientes o sus acciones notables, lo cual le otorgaba una categoría supe-
justificativa una cita entresacada de la Empresa XXXI de Saavedra Fajardo Existimatione rior al común de la gente, en la que provocaba admiración y ejemplaridad.
nixa (sustentar la corona de [sic] con la reputación) en laque se lee 'el lustre y grandeza de Era el caso de los héroes y los santos. En la entrada de un virrey, por
la Corte y las demás ostentaciones públicas acreditan el poder del príncipe y autoriza la ejemplo, se hacía notar que el nuevo gobernante era un dechado de virtu-
majestad' ", ibidem, p. 48.
23
Es significativo que el Diccionario de autoridades defina "fiesta real" como "el festejo
des políticas y cristianas. Cuando se trataba de la celebración de un suce-
que se hace en obsequio de una persona real o en su presencia." Como manifestación social, so-una victoria militar o un acto litúrgico-, éste debería ser ampliamente
la relación básica que se establece entre los grupos humanos que participan del acto festivo significativo para la sociedad, y debería resumir una serie de valores fun-
es de homenaje. De acuerdo a la función que desempeñan, se pueden identificar porlo damentales: la valentía, la piedad, el patriotismo, etcétera.
menos dos "personajes": quien otorga el homenaje y quien lo recibe. Aclaremos que estos
"personajes" no aluden en todos los casos a personas reales, sino a las funciones desarrolla- 24
das por entidades concretas o abstractas. Suele suceder que los textos mencionen que la En las fiestas se funden las intenciones políticas con las religiosas, de tal suerte que no hay
Ciudad o el Reino ofrecieron una celebración al rey o al virrey: el primero será el sujeto- fiesta politica sin elementos católicos y viceversa; como señala Pilar Gonzalbo "asl se comple-
destinador y el segundo el objeto-destinatario. Pero también acontece que el objeto-destina- taba el escenario en el que habrían de desarrollarse los festejos, con su permanente mezcla de
tario sea un santo, un templo o un misterio del dogma católico (el Corpus, por ejemplo). No elementos religiosos y profanos: lo mismo se destinaban cien toros a las corridas en homenaje
importa que varíen las cualidades o cantidades de los "personajes": la función desempeñada a San Ignacio de Loyola que se celebraban misas y sermones especiales como homenaje a
monarcas y virreyes en sus cumpleaños y bodas", Pilar Gonzalbo Aizpuru, art. cit, p. 39.
es la misma: un sujeto en relación de homenaje con un objeto;
134 TEXTO Y FIESTA EN LA LITERATURANOVOHISPANA LA RELACIÓNDE FIESTAS COMO GÉNERO 135

Dicho en menos palabras: la fiesta barroca tenía las características de homenaje se celebraba".26 Si usáramos la metáfora teatral, podríamos de-
un homenaje, lo cual implicabael desarrollo de un discurso político expresa- cir que el homenajeado era el protagonista, mientras que los patrocinado-
do en términos panegíricos. La intención era exaltar-mediante demostra- res, organizadoresy participantes del festejo se desempeñaban como actores
ciones de diversos valores y creencias: amistad, lealtad, admiración, respeto, secundarios o coprotagonistas. En este sentido las relaciones constituían un
etcétera- a una entidad tangible -una persona- o abstracta -la patria, autohomenaje, un recuerdo para sí mismos de.su actuación en tan notable
Dios... En una entrada real, por ejemplo, las colonias realizaban demostra- suceso. Obviamente, la preparación de un festejo representaba dispendios
ciones de lealtad a la Corona. considerables y mucho tesón; artesanos y artistas de todo tipo, desde poe-
La constancia del homenaje era el texto. No se quería dejar pasar detalle tas, pintores, arquitectos, músicos hasta carpinteros y sastres trabajaban
alguno respecto al discurso político-encomiástico. De este modo se explica arduamente bajo fa. supervisión de los organizadores y con los auspicios de
que las narraciones den prioridad a la descripción de los monumentos de los benefactores. El boato tan espectacular de las fiestas barrocas, pero al
arte efímero, pues ahí se compendiaba el programa ideológico encaminado mismo tiempo tan efímero, sólo podía rescatarse a través de la palabra. Con
a enaltecer a la figura homenajeada. El puro fin testimonial habría bastado la publicación veían coronados sus trabajos y tenían la oportunidad de mi-
para justificar el tono panegírico del texto; la enumeración escueta de los rarse retratados, ya sea como individuos, ya sea como gremio, ya sea como
hechos, sin ninguna pretensión literaria,habría sido suficiente. Sin embargo, clase, ya sea como nación. En ese renglón serían espectadores de su propia
rara vez una relación se quedaba en ese nivel. El que poetas connotados se historia.
hicieran cargo del relato con la finalidad de aderezar la narración con agude- ..Y ufanos de la grandiosidad de su obra y habiendo demostrado con cre-
za, erudición y estilización del lenguaje tenía por objeto construir un monu- ces su adhesión al sistema político-social, quienes tuvieron a su cargo la
mento verbal a la par de los acontecimientos, el cual, sobre todo, se ofrecía organización de la fiesta deseaban ver recompensados sus esfuerzos con
como una alabanza, la más importante si tomamos en cuenta que en muchas fama más allá de sus fronteras. Ése era el propósito de dar noticia pública a
ocasiones era la única forma de "retratar" (y no es gratuita la analogía) tan través de las relaciones: enterar, aparte del rey, a otras naciones de la magni-
fausto suceso. Por eso la relaciones se escribían y llegaban a las prensas: ficencia, lealtad y devoción con que se efectuaban las fiestas en determinada
porque tenían un destinatario preciso a quien complacer; como anota Ángel región del imperio español. Andrea Sommer-Mathis es clara al respecto
López Cantos: cuando afirma que las relaciones "servían tanto como el acto festivo mismo
para la propaganda política, y no sólo eran entregadas como recuerdo a los
son escritos que se redactaban más como panegírico del monarca que se participantes, sino que se enviaban por toda Europa para demostrar a las
festejaba que como crónicas populares para recuerdo de la comunidad. En otras cortes y ciudades su poder y grandeza".27 Con merecida razón se las
la mente de los autores siempre estaba presente que el homenajeado era el ha calificado como literatura panegírica; es casi innecesario abundar en ello
rey o, en su defecto, la autoridad metropolitana.
después de lo dicho.28 Sólo expliquemos brevemente cómo el discurso lau-
[...]se escribían para que las leyeran las autoridades metropolitanas y com-
probaran la gran devoción y, por consiguiente, sumisión del pueblo a su datorio propio de la fiesta se proyecta en el texto.
monarca." Bastaría con decir que las relaciones contienen los diversos discursos
panegíricos generados en la fiesta. Casi siempre, el relator copiaba literal-
Pero el asunto no termina ahí. En cierta forma, "la fiesta, civil o religiosa,
tenía la virtud de 'honrar' a los participantes, tanto como a aquel en cuyo 26
Pilar Gonzalbo, art. cit., p. 25.
27
Andrea Sommer-Mathis, op. cit., pp. 22-23.
25 28
Ángel López Cantos, op. cit., pp. 25 y 40. Cfr. Simón Diaz, op. cit.
136 TEXTO Y FIESTAEN LA LITERATURANOVOHISPANA LA RELACIÓNDE FIESTAS COMO GÉNERO 137

mente los poemas de certamen, las loas alusivas al homenajeado; o descri- estrictamente a la verdad. Ambas peculiaridades han sido constantes en
bía minuciosamente las expresiones simbólico-emblemáticas cuyo fin asi- diversos discursos históricos.
mismo era encomiástico; o narraba los diversos actos litúrgicos, teatrales, La historia considerada como la memoria de los sucesos más relevantes
de luces, etcétera en honor de la figura celebrada. El hecho relatado es en del pasado ha sido una noción constante en diversos historiográficos." En
sí panegírico, por eso se puede decir que aun si sólo hubiera predominado la las relaciones de fiestas es común que los autores y aprobadores no se
función referencial, el texto habría sido encomiástico. cansen de repetir que el fin del escrito es el de rescatar del olvido un glorioso
Pero las relaciones casi nunca se limitaban a la narración puntual de los acontecimiento, de gran trascendencia para la sociedad en general. Alonso
hechos referidos; con gran artificio sus autores seleccionaban la información Ramírez de Vargas, por ejemplo, en Sencilla narración expresa:
pertinente a sus propósitos y adoptaban los recursos estilísticos que mejor Muchas cosas memorables padecen de la injuria de ignoradas por falta de
se ajustaran al discurso panegírico. A reserva de ampliar este punto más curiosas plumas, a cuyo vuelo logren la gloria de conocidas[ ...]
adelante, digamos por ahora que la escritura de las relaciones seguía mode- Lastimosa omisión del descuido padeciera la magnífica pompa, la alta ce-
los de diversos tipos discursivos, de los cualestomaba los elementos que le lebridad, el inimitable fausto, que la grandeza mexicana obstentó en asumpto
ayudaban a cumplir eficazmente con la finalidad ideológica y estética que tan glorioso; sepultado todo en las lobregueces del olvido, a no prevenirlo
pretendía como texto. el superior próvido influjo de Vuestra Excelencia.31

Donde "cosas memorables" y "magnífica pompa" se refieren a la fiesta, y


3.2. HISTORIA Y LITERATURA cuya única forma de evitar que sean sepultadas en "las lobregueces del olvi-
do" es mediante la palabra escrita, pero no como una actividad que cualquiera
pudiera realizar, sino una reservada a "curiosas plumas", es decir, a personas
Los escritores de relaciones, conscientes de la importancia y delicadeza de
letradas conscientes de las exigencias del género. Indirectamente y con falsa
sus obras -honrar a un rey no sería poca cosa~, las adscribieron a una
modestia, Alonso Ramírez se asume como el sujeto idóneo para realizar la
formación textual" autorizada: la historiografía. Este hecho podría parecer
relación, y directamente señala al virrey como el promotor de la realización
evidente y obvio; sin embargo, indica la intención de elevar las fiestas pro-
del texto. Y como la historia tiene todo el derecho de hacerse del conocimien-
movidas por las instancias del poder a la categoría de historia, y de conside-
rar la actividad de narrarlas como una tarea historiográfica. to público, de extenderse en lejanas tierras y perpetuarse en tiempos futuros
(pues la historia es orgullo y ejemplo para las generaciones presentes y
En efecto, se amparan en dos características de la historiografía: preser-
venideras; es maestra de la vida, como había dicho Cicerón), las relaciones
var en la memoria-a través de la escritura, se entiende--- acontecimientos
de fiesta, a ojos de quienes las promueven y escriben, tendrían un fin utilitario
de suma importancia, y declarar que la narración de los hechos se apega
y loable. Con ello, se justificaban como género y aseguraban su continuidad,
por lo menos, durante el periodo monárquico.
29
Walter Mignolo hace la distinción entre tipos discursivos (que en literatura podrían co- Consecuencia directa de la actividad historiográfica es hablar con la ver-
rresponder a los géneros) y formaciones textuales. Por este último entiende una actividad dad. Ya Aristóteles hacía notar que es obligación de los historiadores relatar
verbal escrita, cultural e institucionalizada, que "se constituye como unidad mediante los
preceptos que Jadefinen como disciplina". En otras palabras, son los diversos grupos en que 30
se dividen las disciplinas del conocimiento; por ejemplo, filosofia, historia, literatura, arte, La historiografia indiana ofrece numerosos ejemplos que demuestran que este rasgo es
etcétera. Walter Mignolo, "Cartas, crónicas y relaciones del descubrimiento y la conquista", uno de los que fundamentan la actividad del historiador. Véase Walter Mignolo, op. cit.,
en Luis Íñigo Madrigal (coord.), Historia de la literatura hispanoamericana, t. l, época passim.
31
colonial, Cátedra, Madrid, 1982,p. 58. Alonso Ramírez de Vargas, Sencilla narración, Introducción, p. 195.
138 TEXTO Y FIESTA EN LA LITERATURANOVOHISPANA LA RELACIÓNDE FIESTAS COMO GÉNERO 139

