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JUAN CRISTÓBAL CRUZ REVUELTAS

Moral y transparencia
Fundamento e implicaciones morales de la transparencia
Moral y transparencia

DIRECTORIO

Jacqueline Peschard Mariscal


Comisionada Presidenta

Alonso Gómez-Robledo Verduzco


Comisionado

Juan Pablo Guerrero Amparán


Comisionado

María Marván Laborde


Comisionada

Ángel Trinidad Zaldívar


Comisionada Comité Editorial:
Manuel Salvador Matus Velasco
Cecilia Azuara Arai Ciro Murayama Rendón
Secretaria de Acuerdos Rigoberto Ocampo Alcántar
María Fernanda Somuano Ventura
Alejandro del Conde Ugarte
Secretario Ejecutivo Raúl Trejo Delarbre

Ilustración portada: Sylvia Salazar Ugarte


Manuel Monroy Secretaria Técnica del Comité Editorial
15
Cuadernos
de transparencia

ÍNDICE
Presentación. p. 5

Introducción. p. 7

Porqué es necesaria la dimensión moral.

I. Transparencia, política y valores. Un poco de historia. p. 11

1.1 El desafío de Giges o los peligros de la invisibilidad. p. 11

II. Contra el moralismo, el derecho a la privacidad. p. 14

III. Subordinación de la moral a la política y Arcana Imperii. p. 17

IV. El Principio de Publicidad o la reconciliación de la moral y lo político. p. 20

V. El principio de publicidad, una vieja historia. p. 25

VI. Esfera privada e intimidad. p. 27

VII. Espacio público y privado como formas complementarias de la autonomía. p. 30

VIII. Lo privado y lo público, precisiones y consideraciones respecto al debate contemporáneo. p. 33

8.1 Lo público y formas de relación moral. p. 33

IX. Democracia y ambivalencia moral del secreto. p. 35

X. Revaluar la esfera privada. p. 39

XI. Transparencia, Confianza y Capital Social. p. 41

11.1 ¿Es mala la desconfianza? p. 44

XII. Conclusión. p. 47

Prontuario de conceptos clave. p. 49

Notas. p. 51

Breve bibliografía complementaria. p. 57


PRESENTACIÓN LA MEZCLA DE LA POLÍTICA CON LA con la transparencia, para poste-
MORAL HA SIDO NEFASTA EN LA EXPE- riormente realizar un recorrido his-
RIENCIA HISTÓRICA DE LOS ESTADOS. tórico sobre los efectos nefastos de
Pronto el poder público utiliza las lo que llama: “la invisibilidad”.
creencias y principios como instru- Es de fundamental importancia
mentos ideológicos de control de las señalar cómo Cruz Revueltas, basa-
opiniones políticas y, así, abre las do en aportes teóricos de gran peso
posibilidades de interferencia en la en la filosofía occidental, los analiza
vida privada de las personas. y enriquece y, además, plantea
Estos excesos de la manipula- sugerencias sólidas y concretas que
ción de la moral llevaron a un des- permiten reconciliar y complemen-
crédito: a la creencia de que hablar tar lo aparentemente divorciado y
de valores en política es encubrir excluyente: la moral y la política, lo
intenciones siniestras para dominar público y lo privado.
todos los ámbitos de los ciudada-
nos. Este riesgo, a su vez, condujo a Instituto Federal de Acceso
una reacción de la sociedad y sus a la Información Pública
defensores: el ámbito privado no
puede ser tocado por el Estado en
ningún tipo de circunstancia.
El ensayo de Juan Cristóbal Cruz
Revueltas aborda estos dos temas y,
para tal efecto, reflexiona sobre la
dimensión moral y sus relaciones

5
INTRODUCCIÓN CON EL PROPÓSITO DE MOSTRAR Y las muestras más significativas de
ACLARAR EL FUNDAMENTO Y LAS IMPLI- la manera cómo estos conceptos se

JUAN CACIONES MORALES DEL DERECHO DE encuentran en el centro del debate


ACCESO A LA INFORMACIÓN PÚBLICA y actual sobre la democracia contem-
CRISTÓBAL de las políticas de transparencia, en poránea y sus instituciones. En fin,
CRUZ el presente texto hemos adoptado esperamos demostrar que estamos
REVUELTAS una doble vía; cada una de ellas ante una de las más ricas vetas de
conforma una parte de nuestro tra- estudio a desarrollar por parte del
bajo. En la primera vía el lector pensamiento político de nuestros
encontrará una breve reconstruc- días.
ción histórica de los motivos con-
ceptuales y de las transformaciones ¿Por qué es necesaria la dimensión
que llevaron a postular el principio moral?
filosófico y político de publicidad.
Veremos cómo este principio es la Ahora bien, por principio debemos
respuesta moderna al problema de justificar la perspectiva que nos
la articulación entre lo público y lo proponemos adoptar aquí. ¿Por qué
privado —o, si se prefiere, entre lo abordar el derecho de acceso a la
político y la moral— y cuáles son las información pública desde el enfo-
características que distinguen este que moral? ¿Por qué moral y trans-
principio de su antigua versión grie- parencia? La idea puede sorprender
ga. Para completar la discusión, en puesto que, al tratarse tanto de un
la segunda parte hemos creído con- derecho como de una política públi-
veniente ofrecer al lector algunas de ca, su estudio se antoja, al menos a

7
primera vista, mejor ubicado en Pero, antes de ir más allá, chos fundamentales son, precisa-
ámbitos como la ciencia jurídica o comencemos por observar que el mente, instrumentos de protección
la ciencia política. Más aún, algunos derecho al acceso a la información de los bienes básicos de la persona.
de los más célebres pensadores del pública ha sido reconocido como un Dicho de otra forma, son derechos
derecho —como Hans Kelsen— han derecho fundamental por el artículo que protegen aquellos bienes consi-
hecho particular hincapié en la 6° constitucional, a partir de la derados como necesarios a la cons-
necesidad de separar y distinguir reforma del 20 de julio de 2007. Este titución del individuo, para que
con claridad el derecho y la moral1. hecho confirma, precisamente, su pueda actuar y responsabilizarse
Sin embargo, existen otras tradicio- relevancia moral. Por ejemplo, se como agente moral. Se podría repli-
nes jurídicas y filosóficas, y no las puede observar en este mismo artí- car ahora, preguntándonos por qué
menos influyentes, que conceden culo ya reformado, en la tercera la persona constituye un valor. La
sin mayor dificultad que derecho y fracción del nuevo párrafo, cómo respuesta es simple y se antoja evi-
moral no están totalmente divorcia- reconoce que el derecho al acceso a dente: todos, en tanto personas,
dos. En lo que respecta a nosotros, y la información pública es un dere- poseemos dignidad; es decir, un
como hilo conductor del presente cho propio de “toda persona”, y valor moral intrínseco2.
texto, sostendremos que el principio quien quiera ejercerlo no requiere Si concedemos que la distinción
de publicidad, que funda el derecho exhibir justificación alguna. Que su entre moral y derecho es necesaria,
de acceso a la información pública y alcance sea universal es acorde con pero no así su disociación absoluta;
las políticas de transparencia, es la la idea de que los derechos funda- si admitimos que a fin de cuentas el
vía que permite resolver en el mentales no son privativos única- Estado constitucional y la democra-
mundo moderno un muy viejo pro- mente de los ciudadanos, sino que cia se fundan en valores morales
blema del pensamiento occidental: deben ser garantizados a todos de fundamentales, se debe aceptar de
precisamente, el de la relación de la manera irrestricta ¿Por qué? Para igual forma que las instituciones
política y el derecho con el punto de responder con Ernesto Garzón políticas deben procurar obtener
vista moral. Valdés, podemos decir que los dere- resultados moralmente aceptables.

8
Por ejemplo, las políticas públicas Por otra parte, la relevancia de rrollada, una anomalía destinada a
no deben tener como resultado un enfoque moral del derecho al desaparecer con el tiempo en la
mermar las libertades básicas. Lo acceso a la información y de la medida que se moderniza una
mismo se puede decir de los proce- transparencia, ha sido señalada sociedad, la corrupción es ante todo
sos y del ejercicio político cotidiano, desde el primer texto de Cuadernos un factor que inhibe su transforma-
pues éstos deben estar sujetos a la de Transparencia y en la exposición ción y desarrollo. Pero, una vez más,
discusión y al escrutinio moral, y de motivos de la propia Ley4. En antes de ir más lejos (volveremos
éstas, a su vez, son condiciones efecto, se ha observado que una de más adelante a este punto), haga-
imposibles de satisfacer sin el dere- las justificaciones centrales del mos un poco de historia.
cho al acceso a la información derecho al acceso a la información y
pública y las políticas de transpa- de las políticas de transparencia, se
rencia. Todo indica, como ya hemos encuentra en factores y valores que
adelantado y como veremos en el van más allá de lo estrictamente
presente trabajo, que es justamente jurídico y político, y tienen impacto
a través del derecho al acceso a la sobre fenómenos morales como lo
información pública y la transpa- son la corrupción y la confianza.
rencia que derecho, política y moral Según lo indica Federico Reyes
pueden converger en la figura de Heroles, autor de dicho cuaderno,
Estado democrático. Visto así, no no se trata de problemas o temas
extraña que Victoria Camps pueda menores, porque la corrupción
afirmar que “más que autogobierno, mina las seguridades básicas y la
que es una forma obsoleta e irreal confianza de los ciudadanos en sus
de definir la democracia, ésta debe- instituciones públicas, al grado que,
ría definirse como la ‘transparencia antes de ser un simple efecto inde-
de lo público’”3. seable de una sociedad poco desa-

9
10
Moral y
transparencia TRANSPARENCIA, POLÍTICA Y
Capítulo
VALORES. UN POCO DE HISTORIA
I
1.1 El desafío de Giges o los peli- cicio oculto del poder, fuera del En efecto, que el mero respeto de
gros de la invisibilidad espacio público visible, se presta la ley sea suficiente o no, es un
fácilmente a la ruptura de los vín- debate que ocupa explícitamente al
Cuenta el filósofo griego Platón culos sociales de confianza y, por lo pensamiento político de la época. Ya
(427-347 a. C.) —es de notar que lo mismo, a la corrupción y a la arbi- en el siglo III a. C. Licofrón, un filó-
hace en voz de su hermano trariedad. Que la invisibilidad se sofo alumno del célebre sofista
Glaucón— que un buen día, tras un preste a la corrupción prueba, ante Gorgias de Leoncio sostiene una
terremoto, se abrió una enorme todo, de acuerdo con Glaucón, que visión contractualista de la socie-
grieta en el campo en el que un pas- nadie es justo de manera voluntaria dad política o Polis. De acuerdo con
tor de nombre Giges solía llevar su o por el sólo valor intrínseco de la Licofrón, la Polis no es otra cosa sino
ganado. Al ver la abertura, Giges, ley. Se entiende que para rematar su el producto de un pacto de paz con-
intrigado, se adentró en ella y, para argumento, Glaucón defienda que vencional, cuya finalidad es evitar
su asombro, en su interior encontró, incluso un hombre virtuoso y justo la injusticia y procurar una coexis-
entre otras maravillas, un anillo de que pudiera hacer uso de la invisibi- tencia pacífica y el intercambio de
oro. Pronto descubrió que al poner- lidad del anillo de Giges, terminará bienes (el mercado). “La ley —anota
se la sortija y con tan sólo girar su necesariamente por corromperse de a este respecto otro gran filósofo
engaste al interior, el portador igual forma. Sólo se “es justo” y se griego, Aristóteles (384-322 a. C.)—
adquiría la virtud mágica de hacer- acepta la obligación, en virtud de entonces sería una mera conven-
se invisible y de nuevo visible al una causa externa al individuo: el ción, así que no sería, como sostie-
girarlo hacia el exterior. Una vez miedo a ser sancionado por la auto- ne el sofista Licofrón, «otra cosa que
seguro del velo protector que le ridad. Con la historia de Giges, se una garantía de los derechos indivi-
ofrecía el anillo, quien hasta enton- inicia una larga discusión en el pen- duales, sin poder alguno sobre la
ces no había sido sino un tranquilo samiento occidental sobre el respe- moralidad y la justicia personales
pastor ocupado de su rebaño, pron- to a la ley, la invisibilidad del poder de los ciudadanos»”5. Aristóteles no
to se las ingenió para acceder al y la confianza mutua entre los ciu- desaprueba necesariamente la con-
palacio del Rey, corromper a la reina dadanos, como problemas que cepción de Licofrón, pero sin duda
y apoderarse del trono. Este relato deben ser resueltos para asegurar el la juzga insuficiente. Al momento
hace patente que ya, desde la Grecia vínculo social. que hace esa anotación el estagirita,
clásica, es bien conocido que el ejer- otrora alumno de Platón en la

11
Academia durante 20 años, con efecto, sabemos que los amigos son y excesivas. Por lo mismo, el estagi-
seguridad tiene en mente la fábula quienes comparten ciertas cosas rita prefiere defender un tipo parti-
de Giges. entre sí. Pero en el caso de cular y más sereno de sentimiento
Si bien para Aristóteles decir Aristóteles no se trata de una amis- que el fraternal: la amistad política.
política es equivalente a decir tad de fusión fraternal como la ima- La amistad a la que se refiere el fun-
comunicación, y no admite que lo ginada por su maestro Platón. dador del Liceo es la de un senti-
justo se pueda limitar a la simple Recuérdese que al iniciar una larga miento compartido que conlleva la
protección de los derechos indivi- tradición intelectual que defiende el elección permanente de vivir jun-
duales, su defensa de la justicia no uso del secreto y la mentira por tos: “… son amigos los que coinci-
pasa necesariamente por una críti- parte de los gobernantes, Platón den en la estimación de lo bueno y
ca explícita del secreto. ¿Por qué? sugiere difundir mentiras “útiles” lo malo, los que tienen los mismos
Debido a que su concepción identifi- con el fin de que los ciudadanos se amigos y enemigos…”6. Se puede
ca al buen gobierno, no con algo sientan obligados los unos con los suponer así, que Aristóteles espera-
semejante al desempeño del com- otros. En particular, para que aque- ría que si Giges es “amigo” de sus
plicado aparato administrativo de llos destinados a proteger la ciudad, conciudadanos, no los defraudará
nuestra época, sino con el ejercicio los llamados guardianes o guerre- aun cuando pueda actuar bajo el
personal de la prudencia en su apli- ros, crean que son hermanos y que, manto de invisibilidad que le con-
cación, caso por caso, a lo ambiguo, por lo mismo, se sientan plenamen- fiere su anillo mágico. Valga subra-
aleatorio o probable que es propio te identificados con las Polis, al yar que si para Aristóteles la noción
de los asuntos humanos (por lo grado de estar dispuestos a actuar de amigo se define por oposición a
demás, sea dicho de paso, para como los perros, que son mansos la de enemigo, no se trata entonces
Aristóteles no es necesario debatir con su amo y agresivos con los de la amistad íntima con algunas
si dos más dos son cuatro, las verda- extraños, y se encuentren convenci- personas que nos son afines, como
des necesarias o demostrativas no dos, igualmente, de compartirlo nos es familiar en nuestros días,
requieren discusión). Lo ausente todo, en un sentido amplio que sino de un concepto efectivamente
para Aristóteles entre los ciudada- incluye bienes y familia, de manera político y cuya extensión, la de las
nos de la sociedad contractual indistinta. personas que involucra, es mucho
defendida por Licofrón, es más bien Aristóteles considera que este más amplio que nuestro actual con-
una cierta forma de amistad. En tipo de ideas de Platón son confusas cepto de amistad. Todo lo aleja

