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Ley 76-02, médico legista viene de ley.

Decreto 58-89 que crea el Instituto de Patología Forense.

Resolucion 169565 de la Procuraduria se crea el INACIF ley 454-08

Informe Forense: independiente, objetivo, claro, llano, sino es concluyente se puede


ordenar otra investigación.

Escena del crimen: testigos mudos, fotógrafo, pianista, Perito o medico forense, experto en
balística, cuatro D

El asesinato (también denominado homicidio calificado) es un delito contra la vida


humana, de carácter muy específico, que consiste en matar a una persona concurriendo
ciertas circunstancias, tales como: alevosía, precio, recompensa o promesaremuneratoria
y ensañamiento, aumentando deliberada e inhumanamente el dolor del ofendido

En el asesinato existe una mayor intensidad del propósito criminal que en el homicidio, por
los medios perjudiciales utilizados de un modo especial o por la inconfundible malicia y
peligrosidad que se revela

Por todo ello, no existe el asesinato imprudente, sino que lleva siempre aparejada la
intencionalidad.

Mientras que el homicidio es el delito que alguien comete por acabar con la vida de una
persona, el asesinato requiere de un mayor número de requisitos

El suicidio1 es el acto por el que un individuo, deliberadamente, se provoca la muerte.2

Se estima que las dos terceras partes de quienes se quitan la vida sufren depresión3 y que
los parientes de los suicidas tienen un riesgo más elevado (hasta cinco veces más) de
padecer tendencias al respecto.4 Los padecimientos psíquicos se encuentran presentes en
9 de cada 10 casos de suicidio; entre ellos, aparte de la depresión se encuentran también
los trastornos deansiedad y las adicciones.5

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), las enfermedades mentales,


principalmente la depresión y los trastornos por consumo de alcohol, el abuso de
sustancias, la violencia, las sensaciones de pérdida y diversos entornos culturales y
sociales constituyen importantes factores de riesgo de suicidio.

Muchas religiones monoteístas lo consideran un pecado, y en algunas jurisdicciones se


considera un delito. Por otra parte, algunas culturas, especialmente las orientales, lo ven
como una forma honorable de escapar de algunas situaciones humillantes o dolorosas en
extremo
Se define como accidente a cualquier suceso que es provocado por una acción violenta y
repentina ocasionada por un agente externo involuntario, y que da lugar a una lesión
corporal. La amplitud de los términos de esta definición obliga a tener presente que los
diferentes tipos de accidentes se hallan condicionados por múltiples fenómenos de
carácter imprevisible e incontrolable.

El grupo que genera mayor mortalidad es el de los accidentes producidos con ocasión
del transporte de personas o mercancías por tierra o transporte marítimo.

LESIONES PRE Y POST MORTE

Se puede definir la lesión postmortal como “aquella en que ante la agresión de una
agente no se produce ninguna reacción vital”. Esto nos lleva a definir lo que debemos
conocer como reacción vital que sería “aquella reacción de los tejidos antes los agentes
vivos patógenos”. Para que se produzca esta reacción deben existir células vivas.
Como resultado de esta reacción se van a producir los signos característicos
macroscópicos de la reacción vital y que fueron definidos por el ya conocido autor
romano AULO CORNELIO CELSO, en el siglo I a.c y que se refieren a la presencia de
calor, rubor, tumor y dolor. Estos signos corresponden a la reacción inflamatoria y
como tales obedecen a una reacción de tejidos ante la agresión.
CLASIFICACION
Accidentales
1- Agonicas. Caída luego de un ACV
2- Mecanicas en caso de ahogados o accidentes
3- Por animales
Intencionales
De origen medico
De origen criminal.
DIFERENCIAS ENTRE AMBAS HERIDAS
Lesiones vitales o pre morte
Los bordes están engrosados o edematizados.
Hemorragia.
Coagulación.
Lesiones post norte
Bordes finos.
No hemorragia.
No coagula
Cambios microscópicos, pruebas de laboratorios
OTROS ESTUDIOS

