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Traducción:

pierrebourdieu
Fernando Hugo Azcurra: Introducción, Primera, Segunda
y Tercera Parte y Conclusión jean-claudechamboredon
José Sazbón:Textos ilustrativos (excepto los que se consignan
a continuación)
jean-claudepasseron
Víctor Goldstein: Textos ilustrativos(12, 14, 17,20,21,31,36) y
Entreüsta a Pierre Bourdieu
el of¡cio
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1 4 E L O F T C T OD E S O C r Ó L O G O

un sistema de casos dentro del cual adquiere sentido o, incluso, movili- Introducción
zación de técnicas gráficas o mecanográficas que permitan captar sinóp
Epistemología y metodología
tica y exhaustivamente el sistemade relaciones entre las relaciones reve-
ladas por un conjunto de cuadros estadísticos).Lo que nos ha detenido,
entre otras razones, fue el temor de que este esfuerzo de esclareci-
miento pedagógico -por los límites de la comunicación escrita- pueda
conducir a negar que la enseñanza de investigación es una enseñanza
de invención, alentando la canonización de preceptos desgastadosde
una nueva metodología o, peor aún, de una nueva tradición teórica. No
-escribe Auguste Comte- no es susceptiblede ser
es un riesgo ficticio: la crítica, en su momento herética, del empirismo "El método
positivista y de la abstracción metodológica, tiene enonnes posibilidades estudiado separadamente de las investigacionesen que se lo emplea; o,
de confundirse, actualmente, con los eternos discursos previos de una por lo menos, sería éste un estudio muerto, incapaz de fecundar el espí-
nueva r,'ulgataque, una vez más, consiga postergar la ciencia sustitu- ritu que a él se consagre. Todo lo que pueda decirse de real, cuando se
yendo e1honroso lugar de la pureza teórica con la obsesión de la impe- lo encara en abstracto, se reduce a generalidades tan vagasque no po-
cabilidad metodológica. drían tener influencia alguna sobre el régimen intelectual. Cuando se
ha establecido, como tesislógica, que todos nuestros conocimientos de-
Septiembre de 7972 ben fundarse en Ia observación, que debe procederse de los principios
hacia los hechos y de los hechos hacia los principios, ademásde algunos
otros aforismos similares, se conoce con mucha menor claridad el mé-
Los textos ilustrativos que constituyen la segunda parte de este libro todo que aquel que estudió, de manera un poco profunda, una sola
(pág. 117) deben ser leídos paralelamente a los análisis en el curso de ciencia positiva, así sea sin una intención filosófica. Precisamente por ha-
Ios cuales son utilizados o explicados. Las remisiones a estos textos se ber desconocido estedato esencialnuestros psicólogosse inclinan a con-
indican en la primera parte del libro mediante una nota entre corche- siderar a sus ensueños como ciencia, creyendo que comprenden el mé-
tes que lleva el nombre del autor y el número del texto. Al final del Ii- todo positivo por haber leído los preceptos de Bacon o el Discursode
bro (pág. 381) incluimos un índice especial que facilita Ia consulta. Descartes.Ignoro si, más tarde, será posible seguir a prioriun verdadero
curso de método totalmente independiente del estudio filosófico de las
ciencias;pero estoyconvencido de que ello es imposibie hoy, puesto que
los grandes procedimientos lógicos no pueden aún ser explicados, con
suficiente precisión, si se los considera separadosde susaplicaciones.Me
atrevo a agregar además que, aun cuando una empresa de este tipo
pueda ser realizada-cosa que en efecto es concebible-, sólo por el estu-
dio de las aplicacionesregulares de los procedimientos científicos podrá
lograrse un buen sistemade hábitos intelectuales, hecho que es, sin em-
bargo. el objeúvo esencialdel método.-l

positiae,t. I, París, Bachelier, 1830 (citado


I A. Comte, Cours d,ephilosoph¿e
según la edición Garnier, 1926, págs. 71.-72). Podría señalarse,con
Canguilhem, que no es fácil superar la seducción del vocabuiario que <nos
#
:OLOGIA Y M¡]'I'UL'ULUCT^ T'l

Nada habría que agregar a este texto que, al negarse a disociar el mé- si bien es cierto que la enseñanza de la investigación requiere, de
referen-
todo de laprácuca, de entrada rechaza todos los discursos del método, parte de quienes la conciben como de los que la reciben, una
persona de la práctica'
si no existiera ya todo un discurso acerca del método que, ante la ausen- cia directa y constante a la experien cia en primera
cia de una oposición de peso, a:rnenazaimponer a los investigadores .la metodología de moda que multiplica los programas de investigacio-
críticas de investiga-
una imagen desdoblada del trabajo científico. Profetas que se ensañan nes refinadas pero hipotéticas, las consideraciones
con la impureza original de la empiria -de quienes no se sabe si consi- . . o los veredictos metodológicoso3 no Po-
ciones realizadaspor otros [. ]
justa con las técnicas y
deran las mezquindades de Ia rutina científica como atentatorias a la drían reemplazar wareflexión sobre la relación
que no pueden
dignidad del objeto que ellos creen corresponderle o del sujeto cientí- un esfuerzo, siquiera azaroso, por transmitir principios
fico que pretenden encarnar- o sumos sacerdotesdel método que to- como simples verdades de principio porque son el princi-
presentarse
Si bien es cierto' además, que los
dos los investigadores observarían voluntariamente, mientras vivan, so- pio a. la investigación de verdades.
lo menos, en que éstos son
bre los estrados del catecismo metodológico, quienes disertan sobre el método, se distinguen de las técnicas, por
arte de ser sociólogo o el modo científico de hacer ciencia sociológica a *lo suficientemente generales como para tener valor en todas las cien-
mé-
menudo tienen en común la disociación del método o la teoría res- cias o en un Sector importante de ellasr,4 esta reflexión Sobre el
riesgo de rever los análisis más clásicos de
pecto de las operaciones de investigación, cuando no disocian la teoría todo debe también asumir el
pero (-luizá sea necesa-
del método o la teoría de la teoría. Surgido de la experiencia de inves- la epistemología de las ciencias de la naturaleza;
tigación y de sus dificultades cotidianas, nuestro propósito explicita, en rio que los sociólogos se pongan de acuerdo sobre principios elementa-
función de las necesidadesde esta causa.un <sistemade costumbres in- les que aparecen como evidentes para los especialistasen ciencías de la
telectuales>:se dirige a quienes,
"embarcados" en la práctica de Ia so. naturaleza o en filosofía de las ciencias, para salir de la anarquía con-
ciología empírica, sin necesidad alguna de que se les recuerde la nece- ceptual a la que están condenados por su indiferencia ante la reflexión
sidad de la medición y de su aparato teórico y técnico, están totalmente epistemológica. En realidad, el esfuerzo por examinar una ciencia en
de acuerdo con nosotros sobre aquello en lo cual coincidimos porque particular a travésde los principios generales proporcionados por el sa-
es evidente: la necesidad, por ejemplo, de no descuidar ninguno de los Ler epistemológico sejustifica y se impone especialmente en el caso de
instrumentos conceptuales o técnicos que dan todo el rigor y la fuerza
a la verificación experimental. Sólo quienes no tienen o no quieren ha-
cer la experiencia de investigación podrán ver, en esta obra que apunta
reflexión sobre la relación con las técnicas' otorgan una tuerte
a problematizar laprácica sociológica, un cuestionamiento de la socio- probabilidad al malentendido que aquí tratamos de despejar: en efecto, en
logía empírica.2 esta organización dualista de las posiciones epistemológicas todo intento de
volver á insertar las operaciones técnicas en lajerarquía de los actos
epistemológicos será casi inevitablemente interpretada como un ataque
dirigido contra la técnica y los técnicos; por mucho que nos cueste,y
conduce sin cesar a concebir el método corno capaz de ser separado de las urrrr-qr. reconociéramos aquí la contribución capital que los metodólogos,
investigaciones en que es puesto en práctica: [A. Comte] enseña en la y en particular Paul F. Lazarsfeld, han aportado a la racionalización de la
primera lección del Curso def,Iosofía positiua que "el método no es práctl.a sociológica, sabemos que corremos el riesgo de que se nos ubique
susceptible de ser estudiado independientemente de las investigaciones en -á. ."r.u de Farlsand' Foibl¿sof Amnican Sociologyqlue de The I'anguage of
que se lo utilizai';1ocual da por sentado que el empleo de un método Social fusearch.
supone ante todo su posesión" (G. Canguilhem, Thémieet techni4tu d,e 3 R. Needham, Structure and Sentirunt: A Test-ease in SocialAnthropolog¡'
I'expñmzntation chezClaud¿Banard,, Coloquio del centenario de la Chicago-Londres, University of Chicago Press, 1962, pág r'rt'
publicación d,e L'Introd,uction á.l'étud¿d¿ Ia midccine expñmmtale,París, 4 A. I{aplan, The Conduct of Inquiry, Methotlolog of Behaaütral Scienrc, Chandler,
M a s s o n ,1 9 6 7 , p á g . 2 Q . San Francisco, 1964, pág. 23. El mismo autor se lamenta de que el término
ya un sentido especializado; observa que
2 La división del campo epistemológico según la lógica de los pares (véase 3" "tecnología, haya adquirido
parte) y las tradiciones intelectuales que, al identificar toda reflexión con podría aplicarse con suma exactitud a un gran número de estudios
especulación pura, no permiten percibir la función técnica de una calificados como (metodológicos" (ibid.' pág. 19).
EPISTEMOLOGIA Y MET()D()L(JGTA 19

la sociología: en ella todo conduce, en efecto, a ignorar este sabe¡ pBp.lcocÍ¡' DE LA rNVnsrrclcróx
desde el estereotipo humanista de la irreductibilidad de rasciencias hu-
manas hasta las característicasdel reclutamiento y la formación de in- IJna enseñanza
La función de esta obra define su forma y su contenido.
vestigadores,sin olvidar la existencia de un conjunto de metodólogos los principios de una
de la investigación cuyo proyecto sea exponer
especializados en la reinterpretación selectiva del saber de las otras cierta relación con
práctica profesional y simultáneamente imprimir
ciencias. Por tanto, es necesario someter las operaciones de la práctica proporcionar alavez los instrumentos indispen-
estapráctica, es decir
sociológica a la polémica de la razón epistemológica, para definir, y si es sablesparaeltratamientosociológicodelobjetoyunadisposiciónac-
posible inculcar, una actitud de vigilancia que encuentre en el com_ con la rutina del dis-
tiva a utilizarlos apropiadamente, debe romper
a los conceptos y
pleto conocimiento del error y de los mecanismos que lo engendran curso pedagógico para restituir su fuerza heurística
uno de los medios para superarlo. La intención de dotar al investigador (neutralizados> por el ritual de la ex-
op.ru.io.r.r más completamente
de los medios para que él mismo supervise su trabajo científico se posición canónica. Por ello, esta obra que apunta a señalar los actos
que
opone a los llamados al orden de los censores,cuyo negatiüsmo peren_ Lás prácticos de la prácúcasociológica comienza por una reflexión
torio sólo suscita el horror al error y lleva a recurrir de manera resig- trata-de recorda¡ sistematizándolas, las implicaciones de toda ptácica,
nada a una tecnología investida con la función de exorcismo. buena o mala, y de concretar en preceptos prácticos el principio de vigi-
Como toda la obra de Gaston Bachelard lo demuestra, la episte_ lancia epistemológica (Libro primero).5 Se intentará luego la defini-
mología se diferencia de una metodología abstracta en su esfuerzo por ción de la función y las condiciones de aplicación de los esquemasteó-
captar la lógica del error para construir la lógica del descubrimiento de ricos a los que debe recurrir la sociología para construir su objeto, sin
la verdad como polémica contra el error y como esfuerzo para someter pretender presentar estos primeros principios de la interrogación pro-
las verdades próximas a la ciencia y los métodos que utiliza a una recti- piamente sociológica como una teoría acabada del conocimiento del
ficación metódica y permanen te [G. canguilhem,textono 1) . pero la ac- objeto sociológico y, menos todavía, como una teoría general y univer-
ción polémica de la razón científica no tendría toda su fuerza si el
"psi- sal del sistema social (Libro segundo).* La investigación empírica no
coanálisis del espíritu científico" no se continuara en un análisis de las necesita comprometer tal teoría para escapar al empirismo, siempre
condiciones socialesen las cuales se producen las obras sociológicas:el que ponga en práctica efectiva, en cada una de sus operaciones, los
sociólogo puede encontrar un instrumento priülegiado de vigilancia principios que lo constituyen como ciencia, proporcionándole un ob-
epistemológica en la sociología del conocimiento, como medio para jeto caracterizado por un mínimo de coherencia teórica..Si esta condi-
enriquecer y precisar el conocimiento del error y de las condiciones ción se cumple, los conceptos o los métodos podrán ser utilizados como
que lo hacen posible y, a veces, inevitable lG. Bachelard.,texto no 21. por i,nstrumentosque,arrancados de su contexto original, se abren a nuevos
consiguiente, las apariencias que aquí pudieran subsistir de una discu- usos (Libro tercero).** Al asociar la presentación de cada instrumento
sión ad hominemse refieren sólo a los límites de la comprensión socioló- intelectual a ejemplos de su utilización, se tratará de eütar que el saber
gica de las condiciones del error: una epistemología que se remite a sociológico pueda aparecer como una suma de técnicas, o como un ca-
una sociología del conocimiento, menos que ninguna otra puede irrpu- pital de conceptos separados o separablesde su implementación en la
tar los errores a sujetos que no son, nunca ni totalmente, sus autores. si, investigación.
parafraseando un texto de Marx, *no pintamos de rosado, al empirista, si nos hemos permitido extraer del orden de razonesen las que se en-
al intuicionista o al metodólogo, tampoco nos referimos a <personas contraban insertos los principios teóricos y los procedimientos técnicos
sino en tanto que personificación, de posiciones epistemológicas que
sólo se comprenden totalmente en el campo social donde se apoyan.
5 Véase suprael prefacio a la segunda edición, págs. 13-14'
* Véase nota 5.
*x Véase nota 5.
Y unronor-oc͡
EPISTEMoLocÍe zr