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entonces de Licofrón, ya que la justa no está dispuesta a hacer Aristóteles), la democracia requiere
Constitución no puede ser entendi- determinadas cosas y, si cede dema- también un mínimo de confianza
da entonces como un simple con- siado fácilmente a la tentación, es mutua. En nuestros días podemos
junto de reglas. Antes bien, ella es porque en realidad ya estaba dis- aprovechar estas lecciones del pen-
una forma de vida compartida. puesta”8. samiento antiguo: conocimientos
Por su parte, en el pensamiento Valga insistir que la verdadera compartidos, deliberación pública,
moderno que sigue la herencia de amistad, de acuerdo con Aristóteles, transparencia y confianza son bie-
Licofrón, la tradición liberal tiende a no consiste en compartir un puro (e nes morales necesarios a la demo-
desconfiar de este tipo de concep- irracional) sentimiento, sino es cracia. Pero este reconocimiento no
ciones que exigen del individuo algo aquélla de quienes comparten nos exime de considerar cómo esas
más que el simple apego a la ley. Sin acciones y pensamientos. Así, la mismas nociones han sufrido trans-
embargo, la posición de Aristóteles amistad tiene una significación formaciones en sus significados.
sigue siendo defendida en nuestros política, ya que es el ejercicio de las Veremos a continuación lo que
días. Algunos pensadores contem- virtudes que constituye el vivir jun- separa esos conceptos antiguos de
poráneos subrayan la existencia de tos, mismas que implican: la acción, los modernos.
valores compartidos como impres- la palabra y la comunicación9. A
cindible para la democracia: “Una pesar de las precauciones que se
democracia ciudadana […] no sólo deben tomar (ya hemos señalado EN NUESTROS DÍAS PODE-
requiere que los ciudadanos se algunas), se puede prolongar a MOS APROVECHAR ESTAS
comprometan con el proyecto nuestros tiempos el pensamiento de
LECCIONES DEL PENSA-
común, sino también que se sientan Aristóteles y afirmar que la delibe-
especialmente vinculados con las ración pública y transparente son lo MIENTO ANTIGUO: CONO-
demás personas que participan en propio de la política y de la demo- CIMIENTOS COMPARTI-
dicho proyecto”7. Incluso un autor cracia y, simultáneamente, es el DOS, DELIBERACIÓN
como John Rawls, defiende la nece- método que permite resolver mejor
PÚBLICA, TRANSPARENCIA
sidad de una amistad cívica para los desacuerdos morales. Más aún,
una sociedad bien ordenada, y pare- al igual que la amistad defendida
Y CONFIANZA SON BIENES
ce interpretar la legenda de Giges por el autor latino Cicerón (segura- MORALES NECESARIOS A
cuando afirma que “una persona mente bajo la influencia de LA DEMOCRACIA.
13
Moral y
transparencia CONTRA EL MORALISMO,
Capítulo
EL DERECHO A LA PRIVACIDAD
II
A PESAR DE LA MESURA DEL PENSA- “piadosas” entre los ciudadanos si Éste es el caso del iniciador del pen-
MIENTO DE ARISTÓTELES, en el mundo así lo considera conveniente. A dife- samiento político moderno, Nicolás
moderno se buscará evitar el desa- rencia de Aristóteles, que reconoce Maquiavelo (1469-1527), quien lejos
tino de subordinar la política a la la existencia de una esfera privada, de la obsesión griega por la virtud,
moral, error cometido por Platón y al distinguir el ámbito de la familia no duda en afirmar y aceptar abier-
también por las formas teocráticas del ámbito político; o de una tamente que:
de la Edad Media que supeditan la Antígona que defiende sus valores
ciudad terrestre a la ciudad de Dios, contra lo dispuesto por el rey Los hombres son ingratos, volu-
el poder político al poder espiritual. Creonte y las normas de la Polis; bles, dados al fingimiento, afi-
En el caso de Platón, su equivoca- Platón funde toda la vida social en cionados a esquivar peligros y
ción consiste en pensar la comuni- una sola esfera orgánica de gobier- codiciosos de ganancias.
dad política como una especie de no. Esta visión tendrá una gran per-
gran familia, sobre la cual el rey- sistencia histórica; todavía en la Es de notar que la observación de
filósofo pretende conocer todo lo época de Louis XIV, un teólogo como Maquiavelo se aplica a los hombres
que es bueno para todos. En parti- Bossuet sostiene que el monarca en general, sin distinción alguna
cular, el filósofo determina (de debe velar por la salud espiritual de entre gobernantes y gobernados. En
manera autoritaria) los contenidos su pueblo. el primer número de Cuadernos de
de la educación y las artes admiti- Un primer argumento en contra Transparencia Reyes Heroles saca la
das o excluidas de la república. Por del “paternalismo” de Estado que se conclusión correcta del realismo
lo mismo, de manera análoga a las desprende de la concepción de defendido por Maquiavelo: las insti-
medicinas (pharmakon), cuyo Platón y en contra del perfeccionis- tuciones públicas no se deben cons-
empleo está reservado a los médi- mo moral y el deseo de encaminar a truir bajo la suposición, a todas
cos y prohibido a los profanos, el rey los hombres por el sendero de la vir- luces errónea, de que los seres
filósofo reivindica el derecho para sí tud, es de orden metodológico: la humanos somos o deberíamos ser
de aplicar terapias políticas para necesidad “científica” de partir de ángeles. En realidad, los seres
asegurar la salud social (eugenismo una visión realista del ser humano. humanos no somos tan buenos
incluido) y propagar, como ya men- Tomar al hombre tal y como es y no como lo pretende Platón ni tan
cionamos más arriba, mentiras como supuestamente debería ser. malos como lo cree Maquiavelo.

14
Recuérdese la célebre advertencia por los mismos demonios siempre y Para no detenernos demasiado
que hace el pensador francés Blaise cuando éstos sean razonables. De en este punto, basta señalar que, en
Pascal: el hombre no es ni ángel ni hecho, la enunciación que hace nuestros días, es claro que el mora-
bestia y quien quiere hacer el ángel Kant de este problema, invita a lismo y su pretensión de hacer de la
termina por hacer la bestia. enfrentar el desafío de la fábula de totalidad de la vida social un objeto
No es extraño que, más tarde, Giges, ya que los demonios –que no transparente al ojo del Estado, aten-
para el otro gran fundador del pen- son sino los individuos que actúan tan contra un valor fundamental
samiento político moderno, Thomas como Giges– saben que, por una del mundo moderno: el derecho a la
Hobbes (1588-1679), ya no se exija parte, su conservación exige leyes privacidad. Por lo mismo, menosca-
ningún tipo de virtud al gobernado. universales y, por la otra, como lo ba la autonomía de los individuos y
El acto exterior del individuo, acción anota el filósofo, cada uno se incli- la dignidad de la personas. Así lo
o palabra, es lo único que puede y nará secretamente a excluirse de observa Amy Gutmann. Moralistas
debe incumbir al gobernante ellas11. Más adelante nos ocupare- son, de acuerdo con Gutmann12, las
(Leviatán, Cap. 27). De esta forma, el mos de la respuesta que Kant da a
pensamiento moderno rompe con este problema y en el mismo escrito
Platón y con el pensamiento religio- sobre la Paz perpetua. Por ahora,
so. A partir de Maquiavelo y de limitémonos a observar que esta EN NUESTROS DÍAS, ES
Hobbes, “ya no es necesario que el divergencia que se hace manifiesta CLARO QUE EL MORALISMO
sujeto, en tanto que hombre, se con Hobbes, entre el Estado y la
Y SU PRETENSIÓN DE
identifique moralmente con las conciencia moral de los ciudadanos,
leyes políticas para mantener al tendrá importantes implicaciones.
HACER DE LA TOTALIDAD DE
Estado…”10. En adelante, se busca- En particular algo que nos interesa LA VIDA SOCIAL UN OBJETO
rá que la política funcione sin que el aquí: la liberación de la conciencia TRANSPARENTE AL OJO DEL
buen ciudadano sea necesariamen- crítica del individuo frente al Estado ESTADO, ATENTAN CONTRA
te “un hombre bueno”. Incluso, y la invención de la esfera privada
como dirá más tarde Kant, el pro- moderna por oposición a la esfera
UN VALOR FUNDAMENTAL
blema del Estado debe tener solu- pública. DEL MUNDO MODERNO: EL
ción para un pueblo conformado DERECHO A LA PRIVACIDAD.

15
concepciones que bajo el propósito
de formar el carácter o la virtud,
restringen opciones y, a fin de cuen-
tas, rechazan la libertad de elección
que poseen los individuos, es decir,
el derecho que posee todo individuo
a actuar por sí mismo y adoptar por
sí mismo sus propios fines. Desde el
punto de vista que ha sido particu-
larmente enfatizado por la tradición
del pensamiento liberal, el moralis-
mo empieza donde acaba la neutra-
lidad moral que debe tener el
Estado en una sociedad democráti-
ca.

16
Moral y
transparencia SUBORDINACIÓN DE LA MORAL
Capítulo
A LA POLÍTICA Y ARCANA IMPERI
III
PERO SI SUBORDINAR LA POLÍTICA A UN vía que permite al príncipe ir más hace posible que los signos y las
PROYECTO MORAL QUE BUSCA INCIDIR allá de la fuerza física y ejercer un imágenes puedan ejercer un poder
EN TODOS LOS ASPECTOS DE LA VIDA ES poder de manera indirecta, y multi- no necesariamente físico sobre los
UN PELIGRO –el totalitarismo del plicado a través de su imagen o hombres y seguramente mayor al
siglo XX y su voluntad de “crear al representación. Como salta a la simple poder directo, al grado de
hombre nuevo” lo demostró hasta lo vista, este juego de duplicidades, obligarlos a ir contra sus inclinacio-
abominable– también lo es conver- que parece convidar ante todo a un nes más naturales14. Es de notar
tir la moral en mero instrumento juego de apariencias y a una estra- también que, a pesar de concebirse
ideológico de la política. Tal es una tegia estética de la política, se funda como un pensamiento antiplatóni-
de las tendencias del Estado moder- en el secreto y en el engaño. co, Maquiavelo concuerda con
no. Recordemos que Maquiavelo Platón aquí: el gobernante tiene
afirma que el gobernante debe hay que saber disfrazarse bien y derecho a mentir. Pero, ¿qué explica
poseer la capacidad de fingir el bien ser hábil en fingir y en disimular. esta coincidencia? La respuesta a
mientras disimula el mal. Bajo esta Los hombres son tan simples y esta pregunta se encuentra en el
óptica, el príncipe o gobernante de tal manera obedecen a las hecho de que ambos autores dan
debe tener, a semejanza de la natu- necesidades del momento, que una prioridad epistemológica al
raleza binaria del centauro Quirón, aquel que engaña encontrará gobernante, sea en el caso de
la capacidad de la duplicidad; pose- siempre quien se deje enga- Platón, por la naturaleza misma del
er varios rostros según las circuns- ñar13. rey filósofo que, por nacimiento,
tancias; aparentar ser hombre puede acceder a la esfera trascen-
mientras se actúa como bestia. A su Como lo muestra su obra de teatro dente de las ideas verdaderas; sea
vez, la bestialidad sugerida por la Mandrágora –recuérdese que el en lo que se refiere a Maquiavelo,
Maquiavelo también es doble: al autor de El Príncipe también es dra- por la situación específica (con rela-
mismo tiempo se debe poder ser maturgo y probablemente uno de ción al poder) del gobernante frente
león o zorro; según la necesidad del los iniciadores del género de la a los gobernados. Ahora bien, el
momento, ejercer la fuerza del pri- Commedia dell’arte–, Maquiavelo es príncipe, al menos como lo piensa
mero o la astucia del segundo. Vale un pensador fascinado por la capa- Maquiavelo, sabe que nada funda-
la pena subrayar que es la astucia la cidad del hombre de engañar y ser mental lo distingue de sus goberna-
engañado. La necesidad de ilusión dos, salvo una sucesión de contin-

17
gencias y, a fin de cuentas, una embargo, es a partir de la influencia to”16. Así, con Jean Bodin y luego
forma de usurpación del poder. Ése de Maquiavelo que se elabora la teo- con Hobbes, en nombre del interés
es su secreto y es el secreto que ría de la Razón de Estado. superior del Estado, el soberano no
debe preservar. Siguiendo a Michel Senellart15, puede ser limitado, pues él es
La radicalidad de Maquiavelo, la Razón de Estado se puede definir garante del interés común. La
que pone fin al vínculo entre la exi- como el imperativo de transgredir el noción de Razón de Estado implica,
gencia de virtud (al menos en su derecho en nombre del interés como lo indica la célebre máxima
sentido tradicional) y el ejercicio del público. Entendida así, la razón de “the King can do no wrong”, que el
poder, impele al príncipe a practicar Estado posee tres características soberano se encuentra a priori
el arte de usar la opinión de sus distintivas. Por principio, se funda “inmunizado” contra el error.
gobernados. La política se convierte en la idea de una necesidad política Pero, ¿qué significa la noción de
así en algo semejante a un juego de mayor; obviamente esta cualidad ‘razón’ evocada en la expresión
velos y máscaras y de constante tra- confiere al gobernante una gran Razón de Estado? La respuesta es
vestismo entre ser y apariencia. autonomía y lo dota de justificación cuando menos paradójica. En efec-
Esto, que no es otra cosa sino la en cualquier circunstancia. Su to, ella no se refiere a lo que puede
reducción de la política a una pura segunda característica es aquélla de comprenderse por medio de la
técnica de conquista y conservación la justificación de los medios en vis- razón común, como lo sostiene
del poder, tendrá grandes implica- tas a un fin superior. Finalmente, Sócrates (en el diálogo llamado El
ciones en el desarrollo posterior del está la exigencia de secreto. El arte Menón) al demostrar que incluso el
Estado absolutista. Es cierto, su obra de gobernar requiere, entonces, de esclavo, al igual que cualquier hom-
más conocida está dirigida a la figu- la Arcana Imperii. Los secretos del bre, puede hacer uso de ella. Todo lo
ra personal del príncipe. Ella se ins- poder, noción que ya había sido contrario, la Razón de Estado pre-
cribe (si se quiere, para mejor des- introducida desde la época del tende una racionalidad distinta a la
truirlo) dentro del viejo género retó- imperio romano por Tácito, se vuel- del hombre común, pues “trascien-
rico de consejos llamado “espejos ve ahora central. A tal grado que, de” la comprensión ordinaria. Esta
para príncipes”. Todo indica que como lo observa un especialista de idea de una razón que escapa al
Maquiavelo no elabora su obra con este periodo histórico, Jean-Pierre sentido común, es reforzada por la
relación a la idea de una entidad Chrétien-Goni, para el absolutismo noción de secreto, a manera de una
abstracta como la de Estado. Sin “ser soberano es organizar el secre- estrategia encaminada a eximirla

18
de cualquier forma de rendición de ciones siguientes a intentar recons-
cuentas. Yves Charles Zarka tiene truir y restablecer, al menos en un
razón al señalar que la idea de principio de forma mínima, la base
secretos de Estado, de Arcana moral del Estado, con el fin de evitar
Imperio, se refiere ante todo a una que la política moderna quede
concepción del ejercicio del poder totalmente sujeta a la arbitrariedad
muy distinta de aquella que se del monarca y completamente des-
funda en el libre consentimiento: vinculada de las exigencias mora-
les.
La doctrina política que acuerda
una parte importante al secreto
en el arte de gobernar, envuelve
casi necesariamente los princi-
pios de una comprensión de lo
político en términos de domina-
ción17.