lo que sucedió, en oposición a los poetas, que se ocupan de lo que pudo de Retes Largache, difunto, Caballero de Orden de Santiago, y consumaron
haber ocurrido; éstos se sitúan en el ámbito de la verosimilitud, aquéllos en en su cabal perfección su sobrino, Don Diego de Retes, y Doña Teresa de
Retes y Paz, su hija, en esta dos veces imperial y siempre leal Ciudad de
el de lo verdadero. En aras de esa fidelidad, la fuente de información de los
México, con la pompa fúnebre de la traslación de sus huesos. Que erige
relatores era la observación directa. En efecto, los autores eran testigos de la en descripción histórica panegírica D. Alonso Ramírez de Vargas [...]
fiesta, lo que les confería mayor autoridad para afirmar que todo cuanto se Con licencia. En México. Por Rodríguez Lupercio.
narraba ciertamente había sucedido, conciliando incluso la actividad poéti-
ca con la histórica: en la relación en verso de Diego de Ribera a propósito de Sin embargo, la noción de historia que reflejan los textos está supeditada
las exequias de Felipe IV y la proclamación de Carlos II, Miguel de Ibarra, a la función laudatoria. Su fin es efectivamente relatar un asunto notable
quien concede la aprobación, expresa: para perpetuar su.memoria, pero con ello también se buscaba la fama de
quien motivó el festejo y de quienes lo hicieron posible (" ...y son disposi-
Obedeciendo el decreto de V. Ex. he visto el poema compuesto por el bachi- ción, que en perpetua duración harán fama inmortal la fama del nombre de
ller D. Diego de Ribera, presbítero, en que ha conseguido con facilidad, por Vuestra Excelencia"33).
lo histórico del asumpto, lo que a los más celebrados poetas de la Antigüedad
De los pocos comentarios con carácter crítico de los receptores de la obra
pareció imposible, uniendo a lo fabuloso y a lo alegórico que pide la poesía,
con lo verídico de la historia [...)32 de Alonso Ramírez de Vargas sobresale uno de José de la Llana. En el
"Parecer" a Sencilla narración, exaltó la virtud de nuestro autor para con-
Aunque hemos dicho que se manipulaba la información, el texto busca- jugar historia y poesía en un mismo texto (véase también la cita anterior de
ba persuadir al lector de una objetividad inexistente, o, por lo menos, par- Miguel de Ibarra), y también anotó algunas características del estilo:
cial. Para ello, argüían el carácter presencial del autor, así no cabría la
desconfianza de que se olvidaran algunos pasajes, pues las relaciones se Adviértese en él lo historiador y lo poeta, con tan dulce engace que llena los
redactaban casi a la par de la fiesta. Para hacer un parangón con un tipo acentos sin incurrir en el temor de Gracián cuando dijo que tienen sus en-
gastes los pensamientos, y que no se deben barajar las crisis y pondera-
discursivo de la actualidad, se escribían como si fueran crónicas. No había
ciones de un grande historiador con los encarecimientos y ponderaciones
temor, por tanto, de que la visión retrospectiva falseara los hechos.
de un poeta. 34
De estas dos características (narración de hechos verdaderos y dignos de
memoria), principalmente, se desprende que los autores de las relaciones Son significativas la palabras de José de la Llana ya que son un testimo-
sean considerados historiadores. A veces, ellos mismos asumen ese papel, nio fidedigno que viene de otro poeta, y resumen la apreciación que los
como Alonso Ramírez de Vargas, quien afirma que para escribir Sencilla propios lectores tenían respecto de este tipo de obras, lectores que recono-
narración "me he habido en toda la relación con la pureza del historiador", cían al texto como historiográfico, y a su autor, como historiador. El comen-
o declaran sin rodeos que su escrito es histórico, en ocasiones lo hacen en
tario afirma que no por relatar en verso algunos pasajes, Alonso Ramírez
el título mismo, como en éste del mismo autor:
ignoraba que estaba realizando una actividad relativa a la historia, en la cual,
Sagrado padrón y panegíricos sermones a la memoria debida al suntuoso, 33
Antonio Núñez de Miranda y Francisco Uribe, Honorario túmulo,pompa exequial, que
magnífico templo y curiosa basílica del convento de religiosas del glorio-
másfina Artemisa la fe romana, por su Sacrosanto Tribunal de Nueva España, erigió y
so Abad San Bernardo, que edificó en su mayor parte el Capitán don José celebró llorosa Egeria, a su católico Numay amante rey, Filipo IV[ ...], Viuda de Bernardo
Calderón, México, 1667, s. f.
32 34
Miguel de Ibarra, "Aprobación" a Diego de Ribera, Descripción poética a lasfunera- "Parecer" de José de la Llana (sin foliación) a Sencilla narración. El énfasis es del texto
les pompas [...], Francisco Rodríguez Lupercio, México, 1666, s. f., las cursivas son mías. y corresponde a una cita de Baltasar Gracián. Véase nuestra edición, p. 20 l.
140 TEXTO Y FIESTA EN LA LITERATURANOVOHISPANA LA RELACIÓNDE FIESTAS COMO GÉNERO 141

según la teoría de Baltasar Gracián, hacer crisis y ponderaciones era lo et diligens fuerat consu/is: este informe provechoso y consciente había
adecuado. El autor de Agudeza y arte ingenio apuntaba que "más que sido obra del cónsul".36
vulgar ignorancia es querer ajustar un historiador a la seca narración de los En el paso del latín al español, el vocablo modificó su sentido y adquirió
sucesos, sin que comente, pondere ni censure".35 otros nuevos, pero conservó la acepción de informe. Como señala Herón
Las citas de Miguel de Ibarra y de José de la Llana nos ilustran asimismo Pérez, consultando el Diccionario etimológico de Joan Corominas, relatio
sobre la existencia tanto del discurso histórico como del literario en las rela- "es simplemente la acción del verbo referre", que
ciones de fiestas. En efecto, existen claros indicios sobre la intención de los
Originalmente, significaba "volver a traer o llevar". Es decir, "llevar de nue-
autores respecto de elevar los textos al rango de literatura, de sustentar vo", "llevar. una cosa al punto de partida'', "devolver", de allí, por tanto,
artísticamente el relato. Recursos como la narración versificada o el lengua- empezó a ser usado en el sentido de "regresar" y, más tarde, en el sentido
je estilizado nos dan cuenta de ello. Por ahora no nos detendremos en este de "restituir", "pagar". El deslizamiento semántico del vocablo llegó, así,
punto, pues lo abordaremos con más detenimiento en los siguientes aparta- hasta los linderos de nuestra palabra: el verbo re/erre, en efecto, tomó el
dos, en especial el 4.3, 4.4, 4.4.1. y 4.5. significado de "replicar", "responder" y de allí "oponer como réplica", "ex-
Algunos rasgos de género radican en el tema o el hecho referido (la fiesta poner". Se trata, sin embargo, de un exponer provocado, de un discurso
con sus implicacionespolítico-panegíricas);otros pueden inferirsea partirde generado por otro discurso del tipo de un requerimiento: re/erre es expo-
su estructuray de su estilo.De losprimerosya hemoshablado,pasemos ahora ner como respuesta a una pregunta, a una acusación o a una solicitud. De
a la estructura. allí pasó, fácilmente, a significar "dar cuenta", "notificar", "anunciar ofi-
cialmente"."

Los desplazamientos semánticos se perfilaron en el sentido de "dar cuen-


4. ASPECTOS FORMALES
ta", de "notificar"; es decir, informar a petición de alguien, significado que
no se modificaría en lo esencial en el español de los Siglos de Oro. El
4.1. ESTRUCTURA
Diccionario de autoridades consigna varias acepciones que confirman
tal uso; entre ellas podemos citar:
Preguntar por qué los novohispanos utilizaban el término relación para este
tipo de textos parecería una pregunta ociosa en virtud de la naturaleza del a) La narración ó informe que se hace de alguna cosa que sucedió[ ...]:
hecho referido y del significado actual de la palabra. Un acontecimiento Ambos traxeron á los suyos una misma relación.
generalmente se "relata" y la palabra relación deriva del verbo relatar. Sin b) En lo forense se llama aquel breve y sucinto informe que por persona
embargo, en los Siglos de Oro también tenía otra acepción que hoy en día pública se hace voz ó por escrito, aljuez, del hecho de un proceso[ ...]: Y si
está cayendo en desuso: significaba "informe". el pleito estuviere en interlocutoria, hágase la relación de palabra; y si estu-
Así es, desde sus orígenes el término fue utilizado para designar un viese en definitiva, sáquese por escrito la relación[ ...].
discurso informativo. Como indica su etimología, relación deriva del térmi-
no latino relatio, cuya traducción de un diccionario dice: "relación, informe
[ante el senado], declaración'', y pone como ejemplo: "relatio illa salutaris 36 Diccionario Vox latino-español, español-latino, Bibliograf, Barcelona, 1989, apud
Herón Pérez, "La estructura de gobierno del antiguo reino p'uréhpecha: ensayo de lectura
semiótica", .en En pos del signo Introducción a la semiótica, El Colegio de Michoacán,
e .

JlBaltasar Gracián, Agudeza y arte de ingenio, t. 2, Castalia, Madrid, 1980, Discurso México, 1995,p. 283.
LXI, p. 236. 37
Jbidem, p. 282.
142 TEXTO Y FIESTA EN LA LITERATURANOVOHISPANA LA RELACIÓNDE FIESTAS COMO GÉNERO 143

