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¡No se que hacer, mi hijo tiene trastorno de déficit atencional (TDA)!

Lo primero que se preguntan los papás al escuchar el diagnóstico del neurólogo,


“Su hijo tiene TDA”, es ¿Qué es eso?, ¿Qué hacemos?, muchas interrogantes son las que
los invaden, temores e incertidumbres acerca del futuro de su hijo/a. Lo primero que deben
hacer es instruirse en lo que significa el TDA, para poder comprender de que se trata y así
tratarlo de una forma más entendida, con herramientas y conocimientos que les den
seguridad en su actuar como padres y que además puedan apoyar a cabalidad a su hijo/a
en forma conjunta con los es

¿Que es el trastorno de déficit atencional (TDA)?

El trastorno de déficit atencional es un trastorno con un importante componente


genético, que se caracteriza por falta de atención, impulsividad y/o hiperactividad
(inquietud constante).

Entre un 10% y un 20% de la población escolar sufre de este trastorno. Se da con mayor
frecuencia en niños que en niñitas, con una proporción de 3 es a 1. La persistencia en la
edad adulta es de un 65%. (Fuente: Revista Chilena de Neuropsiquiatría año 63, vol 47,
nº 1, Enero - Marzo 2009)

El Manual Diagnóstico Estadístico de Enfermedades Mentales DSM- IV, señala que


existen tres tipos de déficit atencional

TDA tipo combinado: Esta categoría se utiliza si al menos 5 de los síntomas de atención
y 6 de los síntomas de hiperactividad - impulsividad están presentes por un mínimo de 6
meses (A juicio de muchos autores la mayoría de los niños y adolescentes tienen el tipo
combinado).

TDA tipo Inatención predominante: Se utiliza si al menos 5 síntomas de atención, pero


menos de 6 en el ámbito de la impulsividad - hiperactividad están presentes por un mínimo
de 6 meses.

TDA Tipo hiperactivo - Impulsivo: Es usado si al menos 5 síntomas de hiperactividad-


impulsividad están presentes, pero menos de 6 de ámbito de la atención por un mínimo de
6 meses.
Síntomas de falta de atención:

1. Con frecuencia parece no escuchar cuando se le habla directamente.


2. No sigue instrucciones y no logra terminar el trabajo escolar, los deberes u
obligaciones.
3. Tiene problemas para organizar sus tareas y actividades.
4. Evita o le disgusta comprometerse en tareas que requieran esfuerzo mental (como
las tareas escolares).
5. Con frecuencia pierde juguetes, tareas escolares, lápices, libros o herramientas
necesarias para las tareas o actividades.
6. Se distrae fácilmente en todo ámbito de cosas.
7. Se muestra a menudo olvidadizo en las actividades diarias

Síntomas de hiperactividad:

1. Juega con sus manos o pies o se retuerce en su asiento.


2. Le cuesta estar sentado.
3. Corre y trepa excesivamente en situaciones inapropiadas.
4. Se mueve mucho al dormir.
5. Dificultad para organizarse en el trabajo.
6. Tiene dificultad para jugar en forma silenciosa.
7. A menudo habla excesivamente, está " en movimiento" o actúa como si fuera
"impulsado por un motor".

Síntomas de impulsividad:

1. Actúa antes de pesar.


2. Hay que llamarle la atención con frecuencia.
3. Necesita supervisión constante.
4. Cambia constantemente de actividad.
5. Emite respuestas antes de que termine de escuchar la pregunta.
6. Muestra dificultades para esperar su turno.
7. Interrumpe en conversaciones y juegos.

Los problemas del trastorno de déficit de atención (TDA) aparecen por lo general
antes de los siete años y se manifiestan en ambientes comunes como la casa y el colegio.
La sicóloga del colegio SC de Reñaca, Claudia Canto expone “En el ambiente escolar
al tener que seguir instrucciones, esperar turnos, seguir un ritmo de trabajo etc, se
manifiesta generalmente con mayor claridad; en ocasiones en la casa estos síntomas no
son tan claros y dependen más bien de la dinámica familiar que los papás se den cuenta
antes de que les informen desde el colegio”.
Causas del TDA

1. Socio cultural: Deprivación afectiva y cultural familiar en la etapa preescolar,


generalmente se acompaña de desnutrición e insuficientes estados de salud.
2. Origen Orgánico: Deficiencias sensoriales, motoras o problemas de salud.
3. Origen Intelectual: Insuficiente desarrollo de las destrezas cognitivas.
4. Origen Emocional: Afectividad, ya sea esté su origen en el mismo niño o en su
entorno.
5. Origen Escolar: Empleo de métodos o planes escolares y programas inadecuados
para enseñar a niños socialmente deprivados o con alteraciones.