No necesitamos insistir en que bajo


esta visión del Estado el ejercicio del
poder es equiparado, como apunta
LA IDEA DE SECRETOS DE
Kelsen18, a una estrategia de “encu-
brimiento” de los actos del gober-
ESTADO, DE ARCANA
nante, gracias a la cual la moral se IMPERIO, SE REFIERE ANTE
encuentra subordinada ahora a la TODO A UNA CONCEPCIÓN
política: los individuos tiene un
DEL EJERCICIO DEL PODER
valor marginal, menos aún su per-
feccionamiento moral, lo que
MUY DISTINTA DE AQUELLA
importa ahora es el bienestar del QUE SE FUNDA EN EL LIBRE
Estado. Esto obligará a las genera- CONSENTIMIENTO.

19
Moral y
transparencia EL PRINCIPIO DE PUBLICIDAD O LA
Capítulo
RECONCILIACIÓN DE LA MORAL
IV Y LO POLÍTICO
UN PRIMER PASO PARA EVITAR EL Hobbes da así un primer paso hacia pretación legitima. Pero vale insistir
MORALISMO ANTIGUO SIN CAER EN EL la noción de “seguridad jurídica” y la en que Hobbes considera necesaria
INMORALISMO O, SI SE PREFIERE, EN EL exigencia de previsibilidad de las esta prominencia absoluta del
AMORALISMO DE MAQUIAVELO, lo da acciones del Estado (lo que hoy en Estado, ya que para el pensador
el otro gran fundador del Estado día el derecho constitucional ale- inglés, dejar libre juego a la razón
moderno, Thomas Hobbes19. El mán denomina protección de la pública es introducir el pluralismo
pensador inglés reintroduce la confianza respecto a la ley). En ade- de las opiniones y volver al proble-
noción de justicia, pero ésta no lante, una de las características del ma inicial, que buscaba resolver por
debe requerir otra cosa sino el res- Estado moderno será la tendencia medio del Leviatán todopoderoso: el
peto de la promesa dada, y es el progresiva a reducir la incertidum- de la guerra provocada por el dere-
Estado el que debe garantizar su bre de los gobernados (primero res- cho de todos a todo y por la lucha
cumplimiento (Leviatán, XVI). Pero pecto a la vida, luego respecto a la irrefrenada de las subjetividades y
también se puede apreciar que el propiedad y así sucesivamente). Si de las opiniones. Visto bajo este últi-
mismo Hobbes introduce el princi- bien en estos aspectos Hobbes es mo aspecto, la obra de Hobbes no
pio de publicidad de las leyes: innegablemente revolucionario, puede sino favorecer el absolutis-
fuera de ello, Hobbes es el pensador mo.
Pertenece al mismo poder del Leviatán. En la misma frase cita- Justamente como reacción al
supremo el poder dictar algunas da se puede observar que la certeza absolutismo, la necesidad de limitar
reglas comunes para todos los jurídica se consigue, para Hobbes, el poder será cada vez más acen-
hombres y declararlas pública- sólo al costo de que el problema de tuada conforme progresa el pensa-
mente, mediante las cuales lo justo y de lo injusto, lo bueno y lo miento político moderno. En efecto,
cada uno pueda saber qué malo, e incluso de lo verdadero y de si Maquiavelo sostiene que el prín-
puede ser llamado […] justo, lo falso, se disuelvan ante el poder cipe tiene libertad irrestricta y dere-
qué injusto […], qué bueno, qué supremo y la majestad del Estado. cho al secreto, en virtud de sus res-
malo; es decir, brevemente, qué El Estado tiene respecto a todo ello ponsabilidades y de la técnica que
debe ser evitado en nuestro la última palabra. De esta manera, requiere el ejercicio del poder, son
curso normal de vida20. el Estado se vuelve el monopolio del justamente las mismas razones —a
poder fáctico y simbólico, tanto del saber, la importancia y las particu-
uso de la violencia como de la inter- laridades de sus funciones— que

20
harán que el pensamiento posterior opinión (como se cuenta que dijo por primera vez el príncipe Tamino
exija transparencia y control sobre Voltaire en un momento de con Papageno, el primero le pregun-
sus acciones. Así, para maquiavelismo intelectual). Por lo ta al segundo:
Montesquieu, el secreto del gober- tanto, de forma paradójica, la afir-
nante es sospechoso porque sólo es mación maquiavélica del secreto Príncipe Tamino: Dime, alegre
necesario si la autoridad “…tiene como instrumento del poder, lo amigo, ¿quién eres tú?
tantos defectos, que debe temer degrada. ¿Por qué? Porque ahora Papageno: ¿Que quién soy yo?
exponer a pleno día su estupidez sólo se trata de una técnica a dispo- ¡Vaya pregunta! Pues un hom-
natural. Está escondido y se ignora sición de cualquier hombre que pre- bre, al igual que tú.
el estado en el que se encuentra”21. tenda gobernar. A partir de la radi-
Se sigue, efectivamente, que por su cal transformación conceptual que
importancia el poder deba ser con- hace Maquiavelo, el gobernante ya
trolado y protegido de sí mismo por no ocupa el lugar excepcional que le
medio de la división de poderes, confería el pensamiento premoder-
pero también por parte de la opi- no y que le permitía ejercer el secre-
A PARTIR DE LA RADICAL
nión de los ciudadanos. to sin tener que rendir cuentas a
Que la opinión aparezca ahora sus súbditos, fuera en virtud de una TRANSFORMACIÓN CON-
como una nueva instancia de legiti- relación privilegiada y trascendente CEPTUAL QUE HACE
midad —que el príncipe deba ser a la verdad, como es el caso de MAQUIAVELO, EL GOBER-
temido pero se cuide sobre todo de Platón, o a la divinidad, como había
NANTE YA NO OCUPA EL
no ser odiado por su pueblo— es sido durante la Edad Media. De
consecuencia de la misma visión manera consecuente, en el contrac-
LUGAR EXCEPCIONAL QUE
del poder que ofrece Maquiavelo en tualismo de Hobbes el gobernante LE CONFERÍA EL PENSA-
El Príncipe. El imperativo de disimu- no es sino un representante que MIENTO PREMODERNO Y
lar y manipular la opinión sólo se actúa en lugar del gobernado. En su
QUE LE PERMITÍA EJERCER
puede entender porque, en realidad ópera “La Flauta Mágica”, Mozart
y en última instancia, se depende hará popular esa igualdad funda-
EL SECRETO SIN TENER QUE
de ella. Si la opinión gobierna el mental entre el gobernante y el RENDIR CUENTAS A SUS
mundo, es necesario gobernar la gobernado, cuando al encontrarse SÚBDITOS.

21
Como lo hace patente la reacción de revocable en cualquier momento. relación al secreto y a la publicidad,
Papageno, que se pretenda exigir, Esta evolución muestra que, por la Camille Desmoulins contrasta la
como lo hace Hobbes, que una vez radicalidad con la que describen los república y la monarquía:
realizado el contrato que funda la cimientos del poder, Maquiavelo y
sociedad política, los contratantes Hobbes dan pie al absolutismo. La monarquía hace todo en el
se opaquen como sujetos libres y Pero, paradójicamente, esa misma gabinete, en comités y a través
cedan para siempre la mayor parte radicalidad hace posible la negación del solo secreto; la república,
de sus derechos al Estado, será algo del absolutismo al hacer del pueblo todo en la tribuna, en presencia
que no podrá ser aceptado por las el único fundamento de la legitimi- del pueblo y a través de la publi-
generaciones posteriores. Mejor dad política en el mundo moderno. cidad, por lo que Marat llamaba
dicho, una vez popularizada la idea Bajo la perspectiva de este hacer un gran escándalo. En las
de que el pueblo es el fundamento nuevo fundamento de la legitimi- monarquías, el fundamento del
de la soberanía, se entenderá como dad política, el secreto como políti- gobierno es la mentira, engañar
una paradoja o como una franca e ca sistemática de Estado se vuelve es todo el secreto del Estado; la
incongruente contradicción la con- insostenible. Como bien subraya política de las repúblicas, es la
cepción de Hobbes: la de realizar un Bernard Williams: “existen vínculos verdad23.
convenio con el fin de defenderse de privilegiados entre el gobierno y el
los zorros (los demás individuos) y pueblo, y es una violación de esta Naturalmente, Desmoulins asocia
terminar, así, colocándose definiti- concepción permitir que el secreto o la publicidad al escándalo: si el pue-
vamente bajo las garras del león (a la disimulación se inmiscuyan entre blo puede conocer, entonces se
saber, el Leviatán-Estado). Se el pueblo y aquél a quien éste le puede indignar. Pero es de notar, en
entiende que, pocos años después encargó el poder”22. No sorprende este mismo texto, que si la monar-
de Hobbes, Locke no tarda en defen- que, unos setenta años más tarde, a quía, asociada inevitablemente con
der que la relación entre represen- la muerte de Locke, este reproche en el ejercicio del secreto, no produce
tados y representantes, entre ciuda- contra de las prácticas secretas del escándalos (en plural), no es tanto
danos y gobernantes, deba ser una Estado surja entre algunas de las porque los esconde; sino ante todo,
relación de confianza (trust). Es grandes personalidades de la porque ella misma es un escándalo
decir, ella consiste en un mandato Revolución francesa. Así, por su en tanto régimen político. Ya sea
con la república o la monarquía nos

22
encontramos en una situación, en el tiempo leyes universales y, en cada ción de justificar las políticas públi-
siglo XVIII, en la que es inevitable caso y llegado el momento, estar cas ante aquellos que son afectados
que entre en juego la conciencia exentos de esas mismas leyes. por ellas, será el pedestal de la legi-
moral del público o del pueblo. Contra estos males y con el fin de timidad en la teoría política. Sólo
Después de Maquiavelo y Hobbes, y restablecer el equilibrio entre la bajo la publicidad y la rendición
como reacción al absolutismo, la moral y la política, Kant postula el pública de cuentas, de las leyes y de
publicidad se presenta como el principio de publicidad: los actos del gobierno se puede dar
medio —necesario y solicitado en sustento al consentimiento de los
un mundo en que la opinión pública Todas las acciones relativas al ciudadanos. Renunciar a la publici-
juega un papel de importancia cre- derecho de otros hombres cuya dad, como dirá en algún momento
ciente— a través del cual se pueden máxima sea incompatible con la
conciliar de nuevo la moral y la polí- publicidad, son injustas25.
tica. Es el filósofo alemán
Emmanuel Kant quien elabora la La publicidad es un bien, en tanto
mejor expresión teórica al respecto. que es defensa y garantía contra el
Se trata de oponerse a la opacidad secreto y la arbitrariedad de la auto-
en el ejercicio del poder por parte ridad, puesto que incluso en los
del príncipe tal y como lo describe casos más virtuosos, el gobernante
Maquiavelo; también, sea dicho de estará tentado a actuar, al igual que
paso, se asienta en contra de su Giges, de forma secreta y conforme
paternalismo (si aceptamos que la a sus intereses personales. Pero
obra mayor de Maquiavelo refleja sobre todo, vale la pena insistir en
una moral utilitaria24), de quien ello, el principio de publicidad es, a
pretende saber qué es bueno para un mismo tiempo, un principio jurí- LA PUBLICIDAD ES UN BIEN,
todos. Al mismo tiempo, es la res- dico y ético que permite conciliar el EN TANTO QUE ES DEFENSA
puesta que permite resolver el pro- ejercicio del poder con el tribunal de
blema del Estado conformado por la opinión pública. Puesto que el
Y GARANTÍA CONTRA EL
un pueblo de demonios, individuos fundamento último del poder es la SECRETO Y LA ARBITRARIE-
como Giges, que quieren al mismo opinión de los gobernados, la obliga- DAD DE LA AUTORIDAD.

