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El management del futuro

El mundo evoluciona más rápido que la gerencia misma. Hoy las


empresas se dirigen bajo los mismos parámetros de hace un siglo.
Pero, si innovamos en gerencia, el futuro podría ser mucho más
creativo, apasionante y humano de lo que esperamos.

Un tiempo para fantasías. Imagine un mundo donde en las empresas no existen cargos ni jefes,
donde cada cual puede escoger su sueldo y sus responsabilidades. Compañías donde la estrategia
fluye de abajo hacia arriba y todos tienen la misma oportunidad de aportar y opinar. Imagine que es
usted quien decide dónde y en qué trabaja, y quien responde por el presente y proyecta el futuro.
Piense en lugares donde pueda enriquecerse si este es el mérito para su trabajo.

Plataformas donde la creatividad y la eficiencia no sean propósitos contrapuestos, y en donde los


sentimientos más humanos como belleza, justicia, amor, compasión, servicio y sabiduría, no resulten
sospechosos. Pero ahora deje de soñar y pregúntese ¿Son solo fantasías?

Antes, una pregunta adicional ¿puede recordar algún hecho tecnológico, político o social que haya
transformado el mundo en los últimos tiempos? Aquí no hace falta ser muy listo para reconocer que
avances como el internet, las comunidades virtuales, los teléfonos celulares, los computadores
personales o el desarrollo de las democracias han cambiado esta tierra para siempre. En ciertos
aspectos la humanidad no ha parado de avanzar. Pero ¿qué pasa cuando uno aplica esta misma
pregunta a la gerencia? ¿Puede identificar algún cambio radical en la forma en la que se han
gerenciado las empresas en los últimos años? ¿Décadas? ¿Por qué aquí solo podemos encontrar
esto, fantasías?

Estas apasionantes cuestiones son el abrebocas del regreso de uno de los más afamados autores
en gerencia. El profesor del London Business School, Gary Hamel, quien en 1994 redefinió el campo
de la estrategia junto a C.K. Prahalad con el libro Competing for the Future, ahora aborda un tema
más amplio: el futuro de la gerencia. El reciente libro de Hamel, The future of management publicado
por Harvard Business School Press (Octubre 2007) es la mayor crítica al letargo de la gerencia actual
y una ruta de navegación para ingeniarse un management del futuro mucho más creativo,
apasionante y humano.

Taylor, Fayol y Weber, aún reyes

A cualquiera que haga parte de la vida empresarial le es fácil reconocer que en esencia no existen
mayores diferencias entre las empresas. De alguna forma, todas son un poco más de lo mismo: las
mismas jerarquías y la misma obsesión por hacer las cosas mejor, más económicas y más rápido
que los demás. "Para muchos es difícil reconocer que los conceptos básicos con los que hoy se
gerencian las empresas fueron creados por hombres que nacieron en el siglo XIX", argumenta Hamel
en su libro. Entonces, tiene sentido preguntarnos nuevamente ¿qué tanto ha innovado la gerencia
en el último siglo?

Si somos francos, debemos reconocer que no hay nada muy distinto entre lo que enseñan las
diversas facultades de negocios, lo que hablan los expertos o lo que predican los libros de gerencia.
"En realidad, rara vez escuchamos ideas radicalmente distintas, así sean descabelladas, sobre cómo
liderar, planear, organizar o motivar", es en esencia el mensaje que nos trae en esta oportunidad
Gary Hamel.

Si usted es cercano al conocimiento en gerencia recordará que, en parte, este inició su desarrollo
con Frederick Winslow Taylor y su renombrado libro Principios de Administración Científica (1911).
Taylor vivió obsesionado con la eficiencia en el trabajo que, en sus palabras, "es el resultado de
conocer exactamente lo que hace cada hombre y de allí evaluar cómo se puede hacer mejor y al
menor costo". Para hacer el cuento corto, luego vino Henri Fayol (1917) quien planteó que el trabajo
de un gerente se puede dividir en planear, organizar, coordinar, dirigir y controlar. Un poco más tarde
el renombrado sociólogo alemán Max Weber visualizó una organización ideal, a la que llamó
burocracias, para realizar este trabajo con características como: la división del trabajo y las
responsabilidades deben estar claramente definidas, las posiciones organizadas en jerarquías de
autoridad y los miembros deben estar capacitados para los requerimientos de cada cargo.

Este es conocimiento suficiente para pasar un quiz en la universidad en primer semestre. Pero la
pregunta realmente interesante es ¿qué tan semejante es este mundo a la realidad? ¿Siguen siendo
Taylor, Fayol y Weber reyes? Por supuesto, gracias al conocimiento en gerencia, la humanidad ha
dado grandes saltos, usted tiene un celular en su bolsillo y pueda que esté leyendo este artículo por
internet, pero también hemos tenido costos. En muchos casos la creatividad ha quedado atrapada a
expensas de las eficiencias, y tiende a creerse que la libertad y la disciplina son mundos excluyentes.
"Aunque hay evidencia de que la gerencia tradicional ha hecho los negocios dramáticamente más
eficientes, existen pocas muestras de haberlos hecho más éticos y humanos", plantea Hamel en su
libro.

