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ESTILOS DE VIDA Y SALUD PERCIBIDA EN ESTUDIANTES DE UN

PROGRAMA DE ODONTOLOGÍA DE UNA UNIVERSIDAD DE SANTIAGO DE


CALI

PS. ANGELICA MARÍA GONZALEZ CEBALLOS


FLGA. JENNIFER PALACIOS LENIS

PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA


FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS SOCIALES
MAESTRÍA EN PSICOLOGÍA DE LA SALUD
SANTIAGO DE CALI, FEBRERO 3 DE 2017
ESTILOS DE VIDA Y SALUD PERCIBIDA EN ESTUDIANTES DE UN
PROGRAMA DE ODONTOLOGÍA DE UNA UNIVERSIDAD DE SANTIAGO DE
CALI

PS. ANGELICA MARÍA GONZALEZ CEBALLOS FLGA.


JENNIFER PALACIOS LENIS

DIRECTOR: FABIÁN BRAVO REYES

PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA


FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS SOCIALES
MAESTRÍA EN PSICOLOGÍA DE LA SALUD
SANTIAGO DE CALI, FEBRERO 3 DE 2017

ARTICULO 23 de la
Resolución No. 13 del 6 de
Julio de 1946, del Reglamento
de la Pontificia Universidad
Javeriana.

“La Universidad no se hace


responsable por los
conceptos emitidos por sus
alumnos en sus trabajos de
Tesis. Solo velará porque no
se publique nada contrario al
dogma y la moral católica y
porque las Tesis no
contengan ataques o
polémicas puramente
personales; antes bien, se
vea en ellas el anhelo de
buscar la Verdad y la
Justicia”.
Contenido

1. INTRODUCCIÓN ........................................................................................................... 1
2. MÉTODO ..................................................................................................................... 32
Diseño de la investigación ........................................................................................... 32
Participantes ................................................................................................................ 33
Criterios de inclusión ................................................................................................. 33
Criterios de exclusión ................................................................................................ 33
Instrumentos ................................................................................................................ 33
Procedimiento ............................................................................................................. 35
Consideraciones éticas ................................................................................................ 36
3. RESULTADOS ............................................................................................................ 38
4. DISCUSIÓN ................................................................................................................. 59
5. REFERENCIAS ........................................................................................................... 69
ANEXOS .......................................................................................................................... 79

LISTA DE TABLAS

Tabla 1 Características
sociodemográficas.......................................................................... 38
Tabla 2 Características
familiares........................................................................................ 39
Tabla 3 Características educativas
....................................................................................... 40
Tabla 4 Puntuaciones posibles de cada
dimensión............................................................... 40
Tabla 5 Actividad física
........................................................................................................ 41
Tabla 6 Tiempo de ocio
......................................................................................................... 42
Tabla 7 Alimentación
............................................................................................................ 43
Tabla 8 Consumo de alcohol, cigarrillo y drogas ilegales
................................................... 44
Tabla 9 Sueño
........................................................................................................................ 45
Tabla 10 Afrontamiento
........................................................................................................ 46
Tabla 11 Estilos de vida por sexo
......................................................................................... 47
Tabla 12 Salud
Percibida...................................................................................................... 48
Tabla 13 Salud percibida por sexo
....................................................................................... 48
Tabla 14 Dimensión actividad física y salud física y mental percibida
............................... 49
Tabla 15 Dimensión tiempo de ocio y salud física y mental percibida.
............................... 50
Tabla 16 Dimensión Alimentación y salud física y mental percibida
................................... 51
Tabla 17 Dimensión consumo de alcohol, cigarrillo y drogas ilegales y salud física y
mental percibida.
.......................................................................................................... 52
Tabla 18 Dimensión sueño y salud física y mental percibida.
.............................................. 53
Tabla 19 Dimensión Afrontamiento y salud física y mental percibida.
................................ 54
Tabla 20 Prueba de Pearson para estilos de vida y salud física percibida
.......................... 55
Tabla 21 Prueba de Pearson para estilos de vida y salud mental percibida
....................... 57
Tabla 22 Prueba de Pearson para estilos de vida y salud percibida
................................... 58
LISTA DE ANEXOS

Anexo 1. Cuestionario de estilos de vida en jóvenes universitarios (CEVJU R-2)

Anexo 2. Cuestionario SF-36v2

Anexo 3. Consentimiento informado estudiantes

Anexo 4. Carta entrega de resultados


RESUMEN

Objetivo: Relacionar los estilos de vida de los estudiantes de odontología en las


dimensiones de alimentación, actividad física, sueño, consumo de alcohol, cigarrillo
y drogas ilegales, tiempo de ocio y afrontamiento con el autoreporte de salud física,
salud mental y las sub-escalas que las componen. Metodología: Investigación
concebida desde el enfoque cuantitativo, con un diseño no experimental
transeccional correlacional, realizada con 313 estudiantes de odontología de una
universidad de Santiago de Cali, en la cual se aplican los cuestionarios de estilos
de vida en jóvenes universitarios CEVJU-R2 y salud percibida SF-36v2. El análisis
de la información se realizó a través del programa estadístico SPSS versión 23 con
análisis descriptivos e inferenciales. Resultados: Las prácticas más saludables de
los jóvenes universitarios se encuentran en las dimensiones de consumo de alcohol,
cigarrillo y drogas ilegales, seguido por afrontamiento y tiempo de ocio a diferencia
de las dimensiones alimentación, actividad física y sueño. Con respecto al
autoreporte de salud física y mental los jóvenes expresan una buena percepción
especialmente de su salud física y para ambos componentes los hombres tienen
una percepción más favorables de su salud a diferencia de las mujeres. Al momento
de relacionar los estilos de vida y la salud percibida, se encuentra que estas
variables correlacionan débilmente Conclusiones: Este estudio revela que los
estudiantes presentan prácticas saludables en tres de las seis dimensiones de los
estilos de vida y además sugiere que las prácticas de los estilos de vida que tienen
los jóvenes universitarios no predicen la percepción que tienen con respecto a su
salud, es decir, la percepción de salud es independiente del estilo de vida.

Palabras clave: universitarios, odontología, estilos de vida, salud percibida.


1

1. Introducción
Los estilos de vida de los jóvenes universitarios se constituyen en uno de los

principales determinantes de su estado de salud, teniendo en cuenta que los

patrones de comportamiento que se asumen en esta etapa de la vida tienden a

consolidarse y mantenerse durante la vida adulta. Dos aspectos a tener en cuenta

en esta población, corresponden a la percepción que tienen de su salud y prácticas

que pueden llegar a estar influenciadas en el contexto universitario, convirtiéndose

éste en un espacio que predispone hábitos poco saludables que pueden llegar a

desencadenar lo que se conoce como enfermedades crónicas no transmisibles

(ECNT), considerando que la universidad es un espacio de transición que se ve

influenciado por modificaciones en los hábitos, resultado de cambios en los horarios,

lugar de residencia, disminución del tiempo libre y la exigencia que demandan las

tareas académicas y asistencia a clases, además de la gran influencia social por

parte de los pares (Martínez, 2009).

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2013), a nivel mundial el

63% de las muertes anuales son causadas por las ECNT, dentro de las cuales se

encuentran las enfermedades cardiovasculares, respiratorias, diabetes y cáncer que

comparten factores de riesgo directamente relacionados con los estilos de vida

especialmente con el consumo de cigarrillo y alcohol, la inactividad física y la

alimentación poco saludable.

De acuerdo a los datos registrados en el tercer informe realizado por el

Instituto Nacional de Salud (INS) y el Observatorio Nacional de Salud (ONS) de

Colombia, en el periodo 2009-2011 las principales causas de muerte evitable

corresponden a: agresión con arma de fuego, seguida de la cardiopatía isquémica,


2
accidente cerebrovascular hemorrágico, enfermedad pulmonar obstructiva crónica,

agresión con objeto afilado, diabetes mellitus, cáncer de tráquea, bronquios y

pulmón, entre otras. Dentro de esta jerarquía se entiende por muerte evitable

aquellos fallecimientos que se pudieron prevenir haciendo uso de los conocimientos

y tecnologías médicas que están disponibles en la actualidad. Estos datos muestran

que mientras en el mundo la principal causa de muerte es una ECNT, en Colombia

estas son precedidas por los efectos de la violencia (INS, 2014).

Dentro de las principales causas de ECNT, se encuentran la alimentación no

saludable, el sedentarismo y el uso de sustancias psicoactivas. En cuanto al primer

factor las evidencias destacan la relación existente entre la mala nutrición y la

enfermedad coronaria (Ministerio de la Protección Social, 2010). El sedentarismo es

otro importante factor de riesgo que conduce a elevadas tasas de mortalidad y

desenlace de ECNT como diabetes, obesidad, hipertensión, entre otras, siendo el

60% de la población adulta en el mundo la que no realiza actividad física,

únicamente el 14,1% de la población colombiana cumple con el mínimo de actividad

física recomendada. Con respecto al consumo nocivo de cigarrillo, alcohol y otras

sustancias, se estima que el fumar causa cerca del 10% de las enfermedades

cardiovasculares en población mundial, (Ramírez, Rodríguez y Martínez, 2013).

Adicionalmente se conoce la relación entre el consumo de alcohol y enfermedades

como la cirrosis hepática, algunos tipos de cáncer, enfermedades cardiovasculares

y trastorno mental (OMS, 2015a).

Como se ha mencionado las ECNT comparten como factores de riesgo los

hábitos y estilos de vida que se consolidan en las primeras etapas del ciclo vital,

dentro de ellas la adolescencia (Rodríguez, Ríos, Lozano y Álvarez, 2009) y la

adultez temprana, razón por la cual los universitarios constituyen una población de

especial interés. La mayoría de la población universitaria se encuentra en la


3

adolescencia tardía y adultez joven, etapas de transición en las que se asumen

nuevas responsabilidades personales y académicas de impacto notable en los

estilos de vida y subsecuentemente en el desarrollo físico y psicosocial. Por esta

razón, la universidad constituye un contexto muy apropiado para promover cambios

que favorezcan la salud y así disminuir el número de muertes prematuras

relacionadas con el comportamiento del individuo.

Los estilos de vida se definen como una forma general de vida que considera

la interacción entre las condiciones en el vivir y los patrones individuales de conducta

influenciados por aspectos socioculturales y características personales. En lo que

respecta a los estilos de vida saludables estas condiciones de vida hacen

principalmente alusión a las prácticas de alimentación, sueño, consumo de

sustancias tóxicas, actividad física y sexualidad que se construyen inicialmente en

el contexto familiar, influenciado posteriormente por otros contextos como es el

académico, deportivo y social (OMS, 1986). Además de otras conductas de salud

como autocuidado e higiene, medidas de seguridad, seguimiento de

recomendaciones médicas (Salazar-Torres, Varela-Arévalo, Lema-Soto, Tamayo-

Cardona y Duarte-Alarcon, 2010).

Al estudiar la población universitaria es importante considerar la subjetividad

que corresponde a la forma como perciben su estado actual de salud incluyendo

aspectos físicos y psíquicos que condicionan su bienestar o malestar y el estilo de

vida, entendiéndose esta como salud percibida (Schwartzmann, 2003). Es por esto,

que los estilos de vida y la salud percibida se convierte en un tema de interés donde

la objetividad de los estilos de vida son determinantes en la salud y bienestar, pero

existe el desconocimiento de la autopercepción que tienen sobre su salud, dejando

de lado aspectos generacionales, imaginarios populares y singularidades que

pueden estar incidiendo tácitamente.


4
Existen pocos estudios (Arrivillaga, Salazar y Correa, 2003; Arrivillaga y

Salazar, 2005; Becerra, 2016; Borquez, 2011; Huntsinger y Luecken, 2004; Lema,

et al., 2009; Salazar y Arrivillaga 2004;) que establecen la relación entre estos dos

conceptos que configuran la salud de los estudiantes universitarios convirtiéndose

en el requisito para su caracterización y por tanto el diseño de programas de

promoción de la salud y prevención de la enfermedad en dicho contexto. Sin

embargo, en un estudio se encontró que los niveles de salud percibida en la

población latinoamericana en el contexto universitario es positiva, aunque las

estadísticas revelan índices altos en consumo de tabaco y alcohol, alteraciones del

sueño y sedentarismo, entre otros (Chau y Saravia, 2014).

La etapa del ciclo vital considerada como adultez emergente corresponde al

periodo que transcurre entre el final de la adolescencia y los años intermedio o

finales de la tercera década de la vida, es decir, entre los 18 y 30 años (Arnett, 2000).

Los jóvenes que se encuentran en el contexto universitario se enfrentan a un

proceso de transición y por tanto a una etapa vulnerable para desarrollar costumbres

y hábitos de riesgo que afectan el proceso de salud-enfermedad, aunque es una

población en general sana, teniendo en cuenta que las enfermedades aparecen con

mayor frecuencia e intensidad en edades posteriores (Intra, Roales-Nieto y Moreno-

San Pedro, 2011).

Dentro de este marco, se hace necesario que las instituciones de integración

social como son las universidades, se comprometan a promocionar la salud a través

de diferentes estrategias. Actualmente, la mayoría de las universidades en el mundo

le han hecho una apuesta a convertirse en entornos promotores de salud a través

de los programas de “Universidad saludable” que promueve la OMS, el cual tiene

como objetivo el desarrollo humano, la modificación del contexto universitario

mediante estrategias que permitan mejorar la calidad de vida de quienes allí pasan
5

la mayor parte de su tiempo, generando una cultura de autocuidado que propenda

por el bienestar de los demás y del medio ambiente en el ejercicio de la

responsabilidad social con respecto a la salud de una comunidad (Lange y Vio,

2006; OMS, 2015b).

De esta manera, el interés por la salud ha sido una constante en la historia

de la humanidad, observándose varios eventos y documentos como antesala a lo

que actualmente se denomina “universidad saludable” (Becerra, 2013). Desde

Septiembre de 1978 en la Unión Soviética con la Declaración de Alma Ata, se

reconoce la necesidad de generar una gran alianza y establecer una estrategia que

permitiera mejorar el estado de salud con una gran meta “salud para todos en el año

2000”, haciéndose énfasis en las condiciones sanitarias y sociales necesarias para

que las personas pudieran gozar de un completo bienestar físico, psicológico y

social, lo cual podría conseguirse a través de la atención primaria en salud (De Alma

Ata, 1978). En coherencia con esta primera declaración, ocho años después la carta

de Ottawa en Canadá, que suscribe el concepto de promoción de la salud en la cual

se presentan enfoques, estrategias y proposiciones fundamentales en el progreso

del concepto, específicamente centra su atención en cinco estrategias enfocadas a

la modificación de condiciones que determinan la salud, entre ellas la elaboración

de una política pública sana, creación de ambientes favorables, reforzamiento de la

acción comunitaria, desarrollo de las aptitudes personales y una reorientación de los

servicios sanitarios (Carta de Ottawa, 1986).

Uno de los elementos constitutivos del programa de universidad saludable

está relacionado con los estilos de vida que tienen los jóvenes universitarios. Estos

jóvenes inician una nueva etapa enfrentándose a grandes procesos de

transformación donde cambian las dinámicas de las relaciones sociales, inician la


6
construcción de nuevas relaciones en el ámbito universitario que les exige

adaptación al contexto social, organizativo y educativo siguiendo una serie de

normas algunas implícitas y otras explícitas que requieren conocer para facilitar su

proceso de adaptación (Figuera, Dorio y Forner, 2003). Adicionalmente, esta

transición estará permeada por actitudes, creencias y comportamientos que influyen

en el estilo de vida y se verá reflejado en la disposición para asumir conductas

saludables o no.

En el contexto internacional en el año 2003, surge el movimiento que plantea

que las universidades deben promover ambientes físicos, psíquicos y sociales que

mejoren la calidad de vida de la comunidad (Lange y Vio, 2006). Por su parte, en

Colombia en el año 2010 se crea la Red Colombiana de Universidades Promotoras

de Salud (REDCUPS) en la cual diferentes instituciones de educación superior se

integran para el mejoramiento de salud en las comunidades educativas. En este

sentido, dentro del plan decenal de salud pública 2012-2021 una de sus

dimensiones prioritarias se plantea en términos de “vida saludable y condiciones no

transmisibles” la cual propone desarrollar e implementar una agenda transectorial

que propicie entornos cotidianos que favorezcan una vida saludable

(Ministerio de Salud y Protección Social, 2013). A nivel local la secretaria de Salud


Pública

Municipal de Cali retoma el plan decenal de salud en la Dimensión Vida Saludable

y Condiciones no Transmisibles a través de la Línea Estilos de Vida Saludable

desarrollando acciones de promoción de modos, condiciones y estilos de vida

saludable con el fin de contribuir a la prevención y el control de las enfermedades

no transmisibles siendo uno de los ámbitos de intervención las universidades

públicas y privadas a través de estrategias operativas como conoce tu riesgo y peso

saludable, espacios libres de humo, proyectos pedagógicos de promoción de estilos


7

de vida saludable y la red colombiana de universidades promotoras de salud

(Alcaldía de Santiago de Cali, 2017).

Conjuntamente a las medidas objetivas de los comportamientos en salud de

los universitarios, es importante también conocer la percepción que estos tienen de

su estado de salud física y emocional donde la persona puede percibirse como

“saludable” y no necesariamente corresponder a su realidad, por el contrario

objetivamente estar sano y no percibirlo de esta manera (Ardila, 2003).

Teniendo en cuenta lo anterior, surgió como objetivo general de esta

investigación analizar si existe relación entre los estilos de vida y la salud percibida

en estudiantes de odontología de una universidad de la ciudad de Santiago de Cali.

Con los resultados, se realizó un aporte a la psicología de la salud amplía elementos

relacionados con el concepto de salud de la población universitaria fortaleciendo los

aspectos necesarios para la implementación de programas de promoción de la salud

y prevención de la enfermedad en la institución. Además, se apoyará en el sustento

teórico a instituciones educativas y universidades en posibles investigaciones que

surjan con respecto a ésta población, no sólo beneficiando los programas que se

quieran desarrollar sino también actualizará ésta temática que es tan poco

estudiada, principalmente en el contexto colombiano. Enriquecerá también aquellos

programas de universidad saludable permitiendo contemplar los estilos de vida de

los estudiantes, e incluirá la salud percibida como aspecto subjetivo importante en

esta población.

Para el desarrollo de esta investigación, se precisaron los conceptos teóricos

relacionados con los estilos de vida en jóvenes universitarios y la salud percibida.

Complementando la definición de estilos de vida abordado con anterioridad, se

conoce que los estilos de vida saludable son considerados comportamientos

individuales que una persona asume a partir de un repertorio de factores internos


8
relacionados con su biología, genética, rasgos de personalidad y procesos de

aprendizaje, acompañado de factores externos como puede llegar a ser la cultura,

los procesos de escolarización y en general el contexto social en el que se

desenvuelve la persona teniendo como efecto la incidencia favorable o desfavorable

en la salud (Arguello, et al., 2009).

En este sentido, existen teorías del cambio de comportamiento en salud que

sirven de recurso en el área de educación y promoción de la salud y prevención de

la enfermedad, entre ellas el modelo que se ajusta en el abordaje de los estilos de

vida es el modelo transteórico del comportamiento en salud, que explica el

comportamiento de las personas a través de cinco etapas. La primera etapa hace

referencia a la precontemplación o momento en el que las personas aún no

manifiestan interés en la modificación de su comportamiento en el lapso de seis

meses, seguido por la contemplación en la cual la persona tiene una intensión de

cambio y realiza un intento en dicha modificación. La etapa siguiente, hace alusión

a la preparación en la que la persona toma la decisión de cambio y se compromete

a dar continuidad a la acción. Finalmente, se dan las etapas de mantenimiento y

terminación, donde es observable el cambio de las personas y logran aumentar en

el tiempo su autoconfianza para mantenerse en el cambio deseado (Prochaska y

DiClemente, 1984).

Dentro de las variables más estudiadas que han demostrado un nivel

significativo de influencia en el estilo de vida saludable, se encuentra la alimentación,

el nivel de actividad física, el consumo de alcohol, cigarrillo y drogas ilegales, los

comportamientos de autocuidado, la calidad del sueño, la sexualidad, entre otras,

que llegan a ser determinantes para el inicio o mantenimiento de enfermedades no

transmisibles, lo que significa que las personas y sus sistemas de creencias, valores

y conductas, especialmente estas últimas, marcan un patrón de comportamiento


9

que lleva como resultado un nivel de calidad de vida y salud correspondiente a los

hábitos elegidos (Salazar-Torres, et al., 2010). Adicionalmente, estas variables son

las contempladas en el Cuestionario CVJU R-2 y abordadas en la presente

investigación a excepción de sexualidad. Cuestionario que pretende conocer los

diferentes aspectos de la vida de los jóvenes universitarios, diseñado por el grupo

de investigación de salud y calidad vida de la Pontificia Universidad Javeriana Cali.

En el contexto universitario se evidencia que los estilos de vida de los jóvenes

intervienen directamente en el desarrollo físico, psíquico y social y, posteriormente,

tienden a preservarse en la edad adulta. Específicamente para esta población, se

ha encontrado que las actitudes, creencias, organización de prioridades, factor

económico, contexto familiar y social, medios de comunicación y accesibilidad son

variables a tener en cuenta al momento de caracterizar los estilos de vida saludable

en esta población (García-Laguna, García-

Salamanca, Tapiero-Paipa y Ramos, 2012).


