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ACTITUDES Y RESPONSABILIDADES EN LA SEXUALIDAD

En la actualidad, muchos jóvenes inician su vida sexual sin prevención. Los varones suelen iniciarse
antes que las mujeres pero ambos en menor o mayor medida están expuestos a los riesgos que
implican llevar una sexualidad sin cuidados, de la misma manera que los adultos.

Es más, hoy en día los jóvenes tienen su primera relación sexual a edades cada vez menores, y si
bien físicamente están absolutamente preparados, mentalmente no siempre están listos para lidiar
con las consecuencias y las responsabilidades que eso genera. Educar a los jóvenes en cuanto a la
sexualidad y a cuidar su salud no es tan necesario como que ellos aprendan a conocer que la
sexualidad es algo natural el cual se debe tratar con mucha responsabilidad y conciencia.

Podemos encontrar que la familia ocupa una de las


posiciones claves para formar y educar a los jóvenes en
ella se forma la personal de cada joven la familia puede
influir en todos los aspectos de personalidad de los
jóvenes la familia es el grupo más importante de
cualquier sociedad, el lugar donde se inicia la formación
de la personalidad y donde los afectos están más
comprometidos con las interrelaciones entre sus
miembros.

El proceso normal de formación de la personalidad presupone que los adolescentes se adapten a la


complicadísima red de relaciones sociales a través de la familia como peculiar modelo simplificado
de sociedad, con una vida emocional más intensa en comparación con la de otros grupos sociales,
con un sistema de poder entre sus miembros y con una singular atmósfera que beneficia al máximo
la educación de sus hijos
La acción educativa de la familia es decisiva en la
formación física, moral, laboral y social de cada
uno de sus hijos. La estabilidad del núcleo, la
cantidad de adultos que intervienen en la
educación de los hijos, la forma en que la familia
participa en la vida de la comunidad y en que se
incorpora a las actividades sociales y políticas, es
determinante en la formación de actitudes y
sentimientos de los que en ella se educan.

El tipo de relaciones que establece el adolescente con lo que le rodea es fundamental para su
adecuado y estable desarrollo emocional. Tener buenas relaciones con ellos no implica hacer
concesiones, todo lo contrario, se requiere de un trato gentil y respetuoso, pero firme.
Por ello, para lograr resultados en las estrategias dirigidas a los adolescentes es necesario
fortalecer el comportamiento sexual responsable, donde un componente fundamental es el
dominio sobre cómo protegerse en las relaciones sexuales. Además, es necesario considerar cuáles
otros elementos les permiten a los adolescentes desarrollar la capacidad para tomar decisiones
responsables y elegir las alternativas que los ayudarán, cada vez más, a lograr bienestar físico,
mental y social, y que las acciones resulten eficaces en el tema de salud sexual y reproductiva.

Un aspecto muy importante a considerar para disminuir los riesgos en la salud sexual y
reproductiva de los adolescentes, sería lograr la participación efectiva de ellos en el diseño,
planificación, monitoreo, y desde una forma integral, en todos los escenarios donde se desarrollan
las acciones dirigidas a la salud del adolescente, incluidas en los programas de salud en la que los
padres de familia apoyen y guíen a sus hijos en la formación y en la prevención de la salud sexual
para que así los jóvenes se sientan apoyados de su familia.
También podemos ver que para que esto funcione cada joven debe tener en cuenta 4 pautas
básicas las cuales son:

1. Ama tu cuerpo y conócelo

La autoexploración es parte fundamental de una sexualidad sana, es la mejor manera de saber a


qué estímulos responde nuestro cuerpo. Somos seres sexuales desde que nacemos hasta que
morimos, por lo que empezamos a conocer nuestros cuerpos desde una temprana edad.

2. Cultiva la erotofilia

Existen dos formas de responder ante un estímulo sexual. El polo negativo corresponde a la
eritrofobia y el positivo a la erotofilia. Es importante cultivar la erotofilia, que no es más que tener
una actitud positiva ante lo erótico y sexual. Para ello es fundamental descartar los prejuicios y los
sentimientos de culpa que la sociedad ha impuesto sobre el sexo, especialmente a las mujeres.

3. Cuida tu autoestima sexual

La autoestima y la sexualidad están íntimamente interrelacionadas. Un problema en un área,


afecta a la otra. Ten en cuenta que la sexualidad tiene que ver, más con una actitud y una forma de
ser, que con tus características físicas y tú puedes desarrollar dicha actitud. Sin una alta
autoestima sexual es imposible disfrutar del sexo plenamente.

4. Busca el placer

Parte de una sexualidad sana abarca el placer propio. Para permitirnos el placer, debemos actuar
dentro de los valores que nosotras consideramos fundamentales en lo individual. Por eso no
podemos olvidar la comunicación: decir qué nos gusta, cómo nos gusta, permitirnos experimentar
y poner límites cuando sean necesarios, hace de nuestra sexualidad en pareja un juego sano a
disfrutar.