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Can a photo of a work of art be a work of art?

Si le tomamos una fotografía a la Mona Lisa de Da Vinci, la enmarcamos y la


exponemos, ¿Podría ser considerada una obra de Arte? Could a photo of a work of art
be a work of art? La respuesta va a depender de la postura ideológica que tomemos,
pues vamos a considerar varios factores para pensar en el estatuto de la obra de arte,
y uno de los principales va a ser el poder que poseen las instituciones culturales, museos
y, sobre todo, la critica especializada al momento de decidir que arte es valioso. O sea
que es arte y que no.

A través de la historia los conceptos en torno a la actividad artística fueron variando de


acuerdo a los avances políticos y culturales, a los cambios en las naciones y los
sistemas políticos que gobernaban, y también de acuerdo a los cambios en el hacer
artístico mismo, pues los artistas también definían su actividad antes de lanzarse a
crear, con o contra las ideas de la época. Por ello vemos que cada nueva generación
viene a quebrar los postulados de la anterior, a plantear revoluciones en las formas de
hacer y presentar el arte.

A pesar de esto podemos plantear un par de ideas en torno al hecho artístico en si


mismo, el objeto o acto que se nos presentan como arte. Debe existir, sobre todo,
voluntad en el acto artístico. Para Platón, el arte es la capacidad creadora del ser
humano. Entonces debe existir una voluntad de plasmar esa creatividad en la creación
de un objeto o acto. Hay un sujeto que se reafirma en la obra de arte.

Para Humberto Eco, la obra de arte sólo existe en la interpretación, en los significados
que puede interpretar el espectador. Podemos pensar que para que un objeto o acto
obtenga el estatuto de obra de arte deben existir personas que estén dispuestos a
considerar que están viendo arte e intenten descifrar de que se trata.

El caso de la obra de Marcel Duchamp, “la fuente”, el famoso mingitorio expuesto en


una galería de arte nos permite pensar que también el contexto o canal que se utiliza
para presentar una obra va a influir en la consideración de su valor artístico, cualquier
objeto común puesto en un museo o galería puede ser interpretado como una obra de
arte por el público. Esto nos permite reflexionar sobre el valor del shock, la interpelación
de la obra de arte sobre el espectador, pero también sobre el valor que otorgan las
instituciones culturales.

Estas instituciones tienen la posibilidad de legitimar obras y artistas, y determinar de


esta forma que obra de arte es valiosa para una sociedad. De esta forma a través de la
historia, se fueron fijando valores a la idea de arte que fueron culturalmente aceptados
y repetidos: el arte como representación de belleza, como representación de la
naturaleza o del genio creador del artista, por citar algunos ejemplos. Las obras de arte
que cumplan los requisitos planteados por la crítica y por las academias pasan a
engrosar el canón del arte y configuran una idea general acerca de que es arte y que no
lo es, construyendo mentalidades e ideología.

Cada vez que una nueva generación viene a redefinir los conceptos de arte, a plantear
en sus manifiestos la necesidad de dejar lo anterior de lado, existe una reacción
conservadora de las instituciones que se arrogan el poder de legitimar a las nuevas
expresiones dentro de los canones instituidos. Tanto la critica como las academias
cumplen en estos casos el papel de censores morales que predican contra la
decadencia del arte y la cultura. También existen críticos de vanguardia que saludan lo
novedoso y producen discursos mediadores entre el público y las obras, pero
generalmente se reducen a círculos elitistas.

Los avances tecnológicos, científicos y sociales desde comienzos del siglo xx hasta la
actualidad revolucionaron las posibilidades técnicas y las formas de hacer arte. Estos
cambios permitieron que cualquier persona pueda acceder a cámaras fotográficas y
dispositivos electrónicos de todo tipo, incrementando la chances de expresar la
creatividad de cualquier persona, transformando a todos en posibles artistas. Entonces,
si más que nunca, cualquier persona con un celular y una pc puede convertirse en
artista, ¿Cualquier cosa puede ser arte? ¿incluida la foto de la Mona Lisa?

Instintivamente diremos que no, influenciados por la mirada conservadora instituida por
la crítica en la sociedad, aquella que otorga un carácter sagrado y trascendental al arte,
e intenta mantener el status quo intacto. Sin embargo, planteamos múltiples factores y
actores a la hora de definir qué es el arte, por lo que podemos pensar que se trata de
una construcción social dialógica, en la que se relacionan lo viejo y lo nuevo, sujetos y
objetos, lo instituido y lo instituyente, y por lo tanto en constante redefinición.

No existe una definición cerrada, sino en cambio un concepto totalizador que contiene
todos los intentos de definirlo y los relaciona a través de la historia. Alumbrados por esta
certeza de incertidumbre podemos decir que cualquier mediación humana entre un
objeto o acto y un espectador con el objetivo de presentar aquellos como obra de arte
puede transformarlos en una obra de arte, sea un mingitorio, una lata de sopa o la foto
del cuadro de la Mona Lisa, y será bello o feo, mediocre o sublime, pero será arte.