Ahora bien, las dimensiones del estilo de vida saludable en los jóvenes

universitarios que serán descritas en esta revisión corresponden a la actividad física,

la alimentación, el consumo de alcohol, cigarrillo y drogas ilegales, el sueño,

afrontamiento y tiempo de ocio, estilos de vida que se encuentran relacionados

específicamente con los problemas de salud de esta población, entre los que se

encuentran trastornos por consumo de sustancias, trastornos de la conducta

alimentaria, enfermedades crónicas y discapacidad física (Organización de las

Naciones Unidas [ONU], 2010), y posteriormente, la percepción que los jóvenes

tienen respecto a su salud física y emocional.

1.1 Actividad Física


Para iniciar, la actividad física es una dimensión de los estilos de vida

saludables por el impacto que genera en la salud de las personas; se ha identificado


10
como motivaciones de los jóvenes para la práctica de ejercicio y actividad física, la

percepción favorable en el estado de salud, reconocimiento social por la apariencia

física como consecuencia de una práctica regular, ampliación del círculo social y

liberación de energía y tensiones (García-Laguna, et al., 2012).

Las recomendaciones mundiales de actividad física para la salud, contemplan

como conceptos fundamentales la frecuencia, duración, intensidad, tipo y cantidad

total de actividad física necesarias para favorecer la salud y prevenir las ECNT.

Para la población entre 18 y 64 años se ha considerado que deben acumular

un mínimo de 150 minutos semanales de actividad física aeróbica moderada

o 75 minutos de actividad física aeróbica vigorosa cada semana o realizar

una combinación entre actividad moderada y vigorosa (OMS, 2010, p. 24).

Se entiende en este contexto la actividad física como aquellas que se llevan

a cabo durante un día cotidiano en el tiempo de desplazamientos, ocio, juegos,

recreación, ejercicio e incluso aquellas que se realizan como parte de la labor

doméstica.

Dentro de los beneficios reconocidos que tiene la práctica regular de ejercicio

físico para los diferentes niveles del organismo encontramos que: a nivel

cardiovascular existe una disminución de las resistencias periféricas, la frecuencia

cardiaca en condiciones basales, la presión arterial en personas hipertensas; y

genera neovascularización, aumento del gasto cardiaco, resistencia a la hipoxia,

aumento de los procesos oxidativos, estabilización eléctrica de las membranas

protegiendo así de cardiopatías, hipertensión arterial y muerte prematura (García-

Laguna, et al., 2012).

A nivel metabólico, se encuentra como principales beneficios la disminución

de los niveles de triglicéridos y la mejora de los niveles de lipoproteína de alta

densidad (HDL); en personas con predisposición a la diabetes disminuye el riesgo


11

de su evolución, mejora la tolerancia a la glucosa y aumenta la sensibilidad a la

insulina; se conoce igualmente que reduce el riesgo de trombosis aguda y favorece

la reducción de la grasa corporal. A nivel pulmonar esta práctica saludable desarrolla

más capacidad del consumo de oxígeno en la persona lo que permite mejorar el

funcionamiento respiratorio. A nivel musculoesquelético, se reconocen múltiples

beneficios, dentro de ellos activa el metabolismo del calcio y fósforo en el hueso,

existe más resistencia ósea, genera mayor posibilidad de amortiguación del

cartílago y favorece la fuerza tensil de ligamentos, además de un aumento en el

número y tamaño de mitocondrias (Ramírez-Hoffmann, 2002; García-Laguna, et al.,

2012).

Estos beneficios, que representan una juventud biológica, se evidencian en

la medida en que diariamente el gasto calórico sea mínimo de 200 calorías que

estarían representados en un ejercicio aeróbico moderado de 30 minutos

preferiblemente cinco días por semana o de un ejercicio vigoroso de 20 minutos al

día por lo menos tres días a la semana conjuntamente con ejercicios de resistencia

muscular, ejercicios de flexibilidad y de coordinación motriz. Cabe mencionar que el

tiempo invertido en la actividad física puede distribuirse durante el día teniendo en

cuenta que lo importante es el volumen de actividad que es acumulativo (Ramírez-

Hoffmann, 2002).

La actividad física como estilo de vida tiene beneficios a nivel psicológico y

social, facilitando una percepción de bienestar que se relaciona con una mejor

autoestima, autoconocimiento, autoconcepto que repercute en un desempeño

adecuado en las actividades cotidianas laborales y/o académicas, además de

promover las relaciones interpersonales y el reconocimiento social (Gómez, Ruiz,

García, Granero y Pieron, 2009).


12
Para la OMS (2009), el cuarto factor de riesgo de mortalidad mundial

corresponde a la inactividad física representado en el 6% de las defunciones, la

hipertensión representa un 13%, el consumo de tabaco 9%, exceso de glucosa en

sangre 6% y la obesidad 5%. Cada vez más la inactividad física influye

considerablemente en la salud general de la población en el mundo, en

concordancia con la prevalencia de las enfermedades no transmisibles entre ellas

el cáncer, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares así como en sus factores

de riesgo, el sobrepeso, exceso de glucosa en sangre y la hipertensión

respectivamente. Se estima que la inactividad física es la causa principal de

aproximadamente entre el 21% y 25% de los cánceres de mama y colon, 30% de

las cardiopatías isquémicas y 27% de la diabetes, representando casi la mitad de la

carga mundial total de morbilidad.

Según la Encuesta Nacional de la Situación Nutricional (Ministerio de

Protección social, 2010) entre los 18 y 64 años de edad el sobrepeso y la obesidad

fue el principal problema de malnutrición, mostrando una prevalencia general del

46%. Adicionalmente, en este rango poblacional el 42.6% cumple con el mínimo de

actividad física recomendada (30 minutos diarios por lo menos 5 días a la semana

en tiempo libre).

La OMS (2015c), refiere que una de las principales causas del sobrepeso es

el descenso de la actividad física debido en gran parte por el tipo de trabajo más

sedentario, los nuevos modos de desplazamiento y la creciente urbanización,

desencadenando enfermedades cardiovasculares como las cardiopatías y

accidentes cerebrovasculares.

Concretamente, la baja actividad física en jóvenes universitarios puede estar

relacionado con el aumento de responsabilidades académicas, uso de nuevas

tecnologías, el ocio pasivo donde se destaca varias horas al día viendo televisión y
13

transporte propio lo cual genera una disminución en la necesidad de ejercicio físico

diario (Arguello, et al., 2009). En la etapa universitaria, el sedentarismo se asocia

además con la influencia social ejercida principalmente por su grupo de pares, los

cuales pueden llegar a ejercer presión en la toma de decisiones en cuanto a la

práctica; además se asocia a factores como el consumo de sustancias psicoactivas,

composición corporal, falta de elementos deportivos, accesibilidad, falta de

seguridad en los espacios para la práctica del deporte, disponibilidad de recursos

económicos, actitudes, creencias, costumbres y/o percepción de la falta de habilidad

para la práctica del deporte (García-Laguna, et al., 2012).

Teniendo en cuenta las variables de interés del presente estudio, en una

investigación realizada en 4 universidades de Colombia ( Cali, Tuluá, Bogotá,

Manizales) en el año 2011, se encontró la relación entre el sexo y la práctica del

ejercicio, siendo los hombres los que más practican algún deporte 59.1% en

comparación con las mujeres 40.9%, con respecto a los recursos para hacer

ejercicio, corresponde en un 59.8% al buen estado de salud y el 57.1% por los

aditamentos deportivos (Varela, Duarte, Salazar, Lema y Tamayo, 2011).

En un estudio realizado en Chile, sobre el cambio conductual ante el control

del peso y la actividad física de 184 universitarios chilenos muestran que ante el

ejercicio físico, las mujeres se encontraban en etapa de contemplación, preparación

a la acción y la acción de iniciar la actividad física en comparación con los hombres

que estaban en una etapa previa correspondiente a la precontemplación de la idea

de iniciar ejercicio físico (39% mujeres y 13% hombres); cuando se observó cuál de

las dos poblaciones se mantenía más en la práctica regular del ejercicio se encontró

que son los hombres quienes lideran esta etapa (28% hombres y 12% mujeres)

(López,2008). Es evidente que en relación a la actividad física en universitarios,


14
existe diferencia de género siendo los hombres quienes registran un porcentaje más

alto con respecto a las mujeres.

1.2 Alimentación
Ahora se dará paso con la siguiente variable que influye en el estilo de vida

de los jóvenes universitarios, a saber, la alimentación. Esta es el proceso mediante

el cual los seres humanos consumen diferentes alimentos con el fin de obtener los

nutrientes necesarios para sobrevivir. Dichos nutrientes son transformados en

energía que permite la realización de diferentes actividades que implican un acto

motor. Estos alimentos están clasificados en diferentes grupos como carbohidratos,

grasas, proteínas, vitaminas, minerales y fibras que son consumidos en diferentes

horarios, contemplando básicamente cinco momentos durante el día: desayuno,

almuerzo, cena y refrigerios.

Las investigaciones con respecto a la alimentación sugieren que el gasto

calórico debe ser equivalente a la ingesta de calorías. Además, indican que para

evitar el aumento de peso, las grasas no deberían superar el 30% de la ingesta

calórica, lo que conlleva a evitar el consumo de grasas saturadas y disminuir el

consumo de las grasas tipo trans. El consumo de azúcar debe ser igualmente

limitado a menos del 10% de la ingesta calórica, con una cantidad mínima de 5

gramos de sal disminuyendo así el riesgo de enfermedades cerebrovasculares y

prevención de la hipertensión. De esta manera, la alimentación saludable es el

resultado de la ingesta de frutas, verduras, legumbres, frutos secos y cereales

integrales. En cuanto a las porciones de estos alimentos, se ha considerado que

diariamente se consuma al menos 400 gramos de frutas y hortalizas. Cabe

mencionar que esta composición está determinada por factores psicosociales como

la edad, sexo, estilos de vida, alimentos disponibles y el contexto cultural en que se

desenvuelve la persona (OMS, 2015d).


15

Teniendo en cuenta lo anterior, el consumo apropiado de frutas y verduras es

considerado un factor protector para las enfermedades que se han relacionado con

los estilos de vida entre ellos la enfermedad cardiovascular, el síndrome metabólico

y la hipertensión arterial. En un estudio realizado entre los años 2001 y 2008 con

adultos jóvenes ingleses se demostró la asociación inversa entre el consumo

adecuado de frutas y verduras (7 porciones al día) y la mortalidad por cáncer y

enfermedad cardiovascular (Oyebode, Gordon-Dseagu, Walker y Mindell, 2014).

Al relacionar la alimentación y la población universitaria intervienen variables

como el tiempo, el fácil acceso a comidas rápidas, precios económicos de estos

alimentos que puestos en un contexto de facilidad para el joven termina siendo su

primera elección a la hora de alimentarse (López, 2008); otra variable que influye es

la presentación de los alimentos en el buffet de la cafetería, donde se ha evidenciado

que al presentar diversas opciones de frutas y verduras aumenta el consumo de las

mismas durante el almuerzo

(Kongsbak, et al., 2016; Lorenizini, Betancur-Anacona, Chel-Guerrero, Segura-

Campos y Castellanos-Rucias, 2015).

Según los estudios publicados en estudiantes universitarios del sector salud,

quienes tienen conocimientos con respecto a los hábitos saludables de

alimentación, evidencian que no modifican sus hábitos a pesar de tener información

suficiente al respecto, donde los resultados exponen la existencia de un

desequilibrio en la dieta caracterizada por la ingesta excesiva de lípidos y proteínas,

por ejemplo las comidas rápidas, contemplando un déficit en carbohidratos y

micronutrientes (Rizo-Baeza, González-Bauer y Cortés, 2014).

En las investigaciones revisadas se evidencia divergencia respecto a la

relación entre género y la alimentación. Sánchez y Luna (2015), encontraron que las

mujeres tienen mejores prácticas de alimentación que los hombres y en un estudio


16
realizado por López (2008), no encontró relación significativa entre el género y las

etapas del cambio conductual en lo que concierne a la ingesta de frutas y verduras.

Este estudio es llevado a cabo utilizando el Modelo Transteórico (MT) del cambio

del comportamiento el cual considera cinco etapas: precontemplación,

contemplación, preparación, acción y mantenimiento por las cuales pasa una

persona para llevar a cabo un comportamiento de salud. Teniendo en cuenta lo

anterior, son más las mujeres que se encuentran en la etapa de preparación a la

acción, los hombres con estado nutricional normal se asocian significativamente con

las etapas de consideración de adoptar la conducta sin tener aún ningún plan

específico y la toma de decisión de adoptar el comportamiento deseado, mientras

que las mujeres se encuentran en la toma de decisión de adoptar el comportamiento

deseado y adoptar la conducta.

En lo que respecta al control de peso, este mismo autor afirma que los

hombres con estado nutricional normal presentan patrones de conducta ligadas a la

precontemplación y contemplación, mientras que las mujeres se asocian a

conductas de preparación a la acción, encontrando que en hombres y mujeres con

obesidad no se observó diferencias significativas respecto a las etapas de la

conducta en la ingesta de frutas y verduras, ejercicio físico y control del peso.

Un estudio realizado en Colombia con estudiantes de la Universidad Nacional

muestra que aproximadamente 3 de cada 4 estudiantes presentan un índice de

Masa Corporal (IMC) normal, considerando en su dieta el consumo de leche y

derivados en un 70%, carnes diariamente en un 61%, huevos 2 a 3 veces por

semana y la mitad de la muestra refirió consumir jugos naturales y únicamente un

37% consume frutas enteras. La ingesta de verduras es escasa en esta población y

cerca del 10% consumía alimentos como productos de paquetes, gaseosa, salsas y
17

un 5% comidas rápidas. En el estado nutricional son las mujeres las que presentan

mejor nutrición con respecto a los hombres (BecerraBulla y Vargas- Zarate, 2015).

1.3 Consumo de alcohol, cigarrillo y drogas ilegales


Dentro de las variables que más se han estudiado como influyentes en el

estilo de vida de los jóvenes se encuentra el consumo de sustancias psicoactivas,

el cual es considerado un problema de salud pública que trasciende las fronteras

del país. Al respecto existen estimaciones del consumo en el grupo poblacional

juvenil que más allá de representar un problema social, económico y político,

representa un problema para la salud de quien consume estas sustancias de

manera regular en el tiempo. Se ha descrito de manera amplia las consecuencias

que a nivel físico trae el consumo prolongado del cigarrillo y alcohol, para sus

sistemas respiratorio, cardiaco, digestivo con desenlaces de enfermedades

crónicas, además de posibles predisposiciones para la ansiedad y depresión

(Daniulaityte, et.al., 2010).

En América Latina, en promedio el consumo de alcohol es más elevado que

en el resto del mundo. Los episodios de consumo excesivo de alcohol, entiéndase

como la ingesta de 5 bebidas alcohólicas estándar o más de alcohol puro por lo

menos una vez en los últimos treinta días, han aumentado en los últimos cinco años

de 17,9% a 29,4% en los hombres y 4,6% a 13% en las mujeres (Organización

Panamericana de la salud, 2015).

En el contexto Colombiano según El Ministerio de Salud y la Protección Social

(2016), la antigua Dirección Nacional de Estupefacientes y la Oficina de las

Naciones Unidas contra la Droga y el Delito en Colombia (UNODC) el 44,84% del

total de la población consume alcohol y el 35% consume tabaco. Específicamente

en los jóvenes universitarios Colombianos el 20% registra consumir alcohol por lo


18
menos una vez a la semana, 13% fumar por lo menos una vez al día y el 4%

consume drogas ilegales como marihuana, cocaína, éxtasis, heroína, popper y otros

alucinógenos. Las principales motivaciones para el consumo de alcohol y cigarrillo

están sentirse mejor, disminuir la tensión y estrés siendo común en los contextos

físicos en los que participa; los motivos para el consumo de drogas ilegales

corresponde a olvidar los problemas, sentirse mejor y experimentar otras

sensaciones, sin embargo, se ha encontrado también que empiezan a reemplazar

sus actividades de estudio, trabajo o encuentro con amigos para consumir alguna

de las sustancias psicoactivas siendo más frecuente en hombres que en mujeres

(Duarte, Varela, Salazar, Lema y Tamayo, 2012).

Encontraron en un estudio con 1811 universitarios colombianos que dentro

de los factores motivacionales para el consumo, existen diferencias de acuerdo al

tipo de droga, así el 20,6% de los estudiantes reportaron sentirse mejor cuando se

consumía licor, el 42,4% tenían la percepción de una disminución de síntomas de

ansiedad, tensión o estrés cuando fumaban y 35,9% de los estudiantes que

consumían alguna sustancia psicoactiva como marihuana, cocaína, éxtasis, entre

otras, refirieron una necesidad de experimentar sensaciones distintas a las

habituales. Igualmente, se describieron los motivos para el no consumo y varían

igualmente de acuerdo a la droga, 42,8% de la muestra refirieron no necesitar beber

alcohol para disfrutar su espacio social, el 31,4% rechazan el consumo de

sustancias ilegales por considerarlas perjudiciales para la salud y el 25,2% no

escogen fumar por ser displacentero su sabor, olor o porque sus efectos son

negativos. Se encontró una relación importante entre el consumo de sustancias

legales o ilegales con el recurso económico y el conocimiento sobre expendio, en la

primera el 58.3% de la muestra cuentan con el dinero para su compra y el 34.7%


19

tienen el conocimiento suficiente para conseguir la droga (Duarte, Varela, Salazar,

Lema, y Tamayo, 2012).

Se ha identificado igualmente que el alcoholismo y consumo de cigarrillo es

un problema social asociado a actividades de diversión, escape, soledad y relajación

sin estar directamente relacionado con actividades académicas sino con el contexto

situacional de la universidad que facilita el consumo (Paswan, Gai y Sua, 2015).

En una Universidad de la ciudad de Cali, se realizó un estudio con 548

estudiantes y encontraron que el 96% alguna vez en su vida ha consumido una

bebida alcohólica, siendo los 15 años la edad promedio de inicio de ese consumo

sin encontrar diferencias entre los géneros. Se identificó que en ambas poblaciones

el consumo en los últimos 12 meses corresponde a un 89%, sin mostrar tampoco

diferencia entre las edades. Existieron diferencias significativas en el estrato

socioeconómico y el consumo, siendo mayor éste en la medida en que el estrato

también era mayor (91% estudiantes de estrato alto consumieron alcohol en el

último año). Al analizar el consumo en el último mes, observaron que el 48% de los

estudiantes bebieron entre 2 y 4 días, el 34% 5 o más días y el 17% lo hicieron solo

un día; de estas personas que consumieron en el último mes alcohol, 43% llegaron

a la embriaguez al menos 1 vez. Los sitios identificados propicios para este tipo de

consumo lo lideran los bares en un 62% seguido por casas de amigos, conciertos,

paseos, tiendas y sitios alrededor de la universidad (Lema, Varela, Duarte y Bonilla,

2011).

El consumo de alcohol tiene también como variable asociada la familia, se

encontró relación entre un inicio de consumo por parte de los jóvenes a menor edad

con antecedente de familia que tomaba con frecuencia de aquellos que no

reportaron este antecedente. Otra variable que presenta relación con la prevalencia
20
del consumo de manera significativa ha sido el tener amigos que se embriagan con

respecto a los que no lo hacen (Lema, et al., 2011).

De acuerdo al patrón de consumo de alcohol, los hombres tienen un patrón

de riesgo y un patrón perjudicial mayor que el de las mujeres, encontrando 169 en

este nivel de consumo, de los cuales, el 27% evidencian un nivel 2 considerado

consumo riesgoso, en un nivel 3 el 2,5% con un consumo perjudicial y el 1,6% ya

estarían en un nivel 4 correspondiente a nivel de dependencia del alcohol de

acuerdo a los niveles del Test de Identificación de los Trastornos Debidos al

Consumo de Alcohol Audit (Babor, HigginsBiddle, Saunders y Monteiro, 2001). No

se encuentran diferencias significativas con el consumo, edad y estrato de los

jóvenes. Aquellos jóvenes con antecedentes de familiares que se embriagaban, el

40% se encuentran en el nivel 2 de riesgo a diferencia del 25% que no tienen este

antecedente; similar ocurre con aquellos que tienen amigos que se embriagan ya

que el 34% tienen un consumo nivel 2 de riesgo y los que no, son el 19% (Lema, et

al., 2011).

1.4 Tiempo de ocio


Existen otras dimensiones igualmente importantes dentro de los estilos de

vida en jóvenes universitarios, como es el uso del tiempo libre que merece ser

descrito por su influencia en la calidad de vida de los estudiantes. Al señalar el

tiempo de ocio dentro de los estilos de vida de los jóvenes, se considera que éste

es aquel que es usado para desarrollar una o varias actividades de tipo creativo,

lúdico y/o formativo que tienen el objetivo de generar bienestar físico, psíquico y

social, este tiempo puede llegar a ser utilizado también para establecer relaciones

sociales, cese de actividades y descansar (Lemp y Behn, 2008).

La ONU (2010), reconoce en el esparcimiento y en las actividades recreativas

un factor de desarrollo y bienestar para la población joven manifestando que es la


21

oportunidad de incluirse en la sociedad con prácticas deportivas, culturales y

recreativas convirtiéndose en protección para problemáticas crecientes como la

delincuencia y el consumo de sustancias psicoactivas manifiestas en esta población.

Al involucrarse consistentemente en las prácticas recreativas se contribuye al

desarrollo de las potencialidades físicas, psicológicas y emocionales.

