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INEI: El 74.

3% de peruanos trabaja de manera informal

Más de 6.9 millones de empresas tienen este problema, especialmente en Apurímac, Huancavelica, Puno,
Ayacucho y Cajamarca.

REDACCIÓN PERÚ2104/06/2014 13:12h

En el Perú, el 74.3% de las personas trabaja de manera informal, reveló el estudio Producción y Empleo
informal en el Perú, Cuenta Satélite de la Economía Informal 2007-2012 del Instituto Nacional de Estadística e
Informática (INEI).

Este grupo de la población labora principalmente para el sector agrícola.El informe señala que las regiones
que registran mayores tasas de informalidad laboral son Apurímac, Huancavelica, Puno, Ayacucho y
Cajamarca.Asimismo, refiere que el 78% se ubica en empresas con uno a cinco trabajadores.

POR ZONASSegún el INEI, en el país hay más de 6.9 millones de unidades productivas que pertenecen
al sector informal, frente al millón que son formales.Entre estas empresas, las relacionadas con el sector
agropecuario y de pesca son las que registran las mayores tasas de este problema social.

La brecha de productividad en agricultura aumenta en Perú, dice Banco MundialEl estudio agregó que
la agricultura genera uno de cada cuatro puestos de trabajo urbano informal en Perú.

AGENCIA EFE / 02.03.2018 - 05:35 AM El Banco Mundial (BM) señaló que "la brecha de productividad (en
agricultura) se ha ido ampliando en Perú", de acuerdo a un estudio que indicó que en la costa creció en 7%,
en la sierra retrocedió 0.2% y en la selva es de solo 0.2%.

Estas cifras fueron difundidas en la publicación "Tomando impulso en la agricultura peruana: oportunidades
para aumentar la productividad y mejorar la competitividad del sector", que fue presentada por el BM en Lima.

El trabajo enfatizó que "el sector agrícola ha sido y seguirá siendo un motor fuerte dando impulso a la
economía nacional peruana" y que su aporte "es más alto que lo tradicionalmente medido", cuando solo se
reportaba actividades primarias.

"En definitiva el crecimiento del sector agrícola ayuda a diversificar la economía y reducir la dependencia en
las industrias extractivas no renovables, y puede ser un gran impulsor de la reducción de la pobreza en Perú",
afirmó el director del BM para Bolivia, Chile, Ecuador Perú y Venezuela, Alberto Rodríguez.

El estudio agregó que la agricultura genera uno de cada cuatro puestos de trabajo urbano informal en Perú y
"ha experimentado una transformación sorprendente en las últimas décadas, aunque con grandes contrastes
regionales".

Indicó que si bien Perú "tiene una posición alta de desempeño dentro de la región", comparado con países
industrializados sigue atrasado, ya que es ahí donde se establece la frontera tecnológica.

En ese sentido, el crecimiento de la agricultura peruana en la última década ha sido "robusto", a un ritmo de
3.3% anual, lo que ha permitido que muchos productos sean competitivos en los mercados internacionales,
pero la productividad en la costa creció en 7.2%, en la selva retrocedió 0.2% y en la sierra es de solo 0.2%.

"En consecuencia, la brecha de productividad se ha ido ampliando. De ello se desprende que es necesario
incidir en la productividad con estrategias diferenciadas", remarcó el BM.
El autor principal del estudio, Michael Morris, señaló que uno de los mensajes más importantes es que "el
sector agrícola en Perú está compuesto de varios mundos distintos, cada uno de los cuales opera en una
etapa diferente de desarrollo".

"Ello sugiere que una estrategia gradual, enfocada en el territorio para brindar apoyo de manera escalonada,
podría ser muy efectiva para los agricultores y otros actores del sistema alimentario para que mejoren sus
niveles de productividad y competitividad", indicó.

Se identificó, de esa manera, seis puntos para aumentar la productividad y la competitividad, que incluyen
promover la innovación, fortalecer la distribución de insumos y los servicios de asesoramiento, crear
capacidad mediante educación y capacitación, mejorar la conectividad y el acceso a los mercados, promover
los mercados de tierras, y facilitar la gestión de riesgos.

El BM destacó las experiencias peruanas en el desarrollo de cadenas exitosas como el café, el cacao, el
banano y la papa que, según dijo, "ofrecen lecciones importantes que deben considerarse si se quiere
contribuir a mejorar otros subsectores agropecuarios".

El embajador de Suiza en Perú, Markus-Alexander Antonietti, cuyo país apoyó en la difusión del documento,
enfatizó que "el potencial del agro en Perú es inmenso" y por eso tiene "la expectativa de que sus hallazgos y
recomendaciones aporten a la reflexión estratégica y a la política pública".

"Quiero resaltar la oportunidad que el mercado suizo ofrece para los productos de la agricultura peruana; en
Suiza cada vez más se consumen los deliciosos productos peruanos, como mango, cacao, café y
espárragos", concluyó.

Informalidad peruana, por


Elmer Cuba
Así como el gobierno anterior acuñó la frase ‘incluir para crecer’, este se definiría
con la frase ‘formalizar para crecer’.