¿Debemos celebrar el fin de la gerencia?

Este libro de Hamel es como una invitación para despertar de un sueño. En serio. A juzgar por la
fisonomía actual de las empresas, los mismos departamentos, mercadeo, finanzas, gestión
humana... los mismos cargos, las mismas tarjetas de presentación y las mismas proyecciones en
Power Point, muchos pensarían que no existe lugar hacia dónde innovar. En términos del
epistemólogo estadounidense Thomas Kuhn "somos presas de nuestros propios paradigmas".
Paradigmas no muy distintos a los de Henry Ford hace casi un siglo. Para algunos, cómodos con la
situación, deberíamos estar festejando el fin del management. Pero es la oportunidad perfecta para
preguntarnos ¿realmente hemos alcanzado la cima del conocimiento en gerencia? ¿no queda nada
más allá por explorar? ¿habrá algo allí todavía esperando por ser descubierto?

Al respecto, Gary Hamel es muy contundente. Y a grandes rasgos dice: si uno analiza otras
disciplinas como la política, la ética, la teología o la misma economía que llevan siglos de desarrollo,
sería muy prepotente creer que los hombres de negocios han logrado el Everest de su especialidad.
Lo que nos falta es creatividad y la intención de crear una revolución en gerencia. Además debemos
cuestionarnos ¿estamos plenamente satisfechos con la situación actual? Hombres y mujeres tienen
más ingresos, más trabajo, pero menos tiempo en familia y menos felicidad. Estadísticas
presentadas por el autor muestran que el 85% de la gente no se siente plenamente identificada con
su trabajo.

Por otra parte, si la gerencia tradicional, la eficiencia de Taylor y las jerarquías de Weber, fueron
útiles para enfrentar los desafíos del siglo XX, las cosas están cambiando de precio. Vivimos en un
mundo de consumidores hiperinformados, donde las barreras para la entrada de competidores
locales y externos como los de China e India se han desvanecido, la parábola del éxito en las
empresas cada vez se hace más corta, y tenemos preocupaciones serias en la parte
medioambiental, tan solo por mencionar algunos de los nuevos desafíos del siglo XXI. No nos hemos
dado cuenta, pero el mundo evoluciona mucho más rápido que la gerencia. Es tiempo entonces de
guardar las copas para después. ?

Gerentes que no son diseñadores

Hay algo curioso en el mundo contemporáneo de los negocios. Prácticamente hoy todo gerente se
precia de ser un defensor de la innovación, tal vez porque está de moda, pero en el fondo no sienten
que esta sea una de sus responsabilidades. "Muchos gerentes se ven a sí mismos como pragmáticos
ejecutores, hombres de resultados, más no como soñadores, ni arquitectos de nuevas formas de
agregar al desempeño humano", plantea Hamel. Por decirlo de alguna forma, son más capataces
que diseñadores. Para ellos la innovación es importante pero la delegan en quienes diseñan los
productos o están encargados de investigación y desarrollo. En el trasfondo de este dilema se
encuentra el mayor aporte de este libro, una nueva dimensión de la innovación. Distinta a la
innovación estratégica, de modelos de negocio, de productos o de operaciones. Gary Hamel
considera que "la innovación en gerencia" es la principal fuente de ventajas competitivas en el mundo
moderno.

¿Cuántos gerentes se levantan por la mañana con el deseo de hacer las cosas radicalmente
distintas? Pensar por ejemplo en eliminar los cargos en su empresa, derribar los muros que separan
a la gente, permitir que las decisiones estratégicas cruciales provengan de abajo o dejar que cada
cual escoja en qué proyectos desea aportar. Llegar hasta los límites de la creatividad. Por supuesto,
no todas las innovaciones en gerencia darán buenos resultados, pero hoy ¿cuántos gerentes están
innovando? A veces la gente que cree saber más es la más renuente a nuevas ideas. Por decir algo,
los gerentes van a las facultades de negocios a adquirir sabiduría pero no se dan cuenta de que
también reciben muchos dogmas. Es por esto que siempre debemos cuestionarnos críticamente:
¿cómo aprendí lo que considero mis conocimientos básicos en gerencia? ¿En una clase, leyendo
un artículo o en una conferencia? ¿Qué me hace pensar que no existen opciones distintas?

De aquí se desprende que la innovación en gerencia es una importante fuente de competitividad


para una empresa. En un mundo en el que hasta los aparatos tecnológicos más avanzados se
convierten rápidamente en commodities y la competencia en márgenes se hace cada vez más
estrecha, se requiere identificar nuevos caminos para mejorar y ser distintos a los demás. Es decir,
puede que usted convenza a su gerente de ingresar a nuevos mercados, cambiar de foco o invertir
en algún producto novedoso, pero que cambie su forma de pensar sobre lo que él cree es gerencia,
esto sí es difícil. Entre tanto, su competencia sí puede estar haciéndolo. ?