En el proceso de escogencia de la actividad a desarrollar en su tiempo de

ocio, los jóvenes median su decisión por múltiples factores entre los que se destacan

sus preferencias y gustos personales, la situación económica y algunos factores

sociales, donde se empieza a reconocer por ejemplo la influencia en los cambios

tecnológicos y cómo éstos generan una vinculación del joven con las Tecnologías

de Información y Comunicación (TIC) siendo cada vez más notorio cómo su uso

modifican sus prácticas cotidianas, llegando a desplazar actividades académicas,

actividades propias del proceso de socialización e incluso modifican su escala de

prioridades relacionadas con los estilos de vida saludable por estas prácticas; sin

embargo, también se reconoce en las TIC la posibilidad que tienen para desarrollar

nuevos aprendizajes, nuevas formas de relacionarse, estudiar, trabajar y de

conectarse simultáneamente (Crovi, 2011).

El tiempo de ocio de los estudiantes universitarios significa por una parte,

integrarse a las posibilidades que ofrece la universidad adicionales a su actividad

académica, algunas de estas ofertas pueden estar relacionadas con idiomas,

informática, habilidades interpersonales, autocontrol, adaptación e inteligencia

emocional; es así como la universidad está llamada a posibilitar los recursos e

infraestructura para el uso del tiempo adicional al de sus responsabilidades. Por otra

parte, el tiempo también puede distribuirse con las ofertas sociales y culturales del

contexto en el que se ubica la universidad. Al respecto, se llevó a cabo una

investigación con 554 jóvenes de la Universidad de Compostela donde se encontró


22
que el 68% de los estudiantes habían participado de aquellas actividades

promovidas por el área cultural de la universidad, seguido con un 44% de

actividades deportivas, 20% invirtieron su tiempo en actividades de informática y tan

solo el 9% había hecho uso de formación en idiomas (Méndez, 2010).

En la universidad de Huelva, casi el 50% de los estudiantes tienen en

promedio entre 2 y 3 horas libres diarias, se destacó que aquellos que practicaban

de manera regular actividad física refirieron más tiempo libre que aquellos que no

tenían esta práctica, probablemente este resultado esté relacionado con una mejor

organización del tiempo. Adicionalmente, los estudiantes respondieron que en orden

de prioridad les gustaría en el tiempo libre compartir tiempo en familia, hacer deporte

y escuchar música. El estudio concluyó que la cantidad de tiempo libre va

disminuyendo en la medida en que la persona aumenta de edad (Castillo, Giménez

y Sáenz-López, 2009).

En el contexto colombiano, el uso del tiempo libre está determinado en gran

parte por el contexto social y sus dinámicas que en muchas ocasiones terminan

imponiendo estilos de vida relacionados con el consumo de bebidas alcohólicas y

cigarrillo, desarrollándose en los espacios de esparcimiento, y tienen efecto

socializador pero muy poco en su desarrollo personal. En una Corporación

Universitaria de Caldas encontraron que la escogencia de actividades en su tiempo

libre está determinada por aspectos culturales y económicos, sin embargo, en

ocasiones se ha encontrado que estudiantes que poseen el recurso económico para

llevar a cabo cualquier actividad lúdica, cultural o recreativa, no cuentan con el

repertorio cultural que favorezca la escogencia de otras expresiones que van más

allá de lo transmitido por el núcleo familiar en el proceso de socialización primaria.

Concretamente, se encontró una discrepancia entre la oferta institucional y la

participación de los jóvenes en estas propuestas relacionado con una visión “light”
23

y facilista de la mayoría de los jóvenes, caracterizada por actividades como ver

televisión, conectarse a internet, visitar bares y discotecas. Por otra parte, se

encuentra la minoría que sí está interesada en propuestas culturales de más alta

calidad relacionadas con la lectura, el cine, clases de baile, práctica de un arte

marcial, tocar un instrumento y el voluntariado, las cuales están relacionadas con un

grado de compromiso y disciplina mayor (Huertas, Caro,

Vásquez y Vélez, 2008).


1.5 Sueño
Al terminar una jornada laboral, académica, deportiva o social las personas

tienen un gasto energético importante considerando la función cerebral. Para esto,

sienten la necesidad biológica de descansar y restaurar sus funciones para

continuar con las actividades de la vida cotidiana, haciéndolo mediante el sueño

independientemente de su calidad y las horas invertidas. El sueño es definido como

un estado necesario del ser humano, en el cual en una parte de las 24 horas del día

abandona la vigilia como necesidad biológica para descansar y relajarse, entrando

en una etapa de aparente inconsciencia e inactividad motora pero con excelente

actividad cerebral (Cruz, 2010) .

Dentro de los factores biológicos que inciden en el mismo, se encuentran los

llamados patrones de sueño, caracterizados como el conjunto de información

cuantificable sobre los ritmos temporales, estructurales y fisiológicos de ciclo sueño-

vigilia y donde la intensidad de horas necesaria en el ser humano está condicionada

por diferentes factores que dependen del organismo, el medio ambiente y el

comportamiento, mediado por el interés de optimizar el metabolismo y la utilización

de energía (Rodríguez, et al., 2009).

El aspecto cultural también incide considerablemente, en el caso de los

estudiantes universitarios, cambian sus hábitos de sueño por realizar trabajos,


24
cumplimiento de horarios, responsabilidades y dejan de tener el tiempo necesario

para descansar y hacer otras actividades. Durante el proceso de adaptación al

nuevo entorno universitario y con el fin de llevar a cabo todas las actividades que

les demanda la universidad, los estudiantes se ven enfrentados a realizar cambios

en los hábitos que hasta el momento han adquirido. Es importante indicar que en

las prácticas cotidianas de éstas personas varían los horarios para acostarse y

levantarse, cambia el número de horas, se adquieren nuevos hábitos o se modifican

los ya adquiridos, teniendo en cuenta que estos no desaparecen completamente

(Rodríguez, et al., 2009).


Un estudio realizado con universitarios en Estados Unidos, evidencia que la

dependencia de las redes sociales, y síntomas como depresión y ansiedad tienen

un impacto negativo en la calidad del sueño, que genera trastornos importantes del

mismo y el desempeño académico considerando principalmente la función ejecutiva.

Asevera que los estudiantes que duermen mal reportan mayores niveles de

depresión y ansiedad con respecto a los que duermen bien, además indican cifras

más altas con el uso y dependencia de mensajes de texto en dispositivos

electrónicos y a su vez reportan bajo rendimiento académico (Ferraro, Holfeld,

Frankl, Frye y Halvorson, 2015).

En el mismo contexto, los estudiantes universitarios registran uso moderado

de internet en un marco de tiempo de 24 horas al día acompañado de falta de

ejercicio, síntomas depresivos y estrés, desencadenando a largo plazo dificultades

en las dimensiones social y psicológica (Derbyshire, et al., 2013). Otro factor

importante a tener en cuenta en la calidad del sueño, es el consumo de psico-

estimulantes, los cuales son consumidos por los estudiantes para aumentar el

rendimiento académico y la concentración que trae como consecuencia el aumento

de somnolencia diurna (Clegg-Kraynok, Mcbean y MontgomeryDowns , 2011).


25

En un estudio transversal llevado a cabo en 8 universidades de Estados

Unidos con 1035 estudiantes entre los 18 y 24 años cuyo objetivo era relacionar la

conducta y calidad del sueño con ser comedores competentes (“eating competence”

entendido como las actitudes y comportamientos positivos frente al alimento),

encontraron que aquellos que reportaron ser comedores competentes tendían a

presentar una mejor calidad del sueño, menos trastornos del sueño y disfunción

diurna. Aquellos estudiantes que reportaron ser menos competentes frente al

alimento y tener una menor calidad en el sueño se asocian a problemas de

sobrepeso y obesidad. La relación entre estas dos variables pueden estar siendo

afectadas por los niveles de estrés (emocional, social y económico), apoyo social y

percepción de éxito que tienen los jóvenes universitarios (Quick, et al., 2015).

En Colombia, un estudio realizado en la Universidad de Ciencias Aplicadas y

Ambientales en Bogotá, registra que para lograr un sueño reparador es importante

contemplar los hábitos, donde existe una estrecha relación con el tiempo insuficiente

para realizar sus actividades académicas, por lo que resulta necesario reducir las

horas de sueño para dar cumplimiento con las responsabilidades académicas y

extracurriculares (Claros, Rodríguez, Forero, Camargo y Niño, 2013). En este

sentido, un estudio realizado en la Universidad del Atlántico, los jóvenes muestran

que el tiempo de sueño es susceptible a ser estudiado dentro del marco de la teoría

económica; es decir, el tiempo asignado para dormir depende de la elección

individual contrastado con el rendimiento académico y otros usos del tiempo de

acuerdo a las preferencias (Trujillo y Iglesias, 2010).

A este respecto, una población proclive a presentar baja calidad del sueño y

trastornos del mismo son los estudiantes universitarios teniendo en cuenta que

además de sus responsabilidades académicas aparece una gran diversidad de


26
conductas (estrés, periodos de ayuno, consumo de cigarrillo y alcohol, bebidas

energéticas) que influyen directamente en la calidad del sueño.

1.6 Afrontamiento
La transición a la adultez a la cual se enfrentan los universitarios está

caracterizada por diferentes retos que les demanda una serie de estrategias que le

permitan adaptarse a las nuevas situaciones, conocidas como afrontamiento. En

ese sentido, el afrontamiento se relaciona con el estrés, que se define como la

relación entre la persona y el entorno que es asumido a partir de una valoración en

términos de contar con los recursos necesarios para hacerle frente o por el contrario,

percibir que las demandas sobrepasan sus propias capacidades. La evaluación

cognitiva que realiza la persona se divide en primaria y secundaria; la primaria es

aquella donde la persona define si la situación es irrelevante, buena o estresante,

esta última daría paso a una percepción de daño, amenaza, pérdida o reto que da

lugar a la evaluación secundaria, donde la persona se plantea que puede hacer

frente a la situación (Lazarus y Folkman, 1985). Al referirse a un afrontamiento

adaptativo, se entiende que la persona logra mitigar el distress fisiológico, las

reacciones emocionales negativas, mejorar su respuesta corporal, ampliar

respuestas emocionales positivas, resolver problemas y mejorar tanto el rendimiento

como el ajuste social (Campos, Iraurgui, Páez y Velasco, 2004).

En un estudio realizado en la Universidad de Arizona con jóvenes entre los

17 y 19 años se encontró que una percepción de mayor estrés de lo habitual en la

última hora, se asocia con la presencia de elevados índices de cortisol relacionado

con un porcentaje por debajo del promedio en el uso de estrategias de afrontamiento

por parte de los jóvenes. Estos resultados indican a su vez que ante situaciones de

estrés la reactividad del cortisol varía de acuerdo a la situación y a las habilidades

de afrontamiento individuales lo cual permitiría comprender que en la medida en que


27

exista una desregulación del eje hipotalámico-hipofisiario-adrenal en jóvenes su

salud se verá afectada (Sladek, Doane, Luecken y Eisenberg, 2016).

Por su parte, en Arabia Saudita en un estudio con estudiantes de odontología

durante el año 2009, se evidenció que los estudiantes tuvieron resultados

relativamente altos de estrés percibido, siendo las mujeres más jóvenes y solteras

las que puntuaron más alto, encontrando a su vez diferencias en los factores

relacionados con autoeficacia, creencias, carga de trabajo, la formación clínica y

trabajo bajo presión. Adicionalmente se registra que cambios en factores

ambientales y las estrategias de afrontamiento afectan de manera independiente la

percepción del estrés (Al-Sowygh, 2013).

La vida universitaria hace que los jóvenes se enfrenten a nuevas situaciones

donde deben poner en funcionamiento las estrategias que mejor se ajustan para

mantener su salud, es así como en un estudio llevado a cabo en jóvenes de una

Universidad de Estados Unidos, encontraron que aquellos estudiantes que lograron

hacer uso de estrategias relacionadas con comportamientos protectores, actúa

como mediador entre la asociación inversa entre afrontamiento centrado en el

problema y el consumo de alcohol, en otras palabras, está indicando que aquellos

que usan como estrategia de afrontamiento ante las situaciones de estrés, centrarse

en el problema como forma más adaptativa, predicen un menor uso de alcohol,

diferente a lo que sucede con personas que hacen uso de estrategias de aceptación

social (Walker y Stephens, 2014). Por otra parte, en el contexto mexicano los

estudiantes presentan dificultades para afrontar las situaciones estresantes que se

les presenta a diario, acudiendo al consumo de alcohol que se convierte en una

forma de evasión para resolver estas situaciones (Chimal, et al., 2014).

En algunos universitarios argentinos, se evidencia que la evitación es una

estrategia que predomina con respecto a situaciones de afrontamiento. Los


28
estudiantes optan por distanciarse físicamente de las situaciones, en especial la

evaluativa, aunque hacen uso de otras estrategias como la descarga emocional y la

búsqueda de gratificaciones alternativas realizando nuevas actividades que generan

fuentes de satisfacción. Así mismo, en cuanto a la relación entre los niveles de

ansiedad y estrategias de afrontamiento, se establece que a mayor nivel de

ansiedad mayor evitación y a menor nivel de ansiedad mayor acercamiento. La

estrategia de reevaluación positiva es más utilizada en mujeres mientras que la

descarga emocional es más frecuente en hombres (Casaril, Anglada, Daher, 2014).

Por su parte, Colombia registra en un estudio llevado a cabo con 283 jóvenes

universitarios el uso frecuente de estrategias de afrontamiento tales como: religión

en un 96%, búsqueda de apoyo social y solución de problemas 89% y evitación

emocional 78%. Estas estrategias se encuentran relacionadas con características

de inmadurez concomitante con la etapa de la vida en la que se encuentran y con

ciertos contextos culturales que no favorecen la adquisición y perfeccionamiento de

las diferentes estrategias de afrontamiento (Palacio, Caballero, González, Gravini y

Contreras, 2011).

1.7 Salud percibida


El análisis precedente sobre los principales hábitos que repercuten en la

salud de los jóvenes universitarios, muestra principalmente las creencias,

motivaciones y prácticas para llevar a cabo determinado comportamiento. Ahora

bien, estos podrían o no estar relacionados con sus propias percepciones del estado

de salud, por lo que a continuación se realizará una descripción del concepto calidad

de vida relacionada con la salud, también conocido como salud percibida.

Si bien el concepto de calidad de vida es amplio y complejo, se ha llegado al

consenso que además de su medida objetiva, existe una medida subjetiva que

reconoce la percepción de la persona, la cual recibe influencia de los valores


29

personales, sistema de creencias, historia personal y del contexto sociocultural. Al

relacionar la calidad de vida y la salud de una persona en una medición se indaga

por qué tan saludable física y psíquicamente se siente dando como resultado una

medida de su salud percibida (Schwartzmann, 2003).

De igual manera, Urzúa (2010) hace referencia a que la evaluación que una

persona realiza sobre su área personal, social, emocional que impactan su salud

puede definirse también como la calidad de vida relacionada con la salud y va a

estar mediada por un proceso de comparación social que realiza la persona

condicionando de esta manera su respuesta. Rebollo y Ortega (2007),

complementan esta definición afirmando que esta evaluación subjetiva va a estar

determinada por el estado de salud, la atención sanitaria y la promoción de la salud

sobre la capacidad y el nivel funcional que la persona perciba en el desarrollo de las

actividades significativas y que están relacionadas con su bienestar. González

(2010), describe cómo en la medida en que las personas se sienten bien frente a su

estado de salud no realizan acciones sistemáticas para mantener ese estado, por el

contrario, cuando la percepción es desfavorable por percatarse de algunos síntomas

o sensaciones, se preocupan y se disponen a actuar para mejorar esa situación, lo

cual indica que las personas realizan más fácilmente procesos de movilización ante

la enfermedad que ante la salud o a la promoción de ésta.

La salud auto-reportada, es considerada un buen indicador para medir el

estado de salud de las personas e incluso puede llegar a predecir el estado de salud

en el futuro, la búsqueda de atención en salud y de la mortalidad. Al referirse

particularmente a la población joven, se conoce que una percepción en la salud

favorable está estrechamente relacionada con hábitos saludables y con la

disposición y motivación para la realización de actividad física, a diferencia de

aquellas personas que no tienen una percepción favorable de su salud que está
30
relacionado con enfermedad crónica o incapacidad funcional (Jylha, 2009; Barrios-

Vicedo, et al., 2015).

En un estudio con 143 estudiantes cubanos sobre su percepción de la calidad

de vida en relación a la salud, se encontró que los hombres (prácticamente en todas

las edades) tienen una percepción más favorable de su calidad de vida relacionada

con la salud que las mujeres, sin embargo, ellos tienen una menor esperanza de

vida. Este hallazgo en mujeres puede relacionarse con una mayor demanda de los

servicios en salud, la incidencia de síntomas agudos y algunas conductas de riesgo,

como por ejemplo el embarazo no planeado y en edad precoz. En este mismo

estudio, refieren que la población universitaria tiene unas características sociales

particulares en las cuales se intercambian información y modos de actuar donde los

pares ejercen influencia en muchos comportamientos y en la visión de calidad de

vida de favorable o desfavorable. Concretamente los estudiantes que evaluaron

negativamente su salud presentaron frecuentemente manifestaciones clínicas y

comportamientos poco saludables en comparación con los estudiantes con una

visión más positiva (Pacheco, Michelena, Mora y Miranda, 2014).

En algunos estudios con población universitaria en países latinoamericanos

como Perú, Paraguay y Colombia se ha encontrado una percepción favorable de su

salud, sin embargo, no siempre esta percepción favorable responde a que éstos

tengan hábitos saludables (Chau y Saravia, 2014). Lo que se observa entonces, es

que la percepción de los jóvenes en el proceso de salud-enfermedad está

determinada por factores psicosociales, por ejemplo, la edad como referencia de

cambios biológicos y la ausencia de enfermedades graves, la percepción de

bienestar psicológico, estar centrados en sus experiencias corporales; lo anterior se

convierte en importantes factores que inciden en la percepción de su salud (Piko,

2007).
31

En México, en la Facultad de Estudios Superiores Iztacala (FESI) de la

Universidad Nacional Autónoma de México, se realizó un estudio del perfil de salud

de los nuevos ingresos a las carreras de Biología, Odontología, Enfermería,

Medicina, Optometría y Psicología. En el estudio realizado con 1593 estudiantes se

encontró que el 39.9% de la población tenía diagnosticada alguna enfermedad

crónica y los jóvenes que tenían como antecedentes enfermedad pulmonar,

hipertensión y enfermedad renal, fueron los que percibieron de manera más

negativa la salud. Adicionalmente, esta misma población fue la que más conductas

de riesgo para la salud presentó, identificando el consumo de tabaco y alcohol y el

sedentarismo como las más frecuentes (Rodríguez, Ríos, Lozano y Álvarez, 2009).

Estos hallazgos corroboran la transición epidemiológica donde el estilo de vida de

los jóvenes los lleva a perder su bienestar y ser más propensos a una muerte

prematura.

Otro estudio de carácter epidemiológico observacional realizado en la

Universidad del Salvador en Argentina con 85 estudiantes de primer y último año de

psicología, encontraron que los estudiantes que cursaban último año presentaron

conductas de riesgo más altas que su grupo de comparación en los estilos de vida

relacionados con tiempo de ocio, consumo de sustancias psicoactivas legales e

ilegales y prácticas sexuales; y para los estudiantes de primer año, las conductas

de riesgo estuvieron relacionadas con nivel de actividad física y alimentación poco

saludable. Estos hallazgos cuando se correlacionan con la percepción del estado de

salud, se observa que tanto los estudiantes de primer y último año consideran que

su salud es buena o muy buena en un 86,5% y 87,5% respectivamente, sin

embargo, del porcentaje correspondiente a los de primer año el 59,4% reportan tres

o más conductas de riesgo para su salud a diferencia de un 40,5% que reportaron

menos de tres conductas de riesgo, mientras que los porcentajes de los estudiantes
32
de último año alcanzan un 70,8% de 3 o más conductas de riesgo (Intra, et al., 2011).

Lo reportado por este estudio muestra de manera preocupante el empeoramiento

de los estilos de vida en la medida en que transcurre su vida universitaria pese a

que su percepción de la salud es favorable y adicionalmente tienen información

pertinente relacionada con la salud por ser un programa académico del área de la

salud, es decir, que los estudiantes no perciben el riesgo para la salud que tienen

sus comportamientos.

Para llevar a cabo estudios de los estilos de vida y salud percibida en los

jóvenes universitarios, se presenta como barrera que no existen muchos

instrumentos o existe restricción en alguna dimensión que refleje la totalidad del

concepto de estilo de vida (Sánchez-Martínez, Torres y Velásquez, 2005). Existen

instrumentos que evalúan este constructo para población hispana, "Perfil del estilo

de vida promotor de la salud para hispanos", "Cuestionario de prácticas y creencias

relacionadas con estilos de vida” y la “Encuesta sobre factores del contexto

relacionados con el estilo de vida". (Arrivillaga, Salazar y Gómez, 2002; Salazar-

Torres et al., 2010). Se encontró adicionalmente el uso del cuestionario on-line

desarrollado en la unión Europea, Comunidad Andina “Encuesta epidemiológica

sobre salud pública y factores asociados en estudiantes universitarios de los países

andinos”, el cual contempla información sociodemográfica, consumo de las

diferentes sustancias psicoactivas y fármacos, conductas sexuales y su exposición

a programas sobre prevención en consumo.