e) Se llama también aquel romance de algún suceso ó historia, que de la época renacentista y barroca; con este nombre señalan su pertenen-
cantan y venden los ciegos por las calles. cia al género. Los ejemplos abundan: Relación de las reales fiestas, ce-
sáreos y augustos regocijos con que solemnizó los felices años del rey
Es claro que la acepción que consigna "la narración o informe que se
hace de alguna cosa que sucedió" apunta, más que a una mera definición, don Carlos JI ( 1677, Ignacio de Santa Cruz), Relación piérica de la so-
lemnidad con que recibió México a su virrey el conde de Paredes (1680,
hacia un tipo discursivo específico. En cuanto a la definición del inciso b, es
de notar la vinculación que se hace con el discurso jurídico-legal, sin duda Juan Antonio Ramírez Santibáñez). Cuando la especificación no se consig-
con reminiscencias del derecho romano, pero básicamente remitiendo a un na en el título es porque se encuentra en el cuerpo de la obra: para Alonso
deber informar exprofeso a una autoridad. La última acepción corresponde Ramírez de Vargas es muy natural exculparse ante su destinatario por haber
a una práctica muy extendida en la Edad Dorada hispánica: la de pregonar dejado la "relación" del "inimitable fausto" al "flaco vuelo de [su] débil
noticias mediante romances, con un carácter divulgativo y cuyos destinata- pluma". En Oraciónfúnebre a las honras del príncipe Baltasar Carlos, si
rios no serían los altosjerarcas ni las rigurosas autoridades, sino el pueblo en bien el título no hace alusión alguna, pasando las aprobaciones y licencias la
narración inicia con el encabezamiento: "Relación de esta funeral pompa".
general. Si bien cambia el receptor, la misión de informar (o difundir una
noticia) es patente. En Festivo aparato, en la dedicatoria del autor anónimo, se lee que "accio-
nes heroicamente grandes, no se dejan fácilmente manosear, ni menos com-
Más específicamente la palabra fue utilizada para nombrar textos cuya
índole era informativa, como está testimoniado en diversos casos: el Diario prender de la brevedad de unos malformados renglones cuando les sirviera
de corta esfera la corpulencia de abultadas relaciones".
de Colón; las Cartas de relación, de Hemán Cortés; relaciones geográficas,
En este contexto, algunos críticos modernos han advertido el carácter
como la Relación general de las poblaciones españolas del Perú o Rela-
informativo de las relaciones de fiestas. Unos simplemente han señalado
ción de Ciudad de Guamaya y sus términos; la Verdadera historia, de
Bemal Díaz del Castillo; o bien la Relación de Michoacán, cuyo posible que son sinónimo de informe; otros, yendo más lejos, las emparientan con
autor sea fray Jerónimo de Alcalá.38 Es de notar que en el tipo discursivo el relato noticioso y el periodismo de reportaje;39 y en cierta medida es
vedad, ésta es una característica explícita de todas ellas: siempre dan cuenta
inaugurado por Colón --el de Cartas relatorias en la clasificación de W.
Mignolo--, como en otros semejantes, la función pragmática-una orden de diversos acontecimientos festivos. De alguna manera, sus características
real- es decisiva para comprender su estructura. formales se asemejan, por ejemplo, al relato noticioso o al reportaje, pues el
autor, pluma en mano e inmerso en los sucesos, recopilaba una serie de
Es muy significativo que los escritores de los Siglos de Oro denominaran
información que posteriormente ordenaba y hacía pública. De esta forma,
bajo el nombre relación al conjunto de obras que notificaban sobre un acon-
daba a conocer a sus lectores lo sucedido, es decir, los mantenía informa-
tecimiento celebratorio, pues indica que eran concebidos como informes.
dos. Para continuar con la analogía, el tipo de eventos que tenía que cubrir
En efecto, la nominación no es nuestra; fue dada por los propios hombres
eran entradas reales, onomásticos, exequias, dedicaciones de templos, entre
38
Se sabe que la escritura del Diario de Cristóbal Colón fue propiciada por un mandato de
otros. En Sencilla narración se relata lo acaecido en la fiesta que la Ciudad
los reyes católicos para que se les notificara sobre los territorios recién descubiertos; en la de México celebró con motivo de haber tomado posesión en el gobierno
Carta que los emperadores de España envían al marino genovés con motivo de su cuarto Carlos 11en 1677.El doctor Ignacio Hoyos Santillana en el "Sentir" resume
viaje, se lee: "y habéis de informarnos del grandor de dichas islas e facer memoria de todas
la dichas islas y de la gente que en ellas hay y de la calidad que son para que de todo nos
39
traigas entera relación". Es evidente que por entera relación se entiende un detallado Véase respectivamente Francisco López E., art. cit.; Antonio Bonet Correa, "La fiesta
informe.ApudWalter Mignolo, op. cit., p. 71, subrayados del autor. Para los ejemplo citados como práctica del poder" y "Arquitecturas eflmeras. Ornatos y máscaras"; Diez Borque,
véase ibidem, passim, y Herón Pérez, art. cit. "Relaciones de teatro y fiesta en el barroco espaftol"; Simón Díaz, op. cit."
144 TEXTO Y FIESTA EN LA LITERATURANOVOIDSPANA LA RELACIÓNDE FIESTASCOMO GÉNERO 145

el contenido de la obra y dice: "he visto esta Sencilla narración [...] en características del informe se sujetan en gran medida al tipo de información
que da noticias de las plausibles aclamaciones y regocijadas fiestas con que requerida, y su dependencia será mayor o menor en virtud de la precisión o
esta Imperial Ciudad de México festejó el feliz auspicio en el gobierno de la generalidadcon que se demandela información.La sujeciónes mayor cuando
cesárea majestad del rey nuestro señor Carlos II".4° Con todo y las seme- el requerimiento tiene en cuenta, a través de un cuestionario, no sólo los
janzas, no nos parece pertinente atribuir características de discursos moder- temas sino el estilo en que se ha de escribir el informe, mientras que es
nos a las relaciones, que ni tenían la libertad de prensa ni se preocupaban de menor cuando simplemente se ordena "hacer entera relación" de alguna
dar noticia de todocuanto fuera importante para la sociedad; al contrario, cosa. En el segundo caso el escritor tendrá más libertad para disponer el
los hechos referidos sólo eran de carácter festivo y su narración tenía muy orden y el estilo, por lo menos.
presente a su destinatario y a su mecenas. Ciertamente tienen la estructura Por otra parte, el diálogo que se establece en el proceso comunicativo del
de informe en tanto que recuperan un cúmulo de noticias sobre un hecho y informe es de subordinación. El emisor, puesto que "debe" cumplir, somete
lo dan a conocer; pero ello no autoriza identificarlas a cabalidad con el su discurso a la voluntad del receptor, quien "puede" solicitar el informe. En
periodismo por la simple razón de ser informativas. pocas palabras: los nexos son de mandato y obediencia, respectivamente,
En suma, en el uso corriente de la lengua española de la época, la pala- toda vez que el discurso informativo en estricto es aquel que responde a lo
bra relación tenía el valor de informe y lo demuestran las acepciones del que se le pide.
Diccionario de autoridades y la frecuencia con que fue utilizada en ese Los autores de las relaciones explican en sus proemios que la escritura
sentido en diversas clases de textos. Los ejemplos dados nos parecen muy es resultado de un deber de informar ante una previa petición. Así en la
elocuentes. Es más importante, empero, destacar que emplear dicha pala- relación de la muerte del príncipe Baltasar Carlos: Oraciónfúnebre a las
bra para denominar un texto era un acto consciente que implicaba sujetarse honras y pompa funeral, donde los autores ponen de relieve en la dedica-
a las convenciones de escritura determinadas principalmente por la situa- toria que la realización de las exequias yen consecuencia la relación impre-
ción comunicativa de requerimiento. sa fueron un mandato del virrey, se lee:
El proceso comunicativo del informe supone que el emisor transmite en
Desde el acuerdo que tomó V. Excelencia en cometemos la disposición des-
calidad de respuesta una informacióna un destinatario, quien previamente la
tas Exequias se declaró la consecuenciaforzosa de ponerlas en sus manos;
había solicitado al destinador; el informe, pues, es esa respuesta. Dicho en de donde se colige que el honrar este escrito con su ilustre nombre y heroico
otras palabras y como se habrá podido colegir de los ejemplos anteriores, apellido, no es elección libre que mira a lo indiferente, sino preciso empeño
"se trata[ ...] de un exponer provocado, de un discurso generado por otro que respeta la obligación."
discurso del tipo de un requerimiento" .41 El discurso de requerimiento es
variable: puede ser verbal o escrito; ser una petición general: ''hacer entera Y más adelante añaden que la obra se escribió ''por ser orden de Su
relación'', como los Reyes Católicosmandaron a Cristóbal Colón, o un cues- Majestad, en cuya obediencia se cifran todas las atenciones de Vuestra Ex-
tionario dividido en una serie de puntos específicos como los cuestionarios celencia y esta Real Audiencia".44
de Informe yMemoria que dieron pábulo a las relaciones geográficas.f+Las
Tlaxcala, de Diego Muñoz Camargo, y las Relaciones de Indias", NRFH, 35 (1987), pp.
426-451. Para nuestro acercamiento, retomamos algunos conceptos de estos articulos.
40 43
Op. cit., p. 202. [apéndice 2] Andrés Gómez de Mora y Andrés Pardo de Lago, Oración fúnebre a las honras y
41
Herón Pérez, art. cit., p. 281. pompa funeral augusta [...]al serenísimo señor don Baltasar Carlos [...], México, 1647, s.
42
Sobre la explicación de estos tipos discursivos véase Walter Mignolo, op. cit. passim y f. Las cursivas son mías.
del mismo autor "El mandato y la ofrenda: la Descripción de la ciudad y provincia de 44
Jdem. Las cursivas son mías.
146 TEXTO Y FIESTA EN LA LITERATURANOVOHISPANA LA RELACIÓNDE FIESTASCOMOGÉNERO 147

Las relaciones de fiestas se apegan a la estructura del informe en cuanto No parece haber duda referente a las condiciones de mandato que propi-
se declara, real o convencionalmente, que su escritura obedece a una peti- ciaron la escritura de las relaciones de fiestas, ni respecto del proceso
ción exprofeso, la cual proviene por lo general del rey o de sus representan- comunicativo en el cual se insertaban: un grupo social (un gremio, una escuela,
tes: los destinatarios; o mejor dicho, los solicitantes y receptores principales una orden religiosa, una nación, etcétera) a través de un intelectual reconocido
del texto; como dicen los autores de Honorario túmulo (relación que versa (poeta-historiador) rendía un informe a una autoridad, por lo general, el rey. Se
sobre las exequias de Felipe IV): "vuelve a manos de Vuestra Señoría el entiende que el destinatario lo había solicitado y que los destinadores estaban
Virrey la obra de su disposición";45 o para decirlo con Isidro de Sariñana: obligados a escribirlo. Ignoramos qué clase de discurso sería "la orden de su
"estas Demostraciones fúnebres vuelven, Señor, a Vuestra Excelencia, rela- Majestad"; qué puntos contenía dicho mandato y si existía un documento que
cionadas, para volver bien agradecidas"; "intentando que de las manos de su exigiera la relación escrita. Pero tomando en consideración que el hecho referido
Majestad pase a las del Rey Nuestro Señor D. Carlos II".46 Veamos otro podía corresponder a festejos promovidos tanto por las autoridades civiles o
ejemplo de esta regla, al parecer, invariable. Sencilla narración tiene dife- eclesiásticas como por gremios o aristócratas, sería incierto afirmar la existen-
rentes "marcas" de informe rendido al virrey fray Payo Enríquez de Ribera, cia de un formato institucionalizado sobre aspectos específicos.49
"a cuya alta protección la dirige seguro y la consagra humilde don Alonso Ahora bien, retomando las consideraciones del apartado anterior pode-
Ramírez de Vargas"; y en la introducción, el autor ratifica: mos esclarecer algunos puntos. Tanto la situación del homenaje como la del
informe, implicaban una relación de subordinación del destinador al destina-
¿cómo puede faltarme la [grandeza]de VuestraExcelenciapara el patrocinio? tario; sin embargo, en el homenaje, idealmente, su realización no obedecía a
Obra fue de su celo en el servicio de Su Majestad la festiva demostración que un mandato del segundo hacia el primero, puesto que regirían los vínculos
al ingreso del regio ejercicio admiró esta Occidental América; y poniéndola a de afecto y admiración y no de obligación y temor: bastarían los méritos del
los pies de Vuestra Excelencia,mi pluma podrá decir con el mesmo Cerda: tuo homenajeado para motivar la celebración, sin que mediara orden alguna.
nomini opus tuum consecro, hoc enim tuum potius, quam meu est. Más es
Esto es: la finalidad era complacer motupropio con encomios y regalos a
restitución que obsequio, por eso ha de permitir Vuestra Excelencia que
blasone de suya.47 una "figura" por sus virtudes y hazañas. En su concreción textual, se tradujo
en un recurso retórico eficaz que intensificaba el discurso panegírico: al
Y el final no puede ser más claro; toda la narración ha sido en realidad erigirse como informe, se remarcaban los nexos de subordinación y se pon-
un extenso informe ofrecido a la máxima autoridad de la Nueva españa: deraba la autoridad del receptor. ¿Qué mejor alabanza que la reafirmación
de la jerarquía superior del destinatario? Por otra parte, el hecho de demos-
Éstas fueron, Sefior Excelentísimo, las persuasivas locuciones con que oró
el amor en la cátedra de la lealtad. Éstas, las declamaciones ardientes del
49
vasallaje que en el senado de la atención profirió el regocijo, desahogando Quizás fuera posible en las celebraciones de orden civil puesto que la información
las vivas ansias de el deseo.48 recabada podría servir a la Corona para fines políticos o históricos; pero en otro tipo de
fiestas, como los actos litúrgicos, es impensable, toda vez que se inscriben en un marco
ideológico común de una sociedad. De cualquier manera, no creemos que las características
45
Op. cit. s. f. del discurso de mandato que propiciaban la relaciones fueran demasiado coercitivas; se
46
Isidro de Sariñana, llanto del Occidente en el ocaso del más claro sol de las Españas. limitarían a dar la pauta general de "hacer entera relación", y los temas y estilo sobreenten-
Fúnebres demostraciones [...] en las exequias del rey nuestro señor don Felipe IV. el didamente seguirían la costumbre. Qué lejos se encuentran los textos que venimos estudian-
Grande [...], Viuda de Bernardo Calderón, México, 1666, s. f. do de otros que comparten el discurso informativo,por ejemplo, de lasrelacionesgeográficas,
47
Sencilla narración, p. 196-197. que se ajustan a un riguroso cuestionario. Los modelos que guiarían la escritura de las
41
Ibídem, p. 267. relaciones de fiestas serian los sancionados por la tradición clásico-humanista.
148 TEXTO Y FIESTAEN LA LITERATURA NOVOHISPANA LA RELACIÓNDE FIESTAS COMO GÉNERO 149

