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Contenido

Presentación

Carolina A lzate

El sent id o de las a rt es y las humani dade s en A mér ica Latin a:

el p a pel d e la li ter atur a

Raúl Bu eno

M ú sica t radicio nal e inv es tigación en

Guillermo Carbó Ronderos

el Carib e co l o mbi a no

Logorrea

Bernardo O rtíz C.

Investigación y creación

Exp e ri.encias d e. m o n taje teatra l

Ricardo Carnacho

La investigaci6n d entro del proyect:O

Juan Fernando Herrán

"Pap avet: Somniferum"

Música ins trumental andina colombian a, d e 19 00 a 195 0

Fernan do León Rengifo

Hablar entre disciplinas

Perce pció n auditi va y pre paración al dic tado mu sical

Pedro Oma r Bara caldo Ram lrez y Pilar Azula Cajal

Espacios relacionales

Jaime lregui

El diálo go de las a rt es en la uni vers idad

Amalia ¡r¡arte

8

10

24

42

54

58

70

80

90

10 0

/

v

(

Las artes y las humanidades en la sociedad

El arti sta en trán sito, la o bra cra nsc ultural

MarÍa Clara Berna'

Hum an ismo y crí tica literaria: d iálogo

Betty Osorio

con Edward Said

Mú ska tradicional en obras sinfó nicas

Martha Enna Rodríguez

Preg unt as leves d es de el p eriod ismo a l a de nsidad c ul t ural

O ma r Rincón

Colaboradores

de compositores colombi anos

106

112

122 ",

126

138

Bernardo Ortíz C.

Logorrea

Logorrea:

Carácter inagota ble del flujo verbal observad o e n el c urso d e la &se marua c a de la psicosis depres iva (menos en la esqui'lOfasia) y en la hipomaní a casi permanence en ciertos individuos y que . aso ciada con la impresión de un rirmo ac elerado, evoca

d e Wernicke. La vari aci ón Jex ical,

la lo go rrea del ini cio de evolu c ión d e diversas forma s de laga rrea del maniaco - depresivo se distingue sin emb argo

la abundancia de ju ego d e palabra s y la r i qu e za d e asociacio nes libres . Lo s n eo~ logismos son menos nombrad os. Eu la hip o manía se observa la prese rv ación de la est ructu ra lógico .g ramatica l del discurso y la id enrificación fácil del senrido y

so (frase s

de la coher encia. En la fas e maniac a, el di sc urso es sin il ació n , inco ndu

frusrr adas, fuga de ideas, co ntrariamenre a la anomia), imerrumpido por griros o ';m. (Bécubé, 176-178)

afas ia

por la

El pumo

de partida de es ta conferencia es la pregunta ¿de sde dónde hablan la s a rte s?

La pregunta

expl ica el tÍtulo de la con fere ncia: logorrea, qu e es un desorden del habla.

¿Por qué imrodu z.co un de sorden dd habla como punto de partida para dar respuesta a esa pregunta? Hablar del arte, o d habla del arce, encierra un a cantidad de problemas o, más bien, cuesriones reóricas qu e son de suyo muy interesantes de explorar y qu e nato

de tocar aquí h oy. Dicho escuetamem e. ubico ese luga r de sde el cuá l habl an

las artes en

la

universidad, aclarando eso sí que no me refie ro al habla de las obras de arte, sino al

di

scu rso del a rre. El asun[O que abo rdo aquí es enronces el di sc urso arrístico y s u pues ta

en escena en la un iversidad.

¿Cómo vaya responder la preguma? La vaya resp onder en dos partes: en una primera parte vaya cobijar el análi sis de la oncología de la obra de arte, o de su carácter dual (más

42

Bernardo Qruz C.

a1dame explica ré a 'lue me refiero con eso), con la figura de la a legoría. Para mos u ar cómo le es inh erente a la ob ra de arte una estrucrura compleja que c ucs riona profundameme idea de un a se parac ión limpia entre el dispo siti vo inves tigacivo y el objem esrudiado.

En bu en a medida po rqu e esa estrtlcru ra complejJ. y dUJ. l no per mice considerar un a obra

a r te como ob je co s in qu e al hacerJo se erosione. Eso es a lg o q ue no se puede perd er de

una ex pl o ració n c rírica d e la e mrada de la s él rtes a la

uni versidad mod e rn a. Pie nso q ue ese es un eve nro ba s um e sig ni ficarivo y que no muchas 'l"ttes se ti ene en c ue nta. S i pe n sa mo s e n el co nc ex.to co lo mbian o es pecific amen re. esa

universidad es rel ad va me nee rec ie nre. De hec h o , e n mu c h as par res

mrr ada de las a rres a la

dd pa ís se manriene la esrrucw ra de la s acade mi as d e belJ as a rres. Solam e me a parrir d e

año s se tenca emp iez an a aparecer faculrad es de a rre en las uni vers idades. Eso sup o ne ca mbio imporranre. En términos mundi a les ese cambio coi ncide , y esa coi ncid encia

no es grar ui ra , con el final de la Segund a G ue rr a Mundial, cuando las vang uard ias se s ladan d e París ?t Nueva York.

a. En la seg unda pa rre qu iero h ace r

los

un

Alegoría

El curador

Pa ra h ab lar de la alegOrÍa va)' a empeza r p o r habla r de u na fig ur a ce nrr a l e n el discur so

~rdsrico conre mporáneo: el curad or. La palabra "c urador" tiene: una hi s roria que va le

pena recordar: viene del derech o romano. Un curador era una persona nom b rad a pa ra cu id ar de los bienes o negocios de un menor o de alguien incapaz de adminisrr a rlos po r í mismo(a).

1"

¿Por q ué tra igo esta fi gura aquí ? Es un a f igura que al poner en escena una invesrigación haciendo hablar (o es t a ha b la ll do po r) el arre. Se le ha conferido ese pod er. Me pa rece la erimología de la ptllahra encie rra un a relac ió n que es bascanre complicada. Emerge

d e un a relac ión basrante comp le j a co n s u obj e ro d e es rudi o. Si el c ur a dor ro man o era nombrado para cuidar los bi enes o negoc ios d e un menor, es por que el mena r no p uede

que

está

c uidar de sí mismo o no ri ene voz propia ame la ley.

El trad uctor

Paralelame nre a esto sugi ero pe nsa r en otra figura que es muy importante en

nuesrro

medio , much o más d e lo qu e se podría pensar. Se trara del tr aducra r. Todos los

que da­

mos cla ses e n un a fa cul rad d e a rces esca mos involuc rad os direcra o ind irecca menre con la traducci ón . Porque pres ra mos (y reca lco la palabra prestar) nu es tr a voz para bablar de

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l ogomo

mIOS. El flujo de información se ha convenido en uno de los paradigmas fundamentales del arre contemporáneo. Sin embargo, sería muy ingenuo considerar que ese flujo se da a rravés de canales neunos. Es mucho más útil conceprualmenre considerar ese flujo como un aparara de cominuas rraducciones.

Parecido de familia

Siguiendo (ligerameme) a Wirrgenstein (1968) uno podría decir que hay un cieno parecido de familia enrre la figura del curador y la figura del rraductor. El rraducror riene que impostar la voz; repite con su voz, casi como si esruviera declamando, lo que arra persona ya dijo -00 tanto como una imiración, sino más como una imposración. Al hacerlo riene que tener muchísimo cuidado: tiene que cuidar esa voz que habla a través de su voz.

Lo dicho sobre estas dos figuras deja florando dos cosas en el aire. Una es una idea ral vez ingenuameme benigna del cuidado: el cuidado de la voz del ano, que es arropada por la voz del rraductor o por el discurso exegético (y por exrensión la voz) del curador. Pero ese acto, y esa es la otra cosa que queda florando, ese acro que parece casi amoroso (el arropar) descansa sobre la invalidez (la incapacidad) del arra para usar su propia voz.