En conclusión, los estilos de vida que se están observando en los jóvenes

universitarios representan hoy en día los determinantes de una cantidad

considerable de las ECNT a pesar de su nivel de instrucción. Dichos

comportamientos están influenciados por sus motivaciones, creencias, círculo

social, accesibilidad, tiempo, entre otras, lo que sugiere la implementación de


33

programas de salud para promover estilos de vida saludable en esta población

enfocados al cambio conductual principalmente.

Específicamente en estudiantes de odontología se ha encontrado que las

prácticas más riesgosas para la salud se relacionan con las habilidades

interpersonales, sueño, consumo de alcohol, cigarrillo y drogas ilegales superando

el 70% de la población (Tamayo, Rodríguez, Escobar y Mejía, 2015), aunque se

desconoce la percepción que tienen estos con relación a su salud. Así el presente

estudio tiene como objetivo general analizar la relación entre los estilos de vida y la

salud percibida en estudiantes de odontología de una universidad de Santiago de

Cali. Como objetivos específicos se propone: a) describir los estilos de vida de los

estudiantes en las dimensiones de alimentación, actividad física, sueño, consumo

de alcohol, cigarrillo y drogas ilegales, tiempo de ocio y afrontamiento,

clasificándolos como saludabes y no saludables, b) describir el autoreporte de salud

física y mental incluyendo sus respectivas sub-escalas y c) identificar las

dimensiones de los estilos de vida que presentan relación significativa con la salud

percibida en sus dos componentes. Lo anterior con el fin de dar respuesta a la

pregunta de investigación ¿Qué relación existe entre los estilos de vida y la salud

percibida en estudiantes de odontología de una universidad de la ciudad de Santiago

de Cali?.

Se plantea como hipótesis correlacional del estudio, la existencia de una

correlación positiva entre las prácticas saludables en las dimensiones alimentación,

actividad física, sueño, afrontamiento, tiempo de ocio, consumo de alcohol, cigarrillo

y drogas ilegales de los jóvenes y una percepción favorable de la salud.


34

2. Método

2.1 Diseño de la investigación


El desarrollo de esta investigación estuvo concebida desde el enfoque

cuantitativo, con un diseño no experimental transeccional correlacional. Con este

tipo de diseños se estudia la relación entre dos o más variables en un momento

específico definido por el investigador (Hernández, Fernández y Baptista, 2010). Se

utilizó en la presente investigación este diseño debido a que el objetivo fue analizar

la relación entre los estilos de vida y la salud percibida de los estudiantes de

odontología de una universidad de la ciudad de Santiago de Cali, para lo que se

requirió previamente describir los hábitos de alimentación, actividad física, sueño,

consumo de alcohol, cigarrillo y drogas ilegales, tiempo de ocio y afrontamiento y la

percepción de salud física y mental reportada por los estudiantes.

2.2 Participantes
Esta investigación se llevó a cabo con los estudiantes de un programa de

odontología, de la ciudad de Santiago de Cali. La muestra fue escogida por

conveniencia, la cual incluyó el 70% de los estudiantes matriculados para un total


35

de 313 participantes, los cuales fueron convocados a través de la secretaría

académica de la institución la tercera semana de ingreso al periodo académico

2016-2. A continuación se detallan los criterios de inclusión, seguidos por los de

exclusión.

2.2.1 Criterios de inclusión


A. Estudiantes con edades comprendidas entre los 18 y 30 años. B.

Estudiantes de odontología matriculados en el periodo académico 2016-2. C.

Estudiantes de odontología que firmen el consentimiento informado y acepten

participar.

2.2.2 Criterios de exclusión


A Estudiantes de postgrado. B. Estudiantes con dificultades cognitivas u otro

signo que impida la comprensión del estudio. C. Estudiantes mayores de 30 años.

2.3 Instrumentos
Para medir los estilos de vida de los universitarios se utilizó el autoinforme CEVJU-

R2 “Cuestionario de estilos de vida en jóvenes universitarios”;(ver Anexo 1), versión

que se encuentra validada (alfa de Cronbach superior a 0.6, menos en la dimensión

de sexualidad) para la población universitaria colombiana. Este cuestionario consta

de un apartado de datos sociodemográficos y seis dimensiones de los estilos de

vida: Actividad física, Tiempo de ocio, Alimentación, Consumo de alcohol, cigarrillo

y drogas ilegales, Sueño, y Afrontamiento. Según los autores, aunque la dimensión

de comportamiento sexual hizo parte del estudio de validación, no demostró


36
adecuadas propiedades psicométricas (Salazar, Varela, Lema, Tamayo, y Duarte,

2013) por lo tanto, no será incluida dentro de la presente investigación.

En cada dimensión se relaciona las prácticas, las motivaciones para llevar a

cabo o no dicha práctica y los recursos tanto personales como externos que

permiten u obstaculizan la práctica, sin embargo, para el objetivo de la presente

investigación solo se analizó los datos correspondientes a las prácticas, que son

justamente las que permiten clasificar a los universitarios como saludables y no

saludables. Las opciones de respuesta son de tipo Likert para las preguntas sobre

prácticas, múltiple opción de respuesta para aquellas preguntas de recursos y de

única opción de respuesta para las preguntas de motivaciones. El CEVJU-R2 tiene

la posibilidad de ser aplicado de manera individual o grupal con una duración

promedio de 20 minutos (Salazar, et al., 2013).

En la calificación del cuestionario se calcula las puntuaciones parciales de las

prácticas de seis dimensiones y no hay un total. Las puntuaciones se obtienen

sumando los valores de las preguntas sobre prácticas de cada una de las

dimensiones y su resultado se compara con el punto medio que indica que prácticas

son saludables y cuales no (superior al punto medio son consideradas no

saludables) (Salazar, et al., 2013).

Para medir salud percibida se aplicó el SF-36 V2, (ver Anexo 2), cuestionario

que fue elaborado por Ware y Sherbourne en 1992, posteriormente validado y

descrito en detalles por McHorney, Ware y Raczek en 1993 y McHorney, Ware, Lu

y Sherbourne en 1994. Está diseñado para personas mayores de 14 años de

población general o con cualquier condición de salud, del sexo femenino y

masculino. El objetivo es medir la calidad de vida relacionada con la salud o salud

percibida en estudios descriptivos y de evaluación. Consta de 36 ítems entre los

cuales se miden 8 dimensiones: Función Física


37

(10); Rol físico (4); Dolor corporal (2); Salud General (5); Vitalidad (4); Función Social

(2); Rol Emocional (3) y 2 componentes sumarios (Físico y Mental). Según Lugo,

García. y Gómez (2006) el cuestionario es confiable para evaluar calidad de vida en

salud para población colombiana además de su validación lingüística y cultural en

Colombia realizada por los autores.

La calificación es de acuerdo a los ítems y dimensiones del cuestionario que

proporcionan puntuaciones directamente proporcionales al estado de salud, es

decir, cuanto mayores sean, mejor es el estado de salud y el rango de las

puntuaciones para cada dimensión oscila de 0 a 100 (Maruish, 2011).

El cuestionario no está diseñado para proporcionar un índice global, en su

lugar se obtendrán dos puntuaciones representativas de la salud física y mental

como, promediando las subescalas. El cuestionario detecta tanto los estados

positivos como negativos y se centra en aspectos funcionales y de bienestar

emocional. Puede ser auto-aplicado o ser contestado a través de una entrevista

personal, telefónica o por e-mail en un promedio de 5 a 10 minutos. (Ministerio de

la protección social, 2006).

2.4 Procedimiento
La presente investigación contempló las siguientes fases: Primera fase,

donde se cumplieron aquellos requerimientos solicitados por UNICOC para llevar a

cabo la investigación, tales como la presentación del anteproyecto y solicitud formal

ante el comité de ética institucional. Segunda fase: Una vez se otorgó el aval del

comité de ética por parte de la institución, se realizó una prueba piloto con cinco

sujetos que cumplían con los criterios de inclusión de la muestra descritos

anteriormente. Posteriormente, se inició exponiendo a la población diana de forma

grupal los objetivos y justificación del proyecto de investigación. Finalmente se


38
diligenció el consentimiento informado para cada uno de los participantes y se dio

inicio con el autoregistro de ambos cuestionarios. La aplicación fue colectiva en las

aulas de clase con el permiso del docente, con una duración aproximada de 60

minutos.

Tercera fase: una vez finalizada la etapa de recolección de la información a

través de la aplicación de los cuestionarios, se realizó el procesamiento y análisis

de la información recolectada haciendo uso del paquete estadístico para las ciencias

sociales (statistical package for social sciences, SPSS versión 23) donde

inicialmente se caracterizó la muestra por medio de estadística descriptiva y

posteriormente se calcularon las puntuaciones obtenidas mediante la aplicación de

los dos instrumento, para relacionar las variables del estudio se utilizaron pruebas

T para muestras independientes y también coeficientes de correlación de Pearson

para determinar la relación lineal entre variables cuantitativas. Cuarta fase: Los

resultados del estudio se analizaron desde el marco teórico del estudio y finalmente

los hallazgos se socializarán con representantes del centro de bienestar

universitario (Ver anexo 4).

2.5 Consideraciones éticas


La presente investigación estuvo enmarcada en lo establecido por el

Ministerio de Salud dispuesto en la resolución No. 008430 del 4 de octubre de 1993

y según la Ley 1090 del 6 de septiembre de 2006 (Congreso de la República de

Colombia). Esta investigación se enmarcó dentro de los principios de beneficencia,

no maleficencia y autonomía.

Este estudio, comprende el desarrollo de acciones que contribuyen a la

descripción y comprensión de un problema de salud y se ajusta a los principios

científicos y éticos, que se fundamenta en el conocimiento acumulado bajo estricto

rigor metodológico. Por tanto, se clasifica como una investigación de bajo riesgo,
39

debido a que no se realizó ningún tipo de intervención en salud, sino que se

identificaron y describieron elementos relacionados con los estilos de vida y la salud

percibida de jóvenes universitarios. La recolección de los datos se llevó a cabo una

vez se contó con la autorización de los y las participantes, a través de la firma de

consentimiento informado (Ver anexo 3).

Finalmente, esta investigación se basó en los principios de Hernández

(2010), sobre la ética en investigación. Para ella: “la ética de la intervención no

depende sólo del rigor metodológico y científico, sino sobre todo de la relevancia

social de las acciones profesionales” (p.113). “Se hace responsable del impacto de

las acciones profesionales y considerando el rigor de la investigación consiste

precisamente en dar cuenta de las vicisitudes de los procesos humanos

involucrados en estos proyectos” (p.116).

3. Resultados

Respondiendo a los objetivos de la investigación, en este apartado


inicialmente se caracteriza socio-demográficamente a los participantes del estudio,
después se describen cada uno de los estilos de vida de los estudiantes, los
componentes de salud física y salud mental y finalmente se analiza la relación
existente entre los estilos de vida y la salud percibida.

3.1 Caracterización de los participantes


En la investigación participaron 313 estudiantes de la facultad de odontología
representando el 70% del total de estudiantes matriculados, predominando el sexo
femenino en un 74.1%. La mayoría de los estudiantes se encuentran en edades
entre los 18 y 21 años (59.1%) y entre los 22 y 25 años (29%), la edad promedio es
40
21 años (D.E: 2.90). Con respecto al estado civil se encontró que el 92% de los
estudiantes son solteros y sólo el 6.4% está casado o tiene pareja. En lo laboral,
solamente el 13,4% afirman estar trabajando simultáneamente mientras estudia
(Ver tabla 1).

Tabla 1 Características sociodemográficas


Características sociodemográficas
n %
Sexo
Hombre 81 25,9
Mujer 232 74,1
Edad
18-21 años 185 59,1
22-25 años 91 29
26-30 años 37 11,8
Estado Civil
Soltero 289 92,3
Casado o unión libre 20 6,4
Separado 2 0,6
Viudo 2 0,6
Tiene pareja
Si 139 44,4
No 174 55,6
Trabaja
Si 42 13,4
No 271 86,6

En lo que respecta a la familia, un poco más de la mitad de los estudiantes


viven con la familia de origen (52.4%), y la cuarta parte de ellos viven solos o con
otros familiares (25.3%) Con respecto a la educación de los padres se registró que
casi la mitad tienen formación universitaria, tanto para la madre (48.9%) como para
el padre (47.9%), y menos del 10% no supera la educación primaria (Ver tabla 2).

Tabla 2 Características familiares


Características familiares
n %
Vive con
Familia nuclear 164 52,4
Familia propia 70 22,4
Otros familiares 19 6,1
Solo 60 19,2
41

Educación de los padres


Madre
Sin escolaridad 2 0,6
Primaria 23 7,3
Secundaria 131 41,9
Universidad 153 48,9
Padre
Sin escolaridad 1 0,3
Primaria 26 8,3
Secundaria 126 40,3
Universidad 150 47,9

Por otra parte, en la clasificación por semestre se registra que la muestra


incluye estudiantes en los diferentes momentos de formación, con porcentajes
cercanos al 20% para los dos primeros años, que aumenta a 30.3 % y 27.8% para
el tercer y cuarto año. Adicionalmente, del total de participantes casi la tercera parte
(31.5%) cambió de ciudad para estudiar, proviniendo principalmente de otras
ciudades del Valle del Cauca (45,4%) y del departamento del Cauca (14,1%). Llama
la atención que la migración de otros orígenes es igual para otras ciudades de
Colombia que para el extranjero, siendo en ambos casos ligeramente superior al
12% (Ver tabla 3).

Tabla 3 Características educativas


Características educativas
n %
Semestre
Estudiante de primer año 68 21.7
Estudiante de segundo año 63 20.1
Intermedia 95 30.3
Senior 87 27.8
Migró para estudiar
Si 99 31.5
No 214 68.1
42
De donde migra
Valle del Cauca 45 45.45
Nariño 15 15.15
Cauca 14 14,14
País Extranjero 12 12.12
Otros 13 13.13

3.2 Estilos de vida de los participantes


Para describir los estilos de vida de los universitarios, los resultados del
instrumento CEVJU-R2 se presentan por separado para las seis dimensiones,
teniendo en cuenta que las mismas están conformadas por un número variable de
indicadores. Con respecto a las puntuaciones posibles en cada una de las
dimensiones, se tiene en cuenta que si la puntuación obtenida por el estudiante es
superior al punto medio, se clasifica como poseedor un estilo de vida no saludable,
mientras que una puntuación inferior a este indica practicas saludables;
entendiéndose que una puntuación igual al punto medio alcanza el nivel saludable.
Los puntos de corte para cada dimensión se presentan en la tabla 4.
Otro aspecto importante a considerar antes de iniciar con la descripción de
los estilos de vida es que con la aplicación del instrumento se obtuvo respuesta del
total de los estudiantes exceptuando la dimensión de consumo de alcohol, cigarrillo
y drogas ilegales donde se registraron datos perdidos que ascienden hasta el 38%
de los participantes. Específicamente para las preguntas en las que se indaga por
dejar de hacer actividades por el consumo, se tienen datos perdidos para el 23.5%
y para dejar de ir a la universidad por consumo, los datos perdidos corresponden al
23.6%.

Tabla 4 Puntuaciones posibles de cada dimensión


Puntuaciones posibles de cada dimensión

Dimensión Nº de Puntuaciones Punto preguntas posibles medio


43

3.2. Actividad física 3 3 a 12 7,5


1 Tiempo de ocio 3 3 a 12 7,5
Act
ivid Alimentación 8 8 a 32 20
ad Consumo de alcohol, cigarrillo y 7 7 a 33 20
físi drogas ilegales
ca
Sueño 5 5 a 20 12,5
C
Afrontamiento 5 5 a 20 12,5

om
o se aprecia en la tabla 5, el CEVJU-R2 caracteriza la actividad física de los
universitarios con tres indicadores correspondientes a caminar o usar la bicicleta
como medio de transporte, al deporte recreativo o competitivo y la frecuencia
semanal de actividad superior a 30 minutos, encontrando en los estudiantes niveles
de actividad saludables, opciones siempre y frecuentemente, en el 37.4%, 40% y
41.2% respectivamente. La puntuación promedio estimada en 8.08 (D.T.=2.34) es
superior al punto de corte (7.5), al igual que el I.C 95% cuyo rango es 7.82 – 8.34.
De las puntuaciones individuales se deriva que solo
36.4% presenta un estilo de vida saludable en lo que respecta a la actividad física.

Tabla 5 Actividad
Actividad física
Variable F M(D.T) I.C S F PV N
95%
Caminar/bicicleta como 313 13.7 21.4 42.5 22.4
transporte
Deporte competitivo o 313 15.3 24 31.9 28.8
recreativo
Actividad física mayor 30 313 20.4 19.8 3.7 21.1
minutos 3v/semana
Dimensión actividad 313 8.08 7.82 a
física (2,34) 8.34
Estudiantes saludables 36. 4%

F: Frecuencia, M: media, D.T: Desviación típica, I.C 95%: Intervalo de confianza


al 95%, S: Siempre, F: Frecuentemente, PV: pocas veces, N: Nunca.

3.2.2 Tiempo de ocio


Por otra parte, la dimensión de tiempo de ocio es calificada por el instrumento
con tres indicadores, los dos primeros hacen referencia a una semana habitual
donde los estudiantes llevan a cabo actividades para descansar y relajarse y el
44
tiempo que comparte con su familia, amigos o pareja, evidenciando en ellos niveles
de actividad saludables, opciones siempre y casi siempre, en el 78.6% y 83%
respectivamente. En el tercer indicador, que hace referencia a actividades de
diversión o entretenimiento, cultural o artística en un mes habitual, se encontró con
opciones de respuesta todas las semanas y la mayoría de las semanas que el 51.7%
realiza estas actividades. El promedio estimado es de 5.95 (D.T=1.68) puntuando
conductas saludables por debajo del punto de corte (7.5), semejante al I.C 95% con
un rango de 5.75-6.19 observándose que el 78.3% de los estudiantes presentan
prácticas saludables (ver Tabla 6).

Tabla 6 Tiempo de ocio


Tiempo de ocio
Variable F M(D.T) IC S CS RV N
95%
En una semana: Actividades313 35.1 43.5 18.5 2.9
descansar y relajarse
Tiempo familia, amigos, o 313 43.1 39.9 16.0 1.6
pareja
TS MS PC NS
En un mes: Actividades 313 10.2 41.5 43.1 5.1
diversión o entretenimiento.
Dimensión tiempo de ocio 313 5.95 5.71 a
(1.68) 6.19
Estudiantes saludables 78.3%

M: media, D.T.: Desviación típica, I.C 95%: Intervalo de confianza al 95%, S:


Siempre, CS: Casi siempre, RV: Rara vez, N: Nunca, TS: Todas las
semanas, MS: Mayoría de semanas, PC: Pocas veces, N: Nunca.

3.2.3 Alimentación
En esta dimensión se tienen en cuenta ocho indicadores entre los cuales
cinco de ellos obtienen resultados poco favorables para la salud de los estudiantes
como se evidencia en la tabla 7. Las prácticas menos saludables corresponden a
dejar de comer aunque tengan hambre con un 88.8%, omite alguna de las comidas
principales el 75.8%, no comen en horarios habituales un 62% y consumen comidas
rápidas, fritos, mecato, dulces, gaseosas y bebidas artificiales el 60.5% con
opciones de respuesta, mayoría de los días y todos los días para cada uno de los
indicadores. Sin embargo, registran prácticas muy saludables el 98.1% en lo que
respecta al no vomitar ni tomar laxantes después de comer. La puntuación media
45

de esta dimensión estimada en 20.5 (D.T=2.67), indica la presencia de un mayor


número de prácticas no saludables, puntuación que se encuentra por encima del
punto de corte (18.5), similar al I.C 95% con un rango de 19.85-20.45 sugiriendo que
el 28.8% de los estudiantes presentan un estilo de vida saludable.

Tabla 7 Alimentación
Alimentación
Variable F M I.C ND PD MD TD
(D.T.) 95%
En una semana: Comidas rápidas, 313 9.3 30.4 56.9 3.5
fritos, mecato o dulces
Gaseosas, bebidas artificiales 313 11.2 28.1 47.9 12.8
Vegetales, frutas 313 3.8 34.5 41.9 19.8
Desayuno, almuerzo, cena horario 313 6.1 31.9 34.8 27.2
habitual
Omite comidas principales 313 5.4 19.5 44.1 31.0
Deja de comer aunque tenga 313 0 11.2 35.1 53.7
hambre
Come en exceso sin hambre 313 55.3 37.1 5.8 1.9
Vomita/ Toma laxantes 313 92.7 5.4 1.6 0.3
20.15 19.85
Dimensión alimentación 313 (2.67) a
20.45
Estudiantes saludables 28.8%

M: media, D.T.: Desviación típica, IC 95%: Intervalo de confianza al 95% ,ND:


Ningún día, PD: Pocos días, MD: Mayoría de los días, TD: Todos los días.

3.2.4 Consumo de alcohol, cigarrillo y drogas ilegales


Dando continuidad a la descripción de las dimensiones, la calificación para
esta dimensión considera entre los indicadores el consumo de alcohol,
consumiciones de alcohol por ocasión, frecuencia del consumo de alcohol, consumo
de cigarrillo y drogas ilegales, dejar de realizar actividades y de asistir a la
universidad por el consumo de estas sustancias, para un total de siete indicadores.
En el consumo de alcohol se evidencia que el 23.2% de los estudiantes nunca han
consumido esta sustancia y el 60.6% lo ha hecho por lo menos una vez al mes, las
consumiciones menores de 4 unidades de bebida alcohólicas en un día están en un
promedio de 68.5%. Se observa que un poco más de la mitad de los estudiantes
nunca toman cinco o más bebidas en un solo día (58%). Así mismo, en el consumo
de cigarrillo se encontró que el 87.5% de los jóvenes nunca lo ha hecho, porcentaje
46
similar encontrado en el consumo de drogas ilegales con un 88.5%. Teniendo en
cuenta que el punto de corte es 20, la puntuación promedio obtenida fue de 11.44
(D.T:3.38) siendo inferior a éste y con un 95% de certeza, la población se encuentra
en un rango entre 10.96 a 11.92. Por tanto, el 97.4% de los universitarios presenta
un estilo de vida saludable en lo que respecta al consumo de sustancias
psicoactivas.