23
el gran pensador liberal Benjamín Desde el punto de vista de la moral que, en aras del bien mayor, cierto
Constant, es renunciar a “nuestro” utilitaria, la publicidad no tiene un tipo de mentiras puedan ser acepta-
poder. valor moral en sí. Como lo anotan bles para Bentham, lo que es una
Ahora bien, debemos confesar Amy Gutmann y Dennis Thompson, regresión con respecto al punto de
que el principio de publicidad puede para Bentham “la publicidad es sólo vista de Kant. Ahora bien, para
ser concebido como útil a la demo- un mecanismo para hacer que el entender la importancia de la refle-
cracia sin que sea necesario vincu- interés personal de los funcionarios xión de Kant y su relación con la
larlo a la moral. Al menos así lo coincida con el interés general”26. esfera privada, es necesario volver
entiende el padre de una de las Como ya se ha mencionado, existe de nuevo al mundo antiguo.
grandes corrientes intelectuales del una cierta familiaridad entre la filo-
mundo moderno, Jeremy Bentham. sofía utilitaria y Maquiavelo, de aquí

24
Moral y
transparencia EL PRINCIPIO DE PUBLICIDAD,
Capítulo
UNA VIEJA HISTORIA
V
EN REALIDAD, AL MOMENTO EN QUE ca, que por primera vez “una socie- que el máximo estadista del llama-
KANT ENUNCIA EL PRINCIPIO DE PUBLI- dad delibera explícitamente en torno do siglo de oro ateniense, Pericles,
CIDAD, éste cuenta ya con una larga a sus leyes y el cambio de estas celebre el hecho de que Atenas sea
historia avant la lettre. Como ya leyes”28 (las cursivas son nuestras). una ciudad abierta para todos,
hemos visto, un siglo y medio antes, En el terreno de las ideas, un incluyendo a los extranjeros que
el mismo Hobbes había subrayado buen ejemplo es el del sofista y tienen derecho a circular libremen-
la necesidad de que las leyes sean demócrata Protágoras (485-411 a. te, sin espacio de exclusión. Más
conocidas, razón por la que Ernesto C.). En confrontación con el aristo- interesante para nosotros es el
Garzón Valdés no se equivoca cuan- cratismo de Platón y su defensa del hecho de que el estadista se jacte de
do sitúa a Hobbes dentro de la tra- derecho del rey filósofo a mentir a que en Atenas lo público es materia
dición que defiende el principio de sus súbditos, Protágoras defiende, de conocimiento para todos los ciu-
la publicidad. Pero aún podemos ir tal y como el mismo Platón lo narra, dadanos:
mucho más lejos. Cornelius que la política es cosa que atañe a
Castoriadis observa que la demo- todos, que todos deben conocer y
cracia griega va de par con el naci- todos pueden aprender. No se trata
miento de la filosofía. Se puede pre- aquí de una concepción extravagan-
sumir, entonces, que existe un nexo te dentro de su época. Al contrario, EN CONFRONTACIÓN CON
lógico e histórico que las une (es de su pensamiento refleja bien las ins- EL ARISTOCRATISMO DE
observar además que, efectivamen- tituciones democráticas de la Grecia PLATÓN Y SU DEFENSA DEL
te, Solón y el considerado primer clásica. Un reconocido especialista
DERECHO DEL REY FILÓSO-
filósofo de la historia, Tales de de la Grecia antigua, Jean-Pierre
FO A MENTIR A SUS SÚBDI-
Mileto, son contemporáneos). En Vernant, observa que la democrati-
efecto, es con el amor al conoci- zación de la sociedad griega va de
TOS, PROTÁGORAS DEFIEN-
miento, con el derecho a pensar sin par con la aparición de un sector o
DE, TAL Y COMO EL MISMO
restricciones —“Atenas, punto de la espacio social de interés común, PLATÓN LO NARRA, QUE LA
Hélade donde hay más libertad de sujeto por lo tanto al escrutinio POLÍTICA ES COSA QUE
hablar”27. según se afirma con toda público, por oposición a los asuntos ATAÑE A TODOS, QUE
claridad en la misma obra de privados y a los procedimientos TODOS DEBEN CONOCER Y
Platón— y con la Atenas democráti- secretos29. No es extraño entonces TODOS PUEDEN APRENDER.

25
…nos preocupamos a la vez de pueden ser compartidos y que hay una cosa, a la que todos los ciu-
los asuntos privados y de los importan a todos los ciudadanos. dadanos están obligados igualmen-
públicos, y gentes de diferentes Aristóteles cuenta que Solón, uno te, y sin la que no se conciben ni la
oficios conocen suficientemente de los llamados siete sabios de la sociedad ni la ciudad?”30. Incluso el
la cosa pública; pues somos los Grecia Antigua (y ancestro de mismo Platón, en una posición que
únicos que consideramos no Platón), grabó sobre madera y cerca contrasta con su crítica de la escri-
hombre pacifico, sino inútil, al del Partenón la Constitución de tura, pues la opone a la palabra
que nada participa en ella, y Atenas, lo que le confería legibilidad hablada, y a su concepción del rey
además, o nos formamos un jui- e intangibilidad. Así, a diferencia de filósofo, llega en un momento dado
cio propio o al menos estudia- lo que sucede en su gran rival, a defender el gobierno de las leyes.
mos con exactitud los negocios Esparta, en Atenas la Constitución Bobbio no se equivoca: la visibili-
públicos… es escrita. Protágoras, como buen dad, la cognoscibilidad y la accesibi-
representante del pensamiento lidad de los actos de los gobernan-
Esto explica la importancia que en democrático de la época, insiste con tes son características de la demo-
la Grecia clásica se da a la palabra y toda claridad que el conocimiento cracia griega que reaparecen en la
a la escritura, pues se trata de escu- de lo que es público es necesario y democracia moderna31.
char y conversar sobre temas que puede ser enseñado: “¿No crees que

26
Moral y
transparencia ESFERA PRIVADA E INTIMIDAD
Capítulo

VI
QUE EL PRINCIPIO DE PUBLICIDAD de dominación sobre aquellos que desde Aquiles hasta Sócrates, no
CUENTE YA CON UNA AÑEJA HISTORIA, son inferiores “por naturaleza”. Es el sólo la vida privada, sino la vida
no impide que las nociones correla- lugar en el que el jefe de familia, el misma debe poder ser sacrificada
tivas de espacio público y de espa- varón adulto, ejerce su dominio en aras de la vida y de la imagen
cio privado hayan sufrido una sobre “su” mujer, “sus” hijos y “sus” pública, pues lo público es el ámbi-
transformación mayor a lo largo del esclavos. to en el que se juega la identidad
tiempo y, en particular, en el trans- Una transformación análoga se personal.
curso del mundo moderno. Para observa en lo que se refiere a la con- Para entender ahora las particu-
comprender la naturaleza de esta cepción del espacio público. En efec- laridades de la concepción contem-
transformación es necesario com- to, para los antiguos griegos el espa- poránea, tanto de espacio público
parar su antiguo significado con su cio público es el ámbito en el que se como de espacio privado, también
acepción contemporánea. Comen- ejerce la libertad entre seres libres e es conveniente preguntarse, junto
cemos por recordar que en el iguales, pero esta libertad e igual- con Louis Dumont32, sobre las con-
mundo antiguo lo público se consti- dad impele a cada uno a distinguir- diciones históricas y culturales bajo
tuye por oposición o, mejor dicho, se frente a los demás. El espacio las cuales se puede dar la figura del
por una franca ruptura con la esfe- público de la Grecia clásica es, así y individuo como ser independiente y
ra privada, conformada ésta por lo ante todo, un lugar vinculado con lo singular. No se trata de un fenóme-
que no concierne sino a cada uno que se puede denominar “una esté- no social privativo de la
(de los ciudadanos libres). A dife- tica de la figuración”: el motivo fun- Modernidad; para el antropólogo
rencia de lo que sucede hoy en día, damental que lleva a los individuos francés no hay duda de que en las
para los antiguos griegos lo privado a participar en el debate público es sociedades tradicionales también se
se identifica con lo doméstico y, por el deseo de sobresalir y conseguir la puede dar la figura del individuo.
extensión, con lo económico. Es gloria. La fama es un valor primor- Sin embargo, constata una diferen-
decir, es todo aquello que se sitúa dial. Entre una vida breve pero con cia significativa: para ser individuo
bajo la categoría de trabajo y bajo el gloria y una larga vida sin ella, en las sociedades tradicionales, se
modo de una actividad técnica o Aquiles no duda en preferir la pri- debe pagar el costo de romper los
instrumental, por oposición a la mera. La bella muerte, la del joven vínculos sociales y “salir del
acción libre. Se refiere, entonces, a guerrero en el combate, es el máxi- mundo”. Así lo demuestran los
formas de relación subordinadas y mo valor moral para los griegos. Así, casos del asceta hindú, el sabio grie-

27
go o el monje medieval. Si bien la original, un individuo singular cuya Freud en el siglo XX. Así lo muestran
afirmación puede ser discutida33 es naturaleza auténtica reside entera- las tradiciones literaria y filosófica:
claro que, a diferencia de las socie- mente en el secreto de su vida inte- de las Confesiones de San Agustín
dades tradicionales, la sociedad rior”34. Si consideramos, por ejem- (354- 430 d. C.) a su triunfo en la
moderna favorece el individualismo plo, el testamento de Aristóteles, es Interpretación de los Sueños de
“al interior del mundo”. Ahora la de observar que no contiene nada Freud, pasando por las introspec-
individualidad y el espacio privado de íntimo. Jean-Pierre Vernant, ción de Montaigne en sus Ensayos,
ya no son una opción limitada a una quien se hace esta pregunta sobre la las Confesiones de Jean-Jacques
clase de individuos específicos (el intimidad, concluye que no. Entre Rousseau (1712-1778) y las llama-
asceta, el sabio o el monje), sino un los antiguos griegos: das “novelas de formación”
valor social compartido y difundido, (Bildungsroman) del siglo XIX ale-
propio de todas las personas y rei- no hay introspección. El sujeto mán. Con el desarrollo de la intimi-
vindicado por todos. Ahora bien, no constituye un mundo interior dad también se acentúa el valor de
éste no es el único rasgo que nos cerrado, en el cual deba penetrar la privacidad, como se refleja en el
distingue del mundo antiguo. Otro para reencontrarse o mejor des- diseño de los espacios físicos de las
cambio mayor favorece que, en el cubrirse35. viviendas. Por ejemplo, a mediados
mundo moderno, la esfera indivi- del siglo XVII surgen en Francia
dual se convierta en una instancia La intimidad no parece ser un fenó- actividades y espacios que son cla-
particularmente valiosa que deba meno antropológico sino más bien ramente propios del mundo priva-
ser protegida; se trata del surgi- cultural, que surge lentamente en do. La lectura, el aseo, el reposo,
miento de la intimidad. la historia de Occidente. Su desarro- entre otras actividades privilegia-
En efecto, una pregunta que llo fue favorecido por elementos dis- das, tienen lugar de ahora en ade-
cabe hacer es si en el mundo anti- pares como son la valoración de la lante en espacios claramente dife-
guo, en particular en el pueblo que conciencia de sí en el cristianismo renciados y privados36. Esta gran
más desarrolló la figura del indivi- en general, la reivindicación de la transformación de las mentalidades
duo –los griegos–, existe una noción conciencia interior y de la vida ordi- que tiene lugar en el mundo moder-
equivalente a la nuestra de intimi- naria con el protestantismo, y la no se refleja en el derecho y lleva
dad. A saber, la idea “de un ser real, popularización del psicoanálisis de así, a la idea de un espacio de liber-

28
tad negativa o de independencia
frente a las intervenciones del
Estado: “el derecho del individuo a
ser dejado solo”, como dijera en
1890 Louis Brandeis en su artículo
pionero sobre el derecho a la priva-
cidad37.

OTRO CAMBIO MAYOR


FAVORECE QUE, EN EL
MUNDO MODERNO, LA
ESFERA INDIVIDUAL SE
CONVIERTA EN UNA INS-
TANCIA PARTICULARMENTE
VALIOSA QUE DEBA SER
PROTEGIDA; SE TRATA DEL
SURGIMIENTO DE LA INTI-
MIDAD.

29
Moral y
transparencia ESPACIO PÚBLICO Y PRIVADO
Capítulo
COMO FORMAS COMPLEMENTARIAS
VII DE LA AUTONOMÍA
QUE LA ESFERA PRIVADA E ÍNTIMA SEA da, en muchos aspectos inimagina- objeto y un contenido, se requiere la
UN VALOR IRREDUCTIBLE DE LIBERTAD ble para los antiguos, son muchos publicidad sobre aquello que intere-
PARA LOS MODERNOS, implica otra más amplias de lo que jamás ofreció sa a todos. En particular, sobre los
diferencia mayor entre nosotros y el la vida pública. actos y asuntos del Estado38.
mundo democrático de la Antigua Ahora bien, cabe preguntarse El filósofo parece defender, así,
Grecia que no debe ser soslayada. A por qué históricamente, quien da su la idea de un círculo virtuoso. Por un
diferencia de lo que sucede con éste mejor expresión al principio de lado, la autonomía individual no
último caso, en el mundo moderno publicidad, a saber Kant, es al puede sino ganar en madurez y con-
la diferenciación entre la esfera mismo tiempo el pensador que tenidos al exponerse en el ejercicio
pública y la esfera privada no defiende con mayor convicción la de la razón pública, ejercicio impo-
corresponde más a la oposición autonomía de los individuos. En sible sin la publicidad de los asun-
entre libertad y dominación. efecto, lo que hace valiosa la con- tos que interesan a todos. De mane-
Generalmente se interpreta esta cepción de Kant es el hecho de que ra complementaria, el uso de la
oposición entre antiguos y moder- el espacio público y el principio de razón pública ilumina y hace visible
nos bajo la idea de una inversión de publicidad sólo tienen sentido, para lo que interesa a todos, y elimina las
valores, la señalada por Benjamin decirlo en los términos del pensador tinieblas y lo invisible (idea, ésta
Constant: para los antiguos, el de Könisberg, para un pueblo que ha última estructurante, del periodo de
ámbito de realización plena de la salido del estado de minoría de edad la Ilustración)39. La opinión adquie-
vida ética y de la excelencia es el y se atreve a pensar por sí mismo. re así un discernimiento moral y se
espacio público; en tanto que para Combinando el individualismo forma. Y una vez que un pueblo ha
los modernos es la esfera privada la moderno y el pensamiento antiguo, adquirido discernimiento propio, es
que ofrece un mayor ámbito de Kant insiste que el atreverse a pen- mejor para los propios fines del
libertad. No sólo porque, como lo sar por sí mismo requiere, no del gobierno tratar a los hombres a par-
alega Constant, la vida pública uso privado sino del uso público de tir de su aspecto moral (para que el
moderna ya no puede ofrecer las la luz de la razón. A su vez, este uso régimen mismo no sea un escánda-
satisfacciones que proporcionaba público de la razón constituye el lo). Es decir, tomando en cuenta su
en la ciudad antigua, sino porque medio de ilustración en general del dignidad. Como ya se ha menciona-
las experiencias y las formas de conjunto de la sociedad. Pero para do más arriba, Kant articula de
expresión que ofrece la vida priva- que el uso de la razón tenga un nuevo, luego del divorcio sufrido a

