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ORGANIZACIONES DE USUARIOS DE AGUAS

GONZALO MUÑOZ ESCUDERO


Magister en Derecho de Aguas
Profesor de Derecho de Aguas

Las organizaciones de usuarios de aguas (en adelante, O. de U.) pueden ser definidas como
"aquellas entidades, con o sin personalidad jurídica, reglamentadas en el Código de Aguas, y que
tienen por objeto, fundamentalmente, administrar las fuentes de aguas y las obras a través de las
cuales éstas son extraídas, captadas y/o conducidas; distribuir las aguas entre sus miembros; y
resolver conflictos entre éstos entre sí o entre éstos y la organización".

De la definición anterior se desprende cuáles son las funciones principales de las


organizaciones de usuarios de aguas:

A) Administrar los cauces naturales o artificiales, en casos de aguas superficiales, o la napa,


en caso de aguas subterráneas, sobre los cuales ejerce jurisdicción.

B) Distribuir las aguas entre los miembros de la respectiva organización.

En este caso, se trata de distribuir; vale decir, de entregar agua a cada miembro de la
respectiva organización, de acuerdo con lo que dicen los títulos de los derechos de
aprovechamiento de cada uno de ellos.

C) Resolver los conflictos que pueden suscitarse entre distintos miembros de la respectiva
organización o entre ésta y algún miembro, relativas a la repartición de aguas o ejercicio de los
derechos que tengan como integrantes de la organización (1).
(1) Sobre el particular, véase el Nº 6º (Procedimiento arbitral entre miembros de una Organización de
Usuarios) del capítulo sobre Procedimientos Judiciales en Materia de Derecho de Aguas.

Ahora bien, las O. de U. admiten una clasificación:

1.- Aquéllas que recaen sobre aguas superficiales.

Éstas, a su vez, admiten una sub - clasificación:

a) Aquéllas que recaen sobre cauces naturales. Son las Juntas de Vigilancia.

b) Aquéllas que recaen sobre cauces artificiales. Son las Comunidades de Aguas y las
Asociaciones de Canalistas.

2.- Aquéllas que recaen sobre aguas subterráneas.

También admiten una sub - clasificación:

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a) Aquéllas que recaen sobre fuentes naturales: Son las Comunidades de Aguas que se
forman como consecuencia de la declaración de un área de restricción (2).
(2) Sobre éste último particular, véase, en el capítulo referente a aguas subterráneas, el acápite relativo a la
declaración de área de restricción como una de las limitaciones a la explotación de tales aguas.

b) Aquéllas que recaen sobre fuentes artificiales: Son las Comunidades de Obras de
Drenaje.

Breve revisión histórica:

La 1ª Ley que hubo en nuestro país sobre O. de U. fue la Ley Nº 2.139, de 9 de Noviembre
de 1908, sobre Asociaciones de Canalistas. La importancia de ese cuerpo legal, además de haber
sido el primero sobre la materia, es que fue también el primero que estableció el régimen de
inscripción conservatoria para los derechos de aprovechamiento de aguas. En efecto, disponía el
inciso 1º del artículo 5º de la citada Ley que "Los actos y contratos traslaticios de dominio de
regadores de agua se perfeccionarán por escritura pública y la tradición no se operará sino por
la inscripción del respectivo acto o contrato en un registro especial que se abrirá en cada oficina
departamental del conservador de bienes raíces y que se llevará conforme al reglamento que
dictará el Presidente de la República".

Posteriormente, en 1951 se dictó la Ley Nº 9.909, que contiene el primer Código de Aguas
que rigió en nuestro país. En el tema que ahora se trata, este cuerpo legal perfeccionó en
importante medida lo que antes había sobre la materia; por cuanto, en términos generales mejoró
la normativa sobre Asociaciones de Canalistas que contenía la Ley Nº 2.139 y, además, creó,
adicionalmente, las Comunidades de Aguas y las Juntas de Vigilancia.

A continuación, en 1969 se dictó el Decreto con Fuerza de Ley Nº 162, que contiene el
texto del Código de Aguas de ese año (que es el de 1951 con las modificaciones que le introdujo
la Ley de Reforma Agraria - Nº 16.640 -, de 1967). En lo que a O. de U. se refiere, el Código de
Aguas mantuvo, en lo sustancial, lo que preceptuaba el de 1951.

Finalmente, el 29 de octubre de 1981 es publicado el Decreto con Fuerza de Ley Nº 1.122,


que contiene el Código de Aguas actualmente vigente y que, en buena medida, mantiene lo que
sobre O. de U. establecían los anteriores Códigos de Aguas. La única diferencia importante de
éste último con respecto a los dos anteriores es que éstos trataban in extenso las Asociaciones de
Canalistas, aplicándose, en general, las normas de éstas a las Comunidades de Aguas. Por la
inversa, el Código de Aguas reglamenta detalladamente las Comunidades de Aguas, haciendo
aplicables, en gran medida, las normas de éstas a la Asociaciones de Canalistas.

Por otra parte, en los tres Códigos de Aguas que han regido en nuestro país, las Juntas de
Vigilancia han tenido un estatuto un tanto distinto, debido, principalmente, a que ejerce sus
atribuciones sobre un cauce natural; en tanto que las otras dos (Asociaciones de Canalistas y
Comunidades de Aguas), las ejercen, por regla general, sobre cauces artificiales (excepción hecha
respecto de la Comunidad de Aguas que se forma como consecuencia de la declaración de área
de restricción, ya que la napa subterránea es una fuente natural).

Las Organizaciones de Usuarios en la Legislación Vigente:

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Consideraciones Previas.-

1.- El cuerpo normativo fundamental que reglamenta actualmente las O. de U. es,


obviamente, el Código de Aguas. Sin embargo, no debe olvidarse que la Resolución de la
Dirección General de Aguas Nº 186, de 1996, también contiene normas sobre el particular,
específicamente sobre las comunidades de aguas que se forman cuando se declara área de
restricción.

Cabe también mencionar el Decreto Supremo Nº 187, de 1983, del Ministerio de Obras
Públicas, que contiene el Reglamento sobre Registro de Organizaciones de Usuarios.

2.- El artículo 186 del Código de Aguas, que es el primero del Título relativo a las O. de U.,
señala, en la parte que ahora interesa, que "Si dos o más personas tienen ..., podrán reglamentar
la comunidad que existe como consecuencia de este hecho, constituirse en asociación de
canalistas o en cualquier tipo de sociedad ..."

Apoyándose en la expresión que se ha destacado, hay quienes han pretendido constituir O.


de U., no bajo las formas que reglamenta el Código de Aguas, sino que, por el contrario, como
sociedades colectivas civiles, con lo cual se evitan todo el procedimiento que reglamenta dicho
cuerpo legal. Sin embargo, el alcance de esa frase no es otro que el propósito del legislador de
aguas del año 1981 de permitir que las O. de U. consagradas en el Código de Aguas. pudieran,
además, constituirse bajo alguna de las formas societarias del Código Civil o del Código de
Comercio para efectos de poder desarrollar alguna actividad lucrativa.

Ejemplo: Una Comunidad de Aguas constituye una sociedad de responsabilidad limitada


con el objeto de generar energía eléctrica y comercializarla.

3.- El Código de Aguas actual ha reglamentado extensa y detalladamente las O. de U.,


fundamentalmente las Comunidades de Aguas. Ello es consecuencia de uno de los principios que
lo inspira, consistente en que el Estado tenga la menor injerencia posible en la distribución de las
aguas y en la resolución de conflictos entre los usuarios de ésta y que, por el contrario, sean los
propios interesados quienes asuman tales tareas.

