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Vladimir Emiliano Bello Hernández

Monográfico de Kant
Anticipación de participación 1

Logros históricos

Kant consideró a la filosofía trascendental como una síntesis y superación de las filosofías
racionalista y empirista. Al determinar la legalidad de las especulaciones científicas supera
el dogma de que por medio de ideas simples, claras y distintas, relacionadas entre sí, se
pudieran conocer verdades que sobrepasen las limitaciones sensibles.
¿En qué consiste dicha legalidad? En que no es válido para la razón especular fuera
de las determinaciones puras del espacio y del tiempo, todo fenómeno está atenido a éstas.
Lo que se puede conocer es un fenómeno, no la realidad tal cual es, sino tal cual se ajusta a
nuestra percepción.
Creer que conocer nuestra idea clara y distinta sobre algún objeto es conocer el
objeto en sí es un engaño; incluso la racionalidad es una forma de representación de los
objetos que da cuenta de cómo son para nosotros, de cómo son captados por nuestras
estructuras subjetivas.
Sin embargo, el autor evita caer en el escepticismo empirista de creer que no existe
la causalidad, ni la necesidad, ni que todo conocimiento provenga exclusivamente de los
sentidos.
Nuestro autor pretende resolver un problema gestado desde la antigüedad por los
filósofos escépticos: aún no hay condiciones de posibilidad para conocer algo, pues ni los
materialistas ni los idealistas ofrecen una demostración concluyente de sus sistemas; los
primeros dependen del supuesto de la simple aprehensión, mientras los segundos se basan
en especulaciones indemostrables.
Ningún autor previo a él, pensó en los juicios sintéticos priori como condicionantes
de todo conocimiento. Es decir, juicios de necesidad en los que su predicado no estuviese
contenido en su sujeto. Tampoco nadie se dio cuenta de que el conocimiento de un objeto,
así como la formación de las ciencias, dependen de bajo qué conceptos conocemos dicho
objeto: es la razón la que determina la regla para medir todo fenómeno.

Vladimir Emiliano Bello Hernández


Monográfico de Kant
Anticipación de participación 2

Justificaciones

¿Cuál es el origen de la Crítica? Puesto que el hombre se pregunta siempre por las
causas de las cosas, y de estas causas busca otras más fundamentales, termina
por alejarse de las demostraciones que la sensibilidad le brinda. En ausencia de
una base sólida se imagina una.

Sin embargo, su imaginación dilatada concibe de muchos modos ésta causa última.
Y como no es posible un marco de referencia común (como lo es la sensibilidad),
no hay unanimidad que determine este tipo de conocimiento, el cual recibe el
nombre de metafísica.

Por ello, la Crítica pretende reformar los intentos especulativos del hombre,
determinando los límites de la razón y hasta qué punto es legítimo pronunciarse a
favor de un cierto conocimiento metafísico, así como de dónde puede surgir. Todo
ello según principios necesarios. Ello implica un modo de pensar en el que los
objetos se explican según los conceptos a priori con que son definidos.

Sólo así es posible que la metafísica pueda volverse una auténtica ciencia, a la par
de la lógica, la matemática y la física.

Otra característica del modo de pensar que concibe La Crítica y que vuelve posible
resolver supuestas contradicciones entre la razón pura y la práctica, es la distinción
fenómeno y nóumeno.
La Crítica promete resolver las preguntas de la razón sin los “poderes mágicos” de
los dogmáticos, ¿a qué se está refiriendo en éste pasaje? <AXIII>
Vladimir Emiliano Bello Hernández
Monográfico de Kant
Anticipación 3
Conocimientos puros e impuros

¿Cómo es posible aplicar una categoría moral o estética a la ciencia? Se entiende


de lo que se habla cuando se dice que “el agua está purificada”, incluso del “alma
purificada”, pero ¿la razón pura? ¿el conocimiento puro?

Kant identifica la pureza conceptual con esa independencia de la experiencia de la


que se jacta el conocimiento a priori, es decir, un conocimiento necesario y
universal, atributos que la experiencia no puede ofrecernos, sino que sólo podemos
conocer a través de la razón.

Como si la experiencia fuera algo impuro, sucio, desordenado. Sí, eso, la ciencia y
la metafísica, en la historia previa a Kant, no se había tomado la molestia de separar
por su linaje al conocimiento, y con él, a los tipos de juicio. La experiencia se muestra
como desordenada, mezclada y por ello impura. Bien decía el Sócrates platónico
que la purificación no es más que la separación de cosas distintas.