heredados de la historia de la ciencia sociológica, no es sólo


para que-
brar los encadenamientosder orden didáctico que no renuncia lidez, proscriba la comodidad de una aplicación automática de procedi-
a la com-
placencia erudita frente a la historia de las doctrinas o los rnientos probados y señale que toda operación, no importa cuán rutina-
conceptos,
sino para rendir tributo al reconocimiento diplomático de ria y repetida sea, debe repensarse a sí misma y en función del caso par-
los valores
consagrados por la tradición o sacralizadospor la moda, ni ticular. Sólo una reinterpretación mágica de las exigencias de la
tampoco
para liberar ürtualidades heurísticas, muchas veces más numerosas medición puede alavez sobrestimar la importancia de las operaciones
de lo
que permitirían creer los usos académicos; es, sobre todo, en nombre que, por otra parte, no son más que recursos del oficio y, transfor-
de
una concepción de la teoría del conocimiento sociológico que mando la cautela metodológica en respeto sagrado, utilizar no sin te-
hace
de esta teoría el sistema de principios que definen las condiciones mor o no utilizar jamás, por miedo a no cumplir totalmente las condi-
de ciones rituales, instrumentos que deberían serjuzgados sólo mediante
posibilidad de todos los actos y todos los discursospropiamente socioló-
el uso. Los que llevan la cautela metodológica hasta la obsesión hacen
gicos,y sólo de éstos,cualesquiera que sean las teorías del sistemasocial
pensar en ese enfermo del que habla Freud, que sQpasaba el tiempo
de quienes producen o produjeron obras sociológicasen nombre de
es- limpiándose los anteojos sin ponérselos nunca.
tos principios. El problema de la filiación de una investigación socioló-
Considerar seriamente el proyecto de transmitir metódicamente un
gica a una teoría particular acerca de lo social, la de Marx, la de weber
ars inueni.endisignifica reconocer que suPone algo muy diferente y ele-
o la de Durkheim por ejemplo, es siempre secund.ario respecto del pro.
vado que el ars probandi propuesto por quienes confunden la mecánica
blema de la pertenencia de esta investigación a la ciencia sociológica: el
l6$ca,luego desmontada, de las comprobaciones y las pruebas con el
único criterio de esta pertenencia reside, en realidad, en la aplicación
funcionamiento real del espíritu creador; reconocer también, con la
de los principios fundamentales de la teoría del conocimiento socioló-
misma evidencia, que hay mucho trecho entre los senderos o, mejor di-
gico que, en cuanto tal, de ningún modo separaa autores a los que todo
cho, los atajos que hoy puede trazar ur'a reflexión sobre la investiga-
aleja en el plano de la teoría del sistema social. Aunque la mayoría de los
ción, y el camino sin arrepentimientos ni rodeos que propondría un
autores han llegado a confundir su teoría particular del sistema social
discurso verdadero del método sociológico.
con la teoría del conocimiento de lo social que abrazaban,por lo menos
A diferencia de la tradición que se atiene a la lógica de la prueba, sin
implícitamente en su práctica sociológica, el proyecto epistemológico
permitirse, por principio, penetrar en los arcanos de la invención, con-
puede permitirse esta distinción preliminar para üncular autores cuyas
denándose de esta forma a vacilar entre una retórica de la exposición
oposiciones doctrinarias ocultan el acuerdo epistemológico.
formal y una psicología literaria del descubrimiento, quisiéramos pro-
Temer que esta empresa conduzca a una amalgama de principios to_
porcionar aquí los medios para adquirir una disposición mental que sea
mados de tradiciones teóricas diferentes, o a la constitución dc un
condición de la invención y de la prueba. Si esta reconciliación no se
cuerpo de fórmulas disociadas de los principios que las fundamentan,
produce, ello implicaría renunciar a proporcionar una a¡rda, cual-
implica olvidar que la reconciliación cuyos principios creemos explici-
quiera que sea, al trabajo de investigación, limiándonos junto a tantos
tar se opera realmente en el ejercicio auténtico del oficio de sociólogo
otros metodólogos, a invocar o llamar, como se llama a los espíritus, los
o, más exactamente, en el
"oficio" del sociólogo, habitus que,en cuanto milagros de una iluminación creadora, vehiculizados por la hagiografía
sistema de esquemasmás o menos dominados y más o menos transferi-
del descubrimiento científico, o los misterios de la psicología de las pro'
bles, no es sino la interiorización de los principios de la teoría del
fundidades.6
conocimiento sociológico. A la tentación que siempre surge de trans-
formar los preceptos del método en recetas de cocina científica o en
6 Cuando defrne el objeto de la lógica de las ciencias, la literatura
chucherías de laboratorio, sólo puede oponérsele un ejercicio cons- metodológica ha procurado siempre eütar explícitamente la consideración
tante de la ügilancia epistemológica que, subordinando el uso de técni- de los uays of discotal en favor de los uays of aalidation (véase por ejemplo
C. Hempel, Aspeetsof Scimtifi.c Explnnation and Othn Essay in the Philosophy of
casy conceptos a un examen sobre las condiciones y los límites de su va-
¿¿,Nueva York, Free Press, 1965, págs. 82-83). K R. Popper insiste a
S¿r'¿n
Si es eüdente que los automatismos adquiridos posibilitan la econo-
W EPISTEMOLOGÍA DE LAS CIENCIAS DEL IIOMBRE Y EPISTEMOLOGÍA

mía de una invención perrnanente, hay que cuidarse de la creencia de DE LAS CIENCIAS DE LA NATURALEZA
que el sujeto de la creación científica es un autom,atonspiritualz que obe-
y
dece a los organizados mecanismos de una programación metodoló- Lamayoríade los errores a los que se exponen lapráctica sociológica
representación falsa de la episte-
gica constituida de una vez para siempre, y por tanto encerrar al inves- la reflexión sobre ella radican en una
mantiene
tigador en los límites de una ciega sumisión a un programa que excluye mología de las ciencias de la naturalezay de la relación que
tan
la reflexión sobre el programa, reflexión que es condición de invención con la epistemología de las ciencias del hombre. Así, epistemologías
evidentes como el dualismo de Dilthey
de nuevos programas.TWeber afirmaba que, *así como el conocimiento opuestas en sus afirmaciones
de la anatomía no es condición para una marcha correcta, tampoco la _que no puede pensar la especificidad del método de las ciencias del
metodología es condición para un trabajo fecundo'.8 Pero, aunque es hámbre sino oponiéndole una imagen de las ciencias de la n,túraleza
inútil confiar en descubrir una ciencia sobre el modo de hacer ciencia. originada en la mera preocupación por diferenciar- y el positivismo
y suponer que la lógica seaalgo más que un modo de control de la cien- :preocupado por imitar una imagen de la ciencia natural fabricada se-
cia que se construye o que ya se ha construido, sin embargo, como lo gún las necesidades de esta imitación-, ambas en común ignoran la fi-
observó Stuart Mill, "la invención puede ser cultivada', es decir que losofía exacta de las ciencias exactas. Esta grosera equivocación con-
una explicitación de la lógica del descubrimiento, por parcial que pa- dujo a fabricar distinciones forzadas entre los dos métodos para
rezca, puede contribuir a la racionalización del aprendizaje de las apti- responder a la nostalgia o a los deseospiadosos del humanismo. y a ce-
tudes para la creación. lebrar ingenuamente redescubrimientos desconocidos como tales o, in-
cluso, a entrar en Ia escalada positivista que escolannente copia una
imagen reduccionista de la experiencia como copia de lo real'
Pero puede advertirse que el positivismo no se hace cargo más que
de una caricatura del método de las ciencias exactas, sin acceder ipso
De hecho,
facto a una epistemología exacta de las ciencias del hombre.
menudo en esta dicotomía que, en é1,parece encubrir la oposición entre la
vida pública y la privada: .La pregunta "¿Cómo d.escubri.ó
es una constante en la historia de las ideas que la cútica del positivismo
usted su reoúa por
primera vez?" interesa, para decirlo de algún modo, a una cuestión muy mecanicista sirva para afirmar el carácter subjetivo de los hechos socia-
personal, contrariamente a lo que supone la pregunta "¿cómo unif,cóvted les y su irreductibilidad a los métodos rigurosos de Ia ciencia. De esta
su teoría?"" (K R. Poppe¡ Misire de I'histmicism¿[trad. de H. Rousseau],
París, Plon, 1956, pág. 132 [hayed. en esp.]).O también:
forma, al percibir que olos métodos que los científicos o los investigado-
"No existe nada
que se parezca a un método lógico para tener ideas o a una reconstitución res fascinados por las ciencias de la naturalezatar' a menudo intentaron
lógica de este proceso. En mi opinión, todo descubrímiento contiene un aplicar alafwerza a las ciencias del hombre no siempre fueron necesa-
"elemento irracional" o una "intuición creadora", en el sentido
bergsoniano" (K R. Popper, Thc Logic of ScientiJicDiscouerl, Londres, riamente aquellos que los científicos aplicaban de hecho en su propia
Hutchinson and Co., 1959, pág. 32). En cambio, cuando, disciplina, sino más bien los que creían utilizar",9 Hayek infiere de in-
excepcionalmente, se considera explícitamente como objeto el <<contexto mediato que los hechos sociales se diferencian <de los hechos de las
del descubrimi6¡¡6" (por oposición al (contexto de la prueba,), es
ineütable romper gran cantidad de esquemas rutinarios de la tradición ciencias físicas en tanto son creencias u opiniones individuales> y' Por
epistemológica y metodológica y, en especial, la representación del consiguiente, <<nodeben ser definidos según lo que podríamos descu-
desarrollo de la investigación como sucesión de etapas distintas y
brir sobre ellos por los métodos objetivos de la ciencia sino según lo
predeterminadas (véase P. E. Hamond, comp., Sociolngists at Wmk, Essayson
tlw Craft of Social Rzsearcñ,Nueva York, Basic Books, 1964) .
7 Piénsese, por ejemplo, en la facilidad con que la investigación puede
reproducirse sin producir nada, según la lógica d.e la pumfhand.le research.
8 M. Webe¡ Essaissur la théoried,ela sci¿nu (trad. deJ. Freund), París, Plon, 9 F. A. Van Hayek, Scientismeet sci'mcessociales, Essai sur l¿ mauaais usage de la
1965, pág. 220 [hay ed. en esp.]. raison (trad. de M. Barre), París, Plon, 7953, pág. 3.