Tabla 8 Consumo de alcohol, cigarrillo y drogas ilegales


Consumo de alcohol, cigarrillo y drogas ilegales
Variable F M I.C 4 V/S 2 o 3 V/S 2 o a 1 V/M N
(D.T.) 95%
Alcohol 310 0 2.3 60.6 23.2
10 o más 7,8 o 9 5o6 3o4 1o2
Consumiciones
alcohol en un día 229 12.2 9.2 10 23.1 45.4
A diario Semanal Men- Menos N
sual 1 V/M
Frecuencia más
de 5 bebidas en 293 0.3 2.4 12.6 26.6 58.0
el día
VVD 1D 1S DVC N
Cigarrillo 311 1.6 1.9 0.6 7.7 88.1
Drogas ilegales 311 3.2 0 1.6 6.4 88.7
S F PC N
Deja de realizar
actividades por 277 0.4 2.9 10.1 86.6
consumo
Deja de ir
universidad por 277 0 1.8 10.9 87.3
consumo
Dimensión 11.44 10.96
Consumo 194 (3.38) a
11.92
Estudiantes
saludables 97.4%
M: media, D.T.: Desviación típica, IC 95%: Intervalo de confianza al 95%, V/S:
Veces por semana, V/M: Veces al mes, N: Nunca, VVD: Varias veces al día, D:
día, S: Semana, DVC: De vez en cuando.

3.2.5 Sueño
Ahora bien, la dimensión sueño tiene en cuenta cinco indicadores entre los
cuales tres de ellos califican poco favorables para la salud. Las prácticas menos
saludables corresponden a despertarse en la madrugada y tener dificultad para
conciliar el sueño, despertarse varias veces en la noche, 81.1% y 78.6%
47

respectivamente, con opciones de respuesta todos los días y la mayoría de los días
para cada uno de los indicadores. Por otra parte, el 68.3% de los estudiantes
registran no levantarse con sensación de descanso (con opción de respuesta ningún
día y pocos días). El 47.9% de los estudiantes en esta dimensión presentan un estilo
de vida saludable, considerando una puntuación promedio 12.72 (D.T=2.13)
estando ligeramente por encima del punto de corte (12.5), no obstante dicha
diferencia puede corresponder a error muestral pues el I.C 95% incluye el punto de
corte, I.C 95%12.48 a 12.96 (ver Tabla 9).

Tabla 9 Sueño
Sueño
Variable F M I.C ND PD MD TD
(D.T.) 95%
Levantarse sensación de 313 7.3 61.0 28.8 2.9
descanso
Toma sustancia para 313 86.9 10.5 1.0 1.6
dormir
Acostarse y levantarse 313 11.5 34.8 38.7 15.0
hora habitual
Despertarse madrugada 313 3.8 15.0 44.4 36.7
dificultad para dormirse
Despertarse varias 313 6.7 14.7 38.0 40.6
veces en la noche
12.72 12.48 a
Dimensión sueño 313 (2.13) 12.96
Estudiantes saludables 47.9%
M: media, D.T.: Desviación típica, IC 95%: Intervalo de confianza al 95%, ND:
Ningún día, PD: Pocos días, MD: Mayoría de los días, TD: Todos los días

3.2.6 Afrontamiento
Para finalizar la descripción de los estilos de vida de los estudiantes, como
se aprecia en la tabla 10, el CEVJU-R2 considera cinco indicadores para esta
dimensión, entre las más saludables, se encuentra resolver la situación difícil o
problemática si esta tiene solución, evaluación de la situación problemática si puede
hacer algo para cambiarla y esfuerzo por comprender en qué consiste antes de
intentar solucionarla, encontrando en los estudiantes niveles saludables opciones
siempre y frecuentemente en el 87.2%, 83.4% y 77.3% respectivamente. El
promedio obtenido corresponde a 10.32 (D.T=2.48) por debajo al punto de corte
(12.5) al igual que I.C 95% 10.04 a 10.60 derivando un alto porcentaje
48
(83.1%) de estudiantes saludables.

Tabla 10 Afrontamiento
Afrontamiento
Variable F M I.C S F PV N
(D.T) 95%
Esfuerzo por comprender la 31 21.1 56.2 21.7 1.0
situación 3
Evaluación de la situación 31 27.8 55.6 14.7 1.9
3
Busca ayuda o apoyo 31 16.6 34.2 42.5 6.7
3
Resuelve la situación 31 39.6 47.6 11.8 1.0
3
Acepta y se ajusta a la 31 17.3 42.8 37.4 2.6
situación 3
10.32 10.04
Dimensión Afrontamiento 31 (2.48) a
3 10.60
Estudiantes saludables 83.1%
M: media, D.T: Desviación típica IC 95%: Intervalo de confianza al 95%, S:
Siempre, F: frecuentemente, PV: pocas veces, N: Nunca.

3.3 Sexo y estilos de vida


Con el propósito de favorecer una mejor comprensión de los estilos de vida
de los universitarios, la tabla 11 presenta las seis dimensiones con la información
desglosada por sexo. Se observa que las mujeres presentan resultados levemente
superiores a los hombres en las dimensiones de tiempo de ocio (79.3% y 75.3%) y
en alimentación (29.7% y 25.9%).
Los hombres por su parte registran mejores resultados con mayor porcentaje
de estudiantes saludables en las dimensiones de actividad física (53,1% y 30.6%) y
sueño (56.8% y 44.8%). Por otra parte, hombres y mujeres presentan resultados
muy similares en las dimensiones de consumo de alcohol, cigarrillo y drogas ilegales
al igual que en afrontamiento (97.8% y 96.5%) y (83.6% y 81.5%) respectivamente.
49

Tabla 11 Estilos de vida por sexo


Estilos de vida por sexo
Variable Mujer % Hombre % Total
Actividad física
Saludables 30.6 53.1 36.4
Tiempo de ocio
Saludables 79.3 75.3 78.3
Alimentación
Saludables 29.7 25.9 28.8
Consumo
Saludables 97.8 96.5 97.4
Sueño
Saludables 44.8 56.8 47.9
Afrontamiento
Saludables 83.6 81.5 83.1

3.4 Salud percibida de los participantes


Para conocer la percepción de salud de los participantes se aplicó el
cuestionario SF-36v2, el cual contiene un componente físico que agrupa cuatro sub-
escalas que son función física, rol físico, dolor corporal y salud general y un
componente mental con las sub-escalas de vitalidad, función social, rol emocional y
salud mental, las cuales están diseñadas de manera que a mayor puntuación mejor
es el estado de salud considerando una puntuación transformada con valores
posibles de cero a cien.
Como se aprecia en la tabla 12, en el componente de salud física los
resultados muestran una mejor percepción en el grado de limitación para la
realización de actividades cotidianas con respecto al componente de salud mental,
con un promedio de 73.6 (D.T=12.88) siendo la subescala de función física la que
presenta el promedio más alto
89.38 (D.T=14.6), seguida por dolor físico 73.63 (D.T.=21.71), rol físico 66.59 (D.T=
22.86) y salud general 63.98, (D.T.=16.87). A diferencia, en el componente de salud
mental los estudiantes tienen una percepción menos favorable alcanzando un
50
promedio de 64.3 (D.T= 16.12), aunque sugiere una percepción superior al
promedio. Las subescalas que reflejan una menor percepción de salud mental en
los estudiantes corresponde a vitalidad 55.6 (D.T=16.84) seguida de salud mental
63.67 (D.T=18.51) mientras que rol emocional
67.79 (D.T=22.65) y función social 70.6 (D.T= 22.86) obtienen una mejor
puntuación.

Tabla 12 Salud Percibida


Salud Percibida
Variable F M(D.T.) IC 95%
Componente salud física 313 73.6 (12.88) 72.07-75.08
Función física 313 89.4 (14.6) 87.68-91.07
Rol físico 313 66.6(22.86) 63.4-69.23
Dolor físico 313 73.6(21.71) 71.11-76.14
Salud general 313 63.9 (16.87) 62.02-65.95
Componente salud mental 313 64.3(16.12) 62.46-66.26
Vitalidad 313 55.6(16.84) 53.65-57.55
Función social 313 70.6(22.86) 67.4-73.24
Rol emocional 313 67.8(22.65) 65.17-70.41
Salud mental 313 63.7 (18.51) 61.52-65.81
M: media, D.T: Desviación típica, I.C: Intervalo de confianza al 95%.

Así mismo, en lo que respecta a la relación de la salud percibida y el sexo,


los hombres tienen una puntuación superior en ambos componentes, salud física
77.9 (D.T=11.23) y salud mental 68.8 (D.T=15.75) indicando una percepción muy
favorable y registrando puntuaciones superiores a las mujeres. En ambos sexos se
puede observar una percepción significativa especialmente en el componente de
salud física, mujeres 72.1 (D.T=13.08) y hombres 77.94 (D.T=11.23); por el
contrario, la salud mental en las mujeres evidencia que se ubican en un nivel
ligeramente superior al promedio 62.71(D.T=15.98)

Tabla 13 Salud percibida por sexo


Salud percibida por sexo
Variable Total
Mujer Hombre
M(D.T) M(D.T)

Salud física 72.16 (13.08) 77.94 (11.23) 73.6


51

Salud mental 62.71 (15.98) 68.88 (15.75) 64.3

M: media, D.T: Desviación típica

3.5 Relación entre los estilos de vida y la salud percibida de los participantes
A continuación se relacionarán las dos variables principales del presente
estudio, que son los estilos de vida y la salud percibida. Para lograrlo, los estudiantes
clasificados como saludables y no saludables según el instrumento aplicado, será
comparados en su percepción tanto de la salud física como mental.
3.5.1 Dimensión actividad física y salud física y mental percibida
La primera dimensión que se describe en relación a la salud física y mental
es la actividad física. Al apreciar la tabla 14, se encuentra que la actividad física se
relaciona con la percepción de salud en el componente salud física, siendo los
jóvenes saludables quienes presentan puntuaciones superiores en la mayoría de las
sub-escalas de este componente. Específicamente, presentan puntuaciones
significativamente mayores los jóvenes saludables para función física (diferencia de
medias = 5.1, p<0.005) y salud general (diferencias de medias = 6.2, p<0.003), lo
mismo que para la puntuación global del componente salud física (diferencias de
medias = 3.1, p<0.002). Al igual como ocurre en salud física, los estudiantes en el
componente de salud mental puntúan por encima de los no saludables (diferencia
de medias= 2.65, p<0.001), siendo significativa la diferencia en este componente las
subescalas de vitalidad (diferencia de medias = 7.2, p<0.001) y función social
(diferencia de medias = 7.12 p<0.009).

Tabla 14 Dimensión actividad física y salud física y mental percibida


Dimensión actividad física y salud física y mental percibida

Actividad física
Variable F Saludables No saludables t p valor
%/M(D.T) %/M(D.T)
Componente 313 71.0(7.97) 67.9(7.82) 3.14 0.002
Salud física
Función física 313 91,8(14,8) 86,7(15,5) 2,85 0,005
Rol físico 313 68,9(22,2) 64,9(23,1) 1,49 0,13
Dolor 313 73,7(22,2) 73,5(21,4) 0,07 0,94
Salud general 313 68.0(17.98) 61.9 (15.90) 2.98 0.003
52
Componente 313 51.1(9.03) 48.4 (8.58) 2.49 0.01
Salud mental
Vitalidad 313 60.2(17.0) 52.9(16.21) 3.57 0.001
Función social 313 76.9(23.3) 69.8(22.89) 2.63 0.009
Rol emocional 313 69.6(21.5) 66.5(23.64) 1.14 0.25
Salud mental 313 69.6(21.0) 64.0(19.1) 2.37 0.01
M: media, D.T: Desviación típica, t: prueba t-student

3.5.2 Dimensión tiempo de ocio y salud física y mental percibida.


En esta dimensión, al igual que en la anterior se puede observar que los
estudiantes saludables puntúan por encima de los no saludables exceptuando la
subescala salud general. En el componente salud física dos subescalas obtuvieron
una puntuación significativa siendo rol físico (diferencia de medias = 10.8, p<0.001)
y función física (diferencia de medias=4.16, p<0.05). Para el componente salud
mental (diferencias de medias =2.65 p<0.01) en tres de sus subescalas los
estudiantes saludables obtuvieron diferencias significativas en comparación a los no
saludables. Así, vitalidad (diferencias de medias= 7.4, p<0.002), función social
(diferencias de medias= 6.83, p<0.03), rol emocional
(diferencias de medias= 7.17, p<0.02) (ver Tabla 15).

Tabla 15 Dimensión tiempo de ocio y salud física y mental percibida.


Dimensión tiempo de ocio y salud física y mental percibida.

Tiempo de ocio
Variable F Saludables No saludables t p valor
%/M(D.T) %/M(D.T)
Componente 313 69.4(7.91) 67.4(8.16) 1.78 0.07
Salud física
Función física 313 89.5(14.00) 85.3(19.70) 1.97 0.05
Rol físico 313 68.7(21.43) 57.9(25.84) 3.53 0.001
Dolor 313 74.1(21.60) 71.4(22.16) 0.85 0.39
Salud general 313 63.8(16.87) 64.4(17.03) -0.25 0.79
Componente 313 50.1(8.71) 46.3(8.63) 3.04 0.003
Salud mental
Vitalidad 313 57.0(16.59) 49.5(16.60) 3.10 0.002
Función social 313 73.9(22.42) 67.1(25.54) 2.15 0.03
Rol emocional 313 69.1(21.95) 62.0(25.44) 2.3 0.02
Salud mental 313 66.8(19.72) 63.0(20.75) 1.37 0.17
M: media, D.T: Desviación típica, t: prueba t-student
53

3.5.3 Dimensión Alimentación y salud física y mental percibida


Como se evidencia en la tabla 16, los universitarios saludables en la
dimensión alimentación reflejan diferencias significativas en el componente salud
física (diferencias de medias= 2.07,p<0.04) y en la subescala salud general
(diferencias de medias= 4.62 ,p<0.03) aunque cabe mencionar que en las dos
subescalas restantes igualmente existe una mejor percepción de la salud sin
alcanzar diferencias significativas. Por su parte, en el componente salud mental, se
observó diferencias significativas en los estudiantes saludables en la subescala
vitalidad (diferencia de medias = 6.8, p<0.002), función social (diferencias de
medias= 6.9 ,p< 0.01) y salud mental (diferencias de medias= 5.32 ,p<
0.03).

Tabla 16 Dimensión Alimentación y salud física y mental percibida


Dimensión Alimentación y salud física y mental percibida
Alimentación
F Saludables No saludables t p valor
Variable %/M(D.T) %/M(D.T)
Componente 313 70.5(8.00) 68.4(7.93) 1.99 0.04
Salud física
Función física 313 91.1(13.25) 87.6(16.22) 1.81 0.07
Rol físico 313 67.0(23.04) 66.1(22.84) 0.29 0.76
Dolor 313 75.6(20.51) 72.7(22.17) 1.02 0.30
Salud general 313 67.2(17.97) 62.6(16.25) 2.12 0.03
Componente 313 51.5(8.04) 48.4(8.97) 2.79 0.006
Salud mental
Vitalidad 313 60.3(15.80) 53.4(16.87) 3.19 0.002
Función social 313 77.3(21.35) 70.4(23.75) 2.39 0.01
Rol emocional 313 67.5(22.81) 67.6(22.99) -0.01 0.98
Salud mental 313 69.8(18.42) 64.5(20.47) 2.14 0.03
M: media, D.T: Desviación típica, t: prueba t-student

3.5.4 Dimensión consumo de alcohol, cigarrillo y drogas ilegales y salud


física y
54
mental percibida.
La tabla 17 muestra de manera concluyente que no existen diferencias
significativas entre aquellos estudiantes categorizados en los niveles saludable y no
saludable para esta dimensión. A diferencia de las otras dimensiones, la dimensión
consumo de alcohol, cigarrillo y drogas presenta un comportamiento distinto
teniendo en cuenta que los estudiantes no saludables obtuvieron unas puntuaciones
más altas con respecto a los estudiantes saludables, siendo importante mencionar
que los estudiantes no saludables corresponden a cinco participantes.

Tabla 17 Dimensión consumo de alcohol, cigarrillo y drogas ilegales y salud


física y mental percibida.
Dimensión consumo de alcohol, cigarrillo y drogas ilegales y salud física y
mental percibida.

Consumo de alcohol, cigarrillo y drogas ilegales

Variable n Saludables n No t p
saludables %/ M(D.T) no valor
saludables
saludables %/M(D.T)

Componente 171 4
Salud física 69.7(7.75) 71.7(8.22) -0.50 0.61

Función física 189 89.4 (15.17) 5 96.0( 4.18) -0.96 0.33

Rol físico 189 66.7(22.82) 5 76.2 (14.9) -0.92 0.35

Dolor 175 74.9(21.9) 4 77.8(20.2) -0.25 0.79

Salud general 173 65.6(16.7) 5 66.0(21.9) -0.05 0.95


55

177 4
Componente Salud
mental 50.1(8.41) 50.2(10.90) -0.05 0.95

Vitalidad 177 56.8(16.5) 4 58.4(20.7) -0.30 0.76

Función social 189 73.2(22.6) 5 75.0(25.0) -0.17 0.86

Rol emocional 189 68.7(22.6) 5 66.7(13.2) 0.20 0.84

Salud mental 67.1(19.8) 74.0(26.33) -0.76 0.44


n: número de participantes, M: media, D.T: Desviación típica, t: prueba t-student

3.5.5 Dimensión sueño y salud física y mental percibida


En esta dimensión los estudiantes saludables continúan manteniendo la
tendencia, presentando resultados más altos en las diferentes subescalas (salud
física y salud mental). Las diferencias significativas se hallaron en el componente
salud física (diferencia de medias= 2.31, p<0.01) y en las subescalas función física
(diferencia de medias= 3.8, p<0.02) y dolor corporal (diferencia de medias= 7.3,
p<0.004). Para el componente salud mental de igual manera fueron significativas
las diferencias (diferencia de medias= 2.4, p<0.01) y en las subescalas función
social, (diferencia de medias= 8.5, p<0.001) y rol emocional (diferencia de medias=
5.09, p< 0.04) favoreciendo a los estudiantes más saludables.

Tabla 18 Dimensión sueño y salud física y mental percibida.


Dimensión sueño y salud física y mental percibida.
Sueño

Variable F Saludables No saludables t p valor


%/M(D.T) %/M(D.T)
Componente 313 70.2(7.76) 67.9(8.08) 2.45 0.01
Salud física
Función física 313 90.6(13.88) 86.7(16.65) 2.21 0.02
Rol físico 313 67.3(23.26) 65.5(22.53) 0.68 0.49
Dolor 313 77.4(20.28) 70.0(22.44) 2.92 0.004
Salud general 313 65.6(16.28) 62.4(17.30) 1.63 0.10
Componente 313 50.6(8.71) 48.1(8.77) 2.41 0.01
Salud mental
Vitalidad 313 57.0(17.16) 54.0(16.46) 1.50 0.13
Función social 313 76.9(22.28) 68.3(23.45) 3.31 0.001
Rol emocional 313 70.2(23.03) 65.1(22.58) 1.97 0.04
56
Salud mental 313 68.0(19.74) 64.1(20.15 1.72 0.08
M: media, D.T: Desviación típica, t: prueba t-student

3.5.6 Dimensión afrontamiento y salud física y mental percibida


Como se muestra en la tabla 19, los estudiantes saludables para esta
dimensión solo mostraron diferencias significativas para el componente salud física
(diferencias de medias= 2.7, p<0.03) y la subescala función física (diferencias de
medias= 7.5, p<0.001). En general, los estudiantes saludables muestran una mejor
percepción de la salud en la mayoría de las subescalas a excepción del componente
salud mental y la subescala vitalidad donde los estudiantes no saludables puntuaron
por encima.

Tabla 19 Dimensión Afrontamiento y salud física y mental percibida.