Al/o agoreuei

En un corto ensayo titulado Frenhofer y su dobLe, Giorgio Agamben (1999) 1 dice:

"Que la obra de arte sea otra cosa distinta de lo que es simple en ella es algo casi dema­ siado obvio. Esto es lo que los griegos expresaron con el concepto de alegoría: la obra de arte allo agoreuei comunica arra cosa, es algo distinto de! material que la contiene". Afio agoreuei quiere decir lireralmente que habla (agoreuei) de oua cosa (aLfo), o que toma el lugar de otra cosa al hablar. El punto de hablar de la figura del curador y la figura del traductor es que de alguna manera esa cuestión de las voces que suplantan está presente no solameme en e! discmso que rodea la obra de arre, dado por e! curador o por el traductor, sino que es inherente a la esuucrura metafísica de la obra de arre. ¿Qué quiero decir con

había dicho antes en su Origen d e la obra de arte (1935): "Segurameme

eso? Heidegge r lo

resu.lta superfluo y equívoco pregunrarlo, porque la obra de arte consisre en algo más que en ese carácrer de cosa".

La pregunra que se habia becho Heidegger era ¿es la obra de arte nna cosa?

Bernardo Ortiz c.

E se al f!o m á s qu e es tá e n

an e ,.s una cosa a ca bada, pero dic e alg o m ,is que la mera Cosa: a fLo agore u ti. L a oD[a

d \a es \ 0 qu e ha ce. que. sta -a.He . Es. verd a d llu e la obra d e

nos d a a co noce r publica mcnl c 01 ro

as unro, es alg o d isrim o: es a lego rí a.

Res ult a significativo q ue H e id e gge r

use la p a labra " p úb\i ca m e m e" , po rque la p :dabra

que es un e sp a c io po liric o en el :.enr id o de

es p ac io dond e ~e h abl a, don de;: h abla el animal qu e vive A ri s(ó re le s.

agol"e"ei se;: re fier e al ágo ra : el es pa c io p úblico,

qu e es un espacio de b ciud ad , el

en la ci u da d, el zo on politikon de

Ad e m ás d e ser un a co sa aca b ada. la

a lgo co nsigo-

L:l a lego ría)' el sí m b o lo \l OS pr o p or c ionan el h ace rk m po h caracrt:rización d e la obra d e

re ve b o cra asum o. e se a l g o añadido . e s el caráct e r d e cosa d e l a o br <t d e :Irt e.

obra de a rn: (iene Iln Gl. dclc r :\ ñ :ld id o -

llevar

es lo q ll e e n g riego se di ce sumb,dlein. Ll obr¡:¡ es símb olo.

mar c o d c m ro a m: . Pero ese

d el qu e

algo de'"

se mu e ve de sd e b obra qu e IIOS

(H,; degge" 1995 )

Plusvalía

se repite polifó ni cam e nce en cada

rincón d e esa compleja construcció n culmra l que se de no mina "a ue". Una esu uc (Uca

qu e es i.nhe rente a la "ob ra" , p e ro

e x pos ició n

exegética e n el disc urso cura ro ri a l {roma el lu ga r d e o tr a co sa al h a bl ar), en la cadena

L o qu e e stoy tra z ando a quí e s un a eSt rU Ctur a que

que es cá ra mbién p reseme a lo largo de s u

de t r aduc c io n e s de es e dis c ur so c uan do ó rcu l a. po r un c ontex to c omo el nue St r:o

y,

po r

supue sco,

en su ci

rculac ión como me rc anCÍ a. A lo la rgo d e rodas \as instan ci as d e

lo que

ll amamos arre. se

es tá

rep iti e ndo de

múlripl es m a ne ra s esa mi sm a es rru c rur a d e un a c os a

qu e h a bl a en lugar de orra.

E s esta es tru c tnra prec isamenre la qu e co mplica cu a lq ui er ce nCZ:l omol ó gi c a ac erc a

d el arr e , y ell o implica un a

respecro a arras dis c. iplina s.

ambigüedad o nro ló gi c a la

ensayo órado , Agamben ( l 9 99) n omhra la es tr a teg ia re ró ri c.a, qu e " dis u elve ro do

en la qu e "el sig no se consumirá (Qralmenre" y se q uedará fr e m e al A bso luro (de a llí s u

la fo rm a", y la es t ra reg ia re rco ris ra

c ierta d iferenc ia ción en la in ve stigació n a l n:.-d ("do r d d arte

N

o es m a reria p ura ni s ímb o lo p uro . Fu e pr ecis am enre e:. a

q ue o bse si o nó a muehos ardstas a lo larg o del s ig lo XX. En el

do s esrra teg ias p ar a sobreponerse a esa dlla lid ad:

sig ni f ica do e n

co ndi c ión rer (Qris ra) . En esta últim a se i nsta la un a sue rte de sob e ranía de l a rce. Ésra h a sido

la p remi sa d e la s vang u a rdi as

a rrí sr icas: el arre co m o re leo

logía d e la

e m a n ei pa c. ión.

Frenhofer

El ejempl o al que rec urre

Aga mb e n , pa ra

h ablar d e la es rra reg ia

te rro ri sta, no es un

XX. Es un pe rso n aje sac a d o de una co(ra

novela d e Bal za c . el pim o r Frennofe r (La obra de¡u te dercon ocida, come n ida en la Comedia

aHis ca real. Ni

si qui e ra es un a rri s ta del s iglo

45

Logorrea

humana). Este pintor lleva ba ano s t ra bajando en su obra m aesr ra sin mostrátsela

c reía haber lograd o una c reació n absoluta, qu e disolvía esa es tru cru ra alegórica.

que

ello s upon e). D es pués de mu c hos ruegos accede a mos rrarl e su obra m aes tra a Porbus,

otro pintor imaginario, y a Po ussin , que en

apenas un ap ren d iz. Cua nd o los

orm s do s Significa

ve r disudra esa estruc tura alegórica, pero ya no como lo veía Frenhofer, en el sentido de

haberla trascendido creando un obj eto nu evo. Aquí se disuelve esa estruCtura alegórica

eso que hab la e n el lu ga r de

arta cosa. Es darse cu enr a de q ue en el fondo un a pintura es un poc o d e riert a mezcl ada con acci te de linaza y es parcida so bre un a rela.

e n la negari vidad pura , es d eci r, en la s us rracc ió n absoluta d e

¿qu é s ig nifi ca e n eS te caso n o Ve t n ada?

representación d e un cue rp o fe m eni no sino es e cuerpo mis mo (co n roda la ca rga

a n adie ; N o

una

la novela es

ve n la pinrur a, dic e n no ver nad a. Pero ver la obra d e a rre com o cosa. Si g nifi ca

ver la pinrura com o lien zo . E s, otra ve z,

m e el pre s um o

cuadro-o Yo no veo allí más que colores con fus am e nte am o nron a.do s y comeni do s

por una mulrirud de cira.do en Agamben,

( Bal zac,

- E l v iejo la nsqu e ne tese b u d a de nosorros -dij o Pou ss in , regresa nd o a

lín eas extrañas que forman un a. mur a. lIa d e pintura 1999 )

Pero, de rep enre, la mur a lla d e pintura qu e era opaca se vu elve súbitamente tra ns­

parente:

- Estamos equivocad os , ¡mi re

esquina del lie nzo la puma de un pie desnud o que sajía de ese caos de colores, d e [On os, de m atices indecisos. de esa especie de n iebl a si n forma ; ipe ro un pie

enca mad or, un pie: vivo ! Perm a neci eron p err jfjcad os [rerro r] d e admi ra ción a me

ese fragm e nro escapad o

de un a iuc reíble , d e un a

Aquel pi e ap are cía allí co mo el corso de una Ve nus eOlre los esco mb ros d e un a ciudad ince ndi ada.

esto ! -dijo Porbus. A l ace rca rse, percibieron en un a

le nta y progres iva de srrucció n . de mármol d e Paros, surgi endo

- ¡Hay una muj er debajo! - excla mó col o res qu e el anciano pi mor había

cionar s u pinrura. ( BaJzac, c irado en Aga mben , 1999)

Po rbu s, hac iend o nota r a Po uss in las capas de su perpu. es ro snce siv ame nr e, c reyen do p er fec ­

Leída despu és d e PoBock, en la d esc ripción que hace Poussjn de la o bra maes rra des­ con oci da no d eja de inrriga rrne cu á l es el mec an ism o que log ra en últim a s rei nscrib ir los chorriones de Pollock en la esrru cru ra al egórica.

