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MODELO DE DESARROLLO DESEQUILIBRADO

DOC.: FRANCISCO

PEDRO LOPEZ GONZALEZ

UNIVERSIDAD DE SUCRE

FACULTAD DE CIENCIAS ADMINISTRATIVAS Y ECONÓMICAS


PROGRAMA: ECONOMÍA
AÑO 2018
MODELOS DE DESARROLLO DESEQUILIBRADO

El presente trabajo pretende conocer de manera general algunos de los aspectos importantes de
los Modelos de desarrollo desequilibrado y sus definiciones. conoceremos las causas que llegaron a
implementar estos modelos sus características, de los cuales se abarcara el modelo de sustitución
por importación, modelo de sector líder, modelo de enfoque banco mundial y pensamiento
estructuralista e institucionalista.

Modelo de sustitución de importación

El término sustitución de importaciones se emplea muchas veces en una acepción simple y literal,
en el sentido de una disminución o desaparición de ciertas importaciones que quedan sustituidas
por la producción interna. Dicho término fue adoptado para designar el nuevo proceso de desarrollo
de los países subdesarrollados, particularmente latinoamericanos, en donde uno de los objetivos es
limitar o disminuir componentes de la gama de importaciones para sustituirlos por productos
producidos nacionalmente (Tavares, 1964). La sustitución de importaciones se concibió como un
proceso de industrialización en etapas sucesivas donde después de consolidar las industrias de
bienes de consumo no duradero, es decir, su primera fase, después se daría paso a una etapa
superior donde se desarrollarían las industrias de bienes duraderos y de bienes de capital
(Fitzgerald, 2003; Tavares, 1964). La lógica en la selección de las nuevas líneas de producción
nacional era que en las primeras fases del proceso se producirían aquellos bienes donde la demanda
interna ya era existente y se producirían aquellos elementos que eran más fáciles de sustituir,
principalmente manufacturas ligeras. Lo anterior en un contexto donde había protección aduanera,
disponibilidad de crédito e inversión y una tecnología conocida (Fitzgerald, 2003). Los bienes de
consumo duradero, insumos complejos y bienes de capital durante esta etapa inicial serían
comprados en el sector externo. En la etapa sucesiva del proceso de industrialización a través de la
sustitución de importaciones se requería dejar de comprar en el exterior los bienes de consumo
duradero, insumos complejos y bienes de capital, y en cambio, deberían ser producidos localmente.
Estos bienes más complejos debían estar preparados para enfrentarse a un mercado más difícil en
donde habría que competir con los países desarrollados tradicionalmente exportadores y
productores de estos bienes, con las ramas de bienes de consumo existentes y contar con la calidad
suficiente de consumidores de elite. Para poder lograr esta segunda etapa de manera exitosa, era
necesario contar con una fuerte inversión en tecnología, extenso respaldo del gobierno y capacidad
de competencia en calidad internacional (Fitzgerald, 2003). La política de sustitución de
importaciones en América Latina se adoptó con mucho entusiasmo entre la década de los treinta y
hasta finales de los sesenta. Aunque inicialmente dicha política se adoptó de manera “necesaria” la
sustitución de importaciones se concibió como la vía hacia el desarrollo frente a la escasez de bienes
manufacturados que importaba la región de los países desarrollados en el contexto de la Segunda
Guerra Mundial, después la sustitución de importaciones se concibió como la vía hacia el desarrollo.
Además, esta política que requería del respaldo activo del Estado estuvo en consonancia con las
tendencias mundiales de la intervención estatal: en occidente a través del Estado de Bienestar y en
el bloque comunista a través de la economía central planificada. Esta aceptación de la injerencia en
materia económica por parte del Estado no había sido anteriormente la regla y menos aún sería a
partir de la década de 1980 con el cambio estructural. En este periodo el Estado ejerció el liderazgo
en el fomento, la regulación y protección del sector productivo frente al exterior. Se dieron elevadas
tasas de inversión pública, tanto en infraestructura física y social que alentaban a la inversión
privada. El resultado fue altas tasas de crecimiento en varios países de América Latina,
especialmente Brasil y México. La industria se convirtió en el motor del crecimiento económico.

