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TERCERA EVALUACIÓN DE CÁTEDRA: HISTORIA DE LAS IDEAS

Andrés Uzcátegui – Steffi Van Gurp – Karín Cortez - Scarlett Collao

Paralelo uno, primer año.

1) RENÉ DESCARTES:
Renatus Cartesius, mejor conocido como René Descartes, fue un matemático, físico y
filósofo francés, también considerado como el fundador de la filosofía moderna. Título que
recibió por muchas obras, entre ellas las Meditaciones de la Metafísica, texto que nos
entrega argumentos sobre la existencia de Dios y el pensamiento humano. (Wikipedia)
Descartes, mediante razonamientos lógicos, pretende revelar (o, relevar?) la existencia de
un Dios, además del pensamiento y el cuerpo (¿?) del hombre. Dejando al hombre como
un ser que pone en duda todo lo que le rodea, exceptuando el hecho de ser un ente (cosa;
res, no ‘ente’) pensante. Desde un principio se nos dice que la res infinita, el nombre que le
da el autor a Dios, (definiéndolo como algo infinito y perfecto, contrario al hombre, un ser
imperfecto) es algo que viene impuesta en la mente de cada ser, como algo innato.
Revelando que todo lo que existe es debido a la creación de la llamada Res infinita. El
filósofo hace separación del cuerpo y alma, siendo la primera la que vendría siendo la
representación del pensamiento junto a lo que conocemos como “realidad”. Y es aquí
cuando aparece Dios, comienza a existir e incluso cuestionamos su existencia. Pero si Dios
nos creó y él existe cuando pensamos ¿no somos nosotros quienes lo crean a él y no
viceversa? Aquí, podemos evidenciar una contradicción en su filosofía.
Con respecto a su frase “cogito, ergo sum” hace referencia a lo dicho anteriormente, esto
se da por la fragmentación que realiza el filósofo alma-cuerpo o, mejor dicho, “res cogitans”
y “res extensa” siendo el pensamiento lo que crea la realidad y, por lo tanto, el cuerpo. Por
consiguiente, primero es el alma, la razón, el pensamiento y luego lo que se construye en
base de ésta. Con ello también, obtenemos el dualismo cartesiano que hace referencia a
que, pese a la separación de la razón y cuerpo, éstas son dependientes entre sí. Es decir,
el alma tiene la necesidad de conectarse con un espacio físico.
Por otro lado, si observamos aún más de cerca y con más atención, podemos identificar
otra contradicción. Descartes plantea que no podemos fiarnos de nuestros sentidos debido
a que podemos tener una percepción errónea y puede distraer a la razón. Pero en el
dualismo cartesiano, afirma la dependencia entre el alma y el cuerpo. El segundo es porque
sin el pensamiento, no existe y, por otro lado, el alma es porque necesita de un espacio
físico para percibir, mediante los sentidos, lo que conocemos y así crear más
representaciones metafísicas. Entonces, aquí observamos que, si necesitamos los sentidos
para la creación o para la evolución de la humanidad.
Ante lo expuesto es posible reflexionar que Descartes es un pensador que logró marcar un
inicio en la filosofía moderna que intenta acabar con el problema de la existencia mediante
la metafísica y utiliza como técnica la duda para plantear sus pensamientos con respecto a
Dios y a la existencia.
Si bien creemos que no está mal dudar de las cosas, de igual forma el pensador no profesa
con seguridad lo que quiere dar a conocer y, en consecuencia, nos podría desviar de lo
realmente importante como, por ejemplo, el origen del alma o la razón. El autor realiza un
constante proceso de digresión filosófico lingüística y metafísica que nos conduce a pasajes
oscuros del pensamiento, podemos lograr reestructurar nuestros fundamentos de manera
tal que, edificar sobre la filosofía cartesiana se hace posible aun sorteando las oscuridades
que nos presenta el pensamiento de Descartes.
Es por esto que el filósofo explica como el razonamiento siempre será el aliado de la
sustancia pensante, es decir, el hombre, por el simple hecho de que hay una necesidad
humana de reconocer las cosas que sean empíricas, comprobables y verídicas. Así es
como Descartes explica la manera en la que los sentidos no son una fuente confiable al
momento de la existencia humana, por ende, siempre se recurre al razonamiento dentro de
la praxis humana.
El hombre sin la razón no podría existir, solo seriamos seres llenos de instintos, como los
animales.
2) DAVID HUME:
David Hume nacido en Edimburgo, Reino Unido el 7 de mayo de 1711. Filósofo,
Economista, Historiador y Sociólogo que influyó en el escepticismo y empirismo occidental.
Una de sus obras más importantes, encontramos el Tratado de la Naturaleza Humana, texto
con el que nuestro autor busca introducirnos a la ciencia del hombre. En este tratado, se
separa la ciencia del conocimiento en el hombre de las demás ciencias.
El filósofo, nos expresa en un principio que la percepción es el primer contenido de la mente
humana, para luego esta ser fragmentada en las impresiones e ideas, siendo esta última la
que se relaciona con el pensamiento y que son una “copia” de nuestras primeras
impresiones.