"Sé todo ojos"

Antes de ese mom ento dra máti co, Fren hofer habí a aconsejado a Poussin: le había dicho

Aga mben , 1999). E n 198 1, el anisra

norteamericano Dan G raham insrala en un bosque a las afueras de Kassel D OJ' pabeLLones

precisa m ente eso, que

fuera todo ojos ( Balzac, c irado en

46

Be rnardo Or liz C.

a dyacente.> (Two Adjacen t Pavi llion s). Las

par edes d e am bos p abell o n es son (y es ta es un a

rr aducci6n lirera l) es pejos de "dob le vía" (two - wI1Y mirrors). G rah arn lo desc ri be así:

E l espej o d e do ble vía

exteri or, reflejando la

poder d e la vigila ncia le es oto rgado a la to rr e co rp o rat iva. En los Dos pabelloms adyacente¡ y en otros pabe ll one s !los pabe ll ones cons t ituyen roda nna serie d e tra bajos de Gra ham] la v ista inrerna y exrern a es al mi smo tiempo cuasi- refle cciva

y cuasi u allspareme, y

Jos es pec tad o res q ue es t'án d enr ro y f ue ra co n el

snpe rim ponen imágen es jm ersubje ti vas de los c uerp os d e

usa do en los ed ifici os d e o ficin as es sie mpr e reflec tivo en el lnz del sol y [Q(alm eme [ran sparc nt e para Jos oficinis tas. El

pais aje .

o p aco, es más re fl ecrivo afu e r a y

n a nspa reme adenrro. El arr a pabelló n es inundado co n u na lu z ime ma ca mbi a n­

Uno d e los dos p ab ell ones, el qu e

ri e ne un techo

le, dependi endo d el sol

crans parence.(G raha m,

y de la s nnbes, osc ilando ent re ser más refl ecrivo o más

199 9)

La se nci lla op era~ Ló n d e Gra ham l ogra develar l o arquit ectura mo derna, qne fi na lmem e es un juego de

G rah arn 00 rom pe el vidri o, s ino que sa ca a fl ote el carácte r de juego de espejos , lo hace

p úblico (lo i ns rala e n

qu e esc on d e l a racion ali dad de l a esp ejos. Pe ro lo inte resanre es que

un parq ue) y a l hace rl o se desinfl a el ed if icio corporativo .

Cátedra

Lección inaugural

c urso de ve ra no de 1927 en Ma rbu rgo. H e idegge r

(2000 ) se en frenra a una di fic ulrad q ue pa rece poca cosa. H eidegge r se plantea un reto basra nt e difíc il: h ace r f iloso fía mientras la ens eña. Es decir, no esta mo s hablan do de expon er una reoría, pot ej emplo . la fenom enolo gía , sino h ace r feno m enología mient ras ense ña q ué es la fenomenología. La d ific nlr ad es ¿có mo imrod uci r un a pro blem ádca

f il os ófj ca en un c urso? - el cómo s e refiere es pe cífi ca m ence a c uá l es la mej or manera

de h acerl o.

En su

Lección introductoria al

No traramos d e la fenom en ología, sjno d e aquell o de lo q ue ell a mis m a rrata.

D icho de otro modo, no q ne rem os solame nre pon e rn os al co rr ie nre para pod e r in fo rm ar: la fe uom enología se ocupa de esro y de aquello y ust ed es de ben

o cupa rse

enronces

de ell o o aprend er a oc uparse de el lo. N o se t rata d e ap render fi loso fía,

sino d e po der fi loso far. Una inrro d ucció o a los pro blemas f undamentales qujzá

pueda conducir a ese objet ivo.

47

logorrea

No di rec tament e, sino a t ravés d el rodeo co nsis te nte en la exp licación de deter mi­

" adOJ· problema.>particu.lares. (Heid egger, 2000)

es tas tres ci ta s qu ed a co nde nsada la difi c ultad. ,Có mo di so lve r esa es tru ct ura

e mb a rgo , hacer un a

cadena de relac iones im eresa ntes. Si es un profesor el q ue habla, si esrá h a blando desde

su cathedra, su palabr a "e nse ña" pero s u enseñanza es " insa uir", "ins t rucc ión". H eidegge r

d istinto. La segu nda ace pción de "mos tra r". [Pensa r en alg ui en qu e la g ra m á tica us u a l d e la ense ñ a n za q ue tiene la d isciplina (la fil oso fía)

que, en últimas, es un a insa tisfacci ón co n con la u ni vets idad.

«enseñar" nos abre ese semido: "en seña r" es, tamb ié n, se ñal a a lgo con el d edo.] H ay un a in sa ti sfacció n co n

pre tend e qu e su palabra ¡'en se ñe" p ero en u n sentido

represenraciona l del disc urso? El verb o "e nse ñar " m e pe rm ite, sin

En

la relación

Lección inaugural (bis)

J. H ay

cie rta s ma ne ras de deci r ci er ras cosas, que n i son legítimas n i esrán au to rizadas.

(Dw ida. 1995)

Pero ¿cómo n ega rl o? Hay co sas que n o se pued en dec ir e n la univ ers ida d [

Uno

p o dria verl o des de arra lado. Se podría p asar al otIO p abell ón. Parec e rla q u e el

pro fesor

de filosofía [Heidegger] es t á diciendo "¡M íre nme yo no esto y habl á ndo les de

fil oso fí a, es roy haci endo fil o sofía! aquí -d esd e aqui- fr ente a usredes". Y qu e a l h acer

es ta afirm-aci ó n el s ig no, com o di ceAga mben n o habría refer e n cia. Al hacerlo, el idea l de la se vend d a abajo. Ya no habría signo, sino acto:

un ive rsida d com o es truc tura tr anspa re nte

un a cues tión pur amente perform ati va . Sin

es d ecir,

( 1999), se cons ume p o r compl e to,

em ba rgo, a legórica.

paradójicame nte , su afirmació n rep osa so bre Es dec ir, no puede esca pa r a l espejo do ble de

una estf uc (ura que sig ue sien,do la re prese ntació n.

No hay ( l a) fi l oso fía, n o h ay fil ós ofo , di ce, en s uma, K ant. Es cá la id~a de la filosofía, n o h ay filósofo , ~srá el filosofar , h ay sujetos qu e p uede n aprender a fi ­ loso far, a aprende rlo de otros , a enseñárselo a arras, hay maesrros, hay di scípu los,

no hay, ni

hay in stiru cio nes, derec hos, deberes, y poderes pa ra ell o, pero fil ósofo fil osofía. (De rr id a, 1995)

Es necesari o po n e r en conrexro el párrafo. De rrida inte nt a mostrar

c ó m

o la censura

qu e hi zo el r ey Feder ico Guill er m o TI de un t ex t o de Kan t, La religió n d entro

de los limites

de la mertl r/lZQn, y el tex to q ue

lugar qu e rom a la fil osofía en la un iver sid ad mo d ern a .

es to s uscit ó, El conflicto de las focultades, ev id e ncia n el

tip o de fil ósofo d istinto: el fi lóso fo "ens eñante. p rofesor y

fo nciona rio"CDe rrid a, 199 5). A esre nu evo fun cio nario es tat al se le enc arga la enseñan za

d e la filoso fía. Pa ra Derrida es ape na s lóg ico q ue es ta nu eva siruaci ó n (enga un imp actO

E n el sigl o XV III apare ce u n

48

Bern ard o Ortiz C_

so

bre el "discurso f;losófico, (

] sus procedimientos y (

)

su comenido". Es así como la

-ce

nsura, "una crírica que dispone de la fuerza" se instala en el discurso filosófico, es uno

de esos procedimientos.