trar que se hacía con extremado gusto lo que era un deber tenía un doble [...],y la relación de sus honras y de la obediencia que esta ciudad dio al Rey
efecto: por un lado, significaba que el mandato era justo; y por otro, que el don Felipe IV[ ...], para que se envíe impreso a Su Majestad y su Real Consejo
cumplimiento era desinteresado. El discurso resultante es paradójico pero de Indias; y ambas las tiene acabadas."
contundente en términos panegíricos: el deseo de informar priva sobre la
obligación; la obediencia es secundaria ante la voluntad, pues en el contexto 4.2. CONCURRENCIA DE DISCURSOS
del homenaje quienes lo ofrecen toman la iniciativa de hacerlo, sin esperar
que se les ordene. El resultado de esta confluencia es un mandato cumplido En otro orden de ideas y para cerrar este apartado dedicado a la estructura,
amorosamente; como expresa Isidro de Sariñana: es frecuente que en las relaciones concurran diferentes discursos generados
en la fiesta misma. No faltan aquellos volúmenes que bajo un mismo título
llegará así también al conocimiento de Su Majestad la lealtad con que venera
aglutinan -además de la narración del hecho referido en la voz de un autor
México aun las cenizas de sus reyes, que aunque dio a sus demostraciones
que se asume como testigo- sermones, emblemas, certámenes, etcétera.
tanta alma el amor, y fueron tan vivamente sentidas y por eso muy honorífi-
cas a su fidelidad, sin la noticia de Su Majestad quedaran muertas, y sin el No es una regla aplicable a todas, pues las hay de poca extensión que apenas
honor que merecen, porque en sentencia de Casiodoro: de las acciones de tienen espacio para contar apresurada y llanamente lo más relevante del
los vasallos, es vida y honor la noticia de sus reyes." suceso, sin incluir frase alguna ajena al relator; tal es el caso de Breve rela-
ción de las fiestas que los plateros [...] celebraron a la Virgen María,52
De no mediar la intención panegírica, el texto habría sido un escueto donde el anónimo autor describe lo más importante en dos folios, recto y
informe de carácter confidencial, manuscrito seguramente, y su composi- vuelto. O la relación Morales Pastrana en honor a Santa Rosa de Lima,
ción no se habría encomendado a un prestigiado conocedor de los artificios aunque de mayor número de páginas, escrita sólo como un recuento de los
verbales (poeta-historiador). Tampoco se habría elevado el escrito a la cate-
hechos.53
goría de historia y literatura. Mucho más ricas desde el punto de vista textual son las relaciones que
Hacer pública la relación también tenía connotaciones panegíricas y polí- rebasan la exclusividad de un autor único, quien además de desempeñarse
ticas. Las causas que favorecieron a los festejos públicos son numerosas, como tal, también lo hace como recopilador de otros textos, que sin menos-
pero éstas estaban bajo el control de la monarquía y cumplían con propósi- cabo de su propia narración, se incluyen en un mismo volumen. El resultado
tos propagandísticos bien conocidos. A través de la imprenta, los mensajes era la publicación de libros que a ojos modernos tienen un carácter miscelá-
reforzaban los principales dogmas monárquicos y religiosos, exaltando la neo. Ahora bien, ¿qué clase de textos eran? De la más variada índole: desde
imagen todo poderosa de la Corona y la Iglesia, a las cuales los organizado- la convocatoria de un certamen poético hasta piezas teatrales. La Carta al
res y los participantes se adherían irrestrictamente. Éstas eran razones sufi- padre Everardo Morales" contiene villancicos, emblemas, poemas de cer-
cientes para enterar a las autoridades ultramarinas. Parece innegable que tamen y obras dramatúrgicas. Sagrado padrón y panegíricos sermones, de
los relatores tenían muy presente que sus obras serían leídas en la Corte
por el rey ("llegará también al conocimiento de Su Majestad"), y es de
si El conde de Priego, "Licencia" a Arias de Villalobos, Obediencia real, incluida en Ge-
notar que este anhelo se refleja en el contenido y estilo del libro: naro García (ed.), Documentos para la historia de México, t. 12, con el titulo México en
1623, p. 284.
se le encargó [a Arias de Villalobos] la disposición y forma del túmulo que se s2 Impresa por Juan Blanco de Alcázar, México, 1619.
hizo a las obsequias que se celebraron[ ...] a la muerte del Rey Felipe III [...], si Antonio Morales Pastrana, Solemne, plausible pompa [...] a la beatificación de la
gloriosa Sra. Rosa de Santa María, Francisco Rodríguez Lupercio, México, 1671.
so Isidro de Sariñana, op. cit., s. f. s• Op. cit.
150 TEXTO Y FIESTA EN LA LITERATURANOVOHISPANA LA RELACIÓNDE FIESTASCOMO GÉNERO 151

Alonso Ramírez de Vargas, reúne diez sermones (ocho dedicados al templo antes en procesión desde la casa Profesa, y habido la noche antes muy
de San Bernardo y dos a la muerte del capitán Retes Largache) de distintos buenos y lucidos fuegos. Cantó la misa pontificial el seftor arzobispo; pre-
dicó el Dr. Ignacio de Hoyos Santillana, canónigo magistral de esta santa
predicadores; la descripción del templo y una elegía en honor a Retes Larga-
iglesia: hubo en las calles cinco altares de grande ostentación; a las cuatro
che, ambas escritas por Ramírez de Vargas (véase apéndice 1). Festivo apa-
de la tarde salió la procesión de la catedral por una de las tres puertas que
rato se presenta con varios sermones, la relación de los festejos y el certamen miran a la plaza, y fue por Palacio; iban delante con sus insignias y estan-
poético. ssA veces los diversos textos, aunque en un mismo libro, están dividi- dartes todas las cofradías, y luego las religiones llevando a sus fundadores
dos; pero hay otros intercalados en el cuerpo de la relación. Lo más frecuente curiosa y ricamente adornados. 56
y peculiar es cuando se "citan" textos pequeños: poemas, inscripciones; así,
en Sencilla narración encontramos, entre otros ejemplos, loas de Carlos de Y Festivo aparato inicia:
Sigüenza y Góngora y Bias de Aguirre (véase apéndice 2).
Son las honras pretendientes de los que las huyen, al paso que nadan siem-
Buena parte de la actividad literaria que reseñamos en el primer capítulo
pre reftidas con los que las buscan. Y cuando faltaran otros ejemplares,
se recoge en las relaciones, y aun otra que no tiene este carácter, como los bastaba para su apoyo el Glorioso P. S. Francisco de Borja, que renuncian-
sermones, cuya naturaleza pertenece a la oratoria sagrada. Cada uno de do con generosidad las mayores grandezas, con que suele brindar el Mun-
estos textos "ajenos" se rigen por reglas genéricas propias. No es respon- do a los suyos, sólo consiguió que al darle de mano a sus pompas se la
sabilidad de este capítulo indagar en ellas. Sólo digamos que con estas ca- tomase el Mundo para festejaruna Santidadtan grande, y aplaudira un grande
racterísticas las relaciones parecen una obra polifónica toda vez que se de tan prodigiosa santidad.57
entrecruzan gran variedad de voces, las cuales, empero, no discordan de la
intención global del texto: constituían pruebas fehacientes de amor y lealtad Las diferencias son notables. Antonio de Robles enumera escuetamente
al homenajeado y se reafirmaban como género informativo. los diversos actos que compusieron el festejo; en pocas líneas y sin preten-
siones retóricas, ajusta su mensaje a los puntos más esenciales. Por el con-
4.3. EL ESTILO trario, el autor de Festivo aparato antecede la narración con un proemio;
enseguida, procede a describir: "trescientos eran (sin el gran número de
Otro aspecto importante para definir los rasgos genéricos de las relaciones lacayos de que se hizo reputación y empeño) los que compusieron las cinco
de fiestas tiene que ver con el lenguaje. Los diversos géneros informativos, cuadrillas desta Máscara; ofreciendo en ellas una como quintaesencia de
aunque relaten el mismo suceso, difieren, entre otras cosas, en la elocución. galas, de preciosidades, y de todo buen gusto ...", descripción precisa en
Por ejemplo, mientras Antonio de Robles dedica un párrafo de veintitantas datos y esmerada en el lenguaje. Las diferencias entre ambos textos radican
líneas a los festejos en honor a la canonización de San Francisco de Borja, en que cada uno tenía su propia intención y situación comunicativas, y por
Festivo aparato, relación que trata idéntico asunto, consta de más de 50 lo tanto seguían modelos de escritura también diferentes. Antonio de Robles
folios; el Diario comienza: tan sólo quería registrar lo más relevante de los sucesos notables; su género
era el Diario. En Festivo aparato, las circunstancias y características son las
Fiesta de San Francisco de Borja.- Domingo 14, se celebró en la cate- de la relación de fiestas. Nos interesa la comparación para resaltar que el
dral la canonización de San Francisco de Borja, habiendo venido la tarde

ii Festivo aparato con que la provincia mexicana de la Compañía de Jesús celebró ss Antonio de Robles, Diario de sucesos notables (1665-1703), t. 1, Porrúa, México,
[...) los inmarcesibles lauros y glorias inmortales de San Francisco de Borja [...) en la 1972,p. 112.
57
gloria de su canonización [...],Juan Ruiz, México, 1672. Op. cit., f. 1.
152 TEXTO Y FIESTA EN LA LITERATURANOVOHISPANA LA RELACIÓNDE FIESTAS COMO GÉNERO 153