Dimensión Afrontamiento y salud física y mental percibida.
Afrontamiento
Variable F Saludables No saludables t p valor
%/M(D.T) %/M(D.T)

Componente 313 69.5(7.77) 66.7(8.79) 2.14 0.03


Salud física
Función física 313 89.9(13.38) 82.3(22.30) 3.28 0.01
Rol físico 313 66.8(23.05) 64.1(22.00) 0.79 0.43
Dolor 313 74.6(21.35) 68.2(22.91) 1.87 0.06
Salud general 313 64.4 (16.66) 61.4(17.83) 1.11 0.26
Componente 313 41.1(8.86) 48.0(8.53) 1.16 0.24
Salud mental
Vitalidad 313 55.1(17.44) 57.0(13.47) -0.70 0.47
57

Función social 313 73.3(23.38) 58.1(22.41) 1.47 0.14


Rol emocional 313 68.5(23.19) 63.0(21.08) 1.59 0.11
Salud mental 313 66.4(19.88) 63.8(20.74) 0.86 0.38
M: media, D.T: Desviación típica, t: prueba t-student

3.6 Correlación entre estilos de vida y salud percibida


Como análisis complementario al anterior, alineado con el objetivo de
relacionar los estilos de vida con la salud percibida, a continuación se presenta en
las tablas 20 y 21 la correlación de Pearson entre estas dos variables. Se evidencia
en términos generales correlaciones negativas débiles entre cada una de las
dimensiones del CEVJU-R2 y los componentes y subescalas del SF-36v2. El sentido
negativo es el esperable ya que para el CEVJU-R2, una puntuación alta indica estilo
de vida menos saludable.
Se observa en la tabla 20. la existencia de correlaciones débiles y negativas
en las diferentes dimensiones. En la dimensión alimentación los coeficientes se
encuentran en un rango entre -.033 a -.222, observándose una correlación con dos
de las subescalas, función física y dolor corporal (r= -.163, p<0.004; r=-.222,
p<0.001). Para la dimensión actividad física el coeficiente se encontró entre -.024 a
-.219, donde las mismas dos subescalas mostraron correlación, función física r=-
.202, p<0.001 y dolor corporal r=-.219 p<0.001. Así, en la dimensión tiempo de ocio
el rango comprende -.048 a -.179 mostrando correlación únicamente en la subescala
de rol físico (r=-.179, p<0.001) donde existe una mejor percepción.
Por su parte, la dimensión de afrontamiento muestra un rango entre -.123 a -
.183 presentando correlación con todas las subescalas y de manera más
significativa con función física (r=-.183, p<0.001) y salud general (r= -.161, p<0.006.
La última dimensión, sueño tiene un rango de -.084 a -.2102 presentando
correlación con salud general (r=-.202 p<0.001), y la dimensión que hace referencia
al consumo de alcohol, cigarrillo y drogas ilegales, no presenta ninguna correlación
significativa con las subescalas del componente de salud física. Finalmente, las
dimensiones que destacan los coeficientes de correlación más altos son
alimentación con las subescalas dolor corporal; actividad física con las subescalas
función física y dolor corporal y por último, sueño con la subescala salud general.

Tabla 20 Prueba de Pearson para estilos de vida y salud física percibida


Prueba de Pearson para estilos de vida y salud física percibida
58

Dimensión F.F R.F D.C S.G

Alimentación (r) -,163** -,033 -,222** -,131*

p ,004 ,563 ,001 ,026

Actividad Física (r) -,202** -,107 -,219** -,024

p ,001 ,058 ,001 ,691

Tiempo de ocio (r) -,075 -,179** -,048 -,087

p ,187 ,001 ,414 ,138

Consumo (r) ,031 ,058 -,045 -,033

p ,662 ,414 ,547 ,654

Afrontamiento (r) -,183** -,123* -,133* -,161**

p ,001 ,030 ,025 ,006

Sueño (r) -,139* -,084 -,138* -,202**

p ,014 ,139 ,020 ,001


(r): Correlación de Pearson, p= Sig. (bilateral), F.F: Función Física,
R.F: Rol físico, D.C: dolor corporal, S.G: salud general.

La tabla 20 describe también correlaciones negativas débiles y significativas


con algunas de las dimensiones de los estilos de vida con la salud mental. Se puede
observar que dos de las seis dimensiones presentan correlaciones negativas débiles
y significativas con al menos tres subescalas del componente; la primera
corresponde a la dimensión de alimentación con un coeficiente que oscila entre -
.039 a -.221 guardando correlación con la subescala vitalidad (r=-.221, p<0.001),
seguido por rol emocional (r=-.163, p<0.004) y finalmente con salud mental (r=-.168,
p<0.003). Los coeficientes de la dimensión tiempo de ocio se encuentran en un
rango de -.131 a -.181 presentando correlación con vitalidad (r= -.181, p<0.002),
función social (r=-.157, p<0.005) y rol emocional (r=-.175, p<0.002), indicando que
los estudiantes con prácticas saludables tanto en alimentación como en el uso del
59

tiempo libre se perciben con mayor energía y disposición para la realización de


actividades de la vida cotidiana sin afectación en el área emocional.
Las siguientes tres dimensiones presentan correlaciones iguales a la anterior
al menos con dos de las subescalas, se encuentra que los coeficientes en la
dimensión actividad física presentan un rango de -.102 a -.252 guardando relación
en las subescalas de vitalidad (r= -.252, p<0.001) y salud mental (r=-.169, p<0.003).
Así mismo, en la dimensión de afrontamiento el coeficiente se encontró entre -.089
a -.166 teniendo una correlación con la subescala de función social (r=-.157,
p<0.005), rol emocional (r=-.166, p<0.003) y salud mental (r=-.147, p<0.009. Por
otro lado, en la dimensión sueño el rango de coeficiente es -.090 a -.180 existiendo
correlaciones con rol emocional (r=-.180, p<0.001) y salud mental (r=-.163,
p<0.004). Siendo importante mencionar que la dimensión consumo de alcohol,
cigarrillo y drogas ilegales no se relaciona tampoco con el componente de salud
mental. En este componente las dimensiones que destacan los coeficientes de
correlación más altos son alimentación y actividad física con la subescala vitalidad.

Tabla 21 Prueba de Pearson para estilos de vida y salud mental percibida


Prueba de Pearson para estilos de vida y salud mental percibida
Dimensión V F.S R.E S.M
60
Alimentación (r) -,221** -,039 -,163** -,168**

p ,001 ,491 ,004 ,003

Actividad Física (r) -,252** -,102 -,138* -,169**

p ,001 ,070 ,015 ,003

Tiempo de ocio (r) -,181** -,157** -,175** -,131*

p ,002 ,005 ,002 ,020

Consumo (r) ,074 -,040 ,056 ,020

p ,320 ,577 ,435 ,784

Afrontamiento (r) -,089 -,157** -,166** -,147**

p ,128 ,005 ,003 ,009

Sueño (r) -,090 -,098 -,180** -,163**

p ,124 ,085 ,001 ,004


(r): Correlación de Pearson, p= Sig. (bilateral)V: vitalidad, F.S:
función social, R.E: Rol emocional, S.M: salud mental.

Para concluir, las correlaciones entre ambos constructos, se encontró que


todas las dimensiones a excepción de consumo de alcohol, cigarrillo y drogas
ilegales se correlacionan negativamente de manera débil tanto con el componente
de salud física como con el de salud mental. (ver Tabla 22).

Tabla 22 Prueba de Pearson para estilos de vida y salud percibida


Prueba de Pearson para estilos de vida y salud percibida
Nivel de Nivel salud
Dimensión salud física mental
Alimentación (r) -,212 ** -,197**
61

p ,001 ,001
Actividad (r) -,217** -,194**
física p ,001 ,001
Tiempo de (r) -,118* -,195**
ocio p .04 ,001
Consumo (r) ,048 ,10
p 0.19 0.17
Afrontamiento (r) -,203** -,189**
p ,001 ,001
Sueño (r) -,194** -,146*
p ,001 ,013
(r): Correlación de Pearson, p= Sig. (bilateral)

4. Discusión

Esta investigación tuvo como objetivo describir los estilos de vida y la salud
percibida en estudiantes de odontología de una universidad de Santiago de Cali,
analizando la relación existente entre ambos constructos. Se llevó a cabo con la
participación de 313 estudiantes matriculados de primero a octavo semestre,
quienes representan el 70% del total de estudiantes matriculados, con una edad
promedio de 21 años, en su mayoría del sexo femenino (74.1%), registrando ser
solteros el 92% y el 13.4% trabajan mientras están estudiando. El 31.5% de los
estudiantes migran principalmente del suroccidente colombiano para cursar sus
62
estudios. En lo que respecta a la familia, un poco más de la mitad de los estudiantes
viven con la familia de origen (52.4%), y la cuarta parte de ellos viven solos o con
otros familiares (25.3%). Los estudiantes afirman con respecto a la educación de los
padres que uno de cada dos alcanzó formación universitaria (48.4%).
Para dar cumplimiento a los objetivos del presente estudio se aplicaron los
cuestionarios de Estilos de vida en jóvenes universitarios (CEVJU- R2) y SF-36v2
Health Survey. Una vez obtenidos los resultados y con el fin de relacionar los estilos
de vida con las salud percibida se siguieron dos estrategias analíticas: comparación
de estudiantes saludables y no saludables en las dimensiones del CEVJU- R2 y
correlación lineal de la puntuación del CEVJU- R2 con los componentes y
subescalas del cuestionario SF-36v2.
Entre las seis dimensiones, se observaron prácticas más saludables de los
jóvenes universitarios en consumo de alcohol, cigarrillo y drogas ilegales (97.4%),
lo cual difiere de la literatura en la que se encuentra que los jóvenes tienen prácticas
no tan favorables; seguido por afrontamiento (83.1%) y tiempo de ocio (78.3%), a
diferencia de las dimensiones alimentación (28.8%), actividad física (36.4%) y sueño
(47.9%).
Para iniciar, con respecto a la dimensión de actividad física los jóvenes
presentan un estilo de vida poco saludable (36.4%), siendo las mujeres las que
registran menos prácticas saludables (30.6%) a diferencia de los hombres (53.1%),
resultado similar al encontrado en otros estudios (López, 2008; Varela, et al., 2011),
estos hallazgos ponen de relieve la necesidad en hacer énfasis en la población
femenina con el fin de mejorar su capacidad percibida en la realización de actividad
física regular encontrándose relación además con la preferencia por ciertas
actividades adjudicadas frecuentemente al género como ver televisión (Buckworth y
Nigg, 2004).

Adicionalmente, el joven emergente con poca frecuencia tiene una


percepción de riesgo con respecto a sus comportamientos lo que podría explicar
estos resultados, por lo tanto en la medida en que una persona perciba amenaza
para su salud, el inicio de un comportamiento como lo es la realización de actividad
física tendrá mas probabilidad de mantenerse en el tiempo (Schwarzer y
Fucks,1999). De igual manera, estos resultados poco favorables para la salud
pueden estar relacionados con el nivel de carga académica del programa, como lo
63

expone Arguello et al., (2009) en la etapa universitaria los jóvenes dejan de realizar
actividad física relacionado con sus responsabilidades académicas.
En la dimensión alimentación, menos de la tercera parte de los jóvenes
registran prácticas saludables, siendo las mujeres quienes presentan prácticas
ligeramente más saludables (29.7%) que los hombres (25.9%), observándose el
consumo de frituras, comidas rápidas y bebidas artificiales, además de tener
prácticas negativas como dejar de comer aunque tengan hambre y omitir comidas
principales, aumentando el factor de riesgo para enfermedades cerebrovasculares.
Estos resultados concuerdan con los hallazgos de algunos investigadores (Becerra-
Bulla y Vargas-Zarate, 2015; Sánchez y Luna, 2015) que afirman que las mujeres
presentan prácticas un poco más saludables con respecto a los hombres. Otros
autores afirman que el hecho de ser estudiantes de carreras afines a la salud y tener
la información al respecto, no es suficiente para lograr cambios en el
comportamiento (Rizo-Baeza, González-Bauer y Cortés, 2014).
Las bajas prácticas de alimentación saludable en población universitaria,
puede estar relacionada con la falta de disponibilidad de tiempo, los horarios de
clases y otras actividades relacionadas con el proceso de formación donde los
estudiantes privilegian sus responsabilidades académicas frente al consumo de
alimentos saludables (Troncoso, 2011). Siendo la alimentación uno de los estilos de
vida más influyentes en la salud de la población, se hace necesario la intervención
de las universidades para el control y regulación de los alimentos a los cuales tienen
acceso los universitarios, facilitando el cambio cultural hacia la alimentación
saludable.
Con respecto a la dimensión sueño, un hecho relevante es que un poco mas
de la mitad de la muestra (52.1%) presenta importantes dificultades, entre ellas
dificultad para conciliar el sueño y despertarse varias veces en la madrugada,
aspectos que influyen negativamente en el buen funcionamiento diurno viéndose
afectado el nivel de atención para la realización de diferentes tareas. Resultados
contrastados con Rodríguez, et al., (2009), quienes exponen que en la etapa
universitaria disminuye la calidad del sueño consecuente con responsabilidades
académicas. Adicionalmente, por el momento del ciclo vital en que se encuentra
esta población, donde se hace importante mantener la interacción con pares, estos
dedican una mayor cantidad de tiempo en las redes sociales en los espacios
dispuestos para el descanso (Ferraro, et al., 2015). En los resultados encontrados
64
en el presente estudio resalta la ausencia de diferencias por sexo en las prácticas
de esta dimensión.
Por otro lado, en las dimensiones que registran mejores prácticas, entre ellas
el tiempo de ocio, los universitarios son saludables en un 78.3% sin presentar
discrepancia entre hombres y mujeres en la realización de actividades diferentes a
las académicas para establecer relaciones sociales y descansar, sin embargo, pese
a que los estudiantes tienen una jornada extensa, una carga académica alta,
prácticas poco saludables en actividad física y sueño consideran importante la
escogencia de actividades diferentes para desarrollar en su tiempo de ocio.
En cuanto a las prácticas de consumo de alcohol, cigarrillo y drogas ilegales
incluidas en el estudio, se ha constatado que el 97.4% de los jóvenes tienen
prácticas saludables. La droga legal más consumida por los jóvenes es el alcohol
(60.6%) por lo menos una vez al mes, mientras que el cigarrillo es consumido en
una mínima cantidad (7.7%) de vez en cuando al igual que el consumo de drogas
ilegales (6.4%). Tanto en las sustancias legales como las ilegales el mayor
porcentaje de prácticas saludables se da en las mujeres. En una investigación
llevada a cabo con estudiantes de esta misma institución en el año 2013, muestra
al igual que este estudio que el estilo de vida más saludable sigue siendo el consumo
de alcohol, cigarrillo y drogas ilegales (70.6%) (Tamayo, et al., 2015). En otro estudio
realizado por Arguello et al. (2009) con estudiantes del área de la salud encontraron
específicamente que los estudiantes de higiene oral fueron los que obtuvieron
mayores puntuaciones en cuanto a estilos de vida saludable en esta dimensión, lo
que permite inferir entonces que los estudiantes del área de odontología muestran
prácticas más saludables.
Para estudiantes universitarios en general, el segundo estudio
epidemiológico andino sobre consumo de drogas en la población universitaria
(Observatorio de drogas de Colombia, 2013), encontró que el 61.1% de la muestra
registra consumo en el último mes. Los datos registrados para consumo de cigarrillo
fueron del 19% en el último mes y para el consumo de drogas ilícitas en el último
año se registró un consumo del 16.4%.
Frente al consumo de cigarrillo, no se puede obtener datos comparativos con
los resultados de la investigación realizada por Tamayo et al. (2015) en la misma
institución, teniendo en cuenta que los resultados se presentan de manera global
para toda la dimensión.
65

Por lo anterior, se recomienda que los resultados encontrados en próximas


investigaciones con el CEVJU-R2 se desglosen por indicador permitiendo de esta
manera comparar posibles resultados.
Sin embargo, el bajo consumo de cigarrillo en esta muestra de estudiantes
puede estar relacionada por un lado, con el conocimiento específico de los efectos
que tiene el consumo de cigarrillo para la salud bucal, y por otro lado, puede
igualmente estar relacionado con las campañas de prevención de la Ley 1335 de
2009, que previene daños a la salud de los menores de edad, la población no
fumadora y fomenta el abandono del consumo de tabaco en población colombiana,
ley promovida al interior de la institución universitaria.
Aunque los resultados en general muestran un buen estilo de vida en esta
dimensión, estos hallazgos deben ser considerados como relevantes teniendo en
cuenta que estas sustancias resultan perjudiciales a largo plazo para la salud,
además de ser una práctica común entre los universitarios colombianos tal y como
se evidencia en los estudios realizados con esta población (Lema, Varela, Duarte y
Bonilla, 2011; Díaz, Moreno, Melo y Rico, 2014).
Para terminar con la descripción de las dimensiones de los estilos de vida, en
la dimensión de afrontamiento se encontraron resultados positivos para la salud de
los jóvenes (83.1%), sin encontrar diferencias significativas entre hombres y
mujeres, prácticas que parecen ser indicadas para solucionar problemas con
excepción de los casos que les cuesta admitir que no pueden cambiar las
situaciones, que de acuerdo a los planteamientos de Lazarus y Folkman (1985)
podría pensarse que se trata de tener estrategias activas frente a las demandas. A
diferencia de un estudio realizado por Chimal, et al. (2014), donde los universitarios
mexicanos registran prácticas poco saludables y dificultad para afrontar situaciones
cotidianas, esta misma situación se encontró en estudiantes peruanos quienes
tienden a afrontar el estrés académico con estrategias centradas en la emoción
(regulación emocional y evitación), el autor plantea que en el ámbito académico el
afrontamiento centrado en el problema sería más efectivo ante las situaciones
académicas como por ejemplo las evaluaciones y pasadas las mismas sería más
pertinente las estrategias centradas en la emoción (González, 2008).
El segundo objetivo de esta investigación es describir el autoreporte de la
salud física y mental de los jóvenes universitarios, encontrando en el componente
de salud física que los estudiantes tienen una percepción muy favorable (73.6%).
66
Los jóvenes consideran en su mayoría que su estado de salud actual no los limita
en las actividades físicas cotidianas tales como caminar, subir escaleras, inclinarse,
coger o llevar pesos (subescala función física 89.3%), ni tampoco que la intensidad
del dolor afecte el trabajo habitual (subescala dolor corporal 73.6%).
En contraste, la subescala de rol físico, que hace referencia a las posibles
limitaciones en las actividades cotidianas derivadas de su estado de salud y la
subescala de salud general que corresponde a la percepción que tienen los
estudiantes respecto a la salud, muestran puntuaciones levemente superiores al
promedio (66.5% y 63.9%) respectivamente.
En el componente de salud mental los estudiantes registran una puntuación
menos favorable (64.3%), con una percepción menor en la subescala de vitalidad,
entendiendo ésta como el nivel de energía y fatiga, y salud mental, que hace
referencia a la percepción de ansiedad, depresión y bienestar psicológico (55.6% y
63.6%) respectivamente. Presentan una mejor percepción en las subescalas rol
emocional que consiste en el grado en que los problemas emocionales interfieren
en su trabajo (67.7%) y función social entendiéndose la forma como los problemas
físicos o emocionales afectan las actividades sociales (70.5%).
Se observa en este estudio que para ambos componentes los hombres tienen
una percepción más favorable de la salud, salud física (77.9%) y salud mental
(68.8%), mientras que las mujeres puntuaron un poco por debajo (72.1% y 62.7%)
en las mismos componentes. Estos hallazgos se confirman con investigaciones
realizadas por Pacheco, et al. (2014), encontrando que los hombres tienen una
percepción más favorable con respecto a las mujeres de su calidad de vida. Y en
términos generales, los universitarios en países latinoamericanos tienen una
percepción favorable de su salud (Chau y Sarabia, 2014), resultado que es
semejante a lo encontrado en la presente investigación.
Los estudiantes saludables en cinco de las seis dimensiones (actividad física,
tiempo de ocio, sueño, alimentación y afrontamiento) presentan una diferencia
significativa en algunas de las subescalas de ambos componentes de la salud
percibida. Los estudiantes con prácticas saludables en actividad física tienen una
mejor percepción en las subescalas de función física (diferencia de medias= 5.1,
p<0.005), salud general (diferencia de medias=
6.2, p<0.003), y en la puntuación global del componente salud física (diferencia de
medias= 3.1, p<0.002), de igual manera presentan diferencias significativas en las
subescalas de vitalidad (diferencia de medias= 7.2, p<0.001) y función social
67