¿Puede ser censurada la razón? (Debe serlo? (Puede, a su vez, cef1~urar o autocen­ surarse? ¿Puede encontrarse buenas o malas razones para la censura? En suma,

¿qué es la censura como cuestión de La ra.z¡jn? (Derrida, 1995)

Esta anotación de Derrida no se puede pasar por alto. No es una anotación valorariva

o moral. No añora nosrálgicamente una época previa a la secularizacíón de la filosofía en la universidad, antes de ese conflicto de las facultades que describe. Es, al contrario, una cxplicitación de la problemárica que ello ent(arta. No es una observación moral; implica ouo cipo de relaciones.

Según Derrida, las críticas kamianas son una "empresa política que tiende a levantar :Jeta J a delimitar" (Derrida, 1995). El sisn:ma kamiano quiere llegar a la semilla que da forma al mundo de la vida. A medida que el racionalismo ilustrado le confiere al sujeto (ilustrado) un poder cada vez más grande sobre el mundo, su subjerividad empieza a minar las mismas condiciones objetivas de su preeminencia. He aquí una paradoja, una paradoja

q ue es al mismo tiempo la tragedia del slljem moderno: el sujeto necesita saberse valioso [y

se rcpü e arra vez el doblez de la estructura alegóüca], pero 110 puede serlo si su solipsismo ha disuelto toda escala de valores. Se dan enronces las condiciones necesarias para plantear las c ríricas kanrianas. Es necesario delimitar)' enrendcr cómo opera la razón. En e5la nueva

c onfiguración la censura es "inevitable", pues se trata de un "campo

tico" (Derrida, 1995), un campo donde eorran en conflicto distintas configuraciones. POI

u n lado la subjetividad absolura y, por el otro, el problema del valor. Eso se puede ver en la

te rce ra crÍtica de Kant. Cuando Derrida dice "está la idea de la filosofía, no hay filósofo, está

] pero filósofo no hay, ni filosofía" (Derrida, 1995), está mostrando cómo la

el filosofar, [

ins t iwcionaliución de la filosofía, ral como la describe Kant, establece ideales, principios reguladores que localizan un lugar ideal y un papel Ideal para la filosofía: la universidad.

finlLo y a la vez agonís­

La configuración de la filosofía como sistema le exige ir "más allá de lo agregado, de la rapsodia". No puede depender de las contingencias de la vida, porque estas contingencias

d esd ibujarían

la forma (!Ji/d, eidos), e imposibilirarían la formación (bildung). Derrida

ci ra a Kant:

El roda el:i, pues, un sis(em.a orgánico (articula/lO) y no un conjumo desord enado (coaa-rvaúo); puede, en verdad, crecer interiormente (innerLich ) (p er inwsSl/sct'p­ tionem), pero no exreriormente <ter oppositionem) de modo sem.ejante al cuerpo animal (wie ein úerúcher Korper) al que el crecim iemo no añade ningún miembro, aunque haga a rodas ellos, sin modificar en nada sus proporciones, más fuenes y más apropiados a sus fines. (Derrida, 1995)

49

Lagarrea

Es un a cica muy imporrante, porqu e de alg una man era se sinre riza el pensa mi e nto

que es tá ya co mpleto. La inves ti gació n

ya es tá d ad a. Se (ra ra de co nocer mejo r

occidental so bre el

va a fortal ece r más

[( abajo científico. H ay un rodo los mi embros. Pe ro la finalidad

cómo funcion a ese rodo p ara pod er usa rl o.

Las cinco patas del gato

La pal abra "fin" tiene una resonancia es pecial en es te caso: "más apropiado a sus fin es",

dice Kanr , qu e rie ndo decir que b ajo el caó tic o mundo d e la v id a s ub yace una eS(f uc tura,

que lo manrie ne a raya, y que d e no min a principio de finalidad. E ste principw de finalid,ad

garantiza qu e a un garo no le sa lgan, por eje mplo, cinco patas , si no que a medid a que crece sus cuatro patas se van forral eciendo, perfeccionando su for ma (eido.'I) hasta llega r a la plenirud. Gara ntiza la correcta form ació n.

La co nfi g ur ación de

ese espacio ins ritucional de la filosofía, ral co mo lo de scribe De­

rrida. d es ti e rr a (ce n s ura ) L15 posibi.lidades y, ademds. la pertinencia (Ji/osific a ) de consid e rar

un texto filosófico como na rración. El f ilósofo e me rge del caótico mundo de la v ida como

un ideal, una forma (bite!) perfectamente definida, delim itada, que no admire cambio,

está pot fu era del ti emp o. El regula y regulari 'Za la realidad.

de donde puede emerger sin pelig ro la figura del sujeto. La filosofía no agrega nad a a l

mundo {el cuadro de Fre nh ofer se v io po r un inscanre como un a cosa ag regad a al mundo], lo " totali za segú n un principio intern o" (Derrida . 1995). Es por es ro que el fil ósofo es un legislador, un magis trado am es que un a rrisra. Derrida le confiere un título: maestro (leherer), legislad or de la razón. Lo opone categóricamente a un artista (kunstler). Este punto tan cruci al qu e esrá definiendo Derrida es el punto de quieb re: el nacimiento de la universidad m oderna. Nos dice cuál es la f in alidad de la uni ve rsid ad. El sitio don de

filóso fo es, enro nces, un prin cipio reg ulador y. como ca l, La hac e co nstante, manipulabl e y fija; un fondo apropi ado,

no

se le agrega nad a nuevo al

animal, sino q ue se lo fortal ece a través del conocimient o

de

cómo fun ciona.

A es ra uni versidad em endida así erura ron las fac ultades de arre desde los año s cin­

cue nta. Esto impli ca unos cambios fundam ental es para el arte, cam bios que hemos ido

viendo en los últim os cinc uenta

años.

Para Derrida es ape n as lóg ico

que esta nu eva situación tenga un imp acro sob re el di sc ur­

so, s us procedimie ntos y su come nido . ¿Có mo no va a tener un imp acto so bre el discurso d e las arres, sobre e! h ab la de las a rtes, su entr ada a la uni vers id ad ? Se es tá ca mbia ndo

el lu ga r desd e dond e es tán h a blando. H ay un ca mbio radi ca l e n los procedimiento s de! arre. En la manera como se enseña se pasa de u na relación profesor/a lumno que mantenía rodavía rasgos de la relació n maestro/aprendi z, a una relación pr ofeso r/alumno qu e es mn chísimo más "profesional " e "industri a l".

50

Bernardo Ortiz C.

N o se pu e de s ub es rim a r el peso que tienen los medios de producción de discurso sob re el conten id o, y so bre el discurso mismo. No se puede desconocer el peso que tiene hoy

la uni ve rsid ad como med io de producción de

no se puede ver como una esrrucru ra neurra,

co urr ario, parcicipa acrivamenre en el juego de poder de la reflexión y la rran sparencia.

A veces eiene mucha luz que la hace más rransparenre ha cia el exre ri o r, pe ro a veces la

lu z le incide de tal manera que quien esté demro sólo se ve reflejado has ca el infinito. El

discurso arrísr ico. Por ello la univers id;-¡d corno un pabellón WH1sparenre . Todo lo

proble ma potencial con el discurso académico es que pued e reprimir y oculta r su s eSlr a­ regia s reróricas y, de hecho, riende a hacerlo. Eso no le da espacio al humor, po r ejemp lo,

o a una gama amp lísima de estrategias marginales (en el senrido lireral del eérmino) que descaparían Jos mecan ismos ondeos en el juego.

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Juan Fernando Herrán

La investigación dentro del

proyecto Papaver Somniferum

Papau er .fOmn~ferttm es el nom bre científico d e la a m apo la del o pi o. Es, a s í mi s mo , el nombre del proyecw artístico que desarrollé dura nce varios años y que gira en torno a l fenóm eno del c ulúvo y la erríldicac ión de la am a p o la. También es el dtulo de la inv es ti· gación rea li n da con el ap oyo del Comi té de Inv estiga ción y Creaci ó n d e la Facult ad ele Arces y Humanidades. La ac tu a l pon encia se es tru ct ura parci almente en los contenid os

dcllibr o res ult ado del proyecto.