Las impresiones penetran en nuestra mente con mayor solidez mediante los sentidos
mientras que las ideas lo hacen de forma debilitada y ésta tiene relación con la razón, con
el pensamiento.
Con todo esto, podemos decir que según Hume las ideas siempre serán secundarias debido
a que se alejan de la realidad en comparación de las impresiones, la cual nos permite revivir
una situación mediante las sensaciones, pasiones y emociones. Además, primera parte del
libro, puede considerarse una crítica al racionalismo, ya que, éste quiere dejar a un lado las
hipótesis especulativas que tiene la corriente racionalista y que no contenga otras ideas
que vengan exclusivamente de las experiencias del hombre.
Cuando el filósofo nos habla de la memoria e imaginación, dice que estas provienen de la
experiencia. La memoria, que se da cuando nuevamente aparece una idea y las
impresiones se repiten, es decir, se reproduce la experiencia mediante las impresiones e
ideas. Por otro lado, la imaginación tiene la capacidad de transformar una o más ideas que
se encuentren relacionadas y, por lo tanto, su orden y posición.
¿Es posible tener la incapacidad de revivir las impresiones e ideas de una experiencia? Es
decir, ¿es posible no tener memoria? No, debido a que las percepciones son innatas en el
ser humano.
Todo lo dicho anteriormente, Hume, lo afirma con su escepticismo filosófico que postula
que gracias a la experiencia se logra adquirir el origen del conocimiento y que, también, se
encuentra limitado por la propia experiencia.
Si hablamos del escepticismo del pensador, éste se da sólo cuando reflexiona con respecto
a la cotidianidad y no cuando se encuentra sumergida en ella.
Debido al escepticismo de Hume, en la sociedad en que éste está sumergido se empieza
a dudar de la existencia de Dios, por los hechos que estaban sucediendo como por ejemplos
conflictos entre países. ¿Por qué pasaba esto, si existía un Dios que todo podía solucionar?
No se podía creer en algo si él nunca lo había visto presencialmente. Esto dejó de lado
todos los tratados que habían sido anteriormente propuestos por otros pensadores de la
existencia divina. La duda empezó a salir en la sociedad y producirse conflictos con la
Iglesia de ese entonces.
Con respecto a la contingencia del conocimiento, ésta se da naturalmente en el ser humano
desde el momento en que nacemos hasta el día de nuestra muerte, es decir, el
entendimiento perdura a lo largo de nuestra vida y se nutre con el tiempo gracias a la
experiencia, de la cual su límite es la muerte, ya que, dejamos de existir y de alcanzar
impresiones e ideas de la realidad.
David Hume, en su obra “Tratado de la Naturaleza Humana” proclama que primero el
hombre percibe, luego se dan las impresiones y las ideas, y posteriormente, la experiencia
toma forma junto la memoria e imaginación. Además, cuestiona la existencia de Dios. Pero
si pensamos más, con su filosofía no responde a una de las preguntas existenciales
fundamentales para el ser humano que es, ¿Quién nos creó y por qué? Si buscamos a
filósofos anteriores a él, todos (o la gran mayoría) buscan una respuesta al origen del
hombre y está siempre es Dios o un ser superior a nosotros. Pero con Hume es distinto, él
nos hace cuestionar de su existencia debido a que tampoco lo hemos visto y, por lo tanto,
genera un escepticismo. Todo esto se da también porque el pensador se centra más en el
hombre y cómo funciona la mente de éste.
Si hablamos de la experiencia, es fundamental para nosotros debido a que mediante lo
vivido adquirimos conocimiento para llevar nuestra vida y descubrir el mundo y a nosotros
mismos mediante las percepciones. De esta manera, tenemos un juicio propio de la realidad
debido a que todos tenemos experiencias distintas, no es algo que fue impuesto por otro
sino adquirido por el hombre que se encuentra en constante búsqueda de lo desconocido
y predispuesto a sentir sensaciones nuevas.
Para construir la experiencia nosotros tenemos tener un collage de diversos temas, formas
situaciones o imágenes, ya que anteriormente tenemos una concepción de las mismas
cosas que se unen en sí, y se logran juntar se transforman en un elemento. Como, por
ejemplo, una copa de cristal, nosotros ya sabemos la función de la copa y la importancia
del cristal, son dos imágenes que ya están en nuestra memoria. Y se unen para conformar
una experiencia completa, debido a que la experimentamos porque tienen diversas formas
como elementos previos, y gracias a eso se logra formar la copa de cristal y su función.
3) IMMANUEL KANT:
Immanuel Kant nacido el 22 de abril de 1724 Königsberg, Alemania. Es conocido por ser
un Filósofo prusiano que influyó en las bases del idealismo y criticismo alemán. Con su obra
más destacada “¿Qué es la Ilustración?”
En esta nueva etapa de la filosofía, en contexto histórico de la época de la Revolución
Francesa, se empieza a ver una nueva ola de filósofos que dejan de lado la fe y le suman
importancia a la razón.
En Kant, la Ilustración es la liberación del hombre de su inculpable incapacidad, es decir la