Análisis de las Organizaciones de Usuarios en particular.

Se analizarán en particular, en esta parte, cada una de las O. de U. que establece el Código
de Aguas. Se dará especial énfasis a la revisión de las Comunidad de Aguas (sobre cauces
artificiales de aguas superficiales) por cuanto sus normas se aplican supletoriamente a las demás
organizaciones de usuarios. Como ejemplo de ello, véanse los artículos 258 (Asociaciones de
Canalistas) y 267 (Juntas de Vigilancia), ambos del Código de Aguas.

Comunidades de Aguas.

Tal como ya se señaló, son las más extensamente reglamentadas en el actual Código de
Aguas.

A) Organización.

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Respecto de las Comunidades de Aguas (en adelante, C. de A.), no cabe hablar de
"constitución", sino que sólo de "organización", por cuanto la comunidad es un hecho que existe
con anterioridad y al obtener su consagración legal se está únicamente reconociendo ese hecho,
consistente en que los comuneros usan el mismo canal, embalse u obra de captación de aguas. Es
por la razón anterior que el artículo 186 del Código de Aguas, antes citado, expresa que " ...
podrán reglamentar la comunidad que existe como consecuencia de este hecho ... ".

Las C. de A. pueden ser organizadas a través de dos vías distintas:

1º Por escritura pública suscrita por todos los titulares de derechos que se conducen por la
obra común --> Artículo 187 del Código de Aguas. De ello se desprende que una C. de A. sólo
puede organizarse por esta vía si todos los interesados tienen sus derechos de aprovechamiento de
aguas debidamente regularizados e inscritos y, por lo tanto, no hay ni puede haber controversia
alguna entre ellos.

2º Judicialmente, de acuerdo al procedimiento que reglamentan los artículos 188 y


siguientes del Código de Aguas. Sin perjuicio que es imprescindible tener un conocimiento cabal
de este procedimiento judicial (3), de éste importa ahora destacar especialmente, lo siguiente:
(3) Sobre el particular, véase el Nº 5º (Procedimiento judicial de reconocimiento de una Comunidad de
Aguas, de una Comunidad de Obras de Drenaje o e constitución de una Junta de Vigilancia) del capítulo sobre
Procedimientos Judiciales en Materia de Derecho de Aguas.

El comparendo respectivo tiene por objeto que los interesados, vale decir, los comuneros en
el canal o en el embalse común resuelvan:

a.- Quiénes son todos los comuneros.

b.- Cuáles son las aguas y las obras comunes.

c.- A cuánto ascienden y qué calidad tienen los derechos que a ellos les corresponden en las
aguas y en las obras comunes.

d.- Aprobar los estatutos por los cuales ha de regirse la C. de A.

e.- Designar al primer directorio, el que tiene el carácter de provisional, hasta que se efectúe
la primera junta general ordinaria de comuneros.

Análisis de cada uno de ellos:

a.- Son comuneros todas aquellas personas que, como lo dice el artículo 186 del Código de
Aguas, utilicen el mismo canal o embalse (estamos tratando ahora de la C. de A. cuando ésta se
organiza sobre cauces artificiales de aguas superficiales).

Ahora bien, si algún comunero es preferido en este procedimiento, o bien, en el mismo no


se le ha asignado lo que le corresponde, podrá presentarse reclamando de esa situación en
cualquier tiempo. Vale decir, se trata de una acción imprescriptible. El juicio respectivo se
tramita de acuerdo a las reglas del procedimiento sumario --> Artículos 194 y 195 del Código de
Aguas.

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Por otra parte, siempre en relación con la determinación de quiénes son comuneros, puede
darse la posibilidad que alguno de ellos alegue que tiene un derecho preferente con respecto al de
los demás comuneros. De acuerdo con el artículo 197 del Código de Aguas, tal alegación sobre la
preferencia no impedirá la organización judicial de la C. de A. Al respecto, debe tenerse presente
que el juez tiene la expresa facultad, conferida por el artículo 189 inciso final del mismo Código,
para abrir un término de prueba como en los incidentes y designar un perito para que, entre otros
aspectos, informe sobre los derechos de aprovechamiento del canal y los correspondientes a cada
uno de los usuarios.

Además, mientras se resuelve el litigio a que se ha hecho referencia, relativo a las


preferencias, la C. de A. podrá organizarse sobre la base del rol provisional de usuarios que
reglamentan los artículos 164 y siguientes del Código de Aguas --> Artículo 197 inciso 4º del
mismo Código.

b.- y c.- Indudablemente, serán comuneros todas aquellas personas que, como lo dice el
artículo 186 del Código de Aguas, ya citado, tienen derechos de aprovechamiento en las aguas de
un mismo canal o embalse, o usan en común la misma obra de captación de aguas.

En cuanto a los bienes comunes, éstos están señalados en los artículos 201 y 202 del
Código de Aguas. Especial relevancia tiene ésta última norma legal, en cuanto especifica quiénes
son dueños de las obras que formen parte de un sistema sometido a la jurisdicción de una
comunidad y, en su inciso 2º, consagra una presunción legal de dominio de tales obras.

Es evidente que la principal de esas obras serán los canales sometidos a la jurisdicción de
una comunidad de aguas. Aquéllos se encuentran definidos en el artículo 36 del Código de
Aguas: "Canal o cauce artificial es el acueducto construido por la mano del hombre. Forman
parte de él las obras de captación, conducción, distribución y descarga del agua, tales como
bocatomas, canoas, sifones, tuberías, marcos partidores y compuertas. estas obras y canales son
de dominio privado. / Embalse es la obra artificial donde se acopian aguas".

Cabe aquí referirse a la discusión que se ha suscitado en el sentido siguiente: Si la


circunstancia de organizarse judicialmente una C. de A. implica un reconocimiento de los
derechos de aprovechamiento de aguas de cada uno de los comuneros o si, por el contrario, en
virtud de tal organización judicial única y exclusivamente se reglamenta la comunidad que existe
por el hecho que los interesados utilicen en común el mismo canal o embalse (4).
(4) Obviamente que esta discusión no tiene lugar cuando la C. de A. se organiza por escritura pública, por
cuanto en ese caso el Código de Aguas exige explícitamente que aquélla sea firmada por todos los titulares de
derechos de aprovechamiento. Tampoco va a tener lugar esta discusión en aquellos casos en que, aún tratándose de
una C. de A. que se organizará judicialmente, los interesados tienen sus derechos de aprovechamiento regularizados
e inscritos. En otras palabras, la controversia que se ha planteado sólo se va a producir cuando se quiera organizar
judicialmente una C. de A. y los comuneros no tengan en orden los títulos de sus derechos de aguas.