D e nero d e esra expo sición se plamea com o un eje fundamcnc al la relación e nrre la

inve sdga c ió n y la produ cción a rcíscica, Se traca d e un espacio de n-abajo que incluye d es de las inqui etu des subjetivas, que en muchos casos ini c ian verdad erame nte los procesos de

es rudi o d e rallado , co mpl ej o y fascínanr e d e los re ferenres y de las

y po líti cas d e un proceso a ní sr ic o que ri e n e co mo obje[i vo el se r

conocido y debarido dentr o de un

inve s ri ga c ió n , hasra el impli caci one s soc ia les

espacio socia l.

Es así como, a concinu ación y de man e ra breve, tracaré vari os d e los aspecros qu e le

han dad o forma al pr oyec to PapafJ(I"

imágenes re ferenciales y d e las o bras producidas.

sornn~ferum, mosrrando simulráneamenre alguo<l.~

58

Juan Fernando Herran

Primer esbozo

Duranre un corro viaje de rurismo a Portugal en 1993, me e nconrré con un her moso campo de amapolas florecid as. Lleva ba apenas uno s sie re meses viviendo fuera de Co­ lombia y esra era mi primera sa lida de la ciudad de Londre s. Paré el ca rro a la orilJa de la carrerera y caminé con cierra inc redulidad hacia el cemro de ese espacio de color rojo imenso. Me senré allí y tuve la certeza de esrar por primera vez en un cultivo de amapolas. Anreriormenre habia visro imágenes de sembrados de amapolas pero nunca 11ah1a cenido la oportu nidad de esrar en uno de ellos. Torné una de las planeas y observé la forma cómo se proyecraban sus rallos verti ca lmenre, las pequeñas vellosidades que los rodean y la delicadeza de sus péralos. Ésros vibraban nerviosamente por la acción del viento creando

para verlas de raUadameore

y adverrí có mo del raBo emanaba un líquido de olor penerrante, b la nco y vi scoso. Era indudable que de aHí se ex traía la droga .

un

especrác ulo de sing ul ar belleza. Desprendí unas hojas

Esta anécdota insinúa aspectos que

ha n esrado pre se nte s a lo la rgo d e va rios aóos

en

mi interés por las amapolas. Se rr ataba pues de algo que empezaba a perfilarse como un

problema cultural, histórico -

época- , y contextual, íntimam ente ligado al amerior, donde las co ndiciones de lugat juegan un papel importante en la percepción que tenemos sobre la adormidera.

donde la connotación de la planea va ría de acuerdo a la

Aspectos históricos

Las Guerras del Opio

La historia del comercio de opio enrre la China y las porencias coloni a les es un mag­ ní fico ejemplo para referirse a l problema de la producción , el co m erc io yel consumo de las drogas en general. Las Gue rr as del Opio dejan ver cómo los intereses económicos

de terminaron

los paises europeos y en panicular de Inglaterra, que

prefIrió entrar en una confronración de varias décadas antes que renunciar a las millonarias

mi lidades que le

la policica exre ri o r de

dejaba el co mercio del opio.

Durante el siglo XVII, G ra n Breraña c omercia con el opio producido en la India

Turquía para adquirir a camb io té y seda de la China. Es re esquema se consolida y

expandirse en 1773, cuando el opio producido e n la India por la Easr India

Co mpany es llevado a la C hina por traficantes que lo camb ian por o ro y piara. merales

son luego utilizados pa ra la compra de productos chin os. La rra nsacción comercial

°CIIl pi"za a

59

Investigación y creaci ón · l a inves tigaci6n dentro del proyecto Papaver Som niferum

es ahamenre beneficiosa para los in gleses ya que el opio producido en la India a muy bajo cosw se conv iene en una mon eda de intercambio de mayO[ va lor. La población china se aficiona a la dro ga y paul a tinament e la balan za comercial se inclina a favor

adicionalmenre

fuerces sumas de dinero. Es así có m o el fenómeno e mpi eza a rener una ingerencia negariva sobre la economía china, ya que sus producms se desvalorizan con relaci ón a las imp o rcacion es de opio. No sólo los nivel es de adic ción se in cre menTan preocupan­ cememe, sino que , debido e n pan e a ello , el apa raro producTivo del pai s se desacelera en un a relación proporcional al aumemo en el uso de la dco ga, a pesar de lo s edicms

oficiales que prohíben su emp leo.

de Ingl are rra . Como consecuencia , la China se ve obli gada a cancelar

Las co mpañías Easr India Comp any y Jardine and Marheson Co mpan y mami ene n el monopo lio del comercio del opio bajo el amparo del Parlamenro Inglés. En 1830 , ame

la d esve utajo sa s iruació n del país as iá tko , és re expulsa a los co mercianres eX Tranj eros. El problema se ag udiza en 1839, cuando la Reina de Inglarerra desdeñ a una perición

del e mperador

roma como un a aftenra hacia Ingl are rra y hac ia el derecho al libre comercio las medidas torn adas por la China. La desrrucción en Honk Kong de veime mil cajas de opio por

parre de lo s ch inos , desencadena la Prim era Guerra del Opi o. Luego de dos años de confeonración, la China se ve ob ligada a pagar una indemnj~ación y a ced er algunos puetcos a la porencia imperiaL

Tao Ku eng para conr rolar el fenómeno. En 1840, el gobierno inglés

En 1856, un ¡nfonun ado incidente riene lugar cua ndo unos oficiales chi nos abordan el barco "Arrow" y en un arranqu e de na ciona lism o, arría n la bandera ing l esa. E ~ re h e­ cho, en co nj unc ión con el asesina ro de un misionero francés, desara la Seg unda Gue rra

del Opio, invo lucrand o

Inglare rra y Francia . En 1858 se firma el trarado de Tienrs in ,

otOrgando m ayores ventajas comerciales a los briránicos. Se lega liza el [ráf.¡co de op io, se

in crementan Jos

movili zación de

a r arifi car el acuerdo y Pekín es capru rad a por los aliados en 1859. La Tercera Guerra del

Opio [ermina en 1860 y, como

a la corona in glesa.

la China cede el rerrirorio de Honk Kong

puertos bajo domin io ingl és y adici ona lmente se garanti za la lib ertad de Jos mis ioneros cr is rianos demro de la C hina. El gobierno chino se niega

a

cons ecuen cia,

Así se cierra un ciclo eu el que Inglaterra incremenra su pod erío econó mico y ter ri rorial,

del país as iático es simp lemente con side rado

mientras qu e el proble ma de drogadicción como un fen ómeno interno.

Turquía

Un ejemplo que , hoy por hoy, es dign o de resaltar es lo ocn rrido en T urquía duranre la década de 1970. T radicionalmeute, esre país hab ía sido uno de los mayores proveedores

60

Juan Fernalldo Herran

de opio,

grandes cantidades de la base de morfina que era luego refinada y disrribuida e n todo el continente e inclu so enviada a Narre Am é rica.

morfina y heroína del mundo. La famo sa Conexión Francesa innoducía a Europa

Luego de grand es presione s a nivel in ternaci onal , e n 1972 Turquía prohíbe el culrivo de amap ola reduci endo considerablememe la aferra de morfina. A pa rrir de un plan de

sus titución de cultivos apoya do por la co munidad internacional, se acu erda entregar una

d e los cuales se destinan 15 millone s período de cuarro años (Lab rou sse).