E-
'#
que piensa la persona que actúa>.]0 La impugnación de la imitación au- científica' definiendo en lo que ten-
de una práct\caverdaderamente
'racionalisrno regionalo propios de
tomática de las ciencias de la naturaleza se üncula tan mecánicamente oan de específico los principios del
a la crítica subjetiüsta de la objetiüdad de los hechos sociales que todo iJ.i.".iu,"ciológica. Er racionalismo fijista que inspiraba las preguntas
esfuerzo por encarar los problemas específicosque plantea la transpo- delafilosofíacláSicadelconocimientohoyseexpresamejor'en.losin-so-
que se inclinan a reducir la reflexión
sición a las ciencias del hombre del saber epistemológico de las ciencias tentos de algunos metodólogos lo
fát-uf de hs ciencias' Sin embargo' como
de la naturalezacorÍe siempre el riesgo de parecer una reafirmación de U.. .t *¿toáo a una lógica
'L¿o fijismo semántico tropieza con dificultades
los derechos imprescriptibles de la subjetiüdad.ll señala P. Feyeraben¿,
."u"¿. se trata de dar cuenta en su totalidad del progreso del conoci-
que a él contribuyeno'l2 Más precisa-
miento y de los descubrimientos
intemporales entre los enunciados
mente, interesarse en las relaciones
los procesos por los cuales cada proposi-
LA METODOLOGÍA Y EL DESPLAZAMIENTO DE LA VIGILANCIA ubr,ru.ro, en detrimento de
y engendró otras proposiciones u
ción o cada concepto fue establecido
colaborar efectivamente con quienes
Para superar las discusiones académicas y las formas académicas de su- otfos concePtos' suPone negarse a
del trab{o científico' despla-
perarlas, es necesario someter la práctica científica a una reflexión que , esrán inmersos en las peripecias inseguras
a diferencia de la filosofía clásica del conocimiento, se aplique no a la zandoasíeldesarrollodelaintrigaentrebastidoresparallevaraescena
en la búsqueda de una lógica
ciencia hecha, ciencia aerd,adzra cuyas condiciones de posibilidad y de sólo los desenlaces.Totalmente ocupados
no pueden dirigirse en rea-
coherencia, cuyos títulos de legitimidad sería necesario establecer, sino ideal del descubrimiento, los metodólogos
abstractamente por su aptitud
a la ciencia que s¿está,haci¿ndo.Tal tarea, propiamente epistemológica, lidad sino a un investigador definido
es decir a un investigador
consiste en descubrir en la práctica científica misma, amenazadasin ce- para concretar estas.toi*u' de perfección'
estéril' La obediencia in-
sar por el erro¡ las condiciones en las cuales se puede discernir lo ver- impecable, lo que equivale a decir imposible o
a producir un efecto
dadero de lo falso, en el pasaje desde un conocimiento menos verda- condicional aur organonde reglas lógicas tiende
como lo d'-a Freud' "la
dero a un conocimiento más verdadero, o más bien, como lo afirma de oclausura prematura>, al hacer desaparecer'
Carl Hempel' "la dis-
Bachelard,
"aproximado, es decir rectificado". Esta filosofía del trab{o elasticidad en las definiciones,, o como lo afirma
una de las con-
científico como ponibilidad semántica de los concePtos> que constituye
"acción polémica incesante de la Razón", transpüesta a
la instancia de las ciencias del hombre, puede proporcionar los princi- diciorresdeldescubrimiento,porlomenosenciertasetaPasdelahisto-
pios de una reflexión capaz de inspirar y controlar los actos concretos ria de una ciencia o del desarrollo de una investigación'
encarada como
No se trata aquí de negar que la formalización lógica
y la cohe-
medio para poner a prueba la lógica en acto de la investigación
más eficaces
rencia á. ,r_,,resultados constituye uno de los instrumentos
implementación legítima de los ins
l0 l¿id.,pigs21y24. del control epistemológico; pero esta
I 1 Y sin embargo, todo el proyecto de Durkheim puede demostrar que es garantía de la enfer-
posible evadirse de la alternativa de la imitación ciega y del rechazo, igual-
trumentos lógicos opera demasiado a menudo como
único fin discerni-
mente ciego, a imitar:
"La sociología nació a la sombra de las ciencias de la
miza predilección por ejercicios metodológicos cuyo
naturaleza y en contacto íntimo con ellas [... ]. Es natural que algunos de bleesposibilitarlaexhibicióndeunarsenaldemediosdisponibles.
los primeros sociólogos se equivocaran al exagerar este acercamiento hasta
el punto de desconocer el origen de las ciencias sociales y la autonomía que
deben disfmtar respecto de las otras ciencias que las han precedido. pero
esta exageración no debe hacer olvidar toda la fecundidad de los orígenes
(1:Tpt']: "Scientific Explanation'
más importantes del pensamiento científico". Riaist& Italiana di Soci.ología, -- P. Feyerabend, en H. Feigl y G' Maxwell
12
and Timeo, MinnÁoia in
Stud'ies the of Science'vol' ttt'
Phil'rtsophY
tomo rv, 1900, págs. 127-159, citado en A. Cuvillie¡ Oüua la sociotogie Spu..
frangaise?,París, Marcel Riviére, 1953, págs. 177-208 [hay ed. en esp.J. MinneaPolis, f962' Pág' 3f '
Frente a algunas investigaciones concebidas en función de las necesida- donde cada teoría refutada impone nuevas exrgen-
cias de observación,
des de la causa lógica o metodológica, no puede sino evocarse,con Abra- inútil pretender plantear a priorilas condiciones
;;; ;. rigor. Es pues
ham Kaplan, la conducta de un borracho que, habiendo perdido la llave auténticamente científico'"14
á" rt p.tru*iento
de su casa,la busca sin embargo con obstinación, bajo la luz de un farol, exhortación insistente por una perfección
Más profundamente, la
ya qur alega que allí se ve mejor [,4. Kaplan, texton" 3f . el riesgo de provocar un tlesplazamientodela-vl'gilan-
-.,oaofOgi.a corre el ob-
El rigorismo tecnológico que descansasobre la fe en un rigor defi- lt'gát de interrogarse' por ejemplo' sobre
cia epistemológica; tt'
nido de una vez para siempre y para todas las situaciones, es decir una ser medido' en vez de inte-
ipro de la medición y preguntarse sr merece
representación fijista de la verdad o, en consecuencia, del error como ¿. -.Ji¿ueinrerrogar..':p.: precisión
fi;;;i; ,I.,-,i.u, 1 q.li:,i:
transgresión a norrnas incondicionales, se opone diametralmente a la las condiciones particulares de ella' o incluso
deseable y legítimo según
lo que se desea
búsqueda de rigoresespecíficos, desde una teoría de la verdad como teo-
J*r*int., má, simplelente' si los instrumentos miden
ría del error rectificado. -El conocer -agrega Gaston Bachelard- debe por el deseo de acuñar en tareas tealiza-
medir, es posible, arrastrados
evolucionarjunto con lo conocido." Lo que implica afirmar que es in- perseguir' en una obsesión
Ui., tu idea pura del rigor metodológico'
útil buscar una lógica anterior y exterior a la historia de la ciencia que de una precisión definible intrín-
por.r a..i*a, el ideal ántradictorio
se está haciendo. Para captar los procedimientos de la investigación es
l..u*".rr., olvidando que, tal como 1o recuerda A' D' Richtie' "realizar
necesario analizar cómo opera en lugar de encerrarla en la observancia no es menos absurdo que
una medición más p"ti'u que lo necesario
de un decálogo de procedimientos que quizá sólo deban al hecho de precisao'l5 o también que'
hacer una medición insuficientemente
ser definidos de antemano el parecer adelantados respecto de la prác- establece que todas las proposi-
como lo señala N. Campbell, cuando se
tica real.l3 oDesde la fascinación por el hecho de que en matemática son equivalentes y que la
ciones comprendidas dlntro de ciertos límites
eütar el error es cuestión de técnica, se pretende definir Ia verdad como se sitúa dentro de estos lími-
proposición definida aproximativamente
el producto de una actividad intelectual que responde a ciertas norrnas; perfectamente legítimo'ro Se
tes, el uso de la forma aproximativa es
se pretende considerar los datos experimentales como se consideran los pueda' al engendrar una
entiende que la ética del áeber metodológico
axiomas de la geometría; se confía determinar reglas de pensamiento por lo menos indirecta-
casuística áe la equivocación técnica, conducir'
que desempeñarían la función que la lógica desempeña en matemática.
se quiere, a partir de una experiencia limitada, construir la teoría de
una vez por todas. El cálculo infinitesimal elaboró sus fundamentos
Seuil' 1966' págs' 37-38'
paso a paso, la noción de número sólo alcanzó claridad después de dos 14 A. Régnier, Lesinfortunes de In Rnison, París'
"rucfrti and Validiry of
I S e. n. e, Sciintific Method: An Inquiry into th¿ Character
mil quinientos años. Los procedimientos que instauran el rigor se origi- Laws,Paterson 1NJ'), Littfefield, Adurn'' f 960' pág' 113' Al analizar
Natural
que consiste en creer "que el
nan como respuestasa preguntas que no pueden formularse a priori, y .rtu búrq.r"du de *ia preciiián mal fundada"'
de decimales indicados"'
mérito de la solución se mide por el número
que sólo el desarrollo de la ciencia hace surgir. La ingenuidad se pierde más allá de la
g".kl"t¿ indica (que si una precisión en tn resultadova
lentamente. Esto, verdadero en matemática, lo es afortioripara las cien- es exact¿mente la determinación de la
precisión delos d'aiosexpnimmtalzs,
. Esta práctica reiuerda la chanzz de Dulong quien' al,referi:f-1
irada.. :'"
segr-rro'su ducla es soDre er
experimentaior decía: del tercer decimal esrá
espíritu científ'co' Buenos Aires'
p.i-..o" (Gaston Bachelard, Lafurmación' d'el
13 Los autores de un largo estudio dedicado a las funciones del método
bigto xxt. 1972. págs. 25r-252) '
estadísticoen sociología admiten infineque of Measurementand Calculation'
"sus indicaciones en lo que 16 N:R. Campbell, Án-Account of thePrinciples
1928' pág' 186' Podría
concierne a las posibilidades de aplicar la estadísticateórica a la Londres, ÑuevaYork, Lot'ga"s, Green and Co''
investigación empírica caracterizan sólo el estado actual de la discusión la áistinción que establecía Cournot entre orden
record.arse en este caso
la búsqueda de la
metodológica, quedandola práctica en un segundoptano" (E. K Scheuch y D. lú;. y orden racional, que lo llevabá a señalar que
Ruschmeyer, de Ia captación del orden racional (Essai
"Soziologre und Statistik, Uber den Einfluss der modernen p.".r-áiO"
'sur lógica puede áesviar
d'eIa critique
wissenschaftslehre auf ihr gegenseitiges verhaltnis", en Kotner zÁxchrififur lcsfond,emints d¿ nos connaissanceset sur l¿s ¿aractdres
Soziologieund, Sozial-Psychologie,r.ur, 1956, págs. 272-2gl). philosophique'París, Hachette, 1851, págs' 242 y sigs')'
az9

mente' a un ritual de procedimientos que quizá sea la caricatura


del ri- EL ORDEN NPTSTEUOT-ÓGICO DE LAS RAZONES
gor metodológico, pero que es sin duda y exactamente el
opuesto
exacto de la vigilancia epistemorógca.r7 Es especialmente significativo metodo-
Pero estos análisis sociológicos o psicológicos de la perversión
que la estadística,ciencia del error y del conocimiento aproximaüvo, ocupar el lugar de la
lóg¡cay de la dewiación especulativa no pueden
que en procedimientos tan comunes como el cálculo de error
o del lí_ ,io.upropiamente epistemológica a la que introducen' Si es necesario
mite de confiabilidad opera con una filosofía de la vigilancia especial convicción, frente a la puesta en guardia de los
crítica, pr.u.rri.r., con
pueda ser frecuentemente utilizada como coartada científica de exclusivamente sobre los
la suje_ metodólogos es porque, al llamar la atención
ción ciega al instrumento. y los conceF
controles formales de los procedimientos experimentales
De la misma forma, cadavez que los teóricos conducen ra de otros pe-
investiga- tos operacionales, corren el riesgo de desplazar la ügilancia
ción empírica y los instrumentos conceptuales que emplea Los instrumentos y los apoyos, muy poderosos sin
ante er tri- ligros más serios'
bunal de una teoría cuyas construcciones en el dominio de una proporciona a la ügilancia se v'el-
ciencia dirda, qrr. la reflexión metodológica
que ella pretende reflejar y dirigir se niegan a evaluar, gozan a su
del res_ ven contra ésta cadavez que no se cumplen las condiciones previas
peto de los practicantes, respeto forzado y verbal, sóro en
nombre der utilización. La ciencia de las condiciones formales del rigor de las ope-
prestigio indistintamente atribuido a toda empresa teórica.
raciones, que presenta el aspecto de una organización "operacional" de
Y si sucede que la co)'untura intelectual posibilita que los
teóricos pu- la vigilancia epistemológica, puede parecer fundada en la pretensión
ros impongan a los científicos su ideal, lógico o semántico,
de la cohe_ de asegurar automáticamente la aplicación de los principios y precep-
rencia íntegra y universal del sistema de conceptos, pueden
llegar a de- tos que definen la ügilancia epistemológica, de manera tal que es nece-
tener la investigación en la medida en que logran contagiar
la obsesión sario un aumento de la ügilanciapata eütar que produzca automática-
de pensarlo todo, de todas ras formas y en todas sus relaciones
a la vez, mente este efecto de desplazamiento.
ignorando que en las situaciones concretas de la práctica
científica no Sería necesario, como decía Saussure, <<mostraral lingüista lo que
se puede tener la pretensión de construir problemáticas
o teorías nue- haceo.19Preguntarse qué es hacer ciencia o, más precisamente, tratar
vassino cuando se renuncia a ra ambición imposible, que
no es escolar de saber qué hace el científico, sepa éste o no lo que hace, no es sólo in-
ni profética, de decirlo todo, sobre todas las cosasy, además,
ordenada- terrogarse sobre la eficacia y el rigor formal de las teorías y de los mé-
mente.l8
todos, es examinar a las teorías y los métodos en su aplicación para de-
terminar qué hacen con los objetos y qué objetos hacen. El orden
según el cual debe efectuarse este examen se impone tanto por el aná-
lisis propiamente epistemológico de los obstáculos al conocimiento
como por el análisis sociológico de las implicaciones epistemológicas de
la sociología actual que definen lajerarquía de los peligros epistemoló
17 El angustiado interés por las enfermedades del espíritu
provocar un efecto tan depresivo como las inquietudes
científico puede gicos y, por este camino, de los puntos de urgencia.
hipocondríacas de
los adictos al Larousse nt^1dical. Establecer, con Bachelard, que el hechocientíficoseconqui,sta,constru)e,
l8 A no dudarlo, algunas disertaciones teóricas sobre
todas las cosas conocidas comprueba,implica rechazar al mismo tiempo el empirismo que reduce
o conocibles desempeñan una función de anexión anticipada
,e las profecías astrológicas dispuestas siempre
análoga ala el acto científico a una comprobación y el convencionalismo que sólo Ie
a digerir iettospectiámente
el acontecimiento: <Existen personas _dice blaude Éernard_
q,re sobre u.r.
opone los preámbulos de la construcción. A causade recordar eI impe-
cuestión dicen todo lo que se puede decir para tener
el derecho de
reclamar cuando, más hrde, se haga alguná experiencia
al respecto. Son
como aquellos que ubican en todo el éspacio para afiimar luego
fla-n:tas
que allí escí el planeta que habían preüstoo (priieibes
d¿ méd¿cine 19 É. Benveniste, .Lettres de Ferdinand de Saussureá Antoine Meillet", en
expñmental¿, París, PUF, rca7 , pág. 2b5) .
Cahins Fndinand de Sau'ssure,2l, 1964' págs. 92-135.
30 EL OFICTO DE SOCróLOGO w
raüvo de la comprobación, enfrentando la tradición especulativa
filosofia social de la cual debe liberarse, la comunidad sociológica
de la ., Primera parte
per-
siste en olüdar hoy la jerarquía epistemológica de los actos científicos
i" La ruptura
I

que subordina la comprobación a la construcción y la construcción


a la "{f;

n¡ptura: en el caso de una ciencia experimental, la simple remisión


a
la prueba experimental no es sino tautológica en ranro no se acompañe
de una explicación de los supuestos teóricos que fundamentan una
ver-
dadera experimentación, y esta explicitación no adquiere poder heurís-
,lrl.,,i
tico en tanto no se le adhiera la explicitación de los obsráculos
episte-
mológicos que se presentan con una forma específica en cada práctica
ttt:,¡t,t r. EL HECHO SE CONQUTSTACONTRA r,l rr,USróX
científica.
DEL SABER INMEDIATO