Las contusiones pueden producirse postmortem en brazos y hombros al coger el cadáver


para transportarlo por rotura de pequeños vasos en la piel. –
En las personas que sobreviven a una lesión con una contusión profunda, puede no
observarse en la piel hasta algunos días después y por lo tanto si fallecen antes solo una
incisión de la zona afectada mostrará la presencia de la lesión. –
Contusiones-abrasiones por arrastre. Es difícil distinguir si es vital o postmortal. Si
existe hemorragia en tejidos adyacentes a la lesión, esta ocurrió en vida. –
En algunos casos ocurre una autolisis pancreática postmortem debido a las enzimas
pancreáticas, que pueden simular una pancreatitis hemorrágica ocurrida en vida. El
estudio histológico es concluyente cuando la hemorragia ha sido postmortal. –
En el cuello, detrás del esófago a veces también podemos encontrar manchas
hemorrágicas. Se encuentran en la cara anterior de las vértebras cervicales y están
causadas por la distensión e infiltración desde el plexo venoso que se encuentra en esta
área. Tienen importancia ya que se pueden confundir con el sangrado profundo en la
estrangulación.

Ruptura autolítica del estómago. Puede ocurrir post-mortem, debido al contenido ácido
del estómago. Puede simular una perforación gástrica en vida. –
Abrasiones postmortem. Pueden ocurrir por una variedad de causas, incluyendo el
arrastre del cadáver, golpes dentro del agua en movimiento, mordedura de animales. –
Lesiones producidas por el acto autópsico. Se deben tener en cuenta cuando se pide la
realización de una segunda autopsia y sospechamos una lesión postmortal. Para ello
debemos comparar con la descripción e imágenes anteriores a la autopsia. –
Lesiones ocurridas en vida. Evolucionan con un cambio de coloración, que comienza
en los márgenes y se extiende hacia el centro de la lesión. Si el hematoma es
suficientemente grande podemos encontrar en él todos los colores evolutivos desde el
amarillo en la periferia al azul prusia en el centro. La existencia de un hematoma de
estas características nos indica que la lesión se produjo en vida. –
Cuando se golpea a una persona fallecida la posibilidad de provocar ruptura y
hemorragia en la zona golpeada es menor, ya que no existe presión dentro de las venas,
la salida de la sangre es pasiva y por tanto existe menos sangrado. –
Los cambios de coloración de los cuerpos en descomposición pueden hacer que no se
puedan apreciar bien las lesiones anteriores a la muerte (vitales), pero aunque no sea
visible el color en la herida la grasa subcutánea que rodea la lesión muestra una
coloración amarillenta, que nos indica que la lesión es probablemente vital.

Las lesiones vitales de los cuerpos sumergidos largo tiempo en el agua también pueden
perder la coloracion rojiza propia de estas lesiones. Esto ocurre porque las lesiones se
van decolorando a consecuencia del agua que las va limpiando a medida que transcurre
el tiempo. La solución es evaluar estas lesiones en el contexto de todos los hallazgos
autópsicos, escena del lugar de los hechos, y cualquier otra información a la que
tengamos acceso. –
Las abrasiones con características de vitalidad presentan una coloración rojo-
marronacea, mientras las postmortales aparecen de color amarillo o translucidas, ya que
no existe circulación sanguínea. Las mordeduras de insectos en cadáveres a veces
pueden confundir con una lesión vital. –
La evolución de las abrasiones en heridas vitales es la siguiente:
1. Un primer estadio de formación de costra. Si la fibrina, el suero y los glóbulos rojos
se acumulan en la superficie de la abrasión, se interpreta como una lesión que ocurrió en
vida.