Características del TDA a lo largo de los años.

Lactante: Son guaguas irritables, exigentes, presentan sueño alterado, manifiestan


difícil relación afectiva, son gritones.

Preescolar: Inquietos, arriesgados, proclives a accidentes, sueño alterado,


descuidados, presentan retraso en el lenguaje, baja tolerancia a la frustración.

Escolar: Manifiestan hiperactividad global, no persisten en las actividades de clase,


son dispersos, infantiles, presentan baja autoestima, se desaniman fácilmente, les
cuesta aprender a leer y escribir, tienen bajo rendimiento especialmente en lenguaje y
matemática. Sus relaciones sociales pueden ser difíciles por la baja tolerancia a la
frustración y alto nivel de irritabilidad.

Adolescente: Intranquilo, aumentan las dificultades emocionales y sociales, proclives a


conductas antisociales, dificultad de elección vocacional.

Adulto: Labilidad afectiva, dificultades de autocontrol, dificultad para trabajos


sedentarios, baja autoestima en casos de manejo inadecuado, dificultad para adaptarse
a la rutina, prisa inmotivada.

¿Cómo puedo apoyar en la casa a mi hijo/a con TDA?

Establecer Horarios de comidas, juegos, tareas, estudio, etc. Los horarios les dan
seguridad y estabilidad a los niños. Obviamente que ante situaciones de improvisto, se
pueden variar.

La actitud de los adultos debe ser cariñosa, acogedora y hacer esfuerzos importantes por
no perder la paciencia (de lo contario no le enseñamos a manejar sus emociones ni a
tolerar frustraciones). Debe ir acompañado además de firmeza y claridad para el
cumplimiento de las normas, tanto en la casa como en el colegio.
La sicóloga comenta “Transmitirle nuestra confianza en sus capacidades implica exigirle,
con amor pero no bajar los límites: debe ser respetuoso/a, debe sentarse a estudiar, hacer
sus mejores esfuerzos por terminar y hacer lo que los papás y profesores le piden. Todo
esto va en beneficio del fortalecimiento de su carácter y mejor autoestima”.

Enseñarles a los niños a que cuando empiezan algo, lo deben terminar. Sea lo que sea, un
juego, tarea, etc.

Tenemos que crear conciencia en los niños respecto al orden y darles responsabilidades,
ellos son los que tienen que ordenar sus juguetes, uniforme, mochila, etc. Esto los ayuda a
sentirse capaces, desarrollar su autonomía y a crecer en su autoconcepto.

Para las tareas y el estudio, los niños deben tener su escritorio, ojala con luz natural,
materiales para trabajar, y pocos estímulos visuales cercanos.

Disminuir el tiempo de televisión, computador y juegos de consola; aumentar el tiempo de


juegos recreativos, juegos al aire libre y tiempo en familia.

En familia, compartir juegos de mesa, los que los ayudaran a desarrollar empatía, respeto
de turnos, tolerancia a la frustración y a la vez aprenderán de las reacciones de los
miembros de la familia.

Potenciar, recalcar y elogiar sus habilidades y trabajar sus debilidades.

En etapa escolar, ayudarlo(a) a hacer un listado con los hábitos que debe realizar todos
los días, de modo que no tengamos que estar recordándoselos, pero sí tiene un apoyo
para no olvidarlos, por ej. Lavado de dientes, ducha, hacer mochila, ponerse bloqueador
etc. En los niños más pequeños se pueden hacer dibujos que representen esas acciones.

Estimular la lectura, comenzar por lecturas fáciles, entretenidas, llamativas y con humor.
Elegir los libros en familia, comentarlos y realizar preguntas acerca de ellos. Esto les
ayuda a desarrollar su atención y concentración, además de todos los beneficios de la
lectura.

La experta Claudia Canto señala: “Lo fundamental es establecer una relación de


confianza por el equipo con los especialistas y el colegio; si no se está conforme con el
diagnóstico, se debe buscar una segunda opinión. Esto es importante, ya que las
recomendaciones de trabajo y el proceso educativo no deben ser una guerra entre las
partes, sino por el contrario deben aportar al desarrollo de los niños/as”