$tr¡1" .
ilEl', Laügilancia epistemológica se impone particularmente en el
nffio de las ciencias del hombre, en las que la separación entre la opi-
rg¡ión común y el discurso científico es más impreciso que en otros ca-
¡p,s¡Aceptando con demasiada facilidad que la preocupación de una re-
ffirraa,política y moral de la sociedad arrastró a los sociólogos del siglo
i.NS(.a.abaqdonar a menudo la neutralidad científica, y también que la
g¡pciología del siglo xx pudo renunciar a las ambiciones de la filosofía
$¡pp|al'sin precaverse empero de las contaminaciones ideológicas de
t¡}tro orden, con frecuencia se deja de reconocer, a fin de extraer de ella
r{pdas las consecuencias, que la familiaridad con el universo social cons-
t*Sn¡ys el, obsáculo epistemológico por excelencia para el sociólogo,
rffrque produce continuamente concepciones o sistematizaciones ficti-
fias,al mismo tiempo que sus condiciones de credibilidad. El sociólogo
Ffllra pldado cuentas con la sociología espontánea y debe imponerse
rill¡ta polémica ininterrumpida con las enceguecedoras evidencias que
pF.oporcionan, sin mucho esfuerzo, las ilusiones del saber inmediato y
.l'ttl riqueza insuperable. Le es igualmente difícil establecer la separación
-que, en el caso del físico, se expresa en
¡trntre la percepción y la ciencia
l,Una acentuada oposición entre el laboratorio y la üda cotidiana- como
i{encontrar en su herencia teórica los instrumentos que le permitan re-
chezar radicalmente el lenguaje común y las nociones comunes.

r. PRENocIouns y rÉcNrcAS DE RUpruRA


Como tienen por función reconciliar a cualquier precio la conciencia
común consigo misma, proponiendo explicaciones, aun contradicto-
proscribir las induc-
rias, de un mismo hecho, las opiniones pnmeras sobre los hechos socia- -profesión, ingresos, nivel de educación' etc'-' al
un efecto de halo' PredisPonen a extender
les se presentan como una colección fálsamente sistematizada de juicios ciones esPontáneas que' por
de uso alternativo. Estasprenociones, "representaciones esquemáticas sobretodaunaclaselo"a'gossobresalientesdelosindiüduosmás<tí-
la trama de relaciones
y sumarias" que se "forman por la prácticay para ella", como lo observa -iros>> en apariencia, en resumen, al desgarrar
r^'--
en la experiencia' el análisis estadístico
Durkheim, reciben su evidencia y "autoridad" de las funciones sociales que se entreteJe conunuamente capa-
la construcción de relaciones nuevas'
que cumplen lE. Durkheim, textono 4f . contribuy. a hacer posible de
de imponer la búsqueda de relaciones
La influencia de las nociones comunes es tan fuerte que todas las téc- ces, por su carácter insólito,
razón de éste'
nicas de objetivación deben ser aplicadas para realizar efectivamente un orden superior que den
nunca a una simple lectura de lo
una ruptura, más a menudo anunciada que efectuada. Así los resulta- Así, el descubrimiento no se reduce
puesto que suPone siempre la rup-
dos de la medición estadísticapueden, por lo menos, tener lavirtud ne- real, hasta del m:ís desconcertante'
que éste propone a la percepción'
gativa de desconcertar las primeras impresiones. De la misma forma, tura con lo real y las configuraciones
papel delazar en el descubrimiento cientí-
aún no se ha considerado suficientemente la función de ruptura que Si se insiste demasiado en"el
Durkheim atribuía a la definición preüa del objeto como construcción fi.o,.o*olohaceRobertKMertonensuanálisisdelserm'dipi4t'secorre
más ingenuas del descubri-
teórica "provisional" destinada, ante todo, a <sustituir las nociones del el riesgo de suscitar las representaciones
de lamz¡zana de Newton: la capta-
sentido común por una primera noción científica"1 lM. Mauss, textono miento, resumidas en el paiadigma
al menos, la decisión de prestar
51. De hecho, en la medida en que el lenguaje común y ciertos usos es- ción de un hecho inesperado Supone'
pecializados de las palabras comunes constituyen el principal vehículo unaatenciónmetódicaaloinesperado'ySupropiedadheurísticade-
de las representaciones comunes de la sociedad, una crítica lógica y le- pendedelapertinenciaydelacoherenciadelsistemadecuestionesque
gr.
de descubrir que conduce a la
xicológica del lenguaje común surge como el requisito previo más in- pone en ctrscusron.-¡s sá¡ido que el acto
dispensable para la elaboración controlada de las nociones científicas solucióndeunproblemaSensorio'motoroabstfactodeberomperlasre-
familiares' para hacer surgir el
U. H. Goldthorpey D. Lockwood,,textono 61. laciones más aparentes' por ser las más
En sociología' como en
Como durante la observación y la experimentación el sociólogo esta- nuevo sistema de relaciones entre los elementos'
a reunir lo que vulgar-
blece una relación con su objeto que, en tanto relación social, nunca es otros camPos, <<unainvestigación seria conduce
se confundeo'3
de puro conocimiento, los datos se le presentan como configuraciones mente se separa o a distinguir lo que vulgarmente
üvas, singulares y, en una palabra, demasiado humanas, que tienden a
imponérsele como estructuras de objeto. Al desmontar las totalidades
concretas y eüdentes que se presentan a la intuición, para sustituirlas Y EL PRrNcrPIo
z. Le rrusrÓN DE LA TRANSPARENCIA
por el conjunto de criterios abstractosque las definen sociológicamente DE I-A NO-CONCIENCIA
nociones' puesta a
Todas las técnicas de ruptura, crítica lógica de las
decisoria y me-
prueba estadística de laslalsas evidencias' impugnación
en tanto la socio-
tódica de las apariencias, son sin embargo impotentes
I P. Fauconnet y M. Mauss, artículo "Sociologre", en C'randzEnqclol1édie es decir en la
FranEaise,t. xxx, París, 1901, pág. 173. No es casualidad si los que quieren logía esponránea no es alcanzada en su propio principio'
encontrar en Durkheim, y más precisamente en su teoría de la definición y
del indicador (véase por ej.. R. K Merton, Ellments dp théorieet d¿ mithode
sociologique ltrad. H. Mendras], 2u ed. aumentada, París, Plon, 1965, pág. sociologique, op. cit., pág$ 47-51.
61) , el origen y garantía del "operacionalismo" desconocen la función de 2 R. K Merton , El¿mmts de théari'eet tle méthod'e
mismo género a los
ruptura que Durkheim confería a la definición: en efecto, numerosas i- .,f...¡.*pf., la ciencia de las religiones reunió en un
y los de pore'a, puesto que son todos tabúes; por el
definiciones llamadas "operacionalesD no son otra cosa que una o¡,i.Ja. impu.era
y el culto de^los
organización, lógicamente contr<¡lada o formalizada, de las ideas del -.uu¡o, aiitlnguiá cuidadisamenie Ios ritos funerarios
(PlFauconnet y M' Mauss' toc' cit'' pág' 173) '
sentido común. un,.p^uáor" "Sociologie"'