lenguaje es un aspecto que debe tomarse en consideración a la hora de ma de imitación. El segundo se refería a que el objeto de imitación podría ser
clasificar un género. Ahora toca preguntarnos por la clase de lenguaje utili- alto o bajo en cuanto al estatus social de los personajes, y la elocución, por
zado en las relaciones. consiguiente, tendría que ser análoga a la posición de ellos. Así, una clase de
Cuando los autores de las relaciones escribían con falsa modestia que poesía se escribiría en forma grave (con "himnos y encomios") porque el
asunto tan glorioso era superior a sus fuerzas y que aun cuando se esmeraran objeto de imitación correspondería a "acciones nobles y de gente noble" ,60 y
en su estilo, éste siempre sería inferior a la grandeza del acontecimiento ("Todo otra estaría escrita en forma baja puesto que mimetizaba a hombres y accio-
lo que desmerece el estilo, compensa con exceso la grandeza del nes ordinarias, utilizando para ello la estructura poética del yambo, pues con
argumento"58), se referían a la concordancia que debía haber entre el plano este metro "se atacaban con burlas unos a otros."61 Con base en esta clasifica-
del contenido y el de la expresión, recomendación pertinente a todo escrito; ción, asociaba la épica y la tragedia con el estilo alto, mientras a la comedia,
aunque mejor sería decir la correspondencia entre la elocución y el asunto o con el bajo. La elocución de la segunda sería "a partir de pequeñas fábulas y
personaje representado. En la teoría del lenguaje de los Siglos de Oro, tenía de un modo de hablar risible";621as primeras, al contrario, debían poseer un
vigencia la división de tres niveles de elocución conocidos como estilos: alto, "lenguaje sazonado", entendiendo por éste "al que tiene ritmo y armonía".63
medio y bajo; la relaciones empleaban predominantemente el primero. Como se ve, la construcción del lenguaje acorde con la dignidad del objeto
La teoría de los tres estilos era aplicable tanto en poética como en retórica; representado juega un papel decisivo en la clasificación de los géneros poéticos.
es decir, atañía a todo acto lingüístico. Contaba con una larga trayectoria Con variaciones pero coincidiendo en lo básico, El Pinciano, como otros
desde la antigüedad clásica, aunque se consolidó en la Edad Media.59 En el preceptistas y rétores, reflexionó en torno a esta idea. Como ya hiciera
Renacimiento y el Barroco todavía merece atención de los preceptistas. Con- Aristóteles, vinculó la clase social con el estilo. En tanto mimesis, la poesía
sistía básicamente en la elección de un vocabulario adecuado para el asunto debía imitar alguno de los tres estatus sociales; a saber: el alto (o patricio), el
del que tratara el discurso en cuestión. Si el asunto tenía que ver con acciones bajo (o plebeyo) y el mediano (o ecuestre). Del estilo alto dice:
y personajes heroicos, se recomendaba un lenguaje elevado; si por el contra-
y assí quiera dezir vuestro adron (aopóv, estilo alto) crecido, lleno, maduro,
rio se relataban temas jocosos o cotidianos realizados por gente común, se
gruesso, aumentado, robusto, grande, firme, ancho, perfecto, mucho, copio-
prefería usar un lenguaje propio de aquélla, es decir, un estilo bajo. Al asunto
so, abundante no hace al caso; lo que haze y importa es que se entie(n)da
que estaba a caballo entre los dos anteriores correspondía un lenguaje inter- que este estilo es con el que se imitan personas principales, como las dichas
medio. Ya Aristóteles proponía una nomenclatura muy semejante. En la Poé- patricias, y q(ue) quiere dezir estilo adron estilo imitador de personas reales,
tica afirmaba que los géneros son fundamentalmente mimesis, sin embargo se príncipes y grandes señores."
distinguían por tres rasgos: medios de transmisión, objeto representado y for-
Se relacionaba pues con el hombre noble, suponiendo que su condición
'1 Isidro de Sariñana, op. cit., s. f. social era equivalente a su lenguaje; es decir, quienes tenían nobleza de
'9 En el siguiente resumen histórico de la evolución de dicha teoría, se puede apreciar cómo sangre, manejaban igualmente un lenguaje noble (ya que "ninguna persona
ésta fue motivo de reflexión tanto en preceptivas literarias como en manuales de retórica;
Antonio García Berrio sintetiza:la doctrinade los estilos"procede de la división axiológicade 60
Aristóteles, Poética, en Poéticas [de Aristóteles, Horacio y Boileau], ed. preparada por
estilos: alto, medio y bajo de Teofrasto, con antecedentes en Isócrates y en las diferencias Aníbal González Pérez, EditoraNacional, Madrid, 1984.
establecidas por Aristóteles en atención al objeto de imitación. Aparece así de manera explí- 61
Ibidem, p. 65.
cita en la Rhetorica ad Herenium y se organiza en el esquema estilístico-jerárquico de 62
Idem. Las cursivas son mías.
Cicerón, que es aceptado en la Epistola ad Pisones horaciana. Esta división de los estilos 63
Ibídem, p. 69.
tiene su formulación en la Edad Media con la Rota Virgilii,al identificarse con el estilo alto 64
Alonso López Pinciano, Phi/osophia Antigua Poética, apud Sanford Shepard, El Pin-
la Eneida; con el medio, las Geárgicas, y con el bajo, las Bucólicas", op. cit., 123. ciano y las teorlas literarias del Siglo de Oro, Gredos, Madrid, 1970, p. 66.
154 TEXTO Y FIESTA EN LA LITERATURANOVOHISPANA LA RELACIÓNDE FIESTAS COMO GÉNERO 155

grave y principal dize jamás vocablo que te(n)ga alguna deshonestidad y ría de un gran conocimiento de recursos verbales, principalmente de las
fealdad"65). La poesía sólo imitaba esta realidad y a ella la devolvía; así figuras de dicción y pensamiento, para adecuar el discurso a cada una de
como imitaba a las "persona principales'', este estilo sólo era digno de ser las modalidades estilísticas. El aspecto sociológico tiene que verse a la luz
recibido por ellas mismas; se creaba un juego especular entre el léxico del de los códigos de cortesanía prevalecientes en los Siglos de Oro. En este
estilo y sus destinatarios: punto Sanford Shepard es contundente:

Dignidad en la palabra es q(ue) la palabra q(ue) sigue al estilo alto debe ser Conviene recordar en relación con estas palabras de Pinciano [relativas al
digna de ser oyda por las altas personas, y sin verguenca parecer delante estilo alto] que la vida en el Renacimiento estaba cuidadosamente regulada
dellas, como el no(m)bre de fama, virtud, puridad, grandeza y otros assí, en casi todos sus aspectos: guerra, amor, relaciones sociales e incluso la
q(ue) son infinitos. Y por el contrario exe(m)plo será más claro lo q(ue) conversación estaban definidos y sometidos a un código cortesano. La li-
dixe, digo, q(ue) no es palabra digna de parecer dela(n)te de reyes: bacín, teratura, cuyo principal papel era el de educar a los hombres a portarse
estiércol, cogote, colodrillo, ni aun jarro.66 debidamente, tenía que extremar aún más sus cuidados y ser más rígida que
la vida misma. 69
En suma, el estilo alto expone un lenguaje refinado, de vocablos selectos
y apropiados, que en términos de la época se define como grave, heroico, Hechas las precisiones referentes a los estilos, apenas es necesario decir
elevado, etcétera. que las relaciones de fiestas están escritas, en su mayoría, en el estilo alto.
El estilo bajo, como el alto, se compone en función del objeto mimetiza- Con todo, expliquemos algo al respecto. Si tomamos en cuenta que para
do, pero en sentido opuesto: imita a los plebeyos con lenguaje humilde. Y Aristóteles el estilo elevado era imitación de acciones graves y personas
sobre el estilo medio no hay mucho qué decir dado que es una mezcla de los nobles, las relaciones cumplen con este precepto, pues, como ya lo hemos
dos anteriores; de ahí que Pinciano lo considere prescindible: "si queréys repetido varias veces, los relatores siempre manifiestan que la fiesta aludida
que los estilos sean sólo dos, alto y bajo, y que el medio no haga miembro fue un hecho glorioso y sin par; lo dicen de varias formas: "acciones heroi-
por sí, por ser una mezcla de ambos, sea como os pareciere".67 camente grandes", "materia tan ilustre y grave", asunto heroico u otras
Como se habrá podido advertir la teoría de los tres estilos -que tiene semejantes. Por supuesto que no se trata del concepto de mimesis en el
como modelos principales la Eneida (alto), las Geórgicas (medio) y las sentido estricto en que lo entendía el Estagirita, ya que, como seha dicho, la
Bucólicas (bajo}- toma en cuenta para su identificación y elaboración dos formación textual de las relaciones es historiográfica, por lo tanto el hecho
aspectos: el primero, referente a la elocución; el segundo, a la clase social narrado es verídico y no ficticio. Pero tomando en cuenta que la teoría de
del los personajes imitados, vinculada a tres prototipos de hombre: noble, los estilos también sirvió para identificar el lenguaje de otros discursosade-
agricultor, pastor (según las obras de Virgilio) o príncipe, ecuestre y plebeyo más del literario (y por eso fue tema de reflexión en diversas retóricas) es
(según Pinciano). Esta distinción, como bien señala Tzvetan Todorov, es pertinente asociar el acontecimientoreferido con el objeto de imitaciónaris-
"literaria (lingüística) y a la vez sociológica"." El aspecto lingüístico reque- totélico. Que se otorgaba al asunto una dimensión de suma gravedad es in-
negable,y que éste era correlativoal lenguajeempleado,también.Los autores
65
Idem. Al incluirla épicaen el estiloalto, El Pincianodice:"la épicaes imitaciónde lo expresan con falsa modestia; por ejemplo Isidro de Sariñanaen Llanto
príncipesy seiloresgrandes;y miradquelospríncipesy seiloresgrandeshablanco(n)grave- del Occidente se disculpa de la siguiente manera:
dad y simplicidadalta'', ibidem, p. 73.
66
lbidem, p. 67.
67
lbidem, p. 66. 69
68
TzvetanTodorov,op. cit., p. 184. Op. cit., p. 67.
156 TEXTO Y FIESTA EN LA LITERATURANOVOHISPANA LA RELACIÓNDE FIESTASCOMO GÉNERO 157

Todo lo que desmerece el estilo compensa con exceso la grandeza del argu- Ribera, califica al libro de "doctamente elegante, viste con estilo majestuoso
mento, pues es lo principal de su asunto un epítome de proezas, un compen- los conceptos, dispone con decencia el adorno, suavizando la elocuencia con
dio de las virtudes que adornaron la vida del Rey Nuestro señor D. Felipe IV decir elevado, y todo en fin, con inteligencia clara y varia erudición".73 Es
el Grande.70 común, pues, que las relaciones de fiestas se escriban con estilo alto, en virtud
del asunto que tratan y de la intención panegírica del texto.
Entendiéndose que el estilo estaba acorde con el asunto. Alonso Ramírez
Pero si bien el texto en su totalidad era un modelo de lenguaje elevado,
de Vargas en el proemio a Sencillanarración,trata de justificar la inferioridad
esto no impedía que se incluyeran fragmentos en estilo bajo. Porque el
de su estilo ante la magnificencia de la fiesta: "Bien pudiera la cortedad de mi
asunto de las relaciones de fiestas no podía ser estrictamente grave; también
estilo recelar que dejara agraviada materia tan ilustre y grave".11 Tanto
tenían lugar los momentos lúdicos y de regocijo popular; en estos casos la
Isidro de Sariñana como Alonso Ramírez de Vargas eran consumados maestros
narración versificada los representaba en el estilo correspondiente, como
del arte de la palabra; es claro que sus comentarios pretendían captar la
dictaban los preceptos retóricos y poéticos. La alternancia de estilos es muy
simpatía de sus lectores al mismo tiempo que magnificaban el festejo; sin
frecuente en un mismo texto; por ejemplo, en Sagrado padrón y panegíri-
embargo, ello no anula la voluntad consciente de usar para tales sucesos un
cos sermones, escrito por Alonso Ramírez de Vargas con motivo de la dedi-
estilo elevado. En efecto, con menos reticencias pero con no menos elogios
cación del templo San Bernardo en 1691, los cuadros que adornaron la
hacia el autor, los calificadores de las obras en los "sentires'', "pareceres" y
iglesia son descritos así:
"aprobaciones" no tienen empacho en declarar que las relaciones se ajustan
perfectamente a los cánones de homologar el estilo con la dignidad social del Minístrale el agua el Hijo,
homenajeado; Francisco de Siles, responsable del "sentir" de Llanto del y no en vano, que al tocarla
Occidente, sin reparos exclama: bien es que yerban las ondas
donde rebosan las llamas.
Lo que Isidro de Sariñana añade de narración es tan bueno como la explora-
ción de las poesías, y todo estilo conforme a la Real Majestad del sujeto, y Pero cuando llega al episodio relativo a los juegos pirotécnicos, los ver-
por eso, digno de que también coronen tan real estilo estimaciones, y sos se tornan jocosos y populares:
aplausos."
Los muchachos como potros
En cuanto al aspecto lingüístico, para demostrar los artificios verbales de andaban y como avispas,
que se componía el estilo elevado tendríamos que recurrir a un minucioso dando saltos unos y otros,
análisis retórico, lo cual no es el propósito del presente capítulo; conformémo- aquéstos diciendo ¡chispas!
nos por ahora-y para continuar en el mismo tenor de las páginas y capítulos y diciendo ¡fuego! esotros.74
anteriores-con citar alguna opinión acerca de cómo evaluaban los textos los
propios autores y receptores de la literatura novohispana. Pedro de San Simón Esta característica hace todavía más complejo el aspecto formal. A la
en el "Parecer" de Breve relación de la plausible pompa y cordial dedica- conjunción de prosa y verso y a la intromisión de diversos discursos genera-
ción del templo del ínclito mártir San Felipe de Jesús, escrita por Diego de
73
Diego de Ribera, Breve relación de laplausible pompa y cordial dedicación del templo
70
Isidro de Sariflana, op. cit, s. f. Las cursivas son mías. del ínclito mártir San Felipe de Jesús, Viuda de Bernardo Calderón, México, 1673. Las
71
Alonso Ramirez de Vargas, Sencilla narración, p. 196. cursivas son mias.
74
72
Isidro de Sariñana, op. cit., s. f. Las cursivas son mías. Alonso Ramírez de Vargas, Sagrado padrón, fol. 11.
158 TEXTO Y FIESTA EN LA LITERATURANOVOIIlSPANA LA RELACIÓNDE FIESTASCOMO GÉNERO 159

