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EL ENCANTO DEL FRAGMENTO

NAUSICA CANIGLIA

E l fragmento en el Arte es la condición de una nueva perspectiva de legibilidad de la obra; es un signo


evidente de autenticidad y ofrece, en la medida que la forma está más disgregada, una posibilidad mayor
para la manifestación de la imaginación y del estímulo estético. Por lo tanto, el fragmento no aparece
como un defecto de la forma sino más bien como un valor absolutamente especial. En estas condiciones,
lo irreparable, lo dañado es la estructura unitaria de la obra, por ello provoca el desconsuelo por lo que
se ha perdido. Sin embargo, esto puede estimular la inteligencia interpretativa a generar nuevas formas
que susciten el placer y el agrado. El efecto que ejercen en nosotros algunas obras reside, precisamente,
en su “mutilación”.

En efecto, en las esculturas clásicas la belleza del fragmento, reconstruir la


mutiladas, es el transcurrir del tiempo, armonía de la totalidad del conjunto.
inexorable y casual, el que hace legible la También los fragmentos son importantes
obra, aunque parcialmente. La que, en este sentido, pese a que se deba a
evidentemente, alcanza su perfección y ellos precisamente este menoscabo de la
armonía solamente siendo íntegra. completitud artística.
Entonces, es necesaria esta integridad Así, el observador juega en su imaginación
para que se instale una simbiosis entre la con la belleza que queda, con aquella
obra y el escultor y así comprender las belleza que la crueldad del tiempo ha ido
razones de la “expresión” específica de la borrando inexorablemente.
obra.
Mecanismo análogo se da también en el
Pero cuando el tiempo ha deteriorado una caso de lo “incompleto”. Aunque no se
escultura, no es ya la plasticidad del trata esta vez de una ruptura con el
movimiento o la postura lo que prevalece. pasado ido, lo que “falta” crea el pathos
Lo que nos conmociona ahora es el detalle de la ausencia1. Frente a lo incompleto,
y no el conjunto. Por lo tanto, debemos quien contempla se transforma en filólogo
confiarnos a la imaginación y, admirando y restaurador.
Venus de Milo

ARTEOFICIO N° 6 / MONOGRAFÍA 19
Nausica Caniglia

El fragmento despierta nuestra curiosidad. antigüedades restauradas porque no son musculoso, ligeramente volcado hacia
Esta es la forma que agradaba a los troncos imperfectos y sin cabeza, o adelante y con una torsión hacia la
románticos, porque conserva toda la miembros defectuosos y tronchados”.2 izquierda, pese a las vastas mutilaciones
fascinación del hallazgo arqueológico y el y a la superficie de mármol corroída por la
reflejo ideal de lo no terminado, de lo Los “troncos imperfectos” y otros intemperie, no pierde la fascinación que
indefinido, de lo infinito. En el Renacimiento, fragmentos eran apreciados como por más de medio milenio lo han hecho
se prefería dejar las esculturas truncadas modelos por los artistas, pero sin una celebre como ningún otro fragmento. No
porque entre los artistas como en los restauración habrían quedado faltos de obstante lo incompleto, aparece en sí
coleccionistas, existía el gusto por el gracia y no habrían exhibido aquella belleza mismo concluido y completo y se deja
fragmento. Una obra de arte incompleta, que solo completándolos idóneamente admirar como la obra maestra que es, el
aunque fuese poco clara del punto de lograban evidenciar. Y no es una eterno e impenetrable testimonio de un
vista formal o iconográfico, tiene una contradicción que el Torso del Belvedere3 sueño de belleza.
fascinación porque estimula la fantasía y sea a la inversa, es decir que se haya
suscita emociones. dejado sin restauración. Porque esta Las heridas del tiempo abren brechas en
escultura, pese a su estado nuestra capacidad para imaginar la
En el transcurso del siglo XVI, sin embargo, extremadamente lagunoso, revela un “humanidad” de la figura y reconstruir el
a la admiraciónincondicional por el arte sentido del movimiento y una gracia que momento que el artista quiso plasmar. Pero
antiguo se le suma la conciencia que el hace evidente el mensaje figurativo aun es en esto, seguramente, en donde reside
arte moderno, no siéndole inferior, está en en su estado fragmentario. Vasari, el destino histórico del Torso: la admiración
condiciones de emularlo. El fragmento llega consciente de los peligros que enfrentan incondicional que desde su
así a ser objeto de reintegración, y las obras, apreciaba las restauraciones descubrimiento, inspiro a diseñadores,
superación, por medio de la interpretación y las consideraba una contribución a la pintores, escultores grabadores, como
de la totalidad. Este cambio de la estética recuperación de antigüedades. también a literatos, poetas, arqueólogos y
del fragmento al gusto por la reintegración a hombres de cultura. Winckelmann4, quien
está testimoniado por Vasari: “y en verdad El Torso del Belvedere, una figura de tuvo algunas dificultades para la
tienen mucho mas gracia estas héroe griego sentado, potente y comprensión de la obra, la describió