Modelos sector líder


Sector líder estrategia se basa en un sector que pueda ser estimulado por una acción estatal y que
tenga múltiples encadenamientos con otros sectores, como la construcción y las exportaciones.

Un sector es líder cuando: es posible estimularlo exógenamente, ya sea porque existen mecanismos
para ello o porque es posible diseñarlos, existe una gran demanda potencial y no fácilmente
saturable de sus productos, aunque para ello sea necesario remover obstáculos y crear condiciones
adecuadas, y su valor agregado doméstico y su consumo intermedio son variados y elevados, es
decir, involucra o ensambla un alto volumen de productos y servicios de otros sectores. Un sector
líder no tiene que ser un sector grande de la economía; basta que su tamaño sea suficiente para
impactar la economía en forma directa e indirecta a través de sus compras a otros sectores. Por ello,
la agricultura no es un buen sector líder.

En un momento dado, la edificación de vivienda, las exportaciones, el sector automotriz, el sector


médico de prolongación de la vida, el turismo y el sector militar pueden ser buenos candidatos a
servir como sector líder.

La actividad de la construcción sirve para aliviar el desempleo de la mano de obra poco calificada.
Tiene bajo componente importado, pues sus insumos básicos (incluida la tierra) se pueden suplir
localmente. La demanda de vivienda (incluidos enseres, servicios, equipamiento, etc.) no se satura
fácilmente ya que aumenta a medida que aumenta el ingreso, con una elasticidad mayor que. Como
ya se mencionó, además de la necesidad básica de techo, la demanda de vivienda tiene profundas
raíces en los deseos creados por la interacción social. Hay varias formas de estimular al sector
edificador, por ejemplo, facilitando la financiación, simplificando los trámites para construir y
comprar, y eliminando el control de los arriendos.
Modelo enfoque banco mundial

En lo que concierne al pensamiento del Banco Mundial, su trayectoria teórica ha estado ligada al
objetivo del crecimiento económico, que ha sido el propósito fundamental que ha animado sus
préstamos. Al respecto, este trabajo reconoce los siguientes enfoques que en el curso del tiempo
han caracterizado la gestión del Banco: un enfoque convencional del crecimiento, un enfoque del
crecimiento que integra las necesidades sociales básicas y un enfoque de crecimiento económico
hacia afuera con reformas estructurales.

El enfoque convencional del crecimiento que inspiró al Banco Mundial en la década de los años
cincuenta y sesenta del siglo pasado, concebía ese proceso como la transformación de una
economía tradicional, eminentemente agrícola, en otra moderna de tipo industrial que requería
como requisito fundamental mejorar las condiciones de su infraestructura. Conforme la concepción
del Banco sobre el crecimiento económico, se establecía como relaciones fundamentales, las que,
cuantitativamente, se entablaban entre la formación del ahorro y la inversión por un lado, y la de
este binomio con el circuito circular asociado a la expansión productiva (ligada a una mayor
infraestructura y patrones tecnológicos avanzados), al empleo y a los ingresos, por el otro, como se
muestra en el Diagrama I.