ELMER CUBAECONOMISTA
Informalidad peruana, por Elmer Cuba

Elmer Cuba18.09.2016 / 07:00 pm

La reducción de la informalidad ha sido escogida como una de las


principales metas del gobierno. Pero la formalidad tiene varias
dimensiones. Dependiendo de qué transacciones se hacen de
espaldas a las normas legales vigentes, se habla de diversos tipos
de informalidad.

En ese sentido, existe informalidad empresarial, tributaria y


laboral. A veces los tres tipos coinciden, otras no. Es decir, existen
empresas que no operan bajo la normatividad de su sector. Otras
que sí lo hacen, pero evaden impuestos y tienen trabajadores
dependientes al margen de las leyes laborales.

Cada tipo de informalidad tiene sus propias causas. La


informalidad minera, pesquera, industrial, de construcción y
servicios reflejan las normativas sectoriales, tributarias y
laborales. Pero, sobre todo, reflejan la productividad de las firmas
y las personas.
Las metas gubernamentales se han planteado sobre la
formalización laboral. La meta anunciada por el presidente y
refrendada por el jefe del Gabinete es duplicar la misma, de tasas
actuales de 30% de la fuerza laboral ocupada hasta un 60% hacia
el 2021. El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), en el pedido
de facultades, acaba de reducir la meta de formalización laboral.
Ahora solo sería 40% al 2021. Mucho cambio en tan pocas
semanas.

La informalidad laboral tiene dos partes: la de empleados


dependientes y la de los trabajadores independientes. Los
primeros pueden trabajar tanto en empresas formales como
informales. Si se trata de empresas formales, entramos en el
campo de la Sunafil. Si se trata de empresas informales, entramos
en el mundo desconocido. No existen para el Estado. No son
“multables”.

Si hablamos de los independientes informales, estamos hablando


de los que trabajan y no tienen RUC. Taxistas, estibadores de
mercado, recicladores, cobradores de combi, choferes, gasfiteros,
obreros de construcción civil, lavacarros, guardianes. ¿Con solo
darles un RUC los vuelven formales?

Los trabajadores dependientes informales son cerca del 40% de la


fuerza laboral. Casi la mitad de ellos trabaja en empresas formales
y la otra en empresas informales. Sin embargo, la mayoría (el
30%) son trabajadores independientes. Esperemos que la meta del
gobierno para duplicar la formalización laboral haya tomado en
cuenta esas disquisiciones.

La propuesta del gobierno es que con diferentes esquemas


tributarios (Impuesto a la Renta e IGV), las empresas se
formalicen primero y luego paguen sus impuestos y contraten con
las leyes laborales vigentes.

Según diversos estudios, se ha encontrado que la formalidad está


relacionada con la calidad de los servicios públicos, la capacidad
de hacer cumplir las leyes, marcos normativos rígidos, el capital
humano y el tamaño de la población rural y agrícola. Ahora bien,
estas asociaciones estadísticas no implican necesariamente
causalidad.

En general, si las empresas y las personas fuesen más productivas,


las leyes menos rígidas y su cumplimiento menos flexible, habría
menos informalidad empresarial y laboral. Ese es el camino
correcto. Es largo, pero es el definitivo. Sobre la calidad de los
servicios públicos es más discutible la causalidad.

Por otro lado, también se puede decir que la formalidad está muy
correlacionada con el PBI per cápita. Pero de ahí no es útil colegir
que entonces con el crecimiento económico desaparecerá la
informalidad. Existen políticas que pueden influir directamente en
la formalidad, mientras que el desarrollo económico hace su
trabajo.

Existen otros estudios que vinculan la formalización con el


crecimiento económico. Aquí la causalidad sí entra en problemas.
Ambos fenómenos parecen ir de la mano y, en todo caso, es más
plausible que vayan de crecimiento económico a la formalización y
no a la inversa. Si de pronto relajásemos toda la normatividad
vigente que define la informalidad misma, no ocurriría mucho
sobre las firmas y los trabajadores realmente existentes. En este
sentido, parece excesiva la confianza del gobierno sobre la meta
del 5% de crecimiento durante el quinquenio gracias a la
formalización laboral.

El MEF ha publicado también unas estimaciones acerca de los


efectos de la formalización sobre los ingresos fiscales. Hay que
tener cuidado con ese tipo de resultados econométricos. Pueden
estar escondiendo la relación entre países desarrollados e ingresos
tributarios. Si se avanza 10 puntos porcentuales en formalizar a
trabajadores de bajos ingresos en firmas de subsistencia o a
trabajadores independientes, es difícil pensar en incrementos de
recaudación del orden de US$2.800 millones y menos de
US$6.400 millones, como sugieren esas estimaciones.

En definitiva, que la agenda de formalización ocupe tan alto lugar


entre las prioridades del gobierno entrante es algo que tenemos
que saludar. Está en el discurso de 28 de julio, en el del voto de
confianza del Gabinete de Fernando Zavala y en el Marco
Macroeconómico Multianual del MEF. Podríamos decir que así
como el gobierno anterior acuñó la frase “incluir para crecer”, este
se definiría con la frase “formalizar para crecer”.

Lamentablemente, los primeros instrumentos anunciados no


parecen ser los más poderosos, pero es un buen comienzo, si no
arriesgan los resultados fiscales.