30
principios de la época moderna, la sobre Benjamin Constant, Stephen la verdadera libertad es una
conciencia crítica y moral con la Holmes sugiere que diferentes indi- ‘combinación óptima’ de lo
política y el derecho. Sin embargo, lo cios hablan a favor de la defensa de público y de lo privado, de la
hace de una forma problemática, una complementariedad, antes que participación y de la no partici-
pues insiste en pensar la esfera de una oposición entre en lo que en pación, de la responsabilidad
pública por oposición a la privada. realidad son dos formas de libertad. cívica y de la independencia, del
Es decir, por oposición a un ámbito Es de notar, por ejemplo, que los activismo y del apolitismo, de la
en el que el uso de la razón se puede derechos individuales y la soberanía cooperación y de la singulari-
limitar, ya que es ante todo concebi- pública aparecen simultáneamente dad40.
da como una instancia en la que se al principio de la época moderna y
debe obedecer. que, por lo mismo, es factible pensar Visto así, estamos ante una relación
Oponer lo público a lo privado en que hay un vínculo o juego posi- complementaria. Por una parte, lo
tiene implicaciones significativas. tivo entre los dos. Dicho de otra público se nutre de la libertad priva-
Lleva no sólo a pensar que la liber- forma, la expansión de una esfera da y de los recursos intelectuales y
tad debe ser complementada por puede implicar también, como lo de discusión que ella genera, más
una esfera de la obediencia; tam- sugiere efectivamente la historia allá de los estrechos marcos de la
bién hace pensar que entre más moderna, la expansión de la otra. vida profesional y administrativa.
amplia es la esfera privada, más Valga notar que Holmes extrae esta
limitada será la esfera pública y, en interpretación de su lectura de
LA PUBLICIDAD SE REVELA
sentido contrario, entre más amplio Constant, por lo que se aleja de la
es lo público, más limitado será lo visión usual que se tiene de
COMO EL MEDIO QUE PER-
privado. Algunos de los pensadores Constant. En efecto, se puede defen- MITE ARTICULAR LA LIBER-
del siglo XIX se atreverán a dar el der que en realidad Constant no es TAD PRIVADA Y LA PÚBLICA,
paso que Kant vislumbra amplia- un liberal en el sentido en que LA MORAL Y LA POLÍTICA, A
mente pero no da, y sostener que comúnmente se le pretende dar a
TRAVÉS DEL CONTROL
nada obliga a que estemos aquí, en esta corriente política, pues para el
la relación entre lo público y lo pri- pensador francés, según anota SOBRE LA AUTORIDAD
vado, ante una relación inversa- Holmes: PÚBLICA Y LA RENDICIÓN
mente proporcional. En su libro DE CUENTAS.
31
Por el otro lado, se puede suponer cés, como François Guizot, esto es La publicidad no sólo es, enton-
que las convicciones morales se una evidencia, como lo apunta el ces, una forma de control del ejerci-
debilitan o se ven convertidas en politólogo francés Pierre cio estatal, sino constituye el medio
sueños estériles si no se arriesgan, Rosanvallon: y el instrumento que favorece un
dentro del juego democrático, a la tipo democrático de sociedad. En
confrontación y, en su caso, a la Los doctrinarios se deslindan de efecto, a través de la publicidad y el
contradicción en la esfera pública. la concepción liberal para la debate público, la relación gobierno-
Esta imbricación entre lo público y cual la libertad de prensa no es sociedad se vuelve menos vertical y
lo privado parece acentuarse cada más que una muralla, un instru- más cooperativa, más dinámica y
vez más en nuestros días, pues mento para distanciar el poder y creadora de nuevas alternativas
muchos de los debates públicos la sociedad. Guizot fustiga a puesto que se funda en una mayor
actuales tocan y confrontan las aquellos que no la consideran circulación y calidad de la informa-
convicciones morales más persona- sino ‘como una arma ofensiva, ción y de la comunicación, y en for-
les (como lo demuestran numerosas buena solamente para el ataque mas argumentadas y transparentes
polémicas de actualidad: la pena de y contra el poder’, así como a de acuerdo público. Todo esto per-
muerte, la eutanasia, la maternidad aquellos que no ven en ella más mite, en última instancia, la posibi-
asistida...). que el ejercicio de un derecho lidad de un consentimiento, no
Dentro de esta óptica, la publici- privado. ingenuo sino informado, en torno a
dad se revela como el medio que las políticas públicas gubernamen-
permite articular la libertad privada La intuición fundamental de los tales. En su citado estudio sobre
y la pública, la moral y la política, a doctrinarios es al contrario de la Constant, Stephen Holmes insiste
través del control sobre la autoridad publicidad, de la cual la libertad de en este hecho:
pública y la rendición de cuentas. prensa y el gobierno representativo el ámbito público y el ámbito
Pero también a través del intercam- son los dos polos; es el medio deter- privado no son dos términos
bio de ideas, el debate, la controver- minante para instaurar una comu- hostiles de una alternativa. Se
sia y, a fin de cuentas, a través de la nicación política de tipo nuevo. La estimulan, se desprenden y se
responsabilización de los mismos publicidad, anota Guizot, opera un refuerzan el uno al otro42.
ciudadanos. Para los pensadores de trabajo de revelación recíproca del
la primera mitad del siglo XIX fran- poder y del público41.

32
Moral y
transparencia LO PRIVADO Y LO PÚBLICO, PRECISIONES
Capítulo
Y CONSIDERACIONES RESPECTO
VIII AL DEBATE CONTEMPORÁNEO
8.1 Lo público y formas de relación que es privado o íntimo y que nos mente individuales; este último es
moral concierne en cada caso sólo a cada estudiado preferentemente por la
uno de nosotros. En realidad, a economía y las teorías de la elec-
Luego del panorama histórico, nuestro parecer, los dos conceptos ción racional, donde lo que interesa
ahora nos interesaremos por los son complementarios: no puede al individuo es maximizar su bene-
aspectos más relevantes y proble- haber mundo común si hay espa- ficio. Bajo este marco conceptual,
máticos en el debate contemporá- cios secretos e invisibles que esca- dos tipos de relación moral desta-
neo. Por principio, podemos pre- pan a la comunicación y a las prue- can para nuestro propósito. El pri-
guntarnos qué es lo público, con- bas, y argumentos que se puedan mero es el que se funda en el prin-
cepto al que nos hemos referido compartir. cipio de reciprocidad y que confor-
desde un inicio. Luego de los traba- Ahora bien, en lo que se refiere a ma buena parte de las relaciones
jos de Bobbio, la literatura especiali- nuestra discusión en específico y a que vivimos día a día con nuestros
zada ha tenido a bien insistir que lo la segunda acepción mencionada conciudadanos. Es decir, se limita a
público se define por dos tipos dis- del término “lo público”, se puede aquellos con quienes compartimos
tintos de oposición. En primer lugar, observar que en el espacio público derechos y deberes de nuestra parti-
lo público por oposición a lo que es existen diferentes tipos de relación cular sociedad política. El segundo
secreto. La democracia es en este moral. Visto desde esta perspectiva es el de las relaciones que solicitan
sentido, como lo señala Bobbio, “el moral, el espacio público se sitúa valores de tipo universalista. Por
gobierno del poder público en públi- fuera del ámbito de la ética de vida ejemplo, las normas enumeradas
co”43. La publicidad de lo público se o de los valores últimos que, cada por los instrumentos internaciona-
acompaña naturalmente de la uno, impone a su propia vida (en su les en materia de derechos huma-
voluntad de eliminar todo poder caso, son las escuelas antiguas de nos, que hacen que a cualquier per-
invisible u oculto. Pero en un segun- filosofía, estoicos o epicureistas, y sona sobre el territorio mexicano
do lugar, lo público es lo que nos es las religiones las que pretenden –la noción de persona es universal,
común, aquello que nos afecta o ofrecer respuestas a este ámbito de de modo que incluye, llegado el
nos concierne a todos. Lo que cons- tipo ‘existencial’). Pero el espacio caso, a los miembros de un grupo
tituye nuestro espacio compartido o público también se distingue, desde terrorista que no respeta ningún
mundo común, por ejemplo, como la óptica que adoptamos aquí, del tipo de derecho– se les deba garan-
mexicanos. Esto, por oposición a lo ámbito de los intereses estricta- tizar un mínimo de derechos.

33
Puesto que generalmente no reconoce de forma universal. De
somos autistas morales, sicópatas aquí que podemos coincidir con
ni santos, una autora como Amy Ernesto Garzón Valdés, cuando afir-
Gutmann sostiene que es el ámbito ma que lo público se caracteriza por
de la reciprocidad en el que nos la publicidad:
desenvolvemos usualmente. Este
tipo de relación moral exige una Lo público está caracterizado
relación argumentada con los por la libre accesibilidad de los
demás y justamente éste, el ámbito comportamientos y decisiones
de las relaciones reciprocas, es el de las personas en sociedad,
más pertinente cuando se trata de más aún; cuando ellas desempe-
deliberación democrática44 y, por ñan algún cargo dotado de auto-
ende, del derecho al acceso a la ridad político-jurídica, la publici-
información pública, a la transpa- dad de sus actos se convierte en
rencia y a la rendición de cuentas. un elemento esencial de todo
Ahora bien, Gutmann se interesa Estado de derecho45.
principalmente por el aspecto polí-
tico de los desacuerdos morales; por Por lo mismo, supone un público
ello insiste en las relaciones recípro- universal ilimitado y una opinión
cas. Pero, como debemos recordar, al crítica que va más allá de los miem-
menos en nuestro país el derecho al bros del país o Estado-nación de que
acceso a la información pública se se trate.
LA PUBLICIDAD DE LO
PÚBLICO SE ACOMPAÑA
NATURALMENTE DE LA
VOLUNTAD DE ELIMINAR
TODO PODER INVISIBLE U
OCULTO.

34
Moral y
transparencia DEMOCRACIA Y AMBIVALENCIA
Capítulo
MORAL DEL SECRETO
IX
PASEMOS AHORA A LA PRIMERA ACEP- según la proximidad o la lejanía res- toda la compañía en Rusia tiene
CIÓN MENCIONADA DE LO PÚBLICO, pecto de los iniciados en el secreto. maneras perfectas, pero no hay
pero para ocuparnos de la noción Desde este enfoque sociológico, suficiente instrucción para los
que la define por oposición, a saber, Simmel observa que en las socieda- nobles ni suficiente confianza
la de secreto. Más allá de lo que ya des dominadas por el secreto, la entre las personas que viven sin
hemos afirmado antes, el principio personalidad de los individuos tien- cesar bajo la influencia de una
moral de igualdad que funda el de a ser suplantada por su rol corte y de un gobierno despótico,
mundo democrático es, por princi- social. Un miembro de la sociedad para que se puedan conocer los
pio —aunque, como veremos, no lo secreta no puede ser un llamativo encantos de la intimidad46.
puede ser absolutamente— contra- James Bond, antes bien debe buscar
rio al secreto. ¿Por qué? En su estu- ser lo más gris y discreto que le sea Todo lo contrario sucede en las
dio sobre el tema, el sociólogo Georg posible. Es notorio que en las socie- sociedades democráticas, que dan
Simmel nos da la respuesta cuando dades autoritarias, en donde por su un alto margen de confianza a los
observa que el uso del secreto, aún naturaleza predomina el secreto, los individuos y éstos no corren ningún
cuando se trate de algo banal o individuos ven minada la confianza riesgo en la expresión de sus prefe-
incluso falso, fragmenta la comuni- en sí mismos y en sus prójimos, y rencias y gustos personales. Es
cación al dividir el mundo social sufren un constante temor. Incluso natural, entonces, que en las demo-
entre los que saben y lo que no en las relaciones más banales y cracias las personas tiendan acen-
están al tanto del secreto. Por otra familiares se carece de transparen- tuadamente a diferenciarse unas de
parte, sobre todo en el caso de las cia y confianza. Por lo mismo, se for- otras. No extraña, pues, que se lle-
sociedades secretas pero no sólo en talece mucho la tendencia a imitar gara a hablar de “una justificación
ellas, el uso del secreto favorece las la imagen del jefe (el bigote, la estética de la democracia”, como es
tendencias centrípetas del poder a forma de vestir, las expresiones…). el régimen o la cultura que permite
favor de una sola autoridad (la que Madame de Staël, la compañera y favorece la diversidad y la plurali-
posee el secreto) respecto a la cual sentimental de Benjamín Constant, dad de expresiones y formas artísti-
se jerarquizan los miembros restan- nos da un ejemplo palpable de esta cas. Dicho de otra manera, el secre-
tes. Se crea así una línea de subordi- imbricación de sentimientos mora- to es un instrumento que crea y
nación efectivamente contraria al les y régimen político, en un relato propicia la exclusión y favorece a
principio democrático de igualdad, sobre la Rusia de su época: las sociedades jerárquicas de tipo

35
aristocrático; en tanto que el princi- tible. No es necesario insistir dema- En cuanto a la segunda orientación,
pio de publicidad de las sociedades siado en el hecho de que los discur- nos referimos al hecho de que el
democráticas es notoriamente sos que fundan su legitimidad en modelo de las sociedades democrá-
inclusivo y favorable a la pluralidad una verdad secreta o de tipo “extra- ticas es el de una sociedad de “cré-
de las expresiones. social” (como la que ofrece un dito”, en un sentido que va más allá
La sociedad democrática es, por supuesto dios que únicamente de su aspecto económico, es decir,
definición o idealmente, una socie- habla al oído de sus elegidos), tiende en una sociedad de libre comunica-
dad abierta, de conocimiento exoté- a favorecer sociedades autoritarias, ción y de libre intercambio, fincada
rico y de libre examen. A este res- por el simple hecho de que son con- en la confianza. La mentira y el
pecto, el secreto entra en conflicto trarios al principio de publicidad — secreto merman los cimientos de
con dos orientaciones morales de la que implica, hay que subrayarlo, el este tipo de sociedades al limitar el
sociedad democrática. En primer derecho a la igualdad en el acceso a conocimiento, al fragilizar la comu-
lugar, la forma del discurso de tipo la información— e impiden el libre nicación y, a fin de cuentas, al soca-
democrático, que exige justificación examen. A este respecto, Chaïm
explícita y argumentada de aquello Perelman tiene razón en insistir:
EL SECRETO ES UN INSTRU-
que se afirma y debe prestarse a cir- Es evidente que la conciencia de
cular libremente por el conjunto de cada uno también ha sido for- MENTO QUE CREA Y PROPI-
la sociedad. El discurso de tipo mada, que ella debe ser ilustrada CIA LA EXCLUSIÓN Y FAVO-
democrático se opone entonces a y puede ser guiada, pero es a RECE A LAS SOCIEDADES
las “teorías de la conspiración” (una cada persona que le correspon-
JERÁRQUICAS DE TIPO ARIS-
expresión sugerida por el filósofo de, a última instancia, la respon-
vienés Karl Popper), mismas que sabilidad de decidir y de actuar. TOCRÁTICO; EN TANTO QUE
alegan un conocimiento secreto, Y no es sino una moral conse- EL PRINCIPIO DE PUBLICI-
inaccesible directamente a la opi- cuente con el libre examen que DAD DE LAS SOCIEDADES
nión ordinaria, o sólo accesible para se revela apta para salvaguardar
DEMOCRÁTICAS ES NOTO-
los iniciados. Que las condiciones y nuestra autonomía, nuestra
la calidad de la argumentación que libertad y nuestra responsabili-
RIAMENTE INCLUSIVO Y
favorece cada sociedad tiene impli- dad47. FAVORABLE A LA PLURALI-
caciones morales, se antoja indiscu- DAD DE LAS EXPRESIONES.