Los argumentos en favor de la primera postura son, fundamentalmente, 1º por una parte,
que el espíritu del legislador de aguas de 1981 fue que el procedimiento de organización judicial
de una C. de A. sirviera, además, para sanear los títulos de los derechos de aguas de los
comuneros; 2º por otra parte, que son los Tribunales de Justicia los llamados a reconocer o
declarar derechos y, en este caso, estamos, precisamente, en presencia de un procedimiento
judicial; 3º a continuación, que el Código de Aguas consagra y le otorga pleno respeto a los

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derechos consuetudinarios a que se refiere el artículo 7º del Decreto Ley Nº 2.603, de 1979 y que
una de las formas que estos derechos consuetudinarios reciban un reconocimiento formal es,
justamente, la sentencia que dicte el juez en este procedimiento;

4º el hecho que la comunidad de aguas debe ser inscrita en el Registro de Propiedad de


Aguas del Conservador de Bienes Raíces respectivo, de conformidad con lo dispuesto en el
artículo 196 en relación con el artículo 114 Nºs 1, 2 y 3, ambos del Código de Aguas; 5º existen
una serie de disposiciones legales del propio Código de Aguas, de las cuales se desprende que
por la organización judicial de una C. de A. quedan, además, regularizados los derechos de
aprovechamiento de aguas de los comuneros. Ejemplos de esto último, son los artículos 190
(Declarada por el juez la existencia de la comunidad y fijados los derechos de los comuneros ...);
192 (Los acuerdos o resoluciones que declaren la existencia de la comunidad y fijen los derechos
de los comuneros ...); artículo 114 Nºs 2 y 3 (Deberán inscribirse en el Registro de Propiedad de
Aguas del Conservador de Bienes Raíces: 2. Los acuerdos y resoluciones que causen ejecutoria y
que determinen los derechos de cada comunero ... 3. Los documentos que acrediten la alteración
de la distribución de los derechos de aprovechamiento sometidos al régimen de organización
de usuarios).

Para sostener la tesis contraria, esto es, que por la organización judicial única y
exclusivamente se reglamenta la comunidad que existe por el hecho que los interesados utilicen
en común el mismo canal o embalse, se dan las siguientes razones: 1º El derecho de
aprovechamiento de aguas sólo se puede adquirir de las maneras ya vistas (constitución originaria
por la Dirección General de Aguas; en forma derivativa; por el solo ministerio de la ley y por
prescripción) y, por lo tanto, la organización judicial de una C. de A. no sería un modo idóneo
para adquirir tal derecho de aprovechamiento; 2º Para formar parte de una C. de A. exige el
Código de Aguas ser titular previamente de un derecho de aprovechamiento. Ejemplo de ello son
los artículos 188 (Si cualquier interesado o la Dirección General de Aguas promueve cuestión
sobre la existencia de la comunidad o sobre los derechos de los comuneros en el agua o en la
obra común .... Vale decir, este artículo supone la titularidad de derechos de aguas por parte de
los comuneros en forma previa incluso a la iniciación del respectivo procedimiento judicial); 189
(En el comparendo a que se refiere el artículo anterior, los interesados harán valer los títulos o
antecedentes que sirvan para establecer sus derechos en el agua o la obra común. Este artículo
también supone titularidad previa de derechos de aguas por parte de los comuneros); 193 (El
derecho de cada uno de los comuneros sobre el caudal común será el que conste de sus
respectivos títulos. Nuevamente se trata de una norma legal que, al igual que las anteriormente
citadas, exige, antes de la iniciación del procedimiento judicial de organización de una C. de A.,
ser titular de derechos de aprovechamiento de aguas).

En todo caso, se trata de definir a qué cantidad de agua tiene derecho cada comunero y las
características de ese derecho. Los derechos de los comuneros en una comunidad de aguas están
expresados en acciones, representando cada acción una parte alícuota de la cantidad de agua que
se conduce por el canal. Así, la acción no representa una cantidad de agua determinada, sino que
una proporción sobre el caudal total que va por el canal en un momento determinado.

Ejemplo: Si un comunero tiene 5 acciones de un total de 100 y por el canal escurren en un


momento determinado 100 litros por segundo, esas 5 acciones equivalen a 5 litros por segundo.

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Pero si en otro momento por el mismo canal escurren 80 litros por segundo, esas mismas 5
acciones equivalen a 4 litros por segundo.

Al respecto, cabe hacer presente que, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 202
inciso 2º del Código de Aguas, ya mencionado, "Se presume dueño de las obras a los titulares de
derechos que extraigan, conduzcan o almacenen aguas en ellas, en la proporción de sus
derechos". Vale decir, un comunero es dueño del canal y de las demás obras, en la misma
proporción en que se dueño de derechos de aprovechamiento sobre las aguas que se conducen por
el canal.

Ejemplo. Siguiendo con el ejemplo anterior, su derecho de dominio sobre tales obras
equivale a un 5 %.

d.- Con respecto a la aprobación de los estatutos por los cuales ha de regirse la C. de A.,
señala el inciso 5º del artículo 197 del Código de Aguas que ellos deben ser aprobados por la
mayoría de los derechos de aprovechamiento en las aguas comunes y que, en caso contrario, la C.
de A. se regirá por las normas que establece dicho cuerpo legal. Nótese que la exigencia legal es
mayoría (se entiende que se refiere a mayoría absoluta) de los derechos de aprovechamiento en
las aguas comunes, no mayoría absoluta de los comuneros. En consecuencia, si uno solo de los
comuneros fuera titular de la mitad más uno de los derechos de aprovechamiento en las aguas
comunes bastaría su solo voto para aprobar los estatutos.

En todo caso, los estatutos deben ser casi una reproducción de la detallada reglamentación
que para las C. de A. contiene el Código de Aguas. En efecto, según lo dispone el artículo 251 de
dicho Código, los estatutos pueden contener normas distintas de las que señala el Código de
Aguas, sólo en los siguientes aspectos: Quién es el responsable y quién debe construir o reparar
los dispositivos (artículo 208); forma de notificar las citaciones a junta de comuneros (artículo
220); cómo se deciden los empates que se produzcan en las votaciones que se hagan en las juntas
de comuneros (artículo 222 inciso 3º); quién preside las sesiones de junta (artículo 225); duración
del directorio (artículo 228 inciso 2º); qué ocurre en caso de muerte, renuncia, pérdida de la
calidad de comunero, representante legal, mandatario o inhabilidad de un director (artículo 233);
periodicidad de las sesiones ordinarias del directorio (artículo 235 inciso 4º); quórum para
adoptar las resoluciones del directorio y qué ocurre en caso de empate y en caso de dispersión de
votos (artículo 238); orden de precedencia de los miembros del directorio (artículo 239 inciso 2º);
y en los casos en que expresamente se faculte para establecer en los estatutos una norma distinta
de la que señale el Código de Aguas.

Ejemplo de esto último: Artículo 218 inciso 2º, que faculta para señalar en los estatutos una
fecha distinta que la que prescribe el Código de Aguas para la celebración de la junta general
ordinaria de comuneros.

En lo demás, las C. de A. se rigen íntegramente por las normas del Código de Aguas

Ejemplo. Atribuciones de los comuneros; órganos de administración, funciones y


atribuciones del directorio.

Las menciones mínimas que deben contener los estatutos de una C. de A. están señaladas
en el artículo 198 del Código de Aguas y, en lo fundamental, ellas tienden a que haya claridad y

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certeza sobre los aspectos ya señalados: Quiénes son los comuneros y a cuánto asciende y de qué
calidad son sus derechos. También se debe dar certeza en los estatutos acerca de cuál es el ámbito
de jurisdicción de la C. de A.

d.- Finalmente, el comparendo tiene por objeto que se designe al primer directorio, el que
tiene el carácter de provisional, hasta que se efectúe la primera junta general ordinaria de
comuneros, uno de cuyos objetivos es, precisamente, elegir al directorio definitivo. El directorio
es, por regla general, uno de los órganos de administración de la C. de A. Los otros dos son la
junta general de comuneros y el presidente.

