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PROTOCOLO DE LA RELATORÍA SOBRE EL TEXTO “ACTUAR POR UNA

RAZÓN” DE CHRISTINE KORSGAARD


por: Simón Martínez Escaño

La relatoría inicia con un breve preámbulo de parte del relator (Jimmy Esteban Moreno),

que sirve como advertencia sobre algunas características del texto. La primera es que,

para el relator, las ideas del texto no siguen siempre una secuencia ordenada, a pesar de

que este esté dividido por capítulos. El profesor sugiere que, ante un texto en el que

aparentemente no haya un orden en las ideas, es más probable que se trate de insuficiencia

al momento de la hacer la lectura, y que se debe, en últimas, proponer un orden o

simplemente expresar que no se logra entender la ordenación de las ideas o temas. Otro

de los puntos que advierte el relator es que los capítulos 1 y 2 son “innecesarios en la

estructura del texto” (RLT; pg. 1), ya que los considera simplemente introductorios. El

profesor de nuevo hace una sugerencia sobre qué hacer cuando se tengan este tipo de

consideraciones, y es que resulta más adecuado hacer énfasis en que se van a tomar

algunos puntos o partes del texto sobre otras, ya que se consideran más “esenciales”. De

esta manera, explica el profesor, se es más cuidadoso en la exposición.

Se hace una advertencia más: La forma como se utilizará cierta terminología debe ser

tomada con cuidado, ya que la autora no es muy explicativa en algunos casos. .

El relator procede a exponer su disección del primer capítulo, explicando que trata acerca

de “las cuestiones a tener en cuenta del texto” (RLT; pg., 1). Luego procede a presentar

lo que para él es la tesis principal del texto:

<<La cuestión que voy a tratar hoy es qué es una razón práctica: es decir, a

qué nos referimos cuando hablamos de “la razón de una acción” y qué ocurre

cuando alguien actúa por una razón>>. (Korsgaard, pg.,88, 2008)


Dice que es “un abrebocas al problema que surge en todo el texto” (RLT; pg., 1), y en ese

punto es interrumpido por el profesor, que invita a reflexionar acerca de si la tesis

propuesta es, en realidad, la tesis principal del texto. Luego de que el propio relator

delibere acerca de esto, se llega a la conclusión de que no lo es, y que es un tema o, como

la misma autora lo expresa, una “cuestión” de la que se trata en el texto y, pesar de que

es quizá el tema más recurrente en este, no representa la posición de la autora ni refleja,

de ninguna manera, la tesis principal.

El profesor luego pide al segundo relator, Daniel Munar, que indique cuál es, para él, la

tesis del texto. Daniel recurre a su relatoría y menciona una parte del texto [me disculpo

por no tenerlo, la discusión estaba yendo por muchos lados], sin embargo, el que sea la

tesis todavía no parece convincente para el profesor y los asistentes, por lo que el profesor

invita a los demás a opinar al respecto.

Es necesario aclarar que, en este punto del debate, a pesar de que aún no se habían tratado

varios temas en la relatoría, al preguntarse sobre la tesis fue indispensable referirse a

partes más avanzadas del texto, así que no se extrañe el lector de que salgan conceptos

nuevos sin previa mención.

Precisamente por esto, Nicole Cruz interviene diciendo que la tesis es que “las razones de

una acción salen, en parte, de los estados mentales del agente”. Esto corresponde a un

punto del texto en el que se abre la disyuntiva acerca de si la fuerza que dan las razones

para llevar a cabo acciones viene de estados mentales, es decir, de ciertos deseos o

creencias que se dan en el intelecto del agente de la acción. Los estados mentales se

proponen, en el texto, en el capítulo 3 del texto.

Daniel, a partir del apunte de Nicole, añade que la autora, a al ahora de definir su tesis,

no se queda solamente con los estados mentales, sino que propone tener en cuenta la
reflexión y normatividad también, como complemento para explicar las razones de las

acciones, que es, precisamente, el debate central en el capítulo 3. El concepto de

normatividad es referenciado citando el capítulo 2 del texto:

<<Llamaré a esta propiedad ser “normativamente motivadoras” y, aunque

sea controvertido, me inclino a asumir que esto es lo que debería ser una

razón práctica.>> (Korsgaard, pg., 90).