imposibilidad de su inteligencia sin la ayuda de otro. Es un proceso donde el hombre logra
por fin salir de su minoría de edad, donde él mismo es el culpable. A minoría de edad, Kant
se refiere a no pensar por nosotros mismos (sapere aude; sírvete de tu propio
conocimiento), debido a que estamos sometidos a otros, muchos no salen de este circulo
por cobardía simplemente, ya que no se pueden valer por sí mismo o les da miedo de lo
que sucederá o se sienten cómodos así. Y acá aparece el dominante, ser que le conviene
que nosotros estemos sometidos a sus reglas para lograr hombres que le obedezcan a todo
lo que dice. Cuando el hombre alcanza la mayoría de edad, logra ser libre de pensamiento,
se libera de todo lo anteriormente mencionado.
A la libertad que Kant le da mayor énfasis es a la llamada de “uso público de la razón”, ésta
es una libertad total que tendrá el hombre sin límites, esto es cuando se logra tener el
conocimiento de algo y lo comparte con los demás. En cambio, el uso privado de la razón,
tiene limitaciones de lo que se quiere comunicar, debido a que es restringido por una
determinada función que este cumple.
Todo nuestro conocimiento está determinado por el a priori: nunca conocemos las cosas tal
y como son en sí mismas, solo conocemos las influidas por nuestro sistema de
conocimiento. Solo vemos nuestro mundo, es decir, el propio conocimiento de las cosas.
Gracias al a priori tenemos conocimientos previos de algo, que van por lógica de lo que
podría suceder. Como, por ejemplo, si tenemos un vaso de vidrio y lo tiramos al piso
sabemos a priori que se va a romper.
Con esto Kant, nos deja en claro la importancia y necesidad de los juicios a priori en nuestra
vida, siendo necesarios para poder usar totalmente nuestra razón pura y poder darnos
información nueva a cada uno de nosotros.
La libertad es un fenómeno, es decir, se refiere a hasta donde un ser puede llegar conocer
algo, porque los hombres tienen la concepción de libertad de diversas formas influenciados
por lo público y lo privado.
Epistemológicamente, Kant se encarga de dejar en claro que la libertad es algo que ya
viene en el ser humano, atribuyendo esta característica a la razón práctica de las personas.
Considerando a la libertad como una de las más importantes cualidades que podemos
llegar a tener nosotros.
Como una crítica, el pensador niega la idea que se puede llegar a tener de que la libertad
viene relacionada con los impulsos, sensaciones o deseos, sino que al emplear la libertad
se debe utilizar en su totalidad nuestra razón, para que ésta no pueda afectar la libertad de
los otros.
Además, defiende la libertad como algo capaz de darnos sentido de elección, logrando en
nosotros la autonomía de la voluntad.
Kant pretendía darle sentido a su teoría de la libertad utilizando el método que tenía el
astrónomo Copérnico, comparando su teoría con la idea que éste último tenía de cómo era
el movimiento de los astros, explicando que era el espectador quien giraba, mientras que
los cuerpos celestes se mantenían intactos. De esta misma manera el filósofo alemán dice
que podemos llegar a tener un conocimiento universal de algo y ese algo depende del
pensamiento, es decir, las cosas dependen de nosotros y no a la inversa.
Con lo dicho anteriormente, podemos afirmar que el ser humano es quien crea la
representación de un objeto y no al objeto en sí, debido a que éstos se construyen mediante
nuestros pensamientos. Por lo tanto, el hombre no depende del objeto, lo cual se encuentra
comprobado por la biología que afirma que dependemos de nosotros mismos y nada más.
En un principio hablamos sobre uso de la libertad pública y privada de la razón, si lo
aplicamos a la realidad del país, podemos confirmar que el gobierno utiliza la “libertad
privada” porque en el caso de la educación, no se generan instancias para enriquecer la
educación y que ésta sea de calidad, debido a que no les conviene una sociedad
conocedora que sea capaz de criticar la administración del país y que, por lo tanto, realizar
una revolución en contra del gobierno de turno.
Con respecto a la libertad, creemos que es sólo un concepto universal utópico debido a que
tenemos una “definición” sobre ella, pero es difícil ejercerla como tal. Por el contrario,
podemos decir que, sí tenemos libertad, pero con respecto a la razón, es decir, a la acción
de pensar. Porque si la sociedad “hace lo que quiere” acabaría con la humanidad. Por
consiguiente, no podemos movernos con impulsos, sino que debemos racionar para así
generar reglas morales y éticas para otorgar a la sociedad una convivencia más amena.

El ensayo presenta varios errores conceptuales, entre ellos, la incapacidad de coordinar


una estrucutura narrativa que organice la sobreinformación del texto. Por ende, se
desprende, a la vez, la carencia de una dimensión reflexiva, en general.
A esto habría que agregarle una ausencia evidente de un sistema de citas que ordene las
referencias exteriores tanto al texto como a la reflexión compartida de los/as integrantes-
autores del ensayo.
CALIFICACIÓN FINAL: 5,0