Una vez co ntrolad o el fenómeno y luego d e una incensa

negociació u inre rnacionai, en ocho provincias d e Anatolia y

d edi car el producto de la plam a emeram e nte a la elab o raci ón d e drogas farm acé uti cas.

se

encuentr a localizada a una alrur a de 101 5 me tros sobre el nivel del mar. Es allí donde se

hallan

La provincia de Afyo ukarahisar, c uya rradu cción

ayuda económi ca d e 35.7 mill o nes de dól ares al país, de dól ares como aporre a los campesinos duranre un

1974 Turquía opta po r

teanudar el c ultivo d e amapola en

significa " Fo rtal eza negra del op io",

ac rualmente los c uldvos más exten sos .

cosec ha es reco lectada no por el mé rodo rradici o n a l del ra yado d e la cá psula d e

amapola s i no por m edio d e un proc edimi enro e n el qu e las plantas so n cortadas, recolec ­

tadas y procesadas en fábricas gubern amentales . Con este método se mamiene un control sobre la producción mientras qu e se le ga ra ntiza al campesino la co mpra del producro .

estab lece los prec ios para la

compra de la cosecha y se encarga de procesa r la plama para extraer de ella los fár maco s

utilizad os en

productor de drog as lícitas del mundo, aponando m ás de un te rcio de la producción

global (B rosna han , 400).

medicina. De esta manera, en pocos año s el país se co nviene e n el mayor

Este esqu e ma es m anejado dir ec tamente po r el gobi e rn o que

La

La búsqueda del paraíso

rel ación a la plama de la adormidera,

surgen va rias preg um as que son ce ntrales para el entendimiento del tema. Una de ellas

los llamados "placeres artificiales". Pensar

este fen ómeno desde un ángulo sociológico es beneficioso para ev ita r lec(Uras moralistas que simplifiquen exces iva menre el hec ho.

señala la búsq ueda persistente del hombre de

Lu ego de realizar un breve recu ento hi stó rico con

La adicción siemp te ha sido vista como un problema de inesrab ilidad, de pérdida

de cont rol. Sin emb a rg o, só lo h ast a hac e re lar iva mente po c o se e m pezó a pensar que el empleo de las dro gas pu ed e llega r a ser con sid erado pa rcia lmente como una exploración lógica del se r humano. Jacgues Derrida di ce q ue "ciereas maneras de recurrir a la expe­

rimenta c ión riesgos a de 10 qu e se ll am a

) pu e d e n ser g ui adas por el deseo de

dro ga, (

61

Investigación y cTeacion • la \rwestlgaci6n dentro de.l proyecto Papavef Somnilerum

pe nsar a la vel desde ambos lad os del pre tendido lí mire , y por lo (am o de pensar eSte

limite en cuanco tal"

(Derrida , 68).

C u a nd o Sam uel Taylor Colerid ge. en 1798 , en una ca rra a su he rm a no Geo rge es­ cribe'. " E1láud ano mt: dio repo so, no sue ño ; pe ro rú , c reo yo, conoces qué tan divino es ese reposo , que. paraje de encanramiemo, un paraje verde de fuenres y flores y árboles e n d corazón mismo de un terreno ba ldío de arena s"¡, se pone en evid encia el profundo deseo de alcan za r cierros esrad os exalrados, lo que obedece a una conc epción romám ica del mundo donde la expeüencia estética se define en torno a lo exnao rdin acio. Es bien

lm elec rual y a rtística eur opea durante

s ig nificativo qu e la popularjdad del opio e n la elite

los siglos XV 111 y XIX

coinc id a con el esp íriw ro m ámico.

valio so resalrar el (ipo de imtl ge n que se adqui eren un protagonism o espec ial. Se

pe rcibe un lu gar luminoso marcado po r la presencia del agua y la delicad eza de l aro ma

de las flore s. Se cr~(a pues de un~ v i ve n c i a s en so ria lm e nc e co nd e n s ada , qu e se co ntr a pone

invoca;

Pero volvi endo a la

frase origin a l, me pa rece

se [[<ua de un paisaje. En él, los se ntidos

a un lu ga r seco y h omogéneo como el de s ie r m . Es s ign ifi ca ri vo

oas i s in v o ca l o excrao

l a normalidad mientr~s que la figura del

que el d es ie rro simbo li ce rdinario.

Ahora bien , ¿q ui é n de ese lugar?

nosorros no desea al meno s m ome: ruáneameme asoma rse a

Quis ier;¡ complemenrar lo a mes mencionado con una b reve m irada contempo ránea que

(i e ne co mo objet ivo id e ncificar cieno s im ag inar ios co lec ri vos que cambié n se ñ a lan hac ia

luga res idíl icos y sensua les. Deseo a ludí

nea

de es ws lugares idíli cos mencionados anre rio rmencc, com o también a la insistencia en de rer­

m in adas sensaciones que igualment e repr ese nran un acercamienco a lo exrraordin a ri o.

r a la presencia dci r3 en

la soci edad conrem porá

di ve rsos pro du ctos .

surge co n fre c ue nc ia la im age n d el para íso o, e n su defecro, un lugar dond e la cO lidia ­

n id ad es rel egada a un seg undo plano . En rérminos sensorial es, se invocan sensaciones

inrensas y exaltad as. También son legibl es e l ca mbjo de rirm o, la e uforia o la sen s ua lidad como estados de ánimo deseables. Esre panorama nos sugiere nna "hipe r-reaJid ad" 2, una

nueva condición de lo tea l, ca racrerizada po r la exal ración. A t ravés

de estas im ágenes y la co nform ació n del

sensaciones se deseo y d e l os

Al obse rvar <lre m ame nre las campañas

p u bl icirarias de los m ás

crea u n i magina rio qu e es s ignifica ri vo con relación a o bj eros fet ic he qu e Jo nuu e n a n i vel so cial y c ultur al.

" L¡¡udólnUm g3\' <:: m o: rep os.:, n o r sl~c p ; bUI yo u , ¡ b(»ie ,· c.

a grcen 'pO( o( fO Unt .l in and f10weu an d HC<::5 in rhe yc r), he~r! o f J. Waste of $J nd s". TT.?ducd6n del Jurm .

know ho,," di,-inc t h ,1t repos e i s. wh~t ~ ~po l of cnc ha n rmcn¡,

2 Térrnino "liliz~do in ;;J3tcnr. · mcnre po r je an B~\l dri llard pan descr i bi r I\n r el:ld6n con l o Ie ~ 1.

Jle¡~m iemo dt l o

n ~! u ra l y un

n uevO I l p O d e

62

Juan Fernando Herrán

Sin embargo, no rma[Ívamenre se censuran los efecws causados por las drogas bajo prerexIO de que alejan al ser humano de la realidad. Paradójicameme, la publicidad deja emrever el "inconsciente colectivo" de la sociedad, poniendo de presente que lo que se censura con relación a las drogas es acept ado e incluso fomentado co n relación a los modelos de vida que se hacen tan visibles en la publicidad.

Economía agraria

Dentro del esquema de desarrollo de nuestra eco nomía, ocupa un lu gar primordial el fenómeno de la colonización, cuyo ejemplo más notorio sería la colonización antioqueña. Este modelo responde allegado colonial de los españoles, un método que siempre estuvo ligado a la noción de la extracción de riquezas.

Este m étodo , ba sado en el d es plazamie nto a zonas desconocid as para la explotación de los recur sos n a tural es, s igue sie ndo , una vez finalizado el período colo ni a l, el esq uema

mayormente emp leado para la obtención

antioqueñ a se ca racteriza por la forma como el co lono conquista un lugar bajo la acción

del hacha y el machete para luego consolidar su posesión a partir del desarrollo agrario

y la explota ció n de los

un lugar determinado, volviéndolo productivo y habitable para sí y para su familia. Este desarrollo da sus frutos más tangibles en la industria del café. La exp lo tación del grano afianza la eco nomía de un país qu e se perfila como una nación em inenremente agraria.

animales dom és tic os. De esta manera, el colono se establece en

de un s usrento económico. La colonización

Desafort un ada me nte , la economía cafete ra e ntra en crisis en la década de 1990 y todo este esquema productivo, fuente de suscemo de miles de familias, se de svanece. No

es casualidad que la expansión del cul tivo de ama pola coincida con este fenómeno. Las primeras noti cia periodísticas aparecen a principios de la misma década J La ruprura del Pacto Cafetero durante el gobierno del Presidente Virgilio Barco y la caída de los pre ­ cios del grano, cambian radicalmente las condiciones de los cafeteros. Veamos un corto testimoni o de un habitante del Cañón de las Hermosas, en el departamento del Tolima:

patrón del cafeta l decidió irse a

"Antes trabajaba por jornal, cog ie nd o ca fé, pe ro hasta el

cultivar amapola. fl d e bía mu c ha plata en el banco, los intereses se lo comieron y é l, que

era de buena familia, decidió {(abajar el ilícito" (Betancourt. 235).