Corresponde anotar que ese proceso de crecimiento estaba supeditado a la aplicación de las
políticas de estabilización macroeconómica, a modo de crear un clima adecuado para las
inversiones, el financiamiento externo y la formación de ahorro externo. Ciertamente, el siguiente
enfoque de crecimiento que integra las necesidades sociales básicas constituyó un viraje al enfoque
del desarrollo del Banco Mundial que se correspondió con la administración de Robert McNamara
(ex Secretario de Defensa) en la década de los años setenta del siglo pasado. El afán del Banco por
contemplar la pobreza y las necesidades sociales básicas sólo puede comprenderse si se tiene en
cuenta, la importancia que adquirían la crisis económica y financiera internacional y las luchas de
liberación y de cambio social que agitaban a numerosos países latinoamericanos, africanos y
asiáticos en esa época. El alegato teórico del Banco, en contraste con lo planteado anteriormente,
fundamentaba que la lucha contra la pobreza y la satisfacción de las necesidades básicas no era un
resultado automático del crecimiento económico, dado que los beneficios de dicho crecimiento no
llegaban a las grandes mayorías de las poblaciones de los países subdesarrollados. Por lo mismo, el
Banco Mundial consideró en esos años que un mayor crecimiento debía crear los recursos
necesarios para lograr una mayor protección social.

Conjuntamente con esa nueva visión, se revisaban ciertos conceptos respecto al patrón de
desarrollo. En ese sentido, el Banco Mundial comenzó a criticar la preferencia por el sector industrial
como motor del crecimiento ya que restaba importancia al sector agrícola. El desarrollo deficiente
de este último sector había generado limitaciones a la expansión del mercado interno, insuficiente
producción de alimentos y volúmenes de exportación reducidos. El modelo industrial proteccionista
de sustitución de importaciones, según el Banco Mundial, había vuelto poco competitivo al sector
industrial, limitando el ritmo de crecimiento y provocando déficit en el comercio exterior. Por esas
razones, el Banco Mundial comenzó a incursionar en la modernización de la agricultura (Revolución
Verde), proponía dar un tratamiento más abierto a las inversiones extranjeras en la industria por
sus aportes tecnológicos y de productividad y diversificó sus preocupaciones y préstamos en el
ámbito demográfico (control de la natalidad), en el desarrollo urbano y en el campo educativo
(mayor aproximación de la formación profesional a las necesidades de los procesos productivos).

El Banco estimaba que el enfoque del crecimiento que incluyera la satisfacción de las necesidades
básicas debía lograrse por la vía de elevar la productividad rural e industrial, promover la pequeña
y mediana industrias con una mayor organización y participación de los destinatarios de los
proyectos (colective self reliance) y aumentar el suministro de los servicios básicos. Véase diagrama
II.
El más reciente enfoque del Banco Mundial ha consistido en propugnar un modelo de crecimiento
exportador (hacia afuera) asociado a la necesidad de realizar ajustes estructurales. La orientación
preferente de producir bienes transables internacionalmente, abarcaba a la industria pero se
combinaba con la necesidad específica de expandir las exportaciones mineras y agrícolas, de
acuerdo con la disponibilidad relativa de los recursos naturales de cada país. En el caso de América
Latina, incluso, se detallaban los países con mejores condiciones más favorables en el campo de la
minería y de la agricultura.1

En el marco de este enfoque de crecimiento hacia afuera, el Banco Mundial daba un gran énfasis a
determinados bienes o commodities: carne, alimentos balanceados para animales, pescado,
madera y papel, frutas y legumbres. Respecto a estos dos últimos productos, se asignaba a México
un papel destacado.

Este nuevo enfoque del Banco seguía fundamentando que las principales fuerzas motrices del
crecimiento económico estaban en los procesos de formación de ahorro e inversión. Pero ante los
reales desequilibrios externos (léase crisis de la deuda externa en los años ochenta), privilegiaba en
su estrategia la necesidad de un proceso de crecimiento hacia afuera, basado en exportaciones
tanto manufactureras como de origen primario, así como en el ingreso de capitales externos.
Conviene subrayar que aunque las ayudas a los servicios sociales se mantuvieron, las necesidades
sociales básicas y el tema de la pobreza ya no forman parte de este nuevo enfoque del crecimiento
que propugna el Banco Mundial, especialmente en los años noventa del siglo pasado.

Este enfoque del Banco se complementa con la necesidad de remover distorsiones estructurales
que históricamente, a su entender, habían obstaculizado el crecimiento económico. Si en el pasado
esas distorsiones eran "indeseables", ahora, en los umbrales del capitalismo del siglo XXI, el Banco
Mundial considera que las mismas se volvieron "insostenibles".