E-.
34 EL OFTCTO
DESOCróLOco r-ARUPTURA35

sine qua non


filosofía del conocimiento de lo social y de la acción humana que la sos- principio de la no-conciencia, concebida como condici6n
tiene. La sociología no puede constituirse como ciencia efectivamente ie la constitución de la ciencia sociológica, no es sino la reformulación
de esta cien-
separada del sentido común sino con la condición de oponer a las pre- del principio del determinismo metodológico en la lógica
como tal.6 Es lo
tensiones sistemáticasde la sociología espontánea la resistencia organi- cia, delcual ninguna ciencia puede renegar sin negarse
el principio de la no-conciencia en el
zada de una teoría del conocimiento de lo social cuyos principios con- que se oculta cuando se expresa
así un postulado meto-
tradigan, punto por punto, los supuestos de la filosofía primera de lo vocabulario de lo inconsciente, transformando
la sustancia
social. Sin tal teoría, el sociólogo puede rechazar ostensiblemente las dológico en tesis antropológica, ya se termine sustantivando
la afición a los
prenociones, construyendo la apariencia de un discurso científico so- o se permita la polisemia del término para reconciliar
con los imperativos del distanciamientoT II.
bre los supuestosinconscientemente asumidos, a partir de los cuales la mirt.rio, de la interioridad
de la no-conciencia no
sociología espontánea engendraba esasprenociones. El artificialismo, wi,ttgenstein,textono 91.De hecho, el principio
representación ilusoria de la génesis de los hechos sociales según la
cual el científico podría comprender y explicar estoshechos <mediante
el solo esfuerzo de su reflexión personal, descansa,en última instancia,
en el supuesto de la ciencia infusa que, arraigado en el sentimiento de (sobre este punto véanse págs. 15, 16 y págs. 48-50, e infra, G' Bachelard',
familiaridad, funda también la filosofía espontánea del conocimiento texto no 2, págs. 130-133). En caso de que no se nos concediera esta
del mundo social: la polémica de Durkheim contra el artificialismo, el distinción, habría que examinar todavía si la apariencia disparatada no se
mantrene porque se permanece fiel a la representación tradicional de una
psicologismo o el moralismo no es sino el revés del postulado según el piuralidad de tradiciones teóricas, representación que impugna
cual los hechos sociales"tienen una manera de ser constante, una natu- precisamente el .eclecticismo apacible" de la teoría del conocimiento
raleza que no depende de la arbitrariedad individual y de donde deri- iociológico, rechazando, a partir de ia experiencia práctica sociológica,
ciertas oposiciones consideradas rituales por otra práctica, la de la
van las relaciones necesarias. lE. Durkheim,textono Z. No otra cosa afir- enseñanza de la filosofía.
maba Marx cuando sostenía que <en la producción social de su 6 "Si, como escribe C. Bernard, un fenómeno se presentara en una
experiencia con una apariencia tan contradictoria, que no se ligara de una
existencia, los hombres establecenrelaciones determinadas, necesarias,
*árlaru necesaria a condiciones de existencia determinadas, la razót
independientes de su voluntad", o incluso Weber, cuando proscribía la debería rechazareI hechocomo un hecho no científico [. . .l , porque admitir
reducción del sentido cultural de las acciones a las intenciones subjeti- un hecho sin causa,es deci¡ indeterminable en sus condiciones de
existencia, no es ni más ni menos que la negación de la ciencia" (C'
vas de los actores. Durkheim, que exige del sociólogo que penetre en el París, J' B' Baillére
Bernard, Introd'uction á l'étud¿d,eIa médecineexpérirnentale,
mundo social como en un mundo desconocido, reconocía a Marx el e H l j o s , 1 8 6 5 ,c a p . 1 1 , S 7 ) .
mérito de haber roto con la ilusión de la transparencia: 7 Aunque permaneció encerrado en la problemática de la conciencia
"Consideramos coleciiva por los instrumentos conceptuales propios de las ciencias
fecunda la idea de que la üda social debe explicarse, no por la corrccp- humanas de su época, Durkheim se esforzó en distinguir el principio por el
ción que se hacen los que en ella participan, sino por las causasprofun- cual en el sociólogo surgen a la existencia regularidarles no conscientes de
das que escapan a la concienciu-a lÉ.Durhheim, textono 8f . la afirmación de un .inconsciente" dotado de caracteres específicos'
Refiriéndose a la relación entre las representaciones individuales y las
Tal convergencia se explica fácilmente:5 la que podría denominarse colectivasescribe: .Todo lo que sabemos,en efecto, es que hayfenómenos
que se suceden en nosotros, que no obstante ser de orden psíquico no son
Conocidos por el yo que somos. En cuanto a saber si son percibidos por
algún yo desconocido o lo que pudiera ser fuera de toda captación, no nos
4 E. Durkheim, informe de A. Labriola, importa. Concédasenos solamente que 1avida representativa se extiende
"Essaissur la conception matérialiste
de l'histoire", en RmruePhilo.sophique,dic. 1897, vol. XLIV, 22. año, pág. 648. mái allá de nuestra conciencia actual" (E. Durkheim, "Représentations
5 La acusación de sincretismo que podría provocar la comparación de los individuelles et représentations colectives", Rmue de Métaphysiqueet de
textos de Marx, Weber y Dulkheim descansaría en la confusión entre la Morale,IY, mayo 1898, reproducido en Sociologieet Philosophie,París,
teoría del conocimiento de lo social como condición de posibilidad de un F. A-ican, 1924; citado de acuerdo con la 3" ed., París, PUF, 1967, pág' 25
discurso sociológico verdaderamente científico y la teoría del sistema social [hay ed. en esp.J).
y más <transParentes>> no pertene-
tiene otra función que alejar la ilusión de que la antropología pueda ddo de las acciones más personales las
sino al sistema total de relaciones en
constituirse como ciencia reflexiva y definir, simuláneamente, las con- ..r, ut sujeto que las e¡eit'ta
Las falsas profundidades que,pro-
diciones metodológicas en las cuales puede convertirse en ciencia expe- .""t.r, y po, tut cuales, se realizan'
'motivaciones> (notablemente diferenciadas
rimentalS fÉ. Durkheim, textono 10; E Simiand, texton' Llf . -.,. .f uá.ubulario de las
por función salvaguardar alaft-
Si la sociología espontánea renace de manera insistente y bajo disfra- de los simples <motivos>) qwizátengan
át prestigios científicos que se dedi-
ces tan distintos en la sociología científica, es sin duda porque los soció- losofia de la elecciórr,udo.nándolt
logos que buscan conciliar el proyecto científico con la afirmación de ñ rlenalainvestigacióndeeleccionesinconscientes'Lainda gación
a- -<<razo-
los derechos de la persona -derecho a la libre actividad y a la clara con- de las fundaciones psicológicas tal como son üüdas
ruperficial
a menudo la investigación de las funcio-
ciencia de la actiüdad- o que, sencillamente, evitan someter su práctica nes>o <satisfacciones'-impide
<razones>> ocultan y cuyo cumplimiento propor-
a los principios fundamentales de la teoría del conocimiento socioló- nes ,o.iul.s que las
directamente experimentadas'9 -
gico, tropiezan inevitablemente con la filosofía ingenua de la acción y ciona, además, las satisfacciones
permite el intercambio indefinido
de la relación del sujeto con la acción, que obligan a defender, en su so- Contra este método ambiguo que
ciología esponlánea de los sujetos sociales,la verdad vivida de su expe- derelacionesentreelsentidocomúnyelsentidocomúncientífico'hay
de la teoría del conocimiento de
riencia de la acción social. La resistencia que provoca la sociología que establecer un segundo principio
forma Positiva del principio de la no'
cuando pretende separar la experiencia inmediata de su priüleSo gno- lo social que no es otra to'u !"t la
seológico se basa en la misma filosofía humanista de la acción humana conciencia:lasrelacionessocialesnopuedenreducirsearelacionesen-
o "motivaciones>' porque
de cierta sociología que, empleando conceptos como el de .motiva- tre subjetividades animadas de intenciones
ción", por ejemplo, o limitándose por predilección a cuestiones de deci- ellasseestablecenentrecondicionesyposicionesSocialesytienen,al
sion-marking,realiza, a su manera, la ingenua promesa de todo sujeto so- mismotiempo,másrealidadquelossujetosquerelacionan'Lascríticas
psicosociólogos y a los so-
cial: creyendo ser dueño y propietario de sí mismo y de su propia que Marx eiectuaba a Stirner alcanzan a los
a la representación que de
verdad, no queriendo conocer otro determinismo que el de suspropias áOtogo, que reducen las relaciones sociales
un artificialismo prác-
determinaciones (incluso si las considera inconscientes), el humanista ellas ie hu."r, los sujetos y creen, en nombre de
objetivas transformando
ingenuo que existe en todo hombre experimenta como una reducción tico, que se pueden transformar las relaciones
.ru ..p..r.ntación de los sujetos: 'sancho no quiere que dos indivi-
"sociologista, o "materialista" todo intento por establecer que el sen- burgués y prole-
duos estén en "contradicción" uno contra otro' como
personal de indivi-
tario [...]; él querría verlos mantener una relación
de la división del
duo a individuo. No considera que' en el marco
e inevitable-
8 Es lo que sugiere C. Léü-Strauss cuando distingue el empleo que hace
trabajo, las relaciones personales se convierten necesaria
Mauss de la noción de inconsciente de la de inconsciente colectivo deJung así, toda Suverbo-
mente en relaciones de clasey como tal se cristalizan;
"lleno de símbolos y aun de cosas simbolizadas que forman una especie de exhortando a los
substrato,,,y que le concede a Mauss el mérito
"de haber recurrido al rragia se reduce a un voto piadoso que quiere cumplir
inconsciente como proveedor del carácter común y específico de los hechos
sociales" (C. Lévi-Strauss, "Introduction", en M. Mauss, Soeiologicet
Anthropologie,París, PUF, 1950, págs. xxx y xxxrr [hay ed. en esp.] ). Y
también en ese sentido reconoce ya en Tylor la afirmación, sin duda confusa
hacía de Spencer: "Los hechos
y equívoca, de 1o que constituye la originalidad de la etnología, a sabet "la 9- Tal es el sentido de la crítica que Durkheim
hechos psíquicos' sino que estos
naturaleza inconsciente de los fenómenos colectivos" [...]. socialesno son el simple desairollo de los
"Incluso cuando ios primeros en el interior
se encuentran interpretaciones, éstas tienen siempre el carácter de últimos son, en gran parte, la prolongación de
importante ya que el punto de
racionalizaciones o de elaboraciones secundarias: no hay ninguna duda de de la conciencia. Esta proposiiió" "' '-tt"y
instante' a que tome la cau'sa-por
que las razones por las cuales se practica una costumbre, o se comparte una uiro .orr,.u.io e*pone al sociólogo, a cada
efecto y recíprocament s' (I)e laáit'ision d'u trattail social'7" ed' ' París' PUF'
creencia, son muy distintas de las que se invocan parajustificarla"
(Anthropllogie shucturale,Paris, Plon, 1958, pág. 25 [hay ed. en esp.J). 1 9 6 0 .p á g . 3 4 I l h a Ye d . e n e s P ' l) '
individuos de esasclasesa desechar de su espíritu ra idea de sus "contra- Y CULTURA: SUSTANCIA Y SISTEMA DE RELACIONES
3. NaTUNATEZA
el revés del referido al álJ'-
dicciones" y de su "priülegio" particular
[...]. para destruir la
,,contra- Éi .t p.lrr.ipio de la no-conciencia no es sino
dicción" y lo "particular", bastaría cambiar la "opinión" el ,,quere¡"o.r0 conducir al rechazo de todas los
/ ¡ito ie las relaciones, este último debe
un fenómeno cultural independiente-
Independientemente de las ideologías de la
"participa.ión" y de la .co- irrr.nro, por definir la verdad de
municación" a las que a menudo respaldan, Ias técnicas clásicasde la relaciones históricas y sociales del cual es parte'
-..r,. d.l ,irt.-u de
de naturalezahurrrana' la más
psicología social conducen, en razón de su epistemología implícita,
a Tántas veces condenado, el concepto
priülegiar las representaciones de los individuos en detrimenio de las sencillaynaturaldetodaslasnaturalezas,subsistesinembargobajola
algo así como su moneda corriente'
relaciones objetivas en las cuales están inscriptas y que definen la osatis_ apariencia de conceptos que son
las 'propensioneso de ciertos econo-
facción" o la
"insatisfacción, que experimentan, los confrictos que en- por ej.mplo, las 'tendencias' o
psicología social o las 'necesidades" y
cierran o las expectativasy ambiciones que expresan. El principio de
la rn¡,ur, las "motivaciones' de la
La filosofía esencialista'
no-conciencia impone, por el contrario, que se construya el sistema
de Io, "p..-..quisitoso del análisis funcionalista'
todavía se practica en cierto
relaciones objetivas en el cual los indiüduos se hallan insertos
y que se qr. ., la base de la noción de naturaleza,
el sexo' la edad' la taza o
expresa mucho más adecuadamente en la economía o en la morfología ,rro itg.r-r,,ro de los criterios de análisis como
esas característicascomo da-
de los grupos que en las opiniones e intenciones declaradasde los
su- lu, uptitrrd., intelectuales, al considerarse
podría ser captada in-
jetos. El principio explicativo del funcionamiento de
una organización tos naturales, necesariosy eternos, cuya eficacia
socialesque los cons-
está muy lejos de ser suministrado por la descripción de las actitudes, dependientemente de las condiciones históricas y
y en un tiempo
las opiniones y aspiraciones indiüduares; en rigo¡ es ra captación
de la tituyen en su especificidad, por una sociedad dada
lógica objetiva de la organización lo que proporciona el principio determinado.
capaz
cada vez
de explicar, por añadidura, aquellas actitudes, opiniones y aspiracio_ De hecho, el concepto de naturaleza humana está presente
nes.ll Este objetivismo provisorio, que es Ia condición de la captación queSetransgredeelpreceptodeMarxqueprohíbeeternizarenlana-
que
de la verdad objetivada de los sujetos, es también ra condición
de ra iuralera el producto de la historia, o el precePto de Durkheim
comprensión total de la relación vivida que los sujetos mantienen exige que lá social sea explicado por lo social y sólo por lo social [K'
con
su verdad objetivada en un sistema de relaciones obietivas.t2 Marx, texton, 12; Durkheim, texton' 131.La fórmula de Durkheim con-

de que
voluntades individuales ¡ si se quiere, inconscientes (en el sentido
sino pt'r
l0 K Marx, Id.éologiealkmand¿(tad.J.Molitor), enQün¡vsI'hilosophiqrks,L.x, no son objeto de la simple reflexión), que no pueden ser captadas
. . Pero, a
París, A. Cc¡stes,1947, pág. 94 [hay ed. en esp.]. Ios rodeoi de la obsen ición v de l:r experimentación objetivas. [ . ]
I I Esta reducción a la psicología cncuentra,,r-ró d. r^ modelos diferencia de las ciencias naturales, una antropología total no puede
de elecció'
en el estudio de los grupos pequeños, aislados de la acción y de la detenerse en una construcción de relaciones objetivas porque la
de
interacción, abstraídos de la sociedad global. Son innumerables experiencia de las significaciones firl'tna parte de 1asignificación total
las de subjetivismo'
investigacionesdonde el estudio en probeta de los conflictos la txperiencia: la sociología, hasta la tnenos sospechosa
psicológicos lo
entre sectoresreempl:rza el anirlisisde las relaciones obietivas .".tr.. ,, conceptos interme<iiarios y rnediadores entre lo subjetivo y
entre l:is efecto, le correspotrde
f u e t z a ss o c ¡ a l e s objetivo, como alienación, actitucl t> cthos'En
de
l2 Si fuera necesario, por-las necesidadesde la tarea pedagógica, .o".rt.r,i, e1sistenrade relaciones que eugloba 1'el sentido objetivo
poner lelaciotrcs
fuertemente el acento en lo previo de la objetivación que se impone Ias conductas organizadas según regularidades mensurables y las
a todo de stl
desarrollo sociolósico, cuand.o quiere romper con la sáciología-esp.'tánea, singulares que loissujetos mantienen cotr las condiciones objetivas
los posce
no podría reducirse la tarea de la expricación sociológica a ras exiltencia y cot el senticlo objetivo de sus couductas, sentido que
dimensio'es
de un objetivismo: .La sociolosía supone, por su misma existencia, pnrq.,. desposeídosde é1.Dicho cle otro modo, la descripcitin de la
la "rárt de la
superación de la oposición ficticia que sub.jetiüstasy objetivistas subjitividad objeiivacla remite a la clescripción de la interiorizaciirn
hacen 2'ecl '
surgir arbitrariamente. si la sociología es posible co'mo ciencia obietividad, (P. Bourdieu, {Jn Artmupn, Par'ís,Ed de Minuit, 1970'
objetiva, es
porque existen relaciones exteriores, necesarias,independientes p á g s .1 8 - 2 0 ;1 ' e d . 1 9 6 5 ) .
áe las
condición de tales
serva todo su valor pero a condición de que exprese no la reivindica- con tanta frecuencia renegar de su
ciólogos puedan utilizar
ción de un "objeto realo, efectivamente distinto del de las otras ciencias tazón' explicaciones que no deberían
proponiendo, sin otra
del hombre, ni la pretensión sociologista de querer explicar sociológi-
, i r r o . o . r r o ú l t i m o r e c u r s o , s i n o f u e r a q u e l a t e n t a c i ó n d e l apor
e x pla
l i cseduc-
ación
camente todos los aspectosde la realidad humana, sino la fuerza no se encontrarateforzada
de la por las opiniones declaradas incansable-
decisión metodológica de no renunciar anticipadamente al derecho de la explicación p,ot l1 simple' denunciada
ción genérica de
la explicación sociológica o, en otros términos, no recurrir a un pot su 'ineficacia epistemológica"'
princi_ ;ent? por Bachelatd
pio de explicación tomado de otras ciencias,ya se trate de ra biología
o
de la psicología, en tanto que ra eficacia de ros métodos de explicación
propiamente sociológicos no haya sido completamente agotada. Ade_ v Los PoDERES
ESPoNTÁ\rE''A' DEL LENGUAJE
más de que, al recurrir a factores que son por definición transhistóricos 4, Le soclorocÍA las otras que sólo tropieza con una
ciencia como
Si la sociología es una en ürtud
y transculturales, se corre el riesgo de dar por explicado precisamente ser como ellas' es' fundamentalmente'
dificultad particular en
Io que hay que explicar, se condena, en el mejor de los casos, que se establece la t"fttl"lt-t:,t]:::i:t:l
a dar de la especial relaciÓn ¡1tre
cuenta solamente de las semejanzasde las instituciones, dejando social y entre las expresrones rnse-
esca- tu .*p..i.r,.ia ingenua d'el mundo
la ilusión de
par, como dice Léü-Strauss,aquella que determina su especificidad En efecto' no basta con denunciar
his- nua y científircade ellas' con los su-
tórica a su originalidad cultural: los principios capaces de romper
"Una disciplina cuyo primer objetivo, la ffansparencia y poseer las construccio-
con
si no el único, es analizar e interpretar las diferencias eüta toda
Jificul- *..,or'a. h socioiogía espontánea.para terminar
tad al tener en cuenta nada más que las semejanzas.pero, 'Herenciu dt lut palabras' herencia de las
al mismo nes ilusoria, q," plátta' en
tiempo, pierde toda capacidad para distinguir lo general, al cual Brunschvicg' el lenguaje común que'
aspira, ideas,, según la sentencia de
de lo triüal con que se contenta> 13 lMax Webet;texton' 141. en su vocabulario y sintaxis toda
cuanto tal, pasa inadvertido' encierra
Pero no basta que las característicasatribuidas al hombre social siempre dispuesta a resurgir en pa-
en su una filosofía petrificada de lo social co-
universalidad se presenten como .residuoso o invariantes descubiertos complejas construidas con palabras
labras comunes o expresiones
por el análisis de las sociedades concretas para que sea decisivamente Cuando se presentan
munes que el sociólogo utiliza inevitablemente'
descartada esa filosofía esencialista que debe la mayor parte elaboración científica' las prenocio-
de su se- ocultas bajo las apariácias de una
discurso sociológi::^:t:Lt::tt O"t
ducción al esquema de pensamiento según el cual .no ltay nada
nuevo nes pueden abrirse camino en el
bajo el sol": de Pareto a Ludwig von Mises no faltan análisis, aparente- su ongcn: las precauciones contra la
ello la credibilidad que les otorga
mente históricos, que se limitan a señalar con un nombre sociológico la sociología espontánea^no serían
contaminación de ta' sociologíalor
acompañaran de un esfüerzo por
principios explicativos tan poco sociológicos como la otendencia
a más que exorcismos verbales si no se
crear asociaciones", las armas indispensables
"la necesidad de manifestar sentimientos por actos proporcionar a la vigilancia epistemológica
exteriores", el resentimiento, la búsqueda de prestigio, la insociabilidad
de la necesidad ara libid,od,ominandj.laNo se comprendería que
los so-