3 Ver El psublt) di lal1ml1pola, Cromos 3866, Dogolá, febrero 23 del992; El ¡mpaío de lo Amapola, El Espectador, Bogotá. ~\.)re ro 17 de 1992; C,,{t¡¡;abaamapolapor-qutmtpagoboflulI m"jo rjoma.l , El Tiempo, Bogotá , enero 24 de 1992; A. "Id~la:

j01 .u 1I1ufo, El T kmpo. Bogod, ftbl cc[O 2 d e 1992 , e ntre OlroS.

63

Investigación y creación· La inves ti gac ión de ntro

del proyecto Papavet Somni lerum

La amapola seculri va entre los 2.300

y los 3.500 merros sobte el nivel del mar. (S amp er,

25). En términ os prácricos, significa que crece mayorirari amente en rerren os montañosos.

A diferencia de la coca, los cultivos de amapola so n normalmente de pequefias dimensiones.

Este hec ho rien e

las ca rac re rí sri cas ro pográfi cas de es ras zo n as y su vocació n minifundis ra . E l seg undo aspecro, re sulta ser una res puesra del cam pesino ame el carácrer ilegal d e la a mapol a y

culrivos no sean dec ecrados fácilm enre por las aur o rid a des. Es así la disp e rsió n, no sólo se campana co mo una especie de ca muflaj e,

el deseo de que es tos

como la esnacegia de

s ino que der e tmin a el ramañ o de

que ver con dos as pecros comp lemenra ri os: el prim ero, relacionado co n

las sie mbr as.

del ca mpesino d e culrivos ilíciro s no es sino un a

resp uesra lógica y aún previsible denrro de unas circunsrancias bien par ticula res. Por un lado la crisis cafete ra y por o rro la ca rencia d e infraestru c rura bás ica pa ra el d es arrollo

agra

cent rales de acopio y a rras elementos que faciliten la expl o tació n legalmente constituidos.

de pro ductos agrícolas

Co nsider o que la siembra po r paree

rio . Aún hoy en día, grandes zo na s de nuest ro re rriro ri o no poseen vías de acceso,

tadica en que el produ c to , co mo

ra l, es fác il d e tran sponar. N o o lvid em os qu e mienrras un culrivo de m ora POt ejemplo dema nda un manejo especializado, la extracción dellárex de la amapol a no represent a mayores compli ca ciones. Ell are x recolect ado, co orratio a l eje mplo d e la mora, no se

de re riora

sustancia

44 kilos de lárex segú n el Teniente Coronel Orlando Barrero , Jefe de Área d e E rradicación

de C ultivos Ilíci ros de la Polida Anrinarcócicos". Es ta situaci ó n, unida a la aIra te orabilidad

de l producto, hace de los culrivos ilíciros una o pción difíci l de rechazar.

con el p aso del ti e m po y no demand a c uidado s espec ia les. E s si mpl e m e nre un a fácil de tra nsportar y co mercializar. U na hecrá rea de amapola produce e nrre 36 y

U na gran ve ntaja del culri vo de la coca y la a mapola

Desafortunadame nre, la ri queza prove ni ente de los culri vos ilíciros na se traduce en un mejoramienro notorio de las co ndiciones de vida del campesinado. És te se vuelve

esclavo de un a eco nomía de

las

au

grandes altibaj os debido, en g ran medida, a la acció n de

roridades y su s campañas de fum igación.

Un juego perverso

En Colombi a, ac tualmente, ta nto el Ej érci to com o la Policía esrán encargados de las acciones rendientes a la desrrucción de los culrivos ilícitos como parte del mandara cons­

Juan Fe rnando Herrán

[iru do na l. Seg ún [Odas las es tadisdcas, el área culti vada ha aumenrado cons tamememe

de sde 1992 , al igua l que las hec táreas fumigadas. De esra

mane ra se co ntraponen , por un

l ado, la sie mbra co ns ra nt e d e amapola por pan e del campes ino y. por el o rro, las acc iones

policivas para co nrro la r el fe nó meno.

Esre co mr apunco posee un as cara CterÍs ricas bie n paf(icula res. La Policía, po r un lad o, necesita maximizar sus rec urso s para err adi ca r el mayo r número de h ecrá rea s

posible. Los cos[Qs de o pe ración son mu y airas; incln ye n tanco los cOS[QS del glifosaro

co mb us tibl e de l as avionetas d e fu mig ació n y d e los

heli cópreros que asegn ra n la zo na p a ra evitar que las ae ronaves sea n derribadas. De

utili za d o pa ra e Jl o co mo los del

esta man e ra, se ha ce prioritari o se r efec rivo e n las fumigaci o nes. Esra efec ti vid ad se tradu ce n o úni ca m ente en la precisión con que se deben rea li zar: también se vuelve

ra rio que la fu mi gació n se rea lice jdealme nre días ames d e la reco lecci ó n dell árex.

de err adicació n se efec túan d e ac uerd o a l ciclo biol6g ico

D e es ra m a nera, las ca

pri ori

mp a ñas

de la planra. Se busca de esta fo rma que la pr oductividad de los c ul tivos de amapola

descie nda radi ca lm ente. Ha y qu e conremplar que un a siembra de amapola se vuelve

producriva e ntre los c u at ro y los cinco meses aproximadameme, c ua nd o las cápsu las de

la

pla nta c rece n y se hace p os ibl e la exrr acció n del lárex. Si la policía fumiga el cu ltivo

a

los u es meses, la pla nrac ió n no alcan za a se r prod uct iva y el c ul t ivado r pi erde no

lo la cosecha

sin o también, y principa lm ente, el ri emp o que le ha dedica do a ella .

D

e es ta form a, se plan rea un ju ego est ratég ico en el c ual el m ayor damnificado es el

campes in o q ue, d espu és d e habe r trabajado po r m eses en el c ul tivo, repe ntinam ente ve d esr rui do su rrabajo.

Ge n era lm ente el

campes in o re ci be la semilla d el nar corrafica nce; en oca siones

tam bién los insumas pa ra la pl a nración. So lamente a l fina li zar la cosec ha el labriego

puede o bte ner a lgu na ga nan cia, ya qu e es po r la compra dellárex qu e se le paga. Aho ra bien, d ebido al precio dellárex, los culrivos son alramenre renrab les, as í que aunque el

de nu evo.

campesi no no haya log rado tene! éxito en su primer imento, decid e se m brat

a pea p o r se mbr ar en un lu ga r dife ren re para dis­

minuir así el riesgo de ser derecrado y nuevamente fu mi gado. Esra movilidad obedece a

bien se nc illa. Toda ca mpafla de e rr adicación ubi ca co n p rec isión los terr enos

dedicados al c ul rivo de la planra ilícita. Esro se rea liza po r medio del uso exre nsivo de la

sob re las mismas por el otro pa ra

ver si se h a reincidido en la siembra. Por ello, el campesino se des plaza monte arrib a, gen era lm ente a zonas apa rtada s, do nd e ta la el bosqu e. p repa ra el terreno y se la nza a

Para evi ta r la fumigación , el lab ri ego

una razó n

forografla aé rea. Posre ri or menre a la fumi ga ción se reali za n so brevu elos zonas para derermin a r POt un lado la efec ti v id ad d e la fumigaci ó n y

u na nu eva sie mbr a.

desrruid as. Por rracarse

de un culrivo a islado, las pro babilidades de que éste sea d erecta do di sminuyen y p or ende

Siguie ndo es te eiclo, gra ndes á reas de

bosqu e primario se ve n

le aumenta la probab ilidad de éxito en la siembra. Deb id o a l prec io pagado por ellárcx,

65

e primario se ve n le aumenta la probab ilidad de éxito en la siembra. Deb

I nvestigación y creación· La i nvestigación dentro del proyecto Papaver Somn iferum

el campesino, aunqu e haya p e rdid,o su prim era cosecha puede pagar deudas adquirid as

y

subs istir. Se

configura así un ciclo perverso de ex plotación del cam pes in ado por parte

de las mafia s

de la droga qu e

aprovec ha n las difíciles circu nstancia s del labriego para

monra r su aparara productivo.