a-De dos a seis horas después de la lesión los polimorfonucleares hacen una infiltración
vascular.
b) A las 8 horas se observa alrededor del área lesionada una infiltración de
polimorfonucleares.
c) A las 12 horas el colágeno cercano al área de la lesión se tiñe anormalmente.
d) De 12 a 18 horas después la herida es progresivamente infiltrada por
polimorfonucleares.
2. Segundo estadio. Regeneración epitelial. Empieza en los folículos pilosos y en los
bordes de la abrasión. a) Puede aparecer tan pronto como a las 30 horas en la capa más
superficial de la abrasión. b) A las 72 horas es claramente visible.
3. Tercer estadio. Granulación supepidérmica. Empieza a notarse entre los días 5 a 8. a)
Ocurre solo cuando se ha completado la epitelializacion de la zona abrasionada. b) La
infiltración perivascular y la inflamación crónica son evidentes. c) El epitelio se vuelve
más consistente y se forma nueva queratina. d) Más prominente a los 9-12 días.
4. Cuarto estadio. Regresión. Empieza a los 12 días aproximadamente. El epitelio
aumenta de grosor y a veces sufre una atrofia. Las fibras de colágeno hacen
prominencia.
El rígor mortis o rigor mortis (del latín rigidez de la muerte) es un signo reconocible
de muerte que es causado por un cambio químico en los músculos que causa un estado
de rigidez (del latín rigor) e inflexibilidad en las extremidades y una dificultad para mover o
manipular el cadáver. A una temperatura normal el rígor mortis suele aparecer a las 3-4
horas después de la muerte clínica y el rigor suele tener un efecto completo sobre las 12
horas

Cuando el organismo muere, la membrana del retículo sarcoplásmico pasa de ser de


permeabilidad selectiva a semipermeable, esto ocasiona que los iones de calcio salgan del
RS para alcanzar un equilibrio, estos iones ocasionan que la troponina cambie de lugar y
mueva a la tropomiosina, la cual deja al descubierto los sitios de unión en la molécula
de actina, la miosina se une y efectúa el golpe de poder, sin embargo al poco tiempo se
acaba el ATP y sin más glucógeno para reponerlo las moléculas de miosina quedan sin
poder soltarse

El rigor es generalmente medido en “leve”, “temprano”, “moderado” y “completo”, esto es


totalmente subjetivo pero la percepción de rigidez en una articulación es “leve”, dificultad
para mover una articulación es “moderado” y cuando se tiene que usar gran fuerza es rigor
“completo”

Fases del rigor mortis[editar]


Se distinguen tres fases en el proceso de rigidez cadavérica (estas tres fases son útiles
para acotar con cierta aproximación la fecha de la muerte, según el período de rigidez en
que se encuentre el cadáver):

1. Fase de instauración. Desde que se inicia la rigidez hasta su máxima intensidad (3-
24 horas post mortem). En esta fase, la rigidez se puede vencer aplicando cierta
fuerza, pero si dejamos de aplicarla, al cabo de cierto tiempo se vuelve a instaurar.
2. Fase de estado. Comprende desde que la rigidez alcanza su mayor intensidad
hasta justo antes de empezar a desaparecer (24-36 horas post mortem). En esta
fase la rigidez es invencible sin producir desgarros o fracturas.
3. Fase de resolución. A partir de las 36 horas post mortem, donde si se vence la
rigidez muscular mediante fuerza ya no vuelve a instaurarse, y pasada esta fase
vuelve a aparecer la laxitud cadavérica.
LEY DE NYSTEN
Con el cese de la actividad cardiaca se inicia, mediante una contracción vascular que progresa desde el
ventrículo izquierdo hacia la periferia, un amplio desplazamiento de la masa sanguínea que vacía las
arterias y que es origen de una hiperrepleción de las venas. A partir de este momento, la sangre queda
sometida, de modo exclusivo, a la influencia de la gravedad, por lo que tiende a ir ocupando las partes
declives del organismo, cuyos capilares distiende, produciendo en la superficie cutánea manchas de color
rojo violáceo con el nombre de livideces cadavéricas (livor mortis).

Las livideces cadavéricas constituyen un fenómeno constante, que no falta ni aún en la muerte por
hemorragia, si esta no ha sido tan abundante como para producir una verdadera exanguinación. En
algunas ocasiones se ha observado que su formación se inicia en la agonía; sin embargo, lo ordinario es
que comiencen a formarse poco después de la muerte, aumentando paulatinamente de color y de
extensión.
El color de las livideces, es rojo violáceo, variando entre límites muy amplios desde el rojo claro al azul
oscuro. Estas variantes de coloración dependen del color de la sangre en el momento de la muerte, por lo
tanto, en la intoxicación oxicarbónica y en la cianurada, tienen un color sonrosado, mientras que en la
intoxicación por venenos metahemoglobinizantes presentan un color achocolatado. En las asfixias, las
livideces son de un color rojo oscuro, excepto en la sumersión, en que tienen una tonalidad rojo
claro. Son también más claras en los individuos que ha