Efectuado el comparendo a que se ha hecho referencia, el juez tiene la posibilidad de abrir


un término de prueba, como en los incidentes y designar un perito para que informe sobre la
capacidad del canal, su gasto medio normal, los derechos de aprovechamiento del mismo y los
correspondientes a cada uno de los usuarios. --> Artículo 189 inciso final.

Una vez rendida la prueba, o sin ella si el juez no la ha estimado necesaria, se debe dictar
sentencia, la cual declara la existencia de la comunidad; fija los derechos de los comuneros en las
aguas y obras comunes; aprueba los estatutos, si ha habido quórum para ello o bien, en caso
contrario, señala que la C. de A. se regirá íntegramente por el Código de Aguas; y designa al
primer directorio, el que es provisional.

Esta sentencia, por expresa disposición del artículo 197 inciso 3º del Código de Aguas, se
notifica en la forma que señala el artículo 188 del mismo Código, que reglamenta las notificación
e la citación a comparendo.

Una vez notificada y ejecutoriada la sentencia, ésta - conjuntamente con los


estatutos, si ha habido acuerdo sobre ellos, y con las demás piezas fundamentales del expediente
(como, por ejemplo, notificaciones por avisos de la citación a comparendo y de la propia
sentencia) - se reduce a escritura pública, la que es firmada por el juez o por la persona que éste
autorice para tal efecto.

Esta escritura pública, conjuntamente con el expediente completo, se ingresa en la oficina


regional correspondiente de la Dirección General de Aguas para que ésta efectúe el registro de la
C. de A. en el Registro de O. de U. que ella debe llevar. De acuerdo con lo que preceptúa el
artículo 196 del Código de Aguas, es por el hecho de efectuarse ese Registro que las C. de A. se
entienden organizadas.

En esta parte se ha suscitado un problema de interpretación de la ley: El Código de Aguas,


en su artículo 196, ordena a la Dirección General de Aguas efectuar el registro de las C. de A. De
acuerdo con ello, esa Dirección debería limitarse a registrar, pero no tendría atribuciones para
revisar ni los estatutos, ni la forma en que se ha hecho la distribución de los derechos de aguas.

Sin embargo, en la práctica la Dirección General de Aguas efectúa dicha revisión; lo que,
no obstante, puede, al menos en algunos casos, ser conveniente, por cuanto los estatutos pudieran
contener estipulaciones que contravengan el Código de Aguas, o bien, pudiera haberse incurrido
en errores en la suma del número total de acciones que forman todos los derechos de la
comunidad, etc.

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Efectuado el registro por parte de la Dirección General de Aguas, recién entonces se está en
condiciones de inscribir la C. de A. en el Registro de Propiedad de Aguas del Conservador de
Bienes Raíces competente.--> Artículos 196 inciso 3º y 114 Nºs 1 y 2, todos del Código de
Aguas. Con esta inscripción finaliza el procedimiento de organización judicial de una C. de A.

Cabe hacer presente que el registro en la Dirección General de Aguas y la inscripción


conservatoria son igualmente necesarios en los casos de C. de A. que se han organizado por
escritura pública suscrita por todos los titulares de derechos de aprovechamiento de aguas.

B) Administración.

Tal como ya se señaló, los órganos de administración de una C. de A. son, por regla
general, tres:

a.- Junta de comuneros.

b.- Directorio o uno o más administradores (5).

(5) De acuerdo con el artículo 235 inciso 1º del Código de Aguas, si el número de comuneros es
superior a cinco, se elegirá al directorio de la comunidad. En caso contrario, se designará uno o más
administradores con las mismas facultades que el directorio.

c.- Presidente.

Análisis de cada uno de ellos:

a.- La junta de comuneros es el órgano supremo de administración de una C. de A. Pueden


ser ordinarias o extraordinarias.

La juntas ordinarias son fundamentales, por cuanto en ellas se toman las decisiones
fundamentales relativas a la administración de la C. de A. Así se desprende del artículo 226 del
Código de Aguas, que señala entre las materias que son de competencia de las juntas ordinarias
de comuneros, la elección del directorio o administradores; la aprobación del presupuesto y de las
cuotas que deben aportar los comuneros y de gastos, tanto ordinarios como extraordinarios.

Las juntas extraordinarias, por su parte, por expresa disposición del artículo 227 del Código
de Aguas sólo podrán ocuparse de los asuntos para las cuales han sido convocadas.

Ejemplo: Para acordar una reforma de los estatutos. --> Artículo 249 del Código de Aguas.

b.- El directorio o administradores.

Tal como ya se señaló, una C. de A. tiene directorio si los comuneros son más de cinco. Si,
por el contrario, éstos son cinco o menos, se eligen solamente administradores.

Los deberes y atribuciones del directorio están señalados en el artículo 241 del Código de
Aguas. De la lectura de esa norma legal, se desprende que, en general, las atribuciones que se le
confieren al directorio tienden a facilitar y permitir que la administración y manejo de la C. de A.

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y que la conservación, mantención y reparación del canal y demás obras sometidas a su
jurisdicción, sean ágiles y expeditas.

Si bien es cierto que el citado artículo 241 señala cuáles son los deberes y atribuciones "del
directorio" (omite mencionar a los administradores), no debe olvidarse que el artículo 235 señala
expresamente en la parte final de su inciso 1º, que los administradores tendrán las mismas
facultades que el directorio.

Una de las atribuciones importantes del directorio de una C. de A. que no está tratada en el
artículo 241 del Código de Aguas, es aquélla a la cual se refiere el artículo 210 del mismo Código
y que dice relación con el traslado del derecho de aprovechamiento de un comunero (6) dentro
del sistema de canales sometido a una misma C. de A. Los requisitos que exige el artículo 210
son los siguientes: 1º Debe tratarse de un canal o de canales sometidos a la misma C. de A. / 2º El
traslado debe hacerse a costa del comunero que lo solicite (En relación con este requisito, véase
el artículo 208 del Código de Aguas) / 3º El traslado sólo puede hacerse en las épocas que fije el
directorio de la C. de A.
(6) Nótese la impropiedad de lenguaje en que incurre el artículo 210 del Código de Aguas. En efecto, dicha
norma legal comienza señalando "Las aguas de cualquier comunero ... " , dando a entender, de esa forma, que es el
agua lo que es propiedad de los comuneros. Sin embargo, sabemos que ello no es así, por cuanto el agua es un bien
nacional de uso público y lo que es propiedad de los comuneros es sólo el derecho de aprovechamiento. En
consecuencia, el artículo en cuestión debió haber tenido una redacción como la siguiente: "Las aguas sobre las que
tenga derecho algún comunero podrán trasladarse ... " . Por otra parte, recuérdese que el cambio de fuente de
abastecimiento (modificación del cauce natural en el cual se ejercerá el derecho de aprovechamiento) y el traslado
del ejercicio del derecho de aprovechamiento (modificación del punto de captación, pero en el mismo cauce natural),
deben ser autorizados por la Dirección General de Aguas, de conformidad con lo dispuesto en los artículos 158 y
siguientes y 163, respectivamente, todos del Código de Aguas. El procedimiento que se sigue en ambos casos, es el
procedimiento administrativo general, reglamentado en los artículos 130 y siguientes, del mismo Código.

Como ya se ha señalado, el directorio o administradores son elegidos por la junta general


ordinaria de comuneros.

c.- El presidente.

