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Licenciatura de Políticas y Proyectos Sociales

Grupo: PPS-PCSM-1801-B2-001
Asignatura: Contexto Socioeconómico de México
Alumno: Eduardo Chávez Ramírez
Actividad: U3. Evidencia de Aprendizaje. Política de Estado en ciencia y tecnología en
la era global.
Fecha de entrega: 2 al 6 de junio de 2018
Docente: Celia Flores Flores
CSM_U3_EA_EDCR

U3. Evidencia de Aprendizaje. Política de Estado en ciencia y


tecnología en la era global

"Necesitamos crear nosotros mismos, hacer ciencia nosotros mismos y no pasarnos la vida rezando las
verdades y los errores que nos legaron otros. Mientras no hagamos eso, seremos los eternos ignorantes
en el mundo científico y los eternos incapaces para resolver nuestros problemas de acuerdo con la
realidad propia"

Ignacio Chávez Sánchez

1897-1979

Introducción
Para comprender los alcances de la política de Estado en materia de ciencia y tecnología
en esta era globalizada, es menester primero entender que es la Globalización; “proceso
dinámico de creciente libertad e integración mundial de los mercados de trabajo, bienes,
servicios, tecnología y capitales”.(De la Dehesa,2007); esta integra la economía, las
finanzas, el comercio y las comunicaciones desde un enfoque mundial a fin de establecer
una economía exitosa globalizada. Entre la ciencia y la tecnología existe un claro estado
de relación; es decir conviven en beneficio mutuo, por ello vemos que actualmente la
tecnología es parte del sistema de vida de toda la sociedad.
Partiendo de esta premisa podemos analizar los altibajos que la ciencia y tecnología a
tenido a en las ultimas décadas en el marco político de México. Primeramente durante
el proceso del Desarrollo estabilizador (1940-1970), Neoliberalismo (1970-2000) hasta
el actual proceso de Globalización.
Donde se paso de científicos enfocados a la ciencia, a científicos haciendo política y
prescindir de su real propósito, que es el de investigación y desarrollo de nuevas
tecnologías que coadyuven al bienestar de la sociedad.