Evolución de las livideces cadavéricas


Las livideces se inician bajo la forma de pequeñas manchitas aisladas, que van confluyendo
paulatinamente hasta abarcar grandes áreas.
Las manchas comienzan a presentarse poco después de la muerte. Cuando el cadáver yace en posición
de decúbito supino, hacen su primera aparición en la región posterior del cuello, que por su pequeño
espesor, permite su formación rápida. Las primeras manchas aisladas en esta región pueden verse ya
entre 20 y 45 minutos después de la muerte y empiezan a confluir después de 1 hora y 45 minutos. En el
resto del cadáver aparecen de 3 a 5 horas después de la muerte. Ocupan todo el plano inferior del
cadáver a las 10 o 12 horas del fallecimiento.
Una vez establecidas, no suelen cambiar de forma ni de coloración, con la salvedad a que nos referimos
inmediatamente, hasta que se inician los fenómenos putrefactivos, momento en el que las livideces se van
invadiendo por el tinte verde oscuro y negruzco propio de éstos.
Simultáneamente con la formación de las livideces, la piel de la región corporal opuesta va palideciendo,
tomando el color céreo tan característico de la muerte. Esto confirma el origen de las livideces y es causa
de la desaparición de los fenómenos congestivos cutáneos producidos en vida (exantemas, hipertermias,
etc.

Transposición de las livideces


En el estudio evolutivo de las livideces cadavéricas adquiere gran importancia el fenómeno de la
transposición, es decir la posibilidad del transporte o desplazamiento de las manchas de lividez durante
cierto tiempo después de su formación. En efecto, una lividez cadavérica reciente puede hacerse
desaparecer comprimiendo fuertemente con el pulgar o con un vidrio resistente en un punto limitado de la
superficie, e igualmente cambiando la posición del cadáver. El resultado de estos dos tipos de maniobra
es un nuevo desplazamiento de la sangre hacia los vasos no comprimidos, en el primer caso, o hacia las
nuevas regiones declives, en el segundo; se explica así el fenómeno de la transposición apareciendo de
nuevo las livideces en el punto declive actual.
Pero transcurrido un cierto plazo, las citadas maniobras se hacen negativas. Se ha establecido el proceso
de fijación de las livideces, que se hacen permanentes en el lugar donde se formaron. En general, las
livideces se fijan al cabo de 10 a 12 horas.
Pero existe también la posibilidad de encontrar en un cadáver livideces en dos planos distintos y aun
opuestos. Ello tiene lugar cuando se cambia la posición del cadáver, habiendo comenzado ya el proceso
de fijación de las livideces, sin haberse completado del todo. En tal caso, las livideces formadas en primer
lugar, correspondientes a la posición primitiva del cadáver, palidecen sin llegar a desaparecer del todo, y
al mismo tiempo, se forman unas segundas livideces en el nuevo plano declive, que tampoco alcanzarán la
total intensidad de su coloración. Estas dobles livideces constituyen un indicio seguro de que se ha
cambiado la posición del cadáver unas 10 o 12 horas después de la muerte y antes de transcurridas 24
horas del fallecimiento

Importancia médico legal


Las livideces cadavéricas tienen una importante aplicación médico legal en los siguientes casos:

1. Diagnóstico de la muerte cierta: las livideces cadavéricas poseen un gran valor como signo de muerte cuando son
extensas, intenso color y típicamente localizadas; esto solo ocurre 12 a 15 horas después de la muerte.

2. Determinación de la data de la muerte: el momento de aparición de las livideces, el de adquirir su total extensión y
su posibilidad de transporte son otros tantos elementos de juicio de utilidad para este diagnóstico cronológico.

3. Posición del cadáver: la localización topográfica de las livideces representa un fiel testimonio de la posición en que
ha permanecido el cadáver después de la muerte. Tiene especial importancia la comprobación de que las livideces
tienen una localización anormal respecto a la posición en que se ha encontrado el cadáver, en especial si se
encuentran livideces en planos opuestos, indicando una transposición después de 12 horas del fallecimiento, pero
anterior a 24 horas de éste.