Torso del Belvedere

20 ESCUELA DE ARQUITECTURA USACH PRIMAVERA 2007


EXPLORACIONES / El encanto del fragmento

poéticamente como ningún otro: “En el restauradora de estatuas antiguas era una en muchos caso tenia un rol secundario”.5
mismo modo que comienza a agitarse, la práctica normal). Y fue siempre este El fragmento, por consiguiente, se muestra
superficie del mar, que al inicio estaba vínculo, además de la calidad del Torso con certeza como el residuo de lo que se
tranquila, poco a poco se va levantando y como escultura, lo que permitió al ha perdido, pero también como una huella
produciendo un brumoso disturbio en las fragmento ejercitar su influencia por siglos y un camino hacia un nuevo sentido,
olas, las cuales, unas fustigan a las con innumerables réplicas, en bronce, infundido a partir del testimonio actual de
otras y otras fustigan las primeras. Del terracota, dibujos, grabados, desde Rafael una vivencia.
mismo modo, un músculo dulcemente hasta Rodin, quién, cuando se le solicitó
abultado y casi ondulante, se pierde en restaurar estatuas antiguas, como a Miguel
Ángel, respondió: “No me siento capaz de Este artículo, originalmente escrito en italiano , se titula IL
el otro y un tercero, que se destaca en
FASCINO DEL FRAMMENTO. Ha sido traducido al
medio a ellos, parece reforzar el hacerlo y aunque pudiera realizarlo, no me
castellano por los profesores Nino Bozzo y Aldo Hidalgo.
movimiento y en ellos se pierde, y nuestra atrevería jamás”.
mirada, por así decirlo, allí también se Notas
1
pierde”. Una idea clara, que refiere a las obras de C. Segre. La pelle di San Bartolomeo, Einaudi, Torino 2003,
p.114
arte de las cuales no queda más que un 2
Giorgio Vasari (1511-1574). Pintor, escultor, arquitecto y
Miguel Ángel estudió a cabalidad el Torso fragmento, o una serie de ellos, está en el tratadista italiano. Autor de Vida de los mejores arquitectos,
del Belvedere, dibujándolo desde varios pensamiento de Mukarovsky. Este autor, al pintores y escultores italianos (1542).
ángulos. Este artista y el Torso están discutir la forma de un objeto artístico 3
Il Torso del Belvedere, da Aiace a Rodin, Catálogo de los
arruinado, destaca la capacidad que tiene Museos Vaticanos. Este fragmento, copia de una escultura
íntimamente relacionados desde cuando el
griega encontrada en el siglo XV en Roma., inicialmente fue
fragmento yacía en el Belvedere,2 apoyado la función estética para encontrar una
expuesta en el Patio del Belvedere en el Vaticano de donde
sobre la espalda, junto a otras estatuas. compensación a la función perdida del deriva su nombre.
Esta relación originó numerosas leyendas objeto en el transcurso del tiempo. Un 4
Johann Joachim Winckelmann (1717–1768). Arqueólogo e
no carentes de una cierta credibilidad, objeto, por lo tanto, carente de su función historiador de arte alemán, fue el primero en adoptar el criterio
de evolución de los estilos artísticos identificables
como cuando Miguel Ángel rechazó original, puede recuperar parcial o
cronológicamente.
completar los trozos faltantes del Torso totalmente su valor gracias al 5
J. Mukarovský, La funzione, la norma e il valore estetico
(en aquella época la integración potenciamiento de su función estética que come fatti sociali (1936), Einaudi, Torino 1971.

Estatua fragmentaria de Icaro La diosa Hera Estatua acéfala de Tritón

ARTEOFICIO N° 6 / MONOGRAFÍA 21