Un esq uema en el que ellos no a rri esgan nada y donde el

úni co dam nificad o es el camp esino.

Territorios Lejanos

fenóm eno

del cultivo de la amapola en Colombia tiene que ver con la ma rgina lidad de los te rrj eo ri os

donde se siembra la pla nta. Esra marginalidad comprende va rios asp ec ros:

Tal vez una de las ideas que ha cob rado mayor ime rés

para m í con relació n al

En prime r lu ga r, el olvido p o r pa rte d el ha ce más patente cua ndo se trata de área s

La falra de vfas de acces o, por ejemplo, ha ce notorio un dist anciam ienro físico que es fácilmente co mprobable po r las largas jorn adas de viaj e que separan a estos lu gares de las cabeceras municipales. D e es ta forma , la dista ncia se t rad uce no só lo e n kilóm etro s sino en horas de viaje. Es ésta un a petcepción mucho más vivencia l de la di s tancia física. Insisto en este puntO porque cons idero qu e la dis tancia experimentada a nivel temporal seña la una cond ición que se traduce en un sentimiento consciente de aislam iento. Pensat en es ra cond ición es básico p ara intentar compre nde r las ra zo nes por las cua les el h abira nte de esros te rritorios toma la decis ión de dedic arse a los cu ltivos ilíciros.

se

esrado de las zo nas rura les e n ge nera l, qu e monta nos as alejadas de los ce ntros ur banos.

Adicio naLmenre , a l no perc ibir la presencia del estad o, el ca mpesino, aú n sabiendo que

se trata de un cu lri vo ilega l, acepra co n mayor facilidad la opció n de iniciar la siembra.

Este abandono del estado, acompañado por la ce rteza de que para

mejorar s us co nd icio nes

de vida debe aceprar las opciones que se le presenten, inclina n al campesino a sembrar la

COD relación a la s drogas no tiene n

cabida. Son incluso dificiles de pla ntea r ya que los efectos nocivos, argumenrados dentro del di scurso institucional, resultan ajenos a su rea lidad y a su expede ncia.

planta. En esta situació n, los argumentos moralis tas

maneta como es tos terriror ios

son percibidos. E sco se rea liza , básicamente, bajo un a mirada exte rn a que , e n el caso específico del fenóme no de los cultivos ilícicos, esrá represenrada por los vu elos de reco­ nocimie nto realizados por la Po li cí a Naci ona l. Esta mi tada es ajen a a la com plej a realidad

vivida en d ichos terriwIÍos que los concibe en un aspecro que me atrevo a defin ir como su sínto ma. Me refiero al hecho de qu e en esos luga res se cultive la amapola. Es incluso interesa nte pensa r que esta mirada externa , que efecriva meme se ejerce desde el ai re , es similar al procedim ienw seguido por un der marólogo cua ndo examina a SIl paciente.

Esca marg in a lidad se evide ncia fácilm enre a partir d e la

66

Juan Fernando Hen án

Este observa cu id adosa m ente pero evita, en la m edida de manera, los vue los d e derecc ión rea¡-izad os por la Po lida

rada de los piloras ent re nados para ello, bu sc;'\ n en la superficie mom a nosa áreas que se

distingan por su co lo r. Zo nas que pos ean el verde az uloso catacre r ísrico d el fo llaj e de la

ex is rir , a ser su poste ri o r

planta y/o el r ojo de su flor. Es de esra

cartografiadas e id entifi ca d as con rela c io n a coord en ada s geográficas pa ra

ubicacjó n. D e esra ma nera so n refe re nc iadas y sa le n del a no nimaro .

lo posibl e, el coneacro . D e igu a l Nacional y en particular la mi­

m a n e r?. có m o es t as zo na s e mpi eza n a

descritas , re sult a lóg ico que

dich as áreas pos ea n u na fuerre influencia de los grupos alzados en arm as. Los g rupos

influ encia. Es r:1blecen

g ue rrilleros

Si es re es el c ontacto de las aucoridades con las 7

on.1S

norm a lm ente co nocen palmo a palm o sus área s de

dOIT'linio Sin e mbargo,

su

a

partir de un co nracro real con su~ pob lad o res y el

lo qu e me parece alra menre sig ni ficativo de la p robl e már ic a d e b s

rerri ra rí o donde v iven.

20 nas

donde se siembra la a ln apo la,

d efi ne in stiwcionalm e nc e a

partir

del h ec h o ante s menc io nad o. pro ble ma d e indife re ncia.

es qu e su ex is re nc ia se Esra v is ión es n ec h a y

pa rc ial obedece, e n úlrim as , a un

Estas consideraciones fu eron la s que di eron fo r ma a varias ele las obra s de la se rie

PaptTver somniferum y, más es pecí ficamente, a l a obra Terrtr Incógníta , un a in s t:1la c i6 n

escu lt ó rica exhibida e n el Mu seo de Arte Mod erno d e Bo ga d y en la Bienal de Liverpoo l

involucrados en los pr o cesos de e rrad icac ió n d e culri vos

la mirada vigila nre ejerc id a po r las aUlOr idades a rravés del uso de

ilíciros y e n panicul ar

la forog rafía aérea y lo que ro d a esto impli ca id eo lóg ica me nre.

2002.

Ésta remIDa los elem e ntos

Uoa de las inquierud es es tru c rur a les de Terra papel qu e juega la percepción y la doc umentación

lado, la ob ra subraya el hec h o de que las áreas donde se enc uenrran los culrivos d e amapola

son prácrica mente desc o n oc id as y de difícil acceso. E n esras circ unsrancia s, el reconoci ­

mi enr o visual de los lug a res juega

La imporrancia en el proceso de

la ob ra de las forografía s aérea s ro m adas por la po licía , rad ica e n primera in srancia, en la

segund o lu ga r, e n que la

defini ció n de estos (e rriroríos se

en la llamada «g ue rra co m ra las

manera fragmemada y p a rcia l d e refe ri rse a di cha s z.onas, y e n

pro du ce dentro d e un a pe rs pec riva red ucc io ni st a basada d rogas".

Incógnita es la noción d e rea lid ad y el en el pro ces o de su definici ón. Por Ull

un papel definüi vo.

La insra lación

busca hac er parenre la manera como

esc ena las condic iones q ue prevalecen en los c ulrivada.

p oner en

y

amapola es

esas z.o nas son conc e bid as lu ga res donde la planea d e

Terra Incógnittr re c rea parc ialmenee la ex.pe rien cia de ve r es ros Ju ga res de sde el a ire. La esca la d e l a o bra esr á co nceb id a e n refe re nci a a las forog ra fí as qu e le dan o ri ge n . El [am a ño de los e1emenros escu ltóricos con relació n al c uerpo, esrablecen un paralel o con

la mi ra d a aé rea de las fowgrafí as . El

es ta

cs penador experimen ta en primera instancia

67

Inve5tigación y c reación· La ,o 'l1!:sl,gaci6n denl/o de l p(oyec lo

Papave r Somnife/Um

separaci ó n e n la percepc ió n ge neral del lu gar y de

detall ada m e nre man la obra, se

en la s siruaciones de sc riras p or las Figuras. De es ra manera se propone n narrativas que

los el em enros esc ult ó ri cos. Al observar

las esce nas e n min ¡aru ra d isp ues t3 s sob re las dife re nces roca s qu e confo r­

produce un camb io en la p erce pc ió n es pacia l q ue co nce nt ra la a renció n

innodu ce n a l espectado r él. una

cio nes imri ga nre s pa rece n se r escenas de u na pesa dill a.

realidad d esconocida. Visras d erenid ameme, estas si rua­

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