Desarrollo
Entender dentro del contexto histórico los alcances de la ciencia y la tecnología en
nuestra sociedad, primeramente debemos analizar como se ha ido evolucionado la
Globalización.
A partir de la mitad del siglo XVIII, que surge la Revolución Industrial en Europa hasta su
culminación entre 1820 a 1840, se vivió el mayor conjunto de transformaciones
económicas, tecnológicas y sociales. De una economía rural a una de carácter urbana
industrializada y mecanizada, generando con ello los cimientos para la primera
globalización entre 1870 a 1914 que supuso una acelerada tendencia hacia la
divergencia de renta por persona entre los países industrializados de los no
industrializados que se acelero con la expansión del comercio internacional.
Para dar paso a la segunda y definitiva globalización que inicia en 1950, pero de manera
inversa, donde se observa la desindustrialización de los países desarrollados y la
industrialización de los países en vías de desarrollo, dando con ello en la baja del empleo
en los países del norte y un incremento en los países del sur. Una de las causas se ha
debido al costo de la mano de obra mas rentable para las empresas transnacionales, con
ello ha generado una convergencia de renta per capita entre los países desarrollados y
los en vías de desarrollo, así mismo otra convergencia a nivel de renta mas bajo entre
los países pobres; es la denominada “convergencia de dos picos” (De la Dehesa,2007)
En este contexto, México, inmerso en un cambio sociopolítico y económico, busca que
la investigación científica en el país se promueva para su desarrollo. De ese evidente
compromiso se crea el Consejo Nacional de la Educación Superior y de la Investigación
Científica (CONESIC) en 1935, con el objetivo de fomentar el desarrollo científico, con
esta iniciativa el gobierno se convierte en promotor oficial de las actividades de
investigación sobre la realidad social y los recursos naturales del territorio nacional
(Casas, 2004)
Esta iniciativa, presento una acusante carencia de capital humano en materia de
investigación de campo, por lo que se volcó a fomentar la formación de estos con
programas de becas en instituciones nacionales y extranjeras, para con ello crear
instituciones de investigación en diferentes áreas. A esta etapa se puede definir como
“Formativa de Intelecto”, cabe mencionar que en esta fase que estuvo en funciones el
CONESIC, se fundo el Colegio de México AC, por iniciativa del Presidente de México, el
cual ha ocupado un lugar destacado en el desarrollo científico de México. En esta etapa
se tenía la iniciativa por parte del gobierno de vincular la investigación con las soluciones
de problemas socioeconómicos (UnadM, 2018)
En 1942, se crea la Comisión Impulsora y Coordinadora de la Investigación Científica
(CICIC), donde la política de Estado se enfoca en orientar las actividades de este
organismo, en conocer los problemas concernientes a la ingeniería, la minería, el
petróleo, la industria química, la ganadería, la industria forestal, la medicina y la salud.
Al igual que con el CONESIC, en el CICIC se observa que los rumbos de la investigación
científica, se centran en los intereses personales de los miembros que la constituyen.
Las actividades fundamentales del CICIC tienen tres directrices:
1. Estimulo a la formación de una infraestructura humana científica, es decir promover
la formación de investigadores capaces de enseñar y guiar a los futuros elementos
interesados en la ciencia.
2. Localización y estudio de los recursos minerales que tuvieran interés a proveedores
de materia prima para la industria Nacional y extranjera.
3. En estudios biotécnicos, donde se abocan a encontrar soluciones a las enfermedades
que aquejan a la población mexicana. Pero solo se logra detectar que el objetivo de la
investigación de los científicos no los movía el deseo de mejorar las condiciones de vida
ni el afán de lucro, solo la curiosidad científica y el empeño por descubrir la
verdad.(Casas, 2004)
Mas sin embargo por la carencia del recurso pecuniario, solo cabe mencionar que
durante el periodo en funciones del CICIC, solo se logra iniciar la conformación de los
Laboratorios Nacionales de Fomento Industrial (LANFI)
Ya entrada la mitad del siglo XX, en 1950, se crea el Instituto Nacional de la Investigación
Científica (INIC) donde sus directrices fueron encaminadas a asegurar el desarrollo
industrial del país y por consecuencia directa garantizar el crecimiento económico. En
este periodo se observa la iniciativa de inversión extranjera en el rublo de ciencia y
tecnología. Este nuevo organismos se plantea la necesidad de incluir representantes de
la industria nacional y transnacionales, así como de organismos gubernamentales con el
fin de establece vínculos entre la Investigación académica y los sectores productivos y
de posible aplicación de dichas investigaciones, lo que se puede denominar la “Doble e”
(Escuela-Empresa), en 1961 se modifican las políticas de investigación a iniciativa de la
Academia Nacional de la Investigación Científica, actual Academia Mexicana de Ciencias,
la cual formula una nueva ley (Casas,2004), que estipulaba que la ciencia debería ser el
motor del desarrollo económico y social que el país requería, donde se hacia énfasis que
dicho desarrollo tecnológico fuera de cuño nacional, para con ello disminuir la
importación de tecnologías. Para Dagnino, Thomas y Davyt (1996), en su artículo “El
pensamiento en ciencia, tecnología y sociedad en Latinoamérica: una interpretación
política de su trayectoria” nos señala que la década de los sesenta y setenta se “gesto
un pensamiento cuyo objetivo era acoplar la infraestructura científico–tecnológica a la
estructura productiva de la sociedad, es decir, nada debería de estar pensado fuera de
su marco social”
Ya para la década de los setenta establecida la nueva ley orgánica que regía los
lineamientos en materia científica, se crea el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología
(CONACYT). Con la creación de este consejo se hace evidente la participación de los
científicos en la toma de decisiones relacionadas con la política de la ciencia y tecnología,
fenómeno que ya se veía gestándose desde la creación del CONESIC en 1935.
Con la creación del CONACYT se visualiza la necesidad de integrar un cuerpo de
funcionarios y de asesores con experiencia en investigación científica, para organizar y
proponer alternativas hacia la formulación de una política científica nacional.
(UnadM,2018)
Para ello se establecieron tres mecanismos de participación:
1. La formación de comités de ciencias (Comisión Técnica)
2. La conformación de Comités de Consulta Especifica.
3. Contratación directa y permanente de científicos que se ocuparan de las
directrices del CONACYT.
Estas acciones hizo que un grupo considerable de científicos, engrosaran la fila de
funcionarios con tintes político-administrativos, dando con ello una fuga interna de
cerebros, en un país con una infraestructura científica incipiente (Leff,1973), incluyendo
a los recién egresados de posgrado tanto de instituciones académicas nacionales como
extranjeras fueron reclutados con estos fines, sin cuestionarse que la inversión del país
en su formación no estaba siendo retribuida. (UnadM,2018) Ahora cabe la cuestión ¿Si
un científico se dedica a la política quien se dedica a la investigación científica y
tecnológica?
En este panorama se gesta un movimiento con tintes liberales hacia la ciencia. Los
científicos que participa de esta posición defienden principalmente por un mayor
financiamiento y apoyo económico a la gestión de investigación, pero sin la injerencia
del Estado en la determinación de sus objetivos y temáticas, en otras palabras
propugnan por una política para la ciencia y no una política de la ciencia. (Herrera,1995)
Solo que esto ocasiono que se impusiera un nuevo modelo de desarrollo, transformando
al Estado de regulador y propietario, en un Estado de fomento que dio prioridad al sector
privado y convirtiendo el discurso gubernamental como el eje del desarrollo
(Luna,1997), es así que los nuevos programas nacionales de ciencia y tecnología se
orientan en la modernización industrial, la apertura comercial y los procesos de
globalización económica, política, social y cultural (Casas, 2004), donde el único
beneficiado fueron las transnacionales y el sector privado nacional.
En este contexto se iniciará la separación entre las políticas orientadas a la ciencia y
aquellas relacionadas a la tecnología. Así mismo se da impulso al fomento de los
estandartes internacionales de calidad -Serie ISO9000- en todos los sectores productivos
y de servicios, para después vincularlos con los estándares medioambientales -Serie
ISO14000, de igual modo se promueve la eficientización de la formación del capital
humano de alto nivel, asignando recursos económicos, mediante concursos y
competencias.
Dando con ello una vinculación entre la investigación básica y el desarrollo tecnológico
con el sector productivo, donde hace que se reoriente la demanda de educación
superior hacia disciplinas que requería el desarrollo del país, como las ciencias exactas y
las ingenierías (Casas, 2004), es por ello que en la década de los noventa, los sectores
que intervienen en la política de Estado en ciencia y tecnología, como era la comunidad
académica, el Estado y el mercado, determinaran cada uno conforme a sus intereses
particulares demandas específicas como era los apoyos a la oferta de capital humano, a
la demanda de desarrollo tecnológico y a el apoyo requerido para la desconcentración
y descentralización de las actividades científicas y tecnológicas.
En este contexto se prepara y diseña el Programa Especial de Ciencia y Tecnología 2000-
2025 (PECyT), donde la participación de comunidad científica fue escasa. Por tal motivo
los científicos nacionales ven la necesidad de reorganizarse como grupo de interés y
crean en 2002 la Academia Mexicana de Ciencias, donde encauzan sus esfuerzos en
rescatar el enfoque de las políticas y orientarlas en el campo científico. Es así como en
el último sexenio la política de ciencia y tecnología ha sido controlada por la élite
científica nacional y de los cuadros gubernamentales, donde se ha observado una activa
participación de poder legislativo, donde este ha tomado una decisiva contribución en
los planteamientos de leyes que rigen la ciencia y la tecnología. (Casas, 2004)
Es por ello que se puede expresar que las concepciones sobre ciencia y tecnología que
han prevalecido en el país desde los años treinta, se debate entre el autogobierno de la
ciencia (predominio de las élites científicas), su importancia como factor económico de
la competitividad de las naciones (privatización del conocimiento) y su trascendencia
para el desarrollo social. (UnadM, 2018)