36
var la confianza. Pero más adelante broma privada se convierte en cri- sario para el pudor y, por lo tanto,
volveremos a este punto. men público (Kundera) o el indivi- para la dignidad. Con su usual len-
A pesar de esta crítica del secre- duo no tiene derecho al silencio guaje agudo y revelador, Nietzsche
to, tanto la defensa como la conde- (Sándor Márai48). Pero, en el otro lo dice con toda claridad:
na del secreto privado y público no extremo, el individuo que se encie-
pueden ser absolutas. Con la desa- rra absolutamente en su secreto Hoy consideramos como un
parición total del secreto privado personal, en una actitud solipsista, asunto de decencia el no querer
estaríamos en el totalitarismo que no podrá participar de la vida públi- verlo todo desnudo, no querer
extingue la esfera privada: todo es ca; peor, quizás ni siquiera pueda estar presente en todas partes,
público, todo es político; si todo es desarrollar efectivamente su propia no querer entenderlo ni ‘saberlo
político, el poder político se adueña personalidad (como lo subraya el todo’. “¿Es verdad que el amado
de todo. En este tipo de sociedades sociólogo George H. Mead, el ser Dios está presente en todas par-
no sólo el derecho al secreto sino humano sólo puede hacerse indivi- tes?”, preguntó una pequeña
también el derecho privado a la iro- duo a través de la socialización). En niña a su madre, ‘pero eso lo
nía, a la incoherencia o la contradic- tanto poeta que defiende la palabra encuentro indecente’49.
ción, se convierten en delitos que viva, W. C. Williams tiene razón
ameritan castigo. La ausencia de un cuando, en su poema el Asfódelo, Basta cambiar en esta frase Dios por
espacio o ámbito de conciencia juzga con cruel ironía que el silen- Estado o sociedad, para entender lo
estrictamente personal, favorece cio es profundo pero no se va muy justo de su denuncia. Sobre todo
que lo público se homogeneice a lejos con él. cuando sabemos que la idea de “un
favor de una perspectiva o visión Los casos hiperbólicos que aca- ojo que lo ve todo” y de una socie-
única (la del poder en turno) al bamos de mencionar hacen pensar dad totalmente transparente no son
negar la pluralidad y diversidad de que un cierto grado relativo de sólo creencias religiosas; también
las perspectivas individuales. La secreto es necesario, y su ausencia han conformado uno de los proyec-
gran literatura centroeuropea del sería insoportable; para la esfera tos utópicos más recurrentes de la
siglo XX nos ha dejado amplios tes- pública, por ejemplo, la necesidad modernidad, tanto en la literatura
timonios de la miseria moral que de garantizar la seguridad nacional (Rousseau) y en nuestra actual
representa esta extinción de la esfe- lo hace inevitable; así como para la sociedad del espectáculo (denuncia-
ra privada cuando, por ejemplo, la vida privada, por ejemplo, es nece- da por Guy Debord), como en el pen-

37
samiento político (Bentham), y en el las sociedades; pero el sociólogo derecho a ciertos secretos, pero no a
mismo funcionamiento del Estado constata también que, a su vez, la mentir a los ciudadanos. B. Williams
(totalitario). Aunque el caso de sustancia del secreto varía con el tiene razón cuando apunta que el
Giges sugiere que lo inmoral suele tiempo. En efecto, la historia social público tiene derecho a la verdad,
buscar el velo protector del secreto, ha radicado en muchos aspectos en tiene derecho a que los gobernantes
en realidad el secreto no es siempre una constante transformación y no le mientan, pero este derecho
negativo. De hecho, es extremada- vaivén entre lo que antes fue públi- tampoco implica que el público
mente positivo para la constitución co y luego secreto, para luego cam- tenga el derecho a saberlo todo
de la esfera privada de la subjetivi- biar una vez más conforme cam- absolutamente. Ahora bien, que la
dad. Que la conciencia pueda refu- bian los valores sociales. Tampoco información pública pueda ser
giarse ocasional o constantemente se debe ignorar otro efecto positivo reservada, en ciertos casos y por
en el secreto, le da libertad y le ofre- del secreto, que es reconocido como excepción, al principio de publici-
ce alternativas. A diferencia de la un derecho con efectos públicos; dad, no la debe eximir de regula-
relación automática del tipo estí- nos referimos al hecho de que el ción. Debe estar limitado en el tiem-
mulo-respuesta, que es propia de acto del voto en la casilla sea secre- po y debe sujetarse a una máxima o
las máquinas, la conciencia huma- to, es un ejemplo palpable del valor regla pública. Dicho de otra forma,
na implica un intervalo creativo público que tiene el derecho privado el secreto gubernamental puede ser
entre el pensamiento, la expresión y al secreto. moralmente válido si está sujeto a
la acción. Simmel observaba a este Finalmente, es necesario distin- reglas, a principios que son públicos
respecto que una vida sin secretos, guir el secreto de la mentira. Un y, frecuentemente, también a la
sin ambigüedades y misterios, pier- secreto puede estar justificado, supervisión por parte de algún otro
de todo interés y atractivo; a esto mientras una mentira no50. Para órgano o poder del propio Estado51
podríamos agregar que una vida sin pensar en un ejemplo conocido, se (como lo observan Gutmann y
secretos es una vida sin dilemas y, a puede sostener que el ex presidente Thompson, es asombroso saber que
fin de cuentas, sin libertad. La nece- de los Estados Unidos, W. Clinton, en los Estados Unidos, aún reciente-
sidad del secreto es entonces de tenía derecho a defender su vida mente, las reglas y los criterios para
orden antropológico; el mismo privada, pero no el derecho a mentir desclasificar y clasificar informa-
Simmel defiende que el secreto es al Congreso. En efecto, un funciona- ción secreta eran ellos mismos
una forma social existente en todas rio o incluso el gobierno puede tener secretos)52.

38
Moral y
transparencia REVALUAR LA ESFERA PRIVADA
Capítulo

X
ACTUALMENTE, ES NOTORIO QUE EL rango no tiene el mismo grado de moral sugiere que los deberes pue-
“MURO DE LA VIDA PRIVADA” —como relevancia pública que el estado de den variar según el rol social. Pero
la calificara confiado Royer-Collard, salud del Presidente de la República. se antoja difícil o poco aceptable la
un teórico liberal del siglo XIX— ha Por motivos justificados, el velo que idea de que la noción pueda ser tan
perdido su antigua solidez. Hoy en debe proteger en este último caso la flexible como para abolir totalmen-
día, el consenso teórico se inclina esfera privada será mucho más frá- te la esfera de la privacidad, ni
por considerar que la privacidad es gil, al grado que, en un caso de esta siquiera en el caso de la persona
una noción necesariamente flexi- naturaleza, puede llegar casi a ser que ejerza la función de Presidente
ble. Pensemos, por ejemplo, en las indistinta la frontera entre lo priva- de la República.
relaciones dentro de un matrimo- do y lo público. Como ya hemos En las últimas décadas, ciertos
nio, normalmente consideradas indicado más arriba, estamos ante movimientos feministas y algunos
como ejemplo por excelencia de la una inversión extrema: si para instrumentos internacionales con-
vida privada. Pero, ¿qué pasa si la Maquiavelo el gobernante podía tra de la violencia hacia la mujer,
mujer es la candidata por un parti- ejercer la disimulación y el secreto propugnaron por identificar lo per-
do a la presidencia de su país y el en virtud de su función como gober- sonal con lo político (“the personal
marido es el presidente del mismo nante, hoy justamente es esa fun- is political”). Se trataba de abrir el
partido? No se trata de una situa- ción que exige transparencia casi ámbito de la familia a lo público y
ción hipotética, esto sucedió en total en su ejercicio. convertir la esfera privada en un
Francia con el matrimonio François Estos ejemplos nos muestran campo más del debate público y la
Hollande-Ségolène Royal durante que, en ciertos casos, la frontera se defensa de ciertos derechos funda-
las elecciones de 2007. ¿Hasta qué antoja problemática e indetermina- mentales. Pero esta tesis fue puesta
punto los problemas personales de da. Debido a la movilidad de esta a prueba por el caso Mónica
la pareja son en este caso del orden frontera, Garzón Valdés parece que Lewinsky y el hecho de que las pro-
público o del privado? Todo indica prefiere distinguir entre la noción bables mentiras del Presidente de
que la frontera entre lo público y lo flexible de lo privado, sujeta a eva- los Estados Unidos, William J.
privado es más tenue, entre mayor luación en cada caso, y el concepto Clinton, sobre su vida sexual, lo
es la relevancia pública de la perso- rígido y restringido de lo íntimo53. pusieran en riesgo de ser destituido.
na. Es evidente que el estado de Por su parte, para dar cuenta de esta El punto significativo reside en que
salud de un funcionario de bajo diferencia de criterios, la teoría el hecho que el caso

39
Clinton/Lewinsky mostraba que
sacrificar lo privado (la vida íntima
de Clinton) en aras de lo público,
puede conllevar el sacrificio del sen-
tido de lo público. La confusión de
los dos ámbitos termina, entonces,
en la disolución caótica de ambos y
se termina perdiendo por los dos
lados. Como lo sugiere el filósofo del
derecho, Ronald Dworkin, al contra-
rio de lo que pretendían quienes
pregonaban “sermones hipócritas”
(la expresión es de Dworkin), en rea-
lidad, la personalidad moral de
Clinton era irrelevante para una
figura tan grave y con tan enormes
consecuencias, como es el caso
constitucional de destitución54.
Algunas feministas no tardaron en
admitir que el caso Clinton obliga a EN LAS ÚLTIMAS DÉCADAS,
revaluar la importancia de la esfera
CIERTOS MOVIMIENTOS FEMI-
privada55 y a apuntalar la necesi-
dad de evitar distractores que defor- NISTAS Y ALGUNOS INSTRU-
man la agenda del debate público, MENTOS INTERNACIONALES
al extraer de ella los temas públicos CONTRA DE LA VIOLENCIA
realmente relevantes.
HACIA LA MUJER, PROPUGNA-
RON POR IDENTIFICAR LO PER-
SONAL CON LO POLÍTICO.

40
Moral y
transparencia TRANSPARENCIA, CONFIANZA
Capítulo
Y CAPITAL SOCIAL
XI
ALGO QUE NO PODEMOS IGNORAR EN entender el desarrollo de las socie- que la ausencia de vínculos de con-
EL PRESENTE TRABAJO, es la relación dades. Sin embargo, con el tiempo, fianza en los ghetos americanos o
muy comentada en los últimos años se volvió claro que era necesario en las sociedades del sur de Italia,
entre transparencia y confianza. A salir de esta visión demasiado ins- ayuda a explicar su permanente
partir de las propuestas y estudios trumental o economicista de la retraso y pobreza. Además, este tipo
de diferentes organizaciones (Banco sociedad, restringida hasta enton- de estudios también permiten
mundial, OCDE, BID…) y en México, ces al estudio del homo oecononi- entender mejor los sustratos de la
al menos desde la primera publica- cus, y ampliar el campo de estudios práctica política y de la democracia.
ción de Cuadernos de sobre el desarrollo a fenómenos de Putnam, como politólogo, se apoya
Transparencia, se ha defendido que tipo cultural, sociológico e incluso también en los trabajos de Edward
la publicidad y la transparencia son moral, como lo es la confianza58. Banfield, quien defiende que exis-
valores esenciales para la adminis- El enfoque quizás más intere- ten valores compartidos que llevan
tración pública, puesto que permi- sante para nuestro propósito es el a todos los individuos pertenecien-
ten generar una mayor confianza en Robert Putman. Para Putman, el tes a una misma cultura, a manifes-
las instituciones públicas56. Pero capital social estriba en “las caracte- tar, ante una situación dada, las
¿cuál es la importancia de este vín- rísticas de la organización social, tal mismas reacciones y los mismos
culo entre transparencia y confian- y como lo son las redes, las normas comportamientos. Por ejemplo,
za? ¿Por qué importa la confianza? y la confianza, que facilitan la coor- cuando sucede algo que se conside-
Como lo ha observado el polémico dinación y la cooperación para un ra atentatorio de valores funda-
intelectual Francis Fukuyama57, beneficio mutuo”59. Si la confianza mentales, “escandaloso”, todos
uno de los elementos que favorecen tiene efectos positivos, si produce “saben” que todos saldrán a la calle
el capital social es la confianza. Para un beneficio mutuo, su ausencia a protestar, sin que haya necesidad
entender, a su vez, la razón por la produce consecuencias negativas, de coordinar explícitamente las
cual la noción de capital social por ejemplo, cuando los individuos acciones de protesta. Visto así, la
supone un nuevo enfoque, es nece- de una determinada sociedad son confianza no se refiere a una dispo-
sario recordar que, por mucho tiem- incapaces de establecer relaciones sición psicológica compartida entre
po, en las ciencias sociales se privi- de confianza más allá del círculo varios individuos, sino a un valor
legiaron las explicaciones de tipo restringido de la familia. En efecto, ético que constituye un bien social.
económico y tecnológico para diferentes estudios han constatado