de las cttales.estáprovisto un hombre


natural ("las cualidades biológicas
clentro puede prestar
l3 Claude Léü-Strauss, Anthrol)ologi¿s¿ructura,lc,olt. cit., pág. 19. Iimitan, muy esrechamt"t", "i campo 9d:".11
14 P.araprobar que la actitud crítica contra el capitalismo no nt"ttlri"'lJt"'tomo' según Leibniz' está establecido
estar.íainspir.acra servicios a los otros"). paszrrel
sin. e. el rese.timie'to propio de individuos frustrados en s, la esencia de-iésar que habrá cle
ambiiión desde tiempos ir-ttrr"r.rlttiul"' "n en srt n¿rturaleza
social estaría contelirlo
social, r,on Mises señala, independientemente de toda especificación '(ü;t;;;" el destino d" tuau "'¡"to
Rubicón,
de biológica) ' El
s.ciológica, la proper.rsióna la autojustificación, además ie la aspiració' i; que tiene de piicol'igica' v a v€ces
ar ..,,ái,rdi."u" (Luciwig von lüises'.7J¿¿
asccnsosocial. Mucha gente volvería contra el capitalismo el resentimicnto esencialismo lleva lógicamen;;;.,";
nacido de su ambición frustrada precisamente párque habrían Prin;eton (N'J') ' Toronto' Lonclres' Nueva York'
fracasado e. Me??t¿Iiry,
An.ti-caltital.ist
sus posibilidades de ascensr¡como consecuencia de alguna inferioridacl Van Nóstrand, 1956, Págs' 1-33)'
de
para evitar el contagio de las nociones por las prenociones. En la me- esencial del "juego"' con el pretexto
búsqueda de una definición
dida en que es a menuclo prematura, la ambición de desechar la lengua común-Lieneun único sentido común para "losjuegos in-
;; i" lengua pa-
común sustituyéndola lisa y llanamente por una lengua perfecta, por- los juegos matemáúcos a los juegos de
fantiles, losjuegos ollmPicos, en
que está totalmente construida y formalizada, corre el peligro de reem- organizan su problemática científica
labras,, los sociólogos que se
plazar el análisis, más urgente, de la lógica del lenguaje común: sólo tomados del vocabutarlo
torno de términos lisa y llanamÁtt la¡^ni]iar
sino el
este análisis puede dar al sociólogo el medio de redefinir las palabras objetos creyendo no tener en cuenta
someten al lenguaje ¿é "" no son las
comunes dentro de un sistema de nociones expresamente definidas y efectúa el vocabulario común
.datoo. Las demarcaciones qu'e
e incontroladas que se insinúan
metódicamente depuradas, sometiendo a la crítica las categorías, los únicas preconstrucciones inconscientes ló-
problemas y esquemas que la lengua científica toma de la lengua co- y esa técnica de,ruPtura que es la crítica
en el discurso sociológico'
sin duda' un instrumento
mún y que siempre aÍnertazar\ con volver a introducirse bajo los disfra- oica de la sociologÍa espontánea encontraría'
que se presenta'
ces eruditos de la lengua más formalizada. "El estudio del empleo ló- i".L*pturuble en la nosografía del lenguaje común
gico de una palabra -escribe Wittgenstein- nos permite escapar de la en la obra de Wittgenstein lM' Chaslaing'
por lo menos como esbozo,
influencia de ciertas expresionestipo [...] . Estosanálisisbuscan apar- texton' 1fl'tx
de disipar el halo semántico
tarnos de los prejuicios que nos incitan a creer que los hechos deben es- Tal crítica daría al sociólogo el medio
que rodea a las palabras
tar de acuerdo con ciertas imágenes que afloran en nuestra lengua."lS (fnng, of meantng,como dice William James)
Por no someter el lenguaje común, primer instrumento de ia "cons- máscomunesyconüolarlassignifrcacionesdudosasdetodaslasrnetá-
más muertas' que corren el peligro
trucción del mundo de los objetos",16a una crítica metódica, se está foras, aun las que aparentan estar
en un orden distinto del que pre-
predispuesto a tomar por datos objetos preconstruidos en y por la len- de situar Ia coherencia de su discurso
gua común. La preocupación por la definición rigurosa es inútil, e in- Sea que alguna de esasimágenes
tenden inscribir sus formulaciones.
biológico o mecánico' al cual re-
cluso engañosa,si el principio unificador de los objetos sujetos a defini- puedan ser clasificadassegún el orden'
ción no se sometió a la crítica.17 Como los filósofos que se lanzan ala de lo social que sugieren: equili
miten, o según las filosoás implícitas
raíz' cuerpo' célula' secreción'
brio, presió n, fietza, tensión, refl ejo'
etc' Esosesquemasde
15 L. Wittgenstein, Le Cahin bleuet l¿ cahin brun (trad. G. Durand), París, crecimiento, regulación, gestación' decaimiento'
físico o biológico' corren
C a l l i m a r d . 1 9 6 5 .p á g . 8 9 . interpretación, tomados a menudo del orden
I 6 Véase Ernst Cassire¡ "l,e langage et la c()nstruction du mt¡nde des objets", de la metáfora v de la homoni-
enJournal depsychologie nonnal elpathologique,
vol. 30, 1933, págs. l8-44, y el riesgo de transmitir' con el pretexto
y' sobre todo' de.desalen-
"The Influence of Language upon the l)evelopment of Scientific mia, una filosofía inadecuada de la vida social
sin mayo-
Thought", en I'lrcJourn.alofPhilosophy,vol. 33, 1936, págs. 309-327.
tar la búsqueda de la explicación específica Proporcionando
l7 M. Chastaing extiende la crítica que hacía Wittgenstein de losjuegos
conceptuales a los cuales llevan los.juegosde palabras sobre la palabra
,.iuego": .Los hombres nojuegan ni como sus decorados ni cor.llosus
instituciones. No juegirn con las palabrzrscomo sobre Lrnaescena;no con el calificada de t\un'klao tzrchadade
libre" del jugador por una distracción
las
violín como una batuta; no con la fbrtuna com<t el inf'ortunio; no con la opciónrlel.ináitti.rlzo sin preocupalse del ti:TP" 11bt",.dirigiclov
armonía del vals como un adversario; no.juegan con un proyectil como ni ie la uitig"u oposicién' Reempláceseei
Iicet-libet'
;;;;i";.t pagadas
juegan a la pelota, por ejemplo, al f[-rtbol.Pueden decir: jugar una situaciór.l ;0i".". a. i)ao'it":o <listraccionescuidándt¡se cle
¡i g" r" por el otlai'o 9".I1t
no esjugar"otra. Deberían dccir: jugar no esjugar" (M. Chastaing. ,,f<>uer St¡mbre ditnancíte desplrés de Je ha'isks tJi¡nanch¿s'Reclnplácese
canturre¿r
n'est pasjouer" , Jountal depslchologienonn,alzetpdthologiqu(, n' 3, julio- gtut"titt's pt'l di't'attit"les qtle s¿desltliegtnfturr
'de últinro ulg,-,,.or.¡,,egos
por
la jardinería de los obreros v
septiembre de 1959, págs. 303-326). La crítica lógica y lingüística a la cual r,oda¡inalitt"att utiiil'(r;a, ti tt p'"d" tltuidar
M. Chastaing somete la palabra
"juego" se aplicaría casi íntegranente a la hasta incluso el "bricolaje"" (dáll')'
el
"mpl"idor, del térr.nino cle inconscieute cacn en
noción de "ocio", a los usos que comúnrnente se haccn de él y a las -l8 ;;;:i;;;;. fu." a" los usos Wittgenstern' en
definiciones "esenciales" que le dan ciertos sociólogos: "Sustitúyasela áe las 'esencias ocultas" que consiste' según
fu.ologi.Áo
uso y asignarlesde este modo una
antigua palabra'juego" por cl neologismo "ocio". Reemplácese en algunas lo.u, a lu, palabras de su contexto de
Wiugensttin,texto nu 9, pág. 169).
descripciones clásicasde los.juegos "la voluntad dejugar" o "la actividad sisrrificación sustancial (véaseit{ra, L,
puede' por eiem-
res esfuerzos una apariencia de explicaciónl9 lG. Cangtilhem, texton. (el concepto de "sociedad de masas"que
cotidianas de
en la experiencia de los embotellamientos
161. Así, un psicoanálisis del espíritu sociológico podría, sin duda, en- plo, encontrar su paralelo la nrlgar ex-
contrar en numerosas descripciones del proceso revolucionario, como 'mutacióno' que a menudo refleia sólo
iurír,yel término a una filosofía espontá-
explosión que sucede a la opresión, un esquema mecánico, apenas lo insólito) ' ya sea porque remiten
oeriencia de cuando consi-
transpuesto.Asimismo, Ios estudios de difusión cultural recurren, a me- historia'-como el esquemadel retorno cíclico
n ud.la funcionalista
nudo de manera más inconsciente que consciente, al modelo de la de las estaciones'o como el esquema
dera sólo la sucesron por, del finalismo
otro contenido que el *es estudiado
mancha de aceite para intentar explicar la extensión y el ritmo de dis- cuando no tiene científicos ya I'ulgari-
porque tropiezan con esquemas
persión de un rasgo cultural. Analizar concretamente la lógica y las fun- ingenuo, o bien
t"';?;, que reproduce' por
ciones de esquemascomo el de ;*" et ¿e ta tomp'e"'ion del sociograma
"cambio de escalao,por el cual se per_ propósito de
de los átomos encadenados' A
mite transferir al nivel de la sociedad globar o mundial observacioneso ejemplo, la imagen-ott'tta siempre a hallar
enunciados válidos sólo en el nivel de grupos pequeños, sería contr! senalaba que el científico se expone
lafísica,Duhem teorías anteriores que
buir a la purificación del espíritu científico; como el de la .manipula- Jn i^ del sentido común residuos de
los con-
"ui¿.tcias dado que todo predispone a que
ción, o del "ca¡¡plet> que, descansandoen definitiva sobre la ilusión la ciencia ya ha abandonado; público' el sociólogo'
de la transparencia, tiene la falsa profundidad de una explicación ::ñ; teorías sociológicas pasen al dominio
'retomar del fondo
c]entífico' corre el riesgo de
oculta y proporciona las satisfaccionesafectivas de la denuncia de las más que cualquier otro los ele-
para volcarlos-en la ciencia teórica'
criptocracias;o incluso el de la .acción a distanciao,que obliga a pen- de conocimientos comunes'
depositado en ellos"'22
sar en la acción de los medios modernos de comunicación sesún las ca- -*.rr,o* que éstaya había --^-^--.^^:^^
no impone que se renuncie a todos
tegorías del pensamiento mágico.20 Sin duda que el rigor científrco lo
explicación o de comprensión' como
como se ve, la mayor parte de estosesquemasmetafóricos son comu- los esquemas analógicos de -incluso
hace de los paradigmas
nes a las declaraciones ingenuas y al discurso científico; de hecho, a confirman .l .,,o q.,. la física..'od.-u
o heurísticos' pero es preciso usarlos
esta doble pertenencia deben su eficacia seudoexplicativa. como dice mecánicos- con fines pedagógicos
Así como las ciencias físicas debieran
Yvan Belaval, "si nos convencen, es porque nos hacen dudar y oscila¡ de manera científica i *.úai.u.
animistas de la mate-
sin que lo sepamos,entre la imagen y el pensamiento, entre lo concreto romPer categóricamente con las representaciones
y lo abstracto.Aliado de Ia imaginación, el lenguaje trasplanra subrepti- ,iu,ya.lu...iónsobreella,lascienciassocialesdebenefectuarla"rup-
interpretación científica del fun-
ciamente la certezade la eüdencia sensible ala certezade la evidencia tura epistemológica' que diferencie-la
lógica".2l Ocultando su origen común bajo los oropeles de la jerga cionamientosociatdeaquellasartificialistasoantropomórficas:sóIoa
explicitación total23 lorse¡lue-
científica, esos esquemas mixtos evaden la refutación, ya sea por.que condición de someter u lu p"ttbu de la
es como se eutara el con-
proponen de inmediato una explicación global y evocan experiencias mas utilizados por la explicación sociológica
vez que
tagio at que están ."p"tt'o' los esquemas más depurados' cada
comunes' Bache-
estructural con los esquemas
Presenten una afiniáad se deió
inventó sólo cuando
19 No es otra cosa que pagar con la misma rnoneda: si la sociolosía padeciri la lard demuestra que la máquina de coser se
importación incontrolada de esquemase imágenes biológicas, la biología,
en otra época, debió eliminar, no sin dificultad, de las nociones tales corno
la cle "célula" o ..tejido" sus connotaciones morales o políticas (véaseinfra, 7954' 2"
son o.bjet'sa'stnrcture' París' M' Riviére'
G. Cangúlhem,rexro n" 16, pág. 204). ?2 P. Duhem, La théoriephysique'
20 Noam Chomsky muestra cómo el lenauaje de Skinne¡ que hace un uso ed. reüsada Y aumentada' Pág 397'
de
la sociología puede armarse no sólo
metafórico de los términos técnicos, revela su inc.nsistencia cuando se lr¡ '" En esta tarea de .o"ttol;;t;;;;co'
23 conocimiento o de una
tomo psicoa'lálisl.del
sonrete a una crítica lógica o lingüística (Noam Chomsk¡ informe de B. F. i. q"" s".h"ru,a at'igttubu
una sociología del
Skinne¡ Verba,l Behaaior,Language,vol. 35, lgbg, págs. l&5g). crítica puramen* t"glc"lli"g"í'ti'tu''ino.tu-!tt^"^Ot
los esquemás d""itttt'ptttución de lo social'
21 Y Belaval, Les Philosophu et leur langage,parís, Gallimard, 19b2, pág.23. uso social de
tv 4! vfruru u¿ DULIU