dos en el festejo mismo (como los sermones o lo certámenes poéticos, vid. rio importante para definir ciertos tipos discursivos; éste es el modo propio
supra) hay que sumar la variedad de estilos, que en la parte poética conlle- del relato de viajeros, la biografía, la crónica actual, el reportaje, la relacio-
vaba el uso de metros y tópicos de diversa índole. Todo ello podría hacer nes de descubrimiento y conquista, etcétera. No se trata de un criterio
pensar que las relaciones constituyen un género demasiado heterogéneo; y secundario; al contrario, es una de las principales categorías para clasificar
de hecho lo son, pero eso no significa que su planteamiento general sea in- los textos y para descubrir o ubicar filiacionesgenéricas; permite diferenciar
coherente. Se admiten otros estilos porque en el festejo convergieron todas unos tipos discursivos de otros: por ejemplo, las relaciones de fiestas son
las clases sociales y porque algunos de los actos querían manifestar si no narrativas, pero no argumentativas ni dramáticas.
diversión sí alegría por lo que se celebraba; las manifestaciones de júbilo Entre los sinónimos de relación de fiestas se encontraba el de narración
eran parte del homenaje y requerían un modo particular de ser relatadas. Sin (Sencilla narración) y el de descripción (Poética descripción). Esto signi-
embargo, por la intención global del texto -elevado a la categoría de histo- fica que ambos modos eran un aspecto relevante en la constitución del géne-
ria y cuyos protagonistas y destinatarios eran miembros de la aristocracia y ro. Recordemos que el término relación también se identifica con el sentido
clase dirigente-, debía predominar el estilo elevado. de narración o relato. Respecto a los deslizamientos semánticos que sufre el
verbo latino re/erre, del que deriva la palabra relación, Herón Pérez explica
4.4. NARRAR Y DESCRIBIR
que "el vocablo latino tiene dos acepciones que parecen prevalecer sobre las
demás y que serándecisivasen laterminologíadel siglo XVI hispánicocuando
proliferan una serie de textos a los que se da el nombre de 'relaciones':
Ya expusimos en el apartado anterior que un rasgo fundamental de las
informar y relatar. Primero informar y luegorelatar, en ambas, como bien se
relaciones de fiestas consiste en su carácter informativo; el libro se ostenta
como un informe que se rinde a un destinatario específico. Ahora veamos sabe, se funden muchos de estos textos que, por ello, son relatos informati-
en qué forma se presenta tal información, porque ésta lo mismo podría vos"." Es decir, tenía el sentido que hoy en día otorgamos al vocablo relato,
consistir en una escueta enumeración de los hechos que constituyeron un el cual por supuesto no era muy frecuente en el habla de los Siglosde Oro ya
acontecimiento o en una prolija narración de los mismos; podría oscilar que se prefería usar narración. Aunque la explicación de Herón Pérez se
entre el documento sin atisbos retóricos o literarios hasta los textos de pre- refiere a las relaciones de descubrimientoy conquista, son válidas para defi-
tensiones historiográficas o artísticas. Un informe puede revestir varias for- nir la palabra en los siglosxvn y xvm;asimismo sus observacionescoinciden
con la naturaleza textual de las relaciones de fiestas.78 Narrar compartía su
mas; la que adoptan las relaciones de fiestas -ya lo dejamos ver en los
apartados anteriores- es la narrativa:75 un acto lingüístico que expone enea- 77
Herón Pérez, op. cit., p. 282.
denadamente una serie de hechos de un suceso.76 La narración es un crite- 78
Esta aseveración podría hacer pensar que tanto las relaciones de descubrimiento y
conquista como las relaciones de fiestas pertenecen al mismo género. Ciertamente compar-
75
El aspecto narrativo de las relaciones ha sido advertido por casi todas las fuentes que ten el mismo significado en su origen: el de transmitir un informe con características narra-
hemos consultado. En particular véase Simón Díaz, op. cit.; Antonio Bonet Correa, "Arqui- tivas. Sin embargo,no es razón suficientepara suponerque de lasrelacionesde descubrimiento
tecturas efímeras"; Francisco López Estrada, art. cit. y conquista (en tanto que las preceden en el tiempo) derivan las de fiestas. No encontramos
76
Para una información más amplia sobre los problemas narrativos, véase Luz Aurora evidencias que demuestren que los relatores de fiestas tuvieran como modelos los textos de
Pimentel, "Teoría narrativa", en Esther Cohen (ed.), Aproximaciones. Lecturas del texto, Hernán Cortés, de Berna! Díaz del Castillo u otros semejantes. Creemos que la semejanza
UNAM, México, 1995, pp. 257-287. Esta autora define el relato como "la construcción ver- radica en que ambas parten de un tipo discursivo de carácter informativo. Bajo el nombre de
bal, por la mediación de un narrador, de un mundo en acción (y, necesariamente, de pasión) relaciones se conocen numerosos documentos que notifican a alguna autoridad sobre diver-
e interacción humanas que evoluciona en el tiempo, y cuyo referente puede ser real o ficcio- sas actividades. Serla absurdo imaginar que una vez terminada la Conquista, los novohispa-
nal", ibidem, p. 259. nos no tuvieran más sucesos dignos de relatar que las fiestas. Apenas se comparan las dos
LA RELACIÓNDE FIESTAS COMO GÉNERO 161
160 TEXTO Y FIESTA EN LA LITERATURANOVOHISPANA

El carácter descriptivo es otro rasgo esencial de las relaciones de fies-


uso con el de informar; no se trata de dos significados opuestos sino de dos
tas. Consiste en hacer la disección de un objeto; escudriñar cada una de las
acepciones --entre varias- para una palabra, las cuales pueden comple-
partes de que se compone y explicar cuál es su disposición -su orden-
mentarse para definir un tipo discursivo; en este caso, la relación de fiestas.
respecto del todo. Cabe mencionar que desde la antigüedad se tenían codifi-
La narración resultaba el modo apropiado a las intenciones del informe,
cadas diversas formas y técnicas descriptivas: etopeya, retrato, topografía,
puesto que facilitaba el encadenamiento armónico de hechos o acciones. En
cronografía, prosopografía; clasificación que nos da una idea del grado de
las relaciones de fiestas, se prefería, aunque no siempre, la narración en
atención que existía sobre este punto en aquel tiempo. Aunque es diferente
orden cronológico (ardo natura/is, en términos de retórica). Iniciaban con el
de la narración (dado que puede haber narraciones sin pasajes descriptivos
anuncio público de la celebración; enseguida, se daba noticia de los prepara-
como descripciones sin asunto narrativo: por ejemplo, se puede describir un
tivos, y luego, de la realización de los diferentes actos que componían el
objeto aislado de una secuencia narrativa), la descripción por lo general
festejo. Veamos con un ejemplo cómo en una relación se disponían los
constituye un componente básico de aquélla, y más todavía cuando se trata
hechos en una secuencia temporal:
de un informe.
Y saltando en tierra el gentilhombre, en breve tiempo llegó la nueva, tantas La descripción contribuía a hacer más exhaustivo el informe; con ella se
veces feliz cuanto son los reinos y vasallos que la esperaban: entrando la pretendía no omitir detalle de todo cuanto sucedió. El vestuario, los inciden-
majestad augusta de nuestro rey don Carlos U [...] en el gobierno de tan tes, los preparativos, las ceremonias, etcétera eran objeto de un dilatado
dilatada monarquía. recuento; pero en especial los monumentos de arte efímero gozaban de la
Fue tanto el alborozo esta nueva[ ...] que a las primeras alegres voces de la más precisa y detallada descripción, como han notado varios críticos (Bonet
noticia, los más recatados semblantes rebosaron a la exterioridad el rego- Correa, López Estrada, López Cantos, entre otros). Tal preferencia es com-
cijo [...] prensible, pues los arcos triunfales, las piras funerarias y los carros alegóri-
Hiciéronse ladinas todas las campanas de la ciudad publicando con lenguas
cos, principalmente, concentraban el mayor peso de los mensajes panegíricos
de metal el júbilo[ ...]
haciendo consonacias ruidosas y claras, copia bella de luminarias con los y propagandísticos: exaltaban las virtudes políticas o religiosas del homena-
estallidos de los leftos [...] que tres noches encendieron todas las vecinda- jeado. Por otro lado, como obras de arte, cada elemento tenía una explica-
des[ ...] siendo no reducible al guarismo las hachas y linternas que en bal- ción estética que merecía ponerse de relieve; hasta el más pequeño adorno
cones y ventanas mentían orientes nuevos[ ...] era digno de mención; leamos un fragmento de Sencilla narración corres-
Salió Su Excelencia de Palacio acompaftado de los reales ministros y no- pondiente a la descripción de un carro alegórico:
bleza que a los parabienes le asistía a rendir las divinas gracias a Su Majes-
tad Suprema del Cielo y Tierra.79 Formóse en una planta de nueve varas de tendido; a la anchura, cinco; y
once a la altura de fuera a fuera; dividido en tres cuerpos, siendo el inferior
No es necesario alargar las citas; con los fragmentos mencionados se una caja bocelada con su plinto y medias caftas; guarnecida de chorcholas;
advierte a todas luces el discurso narrativo. Como se ve, se eslabonan en un revestida de plata sobre que iba pintada variedad de frutas, ángeles, masca-
acto verbal una serie de acciones; es evidente también la ordenación cro- rones; ornada de bichas de bulto que iban susteniéndola, buscando un ro-
nológica de éstas. león que acababa en otro menor, donde iba en un solio sentada la Fama,
vestida de preciosa verde tela ...80

clases de textos mencionados surgen las diferencias; por sólo mencionar algunas: discrepan
en el hecho referido y en la situación comunicativa en que se producen. 10
79 lbidem, p. 235.
Alonso Ramlrez de Vargas, Sencilla narración, p. 205-206.
LA RELACIÓN DE FIESTAS COMO GÉNERO 163
162 TEXTO Y FIESTA EN LA LITERA TURA NOVOHISPANA