41
¿No es esto en todo, semejante a En la literatura contemporánea, marco de confianza al reducir la
la amistad política de Aristóteles, a generar confianza se ha convertido incertidumbre, ya que su justifica-
la que nos referimos al inicio?60 Es en uno de los objetivos principales ción última es la de obligar al
de notar que el tema tampoco es de la democracia y se espera que, Estado a asegurarnos que no mori-
inédito en la época moderna, donde gracias a ella, su acción sea más efi- remos por muerte violenta. Se
aparece de nuevo como una crítica caz. puede afirmar que, lo que caracteri-
a la teoría política del contrato La literatura especializada con- za el Estado de derecho a este res-
social y su concepto derivado de cuerda en que, si bien en la sociedad pecto, es su capacidad para institu-
representación política. Así, no tradicional se interactúa con un cionalizar cada vez mayores grados
mucho tiempo después que Hobbes número relativamente limitado de de confianza social. Ahora bien,
elaborara su teoría del contrato, personas, y se conoce a todas las ¿qué es la confianza y cómo se
Locke sostiene que la relación entre personas, es en la sociedades genera? ¿Refiere a valores idiosin-
el pueblo y el gobierno implica un modernas, sociedades de masas y cráticos que difícilmente se pueden
cierto grado de confianza. Se trata, complejas, donde es más necesaria transplantar a otras sociedades, o se
justamente, de no concebir la repre- la confianza impersonal y generali- pueden construir en sociedades con
sentación política como el resultado zable a un gran número de personas un bajo nivel de confianza compar-
de un contrato o como un mero (a los desconocidos con quienes nos tida? Philip Petit subraya la impor-
nexo de fidelidad a una promesa. La topamos en la vida diaria, en el tancia dar una respuesta a estas
confianza es, así, el principio de ascensor, en el metro, a quienes preguntas:
legitimación política sujeto a cons- compramos e intercambiamos ser-
tante evaluación y sancionable con vicios…61). Visto así, la necesidad
la revocación. De acuerdo con de una confianza compartida hace LA PUBLICIDAD Y LA TRANSPA-
Locke, puesto que los gobernantes que quizás no sea un accidente que, RENCIA SON VALORES ESEN-
deben su puesto a la confianza que el lema que ostenta el dólar, sugiera CIALES PARA LA ADMINISTRA-
los gobernados han depositado en una sociedad vinculada por una
CIÓN PÚBLICA, PUESTO QUE
ellos y, por lo mismo, dependen de forma de confianza mutua (« In
que esa confianza siga vigente, es God we trust »). También es de
PERMITEN GENERAR UNA
de su interés honrarla e, incluso, recordar que ya la teoría del contra- MAYOR CONFIANZA EN LAS
está en sus manos incrementarla. to de Hobbes, pretende crear un INSTITUCIONES PÚBLICAS.

42
Es importante tener en claro las dad dada. Las sociedades, sobre legalidad democrática, incluso si se
razones, en particular las bue- todo en la época moderna, suelen tiene, como punto de partida, una
nas razones, por las cuales las ser mucho más complejas e híbri- sociedad tradicional y autoritaria.
personas invierten confianza las das de lo que se pretende en este Si entendemos ahora la confian-
unas respecto de las otras… Si tipo de estudios. za, ya no como un sentimiento o
no tenemos claridad respecto a Otro defecto del enfoque “cultu- valor cultural dado, sino como una
las buenas razones, corremos el rista” es su tendencia al determinis- forma de relación, la confianza se
riesgo de concebir instituciones mo. Las sociedades y las culturas revela como una relación compleja:
que reducen la confianza o, peor son entendidas como patrones se puede confiar en X respecto en
aún, que la eliminan62. impuestos de conducta, que los unos temas y en otros no. Además,
individuos no pueden sino reprodu- la confianza es un asunto de grados:
A este respecto, es de observar que cir generación tras generación. De se puede confiar en B, pero tener
los estudios sobre el tema tienden a ninguna forma está escrito en las más confianza en A que en B. Dicho
caer en un enfoque de tipo “cultu- estrellas que, una tradición autori- de otra forma, la confianza es una
rista”, que explica la confianza taria del poder, deba ser el destino categoría moral, pero también cog-
como un hecho social que trascien- insuperable de una nación. En reali- nitiva. Como señala R. Hardin63,
de a los individuos, bajo el supuesto dad, a diferencia de las inclinacio- confiar significa que uno conoce o
de que ella tiene su origen en la tra- nes antropológicas, lo propio de los cree conocer cosas relevantes acer-
dición histórica y en valores interio- valores culturales es su naturaleza ca de la persona en quien se confía.
rizados. A pesar de su atractivo, este histórica. A pesar de lo que general- Pero no se trata de un conocimiento
tipo de explicación es sumamente mente se suele defender —a saber, total (por lo demás imposible), pues
problemática. En primer lugar, por- la existencia de valores culturales ya no se requeriría la confianza. Un
que los estudios empíricos e históri- inmemoriales y eternos, o de una Estado totalitario orweliano, que
cos suelen demostrar que no existe suerte de gen cultural que se tras- sabe todo de los ciudadanos, no
una relación tan directa ni tan mite de generación en generación— necesita otorgarles ninguna con-
estrecha como se pretende, entre un , los valores de una sociedad se fianza, ya que sabe perfectamente
tipo de “cultura” (entendida como transforman. Como lo muestra una cómo van actuar los individuos. A
un todo monolítico, si acaso existe) ya larga experiencia internacional, su vez, la ignorancia total no justifi-
y la forma específica de una socie- es posible crear una cultura de la ca la confianza. Como se puede

43
constatar, la confianza es una rela- Razón de Estado que, en nombre de Bajo esta óptica y siguiendo los
ción situada entre dos extremos, a la comunidad política, se había eri- trabajos de Hardin, se pueden dis-
saber: entre la ignorancia total y la gido, en realidad, como una esfera tinguir dos tipos de confianza pero,
transparencia total. Sólo bajo cierto de intereses independiente y distin- también, de desconfianza respecto
grado de incertidumbre tiene senti- ta a la de los individuos que compo- a una persona o institución. Por un
do. Otorgar plena e irrestricta con- nen ese mismo Estado. Como efecto lado, confianza en los demás ciuda-
fianza, es ignorar su naturaleza eva- de este trasfondo histórico, la tradi- danos, en parte como efecto de las
luativa. Puesto que se sitúa entre el ción del pensamiento liberal se ha instituciones gubernamentales. Por
conocimiento total y el desconoci- nutrido de la idea de que, por incli- otro, confianza en el propio gobier-
miento, siempre se oscila entre dife- naciones de origen antropológico, no o administración. El mismo
rentes grados de ignorancia y de cualquier ser humano que detente Hardin insiste en el hecho de que, al
confianza. poder va a tender, al igual que Giges, pensar en el término confianza lo
a abusar de él. Por su naturaleza, el concebimos, en general, como si se
11.1 ¿Es mala la desconfianza? poder corrompe. No es extraño que refiriera siempre a personas. En rea-
algunos autores (Hume, Madison…) lidad, no es lo mismo confiar en una
La literatura en la materia se ha defiendan como deseable un cierto persona a confiar en una institu-
centrado, fundamentalmente, en grado de desconfianza ante el poder ción, como pueden ser un gobierno
torno a la confianza, por lo que político. Las democracias son en
podría pensarse que la desconfian- buena medida sociedades de des-
za es una actitud negativa. En reali- confianza. No olvidemos, por ejem-
LA CONFIANZA ES UNA RELA-
dad, el pensamiento político liberal, plo, que el mismo constitucionalis-
que constituye una de las matrices mo contemporáneo es, en buena CIÓN SITUADA ENTRE DOS
del pensamiento político moderno, medida, una reacción de descon- EXTREMOS, A SABER: ENTRE LA
surgió en buena medida como una fianza que busca limitar el poder IGNORANCIA TOTAL Y LA
tradición intelectual que desconfía del Estado luego de sus excesos dra-
TRANSPARENCIA TOTAL. SÓLO
del gobierno y del Poder. máticos, sobre todo (aunque no
Recordemos que la tradición liberal solamente) durante la primera BAJO CIERTO GRADO DE
es una reacción en contra del abso- parte del siglo XX. INCERTIDUMBRE TIENE SENTI-
lutismo de Estado y de la noción de DO.

44
o la administración pública. En lo proceso, bajo un contexto de pesos y
que se refiere a este último caso, contrapesos, bajo la vigilancia no
que es el que nos interesa aquí —sin sólo por parte de los ciudadanos
olvidar que la confianza en una ins- sino también entre los diferentes
titución se difunde paulatinamente poderes, por medio de la transpa-
a otras instituciones y, luego, a la rencia y la rendición de cuentas, se
sociedad en su conjunto; es decir, la trata solamente de admitir que ella
confianza o la desconfianza en el no es un dato natural, sino una
gobierno termina por tener, a medio construcción social. Si bien será
y a largo plazo, efectos benéficos o siempre el resultado de una acción
corrosivos, según el caso, en otros evaluativa, de un proceso dinámico
sectores de la sociedad—, si Hardin y condicional, cuando se logre con- SI EL DERECHO DE ACCESO A
tiene razón y las relaciones entre seguir se tratará entonces de una LA INFORMACIÓN PÚBLICA Y
gobernantes y gobernados no pue- confianza justificada. Si el derecho
LAS POLÍTICAS DE TRANSPA-
den consistir en valores comparti- de acceso a la información pública y
dos, como lo es la confianza, enton- las políticas de transparencia pro-
RENCIA PRODUJERON EN UN
ces es necesario crear instrumentos dujeron en un primer momento PRIMER MOMENTO MAYOR
de control, de obligación y, por lo mayor confianza en los gobiernos y, CONFIANZA EN LOS GOBIER-
tanto, sanciones que hagan que los luego, una menor confianza, como NOS Y, LUEGO, UNA MENOR
gobernantes tengan interés en sucedió en Canadá y en los Estados
CONFIANZA, COMO SUCEDIÓ
hacer de las instituciones públicas Unidos64, no se trata de un efecto
entidades fiables y dignas de con- necesariamente negativo, simple- EN CANADÁ Y EN LOS
fiar. mente del efecto de un criterio más ESTADOS UNIDOS, NO SE
A nuestro parecer, esto sólo exigente de confianza. TRATA DE UN EFECTO NECESA-
quiere decir que la confianza no es
RIAMENTE NEGATIVO, SIMPLE-
un dato social preexistente, sino
que ella debe ser generada a través MENTE DEL EFECTO DE UN CRI-
del filtro de la desconfianza. Es TERIO MÁS EXIGENTE DE CON-
decir, si ella se crea a través de un FIANZA.

45
Moral y
transparencia CONCLUSIÓN
Capítulo

DE LO ANTERIOR, podemos llegar a caer en el moralismo que consiste por el derecho de acceso a la infor-
dos conclusiones generales. En pri- en la invasión ilegítima, por parte mación pública y por las políticas
mer lugar podemos constatar que, del Estado, de la esfera privada y, de transparencia, tienen importan-
las relativamente recientes políticas mucho menos, en la transgresión de cia en el ámbito político, sólo es
de transparencia y el derecho de la esfera íntima de los individuos. Al posible si se acepta que lo público y
acceso a la información pública, contrario, el desafío que debemos lo privado, antes que oponerse o
ponen de nuevo bajo la luz la rela- afrontar es el de vincular la esfera negarse mutuamente, se comple-
ción (tensa y compleja) entre la polí- pública y la privada –sin confundir- mentan. Dicho en otra forma, el
tica y la moral. Relación que, debido las y mucho menos abolir la fronte- principio de publicidad es la mane-
al enfoque positivista que por ra que las divide–. Que fenómenos ra como el mundo moderno preten-
mucho tiempo influyó en las cien- morales, como la amistad conside- de conciliar la política con la moral
cias sociales, ha permanecido cons- rada por el pensamiento clásico, o sin caer en el moralismo.
tante e injustamente ignorada. En su versión moderna, la confianza,
segundo lugar, podemos concluir en la que insiste el pensamiento
que no se debe, de ninguna manera, contemporáneo y que es favorecida

47
Moral y
transparencia PRONTUARIO
Capítulo
DE CONCEPTOS CLAVE

Amistad política. Se funda en la convicción de que la sociedad política requiere algo más que el simple respeto de
la ley. Es decir, necesita valores y sentimientos compartidos, de manera que los ciudadanos se comprometan con un
proyecto común y que se sientan especialmente vinculados con las demás personas que participan en dicho pro-
yecto.

Arcana Imperio. Secretos del poder fundados en el ejercicio de la Razón de Estado.

Capital social. Según Putnam, estriba en “las características de la organización social, tal y como lo son las redes,
las normas y la confianza, que facilitan la coordinación y la cooperación para un beneficio mutuo”65.

Confianza. Relación moral y cognitiva entre individuos e instituciones, que supone valores y orientaciones implíci-
ta o explícitamente compartidos. Entre mayor es la confianza, más fácil es la cooperación social y mayor el capital
social de una determinada sociedad.

Corrupción. Violación disimulada de las normas de una institución, con el fin de beneficiar a un individuo o grupo.

Democracia. Victoria Camps afirma que, “más que autogobierno, que es una forma obsoleta e irreal de definir la
democracia, ésta debería definirse como la ‘transparencia de lo público’”66.

Derechos fundamentales. Instrumentos de protección de los bienes básicos de la persona, que protegen aquellos
bienes considerados como necesarios a la constitución del individuo, para que pueda actuar y responsabilizarse
como agente moral.

49
Lo público. Por una parte, lo público se define por oposición a lo que es secreto. La democracia es, en este sentido,
como lo señala Bobbio, “el gobierno del poder público en público”67. La publicidad de lo público se acompaña, natu-
ralmente, de la voluntad de eliminar todo poder invisible u oculto. Pero en un segundo lugar, lo público es lo que
nos es común, aquello que nos afecta o nos concierne a todos. Esto, por oposición a lo que es privado o íntimo y que
nos concierne en cada caso sólo a cada uno de nosotros.

Moralistas. De acuerdo con Gutmann68, las concepciones que bajo el propósito de formar el carácter o la virtud,
restringen opciones y, a fin de cuentas, rechazan la libertad de elección que poseen los individuos. Es decir, el dere-
cho que posee todo individuo para actuar por sí mismo y adoptar, por sí mismo, sus propios fines. Desde el punto
de vista de la tradición liberal. El moralismo empieza en donde acaba la neutralidad moral que debe tener el Estado
en una sociedad democrática.

Principio de publicidad. Principio que pretende dar una solución al divorcio entre moral y política, y ofrecer una
articulación de los dos ámbitos de libertad. El filósofo alemán Emmanuel Kant lo enuncia de la siguiente manera:
“Todas las acciones relativas al derecho de otros hombres, cuya máxima sea incompatible con la publicidad, son
injustas”69.

Razón de Estado. Imperativo de transgredir el derecho, en nombre del interés público. La razón de Estado posee tres
características distintivas: En principio, se funda en la idea de una necesidad política mayor. Su segunda caracte-
rística es aquella de la justificación de los medios en vistas a un fin superior. Finalmente, la exigencia de secreto.

