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¿Cómo se mide el ángulo de Cobb?

Para medir el ángulo de Cobb se debe decidir cuáles son las vértebras iniciales y finales de la
deformidad o curva. Luego desde la radiografía se trazan líneas perpendiculares (ángulo recto)
a las mismas. El punto donde se intersectan estas líneas determinará el ángulo.

Si las líneas se salen del área de medida, se trazaran otras dos nuevas perpendiculares sobre
cada recta anterior, para facilitar la medición.

El médico debe asegurarse de medir siempre los mismos huesos. Incluso si se miden las
misma vertebras puede dar lugar a imprecisiones significativas en la medición. Estamos
hablando de un margen de error de hasta 5 grados y puede ser confundido fácilmente con un
cambio en la posición de los huesos de la columna vertebral.

También hay un punto que aclarar: la severidad de la escoliosis no se mide de manera lineal,
esto quiere decir que un ángulo de Cobb de 50 grados es más del doble de grave que un
ángulo de Cobb de 25 grados.

Si existiera una reversión de la escoliosis de 50 grados a 40 grados, representaría una mejoría


mayor que una reversión de 25 grados a 15 grados, aunque en ambos casos hubo una
reducción de 10 grados.

Usando el ángulo de Cobb para diagnosticar la escoliosis

El rango del ángulo de Cobb va desde los 10° hasta los 120°, pero la gran mayoría de los
pacientes con escoliosis presentan curvaturas entre los 20° y 65°.

Solo un profesional experimentado puede diagnosticar y evaluar la escoliosis. Para que tengas
una idea como se diagnostica la escoliosis según la curvatura de la columna vertebral, tenemos
una pequeña descripción:

Menor a 10°: Si la curvatura medida por el ángulo de Cobb es menor a 10°, tienes una columna
completamente normal. En este caso no se considera escoliosis, aunque tengas pequeñas
distorsiones.
Igual a 10°: La escoliosis es diagnosticada cuando se determina que al menos la curvatura tiene
10°. Las personas que tienen exactamente esos 10°, tienen principio de escoliosis.

Entre 20° y 40°: Se recomienda un soporte ortopédico del tipo corset de tamaño estándar o
personalizado, dependiendo de la condición del paciente. La eficacia del tratamiento puede
variar entre pacientes.

De 40° o 50°: Cuando la curvatura se hace muy pronunciada y ningún tratamiento detiene su
evolución, entonces el médico recomendará cirugía. En este caso se llevara a cabo una
intervención conocida como fusión espinal para tratar de enlazar las vértebras, dificultando el
progreso de la curva en la columna vertebral, manteniendo los huesos rectos.

Para ello se sigue una instrumentación con varillas de metal, ganchos y tornillos.

Las personas que se someten a esta cirugía, pueden caminar normalmente después de un mes
y en menos de un año podrán volver a su rutina diaria sin problemas.