festejos que se llevaron a cabo en la Ciudad de México con motivo de haber


Por otra parte, escribir bajo la coerción laudatoria determina la selección
entrado en el gobierno Carlos II reza en sus primeras líneas así: Sencilla
y profusión descriptiva de ciertos pasajes de la fiesta, así como la omisión
narración, alegórico fiel trasumpto, dibujo en sombras, diseño escaso
de otros que no se consideraran pertinentes. Debido a esta situación, la
de las fiestas grandes con que satis.fizo en poca parte al deseo, en la
descripción minuciosa de los monumentos de arte efímero se comprende
celebrada nueva feliz de haber entrado el Rey nuestro señor, don Carlos
porque en ellos se compendiaba en lenguaje simbólico el grueso del progra-
II (que Dios guarde) en el gobierno... Se advierte la correlación entre el
ma ideológico-panegírico de la fiesta, es por eso que los emblemas y alego-
sistema verbal (Sencilla narración=relación breve) y el pictórico (fiel tra-
rías ocupaban varias páginas en la relación. La escasa o nula atención que
sunto=retrato objetivo, dibujo en sombras y diseño escaso). El paralelismo
merecían al cronista los divertimentospopulares-carreras de caballos, bai-
continúaen el sentir:"...porque sólo el ingenioperegrinode don Alonso pudo
les- se explica porque éstos poco contribuían al discurso encomiástico;
con el diestropincel de su elocuencia dibujar, no en sombras, sino en luces
antes bien, discordaban. No pasemos por alto que en las fiestas se configu-
muy claras copia tan grande" (las cursivas son mías). El deseo de informar
raba un escenario ideal donde los súbditos, a través de diferentes demostra-
exhaustivamenteen aras de la importanciadel sucesotenía sus consecuencias
ciones,manifestabansu absolutaconformidadcon el régimen político-social,
formales, que debían sustentarseen recursos estilísticos canonizados y apro-
y más que conformidad, beneplácito. Siendo muy frecuente que el destina-
piados al tipo de discurso de las relaciones. En este caso, los autores apela-
tario sería el responsable de gobernar, lo propio era, primordialmente, refle-
ban al tópico horaciano de utpictura poesis para respaldar, formalmente, el
jar a través del texto las demostraciones de amor y obediencia. 81
exceso descriptivo. Alonso Ramírez, tras largas descripciones en prosa y
verso hace un mentís que en realidad confirma la presencia del tópico: "Y
4.4.1. Ur PICTURA POESIS
porque lo referido [...] no parezca antojo de la pintura o licencia de la poesía
Pictoribus atque poetis mudé de estilo".82
La diferencia entre el escueto informe de carácter notarial y la detallada
Veamos otro ejemplo. Francisco Xavier Palavicino, en el "Parecer" a una
descripción de las relaciones de fiestas radica en que las segundas considera-
relación en verso de autor anónimo, anota que un poeta requiere de "una
ban comoverdaderamentememorableel acontecimientoreferido,por lotanto
lengua tan retórica, que sus voces sean sutiles pinceles, que con toda propie-
pretendían revivir a través de la palabra todo el fausto; más que enumerar los
dad retraten (si no, digo, identifiquen)con sus imágenes a los originales". Y
sucesos, querían pintarlos, y lo más próximo a ello eran las dilatadas
descripciones.Quizásrevisando algunostítulos podamos apreciar tan preten- aclara:
cioso afán. El título de la relación de Ramírez de Vargas a propósito de los Definición es ésta o descripción del grande Horacio (1) y precepto, que hallo
ejecutado en dicho poema [la relación anónima], en donde leerán tan vivas
81
Ángel López Cantos hace una interesante observación respecto de los bailes populares, las leales demostraciones de el fidelísimo ánimo de Su Excelencia, y deste
la cual nos gustaría transcribir. Dice que mientras los historiadores de las fiestas, general- lealísimo Nuevo Orbe, que sin lisonjani hipérbole puede decir que las Reales
mente clérigos con dotes prosísticas y poéticas, "invariablemente relataron con toda clase de fiestas [...] se pueden ver aquí más que pintadas imágenes, vivos origina-
detalles los que organizaron las clases dirigentes, cuando se trataba de los bailes populares,
les.83
sólo hacen una pequeña reseña", precisando, por supuesto, que se habían realizado en per-
fecto orden y apegados a la moral: "Siempre, todos sin excepción, después de narrarlos, y en 82
ningún caso describirlos, apostillaban que no hablan sufrido daño la dignidad, el buen gusto, la Sencilla narración, p. 232.
83 Francisco Xavier Palavicino, "Parecer" a Métrica panegírica descripción de las plau-
moral y las buenas costumbres." Pensamos que no se describían porque algunos movimien-
sibles fiestas que [...] se celebraron en la muy noble y leal Ciudad de México al feliz
tos sensuales habrían comprometido el ideal de fiesta que se quería retratar, pues como
casamiento de nuestro católico monarca don Carlos Il [... ],Maria Benavides, México,
señala Ángel López la misión de los relatores "no era para contar hechos desagradables, sino
para cantar y resaltar un acontecimiento social amable y bello". Op. cit., p. 75. 1691, s. f.
LARELACIÓN
DEFIESTAS
COMOGÉNERO 165
164 TEXTOY FIESTA
ENLALITERATURA
NOVOIDSPANA

4.5. LASRELACIONES
ENVERSO
El símil entre poeta y pintor ya había corrido mundo, y hallaba su principal
fundamento en el tópico utpictura poesis. Y no es que siguieran al pie de la
A primera vista, hay una contradicción con la naturaleza textual historio-
letra la alusión de Horacio acerca de que "como la pintura, así es la poesía" sino
gráfica que hemos atribuido a las relaciones de fiestas; el discurso literario
que las diversas y equivocadas interpretaciones de los humanistas del Renaci-
--en tanto que pertenece a otra formación textual- es incompatible con el
miento y Barroco suponían que tanto poesía como pintura tenían la misma
histórico, pues las diferencias entre ambos son, en apariencia, irreconciliables.
finalidad. Aunque diferían en los medios de expresión, creían que en lo esencial
Ciertamente, desde la Antigüedad clásica se marcaron las fronteras en
eran afines, de ahí que se les llamara con insistencia "las artes hermanas". Los
cuanto a sus funciones respectivas. La principal controversia radicaba en
paralelismos desembocaban en que la referencialidad de ambas podía ser co-
que mientras la historia trataba de las cosas tal y como sucedieron, es decir,
mún: el objeto de imitación y los resultados de ésta eran semejantes; un cuadro
su narración era verídica, la poesía disponía los hechos según pudieron haber
de una batalla, por ejemplo, podía estar "pintado" con versos y ser tan colorido
ocurrido, esto es, su finalidad era la verosimilitud. La historia no podía
y objetivo como si estuviera plasmado en un lienzo. Los poetas, como los
distorsionar su esencia incluyendo narraciones versificadas: de ninguna
pintores, poseían la cualidad de recrear animadamente cualquier asunto; pero en
manera debía imponerse la verosimilitud sobre la verdad.
lugar de pinceles usaban palabras y en vez de colores, imágenes. La poesía
No obstante, los poetas siempre reclamaron su derecho a historiar, razón
podía hacer visible, "poner ante los ojos", cualquier referencia icónica; con las
por la cual se suscitó una polémica que estuvo vigente aún en los Siglos de
palabras hacía imágenes que el lector recreaba mentalmente.
Oro. Polémica que no pasó inadvertida para los autores de relaciones de
Para lograr tal paralelismo se contaba con un recurso codificado por la
fiestas, como confirma este comentario:
retórica: descriptio o ekphrasis; como el nombre lo indica, era un procedi-
miento descriptivo minucioso que ponía de relieve las características más en el discurso de la obra verá V. S. el engaño que ha recibido en mandarme
importantes de un objeto representado. En este contexto, la ekphrasis ad- que la hiciese la relación pues dexo de ser historiador en callar algunas
quiere relevancia especial en el discurso narrativo. circunstancias importantes, y poeta en escribirlas en verso (cosa que aun-
Lo importante de la trayectoria de este tópico es que tuvo una gran acep- que no está del todo reprovada [sic] no está del todo admitida,"
tación en los siglos XVIy XVII,a tal grado que influyó no sólo a poetas sino a Otro ejemplo es la alusión de José de la Llana en el sentido de que Alonso
letrados en general, y propició un amplio desarrollo de literatura descriptiva Ramírez de Vargas cumple ambas tareas: "adviértese en él lo historiador y lo
aplicada a textos escritos tanto en verso como en prosa, cuyo tema podía ser poeta con tan dulce engarce que llena los acentos sin incurrir en el temor de
literario, histórico o de otras disciplinas. Este hecho fue sin duda el que
Gracián"."
motivó que nuestras relaciones se autonombraran --o por lo menos preten- Pese a estos puntos de contradicción, las relaciones en verso tenían su
dieran ser- "copia fiel" del festejo; es decir, pintarlo más que narrarlo y propia justificación amparadas en otras vertientes textuales avaladas por la
describirlo;84 bajo esta licencia poética la descripción encontró terreno fe-
tradición.
cundo donde explayarse. En primer lugar, el refinamiento elocutivo de la historiografía del siglo
14 Rensselaer W. Lee recuerda un comentario de Ludovico Dolce, quien declaraba "que no
XVII,que daba un lugar preponderante a los aspectos narrativos en el estilo
sólo los poetas, sino todos los escritores, son pintores; que la poesía, la historia y, en suma,
elevado, hacía menos áspera la inclusión de la poesía. En segundo, el tópico
toda composición de los hombres cultos es pintura". También explica que "no es fácil ver
cómo esta asociación de la poesía con la imitación viva u objetiva de la naturaleza externa "Apud Francisco Lépez Estrada, art. cit., p. 321.
propia de los pintores podía usarse equivocadamente para fomentar la poesía descriptiva", 16
Sencilla narract6n, p. 201.
Ut pictura poesis. La teoría humanística de la pintura, Cátedra, Madrid, 1982, pp. 14-15.
166 TEXTO Y FIESTAEN LA LITERATURANOVOHISPANA LA RELACIÓNDE FIESTAS COMO GÉNERO 167