de lo "hu-
de imitar los moümientos de la costurera: la sociología obtendría sin una pasión demasiado humana
sociología para satisfacer todas las resistencias
duda sus mejores frutos de una adecuada representación de la episte- como punto de concentración de
fnano>>,se utiliza de la reflexividad
mología de las ciencias de la naturaleza si se atuviera a verificar en cada ot'jetiva' apoyándose en la ilusión
contra Ia sociología del hombre libre y
momento que construye verdaderamente máquinas de coser, en lugar atio' i*ptt"tiptiUtt' derechos
o en la afirmación
de trasplantar penosamente los movimientos esponláneos de la práctica creador' de ce-
con su objeto no está nunca exento
ingenua. El sociólogo que comulga que el
córñplice de las expectativas escatológicas
der alacomplacencia
hoy sobre las "ciencias humanas"'
intelectual tiende a transferir
;ú;; tanto acepta
llamar ciencias del hombre' En
5. Le rnNreclóN DELPRoFETTsMo y que sería mucho mejor acuerdo con los
las funciones de su discurso de
Actualmente, la sociología tiende a mantener con el público, nunca cir- determinar su objeto i como un sis-
p"Utito' y presenta a la antropología
cunscripto al grupo de pares, una relación opaca que siempre corre el requerimientos de su el hombre
a los interrogantes últimos sobre
riesgo de encontrar su lógica en la relación entre el autor exitoso y su tema de respuestas totales estilo y la temática
si el
público, o incluso a veces entre el profeta y su auditorio, ello en ürtud sotiotofo se vuelve proflta' aun
;;;."*":et -en cuanto-'pequeño profeta acreditado
de que tiene más dificultades que cualquier otra ciencia en despren- de su mensa¡e varlan según las in-
si fuera dueño de la.sabiduría' a
derse de la ilusión de la transparencia y realizar irreversiblemente la por el Estadoo- t"'po"d"u' cual
o política de un auditorio
ruptura con las prenociones y porque a menudo se Ie asigna, aolenno- de la salvación intelectual' cultural
;;;;.t con-
la política teórica que Wright Mills
lzns,la tarea de responder a los interrogantes últimos sobre el porvenir de estudiantes o' practicando pequeño
se esfuerce en unificar el
de la ciülización. Mucho más que cualquiera de los otros especialistas, cede a los .estadistas' de la ciencia' o' más
cuales y por los cuales cree reinar
el sociólogo está expuesto al veredicto ambiguo y ambivalente de los no reino de conceptos sobre los el público
contribuya a forjar en
especialistasque se creen autorizados a dar crédito a los análisis pro- aún, como pequeño profeta marginal'
a los últimos secretos de las ciencias del
puestos, siempre y cuando éstos descubran los supuestosde su sociolo- en general la ilusión it utttdtt
textosnos17 y 1Bl'
gía espontánea, pero que por eso mismo son inducidos a impugnar la hoá¡.. lMaxWeber B' M' Bergu
en sus usos más controlados' re-
validez de una ciencia que no aprueban sino en la medida en que se re- El lenguaje sociológico qt'e' intl"*o ri-
común tomadas en una acepción
pita en el buen sentido. De hecho, cuando el sociólogo asume como curre siempr. u pulub"'^ aát t¿*lto t"
y que' por este tt
propios los objetos de reflexión del senúdo común y de la reflexión co- gurosa y ,irt.*átita' l::nt' "t:1: j::it:t"que cual-
to* especialistas' se presta' más
mún sobre esos objetos, no tiene nada que oponer ala certeza común cuanto deja de di.ú; '¿to'u
juegos de la polisemia' permitidos
del derecho que tiene todo hombre de hablar de todo lo que es hu- quier otro, a utilizaciones falsas:los
más depurados con los esque-
mano y juzgar todo discurso, incluso científico, sobre lo que es hu- por la secreta afrnidad de los conceptos
ya los malentendidos
mano. ¿Cómo no sentirseun poco sociólogo cuando los análisisdel "so- mas comuner, .o"t"O"ren al doble significado
profético' sus auditorios múltiples y a ve-
ciólogo" concuerdan perfectamente con las palabras de Ia charla que aseguran, al doble juego
'todo químico debe lu-
cotidiana y el discurso del analista y las palabras analizadas están sepa- ces contradictorios' Si,"coáo dice Bachelard'
todo sociólogo debe aho-
radas nada más que por la frágil barrera de las comillas?2aNo es casua- char contra el alquimista que tiene dentroo'
el público le pide encarnar' La
lidad si la bandera del "humanismo,,, bajo la cual se reúnen quienes gar en sí mismo tf-ftofttu social que
las que
creen que basta con ser humano para ser sociólogo y los que llegan a la elaboraciÓn, upu.."ttt"ente científica' de las evidencias que son
un público porque son eviden-
mejor construidas están para encontrar
de múItiples registros que
cias públicas, y la utilizati¿" at una lengua
destinadas a servirles de
24 Preferimos dejar para cada lector la tarea de encontrar las ilustraciones de yuxtapone las palabras comunes y las técnicas
mejor disfraz cuando cree' a pe-
este análisis. garantía, proporciona al sociólogo su
zlu ÁL u¡rulu uE ¡uLluLU(;c) LA RUPTURA 49

sar de todo, desconcertar a aquellos cuyas expectativassatisfacedando


6. TbonÍ¡ Y rn¡orcróN rnónrc¡
una grandiosa orquestación a sus temas favoritos y ofreciéndoles un dis- bajo el signo del qué no?" y Ia his-
-fi.l z óepistemología
¡ u a . l a r asu
t o colocar n c i e n t í f r c a b a j o e l d e l a d i s c o n t i n"¿por
uidado'mejor'dela
curso cuya apariencia de esoterismo refleja en realidad las funciones
esotéricasde una empresa profética. La sociología profética opera, por niega a la ciencia la seguridad del sa-
,.rp,rr.u continuada, Bachelard
supuesto, con la lógica, según la cual el sentido común construye sus que no puede progresar si no es cues-
bei d.fi.titiuo para recordarle
explicaciones cuando.se contenta con sistematizar falsamente las res- principios mismos de sus propias cons-
tionando constantemente los
puestas que la sociología espontánea da a los problemas existenciales
trucciones.PeroparaqueunaexperienciacomoladeMichelsony
que la experiencia común encuentra en un orden disperso: de todas las un cuestionamiento radical de los pos-
Morley pueda desembocar en
explicaciones sencillas, las explicaciones por lo sencillo y por Ia gente tiene que existir una teotía capaz
tulados fundamentales de la teoría,
sencilla son las más frecuentemente esgrimidas por los sociólogos pro- lugar a un desacuerdo tan sutil
de provocar tal experiencia y dar
féticos que ven en fenómenos tan familiares como la televisión el prin- situación de la sociología
.omo .l que hace surgir esta experiencia. La
cipio explicativo de las llevando la negación al
"mutaciones planetarias,. .Toda verdad -decía no es tan favorable a esasProezas teóricas que,
Nietzsche- es sencilla: ¿no es esto una doble mentira? Reducir algo des- aparentemente acabada,
coraz1n mismo de una teoría científica
conocido a algo conocido alivia, tranquiliza el espíritu y además da no newto-
hicieron posibles las geometrías no euclidianas o la física
cierta sensaciónde poder. Primer principio: una explicación cualquiera está limitado a los oscuros esfuerzos que exigen las
niana;el sociólogo
es preferible a una falta de explicación. Como en rigo¡ de lo que se las incitaciones del sentido común, in-
rupturas siempre repetidas y a
trata es de deshacersede las representacionesangustiosas,no nos exigi- el pasado teórico
g.rro o científrco: en efecto, cuando se'urrelvehacia
mos demasiado para hallar medios de alcanzarla: la primera represen-
áe su disciplina, se enfrenta no con una teoría científica constituida
tación por la cual lo desconocido se decrara conocido hace tanto bien
sino con una tradición. Tal situación contribuye a dividir en dos
que se la considera verdadera.o el campo epistemológico, manteniendo ambos una relación con-
Que este recurso a las explicaciones por lo sencillo tenga por función trapuesta con una misma representación de la teoría: igualmente
tranquilizar o inquieta¡ que haga uso de los paralogismos a la manera incapaces de oponer a la imagen tradicional de la teoría otra que sea
pars pro toto,de sistematizacionespor alusión y elipsis o de los poderes propiamente científica o, por lo menos, una teoría científica de la
de la analogía esponránea, siempre el resorte expricativo reside en sus teoría científica, unos se lanzan a tontas y a locas a una práctica que
profundas afinidades con la sociología espontánea. ya lo decía Marx: busca encontrar en sí misma su propio fundamento teórico, otros
"semejantes frases literarias, que, con arreglo a una analogía cual- siguen manteniendo con la tradición la típica relación que las co-
quiera clasifican todo dentro de todo, pueden hasta parecer ingeniosas munidades de literatos están acostumbradas a conservar con un
cuando son dichas por primera vez, y tanto más cuanto más identifi- corpus en que los principios que se proclaman disimulan los supues-
quen cosas contradictorias entre sí. Repetidas, e incluso con presun- tos tanto más inconscientes cuanto más esencialesson y en que la
ción, como apotegmas de valor científico, son lisa y llanamente necias. coherencia semántica o lógica puede no ser otra cosa que la expre-
Aptas sólo para cándidos literatos y charlatanes üsionarios, que enchas- sión manifiesta de la última selección basada en una filosofía del hom-
tran todas las ciencias con su empalagosa basurao.2S bre y de la historia más bien que en una axiomática conscientemente
construida.
Los que se afanan en hacer la suma de las contribuciones teóricas he-
redadas de los fundadores" de la sociología, ¿no acometen una
25 Ikrl Marx, Fondementsde la Critique d.el'Économiepotitiqlu, t. I (trad. R. "padres
Dangeville), París,Anthropos, 1967, pág. 240 fhay.d. .., .rp., El¿mentos
empresa análoga a la de los teólogos o canonistas de la Edad Media,
fundamentalespara Ia crítica de la economíapolítica, t. l, Buenoi Aires, Siglo que reunían en sus enormes summe el conjunto de los argumentos y
X X I . 1 9 7 1 ,p á g . 2 3 3 1 . asuntos legados por las .autoridades>, textos canónicos o Padres cle la
A 5r
50 EL OFTCTO DE SOCTOLOGO