Kant, el limpio, nos ofrece su nuevo jabón: la Crítica de la razón pura, con la cuál se
establezcan de manera completa los principios a priori para hacer una verdadera
ciencia o doctrina de la razón pura. Una crítica que determine la posibilidad de los
problemáticos juicios sintéticos a priori, en los cuales descansa toda la
especulación.

Por cierto, cuando se nos dice que se puede parchar un sistema desplegando un
concepto, se menciona que creyendo ensanchar nuestro conocimiento sólo
ensanchamos su forma, no su contenido ¿cuál podría ser un buen ejemplo de esto?
También se menciona que La función de los J.A. no es aumentar mi conocimiento sino
esclarecérmelo. ¿Entonces es posible conocer la extensión sin experimentarla con el puro
concepto de cuerpo? Si la extensión la entendemos como un concepto determinado a priori
por el concepto de ‘espacio’, entonces sí, pues el espacio, como se verá en la estética
trascendental, es una forma pura de la sensibilidad que es condición de posibilidad de
cualquier experiencia.
Vladimir Emiliano Bello Hernández
Monográfico de Kant
Anticipación 4
Conocimiento puro e impuro II

¿Cuál es el origen de los conocimientos a priori? ¿Qué diferencia tendría este


conocimiento con el innatismo? Pues más bien parecen similares. Se podría decir
que el apriorismo surge en ocasión de la experiencia, pero sin depender de ésta; en
cambio el innatismo como su nombre lo indica hace referencia a una constitución
epistémica previa a la experiencia. No obstante, parecería que ambas posiciones
compartirían ambas características.

Si el apriorismo es independiente a la experiencia entonces su origen no está en


ésta, ¿entonces en dónde? Previa a ésta ¿y eso no es el innatismo? Y si éste es
previo a la experiencia ¿entonces no es igualmente independiente a ella? Me hace
pensar que sólo son dos formas distintas para hacer referencia a una misma cosa.
Pero ello supondría un problema para la coherencia de la Crítica: Si sólo es posible
el conocimiento de fenómenos en la experiencia, es decir, de representaciones,
pero el apriorismo supone un conocimiento independiente a ésta ¿no se estaría
conociendo también alguna especie de noúmeno?

La salida que veo para el apriorismo es que en la medida en que es un conocimiento


estructural del sujeto, entonces no hace falta proponer orígenes de ultratumba como
lo haría Platón. Pero que pueda ser conocido de esta manera ¿implica haber
determinado su origen o sólo su modo de ser en el hombre?

Por ejemplo: un tipo de conocimiento a priori es el de la igualdad. ¿Cómo es posible


percatarse de que dos objetos diferentes comparten una misma identidad necesaria
y universalmente? Por ejemplo, que dos más dos es igual a tres más uno. La
solución que daban los empiristas es que al advertir en la experiencia varias cosas
parecidas, con las mismas características o casi las mismas, con la costumbre surge
en nosotros la idea de la similitud. Como al advertir que somos dos manos, dos pies,
podemos notar también que cada uno de nuestros miembros también se constituye
con cinco dedos, una palma o un talón, etc. Sin embargo, para darnos cuenta de la
similitud entre estos, previamente necesitábamos tener una idea de la igualdad,
misma que la experiencia no nos puede proporcionar, porque en la naturaleza no
hay cosas exactamente iguales, sino en todo caso parecidas.

Otra respuesta es que simplemente compartimos la identidad de un objeto con otro


distinto, pero ¿cómo es posible que podamos identificar objetos distintos en la
multiplicidad de la realidad? ¿la identidad o la unidad provienen de la experiencia?
Podría decirse que sí, como sugeriría Freud, al contrastar nuestros límites
individuales con los del mundo y los de los otros, formaríamos así una noción de la
unidad.

Si se resuelve de este otro modo se cae en una paradoja: el origen del apriorismo
se resuelve en una serie de experiencias vitales ¿entonces es dependiente de la
experiencia? Porque por necesidad y universalidad yo no puedo ser tú, ni tú puedes
ser yo, ni a1 puede ser a2, por muy similares que sean. La diferencia y la identidad
entonces surgirían de un proceso de interacción con el mundo, ¿pero no que la
experiencia no puede brindarnos ni necesidad ni universalidad?
Vladimir Emiliano Bello Hernández
Monográfico de Kant
Anticipación 5
¿Qué es la intuición?

