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Sor Juana Inés de la Cruz: su contexto.

Sor Juana es tan gran, tan extraordinaria,


que, ¿en qué genealogía podía inscribirse Paz
si no era en la de Sor Juana?
Margo Glantz

En una ocasión, la actriz hollywoodense Sharon Stone expresó su admiración por Octavio
Paz. Fue tal su obsesión por el poeta que incluso la protagonista de Bajos instintos (1992)
expresó su ferviente deseo por conocerloi.
La prensa, siempre incisiva en la vida privada de Paz, le preguntó en su momento a Marie
José (Mariyó, como la llamaba su marido) si no sentía celos de la actriz, a lo que la también
artista plástica, recientemente fallecida, respondió que, tras haber competido con Sor Juana,
ya nada la arredraba.
Para el año de 1976, Octavio Paz contaba que tenía escritas las tres primeras partes de un
proyecto surgido en 1950 cuando, por parte de la revista Sur, le pidieron un artículo para
conmemorar el tercer centenario del nacimiento de Sor Juana Inés de la Cruz. No fue sino
hasta 1981 en que Paz presentó el resultado de una investigación de largo aliento: Sor Juana
Inés de la Cruz o las trampas de la fe (Fondo de Cultura Económica, 1982). Más que de una
biografía, se trata de un examen de la poesía del siglo XVII hacia las postrimerías del
Barroco.
En 1989, Tetsuji Yamamoto y Yumo Awa le preguntaron al poeta mexicano “¿Qué relación
tiene Sor Juana con usted?”, a lo que Paz contestó que su profunda atracción hacia ella era
por el poeta que reflexiona y que ama las ideas. “Veo en Sor Juana la intelectualidad que, por
fidelidad a su vocación, tiene una relación difícil, desventurada, con su medio. Sor Juana fue
vencida, pero su derrota fue la de un escritor independiente frente a una ideología cerrada y
una clerecía despótica. Su derrota, como ella dice en poema, también fue triunfo. En este
sentido, Sor Juana es una figura absolutamente moderna, algo que no se puede decir ni de
Lope de Vega, ni de Góngora, ni de Quevedo, ni de Calderón, ni de los otros grandes poetas
de su siglo en España. En fin, yo no podría decir, como Flaubert de Madame Bovary,
Madame Bovary c’est moi. Pero sí puedo decir que me reconozco en Sor Juana…”.
El contexto en donde surge Sor Juana Inés de la Cruz, la poeta, la monja, la escritora, la
crítica, la mujer no es la colonia, sino una auténtica extensión del reino de la Nueva España
adminisrada por virreyes. El virrey, figura política cuyo espíritu autoritario sigue vigente en
la imagen de nuestro presidencialismo resucitado, congregaba en sí mismo cuatro roles
específicos: gobernante principal de la Nueva España, Capitán General, Presidente de la Real
Audiencia y Primer Ministro. Los mexicanos consquistados y los que posteriormente habrían
de nacer mestizos o criollos, debían de entender que la figura de gobernante es monolítica.
En este sentido, el tránsito de la sociedad tradicional hacia la modernidad se realiza bajo los
designios de un Estado Absolutista y autoritario, en contraste con el espíritu revolucionario
de gran parte de europa occidental, con todas las consecuencias que eso implica para nuestro
presente.
Dos elementos mas permeaban la vida cotidiana de la Nueva España: la vida cortesana,
heredera directa del poder de la corona española, y la ortodoxia religiosa del obstinado
catolocismo, para quienes los nativos eran seres ajenos de la palabra de dios.
En contraste con los británicos, para quienes los nativos eran habitantes de un determinado
lugar, para los peninsulares y criollos los indios eran parte de la naturaleza y, como tal,
estaban contaminados por el pecado y la muerte. Por lo tanto, al ser parte de la naturaleza
salvaje, había que someterlos y exterminarlos. Si para los calvinistas el fundamento de su
salvación era la predestinación, para los ortodoxos novohispanos lo era la dialéctica entre el
creador y sus criaturas.
Lo anterior es solamente entendible a la luz del neotomismo (vigente incluso hasta nuestros
días) y de la dicotomía medieval que, al paso del tiempo, se transformará en dialéctica
moderna: civilización y barbarie. ¿En qué consiste el neotomismo? En la plena recuperación
de los estudios tomistas, es decir, los estudios filosóficos de Santo Tomás de Aquino (Summa
Teológica), la sociedad es un sistema jerárquico en el cual cada personal y cada grupo sirven
a un propósito de orden general y universal que los trasciende. Para asegurar el
funcionamiento del neotomismo a favor de la conquista se fundaron asociaciones de
subsociedades y subgrupos, se establecieron sistemas jerárquicos, no como un producto del
contrato social, sino como un orden impuesto perteneciente al universo y a la misma
naturaleza. Asimismo, la autoridad del príncipe se originaba en el pueblo, pero cuidado, el
príncipe no es responsable ante la sociedad, sino ante dios. En este punto, se entenderá que la
ortodoxia religiosa se convertirá en el sustento del sistema político, y acaso aquí
encontremos, como lo hizo Richard Morse, las huellas primigenias del caudillo.
Consecuentemente, la evangelización (es decir, el acto de predicar la fe de Cristo y de sus
virtudes cristianas) será el eje que definirá y justificará la acción histórica de España y la
existencia de su Imperio. A estas alturas la única puerta de entrada a la modernidad y a la
civilización es el camino de la evangelización cristiana; en contraparte, el paganismo será la
manifestación viva de la barbarie anacrónica.
En este contexto, con sus virtudes y contradicciones, habría de nacer la intelectual más
importante en la historia moderna de las letras hispanoamericanas: Sor Juana Inés de la Cruz.
@doctorsimulacro

iGran aficionada a la literatura de Octavio Paz, se obsesionó con el escritor mexicano hasta tal punto de que
decidió pagarle un billete para que la visitase en el set donde ella estaba rodando y así poder conocerle y hablar
con él y, ya de paso, invitarle a comer.
Fuente: http://www.elmundo.es/album/loc/2015/04/07/552290f4ca474173648b4569_10.html