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COMPORTAMIENTO DE LOS ELEMENTOS NO ESTRUCTURALES

DURANTE TERREMOTOS
Históricamente, los profesionales dedicados al estudio de las afectaciones que
producen los terremotos se han centrado en el rendimiento de los sistemas
estructurales y las formas de mitigar el daño estructural, pero a medida que se
trabaja hacia la búsqueda de un mejor desempeño sísmico, y ante la lógica
exigencia del público sobre un mayor nivel de protección contra terremotos, es
importante comprender la importancia del daño de los componentes no
estructurales. (FEMA 74, 1994).

El comportamiento de los componentes no estructurales, ante la oscilación de un


edificio, provocada por un terremoto, dependen del piso en el que estén ubicados,
las características del terremoto y las características dinámicas del edificio.
Generalmente, la aceleración, la velocidad y el desplazamiento a nivel del suelo
son diferentes a los de otros niveles del piso.
También debemos considerar la influencia que la masa del componente no
estructural, pueda tener sobre la respuesta dinámica del edificio, pues no es igual
la respuesta del edificio por la presencia en su interior de un objeto de poca masa
debidamente anclado (por ejemplo un televisor), que un tanque para
almacenamiento de agua, sobre la terraza de una edificación de dos plantas.
En una edificación podemos diferenciar claramente los elementos estructurales
(Figura 2.a), y luego cuando está terminado con sus contenidos, apéndices,
servicios y utilidades o también identificados como componentes no estructurales
(figura 2.b). En la mayoría de los casos, los elementos relacionados con los
acabados, se apoyan y / o se sujetan a la estructura.


Fig. 2. a Elementos estructurales Fig. 2. b Edificación con acabados

Fuente: Introduction to Earthquake Protection of Non-Structural Elements in Buildings


Varias características físicas hacen que los elementos no estructurales en los
edificios sean particularmente vulnerables al efecto de los terremotos. (R
Villaverde, Seismic Analysis and Design of Nonstructural Elements). Una de estas
características es que están sujetos no al movimiento del suelo generado por un
terremoto, sino a los movimientos amplificados generados por la respuesta
dinámica del edificio, por lo tanto la respuesta de un elemento no estructural
exhibe características que no son comunes en la respuesta de una estructura
convencional.

Si una persona se encuentra sentada en el interior de un vehículo en movimiento,


cuando este repentinamente se detenga, la persona sentada sin cinturón de
seguridad se escapará del asiento con riesgo de lastimarse. Del mismo modo,
durante un terremoto, los objetos que no estén asegurados sobre la estructura
podrán deslizarse, caer o colisionar entre sí y pueden herir a las personas o al
mismo tiempo el objeto caído puede bloquear los pasillos o la salida, afectando
una posible operación de rescate.

Mr. Santosh Kumar (2017) indicó que durante un terremoto, la aceleración será
diferente según el nivel piso en que se encuentre colocado un objeto en un
edificio. Los miembros idénticos colocados en diferentes niveles del piso
experimentarán diferentes cantidades de sacudida. Por lo tanto, según el
comportamiento del miembro estructural durante un terremoto se los puede
clasificar como:

(i) Elementos sensibles a la fuerza

(ii) Elementos sensibles al desplazamiento y;

(iii) Elementos tanto sensibles a la fuerza como al desplazamiento.

Los sensibles a la fuerza, son elementos rígidos y pesados, que se deslizan, se


balancean y se caen durante un terremoto. La fuerza experimentada durante un
terremoto por estos elementos aumenta mientras mayor sea el nivel de piso del
edificio. Por ejemplo bastidores de almacenamiento pesado, cuyo vuelco puede
causar pérdida económica y humana.

Los sensibles al desplazamiento, son aquellos elementos que se mueven u oscilan


durante un terremoto. Pueden impactarse con otros componentes no estructurales
cercanos o romperse cuando están conectados a dos edificios adyacentes como
por ejemplo las tuberías de aguas servidas.

Este efecto físico se lo conoce como inercia, descrita por Isaac Newton, como su
primera ley, estableciendo que un objeto permanecerá en reposo o con
movimiento uniforme rectilíneo al menos que sobre él actúe una fuerza externa,
(para este caso el sismo), como se aprecia en la gráfica siguiente:
VOLCAMIENTO DESLIZAMIENTO

Figura 2.1 Comportamiento inercial.

(Elaboración propia)

Conforme la clasificación de Villaverde, analizaremos el comportamiento de los


componentes arquitectónicos, equipos mecánicos y eléctricos y contenidos de
construcción, cuando se vean sometidos a la acción de las fuerzas sísmicas.