50
Moral y transparencia

NOTAS
1 Recuérdese, sea dicho de paso, que si bien desde Hegel se suele hacer una distinción técnica entre ética y moral, la
segunda no es otra cosa sino la traducción latina de la primera, que nos viene del griego.
2 Ver exposición de motivos, Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental,
Presidencia de la República. Respecto al vínculo entre derechos y moral, también podemos afirmar, esta vez con el
filósofo alemán Jürgen Habermas, que estos dos ámbitos son dos formas complementarias de la autonomía; dos
expresiones necesarias de la misma capacidad que tenemos nosotros como individuos para otorgarnos nuestras
propias normas y actuar como sujetos morales.
3 Camps, Victoria, El Malestar en la vida pública, Hojas Nuevas, Grijalva, Barcelona, p. 180
4 Reyes Heroles, Federico,“Corrupción: de los ángeles a los índices”, Cuadernos de transparencia 01, IFAI, México, 2007.
5 Aristóteles, La Política, Austral, México, Libro III, Cap. V, p. 90.
6 Aristóteles, El arte de la retórica, Eudeba, Argentina, 2005, p.167
7 Taylor, Charles, “Por qué la democracia necesita patriotismo” en Nussbaum, Martha, Los límites del patriotismo,
Paidós, España, 1999, p. 146.
8 Rawls, John, Teoría de la Justicia, FCE, México, 2002, p. 513.
9 Colas, Dominique, Le Glaive et le Fléau, Généalogie du fanatisme et de la société civile, Grasset, París, 1992, p. 35.
10 Koselleck, Reinhart, Le règne de la critique, Seuil, París, 1979, p. 30.
11 Kant, Vers la paix perpétuelle, GF- Flammarion, París, 1991, p. 105.
12 Gutmann, Amy, La educación democrática: una teoría política de la educación, Paidós, Barcelona, 2001, p. 77.
13 Maquiavelo, El Príncipe, Capítulo XVIII, De qué modo los príncipes deben cumplir sus promesas.
14 Georg Simmel observa que lo contrario a la comunidad étnica, cuyos miembros poseen rasgos exteriores de perte-
nencia a su grupo claramente visibles, es la sociedad secreta. A diferencia de la primera, esta última se crea artifi-
cialmente justo en torno a un secreto (que quizás es falso o inexistente), es decir en torno a una pura abstracción.
Simmel, Georg, The Sociology of Secrecy and of Secret Societies. El texto se puede consultar en la siguiente página
electrónica: http://www.brocku.ca/MeadProject/Simmel/Simmel_1906.html
15 Senellart, Michel, Machiavélisme et raison d'Etat, Paris, PUF, París, 1989.
16 Jean-Pierre Chrétien-Goni, "Institutio arcanae - Théorie de l'institution du secret et fondement de la politique" en
Christian Lazzeri & Dominique Reynié (sous la dir.), Le pouvoir de la raison d'État, Presses Universitaires de France,
1992, p. 152.
17 Zarka, Yves Charles, “Raison d’État” en Raynaud, Philippe y Rials, Stéphane (editores), Dictionnaire de philosophie
politique, · Presses Universitaires de France, París, 1996, p. 532.
18 Kelsen, Hans, “Formas de Estado y visión del mundo” en Correas, Oscar (compilador), El otro Kelsen, Ediciones
Coyoacán, México, 2003, p. 253.
19 Por las características de su obra, Hobbes puede ser considerado, tanto el pensador del absolutismo (e incluso,
quizás, si se piensa en su influencia sobre Carl Schmitt, del totalitarismo) como el precursor del liberalismo moder-
no. Respecto a este último punto, ver Strauss, Leo, La philosophie politique de Hobbes, Belin, París, 1991.
20 Hobbes citado por Garzón Valdés, Ernesto, “Acerca de los conceptos de publicidad, opinión pública, opinión de la

mayoría y sus relaciones recíprocas”, Doxa-14, Biblioteca virtual Miguel de Cervantes, 1993, p.77. http://www.cer-
vantesvirtual.com/servlet/SirveObras/mcp/01360629872570728587891/index.htm
21 Montesquieu, De l’esprit des lois, t.1, V, 14, Flamarion, Paris, 1979, p. 184.
22 Williams, Bernard, Op. Cit., p. 249.
23 Camille Desmoulins, Le Vieux Cordelier, N. 7. Citado por Warusfel, Bertrand, Les secrets protégés par la loi, limites à
la transparence, Revue générale nucléaire , N. 1, enero-febrero, 2003, p. 63.
24 Se puede intentar ser benevolente con Maquiavelo y aceptar que su doctrina no es otra cosa sino una versión del
utilitarismo. Es decir, de la posición de alguien dispuesto a aceptar ciertos “pequeños” arreglos o males, en aras de
las supuestas grandes bondades de las consecuencias finales de la acción del gobernante.
25 Kant, La paz perpetua, Calpe, Madrid, 1795, pp. 77-78.
26 Gutmann y Thompson, Gutmann, Amy y Thompson, Dennis, Democracy and Disagreement,Why moral conflict can-

not be avoided in politics, and what should be done about it,The Belknap Press of Harvard University Press, Londres,
Inglaterra, 1996, p. 98.
27 Platón, “Gorgias o de la Retórica” en Diálogos, p. 31.
28 Castoriadis, Cornelius, “La “polis” grecque et la création de la démocratie” en Castoriadis, Domaines de l’homme,
Senil, París, 1977, p. 353.
29 Vernant, Jean-Pierre, Les origines de la pensée grecque, PUF, París, 1962.
30 Discurso de Protágoras en “Protágoras o de la sofística”, en Platón, Diálogos, “sepan cuantos…”, N.13, México, 1998,

pp. 115-116.
31 El punto es señalado por Corina Yturbe. Ver Yturbe, Corina, Pensar la democracia: Norberto Bobbio, UNAM-Instituto
de Investigaciones filosóficas, México, 2002, p. 128.
32 Dumont, Louis, Essais sur l’individualisme, Seuil, París, 1983.
33 Por ejemplo, como lo defiende Vernant, en lo que concierne a la Antigua Grecia, aunque es claro que el pensamiento
filosófico griego no le otorga un valor primordial a la esfera privada. Ver Vernant, Jean-Pierre, L’individu, la mort,
l’amour, Gallimard, París,1989.
34 Vernant, Jean-Pierre, L’individu… Op. Cit., p. 215.
35 Vernant, Jean-Pierre, Ibid., p. 225.
36 Ver Ariès, Philippe y Duby, Georges, Histoire de la vie privée. De la Révolution à la Grande Guerre, Seuil, París, 1999.

Otra prueba de esta evolución la ofrece la historia de la pintura, como lo describe bien Tzvetan Torov cuando nos
narra una visita al Louvre: “…de pronto, en lugar de las grandes pinturas que representan personajes históricos,
mitológicos o religiosos, aparecen imágenes de madres despulgando un niño, de sastres inclinados en su tarea, de
jóvenes mujeres que leen cartas o que tocan el clavecín. No puede haber duda: estamos en las salas de la pintura
holandesa del siglo XVII, una pintura de la vida cotidiana, también llamada ‘pintura de género’”. Tdorov, Tzvetan,
Éloge du quotidien, Essai sur la peinture hollandaise du XVII siècle, Seuil, París, 1997, p. 9. A este respecto, también
se puede consultar el amplio trabajo de Charles Taylor sobre el tema: Fuentes del yo, Paidós, Buenos Aires, 1996.
37 Louis Brandeis & Samuel Warren "The Right to Privacy," 4 Harvard Law Review 193-220 (1890-91), se puede consul-
tar en el siguiente sitio electrónico: http://www.lawrence.edu/fast/boardmaw/Privacy_brand_warr2.html
38 El punto es señalado por Corina Yturbe en Yturbe, Corina, Op. Cit. p. 130.
39 Yturbe, Corina, Ibid. p. 129.
40 Holmes, Stephen, , Benjamín Constant et la genèse du libéralisme moderne, PUF, París, 1994, p. 64.
41 Rosanvallon, Pierre, Le moment Guizot, Gallimard, París, 1985, p. 67.
42 Holmes, Stephen, Op. Cit., p. 333.
43 Bobbio, N., El futuro de la democracia, FCE, 1986, p. 65. Respecto a esta discusión sobre publicidad y secreto en
Bobbio, ver también Yturbe, Corina, Op. Cit.
44 Gutmann, Amy, Thompson, Dennis, Op. Cit.
45 Garzón, Valdés, E., “Lo íntimo, lo privado y lo público”, Cuadernos de transparencia 06, IFAI, México, junio de 2007.

Texto publicado previamente en la Revista Claves de Razón Práctica, número 137, Madrid, España, noviembre 2003.
46 De Staël (Madame), Dix années d’exil, UGE, París, 1966, p. 213.
47 Perelman, Chaïm, Ethique et Droit, Editions de l’université de Bruxelles, Bélgica, 1992, p. 392.
48 Márai se refiere a la Unión Soviética. Ver Márai, Sándor, Mémoires d’Hongrie, Albin Michel, París, 2006, p. 256.
49 Nietzsche, F., La gaya ciencia, Editores Unidos Mexicanos, México, 1994, p. 20.
50 Williams, Bernard, Ibid., p. 252.
51 En algunos casos se procuran medios de supervisión y de control, por ejemplo, que haya alguien, aparte del gobier-

no, que pueda estar al tanto del secreto, por ejemplo, una comisión de diputados. Williams, Bernard, Vérité et vérac-
ité, Essai de généalogie, Gallimard, París, 2006, p. 246.
52 Gutmann, Amy, Thompson, Dennos, Op. Cit., 96.
53 Ver Garzón, Valdés, E., “Lo íntimo, lo privado y lo público”, Op. Cit.
54 Dworkin, Ronald, “Philosophy and Monica Lewinsky”, The New York Review of Books, Vol. 47, n. 4, Estados Unidos,
marzo 2000.
55 Williams, Juliet, “The Personal is Political, Thinking trought the Clinton/Lewinsky/Starr Affair”, Political Science and
Politics, Vol. 34, No. 1, Washington, Estados Unidos, 2001.
56 “Aumentar la Confianza del Público, Medidas de Ética en los países de la OCDE”, Nota de Políticas públicas, N. 7,

OCDE, septiembre 2000. También ver el caso del Reino Unido: Robert, Alasdair,“Governmental adaptation to trans-
parency rules” en Hood, Christopher Hood y Helad, David, Transparency, the key to better governance, Oxford
University Press, Gran Bretaña, 2006. La idea de que la transparencia facilita la cooperación, es defendida también
desde el punto de vista del pensamiento político contemporáneo, como lo hacen Gutmann y Thompson. Ver,
Gutmann y Thompson, Op. Cit., p. 100.
57 Fukuyama La gran ruptura, Punto de Lectura, Madrid, 2001.
58 En efecto, actualizando un tema que ya había sido tratado por uno de los padres de la sociología, Georg Simmel, y
posteriormente por autores de la talla de Niklas Luhmann, diferentes acepciones del término de capital social
fueron introducidas en los Estados Unidos y en Francia entre los años 70 y 80 por James Colman, Robert Putman y
Pierre Bourdieu. Más recientemente por Francis Fukuyama también.
59 Putnam, Robert, “Bowling alone: America’s declining social capital”, Journal of democracy, Vol. 6, n.1, 1995, p. 67.
60 Evidentemente, la exigencia de valores se dirige, más que a los simples ciudadanos, a los funcionarios. Esta idea no

se limita a una discusión entre los teóricos de la política, sino también se puede observar en los lineamientos prop-
uestos por instituciones como la OCDE. Por ejemplo, en las políticas de transparencia, de acuerdo con lo sugerido
por la OCDE, suponen que los funcionarios no se deben limitar a actuar conforme a la letra de la ley; también se
invita a que adopten valores públicos como desinterés, imparcialidad e integridad. Ver OCDE, Recommendation of
the Council on Guidelines for Managing Conflict of interest in the Public Service, junio de 2003.
http://www.oecd.org/dataoecd/13/22/2957360.pdf
61 Como lo han observado algunos de los sociólogos de mayor importancia, desde Georg Simmel a Anthony Giddens.
62 Petit, P. “The cunning of trusth” en Philosophy and Public Affaires, N. 24, Blackwell, Princeton, 1995, pp. 202-225.
63 Hardin, R., Do we trust in goverment, p. 24.
64 Robert, Alasdair, “Governmental adaptation to transparency rules” en Hood, Christopher Hood y Helad, David,

Transparency, the key to better governance, Oxford University Press, Gran Bretaña, 2006, p. 119.
65 Putnam, Robert, “Bowling alone: America’s declining social capital”, Journal of democracy, Vol. 6, N.1, 1995, p. 67.
66 Camps, Victoria, El Malestar en la vida pública, Hojas Nuevas, Grijalva, Barcelona, p. 180
67 Bobbio, N., El futuro de la democracia, FCE, 1986, p. 65. Respecto a esta discusión sobre Publicidad y Secreto en
Bobbio, ver también Yturbe, Corina, Op. Cit.
68 Gutmann, Amy, La educación democrática: una teoría política de la educación, Paidós, Barcelona, 2001, p. 77.
69 Kant, La paz perpetua, Calpe, Madrid, 1795, pp. 77-78.
Moral y transparencia

BIBLIOGRAFÍA • Garzón Valdés, Ernesto, “Algo más acerca del ‘coto vedado’”, Doxa 6, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes,
Alicante, 2001.

• Giddens, Anthony, Consecuencias de la Modernidad, Sección III y IV, Alianza Universidad, Madrid, 1994.

• Platón, La República, Libro III. Diálogos, Biblioteca Clásica, Gredos, Madrid, 1986.

• Simmel, Georg, “El secreto y la sociedad secreta” en Georg Simmel, Sociología. Estudios sobre las formas de socia-
lización, Vol. I,. 1-424, Madrid, Biblioteca de la Revista de Occidente, 1977, 357-424.
Moral y transparencia,
se terminó de imprimir en el mes de julio de 2009
Tiraje: 5,000 ejemplares
Edición a cargo de:
Dirección General de Atención a la Sociedad y Relaciones Institucionales,
Dirección General de Comunicación Social
C Instituto Federal de Acceso
a la Información Pública (IFAI)
Av. México 151,
Col. Del Carmen Coyoacán, C.P. 04100,
Delegación Coyoacán, México, D.F.
ISBN 13: 978-968-5954-49-5

Primera edición, Julio 2009

Impreso en México / Printed in Mexico