Pensamiento estructuralista
Esta teoría económica referida al desarrollo y que sostiene que el deterioro de los términos de
intercambio en el comercio internacional, con un esquema centro industrial (periferia agrícola)
reproduce el subdesarrollo y amplía la brecha entre países desarrollados y países subdesarrollados.

Esta corriente aparece a fines de los años cincuenta y está integrada por un grupo de psicólogos y
sociólogos que se dedican a estudiar el comportamiento humano.

La corriente estructuralista pretende equilibrar los recursos de la empresa, prestando atención


tanto a su estructura como al recurso humano, abordando aspectos tales como la correspondencia
entre la organización formal e informal, entre los objetivos de la organización y los objetivos
personales y entre los estímulos materiales y sociales. Tiene como objetivo principal estudiar los
problemas de las empresas y sus causas prestando especial atención a los aspectos de autoridad y
comunicación. Considera que hay cuatro elementos comunes a todas las empresas: autoridad,
comunicación, estructura de comportamiento, estructura de formalización.

Uno de sus más importantes investigadores fue Max Weber, como así también lo fueron Mayntz,
Barnard, Etzioni.
Pensamiento institucionalista
Se denomina institucionalismo al enfoque de las Ciencias Sociales, particularmente de la ciencia
política, que estudia la sociedad a partir de sus instituciones formales, y de cuán efectivo es su
funcionamiento.

Cada sistema social desempeña una serie de funciones sociales, políticas, económicas y culturales.
Para realizar cada una de estas funciones básicas las sociedades se han dotado de un conjunto de
instituciones sociales específicas a tráves de las cuales regulan los comportamientos de los
individuos.

El institucionalismo surgió como una crítica a los modelos abstractos de los neoclásicos y se propuso
incorporar al análisis las variables del entorno sociopolítico en el cual los individuos toman sus
decisiones. Especial interés se concedió al estudio de la estructura, reglas y comportamiento de
diversas organizaciones: empresas, cárteles, sindicatos, Estado, asociaciones y cámaras
empresariales, etc. Los nombres de Veblen y, más recientemente, Gunnar Myrdal, están asociados
directamente a este modo de abordar la economía.

Si bien el institucionalismo ha tenido la virtud de destacar las simplificaciones y abstracciones de la


teoría económica, no puede decirse que haya logrado resultados concretos en cuanto a encontrar
leyes y explicar procesos con la misma rigurosidad que ésta; frecuentemente ha derivado en una
cierta ideologización, sin encontrar un sustituto claro para la teoría que se pone en tela de juicio.
Por ello los aportes no han sido tan significativos como se esperaban y el institucionalismo ha
servido, básicamente, como un recordatorio del complejo mundo de lo social dentro del cual se
producen las interacciones económicas.

La escuela del Institucionalismo Americano

Hacia finales del siglo XIX se desarrolló en Estados Unidos una corriente de pensamiento que es
conocida como la Escuela Institucionalista Americana. No tiene todas las características de una
escuela de pensamiento propiamente dicha, ya que no existió una conciencia entre sus miembros
de pertenencia a la escuela ni un maestro reconocido. Sin embargo, hay un líder destacado,
Thorstein Veblen.

La corriente institucionalista concibe la economía como una ciencia social al servicio de la


humanidad. Para esta perspectiva la economía sería la ciencia de la provisión social, es decir, la
ciencia que identifica los obstáculos y propone los caminos para poder mejorar el flujo de bienes y
servicios al servicio de toda la colectividad. El institucionalismo traslada el eje de la ciencia
económica del campo de interés delimitado.