1 Comportamiento de componentes arquitectónicos exteriores


El riesgo de un colapso estructural causado por un terremoto ha sido
continuamente reducido con los avances en la investigación sobre la resistencia
estructural de los edificios (Villaverde 2007; Lu et al. 2013a; Xu et al., 2013; Li et
al., 2014a, 2014b;). Durante terremotos recientes en varios países desarrollados
(por ejemplo, la península de Noto en 2007, Christchurch en 2010, y Napa en
2014), el número total de edificios colapsados y el número de muertes y lesiones
asociadas con el colapso de los edificios fue bastante pequeños (Hamada et al.,
2007; Kaisera et al., 2012; PEER 2014). Por el contrario, las afectaciones
producidas por la caída de componentes exteriores no estructurales de edificios se
han convertido en un problema de seguridad significativo (Ellidokuz et al. 2005;
Johnston et al.2014). Por ejemplo, más del cincuenta por ciento de las lesiones
sufridas durante el terremoto de Northridge fue causado por la caída de objetos
(Peek-Asa et al., 1998).

Los componentes arquitectónicos exteriores, que caen causaron un número


significativo de lesiones en los terremotos de Gujarat, Chi-Chi y Wenchuan (Roy et
al., 2002; Chan et al., 2006; Qiu y col. 2010). Sin embargo, las investigaciones
existentes en esta área son limitadas (Braga et al., 2011; Mahdavinejad y col.
2012), por lo tanto, otros estudios son necesarios para predecir con precisión las
probabilidades del peligro debido a la caída componentes exteriores no
estructurales.

La dificultad para obtener datos más precisos del riesgo que se presenta ante la
caída de componentes arquitectónicos, se debe a que la respuesta de estos
elementos ante la acción del sismo, está en función de la intensidad del
movimiento del suelo, lo que influye significativamente en la dinámica del
comportamiento de los edificios, así como factores asociados al estado del
componente no estructural, su tipo de anclaje con la estructura y su altura.

De acuerdo con el Código de Construcción Internacional (ICC 2009) y la Sociedad


Estadounidense de Estándares de Ingenieros Civiles (ASCE) (ASCE 2010), los
dos tipos de componentes arquitectónicos exteriores más comunes que se utilizan
en los edificios, son mampostería pesada y muros cortina vidriados, por lo que sus
comportamientos han sido reportados con base en experimentos de laboratorio
(Sucuoǧlu y Vallabhan 1997; Behr 1998; Memari et al. 2003) y especificado en los
códigos de diseño (CECS127 2001; JGJ133 2001; JGJ102 2003; ASCE 2010).

2 Comportamiento de componentes arquitectónicos interiores


Cuando el edificio se deforma, las columnas o paredes se desfiguran y
ligeramente se descuadran y, por lo tanto, cualquier elemento divisorio
rígidamente unido a la estructura también debe deformarse o desplazarse en la
misma cantidad. Los materiales frágiles como el vidrio, los tabiques de yeso y los
revestimientos o revestimientos de mampostería no pueden tolerar ninguna
deformación significativa, por lo que se agrietarán y en el peor de los casos
fallarán. (FEMA 74, 1994).

Durante el Terremoto de Guam en 1993, las paredes interiores de bloques de


mampostería clasificadas como resistentes al fuego en los corredores de salida de
un hotel resort se agrietaron extensamente, causando que muchas de las puertas
metálicas contra incendios en los corredores se atasquen. Los huéspedes del
hotel tuvieron que atravesar las divisiones de paneles de yeso entre las salas para
salir del edificio, un proceso que duró varias horas. Fue una suerte que el
terremoto no causó un incendio en el edificio y no se reportaron lesiones graves.
(EERI 1993).

Durante el terremoto de Chile Central de 1985, Calcagni (1988) informa el daño en


los tabiques de albañilería de varios edificios (Mirador, Puesta del Sol, Plaza Mar,
Coral, Tahiti, etc.) ubicados en la ciudad de Viña del Mar.

Marcial Blondet, en el estudio realizado para la Universidad Católica del Perú,


sobre el comportamiento de edificios durante el terremoto de Pisco del 15 de
agosto de 2007, indicó que el tipo más común de falla observado en casas de
adobe se debió a la formación de grietas verticales en las esquinas de las paredes
de la fachada como resultado del movimiento sísmico, seguido del colapso de las
paredes en la calle y a veces el colapso del techo, debido a la carencia de una
viga superior que une todas las paredes, que probablemente habría sido útil para
prevenir este tipo de daño.

Luego del terremoto de L'Aquila 2009, se presentaron alternativas para las


conexiones de paneles de revestimiento prefabricados conforme el
comportamiento de estos sistemas diseñados y probados para disipar energía
bajo la acción sísmica (Iqbal y otros 2007, Shultz y otros 1994, Biondini et al.,
2011).