Conclusión
Decir que existe una política de Estado de ciencia y tecnología, es arriesgado, más bien
cabria señalar que se busca tener una. Solo que la presencia de grupos de interés, tanto
políticos como del sector privado han provocado que esta no se visualice a corto plazo,
podrán haber formulado reglamentos, normas, lineamientos y leyes para fomentar la
difusión, la docencia, investigación y desarrollo de nuevas tecnologías, solo que estas
están enfocadas a los intereses particulares de los miembros de los consejos de ciencia
y tecnología del país y en muchos de los casos, solo son copia de las emprendidas en
otra naciones, donde se formularon para un contexto distinto a la realidad mexicana.
Ejemplo de ello son las Normas Oficiales Mexicanas (NOM’s) que son un “Copy-Paste”
de los códigos regulatorios en Estados Unidos de América.
Actualmente un grupo significativo de científicos mexicano, desempeñan labores de
investigación y desarrollo en diferentes ámbitos del quehacer científico en otros países,
generando tecnología de punta que les otorga ventajas tecnológicas a las naciones de
acogida. En este mar de caos organizativo, se debe de crear una política efectiva de
Estado en materia científica y tecnológica. Existe muchos y variados ejemplos de
excelentes elementos de capital humano que han tenido que emigrar, por citar algunos
podemos señalar al Dr. Rafael Navarro1 que labora para la NASA, desarrollando
controles de análisis químicos en robots de exploración planetaria, Jordi Muñoz2
cofundador de 3D Robotics establecida en San Diego, CA, empresa líder a nivel mundial
en diseño y desarrollo de drones, egresado de la preparatoria de CECYTE plantel Florido
de la ciudad de Tijuana, rechazado en el Instituto Politécnico Nacional y el Instituto
Tecnológico de Tijuana, Christian García3 cofundador de UBILOGIX establecida en San
Diego, CA, empresa diseñadora y desarrolladora, líder de servicios de consultoría y
herramientas de análisis de aplicaciones de sensores inalámbricos para OEM’s (Original
Equipment Manufacturer), integradores de sistemas, instaladores y administradores de
redes inalámbricas embebidas.
Así, como estos ejemplos, podemos determinar que por la falta de una política real del
Estado en materia de ciencia y tecnología, la fuga de capital humano, se seguirá dando
para agravio del país.
Aquí cabria cuestionarse ¿Por qué es necesario tener una política de Estado en ciencia y
tecnología? ¿Que objetivos y metas debe cumplir?¿Cual deberá ser su función dentro
del contexto sociopolítico y económico de la nación?¿Quien debe dictar las normas
regulatorias?
Las preguntas seguirán ahí, en la expectativa de que los intereses particulares de algunos
cuantos desaparezcan y den cabida a una nueva generación de hombres de ciencia
comprometidos con el desarrollo en materia científica y tecnológica de México.
1http://www.unamglobal.unam.mx/?p=16916
2http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/02/150220_the_boss_jordi_munoz_jefes_jg
3https://mixtijuana.wordpress.com/