En el acercamiento institucionalista, tanto para la identificación de los problemas como para la


resolución de los mismos es básico el concepto de institución. Este concepto puede ser definido de
diversas maneras, aunque todas ellas son coincidentes en sus aspectos esenciales con lo apuntado
de forma pionera por Veblen, el fundador de la escuela institucionalista. Para nuestros propósitos,
diremos que las instituciones están constituidas por el conjunto de leyes, normas (instituciones
formales), actitudes, hábitos mentales, tradiciones, convenciones sociales, etc. (instituciones
informales) que regulan el comportamiento de las personas en su actividad social. Las instituciones
definen el marco de actuación de los seres humanos en la esfera social. La coerción, la estructura
de incentivos, la persuasión, el comportamiento rutinario, etc., constituyen todos ellos aspectos que
conforman el marco institucional en el que se desarrolla la actividad económica.

La finalidad de la eficiencia instrumental es la eficiencia social, es decir, el servicio a la sociedad


mediante la aplicación de políticas concretas para la resolución de problemas. Consiste en la
eliminación de obstáculos institucionales que impiden el desarrollo del potencial productivo de la
comunidad y la cohesión social. Se trata, en suma, de poner la economía y el conocimiento
tecnológico y científico al servicio de toda la sociedad. "Que la eficiencia instrumental sea difícil de
cuantificar no indica que debiera ser rechazada como criterio. A pesar de las afirmaciones
neoclásicas en otro sentido, la eficiencia de Pareto no es precisamente un modelo de precisión y
claridad, y sin embargo es ampliamente aceptado como medida" (Miller 1995:126).

Naturaleza del Estado.

En todo proceso de transformación social es preciso abordar la naturaleza del Estado. En este punto
el acercamiento marxista tiene mucho más que ofrecer que el institucionalismo. El análisis marxista
del Estado ha sido desarrollado desde dos perspectivas. Una de ellas considera que el Estado es un
instrumento al servicio exclusivo de la clase dominante; el Estado representa los intereses de los
propietarios de los medios de producción y actúa en su interés. La segunda perspectiva percibe el
Estado como un espacio en el que se manifiesta la división de clases, lo cual concede una relativa
autonomía para acciones que supongan transformaciones sociales progresistas, aunque el esfuerzo
básico del Estado estará dirigido a asegurar la pervivencia y reproducción del sistema capitalista.
Esta segunda visión revela el carácter dual del Estado: ceremonial por un lado (inmovilista y defensor
del statu quo) e instrumental por otro (propiciando cambios progresistas). A esta segunda
perspectiva del Estado se aferra el análisis institucionalista a través de su énfasis en las reformas y
en la transformación social.

Al estar el institucionalismo empeñado en la transformación social a través de reformas progresivas,


el Estado se convierte en el instrumento necesario para llevar a cabo ese proyecto. Por otra parte,
el pensamiento institucionalista promueve la conversión del Estado"corrector" de la economía
convencional en un Estado "creativo" (Whalen 1995: 192). Podríamos añadir a esta afirmación que
el Estado creativo se situaría en un nivel de eficiencia muy superior al simple Estado corrector de
imperfecciones de mercado, y también, al Estado "paliativo" que trata de atenuar las desigualdades
más acusadas. El Estado creativo asumiría el papel activo de adaptar la estructura institucional a fin
de que la esfera económica cumpla de manera óptima su cometido. El Estado creativo se constituye
en una organización (conjunto de agencias) al servicio de la sociedad, que actúa de dinamizador de
la actividad económica y que propicia la igualdad social y un marco institucional favorable a la
participación de todas las personas en las tareas económicas y en la toma de decisiones.
BLIBLOGRAFIAS
http://www.eumed.net/cursecon/1/instamer.htm
https://revistas.unal.edu.co/index.php/ceconomia/article/view/11462/22520
http://firgoa.usc.es/drupal/files/coraggio1.pdf
https://www.scielosp.org/article/rsap/2007.v9n3/471-483/
http://www.comercioexterior.ub.edu/correccion/11-
12/NordesteBrasil/img/carlota_perez_omercio_exterior46_ISI.pdf