Es elegido por el directorio, de entre sus miembros.--> Artículo 239 inciso 1º del Código de
Aguas.

Los deberes y atribuciones fundamentales del presidente de la C. de A. están señalados en


el artículo 240 del Código de Aguas:

i) Velar por el cumplimiento de los acuerdos del directorio.

ii) Le corresponde la representación extrajudicial de la comunidad.

iii) Le corresponde la representación judicial de la comunidad, en la forma que dispone el


artículo 8º del Código de Procedimiento Civil.

Ahora bien, las C. de A. tienen también un secretario, al cual se refiere el artículo 248 del
Código de Aguas. El secretario no es propiamente un órgano de administración, sino que, como

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lo especifica la citada norma legal tiene otras funciones, de bastante relevancia y que le otorgan el
carácter de verdadero órgano auxiliar. De ellas, las más importantes son:

y) Actuar como ministro de fe. En tal carácter, le corresponde autorizar las actas de las
juntas de comuneros - tanto ordinarias como extraordinarias - y de las sesiones de directorio.

Recuérdese aquí que a las juntas generales ordinarias de comuneros les corresponde, entre
otras cosas, aprobar el presupuesto anual de la comunidad. Pues bien, para cobrar en juicio
ejecutivo las cuotas atrasadas a los comuneros morosos, el título ejecutivo es el acta de la junta de
comuneros en que se haya aprobado el presupuesto, debidamente autorizada por el secretario de
la comunidad.--> Artículo 213 en relación con artículo 226 Nº 2, ambos del Código de Aguas.

ii) Llevar el Registro de Comuneros de la C. de A. --> Artículos 248 inciso 2º y 205. Este
Registro es importante para saber quiénes son realmente comuneros de una C. de A., por cuanto,
entre otros aspectos, son los comuneros los que tienen derecho a voto (siempre que estén al día en
el pago de sus cuotas) y son ellos, también, los que pueden ser miembros del directorio. Pero, es
importante saber no sólo quiénes son actualmente miembros de una C. de A., sino también
quiénes lo han sido anteriormente. En efecto, debe tenerse presente que para el pago de las cuotas
atrasadas, los sucesores a cualquier título en el dominio del derecho de aprovechamiento de otro
comunero, responderán solidariamente con sus antecesor de las cuotas insolutas al tiempo de la
adquisición.

En otro orden de materias, la información que conste en este Registro de Comuneros debe
complementarse, para efectos de poder disponer en el futuro de una base de datos completa sobre
lo que es el aprovechamiento del recurso hídrico, con los otros siguientes Registros: a.- El
Catastro Público de Aguas, a que se refiere el artículo 122 del Código de Aguas, uno de cuyos
componentes es el Registro de O. de U., al cual se refieren el artículo 196 del Código de Aguas y
el Decreto Supremo Nº 187, de 1983, del Ministerio de Obras Públicas; / b.- Los Registros (de
Propiedad, por una parte, y de Hipotecas y Gravámenes y de Interdicciones y Prohibiciones de
Enajenar, por otra), del Conservador de Bienes Raíces, a que se refieren los artículos 112 y
siguientes del Código de Aguas.

C) Funciones y atribuciones.

Tal como se ha dicho al comienzo, las funciones de las C. de A. son, fundamentalmente, las
siguientes:

a.- Administrar el canal y las demás obras sometidas a su jurisdicción.

b.- Distribuir las aguas entre comuneros.

c.- Resolver los conflictos que pueden suscitarse entre distintos miembros de la respectiva
organización o entre ésta y algún miembro, relativas a la repartición de aguas o ejercicio de los
derechos que tengan como integrantes de la organización.

Análisis de cada una de ellas:

146
a.- La labor de administración se refiere a la mantención, conservación, limpieza,
reparación del canal y demás obras sometidas a la jurisdicción de la comunidad; como, asimismo,
pago de sueldos y salarios a los trabajadores de la misma; cobro de las cuotas oportunamente a
los comuneros; citar y celebrar juntas ordinarias cuando corresponda, etc...

De acuerdo con el artículo 200 inciso 1º del Código de Aguas, la competencia de la


comunidad se extenderá hasta donde exista comunidad de intereses, aunque sólo sea entre dos
comuneros. En consecuencia, es hasta ahí hasta donde debe administrar la C. de A.

Ahora bien, para administrar, la C. de A. necesita disponer de recursos económicos. Éstos


los obtiene de las cuotas que deben pagar los comuneros. Para tal efecto, en la junta general
ordinaria se aprueba el presupuesto de gastos ordinarios o extraordinarios para el período de un
año, y la cuotas de una y otra naturaleza que deben erogar los comuneros para cubrir esos gastos.
-->Artículo 226 Nº 2 del Código de Aguas.

Tal contribución a los gastos que debe efectuar cada comunero, debe ser a prorrata de sus
derechos. --> Artículo 212 Nº 3 del Código de Aguas.

Ahora bien, si un comunero no paga sus cuotas, ésta le puede ser cobrada judicialmente, en
un juicio ejecutivo (7).
(7) Sobre el particular, véase la letra A) del Nº 4º (Procedimiento ejecutivo) del capítulo sobre Procedimientos
Judiciales en Materia de Derecho de Aguas.

b.- En este caso, se trata de distribuir; vale decir, de entregar agua a cada miembro de la C.
de A., de acuerdo con lo que dicen los títulos de los derechos de aprovechamiento de cada uno de
ellos.

Es decir, en virtud de la distribución, se entrega a cada comunero la cantidad de agua que


dice su título y con las características que especifica ese mismo título.

c.- Sobre el particular, debemos remitirnos a lo ya visto en el Nº 6º del capítulo sobre


Procedimientos Judiciales en materia de Derechos de Aguas.

Sólo agregaremos ahora que el directorio de la C. de A., para hacer cumplir las resoluciones
que dicte en el respectivo juicio arbitral, podrá requerir el auxilio de la fuerza pública, si fuere
necesario. --> Artículo 246 inciso 2º, en relación con el artículo 242, ambos del Código de Aguas
(8).
(8) Sobre el particular, véase el Nº 6º (Procedimiento arbitral entre miembros de una Organización de
Usuarios) del capítulo sobre Procedimientos Judiciales en Materia de Aguas.

D) Terminación.

La C. de A. termina por la única causal que señala el artículo 250 del Código de Aguas: La
reunión de todos los derechos de agua en manos de un mismo dueño. Esta no es, ni más ni
menos, que una aplicación de la regla general contenida en el artículo 2.312 Nº 1 del Código
Civil (La comunidad termina: 1º Por la reunión de las cuotas de todos los comuneros en una
sola persona).

147
Comunidades de Obras de Drenaje

Tal como ya ha quedado señalado, se un tipo de O. de U, sobre aguas subterráneas que se


encuentran en fuentes artificiales.

En efecto, el artículo 47 del Código de Aguas define qué es un sistema de drenaje. De ese
concepto, se desprende que es un cauce natural o artificial, pero generalmente es de este segundo
tipo (acueducto construido por la mano del hombre, como lo define el artículo 36 del mismo
Código) y que por él se conducen aguas subterráneas.

A continuación, y para los efectos que ahora nos interesan, el artículo 51 del Código de
Aguas señala que quienes sanean sus predios por medio de un mismo sistema de drenaje,
constituyen, por ese hecho, una comunidad de drenaje.

