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Reseña sobre el poemario De punta a punta, por Jorge García Izquierdo

De punta a punta (2018) es el primer poemario de Jorge García Izquierdo, autor radicado
actualmente en Buenos Aires. El siguiente texto a cargo de Leonardo Mora desea elaborar una
aproximación a la voz poética y a las formas implementadas en la obra.

Jorge García Izquierdo es un joven poeta español que recientemente ha publicado en Buenos
Aires su primer libro titulado De punta a punta, con la intercesión de la editorial Prosa. Teniendo
en cuenta el riesgo y las dificultades al momento de generar los elementos necesarios para
comentar el temperamento de un poemario, intentaremos en el presente texto cristalizar
algunas ideas (con miras a la especificidad) sobre la obra aludida.

En primera instancia, la experiencia al leer De punta a punta permite ver un cuidadoso trabajo
de composición en los poemas ofrecidos; los versos señalan conocimiento y experiencia en el
manejo de diversos recursos estilísticos, los cuales esencialmente apuntan al uso de una forma
sintética y efectiva. Aunque el poeta es cauto y limpio en la expresión, ello no riñe al momento
de generar mundos sugerentes y ambiguos, ricos en metáforas de gran profundidad. En el
prólogo de La cifra (1981), poemario de Jorge Luis Borges, el argentino reflexiona sobre su
misma poesía, a la que estima primordialmente como intelectual, y la sitúa frente a otra
posibilidad de escritura: “el intelecto (la vigilia) piensa por medio de abstracciones, la poesía (el
sueño), por medio de imágenes, de mitos o de fábulas”. Siguiendo esta suerte de clasificación
provisoria, creemos que De punta a punta se alimenta más de la segunda vertiente: su naturaleza
se compone esencialmente de imágenes, de evocaciones de seres y objetos que pueden
moverse en un escenario onírico, o de homenajes al cuerpo como cuna posible de lo fantástico:

Eres ese rayo que no cesa.


Eres calor y frío,
yugo y alivio;
eres las palabras de mi boca.

A cada luna que sales,


se vuelve loca mi cabeza,
a cada pájaro que duermes.

(Por los pájaros que duermes.)


Las imágenes del poemario a su vez acuden en diversos momentos a un ámbito cotidiano,
aparentemente anodino, para crecer e impulsarse por obra de una conciencia lúcida que siente,
piensa e interroga el mundo, hasta alcanzar el cometido del poeta, que es magnificar la realidad
en versos de gran alcance, trasponerla a un sentido más espiritual, de la mano de una
inclinación constante hacia la nostalgia y la melancolía:

Como en el despertar
de una cobaya doméstica,
desayuno el agua de una planta.

Y entre tantas jaulas de cristales


se oye el ruido de tu muñeca y
la velocidad de tus pulseras.

Las casas vacías gritan de soledad:


la ventana sola, las esquinas solas,
la puerta sola, el silencio solo.

(Soledad.)

Si bien el poemario de Jorge García Izquierdo alberga pasajes íntimos y personales con
otros de tipo político, a nuestro a juicio esta segunda esfera se halla condicionada (más que
sometida) a la primera. Es decir, los poemas aunque posean una índole social, se comunican
desde la óptica identificable de un individuo sensible y reflexivo que asiste a circunstancias
condenables de la realidad, se indigna, y tiene la capacidad de hablar con lirismo sobre ello. El
compromiso y la ética en términos activos preocupan a la voz poética, pero no la determinan,
ni representan focos oportunistas para alzar y fomentar una bandera política de ocasión.

Somos una mujer sin dientes pidiendo monedas.


Una extranjera,
una emigrante con otro acento
o una propia que viene con la mochila llena.

Que si carne o pescado,


que si rosa o azul.
Todavía. Morir delante del sur.
Desaparecer pecando.

Caer delante de los tacones muertos.


Una mitad de las calles silenciada,
una policía brava.
Somos millones de cuerpos sin miedo.

(Sin miedo.)
De cualquier manera, tanto en lo “privado” como en lo “público”, De punta a punta manifiesta
notable originalidad e imprevisibilidad. Al decir de la crítica argentina Alicia Genovese en su
libro Leer poesía, “el lugar común, la metáfora congelada por el uso, el formato estrictamente
codificado producen un borronamiento de lo singular que tiende a tranquilizar la percepción
en una secuencia repetitiva”. Como ya afirmábamos, el libro de Jorge García Izquierdo
resguarda una interesante ambigüedad, potenciada si se quiere, que impide la aparición de
fórmulas o sentidos demasiado en boga, y en contraposición ofrece incontables caminos de
tránsito para el pensamiento y el goce estético.

Sin más intentos -siempre sospechosos- de conceptualización sobre un poemario como De


punta a punta, sólo resta extender la invitación a leerlo destacando su factura de gran nivel, la
cual solicita detenimiento y minucia para adentrarse en el mundo poético propuesto: es un
viaje que vale la pena y sobresale en medio de la vasta producción actual, la cual no pocas
veces surge de una idea equivocada que encuentra en la brevedad de los poemas modernos la
vía libre para persistir en la falta de rigor, la superficialidad y la ingenuidad que tanto puede
poner en entredicho los criterios tanto de escritura como de lectura.