Creativos por naturaleza

En muchas empresas existe un monopolio de las nuevas ideas, y un monopsonio de quién las acepta
y ejecuta. Algo así como un Apartheid de la creatividad. Algunos gerentes tienden a creer que sus
colaboradores no tienen la capacidad de ser creativos, sacar adelante grandes proyectos y que por
eso necesitan de un control constante. Pero Hamel plantea que la humanidad es recursiva, adaptable
y creativa por naturaleza, lo que pasa es que la gente trabaja para empresas que no lo son. "De
alguna forma, curiosamente, las compañías son muy poco humanas", dice. Para un gerente puede
sonar molesto, pero es probable que lo mejor que le pueda pasar a la gerencia del futuro sea tener
menos gerentes.

En este libro, Gary Hamel realiza paralelos realmente interesantes. Cuando se analizan las
democracias, por ejemplo, está plenamente demostrado que un gobierno democrático supera en
resultados altamente a una dictadura. Es evidente que el conocimiento acumulado de las masas
siempre estará por encima de unas cuantas mentes. Con todo y esto las compañías en la gerencia
clásica suelen dejar la toma de las decisiones más importantes en pocas personas y el resto no
participa. En este sentido, las democracias y la biología, eternamente recursivas, están muy por
encima de la gerencia. Si lo piensa, los atributos humanos que más han transformado y motivado a
la humanidad a cambiar espontáneamente, belleza, justicia, amor, compasión, servicio y sabiduría,
hoy no tienen mayor cabida en las organizaciones modernas.

Pioneros

Hasta el momento usted puede creer que está leyendo un artículo de ciencia ficción lleno de
fantasías. Afortunadamente, Gary Hamel también proporciona ejemplos de empresas que, como
diría Edgard de Bono, han logrado un pensamiento lateral. Un ejemplo es la multinacional industrial
W.L. Gore & Associates con cerca de 8.000 empleados y 45 plantas en todo el mundo. Su fundador,
Wilbert L. Gore, era empleado de DuPont a mediados del sigo pasado cuando soñó con crear una
organización totalmente distinta. Gore era un científico y no un gerente, entonces pensó en que sería
posible crear una organización sin jerarquías. En efecto, en la actualidad en W.L. Gore no existen
jefes, y los líderes se van gestando por su calidad humana y sus resultados, más que por sus títulos.
También, por increíble que parezca, los ejecutivos tienen la libertad de escoger su salario,
dependiendo de qué tan justo lo consideren. Incluso, todos conocen el salario de los demás. En esta
empresa nadie puede darle órdenes a nadie, y si así lo hacen, se quedarán solos, porque todos
tienen la libertad de crear y formar sus propios proyectos.

Otro ejemplo a destacar es Google. Esta compañía refleja la innovación misma de internet. Desde
el comienzo, sus fundadores, más científicos que empresarios, Sergey Brin y Larry Page, soñaron
con crear una organización totalmente democrática. Se dice que en las reuniones con las directivas
la opinión de cualquiera tiene el mismo valor que la del CEO. Esto permite que realmente en Google
la estrategia y los proyectos más promisorios provengan de la gente. Esta empresa entiende como
pocas la importancia de construir el futuro en el presente. En Google, la gente trabaja con la fórmula
70-20-10 en donde el 70% del tiempo es para mantener los proyectos actuales pero se deja a todo
el mundo el 20% y 10% del tiempo para imaginar los proyectos del futuro de Google. De allí han
nacido grandes proyectos como Gmail y Google Maps. Existe también un premio para los grupos
que han aportado mayores ingresos que les permite hacerse millonarios trabajando dentro de la
empresa.

En fin, la innovación en gerencia no tiene límites. Algunas otras compañías, como la principal cadena
de productos naturistas de Estados Unidos, Whole Foods Market, realmente se toma en serio el
empoderamiento. En cada tienda la gente tiene libertad para escoger qué productos ofrecer y ellos
mismos reclutan a sus nuevos colaboradores. El salario es conjunto porque compiten con los
resultados de las otras tiendas. Una muestra de que la creatividad y la disciplina no necesariamente
son objetivos contrapuestos.

El futuro

Según Gary Hamel, si existe algún lugar donde podamos ver hoy el management del futuro en
acción, este es internet. Finalmente, la red tiene aquellas características que todos soñamos en una
empresa. Una sociedad sin élites donde cada cual es libre de aportar y ser creativo, y donde su valor
depende del talento y no de los títulos o cargos. En últimas, la gerencia tiene que ver con elevar las
capacidades de los hombres y este es precisamente el objetivo que logró la red.

Es tiempo de incorporar la innovación en gerencia a nuestras conversaciones diarias. El camino está


planteado, pero solo usted, los empresarios, los ejecutivos, los estudiantes y los profesores tienen
la posibilidad de recrear el management del futuro. Tenga la plena seguridad de que en los próximos
años su compañía será atacada por diferentes fuerzas. Qué tan creativo sea en la forma en que se
organiza con su gente, puede ser la única alternativa de salir adelante.