A este respecto, el artículo 48 del mismo Código especifica quiénes son beneficiarios de un
sistema de drenaje, y al efecto reconoce dos clases de beneficiarios: a) Todos aquellos que lo
utilizan para desaguar sus propiedades. b) Quienes aprovechan las aguas provenientes del mismo.

Concluye señalando el artículo 51 ya citado, que dicha comunidad de drenaje se regirá por
las disposiciones del Párrafo 2º del Título III del Libro II del Código de Aguas, esto es, por sus
artículos 252 y siguientes.

Sobre el particular, los artículos 253 y 255 hacen aplicables a la comunidad de obras de
drenaje, en cuanto a las formas en que pueden organizarse y a su funcionamiento, las normas
relativas a las Comunidades de Aguas, ya analizadas.

Comunidades de Aguas que se forman como consecuencia de la declaración de un


área de restricción

Estamos en presencia aquí de una O. de U. que se forma sobre aguas subterráneas cuando
éstas se encuentran en su estado natural.

Conforme lo dispone el artículo 65 inciso final del Código de Aguas, "La declaración de un
área de restricción dará origen a una comunidad de aguas formada por todos los usuarios de
aguas subterráneas comprendidas en ella".

Ahora bien, el artículo 28 de la Resolución de la Dirección General de Aguas Nº 186, de


1996, hace aplicables a estas C. de A., tanto en cuanto a su organización, como, asimismo, en
cuanto a su funcionamiento - éstas últimas en cuanto sean compatibles con su naturaleza -, las
normas ya explicadas, contenidas en los artículos 187 y siguientes del Código de Aguas.

El único aspecto digno de destacarse aquí es que, por expresa disposición del citado
artículo 28 inciso 2º, la organización de esta C. de A. deberá promoverse dentro del plazo de 90
días contados desde la fecha de publicación en el Diario Oficial de la resolución que declare zona
de restricción.

148
Nótese que esta disposición reglamentaria emplea una fórmula verbal imperativa, deberá,
de donde es posible concluir que para quienes se encuentren en los casos previstos por ella y por
el artículo 65 del Código de Aguas, será obligatorio organizarse como C. de A.

Asociaciones de Canalistas

Al igual que las C. de A., las Asociaciones de Canalistas (en adelante, A. de C.), ejercen
competencia sobre cauces artificiales de aguas superficiales.

Importante es señalar aquí que ese cauce puede ser de aguas corrientes, es decir, un canal; o
bien, de aguas detenidas, esto es, un embalse.

Ejemplo de esto último: Asociación de Canalistas del Embalse Cogotí.

Las A. de C., no obstante su similitud con las C. de A. en el aspecto ya señalado, tienen dos
diferencias fundamentales con éstas últimas:

1º Las C. de A. se pueden organizar judicialmente o por escritura pública suscrita por todos
los titulares de derechos de aprovechamiento.

Las A. de C., por disponerlo así el artículo 257 del Código de Aguas, sólo pueden
organizarse de esta segunda forma.

Nótese que esta disposición legal habla de escritura pública suscrita por "todos los titulares
de derechos". Vale decir, quienes quieran constituir una A. de C., para poder hacerlo, deberán
tener los títulos de sus derechos de aprovechamiento de aguas, debidamente regularizados.

Por lo tanto, en el caso de la A. de C. no puede tener lugar la discusión a que se hizo


referencia a propósito de la organización judicial de una C. de A. en cuanto a si ello implica un
reconocimiento de los derechos de aprovechamiento de aguas de cada uno de los comuneros o si,
por el contrario, en virtud de tal organización judicial única y exclusivamente se reglamenta la
comunidad que existe por el hecho que los interesados utilicen en común el mismo canal o
embalse.

No obstante, hay quienes han sostenido que sería posible organizar A. de C. judicialmente.
Ello, en el caso que, pese a haber claridad en los títulos de derechos de aprovechamiento de cada
uno de los interesados y a que esos derechos están inscritos, por alguna razón (por ejemplo, la
gran cantidad de miembros), no es posible que todos ellos firmen la respectiva escritura pública.

2º Las C. de A. no gozan de personalidad jurídica.

Las A. de C. sí gozan de personalidad jurídica, según lo dispone expresamente también el


artículo 257 del Código de Aguas. La personalidad jurídica se las otorga el Presidente de la
República, previo informe de la Dirección General de Aguas.

A este respecto, debe tenerse presente que el proyecto de ley de modificación del Código de
Aguas que se encuentra en actual tramitación en el Congreso Nacional (específicamente en el

149
Senado de la República), comprende, entre otras materias, el otorgamiento de personalidad
jurídica a las C. de A.

En cuanto a las normas aplicables, a las A. de C. les son aplicables las mismas normas que
rigen para las C. de A., en cuanto sean compatibles con su naturaleza y no contradigan lo
dispuesto en sus estatutos.--> Artículo 258 inciso 1º del Código de Aguas.

En todo caso, dado que a las A. de C. les son aplicables, en términos generales, las mismas
normas que a las C. de A., también les es aplicable aquella norma de éstas últimas que sólo en
determinados aspectos permite establecer en los estatutos normas distintas de las que prescribe el
Código de Aguas.

Sin perjuicio de lo anterior, supletoriamente les son aplicables a las A. de C. las normas que
el Código Civil establece en sus artículos 545 y siguientes para las corporaciones, pero con las
excepciones siguientes:

i) Qué ocurre en caso de una reducción importante de los miembros de una corporación
(Artículo 560 del Código Civil).

ii) La A. de C. se rige por los estatutos que hayan acordado sus asociados, no pudiendo el
Presidente de la República suplir esa voluntad (Artículo 562 del Código Civil).

iii) No se les aplican a las A. de C. las normas que el Código Civil contempla para las
fundaciones (Artículos 563 y 564 del Código Civil).

--> Artículo 258 inciso 2º del Código de Aguas.

Juntas de Vigilancia

Se constituyen sobre cauces naturales de aguas superficiales.

En cuanto a su ámbito de competencia, el propósito del Código de Aguas, claramente


manifestado en el inciso 1º de su artículo 263, es que la ejerzan sobre toda una cuenca u hoya
hidrográfica, incluyendo, por tanto, las aguas superficiales (8).
(8) Al respecto, tener presente el concepto de cuenca u hoya hidrográfica que se contiene en el artículo 3º del
Código de Aguas.

Sin embargo, en la práctica la regla general es que las Juntas de Vigilancia (en adelante, J.
de V.) se constituyan sobre un solo cauce natural y no sobre la cuenca completa.

Incluso, el propio Código de Aguas, en su artículo 264, permite que se constituya una J. de
V. sobre una sección de un cauce natural.

"Hay ríos que desaparecen por las aguas que se le extraen y, no obstante, más abajo fluyen
con importante caudal por los afloramientos de aguas provenientes de infiltraciones. Para
facilitar el proceso de distribución, en determinados ríos se consideró este hecho separándolo en
secciones y haciendo un reparto independiente en cada una de ellas. Por dicha razón la ley ha
permitido la constitución de J. de V. en cada sección".

150
("Asignación y Distribución de las Aguas Terrestres", Luis Simón Figueroa Del Río.
Departamento de Publicaciones de la Universidad Gabriela Mistral, 1995).

Por otra parte, pero siempre en relación con el ámbito de competencia territorial de la J. de
V., la cuenca u hoya hidrográfica está formada también, según su definición legal, por aguas
subterráneas y no sólo por aguas superficiales. Sin embargo, en la práctica las J. de V. se
constituyen, generalmente, sólo sobre aguas superficiales.