En este punto, Juan Esteban también discrepa con la opinión de Nicole, y presenta una

cita del texto para sustentar la opinión de Daniel [Me excuso por no tener el fragmento

exacto, pues la cita fue mencionada rápidamente y no tuvo mayor trascendencia].

Nicole, ahora, presenta una inquietud con respecto a los que plantean Juan Esteban y

Daniel, y es que, a la consideración de los estados mentales y la normatividad motivadora

como la explicación de las razones de una acción, quizá le falte tener en cuenta lo que

propone la autora hacia el final del capítulo 3, a partir de usar como ejemplo las acciones

de las leonas al cuidar a sus cachorros: El hombre, en vez de sentirse motivado puramente

por una cuestión normativa, se siente motivado por la conciencia de dicha normatividad

o de los propiedades bien hacientes de la acción (el carácter “bueno en sí” de realizar la

acción”). [La intervención de Nicole no fue literalmente de esta manera, ya que ella optó

por una breve mención de la cuestión de la conciencia, pero he querido darle una mejor

explicación recurriendo al texto (pg., 97)].

El profesor resalta la intervención de Nicole, e invita a que, cuando se quiera plantear la

tesis del autor, sea haga de una manera cuidadosa y bien definida, donde se note que la

autora plantea algo en base a los temas del texto. lo que para él sería un elemento a tener

en cuenta para resolver la disyuntiva ente las tesis presentadas por los asistentes a la

relatoría. recurre a la página 113(Inicio de la sección 5). Luego, el profesor plantea lo que
para él es un elemento que aclara el debate surgido y que quizá refleja la tesis de la autora,

y es la explicación de cómo se desarrolla la realización de una acción por parte de un

agente. Esto hace referencia al inicio del capítulo 5, entre las páginas 113-114, y toma en

cuenta lo que la autora había mencionado anteriormente: La respuesta al debate que dan

Kant y Aristóteles. Sin embargo, la lectura de la relatoría nunca llegó hasta el capítulo 5,

por lo que este tema o fue desarrollado.

Se da por cerrado el debate surgido y no se aceptan más intervenciones al respecto, por

lo que el relator procede a terminar de explicar los temas principales del capítulo 1. El

profesor, cuando el relator ha acabado, le pregunta por qué ha decidido explicar el

capítulo, si lo había considerado innecesario.

El relator luego empieza la explicación del capítulo 2, y empieza diciendo que la autora

“tendrá en cuenta tres cuestiones en la ontología de las razones de una acción” (RLT,

PG.,1). El profesor pide que haya claridad en la terminología, y le pide al relator que

explique qué se entiende en el texto por “ontología de las razones”. El relator no logra

explicarlo muy bien, y Juan Esteban busca explicar qué significa ontología, pero su

propuesta no consigue ser clara y resulta confusa. Luego, Santiago expresa, después de

consultar el significado de ontología, “dentro del texto la ontología de la razón es el

estudio del ser de la razón”. Al profesor le parece que es mucho más simple y le pide que

concrete más su explicación, a lo que Santiago responde acertadamente diciendo que el

término hace referencia al “qué es” de las razones.

El relator explica que la autora plantea tres cuestiones, que se pueden presentar en forma

de pregunta, acerca del “qué es” de las razones. Dichas preguntas son definidas de la

siguiente manera en la relatoría. “(…) la primera, la cuestión sobre qué tipos de asuntos

son considerados como razones de una acción; la segunda, es qué tipos de hechos, en
referencia a las acciones, son relevantes para determinar las mismas acciones; finalmente,

es [la tercera] cómo se relacionan las razones de una acción con las acciones mismas

(RLT, pg.2).”

El profesor pide que se definan bien cuáles son estas cuestiones, e indica que, al momento

de plantearlas de esta manera, hay que tener en cuenta que es necesario que se presentar

también la manera en que la autora da la respuesta a las cuestiones. Las respuestas

concretas a cada una no están presentes en la relatoría, pero el relator menciona algo

parecido en este fragmento: “Después de mencionar estas cuestiones, da pautas de cómo

resolverlas, teniendo como referencia a la razón práctica y sus propiedades, que son las

siguientes: la primera propiedad, es que es normativa (requerimientos o exigencias

válidos); la otra, que debe ser motivadora (los agentes que tienen razones se verán

inspirados a actuar de acuerdo con éstas).” (RLT, pg., 2).