(diferencia de medias= 7.12, p<0.009) haciendo referencia estas al componente de


salud mental que también presenta diferencias significativas (diferencia de medias=
2.65, p<0.001); resultados que coinciden con investigaciones que afirman que los
estudiantes que practican actividad física regular se asocia con una mejor
percepción en el estado de salud general y bienestar psicológico (Castañeda-
Vásquez, Campo-Mesa y Castillo-Andrés, 2016; García-Laguna, et.al., 2012;
Romero, Carrasco, Sañudo, y Chacón, 2010).
Al igual que en la dimensión anterior, los jóvenes saludables en la dimensión
tiempo de ocio presentan diferencias significativas en las subescalas rol físico
(diferencia de medias= 10.8, p<0.001) y función física (diferencia de medias= 4.16,
p<0.05), para el componente salud mental presenta diferencias significativas
(diferencia de medias= 2.65, p<0.01), y además en tres subescalas, vitalidad
(diferencia de medias= 7.4, p<0.002), función social (diferencia de medias= 6.83,
p<0.03) y rol emocional (diferencia de medias= 7.17, p<0.02), entendiendo que los
universitarios que realizan actividades para compartir a nivel social se perciben con
más energía y disposición sin que los problemas físicos o emocionales interfieran
en la vida social y en la realización de las actividades cotidianas.
Por otro lado, los estudiantes saludables en la dimensión alimentación
reportan diferencias significativas en el componente de salud física (diferencia de
medias= 2.07, p<0.04) y en la subescala salud general (diferencia de medias= 4.62,
p<0.03). En el componente salud mental los universitarios con prácticas alimenticias
saludables perciben eficacia para realizar diferentes actividades de la vida diaria, sin
que los problemas físicos y emocionales afecten su vida cotidiana (subescalas de
vitalidad (diferencia de medias= 6.8, p<0.002), función social (diferencia de medias=
6.9, p<0.01) y salud mental (diferencia de medias= 5.32, p<0.03)), como lo expone
Troncoso (2011), las consecuencias de una dieta poco saludable es un posible
condicionante a un mal rendimiento en las aulas de clase.
En este mismo sentido, los universitarios saludables en la dimensión sueño
tienen una percepción significativamente mayor en el componente salud física
(diferencia de medias= 2.31, p<0.01) y en las subescalas función física (diferencia
de medias= 3.8, p<0.02) y dolor corporal (diferencia de medias= 7.3, p<0.004). De
igual manera, se observaron diferencias estadísticamente significativas para el
componente salud mental (diferencia de medias= 2.4, p<0.01) y en las subescalas
función social (diferencia de medias= 8.5, p<0.001) y rol emocional (diferencia de
68
medias= 5.09, p<0.04) indicando que aquellos que tienen buenos hábitos en su
sueño, el dolor o los problemas de salud física y emocional no interfiere en su
funcionamiento cotidiano, es decir, entre más prácticas de calidad en la dimensión
sueño, más saludables se perciben los universitarios. Así, como lo indica un estudio
de Borquez (2011), existe una asociación moderada mayor entre calidad del sueño
y la salud que entre cantidad de sueño y salud, lo cual indica que la calidad del
sueño es un buen indicador del estado de salud en esta población. Al respecto se
ha encontrado que dificultades en esta área de la vida trae disminución en la
percepción de vitalidad y energía, falta de iniciativa, fatiga, letardo y labilidad
emocional, trayendo consigo disminución en el rendimiento académico que hace
que la persona perciba una baja calidad de vida (Marín y Vinaccia, 2005).
Por su parte, el estudio halló que los estudiantes saludables en comparación
con los no saludables en la dimensión afrontamiento, tienen una mayor percepción
de su estado de salud que le permite realizar actividades cotidianas sin ninguna
limitación ni dolor asociado (componente salud física (diferencia de medias= 2.7,
p<0.03) y subescala función física (diferencia de medias= 7.5, p<0.001)) siendo
estas diferencias estadísticamente significativas. Aunque en este estudio no se
encontraron correlaciones significativas con el componente de salud mental, un
estudio llevado a cabo con un grupo de universitarios antioqueños encontró una
relación donde a mayor la reevaluación positiva de la situación conflictiva mayor es
la percepción de aceptación, control, autonomía y vínculo, es decir, bienestar
psicológico (García, 2015).
En esta investigación los estudiantes saludables y no saludables en la
dimensión consumo de alcohol, cigarrillo y drogas ilegales, no presentaron ninguna
diferencia significativa en su percepción de salud, lo cual puede estar relacionado
con una percepción de invulnerabilidad propia de los jóvenes, en esta misma línea
en una investigación con estudiantes de la Universidad de Córdoba, encontró que
aquellos que presentaban prácticas de consumo, cigarrillo, alcohol y psicofármacos
tenían una percepción baja de los posibles riesgos derivados del consumo
(problemas de salud transitorios, problemas en las relaciones interpersonales,
disminución en la capacidad para realizar tareas) (Ruiz-Olivares, Lucena, Pino y
Herruzo, 2010).
Por último, con el objetivo de responder si existe correlación entre los estilos
de vida y la salud percibida entre los universitarios, se encontró en este estudio que
existen correlaciones negativas débiles entre cinco de las seis dimensiones de los
69

estilos de vida, exceptuando consumo de alcohol, cigarrillo y drogas ilegales, con


algunas de las subescalas de los componentes de salud física y mental, este tipo de
correlaciones están evidenciando de manera general que no es posible predecir que
las prácticas de los estilos de vida se relacionan estrechamente con la percepción
que tienen los jóvenes de su salud, rechazando de esta manera la hipótesis
planteada al inicio de la investigación.
Las dimensiones actividad física, alimentación y afrontamiento se relacionan
negativa y débilmente con ambos componentes de la salud percibida,
específicamente, se encontró que la dimensión actividad física se relaciona débil y
negativamente con las subescalas vitalidad (r=-.221, p<0.001), salud mental (r= -.169,
p<0.003), función física (r= .202, p<0.001) y dolor corporal (r= -.219, p<0.001); la
alimentación con vitalidad (r= -.221, p<0.001), rol emocional (r= -.163, p<0.004),
salud mental (r= -.168, p<0.003), función física (r= -.163, p<0.004) y dolor corporal
(r= -.219, p<0.001) y afrontamiento con las subescalas de salud mental
correspondientes a rol emocional (r= -.163, p<0.003), función social (r= -.157, p<
0.005) y salud mental (r= -.147, p<0.009) y las subescalas de función física (r= -.157,
p<0.005) y salud general (r= -.161, p< 0.006) correspondientes al componente de
salud física.
La dimensión de tiempo de ocio solo se relacionó débil y negativamente con
el componente de salud mental y las subescalas de vitalidad (r= -.181, p<0.002),
función social (r= -.157, p<0.005), rol emocional (r= -.175, p<0.002) y rol físico (r= -
.179, p<0.001), y la dimensión sueño se relacionó débil y negativamente con las
subescalas rol emocional (r= -.180, p<0.001), salud mental (r= -.163, p<0.004) y
salud general (r= -.202, p<0.001). En conclusión, las dimensiones que destacan los
coeficientes de correlación más altos en el componente salud física corresponden a
alimentación con las subescalas dolor corporal; actividad física con las subescalas
función física y dolor corporal y por último, sueño con la subescala salud general.
Para el componente salud mental las dimensiones que sobresalen en los
coeficientes de correlación son alimentación y actividad física con la subescala
vitalidad.
Los resultados hasta aquí expuestos corroboran las investigaciones que
afirman que los jóvenes por el periodo evolutivo en el que se encuentran, presentan
un fenómeno psicológico denominado ilusión de invulnerabilidad, que se relaciona
con una tendencia a percibir menos probabilidad de ocurrencia de un evento
70
negativo que la persona media (Weinstein, 1984), es decir, los universitarios de esta
investigación tienen prácticas en los diferentes estilos de vida que no son
necesariamente saludables e igualmente tienen una percepción favorable frente a
la salud, lo que indica que la percepción de salud es independiente del estilo de vida.
No obstante, debe tenerse en cuenta que esta percepción va a estar
influenciada por una serie de factores, como por ejemplo las creencias, actitudes,
motivaciones, conocimientos y experiencia personal, que enmarcan las atribuciones
personales frente a tomar el riesgo o no de un comportamiento en particular (García
del Castillo, 2012). Por lo anterior, se sugiere para próximas investigaciones o
programas de intervención, contemplar esta serie de factores que intervienen en la
toma de decisión de los universitarios para asumir prácticas saludables en los estilos
de vida y de esta manera tener un mejor control sobre la percepción de riesgo en
esta población.
Entre los alcances del presente estudio, se destaca que aporta un marco
conceptual con respecto a los estilos de vida y la salud percibida en jóvenes
universitarios, siendo útil para el diseño de los programas a futuro que se realicen
con esta población, considerando que en Colombia, no se han publicado a la fecha
estudios al respecto. Otro alcance del estudio se relaciona con el porcentaje de la
muestra (70%), lo que permite que los resultados obtenidos se puedan extrapolar al
total de la población de la institución universitaria. Este tipo de investigaciones
representan un gran aporte a la psicología de la salud, en tanto se aproxima a los
estilos de vida en edades tempranas donde pueden realizarse acciones de
prevención permitiendo la modificación del proceso saludenfermedad al tener en
cuenta otros determinantes como es la salud percibida trascendiendo la conducta
observable. Esta investigación invita a reflexionar a los profesionales de la
psicología de la salud cuando se realizan intervenciones a favor de la salud en
adolescentes y jóvenes emergentes comprendiendo aspectos psicológicos como la
percepción de riesgo que en esta etapa del ciclo vital se construyen, invitando de
esta a manera a la evaluación de las estrategias de educación para la salud.
No obstante, en este estudio se tuvieron algunas limitaciones, para iniciar no se
contó con referentes teóricos y empíricos que relacionaran específicamente los
estilos de vida y la salud percibida en esta población, lo cual condicionó al momento
de comparar y discutir los resultados encontrados, además de ser un estudio
realizado exclusivamente con estudiantes de odontología lo que impide que los
resultados no se puedan generalizar a la población universitaria. Otro factor
71

condicionante para comparar los resultados obtenidos se relacionó con el hecho de


que otras investigaciones realizadas con el cuestionario CEVJU-R no registraban
los resultados por indicador haciendo referencia exclusiva a la puntuación global de
las dimensiones.
Con relación a los instrumentos utilizados, existen algunas apreciaciones, por
una parte, el instrumento de estilos de vida en jóvenes universitarios CEVJU-R2,
tiene un nivel de confiabilidad moderado (Alfa de Cronbach 0.6) en la mayoría de
las dimensiones a excepción de la dimensión de sexualidad lo cual limitó la
aplicación, sin embargo, es el único cuestionario validado para esta población y por
otro lado, una vez aplicados ambos instrumentos, se pudo observar que el CEVJU-
R2 tiene un grado de dificultad un poco mayor en la comprensión lectora puesto
que modifica las opciones de pregunta cambiando constantemente el periodo de
referencia (últimos seis meses, semana habitual, últimos dos meses) a diferencia
del SF-36, que conserva las opciones de respuesta agilizando la aplicación.
A partir de los hallazgos de la presente investigación y reconociendo el papel
que desempeña el comportamiento como un determinante del estado de salud, se
evidencia la necesidad de implementar programas orientados a mejorar los estilos
de vida de los estudiantes universitarios, incluyendo aspectos como hábitos,
conocimientos y creencias, siendo sensibles al momento del ciclo vital por el que
atraviesan la mayoría de ellos, caracterizado por una percepción de invulnerabilidad
frente a su salud. Adicionalmente, una vez implementados programas de promoción
de la salud y prevención de la enfermedad en el contexto universitario se sugiere en
próximas investigaciones analizar posibles cambios en los estilos de vida de los
jóvenes de acuerdo al momento de formación en el que se encuentren. De manera
particular se recomienda a la institución universitaria aplicar nuevamente los dos
instrumentos, una vez se hayan desarrollado los programas antes mencionados con
el fin de evaluar la eficacia de los mismos.
Finalmente, reconociendo las Tecnologías de Información y Comunicación
(TIC) y el gran impacto que tienen sobre los jóvenes universitarios, se recomienda
para el diseño de programas de prevención de la enfermedad y promoción de la
salud el uso de las mismas teniendo en cuenta que facilitan de manera rápida y
fiable la difusión de información útil para la salud. Además de esto, al ser la
percepción de la salud de los universitarios un tema aún poco explorado en el
contexto colombiano, se recomienda para futuras investigaciones incluir estudios de
72
metodología mixta que permita profundizar en aquellos aspectos subjetivos de la
salud facilitando el diseño de programas más ajustados a las características de la
población.

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Anexos
Anexo 1 CUESTIONARIO DE ESTILOS DE VIDA EN JÓVENES UNIVERSITARIOS (CEVJU-
R2) (Salazar, Varela, Lema, Tamayo y Duarte, 2013)

El objetivo de este cuestionario es conocer diferentes aspectos de la vida de los jóvenes


universitarios. Lea detenidamente cada pregunta y seleccione la respuesta que más refleje lo que
usted hace, piensa o valora. Sus respuestas son confidenciales y no serán evaluadas como buenas
o malas. Muchas gracias por su sincera colaboración.

DATOS SOCIODEMOGRÁFICOS:
Sexo:1.Hombre __ Semestre: Lugar de residencia actual:
2. Mujer ___ _____ Departamento_________
Edad:_______ Municipio_______________
años ¿Migro a estudiar a UAP? SI____ NO_____
Si la respuesta es SI. De dónde?
______________________

Estado Civil: 1. Soltero ___ 2. Casado o unión libre ___ 3. Separado___


4. Viudo ___

Con quien vive: Familia nuclear ___ Familia propia ______ Otros familiares ______ Solo ____

Nivel educativo de la madre: Sin escolaridad __ Primaria ____ Secundaria __Universidad ___

Nivel educativo del padre: Sin escolaridad __ Primaria ____ Secundaria __Universidad ___

Tiene pareja estable: 1.Si __ 2.No __ Trabaja actualmente: 1. Si ___ 2. No___

ACTIVIDAD FÍSICA
Señale la frecuencia con la que ha realizado las siguientes actividades durante los últimos seis
(6) meses:

1. 2. 3. Pocas 4.
Siempre Frecuentemente veces Nunca

1. Caminar o montar bicicleta para


desplazarse a un sitio cercano en
lugar de usar otro medio de
transporte
2. Practicar algún deporte con fines
recreativos o competitivos

3. Hacer algún ejercicio o una


práctica física durante al menos
30 minutos tres veces a la
semana
4. El principal motivo para hacer algún ejercicio o actividad física es (escoja una sola
opción):
1. No hago ejercicio

2. Mejorar su figura

3. Relacionarse o conocer personas con amigos o nuevas personas

4. Mejorar el estado de ánimo

5. Beneficiar su salud

6. Hace parte del estilo de vida de sus padres o hermanos

7. Hace parte del estilo de vida de su pareja o amigos cercanos

8. Otro. ¿Cuál? _____________________________________________

5. El principal motivo para NO hacer (o dejar de hacer) ejercicio y actividad física es (escoja
una sola opción):

1. Temor a hacer el ridículo

2. Implica mucho esfuerzo y se cansa fácil

3. Pereza

4. Insistencia de amigos, pareja o familia para no hacerlo

5. Las personas cercanas a usted lo han criticado por hacer ejercicio o


actividad física

6. Ninguna de las anteriores

7. Otro ¿Cuál?____________________________________________

6. Respecto a su nivel de actual de actividad física considera que (escoja una sola opción):
1. Está satisfecho con sus prácticas y no piensa que sean problemáticas

2. Podría cambiarlas, pero no sabe si lo hará

3. Podría cambiarlas en poco tiempo y ya tiene un plan para lograrlo

4. Ya ha hecho algunos cambios, pero aún le falta lograr lo que pretende

5. Está satisfecho con los cambios que ha logrado y piensa mantenerlos

7. Si quiere realizar algún ejercicio o actividad física ¿con cuáles de los siguientes recursos
cuenta? (puede escoger varias opciones):

A. Implementos deportivos (ropa, zapatos, máquinas, elementos de


seguridad, balones, etc.) necesarios

B. Dinero

C. Tiempo para realizarlo

D. Personas con quien realizarlo en caso de querer compañía

E. Habilidades (coordinación, agilidad, equilibrio, etc.) y cualidades físicas


(fuerza, resistencia y flexibilidad)

F. Buen estado de salud

G. Conocimiento de la realización adecuada de las prácticas

H. Espacios y oferta de actividades físicas y deportivas en la universidad

I. Otro. ¿Cuál? _____________________________________________

TIEMPO DE OCIO (Aquel que se dedica al descanso, a la diversión, a las actividades culturales,
sociales o artísticas)

En una semana habitual, con qué frecuencia:

2. 3. 4.
1. Rara nunca
Casi
siempre vez
siempre

8. Realiza alguna actividad para descansar


y relajarse (ver televisión, dormir,
escuchar música, meditar, etc.)
9. Comparte tiempo y actividades con la
familia, amigos o pareja

En un mes habitual, con qué frecuencia:

2. 3. 4.
1. Pocas Ninguna
La
Todas semanas semana
mayoría
las
de
semanas
semanas

10. Realiza alguna actividad de diversión o


entretenimiento, cultural o artística (ir a
centros comerciales, ir a cine,
manualidades, tocar un instrumento,
etc.)

11. El principal motivo para realizar actividades de ocio (culturales, sociales, artísticas, de
descanso o de diversión) es (escoja una sola opción):

1. Sentirse mejor

2. Relacionarse con otras personas

3. Cambiar la rutina académica y laboral

4. Olvidar los problemas o las preocupaciones

5. Hace parte del estilo de vida de sus padres o hermanos

6. Hace parte del estilo de vida de su pareja o amigos

7. Otro. ¿Cuál? __________________________________

12. El principal motivo para NO realizar (o dejar de realizar) actividades de ocio (culturales,
sociales, artísticas, de descanso o de diversión) es (escoja una sola opción):

1. No sabe cómo ocupar el tiempo libre

2. No le parecen interesantes las actividades programadas

3. Prefiere seguir estudiando o trabajando

4. No le interesa este tipo de actividades

5. Las personas cercanas a usted lo han criticado por realizar este tipo de
actividades

6. Otro. ¿Cuál? __________________________________


13. Respecto al tiempo que dedica a las actividades culturales, sociales, artísticas, de descanso
o de diversión, considera que: (escoja una sola opción)
1. Está satisfecho con él y no piensa que sea problemático

2. Podría mejorar pero no sabe si lo hará

3. Podría mejorar en poco tiempo y ya tiene un plan para lograrlo

4. Ya ha hecho algunos cambios, pero aún le falta lograr lo que pretende

5. Está satisfecho con los cambios que ha logrado y piensa mantenerlos

14. Si quiere realizar actividades de ocio (culturales, sociales, artísticas, de descanso o de


diversión) ¿con cuáles de los siguientes recursos cuenta? (puede escoger varias opciones)
1. Si

A. Recursos materiales o dinero

B. Tiempo para realizarlas

C. Personas con quien realizarlas en caso de querer compañía

D. Espacios y oferta de actividades de ocio en la universidad

E. Espacios y oferta de actividades de ocio en la ciudad

F. Otro. ¿Cuál? ___________________________________

ALIMENTACIÓN
En una semana habitual, con qué frecuencia:
2. 3. 4.
1.
La Pocos Ningún
Todos
mayoría días día
los
de los
días
días
Consume comidas rápidas, fritos, mecato o
15.
dulces

16. Consume gaseosas o bebidas artificiales

Consume vegetales y/o frutas

Desayuna, almuerza y come en horarios


17.
habituales
18. Omite alguna de las comidas principales
(desayuno, almuerzo y comida)

19. Deja de comer aunque tenga hambre

20. Come en exceso aunque no tenga hambre


Vomita o toma laxantes después de comer en
21.
exceso

22. El principal motivo para alimentarse adecuadamente es (escoja una sola opción):

1. Mantener su figura

2. Bajar de peso

3. Mejorar su rendimiento (físico y mental)

4. Mantener la salud

5. Hace parte del estilo de vida de sus padres o hermanos

6. Hace parte del estilo de vida de su pareja o amigos cercanos

7. Otro. ¿Cuál? __________________________________

23. El principal motivo para NO alimentarse adecuadamente (o dejar de hacerlo) es: (escoja una
sola opción)
1. Conservar o mejorar su figura

2. No le gusta restringirse en lo que come

3. No puede controlarse en lo que come

4. No le preocupa las consecuencias negativas de una mala alimentación

5. Las personas cercanas a usted lo han criticado por sus hábitos de alimentación
saludables

6. Otro. ¿Cuál? __________________________________

24. Respecto a sus prácticas de alimentación considera que (escoja una sola opción):
1. Está satisfecho con sus prácticas y no piensa que sean problemáticas

2. Podría cambiarlas, pero no sabe si lo hará


3. Podría cambiarlas en poco tiempo y ya tiene un plan para lograrlo

4. Ya ha hecho algunos cambios, pero aún le falta lograr lo que pretende

5. Está satisfecho con los cambios que ha logrado y piensa mantenerlos

25. Si quiere alimentarse de forma adecuada ¿con cuáles de los siguientes recursos cuenta?
(puede escoger varias opciones)
1. Si
A. Dinero para comprar alimentos saludables

B. Tiempo suficiente para sus tres comidas principales

C. Disponibilidad de alimentos saludables en la universidad

D. Espacios adecuados y suficientes para comer en la universidad

E. Conocimiento para elegir alimentos saludables

F. Disponibilidad de alimentos saludables en su casa

G. Otro. ¿Cuál? ______________________

CONSUMO DE ALCOHOL, CIGARRILLO Y DROGAS ILEGALES (marihuana, cocaína, éxtasis,


heroína, popper, otros alucinógenos, etc.)

Señale cuál de las siguientes afirmaciones describe mejor su consumo actual de alcohol, cigarrillo
y otras drogas:
26. Alcohol (escoja una sola opción):
1. Tomo bebidas alcohólicas cuatro o más veces a la semana
2. Tomo bebidas alcohólicas de dos a tres veces a la semana
3. Tomo bebidas alcohólicas de dos a cuatro veces al mes

4. Tomo bebidas alcohólicas una o menos veces al mes(en celebraciones,


eventos sociales, ocasiones especiales)
5. Nunca tomo bebidas alcohólicas

27. Si la respuesta anterior es afirmativa, ¿Cuántas consumiciones de bebidas alcohólicas realiza


en un día de consumo? (escoja una sola opción)

1. 1o2

2. 3o4

3. 5o6
4. 7, 8, o 9

5. 10 o mas

28. Con qué frecuencia toma cinco o más bebidas alcohólicas en un solo día? (escoja una sola
opción)
1. Nunca

2. Menos de una vez al mes

3. Mensualmente

4. Semanalmente
5. A diario, o casi a diario
29. Cigarrillo (escoja una sola opción):

1. Fumo varias veces en el día


2. Fumo una vez al día
3. Fumo por lo menos una vez a la semana

4. Fumo de vez en cuando (en celebraciones, eventos sociales, ocasiones


especiales)

5. No fumo

30. Otras drogas ilegales (marihuana, cocaína, éxtasis, heroína, popper, otros alucinógenos, etc.)
(escoja una sola opción):
1. Consumo drogas ilegales varias veces en el día

2. Consumo drogas ilegales una vez al día


3. Consumo drogas ilegales por lo menos una vez a la semana

4. Consumo drogas ilegales de vez en cuando (en celebraciones, eventos


sociales, ocasiones especiales)
5. No consumo drogas ilegales

31. En los últimos 30 días, ha consumido: (puede escoger varias opciones)

1. Marihuana

2. Cocaína

3. Popper

4. Éxtasis

5. Ninguna

6. Otro. ¿Cuál? ________________________________________

SI USTED CONTESTÓ EN LAS PREGUNTAS ANTERIORES QUE NO CONSUME NI


ALCOHOL, NI CIGARRILLO NI DROGAS ILEGALES, PASE A LA PREGUNTA 36.