del utpictura poesis, además de alentar la literatura descriptiva, se convir- También cabe decir que la cualidad narrativa del romance tradicional
tió en una licencia aprovechada por los historiadores para "retratar" casi en permitía relatar cualquier asunto y hacerlo en su estilo correspondiente. En
verso aquellos pasajes considerados como sublimes.87 el periodo barroco experimentó diversas transformaciones.88 Nos interesa
Pero lajustificación más contundente estaba relacionada con ciertas for- resaltar ahora la concerniente al romance heroico. Se llamaba así porque
mas métricas que llevaban un largo camino recorrido en lo que se refiere a estaba compuesto en versos endecasílabos o italianos. Pero también, según
narración, descripción, panegírico y relato noticioso (las características que varios preceptistas de la época (Rengifo, Luis de Alfonso Carvallo, Gonzalo
hemos atribuido como rasgos de género a las relaciones de fiesta). Nos re- Correas), porque esta clase de romance era el adecuado para tratar propia-
ferimos al romance y a la octava real. mente "cosas altas y famosas";89 es decir, se denominaban como heroicos
El romance, característico y común de la literatura española, de origen únicamente por el asunto: bodas reales, nacimientos de príncipes,
popular, pero posteriormente revalorado y empleado por los poetas cultos, canonizaciones, etc. Este tipo de romance fue el más apropiado para exaltar
había tenido un predominante uso narrativo y descriptivo. Se había emplea- a "altos personajes, encomiables por su heroica sangre o por su heroico
do para contar todo tipo de historias, reales o ficticias, de ahí que haya dinero, o bien por sus heroicas virtudes de santidad";" es decir, que vale
tenido gran aceptación en el teatro por ser una composición que se adapta al tanto para la nobleza como para los santos y hazañas militares, y que en el
diálogo, y que se haya difundido como un medio de información a través del fondo posee un alto sentido laudatorio. Notemos entonces que el término
romance noticioso. "romance heroico" obedece a la ocasión (asuntos de tono elevado) y a la
intención (panegírica).
Para mayor claridad, conviene citar las palabras de Antonio Alatorre:
87
En efecto, uno de los cambios de la historiografia del xvn frente a la del xvr consiste en
una mayor conciencia de los escritores en lo que se refiere al lenguaje. Con un sólido susten-
No siempre sirvió para celebrar héroes (humanos o divinos) y, además, para
to retórico, los textos históricos consideraban primordial la unidad y la armonía de la narra- los cantos heroicos y elevados hubo siempre otros metros disponibles. Sin
ción; como señala Walter Mignolo "el lenguaje ha cambiado;y es en este cambio de lenguaje embargo, puede decirse que los poetas de los siglos xvn y xvm supieron
donde encontramos evidencias de la importancia que la armonía discursiva adquiere en la siempre que el romance de once sílabas se prestaba sobre todo para los
historiografia" (Walter Mignolo, op. cit. p. 93). Asimismo, tanto la narración como la des- asuntos "excelsos"; que para decir o cantar ciertas cosas grandes, para
cripción habían sentado sus reales en la historiografia, y, como se mencionó en el apartado sugerir cierta exaltación de ánimo o cierta voluntad de énfasis servia ése más
anterior, en cierta forma tenía cabida la licencia del ut pictura poesis y la teoría de los tres que otros metros.91
estilos. Ciertamente, una de las peculiaridades de la historiografia de xvn "apunta hacia la
armonía de la narración y tiene, en la descripción del paisaje [se refiere a la Historia moral], Como podemos ver, el romance es una forma adecuada perfectamente
uno de los ejemplos característicos" (ibidem, p. 94). Antonio de Solís es buen ejemplo de
ello; en su Historia de la Conquista de México (1648) explica que los tres estilos tienen
a los propósitos que hemos tratado respecto de las relaciones de fiestas:92
cabida en la actividad historiográfica: "a tres géneros de darse a entender con palabras
88
reducen los Eruditos el Carácter, ó Estilo que se puede usar en diferentes Facultades, y todos Véase Antonio Alatorre, "Avatares barrocos del romance. (De Góngora a Sor Juana Inés
caben ó son permitidos en la Historia. El Humilde ó familiar [...], el Moderado [...] y el de la Cruz)", en NRFH, 26 ( 1977).
89
Sublime ó más elevado" (apudMignolo en idem). Cada uno de ellos era pertinente según el lbidem, p. 350.
90
asunto tratado en cada parte de la narración histórica; el sublime -"que sólo es peculiar a lbidem, p. 458.
91
los poetas"- "se puede introducir con debida moderación en las Descripciones que son lbidem, p. 456.
92
como unas pinturas o dibujos de la Provincias, ó lugares donde sucedió lo que se refiere, y Y en realidad abundan los romances denominados heroicos por el asunto, incluso
necessitan de algunos colores para información de los ojos" (idem). Características que bien Alatorre afirma que "si del presentecatálogo de esquemasmétricosquitáramos a los militares,
podían ser desempeñadas por la poesía, en tanto que tenían un sustrato retórico común. a los eclesiásticos y a los necesitados de adular al poderoso -a titulo individual o en
Habla un paso entre la descripción en estilo elevado y la descripción poética. "academias"-, los materiales que nos quedarían serian muy exiguos", ibidem, p. 398.
LA RELACIÓN DE FIESTAS COMO GÉNERO 169
168 TEXTO Y FIESTA EN LA LITERA TURA NOVOIDSPANA

ambas disciplinas. Se trata de un género heterodoxo cuyos modelos son


la mayor parte de las que conocemos están escritas en alguna de las variantes tomados de diversos tipos discursivos, que van desde el informe hasta los
del romance. estilizados metros del romance.
En el artículo de Antonio Alatorre pueden apreciarse numerosos ejem- La complejidad textual de la relacionesde fiestas evidencia el alto grado
plos de romances entresacados precisamente de relaciones. Nosotros sólo de conciencia creadora en el momentode suproducción;es decir, los autores
diremos que en Sencilla narración las formas métricas más recurrentes son y los receptores tenían presente el valor estéticoe ideológico de estos textos.
romances de tipo tradicional; seis en total: "Yo que formo las ideas", "Llegó Es insostenible,por lotanto, afirmarquees ungéneromediocre literariamen-
el esperado día'', "Su luz el sol despeñó", "Monarca ardiente del día", "Ex- te hablando. Podrán no coincidir nuestroscriterios estéticos modernos con
celso príncipe grande" y "Soberano excelso príncipe" (véase apéndice 2). los utilizados en las relaciones; pero estono significaque hayan sido escritas
La octava real es una forma métrica de ocho versos endecasílabos: los con descuidoy pobreza de recursos;todo locontrario,segúnhemos visto. La
seis primeros con rimas alternas y los dos últimos forman un pareado. Des- pobreza que se les atribuye se debe, creemos,a un problema de recepción;
de siempre se ha considerado como idónea para temas altos. Como explica las lecturasposterioresal momentode supublicación,al dividirloscampos de
Rudolf Baehr, "es una forma de poesía elevada y noble, especialmente pro- conocimiento confluyentes en estos textos y con otras perspectivas, se han
pia para la épica y la lírica de gran aliento",93 razón por la cual -agre- desviado de los fines estilísticos que éstasqueríancomunicar.
garíamosnosotros- se adecuafácilmentea los asuntospanegíricos.También Todo parece indicar que fueron escritas, en su mayoría, con la expresa
se ha caracterizado por ser una forma propicia para la poesía narrativa.94 intención de crear un monumento literario, tanto en prosa como en verso,
Su función es, por consiguiente, muy parecida a la del romance. Por todo esto sin que se excluyera su inherente condición historiográfica. Tal con-
ello, las octavas reales fueron muy socorridas en las relaciones de fiestas. fluencia nos permite calificar esta clase de textos como pertenecientes a un
El texto que editamos trae en la forma métrica mencionada los siguientes
género histórico-literario.
poemas: "Oh tú, monstruo de pluma vagaroso", "Pico soy, ave rey, deidad Los problemas tratados en este libronos obligan a reflexionar y a revisar
valiente", "Cóncavo el teponaztle resonaba" y "Esta, señor, que vuecelencia los conceptos y criterios en que se fundamenta la actual historia literaria
mira" (apéndice 2). Asimismo puede verse, por citar un caso más, Métrica novohispana. La noción de lo literario -tal como la conocemos hoy- es
panegírica descripción.95 insuficiente para evaluar diversos tipos discursivos.No sólo porque estamos
ante manifestaciones poéticas y prosísticas cuya escritura es resultado de
acontecimientos sociales, sino porque nos enfrentamos a textos complejos
5. CONCLUSIONES en los que -pese a su declarada intención literaria- confluyen diferentes
discursos, como puede ser el histórico. Frente a textos de esta naturaleza,
La afinidades temáticas y formales -panegírico, historia, descripción, in- los estudios de carácter exclusivamente literario son parciales puesto que
forme, etcétera- comunes a un grupo de obras que se autodenominan sólo atienden un aspecto de su composición.Una interpretación másjusta y
relaciones de fiestas permite establecer con toda confianza un género. No próxima a las intenciones bajo las cuales fueron escritos, debe tomar en
es, empero, un género canonizado ni por las preceptivas literarias ni por la cuenta la interrelación de los diferentes discursos que en ellos concurren,
historiografia, pese a que comparte, en muchos casos, características de asimismo es oportuno considerar factores externos como los medios de
transmisión, recepción de las obras, instituciones,etc. En suma, el concepto
93
RudolfBaehr, op. cit., p. 288. de lo literario debe ajustarse a los cánones artísticos y circunstancias
94
Idem. históricas propios de la época virreinal.
95
Op. cit.
ÍNDICE

PREFACIO de José Pascual Buxó . 3


INTRODUCCIÓN . . . . . . . 13
CAPÍTULO l:
Práctica social de la literatura novohispana 17
l. Los textos . . . 18
l. l. Los impresos . . . . . . . . . 19
2. Otros espacios . . . . . . . . . . 22
2.1. Artes visuales y poesía: túmulos y arcos triunfales . 22
2.2. Alabanzas y lamentos: la recitación poética 27
2.3. Música y poesía: villancicos. 28
2.4. Certámenes literarios . . . . . . 32
2.5. Teatro . . . . . . . . . . . . 34
3. Cenizas de ingenios: una literatura perdida 41
3.1. La imprenta . . 42
3.l. l. El mecenazgo . . . . . . . 44
3.2. El manuscrito . . . . . . . . . 46
4. Formaciónde lectoresy autores:la educaciónnovohispana 53
4.1. La instrucciónjesuita y universitaria. 54
4.2. Autores y receptores 58
5. Aproximacionesfinales . . . . . . 62
CAPÍTULO 2:
La recepción crítica de Alonso Ramírez de Vargas 67
1 . Vida. . . . . . . . . . . . . . . . 70
2. La recepción crítica . . . . . . . . . . 74
2.1.Periodo colonial: una trayectoria de prestigio. 74
2.1.1.Lectores privilegiados 84
2.1.2.Actividad literaria. . . . . . . . . 88
280 TEXTO Y FIESTA EN LA LITERATURANOVOHISPANA

2.2. Siglo XVIIIy albores del XIX: pilares de la historiografía


literaria . . . . . . . . . . 92
2.3. Siglo XIX: un cambio de horizonte . 94
2.4. Siglo xx: titubeos y heterogeneidad 97
2.4.1. La herencia decimonónica 97
2.4.2. Méndez Plancarte: cambio de paradigma 99
2.4.3. La crítica posterior a Méndez Plancarte 102
3. Conclusiones. . . . . . . . . . . . . . 112
CAPÍTULO 3:
La relación de fiestas como género histórico-literario. 119
1. Consideraciones previas. . . 121
2. Hacia una definición de género . . . 125
3. Aspecto temático-ideológico . . . . 129
3.1. Propaganda política y panegírico . 129 Texto yfiesta en la literatura novohispana,
3.2. Historia y literatura . 136. editado por el Seminario de Cultura Literaria Novohispana
4. Aspectos formales. . . . . 140 del Instituto de Investigaciones Bibliográficas,
4.1. Estructura . . . . . . 140 se termin6 de imprimir en Editorial y Litografía
4.2. Concurrencia de discursos 149 Regina de los Ángeles, S. A., en diciembre de 1998.
4.3. Estilo . . . . . . . 150 La composici6n tipográfica y el cuidado de la edici6n
4.4. Narrar y describir . . 158 estuvieron a cargo del autor y Dalia Hernández Reyes.
4.4.1. Ut pictura poesis 162
La edición consta de 1000 ejemplares.
4.5. Las relaciones en verso 165
5. Conclusiones . 168
APÉNDICE 1:
Actividad literaria, bibliografía y representaciones teatra-
les de Alonso Ramírez de Vargas (orden cronológico). 171
APÉNDICE 2: . . . . . . . . . . . . . . . . . . 189
Nota previa . . . . . . . . . . . . . . . . . 191
Sencilla narración, alegórico fiel trasumpto, dibujo en
sombras y diseño escaso de las fiestas grandes ..., de Alon-
so Ramírez de Vargas 193
BIBLIOGRAFÍA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 269

Похожие интересы