Referencias
 De la Dehesa, G., & Krugman, P. (2007). “Comprender la globalización”.
Alianza. Recuperado el 24 de mayo de 2018 de
http://www.empleo.gob.es/es/publica/pub_electronicas/destacadas/revista/numer
os/31/RComprender.pdf
 Casas, R. (2004). “Ciencia, tecnología y poder. Élites y campos de lucha por el
control de las políticas”. Convergencia Revista de Ciencias Sociales, (35).
Recuperado el 24 de mayo de 2018 de
http://www.redalyc.org/html/105/10503504/
 UnadM. (2018). "Contexto Socioeconómico de México", Unidad 3. El
Neoliberalismo y la política de Estado en ciencia y tecnología en México.
Recuperado el 1 de abril de 2018, de UnadM Sitio web:
https://unadmexico.blackboard.com/bbcswebdav/institution/DCSA/BLOQUE2/
PPS/01/PCSM_2016_02/Unidad%203/Unidad%203.%20El%20Neoliberalismo
%20y%20la%20politica%20de%20Estado%20en%20ciencia%20y%20tecnologi
a%20en%20Mexico_2017_2017_2.pdf
 Dagnino, R., Thomas, H., & Davyt, A. (1996). “El pensamiento en ciencia,
tecnología y sociedad en Latinoamérica: una interpretación política de su
trayectoria”. Redes, 3(7), 13-51. Recuperado el 18 de mayo de 2018 de:
http://www.unq.edu.ar/advf/documentos/56780c44d2729.pdf
 Leff, E. (1973). “El desarrollo de la ciencia y la tecnología y su integración dentro
de un marco de desarrollo económico y social: el caso de México”. Comercio
Exterior, México, 23(4). Recuperado el 24 de mayo de 2018 de
http://revistas.bancomext.gob.mx/rce/sp/index.jsp?idRevista=497
 Herrera, A. O. (1995). “Los determinantes sociales de la política científica en
América Latina. Política científica explícita y política científica implícita”. Redes,
2(5). Recuperado el 24 de mayo de 2018 de
http://www.redalyc.org/html/907/90711276005/
 Hernan, S y Torres, F.. (1973). “Necesidad de una política de ciencia y tecnología
en México”(primera parte). Recuperado el 25 de mayo de 2018, de Bancomex
Sitio web: http://revistas.bancomext.gob.mx/rce/magazines/497/4/RCE6.pdf
 Hernan, S y Torres, F.. (1973). “Necesidad de una política de ciencia y tecnología
en México”(segunda y última parte) . Recuperado el 25 de mayo de 2018, de
Bancomex Sitio
http://revistas.bancomext.gob.mx/rce/sp/index.jsp?idRevista=498