En cuanto a su constitución, las J. de V. pueden hacerlo por las mismas dos vías que las C.
de A.; esto es, judicialmente o por escritura pública. -->Artículos 263 y 269 del Código de Aguas.

En ambas situaciones, requiere, en todo caso, al igual que las demás O. de U., registrarse en
la Dirección General de Aguas e inscribirse en el Registro de Propiedad de Aguas del
Conservador de Bienes Raíces.

Adicionalmente, la J. de V., al igual que las A. de C., requieren aprobación del Presidente
de la República, previo informe de la Dirección General de Aguas.

El procedimiento de constitución judicial de una J. de V. es similar al procedimiento


judicial de organización de una C. de A. Asimismo, las cuestiones que se ventilan en el
respectivo comparendo son semejantes en ambos casos.

De acuerdo con el artículo 263 del Código de Aguas, son miembros de una Junta de
Vigilancia las personas naturales y jurídicas y las organizaciones de usuarios que en cualquier
forma aprovechen las aguas de una misma cuenca u hoya hidrográfica. Se ha suscitado, a este
respecto, la siguiente discusión: Cuando el citado artículo menciona a las organizaciones de
usuarios, se está refiriendo, obviamente, a las C. de A. y a las A. de C.

Sin embargo, muchas de éstas funcionan solamente de hecho y no se encuentran legalmente


organizadas. Es aquí donde surge la duda: estas O. de U. que no tienen una estructura legal sino
que solamente de hecho. Entonces queda la duda si esas organizaciones que existen solamente de
hecho pueden o no, formar parte de la J. de V. que se esté organizando en el respectivo cauce
natural desde el cual extraen las aguas para distribuirlas entre sus miembros.

En la práctica, se ha organizado la respectiva J. de V. y las O. de U. existentes de hecho han


sido consideradas en aquélla, pero para los solos efectos de distribuirles las aguas sobre las que
sus miembros tengan derechos; pero sin que puedan participar con todos los derechos que le
corresponderían como miembros pleno; como, por ejemplo, no sin que puedan participar en las
elecciones de directorio.

Ahora bien, en cuanto a su estructura, órganos de administración, funciones; las J. de V.


guardan bastantes similitudes con las C. de A.

Es por ello que, en lo que dice relación con las normas que les son aplicables, las J. de V. se
rigen supletoriamente por las normas que el C. de A. contempla para las C. de A. y para las A. de
C. -->Artículo 267 del Código de Aguas.

151
En consecuencia, a continuación se pasarán a explicar sólo algunos aspectos propios y
específicos de las J. de V.:

1º Los derechos de aguas de los miembros de las J. de V. se consideran divididos en


acciones para efectos de la distribución entre sus integrantes. El número de acciones que tenga
cada miembro de la J. de V. es en función de la cantidad de agua a que tenga derecho.

Al respecto, puede darse la siguiente situación práctica: Una C. de A. cuenta con 100
acciones en el cauce natural sobre el cual ejerce su competencia la J. de V. Sin embargo, esa C.
de A., para efectos de distribuir las aguas entre sus comuneros, tiene divididas esas 100 acciones
del cauce natural en, a su vez, 500 acciones.

En consecuencia, resulta que 1 acción de esa C. de A. equivale a sólo 0,2 acción del cauce
natural (100 dividido por 500).

Establecer tal equivalencia es importante, en el caso que se quiera comprar un derecho de


agua adscrito a una C. de A. o a una A. de C. y a una J. de V., para determinar qué proporción del
cauce natural comprende ese derecho.

2º En las J. de V., para los efectos de las votaciones en las asambleas, los derechos de
aprovechamiento de aguas permanentes y eventuales tendrán un mismo valor. Sin embargo, el
número de votos correspondientes a los eventuales no podrá ser superior a la tercera parte de los
votos de los derechos permanentes. Si se da ese exceso, deberá hacerse la correspondiente
reducción proporcional.--> Artículo 276 inciso 2º del Código de Aguas.

Consecuente con ello, de conformidad con lo dispuesto en el inciso 3º del mismo artículo,
las cuotas que les corresponderá pagar a los titulares de derechos de aprovechamiento de ejercicio
eventual no podrán ser superiores a la tercera parte de la cantidad que correspondería pagar si se
tratara de derechos de aprovechamiento de ejercicio permanente.

Ejemplo: Si los titulares de derechos permanentes tienen el 50 % de los votos y los titulares
de derechos eventuales, el otro 50 % y si éstos últimos son dos y cada uno de ellos tiene el 25 %
de los votos; entonces, en conjunto deberán reducir sus votos en un 12,5 % (50 % menos 25 % da
25 %, que es, en cifras redondas, un 1/3 del 75 %). Ahora bien, dado que la votación de cada uno
es la mitad de los votos de los derechos de los eventuales y que son solamente dos derechos
eventuales, la reducción deben soportarla por partes iguales. En consecuencia, dado que la
votación total de los derechos eventuales debe llegar sólo a un 25 %, cada uno tendrá un 12,5 %
de los votos totales (25 % dividido por 2 = 12,5 %). Dado, por otra parte, que la reducción total
de los votos de los derechos eventuales es de un 25 %, cada uno debe reducir su votación en un
12,5 % del total (25 % dividido por 2 = 12,5 %). Finalmente, los titulares de los derechos
eventuales tienen, en total, un 25 % de los votos, que es un 1/3 de 75 %, que es, a su vez, el total
de votos que tienen los titulares de derechos permanentes.

En relación con las votaciones en las J. de V. y, específicamente con las ponderaciones de


los votos de los titulares de derechos de aprovechamiento de distinta calidad, hay un tema no
resuelto, y que a través del tiempo ha ido adquiriendo progresivamente mayor importancia:

152
Los votos de los titulares de derechos de aprovechamiento consuntivos y los votos de
titulares de derechos de aprovechamiento no consuntivos tienen la misma ponderación.

Sin embargo, por regla general, en los cauces naturales - al menos en los más importantes -
los titulares de derechos no consuntivos, considerados en conjunto, tienen derecho a mayores
caudales que los titulares de derechos consuntivos, considerados éstos también en conjunto. Por
lo tanto, aquéllos tienen mayor cantidad de acciones y de votos que éstos últimos.

Y, dada la contraposición de intereses entre unos y otros titulares de derechos - a la que ya


nos hemos referido en otras oportunidades - cuesta poco imaginar los conflictos que podrían
originarse, y que de hecho se han originado, en distintas J. de V.; principalmente, en cuanto a la
oportunidad en que deben restituir el agua los titulares de derechos no consuntivos para que la
utilicen los titulares de derechos consuntivos.

3º Además de los mismos órganos de administración que las C. de A. (junta, directorio y


presidente), las J. de V. tienen otros dos funcionarios:

a.- Repartidor de aguas, que es, en términos generales, el encargado de cumplir y hacer
cumplir los acuerdos del directorio sobre distribución de aguas, conforme a los derechos
establecidos--> Artículo 278 del Código de Aguas.

Debe ser ingeniero civil titulado, a menos que los directores, por unanimidad, acuerden lo
contrario.--> Artículo 277 inciso 1º del Código de Aguas.

b.- Celadores, a quienes les corresponde verificar que la distribución de las aguas se haga
efectivamente, con arreglo a los derechos establecidos y a los acuerdos adoptados. Asimismo,
deberán dar cuenta inmediata de toda alteración o incorrección que notaren. --> Artículo 279 del
Código de Aguas.