Kant evita dar una explicación fisiológica de cómo es posible la intuición (una vez
delimitado su investigación puede dispensarse de ello), simplemente la da por
hecho. Lo que al autor le interesa es explicar que ésta nos provee de las
representaciones con las que trabaja primeramente la sensibilidad y después el
entendimiento.

Las intuiciones refieren, sin ningún otro medio, a objetos. Sin embargo, éstas
pueden ser empíricas (cuando refieren objetos de la sensibilidad) o a priori (cuando
refieren otra cosa que no se halla en la experiencia). Lo que refieren las intuiciones
puras es formas, bajo las cuales es ordenado lo múltiple de la sensibilidad,
suponiendo que ésta no puede ofrecer ninguna clase de orden. Ésta es una
característica de la Crítica, que ya se nos había adelantado en los prólogos.

Desde los filósofos así llamados presocráticos, se había supuesto que la naturaleza
poseía orden por sí misma; motivados por la aparente regularidad de las estaciones,
del día y de la noche, de la juventud, la madurez y la muerte, las experiencias
persuadían a los hombres, incluidos los filósofos, de que estos eran una partecilla
más en el gran andamiaje del cosmos. Precisamente ésta palabra designaba eso:
un bello orden de la naturaleza.

Pero con la revolución kantiana en el modo de concebir la experiencia y el


conocimiento, los maravillosos movimientos de los astros, los dichosos días de
cosecha y todo cuanto implicara un orden, quedaba supeditado a nuestra capacidad
a priori de ordenar lo múltiple de las sensaciones. Visto de este modo, las intuiciones
puras no sólo nos permiten comprender ordenadamente el mundo, sino también
vuelven al sujeto paradigma de éste ordenamiento.
Vladimir Emiliano Bello Hernández
Monográfico de Kant
Anticipación de Lectura 6
¿Quién tiene la razón Kant o Aristóteles?

¿Cómo elaboró sus categoría el estagirita? Pues en algunos pasajes cita unas,
mientras en otros otras tantas, hace todo lo que el prusiano censura: inventar una
lista a partir de la observación, más o menos perspicaz, en la experiencia del uso
del entendimiento, aumentando dicha lista metódicamente, pero sin unidad ni
coherencia.

En cambio, Kant, en sus ansias de obtener conocimiento universal, necesario y


cierto, se figura que para encontrar todos los elementos del entendimiento se debe
partir de una idea completa de ellos, pero lograr esto implica una “piedra de toque”,
es decir, un principio bajo el cual adquieran coherencia todas las partes, a la vez
que integridad. Y por si fuera poco, también hace falta obtenerlos discerniendo a
partir del origen de tales elementos: no pueden ser empíricos, deben provenir de la
espontaneidad del entendimiento, porque en él se hayan todos.

Considerando lo anterior, parecería superior la perspectiva moderna: tener al


conocimiento, no como una mera adecuación del entendimiento a las cosas, sino
como la coherencia entre sus propios conceptos, y luego, éstos con los objetos de
la experiencia. Demasiado empirismo, señor Aristóteles, hace daño, pues sumado
a las fuerzas de la dialéctica, la razón viaja sin medidas ni normas. Entonces, la
razón kantiana se presenta más depurada, legítima y certera la razón, porque
además se jacta de ser sistemática. Pero nos reservamos algunas preguntas, desde
otra perspectiva, la que, si por un lado, acepta la postura kantiana, por otro, pretende
llevarla a sus últimas consecuencias: la crítica al conocimiento desde el lenguaje en
Nietzsche.
Al bueno de Ari, no podemos culparlo por haber nacido antes, sería un error
anacrológico de nuestra parte, lo que sí podemos hacer es prestarle alguna ayuda
con un autor más cercano. Pues Nietzsche, desde una lectura de Verdad y mentira
en sentido extramoral, considera ya los poderes del entendimiento como una mera
fantasía de la mente que, engañándose, cree haber inventado el conocimiento,
cuando en todo momento, siempre dependió de la sensibilidad que, como se explica
en el primer libro de la metafísica, determina toda capacidad cognocitiva.

¡Vaya ayuda! Pues aunque reconoce el primado de la sensibilidad en el


conocimiento, termina por concederle, nuevo, todo el peso.