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La Obra De Galeno

La profusión de escuelas y la subsecuente falta de una base científica común


habían llegado a hacer perder a la medicina helenística romana su fe en sí
misma. Era precisa una obra sistemática y canonizadora de todos los saberes
médicos, la de Galeno de Pérgamo (131-200 d.c). Su gran tratado terapéutico
es de método medendi (sobre el método terapéutico), obra que consta de 14
libros, escrita en dos etapas: los 6 primeros libros durante su segunda estancia
en Roma- desde el año 169-: los ocho restantes, tardíamente durante el reinado
de Septimio Severo -193-200.
Mostrando ya la neta escisión entre los conceptos de fármaco y alimento, Galeno
consagra a estos últimos dos libros: sobre las facultades de los alimentos y sobre
los buenos y malos humores de los alimentos. A los tóxicos, en fin, dedicara un
escrito tardío: sobre los antídotos.
Las fuentes y autores en que se inspira son todos los “antiguos”, desde
Hipócrates y los “actuales” como Rufo y, sobre todo, Dioscórides.

El undamento de la actitud terapéutica de Galeno, en la línea hipocrática y al


margen de la “revolución” de los médicos, va a ser la creencia en el esfuerzo
sanador de la naturaleza como verdadero principio de la curación. De las cuatro
fuerzas en que se expresa la virtualidad de la naturaleza animal-atractiva,
retentiva, alternativa y expulsiva-, es esta ultima la que condiciona la fuerza
sanadora de la naturaleza. Pero la obra no se limita a ello: dando un paso más
en la constitución de una terapéutica científica, introduce en su actuación en
concepto de éndeixis,
de indicación, entendido como “saber lo que conviene hacer en cada caso”.

Laín García Ballester han estudiado muy bien la sistemática de la doctrina


galénica de la indicación terapéutica, basada en cuatro principios: la índole o
naturaleza del proceso morboso, la naturaleza de órgano en que asienta la
enfermedad, la constitución biológica individual del enfermo y las acciones o
agentes exteriores nocivos.
Establecida así la indicación terapéutica, acude Galeno al fármaco, entendido ya
con un sentido estrictamente terapéutico. Es fármaco, nos dice, aquello que
produce en el organismo una alteración, en tanto que es alimento lo que actúa
originando un incremento del cuerpo. Y finalmente, establecerá Galeno una
evaluación de la intensidad de la acción medicamentosa en cuatro grados, desde
la operación no perceptible sensorialmente-medicamento activo en primer grado-
hasta la acción destructora - actividad en cuarto grado.
Haciendo bueno el título de su principal obra terapéutica, Galeno establece
realmente un complicado método que comprende el estudio, de la cualidad de
los medicamentos: cantidad necesaria de su administración, modo de
preparación y administración y duración adecuada de la aplicación. Solo la
vigilancia del médico iniciado en el método terapéutico racional, prudente en su
actuar y profundo conocedor de la naturaleza humana, dota a los fármacos de
su total eficacia (García Ballester).
Con Galeno, pues, la terapéutica se ha convertido en verdadera tékhne iatriké

El arsenal terapéutico por utilizado fue muy amplio: purgantes, evacuantes,


vomitivos, astringentes, diuréticos, emenagogos, etc.
_Los fármacos empleados ascienden a 473 remedios vegetales, algunos
animales y otros pocos vegetales.
_En cuanto a las formas medicamentosas citadas son: decocciones, infusiones,
pastillas, píldoras, polvos, enjuagues, supositorios, enemas, etc

Cabe decir en fin que galeno se inclinó claramente hacia el empleo no solo de
una farmacopea complicada, con un predominio casi absoluto de los
medicamentos compuestos, sino también por la polifarmacia, hecho bien
subrayado por Ackerknecht hace pocos años.

Celio Aureliano, también recopilador, no conoció los escritos galénicos. El


periodo es de adaptación y conciliación de la tradición, con la única novedad de
la utilización de las ilustraciones que embellecen los manuscritos. Por lo demás,
la racionalización del fármaco, Obra de Galeno, constituye un hito insuperable
en la historia de la Antigüe dad.