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Un maestro sin amor es un pozo sin agua: por mucho que intente sacar de él, los

alumnos siempre quedarán sedientos.


Para corregir no hay que temer. El peor maestro es el maestro con miedo.

En el progreso o el desprestigio de un colegio todos tenemos parte

¿Cuántas almas ha envenenado o ha dejado confusas o empequeñecidas para siempre una maestra
durante su vida?

La maestra que no respeta su mismo horario y lo altera sólo para su comodidad personal, enseña con eso
el desorden y la falta de seriedad.

El buen sembrador siembra cantando

Es preciso no considerar la escuela como casa de una, sino de todas.

Las parábolas de Jesús son el eterno modelo de enseñanza: usar la imagen, ser
sencilla y dar bajo apariencia simple el pensamiento más hondo.

En el juego de seguir los pasos, el maestro jamás debe ir a la cabeza. Su lugar es ser el
último de la fila.

Si tus alumnos bostezan, puede que hayan dormido poco o puede que tú los estés durmiendo

Ser maestro, maestra, es ser manantial de donde fluya la ilusión y el amor como agua fresca
donde beban todos.

Si un día careces de ilusión, date de baja de la enseñanza. De lo contrario convertirás tu


escuela en un árido paisaje donde no será posible la vida.