la de las grandes
Iglesia?26 Los .teóricos> contemporáneos de la sociología estarían Nada se opone tan totalmente a razón arquitectónica
las teorías, todas las críticas teó-
indudablemente de acuerdo con whitehead en que <una ciencia debe t"oríu, ,oliológi.ut, que abarcan todas
como la razón polémica' la que "por
olvidar a sus fundadores>; pero el caso es que esassíntesispodrían di- ricas e incluso todas las empirias,
a las teorías modernas de la física;
ferir menos de lo que parece de las compilaciones medievales: el impe- susdialécticasy sus críticas, condujo
el <<resultado de una otF
rativo de la "acumulación", al que manifiestamente se consagran,
¿es y ar, aortraar.encia,todo separa "sobre-objeto>,
del objeto sino lo que ha criticado"' del sub-
otra cosa, a menudo, que la reinterpretación, con referencia a otra tra- ietividad que no conserva
'ob¡.ro,
dición intelectual, del imperativo escolástico de la conciliación de los .ru.i¿o de las concesionesy compromisos en virtud de los cuales
teorías con pretensiones universalis-
contrarios? como lo señala E. Panofsk¡ los escolásticos<no podían de- ,rrg.., los grandes imperios de las
jar de advertir que las autoridades, y aun los diferentes pasajesde la Es- 0s ÍG. Bachelard,texton' 19]'
de sociólogos
critura, estaban frecuentemente en contradicción. No les quedaba otra Dado que la naturaleza de las obras que la comunidad
forma de relación con esasteo-
cosa, entonces, que admitirlas a pesar de todo e interpretarlas y reinter- reconoce como teóricas y sobre todo la
(frecuentemente insepa-
pretarlas sin cesar hasta que estuüesen reconciliadas. Pues esto es lo rías favorecida por la lógica de su transmisión
con las teorías tradicio-
que hacen los teólogos desde siempre".27 Tal es, en esencia,la lógica de rable de la lógica de su producción), Ia ruptura
una <teoría" que, como la de Talcott parsons, no es más que la reelabo- nales y la típica relación con ellas no es más que un caso particular de
la ruptura con la sociología espontánea: en efecto, cada sociólogo debe
ración indefinida de los elementos teóricos artificialmente extraídos de
imponerle
un cuerpo escogido de autoridades,28 o bien la lógica de un corpus tener en cuenta los supuestoscientíficos que amenazan con
Así,
doctrinal, como la obra de Georges Gurütch, que presenta, tanto en su sus problemáticas, sus temáticas y sus esqLlemasde pensamiento.
por ejemplo, hay problemas que los sociólogos omiten plantear porque
tópica como en su procedimiento, todos los rasgosde las recolecciones
canonistasmedievales;vastasconfrontaciones de autoridades contradic- ia tradición profesional no los reconoce dignos de ser tenidos en
torias coronadas por las concordantiaeaiolentesde las síntesis finales.29 cuenta, no ofrece los instrumentos conceptuales o las técnicas que per-
mitirían tratarlos canónicamente; a la inversa, hay problemas que se
exigen plantear porque ocupan un lugar destacadoen lajerarquía con-
26 Esta clásica relación con una tradición se observa siempre en los primeros
momentos de la historia de una ciencia. Bachelard señala que hay, en los
sagrada de los temas de investigación. Asimismo, no hay denuncia ritual
libros científicos del siglo xvrrr, una erudición parásita que refleja todavía la de las prenociones comunes que no termine rebajándose a una muy
desorganización y dependencia de la fortaleza científica con relación a la bien hecha prenoción escolar para desplaz^r del cuestionamiento las
sociedad mundana. Si "el Barón de Marivetz y ()oussier, al tratar sobre el
fuego en su célebre Physiquedu Mond.e(París, 1870), se consideraron en el prenociones científrcas.
'
deber y la gloria de examinar cuarenta y seis teorías diferentes antes de Si es preciso emplear contra la teoría tradicional las mismas armas
p r o p o n e r u n a b u e n a . l a s u y a ^ .e s p o r q u e s u c i e n c i a r r o r o m p i ó c o n s u que contra la sociología espontánea, es porque las construcciones más
pasado, incluso el más balbuceante, y también por lo que, carente de una
organización propia y de nornas autónomas, la discusión científica está eruditas toman de la lógica del sentido común no sólo sus esquemas
siempre concebida sobre el modelo de la conversación mundana (La de pensamiento sino también su proyecto fundamental: como en
form.ation de I'esprit scientif,quefvéase ed. en esp.: I"aJormación tlet espíritu efecto Io señala Bachelard, no han efectuado la "ruptura", que carac-
científico,Buenos Aires, Siglo XXI, 19721, Conhibution d une pslchanafise de La
connaissanceobjectiae,4" ed., París, Vrin, 1965, pág. 27). Véase infra, C. teriza .al verdadero espíritu científico moderno,, con <la simple idea
Bachelard,,texto no 43, pág. 347. de orden y clasificacióno. cuando whitehead señala que la lógica cla-
27 E. Panofsky, Architecturegothique etpenséescolnstique(trad.. P Bourdieu) , parís,
E d . M i n u i t , 1 9 6 7 ,p á g . 1 1 8 .
28 El tratamiento que hace de las doctrinas clásicaspara hacerlas confesar su
acumulación no es precisamente el aspecto menos artiñcial de una obra recorclar,con Politzer, que (no se puede, sea cual fuere la sinceridad de la
corno The Structttreof SocialAction, de T. Parsons. intención y ia voluntad de precisión, transformar la física de A¡istóteles en
29 El tradicionalismo teórico quizá sobreüva por la oposición que encuentra física experimental?" (G. Politzer, Critique desfond'emmts de la psychologie'
en los practicantes más positivistas,incluso en lo que les oponen: ¿hayque P a r í s ,R i e d e r .1 9 2 8p á g . 6 l h a v e d . e n e s p ' J )
I-A RUPTURA 53

sificatoria, que se sitúa a mitad de camino entre la descripción del en la sustitu-


ob- dnúa nunca hasta el infinito sino que concluye siempre
jeto concreto y la explicación sistemática que proporciona
la teoría ción lisa y llana de una clave por otra.
acabzda,procede siempre de una .abstracción incompletao,30
caracte_
riza correctamente las teorías de la acción social de aspiraciones
uni_
versales que, como la de parsons, no consigrr.r, p..r.r-rtar las
aparien_ DELcoNocrMIENTo socrorócrco v rsonÍR DEL srsrEMA
cias de generalidad. y exhaustividad sino en Ia medida que 7. TnonÍa
utilizan SOCIAL
esquemas <abstractos-concretos>totalmente análogos en su empleo las
y lJ.,a teoría no es ni el más grande común denominador de todas
funcionamiento a los géneros y especies de una clasificación ni, a esa del discurso socioló-
aristoté- grandes teorías del pasado fortiori, Parte
lica. Y Robert K. Merton, con su teoría de la .teoría del alcance
me_ q,r. se opone a la empiria escapando lisa y llanamente al control
dio", puede renunciar a las ambiciones, insostenibles en la actualidad, [i.o
se
experimental; no es ni la galería de las teorías canónicas en que éstas
de una teoría general del sistema social, sin por ello cuestionar
los su- reducen a la historia de la teoría, ni un sistema de conceptos que, al no
puestos lógicos de esas empresas de clasificación y esclarecimiento
reconocer otro criterio de cientificidad que el de la coherencia semán-
conceptual basadasen fines más bien pedagógicos que científicos:
el tica, se refiere a sí mismo en lugar de medirse en los hechos, ni tam-
proceso de cruzamiento -de elevado título: .substrucción del
espacio poco esa suma de pequeños hechos verdaderos o de relaciones demos-
de atributoso- es sin duda tan frecuente en la sociología universitaria
tadas acáy allá por unos u otros de modo disperso' que no es otra cosa
(piénsese en la tipología mertoniana de la anomia o en
las diversas ti- que la reinterpretación positiüsta del ideal tradicional de la Summaso-
pologías de múltiples dimensiones de la sociología de Gurvitch)
que ciológica.3z La representación tradicional de la teoría y la repre-
hace posible la interfecundación indefinida de gran parte
de la des- sentación positiüsta, que no asigna a la teoría otra función que la de re-
cendencia de los conceptos escolares.
euerer sumar todos los corrcep- presentar tan completa, sencilla y exactamente como sea posible un
tos heredados por la tradición y todas las teorías consagradas,
o preten- conjunto de leyes experimentales, tienen en común el despojar a la
der resumir todo lo que existe en una suerte de casuísticade lo
real a teoría de su función primordial, que es la de garantizar Ia ruptura epis-
costa de esos ejercicios didácticos de taxonomía universar que,
como temológica y concluir en el principio que explique las contradicciones'
diceJevons, son característicasde la edad aristotélica de la ciencia
so_ incoherencias o lagunas y que sólo él hace surgir en el sistema de leyes
cial y
"están condenadas a derrumbarse en cuanto aparecen las simili- establecido.
tudes ocultas que encubren los fenómenoso,31es desconocer que
la Pero las precauciones contra la renuncia teórica del empirismo no
verdadera acumulación supone rupturas, que el progreso
teórico im- podrían sin embargo legitimar la intimación terrorista de los teóricos
plica la integración de nuevos datos a costa de un enjuiciamiento
crí-
tico de los fundamentos de la teoría que aquéllos ponen a prueba.
En
otros términos, si es cierto que toda teoría científica se atiene a
lo dado 32 La comparación de las proposiciones consideradas como establecidas
como a un código históricamente constituido y proüsorio que se presenta un interés eüdente si se trata de proporcionar un medio cómodo
erige
para una época en el principio soberano de una distinción inequívoca de movilizar la información adquirida (véase B. Berelson y G A. Steiner,
Human Beha,aior:An inuentory of Scimtific Findings, NuevaYork, Harcourt,
entre lo verdadero y lo falso, la historia de una ciencia es siempre
dis- Brace & World, 1964). Pero este tipo de compilación "mecánicamente
continua porque el refinamiento de la clave de desciframiento no empírica" de datos descontextualizados no podría ser presentado sin
con-
usurpación, según se lo hace a veces, como una teoría o como fragmento
de una teoría futura, cuya realización esá de hecho abandonada a las
investigaciones también futuras. Asimismo, eI trabajo teórico que consiste
en probar la coherencia de un sistema de conceptos, incluso sin referencias
30 A. N. \4rhitehead,Science
and,theMod,ernWorld,Nuevayork, Mentor Book, a las investigaciones empíricas, tiene una función positiva, a condición, sin
1925,pág. 34.
embargo, de que no se presente como la constr-ucción misma de la teoría
31 W. S.Jevons,ThePrinciptcs of Science,
Londres,Methuen,1892,pág.691. científica.
t4 ür'üüruffi3t}s!ór,oco
social que implican a los
que, al excluir la posibilidad de teorías regionales, ahogan la investiga- taciencia, con las teorías parciales de lo
sistemática
ción en la alternativa tipo todo o nada, del hiperempirismo puntillista ioios de la metaciencia sociológica en la organización
de esas rela-
;;;j"";; áe rela.ion.s y de pri"cipios explicativos
o de la teoría universal y general del sistema social. Bajo la invocación esperando
hacer ciencia'
de la urgencia de una teoría sociológica se confunden, en efecto, la in- es condenarse, ya sea a la renuncia a
que reemplace a la ciencia' ya sea a consr-
sostenible exigencia de una teoría universal y general de las formacio- rcoafu de la metaciencia
de teorías generales (o incluso
nes sociales con la inexorable demanda de una teoría del conocimiento n.rr,"rin,"ris necesariamente vacía
que es la condición
sociológico. Hay que disipar esta confi¡sión que fomentan las doctrinas rs parciales¡ de lo social por la metaciencia'
sociológicas del siglo xD(, para reconocer la convergencia, eütando caer conocimiento científico posible'
en el,eclecticismo o el sincretlsnro de la tradición teórica, de los princi-
pios fundamentales que determinan la teoría del conocimiento socioló
gico de las grandes teorías ckísicas como el fundamento de teoríasparcia-
lr, limitadas a un orden definido de hechos. En las primeras frases de
su introducción a los Cambrid,geEcononiic Hanüoohs, Keynes escribía:
.Lá teoría econótnica no proporciona un cuerpo de conclusiones esta-
blecides y de inmediato aplicables. Es un método más que una doc-
trina, un instrumento de la mente, una técnica de pensamiento, que
ayuda a quien esté dispuesto a sacar conclusiones correctas>. La teoría
del conocimiento sociológico, como sistema de normas que regulan la
producción de todos los actos y de todos los discursos sociológicos posi-
bles, y sólo de éstos, es el principio generador de las diferentes teorías
parciales de lo social (ya se trate, por ejemplo, de la teoría de los inter-
cambios matrimoniales o de la teoría de la difruión cultural), y por ello
el principio unificador del discurso propiamente sociológico que hay
que cuidarse de confundir con una teoría unitaria de lo social.33Como
lo señala Michael Polanyi, .si se considera a la ciencia de la naturaleza
como.un conocimiento de cosas,yse diferencia la ciencia del conoci-
miento de la ciencia, es decir la metaciencia, se desemboca en la distin-
ción de tres niveles lógicos: los objetos de la ciencia, la ciencia misma y
la metaciencia, que incluye la lógicay la epistemología de la ciencia".34
Confundir la teoría del conocimiento sociológico que es del orden de

33 La definición social de la¡ relaciones entre la teoría y la práctica, que tiene


afinidades con la oposición tr¿dicional entre las tareas nobles del científico
y la minuciosa paciencia del artesano y, por lo menos en Francia, con la
oposición escolar entre el brillante y el serio, se refleja tanto en la
reticencia en reconocer la teoría cuando se encarna en una investigación
parcial como en la dificultad de actualizarla en la investigación.
34 M. Polanyi, Pasonal Knottizdge, l,ondres, Routledge and Kegan Paul, 1958,
pág.344.

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