El relator indica que es necesario hacer una buena diferenciación entre razones prácticas

y normativas, y en dicha explicación el profesor busca que se aclare de qué manera se

usa, tanto en el texto como en la interpretación del relator, el término “razón” en esta

sección del capítulo 2. A partir de esto se descubre que no se estaba siendo muy claro en

el uso del término ya que, en el texto, no es lo mismo hablar de razones (motivos, causas

para la acción) que de “la razón” (o La Razón)-que en este caso es aquella facultad de

pensar racionalmente-.

En el fragmento citado dos párrafos atrás, el relator habla acerca de las propiedades de la

razón práctica, y después de la intervención del profesor, el segundo relator (Daniel),

recurre al texto para aclarar un punto clave en cuanto a las propiedades de la razón

práctica. Su apunte consiste en que, recurriendo al texto, a las dos propiedades

mencionadas en la relatoría de Jimmy (normatividad y motivación) les hace falta una


parte muy importante, y es una tercera propiedad de la razón práctica que incluye las dos

anteriores y es, además, más acertada para la autora (Korsgaard, pg., 90).

El relator luego procede a terminar la explicación, y menciona que al final del capítulo la

autora da referencias para apoyar una tesis con la que se busca dar respuesta al problema

central del texto. El profesor hace énfasis en la importancia de lo mencionado en este

último capítulo, y sugiere que la tesis principal está cerca de lo allí expuesto.

Para empezar la explicación del capítulo tres, el relator provee un ejemplo planteado por

la autora, con el objetivo de -en palabras del relator- discernir si la razón práctica la

proporcionan los estados mentales (mencionados anteriormente) o los hechos

relacionados con el valor de una acción, también denominados propiedades bien-

hacientes (antes explicado en el protocolo como “el bien en sí de la acción”).

Ante la disyuntiva entre propiedades bien-hacientes y estados mentales, el profesor

considera que no se están explicando bien los términos ni se está haciendo bien la

diferencia. Para aclarar esto, le hace una pregunta a cada uno de los relatores. A Jimmy

le pregunta cuál sería la razón práctica que afecte la acción de Jack (el agente del ejemplo

presentado en la página 91 del texto). La respuesta que da es que la razón es ese deseo en

la mente de Jack de visitar a su mama, y que esto es lo que lo motiva a realizar la acción.

A Daniel, el segundo relator, le hace la pregunta de cómo se podría entender la razón

práctica según las propiedades bien hacientes. Daniel indica que un ejemplo de una

propiedad bien haciente en este ejemplo es la necesidad que presenta la madre de Jack de

ser visitada.

Luego de que se considera terminada esta explicación, Carolina hace una intervención

muy interesante, y es la pregunta acerca de qué sucede con la acción cuando la propiedad

bien-haciente es moralmente errónea o si es aparente/falsa. Propongo un ejemplo sencillo:


“la madre en realidad no está enferma y quiere engañar a Jack”. La pregunta de Carolina

no halla respuesta convincente, pero se plantea como un punto muy interesante para una

investigación posterior. Cabe aclarar que, quizá, la intervención de Carolina parte de una

interpretación de talante moral del término “propiedad bien-haciente”. Ante esto, Jimmy

resalta que dicho término no es explicado completamente por la autora, cuestión planteada

también en la relatoría (RLT; pg. 2).

El relator explica que ambas posiciones (defensores de las propiedades bien hacientes vs

defensores de los estados mentales) son desarrolladas con argumentos en el texto por la

autora y presenta algunas de las objeciones hechas al concepto de propiedades bien-

hacientes y su papel en la razón práctica que la autora menciona en el texto. En la

discusión, se encuentra muy interesante la objeción que hace referencia a que las

propiedades bien-hacientes y los hechos que podrían motivar una acción son

“normativamente inertes”. Nicole hace la última intervención, explicando la objeción

presentada, diciendo que estas propiedades no nos dicen cómo debe ser las reacciones

ante estas, ni dan las pautas de acción.

Finalmente, la ponencia queda inconclusa por la falta de tiempo, y el profesor procede a

hacer sugerencias para futuras relatorías.