3 Comportamiento de equipos mecánicos y eléctricos


Se debe entender como equipos mecánicos y eléctricos a los materiales y/o
construcciones necesarias para dotar una buena manera el servicio, es decir las
instalaciones y equipos necesarios para llevar a cabo una actividad determinada,
por lo tanto las afectaciones incide en la prestación del servicio.

Los ascensores son uno de los sistemas mecánicos más importantes en los
edificios altos que se construyen actualmente, sin embargo en la mayoría de los
terremotos han sufrido daños importantes. Como ejemplo de ello se pueden
destacar los daños observados en: Alaska 1964 (Ayres et al., 1973), San
Fernando 1971 (Ayres y Sun,1973), Loma Prieta 1989 (Ding y Arnold, 1990),
Northridge 1994 (Gates y McGavin,1998), Kobe 1995 (Wada y Kitamura, 1995),
Chile Central 1985 (Monge, 1986). Entre las fallas observadas se pueden
mencionar descarrilamiento de la cabina o contrapeso, desprendimiento de las
masas del contrapeso, fractura de los rieles, daño en los anclajes y apoyos de los
rieles, daños en elementos de conducción, daño en equipos de sala de máquinas
y daños al interior de las cabinas (Boroschek y Mata, 1999).

Todo equipo mecánico o eléctrico, debe estar adecuadamente anclado a la


superficie donde se apoya, pues por el efecto inercial de la acción sísmica, pueden
deslizarse o volcarse, y causar daño en el equipo, en sus conexiones, así como
poniendo en riesgo a quienes los operen.

Durante el terremoto de Northridge, los equipos mecánicos y eléctricos que se


encontraban correctamente anclados según las normas sísmicas de la zona
tuvieron un correcto comportamiento (Gates y McGavin, 1998).
Especial atención han tenido los equipos de los hospitales, ya que su continuidad
de operación debe estar garantizada incluso después que se produzca un
terremoto severo. Sin embargo, se han producido fallas en los equipos durante
varios terremotos importantes (OPS, 1999).
Los equipos que se apoyan sobre sistemas de aislación porque sufren vibración
durante su funcionamiento, suelen tener comportamientos inadecuados ante un
sismo, porque sufren grandes desplazamientos, (Reitherman y Sabol, 1995, Gates
y McGavin, 1998).
En toda edificación y fundamentalmente en las de salud, los ductos y tuberías
deben mantener su funcionalidad después de un sismo, pero al haber
desplazamiento de las estructuras que soportan las tuberías, suele haber ruptura,
especialmente en las líneas de gas y de agua potable, como se registraron
después del terremoto de Northridge en 1994, (Reitherman y Sabol, 1995).

Además, varias estructuras sufrieron daño en los sistemas anti-incendio y en las


tuberías de las instalaciones de aire acondicionado (Ayres y Philips, 1997).

4 Comportamiento de contenidos
Las observaciones y recolección de datos posteriores a los terremotos han tenido
una fuerte influencia en la evolución de los requerimientos de diseño sísmico para
estos elementos. En la mayoría de los terremotos se ha puesto en evidencia que
los elementos diseñados de acuerdo a las normas sísmicas han tenido un
comportamiento superior que aquellos en los que no se han considerado las
recomendaciones de las normas (Reitherman y Sabol, 1995).

Durante el terremoto de Northridge la mayoría de los hospitales del área afectada


debieron ser evacuados debido a los daños en las redes de agua potable, falla en
los equipos de emergencia y en los cielos suspendidos (Hall, 1994; Hall, 1995).
Para este mismo terremoto las pérdidas estimadas fueron de 18.5 billones de
dólares, siendo aproximadamente el 50% debido al daño ocurrido en los
elementos no estructurales (Kircher, 2003).

En general, los componentes estructurales de un edificio comercial representan


aproximadamente el 15-25% del costo de construcción original, mientras que los
componentes no estructurales (mecánicos, eléctricos, de plomería y
arquitectónicos) representan el 75-85% restante del costo. Los contenidos que
pertenecen a los ocupantes del edificio, como divisiones móviles, muebles y
equipos de oficina o médicos, representan un valor adicional significativo en
riesgo. Cuando se comparan estos costos, queda claro que la mayor inversión de
capital en la mayoría de los edificios comerciales se encuentra en los sistemas y
contenidos no estructurales. Así, desde el punto de vista del capital invertido, en la
Figura 2.4 se ilustran los porcentajes que corresponden a la estructura, a los
elementos no estructurales y a los contenidos para hospitales, hoteles y edificios
de oficina (Taghavi y Miranda, 2002) y para edificios de hormigón armado (Kanda
y Hirakawa, 1997).

Figura 2.4 Costos de inversión típicos en distintos tipos de edificios.

(Fuente Taghavi y Miranda, 2002)