4º Además de las posibilidades ya vistas para llegar a inscribir un derecho de


aprovechamiento de aguas (principalmente los artículos 1º y 2º Transitorios del Código de
Aguas), existe también otro mecanismo para llegar a inscribir un derecho de aprovechamiento de
aguas no inscrito, que es el que establece el artículo 115 del Código de Aguas: "El dueño de un
derecho de aprovechamiento que extraiga sus aguas ...".

Debe tratarse en este caso, como ya se dijo, de un derecho de aprovechamiento no inscrito


y, además, debe ser un derecho cuyas aguas se extraigan de la corriente natural,
independientemente de otro derecho. En efecto, si extrae conjuntamente con otra persona las
aguas a que tiene derecho, la que pasa a formar parte de la J. de V. es la respectiva C. de A. o A.
de C. que exista entre esos usuarios.

5º De acuerdo con lo dispuesto en el artículo 282 del Código de Aguas, la J. de V. (también


cualquier interesado) puede solicitar a la Dirección General de Aguas la declaración de
agotamiento de un cauce natural. En virtud de tal declaración, en el cauce natural de que se trate
no se podrán constituir nuevos derechos de aprovechamiento consuntivos permanentes (Ello, por
cuanto, como se recordará, los derechos consuntivos facultan a su titular para consumir
totalmente las aguas en cualquier actividad, es decir, puede no devolverla al cauce natural; y los

153
derechos permanentes, por su parte, permiten a su titular participar en los prorrateos o turnos que
se acuerden en el cauce natural, cuando éste trae poca agua).

A contrario sensu, aun cuando un cauce natural esté agotado, será posible constituir en él
derechos permanentes no consuntivos (ya que en éstos su titular debe devolver el agua al cauce
natural una vez que la ha utilizado); derechos consuntivos eventuales (ya que éstos últimos sólo
permiten a su titular extraer el agua desde el cauce natural si es que en éste hay un sobrante); y,
con mayor razón, derechos no consuntivos eventuales.

La solicitud de declaración de agotamiento, por expresa disposición del artículo 282 del
Código de Aguas, se tramita de acuerdo al procedimiento administrativo general establecido en
los artículos 130 y siguientes del mismo Código. En mi opinión, no era necesario que ello se
dijera expresamente, por cuanto, a mi entender, bastaba con los amplios términos en que está
redactado el dicho artículo 130.

Ahora bien, si en un cauce natural de hecho no es posible constituir más derechos


consuntivos permanentes, tal cauce natural debe entenderse igualmente agotado, aun cuando
dicho agotamiento no haya sido formalmente declarado por la Dirección General de Aguas.

6º En épocas de extraordinaria sequía, el Presidente de la República, a petición o con


informe de la Dirección General de Aguas, podrá declarar zonas de escasez por períodos
máximos de seis meses no prorrogables.--> Artículo 314 inciso 1º del Código de Aguas (9).

(9) Sobre este particular, véase lo tratado a propósito de la declaración de zona des escasez
a la IV Región del país.

Normas Comunes a las Organizaciones de Usuarios

Se refieren a la fiscalización que respecto de las O. de U. puede ejercer la Dirección


General de Aguas. A esta materia se refieren los artículos 283 y siguientes y el artículo 299 letra
d), todos del Código de Aguas.

La Dirección General de Aguas puede fiscalizar a las O. de U, sólo en dos aspectos:

1º En la distribución de las aguas.

2º En su gestión económica.

En ambos casos, la fiscalización sólo puede hacerse por la Dirección General de Aguas a
petición de parte interesada.

En términos generales, puede decirse que, en el primer caso, si efectuada la fiscalización


por la Dirección General de Aguas y requerido por dicho Organismo el directorio de la
organización fiscalizada para que corrija las anomalías que se hubieren detectado, no lo hiciere en
el plazo que al efecto se le hubiere indicado, la Dirección General de Aguas podrá solicitar a la
Justicia Ordinaria que decrete la intervención por esa Dirección General en la distribución de las
aguas, por períodos que no excedan de noventa días, con todas las facultades de los respectivos
directores o administradores. --> Artículos 290 y 293, ambos del Código de Aguas.

154
Trátase este de otro excepcional caso en que la Dirección General de Aguas puede tomar
parte activa en la distribución de aguas.

En efecto, el propósito del legislador de aguas del año 1981 en esta materia, es como se ha
señalado en otras oportunidades, que sean los propios usuarios quienes se hagan cargo de la
distribución de las aguas y que, consecuencialmente, la autoridad no tenga intervención en ello,
sino sólo en casos excepcionalísimos.

En el segundo caso, esto es, cuando se trata de fiscalizar la gestión económica, el efecto
más importante es que la Dirección General de Aguas podrá denunciar los hechos a la Justicia
Ordinaria, sin necesidad de rendir fianza (de calumnia), si esos hechos fueren constitutivos de
delito. -> Artículo 291 inciso 2º.

En mi opinión, aquí se incurrió en una incorrección por cuanto el calificar si un hecho


determinado es o no constitutivo de delito le corresponde exclusivamente a los Tribunales de
Justicia y no a un órgano de la Administración del Estado, como lo es la Dirección General de
Aguas.

Es por ello que, en mi concepto, aquí debió haberse dicho "si esos hechos fueren
aparentemente constitutivos de delito", "si esos hechos presentaren los caracteres de delito", "si
esos hechos pudieren ser constitutivos de delito", u otra análoga.

Principales características de las Organizaciones de Usuarios de Aguas.-

1.- Se trata de entidades de carácter enteramente privado que, sin embargo, cumplen
funciones públicas, como, por ejemplo y tal como ya se señaló, distribuir aguas entre sus
miembros; resolver conflictos, desempeñando, a este respecto, una verdadera función
jurisdiccional; puede, en ciertos y determinados casos, solicitar y obtener el auxilio de la fuerza
pública.

2.- No obstante que se trata de entidades de carácter enteramente privado, se deja muy poco
margen a los interesados para que, en virtud del principio de la autonomía de la voluntad (que es
uno de los pilares de nuestro ordenamiento jurídico privado) puedan acordar en los estatutos de la
respectiva organización, las normas que estimaren convenientes.

Por el contrario, tal principio se encuentra en este caso bastante restringido, toda vez que,
salvo algunas pocas excepciones, deben regirse por lo que establece el Código de Aguas.

Sí hay alguna mayor libertad de movimiento en lo que se refiere propiamente a la


administración de la organización, como, por ejemplo, el nombramiento de su directorio, la
aprobación del presupuesto anual y otras materias análogas.

3.- Por tratarse de entidades de carácter enteramente privado, la autoridad administrativa -


léase Dirección General de Aguas - y, excepcionalmente, la judicial, tienen muy pocas
atribuciones en relación con estas organizaciones, las que pueden ejercer, excepcionalmente, en
períodos de sequía o bien, para fiscalizarlas cuando se hubiesen cometido faltas graves o abusos
en la distribución de las aguas o cuando algún interesado solicita investigar la gestión económica
de la organización.

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4.- Los derechos de los miembros se expresan en acciones y, análogamente a lo que ocurre
en las sociedades anónimas, cada acción representa una parte alícuota o proporcional de los
derechos totales que forman la respectiva organización.

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