En los últimos seis (6) meses usted:

2. 3.
1. Pocas 4.
Frecuente
Siempre veces Nunca
-mente
32. Ha dejado de hacer actividades sociales,
académicas o laborales por tomar bebidas
alcohólicas o consumir drogas ilegales

33. Ha ido a la universidad después de tomar


bebidas alcohólicas o consumir drogas
ilegales

34. Seleccione el principal motivo para consumir alcohol (en la casilla A), cigarrillo (en la casilla
B) y drogas ilegales (casilla C) (escoja una sola opción por cada sustancia):

A. B. C.
Alcohol Cigarrillo Drogas

1. Sentirse mejor

2. Ser más sociable

3. Expresar sentimientos

4. Experimentar nuevas sensaciones

5. Olvidarse de los problemas

6. Disminuir la tensión, ansiedad o el estrés

8. Insistencia de amigos, pareja o familia

9. Es común en los lugares que frecuenta

10. Ser aceptado

11. Hace parte del estilo de vida de sus padres o


hermanos

Hace parte del estilo de vida de su pareja o


12.
amigos

13.

Otro. ¿Cuál? ___________________________


35. Seleccione el principal motivo para evitar el consumo de alcohol (casilla A), cigarrillo (casilla
B) y drogas ilegales (casilla C) (escoja una sola opción por cada sustancia):

A. B. C.
Alcohol Cigarrillo Drogas

1. No lo necesita para divertirse

2. No lo necesita para sentirse mejor

3. Le disgusta su sabor, olor o efecto

4. Trae consecuencias negativas (en la salud, las


relaciones con los demás, en el desempeño
académico, etc.)

5. Las personas cercanas a usted lo han criticado por


consumir

6. Las personas cercanas a usted no consumen

8. Le disgusta el comportamiento de los otros cuando


están bajo su efecto

9. Otro. ¿Cuál? ___________________________

36. Respecto a sus prácticas de consumo de alcohol, cigarrillo o drogas, considera que (escoja
una sola opción):
1. Está satisfecho con sus prácticas y no piensa que sean problemáticas

2. Podría cambiarlas, pero no sabe si lo hará


3. Podría cambiarlas en poco tiempo y ya tiene un plan para lograrlo

4. Ya ha hecho algunos cambios, pero aún le falta lograr lo que pretende

5. Está satisfecho con los cambios que ha logrado y piensa mantenerlos

37. Si quiere consumir alcohol, cigarrillo o drogas ilegales, cuenta usted con: (puede escoger
varias opciones)
1. Si

A. Dinero para comprarlos


B. Habilidad para negarse a consumir aunque otras personas insistan
C. Conocimiento de sitios donde vendan drogas ilegales

D. Venta de alcohol en la universidad

E. Venta de cigarrillos en la universidad

F. Venta de drogas ilegales en la universidad

G. Existencia de sitios cercanos a la universidad donde vendan alcohol,


cigarrillo o drogas ilegales

H. Sitios que frecuente en los cuales vendan alcohol, cigarrillo o drogas


ilegales

I. Otro. ¿Cuál? _______________________________________

SUEÑO
En una noche habitual ¿cuántas horas duerme usualmente? Número de horas____________

Señale la frecuencia con la que realiza las siguientes actividades en una semana habitual:

1. 2. 3. 4.
Todos La Pocos Ningún
mayoría días día
los
de los
días días
Se levanta con la sensación de haber
descansado
38. Tomar alguna sustancia para conciliar el
sueño
(píldoras, gotas, infusiones)

39. Se acuesta y se levanta a una hora


habitual
40. Se despierta en la madrugada y tiene
dificultad para dormirse nuevamente

41. Se despierta varias veces en la noche

42. El principal motivo para dormir el tiempo que necesita es (escoja una sola opción):
1. Descansar
2. Tener un buen rendimiento físico y/o mental
3. Evitar amanecer irritable
4. Hace parte del estilo de vida de sus padres o hermanos
5. Hace parte del estilo de vida de su pareja o amigos
6. Otro. ¿Cuál? __________________________________

43. El principal motivo para NO dormir el tiempo que necesita (o dejar de hacerlo) es (escoja una
sola opción):
1. Tiene mucha carga académica o laboral
2. Tiene responsabilidades distintas al estudio o al trabajo que le impiden
dormir el tiempo que necesita (hijos, un familiar enfermo, arreglo del hogar,
etc.)

3. Sus amigos o pareja lo incitan a realizar actividades de noche que


interrumpen sus horarios de sueño

4. Tiene muchas preocupaciones y asuntos en qué pensar

5. Le gusta hacer actividades por la noche (chatear, ver un programa, hacer


ejercicio, leer, etc.)

6. Alguien o algo suele despertarlo

7. Las personas cercanas a usted lo han criticado por dormir más del tiempo
que necesita
8. Otro. ¿Cuál? __________________________________

44. Respecto a sus prácticas de sueño considera que: (escoja una sola opción):

1. Está satisfecho con sus prácticas y no piensa que sean problemáticas

2. Podría cambiarlas, pero no sabe si lo hará

3. Podría cambiarlas en poco tiempo y ya tiene un plan para lograrlo

4. Ya ha hecho algunos cambios, pero aún le falta lograr lo que pretende

5. Está satisfecho con los cambios que ha logrado y piensa mantenerlos

45. Si quiere dormir adecuadamente ¿con cuáles de los siguientes recursos cuenta? (puede
escoger varias opciones)
1. Si
A. Lugar cómodo y agradable para dormir (sin ruidos, sin exceso de luz,
colchón adecuado, temperatura adecuada, etc.)

B. Dinero necesario para adecuar el lugar en el que duerme (cambiar el


colchón o la almohada cuando se daña, cubrir las ventanas con cortinas o
persianas, etc.)
C. Tiempo para dormir lo que necesita

D. Conocimiento sobre las condiciones necesarias para tener un sueño óptimo


(Temperatura, ruido, iluminación, etc.)
E. Estrategias para controlar los pensamientos y emociones que podrían
interferir con su sueño

F. Otro. ¿Cuál?
_______________________________________________________________

AFRONTAMIENTO
Señale la frecuencia con la que ha realizado las siguientes actividades durante los últimos dos
(2) meses, cuando se enfrenta a una situación difícil o problemática:

2. 3. 4.
1. Nunca
Frecuente- Pocas
Siempre
mente veces

46. Se esfuerza por comprender en qué


consiste antes de intentar solucionarla

Evalúa si puede hacer algo para


47.
cambiarla
48. Busca ayuda o apoyo por parte de otras
personas

49. La resuelve si ésta tiene solución

50. Acepta y se ajusta a aquellas


situaciones que considera que usted no
puede cambiar

51. El principal motivo para buscar soluciones a una situación difícil o problemática es (escoja una
sola opción):
1. No sentir que los problemas dominan su vida

2. Disminuir el malestar que ocasionan los problemas

3. Evitar que los problemas interfieran en su rutina


4. La búsqueda de soluciones ante los problemas hace parte del estilo de vida
de sus padres y/o hermanos
5. La búsqueda de soluciones ante los problemas hace parte del estilo de vida
de su pareja o amigos

6 Otro. ¿Cuál? ____________________________________________________

52. El principal motivo para NO buscar soluciones a una situación difícil o problemática es (escoja
una sola opción):

1. Considera que no está en sus manos solucionarlo


2. Prefiere no pensar en los problemas
3. Prefiere no enfrentar las consecuencias de resolver el problema
4. Las personas cercanas a usted lo han criticado por su forma de enfrentar los
problemas

5. Otro. ¿Cuál? __________________________________

53. Respecto a la forma como generalmente enfrenta las situaciones difíciles o problemáticas,
considera que (escoja una sola opción):
1. Está satisfecho con su forma de enfrentarlas y no piensa que sea
problemática

2. Podría cambiarla, pero no sabe si lo hará


3. Podría cambiarla en poco tiempo y ya tiene un plan para lograrlo
4. Ya ha hecho algunos cambios, pero aún le falta lograr lo que pretende
5. Está satisfecho con los cambios que ha logrado y piensa mantenerlos

54. Si tiene que enfrentar situaciones difíciles o problemáticas, ¿con cuáles de los siguientes
recursos cuenta? (puede escoger varias opciones)
1. Si

A. Recursos materiales y económicos

B. Personas que pueden apoyarlo

C. Ayuda profesional si la necesita

D. Habilidades para solucionar problemas

E. Otro. ¿Cuál? ______________________

¡GRACIAS POR SU PARTICIPACIÓN!


Anexo 2 Su Salud y Bienestar
Las preguntas que siguen se refieren a lo que usted piensa sobre su salud. Sus
respuestas permitirán saber cómo se encuentra usted y hasta qué punto es capaz de
hacer sus actividades habituales. ¡Gracias por completar estas preguntas!

En cada pregunta, por favor marque con una la casilla que mejor describa su respuesta.

1. En general, ¿diría usted que su salud es:

Excelente Muy buena Buena Regular Mala

1 2 3 4 5

2. ¿Cómo calificaría usted su estado general de salud actual, comparado con el de hace
un año?
Mucho Algo Más o Algo Mucho
mejor ahora mejor ahora menos igual peor ahora peor ahora
que hace que hace ahora que hace que hace
un año un año que hace un año un año
un año

1 2 3 4 5
3. Las siguientes preguntas se refieren a actividades que usted podría hacer durante un
día normal. ¿Su estado de salud actual lo limita en estas actividades? Si es así,
¿cuánto?

Sí, Sí, No, no


me me me limita
limita limita un para nada
mucho poco

a Actividades intensas, tales como correr, levantar


objetos pesados, participar en deportes agotadores
................. 1 ............ 2 ............ 3

b Actividades moderadas, tales como mover una mesa,


empujar una aspiradora, barrer, bailar o
andar en bicicleta

.................................................................... 1 ............ 2

............ 3 c Levantar o llevar las bolsas de las compras

............................. 1 ............ 2 ............ 3 d Subir varios pisos por la

escalera ............................................. 1 ............ 2 ............ 3 e Subir

un piso por la escalera .................................................... 1

............ 2 ............ 3 f Agacharse, arrodillarse o ponerse en

cuclillas ........................ 1 ............ 2 ............ 3 g Caminar más de un kilómetro

.................................................. 1 ............ 2 ............ 3 h Caminar varios cientos de

metros ............................................ 1 ............ 2 ............ 3 i Caminar cien metros

...................................................................... 1 ............ 2 ............ 3


j Bañarse o vestirse .......................................................................... 1 ............ 2 ............
3

4. Durante las últimas 4 semanas, ¿cuánto tiempo ha tenido usted alguno de los
siguientes problemas con su trabajo u otras actividades diarias normales a causa de
su salud física?
Siempre Casi Algunas Casi Nunca
siempre veces nunca

a ¿Ha disminuido usted


el tiempo que
dedicaba al
trabajo u otras actividades? .............. 1 ............. 2 ............. 3
............. 4 ............. 5 b ¿Ha logrado hacer menos de lo que usted
hubiera querido
hacer?
............................................... 1
............. 2 ............. 3 ............. 4
............. 5 c ¿Se ha visto limitado en el tipo

de trabajo u otras actividades? ......... 1 ............. 2 ............. 3 ............. 4 ............. 5

d ¿Ha tenido dificultades en


realizar su trabajo u otras
actividades (por ejemplo,
le ha costado más esfuerzo)? ........... 1 ............. 2 ............. 3 ............. 4 .............
5

5. Durante las últimas 4 semanas, ¿cuánto tiempo ha tenido usted alguno de los
siguientes problemas con su trabajo u otras actividades diarias normales a causa de
algún problema emocional (como sentirse deprimido o ansioso)?
Siempre Casi Algunas Casi Nunca
siempre veces nunca

a ¿Ha disminuido usted el tiempo que dedicaba al


trabajo u otras actividades?
.............. 1 ............. 2
............. 3 ............. 4 ............. 5 b ¿Ha
logrado hacer menos de lo que usted hubiera querido
hacer? ............................................... 1 ............. 2 ............. 3 ............. 4
............. 5 c ¿Ha hecho el trabajo u otras actividades con menos cuidado
de lo usual? ...................................... 1 ............. 2 ............. 3 ............. 4 .............
5

6. Durante las últimas 4 semanas, ¿en qué medida su salud física o sus problemas
emocionales han dificultado sus actividades sociales normales con su familia,
amigos, vecinos u otras personas?
Nada en Ligeramente Moderadamente Bastante Extremadamente
absoluto

1 2 3 4 5

7. ¿Cuánto dolor físico ha tenido usted durante las últimas 4 semanas?

Ninguno Muy poco Poco Moderado Mucho Muchísimo


Anexo 3. CONSENTIMIENTO INFORMADO

CONSENTIMIENTO INFORMADO
TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN:
ESTILOS DE VIDA SALUDABLE DE LOS ESTUDIANTES DE LA INSTITUCIÓN
UNIVERSITARIA COLEGIOS DE COLOMBIA - SEDE CALI
INVESTIGADORES: Angélica María Gonzales, Jenifer Palacios
Usted ha sido invitado a participar en este estudio que tiene como objetivo: Caracterizar los estilos
de vida en los estudiantes universitarios de la Institución Universitaria Colegios de Colombia de la
ciudad de Santiago de Cali. La información obtenida servirá para el conocimiento general de la
población estudiantil con respecto a la presencia de conductas o hábitos saludables con el propósito
de implementar estrategias de refuerzo o instauración de dichos hábitos en la comunidad académica
de UNICOC - Cali.

Al firmar el presente documento usted estará aceptando libremente participar en la investigación


científica cuyo título y objetivo que acaba de leer. Antes de firmar este consentimiento por favor léalo
cuidadosamente. Este consentimiento puede contener palabras que usted no entienda. Si es así, por
favor pregunte a los investigadores, quienes le resolverán sus dudas al respecto. Usted puede llevar
este consentimiento para discutirlo con otras personas, antes de tomar su decisión.

En este estudio participarán todos los estudiantes matriculados en la Institución Universitaria


Colegios de Colombia, sede Cali. Se espera poder recabar información de cerca de 500 estudiantes
de la institución. Su participación en el estudio inicia con la firma del presente documento y finaliza
al completar la encuesta de 78 preguntas desarrollada para valorar las características mencionadas.
El tiempo aproximado para completar la encuesta es de 15 minutos.
RIESGOS DERIVADOS DE SU PARTICIPACIÓN EN ESTE ESTUDIO
El método de recolección de información no representa ningún riesgo para su salud física, psicológica
o mental. Las preguntas que debe responder se relacionan con actividades cotidianas.
COMPROMISOS DE SU PARTICIPACIÓN
Su obligación personal y exclusiva implica cumplir estrictamente con las indicaciones del investigador
a fin de evitar la presencia de errores de información. Así mismo, es muy importante que usted
responda con total libertad y con la verdad. Su participación no le generará algún tipo de gasto.
Específicamente, al participar en esta investigación se compromete a lo siguiente:
Suministrar información que corresponda con la realidad.
Seguir todas las indicaciones suministradas por los investigadores.
No recibir ningún beneficio monetario por la participación en esta investigación.
Es importante que usted informe de inmediato sobre cualquier complicación que tenga como
participante del estudio, llamando al Centro de Investigación Colegio Odontológico CICO - Cali al
teléfono: 661-2410 solicitando a la Dra. Angélica María González (investigadora principal).
Igualmente podrá comunicarse con el representante del comité de ética de la Institución Universitaria
Colegios de Colombia – UNICOC al teléfono (1) 6683535
CONSIDERACIONES ESPECIALES Y COMPROMISOS DE LA INSTITUCIÓN Y DE LOS
INVESTIGADORES
De acuerdo a la resolución 8430 de 1993 del Ministerio de Salud Pública esta investigación se
considera Sin riesgo.
Por su participación en este estudio no recibirá ninguna compensación económica.
El investigador tiene la obligación de informarle si durante el desarrollo de este estudio surgen nuevos
hallazgos significativos que pudieran afectar su voluntad de seguir participando en el mismo.
Igualmente los investigadores están obligados a responder sus preguntas durante el tiempo del
estudio y deben informarle, si usted así lo desea, sobre los resultados de los exámenes que se le
practiquen y los resultados de la investigación cuando estos sean publicados.
BENEFICIOS POTENCIALES
2

Su participación en el estudio beneficiará a la comunidad estudiantil y académica al permitir mayores conocimientos en


relación al Estilo de Vida de los Estudiantes. En consecuencia, usted estará contribuyendo a mejorar distintos aspectos
del desarrollo de programas de bienestar Universitario.
CONFIDENCIALIDAD
Todos los registros de información de las encuestas que se recoja durante este estudio serán mantenidos bajo custodia
por parte del investigador y su identificación no se divulgará a personas no relacionadas con este proyecto de
investigación, sin que usted lo haya autorizado por escrito.
La recopilación y presentación de información respetará estrictamente los estándares profesionales de
confidencialidad, ningún dato personal será consignado en los formatos de encuesta. Esta información podrá ser usada
con fines de enseñanza e investigación respetando dicha confidencialidad.
PARTICIPACIÓN Y RETIRO VOLUNTARIO
Su participación en este estudio es totalmente voluntaria. Tiene derecho a negarse a continuar participando en la
investigación en cualquier momento. Si desea retirarse del estudio deberá notificar por escrito su decisión al
investigador y su retiro, si es el caso, no representa repercusiones para el desarrollo normal de las actividades
académicas del programa de Odontología en UNICOC. Mediante una notificación por escrito también podrá poner fin
a su autorización para divulgar información sobre su identidad. La información ya obtenida no se podrá eliminar de los
registros del estudio.
El incumplimiento de los compromisos antes indicados será causa para que sea desvinculado de la
investigación. Una copia de este documento será entregada a usted para su consulta en cualquier
momento.
CONSENTIMIENTO Y FIRMAS
La Doctora ANGELICA MARIA GONZALES me ha explicado de forma satisfactoria qué es, cómo se hace y para qué
sirve esta investigación. También se me ha explicado y he comprendido por qué y para qué la están realizando. Así
mismo, soy consciente de que no existen garantías absolutas acerca de los resultados, dado que la investigación y
demás actos conexos pueden implicar aspectos nuevos e imprevisibles.
Me comprometo a atender de manera estricta los deberes arriba mencionados, aceptando que su incumplimiento será
la causa de mi desvinculación al proceso de investigación, de lo cual asumo completa responsabilidad.
Manifiesto que estoy de acuerdo en no recibir ningún beneficio monetario por mi participación en este estudio.
He comprendido todo lo anterior perfectamente y por lo tanto,
YO: __________________________________________________________________ con documento de identidad
______________________ expedido en ______________ doy mi consentimiento para que la Dra. ANGELICA MARIA
GONZALEZ y el personal de apoyo que se requiera tome el registro de mis respuestas a la encuesta.
Igualmente autorizo para que información recolectada pueda ser utilizada posteriormente para otras actividades de
índole académico y científico, y en las cuales el manejo de la confidencialidad, privacidad e identidad serán acordes a
las permitidas por Ley y no estarán a disposición pública.
Manifiesto que he recibido copia del presente documento el cual consta de ____ páginas.
Lugar y fecha: ________________________
Participante: ___________________________
Nombre
C.C.

Apellidos
de

Dirección: Tel

Barrio/Ciudad Cel

Investigador: ___________________________
Nombre
C.C.

Apellidos
de

Registro Prof Tel

Institución Cel

Testigo 1: ___________________________
Nombre
C.C.

Apellidos
de

Dirección: Tel

Barrio/Ciudad Cel

Testigo 2: ___________________________
Nombre
C.C.

Apellidos
de

Dirección: Tel

Barrio/Ciudad Cel

Este consentimiento informado ha sido revisado y aprobado por el Comité de Ética en Investigación de la Institución
Universitaria Colegios de Colombia - UNICOC. Cualquier duda o inquietud al respecto favor dirigirse al Centro de
Investigación Colegio Odontológico – CICO, al teléfono: 6683535 ext. 1542.
4

Anexo 4.

Santiago de Cali, Enero 30 de 2017

SEÑORES
INSTITUCIÓN UNIVERSITARIA COLEGIOS DE COLOMBIA UNICOC
CENTRO DE BIENESTAR UNIVERSITARIO
LC
Asunto: Presentación de resultados

Atento saludo.

De acuerdo al proceso de investigación que inició con aval de la institución en el año 2016 realizado
por la
Ps. Angelica María Gonzales y Flga. Jennifer Palacios Lenis titulado “ESTILOS DE VIDA Y SALUD
PERCIBIDA EN ESTUDIANTES DE UN PROGRAMA DE ODONTOLOGÍA DE UNA
UNIVERSIDAD DE SANTIAGO DE CALI” a continuación las investigadoras manifiestan el interés
de socializar dichos resultados con la institución, poniendo a disposición la presentación de los
mismos como se estipula en la fase final del proceso investigativo.

Quedamos atentas, en espera de pronta respuesta.

___________________________
Ps. Angelica María Gonzalez

______________________
Flga. Jennifer Palacios Lenis

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